Panini ha publicado Klaus, comic de Grant Morrison y Dan Mora que cuenta el origen de Santa Claus en clave de historia de aventuras medieval con toques sobrenaturales.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Grant Morrison es uno de los escritores de comics de mayor éxito de las últimas dos décadas, y se ha ganado una reputación por su capacidad para renovar de manera efectiva a superhéroes como Animal Man, Batman y los X-Men. Pero cuenta además con una interesantísima biblioteca de obras «creator-owned» como The Invisibles, Nameless, We3 y Joe the Barbarian que demuestran que tiene un toque inimitable para dar un toque personal a cualquier proyecto, sin importar lo trillado que parezca.
En Klaus, Morrison imagina uno de los mayores mitos culturales de la historia, ¡Santa Claus! Ubicado en un oscuro y fantástico pasado de mito y magia, Klaus cuenta la historia de cómo llegó a ser realmente Santa Claus. ¿Dónde comenzó? ¿Cómo era él cuando era joven? ¿Y qué pasa cuando enfrenta su mayor desafío? Basándose en las raíces más salvajes de Santa Claus de la tradición vikinga y el chamanismo de Siberia, Morrison crea una historia de aventuras con toques sobrenaturales y terroríficos que puede ser leído por todo tipo de lectores. Y que tiene todo los elementos que esperamos de esta historia, como los regalos a los niños. Unido a visiones de seres sobrenaturales o alienígenas, algo habitual en la obra del escocés.
Una de las grandes sorpresas de este tomo es el excelente apartado artístico realizado por el costaricense Dan Mora, que nos regala algunas de las mejores páginas de este año. Mora tiene un trazo limpio y claro que permite seguir la historia sin necesidad de ller los bocadillos. Además, realiza unos fondos superdetallados que sobresalen sobre el típico tebeo de superhéroes. Y encima se encarga también del color. Si tuviera que poner un pero sería unas caras con toques un poco cartoon, aunque no es algo que me supusiera ningún problema.
Comparto a continuación las prímeras páginas de este tomo:
Klaus es un tebeo que cumple perfectamente su cometido de ofrecer una historia entretenida de origen de Santa Claus antes de que lo hiciera Disney, con un Grant Morrison que brilla a gran altura creando esta historia para todos los públicos.
Netflix ha apostado fuerte con Artered Carbon, su última serie de televisión basada en la novela Cyberpunk de Richard K. Morgan, consiguiendo un buen espectáculo.
PUNTUACIÓN: 7/10
Adaptación de la novela de Richard K. Morgan, Altered Carbon se desarrolla en medio del siglo XXV, una época en la que las personas ricas ya no mueren, sino que sus mentes y consciencias son transferidas de un cuerpo a otro. En la serie conoceremos a Takeshi Kovacs, un soldado resucitado en un nuevo cuerpo 250 años después de su muerte para intentar resolver un asesinato que acabará convertido en una enorme conspiración.
La serie ha sido creada por Laeta Kalogridis y tiene como principales protagonistas a Joel Kinnaman, James Purefoy y Martha Higareda.
Lo mejor y lo peor que tiene la serie es que intenta agradar al máximo público posible, empleando todas las armas televisivas a su disposición. Cuando acierta, acierta a lo grande, pero no siempre lo consigue.
En lo positivo, estamos ante una serie de gran presupuesto que se traslada claramente a la pantalla. Altered Carbon es super espectacular y cuenta con unas escenas de acción de calidad casi cinematográfica claramente influida en la estética de Blade Runner. La parte de ciencia-ficción, en la que Kovacs (Joel Kinnaman) tiene que asumir que se encuentra en un cuerpo diferente al suyo en un mundo en el que los ricos son inmortales que hacen lo que se les antoja mientras la gente normal sufre en super interesante. Igual que la forma en que conocemos su vida pasada, interpretada por Will Yun Lee. El que utilicen a dos actores para el mismo personaje me ha gustado mucho.
