El fin de la muerte es el excelente final de la trilogía de los Tres cuerpos del escritor chino Cixin Liu. Una extraordinaria serie con un punto de vista bastante sombrío hacia el futuro de la humanidad y el posible contacto con otras civilizaciones.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Tras El problema de los tres cuerpos y El bosque oscuro, la tensa espera de la humanidad concluye ahora con un último episodio, tan extraordinario como los anteriores, lleno de ideas electrizantes y una calidad de obra maestra.
Ha pasado medio siglo de la batalla del Día del Juicio Final y la Tierra goza de una prosperidad sin precedentes gracias al conocimiento transferido por Trisolaris. Mientras la ciencia humana avance y los trisolarianos adopten la cultura terrícola, ambas civilizaciones podrán convivir sin temor a ser destruidas. Pero con la paz la humanidad se ha vuelto autocomplaciente. Después de una larga hibernación, Cheng Xin, una ingeniera aeroespacial de comienzos del siglo XX, despierta en esta nueva era. Su mera presencia, sumada a cierta información sobre un proyecto olvidado desde el principio de la Crisis Trisolariana, podría alterar el frágil equilibrio entre ambos mundos… ¿Alcanzará el ser humano las estrellas, o morirá en su cuna?
El fin de la muerte, galardonado con el Premio Locus 2017 y nominado al Hugo 2017, es el desenlace de la magistral trilogía de ciencia ficción china que ha conquistado a cinco millones de lectores en todo el mundo.
Cixin Lui presenta en El fin de muerte otra explosión de ciencia ficción a partir de conceptos sobre física, astronomía y cosmología que parecen sacados de los manuales científicos. La novela contiene ideas tremendamente imaginativas sobre el futuro de la humanidad basadas en toda clase de conceptos complejos que sin embargo consigue que sean perfectamente entendibles por los lectores.
Junto a esto, frente a visiones optimistas de la ciencia ficción de películas y series como E.T. o Star Trek en la que las civilizaciones extraterrestres vienen en «son de paz» buscando un primer contacto que sea mutuamente beneficioso para ambas razas, Liu ofrece una visión oscura y sombría basada en la ley de la jungla del matar o morir. El concepto de «Bosque Oscuro» de la anterior novela me pareció antológico y lamentablemente bastante probable.
El Fin de la Muerte invita a los lectores a poner en una balanza la seguridad de la vida en la Tierra sin pensar en lo que hay más allá frente a la búsqueda de la grandeza en la exploración espacial, asumiendo los riesgos que pudieran surgir como precio a pagar por hacer avanzar a la raza humana. Y lo genial de la novela es que Liu mantiene un equilibro entre ambas posibilidades, ofreciendo los datos de la manera más neutra posible para que cada uno podamos sacar nuestras propias conclusiones.
Una duda que se me planteó al final de El bosque oscuro, la segunda novela de esta seríe, es qué iba a contarnos Liu, ya que el final de esa novela me pareció brillante y perfecto. Sin embargo, recordando a Alan Moore, nada termina, siempre pasa algo nuevo al día siguiente. Y tras el aparente buen final de la Crisis Trisolariana, Liu nos muestra una sorprendente e impactante continuación. Pensaba que la raza humana lo iba a tener fácil, pero nada más lejos de la intención del autor.
Cheng Xin, la protagonista de esta tercera parte, más que una persona real simboliza el «buenismo» de la raza humana que a menudo a tenido que pagar precios muy altos al enfrentarse ante la fría realidad de los totalitarismos que han cometido atrocidades durante siglos y los siguen cometiendo en el futuro. Sin embargo, por mucho sufrimiento al que nos enfrentemos, parece que Liu muestra que lo único que tenemos son nuestros valores, y si los abandonamos con tal de sobrevivir, dejaremos de ser seres humanos. Casi parece entreverse que es mejor morir como hombre que vivir como un animal.
El fin de muerte quizá no sea la mejor novela de Liu, pero sí me ha parecido una gran lectura y un muy buen final de la historia.
Este verano he aprovechado para disfrutar de un montón de lecturas. Como se me están acumulando voy a aprovechar el formato de reseñas express para hablar de tres interesantes series independientes americanas.
SOUTHERN BASTARDS Vol. 6, de Jason Aaron, Jason Latour y Chris Brunner
¿De qué va? Si Coach Boss controla Craw County es por una razón: Hace que el equipo de football del instituto gane partidos. Pero tras la peor derrota de su carrera, el entrenador debe poner toda la carne en el asador para seguir por delante de sus enemigos. Enemigos como Roberta Tubb, que ha venido a la ciudad con una ametralladora y algunas preguntas sobre cómo murió su padre. Este volumen recopila los números 15-20 de la serie regular.
Valoración: Los dos primeros tomos de Southern bastards son algunos de los mejores tebeos que he leído en mucho tiempo. Noir del bueno, duro, cruel y sin piedad. Sin embargo, el retraso en la publicación de las grapas que aparecen en tercer tomo, que buscaba ampliar el mundo de Crawl County mediante episodios centrados en diferentes personajes, hizo que perdiera un poco el hilo de la historia. De hecho, tuve que volver a leerme toda la serie antes de empezar este cuarto tomo para tener todas las piezas en su sitio.
La historia de este tomo sigue bien contada y se nota que hay un plan a largo plazo con los diferentes personajes. Y tampoco nada que decir del apartado artístico con Jason Aaron y Chris Brunner en el número de descanso de Latour.
El problema es que el final de este tomo pone las cartas sobre la mesa de lo que va realmente Southern Bastards. Esto no va de vencer a un mafioso de un pueblucho de mala muerte, sino de vencer al cáncer que consume el Sur. O al menos mostrarlo para que los lectores le reconozcamos. Y para ello Aaron comete una locura de guión imposible que rompe todo atisbo de «realismo» que la serie tenía hasta ese momento. Scalped rozó en varios momento la suspensión de credulidad con sus diferentes giros, pero siempre se movió en los terrenos de lo realista igual que series como The Shield o The Wire. Southern Bastards destroza esa barrera y se mete en terrenos imposibles e irreales, que van a provocar que aunque el tebeo pueda seguir estando muy bien, creo que no llegará a los niveles de Scalped. Y es una pena, porque Scalped es NOIR con mayúsculas, mientras que Southern Bastards ahora es solo un comic noir, no se si me explico.
De igual forma, la generadora de ese giro, Roberta Tubb no tiene una motivación lo suficientemente clara que justifique sus acciones, o al menos eso me pareció, provocando que el giro pase porque si. A no ser que Aaron tenga planeado hacerle un «Cuervo Rojo» al Entrenador Boss para compensar, no entiendo el giro. E incluso siendo así, creo que este giro está mal ejecutado y podría haberse hecho de otra forma mejor para evitar la locura.
En todo caso, seguiré leyendo esta serie a ver a donde nos llevan Aaron y Latour.
Puntuación: 6.5/10
LETTER 44 Vol. 6, de Charles Soule y Alberto Alburquerque
¿De qué va? La tierra será destruida. Stephen Blades, 45° Presidente de los Estados Unidos, lo sabe y sabe que no habrá forma de detenerlo. Él sabe que la tripulación del Clarke probablemente murió y las 666 personas que se suponía que iban a salvarse ahora no tienen ninguna posibilidad. El hombre más poderoso del planeta no puede protegerlo de su destino. Pero él no se dará por vencido. En esta emocionante conclusión de la serie premiada y aclamada por la crítica, el planeta está condenado. Pero, ¿acabará también con la humanidad?
Valoración: El último tomo de Letter 44 me ha parecido un final perfecto a la historia, sacando el optimismo que se vivió al comienzo de la era espacial incluso ante un apocalipsis que parece inevitable. E incluso Soule se «atreve» a regalarnos uno de los mejores comics de los últimos años reflexionando sobre la función del escritor como creador de historias que busca convertirse en inmortal a través de su obra. Un gran tebeo que fue totalmente inesperado, lo que hizo que su lectura fuera aún mejor.
En el apartado artístico, Alberto Alburquerque ha sido un correcto narrador de esta historia espacial. Su aportación a la obra no me ha enamorado, aunque al final lo asumes como artista. Sin embargo, no se si por el cansancio o los plazos de entrega, algunos números de este tomo me pareció que tienen un dibujo aún más apresurado y embarullado de lo habitual.
En todo caso, Letter 44 es una de las series más redondas de los últimos años, imprescindible para todos los amantes de la ciencia ficción espacial.
Puntuación: 7.5/10
Weavers, de Simon Spurrier y Dylan Burnett
¿De qué va? Tras un ataque a una cafetería relacionado con una guerra de bandas, Sid Thyme se convierte en la nueva incorporación de los Weavers, la brutal familia criminal que domina la costa este. Los miembros de este sindicato están obligados a ser leales al kingpin local debido al contacto con unas arañas sobrenaturales que otorgan poderosas y grotescas habilidades pero que controlan su consciencia. Una vez que se da cuenta de lo que es capaz de hacer, Sid busca descubrir la verdad detrás del misterioso ataque al bar. Pero no tiene mucho tiempo: cuanto más tiempo tenga la araña dentro de él, más leal se hará Sid con los tejedores y más difícil será escapar de su red de violencia y crimen.
Valoración: Simon Spurrier me parece uno de los mejores escritores británicos del panorama comiquero. Sabe siempre contar historias con un toque familiar a las que siempre añade un toque que aporta personalidad y que hace que sus comics no parezcan copias de otras historias. Weavers es un noir sobrenatural que recuerda a Infiltrados de Scorsese o la los típicas historias de investigación detectivesca que buscan resolver un misterio. Todo ello con toques de terror y giros impredecibles marca de la casa M. Night Shamyalan. Y sin embargo, tocando tantos palos diferentes, Spurrier consigue que su historia funcione.
Lo menos bueno de esta historia es el apartado artístico a cargo de Dylan Burnett. Estamos ante un artista de estilo feista cuya calidad es la esperable en un comic de Boom, es decir, por debajo de lo que estamos acostumbrados en Marvel, DC o Image. Burnett hace un trabajo solo correcto que mejora a medida que tu ojo se acostumbra a su estilo. Esto es una pena, porque alucino pensando los comics que hubieran podido salir en caso que Spurrier pudiera colaborar con los artistas super-estrella con los que trabaja, por ejemplo, Mark Millar.
En todo caso, Weaver globalmente es una buena lectura que puede agradar a los fans del noir y de las historias sobrenaturales.
Buscando lecturas diferentes para este verano, descubrí a Ann Leckie y su trilogía Imperial Radch de la que Justicia Auxiliar. Una buena novela que ha ganado todos los premios de la ciencia ficción y que he leído con curiosidad.
PUNTUACIÓN: 7/10
LA DESLUMBRANTE ÓPERA PRIMA QUE HA GANADO TODOS LOS GRANDES PREMIOS DE LA CIENCIA FICCIÓN: HUGO, NEBULA, ARTHUR C. CLARKE, LOCUS Y BSFA.
En un planeta helado y remoto, una soldado llamada Breq se está acercando al cumplimiento de su misión. En el pasado, Breq era Justicia de Toren, una crucero de batalla colosal con una inteligencia artificial que conectaba a miles de soldados que servían al Radch, el imperio que había conquistado la galaxia.
Ahora, un acto de traición la ha hecho pedazos y solo cuenta con un único y frágil cuerpo humano, numerosas preguntas sin responder y un ardiente deseo de venganza.
Ann Lecke ha escrito una interesante novela de ciencia-ficción que presenta un interesante concepto sobre unas Inteligencias Artificiales que controlan miles de cuerpos y tecnología para llevar a cabo sus funciones. Los cuerpos controlados por las IA no son humanos, sino que reciben el calificativo «Auxiliares». La destrucción de una nave de combate deja abandonado uno de esos cuerpos, lo que servirá para ver su búsqueda de respuestas y venganza, y también para entender qué es lo que nos hace humanos.
La narración se construye a partir del misterio del pasado de Breq y el misterio de lo que provocó la destrucción de su contenedor, la nave de guerra Justicia de Toren, jugando con una narración en paralelo en dos momentos temporales diferentes, el primero en el que Breq nos cuenta lo que pasó, utilizando diferentes puntos de vista de diferentes contenedores de Justicia de Toren, y otra en el presente en el que Breq pone en marcha su plan de venganza.
Justicia Auxiliar ha ganado todos los premios de la ciencia ficción existentes por su calidad, pero también por el acercamiento de género a los personajes de la novela. Lecke crea una cultura que en la que el género es totalmente paritario hasta el punto de que no se distingue al hombre de la mujer y carece de relevancia social. En este contexto, Lecke nombra a todos los personajes con pronombres femeninos independientemente del género al que pertenezcan, dado que el personaje de Breq en muchos momentos duda sobre este aspecto. Esto crea situaciones extrañas, dado que parece que todos los personajes de la novela son mujeres cuando no es el caso, de forma que la autora busca resaltar como en muchas obras de ciencia ficción las mujeres parecían estar completamente ausentes, o con un papel muy secundario, casi como floreros sin importancia en la historia.
La forma en que Lecke nos mete dentro de la mente de la IA y sus peculiaridades físicas me ha gustado bastante, aunque reconozco también que en algunos momentos la lectura se me hizo un poco farragosa, sobre todo en la primera mitad de la novela, en la que cuesta saber hacia donde se dirige la historia y cual es el objetivo que mueven a los personajes.
En todo caso, Justicia Auxiliar me ha perecido una interesante lectura que ofrece un punto de vista novedoso a las historias protagonizadas por IAs, que sirven para destacar los elementos que nos hacen ser humanos. Una buena lectura para este verano que me ha dejado con ganas de saber cómo continúa la historia.
Westworld , la serie de la HBO creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy a partir de la película de Michael Crichton de 1973, fue una de las mejores series de 2016. Tenía muchísimas ganas volver a disfrutar de esta serie, pero lamento decir que esta segunda temporada no ha estado al mismo nivel.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
La web de HBO España describe Westworld como una ambiciosa serie de ficción repleta de imaginación que eleva el concepto de las aventuras y las emociones fuertes a un nuevo nivel de peligrosidad. En el futurista parque temático conocido como Westworld, un grupo de androides-servidores se desvían de las secuencias programadas meticulosamente por los informáticos y adoptan un comportamiento anormal. Con un reparto espectacular encabezado por Anthony Hopkins, Ed Harris, Evan Rachel Wood, James Marsden, Thandie Newton y Jeffrey Wright, Westworld está basada en la película de 1973 escrita y dirigida por Michael Crichton (Parque jurásico), y ha sido creada para la televisión por los productores ejecutivos Jonathan Nolan (Interstellar, El caballero oscuro) y Lisa Joy (Criando malvas, Último aviso).
Tras la revuelta de los androides al final de la primera temporada, en esta segunda el Caos toma el control. Dolores (Evan Rachel Wood) prosigue su revolución contra los humanos, mientras Maeve (Thandie Newton) intenta recuperar a su hija de una vida anterior. Mientras, William (Ed Harris) el único humano dentro del parque que parece saber lo que el parque es en realidad, intentará desentrañar los secretos del doctor Robert Ford (Anthony Hopkins), el diseñador de Westworld.
Y en medio de todo este conflico, ¿qué le pasa a Bernard (Jeffrey Wright )? ¿Porqué parece estar viviendo dos vidas diferentes a la vez? Tal vez es que su mente está sufriendo un deterioro y no puede controlarla. O quizá es que sucesos ocultos hasta ahora estén luchando por salir a la luz.
Si no viste la primera temporada de Westworld, te recomiendo que dejes de leer ahora mismo, ya que aunque voy a intentar no spoilear nada importante, es inevitable hablar de lo sucedido al final de la temporada anterior. ¡Estáis advertidos!!
Empezando con lo que me ha gustado de esta temporada, Westworld vuelve a destacar en todo lo relativo a los aspectos técnicos: la fotografía, el diseño de producción y los efectos especiales tienen una calidad cinematográfica. Además, el casting al completo está entre los más acertados del panorama televisivo, así como la música. Y diría que la temporada va de más a menos, siendo los últimos tres o cuatro episodios los mejores de esta tanda.
Sin embargo, Westworld ha perdido en esta segunda temporada el equilibrio entre historia y estilo, apostándolo todo a atraparnos con su elegante estética y lo intrincado de su puesta en escena. Y lamento decir que en mi caso solo han conseguido provocar confusión e incluso aburrimiento mientras visionaba la parte central de la serie. Cuando te quedas dormido viendo un capítulo, es que no ha conseguido captar tu atención adecuadamente. Un día puede ser que sea culpa mía. Si pasa dos días seguidos, el problema probablemente sea que la serie no ha conseguido hacer click.
La narración fragmentada de la primera temporada para mí estuvo muy bien y fue parte de lo positivo y sorprendente de la serie. Además de conocer paso a paso cómo Dolores y Maeve consiguen despertar y adquieren consciencia, descubrimos el papel de los personajes humanos en la historia, en especial el Doctor Ford, su ayudante Bernard y el Hombre de Negro. Globalmente, la complejidad de la narración creaba un puzzle que deseabas que se completara. Y aunque no tenías todos los detalles, fue genial la sorpresa de conocer que William Delos (Jimmi Simpson) y El hombre de negro (Ed Harris) son la misma persona, sí estaba claro que estábamos viendo sucesos que ocurrían en el parque en dos momentos temporales diferentes. Con el añadido que la violencia y sexo explícitos eran un puñetazo al espectador para que se entendiera la tortura que los humanos causaban a los robots y como su levantamiento estaba más que justificado.
Sin embargo, en la segunda temporada la complejidad narrativa y la fragmentación temporal no consiguen enganchar, más bien al contrario, causa confusión y desconexión. Por un lado, en esta segunda temporada seguimos desde el principio a Bernard en dos momentos temporales: Justo a continuación del final de la primera temporada en la que la muerte del Doctor Ford a manos de Dolores inicia la revolución, y en otro momento posterior en que despierta en una playa a la que llegan las fuerzas de seguridad de Westworld para intentar acabar con la rebelión de los robots. La gran duda es ¿cuánto tiempo ha pasado entre una acción y la otra? ¿Estamos hablando de horas, días o meses?
Una de las principales sorpresas de la primera temporada fue que además del despertar de Dolores y Maeve, descubrimos como Bernard era también un robot creado a partir de los recuerdos del Doctor Arnold Weber, socio del Doctor Ford, que pensaba que era humano y que era tan complejo que nadie le había detectado.
La sorpresa de esta segunda temporada, que voy a evitar spoilear, queda sepultada en medio de un montón de idas y venidas de todos los personajes por Westworld y por los laboratorios humanos, sumado todo ello a la propia narración fragmentada hacen que no entiendas por qué un personaje ha pasado de un sitio a otro, y más importante, sin hacer que la trama avance.
Un ejemplo de esto es el personaje de Maeve. Al final de la primera temporada decide quedarse en Westworld para encontrar a su hija. Pues la resolución a su arco queda totalmente anticlimática y decepcionante, con el añadido que durante varios episodios la vemos en otra parte del parque ambientado en el Japón feudal. Visualmente, esta parte está super chula, pero mientras la veía me quedaba la sensación de que esto es puro relleno que no aporta nada al arco del personaje, más allá de ver que en Japón un robot igual que ella luchaba como ella por mantener a su hija a su lado. Algo muy bonito pero vacío de contenido.
Igual que Dolores, que tras iniciar una revolución en Westworld al final de la primera temporada, en esta segunda sigue buscando venganza contra los humanos con todos los medios a su disposición. Fin. Es cierto que conocemos más detalles de su pasado y su futuro, pero ella como personaje no la vi evolucionar para nada.
La primera temporada buscaba que el espectador empatizara con los robots y aceptara que pueden ser «humano» aunque tus recuerdos no sean reales. La orgía de violencia y sexo inicial estaba justificada para entender la tortura que los humanos infringen día a día a los robots en el parque. Sin embargo, toda la violencia de la segunda temporada es vacía porque no aporta nada a los temas principales de la serie, hasta el punto de convertir en risibles la segunda o tercera vez que los robots invaden los laboratorios matando a personal de seguridad. Y es que esta temporada nos muestra como el parque realmente era un banco de pruebas avanzado oculto para la mayoría de personal. Así, los robots buscan ser humanos, los humanos buscan cómo disfrutar de atributos de los robots como la inmortalidad.
Además, aunque los 4 últimos episodios son los mejores de la temporada, se pasan tres pueblos por el exceso de giros finales en el último episodio, algunos con muy poco sentido más allá del «shock-value» que busca provocar en el espectador. Agradezco la intención de que esta temporada sea un «game-changer» que lo cambie todo de cara a la tercera temporada, pero algunas inconsistencias han hecho que este final abierto me parezca un buen final para la historia del parque Westworld, ya que no me quedaron demasiadas ganas de continuar con esta serie.
Comparto el trailer de esta segunda temporada:
Globalmente, esta segunda temporada me ha parecido bastante peor que la primera, más confusa y confiando en que los numerosos giros finales dejen a la audiencia con ganas de más. En mi caso creo que han pinchado en hueso, aunque sí creo que este es un buen final para la historia. Recomendable para fans de ciencia-ficción y de obras de narrativa enrevesada.
Aprovechando mi suscripción a HBO pude ver la primera temporada de Counterpart, serie de ciencia ficción estrenada en los USA en el canal Starz, y que tiene como principal protagonista al excelente J.K. Simmons, esta vez por partida doble.
PUNTUACIÓN 6.5/10
Counterpart es una serie de espionaje sobre un misterioso mundo que se esconde bajo la superficie de nuestras vidas. Howard Silk (J.K. Simmons) es un modesto trabajador de una agencia de espionaje de las Naciones Unidas en Berlín. Cuando Howard descubre que su organización oculta el acceso a una dimensión paralela se ve envuelto en un mundo de intriga, peligro y traición donde la única persona en quien puede confiar es su otro yo del mundo paralelo. La serie trata temas como la identidad, el destino y el amor perdido planteando una eterna pregunta: ¿Y si nuestras vidas hubiesen sido diferentes?”.
Counterpart en una buena ciencia ficción que utiliza un interesante concepto, la existencia de dos tierras paralelas (que se sepan hasta este momento), para construir unos personajes complejos sobre los que quieres conocer más.
Sin duda el principal atractivo de la serie es ver por partida doble al excelente J.K. Simmons, y la verdad es que su interpretación es brutal. El Howard Silk de «Tierra 1», en un aburrido contable que vive una vida gris sin amigos, y que emplea sus horas libres en visitar a su esposa, ingresada en un hospital tras ser atropellada. Es un buen hombre que nunca ha roto un plato. Sin embargo, Howard Silk de «Tierra 2» es un cínico espía sin familia, que sabe mucho más de lo que cuenta, y que sientes en todo momento que está al control de la situación. Y en todo momento reconoces qué Howard estamos viendo, simplemente por el brillo y la intensidad de su mirada, y su expresión corporal. Es sin duda una actuación sobresaliente.
Counterpart ha sido creada por Justin Marks, escritor de la última versión de El Libro de la Selva de Disney, y su episodio piloto fue filmado por Morten Tyldum, director de The Imitation Game.
Su primera temporada de 10 episodios está ambientada en Berlín, capital del espionaje durante la Guerra Fría, lo que creo que es un gran acierto. Esta ubicación acentúa el feeling opresivo y la sensación de estar viviendo en un mundo que oculta muchos secretos.
Además de J.K. Simmons, también me han gustado el resto de reparto, formado por Olivia Williams como Emily, la esposa de Howard en tierra 1 y divorciada de él en Tierra 2; Harry Lloyd como Peter Quayle, Director de Estrategia en Tierra 1 que descubre que desde el otro mundo están planeando algo contra el suyo; Nazanin Boniadi como Clare, la esposa de Harry que tiene un papel crucial en la historia; o Sara Serraiocco como Nadia, una asesina de salta de Tierra 2 a la 1 con una misión que cumplir.
El tema de en qué momento se torció todo y si yo soy la mejor posible de mi mismo son temas muy presentes en toda la serie. Y también el hecho que aunque se crean muy diferentes, en el fondo las diferentes versiones son más similares de lo que ellos mismos se creen.
Además, hay un gran misterio relativo a la conspiración o conspiraciones, sus miembros y el objetivo que buscan, que se empieza a desarrollar en esta primera temporada pero que obviamente no se resolverá hasta la próxima/s temporada. Y es que desde Tierra 2 están atacando Tierra 1, pero en 2 creen que una epidemia de gripe que diezmo su mundo fue provocada por agentes de 1 que buscaban la destrucción de su mundo. ¿Es esto cierto? Sin duda, hay más de una conspiración en juego.
Si tengo que ponerle un pero a esta primera temporada es que la serie es super lenta en su parte central, hasta el punto que varias veces me quedé dormido viéndola. Vale que la he visto de madrugada, pero esto mismo no me pasó con Banshee, por ejemplo, que la vi exactamente a las mismas horas. Aún entendiendo que son conceptos diametralmente opuestos. En todo caso, debo reconocer que esta construcción de los personajes previa es lo que hace que el desenlace de los dos episodios finales sea satisfactorio, de forma que una fase se cierra, aunque se abre paso la siguiente parte de la historia.
Counterpart ha espezado lentamente, pero el final de esta primera temporada ha terminado a buen nivel. Espero que aprovechen la segunda temporada para descubrir más aspectos del misterio de estos dos mundos.
PUNTUACIÓN 6.5/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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