Tras la brillante novela Children of time del escritor británico Adrian Tchaikovsky, me he lanzado de cabeza a leer Children of Ruin, la segunda novela dentro de esta serie de ciencia ficción.
PUNTUACIÓN: 8/10
La asombrosa secuela de Children of Time , la premiada novela sobre la batalla de la humanidad por la supervivencia en un planeta terraformado.
Hace miles de años, el programa de terraformación de la Tierra salió a las estrellas. En el mundo que llamaron Nod, los científicos descubrieron vida extraterrestre… pero su misión era sobrescribirla con la memoria de la Tierra. Entonces el gran imperio de la humanidad cayó, y las decisiones del programa se perdieron en el tiempo.
Eones más tarde, la humanidad y sus nuevos aliados arácnidos detectaron señales de radio fragmentarias entre las estrellas. Enviaron una nave de exploración, con la esperanza de encontrar primos de la vieja Tierra.
Pero esos antiguos terraformadores despertaron algo en Nod que era mejor no perturbar.
Adrian Tchaikovsky nació en Woodhall Spa, Lincolnshire, antes de ir a Reading a estudiar psicología y zoología. Por razones que ni él mismo conoce, acabó estudiando Derecho y ha trabajado como ejecutivo legal tanto en Reading como en Leeds, donde vive actualmente. Está casado, es un entusiasta de las partidas de rol en vivo y un actor aficionado ocasional, se ha entrenado en la lucha escénica y no tiene ningún tipo de mascota exótica o peligrosa, posiblemente a excepción de su hijo.
Adrian Tchaikovsky me voló la cabeza con su anterior novela Children of Time, empezando por su premisa de historia contada a lo largo de miles de años de evolución. Una evolución que afectará de forma diferente a una raza de arañas evolucionadas por ingeniería genética que se encuentra en el planeta respecto a los humanos se dirigen a lo largo de cientos de años hacia ese paraíso. Y es que tenemos tan interiorizada la ciencia-ficción espacial tipo Star Trek de razas alienígenas que son seres humanos con pelucas, que leer una historia original como esta que refleja las enormes diferencias entre especies realmente diferentes, me pareció un soplo de aire fresco alucinante al género de la ciencia ficción.
Una vez solucionadas las diferencias entre arañas y humanos, Children of ruin lleva la historia un paso más allá al presentar un nuevo planeta en el que los humanos llevaron a unos pulpos que evolucionarán durante milenios. Si en Children of time la novela estaba dividida en dos entre la raza humana en el espacio y la de las arañas en la superficie de su planeta, en esta novela aplica la misma estructura, aunque en este caso para mostrarnos la acción del presente con la llegada de la nave de arañas y humanos al sistema solar del planeta Nod, y otra parte para conocer el pasado del planeta y cómo los diferentes seres que allí se encuentran llegaron a donde están en el presente.
Hablaba antes de razas alienígenas, pero Tchaikovsky está increíble mostrando las diferencias a todos los niveles que tienen los pulpos respecto a arañas y humanos, y cómo estos animales no tienen centros lógicos que necesiten un idioma, al comunicarse por sentimientos y objetivos que deben ser resueltos como si de un problema de lógica se tratara. Que pueda hacerse esta maravilla usando animales de la Tierra nos indica que las posibilidades de crear seres diferentes son ilimitadas, y sólo dependen de la imaginación del autor.
Otro elemento que me gusta mucho de la novela es el punto de vista optimista y positivo que Tchaikovsky tiene de la comunicación, con una idea clave que si buscamos la forma, siempre es posible llegar a comunicarse y llegar a entendimientos incluso con aquellos con los que no tenemos nada en común. Frente a teorías como la de El Bosque Oscuro de Cixin Liu, que imaginan lo peor de una posible raza alienígena con la que pudiera encontrarse la humanidad, el mensaje de Tchaikovsky es mucho más positivo. Esto en lo referido a la ciencia ficción, pero el mensaje de concordia me parece una chulada muy interesante que tendría su equivalencia con los diferentes países y grupos sociales enfrentados en la actualidad por religión, raza o la búsqueda del poder, que están más pendientes de las diferencias que de aquello que nos une.
Dentro que todo en la novela me ha gustado, y el final a cuatro bandas (no desvelo el misterio) me parece estupendo, hay que reconocer que Children of Ruin no tiene la brillantez que encontré en Children of Time, al continuar de alguna manera la fórmula con una nueva especie, en este caso el pulpo. Dicho esto, hay tantas sorpresas y la evolución de todo está tan bien contada, que he disfrutado muchísimo la novela.
La lectura de esta novela de 565 páginas en inglés no me ha supuesto ningún problema importante y lo he disfrutado mucho. De hecho, aparte de descubrir que Tchaikovsky va a publicar en noviembre Children of Memory, la tercera novela de esta serie, me quedo con ganas de probar estas vacaciones otras novelas del autor, como The doors of Eden. A ver si saco tiempo y compro esta novela.
Si os gusta la ciencia ficción y la comunicación, la serie de Children of Time es un must-read absoluto, os la recomiendo completamente.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Tras varios meses de parón, retomo la lectura de Giant Days con su cuarto volumen escrito por su creador John Allison y dibujado por Max Sarin con entintado de Liz Fleming y color de Whitney Cogar, gracias a la estupenda edición de Fandogamia.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Es primavera en la universidad de Sheffield; las flores florecen, los pájaros cantan y las amiguísimas Susan, Esther y Daisy aún sobreviven a su primer año de universidad. Susan hace lo que puede tras su reciente ruptura con McGraw, Esther piensa en dejar la universidad y Daisy trata de que no se vaya al garete todo lo que le rodea. Todo mezclado con la caza y captura de un piso, un festival indie de cine y citas online, ¿llegarán las chicas al segundo año?
Recopilando los números 13 a 16 de esta serie aclamada por la crítica, John Allison (Bad Machinery, Scary Go Round) y la dibujante Max Sarin nos ofrecen nuevas historias de maravilloso slice of life en Giant Days Volumen 4.
