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Crítica de Good Omens de Terry Pratchett y Neil Gaiman (Amazon Prime)

Amazon Prime ha estrenado una excelente adaptación de la divertidísima novela Good Omens de Terry Pratchett y Neil Gaiman. Escrita y creada por el propio Gaiman y dirigida por Douglas Mackinnon, la serie hará las delicias a todos los amantes de la fantasía con un toque irónico.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Ambientada en 2018, la serie seguirá al demonio Crowley (David Tennant) y al ángel Aziraphale (Michael Sheen), quienes, acostumbrados a la vida en la Tierra, buscan evitar la venida del Anticristo y con ello la batalla final entre el Cielo y el Infierno que destruirá el planeta y la raza humana.

La novela Good Omens fue publicada en 1990, en un momento en que Terry Pratchett era un escritor muy conocido gracias a su serie del Mundo Disco, mientras que Gaiman estaba empezando a hacerse un nombre con Sandman, su multipremiado comic que DC Comics empezó a publicar en 1989. La novela fue nominada al World Fantasy Award y al Locus Award de 1991, y fue la primera novela publicada de Gaiman, que con los años se ha convertido en uno de los referentes en el mundo de la fantasía con novelas como American Gods, Hijos de Anansi, Neverwhere o The Ocean at the End of the Lane. Tras años en los que casi se trasladó al cine, para Gaiman se convirtió en una prioridad adaptarla para televisión tras recibir una carta de Pratchett escrita antes de morir en 2015 conminándole a que intentara hacerlo realidad.

Gaiman ha sido el creador y ha escrito los guiones de los seis episodios de los que se compone esta serie, que ha sido dirigida por Douglas Mackinnon y cuenta con música de David Arnold.

Good Omens es puro Pratchett, con un humor muy inglés que transmite una fina ironía en cada uno de sus dialógos, y con unos personajes secundarios y situaciones que en muchos casos bordean el ridículo. Pero también es muy Gaiman, mostrando a unas fuerzas sobrenaturales super poderosas que viven entre nosotros y que nos quieren manejar a su antojo, a pesar del mito del «libre albedrío».

Lo mejor de Good Omens es el carisma que transmiten Michael Sheen y David Tennant, bordando sus interpretaciones del ángel Aziraphale y el demonio Crowley. Me encanta el ángel inocente pero con un toque pícaro que construye Sheen y cómo Tennant transmite un demonio que aunque se esfuerza en parecer malo, ama demasiado la vida y los placeres mundanos, ¡aunque no lo pueda reconocer!! La química entre ambos es una pasada, y como saben que su amistad es lo mejor de la vida aunque la tradición les fuerce a ser enemigos. Escucharles en V.O. ha sido una auténtica delicia, y destaco además poder escuchar en el original a Frances McDormand en la voz de Dios.

Good Omens se ríe de los extremismos que en muchos casos actúan ciegamente sin saber muy bien por qué hacen lo que hacen. Y además de ser una historia de amistad un tanto atípica, otro de los temas centrales es la necesidad de romper con lo que la sociedad espera de ti e intentar construir tu propio destino sin importar el qué dirán. Otro concepto muy Gaiman,

Diría además que la duración de seis episodios es perfecta para contar bien la historia e irnos sorprendiendo a cada paso, sin que sintamos que nos meten minutos sin importancia para rellenar episodios.

Si tengo que comentar algo menos bueno, quizá sería que aunque el final es correcto y todo encaja a la perfección, le falta algo de punch o potencia dramática. Precisamente por el tono irónico y por la sensación de farsa que transmite en numerosos momentos, no hay un climax sino más bien un globo que se desinfla.

He comentado en otras ocasiones que un elemento recurrente de la obra de Gaiman son los personajes que no son buenos ni malos, sino que actúan según su naturaleza. Esto en buena medida lo vemos durante toda la serie, y al final el final sucede porque era inevitable, pero sin la fuerza dramática que me hubiera gustado. En todo caso, dado el tono de comedia de toda la serie, esto no me ha supuesto ningún problema.

Comparto el trailer de esta serie:

Good Omens es una divertida serie que creo que encantará a los amantes de la fina ironía y de romper los estereotipos establecidos. Me alegra haber podido verla y me ha dejado con una sonrisa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de La Marca de Odín: El Despertar, de Xavier Marcé

No conocía de nada la novela La Marca de Odín: El Despertar ni a su escritor Xavier Marcé hasta que me invitaron en Twitter a leer esta obra. Más que la novela en sí, me interesó la propuesta de un universo ampliado online, por lo que me animé a leer esta primera novela en mi Kindle a ver qué tal.

