Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 3 (HBO)

Lo que hacemos en las sombras sigue siendo super divertida en su tercera temporada recién emitida en HBO, aunque diría que ha perdido algo de frescura y locura.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras el final de la segunda temporada en la que Guillermo se enfrentó al Consejo Vampírico Supremo para rescatar a Nandor, Nadja, Laszlo y Colin Robinson, en esta tercera tamporada la familia de vampiros tendrá que enfrentarse a las repercusiones, que serán totalmente inesperadas y divertidas.

What We Do in the Shadows (Lo que hacemos en las sombras) es una comedia con toques de terror planteada como falso documental en el que seguimos la vida de cuatro vampiros que viven en Staten Island (Nueva York) y su familiar Guillermo, el sirviente humano que se ocupa de sus necesidades mundanas.

La serie ha sido creada y producida, por Jemaine Clement, actor, escritor y productor de la película de 2014 realizada junto a Taika Waititi (Thor Ragnarok), que ellos mismos han adaptado con gran éxito para la televisión. Por si te interesa, dejo a continuación los links a las reseñas de las temporadas uno y dos, y de la película que lo inició todo en 2014.

Los protagonistas son Nandor the Relentless (Kayvan Novak), un vampiro de más de 700 años que proviene del imperio Otomano y que se autodenomina líder del grupo. Junto a Nandor conoceremos a su familiar Guillermo (Harvey Guillen), su sirviente humano que lleva 10 años de servicio y que sueña con ser convertido en vampiro, cosa que no parece que vaya a suceder. Junto a ellos viven en la casa Nadja (Natasia Demetriou), una vampira rumana que convirtió en vampiro a Laszlo Cravensworth (Matt Berry), un antiguo noble inglés. Y además, también vive con ellos el Vampiro de Energía Colin Robinson (Mark Proksch). En esta tercera temporada tendremos además la aparición recurrente de Kristen Schaal como la Guía (también conocida como la «Mujer Flotante»), una enviada del Consejo Vampírico a quien le gusta flotar y, a veces, hablar con voz demoníaca.

La serie está planteada desde el costumbrismo para mostrar lo patética y fuera de su tiempo que son las vidas de Nandor, Nadja y Laszlo, creando momentos divertidísimos. En esa parte, la serie es genial pero mantiene la premisa inicial de la película. Aunque obviamente en una tercera temporada se pierde el aspecto de novedad que la serie tuvo en un principio, la verdad es que el humor es super inteligente y me funciona siempre, en especial todos los momentos en los que los vampiros comentan algo y luego vemos a Guillermo aclararnos que no tienen ni idea y que realmente es él el que los protege, defiende y acaba haciéndolo todo.

Aunque todos los protagonistas me encantan, de nuevo Guillermo se convierte en el verdadero all-star de la serie. Para sustituir la novedad, los guionistas se han currado una serie de situaciones realmente ridículas con Nandor en el centro que resultan tremendamente divertidos. En especial, hay un gag homenajeando el Mundo Disco de Terry Pratchett que que puede ser la mejor broma de toda la serie, y mira que han habido gags buenísimos.

Este temporada de Lo que hacemos en las sombras ha tenido de nuevo 10 episodios de media hora cada uno. El tipo de humor es tan único que me encanta ver la serie, y me alegra descubrir que HBO confirmó una cuarta temporada antes incluso del estreno de esta temporada, algo totalmente comprensible teniendo en cuenta el enorme cliffhanger con el que termina el último episodio. No tengo problema en reconocer que veré encantado la serie en 2022 cuando se estrene la siguiente temporada.

Sin embargo, hay que reconocer que esta temporada ha bajado el nivel. Los gags siguen siendo buenos, pero en muchos momentos notas que estas situaciones ya las hemos vivido, porque es así. Entiendo que los guionistas también han hecho un intento consciente de romper esta sensación, de forma que en varios episodios la serie se rompe en dos, con Nandor y Nadja por un lado y Laszlo y Colin por otro viviendo situaciones loquísimas por su cuenta. Sin embargo, visto el conjunto, las historias que tuvimos con los vampiros separados no fueron mejor que lo visto anteriormente, más bien lo contrario.

En este contexto, las partes de Nandor y Nadja son siempre más locas y divertidas que las peripecias de Laszlo y Colin. De hecho, Colin se convirtió en el tapado de las anteriores temporadas con algunos de los mejores momentos, pero en esta tercera temporada aparece un tanto desubicado y sin tanto interés. Eso sí, el giro final que sufre el personaje me parece antológico.

Comparto el trailer de la serie:

A pesar que creo que ha bajado el nivel, sigo riéndome mucho con Lo que hacemos en las sombras y volveré la temporada siguiente.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de El Último Duelo de Ridley Scott

El último duelo es un películón de los que merece la pena ver en pantalla grande y que recupera al mejor Ridley Scott de los últimos años, con un reparto de lujo formado por Matt Damon, Adam Driver, Jodie Comer y Ben Affleck.

PUNTUACIÓN: 8/10

Artículo CON spoilers.

