Aprovechando su estreno en Prime Video he visto Air, la película de Ben affleck sobre la historia de como Nike fichó a Michael Jordan como emblema de su división de zapatillas. Y me he encontrado una película muy bien hecha con un reparto estelar.
PUNTUACIÓN: 7/10
Narra la increíble y revolucionaria asociación entre Michael Jordan -un novato en ese momento- y la incipiente sección de baloncesto de Nike, que revolucionó el mundo del deporte y la cultura contemporánea con la marca Air Jordan. Cuenta la atrevida apuesta que definió la carrera de un equipo poco convencional, la visión implacable de una madre que conoce el valor del inmenso talento potencial de su hijo, el fenómeno del baloncesto que se convertiría en el más grande de todos los tiempos.
Ben Affleck y Matt Damon son amigos de toda la vida y han colaborado en multitud de ocasiones. Affleck y Damon fundaron juntos la productora Market Equities, y esta película es su primera gran apuesta en la que han puesto toda la carne en el asador, al dirigir Affleck y ser Damon el principal protagonista, aunque rodeado de un gran reparto.
El guion fue escrito por Alex Convery, que tuvo la idea de la película mientras veía el mítico documental The Last Dance que narraba la vida de Jordan. Tras ver la parte del contrato con Nike, Convery sintió que ahí había material para una buena película, por lo que se pudo a investigar a fondo. Para la película Affleck se reencuentra con sus colaboradores habituales: el director de fotografía Robert Richardson y el montador William Goldenberg.
Matt Damon es Sonny Vaccaro, ejecutivo de Nike en el área de baloncesto que convenció a la familia Jordan para que fichara por ellos. Ben Affleck es Phil Knight, el fundador de Nike. Jason Bateman es Rob Strasser ejecutivo de Nike jefe directo de Sonny. Viola Davis interpreta a Deloris Jordan, madre de Michael, mientras que Julius Tennon interpreta a su padre, James R. Jordan Sr.
Ya en papeles secundarios tenemos a Chris Tucker como Howard White, Marlon Wayans como George Raveling, Chris Messina interpreta a David Falk, agente de Jordan, y Matthew Maher hace de Peter Moore, el director creativo de Nike que creó las míticas Air Jordan y el logo de la silueta de Jordan saltando.
La película producida por Amazon Prime Video ha contado con un presupuesto de alrededor de 80 minutos. Debido al interés sobre todo en los USA por todo lo que tenga que ver con Jordan, Amazon decidió estrenar esta películas en los cines un mes antes del estreno en streaming, recaudando 50 millones de dólares es USA y otros 40 en el resto del mundo.
Si hay un tipo de historias que gustan a los americanos, son las historias de éxito de gente que rompió las normas y consiguió hacerse rico. Y aunque parezca mentira, es curioso recordar que Nike hasta la llegada de Jordan no era nadie en el mundo del baloncesto, al centrarse en el running y el atletismo. Pensar que Nike estaba a la sombra de Adidas y Converse (empresa que años más tarde fue absorbida por Nike) nos ofrece el marco para la perfecta historia de éxito empresarial creado a partir de un directivo que rompió las reglas de lo que se suponía que eran las relaciones entre las marcas y los jugadores.
Me parece curioso que Air tiene muchas conexiones con Tetris, la estupenda película de Apple TV sobre la compra de los derechos del videojuego ruso para su explotación en el resto del mundo. Lo digo porque hasta ahora se hacían biopics de gente de éxito, por ejemplo La red social de Fincher sobre la polémica figura de Mark Zuckerberg, o Steve Jobs, ambas con guion de Aaron Sorkin. Pero parece que la tendencia que estas películas indican son películas sobre marcas famosas, porque ¿Quién no se ha comprado nunca unas Nike? En este mundo del entretenimiento dominado por la búsqueda de propiedades intelectuales que generen ingresos, parece que hablar sobre la creación de nuestras marcas favoritas puede ser una forma fácil de conseguir la atención del público.
Entrando en la película en si, la verdad es que Air es una película super entretenida. El pobre Ben Affleck se ha visto envuelto en varias polémicas a lo largo de los años, empezando con su mala experiencia rodando Justice League. A lo que hay que añadir en los últimos años que haya retomado su relación sentimental con Jennifer López, lo que le ha convertido en carne de cañón para los paparazzis. Sin embargo, cuando nos alejamos de estos elementos superfluos, lo cierto es que Affleck es un gran dirección que sabe imprimir ritmo a una película que se resume en gente hablando todo el rato, contándolo de una forma ágil que mantiene interesado al espectador durante sus casi dos horas de duración.
También hay que reconocer que el guion de Alex Convery me parece super bueno. A partir de unos hechos conocidos Convery nos muestra una historia con personajes de carne y hueso que son todo corazón. Las dudas de los ejecutivos de Nike los humaniza, y sus brillantes diálogos mantienen el interés y la tensión. Si a esto le sumamos el toque de nostalgia ante las imágenes de hechos reales de 1984 y la banda sonora de hits de la época, tenemos una combinación ganadora.
