Archivo de la categoría: Comics

tebeos favoritos

Crítica de Batman: Tierra Uno de Geoff Johns y Gary Frank (DC Comics – ECC Ediciones)

Hoy toca repasar Batman: Tierra Uno, la serie de tres novelas gráficas de DC Comics en la que la editorial dio libertad total a Geoff Johns y Gary Frank para reimaginar los mitos de Batman, aprovechando que ECC Ediciones publicó hace un par de meses su tercer y último volumen.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

Batman no es un héroe.

Es solo un hombre.

Fallible, vulnerable y enojado.

En una Gotham City donde amigos y enemigos son indistinguibles, el camino de Bruce Wayne para convertirse en el Caballero Oscuro está plagado de más obstáculos que nunca. Centrado en castigar a los verdaderos asesinos de sus padres y a la policía corrupta que les permitió salir libres, la sed de venganza de Bruce Wayne alimenta su loca cruzada y nadie, ni siquiera Alfred, puede detenerlo.

En la tradición del Superman: Earth One, número uno en ventas del New York Times, el escritor Geoff Johns y el artista Gary Frank re-imaginan una nueva mitología para el Caballero de la Noche, donde lo familiar ya no es lo esperado en esta serie de novelas gráficas originales de DC Comics.

La línea Tierra Uno es una línea de novelas gráficas autónomas destinadas a contar los orígenes de los principales personajes de DC Comics para una nueva generación de lectores. El hecho de lanzar este sello como novelas gráficas y no como grapas tradicionales mostraba además el interés de DC de ofrecer contenidos al canal de las librerías tradicionales que demandan de obras en este formato y que podían significar una mina de oro para DC en caso de funcionar entre lectores no fans del género de superhéroes.

La línea Tierra Uno fue inaugurada en 2010 con Superman: Tierra Uno, serie de tres novelas gráficas de J. Michael Straczynski con dibujos de Shane Davis (Vol. 1 y 2, de 2012) y Ardian Syaf (vol. 3, en 2015). Además del Wonder Woman: Tierra Uno de Grant Morrison y Yanick Paquette (2016, 2018 y 2021), la línea ha publicado también dos novelas gráficas de Teen Titans a cargo de Jeff Lemire con Terry Dodson (Vol. 1, 2014) y Andrew T. MacDonald (Vol. 2, 2016) y otras dos de Green Lantern, obra de Gabriel Hardman y Corinna Bechko y publicadas en 2018 y 2020.

En lo referido a este Batman: Tierra Uno, el anuncio de que Geoff Johns y Gary Frank iban a hacerse cargo de recontar el origen de Batman para las nuevas generaciones parecía un win-win de libro, sumando el amplio conocimiento del universo DC de Johns con el maravillosos estilo de dibujo de Frank. De hecho, la pareja ya triunfó con su Superman: Origen Secreto en 2009-10, lo que invitaba a pensar que podían dar también en la diana con Batman. Sin embargo, la cosa no acabó de cuadrar, con una recepción de la crítica más bien tibia y unas ventas que imagino tampoco debieron ser lo que DC esperaba. Esto hizo que aunque la primera novela gráfica se publicara en 2012, hubiera que esperar 3 años, hasta 2015, para que se publicara la segunda novela gráfica y casi 6 años para que la tercera y última novela gráfica haya visto la luz este 2021. Los compromisos de Johns en Warner produciendo las películas y series de televisión de DC Comics, pero también otros comics como Doomsday Clock de Johns y Frank o Batman: Three Jokers de Johns y Jason Fabok no cabe duda que tuvieron prioridad para DC Comics, lo que fue retrasando el final de la historia que hemos tenido este año.

Ahora que pude leer entero este Batman: Tierra Uno, no hay duda que Geoff Johns había pensado largo y tendido sobre la figura de Batman y cómo sería la existencia de una figura así en el mundo real. El punto de partida de esta historia es el “realismo”, y no tengo claro si planteaba estas novelas gráficas a modo de storyboards para un hipotético reboot de la franquicia cinematográfica de Christopher Nolan, The Dark Knight Rises se estrenó el mismo año 2012 que salió el primer volumen, o directamente es que Batman Begins influyó completamente en la forma en que Johns se aproximó a esta obra, tratando de trasladar el feeling cinematográfico de esa historia de origen realista al mundo del comic. Y esto es lo mejor y lo peor de la historia, sinceramente.

Por un lado, resulta super interesante ver a un Bruce Wayne un tanto gilipollas que no deja de equivocarse y ser apaleado mientras se inicia en el mundo del vigilantismo callejero, y que tendrá que aprender además toda la parte de detective que inicialmente ni se había planteado. Me gusta ver que inicialmente se mueve con un equipo muy limitado que va mejorando a medida que va descubriendo las cosas que necesita y quien puede proporcionárselas. Y también que Alfred sea un militar experto que va a entrenar y a ayudar a Bruce pero con cero experiencia como mayordomo, porque lo lógico es que sea o una cosa o la otra, pero no las dos no como vimos en los últimos años del Alfred en continuidad.