Basada en hechos reales, la película se centra en el duelo entre Jean de Carrouges (Matt Damon) y Jacques Le Gris (Adam Driver), dos amigos que se convirtieron en rivales. Francia del siglo XIV, cuenta la historia de Marguerite de Carrouges (Jodie Comer), que declara haber sido violada por el caballero Le Gris, el mejor amigo de su marido Jean. Al no creerle nadie y ante tal ofensa, su marido acusa a su mejor amigo ante el rey Carlos VI, quien decide autorizar un duelo a muerte entre ambos. (FILMAFFINITY)

The Last Duel: A True Story of Trial by Combat in Medieval France es un libro de 2004 del autor estadounidense Eric Jager sobre el último duelo judicial oficialmente reconocido en Francia, que tuvo lugar en 1386. Es interesante indicar que aunque este fue el último duelo judicial celebrado en Francia, no fue el último duelo legal. Los posteriores duelos autorizados no fueron duelos judiciales que decidieron la culpabilidad e inocencia de los participantes, sino duelos por el honor para vengar una afrenta. La adaptación del libro de Jager se anunció por primera vez en 2015, aunque no se dio luz verde oficialmente hasta julio de 2019, cuando Ben Affleck y Matt Damon fueron confirmados como estrellas y coguionistas de la película junto al director Ridley Scott.

Hablar de Ridley Scott (Inglaterra, 1937) es hablar de una leyenda viva del cine: Alien, Blade Runner, Gladiator, El Reino de los cielos, Thelma y Louis, Los duelistas, Black Hawk Down… Demasiadas películas buenas como para acordarme de todas. Sin embargo, hay que reconocer que The Martian (2015) también con Matt Damon, fue su última gran película, y que en los últimos años hemos tenido más decepciones (Prometheus, Alien: Covenant) que aciertos. El último duelo es su vuelta por la puerta grande.

Como comentaba, a partir de un guión de Affleck, Damon y Nicole Holofcener, Scott ha creado una película de 152 minutos que fue rodada durante 2020 (sufriendo una paralización del rodaje debido al COVID) en localizaciones de Francia e Irlanda. El último duelo cuenta con fotografía de Darius Wolski, montaje de Claire Simpson y música de Harry Gregson-Williams. La película contó con un presupuesto de 100 millones de dólares que lucen espectaculares en pantalla. Lamentablemente, ha sido un fracaso comercial absoluto, ya que en el momento de escribir estas líneas tan sólo ha recaudado 25 millones en todo el mundo. La película producida por 20th Century Studios, va a generar millones de dólares de pérdidas para Disney.

El reparto de El último duel me parece alucinante y transmiten todo el carisma que se espera de las grandes estrellas de Hollywood. Empezando por Matt Damon como Sir Jean de Carrouges, un caballero poco reflexivo más interesado en la guerra que en cuidar de sus propiedades y de su esposa. Junto a él tenemos Adam Driver como Jacques Le Gris, escudero del Rey de Francia amigo de Jean que se convertirá en la mano derecha del Conde Pierre d´Aleçon (Ben Affleck), el noble que controlaba la zona de Normandía. Jodie Comer es Marguerite de Carrouges, la esposa de Jean que aparte de bella es mucho más inteligente de lo se estilaba en la época.

Completarían el reparto Harriet Walter como Nicole de Buchard, madre de Jean y suegra de Marguerite, Alex Lawther como el Rey Charles VI, Marton Csokas como Crespin, un escudero amigo de Jean y Tallulah Haddon como Marie, una amia de Marguerite.

Si hablamos en positivo del cine comercial de entretenimiento, no se puede hacer mejor que lo que Ridley Scott nos ofrece con esta película. El último duelo es una estupenda película que cuenta una historia interesante que nos habla de un suceso real del pasado que puede tener enseñanzas para nuestra sociedad actual, contada de forma visualmente brillante con una estructura narrativa poco habitual y que tiene a 4 grandes actores que transmiten todo su carisma y calidad actoral a la pantalla, con una duración de 150 minutos que en ningún momento se hace larga. Como digo, no se puede hacer mejor, con un diseño de producción, una fotografía, un vestuario y una música de diez que nos transportan desde el minuto uno al siglo XIV.

Aunque hay importantes escenas de acción rodadas con una brutalidad poco habitual además del duelo que da nombre a la película, realmente la película no es una historia de acción, sino que busca mostrarnos cómo era la sociedad medieval, con especial atención al sufrimiento y sometimiento que sufría la mujer convertida poco menos que en una propiedad para el marido. Uno de los elementos que más me gustan de El último duelo es que la historia te muestra de forma fría, aséptica y dura un montón de elementos que resultan terroríficos bajo el prisma de nuestra sociedad moderna pero que eran lo más normales hace 7 siglos y a nadie se le ocurría cuestionar.

Empezando por una violación mostrada por duplicado que resulta no ser un delito dentro de las leyes de la época. Debido al sometimiento de la mujer al varón, ésta no podía denunciar a su agresor, sino que tenía que hacerlo su marido en cuanto a que habían usado ¿estropeado? sin permiso “su propiedad”. Buff, se me pone la carne de gallina sólo con pensarlo. O que lo normal de la época era que la mayoría de mujeres hubieran sido violadas en algún momento de su vida, algo que descubrimos por boca de la madre de Jean, y como las mujeres tenían que agachar la cabeza y seguir adelante con su vida.

