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Crítica de Severance temporada 1 (Apple TV)

Mi mujer me comentó si nos suscribiamos un mes a Apple TV porque había un par de series que le apetecía ver. Y me ha venido genial, porque he aprovechado la suscripción para ver la serie de la temporada, Severance, una historia absorbente a caballo entre la ciencia ficción y la crítica social, todo ello decorado con elementos filosóficos que te volarán la cabeza.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

Mark Scout (Adam Scott) dirige un equipo en Lumon Industries, cuyos empleados se han sometido a un procedimiento quirúrgico que separa sus recuerdos entre su ámbito laboral y su vida personal. Este atrevido experimento de «equilibrio entre el trabajo y la vida personal» se pone en tela de juicio cuando Mark se encuentra en el centro de un misterio que lo obligará a confrontar la verdadera naturaleza de su trabajo… y de sí mismo. (FILMAFFINITY)

Severance ha sido creada por Dan Erickson, en el que es su primer gran trabajo profesional. Erickson escribió el piloto de la serie, y lo movió durante cierto tiempo entre varias productoras, llegando a temer que pasara a formar parte de la Blood List televisiva, el equivalente en ciencia-ficción y terror de la Black List, aquellos guiones que gustan a todo el mundo pero nunca llegan a ser producidos. La suerte cambió cuando Erickson lo presentó a Red Hour Productions, la productora de Ben Stiller, que lo leyó y apostó por el extraño concepto de Erickson.

Y aunque el nombre de Ben Stiller está asociado al género de la comedia, sobre todo en su faceta de actor, como director la cosa cambia, mostrando a un creativo ecléctico que aparte de crear películas para destacar su vena cómica, también busca probar cosas diferentes. En cine ha dirigido las comedias The Cable Guy (1996), Zoolander 1 y 2 (2001 y 2008) y Tropic Thunder (2008), pero también la historia romántica Reality bites (1994) y, sobre todo, La vida secreta de Walter Mitty (2013), mientras que en televisión dirigió el drama carcelario Escape at Dannemora (2018).

Stiller dirige 6 de los nueve episodios además de realizar funciones de productor ejecutivo. Los otros tres episodios han sido dirigidos por Aoife McArdle. El creador Dan Erickson escribe los guiones de los dos primeros episodios y del último, mientras que los otros seis episodios han estado escritos por Andrew Colville, Kari Drake, Anna Ouyang Moench , Amanda Overton, Helen Leigh y Chris Black. Es interesante leer entrevistas a Erickson y comprobar cómo aunque muchos elementos, y sobre todo la base de la serie, los tenía claros desde que escribió el piloto de la serie, otros muchos elementos han evolucionado o se han creado directamente a partir de las conversaciones en la sala de escritores, empezando por algunas de las principales sorpresas que conoceremos al final de la temporada.en relación a las historias de los compañeros de Mark en el mundo real fuera de Lumon.

Severance tiene su foco en el departamento de Refinado de Datos (Macrodata Refinement) de Industrias Lumon, en el que trabajan cuatro personas: Adam Scott interpreta a Mark Scout, un trabajador que entró en el programa como forma de lidiar con el duelo por la muerte de su esposa Gemma. Al comenzar la serie, descubre que ha sido ascendido al puesto de responsable por la baja del Petey, el anterior responsable. Britt Lower es Helly Riggs, una nueva empleada que entra a formar parte del departamento para cubrir la vacante creada y que no se toma bien el concepto de Severance, intentando saber por qué está ahí, qué trabajo desempeñan y el significado del mismo. Zach Cherry es Dylan George, compañero de trabajo de Mark obsesionado con las promesas de premios e incentivos que la empresa ofrece a los mejores trabajadores, mientras que John Turturro es Irving Bailiff, compañero de Mark y Dylan y un firme defensor de la política de la empresa.

Dentro de Lumon conoceremos a Seth Milchick (Tramell Tillman), el supervisor de la planta de Lumon donde se encuentra Refinado de Datos. Patricia Arquette interprteta a Harmony Cobel, la dura jefa de Mark y de todo el departamento, mientras que Dichen Lachman es la Sra. Casey, la consejera de bienestar de la empresa. Además, Christopher Walken interpreta a Burt Goodman, el jefe de la división de Óptica y Diseño de Lumon, que busca entablar amistad con Refinado de Datos aunque la empresa incentiva la separación de los distintos departamentos.

Fuera de Lumon tenemos a Jen Tullock interpretando a Devon Hale, la hermana embarazada de Mark, mientras que Michael Chernus chace de Ricken Hale, el marido de Devon que es autor de un libro de autoayuda que acaba de publicar. La sorpresa la encontramos con Yul Vázquez, que interpreta a Peter «Petey» Kilmer, el ex trabajador de Lumon y mejor amigo de Mark que fue despedido (o abandonó la empresa) en circunstancias misteriosas.

Empezando al revés de lo que suelo hacer al escribir mis reseñas, el principal problema de Severance es lo extraño de su premisa y lo pausado de su desarrollo, que puede volar la cabeza a espectadores no aficionados a la ciencia ficción, al empezar en mitad de la acción con poco o ningún contexto de lo que sucede dentro de Lumon. El ritmo pausado de la serie en el que la información y sobre todo la falta de ella nos llega en dosis muy pequeñas puede provocar que más de un espectador abandone la serie . Y al ejemplo de mi mujer me remito. Esto me indica que Severance NO es una serie para todos los espectadores, lo cual no implica una connotación negativa ni para la serie ni por supuesto para los espectadores a lo que este tipo de serie no les llame. Porque realmente, tiene que haber contenidos de todo tipo porque igual de variados son los espectadores.

Pero si aguantas los dos primeros episodios y permites que la serie te introduzca por la madriguera de conejo para conocer el mundo laboral de Lumon al mismo tiempo que los protagonistas, la experiencia va a ser bestial. Empezando por un mundo laboral tan distinto y, a la vez, tan similar a lo que existe en el mundo real, con empresas como Starbucks afirmando «Do we make coffee? Or do we make a better world?», o unos manuales de empresas que supuestamente tratan a sus empleados como “familia” cuando lo que en realidad buscan son drones sin pensamiento crítico que quieren que hagan lo que se les pida y que acaban siendo individuos más cercanos a una secta.

