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Crítica de El metal perdido de Brandon Sanderson (Nacidos de la Bruma VII)

Brandon Sanderson ha publicado El metal perdido, cuarta novela de la segunda edad de la serie Nacidos de la Bruma que cierra esta edad mezcla del lejano oeste con el Londres de la revolución industrial.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El metal perdido es el séptimo libro de Nacidos de la Bruma (Mistborn), la saga de fantasía épica que ha conquistado el mundo y parte imprescindible del Cosmere, el universo destinado a convertirse en la serie más extensa y fascinante jamás escrita en cualquier género.

Waxillium Ladrian, vigilante de la ley convertido en senador de la gran ciudad, lleva años intentando dar caza a la sombría organización llamada el Grupo -entre cuyos líderes se cuentan su difunto tío y su hermana-, desde que empezaron a secuestrar a personas con el poder de la alomancia en su linaje. Cuando la detective Marasi Colms y su compañero Wayne encuentran un almacén ilegal de armas con destino a la ciudad exterior de Bilming, se abre ante ellos una nueva pista. El conflicto entre Elendel y las ciudades exteriores favorece al Grupo, que ya extiende sus tentáculos hasta el Senado de Elendel -cuya corrupción pretenden destapar Wax y Steris-, y la ciudad de Bilming está incluso más implicada de lo que creían.

Después de que Wax descubra un nuevo tipo de explosivo capaz de desatar una destrucción sin precedentes y comprenda que el Grupo ya debe de tenerlo, un kandra inmortal al servicio del dios de Scadrial, Armonía, le revela que Bilming ha caído bajo la influencia de otro dios: Trell, venerado por el Grupo. Pero Trell no es el único factor que interviene procedente del amplio Cosmere, puesto que a Marasi la reclutan unas personas de fuera del planeta dotadas de extrañas capacidades, que afirman que su objetivo es proteger Scadrial… a toda costa.

Wax deberá decidir si deja a un lado las dificultades de su relación con Dios y se convierte de nuevo en la espada que Armonía lo ha estado preparando para ser. Si nadie da el paso y actúa como el héroe que Scadrial necesita, el planeta y sus millones de habitantes sufrirán una repentina y calamitosa ruina.

Brandon Sanderson (Lincoln, Nebraska, 1975) es el gran renovador de la fantasía del siglo XXI, con veintitrés millones de lectores, y el autor más prolífico del mundo. Desde que debutara en 2006 con su novela Elantris, ha deslumbrado a lectores en treinta lenguas con el Cosmere, el fascinante universo de magia que comparten la mayoría de sus obras. Sanderson es autor de la brillante saga Nacidos de la Bruma (Mistborn), formada por El Imperio Final, El Pozo de la Ascensión, El Héroe de las Eras, Aleación de ley, Sombras de identidad y Brazales de Duelo. Tras El aliento de los dioses, una obra de fantasía épica en un único volumen en la línea de Elantris, inició con El camino de los reyes una magna y descomunal decalogía, El Archivo de las Tormentas, que continuó con Palabras radiantes, Juramentada y El Ritmo de la Guerra (además de la novela corta Esquirla del Amanecer). Con la serie Escuadrón (Escuadrón, Estelar, Citónica y Escuadrón Cielo), Sanderson se acerca, también, a los lectores de la ciencia ficción. Con un plan de publicación de más de veinte futuras obras (que contempla la interconexión de todas ellas), el Cosmere se convertirá en el universo más extenso e impresionante jamás escrito en fantasía épica.

Sanderson vive en Utah con su esposa e hijos y enseña escritura creativa en la Universidad Brigham Young. Curso de escritura creativa es el libro que recoge sus valiosos consejos.

