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Crítica de Thor 27-28 de Donny Cates, Al Ewing y Salvador Larroca (Marvel Comics – Panini)

La actual etapa de Donny Cates en Thor se toma un respiro con una historia en dos partes que nos trae la aparición estelar de Veneno, a cargo del español Salvador Larroca en el dibujo, con color de Edgar Delgado, y la ayuda de Al Ewing en el guion.

PUNTUACIÓN: 5/10

Donny Cates vuelve a escribir una aventura con Veneno, acompañado del artista invitado Salvador Larroca. En esta agrupación de reyes, Thor, rey de Asgard, y Eddie Brock, el Rey de Negro, deben dejar de lado sus diferencias si quieren salvar lo que más aman: La Tierra. Cómo impactarán en Asgard los acontecimientos actuales de la serie del Protector Letal?

Estos dos comics se corresponden con Thor v6, 27-28 USA, y han sido publicados en España en noviembre de 2022 y este mes de enero, con un mes de descanso entre ambos.

Donny Cates no está bien. Aunque no se sabe exactamente qué le pasa, los retrasos en cascada en todos sus comics y el hecho contado por él de haber estado ingresado hace años por algo grave hace que me preocupe por su estado de salud, y le desee que se mejore y pueda volver pronto a estar a tope. En el caso de Thor tenemos una historia en dos partes con la aparición estelar de Veneno, Veneno de Asgard, que cuenta con argumento de Cates y Al Ewing, con Ewing realizando el guion completo.

Y la verdad es que me ha sorprendido para bien. Ya he comentado antes que me encanta la actual etapa de Ewing, Ram V y Bryan Hitch en Veneno. De hecho, una de las señas de identidad de esta etapa es la complejidad de una historia desarrollada por el continuo especio-tiempo, con la sensación de tener Ewing y V la historia perfectamente planteada desde el inicio hasta su inevitable final. Ewing ha encontrado la forma de conectar su Veneno con Thor, planteando unos sucesos que conectarán con esta historia que no veremos en su colección hasta dentro de unos meses, en el nº 17 de Veneno, jugando con la idea de los viajes en el tiempo y como hechos futuros afectan al presente de otros personajes. Esto la verdad es que me ha gustado mucho, la verdad. Además del hecho de la incertidumbre que hay mientras lees el comic sobre qué versión de Veneno estamos viendo.

Por la parte de Thor, tenía la sensación que estábamos ante una historia fill-in, pero nada más lejos de la realidad. Tras el decepcionante cruce con Hulk, el retorno a la narración normal ofrece una aventura cuyas repercusiones van a ser muy importantes para Asgard, para nada es un relleno sin importancia. En este sentido, Cates y Ewing muestran un gran conocimiento de la historia del Dios del Trueno al utilizar a un personaje de segunda fila como Darkoth como villano de esta historia, un demonio que apenas tuvo un par de pariciones previas que es recuperado para esta historia. Al estar super metida en el arco de Cates, Thor Odinson sigue siendo un protagonista desagradable, resaltando una vez más el pecado original de esta etapa de Thor, que es comprobar que Cates no ha sabido pillarle el toque al personaje. Dicho esto, tengo que decir que la historia de estas grapas están bien, desde luego mucho mejor que el cruce Bandera de Guerra que cruzó a Thor con Hulk.

En el lado del dibujo, nunca me ha gustado el cambiante estilo de Salvador Larroca. Y en el momento en que se olvidó de dibujar y se dedicó a copiar con el photoshop fotogramas de películas o cualquier cosa que se le pasara por delante, el desastre fue aún mayor. Y es un caso curioso digno de estudio, porque al menos el Larroca de su primera época sabía narrar y presentaba imágenes que tenían cierta fluidez en la página. El Larroca actual de photoshop presenta viñetas deslavazadas con poca o ninguna conexión con las demás mostrando una nula fluidez narrativa.

