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Crítica de Contagio de Steven Soderbergh

Ahora que el mes de junio y el pase de fase de confinamiento parece que nos hace pensar que lo peor de la crisis del Covid-19 ha pasado, he encontrado el estado mental adecuado para poder ver Contagio, la estupenda película de 2011 de Steven Soderbergh que está de plena actualidad.

PUNTUACIÓN: 8/10

De repente, sin saber cuál es su origen, aunque todo hace sospechar que comienza con el viaje de una norteamericana a un casino de Hong Kong, un virus mortal comienza a propagarse por todo el mundo. En pocos días, la enfermedad empieza a diezmar a la población. El contagio se produce por mero contacto entre los seres humanos. Un thriller realista y sin efectos especiales sobre los efectos de una epidemia. (FILMAFFINITY)

Steven Soderbergh dirige esta película estrenada en 2011 que en su momento tomó como inspiración laproblemática que planteaban los brotes de SARS entre 2002-04 y  de la gripe A (H1N1) en 2009-2010, con la que la actual Covid-19 comparte numerosos elementos. P ara escribir el guión contó con Scott Z. Burns, colaborador habitual suyo, planteando la historia desde el realismo, mostrando de forma comprensible y clara la respuesta científica y de salud pública ante una pandemia, y las diferentes derivadas que ello ocasiona a todos los niveles, desde sociales como empresariales e incluso en las relaciones internacionales.

Estamos por tanto ante historia coral, y me ha encanto poder disfrutar de un reparto de superestrellas entre las que tenemos a Matt Damon, Jude Law, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard y Gwyneth Paltrow, cubriendo la pandemia desde todos los puntos de vista.

A partir de un padre de familia normal, Mitch Emhoff (Damon), cuya vida se derrumba por la muerte de su mujer Beth (Paltrow) y su hijo, que son unas de las primeras víctimas de la epidemia en los Estados Unidos, conoceremos las consecuencias que la pandemia causa en la sociedad americana, cuyo confinamiento provoca pánico, saqueos y escasez. Damon ofrece el punto de vista de la gente normal y consigue dotar a su personaje de la perfecta humanidad ante lo que se le viene encima.

Laurence Fishburne es el Dr. Ellis Cheever responsable del Centro de Control de Enfermedades en Atlanta, y tendrá que enfrentarse a la vertiente científica pero también a la dimensión humana de la enfermedad, mostrando que nadie es perfecto y se puede ser un buen profesional y a la vez cometer errores. El Dr. Cheever manda a su amiga la Dra. Erin Mears (Kate Winslet) a investigar los primeros brotes en los Estados Unidos y a tratar de encontrar algún medio para controlar su propagación.

Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud manda a Hong Kong a la doctora Leonora Orantes (Marion Cotillard) para que se encargue de la investigación en el terreno, al creerse que la enfermedad se generó allí.

Mientras la doctora Ally Hextall (Jennifer Ehle) o el doctor Ian Sussman (Elliot Gould) intentan identificar el virus que provoca la pandemia y a su vez, encontrar una vacuna, Alan Krumweide (Jude Law), un bloguero online, extiende teorías de la conspiración contra la versión oficial y genera dudas entre la sociedad sobre las medicinas que se están preparando.

Soderbergh, que además de dirigir realiza la función de director de fotografía, siempre ha sido un maestro en el uso de la cámara y hace que desde el primer momento el espectador esté en el centro de la acción. Manteniendo además  un pulso narrativo brutal, consigue que todo se explique de forma clara y que no nos perdamos a pesar de los diferentes saltos entre personajes y localizaciones.

La música de Cliff Martínez transmite la sensación de frenetismo y drama aséptico ante una enfermedad contra la que no se puede combatir, solo asilarte para no enfermar. Además, con un estupendo montaje de Stephen Mirrione, consigue condensar un tema tan complejo con múltiples derivadas en una película perfecta de 100 minutos que condensa los principales temas que merecer ser considerados.

Soderbergh pone uno de los focos de la película en los medios de expansión de la enfermedad, que no son solo las personas, sino también los objetos que estos tocan y que serán tocados por otras personas que seguramente acabarán contagiadas. Este segundo detenido en los objetos, a veces ni siquiera tanto tiempo, tiene un efecto dramático increíble, sobre todo sabiendo como sabemos ahora cuales son los principales mecanismos de autoprotección.

Pero no es este el único hallazgo que Soderbergh nos ofrece durante la película, siendo de hecho una master class de síntesis y fluidez narrativa, de forma que ofrece una de las películas más redondas de su filmografía.

Lo alucinante de este Contagio es lo bien que muestra un motón de temas asociados a una pandemia que están de rabiosa y triste actualidad. Desde un gobierno chino que empieza con más interés de tapar el escándalo que de ofrecer soluciones, a un periódico que cuando conoce la existencia de la pendemia se resiste a publicarlo porque «no quiere ser el primero en gritar LOBO». O los funcionarios públicos de un estado que a pesar de haber ya muertes en su territorio no quiere que se tomen medidas drásticas porque pueden afectar a la temporada de ventas de Acción de Gracias, y ante la construcción de un hospital de campaña pregunta quien va a pagarlo.

