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Celebrando 20 años de X-Men (Bryan Singer)

Esta semana se celebra el 20 aniversario del estreno en Estados Unidos de X-Men (Bryan Singer, 2000), la película que junto a Blade (Stephen Norrington, 1998) y Spiderman (Sam Raimi, 2002) dió el pistoletazo de salida a la edad de oro del cine de superhéroes que actualmente estamos disfrutando. Aprovechando la efemérides, es un buen momento para revisitar la película y ver qué tal le ha sentado el paso del tiempo.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un futuro cercano, la humanidad comienza a ver aparecer una nueva raza; los mutantes. Dotados de extraños y variados poderes, están agrupados en dos bandos: los que abogan por la integración y el entendimiento con la humanidad, encabezados por el doctor Charles Xavier, y los que buscan el enfrentamiento con una raza que consideran inferior y que les odia, dirigidos por Magnus, alias Magneto, un peligroso mutante con extraordinarios poderes. (FILMAFFINITY)

 

En la última década nos hemos acostumbrado a que Marvel Comics realice las películas de sus personajes de comic a través de su compañía hermana Marvel Studios, lo que asegura el control creativo y la tranquilidad de saber que la esencia de los personajes va a estar bien trasladada del comic a la gran pantalla. Pero este concepto era una idea imposible en los años 80 y 90, en el que lo  habitual era que las editoriales vendieran los derechos de sus personajes al primero que se interesara por ellos, no necesariamente un gran estudio de Hollywood.

En este contexto, durante la década de 1990 Marvel Comics había realizado una declaración de bancarrota durante el crash del sector y se encontraba en un momento delicado en el que necesitaba recursos económicos urgentemente. Una forma de conseguirlos fue vendiendo los derechos de sus principales personajes a los estudios de Hollywood, para que desarrollaran películas que significaran una cierta competencia al monopolio de Warner / DC Comics con sus películas de Superman y Batman.

Fox había estrenado en 1992 una serie de animación de los X-Men que fue tremendamente popular durante los 5 años en los que se emitió. Este éxito animó al estudio para comprar en 1994 los derechos cinematográficos de los personajes, tras casi 20 años en los que estos derechos fueron cambiando de manos entre varias productoras sin que consiguieran poner en marcha la producción.

Bryan Singer (Nueva York, 1965) era un joven director que en ese momento había realizado la maravillosa y multipremiada Sospechosos habituales (1995). Aunque no era un fan de los comics, firmó con Fox para dirigir la película tras valorar otras opciones del estudio, al creer que el tema principal de los mutantes perseguidos y odiados por ser diferentes era una metáfora poderosa a la que podía sacar mucho partido. Mientras se llevaban a cabo las diferentes escrituras de guión y se podía en marcha la producción, Singer dirigió la entretenida Apt Pupil (1998).

Viendo la ficha técnica de la película de IMDB, vemos que X-Men es un guión de David Hayter a partir de una historia de Bryan Singer y Tom DeSanto basada en los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby para Marvel Comics. Sin embargo, Fox contrató a numerosos escritores hasta encontrar la versión perfecta para rodar, algo en lo que el ajustado presupuesto asignado acabó jugando un factor determinante. Christopher McQuarrie, guionista de Sospechosos habituales, o el ahora idolatrado Joss Whedon fueron algunos de los escritores no acreditados que trabajaron en la producción.

Con un presupuesto en 75 millones de dólares, la película se rodó entre septiembre de 1999 y marzo de 2000 en varias localizaciones de Canadá, contando con Newton Thomas Sigel como director de fotografía, montaje de Steven Rosenblum, John Wright y Kevin Stitt y música de Michael Kamen. Teniendo en cuenta que se estrenó tan sólo 4 meses después de terminar el rodaje, el 14 de julio, podemos imaginarnos los plazos de entrega tan justos con los que trabajaron.

La película fue un gran éxito de taquilla, recaudando 300 milones de dólares, lo que multiplicaba por 4 su presupuesto, lo que dió luz verde al rodaje de su segunda parte estrenada en 2003. Hay cierta controversia en ámbitos comiqueros sobre si X-Men fue la película que abrió el camino del éxito cinematográfico a los superhéroes de Marvel. En mi opinión, el éxito de X-Men confirmó lo que ya Blade (Stephen Norrington), había mostrado a los estudios de Hollywood dos años antes, en 1998, que los superhéroes podían ser super rentables en taquilla y merecía la pena invertir en este género.

Dicho esto, considero que el verdadero “game-changer” que lo cambió todo no fue X-Men o Blade, sino el Spiderman de Sam Raimi de 2002. Esta película fue la primera que contó con un gran presupuesto para la época, casi 150 millones millones, más de el doble que X-Men, y recaudó 830 millones de dólares en todo el mundo, confirmando que el cine ya estaba en disposición de mostrar un nivel de espectáculo y “sense-of-wonder” que hasta ahora sólo podía verse en los comics, siempre que los estudios invirtieran en estos conceptos con unos presupuestos a la altura, cosa que como ahora veremos, no pasó en X-Men.

Hoy en día, el reparto de X-Men ya forma parte de nuestros recuerdos. Y debo reconocer que el casting fue un acierto bestial. La película contaba con el gran reclamo de contar con Patrick Stewart e Ian McKellen en los papeles principales de Charles Xavier (Profesor X) y Erik Lehnsherr (Magneto), creando un antogonismo que bebe directamente de los comics de Chris Claremont, presentando a dos amigos ahora enfrentados con visiones contrapuestas sobre la relación de humanos y mutantes. Mientras que Charles Xavier tiene un punto de vista más positivo y aboga por la colaboración entre humanos y mutantes, Erik, superviviente de un campo de concentración durante la 2ª Guerra Mundial, tiene claro que los humanos son capaces de repetir el holocausto, en este caso dirigiendo su odio y miedo contra los mutantes.

Hugh Jackman saltó a la fama gracias a su interpretación de Logan (Lobezno), el misterioso mutante de con garras y esqueleto de Adamantium, un pasado oculto en el misterio y una capacidad de curación sobrehumana. Y aunque su Logan ya es historia del cine, es interesante recordar como este papel le llegó por casualidad días antes del inicio del rodaje, ya que Dougray Scott, el actor que había conseguido el papel, tuvo que abandonar la producción debido a la imposibilidad de compaginar este rodaje con el de Misión Imposible 2, en la que hacía el papel del villano.

El resto del reparto lo completan Anna Paquin como Marie (Rogue), joven mutante que absorbe con el contacto físico los poderes de otros mutantes y la energía vital de los humanos , y que considera sus poderes una maldición, Famke Janssen como Jean Grey, una telépata y telequinética que mantiene una relación sentimental con Scott Summers (Cíclope), interpretado por James Mardsen, el serio jefe de campo del grupo que lanza poderosos rayos por los ojos que sólo pueden de controlados por unas un visor hecho de cuarzo de rubí, y Halle Berry como Ororo Munroe (Tormenta), mutante que controla el clima.