En la premisa de Severance pueden encontrarse reminiscencias a Brazil (Terry Gillian) o a Being John Malkovich (Spike Jonze). Incluso la idea central de Matrix (Hermanas Wachowski) de una humanidad atrapada en una realidad virtual en la que las máquinas explotan a la raza humana puede entenderse que comparte una clara conexión con la idea de una empresa que divide la mente de sus empleados para que las 8 horas de su jornada laboral sean más productivos, al centrarse al 100% en el desempeño profesional olvidándose de los problemas o relaciones del mundo real.

Dan Erickson comenta además que se considera hijo de la ciencia ficción especulativa de los últimos años que se cuestiona la realidad actual, citando además de las obras ya mencionadas El Show de Truman, Dark City o Black Mirror. Incluso clásicos como American Beauty con su idea de estar atrapados en un mundo que impone normas y convenciones sociales de la que el protagonista busca escapar, o la serie Office Space, que aunque no tiene un elemento de ciencia ficción si trata de estar atrapado en un sistema grotesco del que, de nuevo, los protagonistas quieren escapar, son citadas por Erickson como influencia clara en su trabajo. Y junto a todo lo anterior, encontramos conceptos filosóficos de Platón, Descartes o Kant, obras de teatro como Esperando a Godot, de Samuel Beckett o Cat´s Craddle de Kurt Vonnegut. Como véis, mucha tela que cortar hay aquí.

Todos los que trabajamos sabemos que no somos la misma persona cuando estamos en casa con la familia o con amigos, y cuando trabajamos. Cada empresa tiene unas normas que exigen a los empleados comportarse de una determinada manera, empezando por la ropa que se puede llevar al trabajo. Es por esto que la premisa central de personas que separan ambas facetas de sus vidas hasta el punto de convertirse en dos entidades autónomas (compartiendo eso si cuerpo) es algo que entiendo que todos igual hemos pensado alguna vez. Otro elemento interesante es conocer los motivos que llevan a alguien «normal» a querer que le hagan una operación quirúrgica para permitirlo. En Severance, en esta temporada seguimos los pasos de Mark y es al único que conoceremos en ambas facetas de su vida. Y aunque el duelo por la muerte de su mujer explica esta decisión, tenemos a tres personas más que son un papel en blanco sobre los que no conocemos nada aparte de su desempeño dentro de Lumon. Tres personas que obviamente son tres misterios que habrá que desentrañar a lo largo de esta serie, entiendo que en las próximas temporadas.

La parte filosófica de la Caverna de Platón está muy clara en Severance, ya que los «innies», término como se conoce a los trabajadores de Lumon frente a los «outies» que viven fuera, sólo conocen el mundo por lo que saben de su trabajo, que obviamente no es el mundo real en su totalidad. La fidelidad de Irving a las normas establecidas con una fe rayando la secta es buena prueba de los problemas de aceptar una parte pequeña del mundo como si fuera la totalidad, con todo lo que supone de cosas que uno se está perdiendo sin ni siquiera saberlo. Algo que vemos en muchos aspectos de la sociedad, sobre todo americana pero no sólo, con grupos amplios de gente que no quieren escuchar nada que ponga en cuestión aspectos de sus creencias o valores aunque sean fácticamente falsas.

El «pienso luego existo» de Descartes en el siglo XXI parece haberse transformado en un «consumo, luego existo» debido a la obsesión consumista de la sociedad occidental. Y en el mundo laboral, podría decirse que para las empresas y sobre todo las grandes corporaciones, la clave se traslada a «trabajo, luego existo», intentando con métodos más o menos sutiles o directamente dictatoriales que los empleados no trabajen para vivir, sino que vivan para trabajar y empleen cada vez más parte de su vida sirviendo las necesidades de las Corporaciones. Y no al revés como se supondría en una sociedad utópica. Que una serie de entretenimiento plantee estas cuestiones de forma tan interesante me vuela la cabeza, la verdad.

La serie triunfa por la construcción de los personajes, empezando por la perfecta y minimalista interpretación de Adam Scott como Mark S., el protagonista al que debajo de la seriedad y frialdad no evita que se note la tristeza que existe en si interior. También está muy bien Britt Lower como la nueva incorporación Helly R., que simboliza la parte rebelde que todos llevamos dentro y que no aceptamos la cosas como nos dicen que son sin una buena explicación que en la serie no acaba de recibir nunca. Estos personajes tienen un complemento perfecto con sus compañeros Dylan y Irving, que representan dos facetas del trabajador tipo actual, el competitivo y el crédulo seguidor. Las interacciones entre este grupo son geniales y aunque en muchos momentos parece que no está pasando nada, si analizas lo que se está diciendo ves que todas las situaciones tienen una mayor complejidad de lo esperado, y darían para un tratado más largo de lo que puedo escribir en esta reseña.

En general, las interpretaciones me parecen todas estupendas, y me parece una pasada es tener a John Turturro, Christopher Walken o Patricia Arquette juntos en esta serie, aunque sólo Turturro y Walken compartan escenas. Porque todos los personajes dentro o fuera de Lumon aportan una faceta interesante a este crisol de personas con comportamientos muy diferentes.

Junto a la historia y las interpretaciones, hay que destacar además un brillante diseño de producción sobre todo dentro de Lumon, que destaca la frialdad y deshumanización de los centros de trabajo, con escenarios con numerosos planos simétricos con una composición perfecta. Además, las largas escenas en la que los personajes caminan por interminables pasillos con paredes blancas neutras resaltan el laberinto deshumanizador en que se ha convertido el trabajo y como los innies son unos conejillos de indias sujetos a un experimento del que no conocemos ni la metodología ni el objetivo que buscan obtener. Además, la fotografía de Jessica Lee plantea una iluminación con tonos fríos dentro de Lumon mientras que en el mundo real, vemos a Marc en su casa y su mafilia en múltiples escenarios mostrados con tonos cálidos. La música de Theodore Shapiro resalta también el elemento extraño y perturbador que subyace en toda esta situación.

