Archivo de la etiqueta: Crítica

Crítica de A propósito de nada de Woody Allen

Woody Allen ha escrito su propia biografía en el que hace un repaso a su vida personal y artística con el humor y la elegante prosa que le hizo famoso, enfrentándose a doloroso pasaje de su vida provocado por la venganza de Mia Farrow. A propósito de nada es un libro divertidísimo que ofrece una nueva luz sobre el director neoyorquino y que ningún fan de su obra se debe perder.

PUNTUACIÓN: 8/10

A PROPÓSITO DE NADA. LA AUTOBIOGRAFÍA DE WOODY ALLEN. 5ª EDICIÓN YA DISPONIBLE.

Woody Allen que durante las seis décadas que lleva haciendo cine ha escrito y dirigido cincuenta películas, nos relata sus primeros matrimonios: el más precoz con una novia de su adolescencia y luego con la maravillosamente divertida Louise Lasser, a quien es evidente que todavía adora.

También escribe sobre su romance con Diane Keaton, con quien mantiene una prolongada amistad.

Y explica su relación personal y profesional con Mia Farrow, con quien realizó varias películas ahora clásicas, y que terminó con una separación por la que la prensa sensacionalista aún no le ha dado suficientemente las gracias.

Él afirma que fue el primer sorprendido cuando, a sus cincuenta y seis años, inició una relación con Soon-Yi Previn, que entonces tenía veintiuno, y que los condujo a un romance estrepitoso y apasionado y a un matrimonio feliz de más de veintidós años.

En un texto a menudo hilarante, haciendo gala de una franqueza sin límites, lleno de creativas intuiciones y de bastante perplejidad, un icono americano cuenta su historia, aunque nadie se lo haya pedido.

Woody Allen es escritor, director y actor. Ha trabajado como humorista de monólogos y es autor de varios libros. Vive en el Upper East Side de Mahnattan con su esposa, Soon-yi, con quien lleva casado veintidós años, y sus dos hijas, Manzie y Bechet. Es un ferviente apasionado del jazz y un entusiasta aficionado al deporte.

Una de mis citas anuales en el cine que espero con más ilusión es con Woody Allen, un autor con una filmografía amplísima que forma un universo propio de temas, filias y fobias que ha ido desgranando a lo largo de una fructífera carrera de más de 50 años. Leer su biografía ha significado un repaso a una vida que aunque él insiste en calificar de normal y mediocre, me parece apasionante y significa un auténtico “quién es quién” de la escena cinematográfica y del show-business americano.

Me parece apasionante conocer la filosofía de vida de un AUTOR para el que lo fundamental es la experiencia derivada del proceso de creación, primero la escritura y luego el rodaje y montaje, para pasar página y empezar a pensar en lo siguiente. Allen sin duda se sale de la norma al expresar que no tiene ningún interés en revisar, analizar o volver a ver su obra pasada precisamente por ser pasado, además de no aceptar premios que impliquen algún tipo de competición y exijan de su asistencia, con la excepción al premio Príncipe de Asturias que recibió en Oviedo de manos del Rey. Bajo su punto de vista, sus películas son creadas únicamente para contentar su ansia artística y no para hacerle pasar por ser mejor que nadie, lo que motiva su aversión patológica a los premios.

Pero me adelanto, y lo primero es que leer los detalles de su infancia y su familia judía en Nueva York ofrece momentos divertidísimos gracias al humor irónico con el que le hemos conocido en las películas. Y aunque es muy divertido ver su búsqueda del escaqueo hasta que un familiar le dijo que era gracioso y que podría dedicarse profesionalmente al humor, parece que el objetivo principal para Allen es desmitificar su propia leyenda (si es que existe alguna), despojándola de todo glamour.

Sin embargo, su vida es un quien es quien del mundo del humor primero y del espectáculo después, ya que Allen durante estos años conoció literalmente a TODO el mundo. De hecho, me sentí a menudo un poco perdido por el aluvión de cómicos, directores de teatro o escritores famosos (en Estados Unidos) de los que yo sólo conocía una pequeña parte. En parte, esta primera mitad de la biografía me recordó a «La maravillosa Sra. Maisel» que cuenta precisamente esto mismo, como una mujer crece en el mundo del espectáculo en la Nueva York de finales de los 50 y 60. Allen incluso habla sobre Lenny Bruce en alguna ocasión, la diferencia entre Woody Allen y la sra. Maisel es que Allen LO VIVIÓ en primera persona, mientras que Maisel es un amalgama de muchas cosas, algunas reales, otras ficticias.

Me hace gracia ver que Allen se retrata a si mismo como el mismo personaje neurótico e inseguro de sus películas, extrañado de un éxito profesional y con las mujeres que aún hoy no se explica, dado que su opinión de si mismo no es precisamente buena. De hecho, es tan modesto que hasta llego a dudar si realmente él es así o nos ha dado una novelización de su vida con la imagen que los espectadores tenemos de él.

La parte de su vida personal está muy bien, y también he disfrutado con la narración cronológica de su obra en la que explica, en algunas películas más que en otras, su ambición con cada obra y el proceso de creación, con perlas graciosísimas sobre el casting, los rodajes, etc., haciendo una valoración personal de cómo cree él que salieron, opinión que a veces no coincide con la valoración universal sobre cuales son sus mejores películas. De hecho, transmite ser un profesional muy educado que no tiene ni una palabra mala para la gente con la que trabajó y prácticamente elogia a todo el mundo. De hecho, incluso a pesar de ser (supuestamente) una loca psicópata, Allen alaba repetidamente las cualidades interpretativas de Mia Farrow, considerándola una gran actriz.

Lo que nos lleva a su larga exposición del calvario que ha sufrido durante años por la venganza de Mia Farrow ante el romance de Allen (que nunca se casó con Farrow) con Soon-Yi Previn, la hija adoptiva de Farrow (nunca de Allen), que provocó la denuncia falsa de un supuesto abuso sexual contra Dylan, la hija de ambos en ese momento de 7 años, que se demostró falso en dos investigaciones rigurosas en las que Allen fue investigado como si fuera culpable.