Dentro que es una novela super entretenida, El metal perdido me ha parecido la novela más floja de la serie de Nacidos de la Bruma. La investigación que Wax, Max y Marasi realizan en la ciudad portuaria de Belsing en seguida se transforma en una aventura repleta de acción en la que las habilidades ferruquímicas y alománticas juegan (como no podía ser de otra forma) un papel fundamental. Como blockbuster palomitero de acción la verdad es que esta novela cumple de sobra su objetivo. Y está chulo además que Sanderson plantee en la novela el cierre de varias tramas secundarias que vienen desde el principio de esta segunda edad, como es el tema de los secuestros de personas, algo que venía desde Aleación de ley, la primera novela de esta segunda serie de novelas, y de lo que sinceramente yo ni me acordaba. La novela ofrece un final satisfactorio para los principales personajes y me dejó con buen sabor de boca al finalizar la lectura. En ese sentido, no se puede pedir más.

Sanderson es un maestro a la hora de construir a personajes increíbles, y en esta novela Max consigue robarnos el corazón en varios momentos. Junto a él, Marasi, la capaz agente de policía que en estos momentos es compañera de Max (o podría decirse más correctamente que Max es el compañero de Masari) y Steris, la esposa de Wax que tendrá que controlar al Senado de Elendel mientras Wax y los demás se trasladan a Bilming, son los personajes que más destacan en la novela. Porque Wax al final es el superhéroe con los poderes más espectaculares y tiene combates para dar y tomar en los que usar sus habilidades, pero emocionalmente no tiene una evolución tan interesante como la de los otros tres.

La novela de 630 páginas avanza a una velocidad endiablada y si la empiezas, no podrás parar. En mi caso, en tres sentadas me la fundí y casi ni me enteré, lo cual es otra muestra de la habilidad literaria de Sanderson, que hace que la lectura sea un placer. Sin embargo, en algunos momentos de esta novela he notado lo que los críticos del Universo Marvel acusan las películas del MCU de ser (algo falso por otra parte), una presentación de hechos para que sean desarrollados en próximas novelas. De hecho, hay una parte de bastante larga al principio de la novela en la que Wax y Steris están experimentando con nuevos metales en su laboratorio que para mi es precisamente eso. O la no-función que tienen en la novela los Brazales de Duelo encontrados en la sexta novela, además de todo lo relacionado con el belicoso reino del sur. Junto a eso, todo lo relativo a Harmonía o Trell, los dioses de Scadrial, al final son referencias al Cosmere que diría que son easter-eggs para generar interés en las otras novelas de Sanderson, reforzando la idea que todas sus novelas están ambientadas en el mismo sistema solar cada una en un planeta diferente del mismo. Pero que a la larga lo que consiguen es parar de alguna manera la acción ante unas situaciones que no van a ser resueltas en esta novela y se van a quedar para más adelante.

Con esta novela termina la Segunda Edad de Nacidos de la Bruma. Al comienzo de esta serie Sanderson comentaba que buscaba romper las limitaciones autoimpuestas en el género de la fantasía heroica que «obligaban» a situar sus historias en mundos más o menos medievales, y por eso esta segunda edad está situada en un mundo que sugería el Far-West con una historia ubicada aproximadamente en un San Francisco (o Londres) de 1880 en el que la revolución industrial estaba cambiando el mundo.

De cara a la tercera edad, cuya publicación estaría prevista para 2025, 2026 y 2027, Sanderson parece ser que plantea un mundo similar a nuestro pasado reciente de los años 80, un mundo en los primeros días del salto tecnológico que provocó el nacimiento de la informática. Aunque estos dos años y pico (en función de cuando se confirme que vaya a publicarse la siguiente novela) van a hacerse largos, lo cierto es que la idea de Sanderson no puede ser más apasionante. De hecho, me da un feeling a que podriamos estar ante lo que debió significar el nacimiento del universo Marvel en los comics en los años 60, con un mundo actual repleto de seres super poderosos, lo cual no puede ser más apasionante a priori.

