ECC ha empezado este mes la publicación de Batman: El detective, miniserie de seis números de Tom Taylor y Andy Kubert, con color de Brad Anderson. Comento mis impresiones del primer número.
PUNTUCIÓN: 7/10
¡Nueva miniserie! ¡Nuevos villanos! ¡Nuevos aliados! ¡Una emocionante aventura del Caballero Oscuro narrada por los creadores superestrella Tom Taylor y Andy Kubert! Una terrible tragedia ocurrida en el Reino Unido pone en alerta al Caballero Oscuro. ¡Batman viaja al otro lado del Atlántico para investigar! Lejos de Gotham City, el Caballero Oscuro se enfrentará con la ayuda de nuevos aliados a un complicado caso y a adversarios nunca vistos.
Estoy disfrutando cosa fina la actual etapa de Nightwing de Tom Taylor, y en general todos sus trabajos para DC Comics recientes me están resultando super chulos. Cuando se anunció que iba a hacer su primera miniserie de Batman en solitario, no había duda que iba a pillar este comic. Y dentro que está bien y todo está correctamente ejecutado… no puedo decir que me haya volado la cabeza.
La primera sorpresa de esta grapa es ver que estamos ante una historia fuera de continuidad con un Batman / Bruce Wayne aparentemente más mayor y cascado de lo que estamos acostumbrados. Poder jugar fuera de continuidad permite a Taylor jugar con los juguetes que prefiera y estoy seguro que nos tiene preparadas más de una sorpresa impactante a lo largo de los 6 números de esta miniserie. Pero al mismo tiempo, de momento esta premisa de Batman alejado de Gotham viajando por el mundo no me parece mal, pero no ha acabado de explotar en este arranque, ni tampoco lo hacen los villanos con trajes blancos casi opuestos al de Batman.
Andy Kubert con color de Brad Anderson me parece que también están correctos, pero tampoco enamoran. Es una opinión muy personal, pero me gusta mucho más el dibujo de su hermano Adam y sus atractivas composiciones de páginas. Me suena injusto hasta a mi mientras lo escribo, pero nunca he encajado con sus personajes encorvados con chepa y sus figuras que siempre parecen las mismas. Y en este caso, sacar a Batman de los callejones oscuros de Gotham narrativamente puede permitirnos leer una historia que se aleje de los caminos miles de veces transitados, pero para Kubert le sienta fatal, porque el interior de un hospital o un avión o la campiña inglesa no son espacios en los que Kubert pueda lucirse como en comics suyos previos como el Superman: Up in the Sky junto a Tom King.
Nightwing, Escuadrón Suicida o DCSos: Planeta muerto me habían gustado mucho desde su arranque, por eso me extraña que este Batman: El detective no tenga un arranque igual de potente. También es cierto que estamos ante una miniserie de tan sólo seis números, por lo que entiendo que Taylor tiene que ir a saco con la historia y según lo que quiera contar, igual las páginas y el espacio se le echaron encima. Es decir, que no dudo ni por un momento que la parte del entretenimiento lo vamos a tener más que cubierta con este comic que ha empezado a editar ECC Ediciones en España.
Comparto algunas páginas de este comic.
Correcto arranque para este Batman: El Detective, pero tengo que reconocer que esperaba más de este comic. Taylor y Kubert tienen 5 meses para hacerme cambiar de opinión, estoy seguro que nos espera una buena historia.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Hoy voy a probar algo distinto en el blog. En lugar de realizar la típica reseña al uso, quiero compartir mis impresiones a nivel general del final de la etapa de Tom King en Batman, que finalizó hace unos meses en el número 85 USA (nº 43 ECC Ediciones).
PUNTUACIÓN: 5/10
ARTÍCULO CON SPOILERS.
Hace dos años y medio de mi última entrada sobre el Batman de Tom King. En ese momento, me quedé justo a continuación de su polémica boda con Catwoman, con el maravilloso arco Días Fríos con Lee Weeks publicado en el número 27 de ECC Ediciones (nos. 51-53 USA). Y en ese artículo ya comentaba que King nos había dado lo mejor y lo peor en esos números, con números sueltos brillantes pero una gran historia río que aunque se notaba de gran ambición, empezaba a flaquear.
Gracias a mi amigo Félix he podido leer las 16 grapas de ECC que completan la etapa de King en Batman, a falta de la miniserie Batman & Catwoman que aún se está publicando, correspondientes a los números 28 a 43 españoles, en los que se incluyen los números 54 a 85 USA y varios especiales. Un primer elemento a resaltar es este precisamente, que teniendo un amigo que me podría dejar las grapas de Batman en cualquier momento, yo dejé de comprar Batman tras el final de la decepcionante etapa de Snyder y Capullo, durante todos estos meses no sentí la necesidad o la curiosidad de leer estos comics, dado que cada vez conecto menos con el estilo y la narrativa de King.
Ahora que encontré la tranquilidad mental para afrontar esta larga etapa, me he decidido a leer de un tirón estas 32 grapas USA, en el convencimiento que la experiencia mejoraría frente a la lectura mensual fraccionada.
En estos 35 números hemos tenido varios arcos narrativos. Tras un número unitario centrado en la relación de Bruce Wayne y Dick Grayson dibujado por el genial Matt Wagner (número 54 USA), King nos plantea Bestias de carga (55-57 USA), un arco dibujado por Tony Daniel en el que KGBestia hiere gravemente a Nightwing y Batman empieza a entrever que SI hay una mente maestra que ha estado manejando los hilos de sus últimas desgracias. Estos cuatro números son ilustrativos de la inteligencia de Tom King y su dominio del ritmo narrativo y el drama, al presentar un número centrado en Dick para que recordemos (por si hiciera falta) lo mucho que nos gusta el personaje previo a que le pegue un tiro en la cabeza y le haga perder la memoria, quitándole de en medio para lo que estaba por venir.
Tras este shock para Batman, Alas de tiranía se desarrolla en los números 58 a 60, con dibujos de los maravillosos Mikel Janin y Jorge Fornés. Un arco en el que King analiza la relación de Batman y el Pingüino, mientras éste intenta compartir la información clave clave que posee sobre el dominio de Bane de Arkham y como ha puesto un plan para destruir a Batman, como ya vimos en el epílogo del número 50 de la boda.