No es mi intención contar más de la cuenta porque las sorpresas que se irán conociendo sobre todo a partir de la segunda mitad de la temporada son increíbles y me gustaría que llegarais a descubrirlas a vuestro ritmo. Lo interesante es que aunque el misterio sobre las intenciones de Lumon está siempre presente, realmente Severance triunfa gracias a la conexión que hacemos con los protagonistas, que consiguen ser importantes para nosotros. En todo caso, sí destacar que el noveno episodio que cierra esta primera temporada hace un ejercicio antológico de la tensión, las revelaciones y in cliffhnager de los seguiremos hablando durante mucho tiempo. Dado que Apple TV ha confirmado la segunda temporada, espero que se pongan pronto y podemos conocer cómo continúa la historia al comienzo de 2023.

Tengo que reconocer que los dos primeros episodios fueron un WTF? total debido al concepto general de la serie y la lentitud del desarrollo. Pero una vez me cogí cada episodio fue a más y el final me ha volado la cabeza. Pero incluso mejor que todo esto son todas las ideas que esta serie me ha provocado y como aún hoy sigo dándole vueltas a los diferentes elementos que la serie ha planteado de forma sutil y elegante. Aparte del aspecto de entretenimiento que es lo mínimo que le pido a un producto de ocio, me parece una pasada lo inteligente que es todo. Y aunque no me da la vida, se que si volviera a verla, captaría un montón de cosas que me pasaron desapercibidas debido a la falta de contexto y que ahora añadirían una nueva capa que mejoraría aún más la experiencia de Severance.

Comparto el trailer de Severance:

Queda todavía mucho año y espero disfrutar de muchas series que me encanten en los 7 meses y medio restantes. Pero todo apunta a que Severance va a acabar siendo una de las series más importantes de 2022. Te la recomiendo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Curso de escritura creativa de Brandon Sanderson

Tenía muchas ganas de leer el Curso de escritura creativa de Brandon Sanderson, y me he encontrado un libro super interesante, claro y esquemático que sin duda puede ayudar a todos aquellos que quieran dedicarse a la escritura profesionalmente.

PUNTUACIÓN: 8/10

El curso de escritura creativa que Brandon Sanderson lleva casi dos décadas impartiendo en la universidad, por primera vez en formato libro.

Curso de escritura creativa convierte en libro las clases que Brandon Sanderson lleva 16 años impartiendo anualmente en la Universidad Brigham Young, donde estudió. Él mismo dice que nunca ha dejado de darlas porque es un recurso que necesita para seguir creciendo como escritor. El curso se centra en los engranajes de la escritura y tiene un enfoque muy práctico; en él nos habla de la trama, la ambientación y los personajes, pero también de la parte empresarial. Sin embargo, no hace falta querer ser un escritor profesional para leer este libro. Su objetivo es ayudar a cualquier lector a comunicarse mejor y crear buenos hábitos para escribir de forma consistente, con los valiosos consejos de uno de los mayores creadores de nuestro siglo.

«Os animo a que utilicéis este curso del modo que más os ayude a lograr vuestros objetivos.» Brandon Sanderson

BRANDON SANDERSON (Lincoln, Nebraska, 1975) es el gran renovador de la fantasía del siglo XXI, con veintidós millones de lectores en todo el mundo, y el autor más prolífico del mundo. Desde que debutara en 2006 con su novela Elantris, ha deslumbrado a lectores en treinta lenguas con el Cosmere, el fascinante universo de magia que comparten la mayoría de sus obras. Sanderson es autor de la brillante saga Nacidos de la Bruma (Mistborn), formada por El Imperio Final, El Pozo de la Ascensión, El Héroe de las Eras, Aleación de ley, Sombras de identidad Brazales de Duelo. Tras El aliento de los dioses, una obra de fantasía épica en un único volumen en la línea de Elantris, inició con El camino de los reyes una magna y descomunal decalogía, El Archivo de las Tormentas, que continuó con Palabras radiantes, Juramentada El Ritmo de la Guerra (además de la novela corta Esquirla del Amanecer). Con un plan de publicación de más de veinte futuras obras (que contempla la interconexión de todas ellas), el Cosmere se convertirá en el universo más extenso e impresionante jamás escrito en fantasía épica.

Sanderson vive en Utah con su esposa e hijos y enseña escritura creativa en la Universidad Brigham Young.

El Curso de escritura creativa de Sanderson es un libro de 336 páginas que me he zampado como si fuera un paquete de pipas en un partido de fútbol. Sanderson es un maestro y junto a Pratchett y Abercrombie formaría mi trío de Ases de la literatura fantástica. Sus libros me encantan, aunque reconozco que aún me faltan varios para ponerme al día con su bibliografía. Y si sus libros son fantásticos, sus dotes didácticas y la claridad con que explica todo me han encantado. De hecho, como dice la sinopsis, se nota que Sanderson es un profesor universitario y tiene esta materia super clara y super trabajada, cosa que se transmite en el libro desde la primera página.

Un comentario recurrente que todo escritor al que le preguntan por consejos para nuevos escritores, y que Sanderson también hace suyo, es que si quieres ser escritor debes escribir a ser posible todos los días. Cuanto más escribas, más refinarás tu estilo y mejor te saldrán las cosas. Esto me recuerda un comentario que alguien hizo cuando le preguntaron si tuvo suerte al conseguir el éxito con sus novelas, y el escritor en cuestión (no recuerdo quien fue) aceptó que a lo mejor era cierto que tuvo suerte, pero cuando la suerte llegó le pilló trabajando, escribiendo. En este sentido, es fundamental la idea que si empiezas a escribir una novela (o lo que sea), debes terminarla sea como sea, algo que no todo el mundo consigue. Porque lo escrito puede revisarse y mejorarse para quitar errores, limar asperezas y mejorar el estilo, pero si te quedas bloqueado porque algo no cuadra y no terminas lo empezado, nunca tendrás nada. Y las cosas se mejoran trabajando en ellas, no dejándolas a mitad.

El libro cuenta con once capítulos incluyendo la introducción, con los conceptos clave a la hora de crear cualquier obra literaria maravillosamente esquematizados. La trama, cómo crear una trama, el punto de vista, las leyes de la magia, cómo crear un mundo, cómo crear un personaje, caracterización, humor, finales y revisiones, la publicación tradicional y la autopublicación son los temas en los que está dividido el libro.