Me gusta también como la historia comienza, como toda historia de cine negro, en una aparente sencilla investigación de un crimen, que obviamente servirá para sacar a la luz un secreto mucho mayor. Esto sirve para resaltar la parte de crítica social de la historia, con un clara correlación al mundo actual en el que los ricos son cada vez más ricos mientras que la gente normal pagamos el precio.
El casting me parece además un gran acierto. Joel Kinnaman es la gran estrella que mantiene el interés en la historia, apoyado por una más que correcta Martha Higareda como la agente de policía Kristin Ortega, compañera del agente cuyo cuerpo lleva ahora Kovacs. James Purefoy interpreta a Laurens Bancroft, el magnate cuyo asesinato pondrá en marcha toda la historia. Todo el reparto me parece que realizan un buen trabajo.
Sin embargo, hay fases de la historia que se convierten en un culebrón por la relación sentimental y familiar de Kovacs que personalmente no me encajaron y que incluso se me hicieron muy aburridas. Además, hay un exceso brutal de desnudos y escenas de sexo más o menos explícitas que sinceramente no aportan nada importante a la historia y parecen como un reclamo chungo para un tipo de espectador al que le gusta ver perfectos cuerpos desnudos en pantalla. No soy para nada pudoroso en este aspecto, pero me han parecido excesivas.
En todo caso, los aspecto menos buenos no empañan las numerosas virtudes de Altered Carbon, una buena serie que triunfa cuando abraza los aspectos de ciencia ficción cyberpunk. Si la creadora de esta serie, Laeta Kalogridis, consigue ver esto, así como los elementos que no han funcionado de esta primera temporada, hay muchas posibilidades de que en caso de que Netflix de luz verde a una segunda temporada, esta sea aún mejor. Material tienen sin duda para hacerlo, ya que Richard K. Morgan escribió dos novelas más ambientadas en el mundo de Altered Carbon, Broken Angels y Woken Furies.
Comparto el trailer de esta primera temporada:
Altered Carbon es una entretenida serie de ciencia ficción que se ha quedado muy muy cerca de ser algo grande. Una serie de obligado visionado para todo amante de la ciencia-ficción futurista cyberpunk, pero que puede no encajar a otro público más clásico.
Este mes ha llegado el último número de Invincible, la excelente serie de Robertk Kirkman creada junto a Cory Walker, y que durante años ha sido dibujada por Ryan Ottley con colores de Nathan Fairbairn. La serie, editada por Image Comics en los Estados Unidos ha finalizado en su número 144 y creo que es un buen momento para recordarla y recomendarla.
PUNTUACIÓN: 9/10
Mark Grayson es el superhéroe adolescente Invencible. Era un estudiante de último año de secundaria con un trabajo normal a tiempo parcial y una vida normal, excepto que su padre Nolan es el superhéroe Omni-Man, el superhéroe más poderoso del planeta. A la edad de 17 años, Mark comienza a mostrar superpoderes, que provienen de que su padre es miembro de la raza Viltrumite, quien, según Nolan, es pionero de la galaxia en una misión de benevolencia e iluminación. Como Invincible, Mark comienza a trabajar como un superhéroe, con su padre actuando como su mentor, y conociendo a otros héroes. Mark trabaja ocasionalmente con un equipo de superhéroes llamado Teen Team, compuesto por Robot, Rex Plode, Dupli-Kate y Atom Eve.
15 años han pasado desde el comienzo de esta serie. Robert Kirkman es en la actualidad uno de los autores más importante en el mundo del comic gracias a su excelente The Walking Dead. Pero en 2003 no era más que un autor más que buscaba poder vivir de su sueño de trabajar en el mundo del comic.
Invincible fue su primera gran propuesta, un comic que buscaba transmitir el feeling fresco de los primeros comics de Spider-Man en un momento en que eso no podía encontrarse en los comics Marvel. Y para eso tenemos un tebeo que coge elementos del Hombre-Araña mezclados con Superman, para conseguir un tebeo que siempre ha transmitido originalidad y carisma.
La principal habilidad de Kirkman como escritor es que nunca aburre. En sus comics pasan siempre muchas cosas y a partir de una mezcla de elementos conocidos, rompe siempre con lo que se espera que debe ser un tebeo de superhéroes, de forma que ya en el primer año de la serie destruyó el status-quo y rompió con lo establecido, entrando en un terreno inexplorado que hemos seguido hasta su perfecto y satisfactorio final en 2018.
Otro tema a destacar es su perfecto apartado artístico. Cory Walker, el artista original, pecó en los primeros números de un dibujo muy simple que denotaba que estábamos ante un autor novel. Sin embargo a partir de que Walker abandonó la serie y fue sustituido por Ryan Ottley, la serie dió un salto de calidad espectacular. Ottley tiene un dibujo limpio y es un perfecto narrador. Además, no se asusta ante las sangrientas escenas de acción que Kirkman prepara para él, otro de los elementos que separan esta serie de otros comics convencionales.
144 números. El número justo para sus autores, y el momento justo para dejar la serie en su momento más alto. También en esto Kirkman, Ottley y Walker han roto los convencionalismos del mundo del comic, en los que se espera que los superhéroes se publiquen mes tras mes sin un final a la vista. Invincible ha terminado, y me alegro de haber podido acompañarle durante todos estos años. Sin duda, el mejor tebeo de super-héroes de la galaxia.
Star Trek Discovery me ha parecido una serie super entretenida que puede gustar a todo tipo de espectadores, sean o no fans del universo de Star Trek.
PUNTUACIÓN: 7/10
Ambientada aproximadamente diez años antes de la serie original de ‘Star Trek’ y desmarcándose de la línea temporal de los largometrajes, ‘Star Trek: Discovery’ sigue a la tripulación del USS Discovery según va descubriendo nuevos mundos y formas de vida.
La serie ha sido creada por Bryan Fuller (Hannibal, American Gods) aunque abandonó por diferencias creativas con la dirección de la CBS, tomando las riendas los showrunners Alex Kurtzman, Gretchen J. Berg y Aaron Harberts, con la colaboración del veterano escritor y guionista Akiva Goldsman.
Esta primera temporada de 16 episodios ha sido emitida por Netflix en España, y tuvo la particularidad de que fue estrenada con el método tradicional de un episodio semanal. La verdad es que seguirla semana tras semana se me hizo super raro, acostumbrado al binge-watching y a ver una serie a mi ritmo. A esto hubo que añadir el parón navideño de la mid-season, que nos dejó a los espectadores con un cliffhanger monumental.
En el aspecto técnico destaco la música de Jeff Russo, moderna pero a la vez respetando la sintonía original, y la fotografía de Colin Hoult, Glen Keenan, Darran Tiernan y Guillermo Navarro que al menos en los dos primeros episodios que sirven de piloto tienen una calidad cinematográfica. Esto es un primer elemento a destacar, ya que el problema que siempre he tenido con muchas series de ciencia ficción televisiva es que la falta de presupuesto provoca que la acción se vea barata y cutre. Esto no sucede en Star Trek Discovery, y la serie se ve perfecta en la pequeña pantalla.
Destaca también un reparto inclusivo y variado en el que sobresale la protagonista principal Sonequa Martin-Green, como la primera oficial Michael Burnham.
Junto a ella, Doug Jones, habitual de la filmografía de Guillermo del Toro, es Saru, el primer Kelpien en formar parte de la Flota Estelar. Además podemos disfrutar del carisma de Michelle Yeoh como la Capitana del U.S.S. Shenzhou Philippa Georgiou, y Jason Isaacs, como el Capitán del U.S.S. Discovery Gabriel Lorca.
Otros miembros de la tripulación con un papel importante son Shazad Latif como Ash Tyler, el Jefe de Seguridad del Discovery, hecho prisionero por los Klingons y que fue torturado durante meses, Anthony Rapp como Paul Stamets, el Ingeniero Jefe del Discovery, que mantiene una relación sentimental con el médico de la Nave en Doctor Hugh Culbert (interpretado por Wilson Cruz), siendo el primer personaje protagonista abiertamente gay de la serie. Y Mary Wiseman como Sylvia Tilly, una cadete que será la única amiga de Burnham cuando se incorpore al Discovery tras su paso por la Shenzhou.
Lo mejor de Star Trek Discovery es que crea una gran historia durante toda la temporada, pero consiguiendo que cada episodio cuente un capítulo cerrado, excepto en los casos de cliffhangers que continúan, obviamente. Pasan muchas, muchas cosas, y las sorpresas son constantes. De los 16 episodios, sólo hay 2 ó 3 un poco más flojos, pero el resto son super entretenidos y no te dan la sensación que sobre nada, todo es importante para la construcción de los personajes y la historia principal, no hay minutos de relleno como tuve que sufrir en series como Luke Cage o Runaways, por poner dos ejemplos recientes.
Dado que Discovery está ambientada antes de la serie original, no es posible que esta serie realice cambios radicales en este universo. Sin embargo, la historia y el misterio enganchan, y lo principal es conocer si los protagonistas sobrevivirán. Además, en mi caso, dado que no soy un gran fan, se me escapaban elementos que para un trekkie supongo que serían evidentes. Pero en mi caso, y entiendo que para cualquier espectador sería igual, nunca tienes la sensación de que me he perdido algo, toda la información de Discovery es más que suficiente para entender y disfrutar la serie.
Comparto el trailer de esta serie:
Star Trek Discovery me ha parecido una serie muy entretenida, al estar planteada para que no necesites saber nada de las películas o las series clásicas para poder disfrutarla. Un éxito en mi opinión, que la convierte en imprescindible para los amantes a la ciencia ficción espacial.
La forma del agua es el nuevo cuento para adultos creado por el director mexicano Guillermo del Toro, convertida en la gran favorita para los Oscars de este año.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
En un inquietante laboratorio de alta seguridad durante la Guerra Fría, se produce una conexión insólita entre dos mundos, aparentemente alejados. La vida de la solitaria Elisa (Sally Hawkins), una huérfana muda que trabaja limpiando el laboratorio cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto: un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido.
Escrita por Guillermo del Toro yVanessa Taylor, la nueva película del mexicano vuelve a introducirnos por la madriguera de conejo para llevarnos a un mundo oscuro y depresivo, los Estados Unidos de la Guerra Fría y la Caza de Brujas del McCarthismo. Frente al teórico optimismo de los 60, del Toro nos muestra un mundo en el que las mujeres eran silenciadas como si no existieran, el racismo corría rampante por todos los estratos de la sociedad y los homosexuales debían reprimir sus sentimientos por miedo a ser estigmatizados socialmente. A lo que habría que añadir el miedo a lo diferente, como podría ser un emigrante, que es lo que subyace de la aparición del ser acuático en el centro de investigación. Diría que estamos ante la película más reivindicativa de del Toro, que aprovecha para resaltar algunos de los problemas que aquejan a nuestra sociedad actual.
Lo mejor de la película como viene siendo habitual es la construcción de este mundo, que es un regalo para la vista. Ayudado por la excelente fotografía de Dan Laustsen, un sobresaliente diseño de producción de Paul D. Austerberry, dirección de arte de Nigel Churcher, decorados de Jeffrey A. Melvin y Shane Vieau y el vestuario de Luis Siqueira, los espectadores somos transportados inmediatamente dentro de la propuesta de Del Toro.
A esto hay que unir la excelente y emocionante banda sonora a cargo del gran Alexandre Desplat, uno de los músicos más en forma del mundo cinematográfico.
Además de los aspectos técnicos, lo cierto es que el reparto es otro gran acierto que consigue emocionarnos en muchos momentos. Me ha encantado la protagonista Sally Hawkins como la muda protagonista de esta fabula. Sin palabras nos muestra la determinación de la menuda joven, que tiene que luchar contra todo para salir adelante y para hacer lo que ella cree que es correcto.
Michael Shannon es el malvado agente del gobierno Richard Strickland que resume todos los males del hombre blanco de la época, un ejemplo de racismo, machismo, xenofobia con muy pocos matices.
Octavia Spencer es Zelda, una amiga que trabaja con Elisa en la limpieza de las instalaciones militares, yRichard Jenkins es Giles, el único amigo de Elisa fuera del laboratorio, un homosexual solitario al no encontrar su media naranja. A ellos añado a un sorprendente Michael Stuhlbarg como el Doctor Robert Hoffstetler, un científico que oculta un secreto y que no quiere que el ser acuático sea diseccionado.
Y por último, tenemos a Doug Jones como el monstruo, el único actor que se atreve a sufrir las interminables horas de maquillaje que del Toro necesita para crear este ser, a medio camino entre un animal salvaje y un ser mitológico. Un personaje que es un prodigio técnico increíble, haciendo real algo que sabemos que no lo es, mediante la combinación de maquillaje, protésis super realistas y efectos digitales para algunos elementos como los ojos. Globalmente, es otro de los hallazgos visuales de la película.
Hay sin embargo algunas cosas que no me han acabado de encajar. Me encanta la construcción del mundo de Del Toro, pero hay algunos elementos que en mi opinión no han funcionado. Por un lado, hay varias escenas de desnudos totalmente explícitas de la protagonista que me rompen el feeling de cuento que del Toro construye, aún siendo una fábula para adultos. Mira que no soy pudoroso para estas cosas, pero estas escenas rompen en parte la «magia» de la película.
Además, la propia historia y el villano sin matices me parecen demasiado obvios. Es muy poco sutil mostrar que el hombre blanco heterosexual sea el malo que oprime a mujeres, afroamericanos y homosexuales. De hecho, pensando en la película, diría que todos los blancos heterosexuales son representados como tontos o demostrando actitudes negativas. Y son las mujeres y las minorías las que hacen lo correcto. Como digo, me ha parecido muy poco sutil, aunque precisamente por eso entiendo que ha podido tener tantas adhesiones desde grupos sociales variados que al final votan sus películas favoritas para los Oscars.
Fruto de este interés en agradar a todo el mundo, los protagonistas viven encima de un viejo cine desvencijado y devoran películas clásicas que les alejan del mundo oscuro en el que tienen que vivir. Shirley Temple, el caballo Mister Ed y homenajes a películas clásicas como el musical Mardi Grass de 1958 parecen estar pensados para derretir incluso a los críticos más duros.
La propuesta artística de Del Toro tiene muchos elementos positivos, pero en este sentido me parece un concepto demasiado pensado para agradar a todo el mundo. Pensando en la película, es un cruce muy claro de»La Bella y la Bestia» se encuentra con «El Monstruo de la laguna» con unos toques de «Amelie», y a la hora de transmitir una historia original, se queda un poco en tierra de nadie.
Además, el final quizá era el único posible para crear la fábula, pero está contado de una forma que parece sacado completamente de la manga, para creando un deus-ex-machina de libro.
A pesar de todo lo anterior, creo que de las nominadas de este año, es la más completa y la que más posibilidades de conseguir más premios este año.
Comparto el trailer de la película:
La forma del agua me ha parecido una buena película que nos sumerge en un mundo diferente al nuestro, pero que no es tan buena como dicen los críticos. En todo caso, una película que merece verse en pantalla grande.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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