Durante años Allen ha evitado hacer declaraciones públicas pensando que la verdad evidente de lo que pasó acabaría imponiéndose, cosa que como vemos no ha sucedido. Sin embargo, en la biografía se alarga con gran detalle añadiendo declaraciones literales de sus hijos, las niñeras y las conclusiones de los informes que clara y sin lugar a dudas le exoneraban de cualquier responsabilidad ante unos hechos que nunca tuvieron lugar porque Farrow se los inventó.

Como bien dice Allen, la gente al principio tomaba una actitud de «es la palabra de uno contra la del otro», cuando en realidad era la opinión de Farrow falsa contra la realidad de lo que pasó expresada por Allen y confirmada por dos investigaciones oficiales que le daban la razón a él. La parte de las pruebas y las conclusiones oficiales no se explica aún como son obviadas por tanta gente, incluso hoy en día.

Además, como dice literalmente en otro momento «Todavía hay dementes que piensan que yo me casé con mi hija, que Soon-Yi era hija mía, que Mia era mi esposa, que yo adopté a Soon-Yi, que Obama no era estadounidense. Pero jamás tuvo lugar juicio alguno. Jamás fui acusado formalmente de ningún delito, puesto que quedó claro para los investigadores que no había ocurrido nada.»

El calvario que ha vivido Allen es terrible, al que a pesar de ser inocente le negaron ver a su hija por culpa de un juez negligente, y comprobar como Farrow le ha ido lavando el cerebro durante décadas hasta estar convencida que el abuso sexual tuvo lugar en una habitación inexistente de su casa. Terrorífico. Como lo es pensar que Allen puede ser una abusador de menores por un única denuncia formulada en medio de una disputa por su separación de Farrow con testigos delante, cuando lleva 25 años de feliz relación con Soon-Yi y jamás nadie ha expresado el menor reproche a su vida personal o profesional.

Tras años de silencio en los que sólo uno de sus hijos y Soon-Yi salieron a desmontar las mentiras de Mia Farrow y contar la vida de abuso a la que les sometió, Allen se queda a gusto en estas páginas. Pero lo hace con educación y datos comprobables objetivamente, evitando en la medida calificar unos hechos que se explican solos. De hecho, aunque claramente él es la víctima de toda esta lamentable situación, indica con cierta ironía que se resiste a considerarse a si mismo eso ya que es feliz en lo personal, tiene la vida solucionada en lo económico y a pesar del boycott en USA a sus películas, que nos son distribuidas, y que algunos actores obsesionados por lo políticamente correcto se han negado a trabajar con él, Allen sigue haciendo cine, sus películas se estrenan con éxito en el resto del mundo, continúa tocando el clarinete y haciendo aquello que le gusta en cada momento.

Pero más allá de este elemento polémico, la verdad es que el libro es maravilloso, está super bien escrito y devoraba estas páginas regadas de divertidas anécdotas y detalles de películas míticas que son historia del cine. A sus 85 años, esta novela y sus últimas películas me muestran a un autor que se encuentra en un momento de plenitud intelectual, y espero y confío que como a Clint Eastwood, Dios o quien sea le conserve la salud durante mucho tiempo y podamos seguir disfrutando de la obra de este genio, como sus últimas Día de lluvia en Nueva York o Rifkin´s Festival.

Me lo he pasado genial con la lectura de A propósito de nada y recomiendo este libro a todo el mundo que esté interesado en el mundo del cine, no necesariamente en fans de su obra.

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Y tu, ¿has leído el libro? Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Mank de David Fincher (Netflix)

Netflix ha estrenado Mank, la nueva película de David Fincher que parece ser la gran apuesta de la cadena online de cara a los extraños Oscars de 2021. La biografía del guionista Herman Mankiewicz es un homenaje no exento de crítica al mundo del cine en los años dorados de Hollywood entre 1930 y 1940.

PUNTUACIÓN: 7/10

Biopic sobre Herman Mankiewicz, guionista de ‘Ciudadano Kane’, que repasa el proceso de rodaje de la obra maestra de Orson Welles, dirigida y estrenada en 1941. La película toma como base un guión escrito por Jack Fincher, padre de David Fincher, antes de morir en 2003. (FILMAFFINITY)

El padre de Fincher, Jack, escribió hace más de 20 años el guion de este drama biográfico sobre el guionista Herman J. Mankiewicz y su creación del guión de Citizen Kane (1941). Y aunque su hijo David tenía la intención de filmarlo, nunca encontró el momento entre sus diferentes proyectos, hasta el pundo que Jack Fincher falleció en 2003 sin que hubieran ni siquiera planes de esto llegara a realizarse. Finalmente, el año pasado se confirmó el acuerdo de Fincher y Netflix para producir esta película, que se rodó entre noviembre de 2019 y febrero de 2020, justo antes de que estallara la crisis del Covid-19.

Fincher se reúne con gran parte de su equipo cinematográfico habitual, incluido el diseñador de producción Donald Graham Burt, el editor Kirk Baxter y los compositores Trent Reznor y Atticus Ross, utilizando solo instrumentos auténticos de la época. Fincher optó por el director de fotografía Erik Messerschmidt, con quien trabajó en su serie de Netflix Mindhunter, al plantear esta película en blanco y negro para recrear el espíritu del cine de la época y la vida en el Hollywood dorado.

Para poder optar a los Oscars, la película se estrenó en cines de forma limitada en noviembre de este año, habiéndose estrenado en todo el mundo a travás de la plataforma de Netflix el pasado 4 de diciembre. Aunque luego me extenderé, Netflix domina los contenidos online siendo la cadena online con mayor cantidad (millones) de suscriptores en todo el mundo, y desde hace unos años, ha tirado la casa por la ventana para intentar ganar legimitidad y prestigio produciendo películas de las consideradas “importantes” sin reparar en gastos, para intentar arrasar en las ceremonias de premios internacionales. Roma de Alfonso Cuarón, The Irishman de Martin Scorsese o Historia de un matrimonio de Noah Baumbach son algunos de los estrenos más destacados de los últimos años, y todo apunta que la intención de Netflix es que Mank sea su gran apuesta para los Oscars de 2021.

Gary Oldman es el grandísimo protagonista de Mank gracias a su interpretación de Herman J. Mankiewicz, un escritor judio desgarbado que no se callaba lo que pensaba y que acabó muriendo por problemas derivados de su adicción al alcohol. Oldman realiza un trabajo bestial y aganta él sólo la película tanto sobrio como borracho. Fincher le ofrece un montón de momentos para su lucimiento que aprovecha para firmar una de las grandes interpretaciones de su carrera. Y ha tenido unos cuantos papeles antológicos.