Como resumen de estos conceptos clave, el libro es una maravilla y un prodigio de síntesis. Y este elemento es lo primero que me gusta, dado que no hay grandes descubrimientos en este libro. Muchos de estos conceptos sobre caracterización y narrativa ya los había escuchado a otros escritores y directores o guionistas de cine, pero es genial tener las ideas principales condensadas en una única obra de referencia. De hecho, Sanderson insiste muchísimo en que estas son sus ideas pero no son la Biblia, no son algo inamovible que todo escritor deba seguir en cualquier contexto, sino que invita a cada uno a seguir su propia creatividad. Pero eso sí, las claves de la narrativa debes conocerlas, y si decides saltarte algún concepto, que sea a sabiendas por una buena razón, no por desconocimiento.

En lo que sí he encontrado elementos más novedosos ha sido en la parte de la caracterización, a la hora de construir a los protagonistas, con advertencias a evitar los adverbios y las grandes parrafadas interiores de los protagonistas, para que las acciones y el lenguaje utilizado por los personajes en sus diálogos hablen por ellos y la lectura sea más dinámica y menos tostón. Hay además un elemento muy chulo y es que el libro incluye un apartado de preguntas y respuestas en cada capítulo, preguntas que le han hecho estudiantes de su curso y que se centran en dudas concretas sobre estos conceptos, que aportan información muy interesante también.

Junto a esto, que un crack como Sanderson tenga dentro de su esquema de escritura distintas fases de revisión de sus libros es otro elemento muy interesante, porque la idea del escritor creativo que empieza de cero un libro y cuando lo termina está perfecto para ser impreso y distribuido a las librerías no puede estar más lejos de la realidad del mundo editorial. Al menos en lo referido a la literatura fantástica o la ciencia ficción. Los dos últimos capítulos en los que habla de las ventajas y desventajas de la edición tradicional (contando con un agente o haciendo las gestiones tú mismo) o de la autopublicación, empezando por el % que el escritor cobra respecto al precio de venta del libro en cada caso, lo he encontrado super interesante también. Además, me gusta que además de las cifras americanas, el libro añada los porcentajes que se cobran en España.

El único problema de este libro es que es un solamente un ensayo en el que Sanderson condensa los elementos más importantes sobre trama, caracterización, narrativa, publicación, etc… que todo escritor debe conocer. NO es un curso universitario de 120 horas con trabajos específicos para cada apartado que te ayude a mejorar cada uno de estos elementos. Se que esto que estoy diciendo es una obviedad enorme, pero realmente es lo único que se me ocurre, dado que ahora tendré que mirar de donde saco ejemplos de ejercicios para ejercitar mi escritura en narrativa, algo que no controlo en absoluto.

Aparte, por supuesto da un poco de envidia ver la creatividad y la rapidez con que Sanderson es capaz de escribir sus libros. Aunque tengo claro que la calidad y creatividad hay que tenerla, es el trabajo constante lo que consigue crear un marco y una dinámica de trabajo que ayuda a que dicha creatividad fluya. Este libro tampoco sirve para ayudar a cultivar tu imaginación y creatividad. Para escribir hay que tener una idea, un concepto que quieras desarrollar que valga la pena, y este libro no te va a ayudar a tenerlo. Lo que sí hará es que cuando esa idea surja, tengas una guía de los elementos que tu novela debe tener para conseguir atrapar al lector y dejarles, con suerte, con ganas de más.

Como fan de los libros de Sanderson, es una pasada escucharle dando ejemplos de lo que funciona mejor y peor de sus libros, de cómo juntó varias ideas para llegar a crear la serie de Nacidos de la Bruma, y de las cosas que aprendió a cambiar porque no eran la mejor versión posible. De hecho, que alguien como Sanderson reconozca que su primera versión de El Camino de los Reyes de 2002 no funcionaba y tuvieron que pasar 7 años para poder entender el problema de la novela para cambiarlo y poder publicarlo recalca lo que comentaba antes sobre escribir y acabar lo que se empieza, porque para revisarlo también hay tiempo. Además, hay que tener la suficiente modestia para saber que tu primera novela nunca será un best-seller de éxito, pero igual a medida que escribes y mejoras, en algún momento futuro otra de tus obras si pueda captar la atención de algún editor o del gran público.

Tanto si te gusta Sanderson como escritor de fantasía y ciencia ficción, o si como es mi caso estás pensando si puedes tener alguna historia que contar, este libro lo encuentro super interesante y una lectura obligada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Patrulla-X 6 y Merodeadores 24 de Gerry Duggan, Pepe Larraz y Matteo Lolli (Marvel Comics – Panini)

Tras el final de Inferno, hoy quiero compartir mis impresiones de los comics mutantes de Gerry Duggan que Panini ha publicado en España este mes de abril: Patrulla X con Pepe Larraz y Marte Gracia, y el final de Merodeadores con Matteo Lolli, Phil Noto y Rain Beredo.

PATRULLA-X 6 de Gerry Duggan, Pepe Larraz y Marte Gracia

¿Qué fue del Capitán Krakoa? Hay un nuevo héroe en La Patrulla-X. ¿Quién es? ¿Por qué está aquí? ¿Y por qué Cíclope no le quiere en el grupo? Pepe Larraz regresa a los lápices interiores, a tiempo para este nuevo arco argumental.

Tener a Pepe Larraz de vuelta en La Patrulla X es una gozada total, reconociendo que Javier Pina estuvo más que correcto durante los dos números previos de fill-in. Larraz con el color de Marte Gracia podría dibujar una primera comunión y conseguiría mostrarla de forma dinámica y llena de emoción. Ojalá Marvel permita que Larraz pueda mantenerse de forma regular en este comic, porque también Pepe necesita cierta consistencia y regularidad en sus encargos. Pero al menos en lo referido al dibujo, tenemos un comic estupendo.

En la historia Duggan hace algo curioso este mes. Aunque el comic da la sensación como en los números previos de contar una historia autoconclusiva, sobre todo en la parte de la llegada del industrial chino Feilong a Marte, realmente no es así y probablemente estemos ante el primer número de un arco argumental más tradicional respecto al standard actual. Y es que el comic realiza un flashforward con la aparición del Capitán Krakoa, planteando un misterio sobre los motivos que han provocado su nacimiento y, yendo más allá, el porqué Ben Urich parece haber perdido interés en su historia de las resurrecciones de los mutantes.