Pero como para eso habrá que esperar varios años, disfrutemos de lo que está significando esta serie de los Nacidos de la Bruma. Incluso aunque esta novela me haya parecido la más floja de la serie, me ha proporcionado un estupendo entretenimiento, que no es poca cosa. Y llegados a este punto, si habías leído en su momento Brazales de Duelo, la sexta novela de la serie, esta novela es lectura obligada.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Do a Powerbomb 6 de Daniel Warren Johnson (Image Comics)

Llegamos al sexto y penúltimo número de Do a powerbomb y Daniel Warren Johnson (con color de Mike Spicer) nos recuerda el núcleo emocional de la historia con un número super potente que saca los sentimientos a flor de piel.

PUNTUACIÓN: 8/10

Lona Steelrose y Cobrasun deben enfrentarse a una dura verdad mientras FYSO se enfrenta a su propia situación de vida o muerte.

Do a powerbomb es todo lo que quiero tener en un comic. Empezando por poder leer una historia que tenga una unidad artística a lo largo de toda la obra. Esto ya es importante teniendo en cuenta el estado del mundo maintream de las grandes editoriales Marvel o DC, pero hay que sumar además el espectáculo visual construido a partir de personajes que nos importan y por lo que llegamos a preocuparnos.

Este sexto número nos muestra lo gran narrador que es Daniel Warren Johnson. Tras el shock del final de la grapa anterior, Johnson aprovecha este penúltimo número para mostrarnos el origen de la relación de los padres de Lona Steelrose, y volvemos a sentir lo altas que están las apuestas contra Lona y Cobrasun y lo mucho que hay en juego de cara al climax final que nos espera dentro de un mes. Este comic está lleno de emoción, con unos momentos que hicieron que se me pusiera la piel de gallina, algo que no me hace sentir ahora mismo ningún comic de Marvel o DC. Cuando algo es muy bueno, todo parece que se ha hecho sin esfuerzo, y aunque veo la estructura que Johnson ha seguido para escribir esta Do a powerbomb, la emoción puede con todo y se transmite de principio a fin.

El dibujo de Daniel Warren Johnson con la colaboración de Mike Spicer en los colores está siempre en el tono y la potencial visual adecuada en cada momento. Y si ver los combos de los protagonistas en el ring es una pasada, casi mejor es disfrutar de los momentos pequeños en los que los personajes se conocen y sientes que se está creando un vínculo irrompible. ¡Cuánta emoción hay en todas las grapas!

Puede parecer extraño que un comic ambientado en el mundo del wrestling sea mi favorito dado que ni siquiera soy fan de este deporte-espectáculo, pero es que lo que está consiguiendo DWJ todos los meses me parece algo muy grande. No puedo recomendar más un comic que este Do a powerbomb.

Comparto las primeras páginas de esta grapa:

Ya sólo queda un número de Do a powerbomb, y pinta a que va a ser un comic lleno de acción más grande que la vida lleno de emoción, ¡Qué ganas de saber como termina la historia!!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Menú de Mark Mylod

No sabía que esperar de El menú, pero aparte del carismático reparto formado por Ralph Fiennes, Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult, saber que estaba dirigida por el productor de Succession Mark Mylod me animó a verla. Lo que no esperaba era encontrarme con una de las mejores películas del año.

PUNTUACIÓN: 9/10

Una joven pareja viaja a uno de los destinos más exclusivos del mundo para cenar en un restaurante que ofrece una experiencia culinaria única. Sin embargo, el chef (Fiennes) ha preparado un ingrediente secreto que tendrá un resultado sorprendente en los dos enamorados.

Mark Mylod es un director de cine y televisión británico y productor ejecutivo. Es conocido por su trabajo en las series de televisión Succession y Shameless, de las que ha sido productor ejecutivo. La película cuenta con un guion escrito por Seth Reiss y Will Tracy a partir de una historia de Tracy inspirada en la experiencia que vivió cuando cenó en el restaurante Cornelius Sjømatrestaurant durante su luna de miel. La película de 107 minutos de duración cuenta con fotografía de Peter Deming, montaje de Christopher Tellefsen y música de Colin Stetson.

