Crítica de Los Héroes de Joe Abercrombie

Joe Abercrombie es un escritor único en su especie. Y en Los Héroes nos regala una de sus mejores novelas en medio del campo de batalla, creando una novela espectacular que me ha volado la cabeza.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tres hombres. Una batalla. Ningún héroe

Cuentan que Dow el Negro ha llegado al trono del Norte sobre una montaña de calaveras. Mientras, el rey de la Unión ha decidido que hay que pararle los pies y sus ejércitos ya han invadido el Norte. Miles de hombres están convergiendo en un antiguo círculo de rocas -los Héroes-, en un valle anónimo que se convertirá en escenario de una de las batallas más sangrientas que el Norte ha presenciado. Al mismo tiempo, los dos bandos están infestados de intrigas, rencillas y envidias, que hacen el final imprevisible…

Nacido en Lancaster en 1974, Joe Abercrombie, Lord Grimdark, se graduó en psicología en la Universidad de Manchester. Antes de dedicarse enteramente a escribir, trabajó para una compañía de postproducción televisiva. En la actualidad vive con su familia en Bath. Es autor de la «Trilogía de la Primera Ley»: «La voz de las espadas«, «Antes de que los cuelguen» y «El último argumento de los reyes«, así como de otras tres novelas independientes en el mismo universo («La mejor venganza«, «Los Héroes» y «Tierras Rojas») y de la «Trilogía del Mar Quebrado». Además, ha publicado «Filos mortales», una antología de relatos.

Joe Abercrombie lo ha vuelto a hacer. Los Héroes me ha volado la cabeza en todos los sentidos posibles. Por un lado, por la sencillez de la premisa, narrar tres días de batalla en el valle de Osrung entre las fuerzas del Norte de Dow el Negro y los ejércitos de la Unión con el Lord Mariscal Kroy a la cabeza. La novela está contada desde diversos puntos de vista y cada uno de ellos suma para mostrarnos el orden de batalla, y también para ensamblar el relato cínico y desmitificador que Abercrombie está construyendo y que supone una enmienda a la totalidad al género de la espada y brujería, sub-rama de fantasía heroica.

Los personajes, todos, son maravillosos. Empezando por el veterano Curden Craw, un soldado del Norte cansado de batallas y ver morir a sus compañeros, pero en el que todos confían porque siempre intenta hacer lo correcto. Por el lado de la Unión, tras caer en desgracia en La mejor venganza, el Coronel Bremer Van Gost ha sido “premiado” por sus servicios con el cargo de  Observador Real de la Guerra en el Norte. Aunque su única obligación es la de informar puntualmente a su rey, salta al centro de la batalla, con la esperanza de limpiar su honor convirtiéndose en un héroes salvador para las fuerzas de la Unión.

También tenemos al Príncipe Calder, el hijo menor de Bethod, anterior Rey del Norte derrotado por Logen Nuevededos que a su vez fue traicionado por Dow el Negro, el actual Rey del Norte. Calder es un infame cobarde e intrigante, exiliado por sugerir intentar sellar la paz con la Unión y que intentará buscarse aliados que le permitan hacerse con el trono. En La Unión uno de los descubrimientos de la novela es el Cabo Tummy, soldado de la División del General Jalenhorn que ha convertido el escaquearse y situarse siempre lo más lejos del combate en un arte.

Los puntos de vista novedosos de la novela los encontramos en Finree, la hija del Lord Mariscal Kroy y esposa del Coronel Brock, una joven más preparada que muchos hombres del alto mando de la Unión, pero como “la guerra es cosa de hombres”, su opinión no es tenida en cuenta. Su máximo interés es conseguir que su marido consiga la posición social y económica que merecen. Por último, Beck es un joven que se alista en el Norte con sueños de heroicidades pensando en emular a su padre, un gran guerrero que murió hace años a manos de Logen Nuevededos, y que se va a dar un duro golpe de realidad.