Dicho esto, encuentro que este comic tiene dos problemas argumentales importantes. El primero no es tanto de este comic sino en general de la etapa de Duggan, y está relacionado con el misterio de las resurrecciones de los mutantes y de la exclusiva periodística de Ben Urich. Y digo esto porque los mutantes han dejado cadáveres de miembros de la Patrulla X o X-Force por medio mundo. El 90% de los enemigos mutantes deben tener al menos un cadáver de Quentin Quire o Lobezno con los que trastear, de forma que el dato que los mutantes resucitan o se clonan a estas alturas no debería ser un misterio en absoluto. En todo caso, estoy con ganas de ver cómo resuelve Duggan la papeleta, dentro que debería hacerlo de una manera u otra este arco, porque es un tema que no se puede demorar más.

Otro tema es el subargumento de Marte que tenemos en este número con la llegada de Feilong y su enfrentamiento con los mutantes de Arakko. Aquí tenemos un elemento muy loco, dado que los mutantes no permitirían jamás que Orchis se estableciera allí debido a la amenaza que suponen para su supervivencia. ¿Los mutantes que terraforman Marte no pueden impedir la llegada de un humano, aunque sea mejorado? ¡Venga ya! Y si no pasaría en una situación normal, que se salga con la suya tras asesinar a Vornak, un mutante de Arakko, es totalmente absurdo. Y esto nos devuelve a lo peor del worldbuilding de Hickman y como lo importante en llegar a un determinado hito, siendo totalmente secundario si la forma es la adecuada. Cosa que en este caso para mi no llega a serlo en absoluto.

Estos elementos menos buenos de la historia no quitan que con Pepe Larraz todo luzca mucho mejor, por supuesto. Aunque voy a dejar de comprar varios comics mutantes en breve, Patrulla X no va a ser uno de esos comics. Espero que Duggan consiga mantenerme interesado con su historia durante muchos meses.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

MERODEADORES 24 de Gerry Duggan, Matteo Lolli, Phil Noto y Rain Beredo

Último número. El sol se pone para Los Merodeadores. Su viaje llega al final mientras un terremoto afecta a la Sociedad Mercantil Fuego Infernal. ¿Alguno de los miembros del Círculo Interno seguirá formando parte de él? ¿Sobrevivirá la tripulación a todos estos cambios?

Este número contiene Marauders 27 USA.

El primer volumen de Merodeadores ha terminado con la sensación de ser el primer comic escrito por Gerry Duggan con el que no he podido conectar. Este comic teóricamente grupal realmente nos trajo a Emma Frost + Kate Pryde y cuatro gatos que pasaban por allí, y me muero de risa viendo la portada en la que tras Kate y Emma tenemos a un Bishop que no ha hecho realmente nada interesante el 99% del tiempo. Aparte de todos los números en los que no apareció en absoluto.

Y lo cierto es que si sale Bishop o deja de salir me da bastante igual. Lo que no me da igual es que Duggan ha convertido a Kate Pryde, uno de mis personajes favoritos de siempre, en una borde super antipática que ha competido con Emma Frost a ver cual de las dos es más snob y gilip€¬#@s. Eso sí me ha fastidiado bastante, la verdad, hasta el punto que NO voy a comprar el siguiente volumen con guión de Steve Orlando, me han quitado toda la ilusión con el personaje.

Duggan ha empleado cierto tiempo en reintroducir a Lourdes Chantel (antigua novia de Sebastian Shaw dada por muerta hace 40 años) a la continuidad actual. Este comic resalta este subargumento y la coloca con una nueva función que puede ser importante de cara al futuro. El problema es que Chantel no puede importarnos menos, y me parece alguien super irrelevante puesto para disimular que la parte de los negocios que hasta ahora realizaba Emma Frost deja de tener importancia para este comic en particular y para la franquicia mutante en general.

Otro problema del comic es que sobre todo en el último año le ha faltado un foco potente que justificara la existencia del comic. La idea inicial de «aventuras piratas» tenía gracia, y la parte de la muerte y resurrección de Kate estuvo bien también, pero a partir de ahí ni las conspiraciones de Sebastian Shaw ni la villanía de Verendi han sido una amenaza que haya estado a la altura, ofreciendo aventuras bastante descafeinadas. Por mucho que me guste Kate Pryde, si lo que hace ella y el resto de personajes no es interesante, el comic pierde su razón de ser. Y de hecho, me quedo con la sensación de que he comprado todo el volumen por ansia completista y no por su calidad, hasta el punto que si la hubiera dejado hace 6/8 meses, por ejemplo tras la Gala Fuego Infernal (nº18 de Panini), tampoco me hubiera perdido nada extraordinario.

Este último comic cuenta con dibujos de Phil Noto en la parte de Emma y la parte de la historia del flashback y de Matteo Lolli en el presente, con color de Rain Beredo. Un detalle que muestra los problemas de los cambios de dibujantes y la falta de consistencia artística que sufren la mayoría de comics Marvel. Y el caso es que no son malos dibujantes y sobre todo en el caso de Lolli he aprendido a conectar son su estilo de dibujo. Pero me queda la sensación que las historias de Duggan no les han dado los momentos para que realmente se lucieran.

Merodeadores ha sido un comic que ha ido de más a menos, hasta el punto que estoy super aliviado por dejar de comprarlo y poder invertir el dinero en algo mejor. ¡Qué sensación tan mala para un final de un comic, buff!

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Inferno 4 (de 4) de Jonathan Hickman, Valerio Schiti, Stefano Caselli y David Curiel (Marvel Comics – Panini)

Inferno termina en este cuarto número y con él la etapa de Jonathan Hickman en la franquicia mutante de Marvel Comics. Analizo el final de esta miniserie que explica perfectamente mi hartazgo hacia el rumbo actual de la franquicia mutante.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

RESEÑA CON SPOILERS

¡Y la llama se extinguió! El tiempo de Jonathan Hickman en Krakoa termina con la dramática conclusión de uno de los primeros y más importantes misterios que aportó a la Franquicia Mutante. Valerio Schiti regresa al dibujo para ayudar a derribar uno de los cimientos de toda una era.