Y qué decir de un clero que tenía normas especiales que se aplicaban sólo a ellos y que les permitían salir libres de prácticamente cualquier acusación de violación, un hecho que prácticamente ha continuado hasta nuestros días. O de la llamada cultura de la violación actual que hace una persona poderosa no conciba que ha violado a una mujer porque quién no querría estar con él siendo alguien tan importante. Ambos detalles son puestos en el contexto medieval pero tienen una correspondencia actual absoluta. Como lo es que la peor enemiga de una mujer suele ser otra, en este caso que no la cree y piensa que de alguna manera probablemente ella lo provocó y fue culpa suya.

Todos estos elementos son únicamente el subtexto que muestran la realidad de la época, y no es necesario que me digan que es algo malo porque cualquier persona normal que tenga la brújula moral en el sitio adecuado que vea la película lo entenderá automáticamente. Mostrar sin pretender dar todas las respuestas o dejar espacio para la comprensión del espectador es siempre mejor opción que el abofetear al espectador con los panfletos con los que nos están machacando otras producciones.

Aparte de este subtexto, otro elemento que me ha gustado mucho es que la historia es super entretenida a pesar de ser casi dos horas y media de película, al plantear una premisa poco habitual en el cine comercial, al contarnos la historia desde el punto de vista de los tres protagonistas, primero el de Sir Jean de Carrouges (Damon), el marido agraviado, después el de Jacques Le Gris (Driver), el autor del crimen, terminando con el de la víctima Marguerite de Carrouges (Jodie Comer). Esto hace que la película vuelva atrás en dos ocasiones cuando cambiamos de punto de vista, ofreciendo cada nuevo narrador matices que son super interesantes y aportan una nueva dimensión a hechos que acabábamos de ver.

De esta manera, descubrimos que Sir Jean en lugar de ser el noble y valeroso guerrero que parecía es un ser mezquino y envidioso que se interesa más por la guerra que por dirigir bien sus tierras, tratando de forma despótica a su mujer. De igual forma, Le Gris es un cerdo violador, pero también intenta ayudar y ser un buen amigo de Sir Jean, a pesar de sus numerosos desplantes, lo cual le convierte en un personaje complejo. Asqueroso, pero interesante.

Quizá el pero de la película es que mientras veía la película estaba esperando un giro, una sorpresa que hiciera que todo lo que pensabas que estaba pasando hasta ese momento fuera falso, y nunca llegó a pasar. De hecho, hubo un momento que me sorprendí pensando si no sería todo una trama creada por Marguerite para desacreditar a Le Gris y enriquecer a su marido, pero que va. La historia no va de un whudinit, sino de documentar de forma interesante y entretenida el sufrimiento de la mujer en la Edad Media. Y por tanto cada punto de vista no hace sino reforzar que SI hubo violación, nunca hubo duda al respecto. Esto hace que sobre todo la tercera parte con el punto de vista de Marguerite quede un pelín larga con momentos que refuerzan lo ya visto pero sin aportar demasiadas novedades. En especial en la escena de la violación que es mostrada casi igual que la habiamos visto, siendo un momento dolorosa de ver pero algo redundante. Esto hace que el ritmo se resienta un poco en esa parte, pero a mi nunca se me hizo aburrida.

Creo que del trío protagonista, dado que Ben Affleck tiene un papel secundario, Jodie Comer es la mejor de los tres. Su interpretación es tremenda y nos mete de lleno en un drama que no puede exteriorizar y que es puesto en duda por todos a su alrededor. Comer lo hace genial, pero también hay que reconocer que este papel es el más agradecido de los tres. Adam Driver creo que también lo hace muy bien como un noble inteligente y carismático que se sabe mejor que los demás y que sabe explotar sus habilidades en su propio provecho. Y agradezco que una gran estrella como Matt Damon se haya arriesgado con el papel del cerdo, impulsivo y desfigurado Sir Jean. Reconozco que se me hizo raro creerme que este chaval de la Costa Este americana sea un escudero en la Francia medieval, pero si el objetivo era conseguir que despreciáramos a Sir Jean, el éxito es brutal.

El climax de la película con el duelo también me parece tremendo, dejando claro que Sir Jean no está luchando por restaurar el honor de su mujer sino por su propio orgullo, y que ha apostado la vida de su mujer para vengarse de un Le Gris contra el que se ha sentido acomplejado toda su vida. El duelo es un prodigio de narrativa, espectacularidad y brutalidad, con una muerte super bestia que hizo que apartara la mirada y en el que las apuestan no pueden ser mayores, ya que Marguerite también morirá si su marido pierde el combate.

De hecho, más allá del ganador del combate, el shock viene del convencimiento que adquiere Marguerite sobre que si hubiera sabido que su marido estaba dispuesto a jugarse su vida y hacer que su hijo quedara huérfano, ella no hubiera acusado a Le Gris y se hubiera centrado en criar a su hijo como han hecho miles y miles de mujeres violadas antes que ella. De hecho, la historia llega a su final de forma satisfactoria, pero la cultura de la violación llegó hasta nuestros días, por lo que en la parte de crítica social su denuncia queda de candente actualidad.