La película destaca por su potente trio protagonista formado por Ralph Fiennes, Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult. Fiennes interpreta a Julian Slowik, un célebre chef y propietario del restaurante Hawthorne, mientras que Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult interpretan a los dos últimos comensales de su restaurante a los que les espera una experiencia única. Junto a ellos, Hong Chau, Janet McTeer, John Leguizamo y Reed Birney completarían el reparto en sus papeles principales.

Como decía, no sabía nada de The Menu más allá de la sinopsis a nivel general, pero siendo una película del productor de Succession, imaginaba que habría mucho humor negro y algo de crítica social. O al revés, mucha crítica social y algo de humor negro, en función de lo que fuera realmente la película. Además, Fiennes y Taylor-Joy son actores que hasta ahora han sabido elegir siempre proyectos interesantes, lo que ayudaba a la sensación que esta película había que verla en el cine.

Lo sorprendente es que me he encontrado un guion prácticamente perfecto que construye una historia que engancha desde el primer fotograma y te tiene enganchado hasta el final. Y en el que Fiennes y Taylor-Joy están increíbles en sus papeles protagonistas, con un carisma, una química en pantalla y una personalidad que se sale de la escala. Puestos a reconocerlo todo, si Taylor-Joy es guapa, verla maravillosa en traje de fiesta durante todo el metraje es una de las muchas guindas que tiene el pastel que es esta película.

No solo sólo la pareja protagonista, creo que todo el reparto está muy bien, cada uno con el papel que tiene que interpretar. Unido a esto, la producción es super acertada desde todos los puntos de vista. La duración de 107 minutos resulta perfecta para lo que nos quieren contar, y para ser una película contada casi completamente en una única localización, el ritmo me parece el adecuado, ya que están pasando cosas interesantes todo el rato que consiguen mantener la atención del espectador de principio a fin.

Dado que The Menu es una película que se construye a partir del giro, en esta sección no quiero comentar nada más que invitaros a ver la película en el cine. A ser posible, intentad no sabed nada de la historia, disfrutarla como yo lo hice. Es tan chulo cuando una historia te sorprende y te entretiene, y sabe crear un final perfecto como el que nos da esta película. De verdad, no os la podéis perder.

A partir de aquí voy a entrar a comentar aspectos clave de la trama CON SPOILERS, sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

The Menu me ha flipado muchísimo, sobre todo por la crítica tan bestia que hace al mundo de la alta cocina y todo los personajes que revolotean a su alrededor. El papel de Ralph Fiennes como el perturbado chef Julian Slowik es excelente, y muestra la locura de un mundo en el que el postureo domina y donde parece que se han olvidado en satisfacer al comensal en pos de agrandar el ego del chef. Salía del cine pensando lo poco que va a gustar esta película a determinados ámbitos culinarios de nuestro país, y me encanta.

Hay tanta crítica hacia este mundo desde todos sus puntos de vista que me ha volado la cabeza. Empezando por la visita a las instalaciones para enseñar que todo es natural y ecológico y en todos los casos ha sido recolectado / pescado ese mismo día para el menú que se va a servir esa noche. También al mostrar a los miembros de la cocina como unos zombies miembros de una secta que viven en estado de semiesclavitud, lo cual me recordó la polémica con ¿Jordi Cruz? y cómo los grandes restaurantes de lujo cobran un pastizal mientras se nutren del trabajo de becarios a los que pagan una miseria (o directamente no pagan) para sacar adelante sus restaurantes.