Termina Inferno y me quedo con la sensación que más que disfrutar de la historia, todo lo que veo es el engranaje, la trampa de Hickman para dejar los juguetes listos para su recambio en la franquicia mutante. Cuando salió el comic en Estados Unidos leí a varios amigos tuiteros comentar que el comic les había volado la cabeza, y lamento de verdad no tener las mismas sensaciones. Y es que cuando se anunció que dejaba la franquicia mutante y que este Inferno iba a ser el final de su colaboración ya se indicó que Hickman quería hacer avanzar a los mutantes a la segunda parte de su historia, mientras que el resto de editores y escritores mutantes estaban más a gusto con la actual Krakoa y preferían mantener y alargar el status quo.

Tras el cliffhanger del tercer número, el climax de Inferno está desdoblado en dos líneas argumentales: el enfrentamiento de Xavier y Magneto contra Nimrod y la Centinela Omega por un lado, y conocer el destino final de Moira MacTaggert a manos de Mística y Destino.

En lo positivo, al menos Inferno está estupendamente dibujado. Valerio Schiti y Stefano Caselli son grandes dibujantes que saben crear escenas potentes y tienen una estupenda narrativa. Junto al color de David Curiel, hay que reconocer que el comic se lee de maravilla y tiene buenos momentos visuales. Incluso diría que a pesar de lo que me quejo por el baile de dibujantes en la Marvel actual, la calidad de ambos artistas consiguió que no me molestara el cambio y, sobre todo, el hecho que Marvel no tuviera ningún interés en mantener una consistencia artística en el que se supone es el comic principal de la franquicia mutante de este año.

En el lado de Xavier y Magneto, entiendo que ante todo cubre la necesidad que haya un combate como se espera en un comic de superhéroes, resaltando además la terrible villanía de Nimrod y Omega. Y por supuesto el enfrentamiento está perfectamente dibujado y nos deja páginas muy chulas, pero tiene un enorme e insalvable problema de origen que le resta todo el impacto que pudiera tener: LA RESURRECCIÓN. Una situación que se está demostrando como una terrible rémora en el disfrute de nada que nos cuenten en los comics mutantes. Y aparte que la muerte de Xavier y Magneto no tiene ningún impacto real, resalta la absurdez de uno de los principales sub-argumentos de los últimos años, el referido a los fracasos de X-Force en destruir la fragua de Orchis. Y es que si Xavier (al que le han surgido durante el combate unas habilidades telekinéticas que nunca tuvo. WTF?) y Magneto casi destruyen ellos solos a Nimrod y Omega, ¿cómo es posible que los mutantes no hayan realizado un ataque con todo contra Orchis para acabar de una vez por todas con esta amenaza? Más si cabe teniendo en cuenta la ventaja de la resurrección o el despliegue realizado para terraformar Marte. Y el problema de estos despliegues de poder excesivos es que luego la suspensión de credulidad salta por los aires cuando se utiliza para unas cosas si y otras no, además de resquebrajar el mito de Hickman como escritor de historias “serias”. Y el caso es que sus historias-río sin duda son complejas y transmiten que Hickman tiene un gran sentido de la planificación, pero si al final acaba acudiendo a saltos de lógica absurdos y a porque sis groseros, la verdad es que el mito acaba cayendo.

Pero el mito de Hickman no cae por el combate de Charles y Magneto (que realmente está correctamente ejecutado), sino por toda la parte de Moira MacTaggert, que es 100% engranaje narrativo y 0% emoción o tensión dramática con una justificación ridícula. Y es que la espada de Damocles de los mutantes viene de Moira y la posibilidad que su muerte reinicie el continuo temporal, por lo que Inferno es la forma en que Hickman y los editores mutantes se quitan de en medio a Moira (de momento) para asegurar que el status-quo puede mantenerse como hasta ahora durante los próximos años.

Tenemos a dos mutantes, Destino y Mística, que han conspirado para matar a otra mutante, la han torturado y la han despojado de sus poderes mutantes. Tres si sumamos a Emma Frost que es la conspiradora necesaria que les da las herramientas y la información para llevarlo a cabo. Tras cometer estos delitos gravísimos, ¿no son castigadas, sus actos no tienen consecuencias? Es terriblemente ridículo, y resalta lo que comentaba del engranaje, que lo importante es llegar al final buscado de quitar a Moira de la ecuación, el cómo hacerlo parece que carece de importancia. Porque lo mínimo debería ser que fueran expulsadas del Consejo Mutante, y lo normal que fueran encarceladas al lado de Dientes de Sable una temporada. Y nada de esto va a suceder, claro.

Para llevar a cabo el salto mortal de quitarle los poderes a Moira con un arma cuyos efectos se sabe que son reversibles, hemos visto a un Forja regalando el arma anti-mutantes más poderosa que existe al primero que pasó por su despacho, y a un Cifra + Warlock que lo ve todo y deja que le roben sus poderes a Moira porque si, como si de alguna manera supiera que editorialmente es lo más conveniente, no porque la historia lo justifique. Porque es ridículo. Aparte que Mística y Destino quieren vengarse de Moira por NO hacer nada, ya que Destino murió hace años y Moira no tuvo nada que ver con ello, como mucho en retrasar su resurrección, pero nada más. Es al revés, Moira fue masacrada en Potencias de X y sin embargo no llevó a cabo ninguna venganza contra Mística cuando podría haberlo hecho. Sin embargo, me parece que es mostrada con la villana de la función, algo ridículo. Y todo ello sin entrar en lo ridículo de un plan para matar a Moira que Mística y Destino creen que no reiniciará la realidad pero sobre lo que realmente no pueden estar seguras. En un momento en que al menos Mística ya no quiere ver el mundo arder dado que acaba de reencontrarse con su amada Destino tras años de soledad. ¿En serio que Mística en este momento concreto se va a arriesgar a volver a perderla por una idea que es lanzar una moneda y apostar a cara o cruz? Buff…