Por último, un comentario sobre el fracaso comercial de la película. Hay un grupo de gente que siempre se queja del cine comercial, en concreto del blockbuster palomitero y sobre todo de los superhéroes, como si fueran la fuente de todos los males de la industria del cine, afirmando que NO se hacen películas interesantes para un público «adulto», o al menos mayor de 30 años, entre los que esos comentaristas se suelen situar. Sin embargo, cuando se estrenan precisamente películas de ese tipo que reclama, tampoco va a verla, quizá argumentando entonces que el cine es muy caro, y como va a ir todas las semanas al cine pagando teniendo su suscripción a Netflix (o a Filmin). Yo pongo mi cartera donde pongo mis opiniones, así que no tengo problema en apoyar el tipo de cine que quiero ver.

Pero es que hay que negar la mayor, porque los datos de las taquillas tras el levantamiento de las restricciones del COVID indican que si los cines están consiguiendo ser rentables de nuevo y tener ingresos más o menos regulares es precisamente gracias al cine comercial que estas personas desprecian, sin el cual la mayoría de salas habrían cerrado. Este mes de octubre y noviembre hay una amplísima oferta de cine variado dirigido a un público adulto, y ninguna de estas películas está consiguiendo recaudaciones importantes, lo que indica que es este tipo de espectadores es el que aún no ha vuelto a las salas. Luego que no se quejen que no hacen cine para ellos si cuando se estrenaron «sus» películas ¡ellos tampoco fueron!

Sin embargo, en lugar de intentar vender mejor la película o recomendarla a sus conocidos, tengo claro que habrá quien siga diciendo que la culpa de todo es de la gente que sólo va al cine una vez al mes y ha preferido ver Shang-Chi o Eternals antes que Dune o este El último duelo. Una opinión ridícula, obviamente, que deja en evidencia a quien la expresa. Deberían preguntarse qué han hecho mal para no saber captar la atención del espectador, en lugar de llorar porque alguien hizo su trabajo mejor que ellos.

Comparto el trailer de la película:

El último duelo es un peliculón que no te deberías perder que justifica sin duda el ir al cine y pagar por verlo en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Las Tortugas Ninja: El Último Ronin 2 de Eastman, Laird, Waltz, Escorza, Bishop y Delgado (ECC Ediciones)

Dos meses pasan volando y ya tengo en mis manos el segundo número de Las Tortugas Ninja: El último ronin de Kevin Eastman, Peter Laird, Tom Waltz, Esau e Isaac Escorza, Ben Bishop y Luis Antonio Delgado, editado por ECC Ediciones, en el que empezamos a conocer los sucesos del pasado que destruyeron a la familia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Parte 2: El primero en caer.

Los secretos salen a la luz a medida que descubrimos lo que sucedió en el pasado. En un futuro de pesadilla, el último Ronin se encuentra con un nuevo e inesperado aliado, mientras el Clan del pie parte en busca del vengativo quelonio mutante. ¿Y qué papel juega en esta historia Baxter Stockman? Periodicidad bimestral.

En este segundo número volvemos a contar con el equipo creativo de Tom Waltz y Kevin Eastman en el guión, adaptando una historia de ambos junto a Peter Laird, con dibujos y tinta de Esau e Isaac Escorza, Eastman y Ben Bishop a partir de bocetos de Eastman, con color de Luis Antonio Delgado.

Dentro de lo malo que es que este comic se publique bimestralmente en España, algo por otro lado entendible y casi inevitable dado que el último número en Estados Unidos no se publicará hasta ¡febrero de 2022!, me gusta que la historia de este Ultimo Ronin se esté contando en comics de 48 páginas. Con este número de páginas la historia puede respirar de otra manera completamente diferente a lo que estoy acostumbrado con las grapas de 20 páginas actuales, pudiendo plantearse escenas de mayor duración y un ritmo general más pausado que es lo que necesitaba la historia en este momento.

El guión cumple con la necesidad de explicar mediante flashbacks lo que pasó en el pasado, pero también se guarda un par de sorpresas impactantes en el presente. Dentro que como digo todo se mueve por caminos esperables, el carisma de las Tortugas y la alegría de ver ciertos cameos hace que la lectura de este comic sea una delicia. Una delicia dolorosa, dado el destino al que se dirigen, pero delicia al fin y al cabo. Porque al mismo tiempo agradezco que los guionistas aparentemente van a mostrar en cada número una muerte de la familia, dándole la importancia que algo así merece.

En el apartado artístico, tras la sorpresa que supuso descubrir en el número inicial a los hermanos Esau e Isaac Escorza encargados de dibujar el comic, en este segundo comic confirmo que me gusta su estilo sucio de dibujo y creo que va erfecto para una historia como esta. Las escenas de acción de este número son brutales y, frente a fluidas coreografías de artes marciales, en este número la sensación de melé me ofrece una novedad muy chula, marcando se trata de una misión suicida y no les asusta morir, mientras consigan acabar con sus enemigos.

Me gusta también que el comic plantee un cambio en el color de las páginas de flashback para que no haya duda del momento temporal en que sucede cada escena, una solución sencilla que sin embargo funciona y que facilita la comprensión de la historia. Esto hace además que el cambio de dibujante en estas páginas quede también bastante orgánico y no moleste demasiado el cambio.

No tengo duda que aún quedan varios giros y sorpresas por conocer, aparte de las propias muertes de varios quelonios, así que se me va a hacer larga la espera hasta final de diciembre para tener en mis manos el tercer número.