El personaje de Jude Law también muestra con gran acierto la realidad de las fake-news y los «expertos» que desafían la verdad oficial para conseguir su propio beneficio, otro elemento de plena actualidad. Aunque esta no es una historia de buenos y malos, me parece que quizá para Soberbergh él simboliza al «villano» de la historia, que rompe la paz social y ayuda a sacar lo peor de nosotros mismos.

En general las empresas farmacéuticas no salen demasiado bien paradas, aunque no se realiza una crítica directa contra ellas. Tampoco los sindicatos tienen en esta historia una función positiva, y veremos  como la escasez y la enfermedad sacan lo peor de mucha gente. Desde ese punto de vista, el guión de Contagio lo veo super realista y un poco descreido.

En todo caso, igual que ha pasado en la vida real, los grandes héroes de Contagio son el personal sanitario y los investigadores que buscan una cura, que ponen su vocación de servicio por encima de su seguridad personal y que sufrirán en sus carnes la enfermedad. Estos profesionales dan el toque humano positivo al que aferrarse incluso aunque se equivoquen y a veces antepongan a su familia frente al bien común. También en este aspecto, el no convertirles en seres perfectos hace que todo transmita una mayor sensación de realismo y me creo algunas decisiones que se toman, incluso las equivocadas.

Además del pánico de masas y al colapso del orden social, veremos los problemas derivados por la escasez de recursos que sufren los sanitarios y en general todo el mundo, algo que también hemos visto en las últimas semanas.

Además de todo lo anterior, la película como experiencia audiovisual está también planteada en clave de thriller en la que se investiga el nacimiento de la epidemia y quien fue el paciente «cero» que comenzó su transmisión. Incluso ese elemento está perfectamente resuelto gracias a un perfecto montaje que consigue que el visionado haya sido excelente de principio a fin.

Contagio me parece una película excente que huye de efectismos baratos y presenta una dura realidad posible que nueve años más tarde se ha convertido en dolorosa realidad.

Comparto el trailer de la película:

Contagio es una película espectacular que aunque se estrenó en 2011 está de plena actualidad debido a la situación que estamos viviendo por la crisis del Covid-19. Si tienes el adecuado estado mental, te la recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Una historia de violencia de David Cronenberg (Prime Video)

David Cronenberg firmó con Una historia de violencia una de sus película más redondas, con un increíble Viggo Mortensen, en la que fue la primera de sus tres colaboraciones. Aprovechando que está disponible en Prime Video, hoy quiero recomendarla.

PUNTUACIÓN 8.5/10

Fecha de estreno: 2005.

Director: David Cronenberg.

Guión: Josh Olson, adaptando la novela gráfica de John Wagner y Vince Locke.

Interpretado por: Viggo Mortensen, Maria Bello, Ed Harris y William Hurt.

Disponible en: Prime Video.

Tom Stall (Viggo Mortensen) vive tranquilamente con su mujer (Maria Bello) y sus dos hijos en un pequeño pueblo de Indiana, donde nunca pasa nada. Pero un día, tras evitar un robo en su restaurante, no sólo es considerado un héroe por todos, sino que además atrae la atención de los medios de comunicación. En estas circunstancias, recibe la extraña visita de alguien que asegura conocer su pasado… (FILMAFFINITY)

Antes de Una historia de violencia, David Cronenberg (Toronto, 1943) era principalmente conocido por una filmografía perturbadora inicialmente adscrita a los géneros del terror y la ciencia ficción, con títulos como Scanners (1981), La mosca (1986), El almuerzo desnudo (1991) o eXistenZ (1999). Es uno de los principales creadores y máximo exponente del género “body horror” o terror corporal, en el que aborda los miedos de la raza humana ante las enfermedades y las transformaciones físicas y psicológicas que provocan.

Sin embargo, Una historia de violencia supuso un cambio importante en su filmografía, al optar por una historia de género negro construida a partir del realismo que fue unánimemente alabada por crítica y público, siendo nominada en los Oscars de ese año en las categorías de Mejor Actor Secundario (William Hurt) y Mejor Guión Adaptado (Josh Olson). La película significó la primera colaboración de Viggo Mortensen con el director canadiense, que tuvo su continuación con las también notables Promesas del este (2007) y Un método peligroso (2011) .

En palabras del propio Cronenberg, el título de Una historia de violencia, además de ser el título de la novela gráfica en que se inspira la película, tiene para él tres significados: La historia de una persona con un largo historial de violencia; una reflexión sobre el uso histórico de la violencia como un medio para resolver disputas; y por último, como Darwinista convencido que es, cómo la naturaleza innata de los seres vivos provoca que sólo los mejores y más fuertes sobrevivan, reemplazando a los menos capaces que acaban extinguiéndose.