En el lado de los villanos de la Hermandad de Mutantes Diabólicos, tenemos a Rebecca Romijn como la multiforme Raven Darkolme (Mística), Tyler Mane como Victor Creed (Dientes de Sable), asesino sádico y hombre fuerte de Magneto, y Ray Park como Mortimer Toynbee (Sapo), un mutante muy ágil con una larga lengua. Completa el reparto Bruce Davison como el Senador Robert Kelly, que busca aprobar una ley que obligue al registro de todos los mutantes ante las autoridades, algo que nos recuerda el clásico argumento de Días de Futuro Pasado.

Entrando el materia ya sobre la película, debo reconocer que volver a ver X-Men me ha gustado mucho más de lo que esperaba, ya que pensaba que no habría envejecido demasiado bien. Sin embargo, lo primero y principal es que la película me ha ofrecido un buen entretenimiento.

Tras toda una vida en la que a lo máximo que podíamos aspirar los fans de los comics era a subproductos como los 4 Fantásticos de Roger Corman o a Punisher (1989) de la Canon interpretada por Dolph Lundgren, poder ver en imagen real la Escuela de Charles Xavier para Jóvenes Talentos fue una pasada, flipando con las caracterizaciones de cada personaje protagonista, además de los cameos de estudiantes como Kitty Pryde, Júbilo, Bobby Drake (Hombre de Hielo) o Pyros.

La película se apoya en dos elementos principales, por un lado el conflicto y el carisma de Xavier y Magneto, que son dos caras de la misma moneda, algo que viene casi literalmente de la etapa del comic escrita por Chris Claremont. Junto a esto, tenemos la relación de Logan con la joven Rogue, cuyos poderes de absorción de habilidades la impiden tocar a nadie y la convierten en un personaje perfecto para transmitir la soledad y alienación que sufren los mutantes por culpa de sus poderes. En los comics Logan hace de mentor de Kitty Pryde, por lo que a pesar de cambiar de personaje, esta relación cuadra y considero que es un cambio que no molesta ni afecta en lo fundamental a la adaptación. El carisma de Hugh Jackman se sale en todas sus escenas, y además el guión es un caramelo que permite mostrar un amplio rango de emociones, desde el tío duro que puede con todo al adulto preocupado por una niña a la que debe proteger.

El casting en lo relativo a Charles Xavier, Scott, Jean Grey o Tormenta es maravilloso, y transmiten la esencia de lo que un fan veterano como yo espero ver en una película de los X-Men. La personalidad benigna de Xavier, el choque de personalidades entre Logan y Scott y el triángulo que forman con Jean Grey es 100% comiquero y crean un dinámica super interesante que son la guinda del pastel que hace que la película funcione.

Como comentaba antes, globalmente la película me parece entretenida y me interesan los personajes por el vínculo emocional que tengo con los personajes del comic. Sin embargo, tras el visionado me doy cuenta que lo que hacen en pantalla no es realmente interesante, ni tampoco encuentro nada destacable de su conflicto contra la Hermandad de Mutantes Diabólicos de Magneto.

Constreñidos por un presupuesto insuficiente, los productores desecharon personajes como Bestia o Rondador Nocturno, la Sala de Peligro o los clásicos Centinelas que aparecían en los primeros borradores, optando finalmente por una floja trama en la Estatua de la Libertad en la que Magneto quiere convertir a los principales líderes mundiales en mutantes que resultara barata de rodar. Con ojos de 2020, toda la película tiene el feeling de un episodio piloto de serie de televisión no demasiado inspirado visualmente.

Poder ver una buena adaptación de un comic Marvel fue un sueño hecho realidad. Y al construir Singer la historia a partir del conflicto Xavier-Magneto y el centro emocional de Logan-Pícara-Jean Grey, no me importó que Tormenta tenga literalmente dos frases en toda la película y que lo que diga la coloque como alguien que odia a los humanos por motivos nunca aclarados en las películas. O que Cíclope aparezca relativamente bastante en pantalla pero no haga nada realmente destacable.

Como primera película que establece un universo cinematográfico en 2000, X-Men acertó en la ambientación y en el espíritu a pesar de sus limitados efectos especiales y unas mínimas escenas de acción. La labor de director de Bryan Singer me parece buena en el desarrollo de personajes pero muy plano en lo visual, no sabiendo crear escenas atractivas ni momentos realmente memorables.

Lo X-Men tenían amplio margen de mejora, y afortunadamente las expectativas se sobrepasaron en la excelente X-Men 2, que reseñaré dentro de unos días.

Otro tema que creo interesante comentar es el tema de los trajes de cuero negro. Matrix se estrenó en 1999 y se convirtió en un evento cultural que influyó durante años en todo el cine comercial, no sólo en lo relativo a los efectos especiales y su «bullet-time», sino por su estética. Esta influencia se puede ver claramente en el diseño de producción de X-Men, que optó por eliminar los clásicos trajes de los comics por unos genéricos uniformes de cuero negro. Aparte de unirse a la tendencia marcada por Matrix, la realidad es que ni los productores ni Brian Singer, que recuerdo no era lector de comics, creían que los trajes de colores pudieran funcionar en pantalla, y obviamente si tu mismo no te lo crees no lo vas a mostrar bien.

De hecho, Singer incluyó una broma metatextual en la película sobre esto, cuando tras ponerse los trajes de cuero y Lobezno expresa su desagrado, Cíclope le contestó de modo sarcástico «¿Hubieras preferido un traje de licra?» En ese momento, debo reconocer que la broma funcionó. El problema vino cuando tuvimos que aguantar esa misma broma repetidamente durante casi 20 años (en Logan de 2017 aún hay una mención sobre esto), mostrando a un estudio y unos productores anclados en una estética caduca cuando el género había avanzado sin complejos.

Marvel Studios desmontó esta idea 10 años más tarde en sus películas de Iron Man, Thor o Capitán América, mostrando que el problema no son los trajes, sino de los profesionales que no saben usarlos o no se los creen. Pero tampoco hace falta remontarse tanto en el tiempo, porque sin ir más lejos en 2002 Spiderman, que recuerdo que fue para mi la verdadera «Game-Changer», nos mostró su traje rojo en toda su gloria, enfrentándolo Raimi a un Duende Verde con una chillona armadura verde. Unido a esto, la excelente X-Men: First Class (Matthew Vaughn, 2011) ya significó la demostración de que los trajes de los X-Men pueden funcionar sin problemas en pantalla, pero te los tienes que creer para comenzar…

En resumen, X-Men me ha gustado y me ha entretenido, aunque para un espectador de 2020 no puede evitar transmitir una sensación de baratillo, sobre todo teniendo en cuenta que series de televisión como Legion o Doom Patrol han mostrado elementos mucho más brillantes y espectaculares que la película de Singer.

Comparto el trailer de la película:

 

X-Men sigue siendo un buen entretenimiento construido a partir del carisma de los personajes que creó una franquicia cinematográfica que se desarrolló durante 20 años. A pesar de la sensación de baratillo que transmite para un espectador de 2020, merece la pena recuperar la película.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Los Vengadores de Joss Whedon (Marvel Cinematic Universe 6)

2012 fue un gran año para los fans del cine de superhéroes, al estrenarse Los Vengadores, la unión de los héroes más poderosos del Marvel Cinematic Universe. Joss Whedon creó un espectáculo increíble que hizo que nuestra cabeza saltara por los aires y que se convirtió en historia del cine.