Comparto algunas páginas de este comic:

Las Tortugas Ninja: El último ronin va camino de ser una de las lecturas más satisfactorias del 2022, dos números y sigo completamente enganchado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de El Caballero Verde de David Lowery (Prime Video)

Prime Video ha estrenado El Caballero Verde, la reinvención de David Lowery (Peter y el dragón, A ghost story) de uno de los cantares clásicos en lengua inglesa creando una historia llena de lirismo e imágenes poderosas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La historia medieval de Sir Gawain y el caballero verde contada desde el punto de vista del género de la fantasía. (FILMAFFINITY)

David Lowery (Milwaukee,1980) es un director de cine y guionista estadounidense al que yo conocí con la excelente Peter y el Dragón de Disney de 2016. Su primera película St. Nick de 2009 ganó el premio Texas al mejor director en el AFI Dallas Internacional Film Festival de 2009. En 2013, Lowery dirigió su segundo largometraje, en 2013 Ain’t Them Bodies Saints, protagonizado por Casey Affleck y Rooney Mara, los protagonistas a A ghost story. La película fue nominada para el premio del Gran Jurado en el Festival de Cine Sundance y también fue seleccionada para competir en el Festival Internacional de Cine de Cannes de ese año. Tras ambas películas, dirigió Peter y el Dragón y A Ghost Story, tras las cuales trabajó en The old man & the gun de 2018. The Green Knight ha sido su penúltimo proyecto, ya que en la actualidad se encuentra en plena producción de su próxima película, Peter Pan & Wendy, que en principio debería estrenarse en 2022.

Sir Gawain and the Green Knight es un romance caballeresco de finales del siglo XIV de autor desconocido. Es una de las historias artúricas más conocidas, con una trama que combina dos tipos de temáticas populares: el juego de la decapitación y el intercambio de regalos. Es un ejemplo importante de romance caballeresco, que generalmente involucra a un héroe que emprende una misión que pone a prueba su destreza y su virtud. La historia describe cómo Sir Gawain, un caballero de la Mesa Redonda del Rey Arturo, acepta un desafío de un misterioso Caballero Verde que desafía a cualquier caballero a golpearlo con su hacha si a cambio acepta recibir otro golpe de igual fuerza un año y un día después. Gawain acepta y lo decapita, ante lo cual el Caballero Verde se levanta y le recuerda a Gawain su cita dentro de un año. En su lucha por mantener su trato, Gawain demuestra caballerosidad y lealtad hasta que su honor es cuestionado por una prueba que involucra al señor y la dama de un castillo en el que es invitado.

El caballero Verde está escrita, dirigida, producida y montada por David Lowery, que ha colaborado con el director de fotografía Andrew Droz Palermo y el músico Daniel Hart. La película ha contado con un presupuesto de 15 millones, rodándose en localizaciones en Irlanda en 2019. Debido al Covid finalmente la película se ha estrenado a nivel mundial a través de Prime Video, mientras que en Estados Unidos y Canadá contó con un estreno limitado y sólo recaudó 17 millones.

La película está protagonizada por Dev Patel como Sir Gawain, el sobrino del Rey Arturo (Sean Harris) que saldrá en una misión en la que su honor está en juego. Alicia Vikander interpreta un doble papel, interpretando a Essel, una cortesana, y a la Dama, Joel Edgerton es el Señor, mientras que Sarita Choudhury interpeta a la madre de Gawan, una Morgana Le Fey nunca nombrada como tal. El reparto principal se completaría con Ralph Ineson como el Caballero Verde, Barry Keoghan como el Carroñero, Erin Kellyman como Winifred y Kate Dickie como la reina Ginebra.

Entrando a valorar El Caballero Verde, hay que empezar destacando la belleza de las imágenes que la creado David Lowery. La película está llena de planos alucinantes que atrapan la retina del espectador y que podrían estar en un museo debido a su belleza. Lowery se muestra como un maestro en la planificación de sus escenas, incluyendo largos travellings y escenas que combinan el realismo medieval con las historias de fantasía épica más icónicas.

Técnicamente, El Caballero Verde me parece alucinante. Su diseño de producción, su vestuario, su fotografía y música por si solos justifican el visionado de la película. Sobre todo si eres fan de las historias medievales, vas a alucinar con la recreación histórica, pero incluso si no lo eres, creo que visualmente la película puede atraparte.

Hay otro elemento muy destacado en El Caballero Verde y es que muestra el gusto de Lowery por la narrativa sin diálogos y por historias que contengan importantes elipsis temporales. Esto es algo con lo que ya nos sorprendió en A ghost story, pero diría que Lowery ha perfeccionado su técnica y nos ofrece unos últimos 15 minutos magistrales.

Como véis, el caso es que hay un montón de elementos super chulos en la película. Y sin embargo, la naturaleza episódica de la película con unas pruebas bastante intrascendentes y el propio Gawain, que me parece un pulisánime patético que no merece ser calificado como héroe, me han hecho que me resultara imposible empatizar con lo que Lowery nos cuenta. Y no creo que sea culpa de Dev Patel, creo que cumple con nota, sino de la propia naturaleza del personaje y del viaje que Lowery plantea. Sus flaquezas y debilidades, por muy humanas que sean, provocaran que Gawain realmente me cayera mal la gran mayoría del tiempo.