En estos dos números de Thor con color de Edgar Delgado se une el hecho que Larroca dibuja a los personajes de forma desagradable, por ejemplo con las enormes narices que añade a Thor, Loki y los demás. Está claro que es un aspecto totalmente subjetivo, pero su estilo actual me gusta aún menos que su obra del siglo XX. En este sentido, es interesante que la sensación de copiar imágenes reales de photoshop entrega un comic que no invita a ser leído, al no entender que los comics NO son el mundo real, y por tanto optar por el foto-realismo crea imágenes que no funcionan.

El dibujo debe contar de forma atractiva la historia de los personajes, y en el caso de Larroca, la verdad es que no lo consigue. De hecho, es más un lastre que otra cosa, lo peor que le puedo decir a un artista mainstream. Qué pena.

Comparto las primeras páginas del número 27:

Thor no se encuentra en buen momento. Aparte de la situación personal de Cates, el comic no acaba de cuajar con su planteamiento de un Thor Odinson super antipático, cosa que Ewing no consigue mitigar en esta historia.

PUNTUACIÓN: 5/10

Y tras este número, tenemos dos meses de parón por los problemas de periodicidad que está sufriendo la serie. En abril vuelve Nic Klein, con lo que la cosa sin duda mejorará, con una historia con guion de Torunn Gronbekk en sustitución de Cates, «El legado de Thanos». A ver qué tal está!

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Crítica de Operación Fortune: El gran engaño de Guy Ritchie

Podría decirse que cuando uno va a ver una película de Guy Ritchie, ya sabes a lo que vas. Y siendo cierto, la verdad es que la nueva colaboración de Ritchie con Jason Statham, Operación Fortune: El gran engaño con una variación sobre las historias de James Bond, me ha parecido super divertida.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El agente del MI6 Orson Fortune (Jason Statham) y su equipo reclutan a una de las estrellas de cine más importantes de Hollywood (Josh Harnett), para que los ayude en una misión encubierta para rastrear y detener la venta de nuevas tecnologías de armas mortales, a manos del multimillonario Greg Simmonds (Hugh Grant).

Guy Ritchie escribe el guion de esta película junto a Ivan Atkinson y Marn Davies. La película es una nueva colaboración entre Ritchie y Jason Statham tras la excelente Despierta la furia (2021). Si a esto sumamos Lock, Stock & Two smoking barrels (1998), Snatch, Cerdos y diamantes (2000) y Revolver (2005), se nota que estamos ante dos profesionales con una sensibilidad muy parecida que conectan bien profesionalemente.

La película de 114 minutos de duración ha sido rodada en localizaciones de Antalya (Turquía), Farnborough y Qatar, y cuenta con fotografía Alan Stewart, montaje James Herbert y música Christopher Benstead.

Además de Jason Statham, que interpreta al super agente del MI6 Orson Fortune, la película cuenta con Aubrey Plaza como Sarah Fidel y Bugzy Malone como J.J., miembros del equipo de Orson, y Josh Hartnett como Danny Francesco, una estrella de Hollywood que ayudará a los agentes en su misión de infiltrarse en una fiesta del magnate Greg Simmonds (Hugh Grant), que además de su labor humanitaria es un marchante de armas internacional. Cary Elwes interpreta a Nathan Jasmine, el jefe de Fortune, mientras que Eddie Marsan es Knighton, el director del MI6.

Tras mostrarnos el mundo de los robos en Despierta la furia, Guy Ritchie dirige su mirada en esta película al mundo del espionaje internacional y el género popularizado por James Bond. Y para esto el estoicismo y el rollo cínico de Statham le van perfectos a la película. La estrella del cine de acción solo tiene un modo en pantalla, ser el puto amo, y aquí vuelve a tener rienda suelta para serlo (aunque el guion incluye una pulla sobre que se está haciendo mayor y le cuesta subir unas escaleras en una persecución).

Si la película funciona es gracias a una pletórica Aubrey Plaza que para mi es junto a Hugh Grant los MVPs de la película. El carisma y humor que transmite Plaza es el contrapunto genial al monotemático Statham, consiguiendo que la narración sea super divertida. Junto a Plaza, Hugh Grant parece que disfruta de una segunda juventud actoral y me ha flipado durante todo el metraje. Cuanto más ambiguo y amoral es su personaje, más a gusto se le ve en pantalla y mayor el disfrute para el espectador. Con Statham sabes lo que hay, pero ellos dos salvan para mi la película y añaden el elemento inesperado lleno de personalidad que necesita la película.

