Crítica de Matanza Absoluta 2 de Donny Cates y Ryan Stegman

La decisión de Panini de publicar el evento Matanza Absoluta en tres números españoles ha provocado que si en el mes pasado Donny Cates y Ryan Stegman ponían en marcha la acción que nos recuerda lo peligroso que es Matanza para el mundo de Spiderman y Veneno, en esta segunda entrega ya nos vemos abocados al climax.

PUNTUACIÓN: 7/10

Un nuevo jugador ha entrado en la partida, y no es quien esperabas. Spidey y Veneno apenas han conseguido escapar con vida y no tienen más remedio que arrastrar a una gran cantidad de héroes al punto de mira de Matanza. Para derrotarlo, quizás tengan que actuar como él…

Donny Cates,  Ryan Stegman, el entintador J.P. Mayer y el colorista Frank Martin forman un equipo super solvente que funciona de maravilla en historias de corte oscuro como esta. Y frente al problema real que tenemos con muchas series Marvel en las que el baile de dibujantes supone un importante problema de lectura y una caída en la calidad global de muchos comics, es genial poder leer los últimos eventos de Marvel dibujados por un único dibujante / equipo creativo, como pudimos difrutar en La Guerra de los Reinos de Russell Dauterman, en el reinicio mutante de Jonathan Hickman con Dinastía de X de Pepe Larraz y Potencias de X con R.B. Silva, o este evento centrado en Veneno y el resto de héroes de la franquicia arácnica.

Sin embargo, si ya en el primer número comentaba que si tenía que ponerle un pero a esta Matanza Absoluta era ver página tras página de nuestros héroes metidos en melés frente a poseídos por Matanza, en este segundo número esa sensación incluso aumenta, llegando al punto que no hay sensación de amenaza en ningún momento, incluso a pesar de alguna sorpresa en lo referido a las identidades de algunos poseídos.

Además, debo comentar que en general los tie-ins están bien pensados al plantear la acción desde el punto de vista de Eddie Brock (Veneno) y Miles Morales (Spiderman), ampliando el ámbito de la amenaza de Matanza. Excepto el comic de Spiderman de Nick Spencer que me ha parecido  el más flojo de todos, el resto de sí me han gustado y creo que ofrecen un buen complemento a este evento.

Si quiero comentar que desde el punto de vista de lector, el agrupar dos cómics USA en este segundo número español hizo que el cliffhanger del número 2 usa perdiera parte de su impacto, al pasar justo a continuación a la siguiente parte y a la siguiente sorpresa.

Matanza Absoluta es un evento bien construido que plantea algunos buenos momentos, y que consigue sin duda el doble objetivo de entretener y de subir el nivel de protagonismo de Veneno dentro de Universo Marvel. De hecho, al plantear la amenaza de Matanza como más grande que la vida, tengo mucha curiosidad de ver como cierran Cates y Stegman este evento comiquero, y estoy seguro que estarán a la altura de las expectativas y que no van a decepcionar.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Manhattan Sin Salida de Brian Kirk

Manhattan sin salida (21 Bridges) dirigida por Brian Kirk y con un genial Chadwick Boseman es un entretenido thriller policial rodado con buen ritmo y que consigue mantener en tensión al espectador, aunque todo se vea venir y no ofrezca sorpresas al espectador.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

Andre Davis (Chadwick Boseman) es un policía de Nueva york al que le encargan la investigación del asesinato de varios policías. Durante la búsqueda contrarreloj de los responsables, en la que se cierran por primera vez en la historia de Manhattan todos los puentes que acceden a ella, el detective descubre una conspiración en la que tendrá que discernir entre aquellos a los que caza y los sospechosos que están tratando de cazarle a él. (FILMAFFINITY)

Mahattan sin salida (21 Bridges en el original, aludiendo al cierre de los puentes que conectan Manhattan con el resto de Nueva York) fue la primera película que los hermanos Russo anunciaron tras su maravillosa Vengadores Endgame que ofreció una de las alegrías más grandes de nuestra vida a todos los fans comiqueros. Sin embargo, los Russo no la dirigían, sino que sólo ejercían labores de productores, dejando la dirección para Brian Kirk, director inglés curtido en la televisión en series como Luther, Boardwalk empire, Panny Dreadfull o incluso Juego de tronos, y que hace su debut en largometrajes.