La película muestra la historia de un hombre aparentemente normal que vive una vida monótona y sin sobresaltos que se ve obligado a recordar una parte de su pasado que creía olvidada para sobrevivir. De hecho, Cronenberg utiliza una gran parte del primer arco a mostrarnos diferentes momentos de su vida para resaltar esta normalidad que luego saltará por los aires. Tom es el dueño de una cafetería de un pequeño pueblo sin mucha clientela al que su bella e inteligente mujer, Edie, tiene que llevar al trabajo cuando su coche se estropea. Su hija pequeña Sarah tiene pesadillas por la noche pensando en monstruos dentro de armarios y su hijo Jack sufre el acoso del típico matón de instituto e intenta pasar lo más desapercibido posible. Lo normal para una familia americana que vive en un área rural de los Estados Unidos.

El uso de la violencia para resolver conflictos es el tema fundamental de la película, y no sólo Tom tomará decisiones difíciles antes situaciones peligrosas sino que también su hijo Jack tendrá que enfrentarse a sus propios problemas, y quedará claro que los genes de su padre están firmemente asentados en su ADN. Aunque Cronenberg no pretende dar respuestas, ante la pregunta de si somos lo que dictan nuestros genes o fruto de la educación que recibimos, la respuesta acaba siendo seca y brutal.

Merece la pena detenerse en las interpretaciones de la película, que sin duda son uno de los elementos más destacables. Viggo Mortensen ha afirmado que para él esta película es una de las mejores en las que ha participado y una perfecta muestra de género negro. Realiza un despliegue actoral impresionante que debería estudiarse en todas las escuelas de interpretación. Su personaje, Tom, es a la vez dos personas diferentes, su yo presente que simboliza lo que aspira a ser y su yo pasado que creía enterrado. Mortensen realiza una interpretación contenida alejada de histrionismos en la que el brillo de sus ojos, su expresión corporal e incluso pequeños tics indican de forma prodigiosa ante qué Tom estamos.

Por su parte, Maria Bello como su mujer Edie está genial como una persona que ve como toda su ordenada y perfecta vida salta por los aires. Bello está perfecta en su papel y Cronenberg la muestra como una diosa griega de belleza perfecta y salvaje, con dos escenas de elevado contenido sexual que no son gratuitas sino que sirven para describir a los personajes, algo que Cronenberg ya empleó en la polémica Crash (1996).

Junto a ellos, hay que destacar a un contenido Ed Harris que transmite desde el primer fotograma que a pesar de su educación y su correcta sonrisa es un hombre extremadamente peligroso. William Hurt por su parte realmente aparece sólo en una escena, pero su carisma monopoliza los minutos que está en pantalla.

Cronenberg nos muestra la violencia de forma brutal y sin efectismos, un destello que dura un segundo y que altera para siempre la vida de los que la sufren. Quizá por eso impacta tanto al espectador. La película cuenta además con unos contenidos 97 minutos que son un prodigio de síntesis, dejándonos con un final abierto perfecto. Cuando se ha abierto la Caja de Pandora, ¿es posible volver a atrás y hacer como si nada hubiera sucedido? El director deja que seamos los espectadores los que contestemos a esa pregunta.

Comparto el trailer de la película:

Una historia de violencia triunfa en todo lo que plantea, y dentro de su simplicidad, o precisamente por ella, me ha parecido una pasada. Una película que merece mucho la pena.

PUNTUACIÓN 8.5/10

 

* Este texto se publicó originalmente en el nº5 del Fanzine El Colmo publicado online este mes de mayo.

 

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Crítica de Thor: El mundo oscuro de Alan Taylor (Marvel Cinematic Universe 8)

Thor: El mundo oscuro (Alan Taylor, 2013), la continuación de las aventuras de Thor tras la histórica Vengadores, significó una estupenda aventura que amplió el mundo de Thor y el carisma de su hermano Loki.

PUNTUACIÓN: 8/10

Thor lucha por restablecer el orden en el cosmos, pero una antigua raza liderada por el vengativo Malekith regresa con el propósito de volver a sumir el universo en la oscuridad. Se trata de un villano con el que ni siquiera Odín y Asgard se atreven a enfrentarse; por esa razón, Thor tendrá que emprender un viaje muy peligroso, durante el cual se reunirá con Jane Foster y la obligará a sacrificarlo todo para salvar el mundo. (FILMAFFINITY)

Marvel y Kevin Feige tenían una fe total en Thor, hasta el punto que llegaron a confirmar una secuela de Thor (Kenneth Branagh, 2011) antes incluso del estreno de su primera película. Dado el éxito de la película, nadad más estrenarse Marvel se lanzó a la preproducción de esta película, que acabó estrenándose en 2013, tan sólo dos años después, algo poco habitual.

Tras negociar con varios directores, finalmente Marvel contrató a Alan Taylor, veterano director de televisión que había trabajado en series como Juego de Tronos, Mad Men o Boardwalk Empire.

A partir de un primer guión escrito por por Robert Rodat y Don Payne, finalmente fueron acreditados como guionistas Christopher Yost, Christopher Markus y Stephen McFeely, aunque el propio Taylor reconoció que incluso Joss Whedon les ayudó a reescribir algunas escenas que no acababan de funcionar.

Alan Taylor se trajo a Kramer Morgenthau como director de fotografía, con el que ya había trabajado en Juego de Tronos, con el que buscaba dar un tono más sucio y realista en comparación con la brillante versión de Branagh. Brian Tyler, que había escrito la banda sonora de Iron Man 3 realizó a última hora la banda sonora de esta película, indicando que debido a la naturaleza motilógica del personaje pudo crear una música lo más épica posibleM.

Para el rodaje de Thor El mundo oscuro, Marvel contó con  Chris Hemsworth como Thor, Natalie Portman como Jane Foster, Tom Hiddleston como Loki, Anthony Hopkins como Odin, Rene Russo como Frigga (madre de Thor y Loki), Stellan Skarsgård como el Doctor Erik Selvig, Idris Elba como Heimdall, Kat Dennings como la becaria Darcy Lewis, Laimie Alexander como la Dama Guerrera Sif y los 3 Guerreros Volstagg (Ray Stevenson), Fandral (Zachary Levi), y Hogun (Tadanobu Asano).

La nueva amenaza a la que se enfrentarán serán los Elfos Oscuros de Svartalfheim liderados por Malekith, interpretado por Christopher Eccleston, que busca recuperar el Ether, un elemento mágico que puede destruir la realidad y que le fue arrebatado hace miles de años por Bor, el padre de Odin. Junto a Malekith, su lugarteniente Algrim, interpretado por Adewale Akinnuoye-Agbaje, se convertirá en Kurse por medio de la magia oscura de los Elfos. Kurse en uno de los grandes enemigos de Thor y su fuerza rivalizaba con la del Dios del Trueno.

Thor: El mundo Oscuro es la definición perfecta de continuación que construye a partir de lo existente para ampliar el mundo de los protagonistas cambiando para siempre su status-quo. De hecho, ojalá más secuelas funcionaran igual de bien que esta película.

A partir de un prólogo ambientado en el pasado en el que Bor, padre de Odin, venció a los Elfos Oscuros y les arrebató el Ether al igual que Odin les quitó el Cofre de los Inviernos a Laufey al comienzo de la primera película, la acción arranca con la llegada de Thor y Loki a Asgard, donde Odin le condena a prisión por los crímenes cometidos en la anterior película y en Los Vengadores (Joss Whedon, 2012).

A partir de ahí, la acción avanza varios meses, en los que se explica que Thor ha estado pacificando los nueve reinos tras las revueltas surgidas a partir de la destrucción del Bifrost, el Puente del Arco Iris al final de la primera película de Thor. De esta forma, si en la primera película conocimos Jotumhein, hogar de los Gigantes de Hielo, en esta segunda película viajaremos a Svartalfheim, hogar de los Elfos Oscuros, y Vanaheim, el mundo de Hogun, uno de los 3 Guerreros. De esta forma, tras dos películas los espectadores ya hemos visitado 5 de los 9 mundos.

El Mundo Oscuro vuelve a construirse a partir del carisma de Thor y su hermano Loki, y el conflicto emocional entre ambos al verse obligados a trabajar juntos para derrotar a Malekith vuelve a ser probablemente lo mejor de la película. Ambos protagonistas crecen y evolucionan durante la película y la sorpresa final rompe con todos los tópicos y nos sorprende de forma increíble y nos dajaba con muchísimas ganas de ver la siguiente película.

También Jane Foster (Natalie Portman) gana protagonismo en esta película y queda como un personaje más redondo tras una primera aparición en la que parecía una adolescente atontada ante el gran chico rubio. Además de tener una importancia fundamental para vencer a Malekith al usar su inteligencia, sirve para mostrarnos un elemento muy chulo del Marvel Cinematic Universe en su conjunto, y es que el tiempo transcurre igual que en mundo real. Así, tras estrenarse Thor en 2011, al comienzo de El Mundo Oscuro, estrenada en 2013, se queja a Thor cuando vuelven a encontrarse en Londres que está enfadada con él porque habían pasado dos años sin tener noticias suyas. Los dos años que han pasado en el mundo real, un tiempo que los guionistas justifican adecuadamente por la guerra en los 9 reinos que antes mencionaba.

Además, igual que en la primera película, El mundo oscuro vuelve a generar un correcto contraste entre el mundo fantástico y aventurero de Asgard con el tono humorístico que veremos en la Tierra gracias a unos super buenos Stellan Skarsgård como Erik Selvig y Kat Dennings como la becaria Darcy Lewis, que además, en esta película cuenta con su propio becario. Ambos personajes cuentan con momentos super divertidos que nos dan un respiro al drama que estamos viviendo en Asgard ante el ataque de Malekith y la muerte de Frigga. Este humor lo veo muy equilibrado y me funciona, al igual que la mayoría de elementos de la película.

Una crítica recurrente contra las películas de superhéroes es que son todas iguales. Thor: El mundo Oscuro claramente busca ofrecer elementos novedosos para el género y rompe sin duda con este falso tópico. Empezando por la invasión de las fuerzas de Malekith a Asgard, que ofrece unos excelentes cinco minutos de combate sin diálogos que transmite el feeling de películas bélicas tipo Salvar al Soldado Ryan y que sirve para recordarnos que ni este Asgard ni Thor son los mismos que los de la mitología escandinava, sino la traslación de los comics Marvel de Stan Lee y Jack Kirby, que eran aventuras con una elevada carga de ciencia ficción.

La muerte de Frigga no es un elemento novedoso, de hecho entraría dentro de los clichés del cine de aventuras y acción para convertir la lucha contra el villano en algo personal. Sin embargo, la escena con el entierro vikingo es super emocionante, y las buenísimas interpretaciones de Chris Hemsworth y Tom Hiddleston convierten su dolor en algo muy real. Comentaba Alan Taylor que “Lo brillante que hizo Kenneth Branagh en Thor fue hacer una historia de dos hermanos, una historia de hermanos compitiendo por el amor de su padre. Así que es pequeña, reducida y humana a la vez que está en este enorme mundo intergaláctico.” En Thor El Mundo Oscuro aplican el mismo concepto, aunque el destino de la galaxia está en juego, al final estamos ante la historia de un joven que busca salvar a su novia de la muerte y de dos hermanos que buscan venganza por su madre muerta.

También en el climax final en Greenwich destaca por intentar huir del clásico combate final a puñetazos entre el héroe y el villano, creando una lucha a través de diferentes portales dimensionales que ofrecen momentos brillantes visualmente con una elevada carga humorística. Esta escena claramente rompe con lo que se espera que tiene que ser una lucha final y a mi me funciona. El momento en el que Thor arriesga su vida entrando en el Ether para vencer a Malekith usando la tecnología creada por el Doctor Selvig y por Jane es otro momentazo visualmente brillante que consigue que la película tenga su propia personalidad y no sea en ningún caso una sucesión de batallas genéricas.

Hay que reconocer que a pesar de que Thor El mundo oscuro es una notable película de aventuras que hace casi todo bien, los villanos Malekith y su hombre fuerte Kurse se quedan en meramente funcionales para el argumento, y les faltan la fuerza y el carisma en pantalla que sí transmiten nuestros héroes de esta historia, Thor y Loki. Visualmente, los fans de los comics flipamos al ver a los clásicos villanos de la etapa de Walter Simonson adaptados a imagen real, pero quizá la película hubiera quedado más redonda si hubieran empleado 5 minutos más en dar sobre todo a Malekith una mayor profundidad aparte de “quiero cubrir de oscuridad toda la galaxia”.

Dado que la película dura unos ajustados 110 minutos, este añadido no hubiera afectado al ritmo de la película. Sin embargo, artículos de internet de la época sugieren que el empeño en mantener el presupuesto en niveles controlables marcó que la película no pudiera exceder las 2 horas. No se si esto es cierto, pero narrativamente la película hubiera sido aún más redonda con un villano que fuera una verdadera amenaza a nuestros héroes.

La película a mi me parece sin duda notable. Sin embargo, es público y notorio que Alan Taylor no quedó contento con el montaje final estrenado ni con los añadidos que supuestamente Marvel forzó. Es difícil saber quien tiene razón en este tema, pero sí debo comentar que la propuesta que inicialmente expresaba Taylor sobre cómo debía ser Asgard choca con el hecho incontestable que estas películas NO trasladan la mitología nórdica en ningún caso, sino la versión de los Comics Marvel. “La mayor diferencia que tengo [del enfoque de Branagh] de hecho tiene que ver con el aspecto y el tono. Todo se ve muy sucio. La primera de Thor era bastante brillante y fue una decisión muy consciente e inteligente. Cuando llegué, quise dar una idea mejor de la mitología nórdica: la cualidad vikinga, la textura y el peso de la historia. Él es un superhéroe, pero existe hace miles de años.” No tengo problema en esta premisa de Taylor, pero tampoco me supone ningún problema que exita un productor como Kevin Feige que controle que la visión del director no se desvíe de la que el estudio ha marcado para sus personajes y sus mundos.

Thor El mundo oscuro no es una obra de arte y ensayo, sino la segunda parte de la historia de un personaje dentro de un universo compartido con otros personajes, y prefiero que Feige imponga su criterio para asegurar la coherencia interna. Otro elemento que se comentó en su día es que Taylor quería que la muerte de Loki hubiera sido real y no le gustó la última escena en la que se descubre que está vivo. Sin embargo, dado el carisma de Hiddleston, entiendo la decisión de Marvel, y el hecho de convertirle en el Señor de Asgard tras engañar a todos cambiaba de forma dramática el status-quo y nos dejaba con la incertidumbre de saber qué había pasado con Odin ¿Estaba vivo, muerto, preso? Tuvieron que pasar 4 años hasta el estreno de Thor: Ragnarok (Taika Waitit, 2017) para conocer la continuación. Mientras, la película terminaba en una segunda escena post-créditos con el final feliz soñado por Thor, al quedarse por fín con la chica y renunciar al trono para poder seguir siendo el héroe que quería ser. Aunque para él todo había acabado bien, no se había dado cuenta del engaño perpetrado por su hermano.

Globalmente, el final me parece brillante en todos los aspectos. Y además, la primera de las escenas post-créditos sirve para ampliar la vertiente galáctica del Universo Marvel al presentarnos al Coleccionista (Benicio del Toro) que aparecería al año siguiente en la brillante Guardianes dela Galaxia (James Gunn, 2014).

A partir de un presupuesto de 170 millones, más elevado que el de Thor (150 millones), pero por debajo de otras superproducciones de la época, Thor El mundo oscuro recaudó 650 millones en todo el mundo, lo que unido al enorme éxito de Iron Man 3 ese mismo año asentó el poderío de Marvel Studios como creadora de grandes éxitos de taquilla, cosa que veriamos ampliarse en los años siguientes.

Comparto el trailer de la película:

Aunque para el fandom Thor El mundo oscuro es una de las películas más flojas del MCU, el nuevo visionado me muestra una notable película de aventuras que claramente buscó ofrecer cosas nunca antes vista en una película de Marvel y que, para mi, acierta la mayoría de las veces.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Akira de Katsuhiro Otomo (película de animación, 1988)

Tras leerme el clásico manga Akira de Katsuhiro Otomo hace unos días, ha sido muy interesante ver de nuevo su no menos icónica película de animación, que sirvió para que toda una generación en la que me incluyo descubriera la magia de la animación japonesa.

PUNTUACIÓN: 9/10

Año 2019. Neo-Tokyo es una ciudad construida sobre las ruinas de la antigua capital japonesa destruida tras la Tercera Guerra Mundial. Japón es un país al borde del colapso que sufre continuas crisis políticas. En secreto, un equipo de científicos ha reanudado por orden del ejército un experimento para encontrar a individuos que puedan controlar el arma definitiva: una fuerza denominada «la energía absoluta». Pero los habitantes de Neo-Tokyo tienen otras cosas de las que preocuparse. Uno de ellos es Kaneda, un joven pandillero líder de una banda de motoristas. Durante una pelea, su mejor amigo, Tetsuo, sufre un extraño accidente y termina ingresado en unas instalaciones militares. Allí los científicos descubrirán que es el poseedor de la energía absoluta. Pero Tetsuo, que no se resigna a convertirse en un conejillo de indias, muy pronto se convertirá en la amenaza más grande que el mundo ha conocido. (FILMAFFINITY).
Katsuhiro Otomo dirigió y escribió esta película de animación al mismo tiempo que realizaba el manga. De hecho, la película se estrenó con gran éxito en Japón en 1988 varios años antes de terminar la publicación del manga, lo que provocó que aunque el final es similar, todo el desarrollo se modificara muchísimo, al centrarse Otomo prácticamente en la primera mitad del manga.
Para el guión de esta película Otomo contó con la colaboración de Izo Hashimoto, y durante años Akira fue considerada la película más cara de la historia de Japón, con un presupuesto de más de 1000 millones de yenes (de la época).
Otro elemento super recordado es la música de Shoji Yamashiro , con un uso de percusión poco común para la época que se nos quedó grabada en el cerebro.

Entrando en materia, la animación de Akira sigue estando a otro nivel. Neo-Tokio es mostrado con un impresionante nivel de detalle nunca antes visto en una película de animación. Pensar que esta película se realizó con técnicas tradicionales de animación, muchos años antes de la aparición de la animación por ordenador, me vuela la cabeza cada vez que la veo. Además de la ciudad, las persecuciones en moto transmiten también una sensación de velocidad bestial, con el uso de los focos y sus perfectos movimientos. Solo por estos elementos la película es de visionado obligado para cualquier fan de la animación.

Frente a elementos normales de la época como era animar solo la boca de los personajes para abaratar costes, Akira rompió todos los esquemas grabando primero las voces para hacer que la animación de los personajes cuadrara completamente. En muchos aspectos, la película fue revolucionaria y eso se sigue notando cuando se ve la película.

Además, frente al manga que está lleno de páginas y páginas de destrucción sin tregua, el anime consigue detener la acción para crear momentos super icónicos que son la historia del cine, como Kaneda con su moto por la ciudad, disparando su arma láser o el disparo del satélite SOL al estadio olímpico.

En lo referido al guión, tener que condensar las 2000 páginas del manga para hacer una película de 2 horas provocó que tuvieran que quedarse con los elementos centrales de la obra, de forma que elementos como la investigación del gobierno con niños a los que usaron de conejillos de indias indias queda incluso mejor explicada en la película. De hecho, que Akira no esté vivo sino que fuera diseccionado y conservado en tubos de ensayo para investigar con su ADN es una decisión super acertada que refuerza este elemento, de forma que si si hay algún villano en la historia, estos serían el ejército y los científicos sin escrúpulos.

De hecho, la forma en que utilizan a Tetsuo refuerza esto, de forma que no les importa dar poderes a un chaval a pesar de los riesgos con tal de poder controlar ese poder.

Frente al larguísimo manga, la película se centra en la primera mitad en la que Tokio está sufriendo revueltas en las calles protestando contra el gobierno autoritario, y como la aparición de Tetsuo lo cambiará todo. De hecho, sorprende que al ser Otomo el creador de ambas, el manga y el anime, la película directamente se salte más de la mitad del manga, no llegando a ver la segunda explosión que marcó el giro y el cambio a la segunda parte del manga con la creación del Reino de Tokyo en las ruinas de la ciudad de Neo-Tokio.

En todo caso, creo que película mejora al manga al quedarse con lo esencial para su historia, haciendo que la historia sea más clara y directa.

Dicho esto, a pesar de que Otomo elimina de su película más de la mitad del manga, siguen pasando tantas cosas durante las dos horas de película que no hay una progresión hasta alcanzar el climax, sino escenas que se solapan una detrás de otra. Entiendo la dificultad de adaptar una obra tan enorme, pero narrativamente me dió la sensación de estar viendo capítulos sueltos de una obra mayor y me faltó algo para que me diera una sensación de obra redonda perfecta.

Además, igual que en el manga, los personajes de Kaneda y Tetsuo siguen siendo super desagradables, dos niñatos engreídos con los que es muy difícil empatizar. El resto de personajes como Kay o el general no tienen espacio para poder ser minímamente desarrollados.

En todo caso, esto son dos elementos menores que no desmerecen la importancia de Akira, que forma parte de la historia del cine por méritos propios.

Akira fue fundamental en la expansión de la cultura japonesa en Europa y en los Estados Unidos, consiguiendo que millones de jóvenes nos engancháramos al manga y a los animes. Series como Bola de Drac o Doraemon ya habían llegado a España previamente, pero Akira nos abrió los ojos y nos mostró un nivel de calidad muy superior al de otras producciones americanas de la época, lo que supuso una auténtica revolución.

Comparto el trailer de la película:

Akira sigue siendo 30 años después una estupenda película que eres de visionado obligado para todos los fans del cine de animación.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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Crítica de Iron Man 3 de Shane Black (Marvel Cinematic Universe 7)

Tras la primera aventura de los Héroes Más Poderosos de la Tierra, Marvel Studios tenía una complicada cuestión: ¿Cómo superas algo casi insuperable? La respuesta fue muy sencilla, ni siquiera lo intentas, mejor plantear algo totalmente diferente. Esa es la explicación de la creación de Iron Man 3, escrita y dirigida por el personalísimo Shane Black, firmando una de las películas más sorprendentes, divertidas e interesantes del Marvel Cinematic Universe.

PUNTUACIÓN: 8/10

El descarado y brillante empresario Tony Stark/Iron Man se enfrentará a un enemigo cuyo poder no conoce límites. Cuando Stark comprende que su enemigo ha destruido su universo personal, se embarca en una angustiosa búsqueda para encontrar a los responsables. Este viaje pondrá a prueba su entereza una y otra vez. Acorralado, Stark tendrá que sobrevivir por sus propios medios, confiando en su ingenio y su instinto para proteger a las personas que quiere. (FILMAFFINITY)

Shane Black es uno de los escritores básicos de Hollywood de los años 80. Fue guionista de Arma Letal 1 y 2, The Last Action Hero y Memoria Letal. El género de las buddy-movies con altas dosis de humor y violencia no se explica sin Black. En 2005 dirigió su primera película, Kiss kiss, bang bang, una notable mezcla de género negro con unas dosis de humor irónico. Esta película tiene una gran importancia, ya que estuvo protagonizada por un Robert Downey Jr. recién salido de la clínica de desintoxicación tras luchar contra su adicción a las dorgas y el alcohol. Black dió la primera oportunidad a un Downey Jr. que hasta ese momento era un apestado en Hollywood tras protagonizar numerosos escándalos. Además de ser una estupenda película, Kiss kiss, bang bang creó una amistad entre el actor y el director, y en cuanto pudo un agradecido Downey Jr. quiso agradecerle el favor al sugerir a Marvel que le contratara para la tercera película de Iron Man.

Black dirigió Iron Man 3 y escribió el guión junto a Drew Pierce, que mantiene muchas de las señas de identidad que le convirtieron en uno de los escritores estrellas de Hollywood: diálogos excelentes, buenas dotes de humor irónico, giros sorprendentes y mucha acción. Los elementos centrales de la película que la separaría de las anteriores es que claramente buscan centrarse en Tony Stark antes que en su alter-ego, creando un tecno-thriller anclado en el mundo real con temas como el terrorismo y la experimentación genética, que se separara de los grandes espectáculos de efectos especiales previos. Desde luego, Black quería alejarse de una película centrada en luchas de personajes con armaduras a cual más grande, como vimos en Iron man 1 y 2.

Brian Tyler escribió la música de una película que tuvo a John Toll como director de fotografía. Kevin Feige se mantiene como productor de la película, en la que Paramount aparece acreditada como productora debido a los acuerdos previos, a pesar de ser Marvel propiedad de Disney desde hacía varios años.