El papel de Anya Taylor-Joy como la persona normal que ve que el emperador está desnudo y que lo que presenta el restaurante es una tomadura de pelo me ha encantado. Y como es lo suficientemente valiente para decirle a la cara al chef que un menú que te deja con hambre y que es tan frío con su propuesta «conceptual» que se ha olvidado de lo que tendría que ser lo principal, satisfacer a los comensales, es una bofetada en la cara a todos los chefs estrella que buscan protagonizar las portadas de los periódicos y aparecer en los principales programas de cocina que pueblan la parrilla televisiva.

La película no deja títere con cabeza en su crítica a otros aspectos alrededor del mundo de la cocina. Empezando por el personaje interpretado por Nicholas Hoult de forma brillante, el fan zombie de estos chefs que se cree un gran conocedor del mundo de la cocina cuando no sabe ni freir un huevo frito, que para mi es una alucinante critica a los instagramers e influencers actuales. «El gran cáncer de esta era que está matando este mundo» dice de ellos el chef Slowik, más o menos. Me moría de risa con él, y como él sigue embelesado por la comida y por chef incluso cuando empiezan a matar a gente a su alrededor.

Los guionistas disparan con bala hacia la crítica culinaria que es todo pretenciosidad, inventándose cosas que no están en el plato, y el palmero que la acompaña que no sabe nada y cuando ella dice algo automáticamente la da la razón afirmando que él también lo había notado. También para los ricos que pagan y van a cenar al restaurante muchas veces por el postureo pero no saben apreciar los platos que se les sirven, ni los recuerdan minutos después de habérselos comido. Por supuesto, hay una crítica especial para los nuevos ricos de las empresas tecnológicas y para un actor cuyos mejores años ya pasaron pero que sigue creyendo ser lo más, junto a su ayudante hija de padres ricos que roba a su jefe. Las críticas a los consumidores de estos restaurantes de lujo me parece brillante, casi al mismo nivel que la que hacen al mundo de los restaurantes de lujo y sus chefs estrella.

Y por supuesto, el giro cuando se descubre que el chef enloquecido por este mundo de postureo plantea el menú conceptual definitivo que incluye asesinar a los comensales al final me ha parecido maravilloso. Que para los guionistas este mundo de platos fríos sin alma consumido por gente sin conocimientos ni corazón para disfrutarlos que sólo busca presumir solo merece arder en una llama purificadora es la guinda del pastel. No sólo eso, sino que los propios comensales aceptan su destino porque saben que en el fondo lo merecen.

El final con una Anya Taylor-Joy recordándole a Ralph Fiennes que el verdadero placer de la cocina está en preparar con cariño algo tan sencillo como una cheeseburguer que sea apreciado y disfrutado por el cliente, y que la película termine con ella viendo el mundo arder desde la distancia comiéndosela me parece una potente declaración de intenciones y un final redondo a una historia casi perfecta.

Por cierto, ahora recuerdo la estupenda The Bear estrenada en Disney+. Y aparte de recomendaros también esa serie, no cabe duda que el mundo de la cocina está de moda, y están surgiendo numerosas películas y series ambientadas en este mundo. En este sentido, me parece curioso como en ambas historias hay una crítica hacia el exigente mundo de la alta cocina y como de alguna manera la cocina «de verdad» que hace feliz a la gente y es más satisfactoria es la que se encuentra a pie de calle.

Volviendo a The Menu, qué satisfacción tan grande me ha dado una película que me ha sorprendido, con la que he conectado inmediatamente con su humor negro, y que me parece perfecta en todo lo que plantea hasta alcanzar su brillante final. Ojalá hubiera muchas más películas como esta en la cartelera, no puedo más que recomendarla a todo el mundo.

