Leyendo Daredevil 1-30 USA de Chip Zdarsky y Marco Checchetto (Marvel Comics – Panini)

Tras el éxito del post con mis impresiones tras la lectura del final de la etapa de Tom King en Batman que publiqué hace unos días, me animo a repetir la jugada analizando la actual etapa de Chip Zdarsky y Marco Checchetto en Daredevil, gracias a que mi amigo Félix nos ha dejado los 30 números USA publicados hasta la fecha en España por Panini en 23 números españoles.

Para muchos, el Daredevil de Zdarsky y Checchetto es el mejor comic Marvel de la actualidad, ¿aguantará el escrutinio o se desinflará debido al excesivo hype? Vamos a comprobarlo.

ARTÍCULO CON SPOILERS

PUNTUACIÓN: 8/10

En la actualidad hay tantos comics interesantes en las estanterías que resulta imposible comprar todo lo que nos gustaría. Es por esto que en su momento hace dos años cuando salió la actual etapa de Zdarsky y Checcheto, no me cuadrara y no lo compramos. Sin embargo, saber que nuestro amigo Félix sí lo compraba significaba tener un cinturón de seguridad, por decirlo de alguna forma, que nos permitiría a mi hermano Fernando y a mi poder leer esta etapa llegado el caso. En su momento puede leer los dos primeros arcos, pero al no comprarlo, no encontré el momento de reseñarlo en el blog. Ahora que se cumplen 30 números USA, y ante los cambios que están en el horizonte, creo que es un buen momento para hacer un repaso de los comics publicados hasta ahora.

Bajo el pseudónimo de Chip Zdarsky se oculta Steve Murray, un escritor, ilustrador y periodista canadiense. Su primer gran éxito fue como dibujante de la colección Sex Criminals de Image Comics, ganadora de los premios Eisner y Harvey, con guion de Matt Fraction. En su faceta como guionista, la más predominante de su carrera, ganó otro Eisner por Jughead para Archie Comics en el año 2017. En 2020 lanza la serie de terror Stillwater junto a Ramón K. Pérez, para el sello Skybound. En Marvel, Zdarsky ha desarrollado una carrera envidiable con un montón de comic que destilan la esencia de los personajes, mostrando su gran conocimiento del Universo Marvel. Marvel 2 en uno, Patrulla x + Los 4 Fantásticos y la miniserie Spiderman: Toda una vida son estupendos ejemplos de su buen hacer. Su actual etapa en Daredevil ha supuesto su aclamación por crítica y público.

Marco Checchetto es un dibujante de origen italiano, nacido en Venecia en 1975. Tras empezar su carrera en Italia, publica su primer comic con Marvel USA en 2007, un número de Masacre. Tras eso, fue saltando por varias series entre las cuales encontramos X-Men Legacy, Squadron Supreme, The Amazing Spider-Man e incluso Daredevil, dentro de la etapa de Andy Diggle. Uno de sus trabajos más reconocidos durante esos primeros años fue la excelente etapa con Greg Rucka en The Punisher (2012- ), y también ha realizado trabajos para la franquicia de Star Wars, como Star Wars Shattered Empire y Obi-Wan & Anakin. Dibujante también de comics como Old Man Hawkeye o Los Vengadores, en la actualidad es un artista con contrato en exclusiva con Marvel.

La actual etapa de Daredevil dió comienzo en febrero de 2019 en Estados Unidos (Septiembre de ese mismo año en España, de la mano de Panini) y hasta la fecha ha contado con los siguientes arcos:

Conoce el miedo (1-5 USA, 1-3 Panini)

¡El comienzo de una de las mejores etapas de Daredevil! Después de una experiencia cercana a la muerte, el Diablo Guardián ha vuelto a las calles, pero ¿es suficiente? Un trágico suceso lo pondrá a prueba como nunca antes. El guionista Chip Zdarsky (Spiderman: Toda una vida) y el dibujante Marco Checchetto (El Castigador) se unen en un cómic imprescindible.

No hay diablos, solo Dios (6-10 USA, 4-6 Panini)

¡El segundo arco de la aclamada etapa de Chip Zdarsky! Daredevil ha desaparecido de La Cocina del Infierno. En su ausencia, los auténticos diablos del barrio están empezando a surgir de debajo de las alcantarillas para reclamar lo que piensan que es suyo.

Por el Infierno (11-18 USA, 6-10 Panini)

¡Daredevil atraviesa el infierno! Mientras Matt Murdock lucha con sus demonios internos, el detective Cole North continúa cazando a los vigilantes de Nueva York. Y su primer objetivo es… ¡Spider-Man! Mientras tanto, el diablo todavía dirige la cocina, pero ¿quiénes, o qué, son? ¿Y qué pasa cuando policías sucios capturan a un DD falso? Cuando la saga en curso del alcalde Wilson Fisk da un giro brutal y sangriento, Matt pronto se encuentra sin más remedio que investigar la corrupción en la fuerza policial de Nueva York. Y sin un Hombre sin Miedo que se interponga en su camino, ¡el Búho dirige su horrible mirada tanto a Hell’s Kitchen como a Izzy Libris! La ciudad se está hundiendo en el caos, ¡y un protector debe levantarse!

