Vendetta. Las decisiones del pasado tienen consecuencias, como van a aprender la familia Shelby, con el carismático Tommy (Cillian Murphy) a la cabeza en la cuarta temporada de Peaky Blinders, el drama histórico de temática criminal de la BBC disponible en Netflix.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
1925. La familia Shelby se encuentra rota tras los sucesos de la pasada temporada. Y en el momento de mayor debilidad, van a tener que enfrentarse a la mayor amenaza hasta la fecha, al llegar a Birmingham Luca Changretta (Adrien Brody), miembro de la familia Changretta que ha declarado Vendetta contra la familia y no descansará hasta que todos, hombres, mujeres y niños paguen por la muerte de su padre y su hermano.
Stephen Knight, creador de la serie, vuelve a escribir los seis episodios de esta cuarta temporada, que han sido todos dirigidos por David Caffrey. La serie fue emitida originalmente en el canal BBC2 entre noviembre y diciembre de 2017. Al final de esta temporada, Knight confirmó que su intención es que Peaky Blinders tenga en total 7 temporadas, de las cuales la quinta ya se estrenó en 2019, lo que significa que, crucemos los dedos, si el COVID no lo impide, la sexta temporada se estrenará el año que viene, en 2021.
En esta cuarta temporada, volvemos a encontrarnos con los miembros de la familia Shelby, encabezados por un espectacular Cillian Murphy como Tommy. Junto a él, tenemos a Helen McCrory como la tía de Tommy, Elizabeth “Polly” Gray, Paul Anderson como Arthur Shelby, Jr., el hermano mayor de Tommy, Sophie Rundle como Ada Thorne (antes Shelby), la única hermana de la familia, Joe Cole como John Shelby, el hermano pequeño de Tommy, y Finn Cole como Michael Gray, el hijo perdido de Polly encontrado en la temporada anterior forman el núcleo duro de la familia. Junto a ellos encontramos al gran Tom Hardy como Alfred “Alfie” Solomons, el lider de una banda mafiosa judía de Camdem Town, que vuelve a mostrar todo su carisma en esta temporada
Junto a los miembros de la familia Shelby, esta cuarta temporada nos presenta al enorme Adrien Brody como Luca Changretta, miembro de la mafia siciliana que ha viajado desde Nueva york buscando venganza. Aidan Gillen (Juego de Tronos, Bohemian Rhapsofy) es Aberama Gold, jefe de un clan gitano extremadamente violento al que Tommy pedirá ayuda para enfrentarse a los Changretta. Y junto a ambos la serie presenta a Charlie Murphy como Jessie Eden, una líder sindicalista miembro del partido comunista que cree que el momento de la revolución es ahora y que ha declarado una huelga en las empresas Shelby en el peor momento.
Si tengo que decir cual es para mi el ideal de serie de televisión, Peaky Blinders se encuentra muy cerca de la perfección, al estar planteada en temporadas cortas de seis temporadas que obligan a ir directos al grano aunque sin olvidarse del desarrollo de personajes. Viendo esta serie no tengo nunca la sensación de estar viendo “minutos de la basura” tan habituales en otras serie, sin ir más lejos de Netflix, y la historia de Steven Knight siempre avanza un montón cambiando el statu-quo de los personajes respecto a cómo se encontraban al principio.
Aparte de la extraordinaria recreación histórica del Brimingham de la década de 1920, la serie cuenta con un reparto espectacular, destacando sobre todos el impresionante Cillian Murphy, que cada temporada le veo mejor y con más carisma. Tom Hardy vuelve a ofrecer varios momentos gloriosos esta temporada, en la que también sobresale un enorme Adrien Brody, que transmite un carisma y una sensación de peligro espectaculares cada vez que aparece en pantalla. Unido a esto, veo Peaky Blinders en Netflix porque me permite verla en versión original, algo que inexplicablemente no permite Prime Video, y me ha alucinado también el acento italiano que Brody imprime a su personaje.
La amenaza de la mafia italiana aporta un elemento novedoso que le sienta de maravilla a esta cuarte temporada. Ya en la pasada temporada los Shelby recordaron que no eran intocables y ahora sentirán el miedo y el dolor en sus propias carnes. Además de este tema principal, las luchas sociales que se viven en la ciudad y la amenaza del comunismo aportan un chulísimo extra que conecta con la realidad histórica que se vivía en esos momentos en Reino Unido y que hace que la vida de Tommy Shelby sea aún más interesante.
Además, visualmente la serie vuelve a contar con momentazos todos los episodios y unos giros y sorpresas que me dejaban muy loco al final de cada episodio. Como digo, he conectado espectacularmente con esta serie y no veo el momento de empezar la quinta temporada.
Comparto el trailer de esta cuarta temporada:
Peaky Blinders no deja de crecer y mantiene tras cuatro temporadas un nivel modélico que ya quisieran para si la mayoría de series de la parrilla televisiva.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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La primera temporada de The Green Lantern de Grant Morrison y Liam Sharp finaliza confirmando para lo bueno y para lo malo las impresiones que me llevé tras la lectura de su primera mitad.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
¡Los giros argumentales continúan mientras Grant Morrison sacude las cosas a un nivel completamente nuevo! Hal Jordan siempre ha creído en la defensa de la ley. ¡Pero después de los últimos acontecimientos, puede verse obligado a romper su propio código para proteger el universo mismo! Una cosa es segura. La mejor serie de drama policial del espacio exterior continúa, ¡y el mundo de Hal Jordan nunca será el mismo! Este segundo volumen recopila los números 7 a 12 de la serie regular, más el annual.
Cuando comentaba mis impresiones de los seis primeros números, comentaba que me resultaba imposible conectar con este comic debido al estilo de dibujo de Sharp, a pesar de encontrarnos con una historia de Morrison super loca y repleta de imaginación, aunque algo deslavazada. Luego, gracias a un maravilloso séptimo numero con una narración con un marcado feeling de cuento de hadas y las mejores páginas que le he leído a Sharp en los últimos años, me decidí a darle una segunda oportunidad para ver cómo cerraba Morrison su historia, al tratarse de una temporada de 12 números.
La idea de Morrison de resaltar la faceta de Hal Jordan como policía galáctico daba a Morrison un abanico de posibilidades inmenso a la hora de desarrollar su historia. Mientras que en el primer volumen optó por crear historias más o menos autoconclusivas que nos presentaban de forma sutil lo que iba a ser la trama principal de esta primera temporada, en esta segunda parte ya opta por crear unos episodios con continuarás que forman un arco claro. Y en lo positivo, se nota que Morrison ha escrito este arco como un todo compacto, ya que en los últimos números nos cuenta como elementos presentados en los primeros números tienen una importancia vital en la trama que estamos leyendo.
Si hay algo que los comics de Morrison nunca han sido, son previsibles o monótonos. Pero lo que no esperaba encontrarme en The Green Lantern es a un Morrison confuso y voluntariamente enrevesado, haciendo que la experiencia lectora no sea buena. Obviamente esta sensación viene agravada por el dibujo de Liam Sharp, pero creo que Morrison ha optado por no ponerle las cosas fáciles a los lectores en una historia que en la que no tenía necesidad.
Tras cosa que no me ha cuadrado es que tras 12 números y un annual no he reconocido a Hal Jordan en estas páginas, no he visto rasgos claramente suyos hasta el punto que veo a un héroe genérico que podría ser cualquiera. Dado que Morrison actualizó el concepto del Multiverso en el Universo DC, no sorprende que lo utilice en esta historia, haciendo que Hal Jordan se encuentre con otros protectores del sector estelar 2814 de universos diferentes, y a algunos villanos. Sin embargo, estos héroes se quedan en meros engranajes del guión necesarios para que la historia avance, pero no me transmiten la más mínima personalidad o carisma, simplemente están.
En el apartado artístico, nunca fui fan de Liam Sharp y su The Green Lantern acrecienta esta opinión. Tras un número 7 maravilloso, el resto de comics reinciden en un estilo “sucio” que alterna páginas con splash-pages espectaculares con otras viñetas que parecen apenas abocetadas. Ni siquiera el color de Steve Oliff, uno de los coloristas más prestigioso del medio, consigue transmitir una sensación de fluidez que invite a leer estas páginas, creando una experiencia confusa que no me ha resultado agradable.
Y para hacer las cosas aún peores, antes comentaba que tras el super chulo número 7, al final me decidí a comprar este comic dado que la historia completa era de 12 números. Comprar 5 comic extra me parecía un precio pequeño para poder leer la historia completa de Morrison. La sorpresa me la he llevado tras leer el número 12 y ver que la historia no acaba, sino que tenemos que comprar 3 comics más pertenecientes a la miniserie Black Stars. Entiendo que una obligación del comic es hacer que compres más comics, pero el bajón que me he llevado ha sido de aupa.
Le tenía muchas ganas a este The Green Lantern, pero no he llegado nunca a conectar con la propuesta de Morrison y Sharp, y dejaré de comprarla en cuanto termine la miniserie Blackstars que debe cerrar definitivamente esta historia. Una pena.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
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Tras el desastre que supuso X-Men: La Decisión final (Brett Ratner, 2006) la franquicia cinematográfica de los mutantes de Marvel estaba herida de muerte, y tuvieron que pasar 5 años hasta que Matthew Vaughn asombrara a los fans con la mejor película de la serie X-Men: First Class, película ambientada en los años 60 en el contexto de la crisis de los misiles de Cuba, que consiguió insuflar nueva via a la franquicia.
PUNTUACIÓN: 9/10
Antes de que los mutantes se dieran a conocer y adoptaran los nombres de Profesor X y Magneto, los jóvenes Charles Xavier (James McAvoy) y Erik Lehnsherr (Michael Fassbender) empezaban a descubrir sus poderes. No había animadversión alguna entre ellos, sino que los unía una sincera amistad y el deseo de trabajar juntos y entrenar a un grupo de jóvenes mutantes para evitar el Armagedón nuclear. Su enemigo común: el malvado Sebastian Shaw (Kevin Bacon), un mutante con el que Erik tiene una cuenta pendiente. (FILMAFFINITY)
Fox de había metido en un lío con el estreno en 2006 de X-Men: La decisión final, película en la que un mal guión había matado a tres de los principales personajes y dejaba a la franquicia sin un rumbo claro. La solución de la productora Lauren Shuler Donner fue la de crear películas en solitario de los personajes más carismáticos de la franquicia, con la esperanza de mantener con vida la franquicia mientras planteaban su siguiente película grupal.
Fruto de este plan, en 2009 se estrenó la desastrosa X-Men Origins: Wolverine, dirigida por Gavin Hood. Mientras esta película se producía, prácticamente en paralelo se estaba trabajando en la que sería la segunda película de orígenes, en este caso protagonizada por Magneto. En el guión inicial de Sheldon Turner, que acabaría acreditado en la película en el apartado de historia, conoceríamos el origen de Erik Lehnsherr, quien tras escapar de Auschwitz de dedicaría a cazar criminales nazis ayudado por un joven soldado llamado Charles Xavier.
Aunque X-Men Origins: Wolverine no fue un fracaso de taquilla, recaudó 370 millones de dólares a partir de un altísimo presupuesto para la época de 150 millones, sí fue machacada despiadadamente y con razón por crítica y público, y en la actualidad sigue considerada una de las peores películas de superhéroes del siglo XXI. Esto, sumado a la negativa de Ian McKellen a retornar al papel de Magneto debido a la edad fue lo que provocó que los planes de Fox cambiaran y optaran por una nueva historia coral, en este caso para presentarnos cómo se conocieron Charles Xavier y Erik Lehnsherr y se formó la mítica Escuela para jóvenes talentos del profesor Xavier.
Tras dirigir la decepcionante Superman returns (2006), Brian Singer quiso volver a dirigir esta nueva película, por lo que escribió su propio tratamiento. Finalmente Singer abandonó el proyecto en 2010 porque prefirió dirigir Jack El Cazagigantes (2013), pero mantuvo labores de producción a través de su compañía Bad Hat Harry Productions y fue acreditado en la historia junto a Sheldon Turner. En ese momento, Ashley Edward Miller y Zack Stentz fueron contratados para escribir el guión definitivo.
Para sustituir a Singer, los productores Lauren Shuler Donner, Simon Kinberg y Gregory Goodman finalmente escogieron a Matthew Vaughn, que ya estuvo vinculado con la franquicia cuando casi dirigió X-Men: La decisión final. Vaughn veía mucho potencial a la idea de poder reiniciar la franquicia centrando la historia en la relación de Charles y Xavier pero sin estar limitado por las películas anteriores, al estar esta ambientada en 1962, durante la crisis de los misiles cubanos.
Vaughn reescribió el guión junto a su colaborada habitual, la escritora Jane Goldman, y prometió una película rápida de rodar y relativamente barata que diera un nuevo rumbo a la franquicia. Y lo cumplió. Vaya si lo hizo. Fue contratado en mayo de 2010, comenzó el rodaje en agosto de 2010 y entregó la película a tiempo para su estreno el 3 de junio de 2011, un tiempo ridículamente corto teniendo en cuenta la gran cantidad de efectos digitales y localizaciones que cuenta la película.
La película cuenta con John Mathieson como director de fotografía, un estupendo diseño de producción de Chris Seagers y vestuario de Sammy Sheldon que nos trasladan sin problemas a los años 60, montaje de Eddie Hamilton y Lee Smith, y una estupenda banda sonora de Henry Jackman que nos devuelve el feeling de las películas de espías de la época, en especial James Bond 007.
Con un coste final de 140 millones de dólares, X-Men First Class fue un éxito de crítica y público, aunque acabó recaudando ligeramente por debajo de X-Men Origins: Wolverine, consiguiendo 353 millones de dólares en todo el mundo. En todo caso, igual que pasó con la notable Batman Begins (Christopher Nolan, 2008), los productores entendieron que habían acertado en la diana y que esta película había dado viva nueva a la franquicia.
Uno de los grandes aciertos de la película es su espectacular casting. James McAvoy interpreta a un joven Charles Xavier / Profesor X. Frente al veterano profesor que parecía un maestro zen en la versión de Patrick Stewart, McAvoy muesta a un Xavier engreído, mujeriego y quizá demasiado listo para su propio bien. Junto a él, Michael Fassbender como el joven Erik Lehnsherr / Magneto roba completamente la función con su espectacular actuación. Vaughn quería que Fassbender transmitiera el carisma del Sean Conery 007, una personaje que suda personalidad y que puede ser a la vez implacable y peligroso. Con el añadido del trauma sufrido por Erik, que le aporta una mayor dosis de profundidad y complejidad al personaje gracias a os matices que Fassbender aporta a su interpretacion.
Jennifer Lawrence es Raven Darkholme / Mystique. Recién salida de su Oscar por Winter´s Bone, Lawrence buscaba una película más ligera, además de querer trabajar con McAvoy y Fassbender. Su Raven es otro de los pilares de la película, ya que muestra el drama de los mutantes que debido a su apariencia sienten que son monstruos que deben esconderse. Su evolución es gradual y lógica, conectado de forma orgánica con la primera película de X-Men.
Me gusta mucho el carisma alucinante que Kevin Bacon aporta a su Sebastian Shaw, antiguo científico nazi y líder del Club Fuego Infernal que será el villano de la película y hará la función de mentor ideológico de Magneto, muy a su pesar. Shaw es un líder carismático de gustos refinados y educación exquisita bajo la que se esconde un sociópata de manual que realmente se cree que su plan va a beneficiar a los mutantes, aunque provoque la destrucción de la humanidad y la muerte de cientos de millones de personas.
Rose Byrne es Moira MacTaggert, una joven agente de la CIA inteligente y llena de recursos que tiene que luchar contra el mal y contra el machismo de la sociedad de la época que busca relegarla a mera secretaria. Su papel tiene una humanidad que me parece encaja a la perfección con el trio formado por Charles, Erik y Raven.
La formación de jóvenes X-Men se completa con Nicholas Hoult como Hank McCoy / Bestia, un científico super inteligente que cree que su mutación es una maldición y quiere desembarazarse de ella, Lucas Till como Alex Summers / Havok, un mutante con la capacidad de absorber energía solar que luego puede lanzar en forma de rayos desde su cuerpo, Zoë Kravitz como Angel Salvadore, una mutante con alas de libélula y saliva ácida, Caleb Landry Jones como Sean Cassidy / Banshee, un mutante con la capacidad de generar potentes gritos ultrasónicos, estallidos sónicos y ondas sonoras, pudiendo llegar a volar y Edi Gathegi comoArmando Muñoz / Darwin, un mutante super adaptativo a todos los ambientes.
Por el lado del Club Fuego Infernal, la parte menos desarrollada de la película, tenemos a January Jones como Emma Frost, una mutante telépata que puede convertir su cuerpo en diamante. Jones transmitió perfectamente la personalidad snob y engreida de la Frost de los comics, además de llevar un traje super sugerente que es clavado al de los comics y además encaja con la ambientación de los locos años 60.
Jason Flemyng es Azazel, un miembro del Club Fuego Infernal con la habilidad de teletransportarse, lo que le convierte en un feroz luchador, y Álex González es Janos Quested / Riptide, un mutante con la habilidad de crear poderosos torbellinos de viento que diría no tiene ni una línea de diálogo en toda la película. Por último, destacaría el pequeño papel de Oliver Platt como un Hombre de Negro de la CIA que conecta con los primeros comics de los X-Men de los años 60 en los que Charles Xavier colaboraba con el FBI y tenía de enlace al agente Fred Duncan.
Entrando en la valoración de la película, X-Men First Class me parece un triunfo arrollador y de largo la mejor película de toda la franquicia. Si, mejor que X-Men 2. Es alucinante volver a ver una película planteada por Matthew Vaughn como una película de James Bond con toques de thriller político a lo John Frankenheimer, que utiliza elementos históricos reales (la crisis de los misiles de Cuba), y que además es una entretenida aventura de gente con super poderes que consigue que empatices con los dramas y con la evolución que van a sufrir los personajes durante la película.
Aunque X-Men First Class se estrenó en 2011, el mismo año que Capitán América: El primer Vengador, película que mezclaba los superhéroes con el cine bélico, en algunos aspectos Matthew Vaughn se adelantó a Marvel Studios creando una película de superhéroes que temáticamente se alejara de los clichés del género, como luego vimos más claramente en Capitán América: Winter Soldier (Thriller conspiranoico), Guardianes de la Galaxia (ciencia-ficción espacial) y Ant-Man (comedia de robos).
Ambientar la película en los años 60 me parece además una decisión super acertada, ya que el feeling pop de la época conecta en parte con algunas locuras que visualmente vamos a ver y consigue que el choque no sea tan grande. En ese sentido, aunque es uno de los elementos menos importantes, me flipa ver cómo Vaughn introduce en la película los clásicos trajes amarillos y negros de los X-Men originales, aportándoles detalles distintivos a cada héroe, haciendo que funcionen perfectamente en pantalla. Esto obviamente deja en mal lugar a Bryan Singer y sus trajes de cuero negro genéricos, demostrando que el problema no son “los trajes de licra”, sino los prejuicios del profesional que no sabe hacerlos funcionar.
Siguiendo con las comparaciones, el guión en lo relativo a los personajes me parece maravilloso, y consigue dar herramientas para que unos grandísimos actores se luzcan. Frente a X-Men 1 y 2 en los que los fans estábamos tan contentos de ver a nuestros personajes favoritos en imagen real que perdonábamos que en la mayoría de ocasiones estos no hicieran cosas realmente interesantes en pantalla, Vaughn con la guionista Jane Goldman crean unos personajes complejos entre los que destaca el espectacular Magneto interpretado por Fassbender. El choque moral entre Xavier y Erik es perfecto y las decisiones que toman casi inevitables, pero me gusta mucho también el viaje de Raven para llegar a aceptar sus poderes y no verse a si misma como un monstruo, con el contraste de un Hank McCoy que acaba convertido literalmente en una Bestia al intentar eliminar la deformidad provocada por la mutación.
Otro detalle muy chulo del guión es la forma en que utiliza la Guerra Fría y el miedo nuclear de los años 50 y 60 para construir la amenaza de la película, y como Sebastian Shaw ve este miedo nuclear como la oportunidad de provocar el salto evolutivo definitivo que aniquile al homo sapiens y coloque a los mutantes como especie dominante del planeta. El diseño de producción y el vestuario de la película me parece también una pasada, haciendo que el salto entre las numerosas localizaciones recuerde para bien a las clásicas películas de 007 en las que pasaban muchas cosas y todas ellas eran interesantes.
Que una película de 130 minutos de duración tenga tiempo de mostrar perfectamente la relación de Charles – Xavier, la conexión de ambos con Raven, la amenaza y carisma de Sebastian Shaw, y el drama que viven en sus día a día Moira y Hank McCoy, además de ser un excelente entretenimiento, habla muy bien de la habilidad como escritores de Vaughn y Goldman, y de Vaughn como director, que dota a la película de un ritmo frenético espectacular.
Aunque tienen pocos minutos en pantalla, Vaughn consigue crear momentos de lucimiento para Banshee, Havoc y Angel que molan. Incluso la Emma Frost en modo “zorra fría manipuladora” me gusta y creo que hace una buena traslación del personaje en imagen real. Sí debo reconocer que Darwin, Azazel y Riptide quedan como meros figurantes, pero es inevitable en una película de esta envergadura en la que pasan tantas cosas en tan poco tiempo.
Otro elemento que quiero destacar unido al carisma y la personalidad que Vaughn sabe aportar a los personajes, es que es un director visual bestial, y crea un montón de momentazos alucinantes durante la película que, de nuevo, dejan en bastante mal lugar a Bryan Singer y a Brett Ratner. Además, sabe construir una tensión creciente que nos lleva a un climax en Cuba que triunfa gracias a la brillante resolución de la venganza de Magneto contra Shaw, pero también por la confirmación que el gran enemigo de los mutantes no es el Club Fuego Infernal sino los gobiernos del mundo que ven a los mutantes como una amenaza.
En este sentido, aunque me gusto mucho el Charles Xavier interpretado por James McAvoy, es Michael Fassbender el que se sale y roba completamente la película. El hecho que la película comience repitiendo la escena del Erik niño en la Polonia de la 2ª Guerra Mundial sirve para recordarnos el drama que sufrió y por el qué quiere venganza. Posteriormente, aunque la historia construye muy bien la relación entre Xavier y Mística, ver a Erik cazando nazis en Suiza y Argentina ofrece momentos excelentes que le sitúan en el centro emocional de la película. Y finalmente, aunque entiendes el punto de vista compasivo de Xavier que busca la coexistencia pacífica de humanos y mutantes, dado el pasado de Erik y los actos presentes de los gobiernos, el nacimiento de Magneto se ve inevitable, y casi la única opción posible para el personaje. Esto, para mi, es un ejemplo de gran escritura.
Si tengo que decir algo menos bueno, hay que reconocer que las coreografías de acción no son gran cosa, pero entiendo que en First Class el choque de ideas es el gran desafío al que tienen que enfrentarse los mutantes protagonistas.
Sin embargo, teniendo en cuenta que First Class tuvo un presupuesto inferior a X-Men origins: Wolverine y muestra a muchos más mutantes en pantalla de forma con muchísima más personalidad, tiene multitud de localizaciones por todo el mundo (recordando, de nuevo, las películas de James Bond), y un climax que funciona sin necesidad de enfrentamiento físico, creo que estamos ante una película bestial que rompe muchos de los tópicos del género de superhéroes.
Comparto el trailer de la película:
X-Men: First Class es la mejor película de toda la serie, una historia repleta de carisma y entretenimiento que encantará no solo a los fans de los super héroes, sino a todo aquel que ha disfrutado alguna vez una película de James Bond.
PUNTUACIÓN: 9/10
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Punisher + Garth Ennis es siempre una combinación ganadora. Así que su retorno a la línea MAX de comics adultos de Marvel Comics para contar una nueva historia de Frank Castle se convierte en una compra segura.
PUNTUACIÓN: 7/10
¡Garth Ennis regresa al mundo de El Castigador! Una docena de mafiosos rusos yacen muertos a los pies de Frank Castle… pero no fue él quien apretó el gatillo. Pensarías que El Castigador se alegraría, pero si conoces a Frank, sabrás que este inesperado giro de los acontecimientos solo genera más preguntas.¡Las semillas plantadas hace décadas en Moscú y Afganistán están a punto de florecer sangrientamente en Nueva York!
Para esta nueva misión de Punisher, Garth Ennis se ha juntado con el dibujante Jacen Burrows, que se encarga de la totalidad de páginas de esta miniserie de 6 números. Punisher: Sovier cuenta con entintado de Guillermo Ortego y color de Nolan Woodard.
Burrows es un dibujante de dilatada experiencia que ha realizado gran parte de su producción en la editorial Avatar, donde colaboró con escritores super estrella como Alan Moore (Neonomicon y Providence), Warren Ellis (Dark Bue) y el propio Ennis en los comics Crossed y 303. En Marvel, recientemente dibujó el último volumen hasta la fecha de Moon Kight junto al guionista Max Bemis, que se saldó de forma decepcionante.
El principal atractivo de esta serie es ver a Ennis fijar su mirada en el mundo militar ruso, y como también ellos fueron utilizados como carne de cañón por militares que acabaron convirtiéndose en oligarcas, y en el caso de esta historia, en jefes mafiosos internacionales. Valery Stepanovich sirve a Ennis para mostrarnos el punto de vista ruso de la guerra de Afganistán, el equivalente a Vietnam para los Estados Unidos, y parece claro que teniendo en cuenta la afición de Ennis por las historias bélicas, este punto de vista plantea una novedad que le justifica la creación de una nueva historia de Punisher.
Lo cierto es que una vez terminada la lectura, este Punisher: Soviet, este tomo me ha parecido extremadamente correcto. Probablemente demasiado. La figura de Valery Stepanovich carece del más mínimo carisma, y su colaboración con Castle, aparte de dejar algunos destellos puntuales, también adolece de falta de fuerza.
Me doy cuenta que en parte esta falta de fuerza está provocada por el tremendamente correcto dibujo de Jacen Burrows. Burrows no se arruga en lo referido a mostrar las escenas super gores planteadas por Ennis, pero sus figuras siguen pecando de ser demasiado estáticas y naufraga en los momentos más espectaculares en los que otro dibujante se luciría. Diría que para Avatar Burrows es un dibujante top, pero para el standard de Marvel aprueba justito, aún reconociéndole el oficio y su dilatada experiencia.
Otro elemento que tampoco ayuda es el color de Nolan Woodard, que emplea una paleta de colores planos casi pastel. Aunque estos colores planos ayudan a resaltar los momentos más sangrientos, globalmente no hacen atractica la lectura del comic, haciendo que todo luzca apagado.
Leer una nueva historia de Punisher, y más si está escrita por Garth Ennis, siempre es algo positivo, sobre todo que hacía varios años desde la última. Sin embargo, en este caso este Punisher: Soviet se me ha quedado en una lectura excesivamente correcta.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Joe Abercrombie vuelve a darnos una master-class de escritura con La Mejor Venganza, novela unitaria con unos personajes maravillosos que muestran por qué en lo suyo, Abercrombie es inigualable.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
La guerra puede ser un infierno, pero para Monza Murcatto, la Serpiente de Talins, a sueldo del duque Orso, también es una forma excelente de hacer dinero. Sus victorias la han hecho muy popular ¿quizá demasiado para el gusto de Orso. Traicionada y dada por muerta, la recompensa de Murcatto es un cuerpo desfigurado y una sed de venganza que no se detendrá ante nada. Sus aliados son el borracho menos fiable de Styria, el envenenador más traicionero de Styria, un asesino en serie obsesionado con los números y un bárbaro que quiere enderezar su vida¿ Entre sus enemigos están los más poderosos del país, y eso antes de que el Orso envíe al hombre más peligroso para acabar con ella. La mejor venganza es una novela independiente que tiene todas las características que hicieron un éxito de la trilogía La primera Ley . Entre sus personajes hay tiranos y torturadores, un par de envenenadores, un asesino en serie, un borracho traidor, un oscuro bárbaro y un sangriento mercenario. Y éstos son los buenos. Las batallas son vívidas y viscerales, la acción brutal, el ritmo imparable y Abercrombie amontona las traiciones y los giros de la trama de forma que no dejamos de preguntarnos cómo acabará todo.
«Éste es su mejor libro hasta el momento.» George RR Martin. Elegido entre los diez mejores libros de 2009 por los lectores de SF Site. Seleccionado por Amazon como una de las mejores publicaciones del género en 2009. Libro favorito de SFFWorld en 2009. Finalista del British Fantasy Award 2010. Finalista del David Gemmel Legend Award 2010.
Joe Abercombie me tiene enamorado. Sus libros son como puñetazos en el estómago que te dejan sin respiración. Y en La Mejor Venganza, esto sucede ya desde el brutal prólogo en el que conoceremos a la protagonista, la cruel Monza Murcatto, la infame Carnicera de Caprile, justo cuando va a ser lanzada a su momento más bajo. Ya sabemos que para que el héroe se levante, primero debe caer, pero esta caída resulta horriblemente brutal y sangrienta.
Y es que uno de los grandes aciertos de Abrecrombie es la forma en que presenta lo que sería una típica historia de venganza, Murcatto se propone matar a las 7 personas que le traicionaron y para ello reunirá un grupo pintoresco de forajidos cada uno con cualidades muy especiales, y consigue darle completamente la vuelta gracias a unos personajes increíbles que nos muestras que posiblemente no todo sea como nos imaginamos, ni probablemente Murcatto sea tan inocente para comenzar.
La forma en que Abercrombie contruye a la compleja Monza, cruel y traicionera pero al mismo tiempo capaz de comportarse de forma más o menos honrada dentro de su amoralidad, me parece maravilloso y es uno de los grandes hallazgos de la novela.
Me encanta también la forma en que la novela cambia el punto de vista del narrador para que podamos conocer no sólo a Monza, sino al resto de miembros del grupo. Empezando por el brutal Caul Sanguinario, un hombre del norte que abandonó su tierra y llegó al reino de Styria con la esperanza de dejar atrás su sangriento pasado y poder ser mejor persona, para descubrir que la sangre llama a la sangre y no tiene sentido huir de quien somos en un mundo que masacra a las buenas personas y en el que solo sobrevive el más fuerte. En este sentido, Sanguinario representa perfectamente la forma de ver el mundo de fantasía de Abercrombie, creando personajes que deben asumir que «el mundo es como es y no se puede cambiar».
Aunque La Mejor Venganza es una historia auntoconclusiva, se desarrolla en el mundo de la Primera Ley (aunque varios años después de los acontecimientos de la trilogía original). Aquí se nos presenta el reino de Styria: un continente fracturado en numerosos reinos que alberga desde hace décadas una brutal guerra civil, conocida como los Años de Sangre. En la novela hay varios personajes que viene de la trilogía original de Abercrombie, empezando por el propio Sanguinario, la antigua inquisidora Shylo Vitari o la antigua comerciante Carlot van Eider, que viajó a Styria con una misión encargada por el inquisidor Glokta. Estos detalles hacen que si has leído la trilogía original puedas disfrutar un poco más (si cabe) esta novela, aunque La Mejor Venganza ofrece los detalles justos para que realmente no necesites leer nada previamente para su disfrute.
Abercrombie no deja títere con cabeza, empezando por los pusilánimes reyes de los diferentes reinos, que bajo un manto de cordialidad intentarán apuñalar a sus socios de otros reinos a la mejor oportunidad. Como también me parece magistral la caracterización de la fuerza mercenaria de las «1000 espadas», liderada primero por Nicomo Cosca, luego por Murcatto tras traicionar a Cosca, y posteriormente por Fiel, tras traicionar a su vez a Murcatto. Rápidos en el pillaje y lentos para ponerse en peligro cuando toca combatir, la novela no deja de presentarles en todo momento como unos traicioneros, cobardes y sanguinarios, muy alejados de cualquier visión heroica que alguien pudiera tener.
Además de personajes increíbles como Amistoso, el envenenador Castor Morveer y su ayudante Day, el Duque Orso que provoca todo con su traición y el Duque Rogont que casualmente llega siempre tarde para al auxilio de sus aliados y que parece que todo está desarrollándose a su favor, la novela además muestra como todo parece un juego en el que las cartas están marcadas y al final siempre gana la banca. Otro detalle cínico que muestra a un Abercrombie que sabe muy bien como funciona realmente nuestro mundo.
Y por si fuera poco, la novela se lee en un suspiro porque es super entretenida y adictiva, a pesar de (o quizá gracias a) las innumerables muertes sangrientas, las traiciones sobre engaños y los giros increíbles que vamos viendo en las 900 páginas de esta novela, que se convierte en una lectura obligada sobre todo teniendo en cuenta el periodo estival en el que nos encontramos.
Si la serie de novelas de La Primera Ley me convirtió en super fan de la obra de Joe Abercrombie, La Mejor Venganza me ha dejado anonadado. Bestial.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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