A partir de una guión de Matthew Carnahan y Adam Mervis, la película ofrece un correcto vehículo para el lucimiento de Chadwick Woseman, asociado con los Russo gracias a su interpretación de Black Panther T´Challa en las películas de Marvel Studios. Junto a Boseman encontramos un casting de buenos actores como J.K. Simmons, Sienna Miller, Taylor Kitsch y Stephan James que aportan su carisma y buen hacer a unos personajes sin profundidad que son meros arquetipos que no ofrecen casi nada sobre lo que trabajar.

En el resto de apartados técnicos, Paul Cameron es el director de fotografía, mientras que la música corre a cargo de Alex Belcher y Henry Jackman.

A nivel general, lo principal que puedo decir de Manhattan sin salida es que me ha gustado y que cumple su objetivo de entretenimiento. Los 100 minutos de la película van al grano y ofrecen el punto justo de caracterización del protagonista, el detective Andre Davis interpretado por Boseman, para que le entendamos y empaticemos con él. Este thriller policial cuenta con el ritmo perfecto, los tiroteos y las persecuciones están rodados de forma seca y contundente y consiguen mantener la tensión en todo momento.

Boseman es lo mejor de la película sin duda, consiguiendo transmitir al personaje el carisma y la determinación necesaria para que la historia funcione. Es una pena que el guión desaproveche a buenos actores como J.K. Simmons y Sienna Miller a los que no les hace hacer nada realmente relevante excepto aparecer en pantalla, lo que diría que califica ambos papeles en trabajos alimenticios, correctos sin más, como en general el guión de la película.

Como comentaba al principio, el verdadero problema de la película es su guión, que es super básico y que no sabe escapar de los clichés del género. Todo lo que pasa está bien contado pero se ve a la legua el misterio que rodea este robo fallido que ha provocado la muerte de varios policías hasta el punto que no hay ni una sorpresa en toda la película.

A pesar de moverse dentro de territorios previsibles, la narración es entretenida. Sin embargo, el guión fuerza un giro para justificar un clímax que no me ha funcionado para nada y que recuerda a un montón de películas del género, que no voy ni a mencionar porque eso ya daría demasiada información. Como resultado, una película que muestra el oficio de los profesionales que han trabajado en ella termina entrando en la categoría de “entretenida sin más”, se ve con agrado y se olvida con la misma facilidad.

Comparto el trailer de la película:

Manhattan sin salida es una película rodada con oficio pero a la que le falta punch para conseguir ser algo más que un correcto entretenimiento que cumple su objetivo pero que olvidas con la misma rapidez como la viste.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

 

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¿Cómo está el mundo de las grapas en España?

2020 ha comenzado con polémica en España con la subida de precios que Panini ha aplicado a sus comics Marvel. Esto ha generado un debate en redes sociales y medios comiqueros que se ha ampliado para incluso llegar a poner en duda la propia viabilidad de este formato como medio de publicación del género de superhéroes. Hoy quiero dar mi punto de vistas y explicar porqué pienso que las grapas siguen siendo el formato perfecto para el género.

 

Empezando por el principio, me uno al coro de lectores a los que les parece fatal el hachazo que Panini ha realizado este año. Aún entendiendo que llevaba muchos años sin tocar los precios de sus publicaciones (aunque ya en 2019 los subió algo), la subida que nos acaba de imponer me parece un error garrafal impropio de una gran empresa internacional como es Panini. Si esta misma subida la hubiera aplicado repartiéndola en 3-4 años, nadie nos hubiéramos quejado. Lástima que nadie del staff de Panini, ya sea aquí o en Italia, lo pensara.

Cuando analizaba los datos de ventas de comics en USA en 2019, comentaba que veo una tendencia clarísima por parte de Marvel de inundar de comics las librerías, entendiendo por un lado que si estas series se venden es porque hay demanda, pero también que teniendo en cuenta el presupuesto limitado de compra de los libreros y que también hay una limitación de espacio en las librerías, sacar muchas novedades puede conseguir el efecto a medio y largo plazo de acabar con la competencia al obligar a los libreros a ir pidiendo cada vez menos comics de otras editoriales para cubrir sus compras a Marvel.