Comparto el trailer de la película:

The menu es una de las mejores películas del año, un guion increíble y unas interpretaciones a la altura. No os la podéis perder.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Crossover vol. 2 de Donny Cates y Geoff Shaw (Image Comics – Panini)

Segundo volumen de Crossover de Donny Cates y Geoff Shaw, con colores de Dee Cunniffe, que trae a numerosos invitados especiales amigos de los creadores del comic para reforzar la idea de comic meta textual que habla sobre el proceso de creación y la relación entre autores y su obra impresa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Hace cinco años el reino de ficción de los cómics colapsó sobre nuestro mundo real. Ahora, en medio del caos, se alza una nueva amenaza. Alguien, o algo, está matando guionistas de cómics por todo el país. ¡Scott Snyder! ¡Brian K. Vaughn! ¡Chip Zdarsky! ¡Robert Kirkman! ¡Brian Michael Bendis! Nadie está a salvo en el sangriento y explosivo segundo volumen de… ¡Crossover!

Este segundo volumen incluye los números 7 a 13 USA, que además de los creadores, incluyen historias de Chip Zdarsky y Phil Hester (nº 7), Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming (nº 10, Powers) y Robert Kirkman con Phil Hester (nº 12, The walking dead).

Crossover es un comic con una elevada carga metatextual, al presentar la premisa de un mundo en el que personajes de comic han penetrado en el mundo «real». En el primer volumen jugaron a sorprender al lector al incorporar a la historia a numerosos personajes del mundo indy como Madman (creado por Mike Allred), Savage Dragon (Erik Larsen), Hit-Girl (Mark Millar y Romita Jr.) y muchos otros, creando una situación en la que cualquier cosa podía pasar. En este segundo volumen la dosis de entretenimiento se mueve hacia la narración metatextual, jugando con la relación entre creador y obra y como una vez el personaje aparece impreso en el comic deja de pertenecer a los creadores y pasar a ser de los lectores.

Hablando de comics en los que se reflexiona sobre la relación de los personajes de comic con sus creadores, creo que hay una influencia y homenaje claros de Cates y Shaw a comics maravillosos como el Animal Man de Grant Morrison en el que Buddy le pedía explicaciones a su creador por todo el sufrimiento que le había hecho pasar, y en modo humorístico a la Hulka de John Byrne en el que Jennifer criticaba y acababa despidiendo a Byrne por los comics malos que estaba creando a su costa. Tengo que reconocer que dada la fama de creador de historias punkies de Cates, dentro que el comic es muy entretenido, no acaba de sorprender que la idea de Crossover ante esta relación sea hacer que un personaje de comic quiera matar a su creador. De la forma más sangrienta y chunga posible, claro.

En este volumen, más que crossover de personajes (que los hay), el cruce se realiza entre autores de comics amigos de Cates y Shaw. Ya no es que Bendis y Oeming presten a los personajes de Powers, es que Bendis aparece en el comic y un segmento del comic está escrito por el y dibujado por Oeming. De igual forma, sorprende que todo el número 7 esté guionizado por Chip Dzarsky con dibujo de Phil Hester y tinta de Ande Parks, algo que rompe como digo las expectativas previas.

Dentro de este elemento metatextual, me gusta la forma en que resaltan algo que sobre todo en el mundo mainstream de Marvel y DC se ha dejado de lado, y es que el comic es un esfuerzo colaborativo entre un escritor que imagina la historia y un artista que la transforma en imágenes y sin el cual el comic por definición no existiría. Los Vengadores de Hickman no son sólo del guionista, o no deberían ser, dado que habría que valorar a los diferentes artistas que trabajaron en ella, cosa que lamentablemente suele obviarse. Sin embargo, en los últimos años los plazos de entrega cada vez más ajustados hacen imposible que un artista pueda mantenerse en una colección, provocando las propias editoriales que hayan una sucesión de artistas sustitutos y fill-ins constantes que hacen imposible que haya una continuidad artística que sí encontramos en el indy. Hablamos tanto del Veneno de Donny Cates en lugar del Veneno de Cates y Stegman, por ejemplo, que está genial que se nos recuerde explícitamente que este crossover es tan propiedad de Geoff Shaw como de Cates, y de hecho Shaw es fundamental para darle el aspecto gráfico que al final tiene el comic.