Hasta este momento, estos 4 comics españoles me estaban gustando, dentro del ritmo pausado de King y los enormes monólogos que acompañan las páginas que empezaban a hacérseme bola.El primer gran problema de esta etapa viene del siguiente arco: Pesadillas (61-63, 66-69 USA), publicados en los números 32, 34 y 35 de ECC. Y es que en medio de este arco, y como ejemplo de una cuestionable planificación de DC, se publicó en los números 64-65 USA de Batman y Flash en crossover El Precio, que continúa la reunión de estos personajes que inauguró “La chapa”, unos números con guiones de Joshua Williamson.
Volviendo a Pesadillas, tras el anticlimático final de Alas de tiranía, Bane y el Batman de Flashpoint Thomas Wayne de una realidad alternativa han vencido a Batman ¡fuera de plano! y le mantienen en Arkham sedado. Durante los larguísimos 7 números de este arco, Batman tendrá que darse cuenta que está durmiendo y viviendo situaciones que no son reales, pero a la vez le permitirán enfrentarse con sus demonios internos, como lo que provocó que Selina Kyle le abandonara antes de la boda. Estos siete números están maravillosamente dibujados por Travis Moore, Mitch Gerads, Mikel Janin, Jorge Fornés, Lee Weeks, Amanda Conner y varios artista y Yanick Paquette. Pero se me hicieron eternos con una verborrea que hacía que los comics se hicieran antipáticos de leer, con una trama que claramente King había alargado en demasía.
Tras despertarse del sueño, Batman inicia el que hubiera sido el contraataque contra Bane y Thomas Wayne, de no ser porque es barrido del mapa de forma humillante, lo que nos lleva a La caída y los caídos (70-74 USA, 36-38 ECC), un arco centrado en la relación entre Bruce y Thomas Wayne, en el que el Batman Flashpoint intenta modelar a Bruce a su imagen y semejanza, mientras veremos la diferencia entre las vidas que vivieron estos Waynes tan diferentes y a la vez, tan parecidos. Con los estupendos dibujos de Mikel Janin y Jorge Fornés, a pesar del enfrentamiento final entre ambos, al final de este arco tenemos a un Bruce Wayne roto que no representa una amenaza para Bane.
Esto nos lleva a Ciudad de Bane, el larguísimo arco final de Tom King en Batman, desarrollado en 11 largos números (números 75-85 USA, 38-43 ECC). Con dibujos de Tony Daniel (2), Mitch Gerads, John Romita Jr (2), Mikel Janin (2), Clay Mann (2) y Jorge Fornés, a pesar de la calidad individual de cada dibujante, el resultado final es un batiburrillo a la que le falta la más mínima consistencia.
Mientras Thomas Wayne se llevó al desierto a Bruce, Bane se ha hecho con el control de Gotham gracias a un ejército de supervillanos que han derrotado a todas las fuerzas del orden y a los miembros de la Bat-Familia. Y para que Bruce pueda volver, antes tendrá que recomponerse física y emocionalmente. La llegada de Selina en el momento justo permitirá a la pareja recomponer su relación, pasar página del dolor que provocó su ruptura recordando que son almas gemelas destinadas a compartir un amor eterno mientras sigan con vida, y poner en marcha una jugada maestra preparada por Bruce antes incluso de su caída que derrote a Bane. Sin embargo, la victoria final de Batman frente a Bane y Thomas Wayne quedará empañada por la muerte de Alfred, uno de los personajes más queridos por los fans de Batman, lo que hace que se abra una nueva situación inédita en los 40 años que llevo leyendo las aventuras del Caballero Oscuro en continuidad.
En lo positivo, hay que agradecer las ganas de King de contar una historia diferente de Batman, y la ambición ante su idea de hacer una gran historia río de 100 números, que finalmente fueron recortados y se quedaron en 85. Toda la etapa de King está planteada para desmontar la frase clave que Joker le dijo a Catwoman y que provocó que le abandonara en el altar: “Él no puede ser feliz. Y seguir siendo Batman.” Tras un calvario a manos de Bane y Thomas Wayne, Bruce aceptará que SI puede ser feliz con Selina y seguir siendo Batman y defendiendo a los ciudadanos de Gotham. Esta clave, permitir que Bruce sea feliz, rompe una dinámica de ¿40 años? en el que DC impuso el Batman oscuro y afligido probablemente a partir de The Dark Returns y Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, cosa que por ejemplo no pasaba en los 70 durante las etapas de Denny O Neil y Marshall Rogers.
La relación de Bruce y Selina es un amor maduro y sereno que me parece una de las grandes historias de DC de los últimos años. Una relación que ha estado tan bien contada y en la que hemos conocido tan bien la psicología de Bruce y Selina que hace que recuerde con vergüenza ajena anteriores representaciones de esta relación como el penoso Catwoman 1 de 2011, en el reinicio de los Nuevos 52, en el que convirtieron a Selina en un pedazo de carne sexualizada que visto ahora da mucha grima. Pensando en las estúpidas normas que la DC de Dan Didio impuso durante el reinicio de 2011 de los Nuevos 52 con restricciones a que los héroes se casaran o tuvieran hijos porque eso les haría parecer mayores ante las nuevas generaciones de lectores, me alegra que DC se haya atrevido a quitarse complejos y permitiera a King contar esta historia. Demostrándose una vez más que no hay malas historias (o personajes), sino autores y editores mediocres que no saben qué hacer con ellos.
La historia de King se siente como una única historia río en la que todo parece previsto de antemano y todos los secundarios tienen su importancia. Un ejemplo de esto es el detalle de la kriptonita metálica presentada en unas páginas de complemento en un Batman: Secret Files que muchos meses después va a ser el mcguffin que solucione el problema de Gotham Girl con sus poderes. Como ese ejemplo los hay a montones, con escenas sueltas que parece no pintan nada cuando se publicaron inicialmente que luego conectan y sirven para construir y dar un nuevo significado más adelante. Debido a la extensión, creo que no me equivoco si digo que esta etapa de Batman va a ser el trabajo más complejo que King ha realizado como escritor.
También debo reconocer que a veces es mejor apuntar al sol y quemarse como Icaro a pasar inadvertido. En este sentido, no dudo que King prefiere mantenerse en el escaparte mediático pudiendo escribir los comics que elija en cada momento a costa de generar polémica y división de opiniones entre los fans del Hombre Murciélago. Pero incluso a pesar de no conectar con la forma en que nos ha contado esta historia, no dudo que seguro King tiene un público fiel que agradece sus ticks y su narrativa super descomprimida.
