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Cine de Verano: La autopsia de Jane Doe, de André Øvredal

He aprovechado el flojo mes de Agosto cinematográfico para recuperar algunas películas que no pude ver en su día. Y tenía muchas ganas de ver La autopsia de Jane Doe, realizada por el director noruego André Øvredal y que ganó el Premio Especial del Jurado del pasado Festival de Sitges 2016. Y me ha parecido que el hype estaba plenamente justificado.

PUNTUACIÓN: 8/10

El dueño de una funeraria de una pequeña localidad, el forense Tommy Hilden (Brian Cox), y su hijo Austin (Emile Hirsch), que trabaja con él, reciben un día el cadáver de la víctima de un misterioso crimen: una bella joven que no tiene ninguna causa aparente de muerte. Ambos intentarán desvelar los intrigantes motivos del fallecimiento de la joven.

Además del premio de Sitges, La autopsia de Jane Doe ganó el año pasado el Premio de Mejor película en el Fantastic Fest y el 2º Premio (Premio del Público – Midnight Madness) en el Festival de Toronto. Lo curioso es que hasta que llamó la atención del director noruego André Øvredal, el guión de esta película, obra de Ian Goldberg y Richard Naing, estaba en la lista negra de guiones imposibles de vender comercialmente. El motivo era muy obvio, como su nombre indica, estamos ante una película de 86 minutos en la que asistimos en directo a la autopsia del cadáver de una joven. Un tema escabroso y complicado que Øvredal consigue que funcione gracias a unas grandes dosis de tensión fruto de los numerosos elementos sorprendentes y aterradores que los forenses van aprendiendo durante la autopsia.

Aunque supongo que lo sabeis, Jane Doe es el nombre que se les da en los Estados Unidos a las mujeres cuya identidad es desconocida, vivas o muertes, cuando son encontradas por la policía o las autoridades sanitarias. Esto hace que el propio título de la película destaque las dos preguntas fundamentales de la película: ¿Quién es Jane Doe? y ¿cómo murió? Otro dato interesantes es que aunque estamos ante un cadáver, que obviamente ni habla ni se mueve, está interpretada por la actriz Olwen Kelly. Øvredal comenta que quería que el público sintiéramos pena por esta chica y empatizáramos con ella, a la vez que nos transmitiera el mal rollo que los descubrimientos iban provocando en los protagonistas. Esto no se hubiera podido conseguir con un muñeco o un efecto digital, por lo que la muerta permanece en la camilla durante casi toda la película, mientras a su alrededor van pasando un montón de cosas. También es de agradecer que Øvredal ruede con buen gusto y mucho tacto, huyendo de cualquier connotación escabrosa y sexual que pudiera perjudicar el visionado de la película.

La asepsia de la morgue y el comportamiento frío y profesional de los Hilden durante la autopsia está perfectamente conseguido. No estamos ante un estudio de personajes, pero el guión consigue con dos pinceladas darnos los detalles justos para que podamos empatizar con padre e hijo. Brian Cox es un perfecto forense cansado tras una larga vida profesional, que intenta enseñarle el negocio a su hijo para que continúe la tradición familiar. Mientras, Emile Hirsch es su hijo Austin, que se debate entre su deber con su padre y el amor hacia su novia Emma (Ophelia Lovibond) y sus ganas de disfrutar una vida “normal”.

Quizá el único pero de la película es que tras una hora brillante, el guión cae en una serie de sustos de manual de película de terror que desmerecen algo la originalidad vista hasta el momento. Pero en mi opinión, la película sigue siendo de notable, como indica mi nota. Además, la película tiene la duración perfecta para lo que nos están contando. Sus 86 minutos están casi en el límite de lo admitido en el cine comercial actual, pero condensa a la perfección la trama y su resolución, y entiendo que todo lo que hubieran alargado hubiera sido “paja” sin interés que no mejoraría el producto tal y como fue estrenado.

Comparto el trailer de la película, pero te recomiendo que NO LO VEAS, y que veas esta original película ante de que alguien te spoilee más de la cuenta.

La autopsia de Jane Doe es una refrescante muestra de buen cine de terror que demuestra que el género sigue reinventándose año a año, y que todo fan a las películas de género debería ver.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crítica de Dunkerque, de Christopher Nolan

Christopher Nolan, el afamado director de The Dark Knight, The prestige o Memento, aborda en Dunquerke uno de los momentos claves de la 2ª Guerra Mundial para el Reino Unido, la evacuación de sus soldados de las costas francesas ante el avance alemán, en la que significa su primera aproximación al género bélico.

PUNTUACIÓN: 7/10

Nolan produce, escribe y dirige esta película con la intención de trasladar a la pantalla del cine unos hechos reales acaecidos en la 2ª Guerra Mundial, sin que el espectador piense que está viendo una película bélica tradicional. Unos sucesos de gran transcendencia histórica, como dice el cartel para España de forma un tanto exagerada: «El acontecimiento que marcó nuestro mundo». Me gusta más otro de los slogans, utilizado para los países de habla inglesa, que creo es más apropiado: “Cuando 400.000 hombres no podían llegar a casa, su hogar fue a buscarles”. Este último creo que refleja mejor los hechos que vemos en la película.

Dunquerke destaca principalmente por su apartado visual. Rodada con cámaras IMAX de 65mm, significa la segunda colaboración de Nolan con el director de fotografía Hoyte van Hoytema, con el que ya colaboró en Interestellar. Nolan planteó la película para ser vista en pantalla grande y lo cierto es que merece la pena. La película fue rodada en los escenarios reales de las playas francesas, utilizando aviones y barcos reales de la época y empleando a multitudes de extras que evitaran al máximo el uso de efectos visuales generados por ordenador. Y la verdad es que consigue algunas imágenes de gran belleza, unidos con interesantes escenas contadas mediante planos con perspectivas alejadas de los habitual, como por ejemplo la escena nocturna del hundimiento de un barco.

Nolan cuenta la historia con las imágenes y la dramática (y excelente) música de Hans Zimmer, que incluye un machacón tick-tack de un reloj que consigue crear en el espectador una creciente sensación de angustia ante la sensación de que el tiempo se les acaba a los soldados británicos. Por cierto, leí que la idea de insertar el reloj en la música fue también idea de Nolan, lo cual no me extraña en absoluto. Esta tensión se ve incrementada además por la narración fragmentada de Nolan, que salta de una situación a otra durante toda la película.

Y es que Dunquerke está contada desde tres puntos de vista, tierra, mar y aire, para ver este momento histórico desde las máximas perspectivas. Nolan forma un tapiz con acciones entrelazadas situadas en momentos temporales diferentes, que cobrarán un significado pleno cuando se conecten al final. Esta obsesión por crear una estructura narrativa compleja y contar la historia a través de los hechos, las imágenes y la música más que por los personajes son elementos característicos de la filmografía de Nolan, y en Dunquerke se elevan a la décima potencia.

En tierra, seguiremos durante una semana a Tommy (Fionn Whitehead), un joven soldado británico que intenta escapar de la playa, intentando cualquier estratagema a su alcance. Mientras, el Comandante Bolton (Kenneth Branagh) supervisa la evacuación desde el único malecón aún operativo para el atraque de barcos, aunque sabe que con los ataques de la aviación alemana y solo un muelle disponible, la evacuación es prácticamente imposible.

En el Mar, seguiremos el viaje de un día del barco del Sr. Dawson (Mark Rylance) hacia Dunquerke. Ante la imposibilidad de realizar una evacuación convencional, la Royal Navy movilizó a cientos (si no miles) de barcos de recreo para que ayudaran, dado que su poco calado les permitía a ellos sí acercarse hasta la costa. El viaje será corto pero muy duro, al ver de primera mano los efectos de los ataques de los submarinos y la aviación alemana a los indefensos barcos.

En el aire, Farrier (Tom Hardy) es uno de los pilotos de una escuadrilla de tres spitfires que intentan proteger a los convoyes de barcos del ataque de los aviones alemanes. No solo tiene que luchar contra fuerzas que les superan en número, sino también contra sus limitadas reservas de gasolina. La historia de Farrier transcurre en tan solo una hora.

Como es habitual en la filmografía de Nolan, los personajes son solo piezas que ayudan a formar el puzzle creado por su guión, pero en Dunkerque esto es llevado al extremo. Nolan no quiere que conozcamos quienes son los personajes ni qué sienten, solo que veamos las situaciones que tienen que sufrir. Por este motivo, los diálogos son mínimos ya que en palabras de Nolan, “…la empatía por los personajes no tiene nada que ver con su historia, por lo que no quería utilizar diálogo para contarla. El problema no está en quienes son, de donde vienes o qué sienten. La única pregunta que me interesaba de ellos era ¿van a sobrevivir? ¿o la próxima bomba les matará?…”.

Otro hecho unido a los personajes que demuestra como Nolan subvierte las estructuras del género bélico es que la película no muestra a ningún héroe, solo a personas anónimas que intentan sobrevivir frente a una situación límite sobre la que no tienen ningún control. De hecho, el único personaje cuyos actos le calificarían de héroe es el piloto interpretado por Tom Hardy, y no se le ve prácticamente la cara en toda la película. Los personaje por tanto no son personas, sino arquetipos. Y por si fuera poco, no es que no hayan héroes, es que tampoco vemos a los “villanos”, ya que en ningún momento se nos muestra a las tropas alemanas. Como mucho algún avión, pero sin verse su bandera. Una película bélica sin buenos ni malos y con personas que solo buscan sobrevirir. ¡Menudo cambio!

En este sentido, entendiendo las motivaciones de Nolan en lo relativo a historia y personajes solo puedo decir: ¡OBJETIVO CUMPLIDO!

Lo malo es que ahí radica el gran problema para mi de la película. Al no presentar personas sino engranajes de la historia, Nolan rompe mi conexión emocional hacia la historia. Dado que los personajes son intecambiables, me da igual lo que les pase, su vida o su muerte no tienen ningún impacto para mi, lo que convierte el drama en una sucesión de imágenes frías y sin alma. Unas imágenes muy bellas en muchos momentos, pero frías como el hielo. Más si cabe ante un hecho histórico conocido, que es que la evacuación tuvo éxito. Muchos murieron, si, pero más de 400,000 soldados británicos y franceses fueron salvados.

Lo cual me provoca la reflexión que el cine cerebral de Nolan cada vez encaja menos con mis gustos. No es un tema de si la película tiene errores de guión, que no los tiene, sino de las decisiones creativas que toma. Solo el personaje de Mark Rylance, el patrón del barco que acude al rescate me genera algún sentimiento, principalmente por la calidad interpretativa de Rylance, que saca oro de donde no lo había. En el lado opuesto, no es que Nolan tape la cara de Tom Hardy (el piloto), es que ¡en numerosas ocasiones no nos deja ver ni siquiera su mirada! Que es lo único con lo que Hardy cuenta para construir una personaje que se debate entre retornar a casa para repostar, abandonando a su suerte a sus compañeros, o quedarse a sabiendas que eso le condena a muerte.

Por otro lado, Nolan intenta realizar las imágenes de la forma más realista posible, lo que provoca que en la mayoría de situaciones, como por ejemplo los combates aéreos, rodadas en 70mm panorámico deberían ser la bomba y dejarnos a los espectadores sin habla. Cosa que no consigue. Esto ya le pasó a Nolan en Interstellar y en general en toda su filmografía, y reafirma una vez más su punto flaco como director son las escenas de acción.

Además, me llama la atención como algunos críticos que alaban como obra maestra a Dunkerque destacan el tono documental de Dunquerke y como Nolan evita conscientemente el crear sensaciones en el espectador mediante trucos “tramposos” como la conexión emocional con los personajes y una música sensiblera, poniendo el ejemplo de Spielberg con John Williams. Y lo cierto es que me parece que estas opiniones caen en la “trampa” tejida por Nolan, ya que el director británico SI busca provocar sensaciones en el espectador, solo que no con las herramientas de Spielberg. Las suyas son la música apabullante, la narración no lineal fragmentada o la tensión in-crescendo. Todo eso sí busca provocar una reacción de desasosiego y angustia en el espectador, no es para nada una fría narración documental.

Un hecho histórico que la película cuenta al final es que ante el hecho indudable de la humillante derrota que le supuso al ejército británico la retirada de tierras franceses, la sociedad inglesa supo convertir este suceso en una victoria, al entender que en esa situación, sobrevivir era ya un gran logro. Y como esta “victoria” de traer a los soldados a casa sirvió para que Churchill escribiera su histórico discurso de “lucharemos en las calles, lucharemos en las playas,…” que motivó a todo un pais. Pero Nolan no muestra ni a Churchill ni a ningún alto mando, ya que no quiere quitar el foco de las personas anónimas y lo que vivieron.

Comparto a continuación el trailer de la película:

Dunquerke es una buena película que merece ser vista en la pantalla más grande posible. Pero no es ni mucho menos la obra maestra que muchos dices que es, e incluso creo que puede decepcionar a los espectadores que vayan buscando una película bélica convencional. En mi caso, lo mejor que puedo decir de Chistopher Nolan es que se ha convertido en un género en si mismo, y que volveré al cine a ver su próxima película. No se me ocurre mejor elogio hoy en día.

PUNTUACIÓN: 7/10

Crítica de La Guerra del Planeta de los Simios

La Guerra del Planeta de los Simios es el excelente final de la trilogía de películas iniciada en 2011 para contarnos cómo se creó “El planeta de los Simios”, la mítica película de Charlton Heston de 1968 basada en la novela de Pierre Boulle. La película está escrita y dirigida por Matt Reeves, que realiza una obra de gran profundidad dramática que va más allá de lo que se espera de un blockbuster veraniego con altas dosis de efectos especiales.

PUNTUACIÓN: 8/10

Esta serie de películas se inició en 2011 con “El nacimiento del planeta de los simios”, dirigida por Rupert Wyatt. En ella, un joven científico (James Franco) creará a un mono superinteligente llamado César mientras investiga una cura contra el Alzheimer. Lamentablemente, durante esta investigación, los laboratorios crean un mortífero virus que acaban siendo liberado .

En 2014, la franquicia hizo un espectacular salto de calidad con “El amanecer del planeta de los simios”, dirigida por Matt Reeves. Ambientada 10 años después, en ella vemos como el 99% de la población humana ha muerto a consecuencia del “Virus de los simios”. César (Andy Serkis) y su comunidad de monos vive pacíficamente en los bosques hasta la llegada de un científico humano (Jason Clarke) que entrará en contacto con ellos pidiendo su ayuda para conseguir energía para un asentamiento humano en la vecina San Francisco. Aunque César y los científicos piensan en la coexistencia pacífica, esta acabará siendo imposible por la oposición de Koba (Tobby Kebbel), un mono torturado en un laboratorio que odia a los humanos, y de Dreyfus (Gary Oldman), el líder humano de San Francisco. Al final, el conflicto es inevitable, y nos lleva irremediablemente a la “Guerra”.

El argumento de esta tercera película nos cuenta el conflicto de César (de nuevo un sensacional Andy Serkis) y sus monos contra las fuerzas de un Coronel sin nombre interpretado por Woody Harrelson. Tras sufrir múltiples bajas, César tendrá que luchar no solo contra los humanos sino contra sus peores instintos si quiere salvar a su raza.

Matt Reeves vuelve a realizar un excelente trabajo construyendo una muy buena película a partir del guión, escrito en colaboración con Mark Bomback. La historia es lógica en todo momento y recurre a la construcción de los personajes como forma de ir moldeando la acción, planteando situaciones muy interesantes que son llevadas hasta sus lógicas consecuencias sin necesidad de golpes de efecto o giros absurdos. Además, ofrece una explicación razonable de por qué en las películas clásicas los monos son inteligentes mientras que los humanos habían involucionado y no tenían inteligencia ni podían hablar. No es sólo un gran final de trilogía, sino un perfecto nexo de unión con las originales.

César (Andy Serkis) es el omnipresente protagonista. Aparte de la increíble perfección técnica que supone verle en movimiento, que supone un nuevo hito técnico de Weta Digital (creadores de Golum para el Señor de los anillos), lo fundamental de la película es el conflicto interno que vive, enfrentando sus ansias de venganza con las necesidades de su pueblo. Es muy fácil ser noble cuando todo va bien o las pérdidas de vidas no te afectan directamente, pero el verdadero desafío está en ver cómo sobreponerse cuando el dolor se vuelve personal. El camino de César en muchos momentos me recuerda el viaje de un protagonista de un western crepuscular, irremediablemente atraído hacia su destino.

El Coronel también me ha gustado, y hace una más que correcta réplica a César. Woody Harrelson hace una actuación contenida de un soldado que sabe que tiene que hacer cosas terribles para salvar a la raza humana de la extinción. Al estar contada la película desde el punto de vista de los monos, claramente él es el villano. Pero si nos paramos a pensar en la situación desde el punto de vista humano, no hay duda que sus acciones, aunque crueles y salvajes, están justificadas ante la posibilidad de que los hombres no sobrevivan otra generación. Entiendo que si estuviera en la misma situación, mis acciones serían esas, o unas muy parecidas. De hecho, su destino final me parece super cruel y evidencia que estaba en lo cierto.

Un elemento interesante sobre el que la película nos hace reflexionar es que la caída de la raza humana tiene más que ver con enfrentamientos entre humanos que por la acción de los monos. En un momento en que hay gente que niega que exista el calentamiento global o que pueda afectarnos en el futuro, por poner un ejemplo, plantear un blockbuster veraniego con este tema encima de la mesa sin duda lo agradezco.

Quizá el único pero que se me planteó viendo la película es que en parte no fue lo que yo esperaba. Teniendo en cuenta las imágenes que nos presentaban, como el poster que incluyo a continuación, el trailer y el propio título, yo esperaba un enfrentamiento más épico o un mayor protagonismo de una guerra total que no acabó de llegar. Al final, es más importante el conflicto interno de César que la violencia que se genera a su alrededor.

Esto es un pequeñísimo pero, ya que analizándola a posteriori, probablemente la película sea mucho más redonda tal y como está. Y al final, el destino de los monos y la raza humana si queda definido por esta película.

Pero pensando en la trilogía, «El amanecer del planeta de los simios», la segunda parte, me pareció una película más redonda y compleja que esta película. Aunque estamos hablando en todo caso de notable alto, lo que tampoco está nada mal.

La música de Michael Giacchino también es brutal, mostrando un ámplio registro que transmite perfectamente alegría, tristeza, humor y drama en cada momento. Además, su uso de la percusión nos recuerda también la película original y ayuda a que la conexión entre ambas películas sea aún más evidente.

Y por si fuera poco, visualmente la película es increíble. Apoyado por la fotografía de Michael Seresin y unos efectos visuales  superiores, la película en todo momento transmite un tono crepuscular protagonizado por seres reales, no CGIs generados por ordenador. Estamos ante el fin de una era, y en varios momentos parece que estamos viendo un western crepuscular en el que un héroe viaja camino del matadero dispuesto a enfrentarse a una fuerza superior.

La perfección de la captura de movimientos está llegando a unos niveles de perfección alucinantes. Ya no es solo la intensidad de la mirada o el realismo de los pelos de los monos, en esta película los monos interactuan con lluvia, agua y nieve y no es que parezca real, es que se ve real. Están a otro nivel.

20th Century Fox ha conseguido un enorme éxito creativo con esta trilogía de origen del planeta de los simios. Por tanto, no me extrañaría que continuaran haciendo más películas, dado que aunque el final enlaza perfectamente con las películas clásicas, cronológicamente aún hay mucho margen para contar más historias de este mundo.

Comparto el trailer de la película:

La Guerra del Planeta de los Simios es sin duda una de las películas del verano, y probablemente del año, para los amantes de la ciencia ficción. Te recomiendo que no te la pierdas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crítica de Baby Driver, de Edgar Wright

Baby Driver, la quinta película de Edgar Wright, es una sinfonía en imágenes, un ballet con perfectas coreografías entre la música y unas excelentes escenas de acción.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El director británico Edgar Wright saltó a la fama del mundillo friki con las excelentes películas Shaun of the Dead (2004) y Hot Fuzz (2007) junto a los actores Nick Frost y sobre todo, Simon Pegg, que también escribió los guiones y con el que empezó a colaborar en la serie de televisión Spaced. A partir de un humor muy inglés planteaba situaciones super divertidas y novedosas que daban nueva vida a géneros tan trillados como las películas de zombies o las «buddy-movies» de acción.

Hizo el salto a los USA para rodar Scott Pilgrim vs. el mundo (2010), adaptación del divertidísimo comic de Bryan Lee O´Malley. El resultado fue una película excelente y un gran fracaso de taquilla. En esta película, la música empezó a formar parte indispensable de la historia, y marcaba las principales escenas.

Tras Scott Pilgrim, Wright rodó The World´s End (2013) colaborando de nuevo con Simon Pegg y Nick Frost, en lo que se ha llamado la trilogía del Cornetto. La película mantiene muchas de las señas de identidad que les dió a conocer, pero que quizá no resultó tan redonda como las dos anteriores.

Tras la decepción que supuso abandonar la producción de Ant-Man para Marvel (2015), podemos por fin disfrutar de un Wright en plena forma que firma en solitario en guión de Baby Driver buscando dar rienda suelta a su versión de las películas de acción de los 70 y 80 como Bullit o French Connection, que tanto le marcaron de joven.

Baby (Ansel Engort) es un conductor de coches que trabaja con una banda mafiosa liderada por Doc (Kevin Spacey). Debido a un trauma de su infancia, tiene un problema de oído que le hace escuchar un zumbido intenso que solo se mitiga si escucha música. Aunque Doc siempre cambia los equipos para cada robo, Baby es siempre su conductor y casi su amuleto de buena suerte, ya que su pericia al volante hace imposible a la policía su detención.

Sin embargo, cuando Baby conozca a Debora (Lily James), una camarera de un bar que frecuenta, hará que se replantee su vida. Aunque todos sabemos que cuando se entra en el mundo del crimen, salir nunca es fácil.

La película es un alarde técnico y musical. Las persecuciones están todas rodadas de manera excelente, con una banda sonora que sean aún mejores. Pero no son solo las persecuciones, ya que la vida de Baby con la música es puro flow, ya sea con su padre adoptivo Joseph (C.J. Jones), un anciano mudo y paralítico al que cuida, cuando va a por cafés o habla con Debora.

Junto a Baby, iremos conociendo a diferentes criminales, entre los que destacan Bats (Jamie Foxx, de lo mejor de la película, especialmente en V.O.), Buddy (Jon Hamm) y Darling (Eiza Gonalez), todos con diferentes grados de locura. Tenemos además en papeles más pequeños a John Bernthal (Punisher de Netflix) o Flea de los Red Hot Chili Peppers.

Pero el gran protagonista de Baby Driver no son los actores, sino la brutal B.S.O., repleta de temazos que no solo nos activan en las persecuciones, sino que resaltan los estados de ánimo del protagonista en cada momento. Hay que quitarse el sombrero ante Steven Price, autor de la música, y la elección musical de canciones de Wright.

Quizá lo menos bueno de la película son los personajes y sus historias. No os equivoqueis, la pelicula me ha gustado y me lo pasé muy bien, pero creo que Wright se centra tanto en que todas las escenas estén visual y musicalmente perfectas, que al final los personajes son casi la excusa para llegar a la siguiente persecución.

Los ladrones tienen todos un toque diferente de locura, la chica es buena buenísima y se enamora al instante de Baby, y Baby, aunque no lo hace tampoco mal, simplemente está ahí.

Está claro que no busco en este tipo de película una gran complejidad de los personajes, pero sí me hubiera gustado que alguno hubiera tenido un pequeño salto de calidad en su papel que lo convirtiera en algo más que un estereotipo. Aunque tengo claro que todos los actores se lo han pasado genial rodando esta película, que tiene chispa y trasmite frescura en cada fotograma.

Comparto a continuación el trailer de la película:

Baby Driver es una película que te recomiendo veas en pantalla grande, y si es posible, en versión original. Una película muy diferente a los blockbusters que estamos acostumbrados a ver y que significa en un soplo de aire fresco para este género.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Crítica de Wonder Woman, de Patty Jenkins

Por fin pude ver Wonder Woman. Si, lo se, ¿cómo es que he tardado tanto? Se que a estas alturas debo ser casi el último hombre (o mujer) de la faz de la tierra en verla. La película dirigida por Patty Jenkins (Monster) e interpretada por Gal Gadot y Chris Pine, está planteada como una historia de origen del mítico personaje de DC Comics creado en 1942 por William Moulton Marston, que fue alabada como lo mejor de la nefasta Batman v Superman estrenada el año pasado.

PUNTUACIÓN: 5/10

Antes de ser Wonder Woman (Gal Gadot) era Diana, princesa de las Amazonas. Entrenada para ser la guerrera definitiva, Diana fue criada en la isla paradisíaca de Themyscira, creada por Zeus como hogar de las Amazonas y última línea de defensa frente a su hijo Ares, Dios de la Guerra. Cuando el piloto y espía norteamericano Steve Trevor (Chris Pine) acabe en sus costas tras sufrir un accidente, las Amazonas conocerán la existencia de la 1ª Guerra Mundial que asola Europa, lo que hará que Diana abandone su hogar para intentar detener el conflicto. Mientras lucha junto a los hombres en la guerra que acabará con todas las guerras, Diana descubrirá todos sus poderes y su verdadero destino.

Wonder Woman es la cuarta película de Warner dentro de su franquicia creada para englobar a los superhéroes de la editorial DC, imitando el modelo de éxito de Marvel Studios. Esta franquicia fue inaugurada por Man of Steel (Zack Snyder, 2014), una película en la que por desgracia no pudimos disfrutar de Superman. Tras el frío recibimiento de la crítica y no recaudar lo que se esperaba, Warner puso toda la carne en el asador en sus siguientes películas, que se saldaron con dos de las peores películas de superhéroes de los últimos tiempos, las desastrosas Batman v. Superman (Zack Snyder, 2016) y Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016).

Wonder Woman lo tenía complicado, ya que no solo se la iba a juzgar como una historia independiente, sino casi como la última oportunidad de Warner para producir una película de super-héroes que consiguiera agradar a crítica y público. Y hay que reconocer que en ambos casos, la película de Patty Jenkins ha sido un enorme éxito, ya que se ha convertido en la película más taquillera en los USA de la franquicia, con más de 350 millones de recaudación, y más de 720 millones en todo el mundo a fecha que escribo estas líneas. Además, ha recibido críticas mayoritariamente positivas que destacan principalmente el hecho de poder ver un blockbuster de Hollywood dirigido y protagonizado por mujeres, lo que supone un hito para la lucha de la mujer para conseguir una mayor visibilidad e importancia dentro de la industria del cine americano.

El guión de Wonder Woman corre a cargo de Allan Heinberg a partir de una historia de Zack Snyder, Jason Fuchs y el propio Heinberg. Aunque el hecho que Snyder haya metido mano en la historia era para echarse a temblar, la producción ha contado como productor con Geoff Johns. Johns es uno de los principales escritores de DC Comics, y actualmente realiza funciones de Chief Creative Officer de DC Entertainment, lo que debería asegurar que la película transmitiera correctamente a la gran pantalla los valores del icónico personaje femenino del comic. ¿Lo habrán conseguido?

Empezando por las cosas que me han gustado, lo mejor de la película son sin duda los personajes de Wonder Woman / Diana (Gal Gadot) y Steve Trevor (Chris Pine). Reconozco que antes de ver la película pensaba que Gadot había sido un enorme error de casting, pero lo cierto es que lo hace genial y transmite con su sonrisa la alegría y pureza de la mejor de las Amazonas, al mismo tiempo que es una tía dura capaz de patear culos. Me gustó su inocencia al entrar en un mundo dominado por hombres ante el que tuvo que crecerse para hacerse oir. Además, su química con Chris Pine en pantalla es perfecta. Steve Trevor (Pine) la alejará de su idílica existencia y la llevará a un mundo de muerte y conflictos sin fin, pero ambos aprenderán el uno del otro y vivirán juntos una gran aventura que les marcará. Si la película gusta es gracias a ellos, y de hecho, si no existiera esta química y carisma, la película caería como un castillo de naipes.

Me gustó también todo lo relativo a la isla de Themyscira y la vida de las Amazonas. Visualmente, el feeling al mundo griego clásico está muy conseguido, y hace que la película empiece muy bien. Además, la narración del origen de las Amazonas y su relación con el panteón de Dioses Griegos y con Zeus me pareció bastante original.

La escena en las trincheras en la que Diana entra por primera vez en combate es realmente emocionante, y transmite toda la fuerza y la determinación que esperamos ver en Wonder Woman. Lástima que ésta sea la única que trasmite de verdad una emoción autentica a los espectadores.

Por último, destacaría que Warner por fin ha conseguido “engañar” al publico y hacerles creer que pueden hacer buenas películas de entretenimiento. Digo engañar porque aunque la película empieza muy bien, lamentablemente se va desinflando a medida que avanza, terminado en una última media hora de vergüenza ajena que guarda demasiadas similitudes con el final de BvS y en general con todo lo malo de esa película y de la visión que Zack Snyder ha trasmitido a este universo de ficción.

A continuación empezaré a comentar lo que no me ha gustado de Wonder Woman, pero para ello debo comentar aspectos claves de la historia, por lo que entramos en ZONA SPOILERS. Lamentablemente, no te voy a recomendar que veas la película, pero si a pesar de todo vas a hacerlo, deja de leer ahora mismo.

Lo primero que me ha parecido horrible son los efectos especiales y todas las escenas de acción, excepto la comentada de las trincheras. Los efectos digitales CGI y la cámara lenta utilizada en todas las escenas hacen que todo se vea falso y de cartón piedra. Y lo que es peor, al no ser original hace que recordemos todas las películas que han empleado antes este recurso mucho mejor que Patty Jenkins, la directora.

Estamos ante un Blockbuster con un presupuesto de 175 millones de dólares que hace un uso impropio y lamentable de los recursos a su disposición. Unido a esto, el climax final recuerda para mal a BvS. Una última media hora para tirar a la basura, con dos combates ridículos y sobre todo un villano digital lamentable, final casi copiado de BvS o Escuadrón Suicida.

Hay películas normalitas que un buen final consigue arreglar y dejar al espectador con un buen sabor de boca. En el caso de Wonder Woman es precisamente todo lo contrario. Aunque la película la dirije y la interpreta mujeres, las escenas de acción son básicas en una historia de género super-heroico, y lo mínimo exigible sería que las cuidaran un poco. Causa bochorno compararla con las películas de Marvel Studios, en las que siempre hay un intento consciente de ofrecer escenas de acción diferentes, e incluso en cintas «menores» como Ant-Man, planteada casi como una comedia, hay escenas que te dejan con la boca abierta. En Wonder Woman, lamentablemente no es el caso.

Pero casi peor que el aspecto visual, la construcción del arco del personaje de Diana en la película me ha parecido incluso peor, confirmando los peores augurios de BvS.

Y es que el guión de Allan Heinberg que desarrolla el concepto planteado por Zack Snyder es flojísimo y vuelve a presentar un arco del héroe, heroina en este caso, completamente erróneo y desde luego nada heroico. Con el agravante de que realiza un estudiado ejercicio de desinformación que incluso llega a engañar y despistar a un espectador incauto, ya que no se corresponde lo que DICEN los personajes que es Diana, y lo que HACE en pantalla.

Nos presentan a la cultura Amazona como una mejor que la nuestra, en la que se preparan por mandato de Zeus para combatir la amenaza de Ares, Dios de la Guerra. Pero siempre pensando en la paz y la libertad, en los mejores valores de a los que puede aspirar una sociedad. Diana, la mejor y más pura de todas, viaja a Europa con una espada, la Mata-Dioses, con la que matar a Ares y acabar la guerra. Realmente estamos ante un plan de ejecución, pura y simplemente. Nada que ver con valores «superiores» de paz y armonía. Si Diana es una asesina, en misión para asesinar al enemigo, ¿qué clase de superioridad moral puede tener con los alemanes o en general con el mundo de los hombres? Al final, ella es igual de mala que todos los demás. Con el agravante de que Ares intenta convencerla dialogando para que se una a él, incluso diciéndola que tuvo ocasión de matarla, pero decidió no hacerlo. Diana sin embargo, asesina sin dudar a la primera persona que cree que es Ares. ¡Y falla, matando a alguien que no es!

Hay un germen de idea interesante cuando Diana descubre que no es Ares el causante de la Guerra, ya que los hombres somos capaces del bien y el mal, y tenemos la capacidad de ser buenos y malvados. Esa es una idea interesante. Pero ¿si Ares realmente no causó la 1ª Guerra Mundial, porqué empeñarse en matarle? Si lo que ella creía sobre la guerra no es correcto, tal vez Ares es mucho más de lo que la contaron… ¿Por qué seguir con su misión entonces? No tiene sentido. Al final Diana es una asesina sin escrúpulos que se comporta como tal. Sin más.

Hay además otro giro que solo empeora las cosas. Por si fuera poco. Diana descubre que ELLA es la Mata-Dioses. Su madre la engañó con la historia de la espada, y resulta que Diana es hija de Zeus e Hippolita, y fue concebida para matar a Ares. Por tanto, no es una heroína, es un arma diseñada con una función en mente. En muchísimas películas «clásicas», el héroe se alza frente al destino que la sociedad le impone, y al final demuestra que es un héroe haciendo lo correcto  a pesar de las presiones. Diana no lo hace, cumple exactamente aquello para la que la programaron. El heroísmo ya si eso, lo dejamos para otra ocasión.

Solo hay un caso en el que Diana actúa heroicamente durante la película, y es cuando decide saltarse el plan de Steve y cruza las trincheras con el objetivo de salvar un pueblo atrapado en la Tierra de Nadie. Y lo consigue en la mejor escena de la película. Sin embargo, el guión de Heinberg le roba esta victoria matando a continuación al pueblo con la prueba del gas experimental. Solo realiza un único acto heroico y no le sirve de nada. Para empeorar las cosas, cuando llega el momento de realizar la segunda heroicidad de la película, acabar con el avión que lleva el gas, Diana decide no ayudar a Trevor a llevar a cabo su plan. Finalmente, Trevor sacrifica su vida para conseguirlo y salvar Londres, igual que el Capitán América realizó en su película. Steve Trevor y Steve Rogers, son dos verdaderos héroes americanos. No se puede decir lo mismo de Diana, cegada por su sed de venganza.

Al final, el mensaje de la película que Diana asume es 100% equivocado y 100% Zack Snyder. Los héroes no existen, el hombre tiene la misma capacidad de hacer el mal que el bien. Al final, cada uno tiene que enfrentarse a sus propios demonios solo. Y encima Diana piensa que ella es mejor que los hombres y que la humanidad no la merece. Buff! Que manera de engañar a la audiencia cuando no hay nada heroico en el horizonte.

Y encima, se confirma que tal y como se intuyó en Batman v. Superman, Diana abandona el mundo de los hombres y nos deja abandonados durante casi 100 años (desde 1918 a 2016 aproximadamente) tras ¡1 única misión en el frente!, dolida por la muerte de Trevor. Una misión en la que ha fracasado en salvar al pueblo y a Steve, lo único verdaderamente bueno y heroico que debía haber hecho. Y en la que al final lo único que consigue completar con éxito es matar a Ares. Precisamente esto último ha molestado bastante a mi mujer y a mi sobrina, que fueron esperando ver a una heroina y el momentazo es de Trevor.

Es inevitable comparar Wonder Woman con el Capitán América, al ser dos películas tan parecidas. Hay una diferencia fundamental entre ambas, y es que al final Steve Rogers es un héroe de principio a fin. Está en el frente en numerosas misiones salvando gente y muere sacrificándose por salvar Nueva York. Y su muerte al final le hace saltar hasta nuestros días. Diana no salva a nadie y abandona a su suerte a la raza humana con pleno conocimiento de sus actos. Las diferencias éticas entre ambos son demasiado claras, y no deja en buen lugar a Diana.

Me he alargado demasiado con el tema del arco del personaje de Diana, pero he flipado en colores lo mal que han planteado en Warner la historia de origen de Wonder Woman. Aunque no se por qué me extraño, teniendo en cuenta los precedentes de MoS, BvS o SS.

Y lo fuerte es que además de esto, el guión tiene numerosas ridiculeces más, como el plan de Ares y su identidad. O los motivos de Hippolita para ocultar a Diana su origen, dado que ella va al encuentro de Ares. O el hecho que todos los personajes secundarios son solo estereotipos sin ninguna profundidad.

La decisión de Warner de matar a todo el Panteón de Dioses griego fuera de foco también me parece un verdadero desperdicio de cara al futuro que limita la historia de Wonder Woman.

De igual forma, la decisión de ambientar la película en la WWI frente al origen del comic (WWII), se nota demasiado influida no desde un punto de vista narrativo, sino únicamente por el deseo de separarse de la historia ya vista en la película del Capitán América.

Comparto a continuación el trailer de la película:

En resumen, una película que empieza bien pero que se desinfla hasta llegar al sonrojo. Entretenida pero no se la recomendaría a nadie. Muy decepcionante para mi mujer y mi sobrina de 16 años, casi me alegro de no ser el único de sentirse así.

PUNTUACIÓN: 5/10