Crítica de El Libro de Boba Fett episodio 6 (Disney+)

Jon Favreau y Dave Filloni nos están haciendo vivir la magia de Star Wars que los fans soñamos durante años con disfrutar. ¡Menuda bendita locura ha sido este sexto episodio de El Libro de Boba Fett! Ha sido tan grande que es imposible analizar el episodio sin entrar en SPOILERS.

PUNTUACIÓN: 9/10

SPOILERS A CONTINUACIÓN

Episodio 6: Del desierto llega un extraño.

Se exploran algunos misterios y Boba Fett descubre nueva información.

Dave Filloni dirige este sexto capítulo y también colabora con Jon Favreau para escribir el guión de un episodio brillante en la forma en que conecta lore de Star Wars de todas las épocas. Al igual que pasó la semana pasada, y en contraste con los 4 primeros episodios de Boba Fett, es alucinante la cantidad de cosas que pasan y el montón de personajes que hacen su aparición en los apenas 42 minutos del episodio (47 contando los títulos de crédito).

Cob Vanth. Mando. R2D2. LUKE SKYWALKER. Grogu. Ahsoka Tano. Cad Bane.

¡VIRGEN SANTÍSIMA!!! ¡Es que van a tope y no se guardan nunca nada!

Cada vez parece más claro que Favreau y Filloni nos han engañado desde el principio y este El Libro de Boba Fett realmente se trataba de un The Mandalorian 2.5 encubierto y nunca estuvo en sus planes hacer una historia autónoma del Universo Star Wars con el que conecta, y yo no puedo estar más contento por ello. El planteamiento de «marvelizar» el universo de Star Wars reforzando la interconectividad de todos los personajes de épocas y formatos diferentes no puede ser más sorprendente y emocionante. De hecho, si antes del estreno de Boba Fett había fans entre los que me encuentro que dentro que nos alegrábamos de poder ver una serie de Boba Fett considerábamos que estar 2 años sin disfrutar de las aventuras de Din Djarin era demasido tiempo, no cabe duda que ¡Jon Favreau pensaba exactamente lo mismo! Porque en cine es un plazo normal entre películas, pero en televisión dos años son una barbaridad. Tiene todo el sentido del mundo que Favreau y Filloni optaran por NO dejar el arco de Mando para Mandalorian T3 sino que no se hayan guardado nada y lo hayan añadido ahora en la serie de Boba Fett.

Este sexto episodio incluye algunos de los mejores momentos de Star Wars de toda la saga, empezando por todo el entrenamiento de Luke a Grogu, un sueño hecho realidad. Ya lo pensé en su momento tras ver The Mandalorian, pero lo cierto es que Favreau y Filloni están dejando en un malísimo lugar a la terrible última trilogía cinematográfica. Pero si el Episodio IX acabó con mi ilusión por Star Wars, The Mandalorian volvió a prender una llama en mi interior que no pensé que pudiera brillar de nuevo, que este Libro de Boba Fett está asentando.

Sin embargo, también confirma algo que ya comentaba al final del cuarto episodio y sobre todo la semana pasada, y es que a pesar de los intentos de humanizar a Boba Fett y convertirle en un personaje tridimensional que fuera mucho más que una armadura molona, cosa que por otro lado consiguen, queda claro que el protagonista de la serie hasta el cuarto episodio se queda muy corto en lo referido a carisma y en capacidad de aguantar por si sólo una serie, cosa que sí consiguió Din Djarin. A todo esto, entrando en territorio de suposiciones, diría que es imposible que la guerra contra el Sindicato Pike pueda resolverse en el último episodio de la semana que viene, aunque quizá si consigan resolver la lucha por el control de Tatooine, de forma que nos van a dejar con un final abierto con la guerra por el control del elemento criminal de la galaxia para The Mandalorian temporada 3, prevista para navidades de este mismo año.

Ver de nuevo a Luke Skywalker y alucinar con la perfección de los planos me ha volado la cabeza, porque apenas ha pasado un año desde el final de The Mandalorian y el salto tecnológico es acojonante. Los planos de Luke ahora sí son perfectos, e incluso sabiendo el truco no consigo notarlo y me sentí como si estuviéramos de nuevo en 1983 tras acabar de ver El Retorno del Jedi por primera vez, con un Mark Hamill que en ese momento tenía 32 años. Las posibilidades que abre la tecnología puede cambiar el negocio del entretenimiento, y veo cada vez más claro que Lucasfilm va a seguir explotando el mundo de Star Wars de este momento temporal post-Retorno del Jedi mientras deja aparcada en un cajón la fallida tercera trilogía ambientada veintitantos años después, porque es aquí y ahora donde está la esencia de Star Wars que los fans llevábamos demandando porque es la parte realmente potente donde se concentran los mejores personajes, cosa que Favreau y Filloni (y Lucasfilm) saben.

Pero no es sólo tecnología fría o fan-service vacío (sigo sin verle la connotación negativa que se le da al término). La historia aporta una emoción a todos los personajes que me vuela la cabeza, conectándola además con todo el lore de Star Wars de la República, la trilogía original, las series de animación como The Clone Wars, Star Wars Rebels o The Bad Batch y el universo ampliado por The Mandalorian. Favreau y Filloni son unos maestros a la hora de crear historias que se sienten Star Wars de principio a fin, con los personajes en el centro de atención.

Buen momento para quitarse el sombrero y hacerle un monumento a Pedro Pascal y su minimalista interpretación de Mando, que consigue transmitir toda la emoción ante el dilema que siente en relación a su «hijo» Grogu sin que se le vea nunca la cara. Sus matices y comunicación no verbal en este episodio están a años luz a cualquier cosa que nos han mostrado hasta la fecha Temuera Morrison o Ming-Na Wen, los protagonistas absolutos hasta el episodio 4, destacando la enorme diferencia actoral existente entre Pascal y el resto. Rosario Dawson como Ahsoka Tano resultó super inesperada en el episodio y comparte unos momentazos con Mando primero y con Luke después que son magia pura. Y, de nuevo, es que todo el episodio es emoción.

Y qué decir de Timothy Olyphant como Cobb Vanth, su parte en el episodio tiene un feel al western más puro que me parece brillante, con un potentísimo duelo contra Cad Bane (Corey Burton), el cazarrecompensas duroniano que tuvo una gran importancia en The Clone War y que más recientemente salió en The Bad Batch, que ha supuesto la guinda a un pastel casi perfecto. A todo esto, incluso sin haber visto las series de animación, la presentación que hace Filloni de Bane es un prodigio de narrativa y deja claro que es un enemigo peligroso y que un Sheriff curtido como Vanth es normal que esté preocupado por su llegada. No hace falta conocer todo el lore para saber que la amenaza es muy real.

Como digo, todo en este episodio es increíble hasta que recuerdo que la serie se llama «El Libro de Boba Fett» y por segundo episodio consecutivo Fett tiene una importancia mínima y nunca le echamos de menos. Queda claro que la serie ha contado con dos narrativas diferentes que han estado separadas a hachazos una respecto la otra. Temuera Morrison ha hecho lo que ha podido como Boba Fett, aunque cada vez queda más claro que preferimos a Mando y el lore de personajes que vienen con él. Dicho esto, como Favreau es un gran narrador que sabe qué necesita la historia en cada momento, sigo confiando que nos va a dar en el último episodio los momentazos de puto amo que llevamos esperando ver de Boba desde que comenzó la serie y que aún no tuvimos. ¿Fett contra Cad Bane? ¿Donde hay que firmar? ¡Lo quiero ya!

No quiero terminar sin quitarme el sombrero también ante Dave Filloni, aparte de por su conocimiento enciclopédico del lore de Star Wars, porque se sale en este episodio como director, creando imágenes bellísimas y momentos super potentes de tensión y emoción. Si en la temporada 2 de Mandalorian se inspiró en Kurosawa y el cine japonés para el episodio de Ahsoka, todo lo relacionado con Cob Vanth es puro western y me encanta. A todo esto, confío que Vanth no esté muerto y haya sobrevivido al disparo.

No acabo de creerme que quede apenas un episodio para conocer el final de este Libro de Boba Fett. Y no tengo duda que Favreau junto a Robert Rodriguez pueden conseguir que el final nos deje en lo más alto.

Comparto el teaser trailer del episodio:

El Libro del Mandalor…., perdón, de Boba Fett no deja de crecer y de ir a más. Qué ganas que se haga la semana que viene para conocer el final de la historia.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Jonna and the Unpossible Monsters Vol. 1 de Chris y Laura Samnee, con Matthew Wilson (Oni Press)

El año nuevo me ha traído una pequeña maravilla con la lectura del primer volumen de Jonna and the Unpossible Monsters de Chris y Laura Samnee, con colores de Matthew Wilson, comic publicado por Oni Press.

PUNTUACIÓN: 8/10

Rainbow ha estado buscando a su hermana, Jonna, durante un año. La última vez que vio a Jonna fue también la primera vez que vio a uno de los monstruos que ahora deambulan por el planeta. Son criaturas grandes, feas y peligrosas que llevan a la humanidad al borde de la extinción. Aunque no hay muchas esperanzas de sobrevivir en la naturaleza, Rainbow sabe que su hermana está en alguna parte y hará cualquier cosa para encontrarla.

¡No te pierdas la nueva serie, completamente original y llena de acción, coescrita y dibujada por el ganador del premio Eisner, Chris Samnee! ¡Chris se une para su primer libro totalmente creación propia con la co-escritora Laura Samnee y su colaborador frecuente, el colorista Matthew Wilson! Jonna and the Unpossible Monsters es una aventura para todas las edades de las que se recuerdan toda la vida.

Chris Samnee es un dibujante galardonado con los premios Eisner y Harvey. Es sobre todo conocido por su trabajo en Daredevil, Black Widow y Thor: The Mighty Avenger en Marvel Comics. Vive en St. Louis, Missouri, con su esposa Laura y sus tres hijas. Junto a sus trabajo de encargo en Marvel, en los últimos tiempos estamos disfrutando del arte de Samnee en el comic Fire Power junto a Robert Kirkman, que está siendo publicada en el sello Skybound de Image Comics.

Jonna and the Unpossible Monsters está planteada como una serie de 12 números, de los cuales este primer volumen de 104 páginas editado por Oni Press en Estados Unidos recopila las cuatro primeras grapas. Sobre la creación de este comic, Chris Samnee comenta que aparte de crear un comic que pudieran leer sus hijas pequeñas y sus ganas de dibujar “monstruos, destrucción y todas esas cosas divertidas en un comic de creación propia”, también ha buscado junto a su mujer Laura, que ha colaborado en la historia y la creación de personajes, crear un comic que pueda ser leído y disfrutado por los padres. Samnee comenta que le encantan los comic e historias “all-ages”, y como familia ellos disfrutan mucho de las películas de Pixar o Studio Ghibli, siendo ese mismo tipo de público amplio el que tienen en mente para la creación de este comic.

Chris Samnee es uno de mis dibujantes favoritos de la actualidad. Su principal valor es su extraordinaria narrativa y en Jonna parece que plantea una master-class de como crear un comic maravilloso en el que las imágenes cuenten la historia y nos hagan amar a las dos protagonistas, Rainbow y Jonna, dos hermanas claramente opuestas en todo que son todo frescura y personalidad. El mundo de Rainbow y Jonna cuenta con una naturaleza desbordante que se convierte en otro protagonista del comic junto a unos kaijus gigantes que amenazan la supervivencia de la raza humana. Todo ello cuenta con el perfecto color de Matthew Wilson, que colabora para convertir este comic en una delicia.

Leí el comic antes de buscar entrevistas a Samnee sobre el comic, y debo decir que el objetivo que planteaba a la hora de crear una obra “all-ages” que apelara a lectores de todas las edades es un éxito total. Los monstruos coloridos y el optimismo de Jonna conecta con los más pequeños, pero el viaje de Rainbow para encontrar a su hermana perdida es un argumento con el que yo como padre conecté inmediatamente e hizo que me preocupara por los protagonistas.

Jonna and the Unpossible Monsters me ha parecido un comic estupendo super recomendable para todo tipo de lectores. Más claro no puedo ser. De hecho, si algún pero le pongo al comic sería que se lee de un tirón en muy poquito tiempo y que me dejó con muchísimas ganas de más.

Comparto las primeras páginas del comic:

Tras este primer volumen, tengo claro que voy a disfrutar mucho de este Jonna and the Unpossible Monsters y se va a convertir en uno de mis comics favoritos. Espero que no tarde mucho en salir el segundo volumen, ya le tengo ganas.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Cortar por la línea de puntos (Netflix)

La enorme variedad de Netflix a menudo nos regala sorpresas como Cortar por la línea de puntos, serie de animación italiana creada por el autor del comic original Zerocalcare que mezcla con habilidad la comedia y el drama.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Un dibujante de Roma con un armadillo por subconsciente, reflexiona sobre su trayectoria vital y un posible amor mientras viaja con un par de amigos.

Zerocalcare es el nombre artístico de Michele Rech (Cortona, 1983) un historietista italiano conectado con la escena hardcore punk italiana. En noviembre de 2011 puso en marcha un blog de historietas, zerocalcare.it, en el cual publicaría relatos breves con un trasfondo autobiográfico.​ A finales de 2019, las ventas de los libros en los que recopilaba las diferentes tiras cómicas e historias habían alcanzado unas ventas de un millón de ejemplares.

En 2020, Zerocalcare tuvo una gran visibilidad en Italia gracias a los cortos animados Rebibbia Quarantine emitidos en LA7 en el programa Propaganda Live durante el confinamiento debido a la pandemia de COVID-19 en Italia. A finales de 2020 anunció que había firmado con Netflix la realización de esta serie.

Cortar por la línea de puntos es una serie de seis episodios de entre 16 y 22 minutos de duración. Zerocalcare transmite muy bien las ansiedades de la juventud con un punto de vista pesimista de la vida, algo que conecta con muchas de las inquietudes sociales que surgieron a partir de la crisis financiera de 2008. Dentro de que el protagonista no es un dechado de virtudes, más bien al contrario ejemplifica muchos de los problemas de la generación ni-ni, Zerocalcare sabe combinar elementos humorísticos, ejemplificados por el armadillo que simboliza su consciencia, con otros dramáticos. Esto consigue que la historia no sea un pozo negro sin salida y facilita que el visionado funcione, en parte ayudado también por la corta duración de los episodios, que resalta el origen de las historias como tiras cómicas de corta duración.

Siendo muy diferente en todo, la serie me transmitía un cierto feeling a Trainspotting en lo relativo a un protagonista sin objetivos, aunque despojado de todos los elementos sexuales o relacionados con drogas polémicos al tratarse de una serie con calificación +12 dentro de Netflix, haciendo que esta serie pueda ser considerada bastante mainstream para todos los públicos. No he leído los comics originales, así que no se si eran igual o se ha suavizado algún elemento polémico, pero está claro que el target de la serie es más bien amplio, lo cual no me parece mal en absoluto.

Aparte de diferentes anécdotas de la vida del protagonista, hay durante la serie un argumento recurrente de un viaje que el protagonista tiene que hacer con sus amigos a un lugar indeterminado por motivos que no conocemos. Cuando descubrimos la razón del viaje, la serie adquiere unos tintes dramáticos y una profundidad que no tenía hasta ese momento, haciendo que una serie que me estaba gustando pero sin más, termine de la mejor manera posible.

Muchas veces me quejo del «montonerismo» de muchas de las propuestas de Netflix, pero sin duda hay que agradecer al canal de streaming que nos ofrezca contenidos variados como este Cortar por la línea de puntos, que no hubieramos visto de no ser por ellos. Cuanta más variedad haya a nuestra disposición, ganamos todos, así que hoy no puedo más que dar gracias a Netflix por apostar por series de animación como ésta.

Comparto el trailer de esta serie:

Me ha gustado Cortar por la línea de puntos, un tipo de animación para adultos que me hizo pensar sobre la vida y la forma como nos relacionamos en el mundo real con la gente a nuestro alrededor.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¿Qué es mejor, lectura en grapa mensual o en tomo?

Comienzo el mes de febrero publicando una columna de opinión sobre uno de esos temas recurrentes sobre los que siempre estamos comentando los lectores de comics: ¿Qué es mejor, leer comics de superhéroes mes a mes con las grapas mensuales o esperarse a tener los tomos recopilatorios para leer los diferentes arcos argumentales?

Antes de responder a la pregunta, no hay duda que mi respuesta va a estar condicionada por el hecho de ser un lector de más de 40 años que creció leyendo las grapas de Forum (Marvel) y Zinco (DC Comics) en los años 80, que son las que me hicieron ser fan de los comics de superhéroes, una afición que me llega hasta hoy en día. Y en esos momentos la «unidad de medida» era la grapa, los tomos eran algo que prácticamente no existían, o se limitaban a los retapados.

Las historias se construían teniendo en cuenta que cualquier comic podía ser el primero para un posible nuevo lector, de forma que el comic ofrecía elementos suficientes para poder entenderse la historia sin problemas. Además, escritores como Chris Claremont en Patrulla X escribía pensando en el mes de diferencia entre una grapa y otra, de forma que aparte de los obligados cliffhangers al final de la mayoría de grapas, muchas cosas sucedían mediante elipsis dejando que el lector rellenara de alguna forma los huecos. El noviazgo de Kitty Pryde y Peter Rasputin en Patrulla X es un buenísimo ejemplo del estilo de Chris Claremont, junto a John Byrne, Marv Wolfman y George Pérez fueron los que me engancharon a la obligación mensual de comprar los comics de mis personajes favoritos para saber qué pasaba a continuación.

Con el paso de los años y los intentos de alcanzar otro tipo de lectores se empezó a popularizar la recopilación de historias en diferentes arcos argumentales, que permitían una experiencia de lectura más redonda al poder tener la historia completa de una sola vez. Que Watchmen sea el comic más vendido de DC y siga vendiéndose como churros 35 años después de terminar de publicarse en formato grapa en 1987 es un ejemplo claro de las ventajas que los tomos tienen frente a las grapas desde un punto de vista editorial. En este sentido, recuerdo que Mark Millar ha comentado muchas veces que «su» Civil War junto a Steve McNiven es el comic más vendido de Marvel del siglo XXI, pero no en su formato de grapas sino gracias a las diferentes ediciones recopilatorias, que permiten mantener una obra disponible para los lectores en las estanterías de las librerías durante muchísimo tiempo, frente a la dictadura de la novedad que sufren las grapas, que hace que la grapa del mes anterior desaparezca de la librería al tener que dejar sitio a la grapa actual.

La popularidad de los tomos ha provocado que el foco narrativo haya cambiado. Si en los 80 comentaba que la unidad narrativa era la grapa, no hay duda que ahora es el tomo, y los escritores y editores plantean los arcos de las colecciones mensuales pensando en su posterior recopilación. De esta manera, lo habitual es encontrarse con tomos recopilatorios de 5-6 episodios, por lo que las historias suelen ajustarse a esa longitud.

Escribir pensando en la lectura del tomos puede provocar problemas para los lectores que compramos las grapas mensuales, y es que en muchas ocasiones leer una grapa puntual (¿he oido Bendis?) puede ofrecer una sensación insatisfactoria al pagar 3 €uros por una grapa con 20 páginas de historia que se lee en 5 minutos y que en algunas ocasiones prácticamente no cuenta casi nada. Lo cual puede resultar un sinsentido, ya que las ventas que marcan la continuación de una serie son las de las grapas, no los tomos, y sin embargo, los editores no ofrecen productos acordes con el formato. Si no me ofrecen algo que me compense mi tiempo y mi dinero, no volveré el próximo mes a por el siguiente número, por lo que la serie a la larga acabará teniendo que cerrar.

Sin embargo, esto tampoco es algo generalizado, ya que hay escritores como Gran Morrison, Jason Aaron o Al Ewing que pueden escribir sus historias agrupadas en arcos argumentales como es ahora la norma, pero al mismo tiempo consiguiendo que la historia de cada grapa se sienta satisfactoria y en cierta manera completa, contando y cerrando un capítulo de una historia mayor. Hacer que cada grapa sea satisfactoria y provoque que quieras comprar la siguiente es más complicado de lo que parece, y estos autores lo consiguen, bravo por ellos. Digo esto teniendo en cuenta que hay otros escritores aparte de Bendis como Jonathan Hickman, más concentrado en el wordbuilding y la promesa de algo grande en el futuro olvidándose de que es el presente el que tiene que enganchar, o Tom King, con historias claramente pensadas para leerse en tomo con grapas en las que no pasa casi nada, que no siempre lo consiguen.

Otro factor a tener en cuenta es el precio de los comics, claro. Si es que si una grapa con 20 o 22 páginas de historia te cuenta 3 o 3.50 €uros, se refuerza la idea, con razón, que la afición comiquera es un hobby extremadamente caro que no es para todos los bolsillos, lo que quizá explique que muchos lectores seamos ya personas adultas con un salario que nos permite este gasto mensual. Que los universos superheroicos del mundo de los comics sean cada vez menos para niños es algo sobre lo que caben pocas dudas. Y si a todo lo anterior sumamos la complejidad de los universos de Marvel y DC con crossovers continuos que obligan a comprar comics de otras colecciones que no son las que comprabas a priori, la cosa se complica muchísimo más y convierte esta afición en una misión casi imposible.

Si hace años la grapa era el principal -y único- medio de entrada de nuevos lectores, esa función ahora claramente la realizan los tomos recopilatorios, por ejemplo el de la antes mencionada Civil War o el ya clásico Batman Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, que ofrecen historias completas que muestran porqué merece la pena engancharse a estos personajes. Si a esto sumamos que hay ediciones para todo los gustos y bolsillos, ECC está potenciando un formato de bolsillo que recuerda a la mítica Biblioteca Marvel pero en color, hay múltiples opciones de engancharse a la afición comiquera sin necesidad de comprar ni una sola grapa. Lanzamientos de Panini como Marvel Premiere en el que se recopilan los arcos argumentales de las principales series a precios super competitivos hace que la lectura de estos tomos sea la mejor opción únicamente viendo el precio de las diferentes ediciones.

Tras todo lo anterior, vuelvo a la pregunta inicial, ¿cuál es el formato ideal para leer comic de superhéroes?

Pues aunque parezca mentira, y se que nado contracorriente, creo que sigue siendo la grapa. Empezando por el elemento principal, y es que quiero tener mi dosis de mis personajes favoritos todos los meses, mientras que si los leyera en tomo, lo normal es que pasen mínimo de 6 a 8 meses entre un tomo y el siguiente. Batman y Spiderman tienen múltiples series y por tanto podrían publicarse tomos casi todos los meses de sus diferentes colecciones. Sobre todo Batman. Pero cualquier otro personaje, Nightwing, Thor, Daredevil, etc… con una única grapa mensual, la publicación en tomo obligatoriamente me dejaría muchos meses de espera entre un número y el siguiente, lo cual es demasiado tiempo para mi. En series como Daredevil ya lo hemos vivido, y el tiempo entre tomos era exageradamente largo, a veces de casi un año. Más recientemente, hemos tenido la serie de Cable de Gerry Duggan y Phil Noto. El comic, publicado por Panini en dos volúmenes, se publicaron el primero en diciembre de 2020 y el segundo en noviembre de 2021. Es decir, 11 meses de diferencia. Vosotros veréis si esa es la forma en que queréis seguir una colección o más concretamente, a tu personaje favorito.

En este momento aprovecho para hacer un inciso, ya que estamos hablando de comics de Marvel o DC. Hace años compraba todo en grapa USA, y al menos en lo relativo a los comics indy tuve que cambiar de la grapa al tomo ante los repetidos problemas que me provocó mi librería de ese momento, que todos los meses me perdía alguna grapa del Previews. Esto me originaba unos problemas tremendos a la hora de completar mis colecciones y muchos dolores de cabeza. Una vez cambié al tomo, al no tener con Deadly Class la misma conexión emocional que con Hulk, no tenía problema en que pasara el tiempo que fuera entre un tomo y el siguiente.

Lo que si provocó el cambio de grapa a tomo es que puedo recordar sin problema en qué momento se encuentran las 15 o 20 grapas que compro y leo mensualmente, pero cada vez que me llega un tomo de una colección, tengo que ojear el anterior volumen porque no recuerdo casi nada. Algo que viene provocado por los 6-8 meses de diferencia y el pasarse un recuerdo de la memoria a corto plazo al almacenaje a largo plazo. O como sea que funcione el cerebro, que vete tú a saber. Lo que tiene de bueno el tomo en lo referido a leer un arco completo tiene de malo por la desconexión mental y emocional que se crea entre el lector y la obra durante todos los meses en que no hay nueva lectura.

Por otro lado, dentro que claramente la afición comiquera es cara en cualquier formato, se me plantea otra duda económica importante que pone en duda que la grapa es más cara que otros formatos. Con 50 €uros compro todos los meses 11 u 12 grapas de Panini, con lo que tengo 12 historias diferentes de 12 personajes diferentes. Si empleara esos mismos 50 €uros para comprar tomos que sustituyeran a las grapas, en los formatos 100% actuales de Panini apenas me llegaría para comprar 3 tomos. 4 algunos meses. Si pongo en la balanza 12 historias, aunque sea en dosis pequeñas, frente a 3/4 arcos completos que me obligan a dejar sin leer todo lo demás, no me compensan los tomos. Como fan de los universos de Marvel y DC que soy. (No hace falta explicar que no elijo, sino que todos los meses compro las grapas y los tres tomos, ¿verdad?)

El último elemento en el que la grapa tiene ventaja respecto al tomo es que con las grapas sigues las colecciones y estás siempre a la última, al tener Panini una diferencia de apenas 3-4 meses respecto a la edición americana. Si quieres seguir los eventos y sucesos principales de Marvel o DC, la grapa es a forma más adecuada para hacerlo. En este sentido, Panini se mostró muy lista comercialmente, ya que entre la grapa y el tomo recopilatorio a menudo pasaban varios años, por lo que de alguna manera obligaba a la compra de las grapas. El Marvel Premiere ha roto esta norma, de forma que ahora hay una solución intermedia que sólo tiene un año (o año y pico) de salto respecto a la actualidad en grapa. Sin embargo, ECC tiene una política completamente diferente, ya que en la mayoría de casos el mes siguiente a terminar una serie (sobre todo dentro del sello Black Label) publican el tomo recopilatorio, de forma que en mi opinión está desincentivando a los lectores a comprar sus grapas.

Hay otro elemento que quiero comentar, y es sobre las nuevas generaciones y el manga. Por un motivo que no acabo de entender no dejo de leer comentarios y escuchar opiniones en podcasts que ven normal que muchos chavales vayan todos los meses a comprar su manga, pero a la vez niegan que precisamente esos mismos lectores jóvenes puedan aficionarse a Marvel o DC con grapas que les obliguen a ir a la librería todos los meses. Y el caso es que entiendo que el manga por 10-12 €uros te dan 200 páginas de historia (en blanco y negro), frente a los 3 €uros por apenas 20 páginas de historia de las grapas USA. Pero no todos los mangas son de Urasawa y pasan muchas cosas, he leído mangas en los que a lo largo de 2-3 volúmenes han contado una larga escena de acción, o un partido de baloncesto o tenis, en los que realmente la historia no ha avanzado tampoco casi nada. Y frente a comics de Bendis o King, hay también lecturas de grapa que resultan super satisfactorias leídas mes a mes.

En lo que sí tiene todas las de perder las grapas es en lo referido a los cambos de hábitos de consumo. Si el modelo de Netflix y el binge-watching y los maratones son el modelo que se está imponiendo para ver televisión y ocio en general, no hay duda que leer 20 páginas de una historia y tener que esperar 5 meses en saber el final no resulta nada atractivo. En este sentido sí veo que las grapas están perdiendo la batalla frente a los nuevos modos de consumo, y por eso desde hace años los comics de Batman o Spiderman son quincenales, para que al menos los lectores no tengan que esperar tanto tiempo entre un número y el siguiente.

En todo caso, a modo de conclusión, aunque yo prefiero las grapas, que además de todo lo anterior es el formato en el que llevo casi 40 años leyendo las aventuras de mis personajes favoritos, lo bueno que tenemos hoy en día es que hay formatos y precios para (casi) todos los gustos, sensibilidades y poder adquisitivo. Lo importante es que si te gusta la lectura, no te privas y leas, sea en el formato que sea. Incluso en digital, si no tienes espacio. De hecho, el Marvel Unlimited es una opción cojonuda para leer los comics Marvel. Pero bueno, el melón de comic en papel o en digital casi lo dejo para la próxima columna.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿En qué formato leéis los cómics de superhéroes? Espero vuestros comentarios.

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Crítica de El contador de cartas de Paul Schrader

A pesar de tener una larga filmografía como director, para mi Paul Schrader será siempre el guionista de Martin Scorsese en Taxi Driver y Toro Salvaje. Descubrir su nueva película El contador de cartas con Oscar Isaac me ha animado a verla.

PUNTUACIÓN: 7/10

William Tell (Oscar Isaac) es un exmilitar y jugador profesional de póker. Su meticulosa vida se trastoca cuando se le acerca Cirk, un joven que busca ayuda en Tell para ejecutar su plan de venganza contra un coronel militar.

Paul Joseph Schrader (Míchigan, 1946) es un guionista y director de cine estadounidense. En 1975 escribe junto a su hermano Leonard el guion de Yakuza, que posteriormente dirigiría Sydney Pollack con Robert Mitchum de protagonista. En 1976 escribiría el guion de la película de Brian De Palma Obsession. Ese mismo año Martin Scorsese se encargaría de dirigir su guion de Taxi Driver, que ganaría la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes. El binomio con Scorsese crearía las películas Toro Salvaje (1980), La última tentación de Cristo (1988) y Al límite (1999). En 1986, Peter Weir dirigiría su guion titulado La costa de los mosquitos y diez años más tarde Harold Becker haría lo propio con City Hall. El resto de sus guiones originales ya fueron dirigidos por él mismo.

Schrader inicia su carrera como director gracias al éxito de Taxi Driver, y lo hace con Blue Collar (1978), un drama sobre tres trabajadores que planean escapar a sus dificultades económicas cometiendo un robo. Tras Blue Collar Schrader ha dirigido un total de 17 películas. La religión (The Last Temptation of Christ, Touch, Dominion), las difíciles relaciones familiares (Affliction), las vidas de gente que intenta cambiar o fingir su clase social (American Gigolo, The Walker), las relaciones sentimentales marcadas por la frustración sexual (Cat People, The Comfort of Strangers), el mundo de los bajos fondos (Hardcore), las vidas al margen de la ley (Light Sleeper) y los personajes autodestructivos (Taxi Driver, Raging Bull, Mishima: A Life in Four Chapters, Auto Focus y esta misma El contador de cartas) son algunos de los temas recurrentes en su filmografía.

El contador de cartas es una película de 112 minutos que cuenta con fotografía de Alexander Dynan, montaje de Benjamin Rodriguez Jr. y música de Robert Levon Been (miembro del grupo Black Rebel Motorcicle Band). La película cuenta además con producción de Martin Scorsese y fue estrenada en el Festival de Venecia de 2021.

Oscar Isaac es William Tell, un ex-militar que ha cumplido 8 años en prisión y que aprendió a contar cartas allí. Tras salir de la cárcel, usa sus habilidades para ganarse la vida de forma modesta sin llamar demasiado la atención sobre si mismo, llevando una vida solitaria y monótona. .

Tiffany Haddish es La Linda, una conocida del mundo del juego que dirige un establo, un grupo de inversores que respaldan a los jugadores por una parte de sus ganancias. Ella se ofrece a estacar a William, pero él inicialmente se niega, ya que sabe que al final los jugadores que entran en este círculo acaban viéndose cercados por las deudas.

En un casino de forma fortuita William conocerá a Cirk (Tye Sheridan), un joven con una conexión con su pasado que le hará una proposición en relación al Mayor John Gordo (William Dafoe), el militar que dirigió las operaciones por las que William acabó en prisión, que ahora se encuentra retirado.

Me ha gustado El contador de cartas. Oscar Isaac realiza una interpretación alucinantemente contenida de un ex-militar que tras vivir en el infierno, ha conseguido volver a la humanidad gracias a una vida ordenada, monótona y solitaria. Isaac vuelve a demostrar lo grandísimo actor que es, me flipa todo lo que hace. En este sentido, no puedo dejar de recordar los ridículamente desaprovechado que estuvo en la franquicia de Star Wars o en ese desastre que fue X-Men Apocalipse. Hay muy pocos actores que puedan transmitir tanto con la mirada y como los sutiles matices que incorpora a una escena realmente cambian todo el sentido, pasando de una persona normal a un explosivo a punto de estallar en cuestión de segundos.

Schrader plantea una historia sobria y descargada de artificios ambientada en el mundo del juego aunque realmente no va del poker, a pesar también del título de la película, que puede de alguna manera llevar a error. En mi caso, el giro de la película me sorprendió y me llevó por un interesante camino inesperado. El director muestra todo con una frialdad aséptica que contrasta con el shock que supone conocer el pasado de William, rodado de forma impactante en lo visual y sobre todo por todo lo que sucede. Esto me muestra que a pesar de sus 75 años, sigue buscando hacer cosas diferentes que creativamente le motiven, lo cual es totalmente de agradecer.

La frialdad del mundo de William no evita que notemos como hay cosas que no acaban de encajar, con una música disonante en ocasiones y un mundo de espacios claustrofóbicos. El ritmo lento que imprime Schrader no convierte a la película aburrida, de forma que sus 112 minutos acaban siendo la duración perfecta para esta historia.

El reparto además de Isaac lo veo muy bien escogido, con una Tiffany Haddish que a pesar de vivir en un mundo oscuro aún busca poder conectar con alguien, o un Tye Sheridan (Ready Player One) que nos recuerda que no importa lo que hagas o creas, la vida parece una partida en la que las cartas están marcadas y estás destinado a perder. La sensación de futuro marcado de antemano del que no se puede escapar es una de las cualidades del género negro, y en ese sentido El contador de cartas es un gran ejemplo, a pesar de moverse más por territorios del drama.

Sin embargo, dentro que todo es correcto y no puedo decir nada negativo de ningún aspecto de la película, la verdad es que todo me ha acabado resultando demasiado frío. De hecho, quizá la sensación de inevitabilidad que tiene todo hace que el climax narrativamente sea el único posible pero emocionalmente se me ha quedado muy lejos de conseguir engancharme de ninguna manera.

Y reconozco que ésta es una película fría en todos los aspectos planteada así por su autor, pero en mi caso ha provocado que se me haya quedado un poco corta en general en todo. Schrader ambienta la película en el mundo de los casinos y las mesas de poker, pero la historia no va de eso, ni plantea una moraleja a un drama cuyo única conclusión satisfactoria que podría sacarse es que algunas personas encuentran la paz encerrados, lo cual es un mensaje bastante desolador.

Otro elemento menos importante es el hecho que Willem Dafoe más que secundario hace casi un cameo, apareciendo literalmente en 3 escenas de la película. Saber que él estaba en la película me alegró un poco, y me supo mal que a pesar de ser su personaje la clave de todo, tenga tan pocos minutos.

En todo caso, esta parte me está quedando bastante negativa cuando la verdad es que como digo la película me ha gustado.

Comparto el trailer de la película:

El contador de cartas es una muy buena película con un Oscar Isaac estelar que sin embargo le ha faltado algo en la ejecución para ser un películón. En todo caso, recomendable si te gustan las historias de gente condenada con un destino marcado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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