Me da la sensación (sin datos que lo apoyen) que Panini ha pensado que dado que la mayoría de sus clientes somos adultos con trabajos e ingresos más o menos fijos, en el fondo sus ventas no iban a disminuir demasiado a pesar de la subida tan enorme. E incluso en caso de que las ventas cayeran, los ingresos no lo harían debido al propio aumento de precios de las grapas. Al menos en enero leí a algunas librerías comentar que no habían notado bajada de ventas en ejemplares. Sin embargo, si mi ejemplo es ilustrativo, es normal que dicha bajada no se note el primer mes sino de forma gradual en los próximos meses, dado que los lectores dejaremos las series a medida que terminen los arcos que están en marcha, nadie deja de comprar una serie en mitad de una historia. O al menos yo no lo hago.

No tengo duda que las ventas de los best-sellers como los mutantes de Hickman, la Historia del Universo Marvel o Inmortal Hulk no van a verse afectados y van a seguir vendiéndose igual de bien que lo estaban haciendo. Sin embargo, de aquí a junio sí creo que comics como Valquiria, Doctor Extraño o Cuatro Fantásticos van a notar el golpe y ya veremos si siguen teniendo ventas que justifiquen su publicación en grapa.

He comentado en muchas ocasiones que los lectores de comic estamos disfrutando de una edad de oro, con una oferta increíble de gran calidad y variedad para todos los gustos que no nos la acabamos. Justo por eso, no estoy dispuesto a abandonar mis lecturas variadas para invertir todo dinero en los superhéroes, por mucho que me gusten los comics Marvel y crea que La casa de las Ideas ha mejorado su calidad en los últimos años.

Por este motivo, he optado por mantener mi presupuesto mensual de Marvel, abandonando las series que no me lleguen con los nuevos precios que se encontraban en el fondo de mi pila de lectura y que menos me gustaban. No estoy dispuesto en dejar de comprar series de DC o indys por culpa de la subida de Panini. Esto significa que mis tomos americanos de Sea of Stars, Lazarus, Deadly Class, etc… o las grapas de Criminal, DCSos o Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson no se tocan.

Creo que editorialmente 2020 va a ser un año muy movido en España y que van a haber sorpresas importantes. En lo referido a Marvel, ya veremos si esta subida de precios no acaba provocando a medio plazo una implosión en la oferta de grapas mensuales, quedándose las series principales y pasando a tomo la clase media. Y quien sabe si esto al final no va a provocar que los precios aún se incrementen para los lectores. Tiempo al tiempo.

En segundo lugar, en lo relativo al futuro del propio formato de las grapas, yo soy un lector veterano que me aficioné a la lectura en los años 80. Eso significa que me he criado con las grapas y sigo creyendo que es el mejor formato  para el género superheroico. No necesariamente para el medio del comic en su conjunto, pero sí para las publicaciones periódicas.

En sus orígenes, la grapa era un formato barato que se encontraba en quioscos y que permitía la entrada de nuevos lectores que podían probar un comic y recibir un buen entretenimiento por poco dinero en las 22 páginas (32 en las antiguas grapas de Forum). De hecho, la Marvel de los 60, 70 y 80 tenía como norma básica que dado que cualquier grapa podía ser la primera lectura de un chaval, dicha grapa tenía que dar la suficiente información para que pudiera ser entendida y disfrutada por si misma, aún en los casos de un número en medio de un arco, y por eso en todos los números tenía resúmenes de lo que había pasado y de las identidades y motivaciones de los diferentes personajes buenos y malos.