Y si a todo lo anterior sumamos el tener a un reparto de actorazos, el resultado sólo puede ser notable. Matt Damon sigue siendo uno de los pocos actores con categoría de ESTRELLA que sólo por él merece la pena ver una película. Su presencia y carisma es tremenda en pantalla, a lo que hay que sumar su química con su amigo Ben, con una super intensa Viola Davis que interpreta a la madre de Jordan, o con Jason Bateman y Chris Tucker. El casting de la película me parece perfecto para lo que la historia necesitaba, la verdad. Y en ese sentido, me gusta la decisión de no mostrar nunca a un actor interpretando a Jordan, dado que es tan icónico reconocible que nuestra suspensión de credulidad saltaría por los aires.
Creo que la gente que vea Air ya sabe a lo que viene, pero incluso con el elemento de falta de sorpresa ante un resultado final conocido, las Air Jordan son posiblemente las zapatillas más populares y conocidas de la historia, el buen hacer de todos los profesionales implicados convierten a esta película en un éxito total.
En todo caso, está muy chulo conocer datos como que Jordan estuvo cobrando durante muchos años 400 millones de dólares al años de Nike gracias al revolucionario contrato que firmaron mediante el que se garantizaba un porcentaje de la venta de cada zapatilla. O que Nike antes de Jordan tenía una previsión de ventas de 3 millones de dólares con su división de baloncesto, pasando a vender 192 millones el primer año de Jordan en la NBA. Hablando de historias de éxito…
Comparto el trailer de la película:
Air es una película estupenda con un reparto estelar, unos diálogos con chispa y una gran dirección de Affleck. No se le puede pedir más.
PUNTUACIÓN: 7/10
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La cuarta temporada de Yellowstone en SkyShowtime mantiene las señas de identidad que hicieron triunfar a esta serie creada por Taylor Sheridan con Kevin Costner de protagonista.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Tras el enorme cliffhanger de la tercera temporada en la que todos los miembros de la familia Dutton sufrieron de forma simultánea intentos de asesinato, los supervivientes tendrán que luchar con aún más ahínco para defender el rancho de los peligros que amenazan su forma de vida.
Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.
Sheridan, creador de Yellowstone, se mantiene como guionista de los diez episodios de esta cuarta temporada, además de dirigir dos. El resto han sido dirigidos por directores habituales en la serie: Stephen Key (4 episodios), Guy Ferland (2) y Christina Alexandra Voros (2).
Kevin Costner interpreta a John Dutton III, un patriarca viudo de la sexta generación de la familia Dutton que posee y explota el Yellowstone Dutton Ranch, el mayor rancho de Estados Unidos y que también ejerce de Comisario de Ganadería de Montana. Kelly Reilly es Bethany «Beth» Dutton, la única hija de John. Es educada, inteligente y una maestra de la manipulación. Con problemas con la bebida, vive amargada y emocionalmente inestable. Luke Grimes es Kayce Dutton, el hijo menor de John y ex SEAL , que vive en el rancho con su mujer y su hijo, nativos americanos. Wes Bentley es Jamie Dutton, aspirante a político e hijo adoptivo de John, que actualmente es el Fiscal General del Estado. Cole Hauser es Rip Wheeler, el capataz del rancho Yellowstone Dutton y mano derecha y ejecutor de John. Rip ha trabajado en el rancho durante muchos años y es ferozmente leal a John. Kelsey Asbille es Monica Long Dutton, la esposa nativa americana de Kayce y nuera de John. Otros actores importantes en la serie son Jefferson White como Jimmy Hurdstrom, el joven aprendiz de cowboy que trabaja en Yellowstone y que terminó herido al final de la tercera temporada al caerse del caballo, y Gil Birmingham como el Jefe Thomas Rainwater.
El villano de la temporada anterior Rourke (Josh Holloway), cabeza visible en Montana de Market Equities, empresa financiera de Nueva York que quiere hacerse con los terrenos del racho Yellowstone para construir un aeropuerto, desaparece a las primeras de cambio. Un nuevo personaje es Carter (Finn Little) un niño que Beth conoce en el hospital mientras está cuidando de su padre, y que llevará al rancho cuando el padre de Carter muera de sobredosis dejándole solo en el mundo. Otro nuevo personaje es Summer Higgins (Piper Parabo), una ecologista que lidera un movimiento de protesta en Montana y que conocerá para su desgracia a la familia Dutton. También tendrá bastante importancia en la trama Garrett Randle (Will Patton), el padre biológico de Jamie Dutton al que conoció en la temporada anterior y que se mudará a vivir con él en su recién comprada propiedad. A título curioso, el propio Taylor Sheridan retoma esta temporada el papel del experto en caballos Travis.
El comienzo de la cuarta temporada de Yellowstone es de lejos el más potente hasta la fecha. Hay que reconocer que Sheridan fue un poco cabroncete con el final de la temporada anterior, al dejar la serie con John Dutton (Kevin Costner) herido en la cuneta de una carretera por varios disparos, mientras que la oficina de Beth sufría un paquete bomba y Kayce era atacado por pistoleros en su despacho. ¿Quién vive, quién muere? Los espectadores americanos tuvieron que esperar15 meses para conocer la respuesta, al emitirse el último episodio de la tercera temporada en agosto de 2020 mientras que el primero de la cuarta temporada no se emitió hasta noviembre de 2021. Por suerte, no he sufrido esa incertidumbre al haber empezado a ver la serie gracias a la suscripción en SkyShowtime con pocas semanas de diferencia entre temporadas.