Este cuarto volumen tiene el detalle especial de tenerlo firmado por el propio John Allison, que nos dibujó además un garabato en el pasado Salón del Comic de Barcelona. Aunque tengo que reconocer se mostró bastante frío teniendo en cuenta la poca gente que fuimos a su sesión de firmas, es un detalle muy chulo que le agradezco a él y a la gente de Fandogamia, que fueron super amables mientras esperábamos en el stand.
Giant days es un comic fantástico. Las peripecias de Susan, Esther y Daisy mientras hacen que estudian en la universidad de Sheffield me parecen estupendas. Más aún, me hacen sentir como si yo también estuviera allí con ellas viviendo estas aventuras. La forma en que los pequeños problemas cotidianos adquieren una cualidad más-grande-que-la-vida conecta con el yo adolescente al que todo le afectaba más y todo le parecía un mundo cuando al final siempre se encontraba la solución. Este volumen recopila 4 números de la serie regular que nos traen como siempre historias divertidísimas autoconclusivas que son perfectas para poder leer en cualquier momento y que te dejen con una sonrisa en la cara. No es un humor de carcajada, sino uno de situaciones divertidas realizadas por personajes que son un amor.
Y es que es el elprincipal valor del comic. Aparte de inspirarse seguro en peripecias suyas o de su grupo de amigas y amigos, Allison se confirma como un escritor muy hábil empezando por la creación de tres personajes maravillosos como son Susan, Esther y Daisy que son super diferentes en todo entre si, y a la vez se complementan a la perfección. Sus neuras, problemas y aflicciones amorosas y económicas son el núcleo de un comic que me tiene ganado desde que abro la primera página.
Una parte fundamental del éxito de Giant Days es el maravilloso dibujo de Max Sarin con entintado de Liz Fleming y color de Whitney Cogar. Sarin domina el elemento cartoon y consigue crear a unas chicas que son todo personalidad y que todo en sus figuras , no sólo la cara sino también las mano y su propia colocación en la viñeta, transmite personalidad. Todos los personajes parece que cobran vida propia en las páginas de este comic, lo que unido a la familiaridad de las situaciones creadas por Allison alrededor de unas chicas universitarias consigue que parezca casi un diario de las aventuras que cualquiera de nosotros hubiera podido vivir.
No se me ocurre nada menos bueno que comentar de Giant Days. Incluso el precio de la edición de Fandogamia me parece ajustado al contenido. De hecho, como compramos a la vez este cuarto volumen y el quinto, nada me impide lanzarme a leer el siguiente.
Comparto páginas de este volumen:
Giant days mantiene el tono desenfadado y la diversión de volúmenes anteriores gracias a unas protagonistas que son puro corazón y que me encantan.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Tras varias semanas de espera, por fin pude ver RRR en Netflix, y compruebo que en este caso el hype entre los fans del cine de acción estaba más que justificado.
PUNTUACIÓN: 8/10
Dos revolucionarios legendarios viajan lejos de su hogar para luchar por su país en los años 20. (FILMAFFINITY)
RRR (Rise, Roar, Revolt – Levantarse, Rugir, Rebelarse) es una película india de 2022 en lengua telugu dirigida por S. S. Rajamouli, que escribió la película con V. Vijayendra Prasad. Se trata una historia de ficción sobre dos revolucionarios indios que existieron realmente, Alluri Sitarama Raju (Charan) y Komaram Bheem (Rama Rao), y su lucha contra el Raj británico. Ambientada en 1920, la trama explora el periodo no documentado de sus vidas en el que ambos revolucionarios decidieron pasar a la clandestinidad antes de iniciar la lucha por su país. Rajamouli se topó con historias sobre las vidas de Rama Raju y Bheem y conectó las coincidencias entre ellos, imaginando lo que habría pasado si se hubieran conocido y hubieran sido amigos.
La película está protagonizada por N. T. Rama Rao Jr. como Komaram Bheem, un líder tribal gond de Telangana que luchó contra el Nizam de Hyderabad por la liberación del Estado de Hyderabad. Ram Charan interpreta a Alluri Sitarama Raju, un líder revolucionario de Andhra Pradesh que llevó a cabo una campaña armada contra el Raj británico.
Varun Buddhadev como el joven Alluri Sitarama Raju, Ajay Devgn como Venkata Rama Raju, el padre de Rama Raju, Alia Bhatt como Sita, la prima y prometida de Rama Raju, Shriya Saran como Sarojini, la madre de Rama Raju, Samuthirakani como Venkateswarulu, Ray Stevenson como el gobernador Scott Buxton, Alison Doody como Catherine Buxton, Olivia Morris como Jennifer «Jenny», el interés amoroso de Bheem y Chatrapathi Sekhar como Jangu, el compañero de Bheem.
La película de tres horas de duración cuenta con fotografía de Senthil Kumar, montaje de A. Sreekar Prasad y música de M. M. Keeravani. Con un presupuesto estimado de 70 millones de dólares, el más alto de la historia en India, la película se estrenó el 25 de marzo de 2022 y habría recaudado alrededor de 150 millones sólo en India. El estreno en Netflix ha sido en diferido, ya que durante varias semanas la película sólo podía verse en cuentas americanas o que tuvieran la configuración en inglés, y no ha sido hasta recientemente que se ha podido ver dentro de la programación normal de Netflix, aunque en una versión sin traducir en lengua telugu de la India.
Empezando a valorar la película, hay que empezar por un elemento fundamental que marca toda la película, y es que RRR es una película producida y pensada para el público de India que tiene una sensibilidad diferente a la occidental. Muy, muy diferente. La película está llena de elementos cursis hasta decir basta, y los personajes no tienen personalidad más allá de la del arquetipo que representan. Los héroes son seres de luz pura y los malos son malos malísimos sin matices, como si estuviéramos ante un cuento infantil de los que contamos a nuestros hijos de 5/6 años. Hago este comentario porque RRR es una película que exige que el espectador acepte la propuesta para disfrutarla.
Pero si entras en el juego, RRR incluye las escenas más exageradas, locas y maravillosas que posiblemente veamos en una película de acción este año. La película consigue el doble propósito de volarme la cabeza en muchos momentos y al mismo tiempo hacerme ver que es una patochada ridícula a partes iguales. En mi casa, viendo la película con mi mujer y mi hijo las carcajadas fueron constantes ante las fantasmadas alucinantemente ridículas que estuvimos disfrutando durante el metraje. La verdad es que viendo la reacción en mi casa pienso que si RRR se proyectara por ejemplo en el festival de Sitges, el nivel de locura colectiva que podría llegar a vivirse en la sala creo que sería enorme.
Y es que la duración de 3 horas es también absurdamente larga, hasta el punto que la película hace un corte a modo de intermedio para que el público indio pudiera levantarse al baño, etc… en el visionado de los cines en India. Y diciendo esto, la verdad es que las escenas de acción hacen que merezca la pena «gastar» tres horas de tu vida para ver la película, siempre claro que te gusten las películas de acción. Algunas de las coreografías de acción como la del asalto a la mansión del gobernador Scott o todo el climax final son una maravilla inclasificable que deja como un aprendices a directores como Zack Snyder en el uso de la cámara lenta y los planos ultramolones.
Otro elemento a comentar de RRR es que es una película ultranacionalista, planteada como exaltación nacional de dos personajes históricos de la lucha contra los ingleses. Este nacionalismo llega hasta niveles ridículos si lo piensas con la mentalidad europea, pero realmente encaja con el conjunto de la propuesta. Como fan del cine de acción americano que está cansado de escuchar calificativos como «americanada», «fascistoide» o «fantasmada», me haría gracia ver que dicen esas mismas personas supuestos creadores de opinión sobre esta película.
Visualmente la película está llena de planos alucinantes llenos de molonidad. Casi parece que lo importante es crear el fotograma perfecto, aunque la forma en que la película llega hasta ahí puede ser ridículo como comento visto con ojos de España en 2022. Además, fruto de los nulos complejos, o que al público de India les trae sin cuidado, hay varios planos de CGI terrible, sobre todo durante el asalto a la mansión del gobernador, que los aceptas porque son escenas super divertidas y over-the-top, de forma que aunque acaba siendo excesiva y exagerada en la forma en que nos cuentan todo, al final es coherente con el espíritu de la premisa.
RRR es una patochada ridícula o la mejor película de acción del año. No hay término medio. E incluso puede llegar a ser ambas cosas a la vez y que eso sea algo bueno. Pero eso ya depende de ti.
Comparto el trailer de la película:
Si te gusta el cine de acción y entras en el tono y la absurdez de la propuesta, RRR puede ser una de las películas más sorprendentes, locas y satisfactorias que veremos este año y en muchísimo tiempo.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Llevo tiempo comentando cómo cada vez conecto menos con los comics de la franquicia mutante de Marvel Comics. Desde las reseñas de este blog a los comentarios en Twitter, creo que la cosa empezó a torcerse el año pasado con la Gala Fuego Infernal 2021, adquirió tintes surrealistas con El juicio de Magneto, y más recientemente tampoco me gustaron distintos elementos de Inferno, X Vidas / X Muertes de Lobezno o el estreno hace unos días de Inmortal Patrulla-X . Así que creo que es buen momento de sentarme a reflexionar en los motivos de ese rechazo.
Empezando por el comienzo, si soy lector de comics es gracias a La Patrulla X de Chris Claremont. Junto a un numeroso grupo de los mejores artistas del medio (John Byrne, Dave Cokrum, Paul Smith, Alan Davis, John Romita Jr., Barry Windsor-Smith, Marc Silvestri, Jim Lee,…) Claremont hizo que me enamora del mundo del comic en general y de estos personajes y su idea de búsqueda de coexistencia pacífica entre humanos y mutantes, con el clásico lema «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» que explicaba sus motivaciones. Los X-Men en sus diferentes versiones eran un canto a la tolerancia y al respeto por el diferente, y personajes como Kitty Pryde, Kurt Wagner o Logan se convirtieron casi en miembros de mi familia, desde luego como si fueran amigos de siempre.
Tras la desastrosa etapa de Brian Michael Bendis en los mutantes, que como siempre planteaba ideas interesantes que acabaron no llegando a ningún lado, le siguieron unos años aún peores con Jeff Lemire y otros autores que dejaron heridos de muerte a la franquicia. Aparte de estar en unos años en que la propia Marvel parecía estar boicoteando sus propios comics debido a la lucha generada por los derechos cinematográficos que en ese momento tenía Fox. Tras unos años terribles, estaba claro que la franquicia necesitaba un revulsivo, y en eso Jonathan Hickman es un maestro. El relanzamiento de la franquicia en House of X – Power of X (HoX – PoX) significó un brillante cambio de rumbo que al menos en ese momento me voló la cabeza y que abría todo un mundo de nuevas posibilidades a cual más interesante.
Sin embargo, a medida que pasaron los meses, el impulso e interés inicial fueron desvaneciéndose. Hay elementos de base que se han demostrado problemáticos, como es todo lo relativo a las resurrecciones que han eliminado toda posibilidad de drama o sensación de peligro a nada que les pase a los personajes. También es normal que dentro de una línea editorial tan grande como los mutantes haya comics buenos como X-Force de Benjamin Percy, Cable de Gerry Duggan o Senda de X de Simon Spurrier y otros terribles como Excalibur de Tini Howard, los Nuevos Mutantes de Vita Ayala o el antes mencionado El Juicio de Magneto de Leah Williams. Esto es esperable, y mientras las colecciones centrales de la franquicia acierten, no habría problema real.
Sin embargo, el problema es que era la propia colección de la Patrulla X de Hickman la que más claramente mostraba el problema de base de la franquicia, con unos comics que no siendo malos, si eran 99% worldbuilding y 1% caracterización de los personajes, ofreciendo historias que parecían decirle al lector que aunque este comic concreto no era muy bueno, tranquilo que los siguientes serían mejores. Repetido en bucle casi todos los meses. Al final, estamos hablando de gustos personales totalmente subjetivos, pero en mi caso me cuesta muchísimo conectar con su estilo frío que pone su trama enrevesada por encima de los personajes. Y a veces se nos olvida que sus Secret Wars con Esad Ribic son una maravilla que esconden la realidad que el último año de su etapa-río en Vengadores y Nuevos Vengadores fue un horror que se hizo eterno y costaba leer. No sólo eso, es que he intentado volver a leer estos comics dos veces recientemente y tuve que dejarlos porque me echaron para atrás.
Hay otro tema unido al poner por encima la trama a los personajes, y es que muchas ocasiones, Hickman (no sólo él, claro, Bendis hacía exactamente lo mismo) forzaba a los personajes con situaciones que les colocaba fuera de su caracterización icónica más reconocible con tan de conseguir que el comic llegara a donde él necesitaba narrativamente dentro de su historia río. Si trabajas en comics de creación propia puedes hacer lo que quieras con los protagonistas de por ejemplo Los Proyectos Manhattan, pero cuando lo haces con Los Vengadores o en este caso con los X-Men, es normal que estos comics empezaran a chirriar a mucha gente.
El mundo del entretenimiento con el que crecí era uno dedicado a expresar cantos a la unidad y a que todos somos iguales, ciudadanos libres con los mismos derechos y obligaciones que tenemos derecho a vivir nuestra vida como queramos. Vive y deja vivir, respetando las diferencias que cada uno tengamos. Sin embargo, las revoluciones sociales e identitarias de este siglo XXI han puesto el foco en destacar las diferencias, propagando una revolución identitaria que busca ponerte siempre en contra de un enemigo «sistémico». Una filosofía que lo ha invadido todo, especialmente el ocio y los medios de comunicación. Ahora mismo, tú como individuo libre no importas, estos grupos quieren englobarte dentro de una unidad que sería tu nacionalidad, tu raza, tu género o tu identidad sexual que marca, según ellos, lo que tienes que sentir, votar o expresar.
Aunque me alejo del tema principal, esta polémica ya se vio en 2013 en las páginas del mítico Uncanny Avengers #5 de Rick Remender y Olivier Coipel, en el que Alex Summer realizaba un polémico discurso que ofendió a muchos:
Usamos estas cosas para que la gente no sepa quiénes somos. Pero quiero que sepas exactamente quién soy. Mi nombre es Alex Summers. Soy alumno del profesor Charles Xavier. Este equipo es una encarnación de su simple sueño de todas las personas trabajando juntas. Una pelea más importante ahora que nunca. Recientemente, el mundo vio a mi hermano Scott infundido con el poder de un Dios. Y aunque trató de hacer un cambio duradero para arreglar lo que vio como roto, ningún hombre debería jamás tomar medidas unilateralmente o elegir por tantos. Es arrogancia. Nunca vi las cosas como las veía mi hermano, y luego nuestras opiniones divergieron aún más. No me veo a mí mismo como nacido en un culto o religión mutante. Tener un Gen-X no me une a nadie. No me define. De hecho, veo la misma palabra mutante como divisiva. Pensamientos antiguos que sirven para separarnos aún más de nuestro prójimo. Todos somos humanos. De una tribu. Estamos definidos por nuestras elecciones, no por la composición de nuestros genes. Así que, por favor, no nos llamen mutantes. La palabra «M» representa todo lo que odio… ¿Qué tal [llamarme] Alex?
Precisamente el discurso de Alex Summer intentaba poner al individuo por encima del estereotipo identitario. Júzgame por mis actos y no por el color de mi piel, mi género o mi orientación sexual. ¿No debería ser ese el ideal al que toda persona normal debería aspirar? No, aparentemente no. En un momento de auge de los identitarismos de todo tipo que preconizan que tu yo individual no importa y que lo importante es la tribu a la que perteneces (quieras tú o no), que alguien dijera todo lo contrario no podía permitirse. Ni siquiera dentro de un pequeño comic mainstream que apenas vendió 84.000 ejemplares podía expresarse una idea que chocaba con el discurso excluyente que desde hace tiempo se estaba construyendo desde las universidades americanas y ha ido ocupando todos los espacios de diálogo. Las redes sociales ardieron hasta el punto de asegurarse por varios medios online que Remender promovía «un discurso que aboga por la asimilación cultural y el abandono de la identidad cultural de una minoría.» No importa que 1.000.000 mutantes piensen diferente a Alex, Remender no podía crear con efectos dramáticos que su personaje opinara diferente a la mayoría, algo que por otra parte entraba dentro de su caracterización y de las múltiples diferencias con su hermano Scott. Y el caso es que el hecho que Alex en ese momento de su vida opine y se sienta así no significa que tenga razón o que la idea sea correcta para otros mutantes o personas en general, sólo para él dentro de su momento vital. Pero, claro, en el entretenimiento no se permite ni siquiera una voz discordante. Aparte de la locura que es suponer que porque un personaje escrito por Remender afirme una cosa, él piensa lo mismo aplicado sobre asuntos del mundo real. Sin embargo, mucha gente si lo pensó en ese polémico mes de marzo de 2013.
Este hecho que podría considerarse anecdótico de hace casi una década al final podría decirse que mostró el germen que resalta la diferencia filosófica en que se asienta el mundo de Krakoa de 2022. Del «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» de los años 80 de un Claremont que proponía la coexistencia pacífica de todas las razas y minorías en una sociedad igualitaria en la que todos podrían convivir en harmonía,se ha pasado a una raza mutante orgullosa de serlo que cree ser «superior», vive aislada en su isla en una sociedad segregadaque no permite el contacto con los humanos inferiores, realizando actos que si los hiciera cualquier otro personaje (pensemos en Cráneo Rojo, por ejemplo), nadie dudaría en calificar de «racista». Estas decisiones narrativas de Hickman al final no hacen más que conectar con las teorías identitarias excluyentes que comentaba antes que llevaban años en el ambiente de la sociedad americana. Puedo entender que estas ideas puedan gustar a un afroamericano excluyente o a una feminista radical de nueva ola, pero mi yo lector veterano que he leído a estos personajes durante casi 40 años cree que esto es una aberración que va contra la esencia de los personajes.
Hasta tal punto personajes claves como Charles Xavier estaban fuera de personaje, que muchas teorías que circulaban por la red durante el primer año y pico especulaban con que Moira debía haberle lavado el cerebro a él y a Magneto para que hicieran su voluntad, porque el verdadero Xavier jamás actuaría de esa forma. Por ejemplo, en el final de Patrulla X + 4 Fantásticos en cuando Xavier le borra a Reed Richards parte de sus recuerdos y se regodea con ello diciéndoselo a la cara, para que no pueda usar esas ideas en el futuro contra los mutantes.
Una cosa es que los mutante ya no pongan la otra mejilla. Pero esa no es una idea nueva de Hickman, hace muchos años que no lo hacen, diría que al menos desde la creación de X-Force de Craig Kyle y Chris Yost en 2008, cuando los mutantes crearon su grupo de black-ops asesinos que acabaran con las amenazas que acechaban a los mutantes antes de ser atacados. Y otra es que Lobezno en X Muertes de Lobezno 4 haga una lobotomía a un humano que NO es un villano para que no tenga acceso a sus recuerdos y conocimientos. Si eso lo hiciera Dama Mortal (o cualquier otro villano «clásico»), todo el mundo pediría que ese hecho fuera castigado, pero si lo hace Lobezno (aunque sea una versión venida del futuro) parece que todo vale, cuando no es el caso en absoluto. Por poner un ejemplo, en la reciente serie de televisión de Caballero Luna, el plan del villano Harrow (Ethan Hawke) pasaba por usar los poderes de la diosa Ammit para matar a millones de personas ANTES que cometieran un supuesto pecado que en un momento u otro realizarían. Castigar a alguien por algo que NO ha cometido es una locura para cualquier persona normal, y así lo mostraron en la serie de televisión de Marvel Studios, pero los mutantes de Krakoa han aplicado esa peligrosa filosofía repetidamente.
Son los personajes los que hacen que te enganches a una historia. Por muy compleja que sea la historia, si los personajes no crean un vínculo emocional es imposible mantener el interés en el lector. Sobre todo en una etapa tan larga que obliga a la compra de múltiples grapas a lo largo de un periodo de varios años. Y si ya no es que no conectan con el lector, sino que ves que no se comportan como deberían según su historia previa, la cosa no puede acabar bien.
Vuelvo a alejarme del tema principal. Mientras las unanimidades tuiteras han concluido que la etapa de Los Vengadores de Jason Aaron es un desastre absoluto y que «parece un mal fan-fic», lo cierto es que en mi opinión el más decepcionante fan-fic de Marvel Comics de los últimos años son precisamente los Mutantes de Krakoa. Con el añadido de la conexión emocional que tengo con unos personajes que en su mayoría no reconozco. Igual que entendería que un lector afroamericano se enfadaría si Marvel pretendiera cambiar a Black Panther hasta desnaturalizarle, no puedo evitar expresar lo mucho que me molesta que hayan convertido a Kate Pryde en una capulla pagada de si misma cuando en muchos momentos actuó como faro moral de la Patrulla X. No tiene perdón de Odín. Y lo malo es que no es sólo ella, el 99% de los personajes, se han convertido en unos bordes con los que es imposible empatizar a poco que conozcas su historia previa.
Y el caso es que frente a los haters de Aaron, yo si reconozco en sus aventuras de Los Vengadores el concepto de «Los héroes más poderosos de la Tierra que se unen para combatir amenazas que ningún héroe podría vencer por separado«. Esta es la idea sobre la cual se asienta el concepto desde que Stan Lee y Jack Kirby crearon el comic en 1963, y eso es justo lo que Aaron nos está dando, con un nivel de amenaza a nivel planetario y ahora multiversal como hacía muchos años que no teníamos. Unos comics que además consiguen sorprender todos los meses a un lector veterano como yo, algo difícil de conseguir en el ámbito mainstream, con unos personajes que yo al menos reconozco.
Si, incluso Hulka creo que fue una apuesta valiente por parte de Aaron, creando una idea novedosa que sin embargo es coherente con lo que se ha estado haciendo con Bruce Banner durante décadas y que es consustancial a Hulk. Y que muchos no aceptaron porque les robaba a algunos su Hulka «buenorra» y a otras el dejar de tener una heroína perfecta que no tenga problemas personales que superar, algo que es la norma en los nuevos personajes creados en el siglo XXI.
Aaron lleva 54 números de Los Vengadores y mantiene la chispa, la sorpresa y el entretenimiento, consiguiendo que esté encantado con estos comics a los que se ha sumado recientemente la nueva colección Avengers Forever junto a Aaron Kuder me está pareciendo estupenda. Mientras digo eso, incluso uno de los mejores comics de la Marvel reciente, Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennet. que finalizó en el número 50 USA, empezó a mostrar claros síntomas de agotamiento en sus últimos 6-8 números finales. Volviendo al tema central, Hickman escribió 21 comics de X-Men y acabó no interesándome porque los personajes me daban completamente igual. ¡Qué diferencia entre estos comics!!
Igual no es tan sorprendente que Hickman o la propia Marvel entendieran que algo no funcionaba en el comic franquicia de los mutantes y optaran por darle un nuevo enfoque más aventurero y heroico. De hecho, la propuesta de Gerry Duggan en SU Patrulla X de hacer que los héroes hagan cosas de héroes ha sido lo mejor que he leído en los mutantes post HoX – PoX. Y diría que esto no es casual. Pero las pequeñas alegrías de X-Men se ven lastradas por los cambios de dibujantes y por una realidad a su alrededor que no se corresponde con el ideal heroico que se supone a los mutantes de Marvel.
Que un comic como Inmortal X-Men se construya a partir de «intrigas palaciegas» es lo último que me interesa leer de estos personajes. Sobre todo si buscan convencernos que villanas como la caprichosa y envidiosa Emma Frost es el ideal al que aspirar dentro de la franquicia, o que ser egoísta es cool. Y tengo claro que Emma siempre ha sido un personaje amoral que hace siempre lo que más la interesa, pero conmigo que no cuenten. Y si, acepto que la idea de mostrar las maquinaciones dentro de una estructura de poder puede ser novedosa, pero estamos ante el clásico «diferente NO es mejor» que estamos viendo en todos los ámbitos del entretenimiento.
Los editores de Marvel realmente parece que olvidan a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es genial y hay que aplaudir que aumente el número de personajes diversos para que más lectores se sientan identificados y prueben la experiencia de leer comics Marvel de superhéroes. Como idea general es algo con lo que estoy muy de acuerdo. Pero parece que los editores de Marvel piensan que simplemente colocando personajes LGTBI+ en los comics ya han cumplido con su objetivo y se olvidan de hacer que el comic plantee situaciones interesantes o que sus personajes importen por ellos mismos y no por su identidad racial o sexual. Creo que se están equivocando totalmente. Normal que tantos comics actuales sean ilegibles, con historias flojas, diálogos sin interés con situaciones redundantes y personajes sin carisma. Excalibur o Nuevos mutantes son un perfecto ejemplo de esto.
Esta obsesión por la superficialidad tuvo su máximo exponente en la pasada Gala Fuego Infernal 2021. Entiendo que buscando captar al usuario de Instagram que sólo busca la imagen por encima del contenido, por primera vez en Marvel (que yo recuerde) se planteó un evento destacando no una historia concreta, sino un elemento de moda inspirada en la gala del Metropolitan de Nueva York en el que se enseñara a los mutantes de Krakoa con trajes de fiesta creados para la ocasión por Russell Dauterman.
Nunca antes en la historia de Marvel quedó más claro que lo importante era vender las portadas alternativas del photo-call, con unos sucesos en el interior en segundo término.Hablábamos del supuesto fan-fic de Los Vengadores, pero ¿qué mayor fan-fic que vestir a estos personajes con ropas estrafalarias siguiendo las tendencias de la moda o los gustos de un público deseoso de esta superficialidad, aunque no les peguen? ¿O convertir a los mutantes de Krakoa en unos seres hedonistas dedicados a las fiestas y las orgías en lugar de intentar salvar el mundo?
Reconozco que los editores mutantes aprovecharon el evento para ejecutar cambios de calado en la franquicia. Presentaron a la formación de la nueva Patrulla-X de Gerry Duggan liderada por Cíclope que llevó al relanzamiento del comic estrella de la línea editorial. En el especial Patrulla X: Escala Planetaria los mutantes terraformaban Marte, que se iba a convertir en hogar de los mutantes de Arakko. Y se produjeron esa noche varias muertes, como la de Gabbi en Nuevos Mutantes y sobre todo Wanda Maximoff, que dio pie al final de Factor X y la publicación de la fallida miniserie El Juicio de Magneto. A pesar de estos elementos, sinceramente la ejecución me pareció totalmente fallida.
Sin embargo, como en otro eventos previos, la jugada comercial le funcionó de maravilla a Marvel. Durante el mes de Junio de 2021 en que tuvo lugar el evento, las ventas de todas sus series aumentaron de forma importante. Por ejemplo, Patrulla X pasó de los 66.000 ejemplares a casi los 90.000 (un 50% más) en su último número, el 21. Y con el relanzamiento vendieron 250.000 ejemplares en el número 1 pero más de 95.000 en su número 2, lo que son cifras muy superiores a las que tenía la colección en los meses previos al evento. Fijaros también en los ejemplos de Merodeadores o X-Force. De hecho, cuando vemos las ventas del número 1 de El juicio de Magneto, se entiende que los editores quisieran cerrar Factor-X teniendo en cuenta que el número 8 ya sólo vendió 25.000 ejemplares. Dicho esto, las desastrosas ventas de los números 3 y 4 del Juicio muy por debajo de las de Factor-X indican que los lectores realmente no apostaron por este comic. O que leyeron el número uno y huyeron espantados.
N.º
mes
ventas
Patrulla X
20
mayo
66258
Patrulla X
21
junio
89924
Patrulla X
Esc. Planetaria
junio
89263
Patrulla X
1
julio
248000
Patrulla X
2
agosto
95200
Merodeadores
20
Mayo
29558
Merodeadores
21
junio
64517
Merodeadores
22
julio
36103
X-Force
19
mayo
33180
X-Force
20
junio
55750
X-Force
21
julio
34738
Factor-X
8
abril
25437
Factor-X
9
mayo
32464
Factor-X
10
junio
67624
Juicio Magneto
1
agosto
117300
Juicio Magneto
2
septiembre
60017
Juicio Magneto
3
octubre
21372
Juicio Magneto
4
noviembre
16106
Dentro de todo, si hay que reconocerle un punto de originalidad, ciertamente esto no se había hecho antes en Marvel Comics, pero en el momento que la oficina-X plantea una nueva fiesta para 2022, le están quitando lo único positivo que podría decirse que tuvo esta Gala. Por mi parte, tengo claro que NO compraré el especial que Panini va a poner a la venta en octubre con la Gala de 2022, con un precio desorbitado de 8.95 €uros.
Me doy cuenta que la mayoría de elementos que estoy desglosando no se refieren a aspectos de los comics actuales. El propio concepto de Krakoa y las resucitaciones viene desde el comienzo de HoX – PoX, y la Gala Fuego Infernal fue el año pasado. Pensando en ello, me doy cuenta que probablemente el primer año y medio aún consideraba a esta franquicia «en construcción», y la curiosidad por ver hacía donde nos llevaba Hickman era superior a los diferentes reparos que le pudiera ver en las series individuales. Creo que el final de X de Espadas marcó el final del periodo de gracia y a partir de ese momento la valoración de los comics mutantes pasó a ser igual que el resto de grapas que compro. Partiendo claro que creo que nunca di un margen de más de un año no a un comic concreto, sino a toda una línea editorial, lo que indica mi amor a los personajes. A partir de ese momento, compraba la grapa pero como no me convenciera o no me entretuviera, dejaba de comprarlo a la primera oportunidad al final de algún arco.