Todo eso ha cambiado en el siglo XXI. Empezando porque las grapas ya no se encuentran en los quioscos y un lector tiene que ir a propósito a una librería especializada para comprarlas. Ahora mismo, es más probable que un lector se aficione a los comics Marvel comprando un tomo de Civil War en la Fnac o el Carrefour que por medio de unas grapas que ni siquiera están disponibles en muchos pueblos de España. Este ejemplo para mi indica que el precio barato de las grapas de antaño ya no es la clave para la captación de nuevos lectores, sino que es más importante la disponibilidad de los comics en espacios donde los consumidores puedan encontrarlos. En mi opinión, aunque las grapas ya no son baratas, esto no afecta realmente desde el punto de vista de los nuevos lectores. Aparte que yo le he comprado grapas a mi hijo, diría que pocos niños pequeños se pagan ellos mismos sus comics, al menos al principio de iniciar su afición lectora, función que ya hacemos los padres.

El otro gran cambio en el mundo del comic ha venido provocado por la expansión de la venta de tomos recopilatorios, lo que ha creado la tendencia narrativa del “decompressing storytelling” centrada en crear arcos de grapas pensados para ser leídos en tomo más que mensualmente. De esta forma, muchas grapas (te miro a ti, Bendis), ofrecen sólo pocas escenas de una historia más grande y compleja que no da la sensación de lectura completa y satisfactoria que las grapas de antes sí tenían.

Y para poner las cosas más difíciles, Marvel optó hace unos años por publicar muchas de sus series más populares con una periodicidad quincenal o de 18 números anuales en lugar del clásico comic mensual de siempre, en la creencia que las nuevas generaciones más acostumbradas a la inmediatez de las redes sociales no aceptaban el mes de espera entre números. Obviamente, además de por este motivo, si Spiderman o los Vengadores son los personajes más populares, duplicarán su beneficio publicando 2 comics al mes en lugar de sólo uno y otro de una serie más minoritaria. El problema de esta decisión editorial es que es imposible dar una estabilidad artística a ninguna serie al tener que combinarse diferentes artistas para poder cumplir las fechas de entrega. Como lector, esto es un problema que globalmente hace que los comics pierdan calidad.

Todo esto es una realidad que no se puede ocultar. Sin embargo, no significa a mi entender que el formato de la grapa esté herida de muerte. Más bien al contrario, teniendo en cuenta algunos comics que estoy disfrutando en los últimos meses.

Si tuviera que decir qué es lo mejor de las grapas respecto a otros formatos, para mí lo que marca la diferencia es la inmediatez, el poder leer todos los meses a mis personajes favoritos, aunque sea en una pequeña dosis de 20 páginas (40 para las grapas dobles). Si vemos por ejemplo el ejemplo de Daredevil, ahora tenemos lectura satisfactoria todos los meses mientras que durante bastantes años, en los que estuvo publicándose en los tomos 100%, podían pasar 10 o 12 meses entre un tomo y el siguiente. Es decir, casi un año sin leer una nueva aventura del Hombre sin Miedo. Como lector y fan, para mi la diferencia es abismal.

Pero es que además, aún no siendo las grapas tan baratas como antes, sigue siendo la forma más económica de seguir un montón de aventuras de forma mensual. Aún con la subida de precios, con 40 €uros aún se puede comprar +/- 9-10 grapas de 10 personajes o grupos diferentes. Si estas mismas series se publicaran en tomo, sólo podrías comprar 2 ¿3? tomos al mes con ese mismo dinero y las otras series se quedarían en el limbo hasta el mes siguiente.

Por otro lado, como lector una parte esencial del género de superhéroes es el cliffhanger y la espera entre números. Los cómics, y cualquier obra periódica de entretenimiento, se realizan para dejarte colgado y en los tomos se pierde esa parte de la experiencia. Uno de los grandes comics de 2020 ha sido Dinastía de X / Potencias de X de Jonathan Hickman, Pepe Larraz, R.B. Silva y Marte Gracia. Y además de la calidad de la propia historia de Hickman, el otro factor clave de la experiencia lectora ha sido la espera de quince días entre números, flipar con lo que acabábamos de leer, volver a leer ese comic y descubrir detalles que quizá pasaron desapercibidos en la primera lectura y especular con como iba a continuar la historia. Creo sinceramente que el impacto que han provocado en los lectores estos comics leídos mes a mes es muchísimo mayor que el que ofrecen esas mismas historias leídas de un tirón en un tomo. Reconociendo eso si que el tomo queda más chulo en la estantería.