PUNTUACIÓN: 5/10

Luis es un joven universitario que está a punto de licenciarse como ingeniero aeroespacial y un paracaidista de élite que adora volar. Junto a su compañera de clase Eva, aspira a contribuir en el desarrollo de la nueva generación de transbordadores dentro del nuevo Centro Aeroespacial Europeo de Sevilla. Siente que su vida es perfecta… Tan solo unos enigmáticos sueños que se repiten cada noche desde las últimas semanas le inquietan. Unos sueños que le harán plantearse preguntas para las que no encuentra respuesta. ¿Puede un sueño llegar a cambiar tu vida? ¿Está nuestro futuro predestinado? Aunque Luis no lo sepa, de su respuesta a dichas preguntas dependerá no solo su futuro, sino el de toda la humanidad.

La marca de Odín: El Despertar es la primera entrega de una saga literaria transmedia de ficción fantástica cuya historia fusiona la actualidad con un trasfondo de mitología nórdica y de ciencia ficción como jamás habrás imaginado. Es la llave de entrada a una saga de varios libros que no dejan de crecer una vez los finalices gracias a su rico universo extendido.

Nacido en 1982 en Barcelona, Xavier Marcé se licenció en Periodismo en la ciudad de Sevilla, lugar que fijó de residencia al enamorarse de ella y sus gentes, tras haber vivido en Casablanca, Zurich y Oslo. En 2012, tras varios años de trabajo previo, funda su propia editorial para lanzar la primera entrega de la saga ‘La marca de Odín’ como producto pionero transmedia en el mundo literario y editorial destinado a mostrar un nuevo camino en la industria acorde a las necesidades sociales actuales.

Comprando el libro, os podréis registrar en la comunidad online creada por Marcé y disfrutar con los tres capítulos de bonificación (Operación Martillo Nocturno, La última grabación y La búsqueda de Hyperborea) y cerca de 80 contenidos extendidos que amplían la historia conectándola con el siguiente libro de la saga desde el punto de vista de cada personaje, localización, organización y mucho más. Todos ellos apoyados con ilustraciones, videos, música, renders en 3D y mucho más.

A partir de la sinopsis del libro y el resto de información que saqué de la página web de La Marca de Odín cuando la propia editorial me contactó en Twitter, me llamó sobre todo la atención lo referido a la existencia de una comunidad online de lectores, y como la editorial había creado toda una serie de contenidos que ampliaban la historia de la novela, como son fichas de personajes o localizaciones reales, así como nuevos capítulos que pueden leerse tras haber comprado la novela y suscribirte en su web.

Lo online domina y todos estamos conectados con el móvil o las tablets, así que entender esta nueva realidad e intentar ofrecer al consumidor contenidos extras que aporten valor añadido creo que es un camino muy interesante que los autores españoles van a tener que realizar cada vez más en el futuro.

Dado que Xavier Marcé ofrece este libro gratuitamente en Kindle como forma para enganchar a nuevos lectores a su siguiente novela, El Camino a Valhalla, y a su comunidad online, pensé que merecía la pena probar.

Empezando por lo positivo, debo elogiar que un autor español se haya atrevido a escribir una novela de ciencia ficción con elementos loquísimos ambientándola en Sevilla. La Marca de Odín: El despertar es una novela de 350 páginas que se lee en un suspiro y que recuerda a un blockbuster palomitero en el que se utilizan un montón de elementos familiares para los fans de la ciencia ficción, la fantasía y los comics, buscando crear algo nuevo e interesante.

Diría que a Marcé le apasionan temas como el paracaidismo o la aviación militar, porque transmite muy bien la emoción antes de un salto y la estructura y funcionamiento de las diferentes formaciones y escuadrones españoles y americanos. Estos elementos molan, así como toda la parte científica del Centro Aeroespacial Europeo de Sevilla al que el protagonista Luis va a trabajar junto a varios amigos tras conseguir una beca de la universidad.

También me ha gustado como el climax final utiliza elementos loquísimos super icónicos de películas y series americanas y japonesas, que el mero hecho de nombrar ya es spoiler y que prefiero que sean sorpresa para nuevos lectores que se acerquen a esta novela sin saber nada, como me pasó a mi.

Y destaco además la propia ambición de Marcé a la hora de atreverse a crear esta idea de comunidad alrededor de su novela, una idea que sin duda surgió durante su trabajo como Comunity Manager en diferentes empresas dentro del sector de los videojuegos. Solo ganan los que arriesgan, y Marcé se lo ha currado muchísimo.

Lamentablemente, aquí se me acaba lo positivo. Si tuviera que resumir lo que me ha parecido la lectura de esta novela, diría “demasiado poco, demasiado tarde.”

Sin duda agradezco como consumidor que me ofrezcan un producto gratuito para probarlo, pero por muy chulo que sea el envoltorio, si el contenido no es bueno, todo se viene abajo. Y lamento decir que esto es lo que me ha pasado leyendo la novela.

Narrativamente, Marcé intenta presentarnos al protagonista Luis Odén y a su mundo, mostrando a su familia, amigos, novia, aficiones y estudios. Pero en lugar de interesarme, ya desde el principio me dio la sensación de estar leyendo “paja” sin importancia para la historia central, que nos frenaba a la hora de conocer otros elementos realmente interesantes. Esto sucede no solo con el grupo de universitarios, sino también con el equipo americano dirigido por Jack Preston.

Hubo varios momentos mientras leía la novela en que recordé varias entrevistas a los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeeley hablando de sus guiones para Marvel Studios. En muchas ocasiones tuvieron que eliminar escenas enteras que les encantaban y que eran grandes de momentos de personajes porque frenaban la historia principal, de forma que tuvieron que aprender que todas las escenas tenían que servir siempre para dos cosas a la vez, desarrollar al personaje y hacer avanzar a la acción. Esto no pasa en La Marca de Odín, a veces parece que se está más pendiente de presentar a personajes sin importancia para las fichas de la página web que conseguir engancharme con la historia. Y que la lectura de una novela de ciencia ficción me hiciera pensar en los guionistas de Marvel Studios ya es señal clara que algo no estaba funcionando.

Unido a esto, los personajes hablan de una manera que me pareció muy poco natural. A pesar de ir a bares sevillanos y pedir salmorejo, no me creí en ningún momento a estos chavales, y esto es algo que tampoco ayudó a que me enganchara la historia y sus protagonistas.

Y por si fuera poco, justo cuando llegamos al meollo y la novela por fin empieza a despegar, narrativa y literalmente, se terminó, dejando más preguntas que respuestas y con demasiado poco a lo que agarrarse que haga que quiera seguir invirtiendo mi tiempo en la siguiente novela.

Entiendo que Marcé conoce los elementos que necesita una buena historia para triunfar, pero le falta el toque “mágico” que hace que 1+1 no siempre sea 2 para que una historia me enamore. Supongo que por eso la profesión de escritor es tan difícil, y dado que hay que empezar a andar para aprender a correr, estoy seguro que sus próximas obras mejorarán a esta opera prima.

Creo que me está quedando una reseña muy negativa, y lo cierto es que como comentaba antes me parece genial que un escritor español se anime a escribir ciencia-ficción “peliculera” alejada de lo más serio y formal. Aunque a mi no me ha enganchado, si eres fan de la ciencia ficción puedes probarla. Quien sabe, probablemente el raro sea yo.

Comparto un curioso vídeo promocional de la novela que me gustó especialmente por su mezcla de escenarios reales con los hechos fantásticos que nos cuenta la novela, aunque curiosamente lo que nos muestra es un spoiler de lo que vamos a ver en el climax de la novela:

La Marca de Odín: El despertar es una correcta novela que intenta ser el punto de entrada a un nuevo universo que combina lo literario y lo online, pero que no ha conseguido engancharme.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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Todas las imágenes y videos son propiedad de Xavier Marcé.

Crítica de Warrior temporada 1 (HBO)

Tras el final de Banshee, su creador Jonathan Trooper ha vuelto a dar en la diana con Warrior, serie de acción y drama histórico de Miramax estrenada en España por HBO, inspirada en una historia de Bruce Lee ambientada en el San Francisco de finales del siglo XIX, que muestra la lucha de poder en Chinatown y el racismo sufrido por la comunidad china que buscaba un futuro mejor en los Estados Unidos y se encontraron con odio y explotación.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Ambientada durante las Guerras Tong a fines de la década de 1870 en San Francisco, California, la serie sigue a Ah Sahm (Andrew Koji), un prodigio de las artes marciales que emigra a San Francisco desde China en busca de su hermana (Dianne Doan), para acabar vendido a una de las bandas (Tong) más poderosas de Chinatown.

Jonathan Trooper ha creado esta serie en colaboración con Justin Lin (Fast & Furious, Star Trek – Más allá),produciéndola junto a Danielle Woodrow y Shannon Lee, hija del gran Bruce Lee, del que adaptan una historia sobre un chino maestro de artes marciales que llega a los EE.UU. a finales del siglo XIX. La serie ha sido desarrollada por Miramax, canal con el que Trooper ya colaboró en la genial Banshee.

La primera temporada de Warrior me ha gustado mucho y apunta a que puede convertirse en uno de los referentes televisivos para la acción. Warrior comparte con Banshee varios elementos estilísticos claros, como son el mostrar en todos los episodios excelentes escenas de acción y a bellas mujeres ligeras de ropa. El sexo es habitual en esta serie, y de hecho el burdel dirigido por Ah Toy (Olivia Cheng) es uno de los espacios habituales de la serie.

Aunque las escenas de acción y el uso de artes marciales es bestial a lo largo de los excelentes diez episodios de esta primera temporada, la serie sobresale por el retrato nada complaciente del racismo que sufrió la comunidad china en los EE.UU., y como los británicos se aprovecharon de ellos para construir el país mientras les trataban como menos que animales.

Además del racismo hacia los chinos, Warrior muestra la difícil realidad de la época, en la que unos poderosos se aprovechaban de la gente normal, algo no limitado a la comunidad china. El racismo hacia los irlandeses y de estos a los chinos, se refleja perfectamente también en esta serie. Y al menos su odio hacia los chinos tiene explicación al ver que unos extranjeros les quitaban su trabajo, aunque la realidad es que no eran los chinos, sino los empresarios sin escrúpulos, a los que deberían culpar.

En este sentido, los policías Bill O´Hara (Kieran Bew) y el notavo Richard Lee (Tom Weston-Jones) ejemplifican lo mejor y lo peor de esta sociedad. O´Hara, un policía racista borracho y jugador, y Lee, un sureño que huye de un pasado oscuro mientras intenta hacer lo correcto, nos muestran un mundo de grises en los que no todo es blanco o negro e incluso la gente mala puede hacer una buena acción, y viceversa.

Me ha gustado encontrarme en Warrior a Hoon Lee, uno de los protagonistas de Banshee, interpretando a Wang Chao, una especie de «conseguidor» que trabaja para todos los bandos, incluida la policía. Y de hecho, los homenajes no terminan ahí, ya que el bar donde se reúnen los irlandeses se llama Banshee.

Pero sin duda el gran descubrimiento en Warrior es el bestial Joe Taslim (Jaka en The Raid), que interpreta a Li Yong, un asesino de los Long Zii y en secreto el amante de Mai Ling, hermana de Ah Sahm. Taslim va a ser sin duda el gran rival del protagonista, y he hecho realizan uno de los grandes combates de esta primera temporada. Otro rostro inesperado que nos ha recuperado Warrior es el de Dustin Nguyen (21 Jump Street), como Zing, el nuevo líder del tong Fung Hai aliado de Mai Ling.

Warrior sabe equilibrar la diversión de una serie de artes marciales con el drama del racismo y las conspiraciones empresariales, y al menos a mi me ha transmitido que todo el reparto, los stunts y el equipo de producción se esfuerzan al máximo para hacer de Warrior una serie especial, al mismo tiempo que se lo han pasado genial rodando esta serie. Claro exponente de esto es el 5º episodio «The blood and the s**t», que es un homenaje a los clásicos westerns de diligencias y pueblos perdidos a los que llega un salvador solitario.

Warrior me ha encantado, es honesta y tiene claro el tipo de serie que es y como ofrecer un notable entretenimiento para todos los fans del cine de acción y artes marciales. No se me ocurre nada negativo que contar de esta serie, y me alegra que vaya a tener una segunda temporada.

Comparto el trailer de la excelente primera temporada:

Warrior me ha ofrecido un perfecto entretenimiento, y estoy deseando que la continúen para volver a engancharme. En el actual panorama televisivo sobrecargado de estrenos interesantes, creo que este es el mejor halago posible.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Un tipo duro, de Jeff Lemire

Un tipo duro de Jeff Lemire es uno de los mejores comics que he leído este año. Publicado por Astiberri en España en 2018, estamos ante un gran relato de perdedores en los desolados parajes del norte de Canadá.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Derek Ouelette ha dejado atrás sus días de gloria. Su carrera de hockey terminó una década antes en un incidente violento sobre la cancha de hielo, y desde entonces ha estado viviendo de su reputación en la remota comunidad del norte donde creció, bebiendo demasiado y peleando con cualquiera que se le cruzara. Pero un día su hermana Beth, a la que hace tiempo que no ve, aparece en la ciudad de forma inesperada, huyendo de un novio abusador. Buscando desaparecer por un tiempo, los dos hermanos se esconden en un refugio de caza aislado en el bosque local. Es allí donde intentan encontrar la manera de volver a conectar entre ellos y con los dolorosos secretos de su pasado… Incluso cuando el ex de Beth reaparece y amenaza con arrastrar a Derek y Beth de vuelta a ese mundo de autodestrucción que tratan de dejar atrás.

Jeff Lemire (Essex County, Ontario, Canadá, 1976) ha ganado numerosos premios, y su trilogía Essex County, que comprende los títulos Historias de la granja (Astiberri, 2008), Historias de fantasmas (Astiberri, 2009) y La enfermera rural (Astiberri, 2010), fue destacada en 2011 como la mejor novela canadiense de la década. Ha adquirido una gran popularidad como guionista para DC y en 2015 ha recibido el encargo del relanzamiento de tres de las series más populares de Marvel: Ojo de Halcón, X-Men y Lobezno. En 2015 dio inicio a la serie Descender (Astiberri, 2016), en colaboración con el dibujante Dustin Nguyen, cuyos derechos cinematográficos han sido adquiridos por Sony y de la que se
han editado cuatro tomos hasta la fecha: Estrellas de hojalata, Luna Máquina, Singularidades y Mecánica orbital. Black Hammer, la serie que guioniza con dibujos de Dean Ormston, ha ganado el premio Eisner 2017 a la mejor serie nueva y el Premio del Gremio de Libreros de Madrid al mejor Cómic de 2017. Un tipo duro es su última obra como autor completo.

Un tipo duro de Jeff Lemire, publicado por Astiberri en España es uno de los mejores comics que he leído este año, aunque fue publicado en 2018. Lemire es un gran escritor que sobresale cuando cuenta la historia de perdedores atenazados por traumas de su pasado que buscan encontrar su camino. Sus personajes son personas de pocas palabras cuyos silencios son atronadores y sus acciones nos cuentan lo necesario sobre ellos. Y además, su dibujo es super expresivo y me ha flipado muchísimo a todos los niveles.

Derek y Beth Oulette crecieron con un padre violento que les empujó a un mundo de odio y violencia del que parece imposible escapar. Y ante esta dura realidad, no sorprende que caigan en el alcohol y las drogas.
Me han gustado mucho los personajes de Derek y Beth, pero también secundarios como el Sheriff, amigo de Derek que ya no puede mirar hacia otro lado ante sus desfases, o Al, amigo de la familia que dará el primer paso para ayudarles en su camino de vuelta hacia la luz.

Los parajes desolados del norte de Canadá sirven de perfecto escenario para transmitir la sensación de desesperanza al relato de Lemire, que utiliza una paleta cromática apagada de tonos azules que hace que sintamos el frío del invierno eterno. La ambientación de esta historia me parece otro de los grandes triunfos de este comic.
Es interesante descubrir como el color solo aparece en momentos de gran violencia con chorros de rojo sangre, o cuando los protagonistas rememoran los pocos momentos de su niñez en que aún fueron felices, creando unos tonos en tonos cálidos que nos devuelve al calor y el amor como sólo en la infancia se puede sentir.

Un tipo duro me ha emocionado y me parece una gran obra. No se me ocurre nada malo que comentar, lo único tal vez es que viendo lo bueno que es Lemire en sus obras de creación propias como este Un Tipo Duro, Essex County, Trillium, etc… da un poco de rabia que haya firmado obras tan montoneras en Marvel, de las que solo salvo su Caballero Luna, con unos flojísimos X-Men y Old Man Logan. En todo caso, tengo claro que sus mejores obras no voy a encontrarlas en las grandes editoriales, sino en el ámbito independiente en el que puede expresarse con mayor libertad.

Comparto algunas páginas de este comic para que podías disfrutar de la expresividad de Lemire:

 

 

 

Un tipo duro nos devuelve al Lemire bueno, aquel que sabe emocionarnos contando la historia de perdedores que luchan por salir adelante. Una de las mejores obras que he leído en lo que va de año, que os recomiendo que leais lo antes posible.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 1 (HBO)

La primera temporada de Lo que hacemos en las sombras es una espectacular comedia absurda que hará las delicias de los fans del género de vampiros que busquen un giro diferente. La serie producida por FX Networks y estrenada en España por HBO, ha sido creada por Jemaine Clement adaptando el concepto de la película del mismo nombre dirigida por Taika Waititi en 2014.

PUNTUACIÓN: 8/10

What We Do in the Shadows (Lo que hacemos en las sombras) es una comedia con toques de terror planteada como falso documental en el que seguimos la vida de tres vampiros que viven en Staten Island (Nueva York) y su familiar Guillermo, el sirviente humano que se ocupa de sus necesidades mundanas.

La serie ha sido creada y producida, por Jemaine Clement, actor, escritor y productor de la película de 2014 realizada junto a Taika Waititi (Thor Ragnarok), que también ejerce de productor y ha dirigido tres episodios de esta primera temporada. La serie está también producido por  Paul Simms, Scott Rudin, Garrett Basch, Eli Bush, Joanne Toll y Hartley Gorenstein. La serie cuenta con D.J. Stipsen como director de fotografía, y música de Mark Mothersbaugh.

Los protagonistas son Nandor the Relentless (Kayvan Novak), un vampiro de más de 700 años que proviene del imperio Otomano y que se autodenomina líder del grupo. Junto a Nandor conoceremos a su familiar Guillermo (Harvey Guillen), su sirviente humano que lleva 10 años de servicio y que sueña con ser convertido en vampiro, cosa que no parece que vaya a suceder. Junto a ellos viven en la casa Nadja (Natasia Demetriou), una vampira rumana que convirtió en vampiro a Laszlo Cravensworth (Matt Berry), un antiguo noble inglés.

Estos son el nucleo duro de la familia, que comparten casa con Colin Robinson (Mark Proksch) un Vampiro de Energía. A diferencia de los vampiros normales, Colin puede caminar por el día y tiene un trabajo normal, y se alimenta de las energías de humanos y vampiros aburriéndolos o enfureciéndolos. Gracias a que paga el alquiler le dejar vivir con ellos, aunque intentan evitarle en todo momento.

Lo que hacemos en las sombras me ha flipado y es una de las mejores comedias que he visto en los últimos tiempos. Y eso que otras comedias como El Método Kominski o Russian Doll también me han gustado bastante. Pero este falso documental ha tocado todas las teclas de las cosas frikis raras que me gustan.

El uso del falso documental es perfecto para mostrar a unos personajes patéticos que nos hablan directamente a nosotros los espectadores, generando unas situaciones superdivertidas en todo lo referido a la vida cotidiana de los vampiros.

He visto la serie en V.O. y me han flipado todos los actores. Empezando por el fuerte acento de Nandor y Nadja, así como el inglés académico de Lazlo. Mención aparte para Colin Robinson cuya necesidad de aburrirnos para alimentarse de nuestras emociones crea unas situaciones divertidísimas. Y sobre todos ellos, me ha encantado Guillermo (Harvey Guillen), el único humano que intenta mostrar ante la cámara que su vida al servicio de Nandor es una pasada cuando él en realidad se da cuenta que todo es una mierda y que su vida es penosa.

Todos los episodios son super divertidos y juegan con destruir las convenciones alrededor de los vampiros. Empezando por la ubicación en la nada glamurosa Staten Island, frente a otros vampiros que viven en Manhattan, o la existencia de vampiros con otras habilidades. Me lo he pasado genial con todos los episodios, pero tengo que destacar el episodio 7, en el que hay un juicio y que contiene las meta-referencias al lore vampírico más divertidas que recuerdo.

Los que hacemos en las sombras son 10 episodios de una duración de entre 20 y 25 minutos, que resulta la píldora perfecta de diversión para cada día. Me alegra descubrir que la cadena FX ya ha confirmado una segunda temporada, que promete un montón de diversión, empezando por la sorpresa final de esta temporada sobre el árbol genealógico de Guillermo.

Una serie super divertida de la que no se me ocurre nada malo, todo ha sido diversión a costa de estos vampiros entrañables y asesinos.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Lo que hacemos en las sombras en la comedia del año. Me ha encantado de forma increíble y ha hecho que no parara de reir. Si te gustas las historias freaks, esta serie te va a encantar.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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