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Reflexiones de Domingo 24/2023: Sobre el adiós de Frank Castle (Castigador)

La etapa de Jason Aaron, Jesús Saiz, Paul Azaceta y Matt Hollingsworth en Castigador termina con el esperado adiós a Frank Castle. Hoy quiero reflexionar sobre esta etapa del personaje, pero también sobre la incomprensible decisión de Marvel Comics de renunciar a uno de sus personajes más populares.

Es el final de la historia más destacada que haya protagonizado jamás Frank Castle. La Mano, la resurrección de Maria, la lucha por la libertad, la lucha contra los enemigos de uno y otro bando… todo ha llevado a este momento. El Castigador nunca más.

Esta última etapa de Frank Castle como Castigador ha sido una serie de 12 números cuyo último ejemplar ha publicado Panini este mes de septiembre. La historia de Jason Aaron ha sido excepcionalmente dibujada por Jesús Saiz en la parte del presente y Paul Azaceta en la del pasado, con color del estupendo Matt Hollingworth.

Empezando por los aspectos positivos del comic, se nota que Aaron planteó toda su historia sabiendo el final desde el comienzo. Esta colección tiene una cualidad clara de comic autocontenido con un principio y un final inevitable y satisfactorio si piensas en el objetivo del comic, algo sobre lo que luego comentaré. Aaron conoce perfectamente a Frank Castle, sin ir más lejos escribió una estupenda etapa de 22 números en el sello MAX para adultos junto al artista Steve Dillon publicada tras la histórica etapa de Garth Ennis en el personaje entre 2010 y 2012. Y sabía la historia que tenía que contar para cumplir con el encargo de los editores.

La gran diferencia entre ambas etapas de Aaron guionizando a Punisher está en María, la mujer de Frank Castle asesinada junto a sus hijos hace décadas y ahora resucitada por La Mano. María es la gran sorpresa de este comic, teniendo un peso importantísimo en la historia en las dos líneas argumentales. En el presente mientras recuerda su pasado pero sobre todo cuando conocemos la relación que tuvo con Frank Castle mientras estuvieron casados antes de ser asesinados. Es curioso que el pecado que Castle cometió en la versión MAX de Aaron es que justo antes del atentado Frank iba a pedirle el divorcio a María porque quería volver a alistarse, dado que la vida civil y su familia no le interesaban. Sin embargo, en esta etapa en continuidad fue María la que quería pedirle el divorcio justo antes de ser asesinada. La diferencia es sustancial, dado que María no quiere que Frank tenga la excusa de su familia muerta como justificación de su sed asesina, al tener él su sed de sangre antes de sufrir el ataque de la Mafia, y no saber cómo relacionarse con su familia. El final empoderante de María, un personaje tridimensional con una interesante complejidad que la aleja de la típica «victima-florero» a las que tan acostumbrados estamos en el entretenimiento mainstream, en el que toma las riendas de su propio destino me parece uno de los elementos más satisfactorios del comic.

Pensando en el arco de Castigador, me gusta que Aaron plantee que Frank no se ha dejado corromper por La Mano y sólo les utilizaba como arma para conseguir sus objetivos, matar a cuantos más criminales mejor. Leyendo los comics mensualmente surgía la posibilidad que Marvel estuviera planteando convertirle en un supervillano al final de esta historia, y al menos en eso me alegro que la historia de Castle no fuera por ahí. En ese sentido, el último número en el que Frank es «juzgado» por otros superhéroes también me gusta bastante, al no sentirse mal por sus actos ni considerar que tenga que disculparse por ellos. «Siempre fui yo, no me han lavado el cerebro ni poseído, mis actos siempre han sido míos» le lanza a Stephen Extraño. También expone la hipocresía de Logan (Lobezno), ya que él es igual de asesino que Castle. «Mátame si quieres, pero después mátate a ti mismo», le suelta, exponiendo a las claras que para Marvel algunas muertes sangrientas son aceptables, sobre todo en lo referido a los mutantes, mientras que lo de Punisher es visto como inaceptable.

En la parte de aventura dentro del Universo Marvel, en mi opinión es comic funciona de maravilla. La lucha de Castle y La Mano contra Ares (el Dios de la Guerra) y su secta nos ha dejado momentazos super violentos que me han parecido una pasada. Y en los últimos números, su enfrentamiento contra otros superhéroes como Capitán América, Doctor Extraño, Viuda Negra, Lobezno y Caballero Luna son momentos típicamente Marvel que me hicieron disfrutar un montón. En este momento quiero destacar el dibujo de Jesús Saiz, que se muestra como un fuera de serie. Saiz con el color de Matt Hollingsworth nos regala unas páginas perfectas en narrativa y en las coreografías de acción, pero también en la parte de la caracterización de los diferentes héroes y villanos gracias a su estilo de lápiz fino que siempre muestra lo que pasa en la viñeta de la forma más clara posible. Me flipa la forma en que representa la violencia y cómo no se arruga con los momentos más gores, que superan lo que estamos acostumbrados a leer en un comic Marvel. La historia de Aaron está muy bien, pero el dibujo es casi mejor.

Y si Saiz se encarga de la vertiente superheroica ambientada en el presente de Frank Castle, aún es mejor el dibujo de Paul Azaceta para los flashbacks del pasado de Frank Castle y su mujer María. El estilo de dibujo de Azaceta con grandes manchas y un trazo más grueso que el de Saiz refuerza la sensación de tragedia ante lo que iremos conociendo. Azaceta es perfecto para crear una atmósfera noir en esta parte del pasado de los personajes, con momentos super dramáticos como en la primera muerte de Frank siendo niño o cómo fue cayendo en una espiral de violencia que parece inevitable. He criticado mucho los cambios aleatorios de dibujantes en los comics Marvel, pero esta decisión de alternar dos artistas para que cada uno cuente una parte de la historia en momentos temporales diferentes me parece un acierto. Es más, tener a artistas tan diferentes entre si como Saiz y Azaceta y que cada uno consiga enfatizar un aspecto concreto de la historia consiguiendo que el conjunto sea más redondo me parece un ejemplo de las ventajas que tiene el comic a la hora de contar una historia transmitiendo sensaciones y emociones diferentes.

En lo referido a la aventura que nos han contado, tengo que reconocer que me ha gustado este Castigador, y nos ha traigo a unos profesionales como la copa de un pino que han realizado el trabajo perfecto que se esperaba de ellos. En cierto sentido, el problema que le pongo a este comic no es tanto al comic en si sino lo que MARVEL quería que pasara en este comic, que es quitarse de en medio a Frank Castle, de forma que esta sea (de momento) su última aparición en el Universo Marvel en continuidad. Y aquí si que le veo muchos más problemas y elementos cuestionables.

En febrero publiqué la columna de opinión ¿Marvel Comics vs Punisher? tras la finalización del primer arco de la colección. En esa columna, que os invito a leer, ya comentaba que se notaba demasiado que la intención de Marvel era quitarse de en medio a Frank Castle porque consideran problemático al personaje de Punisher. La duda estaba en si le convertirían en supervillano o le matarían, pero de una manera u otra estaba claro que NO habría una nueva colección de Frank Castle una vez terminara este comic. Reconozco que no acerté en la parte que Frank al final no muere sino que se auto impone un castigo de destierro del planeta Tierra, viajando a Weird World para pagar por sus pecados allí. Pero en lo fundamental, si acerté que Frank Castle ya no sería nunca más el Punisher en la Tierra 616. (Nunca más es mucho tiempo en el universo Marvel, más bien hasta el próximo cambio de editori o editor en jefe).

El por qué de la incomodidad de Marvel hacia Punisher no es debido a que sea un personaje que mate, dado que numerosos personajes Marvel también lo hacen, empezando por el antes mencionado Logan. Masacre, el Motorista Fantasma, Blade, incluso Viuda Negra lo han hecho en alguna ocasión sin mayor problema por parte de otros héroes o del staff editorial de Marvel. El problema no son las muertes, aunque seguro que ver a un hombre blanco matar a criminales racializados como hispanos o afroamericanos generaba sarpullidos en las mentes bienpensantes y progresistas de alguno de los editores de Marvel desde hace tiempo.

No, el problema fundamental ha venido del mundo real, al utilizar su icónico logo del cráneo blanco personas inscritas ideológicamente como republicanas, desde policías a miembros de las fuerzas armadas americanas. Recuerdo la película El Francotirador de Clint Eastwood de 2014, y en este biopic de Chris Kyle, el tirador más letal de la historia del ejército de los EE.UU. que sirvió en Irak vimos como tanto él como sus compañeros lucían el emblema de Punisher del cráneo blanco sobre fondo negro en su indumentaria. En la sociedad super polarizada de los Estados Unidos post-Black Lives Matter, editores super progresistas han decidido que «al enemigo ni agua», y optaron la fórmula del cobarde al cambiar primero el logo al personaje para intentar desvincular a Punisher de los actos de estas personas, para acabar «jubilando» al personaje bajo la excusa de su «problemática naturaleza».

Aunque ya lo comenté en el post de ¿Marvel Comics vs Punisher?, hay que negar la mayor y el error de Marvel en ambas decisiones. En primer lugar porque por mucho que el último comic Marvel publicado muestre al personaje con una nueva indumentaria y un nuevo cráneo, la imagen del Punisher está ya en el subconsciente colectivo, y su cráneo blanco siempre será el símbolo de Punisher lo quiera Marvel o no. A lo que hay que añadir los 50 años de historias publicadas del personaje o las numerosas películas y series en las que se han estrenado, por ejemplo la exitosa serie de Netflix protagonizada por Jon Bernthal. Por mucho que a Marvel no le guste, ese es su símbolo. Y en lugar de intentar ocultarlo en un cajón, o peor, hacer que Ares lo lleve para intentar asociar este símbolo a un super villano, Marvel tendría que haber planteado una historia para reforzar que el personaje no es lo que algunos amantes de las armas miembros de la Asociación Nacional del Rifle quieren que sea, como forma de combatir lo que consideren que no es correcto.

Pero también la cagan al quitar de la circulación a Punisher en la persona de Frank Castle. Parto que el hecho que los superhéroes NO matan es una anomalía en el entretenimiento. Aparte que hay algunos que sí lo hacen. Superman y Batman nacieron en 1938 y 1939 inspirados y llevando un paso más allá la popularidad de los personajes pulp que si mataban sin que hubiera ninguna polémica al respecto. Es cierto que en los años 40, 50 y 60 los comics se dirigían a niños, a lo que hay que sumar el McCarthismo y la cancelación de la EC por culpa del Frederic Wertham y su «Seduction of the innocent» de 1954 que culminó en la creación del Comics Code Authority. Sin embargo, Stan Lee en los años 60 ya descubrió que sus comics eran leídos por adolescentes y universitarios, no sólo por niños pequeños. La explosión del comic adulto de los 80 y la creación del mercado de las librerías especializadas demostró que hay lectores de todas las edades que buscan contenidos variados también en el mundo del comic. Y en el ámbito del entretenimiento, las aventuras de acción siempre han tenido un papel destacado.

John McClane, John Wick, Rambo o Conan son personajes míticos super conocidos que han matado cuando su vida se vio amenazada. Los blockbusters de Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Van Damme, Seagal y tantos otros han sido las películas más populares para varias generaciones de espectadores. Y muchos de ellos son clientes potenciales del mundo del comic, como demostró que el primer ejemplar de BRZRKR de Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney de Boom Studios consiguió vender más de 600.000 ejemplares. Que en un momento en que las ventas de Marvel se encuentren en un momento dramático en que la editorial se ve obligada a publicar miniseries sucesivas porque casi ningún personaje aguanta una serie regular de 15-20 ejemplares, los editores renuncien a propósito de este segmento de comics de acción para adultos me parece una locura. Yo pensaba que Marvel estaba en el negocio de VENDER CUANTOS MÁS COMICS POSIBLES, pero no hay duda que estaba equivocado.

Hay otro elemento que merece la pena destacarse. LOS COMICS NO SON EL MUNDO REAL NI SON REALISTAS. Nunca lo han sido, a pesar de frases publicitarias míticas como que el Universo Marvel era «el mundo al otro mundo de tu ventana». En el mundo real Superman, Batman, Spiderman o Daredevil no podrían tener identidad secreta. Batman y DD hace años que habrían sido detenidos y cumplirían condena de cárcel. Por no hablar que la gran mayoría de héroes estarían muertos por un disparo de bala aleatorio disparado por don nadies. El universo Marvel es una fantasía escapista que presenta una realidad estilizada inspirada en aspectos del mundo real, no ha sido y nunca será realista. Y por esa lógica, que en el mundo real nuestro un policía torture a un detenido con un cráneo blanco en su manga no debería convertir a un personaje de comic con más de 50 años de vida en algo problemático, porque son cosas que no tienen nada que ver entre si. Y sin embargo, los editores de Marvel se han creído esta mentira. No sólo se la han creído, la han hecho suya y la han repetido una y otra vez hasta que han calado en cotorras que la repiten en todos los ámbitos, como Julián M. Clemente en todos los Spot-On del comic siempre que ha tenido ocasión.

Cuando en Julio Marvel anunció en la SDCC al nuevo Punisher, (Joe Garrison, un ex-agente de SHIELD retirado) ya estaba claro que Marvel pretendía retirar a Frank Castle, como así ha acabado sucediendo. En ese momento la etapa en USA ya había terminado, pero faltaban dos meses para poder leer el último número en España. La duda estaba en cómo se iba a realizar el retiro forzosa de Frank Castle. Y creo que es compatible que la decisión de jubilar a Frank Castle por parte de Marvel Comics me parezca lamentable, con que la ejecución me parezca buena gracias a los grandísimos profesionales que lo han llevado a cabo. En ese sentido, además del espectacular dibujo de Saiz y Azaceta, agradezco que Aaron haya confirmado una y otra vez lo bien que conoce al personaje, creando una historia notable en la que no me molesta que haya jugado o cambiado con algún elemento de la continuidad clásica. Puestos a retirar a Punisher, al menos lo ha escrito Aaron y no una Tini Howard de la vida.

Quiero pensar que este nuevo Punisher Joe Garrison será olvidado en un par de años y Frank Castle volverá a los comics en cuanto un editor con dos dedos de frente se atreva a publicar la nueva historia que Garth Ennis ha comentado en numerosas entrevistas que ya tiene escrita de Punisher Max. Un comic que en la actualidad no puede ser publicado dado el actual clima editorial en Marvel, más pendiente de no recibir críticas de odiadores que se quejan de comics que nunca hubieran comprado para empezar, que de los gustos de sus clientes actuales o pasados que por supuesto volverían a comprar un comic de Punisher protagonizado por Frank Castle. Por no hablar que si Disney+ estrena el año que viene (o el siguiente) una nueva serie de Punisher no me creo ni harto de vino que Marvel no publique una nueva miniserie con Frank Castle de protagonista para intentar rentabilizar el interés de la serie de televisión.

Frank Castle puede estar en otro planeta (o en otra realidad, más exactamente). Pero para sus fans sus comics siguen más vivos que nunca en nuestras estanterías y en nuestra memoria. Como digo, me parece terrible que se elimine a un personaje de comic no por aspectos puramente creativos sino porque los editores de Marvel piensen que es un personaje cuyos fans son republicanos, y al enemigo ni agua. Que es lo que lamentablemente acaba de suceder.

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Crítica de Los Vengadores 1 de Jed MacKay y C.F. Villa (Marvel Comics – Panini)

Tras el final de la etapa de Jason Aaron en Los Vengadores nos llega ahora el inicio de Jed MacKay en la colección, con el dibujante C.F. Villa y el color de Federico Blee. Y a pesar de un elemento flojo, el inicio creo que promete.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Jed MacKay C.F. Villa toman las riendas de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra. La estrella. El icono. La bruja. El constructo. El dios. El ingeniero. El rey. Un nuevo equipo de Vengadores se moviliza para hacer frente a cualquier amenaza para el planeta. Después de que Términus asome la cabeza, llegará un peligro que Los Vengadores conocen muy bien: el de un amigo. 

Jed MacKay parecía especializado en series de personajes «de segunda fila» dentro del ecosistema marveliano como Gata Negra, Caballero Luna y Doctor Extraño, pero con Los Vengadores confirma que puede escribir lo que quiera. En este arranque de etapa MacKay lo hace todo bien, presentando una amenaza a escala planetaria que justifica la unión del grupo, pero más importante es ver a Capitana Marvel tomar el mando y explicar por qué cree que esta alineación es la correcta. Tener a Iron Man, Thor, Visión, Bruja Escarlata, Capitán América Sam Wilson y Pantera Negra tiene un feeling clásico, aunque sea una alineación completamente novedosa, y creo que es un acierto. Tras un buen arranque, el cliffhanger final con la llegada de un villano clásico está genial (aunque en realidad no es una sorpresa pensando en el especial que MacKay escribió hace algún tiempo que sirve de alguna manera de preludio de esta etapa). Si un comic mainstream debe dejarte con ganas de más, este primer número de Los Vengadores cumple completamente su función.

Todo lo bueno que tiene la historia de MacKay queda lamentablemente lastrado por un dibujo de C.F. Villa que siendo generoso y no queriendo ir a hacer daño voy a calificar de montonero. Villa está super verde y no debería haber sido contratado como el artista principal de esta colección porque sencillamente no tiene el nivel que se espera del dibujante de LOS VENGADORES. Sus caras no transmiten nada, hay una peligrosa falta de detalles que en algunos momentos hacían parecer páginas abocetadas sin terminar, sus composiciones de página no resultan atractivas y, en general, todo transmite una sensación mediocre. Qué pena. Tener la maravillosa portada de Stuart Immonem aún hace que Villa quede más flojo en la comparación, porque sin duda al que queriamos es a Immonem.

El dibujo montonero es sin duda un problema para esta nueva etapa de Los Vengadores. Lo único con lo que puedo quedarme es pensar que Villa pueda mejorar a base de trabajar. Me hubiera gustado que este aprendizaje lo hubiera hecho en una serie menor, pero ojalá la mejoría se note en los próximos meses.

Comparto las primeras páginas del comics:

La nueva etapa de Los Vengadores tienen buena pinta gracias a la historia de MacKay, pero quedan un poco lastrados por un dibujo bastante montonero.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Superman: The Last days of Lex Luthor 1 de Mark Waid y Bryan Hitch (DC Comics)

Con algo de retraso me he hecho con el primer número de Superman: The last days of Lex Luthor de Mark Waid y Bryan Hitch, con tintas de Kevin Nowlan y color de David Baron dentro del sello Black Label. Y me he encontrado con un comic con vocación de convertirse en clásico del personaje, redefiniendo la relación entre los dos personajes de DC Comics.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Mark Waid y Bryan Hitch se reúnen para contar una historia centrada en su superhéroe favorito. Superman se entera de que Lex Luthor se está muriendo y quiere que el Hombre de Acero le ayude a encontrar la cura para lo que sea que esté causando su rápido declive. Mientras el mundo quiere despedirse de Luthor, Superman irá a los confines del universo, a través de diferentes dimensiones y a través del tiempo para salvar a su enemigo. Pero, ¿por qué quiere salvar a la persona que se ha pasado la vida intentando destruirle? ¿Será capaz de encontrar la solución?

Superman: The last days of Lex Luthor es una miniserie de 3 números editada dentro del sello Black Label, lo que significa que Waid y Hitch no tienen que preocuparse por elementos de continuidad que pudieran resultar contradictorios respecto a lo que nos quieren contar. Este primer número se publicó el pasado mes de julio, y es segundo no se publicará hasta noviembre, por lo que nos quedan varios meses de espera hasta poder leer la continuación.

Mark Waid es una autoridad en el mundo del comic mainstream, habiendo trabajado para ls principales editoriales, Marvel, DC, Fantagraphics, Event, Top Cow, Dynamite y Archie Comics. Su nombre está ligado a The Flash y Kingdom Come en DC, pero también a Capitán América, Los Cuatro Fantásticos y Daredevil para Marvel. Junto a estos trabajos más mainstream, entre 2007 y 2010, Waid fue Editor Jefe y posteriormente Director Creativo de Boom! Studios, donde también publicó sus series de creación propia Irredeemable e Incorruptible. Batman/Superman: Los mejores del mundo supuso su retorno a DC Comics, donde está desarrollando importantes historias, como el evento Lazarus Planet o el relanzamiento de Shazam! con Dan Mora. 

Hablar de Bryan Hitch es hablar de una institución en el mundo del comic. El artista y guionista británico consiguió su primer trabajo profesional para Marvel UK en 1987, cuando contaba tan sólo con 17 años. Tras trabajar con el guionista Simon Furman en Transformers y Death´s Head II en Inglaterra, dio el salto a Estados Unidos consiguiendo numerosos encargos en Marvel y DC durante los años 90, unos años en los que su estilo estaba claramente influenciado por Alan Davis.

El salto de calidad de Hitch tuvo lugar a partir de 1997 con su colaboración con Warren Ellis, primero en Stormwatch y luego en The Authority, creando 12 números entre 1999 y 2000 que son historia del comic al inaugurar un estilo de narración cinematográfica que popularizó el término widescreen aplicado al mundo del comic, planteando una acción más-grande-que-la-vida como nunca antes se había visto en un comic. Tras Authority, Hitch se asoció con Mark Millar para crear The Ultimates entre 2002 y 2007, comics que sirvieron de influencia para las películas de Marvel Studios y que son por derecho propio uno de los ¿5 mejores comics? de Marvel del siglo XXI.

Tras The Ultimates volvió a trabajar con Mark Millar en una etapa de 4 Fantásticos, y ha alternado encargos para Marvel y DC. Además, en 2012 creó su primer obra de creación propia en Image, America’s Got Powers, creada con el guionista Jonathan Ross. Durante ese periodo sufrió un problema con los plazos de entrega debido a su increíble detallismo y a su incapacidad de considerar terminado el trabajo, algo que por suerte ha sabido corregir en los años siguientes. De esta forma, en los últimos años ha publicado sin fallo los 12 números de Hawkman (2018-19), los 12 de la serie The Batman´s grave de nuevo junto a Warren Ellis (2019-20), y 16 números de Veneno con Al Ewing y Ram V para Marvel. Esta miniserie marca su retorno a DC Comics, aunque en la vertiente de trabajo de encargo, no habiendo firmado ningún trabajo de exclusividad con nadie.

La verdad es que esta reseña va a resultar un tanto redundante, porque en realidad con decir «Superman + Mark Waid + Byan Hitch» ya debería ser más que suficiente para vender este comic. Waid es uno de los grandes escritores de DC Comics, con comics como Kingdom Come que son historia viva de la editorial, por no hablar de su Flash y tantos otros comics. Waid y Hitch ya colaboraron hace un montón de años en DC con el especial de tamaño extragrande JL: Heaven´s ladder, al que siguió una estupenda etapa en la JLA. Que ambos autores hayan podido volver a colaborar me parece un noticia bestial. De hecho, hace unos meses ya comenté que este comic era uno de los que más ganas tenia de leer este año.

Waid ha expresado en multitud de ocasiones que Superman es su personaje favorito, y en esta miniserie plantea un estudio psicológico de Superman y su principal villano, Lex Luthor. La sensación que estamos ante un comic con vocación de clásico revolotea en todo momento, al reforzar la idea que Superman es el mejor héroe no por sus superpoderes, sino por sus fuertes convicciones morales y su intención que nadie muera si él puede evitarlo. Incluso un villano. Incluso EL villano.

En el reinicio de Superman que John Byrne realizó en 1986 se establecía que Superman conoció a Lex cuando llega a Metropolis, no en Smallville. Sin embargo, en series de televisión como Smallville sí planteaban que Clark Kent y Lex Luthor se conocieron de críos en el pueblo de Kansas. Waid usa el formato y la libertad que le da el sello Black Label para coger aquellos elementos que más le interesan para su historia, contando una historia que muestre su conexión en Smallville, siendo las dos personas que más solas se sentían por sus habilidades especiales. Clark sus poderes y Lex su inteligencia desprovista de empatía.

Waid alterna momentos en el presente con escenas de la juventud de Clark contadas a modo de flashbacks intercalados en la historia principal. Por lo mostrado en las primeras páginas parece que conoceremos una inesperada conexión entre ambos, con un suceso de su pasado del que Clark se siente culpable. Aunque hay algunos momentos espectaculares para que Hitch se luzca, luego los comento, la verdad es que estamos ante una historia bastante intimista que ahonda en la psicología de ambos, haciendo el propio Superman de narrador de la historia cuando conocemos las situaciones de su pasado con Lex.

Aparte de este análisis de ambos personajes, parece que Waid está también en modo enciclopédico, planteando una historia que le permita visitar los principales hitos de Superman, De momento en este primer número vimos la Fortaleza de la Soledad, la ciudad embotellada de Kandor y la Zona Fantasma, tengo ganas de ver por donde continúa la historia. La verdad es que tras leer este primer número, las ganas de leer el segundo número son máximas.

En lo relativo al dibujo, Bryan Hitch se encuentra en un momento de plenitud creativa envidiable. Para esta miniserie Hitch colabora con Kevin Nowlan en el entintado y David Baron en el color. Nowlan y Hitch ya han colaborado en el pasado, por ejemplo en la miniserie The Batman´s grave con Warren Ellis, y el estilo de Nowlan creo que ajusta muy bien con los lápices de Hitch, si bien Nowlan tapa un poco las caras del dibujante para mostrar las suyas.

Dentro de la cualidad casi intimista de la historia de Waid, The last days of Lex Luthor nos trae al Hitch más arquitectónico y espectacular. Los protagonistas transmiten todo su carisma y personalidad. En el caso de Lex, su personalidad malsana. Pero todo ello viene embellecido con unos dibujos alucinantes con un nivel de detalle casi insultante comparado con la media de lo que DC publica cada mes. El primer ataque de Lex, la llegada a la Fortaleza de la Soledad o la ciudad de Kandor permiten a Hitch lucirse con un detallismo y una espectacularidad al alcance de muy pocos artistas.

Se nota que Superman es un personaje importante también para Hitch, porque este comic tiene un plus en el dibujo que no sentí leyendo Veneno. Y mira que Hitch me gustaba mucho allí, pero creo que este primer número está soberbio. La edición Black Label es un comic de tamaño mayor que el comic-book, y una extensión de 48 páginas. La mayor extensión permite a Waid crear su historia con un ritmo diferene al de los comics de grapas normales, y explica que Hitch necesita más tiempo para dibujar cada número. Y de nuevo, diría que Hitch está dando el do de pecho con este encargo de DC. En este sentido, el formato de página mayor ayuda al lucimiento de Hitch, al tener más espacio para contar la historia de la forma más espectacular posible, pero sin olvidarse de los momentos más intimistas de Clark y Lex.

Cuando te encuentras un comic tan bien escrito y dibujado, es obligatorio leerlo primer y recomendarlo a continuación.

Comparto las primeras páginas del comic:

Superman: The last days of Lex Luthor apunta a clásico absoluto gracias unos autores en estado de gracia. El disfrute ha sido total.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Radiant Black vol. 2 de Kyle Higgins y Marcelo Costa (Image Comics – Norma Editorial)

Segundo volumen de Radiant Black de Kyle Higgins, Marcelo Costa y varios autores, publicado por Image Comic y Norma Editorial en España, en el que conoceremos a los nuevos poseedores de las armaduras Radiant y a su primer gran villano que anticipa un conflicto a escala galáctica.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

CONTINÚA LA SAGA SUPERHEROICA DEL MOMENTO

Fuerzas cósmicas han llegado a la Tierra, desesperadas por reclamar los Radiants, y lo único que se interpone en su camino es Radiant Black y sus inesperados nuevos aliados. Además, Marshall toma una decisión dramática que le envía a un lugar más allá de la imaginación y que podría cambiarlo todo… de nuevo. ¡Para los fans de Invencible o Power Rangers, llega el esperado segundo volumen de la serie del aclamado guionista Kyle Higgins y el dibujante Marcelo Costa que reinventa los superhéroes para una nueva generación!

Esta segundo volumen recopila los números 7-12 USA.

Kyle Higgins es uno de los autores más vendidos del New York Times, conocido por su trabajo en los títulos de Batman de DC Comics, así como por sus aclamadas reinvenciones de Mighty Morphin Power Rangers para Boom! Studios y Ultraman para Marvel Comics. RADIANT BLACK es la cuarta serie de Kyle para Image Comics.

Marcelo Costa es un dibujante y colorista de cómics brasileño que ha trabajado en comics como Mighty Morphin Power Rangers y Firefly para Boom! Studios, Hidden Society para Dark Horse y SELF/MADE para Image Comics. RADIANT BLACK es el primer trabajo como dibujante de Marcelo para Image Comics.

Lo que más me gustó del primer volumen de Radiant Black fue el giro alucinante que Higgins y Costa plantearon en su cuarto número a una historia que había empezado de forma bastante convencional dentro del sub-grupo de historias de chavales que se encuentran armaduras misteriosas provinientes del espacio. Este segundo volumen empieza justo después del cliffhanger del número 5, con dos números que son puro combate. Y dentro que hay varios puntos chulos y alguna sorpresa interesante, el dibujo creo que no ha ayudado a destacar cómo se merece la historia de Higgins.

En positivo, el giro del primer volumen dio un protagonismo sorprendente a Marshall, el amigo de Nathan, el joven que encontró la armadura Radiant. Marshall se convierte en la sorpresa positiva de este comic y su crecimiento e interés aumenta con cada grapa que pasa. En la parte de los personajes, creo que Higgins hace un buen trabajo, en especial en los números 9, con una historia que resume un año en la vida de Marshall con múltiples repeticiones, y el 10 con el viaje a Existence, un lugar más allá del tiempo y el espacio. Además, el número 12 que cierra este segundo volumen se usa igual que pasó en el primero a modo de fill-in para mostrarnos el origen de Radiant Pink. Y aunque la historia de Radiant Red del volumen anterior me gustó, esta me resulta super chorra, y además queda lastrada por un dibujo poco adecuado.

Si hablo de lo positivo, destacaría que la historia de Higgins parece que ha aprendido de Robert Kirkman, no dejando que la historia pare en ningún momento y provocando que todo cambie de número a número. Sin embargo, dentro de lo positivo del número 9, también creo que en ese número no acaba de clavar el aspecto super heroico, mostrando unos esbozos de combates contra enemigos indeterminados que no me han funcionado demasiado. Además, dentro que se intuyen muchos elementos, la narración de Higgins se mantiene igual un pelín demasiado ambigua, manteniendo de momentos la mecánica de plantear más preguntas que responderlas. De momento al estar en el segundo volumen no es nada especialmente problemático, pero espero que en el siguiente volumen empiecen a dar respuestas y que estas sean satisfactorias.

A los cambios de dibujantes hay que sumar que Higgins cuenta con ayuda en los guiones de los números 11 y 12, coescritos respectivamente por Joe Clark y Meghan Camarena. No se el motivo de esta colaboración, pero esta colección de Image empieza a parecerse mucho a cualquier trabajo de encargo de Marvel o DC. Por cierto, en los volúmenes de Radiant Black se incluye la traducción del idioma alienígena, pero reconozco que no me he molestado a traducir las frases que aparecen. No se si son elementos claves en la historia o estamos ante un gimmick sin mucha gracia.

Leyendo Radiant Black me di cuenta que gran parte de mis problemas residen en el dibujo de Marcelo Costa. Ya en mi reseña del primer volumen comentaba que Costa me parecía sólo correcto, al no tener un estilo o una narrativa que me gustaran especialmente. A pesar de sus potentes splash-pages, que son lo mejor que tiene, en varios momentos me he encontrado con dudas sobre lo que había pasado dado que su dibujo no es nada claro. Lo peor que se le puede decir a un dibujante mainstream que intenta ganarse la vida con los superhéroes.

En el primer volumen Costa dibujó los 4 primeros números, dejando a Eduardo Ferigato y Darko Lafuente la realización de los números 5 y 6 a modo de fill-in. En este segundo volumen el baile de dibujantes se mantiene, ya que Ferigato dibuja y colorea el número 9 y French Carlomagno con color de Mattia Iacono realizan el 12. En el color también hay un baile bastante injustificado de artistas, ya que Natália Marques colorea los números 7 y 8, Ferigato se colorea a si mismo en el 9, Igor Monti y Sabrina Del Grosso se encargan del 10 y Mattia Iacono colorea los números 11 y 12. Ferigato no me parece que lo haga mal en el episodio de «un año en la vida de…», en algunos aspectos narra mejor que Costa, pero al que si he visto muy muy flojo es a French Carlomagno en el dibujo del número 12.

Reconozco que puedo estar malacostumbrado y esto que voy a decir es un poco injusto, pero leer Radiant Black después del Big Game 2 de Pepe Larraz, World´s Finest de Dan Mora o Kroma de Lorenzo de Felici ha provocado que le vea todas las costuras a los problemas de narrativa de Costa y sus artistas sustitutos. Hay veces que el dibujo mejora la experiencia lectora y con ello la historia del guionista. Lamentablemente Radiant Black NO es uno de esos comics.

En mi opinión, uno de los hechos diferenciales en los que los comics de creación propia (de Image y otros) superan a los mainstream de Marvel o DC es precisamente la potencia que da tener una unidad gráfica a lo largo de toda la serie. Si esto se pierde como es el caso de Radiant Black, al final será un comic mejor o peor pero con los mismos vicios que los de las Dos Grandes. Y eso no es para nada una buena noticia. En mi opinión, lo ideal sería que Radiant Black se tomara un mes de descanso (o los que sea) entre arcos para que todos los creativos recarguen las pilas, pero obviamente queda claro que en este caso los autores prefieren sacar el comic a costa de lo que sea. Y para mi es una mala decisión. De hecho, yo estoy comprando los tomos, me daría igual tener una mayor espera si con eso tuviéramos unidad gráfica.

Por fortuna, debo reconocer que la previsión de una guerra intergaláctica en el horizonte y tener a unos protagonistas interesantes consiguen mantenerme con ganas de seguir leyendo este comic. De hecho, confirmo que voy a comprar el tercer volumen porque quiero saber cómo continúa la historia. Sin embargo, reconozco que la idea de comprar todos los comics que componen este Radiantverse se está desinflando de forma clara a medida que leía este comic.

Comparto algunas páginas del comic:

Radiant Black es un buen comic de superhéroes, pero me quedo con la sensación que no es tan bueno como me gustaría, y que en varios momentos el dibujo resulta clave para esta sensación.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Damn them all vol. 1 de Si Spurrier y Charlie Adlard (Boom Studios)

Tenía ganas de leer Damn them all, la nueva serie de Boom Comics creada por Simon Spurrier y Charlie Adlard, con color de Sofie Dodgson, que proponía una renovación del concepto de John Constantine y en general los antihéroes británicos que nos defienden frente a las fuerzas sobrenaturales.

PUNTUACIÓN: 5/10

Descubre una nueva y terrorífica serie sobrenatural del equipo creativo super estrella formado por el escritor Simon «Si» Spurrier (Step by Bloody step) y el dibujante Charlie Adlard (The Walking Dead).

Conoce a Ellie «Bloody El» Hawthorne: ocultista a sueldo. Tras la muerte de su tío Alfie, un infame mago y detective ocultista, los 72 demonios del Ars Goetia son liberados misteriosamente de su reino infernal. Ahora depende de Ellie localizar a cada uno de estos demonios exiliados y condenarlos de vuelta al Infierno por cualquier medio necesario… agua bendita, conjuros, o simplemente su fiel y oxidado martillo.

Mientras tanto, Dora, una detective traumatizada por los mismos sucesos que Ellie, sospecha de la prematura muerte de Alfie. A medida que se desatan nuevos terrores, las dos son testigos de extraños cambios en el panorama político de Gran Bretaña: una locura galopante infecta a la población. La intromisión de Alfie ha convertido el reino de los mortales en una pesadilla, así que depende de ellas el arreglar las cosas… con la eternidad en juego.

El legendario dibujante de The Walking Dead Charlie Adlard se une al guionista de Step by bloody step Simon Spurrier para ofrecer a los lectores el nuevo antihéroe ocultista más macabro y tenaz desde John Constantine.

Este volumen recopila Damn them all #1-6 USA, publicado por Boom Studios.

John Constantine es uno de mis personajes de comic favorito desde siempre. Hellblazer el protagonista de la serie para adultos de Vertigo, no la versión edulcorada que nos están intentando colar en los últimos años en los comics de DC Comics. Así que cuando leí que Simon Spurrier y Charlie Adlard se unían en una serie de Boom con la que buscaban recrear de alguna manera el espíritu del Constantine de los 80, mi alegría no podía ser mayor.

Por un lado, Charlie Adlard es un dibujante modélico que se mantuvo más de 12 años dibujando The Walking Dead manteniendo la periodicidad mensual sin fallo, con algunas etapas publicadas quincenalmente. Adlard es un dibujante estupendo, si bien no espectacular, que aseguraba una consistencia gráfica notable para este comic.

A esto hay que sumarle al guionista Simon «Si» Spurrier, un escritor notable que me gusta mucho en Marvel, sobre todo centrado en «su» personaje fetiche Legión, pero que me gusta incluso más en su vertiente de escritor indy, con comics chulísimos como Step by bloody step, Six-Gun Gorilla, The Spire o Coda.

Analizar Damn them all va a ser un poco complicado. No puedo decir que sea un mal comic, pero si que no es lo que yo esperaba (sin tener claro qué esperaba exactamente), y que se me ha hecho bola y me ha costado terminar de leerlo. Un primer problema que le he encontrado es que Spurrier convierte este comic casi en una novela ilustrada con unos textos exageradisímamente largos. De hecho, una de las señas visuales de este comic es que en muchos momentos la página se corta para dejar un espacio para los textos con la voz en off de Ellie (y Dora cuando corresponde) que nos van contando la historia desde sus puntos de vista. De alguna manera los textos son los que de verdad presentan al lector este Londres en el que lo sobrenatural se combina con las organizaciones mafiosas, quedando el arte como un compañero subordinado, cuando debería ser al revés, que fuera el dibujo el que contara la historia. Igual estoy siendo un poco exagerado con esta apreciación, pero como digo he leído en inglés un montón de comics de Spurrier y jamás tuve sensación de que me estaba pegando un tostón expositivo detrás de otro.

La idea de unos demonios que han salido del Infierno y se encuentran en la Tierra a través de unas monedas de oro que pueden ser poseídas por gente normal es algo que me recordó a las novelas de Harry Dresden de Jim Butcher. De hecho, un par de novelas de Butcher tenían exactamente ese argumento con los Denarios como enemigos. Y entiendo que Butcher seguro se inspiró en otras obras previas que tratan este tema de demonios encerrados en objetos de la vida cotidiana, pero me parece curiosísima que la idea clave que justifica todo el comic no me haya resultado enteramente original. Obviamente a partir de esta premisa luego Spurrier plantea algo totalmente diferente a lo que leí en las novelas de Harry Dresden. Siguiendo con los elementos familiares, el comic incorpora en cada grapa varias páginas de prosa para darnos información sobre los diferentes demonios que van apareciendo, así como se algunos personajes humanos. Estos textos en cierto sentido me recordaron las páginas de apoyo en las colecciones mutantes de Marvel, franquicia en la que él ha escrito Legión de X , resaltando la idea de «novela ilustrada» (exageradamente hablando) que significa un envoltorio que no me ha funcionado.

La protagonista Ellie Hawthorne es una antiheroina 100% John Constantine. De hecho, dado sus lazos con los mafiosos de Londres, que sea una heroina es algo que hay que coger con pinzas. Introducida al mundo de la magia por su tío Alfie, el mago más poderoso de Londres y mantenedor del orden con las esferas sobrenaturales, Ellie tiene sus intereses siempre en primer lugar. De niña veía la magia con ojos inocentes y puros, pero el tortazo de realidad que se dio la transformó en una persona cínica para la que los negocios van siempre primero. Junto a ella tenemos a Dora, una policía de Nueva Orleans traumatizada por un hecho de su pasado que tiene una visión de la vida y una actitud más positiva, que viajará a Londres al creer que la muerte de Alfie no fue un accidente. Dora empezará a colaborar con Ellie muy a pesar de ambas. Estas protagonistas me parecen dos personajes con muchas posibilidades sobre todo por el contraste existente entre ambas. Y digo esto incluso a pesar que la historia de Spurrier no me haya funcionado.

No todo es malo en el comic, obviamente. La construcción del mundo de la mafia de Londres con sus complejas relaciones y grupos, y la propia existencia de los 72 demonios del Infierno huidos significan un enorme trabajo de worldbuilding por parte de Spurrier, que transmite que ha puesto toda la carne en el asador para que este sea uno de sus grandes comics. Igual en este primer volumen la narración ha pecado de expositiva porque había mucho que presentar y luego en próximos volúmenes ya tendremos más acción y más momentazos sobrenaturales. Como en Breaking Bad, igual esta es la primera temporada que hay que pasar para llegar a lo bueno, no lo se.

Spurrier plantea un giro potente en el último número que justifica el título de «malditos sean todos» (Damn them all), resaltando que igual nadie merece ser salvado. Tras este primer volumen Ellie y Dora se han encargado de 2 demonios, por lo que quedan 70 por devolver al infierno. Eso significa que Spurrier puede plantear este comic todo lo largo que quiera en función de si van a tener que ir a por cada demonio individualmente o sin embargo acaba planteando una solución global para todos los demonios. Reconozco que ahora mismo no me ha quedado con ganas de saber cómo continúa la historia, pero igual es que el comic no me ha encajado e igual el año que viene con la relectura y sabiendo lo que es el comic y lo que no es me entra mejor. ¡Qué mal me sabe no haber conectado con este comic!

Comentaba al comienzo que Charlie Adlard no es espectacular, pero sin duda si que es eficaz, mostrándose con un gran narrador. El caso es que por lo que comentaba antes el guion de Spurrier no le ofrece demasiados momentos para su lucimiento, quedando muy constreñido por los larguísimos textos que incluso se comen secciones enteras de la página. Adlard realiza un buen diseño de personajes que los convierte en reconocibles y transmite sus personalidades, y no se arruga en los momentos sangrientos que nos ofrece el comic, pero globalmente su buen desempeño queda condicionado por la historia en si.

Tengo que comentar también sobre el color de Sofie Dodgson, que recibe ayuda de Shayne Hannah Cui. Una clave de esta historia es que la llegada de un demonio al plano terrenal provoca una alteración de la realidad. Esto se consigue mediante unos colores luminosos que además provocan que las figuras «normales» aparezcan difuminadas en la viñeta. Como idea creo que aporta una forma novedosa de presentar en un comic a seres sobrenaturales, pero como con todo en este comic más allá de la sorpresa inicial esta herramienta no ayuda a que la lectura sea sencilla o satisfactoria. Por lo demás, si exceptuamos estos momentos sobrenaturales, el color de Dodgson presenta una paleta de tonos apagados que tampoco ayuda a que el dibujo de Adlard destaque, quedando todo el conjunto bastante plano.

Mientras escribo estas líneas he vuelto a coger el primer volumen de Damn them all, y me doy cuenta que igual una parte del problema venga de la rotulación de Jim Campbell, que utiliza unas fuentes y unos tamaños de letra que se me hacen incómodo de leer. Igual me está empezando a fallar la vista (espero que no, porque me revisé la vista y me cambié de gafas hace apenas unos meses), pero también diría que la rotulación tampoco me ha parecido «reader-friendly» y desde luego no ha ayudado tampoco.

Por último, comentar también sobre la elección creativa de las portadas. En primer lugar hay que recordar que las librerías de comics están saturadas todas las semanas de nuevos comics, por lo que es imprescindible crear unas portadas que llamen la atención al lector por un motivo u otro. La forma para hacerlo en el caso de Damn them all ha sido crear una portada con un personaje en primer plano en el lado izquierdo de la imagen completando la portada con el título y un fondo prácticamente monocolor. Tengo que decir que estas portadas si son llamativas y desde luego se alejan de una imagen clásica de un héroe peleando contra un villano. Sin embargo, al final vistas en su conjunto en el tomo la verdad es que acaban resultando bastante monótonas. Aparte de la potente primera imagen con el fondo rojo, no tengo claro que el resto de portadas sean lo suficientemente potentes como para conseguir que un lector despistado pudiera querer comprar el número 2, 3 o 4, por ejemplo.

Reconozco que me ha quedado una reseña bastante negativa. Y como comentaba al comienzo, en realidad no es tanto que me parezca que sea un mal comic sino que no he conectado con casi ninguna de las decisiones creativas que se han tomado para la creación de Damn them all, empezando por la engorrosa historia de Spurrier, el color, la rotulación, las portadas o incluso la comparación con John Constantine, algo en que tampoco sale bien parado este comic. Eso si, Adlard creo que hace un buen trabajo dentro de todas las limitaciones a las que se enfrenta. Igual soy sólo yo, igual resulta que este comic le vuela la cabeza a mucha gente y se convierte en el favorito del fandom, pero de alguna manera no creo que esto vaya a suceder.

Comparto algunas páginas de primer número:

Y como bonus-track, el trailer que Boom ha preparado para apoyar la promoción de esta nueva serie:

Le tenía muchas ganas a este comic y me sabe mal que Damn Them All no me haya gustado todo lo que me hubiera gustado. Lamentablemente, me encuentro en la situación en la que no tengo claro que vaya a comprar el siguiente volumen a ver si la cosa mejora, porque no es un tema de bueno o malo, sino de que no he conectado con este concepto.

PUNTUACIÓN: 5/10

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