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Crítica de Batman: Three Jokers de Geoff Johns y Jason Fabok (DC Comics – Black Label)

Batman: Three Jokers de Geoff Johns y Jason Fabok es uno de los comics de DC más anticipados de los últimos años, y una vez pude leer el tercer y último número, me quedo con sentimientos encontrados, que voy a intentar explicar en esta CRÍTICA SIN SPOILERS.

PUNTUACIÓN: 8/10

Treinta años después de que Batman: The Killing Joke cambiara los cómics para siempre, Three Jokers reexamina el mito de quién o qué es The Joker y cual es la clave de su eterna batalla con Batman. El exitoso escritor del New York Times Geoff Johns y Jason Fabok, el equipo creativo que libró la “Guerra Darkseid” en las páginas de La Liga de la Justicia, se reúnen para contar la historia definitiva de Batman y El Joker.

Después de años de anticipación comenzando en DC Universe: Rebirth # 1, la miniserie épica que estabas esperando está aquí: descubre por qué hay tres Jokers y qué significa eso para el Caballero Oscuro y el Payaso Príncipe del Crimen. ¡Es un misterio diferente a todos los que Batman se ha enfrentado jamás!

Tras el éxito monumental de El Reloj del Juicio Final y lo que este comic significa para Superman, tenía muchas ganas de leer a Geoff Johns enfrentándose a los mitos de Batman, y en concreto a su relación / enfrentamiento con Joker. Resulta curioso que dentro de la larga historia de Johns como guionista de DC Comics nunca se haya encargado de ninguna colección del Hombre Murciélago, centrado como ha estado con Green Lantern, Flash, la JSA y Superman entre otras series.

La génesis de este Three Jokers se remonta a mayo de 2016, cuando dentro del especial DC Comics Special: Rebirth que significó un cambio de rumbo editorial, además de anunciar la llegada de los personajes de Watchmen al universo DC, Johns presentó a Batman investigando la posible existencia de varios Jokers, rompiendo la idea que el Joker siempre había sido la misma persona.

En el fondo, estamos ante una idea genial de Johns inspirada en la larga historia editorial del personaje. Desde su nacimiento en 1939, Batman fue adaptándose a las modas de las diferentes décadas, ofreciendo diferentes versiones, por ejemplo la versión «camp» de los años 50 y 60, hasta que Dennys O’Neil y Neal Adams y Marshall Rogers redefinieron al personaje en los años 70, creando una versión que prácticamente llegó hasta nuestros días. El concepto de Johns plantea ¿y si estas diferentes versiones del Joker que vimos a lo largo de los años no fueron fruto del paso del tiempo y las modas de cada momento, sino que eran personas diferentes? Esto plantea 3 versiones diferentes de Joker: El Criminal, el villano de la primera época de Batman, más interesado en su objetivo y menos en juegos teatrales; el Comediante, que dejó paralítica a Bárbara y que esconde una versión más sádica; y el Payaso, que casi mató a Jason Todd y que sólo encuentra diversión en el sufrimiento de otros.

Lamentablemente, el complejo planning editorial de DC y los diferentes encargos de Geoff Johns dentro de Warner, donde se encarga del área de las películas y series basadas en los personajes de DC, han provocado que la salida de esta serie Three Jokers se retrasara hasta este 2020. Y cuatro años han acabado siendo demasiado tiempo. De hecho, este retraso ha provocado que finalmente este comic haya salido dentro del sello Black Label de DC Comics fuera de continuidad, dado que el Joker que sale en estas páginas difiere demasiado respecto a las versiones que se han visto en los últimos años dentro de las series de Batman.

Sin embargo, independientemente de si está o no en continuidad, las expectativas del fandom estaban por todo lo alto, hasta el punto que DC anunció que las ventas del número 1 habían superado los 300,000 ejemplares. Three Jokers es un éxito monumental de ventas y muy probablemente será el comic más vendido del año en USA. Sabedor del hype que se había creado, DC sacó este comic con un montón de portadas alternativas destinadas a destacar la presencia de varios Jokers diferentes con el paso de los años. Estas portadas también destacan a los 3 héroes cuyas vidas se han visto más afectadas por el Joker y que se enfrentarán a él en esta serie: Batman, Batgirl / Barbara Gordon, a la que el Joker dejó paralítica en La Broma Asesina de 1988; y Jason Todd, el 2º Robin que fue torturado y casi asesinado en Una Muerte en la Familia también de 1988, y que retornaría décadas después convertido en Red Hood (Capucha Roja).

Entrando ya en materia, Three Jokers probablemente haya sido víctima de su propio hype. Me ha parecido un gran comic de Batman y Joker, muy superior por ejemplo a otros comics más o menos recientes como La muerte de la familia de Scott Snyder y Greg Capullo o el actual arco Joker´s War que se está publicando en USA, pero que se queda muy lejos de ser el comic que marque un antes y un después y que vaya a tener la misma repercusión que en su día tuvo La Broma Asesina de Alan Moore y Dave Gibbons. En este sentido, la propia publicidad de DC vendiendo este comic como “la historia definitiva de Batman y El Joker” me parece totalmente desproporcionada y posible generador de más de una frustración.

Empezando en lo positivo, que lo hay y mucho, me encanta que en Three Jokers Barbara Gordon y Jason Todd le roben en muchos momentos el protagonismo a Batman. De hecho, Red Hood es un personaje al que le tengo bastante tirria desde que fue introducido en el universo DC, y creo que Johns ha clavado la caracterización de un joven que siente (con razón) que en el momento clave de su vida todo el mundo le falló y no tuvo a nadie que le ayudara. La humanidad que transmiten Jason y Barbara, héroes a los que el Joker llevó más allá de su punto de ruptura, me ha emocionado. Y creo que son los mejores retratos de los personajes desde ni me acuerdo, marcando eso sí las diferencias entre ambos: Mientras Jason abrazó la oscuridad tras ser casi asesinado por Joker, Barbara luchó lo indecible por volver a andar y no ha renunciado a sus fuertes convicciones morales.

Otra cosa que me ha gustado mucho de este comic ha sido confirmar lo bien que conoce y comprende Geoff Johns a Batman y todo su mundo, construyendo una historia atemporal que conecta con todos los mitos del personaje sin necesidad de adscribirse a una época determinada. Esto creo que puede ser un gran valor del comic en el futuro, y es que muchas veces la compleja continuidad comiquera puede hacer que algunos arcos tengan en parte fecha de caducidad al estar adscritos al momento editorial en el que se enmarcan, como le pasa por ejemplo al arco de Snyder y Capullo que mencionaba antes. Esta cualidad atemporal puede hacer que dentro de 5 o 10 años este volumen siga vendiéndose y se coloque en las estanterías al lado del Batman Año Uno, La Broma Asesina, The Long Halloween y tantos otros comics históricos del personaje.

Otro importante valor a destacar de Batman: Three Jokers es el maravilloso apartado artístico formado por Jason Fabok al dibujo y Brad Anderson al color. Fabok es un dibujante de estilo clásico, con una perfecta composición y unas anatomías que muestran a hombres y mujeres en plenitud física. El comic está maravillosamente dibujado hasta el punto que no es necesario leer los bocadillos para seguir la acción y entender lo que está pasando. Además, el encargo se complicaba al tener que mostrar a los tres Jokers protagonistas siendo fieles a su esencia y a la vez diferentes entre si. Y me alegra comprobar que Fabok resuelve el problema con nota.

En lo referido a la composición de página, veo a Johns muy deudor de Alan Moore y Dave Gibbons. Al igual que ya vimos en El Reloj del Juicio Final , Three Jokers se construye a partir de una narrativa de página con una rejilla de 9 viñetas. Hay muchas viñetas con planos medios de los protagonistas que miran a cámara como si nos estuvieran mirando a nosotros los lectores que me crea una sensación extraña, algo que entiendo está buscado por Johns.

Three Jokers es una miniserie de 3 comics de 48 páginas. Esto ha permitido a Johns plantear la historia con un ritmo más pausado que el de los comi-books tradicionales, pudiendo alargar más las escenas y consiguiendo un mayor impacto emocional. Además, las sorpresas están bien dosificadas y los cliffhangers al final de cada número me han parecido estupendos. Creo que la historia y el arte brillan a gran altura y merecen que paguemos el precio de portada para tener estos comics en casa.

Como véis, todo está muy bien y no le pongo un pero a nada. Y sin embargo… el final no acaba de estar a la altura. A la altura no de ESTE comic, sino de las expectativas de una historia destinada a mirarle de tu a tu a La Broma Asesina. Ahí, la historia se queda bastante por debajo. Además, veo a Johns realizando una labor revisionista sobre lo que los comics de Moore significaron para DC. Si en El Reloj del Juicio Final Johns hace una enmienda contra el “grim-n-gritty” surgido a partir de Watchmen, algo de lo que realmente Moore no es responsable más allá de crear un comic maravilloso que mucha gente malinterpretó, para Johns la idea clave de este Three Joker es que no importa quien es/fue el Joker antes de convertirse en el avatar del Caos de Gotham City, lo importante es que es el gran rival de Batman y siempre que haya un Batman existirá un Joker opuesto a él. Si Joker creía en La Broma Asesina que cualquiera podía convertirse en Joker si tenía un mal día, para Johns eso es lo de menos, ya que Joker es tan eterno como Batman y existirá siempre, tragándose cualquier atisbo de personalidad que tuviera antes.

Y luego hay un par de sorpresas finales que entran 100% en territorio spoiler que plantean una serie de dudas sobre la continuidad y me hacen pensar si no fueron estos elementos de las 10 últimas páginas los que hicieron que al final DC optara por colocar esta historia fuera de continuidad dentro del sello Black Label. Hay una idea sorprendente aunque no del todo descabellada dada la relación histórica de los personajes, y un giro final que recuerda de alguna forma al final de The Long Halloween que no le acabo de ver el sentido ni creo que vaya a tener más recorrido más allá de este comic. Sobre todo este último elemento hace que quizá el comic no sea todo lo satisfactorio que la brillantez de los dos primeros números planteaba.

De hecho, es curioso que a pesar de estar ante un comic editado por el sello Black Label, Johns al final de la historia se muestra como un buen guionista de la casa deja sus juguetes prácticamente igual que como los encontró, para que el siguiente guionista pueda plantear su historia sin excesivos sobresaltos. Teniendo en cuenta que nos vendían el comic como «la historia definitiva de Batman y El Joker», esto no llega a cumplirse para Batman o el Joker, pero tampoco para Batgirl y Red Hood, que no han evolucionado ni han aprendido nada que modifique su status-quo de forma sustancial.

En todo caso, creo que estamos ante uno de los comics más importantes del año de Batman y una obra notable que va a gustar a todo tipo de público, sobre todo los fans de toda la vida que no están al tanto de la actualidad de DC ni le preocupa la continuidad, sólo que la lectura en si sea interesante. Cosa que creo que Three Jokers cumple de sobra.

Comparto para abrir boca las páginas iniciales de este comic, donde disfrutaréis el estupendo dibujo de Jason Fabok:

Three Jokers ha sido un comic estupendo que se queda sin embargo por debajo de su propio hype. En todo caso, creo que hará las delicias de todos los aficionados de Batman y su mundo.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Has leído ya el comic? ¿Qué te pareció?¿O eres de los que se espera a la edición española de ECC Ediciones? Espero tus comentarios!!! Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Star Wars: Dark Empire de Tom Veitch y Cam Kennedy (Dark Horse)

En mi repaso de los comics míticos de la editorial Dark Horse basados en licencias cinematográficas, hoy por fin toca dirigir la mirada hacia una galaxia lejana, muy lejana… gracias a STAR WARS: Dark Empire, el primer comic de la franquicia galáctica de Dark Horse creado por Tom Veitch y Cam Kennedy.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Seis años después de la caída del Imperio en El Retorno del Jedi, la batalla por la libertad de la galaxia continúa. El Imperio ha renacido misteriosamente bajo un líder desconocido, empuñando una nueva arma de gran poder. La princesa Leia y Han Solo luchan por mantener unida a la Nueva República mientras el salvador de la galaxia, Luke Skywalker, libra una batalla interna mientras se siente atraído por el lado oscuro, al igual que su padre …

Los años 90 fueron unos años maravillosos para los fans de Star Wars. A falta de películas, El Retorno del Jedi se estrenó en 1983, Lucasfilm relanzó la franquicia galáctica en 1991 con el lanzamiento de una línea de novelas que continuaban la historia de Star Wars, con Heredero del Impero de Timothy Zahn como la primera parte de la exitosa trilogía de Thrawn. Ese mismo año, Dark Horse publicó el primer número de esta miniserie de 6 ejemplares, publicado con periodicidad bimensual entre diciembre de 1991 y octubre de 1992.

El equipo creativo formado por el escritor Tom Veitch y el artista Cam Kennedy ya habían propuesto una historia similar a Marvel Comics, que durante los años 80 aún conservaban la licencia de publicación de los comics de Star Wars. Al cambiar la licencia de manos en los 90 y ya en poder de Dark Horse, volvieron a proponerles este proyecto, que fue aceptado rápidamente.

El éxito de Dark Empire dió luz verde a dos continuaciones: Star Wars: Dark Empire II, nueva miniserie de 6 números también realizada por Veitch y Kennedy publicada en 1993-94, y Star Wars: Empire´s End, serie de 2 números publicada en 1995 con dibujo de Veitch y dibujo de Jim Baikie.

Tom Veitch es un escritor americano famoso en el ámbito independiente, publicando desde los años 70. Nacido en 1941, ha escrito numerosos títulos de Star Wars, incluida la historia completa Dark Empire I, II y Empire´s End. Además, fue el creador del comic Tales of the Jedi que empezó a contar historia ambientadas en la antigua República, siendo las primeras obras de Star Wars ambientadas en ese periodo.

En mi caso, yo le conocí gracias al comic The Light and Darkness War publicado en el Epic de marvel, realizado ya en colaboración con Cam Kennedy. Además, de trabajar con Marvel y Dark Horse, publicó en DC Comics las obras de creación propia The Nazz con el artista Bryan Talbot, Clash con el Adam Kubert y My Name Is Chaos con John Ridgway. Y a modo de anécdota, acabo de descubrir que Tom es el hermano de Rick Veitch (Swamp Thing y Miracleman junto a Alan Moore, TMNT, Bratpack, The Maximortal, etc…), o quizá es que todos estos años los he confundido y pensaba que eran la misma persona.

Cam Kennedy es un artista escocés que dibujó en Reino Unido numerosas historias de Judge Dredd y Rogue Trooper para 2000 AD. También trabajó con Tom Veitch, no solo en las dos series Star Wars: Dark Empire I y II, sino también en The Light and Darkness War dentro del sello Epic que publicaba obras en las que los autores conservaban la propiedad de sus creaciones. Tras Dark Empire I y II, Kennedy siguió trabajando en otros cómics de Star Wars como fue el especial de Boba Fett con el escritor John Wagner. Para DC Comics ha trabajado en Lobo, Batman, Outcasts y The Specter, mientras que dibujó Punisher, Daredevil y Nick Fury, agente de S.H.I.E.L.D en Marvel.

Antes de Alex Ross, si existía en el mundo del comic un ilustrador super estrella, ese era Dave Dorman. Nacido en Michigan en 1958, comenzó su carrera profesional en 1979 y ha trabajado para Dark Horse, Marvel, DC entre otros. Su gran oportunidad le llegó en 1983 cuando empezó a realizar las portadas para la revista Heavy Metal, además de realizar varias series de trading-cards para Hasbro (G.I. Joe o Ultraverso).

Dorman ha trabajado con personajes como Indiana Jones, Aliens y Batman, pero sin duda donde alcanzó mayor reconocimiento fue con sus portadas e ilustraciones para Star Wars. Su libro “El arte de Star Wars de Dave Dorman” publicado en 1996 por Random House / FPG ha sido un best-seller durante años, y en 1998 ganó una encuesta entre los lectores de The Official Best of Star Wars Magazine como «Mejor artista de Star Wars». Además, Dorman ganó un premio Eisner en 1993 por sus ilustraciones en el libro Aliens: Tribes escrito por Steve Bissette, publicado por Dark Horse en 1992.

Entrando en mi valoración del comic tras volver a leerlo recientemente, quiero analizarlo a dos niveles. En primer lugar, a nivel de fan de Star Wars, para mi fue un regalo poder comprar y disfrutar de este comic en 1991/92 junto a las novelas de Timothy Zahn. El ver de nuevo las maravillosas portadas de Dave Dorman para este comic hace aún hoy que se me ponga la piel de gallina.

El concepto general de las novelas de Zahn, que Dark Horse aprovechó e incorporó a Dark Empire, es que a pesar de la muerte del Emperador en Endor, la Rebelión nunca llegó a controlar totalmente la galaxia, al existir un núcleo de planetas bajo un férreo control imperial, entre ellos los planetas industriales donde se construyen los Destructores Imperiales. De esta forma, la situación seis años después del final del Retorno del Jedi era de guerra civil entre dos bandos en igualdad de condiciones que dominaban cada uno una parte de la galaxia conocida.

Sinceramente, esto me parece mucho más lógico que todo lo que vimos años más tarde en el cine. Y aquí incluyo la versión remasterizada del Retorno del Jedi que Lucasfilm estrenó en 2004, en la que se veían fiestas en muchos planetas y el derribo de una estatua del Emperador en Coruscant, lo cual era una locura teniendo en cuenta que era un planeta bajo la ley marcial y el control militar imperial.

Mientras que Heredero del Imperio planteaba un nuevo enemigo, el frío y calculador Admirante Thrawn, Dark Empire optó por la repetición y por jugar a lo seguro, al traer de vuelta al Emperador y a Boba Fett, además de unos nuevos destructores de mundos. A pesar de que el hecho que un villano muerto resucitara en el mundo del comic de superhéroes era lo más normal del mundo, ya en 1992 me pareció una locura, pero en aquellos años aún estábamos en la época que cualquier cosa que se publicara era bienvenida aún cuando hubieran elementos con lo que no acabara de conectar, dada la escasez de oferta disponible.

El comic de Dark Empire destacaba frente a otros comics normales de la época ya que, además de las nuevas aventuras de Luke, Han y Leia, incluía 4 páginas adicionales de texto con información interesantísima sobre la situación en la galaxia y el contexto de algunos personajes, planetas u objetos que irán apareciendo durante el comic, ofreciendo datos vitales para poder comprender y disfrutar completamente la historia. De hecho, sin estos textos de apoyo, el comic quedaba un poco cojo y con una sensación de acción apresurada que al que le faltaba contexto sobre lo que estaba sucediendo.

En el apartado artístico, Cam Kennedy tenía un estilo muy particular en lo relativo al color que le separaba de los comics de la época. En lo referido a su dibujo, ofrecía sobre todo en los primeros números una alucinante atención al detalle, mostrando de forma increíblemente precisa todas las naves, vestuario y armas de Star Wars, además de dibujar a todos los personajes heciéndoles super reconocibles. Ver por ejemplo, la primera viñeta del comic con una gran splash-page del Halcón Milenario es aún hoy una gozada.

Sin embargo, el principal problema de este comic es la elección del color por parte de Kennedy. Merece la pena recordar que este comic se realizó en 1991-92, justo antes de la explosión del color digital en el mundo del comic. Kennedy utilizaba una gama de colores pastel que ofrecían una paleta monocromática al comic, que en mi opinión hace que el comic luzca raro. Buscando algo positivo, debo decir que cuando lo leí por primera vez, el color ayudaba a transmitir que este comic era algo diferente a todo lo que se estaba publicando en ese momento, porque de hecho era así. En ese momento, diferente significaba “ESPECIAL”, al tratarse de Star Wars.

Una vez comentado el polémico color de Kennedy, también hay que decir que Kennedy fue de más a menos en el dibujo, pasando de unos números iniciales bestiales, con páginas repletas de detalles y fondos chulísimos y unos personajes clavados a los reales, a unos últimos números en los que dió la sensación que los plazos de entrega se le echaron encima y terminó como pudo. En los 2 últimos números encontramos páginas en las que las figuras son casi bocetos y en los que los fondos desaparecieron.

Debo decir que a pesar de la polémica resurrección de Palpatine, el comic resultó super entretenido, con una acción non-stop y un climax en el que Leia tenía una importancia fundamental. De hecho, décadas antes de la explosión del movimiento feminista y de polémicas sobre la forma en que Leia utilizaba la Fuerza en los episodios VII, VIII y IX, este comic nos mostró una poderosa Jedi en total control de sus habilidades y que salva a Luke de caer en el lado oscuro. De hecho, si hay dos claros protagonistas en Dark Empire esos son Luke y Leia, siendo ella la que provoca elgiro que hace finalmente triunfar al bien frente al mal.

El resto de protagonistas tienen una importancia mucho menor, empezando por Han o Chewie, que están siempre presentes en los viajes de Leia, pero en segundo plano. Sin embargo, Veitch introduce bien el lore de Star Wars, haciendo que casi todo el mundo tenga al menos una aparición: Lando, C3PO, R2D2, el admirante Ackbar, Mon Mothma, Wedge… Todos tienen su cameo en estas páginas.

Sin embargo, no todo fueron alegrías con el final de la historia, ya que si a Kennedy le pilló el «toro» de los plazos de entrega, Veitch se quedó sin páginas y no pudo o no supo construir in climax satisfactorio, haciendo que el final fuera super apresurado y anticimático. Aunque narrativamente todo queda suficientemente explicado, en mi opinión debería haber contado con 8/10 páginas más para haber podido contar correctamente el final creando un climax que realmente fuera satisfactorio.

Mi yo de 1992 disfrutó este comic aunque siempre me ha parecido un peldaño por debajo de las novelas de Timothy Zahn que se estaban publicando de forma casi simultánea. Aunque sin duda tienen el feeling perfecto de lo que un comic de Star Wars debería transmitir.

Comentaba al comienzo que mi análisis de este Star Wars: Dark Empire que planteaba este post con dos niveles. El primero recordando mis impresiones de hace 28 años y el segundo nivel de análisis el que me ha producido la relectura de este comic después de haber sufrido el desastroso Star Wars Episodio IX: El ascenso de Skywalker de J.J. Abrams, y pensando globalmente en la tercera trilogía cinematográfica.

Y me da rabia recordar que Lucasfilm desechó todo el concepto del Universo Expandido en el que se incluye este comic o las novelas de Zahn, para dar total libertad a los directores y guionistas de Disney / Lucasfilm de contar mejores historias sin estar coartados por las decenas de historias previas. Vista la ridiculez de tantas y tantas cosas de las películas, como la Primera Orden que No es el Imperio que al final resulta que sí que lo es porque Palpatine estaba controlándolo todo en la sombra, y el terrible desastre cinematográfico, se confirma que Disney no necesitaba inventar la rueda, sólo buscar de verdad contar las mejores historias evitando los refritos o reboots, algo que sólo transmite falta de creatividad y valentía de los que lo realizan.

Hablando de Palpatine, debo decir que su aparición en Star Wars IX renacido mediante clonación tiene muchísimas similitudes con lo que nos cuenta este comic, pero Veitch se molestó en explicar y justificar todo lo que sucede de forma más que adecuada, creando además un suspense que funciona razonablemente bien en el comic, mientras que Abrams se lanzó a la piscina sin tener ni bañador ni agua, creando uno de los desastres creativos más decepcionantes que he sufrido en mi corazón de fan.

Como fan friki, reconozco que no me importa si Hellboy, Suicide Squad o Terminator Genysis son malas películas, porque son productos de entretenimiento sin más. Pero Star Wars era algo más que ocio, era algo especial. Lamentablemente, gracias a Disney, Star Wars se ha convertido en una franquicia de ocio más al mismo nivel que muchas otras, y últimamente una que no ha sabido ofrecer un buen producto a sus fans.

Leer Star Wars Dark Empire después de ver el Episodio IX ha hecho que aprecie mucho más el trabajo de Veitch y Kennedy. La elección cromática de Kennedy sigue luciendo extraña, eso no voy a negarlo, pero si le aporta una cualidad atemporal al comic que consigue que visualmente no haya envejecido nada mal.

Además, hay un montón de ideas poderosas en este comic y de información relativa a los Jedis, la Fuerza y el Lado Oscuro y en general sobre la galaxia que muestra que hubo una profunda reflexión sobre el mundo de Star Wars, lo que le hacía funcionar y necesitaba. En este mundo actual de «autores» que se creen más listos que los creadores de las obras que adaptan a cine o televisión, veo que Veitch a dejado en muy mal lugar a J.J. Abrams, Chris Terrio y compañía.

Star Wars: Dark Empire no es en ningún caso una obra redonda. Pero llegó en un momento clave de mi vida en que necesitaba leer Star Wars, y ocupó durante mucho tiempo un lugar especial en mi corazón de fan. Algo que muy pocas obras pueden alcanzar hoy en día.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

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Crítica de The One You Feed de Donny Cates y Dylan Burnett (Panel Syndicate)

La web Panel Syndicate acaba de darnos una alegría al anunciar por sorpresa el estreno de su nuevo comic de fantasía y terror The One You Feed, por el equipo creativo formado por Donny Cates, Dylan Burnett, Dean White y John J. Hill. Dado que se ha estrenado en modalidad “paga lo que quieras” no he podido resistirme y he encontrado un comic con un estupendo arranque que te deja con ganas de seguir leyendo.

PUNTUACIÓN: 7/10

Un día, hace mucho tiempo, y sin motivo alguno… la luna se elevó en el cielo nocturno y todos los seres humanos del planeta comenzaron a transformarse violentamente en los demonios que viven dentro de sus almas. Algunos de estos monstruos eran buenos. La mayoría… no lo eran. Ahora, después de cientos de años de estos horrores nocturnos, un joven príncipe, armado solo con una misteriosa espada llamada Attum, debe viajar hacia la noche para enfrentarse a los monstruos bajo las estrellas y encontrarse con el lobo que vive en su propio corazón …

Tras el Motorista Fantasma Cósmico, Donny Cates y Dylan Burnett vuelven a reunirse en esta serie de 5 números que es calificada como una historia de fantasía y terror. Desde hace varios años Donny Cates está on-fire en Marvel (Thor, Veneno, Thanos vence) y me ha sorprendido este lanzamiento de creación propia dentro del sello online Panel Syndicate en modalidad “paga lo que quieras”.

Descubrí a Dylan Burnett hace ya años gracias a Weavers junto al escritor británico Simon Spurrier. Aunque en este comic editado por Boom Studios veía un poco verde a Burnett, si veía mucho margen de mejora y muchas posibilidades de verle dibujando comics geniales. Parece que el momento ha llegado.

Estamos ante una historia en 5 partes, por eso es lógico que el 90% de este comic sea utilizado por Cates para presentar el mundo y explicar sus particularidades, dejando el desarrollo de la historia y su protagonista para los próximos números. Cates va al grano y consigue que la lectura enganche completamente desde el minuto uno con el world-building y no tanto por la personalidad del príncipe cuyo viaje vamos a seguir en estas páginas, que apenas es esbozada, a la espera de un mayor desarrollo posterior.

Además de un cliffhanger estupendo, algo marca de la casa de Cates, que hace que contemos los días o semanas hasta la publicación del próximo número, lo interesante de este primer número es la sensación que transmiten sobre que la historia oficial podría no ser del todo correcta, algo que especulo que puede ser el hilo conductor de la historia. Destacaría además un arranque con menos golpes de efecto de los esperados en Cates, algo que agradezco si sirve para una mejor construcción de este mundo oscuro.

Además, Cates indica que este The One You Feed es una historia que sucede en el mismo mundo que God Country, el estupendo comic de Cates junto a Geoff Shaw. De momento, la conexión se me escapa, más allá de utilizar (aparentemente) el mismo espadón superpoderoso que vimos en dicho comic. Curiosamente, saber este detalle hace que quiera volver a leer ese comic, algo que supongo es también el objetivo de Cates al decirlo. En todo caso, uno de los puntos fuertes de Cates en Marvel es la sensación que está contando la misma gran historia aunque sea saltando entre diferentes colecciones. Está genial ver que tiene esta misma sensibilidad en sus colecciones de creación propia.

En el apartado artístico, el equipo artístico formado por el dibujante Dylan Burnett, el colorista Dean White y el diseño y rotulación de John J. Hill brillan a gran altura. Burnett ha evolucionado muchísimo desde sus páginas en Weavers, y ofrece una narrativa perfecta y una gran personalidad en el diseño de personajes. Además, aunque de momento no tenemos gore pero si un par de momentos malrolleros, creo que Burnett no se va a achantar y vamos a ver momentos super impactantes en los próximos números. Sobre todo teniendo en cuenta que Cates es experto de adornar sus comics con golpes de efecto constantes.

No sorprende que el color de Dean White sea sobresaliente, teniendo en cuenta que es uno de los mejores coloristas del medio. Lo que sí me llamó la atención de este primer número es lo colorido y vitalista que es todo, teniendo en cuenta que nos han vendido un comic con una sensibilidad oscura mitad fantasía mitad terror. En todo caso, dada la conocida habilidad de White, tengo claro que su color va a ayudar a contar la historia y amplificar las sensaciones que la historia vaya a transmitir durante los próximos meses.

Otro elemento que merece la pena comentar es que Donny Cates lleva bastante tiempo teaseando este comic recién estrenado. Eso me invita a pensar que la publicación de esta serie va a poder ser mensual, evitando los retrasos que hemos vivido sin ir más lejos con Friday de Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente, cuyo segundo número acaba de publicarse… 6 meses después del primero (y cuya reseña publicaré en breve). En este caso, espero / confío que la lectura sea a un ritmo razonable, lo que hará que la experiencia sea más satisfactoria.

Por si hace falta un último empujoncito, comparto las primera páginas del comic que están disponibles en preview dentro de la web de Panel Syndicate:

The One You Feed ofrece un Donny Cates más comedido de lo esperado contando una historia que promete con un notable apartado artístico, y creo que puede acabar siendo un estupendo entretenimiento que merece la pena ser descubierto. Gracias a Panel Syndicate, es imposible no leer este primer número, que creo que te enganchará igual que lo estoy yo.

PUNTUACIÓN: 7/10

Y vosotros, ¿váis a probar este primer número, qué os ha parecido? Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de Hellblazer: Rise and Fall 1, de Tom Taylor y Darick Robertson

John Constantine es como un viejo bastardo amigo de la familia. Por eso me llena de alegría leer a Tom Taylor y Darick Robertson reimaginando al personaje dentro del sello Black Label en el comic Hellblazar: Rise and Fall, primer número de una miniserie de tres ejemplares, que he podido leer recientemente.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Un multimillonario cae del cielo y es ensartado horriblemente en la aguja de una iglesia. Curiosamente, las alas de ángel están pegadas a su espalda. Siguen más hasta que, aleluya, está lloviendo empresarios. La detective Aisha Bukhari está perpleja por esto, hasta que la visita su amigo de la infancia, el investigador de lo oculto John Constantine. Hellblazer de DC descubre un vínculo entre la élite que cae y un momento impactante de su juventud malgastada junto a Aisha. ¿Cómo se relacionan estos asesinatos con la primera muerte en manos de John? ¿Cómo involucra esto al cielo y al infierno? Incluso si esto es culpa de John, ¿Constantine se alegrará de dejar caer del cielo a algunos bastardos ricos más, como un Robin Hood vengativo? ¡Es un misterio completamente nuevo de DC Black Label protagonizado por John Constantine en su primera historia escrita por el aclamado escritor Tom Taylor (DCeased) y el artista Darick Robertson (The Boys)!

Este comic lo tiene todo. Uno de mis personajes favoritos de siempre, John Constantine, el escritor Tom Taylor, que de momento convierte en oro todo lo que toca (Lobezna, Amistoso Vecino Spiderman, DC Sos) y el histórico dibujante Darick Robertson (Transmetropolitan, The Boys). Todo ello combinado en la batidora del sello Black Label, que permite a los autores crear con (casi) total libertad sin tener que preocuparse de la problemática «continuidad».

Un primer hecho al que tuve que acostumbrarme fue por tanto darme cuenta que este comic no continúa de ninguna manera la histórica serie de Hellblazer dentro del sello Vertigo, publicada durante 300 números y 25 años en Estados Unidos. Estamos ante una historia totalmente nueva que utiliza los elementos más icónicos del personaje, pero en la que hay cambios respecto a dichos comics que para mi son como oro en paño.

El formato más grande de los comics Black Label sirven para que podamos disfrutar del arte de Darick Robertson con colores de Diego Rodríguez. Robertson tiene un estilo limpio de dibujo que siempre narra perfectamente la historia sin «achantarse» a la hora de reflejar en la página momentos gores o sangrientos. Además, su estilo de dibujo y atención al detalle transmite un tono cínico o descreido a sus viñetas que le funciona perfectamente al personaje.

Además, al tratarse de un comic de 44 páginas, Tom Taylor tiene rienda suelta para construir su historia sin las limitaciones de los cliffhangers cada 20 páginas de los comics actuales. Aunque para Taylor y Black Label esta es la primera historia de John Constantine en esta iteración del personaje, el personaje en este primer número tiene el feeling correcto de lo que un comic de Hellblazer debe tener.

Este primer número muestra el mundo de John Constantine y como los hechos del pasado siempre vuelven y ofrece un más que estupendo arranque de una historia que como siempre con Taylor no va a inventar ninguna rueda, pero va a ser un entretenimiento más que consistente.

Hellblazer: Rise and Fall es un estupendo inicio para esta historia, y me alegra por poder leer de nuevo al bastardo de John Constantine. Ya tengo ganas de leer la segunda parte, ya os contaré qué tal.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿Sois fans de John Constantine como yo? ¿Tenéis ganas de leer este comic? Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de Noches Oscuras: Metal de Scott Snyder, Greg Capullo y varios autores (Integral)

No soy demasiado fan de la labor que Scott Snyder ha llevado a cabo dentro del Universo DC. Pero no he dudado ni un segundo a leer el Integral de Noches Oscuras: Metal editado recientemente en España por ECC Ediciones, aprovechando un préstamo de un amigo, y me he encontrado un entretenimiento al nivel del cine de Michael Bay. Vosotros decidís si eso es bueno o malo.

PUNTUACIÓN: 5.5 / 10

¡Vinieron del Multiverso Oscuro! La Liga de la Justicia acaba de regresar a la Tierra tras haber derrotado a Mongul… pero ni Batman ni sus compañeros sospechan que Hawkgirl y los Blackhawks van a darles una noticia pésima: nos están invadiendo unas fuerzas malignas llegadas del reverso oscuro del Multiverso, incluido el malvado Batman Que Ríe. Noches oscuras: Metal reúne de nuevo al guionista Scott Snyder (La Cosa del Pantano) y al dibujante Greg Capullo (Spawn), responsables de la historia principal de esta exhaustiva recopilación que ofrece una experiencia completa en la que también participan Bryan Hitch (Liga de la Justicia), Jorge Jiménez (Superhijos) o Jim Lee (Batman: Silencio), entre otros muchos autores.

El Integral de Noches Oscuras: Metal de Scott Snyder, Greg Capullo y un porrón de autores más, es un tochal de 700 páginas editado por ECC Ediciones que recopila en un único volumen los 26 comics que compusieron este evento, que DC Comics publicó entre julio de 2017 y abril de 2018. Y su lectura me ha dejado sentimientos encontrados.

En el lado positivo, Noches Oscuras: Metal es una autentica locura en la que pasan un montón de cosas con la sensación de no saber qué va a pasar a continuación. En este mundo friki en el que parece que ya lo hemos visto todo, mola leer un comic de superhéroes en el que todo es sorpresa.

El evento está estupendamente dibujado. Sobre todo en la parte de la miniserie principal dibujada por Greg Capullo con tintas de Jonathan Glapion y color de Francisco Plascencia, el comic luce siempre de maravilla. Algunos números de las historias secundarias como es el one-shot The Wild Hunt hay que reconocer que tienen un dibujo es más flojillo, pero teniendo en cuenta la amplitud del evento construido con 26 comics, creo sinceramente que globalmente todo el mundo cumple y hay que estar satisfecho.

En el lado del guión, Scott Snyder está desatado y mete en Metal montones de elementos de la rica mitología de DC, empezando por el arco de Grant Morrison en Batman “El Regreso de Bruce Wayne” tras Final Crisis o su propio concepto de Multiverso, para darles un giro radical. Pero no es solo esto, ya que Snyder une en esta historia el 9ª Metal de Hawkman, la Roca de la Eternidad de Shazam!, la creación de Atlantis por Arion, incluso la primera aparición en el Universo DC de Daniel, la actual personificación de Sandman tras el histórico final del comic escrito por Neil Gaiman. Todo, TODO, está conectado en esta historia, creando ideas loquísimas a lo largo de este evento comiquero.

Bajo cierto punto de vista, esto es bueno. Justo el otro día comentaba en Twitter a partir de mi admiración por Daniel Warren Johnson a raiz del final de su maravillosa Wonder Woman: Dead Earth, sobre si a veces la continuidad hace que perdamos posibilidades de comics estupendos al estar los autores de Marvel o DC encorsetados por los años de historia previa. Dark Nights: Metal NO es uno de esos comics, y no parece que “continuidad” entre en el vocabulario de Snyder. Ni de sus editores, todo hay que decirlo, porque si estoy salió fue porque le dieron el visto bueno.

Otro elemento que considero positivo es que aunque estamos antes un evento 100% Batmanizado, con Bruce Wayne y sus versiones en el centro de todo, Snyder consigue que Superman y Wonder Woman tengan su importancia a lo largo de la historia reforzando la idea de la Trinidad como centro del Universo DC.

Como digo, en general Noches Oscuras: Metal es entretenido y gracias a que pude leerlo por el préstamo no me quedo con sensación de haber perdido el tiempo con este Integral que me llevó 3 noches terminarlo. Y diría que se gana de sobra el calificativo de EVENTO que cambia para siempre el Universo DC.

Ahora bien, ya entrando en lo que NO me ha gustado tras acabar de leer el Omnibus, Noches Oscuras: Metal es una locura en el mal sentido en el que TOOODO vale, llegando a niveles ridículos y sonrojantes. Da hasta cierta vergüenza que todo sea un deus-ex-machina, como la aparición de Sandman porque sí, sin más utilidad que crear una sorpresa al final de un número y llevar a Batman y Superman de un lugar a otro, sacándoles de una situación imposible, para luego desaparecer. Y todo es así.

Entiendo que el concepto principal de este evento fue presentar el Multiverso Oscuro, que sirve de tapiz que permitirá presentar todo tipo de versiones oscuras y malvadas de los principales héroes de DC. Sin embargo, resulta hasta tonto ver que TODO este Multiverso está monopolizado por BATMAN, siendo sus contrapartidas malvadas con los poderes del resto de miembros de la Justice League los que protagonicen este evento junto al Batman Que Ríe, una versión “Jokerizada” del Hombre Murciélago.

En este sentido, veo lógico por parte de DC que publiquen 7 especiales (6 para estos Batmans Oscuros + el especial del Batman Que Ríe) para explicar la historia de estos personajes, de forma que consigan cierta profundidad que nos haga verles como enemigos peligrosos que cada uno de ellos por separado podría derrotar a la Justice League. Sin embargo, aceptando que estos números dan más “empaque” al evento, al final estos números no aportan casi nada a la historia principal, con el pero añadido que luego estos personajes super poderosos acaban siendo utilizados como carne de cañón, desaprovechando el potencial que tenían.

Sin embargo, volviendo al Multiverso Oscuro, considero lamentable que Grant Morrison creara el Multiverso de 52 realidades alternativas en 2014, planteando el espacio narrativo en el que el Universo DC iba a poder expandirse y contar todo tipo de historias, para comprobar que DC no tardó ni tres años en “cargarse” esta idea de Morrison bajo la premisa que mola más ver versiones oscuras de los héroes de DC.

Si, entiendo que puede decirse que Snyder no se ha cargado nada, sino que ha ampliado lo existente creando este Universo Oscuro que existe además del Multiverso, ofreciendo 52 realidades alternativas oscuras. Pero viendo que el actual evento de DC en 2020 es Dark Nights: Death Metal, no hay duda que DC parece haber abandonado, al menos de momento, la creación de Morrison colocando por encima suyo a Snyder.

Aunque a mi no me ha afectado dado que leí este Integral gratuitamente, hay un elemento que entiendo que debió molestar bastante a los lectores que leyeran este evento mes a mes, y es el elemento sacacuartos. Por poner un ejemplo, al final del Metal 3, la Liga de la Justicia se divide en 3 equipos para buscar 3 objetos que poseen el 9th Metal clave para derrotar la amenaza del Universo Oscuro. A continuación, tenemos que leer ¡9 comics! hasta llegar al número 4. Un tercio del total del evento. Y aunque van pasando cosas y se cuentan varios orígenes de Batmans oscuros, al principio de este cuarto número se han vuelto a formar otra vez 3 equipos para volver a buscar esos mismo objetos. Excepto por la liberación de Cyborg, los números de Flash, Justice League 32 y 33 y Green Lantern de ese mes fueron totalmente prescindibles, al igual que el Batman Lost.

Quizá otro elemento que chirría de este Metal, más allá de estar leyendo una locura tras un WTF! tras un “esto acaba de pasar porque si”, es que el comic acaba siendo una enorme “Era de Apocalipsis” en el que al final no hay consecuencias y todo se devuelve al momento anterior sin (casi) consecuencias. Y no dudo que esta herramienta no es nueva y ya se ha utilizado en numerosas ocasiones dentro y fuera del Universo DC, pero la ejecución en este caso creo que deja mucho que desear.

Y ya ni entro en la continuidad y en el montón de elementos que no estoy seguro al 100% pero diría que Snyder se ha sacado de la manga rompiendo todo atisbo de coherencia dentro de DC. Entiendo que esto para el staff editorial es un hecho menor dado que el comic se ha vendido como churros. A decir verdad, si hibiera leído este Metal como un Elseworlds no diría nada, pero esto es el comic central del Universo DC de ese año, y se está cargando gran parte de la coherencia del universo DC. Aunque también hay que reconocer que DC desde 2011 editorialmente ha sido un paso para alante y dos para atrás, por lo que esto no debería sorprenderme.

Scott Snyder confirma que para mi es un vende humo. Es cierto que tiene buenas ideas y crea conceptos que son rompedores y pintan muy bien, pero su ejecución y sobre todo la conclusión nunca están a la altura de las expectativas que él mismo crea. Creo que esto es aplicable a todo lo que he leído de él en DC, excepto el Tribunal de los Buhos y los números previos de Detective Comics antes del reinicio de los Nuevos 52. Y flipo con que estas historias “buenas” escritas en 2011 y 2012 le hayan permitido “engañar” a todo el mundo durante tanto tiempo.

Una cosa es sorprender al lector. Pero no vale todo. Quedó claro que Snyder y DC no piensan así. Por cosas como esta me alegro de no seguir la actualidad mensual de DC y centrarme en los especiales y miniseries autoconclusivas que me interesan, como los comics Black Label de Wonder Woman, Batman: White Knight o Hellblazer, el DCSOS (que no oculta en ningún momento que es una Tierra alternativa) o The Batman´s Grave de Warren Ellis y Brian Hitch.

Como decía antes, dado que me lo han dejado, no me ha sabido demasiado mal leer este Noches Oscuras: Metal. Pero si hubiera pagado los 56 €urazos que cuesta este tomo, creo que hubiera terminado bastante molesto.

Al final, este Noches Oscuras: Metal ha sido como ver una película de Michael Bay. Sabes que va a ser mala, pero si te aproximas con el estado mental adecuado, los fuegos artificiales pueden llegar a entretenerte.

PUNTUACIÓN: 5.5 / 10

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