Lo peor de todo es que Hickman se saca de la manga una excusa narrativa para justificar que le quiten sus poderes a Moira, y es que sigue con la idea que tuvo en una de sus primeras vidas de quitar los poderes a todos los mutantes como forma de aliviar sus problemas. Aunque sabe porque lo ha vivido que eso no va a impedir el alzamientos de las I.A.s y la destrucción de la humanidad (WTF?). Algo que por cierto se sabe DESPUÉS de quitarle los poderes, luego el castigo vino antes que el crimen. (Offtopic, es la misma idea que acabamos de ver en Caballero Luna para resaltar que Harrow es un loco y el villano de la serie de Disney+, pero en el mundo mutante la respuesta ante ese acto es “todo correcto”). Y eso a pesar que sus actos junto a Charles y Magneto han creado una utopía mutante como nunca se había visto. Actos que deberían ser lo principal, no ideas por intempestivas que puedan parecer. Se nota tanto que esto es una idea de bombero para justificar algo que es injustificable, y que me gustaría pensar que no estaba en los planes iniciales de Hickman.

Otro elemento interesante que choca con la sororidad que promueve el feminismo actual es que Emma y Mística están enfadadas con Moira hasta el punto de planear quitarle sus poderes y matarla no porque SU plan (porque la idea es de Moira, aunque para llevarla a cabo tuviera que contar con Charles y Magneto) sea malo, sino porque lo pusieron en marcha sin contar con ellas. Que este egoísmo supremo sobre todo por parte de Emma no sea visto como una acción malvada que merezca al menos un reproche moral me rompe la cabeza, obviamente para mal.

Y resalta otro elemento sobre el que volveré mañana cuando analice el final de la etapa de Gerry Duggan en Merodeadores y es que Hickman y en general la franquicia mutante ha convertido en desagradables (y bastante gilipollas) a personajes muy queridos para mi, hasta el punto de hacer imposible que conecte o pueda empatizar con nadie. Y este es otro pecado terrible que jamás pensé que llegaría a vivir tras el brillante final de Dinastía de X / Potencias de X.

Por cierto, como veis no he conectado con este comic ni con la idiosincracia que subyace en el rumbo que toma la franquicia mutante. En este sentido, admito que aunque mi análisis creo que es pensando lógica y moralmente en las repercusiones de las acciones de los personajes y la lógica de los actos que los motivan, desde cierto punto de vista se que estoy siendo excesivamente puntilloso con una historia ligera que al final sólo busca entretener al lector. En este sentido, dada la naturaleza periódica de los comics mutantes, podría darse el caso que en algún momento del futuro Emma, Mística y Destino tuvieran algún tipo de castigo por sus acciones. Podría ser posible, pero por un lado no creo que vaya a suceder, y aunque lo hiciera, no evitará la sensación de final insatisfactorio con el que me he quedado.

Reconozco que como decía al principio, cuando empiezas a ver el engranaje y los trucos de Hickman, se rompe la suspensión de credulidad y el sense-of-wonder imprescindible para poder disfrutar de los comics de superhéroes. Y me fastidia mucho no poder disfrutar de estos comics, la verdad. Lo mejor para mi, visto lo visto, es aprovechar este fin de ciclo de Inferno para desengancharme de los mutantes, porque está claro que estos comics no son para mi.

Comparto las primeras páginas del comic:

Inferno y Jonathan Hickman son historia. Ahora toca hacer control de daños y decidir que series compraré a partir del próximo reinicio. Van a ser pocas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Caballero Luna Episodio 2 (Disney+)

A pesar del carisma de Oscar Isaac, el segundo episodio de Caballero Luna en Disney+ presenta una preocupante falta de personalidad, o lo que es peor, un énfasis en los elementos equivocados para que la serie de Marvel Studios funcione.

PUNTUACIÓN: 6/10

Episodio 2: Invoca el traje.

Steven se ve arrastrado a una guerra entre dioses justo cuando aparece una misteriosa aliada.

Para este segundo episodio,  Jeremy Slater el creador y escritor principal deja paso a Michael Kastelein en el guión, escritor que ya trabajó en Falcon y el Soldado de Invierno. Por su parte, Mohamed Diab, director de cuatro de los seis episodios de esta serie, da un paso al lado para que Justin Benson y Aaron Moorhead dirijan este episodio y también el cuarto. Este segundo episodio tiene una duración de 53 minutos, 46 sin los títulos de crédito.

A los protagonistas Oscar Isaac (Steven Grant / Marc Spector / Caballero Luna), Ethan Hawke (Arthur Harrow) y F. Murray Abraham (voz de Khonshu) se les une en este episodio May Calamawy interpretando a Layla El-Faouly, una arqueóloga y aventurera muy unida la pasado de Spector.

Empezando por los elementos positivos, Oscar Isaac se confirma como lo mejor de la serie con mucha diferencia. Su interpretación de Steven Grant / Marc Spector es alucinante y te hace sentir en todo momento que son dos personas diferentes. No es sólo la voz y los diferentes acentos que incorpora a cada interpretación, es que la fuerza de la mirada es muy diferente en cada caso y tanto Steven como Marc tienen una expresividad y movimientos corporales super diferentes, recordando la interpretación de Christopher Reeves de Clark Kent / Superman. Si solo valorara Caballero Luna por la actuación de Isaac, la nota sólo podría ser sobresaliente.

En lo relativo al guión, la escena que Isaac comparte con Ethan Hawke es otro de los momentos álgidos del episodio, al mostrar la gran diferencia entre las filosofías de Khonshu y Ammit, la diosa egipcia a la que adora Arthur Harrow. Y es que una cosa es castigar al que comete un delito que plantea Khonshu, y otra querer castigar a la humanidad ANTES que hagan algo malo en previsión de pecados futuros, que es el plan de Ammit y no puede ser más loco y terrible. “Marco la linea en matar a niños” es una gran frase de Steven que resalta quien es el malo de la función, incluso a pesar de no tener claro si realmente Khonshu puede ser calificado de “bueno”.