Junto a estos personajes, tenemos a otros ya conocidos de otras novelas previas de Abercrombie, empezando por Bayaz, el Primero de los Magos y verdadero poder en la sombra de la Unión, Sabueso o Escalofrío, dos guerreros que sirvieron con Logen y ahora se encuentran en bandos opuestos.

Los Héroes es un novelón alucinante. Las batallas están contadas de forma alucinante. Abercrombie me alucina porque nos cuenta los movimientos de tropas y el sentido de las diferentes batallas de forma clara y comprensible, pero además consigue que nos sintamos en medio de la acción, colocando en muchas escenas el punto de vista del narrador en alguien que acaba muriendo a manos de otro guerrero de uno u otro bando. Para ello, que añada el mapa del valle al principio de cada parte para que sepamos donde se encuentra cada ejército y los movimientos y cambios que los combates han ido produciendo me ha flipado de forma increíble, dando cierta sensación de campaña de un juego de rol.

Pero lo que eleva la novela y la sitúa por encima de otras similares del género es el punto de vista cínico que imprime literalmente a todas las situaciones. Empezando por la confirmación que los Oficiales de la unión son todos inútiles colocados por su origen dinástico que empeoran las cosas con cada orden que dan, causando cientos de muertos entre sus hombres que hubieran sido fácilmente evitables. O la forma en que vemos que Bremer Van Gost, que bajo cualquier standard clásico sería un auténtico héroe teniendo en cuenta sus acciones decisivas durante la guerra, es un sociópata peligroso y rastrero que sólo piensa en sus deseos egoístas. Dentro del nihilismo y las muertes truculentas, añadir el punto de vista del escaqueado Tummy permite tener un alivio cómico ante tanta muerte y destrucción, que es algo que le viene también muy bien a la historia. Y frente a ellos, Craw que es único personaje moral de la historia, junto quizá el Mariscal Kroy, tendrá que poner en la balanza sus deseos utópicos de retirarse y vivir una jubilación tranquila en su pueblo (pueblucho) en mitad de la nada, con la realidad de quien es y cuales son sus habilidades por las que la gente le respeta. Mención aparte es el Mariscal Kroy, que prefiero descubráis leyendo la novela. Abercrombie es un maestro en la construcción de personajes, consiguiendo que entendamos a todos (no digo empatizar), incluso con los más rastreros y miserables.

Mención especial a la propia ubicación espacial de la novela, y como la pequeña montaña de Los Héroes en el Valle de Osrung pasa de ser una colina en mitad de la nada a un importante valuarte militar que todos buscan controlar y por el que merece la pena mandar a la muerte a cientos de soldados, para luego abandonar al día siguiente.

Y por encima todo, lo mejor y lo peor de la novela es descubrir la inutilidad de la guerra de la forma más dolorosa posible, de forma que vemos que centenares de hombres se podían haber salvado de no ser por el egoísmo de los poderosos con Bayaz a la cabeza, para los que el pueblo sólo son peones que utilizar a su antojo. Y como justo cuando los personajes realizan un acto decente, parece que eso es premiado con la muerte de la forma más cruel e inesperada posible. Si las tres partes con los tres días de combates, más el prólogo antes de comenzar la batalla, son excelentes, el último capítulo en el que se negocia la paz es aún mejor y te deja en lo más alto por todo lo que pasa y el destino de muchos de los personajes. De hecho, la sensación que sólo los egoístas y la gente sin escrúpulos son los que consiguen triunfar o mejorar su posición respecto a antes de la guerra es una triste realidad también de la novela.

Los Héroes tiene casi 800 páginas y la he devorado en tres días aprovechando la semana de vacaciones que acabo de disfrutar. Es una de las mejores novelas de Joe Abercrombie, y eso es decir mucho. Sólo he leído 5 novelas suyas pero ya tengo ganas de empezar a leer Tierras Rojas, su siguiente novela unitaria dentro del mundo de La Primera Ley.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Ice Cream Man vol. 3 de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran (Image Comics)

Ice Cream Man es una antología inclasificable y única en el panorama comiquero mainstream americano, obra de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran. Tras unos meses de margen este mes he retomado la serie con la compra del tercer volumen.