Infierno (19-20 USA. 11-12 Panini)

¿Volverá el diablo de Hell’s Kitchen? Mientras Matt Murdock reaviva su alianza, y posiblemente algo más, con Elektra, el alcalde de Nueva York, Wilson Fisk, trabaja en algunas lealtades mortales propias. ¡Pero se está gestando una guerra en Hell’s Kitchen cuando Cabeza de Martillo hace su movimiento, y el búho ataca al Kingpin! Matt Murdock debe aceptar lo que realmente significa ser Daredevil. Y será mejor que lo haga pronto, ya que un nuevo y mortal enemigo ha llegado a la escena con un golpe decisivo, y se desata el infierno en la cocina …

Verdad / Atrevimiento (21-24, Annual 1, 13-17 Panini)

La batalla puede haber terminado, ¡pero la guerra de Matt Murdock está lejos de terminar! Después de los impactantes eventos de DAREDEVIL # 20, Chip Zdarsky se reúne con Marco Checchetto para comenzar el siguiente capítulo de su saga definitiva de Daredevil: Hell and Back! Durante semanas, Hell’s Kitchen ha sido un vecindario sin ley gracias a los hermanos Stromwyn, pero cuando la policía finalmente puede reanudar sus patrullas, se da cuenta rápidamente de que no son los únicos interesados en mantener las calles seguras. Mientras tanto, después de los eventos de las últimas semanas, Matt Murdock continúa luchando por encontrar la mejor manera de apaciguar su sentido de la justicia. Pero será mejor que piense rápido, porque un enemigo familiar está echando raíces en la cocina …

Cumpliendo condena (25-30 USA, 18-23 Panini)

¡Un nuevo Daredevil se levanta para proteger Hell’s Kitchen! Matt Murdock está en la cárcel, pero mientras cumple su condena disfrazado de enmascarado, su hogar se queda sin un demonio guardián. Eso es, hasta que Elektra Natchios se encargue de proteger el vecindario de Murdock, y su legado, ¡y se ponga una nueva apariencia como la Mujer sin Miedo! Pero la nueva Daredevil tiene mucho trabajo: Wilson Fisk permanece sentada como alcaldesa de Nueva York, con Typhoid María Tifoidea, el Buho, Vabeza de Martillo y otros villanos letales a su entera disposición … y eso es antes de Knull, el aterrador Rey de Negro, sumerge al mundo en las tinieblas! Es posible que Elektra se vuelva loca por primera vez en su vida, ¡mientras que Matt debe encontrar la fuerza para continuar la lucha mientras el infierno se desata en la prisión.

Empezando con lo que me ha gustado de este comic de Chip Dzarsky y Marco Checchetto, debo comenzar por dar gracias por lo bien que Dzarsky ha clavado a Matt Murdock, el irlandés católico acosado por la culpa y la duda, el abogado que cree en la justicia y en el aparato legal del estado que sin embargo se lanza cada noche a quebrantar dichas normas. Un Matt acosado por unos problemas físicos que le hacen cuestionarse si sus tiempo como vigilante se ha acabado. Y junto a esto, por qué no decirlo, el fucker que se lleva a la cama sin casi pretenderlo a casi cada mujer que se cruza con él por la calle. Matt es un personaje mucho más complejo de lo que podría parecer a primera vista, y creo que lo ha acertado completamente. Sólo por eso, ya me levanto a aplaudirle.

Junto a Matt, disfrutamos del regreso de eternos secundarios como Foggy, Kingpin, Elektra y Bullseye, junto a la recuperación de la ex-novia de Matt, Kirsten McDuffie, y la aparición de multitud de héroes y villanos que consiguen que el comic tenga una estupenda sensación de interrelación con el resto del universo Marvel. En la actualidad Marvel, Wilson Fisk es el alcalde de Nueva York tras los sucesos del evento Matanza Absoluta con Veneno de protagonista, lo que en realidad no es un cambio tan importante, ya que Fisk siempre intentó mantener una fachada de respetabilidad mientras realizaba sus negocios criminales en la sombra. Que sea alcalde no cambia demasiado su motivación, a pesar de un tímido intento de abandonar su actividad criminal para potenciar su faceta limpia, que es acabar con los héroes como DD que se interpusieron en su camino.

Una de las verdaderas sorpresas positivas de esta etapa reside en ver a Elektra asumir la identidad de Daredevil y defender a la Cocina del Infierno mientras Matt se encuentra entre rejas. Además del placer de ver a Elektra por si misma y por el carisma que tiene, verla sufrir para intentar mantener los valores de Matt, sobre todo en lo referido a NO matar, es un cambio importante y sustancial en el personaje. A esto que en si mismo ya es importante, tenemos a Elektra convertida en una mentora de una joven, que también nos da unos estupendos momentos en los últimos números publicados en España.

Junto a los personajes de toda la vida, Zdarsky presenta a unos nuevos personajes que aportan mucho a la trama. Empezando por el detective Cole North, un duro policía de Chicago transferido a Nueva York y que quiere ver entre rejas a todo aquel que quebranta la ley, empezando por los héroes enmascarados. Sus fuertes valores morales entrarán en conflicto con un Matt en su momento más bajo que duda si puede seguir haciendo su trabajo tras haber sido herido de gravedad, haciéndole dudar de si mismo.

Otro personaje interesante es la matriarca mafiosa Izzy Libris, una vecina de la Cocina del Infierno que también intenta hacer lo correcto para el barrio, aunque sea de una forma ilegal. Sin embargo, su forma de ser también tiene resonancias con los actos de Matt, que siempre ha puesto sus valores morales por encima de los que dice la ley. Colocar a Matt en medio de ambos personajes le sitúa en una situación muy incómoda de la que aún no está claro como va a salir.

Argumentalmente, Zdarsky plantea una gran historia que se construye a partir de una duda moral que reconcome a Matt, y es si los super-héroes están realmente por encima de la ley hagan lo que hagan o deben hacerse responsables de sus actos como todo el mundo, incluso cuando accidentalmente causa la muerte de un criminal de poca monta. Empezar el comic con Matt en su peor momento, tras haber estado varios meses en el hospital, plantea el marco perfecto para atacarle por todos los frentes, llegando a la sorprendente (aunque lógica) conclusión de ver a Matt declararse culpable e ir a la cárcel para cumplir condena.