Esta polémica no se está viviendo sólo en el mundo del comic, en las series de televisión los modelos de negocio de Netflix o HBO / Prime Video están ofreciendo experiencias muy diferentes en los espectadores que creo que son similares a la experiencia grapa / tomo. Netflix y su “binge-watching” permite ver las series completamente a tu ritmo y pegarte maratones si quieres ver una temporada completa de un tirón. Sin embargo, la sensación de “usar y tirar”, de producto de consumo rápido y calidad cuestionable que quemas para poder ver el siguiente estreno de la cadena, que aún siendo entretenido olvidarás con la misma velocidad, está calando en una parte de los tele-adictos.

Por contra, el modelo HBO clásico de un episodio a la semana te obliga a ver la serie al ritmo que te marca la cadena, pero esto provoca también que una implicación mayor del espectador con la serie al tener que seguirla durante semanas en lugar de días como en Netflix. Al menos en el caso de Netflix, tener todos los episodios disponibles hizo que terminara de ver una serie mala como Locke and Key, mientras que si se hubiera estrenado en HBO sin duda la hubiera dejado a mitad.

Volviendo a los comics y hablando de Hickman, comentaba en la parte de puntos negativos el decompressing storytelling, el pagar 3 o 4 €uros por un comic que se lee en 5 minutos y que te deje sensación de no haber leído casi nada. Sin embargo, hay cada vez más autores que plantean sus comics mensuales con historias que cuestan leer, dan mucha información y ofrecen una experiencia satisfactoria en cada grapa. Criminal de Brubaker y Phillips, el Conan de Aaron y Asrar, Hulk de Ewing y Bennet o los comics de Hickman son historias pensadas y ejecutadas para su lectura periódica, y creo que esa es la mejor manera de leerlos para amplificar el disfrute.

Junto a esto, hay otros comics planteados para la lectura en tomo que también disfruto mucho, como por ejemplo Sea of Stars, Harrow County y muchos otros que son también geniales. Y no pasa nada, mola disfrutar de comics diferentes en diferentes formatos, por eso mismo no acabo de entender esa aparente obsesión de algunos por que se cancele todo un formato comiquero.

Pero incluso en el mundo del tomo o la novela gráfica estamos viendo cambios. En el tomo recopilatorio standard de 5 o 6 números, el ritmo se repite al tener que colocar al final de cada grapa (cada 20 páginas) un cliffhanger, lo que en parte convierte en monótonas muchas historias -en lo relativo al ritmo, ojo-. Frente a esto, estamos viendo como hay autores que cambian el formato para poder ofrecer comics con un ritmo propio que desarrollen la historia al ritmo deseado por los autores. Lo hemos visto en Lazarus de Greg Rucka o Michael Lark con grapas de 40 páginas, o en las novelas gráficas de Ed Brubaker y Sean Phillips (My heroes have always been junkies y Pulp de próxima aparición), de 80 páginas, con un ritmo que nada tiene que ver con lo que hubiera sido en caso de tener que publicarlo en 4 grapas.

Y ya por último y desde un punto de vista totalmente personal, he seguido toda la vida más de 20 cómics al mes recordando sin problemas donde se quedó cada grapa y personaje principal y secundario. Sin embargo, cada vez que compro un tomo de Image publicado cada 7 u 8 meses tengo que volver a leer el anterior porque no recuerdo nada de esa historia. No se si es algo que sólo me pasa a mi, pero creo que mi memoria a corto y medio plazo me empiezan a jugar malas pasadas. O posiblemente sea igual para todo el mundo, quien sabe.

Comentaba al principio de este largo artículo de opinión que como lector no doy a basto a comprar y leer todo lo que me apetece. A pesar de que teng claro que este 2020 va a ser un año complejo en el mundo comiquero, espero que nada impedirá que sigamos disfrutando de mi afición comiquera durante muchos años.

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Crítica de Swamp Thing temporada 1 (SKY – TNT)

Tras las decepciones de Titanes temporada 2 y Locke and Key, me alegra por fin poder disfrutar de una serie de TV que además de ofrecer un buen entretenimiento, es fiel al espíritu de comic en el que se inspira. Esa serie es Swamp Thing, disponible en el canal online SKY, inspirada en el personaje creado por Len Wein y Bernie Wrightson que ha sido desarrollada por Gary Dauberman y Mark Verheiden, y que cuenta con James Wan y Len Wiseman como productores ejecutivos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Serie TV. 10 episodios. Cuando la investigadora Abby Arcane (Crystal Reed) regresa a su pueblo natal para investigar un virus mortal nacido en un pantano, crea un inesperado vínculo con el científico Alec Holland (Andy Bean). Sin embargo, ambos son separados de forma dramática cuando él muere. Los acontecimientos toman un rumbo catastrófico cuando Arcane descubre que varias entidades de procedencia desconocida tratan de adueñarse de las misteriosas propiedades del pantano con el fin de utilizarlo para sus propios intereses. (FILMAFFINITY)
Swamp Thing es uno de los grandes personajes de DC Comics. Creado en 1971 por Len Wein y Bernier Wrightson en la revista House of Secrets, el boom del comic de terror hizo que al poco consiguiera serie propia, que se mantuvo en publicación hasta 1976. El personaje vivió una segunda edad de oro en los años 80 con la etapa escrita por Alan Moore y dibujada por Stephen Bissete, Rick Veitch y John Totleben entre otros, creándose comics increíbles que son ya historia del comic como la “Lección de Anatomía”, en la que cambió para siempre el rumbo del personaje, o “American Gothic” que uno de los mejores comics de DC Comics de esa época en el que Moore creó al personaje de John Constantine. Tras años en el limbo editorial, el personaje retornó a las estanterías durante los Nuevos 52 de DC Comics, con una serie publicada entre 2011 y 2015 que tuvo dos buenas etapas, la primera a cargo de Scott Snyder y Yannick Paquette, y la siguiente realizada por Charles Soule con Jesús Saiz.
Como fan de los comics, debo decir que me alegré mucho cuando se anunció que James Wan iba a producir la adaptación televisiva, planteada como una continuación de las historias de terror de los 70 y 80 que convirtieron al personaje en mítico. Finalmente, fueron Gary Dauberman y Mark Verheiden los elegidos como showrunners para sacar adelante la serie.

La serie, realizada por la productora de James Wan Atomic Monster para el sello DC Universe de Warner destinado para ser el contenedor de las adaptaciones televisivas de sus personajes de comic, elemento que queda destacado por sus títulos de crédito. Rodada en Carolina del Norte, Swamp Thing tiene música de Brian Tyler y cuenta con Fernando Arguelles y Pedro Luque como directores de fotografía.

Swamp Thing tiene en sus principales papeles a Crystal Reed como Abigail «Abby» Arcane, una investigadora de CDC (Centro de Control de Enfermedades americano) que retorna a su hogar natal de Marais para investigar una misteriosa epidemia que parece brotar del pantano. Andy Bean es Alec Holland, un biólogo caído en desgracia que hará amistad con Annie y que será asesinado al descubrir una operación ilegal en el pantano realizado por la empresa de Avery Sunderland (Will Patton), el hombre más importante del condado y padre adoptivo de Abbie, que cree que en el pantano pueden encontrarse productos que pueden revolucionar el sector farmacéutico y que no se detendrá ante nada para conseguirlos. Victoria Madsen es Maria Sunderland, la esposa de Avery que a su vez está traumatizada desde hace años por la muerte de su hija Shawna, hermanastra de Abby, en un oscuro accidente que les atormenta.

Otro spersonajes de la serie son la dura Sheriff Lucilia Cable (Jennifer Beals) que conoce a todo el mundo en el condado, su hijo y también agente de la ley Matt (Henderson Wade), que era amigo de juventud de Abbie y Jason Woodrue (Kevin Durand), un biogenetista que trabaja para Avery y que está también obsesionado en desentrañar los misterios del pantano. Y hablando de pantanos, el personaje que da título a la serie Swamp Thing está interpretado por Derek Mears, un ser elemental vegetal que toma forma a partir de la muerte de Holland en el pantano y que puede controlar a las plantas además de contar con propiedades regenerativas, lo que le convierte en el objeto de deseo de Avery y Woodrue.

Lo primero que debo decir es que los dos primeros episodios me alucinaron super positivamente. Inspirados en La Cosa de John Carpenter, Swamp Thing es un relato de terror con varios momentazos super gores que me impactaron sobre todo porque no acababa de creerme que se atrevieran a plantear un comienzo tan fuerte. En los siguientes episodios plantean tramas típicas del género de terror como son la posesíón y los espíritus que atormentan a los habitantes del pueblo, en lo que parecía podía ser un “greatest-hits” del género. Lamentablemente, la segunda parte de la serie se desinfla al abandonar las temáaticas de terror para acercarse a unos relatos más trillados de series “normales” que hacen que se pierda en parte el interés conseguido en estos primeros episodios.

Lo más destacado de la serie es que creo que consigue transmitir perfectamente la esencia del personaje a la pequeña pantalla, algo que como comentaba más arriba no es tan fácil de conseguir como parece. Solo por eso creo que sobre todo para los fans de los comics merece la pena ver los diez episodios de esta temporada, que por otro lado hay que decir que no ha sido renovada. En este aspecto, hay algunos cameos de personajes del mundo sobrenatural de DC que al ser completamente inesperados me llamaron también la atención. Incluso a pesar de algunos aspectos menos buenos que comentaré a continuación, diría que también ofrecerá un correcto entretenimiento a los espectadores que no conozcan nada de los comics.

En parte, el principal problema de Swamp Thing es un casting de actores correctos pero super genéricos que no aportan el carisma que hubiera sido deseable. Unido a ello, da la sensación que la productora se gastó la mayor parte del presupuesto en los primeros episodios para llamar la atención de los espectadores, porque la segunda mitad es mucha más floja que la primera en todos los aspectos, además de abandonar el tono de terror con el que había comenzado. Lo mejor de esta segunda parte es sin duda el 9º episodio con la “Lección de anatomía” que nos devuelve al clásico comic de Alan Moore, pero hay que reconocer que Swamp Thing queda convertido en muchos momentos en un secundario en su propia serie.

Sobre la cancelación de Swamp Thing, hay que decir que Warner la decidió antes incluso de tener datos reales de audiencia. Se comentó en medios americanos que la producción era mucho más cara que otras series de la cadena por lo que nos les salía rentable, y además el propio tono de terror de la serie no acabó tampoco de encajarles a los productores. Una pena, la verdad, ya que Swamp Thing podía ofrecer algo diferente sobre todo en tono respecto a otras series de la cadena como Green Arrow, Flash o Supergirl. Teniendo en cuenta esta cancelación , la serie consigue dar una buena sensación de cierre a la temporada aunque deja abiertas la mayoría de tramas. Y aunque es un buen final, es una pena que el arco del “Green vs Rot” que me recordaba los comics de Snyder (Swamp Thing) y Jeff Lemire (Animal Man) sea el principal danmificado al quedar completamente colgado.

Comparto el trailer de esta serie:

Aunque va de más a menos, Swamp Thing captura más que correctamente el espíritu del comic y creo que ofrece un buen entretenimiento. Lástima que su cancelación nos prive de ver como termina la historia.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de La Bruja de Robert Eggers

Aprovechando el estreno el pasado mes de enero de El Faro de Robert Eggers, es un buen momento para recordar su excelente opera prima, La Bruja (The VVitch: A New England Folktale , 2015) cuyo nombre en la versión inglesa era más indicativo del tipo de historia que íbamos a ver.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Nueva Inglaterra, 1630. Un matrimonio de colonos cristianos, con cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está dominado por el mal. Cuando el hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros: un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano. (FILMAFFINITY).

Robert Eggers sorprendió al mundo cinéfilo con esta ópera prima estrenada en 2015, formando parte de una nueva hornada de directores que buscaban alejarse de los convencionalismos del género de terror, buscando más que el susto fácil crear una experiencia angustiosa de tensión creciente. Junto a Eggers, encontramos a directores como Ari Aster (Hereditary), David Robert Mitchell (It Follows) o Jordan Peele (Déjame Salir o Nosotros).