Hablando de Shaw, su trabajo en Crossover junto al colorista Dee Cunniffe me parece que está genial y brilla a gran altura, presentando la historia de forma super dinámica y jugando sin problemas con los diferentes estilos de dibujo que se asocian a los personajes especiales que pasarán por estas páginas. He comentado muchas veces que se me hace difícil poder valorar positivamente un comic si el dibujo es montonero (o directamente mediocre), y me alegra confirmar que no es el caso en absoluto con este comic.

Dentro que el comic me ha gustado, hay una parte con la que he conectado menos. Y es que Crossover se ha vuelto menos divertido en este segundo volumen, al pasar de ser un comic que muestra una aventura protagonizada por personajes de comic, al convertirse en un comic que habla de los autores que los crean. La parte de Bendis o Kirkman puede considerarse bromas autoconscientes al enfrentarse a lo que siempre se ha dicho (y criticado) sobre sus comics y su estilo de creación, y en el caso de Zdarsky a la imagen pública que él se ha creado. Pero la parte que Cates se guarda para si mismo me ha resultado super egomaniaca y bastante ombliguista, convirtiendo la historia en un «mira que listo y ocurrente soy». Y lo que es peor, mira qué vida tan interesante tengo que provoca que este comic sea de esta manera. Unido a esto, llega a un nivel de autoconsciencia meta textural que Cates incluso introduce una pulla a la web de cotilleos comiqueros Bleeding-Cool que es imposible de entender a no ser que estés un poco al tanto de la actualidad USA, lo que de nuevo provoca que en lugar de plantear un comic entretenido, está presentando uno que presume de lo ocurrente e imaginativo que es. Cosa que lo es a medias, en mi opinión.

Cates en todo caso confirma en Crossover que es un experto narrador que entiende perfectamente el medio comiquero, creando unos estupendos cliffhangers al final de cada grapa que mantienen al lector interesando en el comic y en lo que va a pasar a continuación. En ese sentido, el cliffhanger final del tomo resulta super chulo aunque se trata de un giro que claramente se ve venir. Crossover me parece un buen comic, pero me deja cierta sensación que no es tan inteligente como Cates cree, o quiere hacernos creer. Sin embargo, puestos a no decir sólo cosas que no me han encajado, me gusta de este comic la idea que al ser todo ficción, no tiene sentido limitarte a ti mismo creando un comic cuando puedes ir a por todas si te atreves a estar dispuesto a romper tus propios límites autoimpuestos.

Por cierto, dentro que este segundo volumen de Crossover me ha gustado (aunque sin fliparme), compruebo para mi disgusto que tras la publicación de este segundo volumen en USA, no se ha publicado ninguna nueva grapa, ni siquiera está solicitado el número 14. Esto significa que vamos a tardar muchísimo tiempo en poder leer el tercer volumen, que ya veremos si es el último de la serie.

Leí que Donny Cates ha estado una temporada pachucho. Y aunque va a abandonar su trabajo en Hulk y Thor, tiene ya planificada una historia importante para Marvel, que de momento aún no puede ser anunciada. Espero que además del trabajo por encargo pueda volver a ponerse al día con su trabajo de creación propia, no sólo este Crossover, sino también Redneck, su otra serie en Image con dibujos de Lissandro Estherren, cuyo último arco se canceló y está pendiente también de publicarse.

Comparto las primeras páginas de este volumen, obra de Chip Zdarsky y Phil Hester:

Crossover me parece un buen comic pero demasiado auto consciente de si mismo, de forma que se ha perdido un poco el disfrute que debería darnos su lectura.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Caballero Luna vol. 2 de Jed MacKay, Alessandro Capuccio y Federico Sabbatini (Marvel Comics – Panini)

La nueva etapa de Caballero Luna de Jed MacKay y Alessandro Capuccio,  con color de Rachelle Rosemberg, continúa con un excelente segundo volumen.