Creo que junto a ellos, Guy Ritchie está genial. Aparte de unas estupendas escenas de acción, que ya se dan por supuesto pero que luego hay que cumplir y Ritchie lo hace, el director británico ha descubierto el uso de drones, aprovechándolos para varios planos super chulos. Pero además, el que tuvo retuvo, porque toda la película tiene flow, el ritmo te atrapa desde el primer fotograma, con un excelente tiroteo con un montaje paralelo a otra acción, hasta el final. Hay además algunas soluciones narrativas que me parecen super interesantes y que lo mejor de todo es que funcionan, consiguiendo que la película sea super entretenida y un triunfo teniendo en cuenta sus pretensiones.

Como buena película de James Bond, la película se mueve en múltiples localizaciones en un mundo del crimen internacional que se realiza vestidos con smoking y trajes de fiesta. Y es curioso que toda la trama se basa en un tremendo macguffin, encontrar algo que ha sido robado que no se sabe que es pero seguro debe ser peligroso. La forma en que la trama se mueve a lo largo de la película creo que sirve de comentario, y tal vez de ligera crítica tomada desde el humor, hacia los numerosos clichés del género. Como lo es que para convencer a Fortune el personaje de Cary Elwes tenga que sobornarle con caras botellas de vino que toma en los aviones de super lujo en que se monta para realizar la misión. O que al grupo de Fortune se le oponga otra sección del gobierno británico que aparentemente busca llevarse la gloria de encontrar el objeto desaparecido antes que el MI6.

Por ponerle un pero, aunque tiene un par de detalles super divertidos, la verdad es que en general Josh Hartnett está bastante desaprovechado. Él y el argumento de un actor que se cree el no va más que se ve inmerso en el peligroso mundo del espionaje internacional podría haber dado mucho más de si, aunque diría que Hartnett se lo pasó genial rodando la película. Esta es para mi la parte más floja de la película, aunque hay que reconocer que la parte final en que Hartnett conecta con Hugh Grant produce momentos super divertidos.

Dentro que todo está super bien rodado y la película me ha gustado mucho, hay también una cierta sensación de que Ritchie se esfuerza mucho en hacer que la película parezca cool, en lugar de serlo. Esto es un poco una chorrada, pero hay ciertos gags que más allá de que funcionen mejor o peor me muestran a unos profesionales queriendo que se note lo guays que son y que por ellos no pasa el tiempo. Cosa que si sucede, obviamente.

Estos comentarios son hilando muy fino e intentando comentar algo menos bueno de una película que realmente me ha gustado y considero que ha cumplido de sobra con su función de entretenimiento.

Comparto el trailer de la película:

Operación Fortune: El gran engaño es una película super entretenida que ha cumplido de sobre su objetivo de entretenimiento. Ojalá muchas más películas de este tipo tan bien hechas y tan divertidas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de El Castigador 1-6 de Jason Aaron, Jesús Saez y Paul Azaceta (Marvel Comics – Panini)

Termina el primer arco de la nueva etapa de El Castigador de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta, con color de Dave Stewart, por lo que es un buen momento para analizar esta colección que está publicando Panini.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿El final de la guerra de El Castigador? Nacido de la tragedia. Dedicado a la guerra. Imparable en su rabia. Como El Castigador, Frank Castle se ha convertido en el asesino más consumado que el mundo haya visto jamás. Ahora es el momento de que se enfrente a su verdadero destino. ¿Qué impactante secreto del pasado de Frank lo convencerá de tomar las riendas del clan de asesinos más notorio del Universo Marvel? Y una vez que Frank se convierta en el señor de La Mano, ¿significará también el fin de El Castigador? Una exploración épica del pasado, oscuro y violento, y el futuro inevitable de uno de los personajes más icónicos de Marvel.

Jason Aaron ya tuvo la oportunidad de realizar una estupenda etapa de 24 números de Punisher junto a Steve Dillon dentro del sello Max para adultos. El único problema de ese comic planteado para mostrar versiones MAX de personajes del Universo Marvel como Kingpin, Bullseye o Elektra fue que vino justo después de la histórica etapa de Garth Ennis, que es de largo la mejor versión del personaje que se ha hecho jamás. Que Marvel haya confiado de nuevo en Aaron y que hayan anunciado que este volumen va a tener una duración de trece números indica que el escritor de Alabama tenía una última historia interesante que contar con Frank Castle, que todo indica que va a dar un vuelco al personaje de cara al futuro. Una historia violenta e impactante con un principio que hemos descubierto en este primera mitad y un final claro que espero sea satisfactorio.

Una vez leído este primer arco, la verdad es que estoy super dentro en la historia. Aaron coge una idea que no es nueva para revolucionar el origen de Frank Castle, ya que Ennis ya planteó en su versión MAX que Frank tenía la oscuridad en su interior mucho antes que su familia fuera asesinada, antes incluso de ir a Vietnam. De hecho, en la propia versión de Aaron del Punisher Max él también incidía en esta idea, hasta el punto que Bullseye descubre que el pecado de Castle es que justo antes que los mafiosos mataran a su mujer y a sus hijos él planteó a su mujer el divorcio porque quería volver al frente, el único lugar donde era feliz (o al menos, estaba en paz con su naturaleza violenta). Esto que no es nuevo en las versiones MAX del personaje creo que nunca se había contado de esta manera dentro de continuidad del Universo Marvel, lo que puede chocarle a algunos lectores. Sin embargo, a mi la verdad es que me ha encantado y se siente 100% Punisher.

La idea central de la historia en el presente sobre que Frank Castle se convierta en el Puño de la Bestia de La Mano, su asesino definitivo, suena a priori bastante rara. Pero esto permite a Aaron colocar al Castigador en una situación novedosa que resulta super interesante. Castle utiliza los recursos de La Mano para masacrar criminales y La Mano obtiene a su asesino definitivo que esperar poder manipular con el control que mantienen gracias a su esposa María resucitada. De momento, todo me encaja bastante bien, y añadir a Ares, Dios de la Guerra, como enemigo de La Mano, es la guinda del pastel. El combate de ambos del sexto número y la confirmación que Ares consideraba a Castle una de sus más brillantes creaciones, algo negado por él al conocer la verdad que Castle ya era Castigador mucho antes de ir a Vietnam, suponen un interesante conflicto ideológico además del propiamente físico.

Otro elemento super positivo que destacar de estos comics de Castigador es el estupendo ritmo que Aaron imprime a este comic, ofreciendo una estupenda lectura mes a mes repleta de sorpresas impactantes, ya sea en el presente o en el pasado de Frank, acción a raudales y una historia con personalidad que engancha y que me recuerda por qué me aficioné a los comics Marvel hace miles de años y por qué creo que el pijameo cuando es bueno siempre es mejor leerlo mensualmente grapa a grapa.

Como elemento cuestionable, a falta de ver realmente cómo termina Aaron la historia, estaría el hecho que Marvel, por detalles que luego comentaré que enlazan con el cambio de imagen realizado para esta serie, parece empeñada en alejar a Castle de cualquier posibilidad de visión heroica que pudiera tener sobre él un lector veterano. Tampoco la denominación de Castle como un «anti-héroe» parece correcta al confirmarse que estamos ante uno de los mayores asesinos de masas de la historia del Universo Marvel. Parece que su camino hacia el lado oscuro o algo peor está telegrafiada.

En el apartado artístico, el comic es un triunfo. La historia está dividido en dos momentos temporales que irán alternándose en cada grapa. El pasado de Castle, narrado por Paul Azaceta, y la parte principal en el presente obra del español Jesús Saiz, con colores del siempre perfecto Dave Stewart. Aunque comparativamente se trata de la historia secundaria, es una alegría volver a disfrutar de nuevo con Paul Azaceta, al que recordaré toda la vida por su Outcast junto a Robert Kirkman, Su estilo sucio, detallista, oscuro y meticuloso me encanta, acentuado además por los colores de un Stewart que me flipa siempre.

En la parte del presente, es una gozada tener a Jesús Saiz (Doctor Extraño, Capitán América). Su dibujo tiene una narrativa perfecta y un feeling a los clásicos de Marvel de los años 80 con la que conecto desde el minuto uno. Además, sus escenas de acción tienen una fluidez perfecta en lo referido a las coreografías, lo mínimo que se debería pedir a un comic de super héroes que sin embargo no todos consiguen transmitir con la perfección de Saiz. Con el añadido de tener algunas super gores que hacen que el comic impacte más que la mayoría del catálogo de la Marvel actual.

Si la historia de Aaron está genial, el apartado artístico el comic cumple también con nota y sirve para amplificar la potencia del guion, algo de lo que no puesto estar más contento. Además, comprobar que Marvel aparentemente está dando el tiempo suficiente a Saez y Azaceta para dibujar toda la historia, planteando incluso varios especiales de Castigador en meses alternos para dar más margen a los artistas, resulta una anomalía dentro de la Marvel actual. Una anomalía super positiva, claro, que creo que va a hacer que esta historia se revalorice en el futuro, al no estar lastrada por los cambios de dibujantes tan habituales en la industria comiquera mainstream.

El comic tiene una parte polémica, y es que Punisher abandona su icónico logo de la calavera, siendo sustituido por otro nuevo creado por Saiz. Los motivos no han sido aclarados en el comic más allá de hacerle usar la imagen de Puño de la Bestia que se han inventado para La Mano. Sin embargo, a pesar que Aaron y Saiz intentan darle una forma narrativamente lógica para que este cambio funcione, no oculta cual ha sido el verdadero motivo por el que Marvel ha decidido este cambio. De hecho, los propios editores de Marvel no se han ocultado a la hora de explicarlo.

Y es que el logo de Punisher lleva años siendo utilizado por fuerzas del orden y grupos militares (y paramilitares) asociados a la derecha republicana. Por ejemplo, me acuerdo de Chris Kyle, el francotirador cuya vida fue llevada al cine por Clint Eastwood. En los últimos tiempos, parece ser que personas que protagonizaron el asalto al Congreso de los Estados Unidos para intentar impedir el nombramiento de Joe Biden como presidente llevaban el cráneo de Punisher en su indumentaria. Como Marvel no quiere ser asociado con las acciones de estas personas, ha decidido cambiar la imagen icónica del personaje, creando la que estamos viendo en estos comics. Y aunque en parte podría entender decisión, lo cierto es que me parece que Marvel ha vuelto a bajarse los pantalones, metafóricamente hablando. Si hay gente que usa tu logo de formas que no te gustan, la solución no es abandonar el elemento más reconocible del personaje, sino usarlo más que nunca para recalcar qué es lo que hace, en tu opinión, que las acciones de Punisher sean mejores (o no) que las de esos grupos de los que aparentemente buscar alejarte. Si el año que viene un grupo republicano de Texas empieza a usar el nuevo símbolo de Punisher para detener inmigrantes en la frontera, ¿qué va a hacer Marvel? ¿Volverá a agachar la cabeza y les regalará este logo y buscarán un tercero? Me parece una situación absurda, y como suele pasar cuando se genera una polémica en el mundo real alrededor de un comic suyo, Marvel opta como siempre por rehuir la pelea y marcharse con el rabo entre las piernas, parece que avergonzado de SU personaje y su iconografía. En lugar de defender una de las señas de identidad de Punisher y la propia naturaleza de historia de ficción de estos comics.

Aparte que hay que negar la mayor, porque por mucho que tus comics actuales hagan portar a Castle otro uniforme, la imagen del cráneo blanco sobre fondo negro estará siempre unida a Punisher. Empezando porque sus cientos de comics previos siguen existiendo, al igual que sus apariciones en películas o en la carismática versión televisiva del personaje estrenada en Netflix con Jon Berthal como Castle. Da igual lo que quiera Marvel, Punisher ES ese logo, y lo seguirá siendo mientras los aficionados mantengamos nuestra memoria, y nuestros comics.

Realmente este cambio me parece penoso. Y diría que esconde otra intención que puede ser aún más lamentable en lo referido al futuro del Castigador dentro del catálogo de Marvel. Algo sobre lo que probamente escriba en un próximo artículo para que éste no se alargue más de la cuente. Sólo comentar que no es casualidad que en sexto número en que tenemos el enfrentamiento de Castle contra Ares, el Dios de la Guerra lleve el cráneo de Punisher, reflejando de alguna manera que ese logo en la actualidad está siendo utilizado por un villano. Lo que es otra forma nada sutil de alejarse del público que actualmente pudiera tener a Castle como un héroe.

Una vez di mi opinión sobre el elefante en la cacharrería de este comic, lo cierto es que me ha gustado mucho la primera mitad de la historia que nos han preparado Aaron, Saiz y Azaceta. Además, el cliffhanger final del comic deja la historia en un momento que puede ser apasionante. Lástima que tengamos que esperar dos meses para saber cómo continúa la historia, al colar el mes que viene Marvel otro especial realizado por otros autores.

Comparto las primeras páginas del comic:

Aparte de las polémicas externas al comic en si, lo cierto es que la nueva etapa de El Castigador de Aaron, Saez, Azaceta y Stewart me parece un comicazo super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Traición (Netflix)

Netflix estrenó a final de diciembre Traición, miniserie inglesa de 5 episodios que cuenta con Charlie Cox como principal interés en una historia de espionaje ambientada en Londres.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

La carrera de Adam Lawrence, formado por el MI6, parece consolidada. Hasta que, de repente, su pasado regresa en la forma de Kara, una espía rusa, y se ve obligado a cuestionarse todo y a todos los que lo rodean. Kara, Adam y la esposa de este, Maddy, forjan una relación a tres bandas en la que todos intentan destapar los secretos del resto y manejar sus conexiones políticas y diplomáticas mientras se aferran a su vida privada y sus seres queridos.

Traición (Treason) ha sido creada por Matt Charman, que se encarga además de escribir los guiones junto a Amanda Duke. Charman fue nominado al Óscar al mejor guion original por su película de 2015 Bridge of Spies, dirigida por Steven Spielberg y coescrita con Joel y Ethan Coen. Los cinco episodios de esta miniserie, de entre 40-45 minutos cada uno, han sido dirigidos por Louise Hooper y Sarah O’Gorman.

En el reparto destaca Charlie Cox como Adam Lawrence, un oficial del MI6 que se convierte en jefe de la organización después de su jefe Sir Martin Angelis (Ciarán Hinds) sea envenenado por Kara (Olga Kurylenko), una espía rusa caída en desgracia que comparte un pasado con Adam. Junto a ellos, Oona Chaplin interpreta a Maddy Lawrence, la esposa de Adam y ex-militar. Beau Gadsdon y Samuel Leakey son los hijos de Adam y Maddy, Ella y Callum Lawrence.

Traición es una serie que empieza bien y que tiene muchos puntos a su favor, empezando por su duración de 5 episodios y menos de 4 horas que asegura que la historia va a ir directa al grano. Otra de las cosas que me gustó es que la serie empieza en medio de todo, planteando de inicio una estupenda tensión a partir del envenenamiento del directo del MI6 por motivos poco claros, sugiriendo las relaciones de los personajes pero sin necesidad de contarlo todo de origen, ayudando a que el misterio sea aún mayor, atrapando al espectador con un comienzo trepidante.

A medida que avanza la historia, me ha gustado descubrir que Adam realmente coprotagoniza la serie, teniendo Kara prácticamente la misma importancia que él. También el personaje de Maddy es muy importante, alejándose de la figura de las mujeres florero gracias a su pasado militar y su amistad con una agente de la CIA cuya llegada a Londres justo en este momento tampoco es casualidad.

Dentro de la brevedad de la serie, los episodios tienen unos buenos cliffhangers que provocaron que prácticamente me viera la serie de una sentada aprovechando las vacaciones navideñas. En concreto, los finales de los episodios uno y dos me parecieron muy buenos.

Sin embargo, a pesar de vendernos la serie como «del creador de Bridge of Spies» de Spielberg, el problema de Traición es que en cuanto empezamos a conocer las respuestas a los diferentes misterios comprobamos como todo es un monumental despropósito. Empezando por la relación entre Adam y Kara aparentemente conocida por todos sin que nadie haga nada, el papel de la CIA en la trama (penoso), e incluso el hecho que el jefe del MI6 pueda eludir a su retén de seguridad como si tal cosa justo los días siguientes al intento de asesinato de su predecesor.

Siendo una serie de espías ambientada en el Reino Unido esperaba la seriedad que nos daría la BBC, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la suspensión de credulidad salta por los aires diría a partir del segundo episodio, lo cual provocó bastante decepción al no mantenerse el nivel de lo presentado inicialmente. Dicho esto, hay que decir que si te planteas el visionado como un entretenimiento ligero la verdad es que la serie cumple y resulta bastante entretenida globalmente.

Hay otro tema importante y es que no me ha gustado la química entre Charlie Cox, Olga Kurylenko y Oona Chaplin. De hecho, creo que no tienen ninguna. Hay además varias cosas que no me funcionaron de las interpretaciones, empezando por un Charlie Cox que en algunos momentos parece que está interpretante a Matt Murdock, no sabiendo muy bien a quien o qué está mirando en algunas escenas clave, lo cual transmitía un feeling super inapropiado. Por otro lado, tampoco acabo de creerme la interpretación de Olga Kurylenko como una dura espía que lleva ¿15 años? viviendo en la clandestinidad buscando respuestas para llevar a cabo su venganza. Es que no. Y Oona Chaplin lo hace muy bien cuando es una madre preocupada por sus hijos, pero cuando conocemos que era una militar con experiencia de combate, la cosa no funciona tampoco, empezando por la forma en que coge más adelante una pistola. Estos elementos de las interpretaciones tampoco hacen que el visionado fuera lo satisfactorio que debería, la verdad.

En todo caso, a pesar de estos elementos que no me han funcionado, como entretenimiento rápido y sin complicaciones creo que Traición puede cumplir con el objetivo básico de entretenimiento, si vas predispuesto a ver una serie que entra en la categoría de «sin más».

Comparto el trailer de este serie:

Traición ha estado bien, pero su desarrollo inverosímil ha frenado en seco el buen arranque, dejando a esta serie en un «correcto, pero podría haber estado mejor». Una pena.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Broker de Hirokazu Koreeda

Broker de Hirokazu Koreeda ha sido la primera película que vi en el cine de este año 2023 recién estrenado. Y me encontrado con una película que entraría en la categoría de «sin más».

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Una noche lluviosa una joven abandona a su bebé a las puertas de una iglesia. El recién nacido es recogido por dos hombres que se dedican a robar bebés abandonados para venderlos padres dispuestos a pagar una tarifa. Cuando la joven regresa a la iglesia, arrepentida, descubre el negocio ilegal de ambos hombres y decide unirse a ellos para encontrar a los padres adoptivos más adecuados. En este inusual viaje por carretera, el destino de los que se crucen en la vida del niño cambiará radicalmente.

Aunque Broker es una producción coreana, ha sido escrita y dirigida por el director japonés Hirokazu Koreeda, que ha dirigido más de una docena de largometrajes, entre ellos Nadie sabe (2004), Still Walking (2008) y Después de la tormenta (2016). Ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2013 por De tal padre, tal hijo y obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2018 por Shoplifters. La película de 129 minutos de duración fue seleccionada en el pasado festival de Cannes 2022 para competir por la Palma de Oro, y cuenta con fotografía de Hong Kyung-pyo, montaje de Hirokazu Kore-eda y música Jung Jae-il.

En lo relativo al reparto, cuanta con varias caras conocidas para el espectador occidental. Song Kang-ho es Ha Sang-hyeon, el dueño de una lavandería que coge bebés de una iglesia cercana y los vende con la ayuda de su socio Dong-soo (Gang Dong-won), un huérfano que vivió en un orfanato toda su vida y que es la mano derecha de Sang-hyeon. Bae Doona es Soo-jin, una detective de policía que investiga los negocios ilegales de los dos hombres, mientras que Lee Ji-eun es Moon So-young, una madre que decide dejar a su bebé en el baby box. Lee Joo-young es la detective Lee, colega de Soo-jin que también participa en la investigación.

Broker es una película con una sensibilidad típicamente coreana en la que el drama de los huérfanos y las madres que los abandonan porque no pueden encargarse de ellos se mezcla con una historia super ligera llena de situaciones sensibleras protagonizada por perdedores que intentan salir adelante y que aunque sus actos son de criminales en el fondo no son malas personas. El tono de Broker no sugiere en ningún momento que estemos ante un dramón tremendo, lo cual resulta una interesante novedad respecto a lo que a priori uno imaginaría teniendo en cuenta el tema de la película.

Broker tiene un ritmo pausado, pero sin embargo no se me hizo larga en ningún momento, consiguiendo entrar en la historia desde el principio gracias a la humanidad de los personajes. Lo que sí me rompió la suspensión de credulidad son varias locuras de la historia que hacen imposible que Broker pueda ser calificada de «realista». Empezando por ver a unas policías viviendo ¿10/15 días? en un coche persiguiendo a los vendedores de bebés, algo completamente absurdo, o que las mismas agentes no detengan en el acto a una persona que se la busca por asesinato en cuanto son conocedoras del crimen. Y tengo claro que obviamente sin esas chorradas no hay película, pero lo digo porque me recordó a los críticos que sobre analizan hasta las comas de películas comerciales para ver si es lógica o ilógica, pero se dejan pasar locuras mucho más groseras en películas que son denominadas «de autor».

Los actores me han gustado, dentro del habitual hieratismo asiático. Las historias de los protagonistas tienen todas un aura de tristeza ante unas vidas desgraciadas en las que la suerte nunca les acompañó. Varios elementos destacan el drama de los huérfanos a los que a partir de los 7/8 años ya tienen imposible encontrar una familia adoptiva, aunque como comentaba antes el tono nunca es de dramón. Tampoco la madre prostituta tuvo otra opción y su vida parece destinada al desastre. En este sentido, de nuevo conectando con el «realismo» o la falta de él, se me hace muy complicado de aceptar la forma en que la película hace que veamos a la joven madre desde una óptica positiva cuando ha cometido varios crímenes tremendos al iniciar la película. Y lo mismo podría decirse de unas personas que roban bebés para venderlos para obtener un beneficio económico.

Aunque el elemento sensiblero está presente en toda la narración, la historia se ve con agrado gracias como digo a las buenas interpretaciones y a un apartado técnico notable que hace que sientes que estás acompañando a los personajes en su viaje. El elemento road-movie unida a la creación de una familia disfuncional sin pretenderlo los protagonistas intenta dar unos breves momentos de felicidad a los personajes, incluso a pesar de saber que estos pequeños buenos momentos tienen fecha de caducidad cuando vendan al bebé, que es el motor de la historia que provoca la reunión de este grupo de perdedores.

Aunque como digo, debido a la historia no puedo decir que Broker esté mal pero tampoco especialmente bien. De hecho, me resulta curioso (o no tanto) cómo debido a como es la cultura coreana, aunque los personajes tienen a su alcance una opción para intentar ser felices juntos, al final eligen pagar por sus crímenes e ir a la cárcel, resaltando el elemento moralizante de «el crimen no compensa» tan de moda en el cine americano de los años 30 y 40 que sigue vigente en el cine asiático.

Otro elemento con el que no acabé de conectar es el no final de la historia. Porque una cosa es plantear un final abierto y otra que varios personajes desaparezcan sin más. Aparte, hay un crimen al final cuya no resolución también me dejó perplejo ante la falta de ganas de dar un final a la historia que resultara satisfactorio. Por todos estos motivos, Broker entraría en la categoría de «sin más».

Comparto el trailer de la película:

Me gustaría poder decir que Broker me ha gustado más de lo que lo ha hecho. Con todo, como arranque de 2023, no me parece mal.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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