PUNTUACIÓN: 9/10

Cuando un enemigo inesperado surge como una gran amenaza para la seguridad mundial, Nick Fury, director de la Agencia SHIELD, decide reclutar a un equipo para salvar al mundo de un desastre casi seguro. Adaptación del cómic de Marvel «Los Vengadores», el legendario grupo de superhéroes formado por Iron Man, Hulk, Thor,Capitán América, Viuda Negra y Ojo de Halcón. (FILMAFFINITY)

Tras cinco películas previas y cuatro años desde el estreno de Iron Man en 2008, llegó el momento que todos los fans soñábamos, ¡ver juntos a los Vengadores! Ahora parece un encargo fácil, pero Joss Whedon tenía sobre sus hombros una enorme responsabilidad, y el resultado fue muy superior a los sueños más locos de los lectores de los cómics Marvel.

A partir de una historia suya y de Zack Penn, que aparece acreditado aunque Whedon afirma que no tuvo en cuenta su guión para escribir la historia que finalmente se estrenó, Whedon escribió un guión centrado en la caracterización y en las relaciones de los personajes, construyendo una tensión que explotaría en una última hora glosiosa. Aunque al final la historia podría ser la típica de personas muy diferentes que deben aprender a trabajar en equipo por el bien común, Whedon consigue atraparnos gracias a unos diálogos maravillosos, una perfecta caracterización de los héroes y un estupendo sentido del humor.

Whedon ahora parece que era un seguro de éxito, pero en 2010 cuando fue contratado la cosa no estaba ni mucho menos clara. Guionista y productor de series de televisión con un éxito clamoroso, Buffy Cazavampiros (1997-2003), pero también un sonado fracaso como fue la cancelación de Firefly tras solo 1 temporada en 2003, serie por otro lado incomprendida y que ha alcanzado la categoría de culto, nunca había realizado una película de gran presupuesto, y de hecho Vengadores fue su segunda película como director tras Serenity (2005).

En el lado de los comics, su excelente etapa en Astonishing X-Men de 25 números junto a John Cassaday entre 2004-2008 confirmaba que era un gran fan de los comics Marvel y de todos sus personajes. Este amor a los comics sí llamó la atención de Marvel y de Kevin Feige, que apostaron desde el principio por él. Marvel quería hacer películas que transmitieran la esencia de sus personajes sin ser necesariamente una traslación de una historia concreta de los comics, y parecía que en Whedon habían encontrado un alma gemela. Aunque esto en si mismo no garantizaba el éxito en el cine, al tratarse de medios completamente diferentes.

Para Vengadores, Feige contó con Jon Favreau (Iron Man 1 y 2) para conseguir que todo pareciera una continuación fluida sin diferencian visibles, además de tener como consultores a algunos de los jefazos de Marvel Comics como Joe Quesada o Brian Michael Bendis para que la película mantuviera el feeling correcto. Además, aunque Disney había comprado Marvel en 2009, en la película sigue apareciendo Paramount como co-productora debido a los acuerdos previos, aunque no realizó ninguna labor en la película.

Otro hecho que merece la pena ser destacado es que la película comenzó su preproducción mucho antes de que Thor y Capitán América: El Primer Vengador se estrenaran en 2011, y durante todo ese tiempo cabía la posibilidad de estar haciendo una película protagonizada por personajes cuyas películas hubieron fracasado en taquilla y no fueran populares. Por suerte, eso no llegó a suceder, aunque hay que reconocer que tampoco fueron taquillazos, pero sí demuestra la fe que Marvel Studios tenía en su plan para Los Vengadores y en estos personajes.

Tras películas como Vengadores Infinity War o Vengadores Endgame, parece que nos hemos acostumbrado a ver en pantalla a un casting masivo de estrellas. Pero en 2012 fue un verdadero sueño hecho realidad poder disfrutar de una película con un casting tan enorme. Protagonizada por  Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson y Jeremy Renner como los Vengadores Tony Stark (Iron Man), Steve Rogers (Capitán América), Bruce Banner (Hulk), Thor, Natasha Romanoff (Viuda Negra) y Clint Burton (Ojo de Halcón), a los que había que añadir a Tom Hiddleston (Loki), Clark Gregg (Agente Coulson), Cobie Smulders (Agente Maria Hill), Stellan Skarsgård (Doctor Selvig), and Samuel L. Jackson (Nick Fury). El hecho de haber disfrutado de 5 películas previas que habían presentado a los personajes y mostrado toda su fuerza y personalidad es un hayazgo nunca antes visto cinematográficamente.

La gran sorpresa de Los Vengadores fue la contratación de Mark Ruffalo como el nuevo Bruce Banner, tras no renovar a Edward Norton tras El Increíble Hulk. Para mi Norton fue un Banner increíble, el mejor que he visto en imagen real, pero Ruffalo consiguió hacer suyo a un personaje complejo que se sabe que es una bomba de relojería a punto de estallar. Jeremy Renner tuvo un pequeño cameo en Thor y fue el Vengador con menor papel en la película, aunque sabe sacar todo el partido posible a las escenas en las que aparece. Y a pesar de ser la única mujer y no contar con superpoderes, Scarlett Johansson muestra una personalidad brutal al mismo nivel que l trinidad formada por Tony Stark, Steve Rogers y Thor , que tuvieron sus propias películas para llamar la atención del gran público.

Whedon contó con la colaboración del director de fotografía Seamus McGarvey para crear un montón de momentazos más grandes que la vida que fueron como si las páginas de los comics cobraran vida como nunca antes lo habiamos visto. Junto a McGarvey, el veterano Alan Silvestry que ya había escrito la banda sonora de Capitán América: El Primer Vengador, creó la música que ya forma parte de nuestras vidas.

El diseño de producción de la película es otro elemento super destacado, y sabe transmitir la escala de amenaza que se le suponen a Los Vengadores, con momentos super chulos como el primer vuelo del Helicarrier de Shield, las batallas entre personajes que son 100% comiqueras y la batalla en Nueva York que marcó un standard cinematográfico para la época. Los Vengadores cuanta con unos efectos especiales de ultimísima generación que nos dejó a los espectadores con la boca abierta.

Entrando ya en la valoración de la película en si tras el último visionado, lo primero que sorprende es lo bien que Whedon enlaza las primeras escenas, saltando de un personaje a otro de forma super fluida, gracias sin duda por un perfecto montaje, obra de Jeffrey Ford y Lisa Lassek. Y el caso es que el comienzo con Loki destruyendo una instalación subterránea de SHIELD realmente daba más sensación de un episodio de Buffy con algo más de presupuesto que una película de gran presupuesto. Y desde luego, nada que ver con el alucinante climax final en Nueva York.

Whedon construye toda la película mostrando las diferentes personalidades de los protagonistas y como el inevitable choque de egos muestre que la posibilidad de que estas personas llegaran a trabajar juntas pareciera una quimera. La primera pelea de Iron Man y Thor, con el Capitán América llegando para detenerla, es puro comic y es uno de los momentazos de la película. Si hasta ese momento podían haber dudas sobre si la película iba a estar bien, esta escena ya nos confirmó que esta película iba a ser una pasada.

Además de las personalidades contrapuestas gracias a los brillantes diálogos de Whedon, otro elemento muy interesante es la forma en que Whedon juega con nuestras expectativas y va creando una tensión creciente. Esto explica que Hulk no aparezca hasta pasada una hora y media de película, protagonizando una chulísima pelea con Thor primero y una aparición estelar en Nueva York. O la imagen de los 6 héroes juntos, algo que llevábamos esperando desde la primera escena y que se hizo de rogar hasta casi dos horas de película. Las grandes escenas tienen que sentirse merecidas, y Whedon construyó todo el guión para que cuando estos momentos llegaran, consiguieran un impacto increíble en el espectador.

Aunque la popularidad de Tony Stark (Robert Downey Jr.) hizo que Whedon le guardara las mejores frases y algunos momentos de humor que funcionan super bien, Whedon tiene tiempo de asegurarse que todos los personajes tengan su momento de gloria. No solo los seis Vengadores, sino que incluso Nick Fury o Coulson tienen momentos super potentes durante la película.

El carisma de Loki (Tom Hiddleston) fue una de las principales sorpresas de Thor (2011), por lo que no sorprende que él sea el gran villano de esta película, lo que además servía para homanajear los comics clásicos de Stan Lee y Jack Kirby, dado que Loki fue también el primer villano en el comic. Loki aportaba el carisma, y su recién adquirido ejército de Chitauris ofrecía la amenaza planetaria digna de estos héroes. Además, proporcionan un enemigo no humano que no ofreciera ningún dilema moral cuando los héroes acabaran con ellos, algo que veremos también en la continuación Vengadores: La era de Ultron (Joss Whedon, 2015).

Tras una épica batalla en Nueva York con una escala como nunca habiamos visto en una película de superhéroes, 2012 se convirtió en el año en que las películas superaron a los comics en acción increíble, algo que hasta ese momento había sido uno de los grandes valores de los comics. Y encima, la esperada escena post-créditos hizo que nuestra cabeza explotara por los aires al mostrar la primera aparición de Thanos, que adelantan que las amenazas que tendrían que enfrentarse iban a ser aún más grandes de lo esperado.

Los Vengadores me sigue pareciendo una película casi perfecta. De hecho, el único elemento menos bueno sigue siendo para mi el casco del Capitán América, que intentaron hacerlo demasiado fiel a los comics y en mi opinión no funciona en imagen real. Ya os imagináis que si este es todo el problema que le veo, es que la película me gusta. Y me gusta mucho.

Con acción más  grande que la vida, personajes fieles a su espíritu comiquero que tuvieron momentazos increíbles y una tensión con creciente con un climax espectacular, Los Vengadores sigue siendo una de las mejores películas del género superheroico y del cine de entretetenimiento en general.

Con un masivo presupuesto de 220 millones de dólares, la película se convirtió en un fenómeno cultural en todo el mundo, recaudando 650 millones en USA y más de 1500 millones globalmente, siendo durante varios años la tercera película más taquillera de la historia por detrás de Avatar y Titanic. Vengadores además batió records de taquilla como el de superar en los USA los 200 millones de recaudación en su primer fin de semana.

Este éxito masivo convirtió a Marvel Studios en uno de los grandes estudios de Hollywood y aseguró una independencia económica para seguir haciendo las películas que quisiera basadas en los personajes de los comics de siempre. Pero esa… es otro historia.

Comparto el trailer de la película:

Los Vengadores hizo historia y convirtió a los personajes de Marvel en iconos conocidos en todo el mundo. La película 8 años después continúa siendo modélica, ofreciendo un estupendo entretenimiento a todo tipo de espectadores, sean fans o no de los comics.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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Crítica de Capitán América: El Primer Vengador de Joe Johnston (Marvel Cinematic Universe 5)

Capitán América: El Primer Vengador de Joe Johnston fue un enorme éxito creativo de Marvel Studios, al trasladar perfectamente a imagen real la esencia del clásico personaje de Marvel Comics creado por Joe Simon y Jack Kirby, marcando el camino de lo que veríamos el año siguiente en Vengadores.

PUNTUACIÓN: 8/10

Nacido durante la Gran Depresión (años 30), Steve Rogers creció como un chico enclenque en una familia pobre. Horrorizado por las noticias que llegaban de Europa sobre los nazis, decidió enrolarse en el ejército; sin embargo, debido a su precaria salud, fue rechazado una y otra vez. Enternecido por sus súplicas, el doctor Abraham Erskine le ofreció la oportunidad de participar en un experimento especial: la «Operación Renacimiento». Tras administrarle el “Suero Super-Soldado” y bombardearlo con “vitarrayos”, el cuerpo de Steve se hace perfecto. A continuación, se sometió a un intensivo programa de entrenamiento físico y táctico. Tres meses después, le encomendaron su primera misión como Capitán América. Armado con un escudo indestructible, emprenderá la guerra contra el Mal como centinela de la libertad. (FILMAFFINITY)
Iniciado profesionalmente en la creación y diseño de efectos especiales en Star Wars o En busca del arca perdida, Joe Johnston fue el director de notables películas comerciales de entretenimiento como Cariño, he encogido a los niños (1989), The Rocketeer (1991), Jumanji (1995), Parque Jurásico III (2001) o Hidalgo (2004). Su amplia experiencia con efectos especiales y la necesidad de dotar a la historia de un feeling clásico al situarla en la 2ª Guerra Mundial fueron determinantes para su contratación.
Capitán América: El Primer Vengador fue una producción de Marvel Studios junto a Paramount Pictures, que realizó la distribución como en las películas previas del estudio. Kevin Feige aparece como único productor de la película, y se encargó de que la película fuera un estupendo entretenimiento por si misma mientras realizaba numerosas conexiones con el Universo Cinematográfico Marvel que serían desarrolladas en las siguientes películas del estudio.
Los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, autenticos arquitectos de Marvel Studios y personas clave que explican el éxito y la interconexión de estas películas, realizaron su primer guión para Marvel en esta película. Repitieron en 2013 con su guión de Thor: El Mundo Oscuro, y ya con los hermanos Russo, escribieron casi de un tirón Capitán América: Soldado de Invierno (2014), Capitán América: Civil War (2016), Vengadores: Infinity War (2018) y Vengadores: Endgame (2019). No les hemos agradecido lo suficiente a Markus y McFeely su trabajo en Marvel Studios, y en esta su primera película con el estudio demostraron su enorme conocimiento del personaje y su mundo, ayudados sin duda por el staff editorial de Marvel Comics.
Otro gran profesional que inició una fructífera relación con Marvel Studios fue Alan Silvestri (Regreso al futuro, Forrest Gump, Predator, The Abyss, Quién engañó a Roger Rabbit y decenas de otros clásicos del cine), que creó una excelente banda sonora con reminiscencias de las Hazañas Bélicas y el cine clásico. Silvestri trabajó también en Vengadores (2012) y sus temas del Capitán América y Los Vengadores son ya historia del cine.
En los elementos técnicos, destaco el trabajo de Shelly Johnson como directora de fotografia, el montaje de Jeffrey Ford y Robert Dalva, y el vestuario de Anna B. Sheppard, que nos trasladaron al mundo en guerra de la 2ª Guerra Mundial. La película fue rodada en localizaciones de Reino Unido, incluidas todas las escenas que nos muestran el Nueva York de 1940.
La película cuenta con un gran reparto que muestra de nuevo el gran acierto de los directores de casting de Marvel. En esa película descubrimos a un genial Chris Evans como Steve Rogers / Capitán América, que la trinidad Vengadora junto a Tony Stark y Thor. Hugo Weaving hizo un convincente Johann Schmidt / Cráneo Rojo, el gran vilano de la película y de los comics Marvel de siempre. Hayley Atwell como la agente Peggy Carter, una mujer dura curtida en el ejército que se convertirá en el interés romántico de Steve, el veterano Tommy Lee Jones como el Coronel Chester Phillips, Sebastian Stan como el gran amigo de Steve “Bucky” Barnes, Stanley Tucci como el Doctor Abraham Erskine creador de la fórmula de Super Soldado, Dominic Cooper como Howark Stark, el padre de Tony que ayudó a crear unas interesantes interrelaciones entre los personajes, Toby Jones como el Doctor Arnim Zola ayudante de Shmidt en Busca, y Samuel L. Jackson como Nick Fury, con una aparición final de menos de un minuto que nos volcaba en la antesala de los Vengadores completarían los principales personajes de la película.
La película empieza en el presente, al encontrarse una nave hundida en el hielo que esconde una sorpresa al encontrar los investigadores un icónico escudo con los colores azul, rojo y blanco. A partir de ahí comienza una narración a modo de flashback que nos contará la historia del origen del Capitán América. Sin embargo, la segunda escena nos traslada a Noruega, donde el jefe de la división científica de Hydra Johann Schmidt encuentra un objeto de incalculable poder en un edificio adornado con elementos de la mitología escandinava como Yggdrasil, algo que automáticamente nos recordará a Thor, la anterior película del estudio que se estrenó unos pocos meses antes. Entiendo que este dato es importante, ya que Kevin Feige y Marvel Studios parece que sabían que todos los que vieron esa película repetirían, haciendo que estos pequeños detalles se disfruten un montón y ayuden a dar la sensación de universo unificado. En cualquier caso, la escena se cuenta de forma muy inteligente, y alguien que no estuviera familiarizado con los comics o las películas previas del MCU no sentiría que se estaba perdiendo nada importante.
Lo mejor de la película y lo que atrapa al espectador es lo bien que nos presentan a Steve Rogers, haciendo que empaticemos desde el comienzo con él. Huérfano con un cuerpo frágil, quiere alistarse para ayudar a vencer a los nazis, no porque le guste la violencia sino porque no le gustan los matones. «No busco un gran soldado, sino una buena persona», le dice el Doctor Erskine para explicar por qué le ha elegido a él para su experimento, tras mostrar su inteligencia y que estaba dispuesto a sacrificarse para salvar a otros. La escena de la granada falsa y la conversación de Erskine y Steve nos ganó completamente, y ya en ese momento estaba claro que la película iba a ser una estupenda adaptación ya que habían encontrado el tono perfecto para contarnos los valores éticos de Steve.
Además, las escenas del frágil y pequeño Steve Rogers fueron creadas mediante una combinación de varios elementos, que van desde el el rodaje con actores en primer plano que hicieran parecer a Steve más pequeño en comparación (algo similar a los Hobbits de El Señor de los Anillos), el uso de un doble de cuerpo al que insertaban la cara de Chris Evans, o una combinación de escenas rodadas con y sin Evans para igualar los diálogos y las referencias, que posteriormente añadían a un Evans que había sido rodado por separado con pantalla verde, tras empequeñecer digitalmente su cuerpo. La combinación de todos estos elementos según la escena lo cierto es que funcionan perfectamente, y consiguen que nos creamos la increíble transformación que vivirá a continuación.
Como digo, el principal acierto de la película es su visión de Steve Rogers, aunque hay que decir que un montón de elementos icónicos del comic como los Comandos Aulladores o la mítica portada del cómic Capitán América 1 en la que el Capi golpea a Hitler están perfectamente integrados en la historia y molan un montón.
Aunque breve, la amistad de Steve y Bucky Barnes está muy bien conseguida y se siente muy real, con detalles muy chulos cómo convertir a Bucky en tirador de élite como vimos en la mítica etapa de Ed Brubaker y Steve Epting, preludio de lo que luego será Soldado de Invierno. También me engancha la interpretación de Hayley Atwell como Peggy Carter, una agente muy capaz que sin duda ha sufrido el machismo en el ejército y que entiende cuando el débil Steve quiere ayudar sea como sea, aportando su granito de arena.
Convertir a Cráneo Rojo en el reverso oscuro de Steve no es algo especialmente original, pero funciona de maravilla en el contexto de la historia. Y aunque el guión no pretende crear un enemigo imponente físicamente, su Hydra y sus conocimientos científicos unidos a lo que luego conoceremos como el Teseracto sí son una amenaza más que importante. Además, Hugo Weaving añade un acertado acento alemán que al menos a mí me funcionó completamente.
La primera hora y cuarto de película con el origen del Capitán América y su primera misión en el frente me parecen modélicas. El resto de misiones de Capi destruyendo las factorías de Hydra por toda Europa son quizá solo correctas, pero cuentan con unas acertadas elipsis que justifican una gran experiencia de Steve en misiones de combate liderando a sus Comandos, de forma que cuando veamos sus dotes de mando y habilidad estratégica en Vengadores sean algo algo normal y evidente.
Joe Johnson crea momentos super chulos con el Capitán América y nos sentimos transportados al mundo en 1940, gracias a un perfecto diseño de producción y a la música de Silvestri. Además, su narración de las misiones en la Segunda Guerra Mundial nos traslada de la mejor manera posible a otros clásicos del cine bélico, mientras que el guión sabe jugar con algunos elementos icónicos del Capi que con el punto de vista contemporáneo podrían ser vistos como algo infantiles, manteniendo un tono vintage perfecto para que todo encaje sin problemas en el espectador.
Las dos horas de película pasan en un suspiro y sirven para contar un montón de cosas que nos dan un perfecto conocimiento del mundo de Steve antes de ser transportado al presente 70 años después, al sacrificarse para evitar el ataque a Nueva York y derrotar al Cráneo Rojo. Quizá el clímax final y algunas misiones del Capi sean lo más flojo de conjunto desde un punto de vista visual, pero narrativamente está todo perfectamente conectado, mostrando la enorme habilidad de Markus y McFeely, que iremos viendo en las siguientes películas.
Y además, su epílogo con Steve despertando en el presente conociendo a Nick Fury nos preparaba para algo muy grande el año siguiente en Vengadores. Sin embargo, la última frase de Steve, «llegó tarde a una cita» nos devuelve al elemento emocional con el que la película nos conquistó, dejándonos en lo más alto y confirmando que Steve Rogers iba a ser junto a Tony Stark el gran personaje del MCU que nos merecíamos.
 La película se estrenó en julio de 2011, tan solo tres meses después de Thor. Con un presupuesto de 140 millones, recaudó en todo el mundo unos modestos 370 millones, quedándose en el límite de recuperar de inversión. Posiblemente su estreno tan próximo a Thor fue lo que hizo que su recaudación fuera menor en Estados Unidos, mientras que en algunos países el verse la película (erróneamente) como una «americanada» tampoco ayudó a conseguir una buena recaudación.
Dicho esto, la película formaba parte del plan de Marvel Studios de presentar a sus protagonistas principales para que Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) pudieran ir al grano desde el primer momento. Gracias a este “world-building” realizado desde 2008 en que se estrenaron Iron Man y El Increíble Hulk, se creó un verdadero evento cinematográfico como nunca antes lo habiamos visto en salas comerciales que ayudó a que la película explotara en los cines llegando a recaudar más de 1500 millones en todo el mundo, siendo durante varios años la tercera película más taquillera de la historia (sin tener en cuenta la inflación) por detrás de Avatar y Titanic.
Comparto el trailer de la película:
https://youtu.be/JerVrbLldXw

Capitán América: El Primer Vengador es una estupendísima película que sabe combinar el género de superhéroes con las hazañas bélicas y que nos conquistó gracias a unos personajes maravillosos que son igual que los comics.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Thor de Kenneth Branagh (Marvel Cinematic Universe 4)

Kenneth Branagh consiguió en la cuarta película de Marvel Studios, THOR (2011) mostrar en toda su gloria al Dios del Trueno y su mundo de Asgard, consiguiendo que un sueño de los lectores de los comics Marvel de toda la vida se hiciera realidad.
PUNTUACIÓN 7.5/10
Thor es un arrogante y codicioso guerrero cuya imprudencia desata una antigua guerra. Por ese motivo, su padre Odín lo castiga desterrándolo a la Tierra para que viva entre los hombres y descubra así el verdadero sentido de la humildad. Cuando el villano más peligroso de su mundo envía a la Tierra a las fuerzas más oscuras de Asgard, Thor se dará cuenta de lo que realmente hace falta para ser un verdadero héroe. (FILMAFFINITY)
Marvel seguía con sus planes de presentar a los miembros principales de Los Vegadores de sus propias películas antes del que se pensaba iba a ser el team-up cinematográfico definitivo. Thor significaba un desafío debido a la propia naturaleza del personaje y su mundo, que es la reinterpretación que Marvel, y en concreto Stan Lee y Jack Kirby, hicieron de la mitología nórdicas. De este modo, Thor no cumple el cliché cinematográfico de ser un humano que adquiere poderes sino un ser superpoderoso que aprenderá lo que de verdad significa ser un héroe.
Para la compleja tarea de trasladar a la gran pantalla a Asgard y todos los dioses nórdicos, Marvel contrartó tras años de vaivenes al director y escritor inglés Kenneth Branagh. Además de ser un fan reconocido de los comics, su formación clásica en teatro y en la obra de William Shakespeare se pensó que era perfecta para transmitir el feeling justo del mundo mitológico de Asgard. Además, su filmografía “seria” transmitía que Marvel iba a por todas para producir una película que pudiera gustar a todo tipo de públicos y no sólo a los fans acérrimos de los comics.
A partir de una historia de Mark Protosevich y J. Michael Straczynski, finalmente fueron Ashley Edward Miller, Zack Stentz y Don Payne los que escribieron el guión definitivo, planteado como una historia entre dos mundos, el gris y mundano planeta Tierra y el mundo maravilloso de Asgard.
Es curioso que Kevin Feige aparece por primera vez como único productor de una película de Marvel Studios, que contó con Paramount para distribuir la película como ya hicieron con Iron Man y Hulk.
El apartado técnico lo veo muy acertado en esta película, empezando por la fotografía de Haris Zambarloukosa, el montaje de Paul Rubella, el vestuario de Alexandra Byrne. Branagh se trajo consigo al músico Patrick Doyle, con el que había colaborado anteriormente, para que realizar la banda sonora, contando con el desafío de encontrar un tono que encajara con la dualidad de Asgard y la Tierra.
Thor es un gran ejemplo de unos de los grandes aciertos de Marvel Studios durante todos estos años, que es el perfecto casting de todas sus películas. Ficharon a actores de prestigio como Anthony Hopkins y Rene Russo para interpretar a Odin, el padre de todos, y su esposa Frigga, los padres de Thor y Loki, aportando el caché de una película de gran presupuesto. Natalie Portman como Jane Foster era también un fichaje importante de prestigio, al haber interpretado a la Princesa Amidala en la segunda trilogía de Star Wars que George Lucas estrenó en 1999, 2002 y 2005 y ganar el Oscar a Mejor Actriz en 2010 por su papel en Cisne Negro de Darren Aronosfky.
Chris Hemsworth y Tom Hiddleston son ya historia viva de Marvel, pero es interesante recordar que en 2011 cuando se estrenó la película eran perfectos desconocidos para el gran público, y crearon a unos maravillosos Thor y Loki que transmiten toda la personalidad de los comics. A modo de curiosidad, me parece alucinante en un primer momento les consideró con los papeles cambiados, Hiddleston como Thor y Hemsworth como Loki. Aunque no dudo que lo hubieran hecho genial, creo que salimos ganando con el cambio.
Además, la película presenta de manera muy acertada a muchos de los personajes clásicos del comic de Thor, como son Heimdall (Idris Elba), el guardián del Puente del Arco Iris y Protector de Asgard, los Tres Guerreros Fandral (Joshua Dallas), Hogun (Tadanobu Asano) y Volstagg (Ray Stevenson), además de Sif (Jane Alexander), la dama guerrera amiga de la infancia y compañera de aventuras de Thor. Además, la amenaza de los Gigantes de Hielo se refleja en la figura del Rey Laufey (Colm Feore), y aún quedan unos minutos para mostrarnos al Destructor, un autómata creado por Odin para ser el mecanismo de defensa más poderoso de Asgard.
En el lado terráqueo, Stellan Skarsgård interpreta al Doctor Erik Selvig, que tendrá un papel importante en Vengadores el año siguiente, la divertida Kat Dennings como la becaria Darcy Lewis, además de Clark Greg retomando su papel de Agente Coulson de Shield. Además, Samuel L. Jackson como Nick Furia aparece brevemente en la escena post-créditos (rodada por Joss Whedon), y vimos la primera aparición a modo de cameo de Jeremy Renner como Clint Burton / Ojo de Halcón. No está mal para ser una “pequeña” película de un nuevo estudio.
Entrando en materia, Thor es una entretenidísima película de aventuras que realiza una excelente adaptación del espíritu del comic, no de ninguna historia en concreto, y que resuelve casi todas las decisiones creativas de forma notable.
Empezando por el carisma y la personalidad de Chris Hemsworth y Tom Hiddleston como los protagonistas Thor y Loki, que no sólo lo hacen genial sino que tienen una química estupenda en pantalla. Hemsworth es un Thor increíble, y su evolución de orgulloso guerrero que sólo piensa en la gloria y el combate que acaba aprendiendo que un verdadero héroe es aquel que se sacrifica por salvar a los indefensos, es creíble y le da una profundidad super interesante al personaje.
Junto a Thor, Loki consigue robar la mayoría de momentos y se muestra como el gran hallazgo de la película. Tom Hiddleston ya había trabajado con Branagh en “Wallander“ y se nota que el director sabía como exprimir todas su habilidad interpretativa. Conectando a Loki, el Dios del Engaño, con los personajes Shakespearianos, este Loki es un personaje trágico que en el fondo está buscando la aprobación de su padre y que diría sabe que es inferior a su hermano.
La película cuenta de forma muy efectiva como lo que comienza como un engaño sin demasiada malicia para aguarle la fiesta de coronación a su hermano adquiere una dimensión imprevista con la invasión de Thor y sus aliados al reino helado de Jotumheim. Y a partir de ahí, conocer que realmente no es hijo natural de Odin y Frigga sino que es un gigante de hielo hijo de Laufey hace que su mundo se derrumbre. Todo héroe necesita a un gran villano, y Loki se ha convertido por méritos propios en un icono del Marvel Cinematic Universe.
El otro gran hallazgo de la película es el mundo de Asgard. Frente a un planeta Tierra gris con una acción situada en un pueblucho en el desierto de Nuevo México, el hogar de los dioses es un reino mostrado con grandes angulares y colores brillantes que ofrece un importante contraste frente a lo visto en las películas previas del MCU. La fotografía de Haris Zambarloukosa y la música de Patrick Doyle ayudan a transmitir la naturaleza mítica de este mundo, cuyos seres eran considerado dioses por los vikingos. Sus grandes salones y sus colores dorados en armaduras y paredes muestran una cultura y una tecnología que no son de este mundo.
El elemento menos bueno de la película es la parte central de la película ambientada en Nuevo México. En concreto, la aparición de SHIELD no aporta demasiado a la historia aparte de conectar la película con el resto del MCU, y el cameo de Jeremy Renner se nota como un añadido de última hora que es un pegote para agradar a los fanboys (entre los que me encuentro, ojo). Frente a la majestuosidad de Asgard, la normalidad del Nuevo México para el ritmo de la película, aunque narrativamente es imprescindible para que Thor aprenda humildad y la necesidad de sacrificarse por los indefensos. Como espectador, Asgard mola tanto que hubiera querido que toda la película se hubiera desarrollado allí, aunque una parte fundamental de la narrativa era unir ambos mundos para prepararnos para la llegada de los Vengadores, y en este sentido la película acierta en lo que pretende.
Hubo cierta polémica en su día con el casting de Idris Elba como Heimdall, cosa que no podría importarme menos, y sobre todo con evitar llamar a Thor y a los Asgardianos “DIOSES”. Los asgardianos en el MCU son seres alienígenas cuya tecnología es tan avanzada que para muchos es magia, y cuyos 9 mundos mitológicos forman Yggdrasil, el Arbol de la Vida. Sin embargo, conectándolo con la mitología nórdica, ellos recuerdan que los vikingos del siglo X SI los veían como dioses y los veneraron.
Me parece que la solución de Marvel es correcta, pero quizá se nota que esta es una película de la Fase 1 en la que Marvel aún no tenía claro si estos conceptos de ciencia ficción tan locos iban a encajar con los gustos de los espectadores de todo el mundo, con religiones y creencias diferentes. Aunque igual que digo esto, creo que en parte gracias a este Thor, Marvel se atrevió 3 años después a volverse completamente locos con Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014).
Quizá Thor no es tan perfecta como otras películas posteriores del MCU y su protagonista no tiene el carisma de Robert Downey Jr., pero nos ofrece un estupendísimo entretenimiento con el feeling correcto de lo que yo esperaba que debía ser una aventura de Thor en imagen real.
En todo caso, sin ser un exitazo de taquilla, Thor sí consiguió ser rentable para Marvel Studios, recaudando 450 millones en todo el mundo a partir de un presupuesto de 150 millones que se muestran claramente en pantalla y están super bien empleados. Esto hizo que diera luz verde a dos continuaciones que fueron cada una más exitosa que la anterior: Thor El mundo Oscuro (Alan Taylor, 2013) y sobre todo Thor Ragnarok (Taika Waititi, 2017).
Comparto el trailer de la película:

Thor es una estupenda película de origen que presentó de forma brillante no solo a Thor sino al mundo de Asgard, y que nueve años después de estrenarse sigue ofreciendo un gran entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Iron Man 2 de Jon Favreau (Marvel Cinematic Universe 3)

Continúo con mi revisionado de las películas clásicas del Universo Marvel Cinematográfico con Iron Man 2 (2010), de nuevo dirigida por Jon Favreau, a la que siempre he considerado la película más floja del MCU. ¿Qué tal ha estado el revisionado?

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El mundo ya sabe que el multimillonario Tony Stark (Robert Downey Jr.) es Iron Man, el superhéroe enmascarado. A pesar de las presiones del gobierno, la prensa y la opinión pública para que comparta su tecnología con el ejército, Tony es reacio a desvelar los secretos de la armadura de Iron Man, porque teme que esa información caiga en en manos de irresponsables. Con Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) y James “Rhodey” Rhodes (Don Cheadle) a su lado, Tony forja alianzas nuevas y se enfrenta a nuevas y poderosas fuerzas. (FILMAFFINITY)

El monumental éxito comercial de Iron Man dos años antes, recaudó casi 600 millones en todo el mundo a partir de un presupuesto de 140, aceleró la producción de esta continuación, sobre todo teniendo en cuenta que The Incredible Hulk fue una película deficitaria. Para Marvel, poner en marcha su Universo cinematrográfico era prioritario y para ello tenía que asegurarse la rentabilidad de sus películas, por lo que era lógico poner en marcha esta película antes incluso que el resto de películas de otros miembros de los Vengadores como Thor o Capitán América, que se estrenaron un año más tarde, en 2011.

Fruto de esta política de no cambiar lo que no estaba roto, Jon Favreau en seguida fue confirmado para dirigir la película. Además, la jerarquía de Robert Downey Jr. provocó que Marvel contratara al actor y guionista Justin Theroux para que escribiera el guión. Theroux coincidió con Downey Jr. en Tropic Thunder, y la experiencia fue tan positiva que apostó por él para Iron Man 2 y Marvel no tuvo problema en satisfacer a su gran estrella.

Lo que sí fue polémico fue la sustitución de Terrence Howard en el papel del Coronel James “Rhodey” Rhodes, que fue interpretado a partir de ahora por Don Cheadle. Los motivos nunca estuvieron del todo claros, aunque se comentó que un factor fundamental vino provocado por el elevado sueldo que tenía firmado al ser uno de los primeros actores contratado por Marvel. Teniendo en cuenta la conocida tacañería de Isaac Pellmutter, el dueño de Marvel de esa época y la menor importancia que se estimaba que iba a tener el personaje, se optó por sustituirle por otro actor más barato. Howard se lo tomó como una traición por parte de Downey Jr, teniendo en cuenta que aseguraba que consiguió el papel de Tony Stark gracias a él.

Aunque Disney compró Marvel en agosto de 2009, Iron Man siguió teniendo a Paramount Pictures como coproductora debido a los acuerdos previos firmados por ambas empresas, en las que Marvel realizaba la película y Paramount se encargaba de la distribución.

Para esta segunda película, Matthew Libatique fue el director de fotografía, mientras que John Debney también sustituyó a Ramin Djawadi en la banda sonora, que volvió a contar con canciones de AC/DC.

Si repitieron Gwyneth Paltrow como Pepper Potts, Samuel L. Jackson como Nick Fury y Clark Gregg como el agente de SHIELD Phil Coulson, añadiéndose en esta película a dos nuevos villanos: Sam Rockwell como Justin Hammer, un empresario del sector armamentístico rival de Tony; y Mickey Rourke como Ivan Vanko / Whiplash, un físico ruso hijo de un antiguo socio de Howard Stark que odia a Tony y quiere verle muerto.

Iron Man 2 supuso la presentación en el MCU de Scarlet Johansson como Natasha Romanoff (Viuda Negra), el tercer miembro de los Vengadores en ser mostrado en pantalla tras Iron Man y Hulk. En esta película Natasha se centrará en su figura de espía, aunque tiene una excelente escena de acción para su lucimiento que nos dejó con ganas de más.

Adi Granov, creador del diseño de Iron Man en los comics, también volvió a colaborar en esta segunda película en la que la ILM volvió a realizar la mayoría de efectos especiales. Debido a las peticiones de Jon Favreau, la construcción digital de la armadura de Iron Man fue más compleja que en la primera película. Durante el rodaje, Robert Downey Jr. o Don Cheadle llevaban una especie de traje de football americano que les cubría el pecho y una parte de los brazos, a lo que se añadía un casco en la cabeza. El resto de elementos hasta completar las armaduras que se ven en pantalla eran añadidas digitalmente en post-producción. Y por supuesto, las escenas con Máquina de Guerra y los drones fueron mucho más espectaculares.

Cubriendo el tópico de todas las secuelas, esta segunda parte fue mucho más espectacular y contó con mucha más acción que en la primera parte. Sin embargo, no logró ser un Spiderman 2 o X-Men 2 que mejoraban sus notables primeras partes, quedándose como una película entretenida sin más. En todo caso, las escenas en Mónaco durante el gran premio y todo el climax final incluido la batalla final en el jardín japonés son brutales y siguen siendo los momentos cumbre de la película.

Igual que pasó en Iron Man, el guión de Theroux toma varios elementos de los comics pero no realiza una traslación directa de ninguna historia concreta. En mi opinión mantiene perfectamente el espíritu correcto de lo que se espera de una película de Iron Man, pero está claramente planteada para colocar un nuevo ladrillo para la construcción del universo cinematográfico compartido que nos llevara hasta los Vengadores (2012).

La primera sorpresa al comienzo de esta Iron Man es que conocemos que Tony Stark está muriendo envenenado por el paladio que lleva en su núcleo del reactor de pecho, creándose la ironía que le está matando lo que le salvó meses atrás en Afganistán. Este envenenamiento provoca que estemos ante un Tony más desequilibrado de lo habitual, y se convierte en muchas partes de la película en un patán que toma siempre las peores decisiones. En todo caso, la película explica literalmente que el paladio también le provoca un desequilibrio mental, además del propio desequilibrio que le provocaría a cualquiera saber que va a morir, por lo que esta parte del arco está justificado. Sin embargo, el conocimiento que adquiere en la segunda mitad sobre su padre Howard y como esto le permite salvar la vida, es lo más destacado en su evolución como personaje.

Comentaba al principio que siempre he considerado Irom Man 2 como la peor película del MCU. Siendo cierto, debo también comentar que el nuevo visionado me he gustado más de lo que esperaba, y me ha parecido un más que buen entretenimiento. Dicho esto, me siguen chirriando el papel de la Viuda Negra en Stark International y, sobre todo, todo lo relacionado con Justin Hammer, cuyo personaje es todo una locura que no se sostiene en un análisis serio. Que un empresario sea expuesto como un traidor que trabaja con Corea del Norte y, sin embargo, siga trabajando con el Ejército como uno de sus principales contratistas en lugar de haber sido detenido es una auténtica locura. Dicho esto, entiendo que es la locura necesaria para que haya película, motivo por el que en parte no se lo tengo demasiado en cuenta.

Comentaba en mi crítica de Iron Man que uno de los muchos elementos que me gustó de la película la construcción de la armadura y su aspecto compacto y mecánico, creada mediante el ensamblado de muchos elementos complejos. Esta sensación se pierde en esta segunda película, pero tiene otro elemento muy chulo, la armadura de viaje que Tony usa en Mónaco que nos da uno de los momentazos de la película. El elemento de una armadura guardada en el maletín es uno de los elementos comiqueros más icónicos del personaje durante los años 70 y 80, y mola mucho verlo trasladado a la gran pantalla, con el detalle de que esta armadura es una versión inferior con menos funciones, algo lógico en el mundo real.

Frente al carisma, personalidad y humor de Tony en la anterior película, esta película en parte desaprovecha estas señas de identidad durante el arco del envenenamiento, en el que además de emborracharse se comporta como un estúpido aún mayor de lo habitual. Además, los intentos de humor están construidos sobre la relación de Hammer y Vanko, y globalmente diría que no funcionan demasiado bien. Y es este sentido, hay que reconocer que ambos personajes cumplen decentemente su función villanesca pero quedan como dos de los peores villanos de todo el MCU.

En todo caso, me parece que me está quedando una crítica muy negativa, y no cierto es que el visionado se me hizo super entretenido, la película tiene un ritmo frenético y sus múltiples sorpresas y momentazos no te dejan un segundo de respiro. Además, el climax de Iron Man y Máquina de Guerra contra los drones y Whiplash me parece excelente y nos deja con ganas de más.

Ah! Y además, se me había olvidado completamente la escena post-créditos, que enlaza con la siguiente película: Thor (2011), Escena que fue rodada por su director Kanneth Branagh y que me voló la cabeza en su momento y que nos vendió perfectamente a los fans la siguiente película del estudio.

Iron Man 2 recaudó 620 millones en todo el mundo, lo que significó un nuevo éxito de taquilla para Marvel que le permitió afrontar sus siguientes películas con mucha tranquilidad, al conseguir la estabilidad financiera. Además, las críticas mayoritariamente positivas y la buena reacción del público hizo que la anticipación ante la posibilidad de ver en imagen real a los Vengadores aumentó exponencialmente. Dicho esto, dado que su presupuesto creció hasta los 200 millones, algo que se transmite en pantalla, la película realmente fue menos rentable para Marvel que la primera Iron Man.

Comparto el trailer de la película:

Iron Man sigue estando dentro de mis 3 película que menos me gustan del MCU, siendo las otras dos Black Panther y Capitán Marvel. En todo caso, ofrece un buen entretenimiento y siguió preparando el camino para llegar hasta la histórica Vengadores dos años más tarde.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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