El primer episodio es cojonudo. Tiene un tiroteo que casi mira de tu a tu a Heat, y la tensión que hay en las diferente localizaciones se corta con un cuchillo. Stephen Kay, el director del episodio, demuestra que puede narrar escenas de acción con calidad de cine, y me ha flipado. Las repercusiones incluyendo rehabilitaciones varias y la búsqueda del autor intelectual del ataque serán los elementos principales de la primera mitad de la temporada, siendo unos episodios que están entre los mejores de toda la serie.
Comentaba en mi reseña de la tercera temporada que más que un drama sobre los problemas de la familia Dutton Yellowstone estaba planteada como una carta de amor al medio natural y a la profesión del cowboy moderno. Y esto es una constante también en esta tercera temporada, por ejemplo cuando Jimmy viaja a Texas a aprender de verdad el oficio de cowboy o el aprendizaje del joven Carter mientras empieza a trabajar como un rancho como si fuera un adulto. Las escenas en las competiciones de caballos o atrapando reses con música country son bellísimas de ver, y reconozco que casi con eso me tendrían ganado de inicio. En este sentido, no sorprende que Sheridan se guarde el pepel de un experto cowboy domador de caballos o que Jimmy crezca y se convierte en un hombre «de verdad» tras su viaje a Texas, la cuna de los cowboys. Estos momentos tranquilos entre los que incluiría las noches en el barracón donde los vaqueros juegan al poker y pasan el rato entiendo que son especialmente valorados en los estados centrales de los Estados Unidos y son uno de los factores que hicieron de la serie un éxito.
Lamentablemente, la serie tiene a los Dutton de protagonistas. Beth me repugna. La dura ejecutiva malota que maltrata a todo el mundo y es la más lista y más peligrosa es terrible. Y esto a pesar de los intentos de humanizarla al hacerse cargo de un adolescente sin futuro que acaba convirtiéndose en un esclavo sin sueldo que trabaja en la propiedad de los Dutton. Dentro de la carta de amor a los cowboys resulta inevitable presentar a Jamie, el hijo adoptado de John Dutton que se convirtió en abogado por orden del patriarca y por eso ha sido despreciado por todos desde el principio de la serie, en un pusilánime ridículo. En este temporada se refuerza esto al dejarse mangonear por todo el mundo y no tener una opinión propia sobre nada. Algo que parece ser un reflejo de cualquiera que no es un vaquero.
Kayce siempre ha sido el hijo más interesante de los tres, pero tras el brillante arranque de la temporada la serie opta por desaprovecharle en la segunda mitad mientras intenta conectar con las tradiciones de los nativos americanos, con una trama que realmente no va a ningún lado. Rip Wheeler es uno de los mejores personajes de la serie. Mano derecha de John Dutton y ejecutor de sus planes, en esta temporada comparte su noviazgo con Beth con el mantenimiento de la paz entre los trabajadores ante las diferentes rencillas que se sucederán y la educación del chaval Carter, algo que no le interesa en absoluto de inicio pero que irá cambiando de idea a medida que avanzan los episodios.
Y por supuesto, tenemos a John Dutton (Kevin Costner). Él es el gran actor de la serie, pero tras ser herido y casi morir, lo cierto es que no hace nada especialmente interesante en este temporada. Tiene gracia sin embargo que el patriarca que repite que «no existe el bien o el mal, sólo hacer lo que sea necesario para salvar el rancho», ahora se erige en un protector de una ecologista que se cruza en el camino de Beth y se convierte en una víctima colateral de su lucha contra Market Equities. Porque ahora resulta que «no hacemos daño a inocentes». Da la sensación que hay un intento muy claro de humanizar a John, porque para mi hubiera sido el villano del 95% de cualquier otra película o serie de entretenimiento.
Por cierto, hablaba de Market Equities, y todo el arco de esta temporada, empezando porque la CEO de la empresa le da trabajo a Beth para que ella pueda luchar contra ellos desde dentro, me ha resultado ridículo. Puede decirse con razón que la lucha por la construcción del aeropuerto que amenaza al rancho Yellowstone no ha avanzado nada en esta temporada. A lo que habría que sumar el hecho que la resolución de la identidad de la persona que encargó el ataque contra los Dutton es anticlimático y ridículo para el personaje implicado. Como decía antes, la realidad es que estos problemas externos a la vida de los cowboys son secundarios en la serie, pero la ejecución de los últimos episodios me ha parecido super anticlimáticos y llenos de detalles bastante cuestionables. Este es el motivo por el que comentaba al comienzo que la temporada va claramente de más a menos, con un último episodio que me parece el más flojo de toda la serie. Por buscarle algo positivo a este final, me gusta la sensación de final feliz que la serie le da a Jimmy.
Al principio de la serie parecía que el gran enemigo de John Dutton iba a ser el Jefe Thomas Rainwater, líder de la reserva que aspira a recuperar las tierras de sus antepasados. A medida que avanza la serie esto ha cambiado y Rainwater cada vez es más aliado de los Dutton, al rechazar él también los planes del aeropuerto por lo que significará de cambio en su modo de vida. Escuché una entrevista a Sheridan en la que expresaba que buscaba contar la historia de los nativos americanos de forma justa, rechazando el papel de villanos que el mainstream americano les había puesto durante décadas. Es por esto que su papel en la serie no pueda ser negativo, y la verdad es que su papel ha pasado a ser un secundario de lujo. En una especulación, pero recordando 1883, James Dutton prometió que la ¿quinta o sexta? generación de los Dutton devolvería las tierras a los indios, y no me extrañaría que el final de la serie previsto para la segunda parte de la quinta temporada pueda ir por ahí. Veremos.