Y desde ese momento y con esa perspectiva fue cuando los problemas se hicieron evidentes en cascada. Primero dejé de comprar Nuevos Mutantes, la Gala Fuego Infernal como digo me pareció un bluff, y la posterior miniserie El Juicio de Magneto puede ser fácilmente uno de los 3 peores comics de Marvel que he leído en los últimos cinco años. Aunque debería haber dejado Merodeadores antes, mi yo completista no pudo evitar comprar toda la etapa de Gerry Duggan, a pesar que todo lo que vino después de esta Gala fue un relleno sin interés. Y la forma en que se libraron de Moira McTaggert en Inferno no me gustó nada.
A todo esto, tengo claro que el objetivo de Marvel y Panini es el fondo es intentar que compres este mes al menos un comic más que el mes anterior. Y es comprensible y hasta lógico que si los eventos y los relanzamientos venden grapas a corto plazo, Marvel siga haciéndolos. Pero quizá la gota que colmó el vaso este mes de julio ha sido conocer que Panini decidió unificar en una grapa doble las colecciones Immortal X-Men de Kieron Gillen y X-Men Red de Al Ewing que no tienen nada que ver entre si, con el consiguiente incremento de precio. El hecho que Panini haya titulado su grapa Inmortal Patrulla-X ya indica que sabe que no son dos series en igualdad de condiciones, una es la que los lectores querriamos leer (a priori), y la otra es la secundaria. En mi caso, no siendo mala, no conecté demasiado con SWORD ni llegué a tener claro que nos quiso contar Ewing con esta serie que fue cerrada cuando apenas llevaba ocho números. Sin saber las ventas en España, en USA el nº 8 vendió tan sólo 25000 ejemplares, lo que me lleva a pensar que Panini ha debido pensar que esta grapa no se vendería por si misma. Su solución, me parece indecente, obligando a sus lectores a pagar más por un contenido que no le interesa para empezar. Comprobar que encima la historia de Inmortal Patrulla-X 1 no me ha interesado nada ha sido como la gota que colmo el vaso. Teniendo en cuenta las subidas de precios exageradas de Panini que se han ido produciendo, se acabó comprar algo que no me gusta y que claramente no está pensado para mi.
Comentaba antes que parecía que los editores de Marvel habían olvidado a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es totalmente lícito que una editorial busque captar a un público diferente al que les ha mantenido todos estos años comprando sus comics mes tras mes. Es un riesgo para ellos, pero tienen todo el derecho a plantear los cambios que ellos estimen oportunos, para eso los personajes son suyos. Sin embargo, no tengo claro que realmente ese público «diverso» que buscan quiera leer comics en grapa que obliguen a compras mensuales que además te obligan a hacer compras adicionales cada pocos meses al involucrar estos comics en eventos sucesivos.
Viendo como muchos de los últimos proyectos de la oficina X se anunciaron como series regulares pero han terminado siendo miniseries de 4-6 números me indica que NO hay tanto mercado para la enorme cantidad de colecciones que Marvel publica todos los meses y que la franquicia plantea historias cortas que puedan resultar rentables a pesar de todo. Y mientras hace eso con las series «menores», Marvel sigue apostándolo todo a los reinicios y renumeraciones, como estamos viendo con Inmortal Patrulla X y X-Men-Red, o a eventos continuados como el inminente Judgment Day que enfrentará a Vengadores, Patrulla X y Eternos. La sensación es que aunque de cara a la galería dicen buscar públicos diversos, mientras siguen confiando en el lector veterano de siempre que sigue comprando habitualmente y que cuando llegan estos crossovers acaban picando. Hace unos pocos meses hubiera dicho ACABAMOS picando porque me incluiría en los compradores potenciales. Ahora mismo ya no estoy seguro.
De momento voy a aplicar el dicho de «poner mi cartera donde pongo mis opiniones». Seguiré comprando Patrulla X porque es la única que me muestra a héroes haciendo cosas de héroes y X-Force porque a pesar de todo me entretiene la amoralidad de Bestia y ver a Lobezno siempre está bien, pero paso de todo lo demás. Y me doy hasta el comienzo de los próximos eventos para decidir si no abandono alguna de estas series. Acepto que un lector veterano de más de 40 años igual no es público objetivo que está buscando Marvel, pero seguramente un porcentaje mayoritario de las personas que compramos sus comics de superhéroes queremos ver a personajes que realizan acciones heroicas, y aunque estamos en la cínica era de las narrativas de los antihéroes, por favor no nos vendáis a villanos realizando actos inmorales como héroes, porque lo que vais a conseguir que muchos compradores/fans de siempre del Universo Marvel dejemos de comprar vuestros comics.
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¡Por Crom!! King Conan de Jason Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson significa un brillante broche de oro a la etapa de Conan El Bárbaro en Marvel Comics que finaliza con esta miniserie.
PUNTUACIÓN: 8/10
¡LA ÚLTIMA BATALLA DE CONAN EN EL FIN DEL MUNDO! ¡Jason Aaron y Mahmud Asrar regresan a la saga de CONAN en una aventura completamente nueva que lleva la historia del cimmerio más allá de lo que se ha revelado en CUALQUIER medio hasta la fecha! Tal y como planteó Robert E. Howard, cuando el rey Conan se inquieta en el trono, navega hacia el oeste, hacia tierras y aventuras desconocidas. ¡Ahora ve el primer paso del fatídico viaje del Rey Conan desde Aquilonia, mientras un antiguo y terrible peligro amenaza con acabar con la saga del cimmerio de una vez por todas! ¡No te atrevas a perderte el primer número de la aventura de tu vida!
King Conan es el siguiente trabajo de Jason Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson con el personaje creado por Robert E. Howard tras su excelente primera serie de 12 números «The life and death of Conan», que pretendía hacer un viaje por la rica historia del personaje. Aaron se emplea a fondo para construir una historia planteada de nuevo como «la última historia de Conan», y utiliza al mago Toth Amon como enemigo, un villano que curiosamente no llegó a coincidir nunca con el cimmerio en las páginas escritas por Howard. King Conan es además una historia de legado y de las cosas que se recuerdan y que hacen que las historias se conviertan en mitos.
Se nota que Aaron es un gran fan del personaje, porque todo lo que nos cuenta encaja con un detalle de su historia, pero a la vez no parece que sea un refrito de las miles de historias que hemos leído de Conan, mostrando una historia que se siente fresca y novedosa. Lo cual, teniendo en cuenta los cientos de historias de «Conan llega a unas ruinas, encuentra una chica, un monstruo y un tesoro», es una interesante aportación que yo agradezco un montón.
Estas grapas de King Conan continenen un montón de aventura pero también un montón de texto que obligan a emplear un montón de tiempo en la lectura del comic. Frente a las grapas que se leen en 3 minutos, la última etapa de Thor de Donny Cates y Nick Klein me viene inmediatamente a la cabeza (y eso que son comics que me gustan mucho), este comic contiene un montón de información sobre el cimmerio con una prosa que recuerda mucho a la Howard y que hace que el comics se siente que transmite el tono justo que tienen que tener sus aventuras.
Por buscarle un pero, en la isla en la que Conan acaba al hundirse su barco es acuchillado un montón de veces y sigue el cimmerio sigue sin problemas. Yo mismo puedo justificarlo con que en esa isla mágica (aunque sea de magia negra), los poderes oscuros de la Princesa Matoaka le mantienen con vida ya que espera que Conan la sustituya en la isla, pero eso no acaba de evitar que haya cierta sensación de que todo vale. En eso y en la cantidad de bichos de todo tipo que Conan va a masacrar a lo largo de esta historia.
Por cierto, la serie ha sufrido una polémica ridícula alrededor de la Princesa Matoaka, el nombre real de Pocahontas, cuya historia Aaron utiliza de inspiración para esta princesa maldita. Los odiadores profesionales y los guardianes de los políticamente correcto acusaron a Aaron y Marvel de apropiación cultural de un personaje real de la historia de los nativos americanos, y lo malo es que Marvel y Aaron como siempre se achantaron y pidieron perdón por ello, en lugar de defender las decisiones creativas que tomaron.
Tras las disculpas, a partir del cuarto número de la serie cambiaron el nombre de la Princesa y optaron por darla una vestimenta más recatada, lo cual es doblemente ridículo, porque si la cambias el nombre para que no sea Pocahontas, ¿para qué la cambias la ropa? Lo malo no son los ataques de gente que obviamente no compra los comics de Conan ni les interesan lo más mínimo, lo malo es que el mundo del comic históricamente siempre se ha bajado los pantalones y se ha dejado mangonear, dando pie a que estas críticas aumenten y estos odiadores sigan montando polémicas para mantener sus agendas culturales frente a cualquier cosa que piensan que les amenaza su narrativa, sea la que sea, incluso en temas a priori tan inocuos como un comic de espada y brujería que aparentemente casi nadie lee.
Porque yendo al fondo del asunto ¿por qué un escritor de ficción no puede crear a un personaje inspirado en un personaje histórico? Se pueden hacer cientos de historias de ficción de Napoleon o Washington, porque se entiendo que la ficción no afecta a la realidad de los hechos y personajes históricos, pero ahora mismo nos quieren hacer creer que sólo un nativo americano puede escribir sobre personajes de esta etnia. Solo tener que verbalizar esto es algo tan absurdo y ridículo que da pena tener que decirlo. Y peor es que Marvel acepte siempre el chantaje.
Cambiando de tercio y hablando del apartado artístico, el dibujo de Mahmud Asrar con color de Matthew Wilson, excepto unas páginas de flashback que han sido coloreadas por el propio Asrar, me parece una pasada. Me alegro que Marvel haya dado el tiempo a Asrar para poder ofrecer su mejor versión, porque este King Conan luce espectacular, uno de los mejores dibujos en mucho tiempo. Asrar clava la versión madura de este Rey Conan que necesitaba vivir una última aventura para no caer en el sedentarismo del trono de Aquilonia.
Este Conan sigue siendo una fuerza de la naturaleza, pero también transmite que tiene una pesada carga a sus espaldas que acabaremos descubriendo. Además, el color también ayuda a transmitir que esta isla a la que llega Conan es un lugar de pesadilla al final del mundo de donde va a ser imposible escapar, además de la categoría mítica de la historia.
Este comic es mucho más que la última historia de Conan según Jason Aaron, sino que marca el fin de una era para Marvel Comics, dado que Marvel ha perdido los derechos de Conan, desde que volviera a adquirirlos en enero de 2019, tras varios años en manos de Dark Horse, siendo este comic la última novedad que se publicará antes de su paso a la nueva editorial en 2023.
Hay que reconocer que desde el interesante arranque de sus comics en 2019, los comics de Conan en Marvel se han ido difuminando con el paso de los meses, pero diría que se está confirmando que existe más interés en el fondo editorial de Marvel y en sus comics clásicos que en nuevas aventuras del personaje. Y es una pena, porque realmente estos comics de Conan de Aaron y Asrar han sido super entretenidos. Más que eso, una compra y lecturas obligada para todos los amantes de las aventuras de espada y brujería.
Comparto las primeras páginas del comic:
King Conan ha supuesto un broche de oro a la actual etapa de Conan en Marvel Comics, que va a terminar a final de esta año. Un final perfecto que nos recuerda que las buenas historias y los buenos personajes no mueren nunca.
PUNTUACIÓN: 8/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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