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Reflexiones de Domingo 2/2024

¡Feliz Domingo! Tras unas semanas en las que no encontraba tema para comentar, hoy aprovecho el formato de Reflexiones de Domingo para comentar varios temas que han ido surgiendo en las últimas semana y que conectan con mi comiquera y cinéfila. Ya veréis que el titular explica el contenido.

Disfruto mucho más las grapas de DC Comics que las de Marvel

En 2015 aproveché el evento Convergencia para dejar de comprar la continuidad de DC Comics, cansado y asqueado del estado del universo DC. Lo peor que pudo pasar sucedió, y me encontré que no echaba de menos estos comics porque las grapas de Marvel y las colecciones indys me daban más entretenimiento del que podía consumir. En estos años he comprado alguna cosa puntual, sobre todo fuera de continuidad, como DCsos de Tom Taylor y Trevor Hairsine o Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson. También proyectos especiales como Batman: Tres Jokers o El reloj del juicio final, ambos comics de Geoff Johns con Jason Fabok y Gary Frank, respectivamente.

En los últimos años me he encontrado con algunos comics en continuidad que superan el disfrute de una Marvel que se encuentra de capa caída. Empezando por Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo. (Aunque este comic baja muchísimo cuando Redondo no lo dibuja). Más recientemente, el retorno de Mark Waid a DC nos ha dado el mejor tebeo de superhéroes de los últimos 5 años (o incluso más): Batman – Superman: World´s Finest junto al fuera de serie que es Dan Mora.

Sigo comprando apenas un puñado de grapas de DC. Pero igual por el tiempo transcurrido sin leer a la Distinguida Competencia, la verdad es que estoy disfrutando muchísimo de Batman: Off-World de Jason Aaron y Doug Mahnke, JSA de Geoff Johns y Mikel Janin (entre otros) o Shazam! de Waid y Mora. De hecho, el último evento Titans: Beast World de Taylor e Ivan Reis me ha parecido modélico, a pesar del bajón porque Reis no dibujó toda la miniserie del evento.

Frente a una Marvel que no cuida sus colecciones, en algunos casos con unos bailes de dibujantes terribles y en otros unos guiones que se quedan sólo correctos, en los últimos tiempos me estoy encontrando unos comics perfectos en DC, con la combinación de un gran guion con un dibujo espectacular. No le puedo pedir más a estas colecciones. Dicho esto, no planteo volverme loco y empezar a comprar DC masivamente, porque viendo las solicitaciones, la situación creativa de DC tampoco es que sea para tirar cohetes. Pero prefiero quedarme con lo bueno a medida que llega. Espero que Marvel mejore durante 2024, pero los próximos meses no parece que vayan a ser mucho mejores que lo que tenemos en la actualidad.

Dicho esto, cuando leo rumores sobre que DC está planteando la creación de un «Universo Ultimate» en DC con Scott Snyder de arquitecto dando a Jason Aaron el guion de algunas de sus series principales, me veo comprando encantado esas colecciones, entrando sin duda en este nuevo sello. Tener ganas de comprar DC es el primer paso para volver a hacerlo, y es un paso que yo ya he realizado. A ver cual es el siguiente.

Que una película o serie sea «fiel a los comics» no garantiza que sea buena…

… Y es exactamente lo mismo con la «diversidad», no es un valor que por si mismo garantice nada. Una serie puede tener unos valores de diversidad positivos y al mismo tiempo ser mala y/o aburrida. Al ejemplo de Willow, Ms. Marvel o Echo me remito. Estoy bastante seguro que todo el mundo acepta la primera afirmación como cierta, pero no tanto la segunda.

Si una película o serie es BUENA y además es «diversa», para mi mucho mejor. Pero el objetivo debería ser hacer la mejor película posible, no la más diversa a costa de todo lo demás. Matiz clave. Y sin embargo, en el mundo del entretenimiento americano, parece que la «diversidad» es el único criterio por el que se valora un producto audiovisual, siendo todo lo demás totalmente secundario. Es normal la desconexión que existe entre el público «normal» que sólo quiere que le entretengan sin que le cuelen panfletos ideológicos y los estudios y los medios de comunicación sobre todo americanos.

Esta reflexión vino a partir de un twit de Mark Millar que generó bastante polémica hace unos días, al compartir un video de creadores recientes de Marvel que reconocen en entrevistas no tener ni idea de los comics en que teóricamente se inspiran sus películas y/o series, lamentando que hace unos años el «respeto a los comics» y a sus fans se vendía como la principal prioridad, cosa que ya no se lleva:

Ante esto realicé un largo hilo en Twitter en el que una cosa me llevó a la otra hasta llegar a la conclusión inicial. Un hilo en el que en cierta manera refutaba el argumento de Millar, al no ser el argumento de la «fidelidad» el principal que explica que una película sea buena, sino el de la calidad de los creativos contratados. Aquí os lo dejo:

Hay una diferencia tremenda entre ser un fan de los comics y conociendo a los personajes tomar decisiones creativas que alejen una película de los comics, a escuchar a escritores y showrunners afirmar que no son fan de los comics ni conocen a los personajes, y van a su aire. Ser fan de los comics no garantiza que una película sea «buena». Pero si que tendrá el corazón en el sitio correcto. Y al mismo tiempo, que Ms. Marvel o Secret Invasion no fueran buenas series no tiene que ver con la no fidelidad a los comics, sino a su falta de CALIDAD.

Y el video me genera dudas, porque puede sacar de contexto declaraciones de estas personas. Pero al mismo tiempo, recuerdo leer las declaraciones de las directoras de Echo en las que afirmaban que los poderes de los comics eran «¿chorras?» y ellas pensaron en darle unos mejores. De nuevo, el problema de Echo no son los poderes de la protagonista, (aunque me revienta leer a gente que se cree más lista que los creadores de los personajes), sino un guion pobre, una puesta en escena mediocre y unas interpretaciones flojas. O qué decir de Secret Invasion. Luego es un tema que va mucho más allá de la fidelidad a los comics.