Como digo, Yellowstone se dirige al final, y por primera vez una temporada no me ha dejado con ganas de conocer como continúa la historia a pesar de lo bellas que son las escenas de los vaqueros en la naturaleza. Dicho esto, teniendo en cuenta que sólo resta una quinta temporada que ha sido dividida en dos, de momento sólo se han estrenado los 8 episodios de la primera parte, hace que seguro acabaré viéndola para ver cómo termina todo.
Comparto el trailer de esta cuarta temporada:
Yellowstone mantiene para bien y para menos bien sus señas de identidad en esta cuarta temporada, aunque hay que reconocer que tras su potente inicio se va desinflando.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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Llevaba demasiado tiempo alejado del Mundodisco de Terry Pratchett. Quizá sea por eso, pero me lo he pasado genial con Mascarada, la décimo octava novela de la serie.
PUNTUACIÓN: 8/10
El mejor espectáculo nocturno del Mundodisco de Terry Pratchett.
Las brujas del pequeño reino de Lancre tienen el siguiente problema: solamente son dos. Y un aquelarre compuesto por Yaya Ceravieja y Tata Ogg siempre es una discusión inacabable y un dolor de cabeza, por no decir que ninguna de las dos sabe hacer bien las tostadas. Pero ya tienen en mente una candidata para hacer de tercera bruja… candidata que, por desgracia, se ha marchado a la gran ciudad. Concretamente a la Ópera de Ankh-Morpork, donde desde hace algún tiempo está muriendo gente en extrañas circunstancias y todo el mundo habla acerca de un misterioso pero familiar fantasma. Demasiado tentador para la bruja más famosa del mundo.
Esta es la historia del mejor espectáculo nocturno del Mundodisco de Terry Pratchett. Con asesinatos pegadizos que se pueden tararear. Gente cayendo como moscas entre bambalinas. Editores avarientos. Guardias. Brujas. Y un gato… la mayor parte del tiempo.
Desde hace más de tres décadas, Terry Pratchett ha fascinado a millones de lectores en todo el mundo con sus novelas fantásticas, divertidas y satíricas. Su prolífica obra consta de unos setenta libros, ha sido traducida a treinta y siete idiomas y lleva vendidos más de ochenta y cinco millones de ejemplares en todo el mundo.
Conocido especialmente por la aclamadísima serie del Mundodisco, en 2009 Terry Pratchett fue nombrado caballero de la excelentísima Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura y siguió entregándose con pasión a la escritura hasta su fallecimiento en marzo 2015, a la edad de 66 años.
Los libros publicados en castellano de la serie del Mundodisco son: El color de la magia, La luz fantástica, Ritos iguales, Mort, Rechicero , Brujerías, Pirómides, ¡Guardias! ¡Guardias!, Fausto Eric, Imágenes en acción, El segador, Brujas de viaje, Dioses menores, Lores y damas, Hombres de armas, Soul Music, Tiempos interesantes , Mascarada , Pies de barro, Papá Puerco, ¡Voto a bríos!, El país del fin del mundo, Carpe jugulum, El Quinto Elefante, La verdad, Ladrón del tiempo, El ultimo héroe (edición ilustrada), El asombroso Mauricio y sus roedores sabios, Ronda de noche, Los pequeños hombres libres, Regimiento monstruoso, Un sombrero de cielo, Cartas en el asunto, ¡Zas!, La corona de hielo, Dinero a mansalva, El atlético invisible, Me vestiré de medianoche, Snuff, A todo vapor y La corona del pastor.
Los libros del Mundodisco son siempre super divertidos. Pero de todos ellos el ciclo de las brujas puede ser de lo mejor que nos ha dado el escritor británico. Yaya Ceravieja y Tata Ogg son dos encantadoras abuelitas cuyo super poder parece conseguir que todo vaya en la dirección que necesitan, y ofrecen un mundo de lógica inapelable que contrasta con el resto de personajes alocados que pueblan este mundo. Los diálogos entre ellas son siempre fenomenales, y la forma en que unas mujeres de pueblo se camuflan entre la alta sociedad que asiste a la época me parece buenísima. Dicho esto, ¿Que no necesiten usar la magia no es prueba más que de sobra que la magia existe y está a su alrededor?
El mundo de la ópera resulta ser un blanco perfecto para la ironía de Pratchett, al resaltar de la forma más divertida que se trata de historias ridículas sin sentido mal interpretadas que sirven para que gente que no sabe nada de música se las den de entendidos. Las situaciones que se generan en el teatro son hilarantes a partir de la clásica frase «the show must go on». Continuar a cualquier precio, no importa que haya un cadáver o que el teatro se venga abajo. Otra idea que me encanta es la contraposición entre el pozo sin fondo para snobs que es la ópera frente al nuevo negocio que han resultado ser los musicales, algo claramente diferente para Pratchett que puede ser disfrutado por la gente normal. La forma que Pratchett nos muestra la producción de una obra y las tensiones que se producen entre bambalinas es otra de las gracias de la novela.
Como siempre los símiles y las comparaciones de Pratchett me mantuvieron con la sonrisa en la cara desde la primera página y hasta el final, me lo he pasado como un niño pequeño el día de navidad. Resulta maravilloso leer la novela número 18 de una serie de un autor que aún resulte super satisfactoria y super divertida. De hecho, me dejó con ganas de comprar lo antes posible Pies de barro, la 19a novela que vuelve a estar protagonizada por la Guardia de la ciudad de Ankh-Morpork.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Mark Millar está publicando en Image Comics Nemesis: Reloaded junto al artista super estrella español Jorge Jiménez. Es por esto que me he animado a recuperar la primera miniserie del personaje con dibujo de Steve McNiven (co-creador del comic) y color de Dave McCaig, y que fue publicada originalmente dentro del sello Icon de Marvel Comics en 2010-11.
PUNTUACIÓN: 6/10
¿CIVIL WAR? Nada. ¿KICK-ASS? Un calentamiento. ¿Qué pasaría si el hombre más inteligente y duro del mundo fuera totalmente malvado? Conoce a Nemesis. Ha estado destruyendo sistemáticamente las vidas de todos los jefes de policía de Asia, y ahora ha puesto sus ojos en Washington, DC. Entre tú y yo, la policía no tiene ninguna posibilidad. No te pierdas el libro del que TODO el mundo hablará.
Nemesis fue una miniserie de 4 números publicada en 2010-11 en el sello Icon de Marvel Comics. Icon fue creado en 2004 por Marvel para ofrecer a sus principales arquitectos de la época un espacio donde pudieran publicar comics de creación propia conservando los derechos, de forma que no tuvieran necesidad de irse a otra editorial a hacerlo. Powers de Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming y Kabuki de David Mack cambiaron Image por Icon, y en este sello se publicaron también comics de J. Michael Straczynski como Dream Police y The book of lost souls, o el ahora mítico Criminal de Ed Brubaker y Sean Phillips. Dentro de la comodidad para los autores de publicar «en casa», lo cierto es que Icon era un espacio un tanto tacaño, dado que Marvel no invertía nada en publicidad para estos comics, siendo algo que tenían que hacer y pagar los autores de su bolsillo, al igual que los gastos de imprenta. Además, en su momento se dijo, antes de la explosión de la venta de tomos, que estas grapas sólo se imprimirían una vez aunque se agotaran y fueran un gran éxito. La idea que subyace era que Icon era un caramelo de Marvel para sus autores estrella, pero no invertían ni un céntimo más de lo necesario.
Desde que entramos en el siglo XXI Mark Millar ha sido uno de los escritores mainstream más popular y super ventas. Pero además, siempre ha tenido un gran ojo para captar las necesidades y oportunidades del sector, demostrándose un hábil profesional pensando desde una perspectiva de negocio. Tras el pelotazo de la primera serie The Ultimates, que fue publicada entre 2002 a 2004, Millar creó su sello Millarworld en 2004 para publicar comics de creación propia de los que conservaba los derechos, algo que se ha demostrado la decisión más inteligente que pudo tomar en esos años. En esos años iniciales decidió no cerrarse ninguna puerta y optó por publicar con diferentes editoriales. De esta forma, Wanted (que tuvo adaptación cinematográfica) con J.G. Jones se publicó en Image a través de Top Cow, Chosen con Peter Gross en Dark Horse y The Unfunnies con Anthony Williams en Avatar. En 2008, un Millar super asentado en Marvel tras el pelotazo de Civil War publica su primera colección creator-owned en Icon, Kick-Ass, con dibujo del super estrella John Romita Jr., comic superventas que también tuvo adaptación cinematográfica.
Steven McNiven es un dibujante de cómics canadiense. Se dio a conocer en la editorial CrossGen con Meridian antes de pasar a Marvel Comics para trabajar en cómics como Ultimate Secret, Marvel Knights 4 y New Avengers, firmando un contrato en exclusiva con la editorial. Entre 2006-07 McNiven fue el dibujante de la miniserie de Marvel Civil War junto a Millar, comic que Millar no deja de comentar que es el tomo más vendido de Marvel del siglo XXI. A continuación, Millar y McNiven volvieron a colaborar en la megapopular la historia de Lobezno Old Man Logan entre 2008 y 2009.
Tras estos dos pelotazos en Marvel y estando considerado McNiven el mejor dibujante de Marvel, o al menos el más mediático, Millar consiguió convencer a McNiven para que su siguiente trabajo juntos no fuera otra serie de Marvel, sino NEMESIS, un comic que se vendió con la premisa de ver qué pasaría si Batman fuera un psicópata como Joker. Algo que se dice provocó una llamada de DC para limar asperezas y asegurar que no sería necesaria una denuncia por uso indebido de su personaje estrella. El comic fue una miniserie de apenas 4 números y 96 páginas en total y salió con una periodicidad trimestral en mayo, agosto y noviembre de 2010 y febrero de 2011, entiendo que para que su publicación no afectara los posibles comics o portadas que Marvel encargara a McNiven en esas misma fechas.
Entrando a valorar el comic en si, Nemesis es uno de los comics que menos me gustan de Millar, y mi relectura no ha hecho más que recordarme los motivos. En comics previos como The Authority Millar ya se había ganado la fama de crear historias que son una macarrada super punki capaz de todo para provocar un shock al lector. Nemesis lleva esta valoración a un nivel superior. En Authority la punkarrada tenía un sentido, por ejemplo al realizar una parodia super over-the-top de los Vengadores en uno de sus arcos. Pero en Nemesis Millar se lía a un frenesí mega gore sin más intención narrativa que mostrar que lo hace porque puede, y que sus comics incluyen escenas en lo referido a ultra-violencia y gore que ningún otro escritor / editor se atrevería a publicar en un comic mainstream. Como elemento publicitario, estoy seguro que consiguió su objetivo, pero no es algo que yo como lector disfrute especialmente.
A la hora de plantear la muerte del jefe de policía de Tokio en la escena inicial, Millar no se limita a hacer que Nemesis le mate para dejar claro que este personaje es un villano, sino que muestra un sadismo extremo destruyendo un edificio lleno de gente como adelanto de que un tren bala aplaste al policía. Y la punkarrada no se detiene ahí, hay más. El comic sugiere un trauma infantil como el de Batman/Bruce Wayne como motivación de Nemesis, algo que se demuestra más adelante como una pista falsa, una punkarrada más. Que una de las sorpresas detrás de este asesino de masas es que su motivación para hacer lo que hace sea que «se aburre» es uno de los argumentos más macarras, nihilistas y, por qué no decirlo, tontos, que se pueden leen en un comic. Aunque es cierto sentido, eso es precisamente la motivación de Joker. Pero hay un montón de elementos super over-the-top en cada grapa, como el ataque al Air Force One cuando Nemesis no puede volar, o que deje embarazada a la hija del Jefe de Policía de Washington Blake Morrow, su siguiente víctima, con los espermatozoides de su hermano (el otro hijo de Morrow), colocando un explosivo que hace imposible que aborte. Whaaaaat?!!!!
En positivo, hay que decir que el mundo del comic americano debe ser uno de los pocos medios en entretenimiento en que apenas hay contenidos protagonizados por villanos. Millar vio este nicho hace mucho, porque Wanted es una historia de villanos, al igual que este Nemesis o Super Crooks junto a Leinil Francis Yu. Se le puede decir muchas cosas al escritor escocés, pero me gusta que sus high-concept sean siempre potentes y bastante diferentes entre si. También debo reconocer que incluso sin conectar con la historia de Millar, el comic se lee como un tiro y funciona sin duda como una historia de acción super over-the-top con giros constantes. El público que disfruta de películas como Posesión infernal o Destino final, por decir dos series que me vinieron a la cabeza inmediatamente, se lo pasarán genial leyendo este comic. A los que habría que sumar aquellos lectores post-adolescentes que pienses que los superhéroes con cosas «para críos».
A lo largo de los años, además de por sus argumentos hiper molones pensados para una adaptación cinematográfica, Millar se ha ganado fama de «trabajar con plantilla», planteando siempre en sus historias una traición en su número 4 que lo cambia todo y una macarrada o giro final en el climax de sus comics. En Nemesis creo que también tenemos esto, aunque limitado al formato de cuatro números de esta miniserie.
Hay un elemento que me llamó la atención de esta relectura. En 2008 Christopher Nolan hizo historia del cine mainstream con The Dark Knight. La parte del joker dejándose atrapar como parte de su plan fue un giro de guion super influyente que fue copiado en los años siguientes por muchísimos blockbusters palomiteros, desde Star Trek Into Darkness, Skyfall de 007 o incluso Los Vengadores de Joss Whedon. Millar también usa esta idea en Nemesis, y al ser un comic publicado dos años depués no tengo duda que no es casualidad, vio la película de Nolan y aprovechó esta idea que se ajustaba como anillo al dedo en su historia de un sádico asesino super inteligente. Unido a esto, este super criminal que planea sus golpes con años de antelación tiene mucho que ver con el Joker de Heath Leadger, que fue convertido en un avatar del Caos capaz de los planes más complejos y rocambolescos. Millar, eso si, hace un «sujétame el cubata» haciendo que sus planes de alarguen con años de antelación, llegando hasta situaciones tan ridículas como el giro final del comic (que no rebelaré por si alguien no leyó este comic).
El comic tiene el problema que Nemesis es un psicópata y por supuesto es imposible conectar con las masacres que va cometiendo, algo acrecentado por la motivación del aburrimiento. Pero a la vez, Millar tampoco hace demasiado para que empaticemos con el Comisario Blake Morrow, un policía íntegro que se tendrá que enfrentar a Nemesis (más bien sufrirlo) y que pone su trabajo por encima de su familia, hasta el punto que sus hijos le ocultan cosas porque le tienen miedo. Puestos a presentar a un Comisario Gordon en este comic, parece que Millar tampoco busca que sea un protagonista 100% positivo, supongo que porque estimaba que así lucía más cool.
Entrando a valorar el apartado artístico, Steve McNiven mantiene su estilo hiper realista que le encumbró en Civil War y Old Man Logan, pero no estamos ante uno de sus mejores trabajos. Hay un primer elemento que afecta a la lectura y es el propio Nemesis. El comic se vendía con la premisa del «Batman psicópata», y supongo que para transmitir la idea de opuesto al Caballero Oscuro, Millar y McNiven presentan a un villano vestido con un traje de spandex blanco absoluto. Y lo que podría ser una buena idea a nivel conceptual resulta fallida para el lector al ser una figura sin ningún elemento icónico ni nada que haga que merezca la pena recordarle. Por no tener, no tiene un logo o imagen icónica en el pecho. Por cierto, como el comic se plantea desde un punto de vista «malote», Millar no desaprovecha la ocasión para lanzar una pullita sobre lo absurdo que es el origen de Batman en la parte del viaje de un joven Bruce Wayne para entrenarse para ser el mejor en lo que hace.
Unido a esta falta de elementos icónicos, no se si por el hecho de entintarse a si mismo o por el exceso de hiper violencia, pero las páginas de McNiven con color de Dave McCaig lucen «sucias», por calificarlo de alguna manera. Y ojo que la ultraviolencia en las escenas de acción es genial y me encanta, no tengo problema con que un comic incluya elementos gores. Pero la lectura de este comic me deja la sensación que no por intentar ser super realista y dibujar hasta el último músculo del cuerpo tu dibujo es mejor. De hecho, este empeño choca con la tontería y el gore de la historia, por lo que hay cierta disonancia en el conjunto.
A ver, siendo McNiven, no es que el dibujo esté mal. Para nada. Nemesis es un «pasa-páginas» que cuando lo empiezas no puedes dejar de leerlo, y eso es mérito de su dibujo. La acción está super bien narrada y consigue impactar con los numerosos puntazos con que Millar riega la historias. Y los detalles de arquitectura cuando los dibuja están muy guay también. Quizá el problema es que el listón lo había puesto muy muy alto en sus comics previos, de forma que entregar un comic que no es sobresaliente se ve como una pequeña decepción. Creo que los tiros pueden ir por ahí.
Voy a hacer un último comentario sobre el giro final CON SPOILERS, pero lo voy a colocar detrás de esta imagen promocional por si no leísteis este comic y preferís que os chafe la sorpresa:
El high-concept de Nemesis era presentar a un Batman psicópata jokerizado en un frenesí criminal. La historia sugiere una historia de origen similar a la de Batman, al plantear que Matt Anderson era un niño hijo de una pareja de asesinos en serie que jura venganza hacia los policías que detuvieron a sus padres y les llevaron a la cámara de gas. Sin embargo, Millar con su aproximación macarra cambia la narrativa al mostrar en uno de sus giros marca de la casa que realmente Nemesis NO es Anderson, ya que Anderson murió cuando era un joven en un antro en mitad de la nada donde fuera que fuese para entrenarse para su venganza. Asesinado por quien sea que es Nemesis en la actualidad. Este elemento es una ostia en toda la boca del origen del héroe de DC, reforzando que un niño sólo por los lugares más peligrosos del mundo en el mundo real no se convierte en un experto luchador mente maestra, sería asesinado (o algo peor) a las primeras de cambio.
El problema principal viene con la sorpresa de las últimas páginas del comic. De forma sorprendente, Morrow mata a Nemesis en el climax final en la Casa Blanca y de alguna manera parece que va a haber un final feliz. Sin embargo, Millar la vuelva a liar al mostrar que el Nemesis muerto no era el verdadero Nemesis, que es un rico empresario que se dedica a dar habilidades mejoradas a personas aburridas para que desaten el caos. Personas se entiende super ricas que pueden pagar el costoso tratamiento. Entiendo que esta fue la forma que Millar entendió mejor para dejar la puerta abierta a nuevas historias en caso que este Nemesis tuviera éxito.
Sin embargo, este último giro es una idea completamente fallida más allá del shock-value, porque si cualquiera puede ser Nemesis, en el fondo no hay nada especial en él. Y a la vez, la idea que un maestro del caos y el crimen puede ser fabricado sin problemas rompe lo que acabamos de ver, que eran acciones excepcionales de alguien muy loco. El detalle final de una mente maestra que 10 años antes sabía que Morrow sobreviviría a Nemesis y estaría un día concreto en un sitio determinado para poder recibir su felicitación es una ridiculez más de un final que no me funciona en absoluto.
En todo caso y a modo resumen, incluso no conectando con la historia de Nemesis, es un comic resultón que tiene claro qué tipo de entretenimiento ofrece y al público que lo dirige. Si entras en el rollo no tengo duda que es un comic super entretenido.
Comparto las primeras páginas del comic:
Volver a leer Nemesis me ha recordado porqué es uno de los comics que menos me gustan de Millar, unido a que tampoco es el mejor trabajo de McNiven. Un Millar hiper macarra y over-the-top que ponía el shock-value por encima de la historia.
PUNTUACIÓN: 6/10
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Con algo de retraso he visto Renfield, la película de Chris McKay con Nicholas Hoult y Nicolas Cage con una versión divertidísima y over-the-top de la relación entre Drácula y su sirviente.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Renfield es el torturado asistente del vampiro más narcisista de la historia: Drácula. Renfield se ve obligado a procurarle víctimas a su amo y hacer todo aquello que este le ordene, por inmoral que sea. Pero ahora, tras siglos de servidumbre, Renfield está listo para descubrir si hay vida lejos de la alargada sombra del Príncipe de las Tinieblas. ¿El problema? Que no sabe cómo romper esa relación de dependencia.
Christopher McKay (1973), es un cineasta y animador estadounidense conocido por dirigir y editar tres temporadas de Robot Chicken y dos temporadas de Moral Orel. Debutó como director de largometrajes con The Lego Batman Movie (2017), y ya en imagen real ha dirigido The Tomorrow War (2021). Renfield es su tercera película como director.
Renfield nace como un argumento de Robert Kirkman, el brillante guionista de comics como The Walking Dead e Invincible, que es además productor de la película. El guion definitivo fue escrito por Ryan Ridley. La película de 93 minutos de duración cuenta con fotografía de Mitchell Amundsen, montaje de Ryan Folsey, Giancarlo Ganziano y Zene Baker y música de Marco Beltrami. Lamentablemente, la película ha sido un fracaso de taquilla, al recaudar apenas 25 millones para un presupuesto de 65 millones.
En el reparto tenemos a Nicholas Hoult como Renfield, el sufrido sirviente de Drácula, interpretado por un loquísimo y perfecto Nicolas Cage. Awkwafina es Rebecca, una agresiva policía de tráfico que trabaja para el Departamento de Policía de Nueva Orleans y vive traumatizada por el asesinato de su padre por la familia criminal Lobo que domina la ciudad. Ben Schwartz es Tedward Lobo, el hijo de Bellafrancesca (Shohreh Aghdashloo) la matriarca de la familia Lobo.
Me ha pasado algo curioso con Renfield, por llamarlo de alguna manera. Hace meses me enteré que Kirkman era el creador de la historia y productor de la película, lo que animó a verla. Sin embargo, cuando finalmente se estrenó no recordaba la relación de Kirkman con la película, y la verdad es que la patochada que se intuía en las imágenes promocionales teniendo a Nicholas Cage de protagonista no me hizo que quisiera verla. O por decirlo bien, otras películas estrenadas en las mismas fechas como Posesión Infernal: El despertar me apetecieron más a la hora de entrar en el cine. Esta semana volví a leer el dato de Kirkman preparando una reseña del blog, lo que me hizo ver el trailer que a su vez provocó que tuviera que ver la película. Y la verdad es que Renfield me ha encantado.
La película tiene el centro en el conflicto de un joven (congelado en el tiempo) Renfield para escapar de años de abusos que sufre a manos de Drácula. Como concepto es una idea que conecta completamente con la comedia Lo que hacemos en las sombras, aunque luego ambas historias sean totalmente diferentes. Esta similitud tampoco jugó a favor de la película, la verdad. El depresivo Renfield asiste a reuniones de terapia de grupo y recibe el empujón necesario para abandonar a Drácula cuando ve cómo la policía Rebecca no se arruga ante un mafioso de la familia Lobo cuando la encañona en un ataque a un restaurante.
Hoult, Cage y Awkwafina me parece que están super bien en la película. El elemento histriónico y exagerado de Cage funciona perfectamente con el tono de comedia over-the-top, y escucharle en la V.O. es una delicia de principio a fin. Y esto lo digo cuando no suelo conectar con el Cage más desatado de las películas de serie Z que protagoniza en los últimos años. Hoult borda el papel de freak fuera de su zona de confort que se sabe víctima de abusos pero no sabe cómo salir de la rutina en la que está inmerso. Por su parte, Awkwafina no tendría que funcionar como una dura policía, pero en este contexto humorístico lo hace, añadiendo una ligera capa de persona marcada por la muerte de su padre. La química de Hoult con sus compañeros me parece que funciona de forma estupenda.
La película va al grano desde el primer minuto resaltando el tono de comedia. Empezar la película recreando la película de Drácula de Bela Lugosi pero sustituyendo a los actores clásicos por Cage y Hoult me ha parecido una genialidad. Aparte de varios gags visuales buenísimos hay un montón de situaciones super divertidas gracias a unos diálogos con chispa, por ejemplo en las sesiones de terapia de grupo de Renfield. Además, la duración de 93 minutos me parece perfecta, porque también hay que reconocer que la historia no da más de si, al repetirse en algunos momentos la misma situación de abuso de Drácula a Renfield.
Pero lo mejor de Renfield es cuando la película se transforma de una teórica historia de terror con toques de humor a una película de superhéroes con seres con super poderes que cortan cabezas y arrancan brazos que usan para golpear a otros oponentes hasta su muerte. La hiper-violencia tiene un tono cómico que me parece una genialidad, y sólo por estos momentos de gores merece la pena ver la película. En estos momentos fue cuando vi el toque de Hickman y su conexión a Invencible, y me ha flipado.
Buscando algún elemento menos bueno a una película que me ha gustado, hay que reconocer que en el fondo esta película es una historia de un único chiste que no da más de si cuando giramos varias veces sobre lo mismo. Pero la duración super ajustada y la violencia over-the-top me han ganado completamente. Creo que todos los fans de la serie Ash vs Evil Dead y por supuesto el comic de Invencible de Kirkman, por poner dos ejemplos, van a disfrutar un montón esta película,
Da la sensación que los productores dejan la película con un elemento lo suficientemente abierto para que pudiera haber una continuación en caso que la película hubiera tenido éxito en taquilla. No ha sido así. yo soy la prueba de espectador público objetivo que me costó verla porque no sabía si la mezcla de tantos elementos contrapuestos funcionaría todo lo bien que lo hace. Y es una pena que una película que innova presentando una historia que no sea terror trillado o comedia al uso no consiga llamar la atención del gran público precisamente por esta originalidad y esta cualidad de crossover de géneros.
En todo caso, decir también que el problema de este fracaso viene a partir de la fecha de estreno, al tener un montón de películas similares que no cabe duda han llamado mejor la atención de los espectadores. A la antes mencionada Posesión Infernal habría que sumarle Oso visioso, El exorcista del Papa o la última película de Scream.
Comparto el trailer de la película:
Renfield es una comedia super sangrienta y divertida que me ha gustado mucho más de lo que esperaba gracias a su tono irreverente y over-the-top. Una película super recomendable cuya apreciación creo que aumentará cuando se estrene en plataformas y pueda verla el gran público que se abstuvo de verla en los cines.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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