La historia de Zdarsky es super entretenida y justifica la lectura de las grapas mensuales, además de ofrecerme un estupendo entretenimiento leído de un tirón. Una vez leídos estos 30 primeros números, se nota la planificación que ha tenido a la hora de escribir la serie, de forma que diría que desde antes de publicarse el primer número Zdarsky sabía que metería en chirona a Matt en el número 25, lo cual me parece un signo de una buenísima escritura. Globalmente me han gustado mucho los comics, reconociendo quizá que el ritmo cae en Verdad / Atrevimiento, el arco comprendido tras el número 20

Junto a Zdarsky, tenemos a un Marco Checchetto extraordinario que se encuentra en un momento de plenitud artística maravilloso. Checchetto dibuja más de la mitad de los números publicados y está maravilloso transmitiendo todo el carisma de los protagonistas, acertando además en las escenas de acción y convirtiendo a Nueva York como un personaje más del comic. Como debe ser. A Checchetto le han ido acompañando durante esta etapa al color Sunny Gho, Nolan Woodard, Mattia Iacono y Marcio Menyz y si mantiene este nivel, ya puede seguir en este comic el tiempo que él quiera.

Jorge Fornés también se encarga de dibujar 4 números USA y justifica por qué es uno de los artistas más solicitados del momento dentro de comics que busquen transmitir una temática noir. Pensando en el apartado artístico de este Daredevil, realmente me parecería sobresaliente si no fuera porque en otros comics el nivel baja muchísimo al contratar a artistas como Lalit Kumar Sharma (flojísimo), Francesco Mobili y Mike Hawthorne, que son flojos a secas. Sobre esto comentaré más extensamente a continuación.

Otro elemento super destacado también son las super icónicas portadas de Julián Totino Tedesco, que acompañan este artículo y que me parecen una maravilla.

Globalmente, este Daredevil me parece un super buen comic de superhéroes que muestra que tiene un plan y que cuenta la historia de forma que nos deja cada mes con ganas de más. No se le puede pedir más a una lectura pijamera, en mi opinión. La lectura de estos 30 números USA han sido una experiencia super entretenida y satisfactoria (te miro a ti, Tom King…).

Pero no todo pueden ser alabanzas, ya que la lectura de un tirón también me han mostrado una serie de problemas o, al menos, de elementos menos buenos que también tengo que mencionar.

En primer lugar, tenemos el problema del dibujo. O mejor dicho, tenemos el problema que cuando no dibuja Checchetto, los sustitutos no están a la altura. Con la excepción del siempre estupendo Jorge Fornés, claro. En concreto, Lalit Kumar Sharma que dibuja la mayoría del segundo arco “No hay diablos, sólo Dios”, puede ser uno de los peores artistas de Marvel que he tenido la desgracia de leer en los últimos años. Francesco Mobili que dibuja varios números de “Por el Infierno” es también un dibujante muy flojito. O igual es que todos los dibujantes “normales” quedan en mal lugar al ponerlos Marvel junto al fuera de serie de Checchetto.

Mike Hawthorne me parece un buen dibujante y está correcto en los números que dibuja, pero no evita a que se eche muchísimo de menos a Checchetto en cada grapa que no está. Y aunque es cierto que Checchetto dibuja más del 50% de los 30 números USA y que Zdarsky adapta su historia para que Checchetto pueda dibujar en varias grapas aunque no dibuje el comic en su totalidad, como en el caso del tie-in con El Rey de negro, en que Checchetto se encarga de la parte de Elektra en Nueva York mientras que Hawthorne se encarga de la parte de Matt en prisión, el resultado final de deja se ser un pelín insatisfactorio por todos los cambios de dibujo.

Comentaba al principio que para mucha gente, Daredevil es el mejor comic de Marvel. Con estos tremendos altibajos artísticos, si ese fuera el caso indicaría que Marvel tiene un problema tremendo de calidad en su línea editorial. Y ojo porque el comic de Zdarsky y Checchetto realmente me ha gustado, pero en mi opinión se queda muy lejos de El Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennet. Por temática es muy difícil comparar ambas colecciones, y es normal que cada lector tenga un gusto particular a este respecto. Pero lo que es indudable es que en el comic de Hulk mantiene una mayor estabilidad artística con un Bennet que prácticamente no ha fallado y, cuando lo ha hecho, los editores han acertado con su sustituto, cosa que no ha sucedido en Daredevil.

Pero no es sólo un tema del dibujo, hay varios elementos de la historia de Zdarsky con la que no he conectado nada. Partiendo que la propia premisa no inventa nada y se dedica a reciclar y/o actualizar temas que ya hemos visto en etapas anteriores del Hombre sin Miedo. Desde la caída en desgracia de Matt Murdock y el abandono (temporal) de su identidad de Daredevil, los problemas de Kingpin ante otros poderes que buscan sustituirle o ver a Matt en prisión, todos estos elementos tienen una tremenda familiaridad a otras lecturas previas y sin embargo su lectura no me deja sensación que estos arcos sean mejores que lo anterior.