A pesar de no conectar con la historia, entiendo que el romance medieval es el que es y en esa época las historias siempre se planteaban como dilemas morales que enseñaran las virtudes que debía tener un caballero y, por supuesto, el lector. Esto provoca que durante la historia Gawain se enfrente a diversas pruebas, alguna de las cuales me han resultado momentos un tanto insulsos e intrascendentes. Aparte, tenemos la implicación de la madre de Gawain en todos los sucesos de una forma que que no acaba de quedar bien explicada durante la película, exigiendo un conocimiento de los mitos artúricos por parte del espectador que no tienen por qué tenerse.

Me ha llamado la atención que Lowery se inventa dos de las situaciones a las que se enfrenta Gawain en la película, que no se encuentran en el romance medieval: la escena del asalto y la casa habitada por un fantasma. Entiendo que en parte esto viene provocado para conseguir una duración comercial adecuada, y dado que no leí sobre el romance hasta después de ver la película, realmente no me provocó ningún problema.

Lo que si encuentro cuestionable es que a pesar de dejarlo ambiguo, realmente Lowery cambia el final del poema, en este caso para adaptarlo a lo que entiendo que él cree que debe ser el comportamiento del héroe con una mirada del siglo XXI. Reconozco que sólo pensando en la película, Gawain toma una decisión moral correcta con lo que se espera de un héroe, mostrando de alguna manera que el viaje le ha cambiado y le ha hecho ser mejor persona de lo que era al comenzarlo, consiguiendo en ese sentido un final super perfecto.

Sin embargo, en el romance Gawain actúa diferente y acaba siendo honrado como ejemplo a seguir por los caballeros de la mesa redonda. A pesar que los 15 últimos minutos que comentaba antes contados mediante elipsis me parecen unos momentos de CINE con mayúsculas, me sorprende leer algunas reseñas en las que se califica a esta película como la adaptación definitiva del romance. ¿Cómo va a serlo si altera el final? Y claro que la historia medieval con ojos actuales contiene elementos cuestionables, pero diría que si quieres adaptar la historia de Sir Gawain, se supone que ya sabes lo que hay. O no.

En todo caso, entiendo que estas últimas consideraciones no afectarán a un espectador que no conozca el romance original como era mi caso antes de ver la película. Supongo que otro elemento destacado es que ver la película me hiciera interesarme por la historia medieval original.

En todo caso, aparte de estas consideraciones, reconozco que El Caballero Verde tiene momentos de gran cine que me han encantado, junto a otros momento más intrascendentes que casi sobran aunque son entendibles dentro de la naturaleza episódica de la historia.

Comparto el trailer de la película:

El Caballero Verde es una película de belleza hipnótica, a pesar de no haber podido conectar con la historia la recomiendo, sobre todo teniendo en cuenta que se puede ver tranquilamente en casa al estar disponible en Prime Video

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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HBO Max anuncia una ventana de 45 días en los cines para las películas de Warner Bros en Europa en 2022

HBO Max ya está disponible en España desde el pasado 26 de octubre. Uno de los anuncios estrella que hicieron los representantes de HBO durante su presentación fue el anuncio que todas las películas de Warner Bros estarán disponibles en su plataforma de streaming tan sólo 45 días después de su estreno en salas comerciales a partir de 2022. Hoy quiero hablar de mi afición al cine y analizar las repercusiones que puede tener este anuncio en el hobby de ver cine en pantalla grande, sobre todo si esta ventana se extiende y se convierte en norma del sector.

Mis dos grandes aficiones son los comics y el cine. Desde que tengo uso de razón recuerdo la experiencia de ir a una sala de cine para ser deslumbrado por historias más grandes que la vida, aventuras increíbles, dramas, comedias, terror o ciencia ficción. Durante muchos años todas las semanas iba al cine al menos una vez, muchas veces sin importar la película en cuestión. Dentro de esta afición, tan importante como la historia era la experiencia de verla en pantalla grande, con el plus añadido que esas historias sólo podían verse en los cines ya que tardaban meses en llegar a los video-clubs, y luego a las tiendas en sus versiones en DVD primero y blu-ray actuales. Y si hablamos de su estreno en las cadenas generalistas de televisión, los plazos se alargaban años (exceptuando la revolución que supuso en su día el nacimiento en España del canal de pago Canal+). Reconozco que esta batallita es casi arqueología, desde luego historia antigua, porque la irrupción de Netflix a partir de 2013 lo ha cambiado todo.

La forma en que el streaming ha modificado en los últimos 5 años los hábitos de ocio a nivel mundial me parece algo revolucionario. En medio de un debate cíclico (y algo estéril) sobre lo caro que era el hobby de ir al cine en España, a menudo expresado por gente que sin embargo no tiene problema de pagar 10 €uros por un gin-tonic premium o incluso más por una entrada de fútbol, Netflix desató una tormenta perfecta, al ofrecer una suscripción mensual por menos de lo que cuestan dos entradas de cine. La necesidad de ir al cine a ver una película “normal” empezó a dejar de tener sentido cuando en Netflix tenías contenidos similares todas las semanas que podías ver cómodamente en cualquier dispositivo en casa o fuera de ella. El razonamiento de “para qué ir al cine a ver una película malilla cuando en casa tengo lo mismo” se ha ido extendiendo entre todos los segmentos de población, y no es una locura afirmar que hoy en día más gente ve cine en sus móviles de forma regular que en las salas comerciales.

Prime Video de Amazon y Disney+ se lanzaron a disputarle el dominio del streaming a Netflix, multiplicando la oferta de ocio disponible para los consumidores sin salir de casa. Y eso sin contar a Filmin, a la propia HBO o propuestas de momento minoritarias como Apple TV. Por menos de 20 €uros al mes (el precio de dos suscripciones) hay factualmente más oferta interesante que ver en estas plataformas, eligiendo cada consumidor las que más le encajan, que tiempo para hacerlo.

Estas plataformas llevaron un paso más su estrategia de creación de contenidos originales y se lanzaron también a ofrecer películas “de prestigio”, contratando a directores reconocidos para que crearan con ellos sus últimas propuestas. A raiz de esto, muchos de los premios de cine de los últimos años han recaído en películas producidas por el streaming. Poder ver las últimas películas de Scorsese o Cuarón en casa ofrecía a sus suscriptores un contenido “objetivamente” mejor que las películas que se estrenaban en el cine ese mismo fin de semana.

La consecuencia a grandes rasgos es que los estudios de cine han dejado de producir películas “normales” de presupuestos medios de 40-50 millones, dado que es cada vez más complicado recuperar la inversión de una comedia o un drama genéricos si los espectadores no van al cine a verlos, al tener en casa películas similares que cumplen la misma función de entretenimiento ligero. Los estrenos cinematográficos en los últimos años se han segmentado en grandes blockbusters palomiteros que ofrecen un espectáculo visual que de momento sólo podía disfrutarse en pantalla grande en toda su amplitud, y producciones de bajo presupuesto que pueden ofrecer una gran rentabilidad a los estudios. Ejemplo paradigmático de esto último serían las películas de terror de Blumhouse que por regla general nunca superan los 10 millones de presupuesto, con lo que a poco que funcionan generan casi siempre grandes beneficios para la productora.

Hasta 2019 las películas de Marvel Studios, Disney o Star Wars marcaban records de recaudación a nivel mundial, estrenando películas-evento que transmitían con éxito la idea que era un acontecimiento que tenía que verse sí o sí en pantalla grande. Gracias a esto Vengadores Endgame se convirtió durante varias semanas en la película más taquillera de la historia a nivel mundial, recaudando más de 2700 millones. La clave para vender una película no es vender que es buena, sino que es “importante”.

La llegada del COVID paralizó la industria durante meses y ha acentuado los cambios en los hábitos de ocio. Ahora es casi más normal ver series o películas en las pantallas de los móviles o tablets que en la televisión del comedor de casa, y se ha extendido la idea tras estar varios meses confinados sin ir al cine, que teniendo el streaming el ir al cine no es ya un hobby que merezca la pena. (Yo no lo creo, pero entendedme).

La apertura de los cines con restricciones de aforo y los retrasos en las fechas de estreno provocaron que los estudios de cine buscaran fórmulas novedosas para rentabilizar sus inversiones. En algunos casos, los estudios optaron por llegar a acuerdos con Netflix, Prime, etc para estrenar sus películas directamente en las plataformas. Disney probó una experiencia piloto de estrenar simultáneamente sus grandes estrenos Mulan, Viuda Negra y Jungle Cruise en salas comerciales y simultáneamente en modo alquiler dentro de Disney+, con un precio de alquiler alto de 21,99 €uros que marcaba una clara diferencia respecto al precio de una entrada normal de cine. Esto en lo referido a sus grandes blockbusters, porque los estrenos de Pixar Soul o Luca se estrenaron de forma gratuita en la plataforma, una solución de compromiso para dotas de contenido a una cadena que sufrió en 2020 por la falta de nuevos contenidos originales. Tras 90 días, estas películas que ya no estan en los cines pasan a estar disponibles en Disney+ dentro del paquete normal de contenidos incluidos con la suscripción normal.

Warner y HBO son propiedad de AT&T. El gran conglomerado mediático lanzó su propio canal de streaming HBO Max en mayo de 2020 en Estados Unidos (y que ahora llegó a España). Tras varios meses con unas cifras de suscripciones muy inferiores a las de Netflix, Prime Video o Disney+, el lanzamiento corría el riesgo de ser considerado un fracaso, algo impensable para estas grandes empresas que cotizan en bolsa. AT&T WarnerMedia lanzó una idea radical durante todo 2021 en Estados Unidos para intentar reflotar HBO Max, estrenando todas las películas de Warner en streaming el mismo día que se estrenan en los cines SIN COSTE ADICIONAL, incluidas en dentro del precio normal de la suscripción. Algo que se hizo con la excusa del COVID y teniendo en cuenta las limitaciones de aforos de los cines y los reparos de una parte de los consumidores en entrar en una sala con más gente,

La gratuidad del visionado de estas película de Warner al estar incluidas en la suscripción standard ha sido la gran novedad respecto a las películas Disney estrenadas en modo alquiler. El precio alto del alquiler de Disney hacía que muchos espectadores (yo por ejemplo) hayamos preferido pagar para ver Viuda Negra o Jungle Cruise en los cines, no en casa, para disfrutar de la experiencia widescreen de las salas comerciales, algo que no tengo en casa. Y el experimento le salió bien a Disney al menos en el caso de Viuda Negra, NO en el de Jungle Cruise, de forma que Marvel consiguió obtener beneficios cuando sumamos los ingresos de la taquilla en los cines con el acceso Premium de Disney+.