PUNTUACIÓN: 7,5/10



Chocolate, vainilla, horror existencial, drogadicción, fantasía musical… hay sabor para la miseria de todos. ICE CREAM MAN es una serie de cómics que desafía el género y que presenta historias dispares de dolor, asombro y redención. Cada entrega presenta su propio elenco de personajes extraños, lidiando con su propio helado especial de sufrimiento. Y en la periferia de todos ellos, como la música centelleante de su colorida camioneta, está el Heladero, un tejedor de historias, un proveedor de dulces. Amigo. Enemigo. Dios. Demonio. El hombre que, con un chasquido de dedos puede cambiar el rumbo de tu vida para siempre. Escrito por W. MAXWELL PRINCE (UNA SEMANA EN LA BIBLIOTECA), con arte de MARTÍN MORAZZO (GREAT PACIFIC) y CHRIS O’HALLORAN (GENERATION GONE).

Este tercer volumen recopila los números 9 a 12 USA, que continúan la serie con cuatro nuevas historias extrañas y tristes. Además, se revela más sobre el travieso Ice Cream Man y su historia con el vaquero oscuro Caleb.

Me pasa algo curioso con Ice Cream Man. Reconozco que NO me flipa, no lo pondría en mi listado de “lo mejor del año”, pero al mismo tiempo es tan diferente a todo lo que compro que su lectura me resulta siempre satisfactoria. Si quieres, puedes leer mis reseñas de los dos primeros volúmenes aquí y aquí. Las historias que plantea W. Maxwell Prince siempre tienen algo. Desde luego personalidad, gracias al estupendo dibujo de Martín Morazzo con color de Chris O´Halloran, que aportan un feeling de terror existencial ante un ser cósmico que juega con las personas (víctimas) de las diferentes historias como si fueran juguetes.

La novedad principal de este tercer volumen reside primero y principal a que conoceremos detalles del pasado del heladero y de su antagonista Caleb. Esto me indica que W. Maxwell Prince es un escritor muy listo, ya que pensó correctamente que no dar algún tipo de información sobre estos seres hubiera podido provocar que algunos lectores dejaran la serie al ser “sólo” números con historias autoconclusivas sin casi conexión entre ellas más allá de la propia figura del heladero.

El segundo detalle interesante de estas cuatro historias es que Maxwell juega con diferentes géneros, poniendo el western, una historia de amor bilingüe, la ciencia ficción o los realities shows en el centro de su mirada, creando unos relatos que se mueven entre la fábula y el terror, en dosis unitarias de 20 páginas.

Martín Morazzo tiene un dibujo de narrativa perfecta, y su estilo naturalista de línea fina contrasta con los shocks a los que se enfrentan los protagonistas y a un terror que en muchos casos no es de este mundo. Sus páginas son perfectas para establecer el tono perturbador perfecto que necesita la historia ayudado por un estupendo color de Chris O´Halloran, ayudando a jugar con los momentos temporales o los diferentes narradores de las historias.

Ice Cream Man me compensa, y seguro que en unos meses voy a necesitar mi dosis de historias desasosegantes y extrañas y tendré que volver a comprar el siguiente volumen.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

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Crítica de La Calle del Terror Parte 3: 1666, de Leigh Janiak (Netflix)

Ya tenemos el final de La Calle del Terror con la Parte 3 ambientada en 1666 que da todas las respuestas al misterio que ha estado afectando a los pueblos de Sunnyvale y Shadyside durante más de tres siglos, confirmando que estamos ante uno de los experimentos más entretenidos de Netflix de los últimos tiempos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En 1666, un pueblo colonial sufre una caza de brujas que tiene consecuencias letales durante siglos. Está en manos de los jóvenes de 1994 poner fin a esta maldición. (FILMAFFINITY)

La calle del Terror Parte 3: 1666 culmina la trilogía de terror adolescente dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak, basada en la serie de libros del mismo nombre de R. L. Stine. La película de 114 minutos cuenta con fotografía de Caleb Heymann, montaje de Rachel Goodlett Katz y música de Marco Beltrami y Anna Drubich.