PUNTUACIÓN: 8/10

DEMASIADO DURO PARA MORIR

¡La nueva y brillante fase de Caballero Luna, dirigida por Jed MacKay, continúa! Marc Spector tiene un misterio que resolver: ¿cómo pelear con alguien a quien nadie conoce? En Nueva York, a veces las calles son tan duras que devuelven el golpe. Y mientras el Caballero Luna se abre paso por los bajos fondos buscando respuestas, quizás encuentre algo que no espera: la derrota.

Este volumen incluye Moon Knight 7-12 y Devil’s Reign: Moon Knight One-Shot USA.

El primer volumen del relanzamiento de Caballero Luna fue una sorpresa total, y con este segundo se confirma que no estamos ante la promesa de un buen comic, sino que estamos ante una etapa del personaje que puede quedar super maja, con un Jed MacKay que ha entendido desde el primer momento las cosas más interesantes del personaje con las que merecía la pena jugar. Es curioso porque MacKay plantea este segundo volumen con una estructura igual que la primera, creando historias autoconclusivas en las primeras grapas que resultas super satisfactorias, y que van construyendo la amenaza del nuevo villano Zodiaco, estallando todo en las dos últimas grapas que forman un arco a modo de climax del volumen.

La idea del Caballero Luna como protector de los que viajan por la noche planteada por Warren Ellis le funciona de maravilla a MacKay para crear algunos números estupendos en este volumen. En este sentido el octavo número con una aventura de Luna de Cazador me parece una pasada y posiblemente la mejor grapa de este volumen, algo curioso teniendo en cuenta que no es el titular de la serie. De hecho, los personajes secundarios como Luna de Cazador o Tigra me parecen estupendos, lo que ayuda a que estemos ante una combinación ganadora. El objetivo de entretenimiento escapista a partir de buenos personajes está más que conseguido, y con el cliffhanger final tengo claro que voy a comprar el próximo volumen. ¡Misión cumplida, Marvel!

Mi valoración del dibujante Alessandro Cappuccio y el color de Rachelle Rosenberg ha mejorado respecto al tomo anterior. En lo positivo, me super flipa la representación gráfica de Caballero Luna y todo lo referido al mundo de Khonshu. Sus imágenes, sobre todo las splash pages, tienen una fuerza tremenda gracias también al color de Rachelle Rosemberg, añadiendo además una capa de expresionismo alucinante. Esto me sorprende muy positivamente, y pensando en positivo diría que Cappucio tiene aún bastante margen de mejora.

Lamentablemente, Cappucio sigue siendo un narrador muy muy normalito, con unas escenas de acción confusas y una repetición de primeros planos con caras con un toque cartoon con el que no conecto nada. ¿Puede un dibujante gustarme mucho cuando dibuja a un personaje (dos si incluyo a Luna de Cazador y en general el mundo de Khonshu) y mucho menos cuando dibuja a todos los demás? Acaba de pasar. En este tomo tenemos también al dibujante Federico Sabbatini dibujando el número 7 y el One-shot Devil’s Reign: Moon Knight. Y la verdad es que estos fill-ins hacen bueno a Cappucio, así que ya imagináis el nivel de Sabbatini.

Incluso con las cosas menos buenas del dibujo, y en esto debo repetirme y reconocer lo mucho que me gusta la forma en que Cappucio dibuja al protagonista, la verdad es que Caballero Luna es un comic sorprendente con muchísima personalidad que creo merece una oportunidad por parte de los lectores. Yo desde luego os lo recomiendo.

Comparto las primeras páginas de este volumen, dibujadas por Sabbatini, que realmente no representan el apartado gráfico real de la colección:

Caballero Luna está en buenas manos. Jed MacKay y Alessandro Capuccio nos invitan al optimismo tras un primer año estupendo lleno de personalidad. Si aún no lo has leído te invito a que lo hagas.

PUNTUACIÓN: 8/10

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