Desde la irrupción de Occupy Wall St hace un par de años ¿a partir de la bancarrota de Lehman Brothers?, ha surgido en todas las facetas del entretenimiento un argumento recurrente sobre que el verdadero villano no son los rateros o ladrones de medio pelo, ni siquiera los super-villanos, sino los grandes poderes económicos que controlan el mundo en la sombra. Dentro de este contexto, no sorprende que Zdarsky plantee una línea argumental alrededor del descubrimiento que Kingpin puede ser malo, pero hay villanos mucho peores frente a los cuales Wilson Fisk está indefenso, personalizados en los malvados hermanos Stromwyn. El problema es que NO ME LO CREO. Entendiendo que como digo es una idea popular entre un público con ideas más tirando hacia la izquierda, hacia lo políticamente correcto y las ideas de justicia social, usar a KINGPIN es un error total. Porque hablamos del mismo Kingpin que controlaba a políticos y militares en Born Again, que ha dominado a La Mano y masacrado a cualquiera que intentó amenazarle. Que unos niñatos de Wall Street y empresas tecnológicas le pegue una paliza que casi le lleve al hospital hizo que mi suspensión de credulidad saltara por los aires, porque lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Comentaba que me gusta la sensación realista que los primeros comics ofrecían y en general la idea central sobre que los superhéroes enmascarados deben ser responsables de sus actos y, en su caso, pagar el precio que las leyes establezcan. Esa idea es muy potente y ofrece un marco narrativo super interesante que encaja como anillo al dedo a Matt Murdock. Y si está dibujado por Checchetto, mues mucho mejor. Lo malo es que una vez Zdarsky nos sorprende con el giro al final de Verdad / Atrevimiento en el que Matt se declara culpable y acepta ir a prisión aceptando su responsabilidad por la muerte del raterillo allá por el número 1, la ejecución deja mucho que desear.

Vale que Zdarsky no inventó a Mike Murdock, una falsa identidad de Matt de la época de Stan Lee realmente tonta que un Inhumano convirtió en una persona real. Si, la idea es tan ridícula cómo parece. Pero que una historia ridícula exista no significa que debas utilizarla. Y en mi opinión traer el personaje de vuelta rompe totalmente con el supuesto tono realista que se suponía que Zdarsky quería imprimir a sus historias. Dado que la historia está aún contándose no puedo valorar aún su importancia, pero en general es un truco barato muy chungo para justificar que siga existiendo un Matt Murdock en Nueva York mientras Daredevil está en prisión.

Y hablando de prisión, la excusa que Zdarsky se saca de la manga para justificar que Matt pueda cumplir condena con la máscara de Daredevil para no ser identificado es otra locura absoluta que rompe todo atisbo de verosimilitud, además de la propia suspensión de credulidad a la que hay que acercarse para leer un comic fantástico como es éste. Y obviamente la historia de Zdarsky es esta y sin la trampa no podría contarse, pero al mismo tiempo, si me venden una moto de realismo luego no puedes intentar colarme locuras absurdas como esta o todo lo relacionado con Mike Murdock, porque entonces tu propio concepto va a saltar por los aires.

Y ojo que el comic de Daredevil me ha gustado, mucho en algunos momentos, y no tengo duda que ofrece un estupendo entretenimiento que encajará con la gran mayoría de fans y lectores de Marvel Comics, ya sean veteranos o novatos. Pero me parece que el calificativo de “mejor comic Marvel actual” es exageradísimo y, en mi opinión, no se sostiene.

En todo caso, la lectura ha sido super amena y le reconozco un plus de interés ante una historia de Zdarsky que se nota pensada para plantear una interesante evolución en todos los personajes.

De hecho, que la etapa de Zdarsky y Checchetto es un éxito no cabe ninguna duda. Sin ir más lejos, se va a tomar un respiro en Estados Unidos a partir del número 36 USA, que se publicará en noviembre, dado que en diciembre comienza Devil´s Reign, evento de 6 números a cargo de Zdarsky y Checchetto que narrará la guerra abierta que Kingpin va a lanzar contra los héroes del Universo Marvel de Nueva York.

Entiendo que cuando Zdarsky y Checchetto retomen el comic del Cuernecitos, el paisaje superheroico de la ciudad habrá cambiado para siempre, en el enésimo giro que de apariencia de cambio en el universo Marvel.

Como digo, me está gustando la etapa de Zdarsky y Checchetto en Daredevil, pero se me queda muy por debajo de El Inmortal Hulk, este si mi comic favorito de Marvel, aunque sí creo que es un comic super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de What If…? episodio 8 (Disney+)

What if está teniendo la difícil tarea de tener que superarse semana a semana, y en el octavo episodio emitido esta semana han conseguido volarme la cabeza de nuevo planteando una historia diferente a las anteriores.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crítica CON Spoilers.

Episodio 8. ¿Qué pasaría si… Ultrón ganara?

Natasha Romanoff y Clint Burton se lanzan a la caza de Ultrón tras un cataclismo.

Este octavo y penúltimo episodio de la primera temporada ha sido escrito por Matthew Chauncey, que escribió los episodios 2 (Black Panther), 5 (Marvel zombies) y 6 (Killmonger), y el 3 (el Whodidit) junto a A.C. Bradley. En la dirección tenemos como siempre a Bryan Andrews, en un episodio de 30 minutos, 25 sin los títulos de crédito.

En las voces originales, junto a un Jeffrey Wright (Watcher) más ocupado que de costumbre tenemos a Jeremy Renner (Clint Burton ) y Toby Jones (Arnim Zola), junto a un cameo sorpresa que prefiero no revelar, en lo que es uno de los episodios con menos voces originales de esta temporada.

¡Menudo episodio hemos disfrutado esta semana!! No se si este octavo episodio es el mejor de los emitidos hasta la fecha, pero sin duda es uno de los más impactantes. Y de nuevo, se nota el planteamiento de hacer que cada episodio sea diferente de los anteriores, consiguiendo un gran éxito a todos los niveles.

Partiendo de Vengadores Age of Ultron como base a partir de la que construir esta realidad alternativa, el episodio es un triunfo desde el minuto cero al coger a Natasha Romanoff y Clint Burton como el punto de vista de los héroes que se van a enfrentar a esta versión de Ultrón. Así se consigue que a pesar de ser un What if…? , haya conexión emocional y no quieras que mueran los protagonistas, aunque sepas que gran parte del universo si va a perecer. Esto además sirve para que estos miembros de los Vengadores tengan una posibilidad de brillar que hasta ahora no tuvieron en los episodios anteriores, lo cual me gusta mucho.

Esta conexión emocional consiguió momentos super potentes que consiguen impactar, hasta el punto que algunas muertes causadas por Ultrón me dolieron en el alma, a pesar de ser una realidad alternativa contada en un episodio de animación de 30 minutos. Narrativamente, es de 10. Pero visualmente también tiene un montón de escenas que me dejaron con la boca abierta.

Las conexiones con casi todo el MCU consiguen dar una escala al episodio que ningún otro episodio, salvo quizá el del Doctor Extraño, han tenido. Con el giro buenísimo de hacer que el Vigilante tenga que enfrentarse a Ultrón, abandonando su posición de observador pasivo de los eventos del Multiverso. Este cambio y la espectacularidad del combate me ha volado la cabeza y ha sacado todo el partido a las posibilidades que pone a disposición de los creativos de Marvel la animación de la serie, que transmite perfectamente la acción más-grande-que-la-vida que hasta hace poco era un elemento que sólo se podía encontrar en las páginas de los comics. El listón está muy alto tras ver el episodio, a ver qué se sacan de la manga para superarlo. Lo bueno es que visto lo visto, no tengo duda que lo van a conseguir.

Y además tenemos la guinda de hacer que el episodio tenga un «continuará», rompiendo la tónica de historias autoconclusivas que tuvimos hasta ahora. De hecho, que el episodio anterior terminara con la llegada de Ultrón al mundo del Thor juerguista, fue un teaser chulísimo totalmente inesperado, que ahora tras ver este episodio ha adquirido una nueva dimensión. Y entraba dentro de lo posible que el final de temporada se planteara con una historia aún más grande, pero creo que la ejecución ha sido espectacular.

Y por último, la sorpresa final con la aparición de Strange Supreme (Benedict Cumberbatch), continuando donde quedó al final del 4º episodio, ofrece el elemento final alucinante que me invita a pensar (y a soñar) que van a unir a más personajes de otros personajes para protagonizar el combate final que sería un espectacular climax de esta primera temporada. Un episodio y una temporada que no pueden ser calificado más que de espectacular.

Comparto el teaser de este episodio:

A falta de un episodio, What if…? ya es un triunfo y una de las series más satisfactorias del universo super heroico.

PUNTUACIÓN: 8/10

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El problema de Netflix con las adaptaciones de comics

A pesar de lo incorrecto de la afirmación, el mundo del comic y en concreto el comic de superhéroes siempre ha sido considerado de alguna manera el “hermano pequeño” del cine y la televisión.  Y es incorrecto porque antes incluso que Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y otros autores dieran inicio a la Marvel Age of Comics en 1961, los comics de superhéroes ofrecían en las páginas impresas un nivel de espectáculo, épica, ambientaciones fantásticas y acción más grande que la vida imposible de recrear en imagen real, ofreciendo un tipo de entretenimiento que el resto de medios no podía igualar.

Esto fue así durante más de 40 años, hasta que el director Sam Raimi nos mostró en 2002 a un Spiderman en imagen real que miraba de tú a tú a su versión comiquera.  El avance exponencial de la calidad de los efectos especiales no se ha detenido y la ventaja en espectacularidad de los comics respecto al cine se ha ido acortando con cada film. En 2019 se estrena Avengers Endgame y pocos podrán discutir que su batalla final es mucho más espectacular que la mayoría de las peleas que podemos encontrar en los comics. Pero para conseguir este nivel de espectáculo visual, es necesaria la inversión de enormes sumas de dinero, algo que no está al alcance de todas las producciones.

El avance de los efectos especiales desde los años 90 y sobre todo en el siglo XXI ya permiten crear cualquier cosa que un director pueda imaginar. Los comic con temática fantástica y superheroica se han convertido de esta manera en un filón de historias en las que los grandes estudios de cine invierten grandes presupuestos que suelen ser recompensados con buenos resultados de taquilla y rentabilidad.

En los últimos años los superhéroes también han saltado a la pequeña pantalla y cada vez hay más series de este género en la televisión. Las primeras series de este tipo también solían ser éxitos, a pesar de tener presupuestos menores, ya que la curiosidad que generaba el poder ver a tus personajes favoritos en imagen real suplía la falta de efectos especiales y medios. Pero cada vez hay más series superheroicas y cada vez más series fracasan en su búsqueda de audiencia debido a la saturación de contenidos que ofrecen todos los canales.

Y esto es lo que le ha pasado a Jupiter´s Legacy, la serie de Netflix que adapta los comics de Mark Millar y Frank Quitely. Como ha quedado demostrado, Netflix no es infalible y la serie ha sido cancelada tras la emisión de su primera temporada. En mi opinión este es el último ejemplo de una forma de hacer televisión que busca aprovecharse de la popularidad de las obras originales del mundo del comic, pero olvidándose en muchos casos de los motivos por los que esos comics son queridos y populares en primer lugar. Y no es un caso único. En los meses previos los lectores de comics sufrimos numerosas decepciones con las adaptaciones a imagen real de comics muy queridos como The Umbrella Academy (comic creado por Gerard Way y Gabriel Bá) o Locke and Key (de Joe Hill y Gabriel Rodríguez), entre otros muchos.