Los breves momentos del Caballero Luna por los tejados de Londres nos regala unos planos bestiales que son 100% comiqueros. Uno en concreto con un primerísimo plano del héroe en pleno salto me recordó muchísimo a David Finch, cuyo estilo de dibujo hacía que el Caballero Luna llenara la viñeta, y me ha parecido super chulo. Aunque luego comentaré con mayor amplitud, la aparición del traje de Mr. White creado por Warren Ellis y Michael Lark, que fue luego refinado por Declan Shalvey, fue otro momentazo visual del episodio.

Pero no todo fue bueno, lamentablemente. La semana pasada, comentaba sobre el primer episodio que me había transmitido un feeling televisivo, no cinematográfico como en otras producciones de Marvel Studios. Y esta sensación se ha visto aumentada con el visionado de este episodio. Empezando porque visualmente las escenas no pueden ser más planas y carentes de personalidad, de forma que más que una serie de Marvel parece en muchos momentos una de The CW que no acaba de estar al nivel de las expectativas.

La semana pasada hubo una escena muy chula en el pasillo de casa de Steven cuando se van apagando las luces y entre medio se ven atisbos de Kohnshu apareciendo y desapareciendo entre las sombras. Ese momento daba un feeling perturbador que estaba bien. Lo malo es que en este segundo episodio la serie se copia a si misma y vuelve a mostrar lo mismo de la misma manera, de forma que lo perturbador y original ha quedado como monótono y repetitivo.

Otro elemento que no me ha cuadrado es la escena de acción. Hacer que sólo Steve / Marc pueda ver al chacal convocado por Harrow cuyas acciones si tienen efectos en el mundo físico podía sonar bien en el papel, pero visualmente como escena de acción no funciona y queda super cutre, aparte de la sensación que están ahorrando pasta en los efectos especiales y en el movimiento del chacal creado con CGI. No se si era una buena o mala idea, pero desde luego si está mal ejecutada. A todo esto, que en todo el episodio de Caballero Luna haya una única escena de acción, cosa que también pasó la semana pasada, también nos acerca peligrosamente al feeling cutre de las series The CW (dicho sin intentar faltar al respeto a unos profesionales que en muchos casos sacan oro del exiguo presupuesto del que disponen). Me quedo perplejo pensando en unos creativos de Marvel que no entienden que la acción es consustancial al género de superhéroes y si no está bien rodada la serie va a fallar.

Dentro que la doble interpretación de Oscar Isaac está genial, me fastidia que en algunos momentos el guión haga que la lucha de personalidades se plantee como momentos cómicos, que no es que no funcionen (y no lo hacen), sino que roban a varias escenas tensas toda la fuerza que tenían hasta ese momento. Entiendo que una serie de Disney+ tiene que gustar a un espectro amplio de espectadores, niños y adultos de todas las edades, pero crear una serie visualmente genérica con un humor familiar también genérico no creo que sea la forma de hacer que la serie enganche, la verdad.

Yendo más allá, no estoy conectando nada con el planteamiento de la serie de mostrar los problemas mentales de Steven / Marc de personalidades múltiples como una “buddy-movie” de dos personas de personalidades opuestas que tienen que aprender a trabajar juntos y que discuten entre ellos sobre cual es el mejor plan de acción en cada momento. Y el caso es que no tengo claro como lo hubiera hecho yo o si había otra opción mejor, pero aceptando que la historia que los creativos de Marvel han planteado no tiene que ser igual a los comics, espero que no me dejen con la sensación que no han contado la mejor historia posible del Caballero Luna.

Por cierto, comentaba que me había gustado ver el traje de Mr. White en el episodio, algo que por otra parte ya se había anticipado desde los propios posters de la serie. Sin embargo, presentarlo como resultado de un gag sin gracia y comprobar que a priori no va a tener ninguna importancia en la historia no puede fastidiarme más, hasta el punto que me parece una falta de respeto hacia Warren Ellis que aparte del elemento visual lo presentó como una evolución en las personalidades de Marc Spector. Para hacer esto, realmente mejor hubiera sido que no mostraran el traje y lo hubieran dejado para cuando tuvieran algo interesante que contar sobre el traje y los motivos de la evolución en el Caballero Luna. Y encima resulta que sobre todo la máscara no funciona tampoco en imagen real, lo cual hizo que la escena en su conjunto, sumado a la mediocre escena de acción, no pudiera ser peor.

El comic de Caballero Luna ha tenido a grandes artistas que han transmitido su calidad y personalidad al personalidad. Desde Bill Sienkiewicz a más recientemente David Finch, Declan Shalvey o Greg Smallwood, Moon Knight se ha beneficiado en numerosos momentos de un estupendo apartado artístico que ha conseguido que el personaje sea muy querido por una parte del fandom. Y no se trata que yo quiera que la serie de Disney+ copie la estética de Sienkiewicz (aunque si se han inspirado en Finch en la escena en los tejados), ya que su expresionismo tiene difícil cabida en imagen real en una serie para todos los públicos. Pero si me gustaría que la serie de Disney+ si tuviera algún tipo de identidad visual, la que fuera. Cosa que de momento no he encontrado.

A pesar de todo lo que acabo de comentar, este segundo episodio me ha resultado relativamente entretenido y sigo confiando que la serie pueda mejorar empezando la semana que viene, a partir de la llegada de los protagonistas a Egipto donde espero que abracen el lado más fantástico y “loco” del lore del personaje, que es por donde creo que pueden dejarnos con mejor sabor de boca. La serie está planteada como una historia única contada en seis capítulos, y en ese sentido los problemas narrativos no creo que vayan a arreglarse, pero si toda la narrativa se plantea para construir un buen climax final, espero que puedan dejarnos a los espectadores con buen sabor de boca.

Por cierto, y a modo de conclusión, me hago una pregunta que también me surgió la semana pasada: ¿Donde está Jake Lockley? Puedo entender que Marvel Studios piense que sacar la tercera personalidad del Caballero Luna en este origen del personaje sea demasiado y pueda marear al espectador, pero no descartaría que su aparición fuera una de las sorpresas que se guarda la serie en la manga de cara a los próximos episodios. Espero que sea así, la verdad.

Comparto el teaser trailer de este episodio:

A pesar de lo indicado, sigo confiando que Caballero Luna remonte y nos deje un buen sabor de boca, aunque las sensaciones no hayan sido buenas en este episodio.

PUNTUACIÓN: 6/10

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