La Bruja cuenta con numerosos hallazgos que la convierten en algo muy especial. En apenas 86 minutos crea una experiencia claustrofóbica e impactante a partir del viaje de una familia expulsada de una colonia protestante por la intransigencia de William, el patriarca de la familia. Obligados a vivir en soledad, asientan su hogar junto a un bosque inexplorado que se cree está habitado por brujas admiradoras del diablo. Todo lo que les pasa a continuación puede ser entendido como si fuera un cuento popular destinado a asustar a los niños para que se portaran bien, que era en origen el objetivo de estas historias.

Robert Eggers rodó La Bruja utilizando una iluminación naturalista, usando luz solar durante el día y la luz que las velas proporcionaran dentro de la casa por la noche. Esto significó un desafío para el director de fotografía Jarin Blaschke que supera con nota, consiguiendo una atmósfera malsana y opresiva que genera una tensión creciente hasta su impactante final.

Para transmitir el feeling de estar viendo una fábula antigua, Robert Eggers, director y guionista de la película, rodó La Bruja en inglés antiguo, lo que convirtió el visionado en su versión original en una experiencia compleja. Esta elección narrativa funciona a las mil maravillas y ayuda a que nos traslademos a la época de los primeros colonos americanos en 1600.

La música de Mark Korven está llena de sonidos cortantes y gritos malignos que nos sobresaltan y nos mantienen en tensión durante toda la película. Eggers nos muestra unos momentos puntuales sangrientos que consiguen perturbarnos sobre todo debido a la violencia que representan y la víctima de los mismos. La Bruja no es una película gore, pero la violencia nos golpea como un puñetazo en la cara del espectador.

El casting es otro de los grandes éxitos de la película. Anya Taylor-Joy interpreta a Thomasin, la hija mayor de la familia y que será nuestros ojos la mayor parte del tiempo, mostrando dolor ante los imposibles dramas que vive la familia, que no pueden ser debidos a actos naturales, y confusión ante las acusaciones lanzadas contra ella. Este papel la lanzó al estrellato, protagonizando a continuación la excelente Split (M. Night Shyamalan, 2016), Glass (2019) y la de momento inédita New Mutants. Es difícil ver una interpretación contenida que a la vez transmita el carisma de una gran estrella, y Anya Taylor-Joy lo consiguió en La Bruja.

El resto del reparto está formado por Ralph Ineson como William, el padre, que durante la  película se mostrará cómo una persona arrogante y orgullosa que no reconoce sus errores hasta que es demasiado tarde. Junto a él, Kate Dickie es Katherine, la madre, que no podrá asumir la pérdida de un hijo y caerá en la locura. Harvey Scrimshaw es Caleb, el segundo hijo de la familia que a pesar de ser un niño dará un paso adelante para intentar cuidar y alimentar a la familia ante la inutilidad de William. Por último, los gemelos Mercy y Jonas están interpretados por Ellie Grainger y Lucas Rawson. Todos ellos cumplen de maravilla el papel que tiene que jugar en la historia.

Comentaba antes que Eggers planteaba La Bruja como si fuera una de esos cuentos populares aleccionadores que buscaban avisar a los niños de los peligros de hablar con desconocidos o entrar en bosques desconocidos donde perderse es inevitable. En ese sentido, el final de la película se ve como inevitable y casi el único posible.

Si tengo que comentar algo menos bueno, la película plantea la lucha de la familia entre la realidad lógica observable y la posibilidad de la existencia de elementos sobrenaturales malvados. Pero este conflicto no llega a ser tal porque desde el comienzo Eggers nos muestra a los espectadores que sí existen cosas malvadas agazapadas en la oscuridad, con lo que la duda que se plantea no es si hay seres malvados, sino cuando actuarán contra la familia.

En todo caso, este en un pequeño aspecto que no desmerece las numerosas cualidades de la película, que sigue siendo una experiencia angustiosa y muy recomendable para todos los fans de las historias terroríficas.

Comparto el trailer de la película:

La Bruja es una excelente ópera prima de un director con una voz propia que le convierte en un must-see. Esperamos que El Faro no decepcione.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

* Este texto se publicó originalmente en el nº2 del Fanzine El Colmo publicado en Alcora (Castellón) este mes de febrero.

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros