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Crítica de Dinastía de X 6 de Jonathan Hickman, Pepe Larraz y Marte Gracia

Dinastía de X llega a su fin y gracias a Jonathan Hickman, Pepe Larraz y Marte Gracia, el futuro de la raza mutante no podía ser más ilusionante.

PUNTUACIÓN: 9/10

El futuro inevitable. El revolucionario relato del renacer mutante llega a una conclusión que afectará a las historias de La Patrulla-X que van a contarse durante los próximos años. Jonathan Hickman y Pepe Larraz ponen el fin a la serie que lo cambia todo.

Los lectores de comics americanos de superhéroes sabemos que una parte fundamental de la experiencia lectora es el cliffhanger y la espera entre números que provocan días de especulaciones y conversaciones alrededor de lo que acabamos de leer y de las posibilidades que se abren para nuestros personajes favoritos. El reinicio de la franquicia mutante ideado por Jonathan Hickman me ha parecido una de las historias más inteligentes que Marvel Comics ha publicado en los últimos años, y ha hecho que unos comics que estaban muertos y no tenían ningún interés sean ahora el primer comic de mi pila de lectura, el que más ganas tengo de leer y el que más satisfacción me ha ofrecido durante estos últimos 4 meses.

La conclusión de Dinastía de X nos ofrece un cierre brillante a esta historia cuyo objetivo principal era crear un nuevo tablero de juego en el que poder desarrollar las futuras historias de los mutantes. Y digo brillante porque no es nada sencillo que estos conceptos y la nueva sociedad mutante se cimenten en unas ideas y leyes tan sencillas y evidentes que parecen casi algo inevitable. E incluso a pesar de que esta historia ha tenido alguna pequeña “trampa” narrativa, algo sobre lo que me extenderé mañana en mi reseña de Potencias de X 6, dado que son elementos que claramente tenía pensados desde el inicio y son parte fundamental de su estilo de escritura fragmentada, no cantan en ningún momento y no impiden el disfrute absoluto de estas series gemelas.

Aunque Dinastía de X es una serie coral, he flipado muchísimo con el protagonismo de Charles Xavier en este último número explicando su cambio filosófico en lo referido a la relación de los mutantes con los humanos. Tras años de buscar el amor incondicional y de ofrecer la otra mejilla, ha descubierto que el altruismo no funciona si el otro acaba perdiéndote el respeto, de forma que sólo desde una posición de fuerza permitirá conseguir la paz para su raza. Colaboración si, pero por un precio.

En el apartado artístico, Pepe Larraz y Marte Gracia nos ofrecen un final de fiesta espectacular que confirman que estamos ante uno de los tres o cuatro mejores dibujantes “pijameros” del panorama americano, con unas páginas super potentes sin necesidad de mostrar grandes explosiones de poderes y emocionantes sobre todo en los pequeños detalles de los personajes que son los que marcan la diferencia. Larraz ya era bueno, pero pasar cada página convertía la lectura en un placer absoluto con un dibujo de línea clara en el que la fluidez narrativa es fundamental. En este último número, los colores de Marte Gracia tienen una buena oportunidad de lucirse ante este fin de fiesta.

En general Jonathan Hickman siempre me ha parecido un escritor frío, más centrado en el argumento que en desarrollar a los personajes que solían quedar relegados a meros engranajes de sus historias-río. Sin embargo, en Dinastía de X y Potencias de X me ha parecido un escritor que comprende perfectamente a estos personajes tan icónicos y ha sabido crear a partir de ese amor un nuevo marco narrativo que respeta su rica historia y sus personalidades. Jonathan Hickman siempre será un escritor de “high-concept”, pero ahora además para mi es un escritor de personajes. ¡Qué bárnaro!

La última revolución mutante ha tenido lugar a lo largo de 4 meses, unos meses apasionantes como lector y que recodaremos durante mucho tiempo. Es un gran momento para subirse al barco mutante, el futuro no puede ser más apasionante.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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Crítica de Lazarus volumen 6 de Greg Rucka, Michael Lark, Tyler Boss y Santi Arcas

Tenía muchas ganas de volver a este futuro distópico ideado por Greg Rucka y Michael Lark en el que el mundo está dividido por familias que controlan todas las riquezas y se disputan el control. Y aunque se hizo esperar, este sexto volumen «Fracture» no decepciona.

PUNTUACIÓN: 8/10

Han pasado dos años desde que Forever, la actual Lazarus de la familia Carlyle, fue traicionada en el campo de batalla y ahora la Familia Carlyle se encuentra rodeada por todos lados. Con el tiempo agotándose, Johanna recluta a Forever para que inicie el contraataque. Y mientras los Lazarus de varias familias se enfrentan, «Eight», la siguiente Forever Carlyle de 14 años actualmente en entrenamiento, se encuentra en una situación de vida o muerte completamente diferente. Este sexto volumen recopila los números 1 a 3 de la serie Lazarus: Risen.

En mayo de 2017 la serie Lazarus se interrumpió. Michael Lark estaba quemado creativamente y necesitaba un descanso para recargar sus energías. Y aunque a mitad de 2018 se publicó Lazarus X+66 con 6 números unitarios realizados por varios autores centrados en secundarios de diferentes familias que servían para ampliar este mundo distópico, tenía ganas de leer el retorno de Lark y de Forever su protagonista a este cómic. Y este retorno año y medio después no decepciona y sirve para recordarnos porqué nos enganchamos a este cómic y a Forever por primera vez.

Forever Carlyle es una Lazarus, modificada genéticamente para ser el arma perfecta al servicio de la familia Carlyle, llevando a cabo misiones de alto riesgo contra los enemigos de la familia. Y en este nuevo volumen volvemos a tener misiones black-ops, geopolítica mientras Johanna, la actual líder de los Carlyle, pone en marcha sus planes contra sus enemigos, y la sorpresa de Eight mientras descubre que no es una joven normal.

Lo genial de tener libertad creativa es que los autores pueden elegir el formato que mejor se adapte a las necesidades de la historia. Y aunque este primer volumen de Risen recopila los tres primeros cómics USA, estos contienen 44 páginas de historia cada uno más extras, lo que sirve para que el ritmo de la historia sea completamente diferente al no estar limitados por el obligatorio cliffhanger cada 20 páginas.

Rucka plantea tres misiones para Forever, una en cada número, que se desarrollan de forma directa y brutal, mientras en paralelo conocemos más aspectos del resto de la famila Carlyle. Y aunque tenía un poco de miedo de no recordar nada debido al tiempo transcurrido con los tomos anteriores, las páginas de resumen sirvieron para ponerme en  situación sin problemas, además de que el hacho de que Rucka plantea la historia a partir de la acción también ayuda.

En el aspecto artístico, Michael Lark ha vuelto en plena forma. Ayudado en los fondos por Tyler Boss y con colores de Santi Arcas, sus páginas narran con precisión militar las misiones black-ops y transmiten perfectamente la personalidad y sentimientos de los protagonistas. Lark creó visualmente a Forever y no puedo imaginarme a nadie más dibujándola.

Hay un detalle curioso en este volumen y es que Rucka hace que la historia salte 2 años frente al volumen anterior, como si de alguna forma reconociera el tiempo que los lectores hemos estado esperando este cómic. Y aunque desde ese punto de vista como lector me ha parecido chulo, realmente no se si es la mejor decisión narrativamente hablando, ya que dejamos la historia en situación de guerra con la familia Carlyle en desventaja y se hace raro que en dos años las cosas casi no hayan cambiado. En todo caso, este es un elemento secundario que no impide disfrutar de este cómic.

Espero que una vez reiniciada la serie, Rucka y Lark mantengan la periodicidad de segundo volumen de Lazarus. En marzo sale en USA el cuarto número con ritmo bimensual, de forma que confío poder leer en agosto o septiembre el siguiente tomo.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de The Question: The Deaths of Vic Sage 2 de Jeff Lemire, Denys Cowan, Bill Sienkiewicz y Chris Sotomayor

El segundo número de  la nueva serie de DC Comics The Question: The Deaths of Vic Sage dentro del sello Black Label realizado por el equipo artístico de la icónica serie de los 80 y guiones de Jeff lemire sirve para explicar el título y sorprendernos al realizar un salto temporal al lejano oeste.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En la actualidad, Vic Sage murió. Y entonces se despertó, ¡en el Hub City de 1880! La leyenda del Hombre sin Rostro cabalga por el far-West, descubriendo una impactante conexión a través de la historia con el día de su muerte… a la vez que indica que las matanzas no han hecho más que empezar.

La historia de Lemire utiliza de maravilla el formato de 48 páginas para ir colocando sorpresas a lo largo de la narración. Diría que Lemire con esta historia vuelve a  transitar por muchos lugares comunes de sus obras anteriores, al mostrar mediante un viaje onírico / temporal una verdad que había estado oculta para el protagonista, pero la verdad es que este segundo número está bien contado y lo he disfrutado bastante.

Debo reconocer que el principal problema de este cómic son los lápices de Denys Cowan, que me parecen un horror amplificado por el formato más grande de la edición Black Label. Es cierto que Cowan nunca fue un virtuoso de la narrativa y su dibujo siempre fue «tosco», pero esta serie está significando uno de sus trabajos más flojos.

Bill Sienkiewicz en las tintas y Chris Sotomayor con los colores realizan un gran trabajo cada uno en su labor, aunque no pueden maquillar las deficiencias narrativas de Cowan. Sienkiewicz aporta una profundidad muy chula a las páginas con sus grandes manchas, pero tiene que trabajar a partir de los lápices de Cowan, que no ayudan la mayoría de las veces. Y los colores de Sotomayor nos meten de lleno en una historia ambientada en el siglo XIX.

También es justo decir que hay algunas páginas muy chulas, como la inicial que abre este cómic que incluyo a continuación, pero por cada una buena hay dos que parecen abocetadas.

Mi amor por The Question y las ganas de leer una nueva historia del personaje hacen que vaya a comprar este cómic hasta el final, entre otros motivos porque la historia de Lemire es buena, pero es una pena que Cowan haya envejecido tan mal.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de Spiderman Toda una vida de Chip Zdarsky y Mark Bagley

Tenía muchas ganas de leer Spiderman Toda Una Vida de Chip Zdarsky y Mark Magley, con tintas de  John Dell y Andrew Hennessy y colores de Frank D’Armata. Y dentro que me ha gustado bastante, creo que estamos ante el último caso de hype excesivo que yo mismo me he creado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Para celebrar el octogésimo aniversario de Marvel, Chip Zdarsky y Mark Bagley se unen para una historia única de Spidey, contando su vida de principio a fin, como si sus casi seis décadas de trayectoria como personaje hubieran transcurrido en tiempo real. ¿Crees que has completado tu lista de historias favoritas de Spiderman? ¡Prepárate para añadir una más!

A priori, esta premisa en la que el paso del tiempo afecta a los personajes me recordaba a la miniserie Generations de John Byrne, un Elseworlds publicado por DC Comics en 1999 que contaba una historia de Batman y Superman con sus familias a lo largo toda su larga vida. Pero mientras la propuesta de Byrne, que debido al éxito contó con una segunda miniserie, era una historia completamente nueva, Zdarsky eleva el listón al intentar unir de forma coherente la larga historia de Peter Parker y sus numerosos momentos icónicos en una única historia.

En lo relativo al desafío narrativo que suponía Spiderman Toda Una Vida, creo que globalmente es un triunfo para Chip Zdarsky, que demuestra ser un gran conocedor de la historia del lanza-redes y ser un autor todoterreno para conectar con unos lectores que buscamos leer historias con el feeling correcto. En este sentido, como What if que conecta toda la historia de Spiderman de forma cronológica, este comic me parece una pasada.

Esta miniserie se compone de seis números ambientados cada uno en una década diferente, desde los años 60 hasta la década de 2010 en la que nos encontrábamos. No voy a comentar los arcos que aparecen en cada número, pero me atrevería a pensar que las principales historias y villanos de cada década han sido incluidos. Es más, el propio hecho que no eche de menos ninguna historia importante ya es prueba del éxito narrativo de Zdarski.

Sin embargo, una vez me pongo a desgranar el comic, varios elementos me producen sensaciones encontradas. Hay algunas decisiones de Zdarsky relativas al resto de héroes del Universo Marvel como los Vengadores y los 4 Fantásticos, así como el tono negativo con el que Peter vive su vida durante varias décadas que me parecen bastantes cuestionables, aunque no comentaré en abierto para evitar spoilers a los que no hayan leído este comic.

Entiendo que para conseguir que Spiderman brillara en esta historia, de alguna manera Zdarsky tenía que quitarse de en medio a los otros héroes dado que, al final, aunque se reflejen eventos como las Secret Wars, esta es una historia de Spiderman y no del Universo Marvel en su conjunto.

Estos peros en la historia me parecen detalles menores sin demasiada trascendencia. El problema gordo para mi es el dibujo de Mark Bagley. Antes de nada, debo decir que entiendo que dada la importancia de Bagley en la historia del personaje. Su etapa junto a Brian Michael Bendis en Ultimate Spiderman es la más longeva de un equipo creativo en Marvel y si no es el dibujante que más números ha dibujado de Spiderman estará seguro en el Top-5 de los principaples artistas del personaje. Entiendo por tanto que los editores le eligieran a él para dibujar esta serie tan especial. El punto fuerte de Bagley siempre fue el dinamismo que imprimía a sus escenas de acción, siendo además un buen narrador que siempre conseguía contar la historia de la forma más clara para el lector.

Sin embargo, aunque Bagley era y es un buen dibujante de acción, pero siempre flojeó en la parte emocional, y en esta historia no me creo a los personajes a medida que envejecen. Bagley dibuja prácticamente igual a Peter Parker sin importar si tiene 20 o 50 años, y personalmente su dibujo no me ha funcionado en lo principal, que era la conexión emocional con el Peter Parker adulto. Y es una pena pensar que estamos ante un comic notable que con un artista como Stuart Immonem (por poner el primer nombre que se me ocurre), hubiera podido ser histórico.

En todo caso, Zdarsky y Bagley SI me transmiten claramente en Spiderman Toda Una Vida su amor por el personaje, y a pesar de estos peros anteriores, globalmente me ha parecido un gran cómic de Spiderman que resume 6 décadas de grandes historias.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de El Faro de Robert Eggers

Tras su excelente opera prima La Bruja, había expectación para ver la nueva película de Robert Eggers, El Faro, rodada en blanco y negro y protagonizada por Willen Dafoe y Robert Pattison. Y lo cierto es que su propuesta, más surrealista que narrativa, no ha acabado de convencerme.

PUNTUACIÓN: 5/10

Ambientada a finales del siglo XIX, cuenta la historia de dos fareros que trabajan juntos en una misteriosa isla perdida de Nueva Inglaterra.

En 2015 Robert Eggers sorprendió al mundo cinéfilo con su ópera prima, La Bruja. Eggers forma parte de una nueva hornada de directores que buscan alejarse de los convencionalismos del género de terror, centrándose en crear experiencias angustiosas y claustrofóbicas con una tensión creciente que atrape al espectador. Para El Faro, cuyo guión ha escrito junto a su hermano Max, vuelve a colaborar con Jarin Blaschke de director de fotografía y con el músico Mark Korven para crear un drama histórico rodado en blanco y negro con únicamente dos personajes.

Eggers deja claro en esta su segunda película que quiere ser un director alejado de convencionalismos, al rodar de nuevo en blanco y negro y con un formato cuadrado de imagen. Siempre hay que aplaudir a un autor cuando se arriesga e intenta ofrecer propuestas diferentes, incluso si el resultado no acaba siendo redondo. El Faro puede ser un gran triunfo o una importante decepción, pero seguro no dejará a nadie indiferente.

Hecha esta introducción, lamento decir que tras su visionado me encuentro en el segundo grupo, no se si decepcionado, pero sin duda sí indiferente a la propuesta de Eggers. El Faro me ha recordado a la típica película de festivales en la que el director recurre a efectismos baratos para llamar la atención porque sabe que su historia no es nada especial. Una historia que es completamente secundaria al elemento estético, lo que provoca que la viera y olvidara con la misma velocidad.

Robert Eggers rueda en blanco y negro y con un formato cuadrado de imagen la historia de dos fareros interpretados por Willen Dafoe y Robert Pattison atrapados en una isla durante semanas.

Eggers y el director de fotografía Jarin Blaschke vuelven a recurrir a una iluminación naturalista únicamente con velas y luces que se encontrarían realmente en un faro de época, de forma que las escenas interiores nocturnas son especialmente oscuras, ayudando a transmitir un feeling claustrofóbico acrecentado por el formato cuadrado de la imagen. Este formato cuadrado es el que tenían las primeras películas, y entiendo que sirve también para transmitir la idea de “historia antigua”.

Intelectualmente, entiendo las razones de estas elecciones estéticas de Eggers, pero por un lado, me parece que el mismo feeling claustrofóbico podría haberse conseguido con un formato “standard” de imagen en color rectangular, y por otro, esta propuesta estética inusual no hizo que conectara emocionalmente con la película o con su floja historia.

En lo positivo, la música de Mark Korven me ha gustado bastante y está repleta de sonidos perturbadores que ayudan a que el malrollo sea la sensación general durante el visionado de la película.

Willem Dafoe y Robert Pattison son los protagonistas de El Faro. Dafoe es un actorazo que siempre lo hace bien y realmente no necesita presentación, pero sí me gustaría detenerme en Robert Pattison. Reconozco que durante sus años en Crepúsculo me caía mal por el personaje que interpretaba. Pero gracias a estas películas entiendo que se convirtió en millonario y tuvo libertad para aceptar y trabajar sólo en las películas que realmente le interesaban, no las que convenían a su carrera. Y su filmografía en los últimos años le ha transformado en un actor interesante cuyas películas siempre tienen algo diferente. Es por esto que entiendo que aceptara encantado trabajar en este propuesta alejada de lo convencional de Eggers.

En lo relativo a sus interpretaciones, por un lado es indudable que lo hacen muy bien, pero por otro lado entiendo que no hay matices, sus personajes son serios y atribulados en unos momentos y totalmente over-the-top a causa del alcohol y la locura en el resto. Over-the-top nivel Nicolas Cage, para que os hagáis una idea del nivel de locura que nos preparan. Y esta falta de matices también provocó que en parte desconectara antes sus flipadas en pantalla.

La clave para mí es que a pesar de los efectismos visuales y narrativos, la historia realmente es un bluff. Incluso me planteo si Eggers ha creado una experiencia surrealista para el espectador en lugar de una película dramática convencional, porque el guión es realmente flojo y predecible. Esta endeblez argumental hace que la película fracase como terror, a pesar de tener un par de momentos escabrosos, pero tampoco funcione como drama por lo evidente del camino que están recorriendo los personajes.

Este es un problema que tuve también en Midsommar de Ari Aster, en la que tras un arrollador apartado visual se escondía el típico “survival” de un grupo de personas atrapados en un espacio con una secta que irá atacándoles uno tras otro. Esto mismo es El Faro, la caida en la locura de los dos personajes en un espacio cerrado es algo que ya hemos visto antes en otras películas y, en mi opinión, diría que mejor desprovisto de toda la pretenciosidad de Eggers. De igual forma, igual que en el Dracula de Mark Gatiss y Steven Moffat, diferente no quiere decir “mejor” de forma automática, y si no aciertas, el fail está asegurado, cosa que creo ha pasado también en este El Faro.

No me arrepiento de haber visto El Faro y he encontrado elementos interesantes en la película. Incluso diría que Eggers triunfa porque su visión ha quedado perfectamente plasmada en la pantalla. Es una pena que bajo su personalísimo concepto estético no tuviera una historia más interesante que contar.

Comparto el trailer de la película:

Comentaba al principio que prefiero un director que intente y falle antes que otro que vaya a lo fácil. Aplaudir la valentía de Robert Eggers en este aspecto no debería evitar que tambíen indiquemos si el resultado no es satisfactorio.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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