El primer y más obvio motivo de queja es que el comic es ante todo un medio visual en el que el lector disfruta de la acción espectacular que viven los personajes. Partimos que trasladar las aventuras y peleas de seres super poderosos a imagen real resulta muy caro, en caso de que quiera hacerse bien. Y excepto casos muy puntuales como el final de Juego de Tronos, The Mandalorian o las series de Marvel Studios estrenadas en Disney+, las cadenas de televisión no tienen a su disposición150-200 millones de dólares para producir una serie de televisión. De forma que lo que en los comics es un despliegue de imaginación y acción más grande que la vida, en las adaptaciones a la pequeña pantalla quedan convertidos en sitcoms con cabezas parlantes que ocupan el 90% del metraje del episodio, repletos de diálogos redundantes que repiten situaciones que funcionarían mejor con una imagen potente.

Esa limitación presupuestaria acaba convirtiendo las historias superheroicas en dramas en los que los personajes verbalizan sus sentimientos y la trama avanza a partir de dichos diálogos, no de la acción que se supone deberían mostrarnos. Casi parece que Netflix sabe que los espectadores durante los fines de semana tenemos la televisión puesta mientras limpiamos, cocinamos o hacemos labores de la casa, por lo que la sensación que están creando “series para escuchar” aumenta con cada nuevo visionado decepcionante.

La prueba del algodón para separar las buenas series de televisión del fast-food es muy sencilla: ¿Cuánto tiempo pasan estas series en las mismas tres localizaciones? ¿Cuánto metraje se destina a conversaciones rodadas en plano-contraplano genéricos? Cuando ves The Mandalorian o Wandavision, es imposible despegar los ojos de la pantalla porque las imágenes son las que cuentan la historia y consiguen que a los espectadores nos interese lo que está sucediendo. Con Jupiter´s Legacy, puedes tender la ropa o poner el lavaplatos y no te pierdes nada esencial porque los personajes verbalizan las situaciones y convierten lo que debería ser especial en mundano y sin chispa.

Esto por supuesto es todo lo contrario de lo que debería ser, y acaba generándose una sensación pobre, de un producto que no está a la altura del original. Si hay una constante que debería ser obligatoria es la aventura y el espectáculo. Y lamentablemente, cada vez es más habitual ver una serie con capítulos de 50 minutos en los que la falta de presupuesto hace que sólo muestren una única escena de acción y efectos especiales por episodio.

Existe otro problema añadido que es el de las escenas de acción. Te gustarán más o menos, pero son algo consustancial al género y no rodarlas bien transmite un feeling mediocre. Puestos a tener que mostrar acción espectacular, querer rodarla bien debería ser lo más importante para los productores y creativos, y sin embargo habitualmente se nota que se plantea como un trámite que hay que despachar de la forma más mecánica, impersonal y barata posible, copiando la película de moda en ese momento. Por ejemplo, John Wick.

Otro de los elementos fundamentales que explica las diferencias entre las series de televisión y los comics es la capacidad de síntesis. En las 20 páginas mensuales del comic los autores tienen que condensar las escenas más potentes y los mejores diálogos que ayuden a contar la historia, con la obligación añadida de dejar a los lectores con ganas de volver a comprar el comic el mes siguiente gracias a unos cliffhangers que son otro elemento consustancial del medio. Sin embargo, cuando ves que un comic de 6 números que se lee en 30 minutos se intenta convertir en una serie de televisión de 8-10 episodios  y al menos 45/50 minutos de duración, ya puedes intuir que la cosa no puede acabar bien.

El virus «Lost» es otro problema que aqueja a una parte de la narrativa televisiva de género. Debido a la influencia de la histórica serie creada por Damon Lindeloff, las series dividen en dos sus historias, una mitad en el presente de los personajes y la otra en un pasado que explica su origen y los posibles problemas emocionales que sufren, y que debería servir para dar pistas del misterio al que se enfrentan. Realmente esta técnica narrativa es correctísima si se utiliza bien, pero lamentablemente en los casos a los que me refiero su mala utilización hace que las historias queden partidas en dos y ninguna de las dos contiene elementos interesantes que me apetezca saber cómo terminan.

Netflix cambió el paradigma televisivo con su concepto de “binge-watching” o estrenar sus series en su totalidad el día del estreno para permitir que los espectadores puedan verse la serie entera en modo maratón. Al principio, poder ver series como House of Cards o la primera temporada de Daredevil se convirtió en un vicio tremendamente adictivo. Pero lo que antes era un acontecimiento ha mutado a una saturación de contenidos en los que Netflix estrena cada semana varias series y películas simultáneamente que hace imposible estar al tanto de todo. Mucho menos verlo.

La sensación de “serie de la semana” y que a Netflix le da igual qué serie emite mientras sigamos conectados, genera una sensación “montonera” e intercambiable en la mayoría de sus estrenos recientes de fantasía y género superheroico. Con el añadido (a peor) que en Disney+, Prime Video o HBO el estreno semanal ayuda a que el boca a boca de los espectadores genere interés por su estreno, de forma que las audiencias en muchos casos crecen semana a semana a medida que se va emitiendo. Sin embargo, Netflix prácticamente sólo promociona una serie o película la semana de su estreno y, excepto pelotazos puntuales, pasan a segundo término casi inmediatamente ante la necesidad de promocionar el estreno de la semana siguiente, con lo que el posible impacto que pudiera tener se reduce, quedando oculto entre el propio catálogo. Jupiter´s Legacy se estrenó en Mayo y a los 15 días nadie se acordaba de ella. Loki terminó en Julio y aún seguimos analizando las consecuencias de lo que ha sucedido en esa serie y sus repercusiones en el MCU.

Y esto no quiere decir que Netflix no tenga series muy disfrutables, El Método Kominsky o Gambito de Dama por ejemplo me han encantado. Pero en lo referido a adaptaciones en imagen real de historias nacidas en el mundo del comic, la cadena de streaming está mostrando una preocupante falta de calidad y personalidad.

La personalidad, o la falta de ella, es otro problema recurrente en estas adaptaciones de Netflix. Los comics reflejan ante todo la personalidad de sus autores, y no se entiende Locke & Key sin la imaginación oscura de su dibujante Gabriel Rodríguez o Jupiter´s Legacy sin el poderío visual de Frank Quitely y los golpes de efecto de Mark Millar. Sin embargo, cuando se estrenaron las series de televisión, buscando un producto que pueda gustar a un público mayoritario de todas las edades eliminaron precisamente todo lo que hacía especial el comic, consiguiendo unos personajes planos y un aspecto visual mediocre, que casi podría intercambiarse con el de otras series de la cadena.

Quizá lo primero que habría que pedir a Netflix es que si realmente quieren seguir produciendo series basadas en comics de superhéroes o de temática fantástica, que inviertan en ellas para que luzcan de la mejor manera posible. Pero no es sólo cuestión de dinero, también influye la calidad de los profesionales contratados y si realmente son fans del género y conocen qué es lo que hace que la historia sea especial, o estamos ante alguien con un contrato “alimenticio” al que le da igual hacer esto mientras le paguen y probablemente estuviera más a gusto en otro tipo de historias.

También es importante recordar que el aspecto visual por supuesto es importante, pero lo es incluso más crear historias potentes que resalten los valores que poseen los personajes. Superman o el Capitán América no han sobrevivido 80 años desde su creación por lo llamativo de sus uniformes o sus poderes, sino por el carisma y la personalidad que han transmitido a varias generaciones de lectores que queremos seguir leyendo sus aventuras, porque nos interesan Clark Kent y Steve Rogers.

Lamentablemente, mientras la política de Netflix siga siendo la de inundar la parrilla de novedades en lugar de cuidar cada uno de sus estrenos, no veo un final feliz a la vista. Si mantienen esta tendencia y no saben crear personajes interesantes que se enfrenten a amenazas originales con historias visualmente atractivas, tal vez sea mejor seguir disfrutando de los superhéroes en su medio natural, el comic.

**Escribí este texto el pasado mes de junio para la revista – fanzine El Colmo editada en Alcora (Castellón). Problemas de producción han provocado que la revista aún no haya sido publicada por lo que, debido el tiempo transcurrido, he decidido compartirlo en el blog para que llegue a más lectores y no se pierda. Espero que os guste.

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¡Saludos a todos!

Crítica de Cry Macho, de Clint Eastwood

91 años. Ya nos gustaría al común de los mortales tener la mitad de creatividad que tiene Clint Eastwood cuando nos acerquemos a su edad. Y en Cry Macho, su última película que dirige y también interpreta, tenemos un viaje por algunos lugares comunes de su filmografía.

PUNTUACIÓN: 6/10

Texas, 1978. Una ex estrella de rodeo y criador de caballos retirado (Eastwood) acepta un encargo de un antiguo jefe: traer a su hijo pequeño desde México de vuelta a casa para alejarlo de su madre alcohólica. En el viaje, ambos se embarcarán en una inesperada aventura.

Eastwood ha elegido una novela de N. Richard Nash publicada en 1975 como historia para su última película, que ha sido adaptada para la gran pantalla por N. Nick Schenk. La película de 104 minutos de duración y un presupuesto aproximado de 33 millones de dólares, cuenta con fotografía de Ben Davis, montaje de David y Joel Cox y música de Mark Mancina.

Junto a Eastwood, tenemos un reparto de caras poco conocidas entre las que sólo destaca el cantante de country Dwight Yoakam. Eduardo Minett, Natalia Traven, Fernanda Urrejola y Horacio García completan el reparto de una película rodada en menos de dos meses en distantas localizaciones de Nuevo México.

Entrando a valorar la película, la verdad es que la historia es demasiado simple y evidente. Recordando otras obras de Eastwood como Gran Torino, al ver que teniamos en Cry Macho una historia con niño, uno pensaba que tendriamos otra historia de un viejo cascarrabias que tiene que poner a prueba sus prejuicios y racismo, pero qué va. Estamos ante una sencilla historia de un anciano al que no le queda nada que encuentra en el lugar menos pensado motivos por los que seguir viviendo. No sólo eso, a intentar disfrutar de los pequeños placeres de la vida que uno se encuentre, sin importar el tamaño. No hay grandes moralejas ni mensajes, conectando la película con los slice-of-life.

La sensación de historia «sin chicha» nos acompaña en todo el metraje mientras el anciano y el adolescente realizan su viaje desde México D.F. hasta Texas, lo que unido a unos diálogos tampoco demasiado inspirados hacen que el resultado final de Cry Macho se quede en un correcto sin más, muy alejado de las obras maestras de la filmografía de Eastwood.

Y, sin embargo, Eastwood es un maestro a la hora de contar una historia de forma visual, incluso con su habitual economía visual. A pesar de lo básica de la historia, que entiendo se ajusta al perfil de historias que puede interpretar con 90 años, Eastwood llena cada imagen de humanidad y genera empatía hacia los protagonistas, que comparten una buena química entre ellos.

Eastwood hace un comentario final sobre que puedes creer que hacerse el duro está bien cuando eres joven, y no tan joven, pero que al final te va a alejar de tus seres queridos y te va a hacer desgraciado al final del camino, que me parece interesante viviendo de quien viene, el icono Eastwood, pero que no se corresponde con lo que nos han contado del personaje. Puede servir de alguna manera de comentario social, pero se me quedó entre dos aguas, casi como casi todo en la película.