En esta tercera parte volvemos a encontrar a los adolescentes protagonistas de la primera película ambientada en 1994: Kiana Madeira como Deena, Benjamin Flores Jr. como su hermano Josh y Olivia Scott Welch como Samantha. A ellos se les une Gillian Jacobs en el papel de la adulta Ziggy Berman que sobrevivió a la matanza ocurrida en el campamento Nightwing en 1978 y Ashley Zukerman como el Sheriff de Sunnyvale Nick Goode.

Por si os interesa, enlazo a continuación las reseñas de la Parte 1 y la Parte 2.

La calle del terror me ha dado un entretenimiento estupendo estos últimos tres fines de semana. Las películas basadas en los libros de R.L. Stine se han movido en todo momento por casi todos los clichés del género de terror, pero han sabido equilibrar estos tópicos con una historia interesante y unos personajes con los que he conectado. Esta tercera parte ambientada en 1666 ofrece todas las respuestas a las cuestiones que quedaban por resolver, lo cual a su vez genera un último giro que, aunque evidente a priori, no deja de estar bien resuelto. Y es que la semana pasada en mi reseña de la Parte 2 ambientada en 1978, hice una predicción del que creía que iba a ser el giro de la historia, y no me sorprende que se haya confirmado punto por punto.

Al final de la segunda película, Deena reúne todo el cadáver de la bruja Sarah Fier, y al hacerlo ve transportada su mente a 1666 para vivir en el cuerpo de Sarah y conocer lo que realmente pasó en el pueblo tres siglos antes. Además de Deena ( Kiana Madeira), la tercera parte toma una decisión creativa curiosa al hacer que todos actores principales de las dos primeras partes hagan papeles de habitantes del pueblo de 1666. Este elemento me parece curioso, pero en algunos casos no se si me acaban de funcionar porque esos personajes parecen como peces fuera del agua. En todo caso, este es un elemento anecdótico más que otra cosa que no afecta al disfrute de la película.

La historia de 1666 con una caza de brujas dirigida por gente odiosa hacia aquellos (en este caso aquellas) que son diferentes movidos por un odio irracional es un argumento muy actual con reminiscencias del siglo XXI. Lo que hace que el contraataque de los nerds y los raritos en 1994 para acabar con la maldición sea casi un exorcismo de estos males que aquejan a nuestra sociedad actual.

Toda La Calle del Terror me ha parecido una historia perfectamente desarrollada con los giros, las muertes y las sorpresa situados en el sitio justo. Y además del propio giro que comentaba antes, esta tercera parte tiene varios detalles muy chulos en ambos momentos temporales, 1666 y 1994.

Por ponerle un pero, esta tercera parte es la peor película de las tres. Por un lado con una caza de brujas que se queda mueve por todos los tópicos del género y se me queda un pelín plana ya que más que shock emocional está planteada a modo de exposición de hechos que den las respuestas para el presente de 1994 y consiga que todo cuadre. Y justo a continuación, la resolución final de la historia en 1994, a pesar de algún detalle puntual se me ha quedado también un poco meh. Por un lado por el papel menor que tiene el que ha sido el villano en la sombra todo este tiempo y por las reminiscencias a Strangers things situando el climax en el centro comercial.

En todo caso, aunque diría que puesta en la balanza esta tercera parte es la menos terrorífica y quizá la menos buena de las tres películas, da un buen cierre a la historia en la que todo cuadra a la perfección, de forma que globalmente me siento satisfecho de la experiencia de ver La Calle del Terror durante las últimas semanas.

¡Ah! Y como era perfectamente esperable en este tipo de películas, la última escena en los títulos de créditos deja un elemento abierto que podría facilitar, si a Netflix le cuadra la audiencia, la realización de nuevas películas.

Comparto el trailer de la película:

La Calle del Terror me ha resultado una buenísima idea, a pesar de su simplicidad y que todos los elementos estaban telegrafiados, nos ha ofrecido un estupendo entretenimiento. Ojalá la audiencia sea buena y tengamos más experimentos similares en el futuro.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Die! Die! Die! vol. 2 de Robert Kirkman, Scott M. Gimple y Chris Burnham (Image Comics)

Die! Die! Die!, el super violento y over-the-top comic ideado por Robert Kirkman junto al showrunner de la serie de tv de The Walking Dead Scott M. Gimple, con dibujo del mega estrella Chris Burnham y color de Nathan Fairbairn nos recuerda en su segundo volumen recién publicado en USA lo divertido que puede ser leer una historia gora y ultra violental

PUNTUACIÓN: 7.5/10

No nos gusta admitirlo, pero este es un mundo malvado donde la gente malvada hace cosas malvadas todo el tiempo. Afortunadamente, hay una agupacion secreta dentro del gobierno de los Estados Unidos que trabaja fuera de nuestro sistema normal para influir en los asuntos mundiales a través del asesinato selectivo.

La senadora Connie Lipshitz se ha hecho cargo dl grupo, utilizando sus vastos recursos para finalmente hacer del mundo un lugar mejor … ¡sin importar cuánta gente tenga que morir! Mientras tanto, Barnaby está huyendo y su viaje lo lleva a lugares muy oscuros. Afortunadamente … ¡solo puedes cortarte la nariz una vez!

Este segundo volumen recopila DIE! DIE! DIE! N.º 9-14 USA.

Robert Kirkman publicó Die! Die! Die! por sorpresa en Estados Unidos en 2019, enviándolo junto a los comics de The Walking Dead de esa semana y consiguiendo crear una sensación de novedad en las tiendas de comics a la que no están acostumbradas, debido a la dictadura del Previews y a tener que pedir los comics por adelantado. En relación a este primer volumen, te invito a que leas mi reseña del mismo.

Este segundo volumen de seis números nos llega más de un año después entiendo que por culpa del Covid y de los numerosos compromisos de Kirkman con el resto de comics y series de televisión, y mantiene las señas de identidad del comic. Un humor de brocha gorda muy poco sutil, personajes esquemáticos y montones de gore y ultraviolencia. En resumen, ¡pura diversión!

Reconozco que el primer volumen no me encajó todo lo que me hubiera gustado, entiendo que en parte debido a la novedad y a no saber qué esperar de este comic, a pesar de su título «in-your-face» y de unas portadas que tampoco escatimaban en sangre y violencia. Sin embargo, diría que algunos detalles de este segundo volumen los he disfrutado creo que incluso más, como por ejemplo todo lo relacionado a la hija de los agentes secretos entrenada para causar el máximo daño a sus enemigos, que nos ofrece escenas loquísimas y super divertidas.

El apartado artístico de Chris Burnham con colores del estupendo Nathan Fairbairn me sigue pareciendo una barbaridad. Con un nivel de detalles loquísimo y unas coreografías de acción increíbles con multitud de detalles super gores, el comic se lee de maravilla en una sentada porque Burnham consigue hipnotizarnos con el salvajismo y los momentos over the top que contien.

Quizá el pero de este Die! Die! Die! es precisamente que aunque tenemos claro el tipo de entretenimiento que es (y es uno no muy sesudo, eso os lo garantizo), en este segundo volumen se ha convertido en una sucesión de bromas casi a modo de sketches con un hilo conductor bastante endeble, de mi opinión. Y eso que este volumen incluye el número de Obama combatiendo a los aliens en un combate de boxeo super over-the-top mega violento que es una pasada. Pero llega un momento que además de gore, uno necesita también un poco de historia. Leyendo este comentario, parece que empiezo a asumir la edad que tengo (qué mal…)

Pero no me entendáis mal, sabiendo lo que vais a leer, el comic es un disfrute total, con locuras que jamás pensasteis que llegará a leer en un comic mainstream americano y momentos super divertidos que me mantuvieron con la sonrisa en la cara durante toda la lectura. Yo no le puedo pedir más a un comic, la verdad. Aparte que el mencionado comic de Obama incluye homenajes a literalmente toda la ciencia-ficción espacial que se te ocurra además de a multitud de personajes de comics de todas las editoriales, con unas páginas que son una autentica locura.

Die! Die! Die! tiene claro el tipo de entretenimiento quiere ofrecer, y si entras en su juego, la diversión y el disfrute es total.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Aniquilación Saga 7: Conquista – Starlord + Fantasma (Marvel Comics – Panini)

Tras la presentación del segundo arco argumental de la saga de Aniquilación en el volumen anterior, Conquista – Prólogo, en este segundo volumen comienzan las miniseries protagonizadas por diferentes héroes de la vertiente galáctica del Universo Marvel, como son Starlord y el recién presentado Fantasma.

PUNTUACIÓN: 7/10

El cómic que trajo de vuelta a Peter Quill. En el pasado, le conocieron como Starlord. Hace tiempo que abandonó esa identidad, pero ahora tendrá que recuperarla, además de unirse a Bicho, el Capitán Universo, Grito de Muerte, Mantis, Groot y Mapache Cohete en un nuevo equipo. ¿Te resulta familiar? A continuación, un nuevo personaje se incorpora a las estrellas de la galaxia Marvel. ¿Quién es el solitario aventurero conocido como el Fantasma? ¿Cuáles son sus poderes, cómo los consiguió y cuál es su trágica búsqueda?

Este volumen incluye las miniseries Annihilation: Conquest – Starlord 1-4 y Annihilation: Conquest – Wraith 1-4, publicadas en 2007 en Estados Unidos.

STARLORD, de Keith Giffen, Timothy Green II, Victor Olazaba, Nathan Fairbairn y Nick Klein

Es curioso leer esta miniserie de Starlord y ver lo conservadores que fueron en la Marvel de 2007 a la hora de plantear esta historia. Y es que aunque por el título tenemos a Starlord de protagonista, realmente estamos ante el comic que nos presentó a los Guardianes de la Galaxia en la forma en que adquirieron la fama que años más tarde estalló gracias a las películas de Marvel Studios de James Gunn. De hecho, es que la presentación de los personajes en una cárcel Kree es que fue prácticamente calcada por James Gunn en su primera película.

Realmente me ha gustado que Keith Giffen se tome su tiempo en presentarnos primero de todo a Peter Quill, que realmente fue secundario de Nova en la primera Saga de Aniquilación, para recordarnos por qué debería importarnos como personaje, para luego reunir a la banda de inadaptados que formarán su grupo. Y en ese sentido, que Quill fallara y muriera gente y se sienta culpable a pesar del tiempo transcurrido es una forma perfecta de construir una historia de un héroe que se levanta a pesar de todas las adversidades. En este sentido, se notan las tablas de Giffen y lo buen escritor que es.

El comic tiene un feeling a lo Escuadrón Suicida porque este grupo recién formado (Starlord, Mapache Cohete, Groot, Mantis, Grito de Guerra, Bicho y Capitán Universo) tiene que llevar a cabo una misión en territorio conquistado por Falange, y no tienes claro que todos vayan a sobrevivir a la misión (no lo hacen). Esta incertidumbre es un elemento muy chulo en la historia, a lo que hay que sumar una química instantánea entre ellos y momentos realmente divertidos gracias al buen guión de Giffen.

El pero del comic es el apartado artístico formado por Timothy Green II en el dibujo, Victor Olazaba en las tintas y Nathan Fairbairn en el color. No es que sea malo, pero estamos ante un dibujo funcional que calificaría de clase media-baja de Marvel, que cuenta la historia relativamente bien, pero falla a la hora de imprimir personalidad a los personajes o potencia en los momentazos de splash-page que Giffen prepara. En este caso, tenemos una historia notable con un dibujo montonero, lo cual inevitablement te deja con sensación que con otro dibujo esta miniserie de presentación de los Guardianes de la Galaxia sería poco menos que clásica. Por no estar bien, no me han gustado ni las portadas de Nic Klein para esta miniserie, exceptuando por supuesto la imagen de portada de esta volumen.

Esta miniserie de Starlord ha sido buena lectura, pero me ha dejado la sensación que hubiera podido ser mucho mejor si Marvel hubiera invertido un pelín más en los dibujantes, algo que es una tónica en toda la Saga de aniquilación.

PUNTUACIÓN: 7/10

FANTASMA, de Javier Grillo-Marxuach, Kyle Hotz, Gina Going-Raney y Clint Langley

Fantasma es un personaje de nueva creación destinado a tener un papel fundamental en la resolución de esta Aniquilación: Conquista. Javier Grillo-Marxuach es un guionista veterano de televisión y en Marvel, y ya había escrito la miniserie dedicada al Super Skrull de la anterior saga de Aniquilación. Es por esto que no sorprende que Kl´rt, la androide Praxágora y el desaparecido durante el prólogo Ronan el Acusador aparezcan en estas páginas, confirmando la naturaleza coral de estas miniseries sucesivas que forman el evento Aniquilación Conquista.

Fantasma es mitad cowboy del espacio, mitad héroe gótico atormentado por su pasado y la maldición que suponen sus poderes, y en este sentido Kyle Hotz es el dibujante perfecto para transmitir el feeling que la historia y el personaje requieren. Hotz, con la colaboración de Gina Going-Raney en el color, tiene un toque malsano y crea atmósferas cercanas al terror, elevando el nivel de un comic cuya historia veo en este caso más funcional, correcta pero sin elementos realmente chulos o carismáticos. En ese sentido, este comic es el opuesto al de Starlord, con un dibujo notable que mejora un guión sólo correcto. Destacar además de esta miniserie las portadas de Clint Langley, que me han gustado mucho mas que las previas de Nic Klein.

Por cierto, otro elemento que creo que merece la pena destacar no se si para mal es el hecho que en las dos miniseries incluidas en este tomo los héroes de cada una tienen que enfrentarse a un plan malvado de Falange que les permitirá controlar a todos los Kree de la galaxia y a partir de ahí, todo el universo. Y me llama la atención porque son planes similares con el mismo objetivo, lo cual hace en cierta forma que estas aventuras sean redundantes y con un interés cuestionable. Acepto que una raza robótica no deja nada al azar y lleva a cabo planes en paralelo por si uno fracasa, tener un as en la manga. Aunque esto podría servir de excusa argumental, en el fondo no cuela y yo mismo no me lo acabo de creer.

Fantasma es una buena miniserie y creo que el personaje puede dar mucho juego. De hecho, si no me equivoco diría que ¿es el mismo personaje que ha aparecido durante la actual etapa de Veneno de Donny Cates y Ryan Stegman? A ver cual es su papel en la resolución de la historia.

PUNTUACIÓN: 7/10

En general este séptimo tomo de la Saga Aniquilación me deja una sensación similar a la mayoría de tomos que he comprado hasta ahora. Una buena historia pero que no acaba de volarme la cabeza por un motivo u otro, entendiendo eso si el interés histórico de unos comics que en general no han envejecido mal. Algo normal por otra parte dado que en realidad hablamos de unos comics de 2007, no de hace 40 años.

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