El resto del casting muestra un reparto coral para contarnos cómo era la vida en el Hollywood dorado de 1930-40. Amanda Seyfried es Marion Davies un actriz estrella conocida de Mank y que acabará fichando por Warner. Arliss Howard es Louis B. Mayer, el presidente de la MGM, Toby Leonard Moore es David O. Selznick, uno de los productores iconos de la Era Dorada de Hollywood. siendo el productor de Lo que el viento se llevó en 1939. Charles Dance interpreta al magnate William Randolph Hearst, magnate de los medios de comunicación amante de Marion Davies, accionista de la MGM y sobre el que se inspira el guión de Ciudadano Kane.

Tom Burke hace de Orson Welles en la película, joven prodigio que contrató a Mank para que escribiera el guión de su vida. Lily Collins es Rita Alexander, una secretaria que ayudará a Mank a escribir el guión de Ciudadano Kane mientras convalece por una pierna rota, mientras que Tuppence Middleton interpreta a Sara, la mujer de Herman.

Además de estos actores que interpretan a personajes históricos, en Mank aparecen a modo de cameos numerosos iconos de la época, como Greta Garbo, Charlie Chaplis, Bette Davis o Clark Gable, entre otros muchos.

Empezando con los elementos positivos de la película, no hay duda que siendo una película de David Fincher Mank técnicamente es espectacular, y va a estar probablemente nominada en la mayoría de cuestiones técnicas. La fotografía es perfecta y transmite el tono crepuscular de las películas en blanco y negro. No soy un experto en cine clásico, pero la planificación de muchas escenas con el punto de cámara tal y como lo decide Fincher, los contraluces, etc… me recuerdan un montón de películas icónicas. O tal vez no a película concretas, sino al feeling que esas película debían transmitir.

La música de Trent Reznor y Atticus Ross también me ha parecido maravillosa y creo que se van también directos al Óscar con su banda sonora. En contraste con los sonidos industriales malsanos de obras previas, en Mank plantean la recreación del espíritu del cine clásico y crean una partitura creada con una orquesta o banda de música que utilizan únicamente instrumentos existentes en esa época.

Pero es que además el diseño de producción es perfecto y nos traslada al Hollywood clásico de forma maravillosa, con un vestuario, un maquillaje y un diseño de sonido que nos mete de lleno en la Meca del Cine.

Además, Fincher está tan obsesionado de recrear el feeling del cine clásico que hace el montaje de Kirk Baxter, que también está espectacular, copie las transiciones entre escenas con ventanillas que se cierran o fundidos en negro típicos de la época, seguidos de planos exteriores generales que nos introducen en la siguiente escena. Hay un elemento que no me ha cuadrado mucho y es que incorporan al metraje final elementos como los puntos negros que marcaban al proyeccionista cuando tenía que cambiar de rollo, lo cual era une necesidad técnica, no algo puesto ahí para agradar. Es por esto que añadir este tipo de datalles puede que recuerde el cline clásico pero para mi no aporta nada y llega a distraer con algo que no debería estar ahí.

Mank es Gary Oldman, y es su estupenda actuación lo que mantiene a flote a la película a pesar de un guión demasiado episódico al que le falta un punch dramático y un foco concreto. Junto a Oldman, el resto de actores están bien, aunque al no conocer a los personajes históricos no puedo decir si realmente han hecho justicia a estas personas o no. En todo caso, no tengo ningún problema con las interpretaciones. Además, dentro de su pequeño papel, Amanda Seyfried está guapísima como la actriz Marion Davies, con toda la belleza que las estrellas de Hollywood transmitían en la pantalla que las acabaron transformando en iconos.

Hay algo en Mank que no me ha cuadrado, y es que todo en ella me transmite que Fincher por primera vez en su carrera ha pensado «me muero de ganas de ganar un Óscar pero no sé cómo hacer que no se note demasiado, porque se supone que un AUTOR como yo no se preocupa por esas cosas mundanas como son los premios». Y la línea más recta era conseguir este reconocimiento con una película sobre el mundo del cine, sus profesionales y su historia, que además pudiera plantear conexiones entre esos hechos y la actualidad de la sociedad americana.

Entiendo que siendo un guión de su padre fallecido, cosa que he descubierto mientras escribía esta reseña, debe haber un indudable componente emocional para Fincher, pero debo decir que la fría y perfecta narrativa del director me impide verla, la verdad.

En todo caso, creo que el primer y principal problema es a partir de un guión que no ha estado a la altura, planteado con constantes saltos temporales desde 1940 en que Mank escribe el guión de Ciudadano Kane desde una cama, hacia 1930 para ir mostrando a modo casi de anécdotas elementos más o menos inconexos destinados a mostrar como era la vida en el Hollywood de los años 30 para los profesionales que trabajaban para los grandes estudios. De esta forma se forman dos narrativas, pero ninguna consigue enganchar durante el visionado porque le falta punch.

No hay emocionantes epifanías mientras escribe Ciudadano Kane, ni Mank mejora como persona, simplemente en una escena faltan 15 días para que venza el plazo y no han escrito ni la mitad, y a la siguiente escena ya está todo el guión escrito como por arte de magia. A esta mitad le falta algo, no se qué exactamente, quizá incluso interés por lo que está pasando teniendo en cuenta la forma en que nos lo cuenta Fincher, o su no-relación con Orson Welles.

Y si el “presente” de 1940 no funciona, tampoco el pasado de Mank durante la década de los 30 lo hace. Empezando porque la narración fragmentada que comentaba antes hace que nada tenga una potencia dramática. Esta parte está planteada para mostrar algunos de los vicios y problemas del sistema de estudios de Hollywood como son la explotación de los trabajadores al reducirles los salarios a sus empleados cuando no eran necesario ante la falta de unos sindicatos potentes, o el germen de lo que años más tarde se convirtió en la caza de brujas del McCarthismo contra los profesionales del cine a los que se les acusó de “comunistas”.

Este pasaje muestra además la conexión del poder económico con los productores de Hollywood, que consiguieron cambiar el sentido del voto de unas elecciones en California en 1934, al boicotear la campaña a Gobernador del demócrata Upton Sinclair, realizando la MGM una película difamatoria que decantó la campaña electoral a favor del republicano Frank Merriam en el poder. Esto provoca la muerte de un amigo de Mank, que tampoco acaba de funcionar como drama porque la escena no está bien construida ni habiamos visto tanto a dicho personaje para que nos preocupáramos por él para empezar.