También dentro de lo positivo, Batman es el comic más vendido de DC de largo de los últimos 20 años, así que no hay duda que los dibujantes van a ser unos fuera de serie. Y en este sentido, poder disfrutar de los españoles Mikel Janin y Jorge Fornés, o John Romita Jr y Lee Weeks, ha sido una pasada. Tony Daniel menos, las cosas como son. Aunque igual que digo esto, la falta de consistencia artística de esta etapa, publicada en Estados Unidos de forma quincenal, también acaba siendo un pero que hace que no disfrute de estos comics como me hubiera gustado.
Y hasta aquí, lo positivo. Realmente me gusta mucho la relación de Bruce y Selina, y reconozco la complejidad de la propuesta de King. Pero la ejecución me ha parecido lamentable. Empezando obviamente por la duración. 85 números para esta historia han sido demasiados, de hecho es quedarme muy corto. King simboliza actualmente lo peor del decompressing storytelling, contando en una grapa la nada y haciendo que arcos de 5 o 6 números te dejen siempre con la sensación que eso mismo podría haberse contado mejor con la mitad de páginas.
Que la historia tenía problemas narrativos queda claro desde el momento que DC cortó por lo sano y no dejó llegar a King hasta la mágica y soñada cifra de 100 comics como guionista de Batman, algo que King afirmaba que quería conseguir una y otra vez en las entrevistas de la época. Incluso Mikel Janin comentaba en un Salón del Comic de Barcelona que estaba seguro que King llegaría hasta el número 100 y le había contado sus planes para llegar hasta ahí. Incluso siendo Batman, el comic más vendido de DC Comics, entiendo que la editorial vio que el alargamiento excesivo estaba perjudicando las ventas de sus serie estrella por lo que optó por acortar los plazos y forzar el final anticipado.
Hay una corriente de opinión que dice que dado que los comics son un hobby caro (lo es), las grapas deben ser densas para que al menos nos cueste leer el comic un rato. Entiendo el sentido de esta opinión, porque es realmente frustrante leer un comic (¿he oído Bendis?) y comprobar que contiene dos escenas que se leen literalmente en tres minutos. Pero eso es una cosa y otra es el pomposo y sobrecargado estilo literario de King que convierte las páginas de los comics casi en historias ilustradas, empleando numerosas splash-pages para poner larguísimos diálogos en voz en off de personajes que no están en la escena y cuentan una historia diferente a lo que estamos viendo en imágenes. Algo que incluso sabiendo que al final todo adquiere sentido, convierte la experiencia de lectura en desagradable.
King estuvo tan concentrado con la complejidad general y en conseguir que todo cuadrara que se olvidó de lo principal que debe ser un comic de superhéroes: ENTRETENIDO. Y lamentablemente, un montón de grapas se convierten en un coñazo. Literalmente. Como digo, me gusta la relación de Bruce y Selina. Pero no son necesarios dos comics enteros de ellos hablando y dándole vueltas a los mismos temas redundantes para mostrarla a los lectores. Pensaba que la experiencia lectora mejoraría si leía todos estos comics de un tirón, pero es justo lo contrario. Esta sobrecarga de Tom King hizo que aún le viera más claramente todas sus costuras narrativas y todos los momentos alargados que alguien debería haberle hecho ver que se podrían haber contado mejor si fueran más cortos.
Pero más allá del continente o del estilo de King como escritor, el problema es que la historia en si, una vez la has leído de un tirón y piensas en ella, es ridícula hasta decir basta, haciendo que la suspensión de credulidad salte por los aires en numerosos momentos. El comic se caracteriza por estar repleto de personajes inteligentísimos que maquinan sus planes con meses de adelanto sin equivocarse nunca en nada. Empezando por un Bane que ¿se deja derrotar en «Yo soy Bane» para que Batman le encarcele en Arkham para así hacerse con el control de Gotham desde dentro? Ridículo. O qué decir de Batman, que descubrimos que empezó a planear su contra-ataque ya contando con ser derrotado en primer lugar y que esa derrota le permitiría aprender los conocimientos para derrotarles más adelante. En serio, es que este comic es así todo el rato con todos los personajes. Thomas Wayne también es así, lo que al final resulta cargante, redundante y muy poco entretenido.
Y qué decir de Alfred. Su muerte me ha dolido, porque es un personaje que me ha acompañado toda la vida. Pero peor es descubrir que él también planeaba por adelantado y se deja matar porque sabe que con su muerte Batman podrá salir victorioso frente a Bane y Thomas Wayne y si estuviera vivo sería un elemento de chantaje que provocaría la muerte de Bruce. Es emocionante la despedida en la que vemos una vez más que Alfred quiere a Bruce como si fuera su hijo. Porque lo es. Pero la forma en que nos cuentan su sacrificio me pareció patética. Y aparte del shock que esta muerte provoca, ¿realmente era necesario matar a Alfred? Sinceramente, me pareció algo de cara a la galería, como si King estuviera desesperado por intentar que se le recuerde por algo importante, la relación de Bruce y Selina no debe serlo, y para lograrlo acudiera al shock que la muerte de Alfred sabía que iba a provocar. Aunque obviamente algo así no puede hacerse sin el beneplácito de los editores, así que en este caso la responsabilidad es compartida, no sólo de King.
Inicié el artículo reconociendo que cada vez conecto menos con al forma de hacer historias de Tom King. Sin embargo, también es cierto que empecé a leer estos comic confiando que me gustaran. Cosa que no llegó a suceder. Pero si realmente hubiera pensado de antemano que no me iban a gustar os aseguro que no hubiera comenzado, desde luego tengo cosas mejores en emplear mi tiempo de ocio que leyendo 30 y tantas grapas que no me gustan. Dicho esto, una vez llegué hasta el comienzo de Ciudad de Bane, ahí si leía los comics por obligación, porque para entonces ya me habían perdido.
Porque esa es otra, Ciudad de Bane, el gran climax a 74 comics previos, al final es un bluf detrás de otro que se desinfla hasta niveles terribles, terminando la etapa de King en su momento más flojo. A pesar de los intentos de generar interés con cada una de las grapas y sus cliffhangers, el arco de 11 números se me hizo eterno y, a la vez, los finales a cada uno de los arcos, decepcionante.
Una vez acabada la etapa de King en Batman, y tras comprobar que su Mister Milagro me dejaba frío, comprenderéis que no tenga prisa en leer Rorschach o Strange Adventures. Aunque tampoco descarto hacerlo cuando tenga el estado mental adecuado.
En todo caso, no puedo más que exponer una vez más mi decepción ante esta larguísima y estirada etapa de Tom King en Batman. De hecho, esta larguísima extensión creo que a la larga también va a jugar en su contra y va a desanimar a muchos lectores a empezar a leerla en tomo. Aunque por supuesto puedo equivocarme, se me hace muy difícil imaginar un futuro en que alguien califique esta etapa como una de las ¿5/10 mejores? etapas del personaje.