Los creativos contratados por Marvel Studios para sus últimos proyectos televisivos no tienen la calidad de los Gunn, Markus y McFeeley. Algo que no tiene que ver con su conocimiento de los comics. Esto es una evidencia que parece no se puede decir, sobre todo si estos showrunners son escritores afroamericanos, o directoras mujeres. Y reconozco que fui el primero que no quise ver que era imposible que Marvel mantuviera la calidad pasando de 2/3 películas al año a 5/6/7 proyectos anuales cuando se anunciaron las series de TV. La calidad de los nuevos creativos contratados ha sido muy inferior, por eso las series no aciertan. No es un tema de recursos, las series de Disney+ han contado con presupuestos de blockbusters de cine, sino de falta de calidad general. Y si al menos estas series fueran «fieles a los comics», al menos los aficionados tendriamos algo a lo que aferrarnos, pero ya no siquiera es el caso.

Y volviendo a las declaraciones de Millar, si los creativos de películas y series afirman que NO conocen los comics en los que deberían inspirarse, ¿por qué deberían interesarnos sus productos a los fans de esos mismos comics? Es más, si los lectores de comics NO somos su público objetivo, ¿a quién dirige Marvel sus series? Y tengo claro que para que una película o serie sea un éxito no es suficiente con los lectores de comics, hay que apelar a un público mainstream. Pero enfadar a una parte del fandom para acceder a ese público generalista no parece la mejor forma de vender tu proyecto.

Es indudable que en el periodo 2008-2018 la promoción de Marvel Studios primero apelaba a los fans de los comics, ampliando luego al público mainstream y buscando contentar a ambos. Eso ha cambiado ahora mismo, y el foco ya no está en los comics o sus compradores, cosa que diría que es la queja de Millar. Y en realidad nadie puede decir que esté equivocado, porque obviamente esto es así. A no seas un hooligan que se niega a ver la realidad y cree que todo lo que hace Marvel es oro en paño. Y lamentablemente de esos hay un montón también.

Y volviendo al principio, que una película o serie sea fiel a los comics no garantiza que sea «buena». Pero es exactamente lo mismo con la tan buscada «diversidad», no es un valor que por si mismo garantice nada, desde luego no «calidad». Una serie puede tener unos valores de «diversidad» positivos y al mismo tiempo ser mala y/o aburrida.

Y hablando de eso…

Ser «fan» no implica tener que consumir todo lo que venda una editorial o estudio

Los lectores de comics tenemos claro que se puede ser super fan de los comics Marvel (o DC) sin comprar todo lo que publican. De hecho, aparte del coste económico, es imposible incluso sacar el tiempo para leer todos los comics que publica Marvel cada mes, ya sea a través del Marvel Unlimited quien lo tenga, o usando medios piratas. Esto que es tan evidente para los comics parece que se ha convertido en poco menos que una apostasía cuando se habla del entretenimiento audiovisual.

El caso es que las redes sociales son capaces de lo mejor y de lo peor. Y aunque no debería ni perder tiempo en estas polémicas, estoy detectando una tendencia cada vez extendida según la cual cuando una persona normal no fanatizada comenta no haber visto The Marvels o Secret Invasion, por poner un ejemplo de una película y una serie del MCU, siempre aparece alguien descalificando a esa persona como si fuera un hater contra Marvel. A veces, este comentario viene de gente a priori comedida que jamás me esperaría. Da pena que los talibanes no entiendan la diferencia entre un fan y un consumidor. Y que la forma para mostrar a los estudios de cine que no nos gusta lo que hacen no es quejarse en redes sociales sino no darles tu dinero para que sigan haciendo lo mismo.

A lo mejor es justo porque eres un buen fan no quieres perder tu tiempo ni tu dinero en algo que claramente no es para ti. Que lo disfrute su público objetivo. Eso si, cuando fracase esa película que no vengan a echarme en cara nada a mi, que le pidan explicaciones quien dirigían la película.

Y hablando de comprar…

Panini ofrece ventas en su web con portes gratuitos a partir de 20 €uros

La semana pasada vi este anuncio de Panini en Twitter. Viendo el vaso medio lleno, las ventas online y por correo ponen la cultura a disposición de lectores que viven en pueblos pequeños y no disponen de una librería cercana, lo cual en este caso amplía las posibilidades para que cualquiera pueda aficionarse a leer comics Marvel. Esta democratización de la afición comiquera y que no dependa de si vives en una ciudad grande con librería o no me parece algo bueno. Pensando además que con apenas 6 grapas normales (o 4 grapas dobles) ya superas los 20 €uros de compra y por tanto puedes recibir sin gastos de envío los comics, me parece una pasada. (Dicho esto, un amigo tuitero me comentó que los envíos de Panini no es demasiado bueno ya que los comic van bastante desprotegidos).

Viendo el vaso medio vacío, esto me parece una competencia terrible a las librerías especializadas que durante años han sostenido las ventas de Panini y de Marvel en España. Y ya me parecía mal que la editorial tenedora de los derechos de DC Comics en España abra tiendas por toda España haciendo competencia a estos mismos libreros, pero que ahora la licenciataria de Marvel se convierte competencia y casi hasta en enemiga de las tiendas me parece terrible.

Trailer de Deadpool & Wolverine

No he sido demasiado fan de las películas de Deadpool, a pesar del entusiasmo que transmite Ryan Reynolds. La primera nos pilló a todos con ganas de que nos gustara, pensando en que estaba hecha con cuatro duros y su primera escena de acción fue super chula, aunque las bromas de caca, pedo, pis no van conmigo. Luego, aparte de la broma relativa a X-Force y la sorpresa del villano final de Deadpool 2, la verdad es que esta secuela me pareció bastante floja.

Sin embargo, la sequía que vamos a tener de estrenos este 2024 hace que el estreno de Deadpool & Wolverine vaya a ser todo un acontecimiento comiquero. Además, que después de sufrir el robado de imágenes del rodaje, Marvel estrene el primer teaser y no saque bien a Lobezno me parece una jugada maestra. Está claro que de aquí a su estreno en Julio habrá tiempo para verle, pero de momento, quien quiera verle tendrá que esperar.

YA TENEMOS A LOS 4 FANTÁSTICOS

Y se confirma que los rumores de las últimas semanas han acertado:

Pedro Pascal es Reed Richards

Vanessa Kirby es Sue Storm

Ebon Moss-Bachrach es Ben Grimm

Joseph Quinn es Johnny Storm

El diseño retro sugiere una trama que dará comienzo en 1961, momento en que saldrán al espacio (o a la Zona Negativa), perdiéndose durante 60 años. Una trama que permitirá todo tipo de pseudo-ciencia e inventos a cual más loco y estrambótico. Todo esto es suposición, pero viendo a H.E.R.B.I.E. en la imagen no creo ir desencaminado.

Respecto al casting, dentro de ser un grupo de buenísimos actores, me temo que Pedro Pascal sea demasiado conocido para poder llevar a buen puerto a Reed Richards, aunque es tan buen actor que seguro merece el beneficio de la duda. Por cierto, me gusta que los actores sean adultos y Marvel Studios abandone la ridícula idea de los jóvenes FF que sufrimos en el bodrio de Josh Trank.

THE FANTASTIC FOUR se estrenará el 25 de Julio de 2025. Esto ha provocado que The Thunderbolts adelante su estreno al 2 de Mayo. Captain America Brave New World mantiene su estreno el 14 de Febrero, mientras que Blade ahora mismo sigue con fecha de 7 de Noviembre, confiando que resuelvan los problemas del guion que ha sufrido hasta ahora.

Teniendo en cuenta la falta de estrenos del MCU en 2024, creo que habrá ganas de ver estas películas cuando se estrenen.

Y por último…

NO ESPERÉIS UNA RESEÑA DE MADAME WEB, QUE LA DISFRUTE SU PÚBLICO OBJETIVO QUE NO SOY YO.

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Crítica de Motorista Fantasma 11 de Benjamin Percy y Danny Kim (Marvel Comics – Panini)

Tras su cruce con Lobezno, las cosas vuelven a la normalidad para el Motorista Fantasma. Pero normalidad no significa tranquilidad, como descubriremos en el Annual 2023 del personaje, con guiones del habitual Benjamin Percy, con dibujos de Danny Kim y color de Jim Campbell, que Panini ha publicado este mes de febrero.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡Feliz Halloween, Espíritu de la Venganza! Halloween en una noche para los monstruos, y El Encapuchado es uno de esos monstruos. ¿Podrán el Motorista Fantasma y Elsa Bloodstone, su invitada especial, detener los planes de este villano o estaremos ante el último Halloween? No te pierdas un número que señala el futuro del Motorista Fantasma.

Esta grapa de Panini incluye Ghost Rider Annual 1 2023 USA.

Benjamin Percy se lo debe de estar pasando genial con esta etapa de Motorista Fantasma. Sin embargo, parece evidente que es consciente que las ventas están flojeando y la colección necesita un empujón a ver su puede aumentar ventas. Tras un evento con Lobezno (por cierto, si Lobezno no consigue aumentar las ventas nada lo hará), en este Annual tenemos invitados por partida doble, al aparecer la cazadora de monstruos Elsa Bloodstone y el villano El Encapuchado, que disfrutó de bastante protagonismo en la etapa de Brian Michael Bendis en Los Vengadores y Nuevos Vengadores.

El comic se mueve por todos los caminos esperables, con la presentación de la amenaza, unión de los héroes, llegada a la ciudad embrujada y combate final. En realidad todo funciona adecuadamente, si bien me parece que Percy vuelve a quedarse sin páginas y acaba planteando un final un poco abrupto y anticlimático. Y aunque este final me ha parecido un poco chof, leyendo la actualidad americana he descubierto que El Encapuchado está destinado a jugar un papel importante en el futuro del Motorista Fantasma. Algo que hace que este Annual quede como una historia descafeinada y decepcionante porque esa teórica importancia futura no llega a verse. Aunque sí tengo cierta curiosidad con saber por donde van a ir los tiros.

El dibujo de Danny Kim con color de Jim Campbell me ha parecido correcto, dentro de ser flojete. En las partes demoniacas y sangrientas igual disfruto más del apartado gráfico, pero no acabo de conectar con la versión de Elsa Bloodstone o con la narrativa de Kim en los momentos más tranquilos. No puedo decir que sea un mal dibujo, pero tampoco tiene elementos especialmente destacables.

Si Panini no se equivocó hace unos meses, nos acercamos al final de la actual etapa de Benjamin Percy en Motorista Fantasma, cuyo final está previsto en el número 21 USA (número 13 de la edición de Panini). Más que lamentarme por ello, me alegro que esta colección exista y haya conseguido durar hasta donde lo ha hecho. Por cierto, este final tal vez de Johnny Blaze no significa que sea el final del Motorista Fantasma, porque parece que Marvel tiene planes para él, quien sabe si con otro piloto a los mandos. Así que espero que no sea un final, sino un hasta pronto. Habrá que estar atentos a las noticias que lleguen de USA.

Comparto las primeras páginas del comic:

Estoy disfrutando de la actual etapa de Motorista Fantasma, incluso aunque tenga números más flojetes como este annual, a pesar de su posible importancia de cara al futuro del personaje.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de El Increíble Hulk 2-5 de Philip Kennedy Johnson, Nic Klein y Travis Foreman (Marvel Comics – Panini)

Philip Kennedy Johnson ha devuelto a El Increíble Hulk a la senda del terror, y hoy toca comentar los números 2 a 5 de la colección publicada por Panini, con dos arcos de dos números dibujados por Nic Klein y Travis Foreman, y color de Matt Wilson.

PUNTUACIÓN: 7/10

Cada criatura primordial y terrorífica ha puesto sus ojos en el Gigante de Jade. Mientras, Banner debe pasar por un pueblo abandonado, pero por la noche, el término «ciudad fantasma» adquiere un nuevo significado.

Y en la segunda historia, ¡Contra el Hombre-Cosa! Una sensual aparición en los pantanos brumosos está atrayendo a las víctimas a la perdición. ¿Cuál es la conexión de esta misteriosa criatura con el Hombre-Cosa? ¡Rabia contra empatía! ¡Los dos Goliats Esmeralda llegan a las manos, y ni siquiera Hulk es inmune al ácido mortal del Hombre-Cosa!

Philip Kennedy Johnson apuntaba maneras en el primer número de esta colección. Y tras leer estas dos historias contenidas en las siguientes 4 grapas USA (y también de Panini), ya no estamos ante una promesa sino una brillante realidad. Johnson además de escritor y militar en la reserva es músico, y me gusta mucho el uso de la música en la primera historia, creando una canción que se convierte en la narradora de la historia. Este elemento aporta una dosis de novedad que agradecí mucho mientras leía estos comics. Su premisa de hacer que la villana de esta etapa sea la primogénita de la Madre de los Horrores, un ser con la capacidad de llamar a los monstruos del Universo Marvel para que se unan en la cacería de Hulk, es una idea que ya está dando sus frutos y nos está dando unos comics que tienen el ADN perfecto de lo que se espera de una historia de Hulk.

Dentro que me han gustado estos comics, por comentar algo menos bueno, quizá el formato de historias contadas en dos grapas están en el límite de lo interesante, sintiendo por ejemplo que el primer arco en la ciudad fantasma habría molado mucho más si la historia se hubiera desarrollado en tres o cuatro números. Porque en el formato en que lo leí, la historia tiene que ir al grano sin posibilidad de giros. Banner y Charlie llegan al pueblo, descubren lo que vive abajo, luchan y gana Hulk de forma sangrienta. Directo y al grano. También es verdad que hay que agradecer que las traman no se alarguen innecesariamente, pero en este caso me quedo con que podría haber sido un sobresaliente y no lo ha sido.

El primer arco está dibujado por Nic Klein con color de Matt Wilson. Como ya pasó en Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennet, una parte fundamental del éxito del comic viene de saber transmitir el terror que suponen las transformaciones de humano a monstruo, enlazando este comic al body-horror de Cronenberg y directores similares. Klein y Wilson consiguen crear una atmósfera malsana a lo largo del comic, con unos momentos realmente perturbadores con un monstruo oculto en el subsuelo de inspiración claramente lovecraftiana. Aparte del ENORME Hulk que tenemos en estas páginas, me gusta mucho su representación de un Banner diminuto que recuerda al apelativo de «puny Banner» que Hulk le dedicaba hace décadas, y le dibuja como alguien acosado por una pesadilla que sabe que es más fuerte que él y que va a controlar su existencia convirtiéndola en un infierno.

Travis Foreman con Matt Wilson se encarga de la segunda historia en la que Hulk visitará los pantanos del Hombre-Cosa. Foreman es un artista con un estilo super particular con el que no suelo conectar nada. Recuerdo por ejemplo con mal sabor de boca los fill-in que realizó en la colección de Puño de Hierro hace un montón de años. Sus dibujos en muchos momentos parecen bocetos sin terminar, y sus figuras tienen unos escorzos que resultan en algunos momentos raros y poco naturales. Dicho esto, la verdad es que para el dibujo de monstruos y la temática de terror planteada por Johnson la verdad es que su estilo encaja a la perfección. En positivo, el monstruo oculto en el pantano tiene una forma alejada de cualquier cosa antropomórfica que me ha gustado bastante.

Dentro de lo malo que es el cambio de dibujantes, porque obviamente prefiero a Klein frente a Foreman, al menos me queda el consuelo de que Marvel lo ha hecho bien al hacer que cada artista dibujara un arco completo, de forma que la lectura de estas historias han su propia personalidad.

Con esta vuelta a los orígenes, El Increíble Hulk apunta que nos va a dar muchos meses de entretenimiento gracias a estas historias de corte perturbador. Y yo lo agradezco.

Comparto las primeras páginas del número 2 USA:

Me gusta el retorno de El Increíble Hulk a la senda del terror planteado por Philip Kennedy Johnson. Y ahora, ganazas de que Nic Klein vuelva al dibujo el mes que viene.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 1 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

Tras crear un nuevo universo Ultimate en Ultimate Invasion, Marvel ha encargado a Jonathan llega la transformación del panteón sobrenatural del Univeso Marvel en D.I.O.S.E.S., miniserie de 8 números que cuenta con dibujo de Valerio Schiti y color de Marte Gracia y que Panini ha empezado a publicar este mes de febrero.

PUNTUACIÓN: 7/10

Jonathan Hickman reinventa la cosmología del Universo Marvel. La distensión infinita entre el orden natural de las cosas y los poderes que las controlan se acerca a su fin. Viejos conocidos se reencuentran durante un evento de Babilonia. El León de Lobos hace las peores fiestas. No mires debajo de la mesa. Hay un centavo de John Wilkes Booth en el suelo.

D.I.O.S.E.S. es un comic de 64 páginas que Panini ha lanzado con un precio de lanzamiento de 3.50 €uros, lo que invita a probar qué se cuece en la vertiente cósmica de Marvel.

El primer número de D.I.O.S.E.S. es un comic de acción super entretenido que sin embargo me deja perplejo pensando que este comic se supone que está destinado a reinventar la cosmología del Universo Marvel, según podemos leer en la sinopsis y en la publicidad con que Marvel ha vendido la serie.

D.I.O.S.E.S. está protagonizado por Ser Raddwyn, Señor de las Tierras Altas, Raiz del Árbol del Mundo, Sal de la Tierra y Avatar de los Poderes Fácticos. Wyn es un ser de más de 1000 años de edad que está un poco quemado. Por las conversaciones que tiene descubrimos que además de los Poderes Fácticos existen otras deidades llamadas Orden Natural de Todo. Qué son y qué función tienen dentro de la cosmología de Marvel, o más concretamente, qué función van a tener de cara al futuro, es algo que tras leer este comic se mantiene en la incertidumbre más absoluta.

A Wyn le acompaña Dimitri, un aprendiz encadenado del Orden Natural de Todo, y en esta presentación conocemos que tuvo un desengaño amoroso con su ex-mujer Aiko, una científica / maga convertida en una Centivar del Orden Natural de Todo. Aparte de una aventura de presentación casi a modo de James Bond, en esta presentación veremos como los principales héroes mágicos y científicos se unen para evitar un «Suceso Babilonia» que va a poner en riesgo toda la realidad. Una amenaza que obviamente será resuelto por Wyn, alguien conocido por todos que se resiste a considerarse “bueno” o “malo”. De momento, el único poder que ha mostrado por Wyn es el del alineamiento cósmico, dado que parece que las cosas tienden a suceder como necesita en cada momento.

Como no puede ser de otra forma, Hickman cuenta los hechos de forma fragmentada saltando atrás y adelante en el tiempo. Y por supuesto da la sensación que hay un montón de información clave que Hickman ha decidido ocultar hasta el momento que él considere más adecuado. D.I.O.S.E.S. me ha gustado mucho más que Ultimate Invasion, pero no diría que super redondo. De hecho, por lo visto únicamente en esta grapa no acaba de quedar claro que Wyn vaya a ser un personaje con un carisma al nivel de Doctor Extraño, aunque imagino que los planes de Marvel es hacerle más poderoso que Stephen. O no, vete tú a saber.

Uno de los puntos fuertes de D.I.O.S.E.S. es el apartado gráfico. Valerio Schiti con Marte Gracia en el color son unos fuera de serie y ayudan a que el comic tenga la escala y la espectacularidad que se espera de una historia vendida como IMPORTANTE por parte de Marvel. Las escenas de acción son visualmente arrolladoras, consiguiendo que este comic entre por los ojos y luzca genial. Por decir algo menos bueno, dentro que Schiti me gusta, en general dibuja todas las caras iguales y creo que le falta expresividad a todo. Por ejemplo, en las seis páginas de conversación entre Wyn y Akiko, se supone que debería verse cierta duda en la cara de ella pensando que le va a abandonar (y algo más), pero simplemente viendo las viñetas no sabes si están enfadados, tristes, alegres o enamorados. Todas las caras son iguales. Por detalles como estos creo que Schiti es un buen dibujante de acción, pero aún tiene que mejorar bastante en la parte de la expresividad.

En todo caso, como me pasó con Ultimate Invasion, en que sólo por el dibujo de Bryan Hitch merecía la pena la lectura, el trabajo de Schiti en D.I.O.S.E.S. me vende completamente la serie independientemente del guion de Hickman.

Otro tema interesante es la portada de Mateus Manhanini, un artista que no conocía de nada aunque supongo que vendrá de la ilustración de fantasía, posiblemente portadas de libros y similares. O no. Lo cierto es que la imagen en si es una imagen que sería bastante normal para Doctor Extraño, pero el estilo pintado de Manhanini consigue darle una personalidad diferente a lo que se espera en un comic Marvel.

El comienzo de D.I.O.S.E.S. no me ha volado la cabeza. Y desde luego de momento no me justifica la sustitución del panteón sobrenatural del Universo Marvel por lo que sea que nos está presentando en este comic. De momento tiene mi voto de confianza, y dada la naturaleza fragmentada de la narrativa de Hickman tengo claro que tendré que comprar toda la miniserie para poder valorarla en su justa medida. Espero eso sí que me deje con mejor sabor de boca comparado con la decepcionante Ultimate Invasion.

Comparto las primeras páginas del comic:

El arranque de D.I.O.S.E.S. me ha parecido curioso, pero aún no veo ni un personaje carismático ni por donde van a venir los cambios del panteón de seres sobrenaturales. En todo caso, si tengo ganas de ver cómo continúa la historia.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Miracleman: The Silver Age de Neil Gaiman y Mark Buckingham (Marvel Comics)

Marvel por fin ha terminado de publicar Miracleman: The Silver Age de Neil Gaiman y Mark Buckingham, con colores de Jordie Bellaire. Una miniserie que quedó inédita desde los años 90 y que la Casa de las Ideas también ha querido que los lectores actuales hayamos tenido que sufrir para verla finalizada. Hoy comento mis impresiones de esta colección, una opinión sin duda condicionada por la periodicidad con que han salido las 7 grapas de esta miniserie.

PUNTUACIÓN: 6/10

Comienza «La Edad de Plata», la historia inacabada de Neil Gaiman y Mark Buckingham. Young Miracleman, el miembro perdido de la familia Miracleman, ha vuelto. Sus últimos recuerdos eran de un mundo de alegría e inocencia de 1963. Ahora se encuentra en el siglo XXI, donde sus mejores amigos se han convertido en dioses y monstruos. Remasterizado con nuevas e impresionantes ilustraciones de Mark Buckingham. Incluye material originalmente presentado en MIRACLEMAN nº 23 y 24, publicados originalmente por Eclipse en 1993-94, además de contenido extra.

Marvel Man, luego transformado en Miracleman cuando el comic fue publicado en Estados Unidos, es uno de los comics más influyentes de los años 80 que sin embargo muy poca gente leyó. Aunque fue creado en 1954 por el guionista y dibujante Mick Anglo para el mercado británico, no fue hasta 1982 en que Alan Moore escribió su etapa histórica dibujada por Garry Leach y Alan Davis. La editorial americana Eclipse empezó a publicar estos comics publicados inicialmente en la revista inglesa Warrior, que incluían entre otros elementos algunas de las escenas de matanzas más impactantes de la historia del comic. O un nacimiento mostrado de forma explícita sin tapujos.

Tras finalizar la etapa de Moore en el número 16, Eclipse contrató a Neil Gaiman para continuar la historia, algo lógico teniendo en cuenta la amistad de éste con Moore. Gaiman planteó tres arcos de seis números que denominó The Golden Age, The Silver Age y The Dark Age que cerraría su historia. The Golden Age se publicó en los números 17-23 de la colección entre 1990 y 1991, a lo que seguiría una miniserie de 3 números tituladas Apocrypha realizada por varios autores. El segundo arco The Silver Age quedó inconcluso tras publicarse tan sólo dos números, números 24 y 25, al declararse en quiebra Eclipse en 1994, y entrar los derechos del personaje en un conflicto legal que duró años en resolverse a favor de Gaiman. Que a su vez, cedió a Marvel tras ayudarle la editorial a pagar una disputa legal por la propiedad del personaje de Angela creado en el comic de Spawn.

Casi 30 años después, Marvel ha publicado de The Silver Age empezando por los dos números de Eclipse, aunque Mark Buckingham ha vuelto a dibujar estos números en su totalidad, como bien puede apreciarse en los extras que Marvel incluye en esta edición. Y es que puestos a terminar la historia, está claro que quedaría raro leer un comic que contuviera dos números con el estilo del Buckingham de hace 25 años mientras que los 5 restantes fueran con su estilo y narrativa actual. Y la verdad es que la «remasterización» le sienta muy muy bien al comic. Buckingham aprovecha la oportunidad ofrecida por Marvel para crear momentos más espectaculares y una narrativa más fluida, aprovechando las posibilidades de la doble página abierta como unidad narrativa. El nuevo dibujo supera ampliamente a los originales de los años 90 y ayudan a que la lectura de The Silver Age sea un placer. Además, me resulta muy interesante la decisión del color de Jordie Bellaire, que aporta una sensación de anacronismo a la obra, al plantear colores planos casi como si el comic se hubiera coloreado en los años 90 antes del surgimiento del coloreado digital que en este. El apartado gráfico me parece estupendo y posiblemente lo mejor de este comic

Marvel ha planteado esta edición con unos extras super interesantes centrados en el dibujo de Buckingham. En sus tres primeras grapas tenemos los lápices originales de 1993/94, incluyendo los del número 3 que no llegó a publicarse. En el cuarto número nos muestran, aunque en media página y muy pequeñas, las 7 páginas que había empezado a planificar y nunca llegó a dibujar debido a la bancarrota de Eclipse. Además, tenemos numerosas páginas que nos muestran los lápices que Buckingham ha creado para esta nueva edición. Estos extras me parecen super interesantes y creo que harán las delicias de todos los amantes del buen arte comiquero.

Dentro que me gusta el dibujo de Buckingham con Jordie Bellaire, tengo que ponerle un pero si pensamos en la locura que ha supuesto la periodicidad de la edición de Marvel. Y es que en realidad el dibujo tampoco es tan bueno, detallado o bello. Es un buen comic, sin duda, pero no justifican los 4 meses de parón que tuvimos entre la publicación del 5º número y el sexto, o entre el sexto y el séptimo. Cuando cojo un comic de J.H. Williams, por ejemplo, o de Marcos Martín, veo el resultado final y entiendo los meses de espera entre una grapa y la siguiente porque el dibujo me vuela la cabeza. Sin embargo, veo este comic y veo un buen comic, desde luego no uno extraordinario.

Esto me lleva a mi principal motivo de queja, (aparte de la historia sobre lo que luego comentaré), en realidad es la periodicidad que Marvel ha planteado para este comic. A continuación, indico las fechas en que se publicaron cada una de sus grapas y el contenido de las mismas, a lo que hay que añadir los extras que antes comentaba.

N.ºPublicaciónPáginas historiaComplemento
1OCTUBRE 202228no
2NOVIEMBRE 202224no
3DICIEMBRE 202226no
4FEBRERO 20231612 páginas
5MAYO 20231611 páginas
6SEPTIEMBRE 202322no
7ENERO 202426no

Compré los dos primeros números de esta miniserie en el puente de la Constitución de Diciembre de 2022. Tras casi 30 años oyendo hablar de esta miniserie, pensar que podría leerla por fin resultó una pasada. Y no he terminado de leer la serie hasta los últimos días de Enero de 2024. 13 meses para publicar las 5 grapas pendientes. En estos meses, la emoción o incluso el interés han ido decreciendo paulativamente a medida que las salidas de las diferentes grapas se iba demorando. Y sobre todo, con el contenido de las mismas.

Los tres primeros números remasterizados, los primeros 2 publicados por Eclipse más el tercero que estaba hecho pero nunca vio la luz, tienen en la edición de Marvel 28, 24 y 26 páginas de historia. Los problemas llegaron a partir del cuarto número, en el que nos encontramos 16 páginas de historia con 12 páginas de complemento con un reprint de una historia antigua que se siente como un relleno absurdo sacacuartos que justifique las páginas de la grapa y con ello el precio de portada. El mal feeling continuó con el quinto número. Porque aparte de los tres meses de espera, el bajón fue doble al comprobar que, de nuevo, Marvel nos colaba 16 páginas de historia con 11 añadidas con otro reprint. Teniendo en cuenta que la miniserie de los 90 estaba prevista que tuviera 6 números y la historia es la misma, lo que supongo que sucedió es que Gaiman y Buckingham debieron pensar que narrativamente quedaría mejor si añadían algunas páginas adicionales a la parte central de la historia. Y Marvel pensó que en lugar de publicar un cuarto número de 32 páginas de historia, sería mejor dividirlo en dos, alargando la colección hasta las 7 entregas.

Esto es suposición, pero veo que los números 6 y 7 ya vuelven a tener una extensión normal de una grapa, con 22 y 26 páginas respectivamente. Además, dentro de no tener unos cliffhangers de vida o muerte, por decirlo de alguna manera, en general sí hay unos buenos finales en todos los números excepto en el cuarto, que es justo el que aparentemente se desdobló. El cliffhanger es flojo porque no estaba pensado que hubiera uno ahí para empezar.

La «estafa» del sacacuartos que Marvel se ha sacado de la manga conecta con lo que de verdad me molesta de esta edición, y es que Marvel no solicitara la serie una vez la colección estuviera completa y tuvieran asegurada la salida mensual de todas las grapas. En realidad, si estos comics se hubieran publicado mensualmente y en abril-mayo de 2023 se hubiera completado su publicación, estoy seguro que no le estaría poniendo estos reparos. Los 4 meses de espera entre números me parece una pasada inaceptable.

Escuchando podcasts y entrevistas a autores de comic he descubierto que esto que parece tan obvio, no empezar a publicar una miniserie hasta que los autores no la hayan terminado (sobre todo pensando que hablamos de un comic antiguo no conectado con ninguna continuidad del Universo Marvel), resulta que no siempre es posible ni es tan fácil de cumplir. Igual Marvel necesitaba publicar algo en 2022 para poder justificar algún pago de royalties a Gaiman y Buckingham ya realizado, y esto obligó a empezarla estando a mitad. Aún a sabiendo que la salida de los siguientes números estaba en el aire.

Al mismo tiempo, en un mundo ideal los artistas y escritores deberían poder desarrollar su trabajo sin estar presionados por plazos de entrega, de forma que su creatividad podría volar libre de ataduras. Pero en el mundo real cuando alguien tiene todo el tiempo del mundo y ninguna presión acaba no realizando el trabajo, entre otros motivos porque se centre en otros encargos que sí estén sujetos a un plazo de ejecución. En varias entrevistas he escuchado a editores e incluso artistas comentar que son plazos de entrega son imprescindibles, sobre todo en el mainstream. Porque obliga a empezar y, sobre todo, a terminar los comics.

Comentaba al comienzo que me gusta el dibujo de Buckingham, pero que en ningún caso se justifican los 4 meses de espera entre números. Pero en realidad no tengo claro que estas demoras injustificables sean achacables a Buckingham, un artista que durante más de 25 años ha trabajado en infinidad de colecciones mensuales como Shade, The Changing Man, Hellblazer o Fábulas. De hecho, se me hace difícil pensar que pueda tardar tres meses en dibujar 16 páginas de una grapa. A no ser, claro, que esté al mismo tiempo trabajando en otras cosas. O que en realidad el retraso lo provocara Gaiman no entregando los guiones a tiempo. Algo que ya pasó en otro de los últimos comics de Gaiman, la miniserie Sandman Obertura con J.H. Williams III y Dave Stewart. En los años 90 igual la historia de Miracleman le interesaba mucho a Gaiman, pero 30 años después es hasta normal que esté a otras cosas que le atraigan más y no encontrara el momento de sentarse a escribir para terminar este comic. Empezando porque al final Miracleman es un trabajo de encargo y seguro gana mucho más con sus novelas o con la producción de las series de televisión de Good Omens en Prime y Sandman en Netflix.

Y hablando de Neil Gaiman, es interesante recordar que esta historia fue escrita por un Gaiman primerizo que aunque ya llevaba algún tiempo escribiendo Sandman no era es escritor super estrella que es ahora. En ciertos aspectos, me parece interesante comprobar que al igual que en Sandman, el teórico protagonista Miracleman es un secundario en su propio comic al convertirse The Silver Age en el contenedor donde poder contar otra historia que le interesa más. De hecho, esto no es nuevo, ya que en la miniserie Apocrypha publicada por Eclipse ya empleó esta misma técnica para contar historias de personas de todo el mundo.

La resurrección de Young Miracleman en un mundo que no reconoce como suyo con unos familiares convertidos en dioses vivientes en la tierra es el punto de partida para The Silver Age. A partir de ahí el joven Dickie Dauntless inicia un viaje para descubrir su origen real, al ser sus recuerdos una mentira implantada por el villano Doctor Gargunza. Lo que plantea Gaiman en estas páginas es una historia correcta bien desarrollada que quizá se siente demasiado obvia y evidente si has leído los comics previos y sabes de donde vienen los personajes. Porque al final Dickie descubre que fue abusado sexualmente de niño cuando vivía en la casa de acogida, al venderle sus tutores a ricos depravados. Un drama tremendo que conecta con los abusos que Johnny Bates (Kid Miracleman) sufrió en su identidad humana y que desencadenó su transformación que provocó la masacre de Londres en la etapa de Alan Moore.

Comentaba que Miracleman se convierte en el secundario de su propio comic. Pero es mucho más, porque en The Golden Age es un Dios en teoría omnipotente que en realidad es un pelele sin criterio propio que se deja influir por los demás. De hecho, se muestra tan altivo que parece muy alejado de la raza humana que se supone defiende y protege, hasta el punto de parecer antipático. Pero mucho peor es lo de Miraclewoman, que es directamente una estúpida caprichosa cuyo mal juicio hacia Young Miracleman provoca todo el conflicto. De hecho, llego incluso a pensar si no es mal juicio, sino que está aburrida y plantea algo que sabe va a provocar un problema como forma de entretenerse, lo cual es obviamente algo mucho peor.

El giro de The Golden Age sucede cuando Miraclewoman opina que Young Miracleman no se adapta al nuevo mundo porque está enamorado de su mentor y es un homosexual reprimido. Y la forma de hacer que se enfrente a esta realidad es hacer que Miracleman le bese sin avisarle. Esta mala idea obviamente sale mal y lanza a Dickie a un viaje a ninguna parte que acabará convirtiéndose en una búsqueda de sus orígenes. El momento en el sexto número en el que Meta-Maid, la compañera de viaje de Dickie, le pregunta si le puede dar un beso es un momento super bonito y emocionante, al ser la primera vez que alguien le pidió permiso para hacerlo, cosa que ninguno de los violadores hizo nunca. Y que explica el shock que le supuso a Dickie cuando Miracleman le dio un beso sin permiso. No es un tema de ser un beso entre dos hombres, sino que hace que recuerde todas las violaciones sufridas cuyo recuerdo estaba reprimido en su psique.

La serie presenta una idea rompedora en los años 90, al mostrar a los «hijos» superpoderosos de Miracleman como jóvenes nada heroicos que se dedican a una vida ociosa y edonista. El comic arranca con dos jóvenes jugando a luchar contra un «supervillano» destruyendo una ciudad. Y Meta-Maid nos muestra que su vida antes de conocer a Dickie es una sucesión de fiestas de alcohol y sexo. Dickie conoce a Richard Williams, la única persona que renunció a sus poderes al convertirse en un ser superpoderoso que no tenía ninguna función ni objetivo en el mundo. Esto sugiere que en esta teórica utopía las cosas no son tan perfectas como podría parecer, a pesar de haberse eliminado el hambre y la pobreza del mundo. Porque una sociedad con personas sin objetivos puede ser un ejemplo de unos cimientos que igual no son tan sólidos como podrían creer.

La portada del número 7 anticipaba un combate entre Miracleman y Young Miracleman como gran final de esta miniserie. Y en realidad no es una sorpresa que ese combate no llegue a producirse al ser Gaiman poco dado a batallas, optando por finales más pausados. Dicho esto, no se puede negar que este final resulta super anticlimático y ayude a la sensación decepcionante que me dejó el comic. El beso de Miracleman ha creado una distancia insalvable con Dickie que ya no tiene solución. Pero el diálogo en el que Young Miracleman explica su motivación me ha parecido super gratuito, al no aceptar una utopía simplemente por haber sido creada por Miracleman.

La sorpresa final en el que la psique de Johnny Bates sigue presente en la mente de Dickie es un giro que parece planteado para dejarte con ganas de más comics de Miracleman, pero en mi caso diría que no me ha acabado de funcionar. The Silver Age ha sido una historia correcta bien dibujada, pero no he conectado con este mundo a pesar de ser Dickie Dauntless un personaje interesante aunque dentro del cliché.

Miracleman: The Silver Age es un comic que había provocado unas expectativas imposiblemente altas de satisfacer, al plantearse la posibilidad de leer una historia inconclusa desde hace más de 25 años calificada como «mítica» que continuaba el histórico comic de Alan Moore. Lo digo porque soy el primero que siento que es injusto estar decepcionado con que un comic esté «bien sin más», cuando en realidad Gaiman y Buckingham solo buscaban crear un buen comic, no uno que parece que tenga que marcar un antes y un después en la historia del medio. Pero aunque lo entiendo intelectualmente, no puedo evitar que emocionalmente el comic me haya dejado así.

También hay que decir que en realidad fue Marvel la que vendió la colección como un comic histórico que todo lector debía leer si o si. En publicidad se generan muchas hipérboles, pero no es como si todo fuera una película que los lectores nos hemos montado en la cabeza. Marvel sin duda tiene una responsabilidad en crear este hype que acabó en frustración al no ser capaz de publicar las grapas de forma razonable.

Me doy cuenta que si Panini publica este comic en un tomo en España los lectores no van a sentir estas apreciaciones que he sentido con la lectura individual en grapa. Y es más que posible que pueda gustaros mucho. Pero en mi caso, la experiencia se vio lastrada por estos aspectos que he desgranado en esta entrada. Y ahora que me llegó el séptimo número, volví a leerle la serie de un tirón y la sensación que me dejó ha sido un «pues bueno, sin más».

Aparte del final anticlimático marca de la casa Gaiman, el comic me ha generado otra gran duda, dado que se indica que estos sucesos van a continuar en la siguiente miniserie, The Dark Age, que se supone que cerrará la historia. Teniendo en cuenta que Marvel solicitó por primera vez The Silver Age en ¡2017! y tardó cinco años en que el comic viera la luz, no tengo claro el tiempo que pueden tardar Gaiman, Buckingham y Bellaire en ponerse con este comic. Si es que llegan a hacerlo, al ser una historia que ya no les pone. Quiero ser positivo y pensar que The Dark Age llegará a publicarse, pero confío que cuando lo haga Marvel hará las cosas bien y no la solicitará hasta que no esté completa. Lo que nos puede llevar a varios años de espera para un comic con el que en realidad no he llegado a conectar.

Comparto las primeras páginas del comic:

Precisamente por ser un comic sólo correcto, Miracleman: The Silver Age ha sido una importante decepción.

PUNTUACIÓN: 6/10

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