Este pasaje merece un comentario, porque creo que Fincher quiere que se interprete desde el punto de vista de 2020 como una reflexión sobre que las “fake-news” ya existían hace 80 años y no son algo nuevo. Los poderosos siempre han contado con los medios para hacer que salgan elegidos los candidatos que mejor se adaptan a sus necesidades, que obviamente no se corresponden con las necesidades de la gente normal. Sin embargo, si tenemos en cuenta que Trump ha perdido la presidencia de los Estados Unidos tras la vergonzosa campaña de todos los medios de comunicación “tradicionales” contra él, que abandonaron cualquier duda que pudiera haber sobre su “neutralidad” en campaña electoral, queda la duda sobre ¿quién es el poderoso aquí? ¿A quién querían en el cargo y sobre todo a quién querían desalojar del poder? Y ojo que Trump me parece un personaje terrible, pero lo que ha pasado en las elecciones de los EE.UU. No es ni medio normal. Resaltar en diciembre de 2020 este elemento de 1934 sobre que los medios de comunicación amañan elecciones no creo que vaya a servir para criticar a quien creo que Fincher quería criticar, la verdad.

Por otro lado, comentaba antes que Fincher ofrece momentos de sobra para que Oldman se luzca, entre los que sobresale el gran climax de la película que es un largo monólogo de más de 5 minutos en el que un Mank borracho se enfrenta a William Randolph Hearst y a Louis B. Mayer en una fiesta. Sin embargo, este climax fracasa porque… ¿les cuenta lo que va a ser el guión de Ciudadano Kane? ¿Ese es el climax? Lo siento, pero no funciona en absoluto, y de hecho no tengo claro que aunque Fincher pueda pensar que este despliegue interpretativo va a ser del gusto de los académicos, no tengo claro que sea lo que ellos realmente buscan.

Teniendo en cuenta la película aún siendo históricamente correcta muestra a las mujeres protagonistas prácticamente como floreros sin importancia real en la trama, dudo mucho que esta propuesta vaya a agradar a una gran parte de los académicos, sobre todo las mujeres.

En 1942, Herman Mankiewicz y Orson Welles ganaron el Oscar de la Academia a Mejor Guión Original. Sin embargo, Ciudadano Kane fue un desastre en la taquilla debido en parte por el boycott provocado por William Randolph Hearst, y marcó el final de las carreras de ambos. Mank no volvió a escribir un guión (indicado al final de la película) y Orson Welles perdió el “final-cut” y sus siguientes películas ya nunca tuvieron el nivel de libertad y creatividad que disfrutó en Ciudadano Kane.

Aunque Ciudadano Kane es historia del cine por muchos motivos y por su indiscutible calidad, el mensaje de la película parece ser que no compensa enfrentarse a los poderosos en vida, aunque tu obra trascienda a tu muerte y se convierta en universal. Otro detalle interesante es que la película se decanta por la idea que Welles a pesar de ganar el Oscar junto a Mank, no tuvo nada que ver en la escritura del guión, algo que ha sido objeto de disputa académica y sobre lo que no me atrevería decir que esta sea la versión correcta de la historia. Tampoco que no lo sea.

Mank ha supuesto una pequeña decepción y se va a quedar muy lejos de mis películas favoritas de Fincher. En todo caso, siendo Fincher, siempre hay elementos que merecen la pena ser descubiertos y considero que no hay excusa para no ver esta película estas navidades, aprovechando el estreno en Netflix.

Comparto el trailer de la película:

Mank va a ser una película que va a generar (ya lo está haciendo) un encendido debate cinematográfico. No va a estar dentro de mi Top-5 del director, pero Fincher sigue siendo un autor que seguiré viendo todo lo que estrene, ya sea en salas de cine o en la pequeña pantalla gracias a mi suscripción a Netflix.

PUNTUACIÓN: 7/10

Espero vuestros comentarios, gracias por leer este post. Y si te gustó la reseña, te invito a que la compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Thor 6 de Donny Cates y Nick Klein (Marvel Comics – Panini)

Donny Cates y Nick Klein culminan su primer arco en el comic de Thor publicado este mes de diciembre por Panini por todo lo alto, al asistir al último combate del Dios del Trueno contra Invierno Negro.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La muerte del Rey Thor. El Invierno Negro tiene el poder de revelar el fin de cualquiera. Y si la visión es cierta… ¡Asgard va a necesitar que alguien ocupe el trono! Pero Thor no es un rey cualquiera. Incluso la muerte de toda existencia debería temerlo.

Este número incluye el número 6 USA.

Tras la histórica etapa de Jason Aaron, debo reconocer que tenía cierto vértigo ante lo que se le venía encima a Thor teniendo a Donny Cates como guionista. Una vez finalizado «El Rey Devorador», las sensaciones son positivas. Por un lado, Cates nos ofrece el nivel de épica y espectáculo a nivel cósmico que Thor merece. Estos seis primeros números han resultado geniales leídos mes a mes y también leídos de un tirón, cosa que hice para escribir esta reseña.

Hay que reconocer que Cates plantea todo desde el espectáculo y la majestuosidad, y en esa vertiente este Thor está muy bien. Sin embargo, en lo referido a la caracterización no se si acabo de reconocer a este Thor, no hay nada realmente erróneo pero tampoco acabo de ver sus señas de identidad. Aunque parece que la lucha por seguir siendo digno y poder empuñar a Mjolnir va a seguir siendo un elemento importante en esta etapa.

Además, los giros, las sorpresas y los cliffhangers que quitan el hipo en cada números son otras de las señas de identidad de Cates, así como los saltos temporales en la narración para conseguir que la historia sea más impactante. Y en este primer arco parece que no se ha guardado nada, poniendo toda la carne en el asador para que los lectores sigamos comprando Thor. Y hablando de sorpresas, la más gorda se la guardó para este último número, en el que la lucha final contra Invierno Negro acaba no siendo lo que el propio Cates había sugerido que podría ser en el número anterior. De nuevo, Cates rompiendo las expectativas, aunque en este caso, no acabo de tener claro si en este caso para mejor, pensando en las repercusiones a largo plazo para el Universo Marvel.

En el apartado artístico, Nic Klein con los colores de Matt Wilson han ofrecido unas páginas espectaculares en este primer arco, con una épica a rabiar y aprovechando de forma espectacular los numerosos momentos para el lucimiento que Cates les ofrece. En concreto, las dos dobles splash-pages de este número son de las que quitan el hipo y que nos tendrán hablando de ellas durante bastante tiempo.

Dicho esto, reconozco que empiezo a verle un poco las costuras a Cates y a su estilo de hacer que cada arco no acabe de cerrarse ya que de alguna manera sirve de prólogo del arco siguiente. Está claro que en el complejo mundo del comic americano, con comics que siguen publicándose por los pelos ante las ventas menguantes en el canal de las librerías de comics, hay que ofrecer espectáculo en cada número y además dejarte con ganas de querer volver el mes que viene a por más. En este sentido, veo a Cates como un alumno aventajado de Robert Kirkman. Sin embargo, no tengo claro que algo que sale en este último número lleguemos a verlo alguna vez en este comic en continuidad (si es un sueño o una realidad alternativa no cuenta), con muchas posibilidades de que quede en un «shock-value» vacío. Y quedarme con esta sensación ante este último momentazo no mola.

Comparto dos páginas de este último número de «El Rey Devorador»:

Thor está en buenas manos. No se si llegaremos al histórico nivel anterior, pero si tengo claro que Donny Cates y Nick Klein van a darnos una etapa repleta de épica y momentazos super entretenidos.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿Habéis leído este comic, qué os ha parecido? Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes, ahora no hay excusa. Espero vuestros comentarios. Y como siempre, si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

¡Saludos a todos!

Crítica de The Mandalorian 2×06 (Ep. 14 – La Tragedia) Disney+ CON spoilers

Tras el maravilloso episodio de la semana pasada, uno pensaría que The Mandalorian iba a levantar el pie del acelerador esta semana, pero nada más lejos de lo que acabamos de ver, ya que «La Tragedia» dirigido por Robert Rodríguez ha sido brutal en el sentido más literal del término.

ARTÍCULO CON SPOILERS

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El Mandaloriano y el niño viajan a un lugar antiguo.

Jon Favreau vuelve a la escritura de este sexto episodio de la segunda temporada, que es continuación directa del anterior, y en el que veremos la llegada de Mando y el niño Grogu al planeta Tython buscando las ruinas de un templo Jedi que les den respuestas que buscan.

El episodio está planteado como una gran escena de acción y Favreau se ha traído a Rober Rodríguez (El Mariachi, Sin City) para que aplique su magia al mundo de The Mandalorian. Y, ¡oh boy, menudo episodio más bestial!

El episodio está lleno de sorpresas y retornos inesperados. En primer lugar, el localizador colocado en el Razor Crest en el episodio 2×04 hace que el Imperio liderado por el Moff Gideon (Giancarlo Esposito) siga sus pasos hasta Tython con sus nuevos Dark Troopers robóticos, que ofrecen un momentazo chulísimo y que apuntan que los próximos episodios pueden ser interesantísimos, al enfrentarse Mando a enemigos con armadura impenetrable como la suya.

Por suerte, Mando va a tener ayuda, ya que Fennec Shand (Interpretada por Ming-Na Wen), vista por primera y última vez en el 1×05 The Gunslinger) y que creíamos muerta, aparecerá también en Tython junto a Bobba Fett !! (Temuera Morrison), que hizo su sorprendente aparición en el primer episodio de esta segunda temporada y que ahora llega con su icónico Slave I (nave que ha estado 30 años en casa de mis padres junto a todos los muñecos).

Mando (Pedro Pascal) lo está teniendo difícil en esta temporada, ya que la semana pasada Ahsoka Tano (Rosario Dawson) robó completamente el episodio, y en este Bobba hace lo mismo, ofreciendo unos momentazos alucinantes mientras destroza a los Stormtroopers.

Favreau y Filloni parecen tener claro que Bobba Fett es un personaje que se convirtió en super popular de forma totalmente inesperada en los años 80, dado que realmente no hizo nada interesante en las películas de la primera trilogía, más allá de aparecer en pantalla. Y en mi opinión, han planteado este episodio para sacarse esa espinita de encima, dándole el momento de gloria que Fett no tuvo en su momento. Y es una gloria brutal, realmente merecida.

The Mandalorian está ofreciendo un espectacular entrenimiento semana tras semana, en el que cada epsodio aporta algo diferente que consigue dejar al espectador puesto en pie aplaudiendo ante lo que acabamos de ver. Hay que destacar la planificación que Favreau y Filloni han hecho de toda la narrativa, ya que eligieron la primera temporada para establecer el mundo en el que Mando iba a vivir sus aventuras, empezando poco a poco y creándolo todo a fuego lento, y diría que en esta segunda se han desatado para disfrutar y hacer disfrutar a los aficionados con todas las conexiones con el mundo de Star Wars que estaban ahí si se atrevían a utilizarlos. Y lo que están consiguiendo es muy grande.

Quedan tan sólo dos episodios para terminar la temporada y por lo visto al final de este episodio, en el próximo veremos a Mando organizando la fuga de prisión de Migs Faifel (Bill Burr, al que vimos en 1×06 – The risoner) para que le ayude a localizar a Moff Gideon de cara al climax de la temporada, que llegará en el episodio 8. Hay tantas opciones a disposición de Favreau que ni me imagino por donde van a ir los tiros. ¿Se va a quedar con las fichas que ya tienen sobre la mesa o aún nos va a presentar a algún otro personaje? ¿Thrawn? ¿Kanan, el Jedi de Star Wars Rebels, que haya sentido la llamada de Grogu en el tempo de Tython? ¿Alguien aún más grande cuyo nombre empieza por L y tiene una U, una K y una E? Soñar ahora mismo no cuesta nada, y resalta el hecho que The Mandalorian nos ha devuelto la ilusión de una forma impresionante.

El disfrute que nos está ofreciendo The Mandalorian es muy muy superior a la última trilogía de películas, y cada vez tengo más claro que es en la televisión y con creadores que aman este universo donde Star Wars puede conseguir el nivel de aventura, sorpresa y espéctaculo que los fans llevamos demandando durante muchos años.

¡Qué gran momento para ser fan de Star Wars!

Comparto el teaser del episodio:

The Mandalorian se dirige hacia el final de esta segunda temporada y seguimos con episodios que nos dejan en lo más alto. ¡Qué bueno es Favreau!!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Espero vuestros comentarios, gracias por leer este post. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Criminal vol. 1 de Ed Brubaker y Sean Phillips

Ed Brubaker y Sean Phillips forman una de los equipos creativos de mayor longevidad y consistencia del mundo del comic mainstream americano. Y su leyenda dentro del mundo independiente y los comics de creación propia empezó con Criminal, la maravillosa antología de género negro que crearon en 2006 dentro del sello Icon de Marvel Comics. Hoy hablo del primer volumen de esta serie, que tuvo una duración de 10 episodios y dos arcos argumentales: Coward y Lawless.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO INSTANTÁNEO.

Criminal es un comic de género negro sobre las personas que viven en el lado equivocado de la ley. En Coward (Cobarde), la primera historia, el carterista Leo Patterson, un hombre que siempre se deja una salida, se ve arrastrado a un atraco peligroso en el que mantenerse fuera de peligro puede resultar imposible.

El segundo arco de la serie, Lawless (literalmente “que no obedece las leyes, ilegal”, pero también es el apellido del protagonista), es la historia de Tracy Lawless, un militar que regresa a casa tras años en diversos frentes para descubrir quién asesinó a su hermano menor y cuánto los ha condenado a ambos su historia familiar.

Ed Brubaker es uno de los principales guionistas del mundo del comic americano. Nacido en Maryland en 1966, los primeros años de su vida los pasó viajando por todo el país debido a los traslados que su padre, militar de profesión, tuvo durante varios años. Fue su padre el que le inculcó el amor por la lectura, los comics y el género negro y revistas pulp de los años 50, 60 y 70, así como la ilusión de dedicarse profesionalmente a la escritura, apoyado por el hecho que un tío suyo, John Paxton, fue guionista en la Edad de Oro de Hollywood.

Lowlife (1995), comic semi-autobiográfico escrito y dibujado por él y editado por Caliber Comics, es cronológicamente el primer comic suyo que poseo (aunque no fuera el primer comic suyo que comprara). Junto a este comic, en 2001 publicó The Fall junto a Jason Lutes en la editorial Drawn & Quarterly, una historia también interesante y ambientada dentro del género negro.

Ya en 1995 Brubaker fue fichado por DC Comics, empezando a escribir historias para el sello Vertigo. Prez, Smells like teen President (1995) fue su primera obra. Tras esta historia corta, una de sus obras más recordada e importante de cara al futuro es Scene of the Crime (1999), miniserie de 4 números dibujada por Michael Lark y entintada por Sean Phillips, que marcó la primera colaboración con estos autores.

Tras firmar en 2000 un contrato en exclusiva con DC escribe algunos comics de Batman, pero es su reimaginación de Catwoman junto a Darwyn Cooke en 2001, más cercana a las raíces noir que a la versión ochentera de Frank Miller, lo que le valió el éxito de crítica y público. En 2003, escribió junto a Greg Rucka uno de los mejores comics de DC del siglo XXI: Gotham Central, serie planteada desde el punto de vista de los policías de Gotham, hombres y mujeres normales que tenían que enfrentarse a amenazas muy por encima de sus posibilidades.

Otro momento importante llegó en 2003, cuando empezó a publicar Sleeper dentro del sello Wildstorm (que en ese momento ya era propiedad de DC Comics) ya junto a Sean Phillips, que marcó el inicio de una colaboración que continúa hasta nuestros días. Sleeper es la historia de Holden Carver un operativo super poderoso que se había infiltrado en el mundo criminal de este universo siguiendo órdenes de John Lynch, director de International Operations, el equivalente de SHIELD en este universo. Lynch sufre un atentado que le deja en coma en Point Blank, miniserie dibujada por Colin Wilson que servía de prólogo de este comic, lo que deja a Carver atrapado sin ningún aliado si posibilidad de salida.

Esta miniserie de encargo fue un éxito de crítica pero las ventas no funcionaron y fue cancelada en su número 12. Sin embargo, Wildstorm confió en la calidad del comic y les permitió publicar una segunda temporada de 12 episodios más en los que pudieron terminar su historia de forma super satisfactoria. La mezcla de super héroes, la paranoia del género de espías y el género negro con elevadas dosis de sexo convirtió a Sleeper en un comic diferente a todo lo que se estaba publicando en ese momento.

Tras terminarse su contrato en exclusiva con DC, Brubaker comienza a trabajar para Marvel Comics, creando el que posiblemente sea uno de los 5 mejores comics del siglo XXI de Marvel, el volumen 5 de Capitán América junto a Steve Epting, con unos primeros 25 números son el regreso de Bucky / Winter Soldier que son sencillamente perfectos. Aunque Brubaker firmó en exclusiva con Marvel en 2005, el acuerdo dejaba fuera los comics en los que ya estaba trabajando previamente en DC, Gotham Central y Sleeper.

Además, del Capi, Brubaker escribió una notable etapa de Daredevil en 2006 junto a Michael Lark justo después de la salida de Brian Michael Bendis de la serie, y una no tan buena etapa en Uncanny X-Men junto a Billy Tan. También en 2006 creó junto a Matt Fraction la estupenda, aunque corta, etapa de 16 números en The Inmortal Iron Fist.

El volumen 2 de Sleeper terminó en Mayo de 2005, tras lo cual Brubaker y Phillips empezaron a pensar en su siguiente colaboración. Su amor por el género negro les hizo decantarse por Criminal dentro del sello Icon de Marvel Comics. En este sello Marvel publicaba comics de sus autores estrella en los que los autores conservaban los derechos de la obra, como una forma de mantenerles contentos y que nos se fueran a Image. Para que veáis el nivel, dentro de Icon surgieron comics como Powers de Bendis y Oeming, Kabuki de David Mack, Dream Police de J. Michael Straczynski o Kick -Ass de Mark Millar y John Romita Jr., Empress de Millar y Stuart Immonem y Men of Wrath de Jason Aaron y Ron Garney entre otros. Brubaker y Phillips publicaron también en Icon las dos miniseries de Incognito, serie que buscaba recuperar las sensaciones de Sleeper con una historia en la que se mezclan los super poderes con tramas de espionaje y agentes dobles.

En Enero de 2012, Brubaker y Phillips empezaron a publicar en Image Comics Fatale y el resto de su producción a partir de ese momento, además de reimprimir sus obras previas Criminal e Incognito. En 2013, firmaron un acuerdo con Image que sigue vigente bajo el cual Image se compromete a publicar cualquier cosa que produzcan sin necesidad de tener que venderles primero el argumento, lo que les ha proporcionado la libertad creativa definitiva que durante tantos años estaban luchando por conseguir.

Su última novela gráfica Pulp ha sido la obra de la pareja que más rápido a agotado su primera tirada hasta la fecha, tanto que una tirada destinada a durar un año se agotó en aproximadamente dos meses. Y tengo muchísimas ganas de comprar Reckless, su nueva novela gráfica de 144 páginas que se publica este mes de diciembre y que inaugura un nuevo formato para la pareja, las novelas gráficas serializadas protagonizadas por un mismo personaje, imitando p.ej. las series de novelas de personajes tipo Parker. De hecho, en una iniciativa sin precedentes que yo recuerde, Brubaker anunció que la segunda novela gráfica de Reckless ya está también terminada con fecha de publicación marzo de 2021, tan sólo tres meses después de esta primera.

Sean Phillips es un artista británico nacido en 1965. Tras graduarse empezó a trabajar en 1988 con John Smith en New Statesmen en la editorial Crisis, además de ilustrar algunos números de Judge Dredd para 200AD.

Como parte de la “invasión británica” de DC Comics, empezó a trabajar en varias series desde 1990, realizando una larga etapa en Hellblazer junto a Paul Jenkins entre 1995 y 1997. Antes de ello coincidió con Brubaker en Scene of the Crime (1999), entintando a Michael Lark. También dibujó parte de la etapa de Joe Casey en Wild C.A.T.s, para Wildstorm, lo que posiblemente le abriera las puertas a dibujar Sleeper.

Con el traslado de Brubaker a Marvel ya en el siglo XXI, Phillips firmó junto a Robert Kirkman las dos primeras miniseries de Marvel Zombies, que significaron un enorme éxito de ventas para Marvel. La primera miniserie se publicó a finales de 2005 antes de la primera miniserie de Criminal. Marvel Zombies 2, publicada entre octubre de 2007 y febrero de 2008, fue publicada entre los volúmenes 1 y 2 de Criminal.

Un guionista tiene la ventaja de poder escribir varias series a la vez. Sin embargo, los artistas por regla general sólo pueden dibujar un único comic al mes, lo que hace imprescindible para ellos el elegir bien la opción que pudiera resultar más rentable no solo creativamente, sino económicamente. Es por esto que aunque Criminal empezó a publicarse en 2006, las diferentes miniseries fueron alternándose con otros trabajos de encargo para Marvel como fueron las miniseries de Marvel Zombies o en 2010 la miniserie The Dark Tower: The Gunslinger – The Journey Begins. A partir del traslado de su obra a Image en 2012, Phillips ya se ha centrado en la creación de obras 100% de creación propia junto a Ed Brubaker.

Phillips ha trabajado de forma estable con varios coloristas, empezando por Val Staples, colorista de los dos primeros volúmenes de Criminal y de Incognito, así como Elisabeth Breitweiser en los primeros números de Criminal en Image así como en las series The Fade-Out y Killed or be killed. En los últimos años, Jacob Phillips, el hijo de Sean, ha coloreado su obra desde la novela gráfica My Heroes have always been junkies de finales de 2018.

Entrando en materia con este primer volumen de Criminal, la idea principal de Brubaker y Phillips era desarrollar una serie que sirviera de contenedor casi a modo de antología de todo tipo de historias que tuvieran el amor por el género negro como hilo conductor. Es por esto que el comic está planteada como miniseries que pueden leerse de forma independiente, aunque Brubaker siempre ha recomendado leerlas en el orden en que se publicaron porque hay numerosas conexiones entre los personajes.

El formato de miniseries independientes ofrecía además la suficiente flexibilidad para poder alternar otros encargos económicamente más interesantes en un momento en que Brubaker y Phillips no eran tan conocidos como lo son ahora. En este sentido, si las ventas de Criminal no hubieran funcionado, algo muy posible dado que los comic noir parecía que no tenían viabilidad comercial, hubieran podido cerrar la serie en cualquier momento, y volver a los trabajos de encargo para Marvel o DC. Por suerte, eso no llegó a pasar nunca, y Brubaker siempre cuenta que se sigue asombrando al comprobar que cada comic suyo vende más que el anterior. De hecho, tras estos dos primeros arcos de Criminal que forman el volumen 1 de la serie, su siguiente colaboración Incognito superó por mucho las ventas del comic noir.

El primer arco de cinco números, Coward, publicado entre octubre de 2006 y febrero de 2007, está protagonizado por Leo Patterson, un criminal de poca monta con su propio código de conducta, una gran inteligencia y un trauma del pasado, y marca el tono y lo que podemos esperar de este mundo noir de personajes rotos y vidas criminales sin esperanzas. El padre de Leo, Tommy, era un criminal muy conocido en su época que murió en la cárcel tras ser condenado por el asesinato de su socio y amigo Teeg Lawless, un suceso que dejó marcado a Leo. Es por esto que Leo siempre planea sus golpes pero prefiere retirarse ante la menor sensación de que exista un peligro.

Policías corruptos, un robo que sale mal, un amor condenado desde el principio y un protagonista que acaba rompiendo todas las reglas que le mantuvieron con vida hasta ese momento son algunas de las claves de un brillante primer arco que transmite noir de principio a fin. En este primer arco, aparte de detalles de la infancia de Leo, conoceremos a personajes recurrentes en la serie como es Gnarly, un fornido ex-boxeador que se encarga de la barra del Undertow, el antro donde se reúnen los criminales de la ciudad y que es una especie de territorio neutral. Su amiga de la infancia Jenny, ahora agente de Asuntos Internos de la policía, también volverá a aparecen en otras historias posteriores.

Criminal transmitía que era un comic muy especial desde el minuto uno. Además de la fantástica historia de Brubaker y las maravillosas portadas y el arte de Phillips con color de Van Staples, cada número venía con estupendos análisis de clásicos del noir a modo de extras, algo aún hoy único en el mundo del comic.

De hecho, un detalle muy chulo de estos extras es que sólo podían encontrarse (inicialmente) en la edición de grapa, a modo de premio para los lectores en este formato de cuyas ventas dependiera la supervivencia de esta serie. Este es un detalle super chulo que es lo que ha hecho que siempre que sea posible continúe comprando todo lo que publican en formato grapa.

El sexto número marca el comienzo del segundo arco de Criminal, Lawless, publicado entre mayo y octubre de 2007, en el que conoceremos a Tracy Lawless, uno de los dos hijos de Steeg (mencionado en el primer arco, que fue asesinado por Tommy Patterson). Tras años en el ejército intentando dejar atrás su pasado, vuelve a casa al descubrir que su hermano Ricky murió asesinado meses atrás. Tras robar un transporte de dinero ilegal para conseguirse financiación, algo que tendrá graves consecuencias posteriores, Tracy llega a la ciudad y consigue infiltrarse en la antigua banda de su hermano Ricky, para descubrir qué le pasó y quién le asesinó.

La banda tiene a la vista un golpe que puede ser muy beneficioso, si no se matan antes. Además, todos sabemos que el protagonista de una historia noir no debe liarse con la chica mala, pero que esto sea inevitable no lo hace menos interesante.

Esta historia nos sirve para conocer más detalles de la infancia de Tracy Lawless y su hermano Ricky con un padre tiránico que les maltrataba, mientras en el presente el cerco se estrecha mientras todos buscan su premio. Al final, como en las mejores historias noir, Tracy encuentra respuestas, per no son las que esperaba ni le sirven de consuelo, a la vez que descubre que la venganza nunca es la solución de nada y que, al final, se encuentra atrapado en la misma tela de araña de la intentó escapar hace tantos años al alistarse en el ejército. Volvió por la venganza, pero acaba descubriendo que no puede escapar de la familia ni los recuerdos.

En este arco conoceremos a Sebastian Hyde, el capo criminal que controla la ciudad, a su guada-espaldas Chester y a Jacob Kurtz, amigo de la infancia de los hermanos Lawless y de Leo Patterson, al que veremos también en varios arcos posteriores.

Tracy Lawless enlaza con los tipos duros de pocas palabras, de películas como Get Carter o Equalizer, que no conviene enfadar y que siempre hay que tener a tu lado en una pelea, y es uno de los grandes personajes de la serie, del que veremos en próximos volúmenes más aventuras en el presente y durante su niñez.

En este sentido, hay que destacar que a partir de un primer arco introductorio correcto en el que parece que Brubaker y Phillips juegan un poco sobre seguro, es en este segundo arco cuando la serie realmente despega y empezamos a ver las enormes posibilidades narrativas de Criminal.

Otro detalle fundamental de este primer volumen de Criminal es que aunque Tracy Lawless y Leo Patterson son criminales y cometen delitos, NO son malas personas y tienen un fuerte sentido moral de lo que es correcto e incorrecto, además de ser unas víctimas de sus infancias desgraciadas, que les dejaron marcados.

El noir de perdedores de Coward y la búsqueda de venganza de Lawless son fuente inagotable de historias del género, pero faltaría la pieza fundamental en la que Criminal se apoyó más adelante, que son las historias de criminales malas personas cuyos actos son totalmente amorales e injustificables.

El dibujo de Sean Phillips me parece una maravilla, convirtiéndose para mi en el artista NOIR por excelencia. Phillips se caracteriza por ser un maestro a la hora de crear la ambientación noir perfecta para estas historias, creando personajes que siempre se encuentras semi ocultos grandes manchas oscuras que les envuelven.

Sus personajes respirar realismo en cada una de sus expresiones faciales, y son siempre super reconocibles. Además, sabe añadir a sus dibujos una faceta arquetípica (el duro, el jefe criminal anciano, el loser delgado con gafas, la feme-fatale) que ayuda a situarte desde la primera viñeta en la historia. A destacar también su elegancia a la hora de mostrar las numerosas escenas sexuales, obligatorias también en toda historia noir que se precie, que transmite toda la sensualidad y el deseo ardiente del momento.

En este primer volumen de Criminal Phillips colabora con el colorista Val Staples, consiguiendo unos resultados estupendos. Su ciudad es gris como los crímenes que van a cometerse, con algunos estallidos puntuales de color que resaltan los principales momentos de la historia. Si Phillips es el perfecto dibujante noir, es sin duda también gracias a sus estupendos coloristas que ayudaron a amplificar sus virtudes y minimizar sus defectos.

Si tengo que comentar algo menos bueno de su arte, su viñetas siempre has sido un pelín más estáticas de lo que me gustaría con una fluidez entre viñetas sólo correcta. Esto lo compensa de sobra con su ambientación y el carisma de sus personajes, pero me veo en la obligación de comentarlo. De hecho, me parece espectacular como ilustrador que resume una escena en una única viñeta que congela el momento más icónico, como vimos en obras posteriores como en Kill or be killed o The Fade Out.

Aparte de su arte interior, destaco además las maravillosas portadas, que en mi opinión son verdaderas obras de artes que perfectamente podrían exponerse en un museo. Desde el primer número de la serie, el propio hecho de tener un comic con una portada doble “wraparound” también era un detalle que separaba a Criminal del 99% de comic que se publicaban en USA en ese momento, y transmitía un carisma personal e intransferible.

Además, otro detalle interesante de Criminal es que en los siguientes volúmenes de Criminal mejoraron el gramaje del papel y mejoraron considerablemente la producción del comic, lo que resalta el interés de Brubaker y Phillips de controlar y en la medida de lo posible mejorar el producto final que ofrecían a sus lectores, que al final es su tarjeta de presentación ante el mundo.

En resumen, este primer volumen de Criminal fue una perfecta aproximación al mundo noir de Brubaker y Phillips, que fueron refinando su fórmula en sus siguientes trabajos en común, hasta crearse una de las marcas de calidad más conocidas y destacadas del mundo del comic americano. Si te gusta el género negro, Criminal es una lectura obligada.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO INSTANTÁNEO.

¿Habéis leído este comic, qué os ha parecido? En serio, si te gusta el género negro no te lo puedes perder. Espero vuestros comentarios. Y como siempre, si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

¡Saludos a todos!