PUNTUACIÓN: 5/10
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Termino mis serie de reseñas a los comics de Ed Brubaker y Sean Phillips con mi revisión del especial Elseworlds de DC Comics Batman – Gotham noir publicado en 2001 y que es de hecho la primera colaboración de la pareja como guionista y dibujante.
PUNTUACIÓN: 5,5/10
Gotham City, 1949. James Gordon es un detective privado alcohólico, venido a menos y con serios problemas familiares. Su vida es un desastre, pero aún puede empeorar, porque está a punto de convertirse en el principal sospechoso del asesinato de una mujer que él debía proteger. Solo Batman y su propia pericia pueden sacarle de este embrollo. Desgraciadamente, es posible que el primero sea una alucinación y la segunda… ¿cuánto hace que la perdió? Batman: Gotham Noir incluye el fabuloso relato imaginario de Ed Brubaker y Sean Phillips (Gotham Central)
La primera colaboración de Brubaker y Phillips fue en La escena del crimen de 1999, aunque Phillips no dibujaba, sino que entintaba a Michael Lark. La miniserie de Vertigo fue nominada a los Eisner de 2000 dentro de la categoría de “Mejor miniserie”, y fue un elemento fundamental para que DC ofreciera a Brubaker en 2000 un contrato como escritor en exclusiva para ellos y entró en la franquicia de Batman, sonde escribió una buena etapa entre 2000 y 2003. En 2001 redefinió a Catwoman junto a Darwyn Cooke, manteniéndose como guionista de su serie más de tres años, hasta 2004. Y en 2003 creó junto a Greg Rucka y el dibujante Michael Lark una de los mejores comics de DC del siglo XXI: Gotham Central, el maravilloso comic centrado en mostrar el punto de vista de los policía de calle de Gotham, enfrentados a amenazas super poderosas. Como véis, todo comics de la máxima calidad.
Estos años tan prolíficos de Brubaker dentro de la Bat-familia son los que le permitieron a Brubaker lanzar una idea para un especial Elseworlds ambientado en una Gotham de 1949 que le permitiera explotar la vena noir que tan de su agrado era y que no conseguía explotar del todo en la serie regular de Batman.
Tras La escena del crimen, el británico Sean Phillips pasó de Vertigo a Wildstorm dibujando principalmente la etapa de Joe Casey en Wild C.A.T.s. Supongo que Brubaker y Phillips debieron conectar mientras realizaban la miniserie de Vertigo, porque Phillips parece el dibujante perfecto para este proyecto noir de Brubaker, casi como si lo hubiera escrito pensando en él. Y ambos debieron quedar muy satisfechos de esta colaboración, ya que pocos meses después repitieron en Sleeper (2003). Y el resto, es historia.
Entrando en la valoración del comic, debo señalar que quizá el principal interés del comic sea no tanto la historia en si sino lo que supuso para ambos autores, que empezaron una colaboración que dura ya 20 años. Porque si bien el comic es correcto, se queda muy por debajo de otras obras de la pareja.
Y quizá el principal problema empiece en la portada, al colocar un BATMAN en portada que no reflejaba lo que era el comic en realidad, una historia de un James Gordon convertido en un detective privado alcohólico venido a menos y con serios problemas familiares. Aprovechando algunos de los mitos de Batman introducidos en una ambientación noir de 1949, la historia navega en aguas revueltas intentando ofrecer un feeling familiar con dichos personajes y una historia que precisamente rompe con esos conceptos predefinidos. Y en mi opinión, a pesar de tener una premisa interesante con muchas posibilidades, Brubaker no acaba de dar con la tecla correcta y la historia queda a medio camino de todo. De hecho, en mi opinión, es una de las obras menos acertadas de Brubaker.
A pesar de intentar alejarse del standard comiquero, la historia por otro lado no podría ser más tópica dentro del género negro: el detective alcoholizado con problemas, la ciudad corrupta dominada por criminales, la guapa mujer que pagará el precio y un encargo que le viene grande al protagonista. En muchos aspectos leyendo este Elseworlds tenía la no demasiado agradable sensación que esto ya lo había leído. O peor, que Brubaker nos estaba colando todos los estereotipos del género.
En este sentido, quizá el hallazgo más interesante de su historia es que Gordon volviera de la 2ª Guerra Mundial traumatizado por el horror de la guerra, donde además conoció al joven pacifista Bruce Wayne. Frente a la imagen heroica que los Estados Unidos quiso transmitir de la guerra, algo que de hecho no cambió hasta Vietnam, Brubaker añade este detalle que posiblemente viniera de las historias que su padre militar o su abuelo escritor debieron contarle cuando era niño.
El apartado artístico no es el problema del comic, más bien al contrario. Phillips realiza un buen trabajo en este Elseworlds acompañado con el maestro Dave Stewart en los colores, que consigue transmitir el perfecto tono noir de callejones oscuros y noches lluviosas que la historia y el género demandaban.
El dibujo se luce a la hora de recrear esta época post 2ª Guerra Mundial alejada de las luces y la esperanza, con un vestuario y una ambientación perfectas. El Phillips de este comic me parece que hace además una buena caracterización de los personajes que hace que recuerdes a sus contrapartidas de la Bat-familia, pero diría que crea unas viñetas quizá demasiado estáticas y faltas de dinamismo.
Batman – Gotham Noir es entretenida pero sin más. Interesará sobre todo a los fans completistas de Brubaker y Phillips, ya que por la propia historia, es difícil que consiga atraer a lectores habituales del Hombre Murciélago. En todo caso, sí es un interesante experimento dentro del género para afinar una fórmula que refinaron unos años más tarde en Sleeper y, sobre todo, en Criminal.
PUNTUACIÓN: 5,5/10
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Gracias a mi amigo Enrique he podido leer Universo Batman de Brian Michael Bendis y Nick Derington, un comic estupendo destinado a mostrar el amplísimo universo de DC Comics y los personajes que lo pueblan que acaba de ser publicado en España por ECC Ediciones.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
En esta nueva historia original escrita por Brian Michael Bendis, Batman es llevado al límite mientras se pone en marcha en busca de un objeto con el potencial de destruir el universo tal como lo conocemos. Sin embargo, Batman no es el único que busca este artículo. ¡Es una carrera contra el reloj con el destino del universo en juego!
El Acertijo ha robado un huevo de Fabergé de valor incalculable, y Batman está tras su rastro, persiguiéndolo desde Gotham hasta Gorilla City y puntos más allá. Pero cuando Batman alcanza al ladrón, se da cuenta de que algo anda mal con su antiguo enemigo. El huevo posee un extraño poder que está alterando el cerebro de Riddler. La pista de qué es esto puede estar en quién contrató a Riddler para robar el huevo: Vandal Savage. ¿Qué quiere la mente maestra inmortal con él? La búsqueda de Batman es como un recorrido por el Universo DC, que abarca el espacio e incluso el tiempo. Las estrellas invitadas incluyen Green Lantern, Green Arrow, Deathstroke, Jonah Hex y más. Brian Michael Bendis (Action Comics, Young Justice, Pearl) y Nick Derington (Doom Patrol) tejen una historia que lleva al Caballero de la Noche en una persecución salvaje a través del Universo DC, rastreando un misterioso artefacto que contiene la clave literal de la humanidad. s supervivencia!
Este comic de 12 partes nació originalmente en los comics que DC Comics preparó para los especiales de 100 páginas publicados en exclusiva para los supermercados Wall-Mart, que significaban una estupenda oportunidad para conectar con nuevos lectores que en la mayoría de los casos jamás hubieran comprado un comic en una librería especializada. El éxito de estos comics y de la historia provocó que DC publicara esta historia en la miniserie de seis números Batman Universe.
Brian Michael Bendis no es santo de mi devoción, sobre todo en los últimos años le veo más sus «costuras» narrativas que sus puntos fuertes, sobre todo en lo referido a la caracterización de los personajes. De hecho, su salto de Marvel a DC fue recibido con alivio entre una parte importante del fandom entre la que me encuentro. Sin embargo, igual que digo esto no se me caen los anillos al reconocer que este Batman Universe es un comic muy disfrutable que sobre todo creo que triunfa en su objetivo principal, que es mostrar todo el carisma de Batman y el universo comiquero de DC Comics a nuevos lectores, dejándoles ganas de más.
La búsqueda del tesoro hará que Batman viaje por todo el mundo e incluso a través del tiempo y el espacio, coincidiendo con innumerables personajes del rico universo DC que prefiero no enumerar para no privaros del placer de descubrirlos. La historia es ante todo un «All-ages», lo que la hace perfecta para todo tipo de lectores, en especial los niños y adolescentes, y creo que encaja de maravilla con ese target. En este sentido, los fans del Batman oscuro y deprimido y de los callejones oscuros de Gotham se pueden sentir decepcionados, porque este comic no muestra esta versión, sino una más luminosa y casi hasta positiva.
Nick Derington es un triunfo total. Junto al colorista Dave Stewart, crea unas páginas llenas de magia y sense-of-wonder que ofrecen el nivel de espectáculo y detalle que la historia de Bendis necesitaba. El estilo de Derington tiene un toque cartoon como Darwyn Cooke, un feeling optimista que me recordó a Arthur Adams y unas viñetas siper detalladas repletas de detalles que conecta con el mejor Frank Quitely. Whoa! Como véis, le estoy poniendo en un altar con los mejores nombres, pero la verdad es que el arte del comic lo merece. Junto a Derington, Dave Stewart aplica una paleta de color super luminosa que conecta el comic incluso con una Silver Age de optimismo y sensaciones positivas.
Como digo, dentro que es una historia ligera, me ha encantado este comic y lo encuentro una historia perfecta para mi como lector veterano, pero también para regalar a un sobrino para ver si le aficiono a los comics de super-héroes. En este sentido, Batman Universe creo que es una maravilla.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Zack Snyder es el Rob Liefeld del mundo del cine. Y en su Zack Snyder´s Justice League estrenado hace unas semanas en HBO tenemos una sobredosis de su vacua potencia visual y su pretenciosa y embarullada narrativa, que traslada a imagen real todo lo malo del grim-n-gritty que sufrimos en el mundo del comics en los años 90.
PUNTUACIÓN: 3/10
Con la determinación de asegurar que el sacrificio definitivo de Superman (Henry Cavill) no fue en vano, Bruce Wayne (Ben Affleck) une fuerzas con Diana Prince (Gal Gadot) para reclutar a un equipo de metahumanos que protejan el mundo de una amenaza inminente de proporciones catastróficas. La tarea es más difícil de lo que Bruce imaginaba, ya que cada uno de los reclutas deberá enfrentarse a sus propios demonios para trascender aquello que los detenía, para unirse y formar de manera definitiva una liga de héroes sin precedentes. Ahora unidos, Batman, la Mujer Maravilla, Aquaman (Jason Momoa), Cyborg (Ray Fisher) y Flash (Ezra Miller) deberán salvar al planeta de la amenaza de Steppenwolf, DeSaad y Darkseid, antes de que sea demasiado tarde.
Versión extendida de «Justice League» (2017), que representará una versión fiel a la visión original de la obra de Zack Snyder, que fue apartado de la producción de la misma tras una tragedia personal y reemplazado por Joss Whedon. (Filmaffinity)
En mi reseña de Justice League (2017) ya comenté los problemas que tuvo el rodaje y post-producción de la película, que provocó el abandono de Snyder de la producción al negarse en realizar los cambios que Warner le exigía. No es el momento de alargarme sobre este tema en este post, si es algo que te interesa te invito a que visites dicho artículo.
Sobre el asunto de la injerencia de Warner, sólo recalcar varios hechos fundamentales, en mi opinión. El primero y principal es que ¡Batman v Superman es una película muy mala!! Es terrible como adaptación del espíritu de los comics de DC, pero incluso sin tener en cuenta esto es una mala película de aventuras, cosa que al menos no pasaba en Man of Steel. Cuando alguien como Geoff Johns que conoce y ama a los personajes ve la película y el desastre que Snyder y Terrio realizaron con los mejores superhéroes de DC Comics, haciendo que cayeran antipáticos por culpa de un guión desastroso, es normal que no quisieran que se repitiera el desastre en este caso con la Liga de la Justicia. Whedon llegó con un encargo imposible y lo cierto es que a pesar de todo mejoró un montón de elementos que pudieron verse en su versión de 2017, partiendo del hecho que podía tocar cosas, pero el esqueleto central de la historia era inamovible y era 100% de Terrio y Snyder. Además, la labor de Whedon también se vio truncada por unos ejecutivos codiciosos que mantuvieron el estreno en 2017 para cobrar sus bonus anuales en lugar de permitir más tiempo para ajustar la película, y obligaron a reducir el metraje a menos de dos horas, lo que convirtió el remontaje en una misión imposible destinada al fracaso.
Tras la debacle de Justice League, tardó poco en empezar el rumor de que existía un montaje diferente, el que fue llamado Snyder-Cut, que no sólo era una película completamente terminada, sino que los ejecutivos de Warner lo ocultaban para que los fans no pudieran disfrutarlo. Al poco, el propio Snyder se unió a esta campaña confirmando la existencia de su Snyder Cut, ofreciendo detalles con cuentagotas que mantuviera la llama de un movimiento con tintes de secta mesíanica que empezó una de las campañas online de cyber-bullying más largas y terroríficas que se recuerdan.
Aunque durante años Warner negó la posibilidad de completar este Snyder-Cut, la suerte (para Snyder) quiso que el lanzamiento del canal de streaming HBO Max en 2020 fuera un fracaso, quedándose muy rezagada frente a los gigantes Netflix, Amazon Prime e incluso también de la recién estrenada Disney+. AT&T, la dueña de Warner y HBO, apostó fuerte por el canal y se lanzó a la búsqueda de contenidos potentes que pudieran generar nuevas suscripciones. En este contexto, el Snyder-Cut parecía una apuesta ganadora, ya que en teoría el montaje estaba acabado y el ruido en internet garantizaba el interés de una parte del fandom. La primera propuesta de HBO ofrecía estrenarlo tal cual estaba, sin finalizar los efectos especiales pendientes, de forma que el coste para HBO sería cero. Snyder por supuesto se negó, y tras unos meses de negociaciones, finalmente HBO aceptó no sólo pagar para que se terminaran los CGI pendientes, (algo importante ya que daba trabajo a las empresas de efectos especiales que por culpa del COVID estaban cerradas por falta de actividad), sino que invirtió lo que se estima son más de 70 millones de dólares para que Snyder pudiera incluso rodar nuevas escenas que pudieran completar su visión de la mejor manera posible. Por lo que se ha publicado, Snyder renunció a su sueldo pero a cambio se guardó el «final-cut» para asegurar que lo que estrenara ahora sí fuera lo que él quería al 100%. Y tras varios cambios, finalmente esta versión de 4 horas ha sido dividido en 6 capítulos consecutivos por HBO y ya está al alcance de los suscriptores.
Y empezando por los elementos positivos, hay que aplaudir que un creador pueda ver su trabajo publicado tal y como él lo pensó. Ya he comentado que no comulgo con la visión de Snyder de los personajes de DC Comics, que muestran a un megalómano que no se ha leído casi ningún comic que no sea TDKR de Frank Miller pero que ha jugado mucho al Injustice, pero sí hay que defender que si Warner le aceptó la idea en su momento, que no se la mutile a mitad del camino. De esta manera, ahora que ya tenemos este Zack Snyder´s Justice League a nuestra disposición, los espectadores podemos salir de dudas y valorar si tanto odio en internet valió la pena.
Un primer elemento positivo que me ha gustado de este ZSJL es poder ver los momentazos visuales que Flash protagoniza en la película y que por motivos narrativos Whedon tuvo que eliminar de su montaje. Desde un punto de vista únicamente visual, el rescate de Iris West inicial y la carrera a través del tiempo en el climax final son super espectaculares y con imágenes realmente brillantes que te dejan con un WHOA!!! en la cara alucinante, de forma que te das cuenta la pena que fue perderse esta espectacularidad en la versión de 2017.
En general, a pesar de algún matiz que luego comentaré, todo el climax final es mucho más redondo y espectacular que el que vimos en la versión de Whedon. Como dije en la crítica de Justice League, creo que Whedon tenía razón en su análisis de los problemas de la historia de Snyder y Terrio y que era un error mostrar a Darkseid en esta película, aparte que su inclusión dejaría un argumento inconcluso que podría generar frustración dado que ya se sabía que Justice League 2 había sido cancelada y no se iba a hacer.
Debo decir que a pesar de las críticas que se escucharon en los días posteriores al estreno sobre la elección de Snyder de estrenar SU película en formato 4:3 y lo raro que queda al verse obligatoriamente en televisión con las dos franjas verticales, a mi no me ha molestado en ningún momento ni me ha generado ningún problema. Es más, diría que esta formato cuadro aporta una cualidad casi operística más grande que la vida que creo que le va de maravilla al estilo grandilocuente -aunque vacío- de Snyder. Es posible que mis sensaciones positivas también vengan derivadas de la propia novedad del formato, pero sea por el motivo que sea, a mi me funciona y ese aspecto concreto ayudaba a que me enganchara a la película durante su larguísimo visionado.
Estoy intentando buscar algún elemento positivo más para resaltar en este post, pero la verdad es que no acabo de encontrarlos. Y me estoy esforzando. Pero nada. Si me voy acordando de algo, lo añadiré sobre la marcha. Bueno si, hay que reconocer que gráficamente, es una pasada ver a BATMAN posando en posturas molonas durante toda la película, suspendido en lugares elevado para lucir cool, recordando las típicas splash-pages de los comics. Visualmente, la verdad es que está super chulo.
Pero llegamos al quid de la cuestión. Y es que en lo fundamental, el núcleo del guión Snyder y Terrio es el mismo que vimos en la versión de Whedon, con Steppenwolf llegando a la Tierra buscando las 3 cajas madres, la resurrección de Superman y la batalla final en Rusia. Y la verdad es que en lo relativo a la caracterización de los personajes y el ritmo, me quedo sin dudarlo con la versión de Whedon. Y eso a pesar de que claramente es una película frankenstein en la que se notan los remiendos a la legua, pero Whedon aporta muchísima más humanidad a los personajes en 2 horas que lo que Snyder consiguió en ¡tres películas de estos personajes!!!
El debate si son la misma película o son películas diferentes me parece un tanto estéril. Si, la historia básica es la misma, pero hay muchos cambios entre ambas en lo relativo a motivaciones e historia de los personajes, hasta el punto que alguna escenas contando lo mismo cambian el foco de unos personajes a otros. Aparte, un montaje de dos horas y otro de cuatro difieren tanto que yo al menos las considero entidades diferentes.
Y volvemos a lo que comentaba al principio. El primer gran problema de ZSJL es que Chris Terrio es un guionista nefasto que firma de nuevo un guión muy flojo caracterizado por la arbitrariedad, en el que la causalidad y la lógica no son tenidos en cuenta. Esto provoca que por cada momento visual chulo que encontramos hay una idea cuestionable en el guión que me saca de la película y que entiendes que Whedon lo quitara de su montaje.
No quiero convertir este post en una relación exhaustivo con todas los saltos de lógica y absurdeces del guión, porque se haría eterno. Si quieres hacer unas risas, te recomiendo que leas el hilo que mi amigo tuitero Caedus ( @SepZed ) ha publicado sobre la película, que me parece excelente. Solo comentaré algunas locuras que me parecen fragrantes.
Empezando porque la primera aparición cinematográfica de DARKSEID (posiblemente el más poderoso villano de DC Comics) en imagen real en la película sea para verle caer derrotado y casi destruido a manos de las amazonas, atlantes y dioses del Olimpo capitaneados por Ares. Si Darkseid fue DERROTADO, ¿por qué debe dar sensación de amenaza Steppenwolf, que no deja de ser el subalterno del perdedor? ¿Cómo es posible que Terrio tuviera esta idea y nadie se diera cuenta que era una tontería y un error? Pues porque ejemplifica lo que es Snyder, un director motivado por los golpes de efecto y los momentos visuales al que realmente le da igual cómo se llega a esos momentos. Si, ya se que Sauron también es derrotado al comienzo de LOTR, pero supongo que aparte que precisamente eso ya esá muy visto, no querrás admitir que copiar unas novelas escritas hace más de medio siglo queda un pelín vago, ¿no es verdad, Chris Terrio?
A esto se une la absurdez que Darkseid nunca ha sido derrotado en miles de mundos, pierde las cajas madre en la Tierra y se marcha con su nave del Sistema Solar (no teletransportándose) para luego decir que las cajas madre estaban perdidas y no se sabía su paradero. ¡Pero si está claro, si te las dejaste en la Tierra!! ¿Nadie se dio cuenta de esto tampoco? Claramente no, Terrio debe pensar que los espectadores somos tontos.
La presentación de Wonder Woman (Gal Gadot) en el banco en Londres es básicamente la misma en ambas versiones, pero la de Snyder no sólo es más lenta sino que convierta a Diana en una asesina sanguinaria cuando no hay necesidad de ello, destrozando además el propio banco porque si en otro momento gratuito que no viene a cuento y me recordó a lo peor de MoS y la destrucción de Metrópolis porque molaba. Sin embargo, tras destrozar la cabeza de un terrorista y esparcir sus sesos por una pared, en uno de los momentos más embarazosos que creo voy a ver en una película este año, una niña la dice «de mayor quiero ser como tú». Vaaaaale, que alguien llame al psicólogo, no cabe duda que la niña ha quedado traumatizada. Aparte de lo ridículo del plan de los terroristas que básicamente buscan suicidarse porque si. Whedon consigue que empatices con Diana, según Snyder es un témpano de hielo sin debilidades ni humanidad, algo que se hace dolorosamente visible en el climax en el que ¡¿decapita a steppenwolf porque mola?! WTF?
Flash (Ezra Miller) comentaba que tiene momentos visuales estupendos, pero también otros que generan un cierto bochorno, como la entrevista de trabajo, el salvamento de Iris West adoptando una actitud de stalker ante la indefensa joven, que la salve a ella pero le de igual la destrucción y las muertes que provoca el accidente de tráfico detrás suyo, o que sea imposible localizarle y viva casi como un okupa sin ingresos, pero resulta que visita a su padre en la cárcel (donde hay listado de visitas) todas las semanas y tiene una casa llena de alta tecnología y se ha construido un traje con materiales de última generación.
Como digo, la película es una sucesión de superficialidad tras tonterías tras momentos embarazosos. Y eso continuamente. Algo de lo que sufre sin duda el personaje de Cyborg. Ya comenté en mi post de Justice League que Ray Fisher es un error de casting de bulto y de largo el peor actor de los seis que interpretan al super grupo. Sus apariciones tienen el carisma de un poste de la luz con el problema de estar enfadado todo el rato pero en especial con su padre ¿por salvarle la vida? Vamos hombre… Si, Fisher tiene muchos más minutos en pantalla y el guión hace que varios momentos clave le tengan a él en el centro, pero su carisma es nulo y el CGI de su traje tampoco funciona, por lo que en este caso, más no es mejor. Aparte, tener más metraje para ver que siendo universitario llaman a su madre como si fuera un niño cuando le pillan habiendo hackeado el ordenador del colegio no funciona para que empaticemos con él. Como tampoco lo hace que nos digan que es un héroe porque tiene el poder de entrar en cualquier ordenador y saltarse todas las protecciones para conocerlo todo de nosotros, pero elige no hacerlo… para a continuación espiar a una mujer aunque acabe dándole dinero.
Y eso sin entrar en la absurdez que los parademonios buscan las cajas madres atraídos por sus patrones de energía únicos, lo que les lleva a Star Labs donde estuvo almacenada, pero no a la caja en sí que se encuentra en la casa de Cyborg. Pero como digo, como estas hay en todas las escenas.
Aquaman (Jason Momoa) es igual de irrelevante en el aspecto emocional y como personaje en el ZSJL como lo era en la versión de Whedon, pero aquí mata sin compasión a Steppenwolf y cae en todavía más contradicciones frente a la estupenda película de James Wan. Y unas jóvenes cantan cuando entra en el mar porque queda bonito aunque no tenga sentido.
Batman (Ben Affleck) en la versión de Whedon conocía en la propia película la amenaza de los parademonios, lo que justificaba la creación de la Justice League, haciendo que la película fuera autocontenida y en ese sentido, satisfactoria. Junto a Diana se ayudaban mutuamente a recuperar la fe en la humanidad y mirar más allá de los errores de ambos del pasado. Además, haciendo un buen uso de la continuidad, tras su sueño en BvS, avisa a Lois cuando van a resucitar a Superman para que esté presente y sea su arma secreta en caso que las cosas vayan mal, consiguiendo con su previsión que Superman no caiga en la oscuridad. De esta forma, todo lo que hace tiene una justificación, es lógico y provoca una evolución en el personaje que mola. En el ZSJL, no hay lógica ni evolución ni nada. Bruce empieza ya el reclutamiento sin habernos mostrado por qué, no tiene la conexión con Diana y si Lois está en el parque, es por pura casualidad random cualquiera.
Y hablando de Lois (Amy Adams), la única escena que de verdad me parece bien escrita es la que Lois y Martha Kent (Diane Lane) hablan y comparten su dolor tras la muerte de Clark (Henry Cavill). Un momento super chulo que Snyder se carga ridículamente al añadir en los reshoots al Detective Marciano, lo que de hecho cancela el momento emocional y lo transforma en algo embarazoso. Aparte, para ser telépata y saber la importancia de Lois aún no se muy bien porqué, ¿no va y le dice que pase página en su vida, lo que de facto convierte su visita al memorial de Superman un momento totalmente aleatorio?
Todo en el guión de Terrio viene motivado por la casualidad, no la causalidad. Y por la molonidad vacía que no aporta nada, cosa que queda totalmente de relevancia en el uso del traje negro por parte de Superman, que no parece tener más justificación que la obsesión de Snyder por la falta de color como herramienta para hacer la historia más «adulta», lo que demuestra una mentalidad adolescente un tanto acomplejada.
Todo lo anterior refleja que a pesar de estar ante una película de cuatro horas, eso no significa que los personajes estén mucho mejor construidos o que las dos horas extra nos aporten elementos fundamentales para hacerlos más redondos de lo que vimos en la versión de Whedon. De hecho, como ya pasó en BvS, se hace muy difícil poder empatizar con estos personajes ya que son mostrados casi como estatuas de mármol más que como personas o héroes. Si la idea era de alguna manera sugerir la icónica etapa de Grant Morrison en el comic, el naufragio es total.
Pero no es sólo que los personajes flojeen a pesar de la espectacularidad de algunos momentos contadísimos, o que el guión sea directamente un desastre. En este ZSJL tenemos la mayor demostración de ombliguismo «autoral» y nula capacidad para contar una historia de forma adecuada que he sufrido en mucho tiempo. Las cuatro horas son un horror a cámara lenta en la que conceptos como ritmo, construcción de tensión o la evolución dramática ni están ni se los espera, llegando incluso a pensar si Zack Snyder olvidó la habilidad que mostró en sus primeras películas Amanecer de los muertos o 300, las mejores de su filmografía y hoy por hoy, casi un espejismo.
Snyder se olvida de la síntesis ofreciendo un relato alargado y recargado que sin embargo es puro humo vacío de contenido. Comparaba a Snyder al comienzo de mi reseña con Rob Liefeld, y lo cierto es que la frase es de mi hermano Fernando, pero es que dio en la diana. Liefeld es super majo en redes sociales (y un poco flipado) y tiene muchísimos fans desde los años 90. Pero el caso es que tras más de 30 años trabajando sigue sin saber dibujar ni respetar los más mínimos conceptos de anatomía o perspectiva. Con el problema añadido que en sus últimos trabajos se le nota todavía más acomodado y vago que de costumbre porque sabe que haga lo que haga, sus incondicionales se lo van a comprar igual. El mundo del comic tiene a veces estos milagros, yo tampoco lo acabo de entender. Snyder está siendo lo mismo pero peor al aplicarse al medio cinematográfico, su grandilocuencia, oscuridad y estilo visual videoclipero ya no ocultan su nula capacidad narrativa o su vacía pretenciosidad, anclado en la splash-page, y olvidando que ante todo se trata de contar una historia. De hecho, da la sensación que la adoración del culto ha provocado que su endiosamiento sea aún mayor y se crea que cualquier cosa vale, porque es suya.
Y aún no he terminado. A todo esto hay que sumar unos CGI penosos impropios de una película de gran presupuesto como esta. En la versión de Whedon Steppenwolf quedaba cutre, pero la versión de Snyder no lo mejora en absoluto. De hecho, en otra muestra de infantilismo, Snyder cae un poco en el ridículo de pensar que el poner pinchos irreales en su armadura lo iba a hacer más peligroso y «malote» cuando es al contrario, queda incluso menos creíble. Pero es que el diseño de Darkseid es aún mas terrible y queda fatal con el deficiente CGI, al igual que varias escenas como el combate en el pasado que parece sacado de un juego de la Play Station 2. Si con 70 millones extra que ha contado Snyder sólo puede conseguir esto, la cosa no podría ser peor.
No tengo demasiados peros con la música de Junkie XL más allá que me falta un tema realmente icónico del grupo, pero en general es funcional con lo que se pedía de él. Con lo que no conecto nada es con la elección de canciones de Snyder en las que la letra de las mismas verbaliza lo que está pasando en pantalla, como si pensara que el espectador es un niño pequeño que necesita ayudas adicionales.
Las cuatro horas se hicieron eternas sobre todo porque el conjunto acaba siendo realmente aburrido. Y eso es además de por todo lo anterior por una guinda final de Snyder con los larguísimos epílogos que no aportan nada y quedan como unos easter-eggs totalmente vacíos. La conversación de Batman y Joker es realmente tonta, al igual que la aparición final del Detective Marciano. Todo es vacío y superficial, con el agravante que Snyder lo pone a sabiendas que estos teaser no van a llegar a ningún lado, como si de alguna forma quisiera seguir presionando a Warner en lugar de pasar página y dedicarse a sus propios conceptos, en lugar de maltratar los de DC Comics.
Tras todo esto, hay un último detalle menor que realmente es lo menos importante de todo, pero que me parece muy ilustrativo del conocimiento y respeto de Zack Snyder y Chris Terrio hacia el mundo de los comics. Y es que en los títulos de crédito se reconoce a Jack Kirby como creador del Cuarto Mundo y Darkseid (mola, las cosas como son), y también se menciona a los creadores de los miembros de la Justice League: Simon y Shuster como creadores de Superman, Kane y Finger como creadores de Batman, etc… Pero, salvo error por mi parte, diría que no hay ningún agradecimiento a ningún guionista, artista o editor que haya trabajado en los comics de la Liga de Justicia. Triste confirmación que esto es así porque en el fondo nunca leyeron esos comics…
Por todo esto, el ZSJL es para mi de largo la peor película de toda la filmografía de Snyder.No sólo por la duración, sino por la sensación autocomplaciente de un director que cada vez se gusta más a si mismo en lugar de intentar pensar cual es la mejor forma de contar esta historia en concreto.
Tengo claro que una versión de Whedon de 140 minutos sería infinitamente superior que esta, y hubiera sido la versión definitiva del grupo, incluso a pesar de las deficiencias del guión de Terrio. Por contra, la versión de Snyder de 160-180 minutos que se hubiera estrenado en cines, probablemente sería una mejor versión que este ZSJL, pero seguiría sin ser una buena película.
Comparto el trailer de la película:
Zack Snyder´s Justice League ha sido todo lo que se esperaba de ella. Lamentablemente, no es un elogio. Ha sido una experiencia que espero no tener que volver a experimentar nunca más.
PUNTUACIÓN: 3/10
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