La película está protagonizada por Robert Downey Jr. como Tony Stark / Iron Man, junto a los habituales Gwyneth Paltrow (Pepper Potts), Jon Favreau (Happy Hogan) y Don Cheadle (James Rhodes / Iron Patriot). A ellos se les unen los nuevos personajes Aldritch Killian, interpretado por Guy Pearce, fundador de Advanced Idea Mechanics (AIM), Maya Hansen (Rebecca Hall) una genetista que conoció a Tony en el pasado y que creó Extremi, el misteriosos lider terrorista conocido como Mandarín (Ben Kingsley) y Savin (James Badge Dale), secuaz de Killian que posee Extremis en su cuerpo.

El guión de Iron Man 3 está ligeramente inspirado en Extremis de Warren Ellis y Adi Granov. Si ya en mi crítica de Iron Man 1 comenté que los diseños de Granov para esta miniserie publicada por Marvel Comics en 2005-06 sirvieron de inspiración para la creación de la armadura, en esta película utilizan levemente el argumento de Ellis de una investigadora que crea Extremis mediante investigación genética, creando humanos mejorados más poderosos que el humano Tony Stark protegido por una armadura de metal.

Otro guiño a los comics es el cambio de War Machine a Iron Patriot, un detalle de la etapa «Dark Reign» de Vengadores de Brian Michael Bendis en la que el villano Norman Osborn se apropiaba de una armadura y la pintaba con la bandera americana para engañar a la opinión pública. Este detalle del comic ya sugería que durante la película se podría utilizar la armadura de Rhodes con malas intenciones, como así acabó sucediendo.

Iron Man 3 sigue siendo cojonuda. En concreto, me gusta por lo bien pensada que está la historia centrándola en Tony sin armadura, y lo bien ejecutado que está todo, conectándolo a las consecuencias del final de Vengadores con sus ataques de ansiedad.

La película comienza como un tiro, con una escena impactante como es ver explotar las armaduras, para a continuación ver la típica escena de un error del pasado que tendrá consecuencias en el presente, que además resalta lo mucho que ha cambiado Tony desde su primera película. Pero no hay tregua, porque inmediatamente descubriremos la amenaza del Mandarín, e intuimos su conexión con el extrañamente recuperado Aldritch Killian, que ha pasado en unos años de ser un discapacitado a ser un atractivo ejecutivo.

El giro del Mandarín sigue siendo glorioso, lo que unido al ritmo frenético y unos diálogos divertidos e imaginativos hacen que pasen muchas cosas y la experiencia sea super entretenida. Me parece brillante que en una película comercial americana se cuele una crítica tan poco sutil a la política militarista de los Estados Unidos y como las grandes empresas armamentísticas pueden estar creando enemigos ficticios que justifiquen que se compren sus productos.

Entiendo que algunos fans «hardcore» se sintieran dolidos por el uso que hacen del Mandarín, uno de los villanos clásicos de Iron Man que bajo el prisma actual queda un pelín racista, pero estamos ante uno de esos casos de cambio respecto al original que en este caso mejora lo ya existente. El toque freak de Ben Kingsley es genial, el giro crea un momento super divertido y el mensaje que los villanos en el mundo real operan desde el anonimato me resulta mucho más interesante que otros elementos vistos en películas supuestamente serias (alguien ha dicho Martha?)

Y no solo es que el guión sea bueno y la película super divertida, es que visualmente Iron Man 3 se sale. La pesadilla de Tony, la primera explosión en el Teatro Chino, el ataque a la casa de Tony  que derrumba el complejo por el acantilado, la incursión de Tony en la mansión de Killian como si fuera Ethan Hunt o el rescate aéreo son unos momentazos super chulos.

De hecho, hay que reconocer que lo menos bueno de la película es el clímax con la llegada de todas las armaduras, puro fan-service que pierde sin embargo el encanto visto hasta ese momento. Y es que la película había intentado alejarse de los blockbusters tradicionales que esta gran explosión de fuegos artificiales final queda forzado.

Con todo, el mensaje final de que Tony ES Iron Man independientemente de que lleve puesta la armadura o no me parece un final super satisfactorio para la trilogía cinematográfica, que consigue dar un buena sensación de cierre.

Iron Man 3 fue un enorme éxito de taquilla. A partir de un presupuesto de 200 millones recaudó 1200 millones en todo el mundo, casi 600 millones más que Iron Man 2, demostrando que el público ansiaba seguir disfrutando de nuevas películas del Marvel Studios. De hecho, a día de hoy Iron Man 3 ocupa el 6º puesto de las películas más taquilleras de Marvel sólo por debajo de las 4 películas de Los Vengadores y de Black Panther, lo que atestigua el enorme éxito de esta última película de la trilogía de Iron Man.

Comparto el trailer de la película:

Iron Man 3 sigue siendo un espectacular entretenimiento que funciona como un tiro y que entiendo que gustara sobre todo a público no necesariamente comiquero.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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