Cry Macho está claro que va a ser considerada una película menor dentro de la obra de Eastwood, pero está mejor rodada que el 70% de películas actuales. Como Woody Allen, Eastwood se ha convertido en un género en si mismo. Y aunque el momento de gloria ya pasó para ambos directores, siguen regalando un tipo de cine que sólo ellos hacen y que me justifica el pagar para verlas en el cine. Ojalá podamos seguir disfrutándoles muchos años más.

Este tipo de cine probablemente no sea del agrado de una gran mayoría de público, pero a mi me vale.

Comparto el trailer de la película:

Cry Macho puede ser una obra menor en la brillante filmografía de Eastwood, pero mientras siga haciendo películas, ahí estaré yo para verla en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Haunt vol. 2 de Robert Kirkman, Todd McFarlane y Greg Capullo (Image Comics – Planeta)

Tras el super entretenido volumen inicial de Haunt, el comic creado por Robert Kirkman y Todd McFarlane, continúo con la lectura del segundo volumen que cuenta con dibujo del siempre estupendo Greg Capullo.

PUNTUACIÓN: 7/10

Daniel Kilgore es arrastrado a la vida secreta de asesinato y espionaje de su hermano Kurt, del que estaba separado, por su fantasma. Sin entrenamiento alguno, guiado por el espíritu de su hermano agente secreto, Daniel ahora debe resolver el asesinato de su hermano y salvar al mundo, ¡o morir en el intento!

Este segundo volumen recopila los números 6 a 12 de la edición original de Image Comics, y fue publicado en febrero de 2011 en USA, siendo Planeta Comic quien se encargó de la edición española. El volumen presenta a GREG CAPULLO como dibujante completo, tras realizar sólo los bocetos del primer volumen.

Todd McFarlane sólo realiza las portadas de los números 6 y 7, además de la tinta de ambos números, dejando las tintas principales del resto de números a Jonathan Glapion, todo ello coloreado por Fco Plascencia. Capullo a su vez se encargó de las portadas de los números 8 a 12. La presencia de McFarlane en esos números quedó reducida a un testimonial «tintas adicionales en los números 8-12» y por supuesto a aparecer como creador del comic junto a Kirkman. Y sinceramente, creo que los lectores salimos ganando con el cambio, ya que siempre me ha parecido que Capullo es mejor artista y narrador que McFarlane. Ryan Ottley, que hizo el lápiz del primer volumen a partir de los bocetos de Capullo, desaparece completamente del comic, considerando el experimento del primer volumen finalizado.

El volumen comienza con un número autoconclusivo, el nº6, en el que vemos los sucesos principales del primer volumen contados desde el punto de vista de Mirage, el ambiguo personaje que apareció al final del arco. Y es super interesante que la primera página es un calco exacto de la primera página del número 1, pero cambiando los personajes, lo que indica la inteligencia de Kirkman a la hora de plantear sus historias y como los personajes comparten más cosas de las que se hubiera podido pensar inicialmente.

Los números 7 a 12 ya forman un segundo arco en el que Daniel Kilgore empieza a controlar sus habilidades y se encuentra a gusto con su nueva vida como agente secreto. Aunque obviamente quedan temas abiertos, el arco de Kirkman plantea un final satisfactorio al primer año de historias de Haunt, de forma que realmente con estos 12 números tienes una historia bastante cerrada.

Kirkman plantea Haunt como una historia de aventuras con altas dosis de ultraviolencia y gore, con cabezas cortadas casi en cada número, en la que vemos a Daniel explotar al máximo los poderes de Haunt mientras empieza a realizar misiones para la agencia. Haunt es un comic para adultos en el sentido que no es para niños debido al gore y la violencia explícita y a las altas dosis de sexualización de las mujeres que aparecen el comic. De alguna manera me viene a la cabeza la película de Deadpool para explicar el tipo de comic que plantean Kirkman, McFarlane y Capullo. NO hay temas complejos ni maduros, pero si mucha acción y mujeres ligeras de ropa en poses cuestionables desde una sensibilidad de 2021. Como cambian las cosas en tan sólo 10 años.

Pero que esto que os acabo de decir no os engañe. Porque si entras en la propuesta de Kirkman y Capullo, realmente estamos ante un comic super entretenido en el que pasan un montón de cosas, hay sorpresas todos los números y Daniel crece muchísimo como protagonista. Haunt es el ejemplo perfecto de comic que tiene claro qué tipo de historia es y a qué público se dirige, ofreciendo una diversión sin complejos que me resulta estupenda.

Y si encima está dibujado por Capullo, con tintas de Jonathan Glapion y color de Fco Plascencia, el comic ya justifica la compra sólo por disfrutar del arte que nos ofrecen. Me gusta el estilo de Ryan Ottley, la verdad, pero mucho más el de Capullo, y en este volumen nos ofrece un dinamismo en las escenas de acción increíble. Además, su caracterización de Daniel ya empieza a crear a un protagonista tridimensional por el que merece la pena preocuparse, de forma que el comic es un éxito total.

Como no puede ser de otra forma, Kirkman nos deja con un estupendo cliffhanger en el que se intuye que en el tercer volumen, el último de Kirkman y Capullo en la serie, conoceremos los detalles del origen de los poderes sobrenaturales que unen a los hermanos Kilgore. Haunt no es un comic que vaya a cambiarle la vida a nadie, pero si ofrece un super buen entretenimiento que podría tener su equivalencia en un blockbuster palomitero de acción veraniego.

Y sinceramente, me quedé con ganas de saber cómo sigue la historia en el próximo volumen. La semana que viene os comentaré mis impresiones, ya que mi hermano Fernando ya se hizo con él.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros