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Crítica de Green Lantern Temporada 2 de Grant Morrison y Liam Sharp (DC Comics – ECC Ediciones)

No acabé de conectar con el primer volumen de Grant Morrison y Liam Sharp en Green Lantern. Pero el calvo tira mucho y al final hemos comprado su segunda temporada, que me he leído de un tirón. Y dos años después de leer la primera temporana, las sensaciones son las mismas, las de un comic que no es para mi.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

¡Se acabó la espera! El guionista Grant Morrison (Los invisibles) y el artista Liam Sharp (Wonder Woman) retoman su audaz versión del Gladiador Esmeralda en el alocado inicio de la segunda temporada de El Green Lantern. Hal Jordan y sus compañeros deben recomponerse tras las acciones de los Blackstars. ¿Preparados para buscar a la próxima generación de seres cósmicos inmortales? ¿Está preparado el universo para unos Guardianes más… jóvenes?

Han pasado dos años desde que leí el final de la primera temporada de Green Lantern de Gran Morrison en la miniserie Darkstars, dibujada por Xermánico, no por Liam Sharp. Y aparte de una idea general de que no había conectado nada con el comic, no recordaba detalles concretos. En casa la verdad es que siempre fuimos muy fans de Green Lantern y, por qué no decirlo, de Grant Morrison. Es por esto que mi hermano Fernando no pudo evitarlo y compró esta segunda temporada de nuevo con dibujo de Liam Sharp, que yo he leído de un tirón.

Empezando por los elementos positivos, aparte que conecte o no con el comic, hay que reconocer que Morrison y Sharp han dotado a este comic de una personalidad bestial, siendo un comic diferente a todo lo que DC publica actualmente. Si eres de los que buscan comics que NO muestren historias trilladas que parecen mil veces repetida, este puede ser sin duda tu comic. Otro elemento a destacar es que Sharp, con ayuda puntual en alguna grapa de Steve Oliff en el color, se encarga del apartado gráfico de toda la serie, realizando todo, desde las portadas, los lápices, tintas y color de los interiores. En estos tiempos de cambios continuos de dibujantes y fill-ins montoneros, tener un comic completo con el mismo artista aporta una coherencia gráfica super destacable también. En este sentido, a pesar de lo que voy a comentar luego, se nota que Morrison y Sharp han hecho buenas migas y se compenetran perfectamente, siendo Sharp el artista perfecto para llevar las locas ideas de Morrison al papel.

Una de las cosas que no me gustó de la primera temporada es que no reconocía a Hal Jordan en muchos momentos, dando la sensación que Morrison estaba utilizando a un «policía serio genérico» que podría ser intercambiable con cualquier otro personaje de DC. En esta temporada me alegra poder decir que si se nota que es una historia pensada específicamente para Hal Jordan, mostrando numerosos elementos de su historia, aparte de su característico elemento mujeriego al que Morrison consigue dar una vuelta muy chula. Al estar ambientado este arco en la Tierra durante algunos números se consiguió una mayor sensación que este sí es el Hal Jordan conocido por los lectores.

La clave de este comic de Green Lantern es que parece que Morrison se inspira y busca recrear en 2020 el feeling y las historias que DC Comics publicaba en los años 50 y 60, a las que añade el toque de locura de la ciencia ficción británica de la época, ofreciendo un comic que en algunos momentos se siente anacrónico, fuera de lo que se lleva actualmente. Dicho NO de forma positiva.

Morrison plantea una gran historia contada en 12 grapas con sobre todo las primeras grapas ofreciendo aventuras autoconclusivas que daban pinceladas de las amenazas que estaban por llegar. En este sentido, aunque visto lo visto no me atrevería a calificarlo de positivo, cada una de las grapas cuesta leerlas y exige un esfuerzo. Dado el alto precio de las grapas (aunque ECC está más ajustada en esto que Panini), muchas veces se comenta si compensa comprar unas grapas de un coste elevado que luego se leen en tres minutos. No es el caso para nada de Green Lantern, con una lectura compleja al plantear Morrison todo tipo de conceptos locos y absurdos casi en cada página.

Sin embargo, digo que no se si es positivo porque Morrison mete con calzador un montón de diálogos absurdos y conceptos de pseudo-ciencia realmente tontos. De nuevo, diría que Morrison plantea este comic como homenaje a los comics de los 50 y 60, en los que a veces por las pocas páginas que tenían (por ejemplo en las antologías británicas), estas historias tenían muchísimo texto que explicara la historia al no tener espacio más que para unas pocas viñetas. Y creo que fruto de este intento de recrear este estilo, Morrison crea un comic lleno de tecno-cháchara absurda y textos expositivos larguísimos que hacen que la lectura no sea satisfactoria.

Es verdad que cuando lees estas grapas de un tirón la experiencia mejora porque ves más claramente que Morrison conecta casi cualquiera de las chorradas que ha presentado en las primeras grapas con la amenaza última a la que Hal Jordan tiene que enfrentarse, recalcando que Morrison lo tenía todo perfectamente planificado desde el comienzo. Y al igual que con algunas soluciones gráficas de Sharp que me parecen muy buenas, hay algunas ideas puntuales de Morrison que me parecen muy buenas y confirman que el calvo no se olvidó de escribir de repente. Sin embargo, globalmente no puedo decir que me haya gustado esta historia de Morrison y sobre todo la forma en que ha decidido contárnosla.

Liam Sharp mantiene lo bueno y lo malo de su estilo. Por un lado veo algunas páginas y splash-pages que me dan ganas de convertir en poster y pegar en mi pared porque muestra alucinantemente cualquier concepto de ciencia ficción o fantasía heroica que Morrison le lanza, sin importar su complejidad. Sin embargo, globalmente no me gusta el Sharp como narrador que tiene que contar una historia con imágenes. Da la sensación que Sharp está cada vez más cómodo como ilustrador que como dibujante, porque convierte la experiencia lectora en algo desagradable y para nada amigable.

Fruto del cambio de conceptos y hasta géneros que plantea Morrison en cada una de sus grapas, Sharp adapta su estilo en varios momentos, recreando de maravilla el estilo (y color) de la Golden y Silver Ages, lo cual es un puntazo. Pero como digo, hay momentos que alterna páginas super detalladas estupendas con páginas con caras apenas abocetadas, que no son por motivo de la historia sino de ¿comodidad? o que le estaban pillando los plazos de entrega. En positivo diré que creo que pocos artistas hay hoy en día capaces de plasmar las locuras de Morrison con esta originalidad, variedad y personalidad, mostrándose perfecto para plasmar las diferentes realidades que irá visitando Hal Jordan durante esta historia.

Globalmente, y a pesar de que como veis encuentro elementos positivos, se me hace demasiado farragoso leer un comic dibujado por Sharp, aparte de las flipadas de Morrison que ya le vale a él también. Es por esto que no creo que vaya a comprar su siguiente comic, Starhenge, un comic de fantasía de creación propia que está publicando en Image Comics. Esto en parte podría también decirlo de Morrison, al que veo que en sus últimos años es una sombra del guionista superestrella que fue. Y no tengo claro que el calvo pueda volver a ese nivel tampoco, aunque él tiene la ventaja que si le ponen en un comic dibujado por Ivan Reis por ejemplo, la cosa cambiaría bastante.

No puedo decir que Green Lantern de Morrison y Sharp sea un mal tebeo. Desde luego a imaginación e ideas locas pocos le ganan. Pero el resultado final sin duda no es para mi.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Green Lantern de Morrison y Sharp mantiene sus señas de identidad para esta segunda temporada, lo que me hizo recordar por qué no conecté con esta etapa para empezar.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Do a Powerbomb 6 de Daniel Warren Johnson (Image Comics)

Llegamos al sexto y penúltimo número de Do a powerbomb y Daniel Warren Johnson (con color de Mike Spicer) nos recuerda el núcleo emocional de la historia con un número super potente que saca los sentimientos a flor de piel.

PUNTUACIÓN: 8/10

Lona Steelrose y Cobrasun deben enfrentarse a una dura verdad mientras FYSO se enfrenta a su propia situación de vida o muerte.

Do a powerbomb es todo lo que quiero tener en un comic. Empezando por poder leer una historia que tenga una unidad artística a lo largo de toda la obra. Esto ya es importante teniendo en cuenta el estado del mundo maintream de las grandes editoriales Marvel o DC, pero hay que sumar además el espectáculo visual construido a partir de personajes que nos importan y por lo que llegamos a preocuparnos.

Este sexto número nos muestra lo gran narrador que es Daniel Warren Johnson. Tras el shock del final de la grapa anterior, Johnson aprovecha este penúltimo número para mostrarnos el origen de la relación de los padres de Lona Steelrose, y volvemos a sentir lo altas que están las apuestas contra Lona y Cobrasun y lo mucho que hay en juego de cara al climax final que nos espera dentro de un mes. Este comic está lleno de emoción, con unos momentos que hicieron que se me pusiera la piel de gallina, algo que no me hace sentir ahora mismo ningún comic de Marvel o DC. Cuando algo es muy bueno, todo parece que se ha hecho sin esfuerzo, y aunque veo la estructura que Johnson ha seguido para escribir esta Do a powerbomb, la emoción puede con todo y se transmite de principio a fin.

El dibujo de Daniel Warren Johnson con la colaboración de Mike Spicer en los colores está siempre en el tono y la potencial visual adecuada en cada momento. Y si ver los combos de los protagonistas en el ring es una pasada, casi mejor es disfrutar de los momentos pequeños en los que los personajes se conocen y sientes que se está creando un vínculo irrompible. ¡Cuánta emoción hay en todas las grapas!

Puede parecer extraño que un comic ambientado en el mundo del wrestling sea mi favorito dado que ni siquiera soy fan de este deporte-espectáculo, pero es que lo que está consiguiendo DWJ todos los meses me parece algo muy grande. No puedo recomendar más un comic que este Do a powerbomb.

Comparto las primeras páginas de esta grapa:

Ya sólo queda un número de Do a powerbomb, y pinta a que va a ser un comic lleno de acción más grande que la vida lleno de emoción, ¡Qué ganas de saber como termina la historia!!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Crossover vol. 2 de Donny Cates y Geoff Shaw (Image Comics – Panini)

Segundo volumen de Crossover de Donny Cates y Geoff Shaw, con colores de Dee Cunniffe, que trae a numerosos invitados especiales amigos de los creadores del comic para reforzar la idea de comic meta textual que habla sobre el proceso de creación y la relación entre autores y su obra impresa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Hace cinco años el reino de ficción de los cómics colapsó sobre nuestro mundo real. Ahora, en medio del caos, se alza una nueva amenaza. Alguien, o algo, está matando guionistas de cómics por todo el país. ¡Scott Snyder! ¡Brian K. Vaughn! ¡Chip Zdarsky! ¡Robert Kirkman! ¡Brian Michael Bendis! Nadie está a salvo en el sangriento y explosivo segundo volumen de… ¡Crossover!

Este segundo volumen incluye los números 7 a 13 USA, que además de los creadores, incluyen historias de Chip Zdarsky y Phil Hester (nº 7), Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming (nº 10, Powers) y Robert Kirkman con Phil Hester (nº 12, The walking dead).

Crossover es un comic con una elevada carga metatextual, al presentar la premisa de un mundo en el que personajes de comic han penetrado en el mundo «real». En el primer volumen jugaron a sorprender al lector al incorporar a la historia a numerosos personajes del mundo indy como Madman (creado por Mike Allred), Savage Dragon (Erik Larsen), Hit-Girl (Mark Millar y Romita Jr.) y muchos otros, creando una situación en la que cualquier cosa podía pasar. En este segundo volumen la dosis de entretenimiento se mueve hacia la narración metatextual, jugando con la relación entre creador y obra y como una vez el personaje aparece impreso en el comic deja de pertenecer a los creadores y pasar a ser de los lectores.

Hablando de comics en los que se reflexiona sobre la relación de los personajes de comic con sus creadores, creo que hay una influencia y homenaje claros de Cates y Shaw a comics maravillosos como el Animal Man de Grant Morrison en el que Buddy le pedía explicaciones a su creador por todo el sufrimiento que le había hecho pasar, y en modo humorístico a la Hulka de John Byrne en el que Jennifer criticaba y acababa despidiendo a Byrne por los comics malos que estaba creando a su costa. Tengo que reconocer que dada la fama de creador de historias punkies de Cates, dentro que el comic es muy entretenido, no acaba de sorprender que la idea de Crossover ante esta relación sea hacer que un personaje de comic quiera matar a su creador. De la forma más sangrienta y chunga posible, claro.

En este volumen, más que crossover de personajes (que los hay), el cruce se realiza entre autores de comics amigos de Cates y Shaw. Ya no es que Bendis y Oeming presten a los personajes de Powers, es que Bendis aparece en el comic y un segmento del comic está escrito por el y dibujado por Oeming. De igual forma, sorprende que todo el número 7 esté guionizado por Chip Dzarsky con dibujo de Phil Hester y tinta de Ande Parks, algo que rompe como digo las expectativas previas.

Dentro de este elemento metatextual, me gusta la forma en que resaltan algo que sobre todo en el mundo mainstream de Marvel y DC se ha dejado de lado, y es que el comic es un esfuerzo colaborativo entre un escritor que imagina la historia y un artista que la transforma en imágenes y sin el cual el comic por definición no existiría. Los Vengadores de Hickman no son sólo del guionista, o no deberían ser, dado que habría que valorar a los diferentes artistas que trabajaron en ella, cosa que lamentablemente suele obviarse. Sin embargo, en los últimos años los plazos de entrega cada vez más ajustados hacen imposible que un artista pueda mantenerse en una colección, provocando las propias editoriales que hayan una sucesión de artistas sustitutos y fill-ins constantes que hacen imposible que haya una continuidad artística que sí encontramos en el indy. Hablamos tanto del Veneno de Donny Cates en lugar del Veneno de Cates y Stegman, por ejemplo, que está genial que se nos recuerde explícitamente que este crossover es tan propiedad de Geoff Shaw como de Cates, y de hecho Shaw es fundamental para darle el aspecto gráfico que al final tiene el comic.

Hablando de Shaw, su trabajo en Crossover junto al colorista Dee Cunniffe me parece que está genial y brilla a gran altura, presentando la historia de forma super dinámica y jugando sin problemas con los diferentes estilos de dibujo que se asocian a los personajes especiales que pasarán por estas páginas. He comentado muchas veces que se me hace difícil poder valorar positivamente un comic si el dibujo es montonero (o directamente mediocre), y me alegra confirmar que no es el caso en absoluto con este comic.

Dentro que el comic me ha gustado, hay una parte con la que he conectado menos. Y es que Crossover se ha vuelto menos divertido en este segundo volumen, al pasar de ser un comic que muestra una aventura protagonizada por personajes de comic, al convertirse en un comic que habla de los autores que los crean. La parte de Bendis o Kirkman puede considerarse bromas autoconscientes al enfrentarse a lo que siempre se ha dicho (y criticado) sobre sus comics y su estilo de creación, y en el caso de Zdarsky a la imagen pública que él se ha creado. Pero la parte que Cates se guarda para si mismo me ha resultado super egomaniaca y bastante ombliguista, convirtiendo la historia en un «mira que listo y ocurrente soy». Y lo que es peor, mira qué vida tan interesante tengo que provoca que este comic sea de esta manera. Unido a esto, llega a un nivel de autoconsciencia meta textural que Cates incluso introduce una pulla a la web de cotilleos comiqueros Bleeding-Cool que es imposible de entender a no ser que estés un poco al tanto de la actualidad USA, lo que de nuevo provoca que en lugar de plantear un comic entretenido, está presentando uno que presume de lo ocurrente e imaginativo que es. Cosa que lo es a medias, en mi opinión.

Cates en todo caso confirma en Crossover que es un experto narrador que entiende perfectamente el medio comiquero, creando unos estupendos cliffhangers al final de cada grapa que mantienen al lector interesando en el comic y en lo que va a pasar a continuación. En ese sentido, el cliffhanger final del tomo resulta super chulo aunque se trata de un giro que claramente se ve venir. Crossover me parece un buen comic, pero me deja cierta sensación que no es tan inteligente como Cates cree, o quiere hacernos creer. Sin embargo, puestos a no decir sólo cosas que no me han encajado, me gusta de este comic la idea que al ser todo ficción, no tiene sentido limitarte a ti mismo creando un comic cuando puedes ir a por todas si te atreves a estar dispuesto a romper tus propios límites autoimpuestos.

Por cierto, dentro que este segundo volumen de Crossover me ha gustado (aunque sin fliparme), compruebo para mi disgusto que tras la publicación de este segundo volumen en USA, no se ha publicado ninguna nueva grapa, ni siquiera está solicitado el número 14. Esto significa que vamos a tardar muchísimo tiempo en poder leer el tercer volumen, que ya veremos si es el último de la serie.

Leí que Donny Cates ha estado una temporada pachucho. Y aunque va a abandonar su trabajo en Hulk y Thor, tiene ya planificada una historia importante para Marvel, que de momento aún no puede ser anunciada. Espero que además del trabajo por encargo pueda volver a ponerse al día con su trabajo de creación propia, no sólo este Crossover, sino también Redneck, su otra serie en Image con dibujos de Lissandro Estherren, cuyo último arco se canceló y está pendiente también de publicarse.

Comparto las primeras páginas de este volumen, obra de Chip Zdarsky y Phil Hester:

Crossover me parece un buen comic pero demasiado auto consciente de si mismo, de forma que se ha perdido un poco el disfrute que debería darnos su lectura.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Caballero Luna vol. 2 de Jed MacKay, Alessandro Capuccio y Federico Sabbatini (Marvel Comics – Panini)

La nueva etapa de Caballero Luna de Jed MacKay y Alessandro Capuccio,  con color de Rachelle Rosemberg, continúa con un excelente segundo volumen.

PUNTUACIÓN: 8/10

DEMASIADO DURO PARA MORIR

¡La nueva y brillante fase de Caballero Luna, dirigida por Jed MacKay, continúa! Marc Spector tiene un misterio que resolver: ¿cómo pelear con alguien a quien nadie conoce? En Nueva York, a veces las calles son tan duras que devuelven el golpe. Y mientras el Caballero Luna se abre paso por los bajos fondos buscando respuestas, quizás encuentre algo que no espera: la derrota.

Este volumen incluye Moon Knight 7-12 y Devil’s Reign: Moon Knight One-Shot USA.

El primer volumen del relanzamiento de Caballero Luna fue una sorpresa total, y con este segundo se confirma que no estamos ante la promesa de un buen comic, sino que estamos ante una etapa del personaje que puede quedar super maja, con un Jed MacKay que ha entendido desde el primer momento las cosas más interesantes del personaje con las que merecía la pena jugar. Es curioso porque MacKay plantea este segundo volumen con una estructura igual que la primera, creando historias autoconclusivas en las primeras grapas que resultas super satisfactorias, y que van construyendo la amenaza del nuevo villano Zodiaco, estallando todo en las dos últimas grapas que forman un arco a modo de climax del volumen.

La idea del Caballero Luna como protector de los que viajan por la noche planteada por Warren Ellis le funciona de maravilla a MacKay para crear algunos números estupendos en este volumen. En este sentido el octavo número con una aventura de Luna de Cazador me parece una pasada y posiblemente la mejor grapa de este volumen, algo curioso teniendo en cuenta que no es el titular de la serie. De hecho, los personajes secundarios como Luna de Cazador o Tigra me parecen estupendos, lo que ayuda a que estemos ante una combinación ganadora. El objetivo de entretenimiento escapista a partir de buenos personajes está más que conseguido, y con el cliffhanger final tengo claro que voy a comprar el próximo volumen. ¡Misión cumplida, Marvel!

Mi valoración del dibujante Alessandro Cappuccio y el color de Rachelle Rosenberg ha mejorado respecto al tomo anterior. En lo positivo, me super flipa la representación gráfica de Caballero Luna y todo lo referido al mundo de Khonshu. Sus imágenes, sobre todo las splash pages, tienen una fuerza tremenda gracias también al color de Rachelle Rosemberg, añadiendo además una capa de expresionismo alucinante. Esto me sorprende muy positivamente, y pensando en positivo diría que Cappucio tiene aún bastante margen de mejora.

Lamentablemente, Cappucio sigue siendo un narrador muy muy normalito, con unas escenas de acción confusas y una repetición de primeros planos con caras con un toque cartoon con el que no conecto nada. ¿Puede un dibujante gustarme mucho cuando dibuja a un personaje (dos si incluyo a Luna de Cazador y en general el mundo de Khonshu) y mucho menos cuando dibuja a todos los demás? Acaba de pasar. En este tomo tenemos también al dibujante Federico Sabbatini dibujando el número 7 y el One-shot Devil’s Reign: Moon Knight. Y la verdad es que estos fill-ins hacen bueno a Cappucio, así que ya imagináis el nivel de Sabbatini.

Incluso con las cosas menos buenas del dibujo, y en esto debo repetirme y reconocer lo mucho que me gusta la forma en que Cappucio dibuja al protagonista, la verdad es que Caballero Luna es un comic sorprendente con muchísima personalidad que creo merece una oportunidad por parte de los lectores. Yo desde luego os lo recomiendo.

Comparto las primeras páginas de este volumen, dibujadas por Sabbatini, que realmente no representan el apartado gráfico real de la colección:

Caballero Luna está en buenas manos. Jed MacKay y Alessandro Capuccio nos invitan al optimismo tras un primer año estupendo lleno de personalidad. Si aún no lo has leído te invito a que lo hagas.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Follow me down: A Reckless book de Ed Brubaker y Sean Phillips (Image Comics)

Si pensamos en «Clásico instantáneo», las fotos de Ed Brubaker y Sean Phillips deberían aparecer en la entrada de wikipedia. Con algo de retraso por fin me llegó Follow me Down: A Reckless book, la quinta novela gráfica de esta pareja creativa, con Jacob Phillips en el color.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ya está aquí el quinto libro de la exitosa serie RECKLESS. Los maestros del crimen negro ED BRUBAKER y SEAN PHILLIPS presentan otra novela gráfica original protagonizada por el alborotador a sueldo Ethan Reckless.

Tras el terremoto de 1989, Ethan viaja a San Francisco para buscar a una mujer desaparecida. Pero casi inmediatamente, se encuentra en un camino de oscuridad y asesinato en un caso diferente a todo lo que ha enfrentado antes.

FOLLOW ME DOWN es el más intenso de los libros de RECKLESS hasta ahora y otro éxito del equipo más aclamado del cómic, creadores de PULP, MIS HÉROES SIEMPRE HAN SIDO JUNKIES, CRIMINAL, THE FADE OUT y KILL OR BE KILLED. Una obra imprescindible para todos los fans de BRUBAKER & PHILLIPS.

Follow me down es la quinta novela gráfica de la serie Reckless creada por Ed Brubaker y Sean Phillips (junto a Jacob Phillips en el color) en el sello Image en tan sólo dos años. Esto ya en si mismo es un hito en el mundo del comic mainstream, tan acostumbrado como estamos a que un dibujante de Marvel o DC no pueda publicar ni siquiera 5 grapas seguidas sin necesitar un artista fill-in que le permita cumplir con los plazos de entrega. Por hacer la comparación, 24 grapas normales de 20 páginas (lo normal ahora mismo en Marvel o DC) supondrían aproximadamente 480 páginas en dos años. La serie Reckless nos ha ofrecido 720 páginas en sus 5 novelas gráficas publicadas en este mismo tiempo, lo que supone un 50% más de material, que es además de una calidad muy superior al de cualquier grapa mainstream normal.

Ethan Reckless, el protagonista de esta serie, conecta con el mundo de los detectives privados que tienen su propia brújula moral que motiva sus acciones. Ethan sólo coge los casos que le llaman la atención y no le mueve el dinero, y en esta aventura ambientada en 1989 cambia su ubicación habitual de Los Ángeles por San Francisco y las zonas rurales de California, lo que supone un interesante cambio frente a las obras previas. En la primera novela gráfica conocimos los motivos por los que que Ethan es una persona fría a la que le cuesta emocionarse con nada de lo que pasa a su alrededor. La novedad en Follow me down radica en conocer a la que podría ser su media naranja, Rachel, una persona rota por dentro como él también lo estuvo en su momento. De alguna forma el caso en si acaba siendo secundario frente a la conexión que siente con ella y que acaba rompiendo la armadura que Ethan había construido a su alrededor. Una relación que parece abocada al desastre, todo hay que decirlo.

Otro detalle que me gusta de Follow me down es que se nota que Brubaker y Phillips buscan elementos que sean interesantes y aporten una capa adicional para Ethan pero a la vez ofrezcan cosas diferentes que creativamente les mantengan interesados. Si en The ghost in you, la cuarta novela gráfica de la serie, convertían a Anna, la amiga y ayudante de Ethan en protagonista, en esta obra vemos lo que provocó que Ethan estuviera fuera de Los Ángeles en ese momento. Las tres primeras obras de la serie Reckless (Reckless, Friend of the Devil y Destroy all monsters), eran totalmente autoconclusivas, y aunque The ghost in you y Follow me down pueden ser también leídas de forma autónoma siendo lecturas satisfactorias por ellas mismas, cuando las lees juntas forman una especia de duología en la que cada obra retroalimenta emocionalmente a la otra, consiguiendo un resultado aún más satisfactorio si cabe.

En el apartado gráfico Sean Phillips y Jacob Phillips están brillantes como siempre. Empezando por el color, Jacob consigue que las 5 novelas gráficas de Reckless tengan una estupenda coherencia cromática. Pero a la vez, ver a Ethan saliendo de su zona de confort para vivir una aventura que en gran parte tiene lugar en el mundo rural afecta a los colores que vemos en esta obra. Los colores además añaden en muchos momentos profundidad a la página y está en perfecta sintonía con el dibujo de su padre, consiguiendo un resultado sobresaliente.

Y hablando de Sean Phillips, lo que está creando en la serie de Reckless es muy grande. Aparte de la perfecta narrativa y la caracterización de Ethan y Rachel, algo a lo que realmente ya estamos acostumbrados y damos por supuesto, un detalle que me ha flipado en esta obra y es la forma en que Phillips construye a Ethan a partir de su expresión corporal. Debido a su dificultad para sentir nada, es una persona que tiende a cerrarse en si mismo. Cuando investiga un caso su cuerpo está siempre en tensión como si estuviera a punto de estallar. Sólo con Anna (que no está físicamente presente en esta obra) cuando comparten veladas en su cine llega a relajarse y sentirse en paz siendo casi otra persona. Y esto es algo que veremos a medida que avanza la novela gráfica y él y Rachel se van conociendo y confiando el uno en el otro. Esta evolución no sólo se aprecia en las expresiones faciales sino especialmente en la expresión corporal, y me parece una pasada.

Dentro que Follow me down me ha gustado mucho, hay un elemento que también he empezado a notar leyendo esta novela gráfica, y es que a Brubaker se le están empezando a notar las costuras en cuanto a la estructura de sus historias, empezando a ser demasiado evidente y repetitiva. Que a ver, sólo leo dos (o tres) obras suyas al año y en parte no me importa porque sólo Brubaker está haciendo este tipo de historias. Pero tener otro comic con inicio impactante, desarrollo lento y giro anticlimático final en las últimas páginas empieza a ser una herramienta demasiado fácil y trillada. Ojo que me encanta Ethan Reckless y su mundo y compraré la siguiente novela gráfica que publiquen, pero las cosas como son.

De hecho, esto debe ser tan evidente que Brubaker ya cambió a la protagonista en The ghost in you para que de alguna manera no se notara tanto que está usando la misma estructura. Y ahora, tras cinco novelas gráficas super exitosas de Reckless, Bru+Phillips anunciaron que su siguiente proyecto para primavera de 2023 NO va a estar ambientado en el mundo de Reckless, sino que va a ser una novela gráfica autónoma radicalmente diferente. No cabe duda que ellos mismos notan el agotamiento y la necesidad de renovarse y hacer cosas diferentes para no estancarse creativamente. Y yo me alegro por ello.

En todo caso, incluso con el pero de la estructura, realmente nadie hace ahora el tipo de noir en el que se han especializad Brubaker y Phillips. E igual que en su día me hice fan de James Bond y sus películas básicamente son todas iguales, no tengo problema en seguir leyendo nuevas obras de esta pareja creativa, ojalá sigan con esta consistencia durante muchos años. Y Brubaker se anime a romper sus procesos mentales con mayor frecuencia.

Comparto las primeras páginas de esta obra:

Follow me down es otra estupenda entrega de una serie que se ha convertido en única en su especie y de lectura obligada para todos los fans del género noir. Clásico instantáneo ya es sinónimo de Brubaker + Phillips.

PUNTUACIÓN: 8/10

Y en 2023, les volveremos a ver en Night Fever, la nueva novela gráfica de Brubaker y Phillips que promete ser distinta a todo lo que han publicado hasta ahora. No puedo tener más hype.

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