Sin embargo, en el caso de HBO Max y para sorpresa de nadie, todos los estrenos de Warner en los Estados Unidos han fracasado en taquilla, con la excepción de Godzilla vs Kong y a falta de ver el resultado de Matrix 4 estas navidades. ¿Quien va a pagar por ver Maligno o Cry Macho en el cine cuando la tienes de forma gratuita en streaming? Casi nadie, obviamente. Pero no solo ha fallado el cine “normal”, los grandes blockbusters de Warner The Suicide Squad o Dune que para mi merecen ser vistos en patalla grande también han fracasado y no van a cubrir costes con las recaudaciones de los cines. Apostar por la captación de suscriptores ha provocado un año de pérdidas, un año perdido para Warner. Calificarlo de desastre es poco.

De cara a 2022, HBO Max NO va a estrenar simultáneamente las películas de Warner, menos mal, pero en lugar de los 90 días actuales de ventana de exhibición que por ejemplo Disney respeta, ha anunciado que lo reduce a la mitad, tan sólo 45 días. Y si bien esto es menos malo que si lo comparamos a lo vivido en Estados Unidos este año, es un clavo más en el ataúd del hobby de ver cine en salas de cine, una nueva traba que puede hacer que se convierta en una actividad en peligro de extinción.

Porque excepto los muy fans del cine de superhéroes que vamos a ver las películas el fin de semana de estreno, la mayoría de espectadores no tiene ninguna urgencia en ver una película. De hecho, en muchos casos hasta que el boca a boca no empieza a funcionar ni siquiera saben que la película está en cartelera para empezar. Hacer que en apenas 6 semanas la película esté disponible en streaming tengo clarísimo que va a provocar que muchos espectadores no hagan el esfuerzo de ir al cine si en 2/3 semanas la van a poder ver en casa. El efecto, si se extiende a otros estudios puede ser catastrófico para el negocio de las salas comerciales.

Las películas que mayoritariamente atraen público a las salas se engloban en el cine comercial de efectos especiales para todas las edades tipo Endgame, Star Wars o la franquicia de James Bond. Un tipo de cine carísimo de producir que necesita de grandes taquillas para conseguir ser rentables. La tendencia de este 2021 muestra que debido a las disminuciones de espectadores / taquilla en Estados Unidos, películas de este tipo como The Suicide Squad o Dune con presupuestos superiores a 150 millones de dólares van a terminar con pérdidas su periodo de exhibición comercial. Lo lógico es pensar que una vez se estrenen las películas que actualmente están en producción y que aún sufren los retrasos provocados por el Covid (por ejemplo Top Gun 2), las nuevas producciones tengan en cuenta una previsión de ingresos acorde a la nueva realidad menguante. Esto provocará que películas con presupuestos de 200 millones o más que hace 4/5 años se les hubiera dado luz verde no llegarán a hacerse.

Esto a la vez puede generar una bola de nieve, porque si hay pocos espectáculos widescreen aún menos espectadores irán a los cines, generando recaudaciones aún menores que a su vez provocarán que los estudios sólo produzcan películas cada vez más económicas, lo que atraerá a menos espectadores… empeorando aún más la situación del negocio de exhibición. Esta previsión catastrofista sólo con Warner / HBO Max no creo que vaya a suceder, aunque diría que las cuentas de Warner van a sufrir en durante 2022. Sin embargo, si otros estudios como Sony, Paramount, Dreamworks o la propia Disney incorporara esta ventana de 45 días, no tengo duda que muchas cadenas de cines estarán abocadas al cierre por falta de negocio.

Creo que el futuro y el presente del entretenimiento pasa por el streaming. Este análisis se centra sólo en el hobby de ver cine en pantalla grande, en ningún caso creo que el cine en general esté en peligro, seguiremos viéndolo en un formato u otro. De hecho, el streaming trajo como positivo que se produjeran películas como Roma o El Irlandés que no se hubieran estrenado por los canales normales de distribución en salas comerciales debido a su coste estratosférico. Pero una cosa es eso y otra que una gran empresa como AT&T WarnerMedia ponga en riesgo el exitoso negocio cinematográfico de Warner Bros, que en 2023 cumplirá un siglo desde su fundación, por conseguir más suscriptores.

Como espectador y consumidor de cine que soy, lo único que puedo hacer es seguir mi filosofía de fan friki, poniendo mi cartera donde pongo mis opiniones. Eso significa que en la medida de mis posibilidades, seguiré yendo al cine siempre que pueda, llevando a mi familia para compartir la experiencia. Si reconozco que mantengo una actitud crítica con aquellas obras o autores que no conecten con mis gustos, aunque intento ver obras que me saquen de mi zona de confort como me pasó con Titane. Pero sin boycotts absurdos que sólo van a empeorar la situación. Esta iniciativa de AT&T favoreciendo a HBO Max frente a Warner me parece penosa, pero no por ello voy a dejar de ir a ver Matrix 4 en el cine cuando se estrene estas navidades. Que mi dinero hable por mi.

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