La creación del ecosistema de Gotham es otro elemento que Johns construye poco a poco y lo va haciendo crecer de forma orgánica, dando una vuelta de tuerca a la figura de James Gordon o Harvey Bullock que me gusta bastante. A pesar de los cambios que se plantean a nivel general, Gotham sigue siendo un foco de crimen y corrupción en el que los criminales campan a sus anchas e incluso ocupan el Ayuntamiento. Esto crea dos niveles de enemigos para Bruce / Batman, por un lado los rateros y mafiosos a nivel de calle, al que hay que sumar el sistémico de los poderosos que controlan la ciudad. Y además, está la búsqueda del asesino de Thomas y Martha Wayne.

Las tres novelas gráficas de Batman: Tierra Uno cuentan con 140 páginas la primera y 160 las dos siguientes. El formato ayuda a que la historia tenga un ritmo diferente al del comic-book mensual, haciendo que la lectura de cada volumen se haga de una sentada y resulte muy entretenida. Hay que reconocer que aunque Johns plantea una realidad muy pensada que ofrece una más que correcta historia de origen del Hombre Murciélago de este mundo alternativo, gran parte de la gracia al menos para mi ha estado en ir descubriendo los cambios respecto al canon original. Y lo malo es que Tierra Uno sale perdiendo prácticamente en cualquier comparación a su contrapartida en continuidad. Que sería lógico si pensamos en el Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli o El largo Halloween de Jeph Loeb y Tim Sale, pero es que sale perdiendo respecto a casi todo, exceptuando tal vez la horrenda etapa de Scott Snyder. Incluyendo además la versión cinematrográfica de Nolan, estrenada pocos años antes.

Empezando por unos villanos que resultan ser un bluff importante en todos los casos. Voy a evitar dar detalles del tercer volumen dado que se ha editado más recientemente, pero hablamos que los volúmenes uno y dos llevan en circulación seis años, tiempo más que suficiente para que quien quisiera leerlos lo hubiera hecho. Agradezco que en este origen Johns haya evitado a Joker, un personaje que en los últimos años está demasiado manoseado, pero lo cierto es que ni Oswald Cobbepot ni Edward Nigma están a la altura y se ven lastrados de la premisa de “realismo” inicial que les quita de un plumazo la sensación de peligro. Por otro lado, dentro de la sorpresa inicial que plantean los hermanos Dent en esta historia, realmente no mejoran el canon existente y su historia es un tanto intrascendentes. Lamentablemente, ojo. Esto hace que globalmente la historia no sea mala, pero le falta el intangible del carisma, de la personalidad, que parece que se pierdan cuando el foco está en el “realismo”.

En el apartado artístico, tengo sentimientos encontrados. No descubro nada si digo que Gary Frank es uno de los grandes nombres del comic mainstream de superhéroes, con una perfecta narrativa y una ortodoxia en cuanto a su narrativa y la perfección anatómica de sus personajes fuera de toda duda. En Tierra Uno acompañan a Frank Jon Sibal en el entintado y Brad Anderson, que forman un potente equipo artístico se mire como se mire. Tras 30 años dibujando comics al más alto nivel, no seré yo el que diga que un comic suyo no está bien.

Y sin embargo, su extremo naturalismo y la obsesión del planteamiento realista del comic acaban siendo un problema, empezando por el luminoso y casi poco apropiado color que aplica Brad Anderson, que evita la oscuridad nocturna y la ambientación gótica que tenemos tan asociada al personaje. La historia está bien contada y se lee de forma super fluida, pero evita tantos aspectos icónicos que entiendo que se desechan por la obsesión del realismo (sin ir más lejos el verle desplazarse entre edificios), que no quedan prácticamente momentos de lucimiento para el dibujo de Frank.

Por otro lado, el dibujo de Frank ya digo que es narrativamente intachable, pero sus diseños son totalmente fallidos, empezando por los diferentes trajes de Batman con su símbolo de murciélago en el pecho, o la forma de su máscara, que en la mayoría de los casos queda rara. Además, el rediseño que hace del traje de Catwoman puede ser de largo el peor que recuerdo nunca del personaje. Incluso peor que el traje sexualizado de Jim Balent, entre otros. También en el apartado artístico, me da pena tener que decir que no mejora lo existente en continuidad.

Por estos motivos, me sabe mal decirlo, pero la sensación que me queda tras la lectura de este Batman Tierra Uno es de proyecto fallido, seguro no desde el punto de vista de las ventas, pero sin duda si desde el creativo o del resultado final.

Batman: Tierra Uno se queda como una historia correcta que no acaba de explotar con el carisma y la aventura que los lectores veteranos deseábamos, y que globalmente te deja la sensación que no mejora el standard previo. Entretenido pero sin más, en este caso no me ha terminado de cuadrar.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Cemetery Beach de Warrel Ellis y Jason Howard (Image Comics – Norma Editorial)

Tenía ganas de leer una buena historia de acción y Cemetery Beach ha cumplido su función de forma modélica. El comic de Warren Ellis y Jason Howard transmite la misma intensidad y frenetismo que clásicos como Mad Max: Fury Road, y hoy quiero recomendarlo.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

BIENVENIDO AL PLANETA LETRINA GIGANTE

El especialista en misiones de reconocimiento Mike Blackburn escapa de una prisión donde le iban a torturar llevándose con él a la joven disidente Grace Moody, dando así comienzo el peor día de su vida. Un día en el que deberá escapar de una legión de lunáticos a través de una colonia secreta en otro planeta fundada hace cien años.

Una nueva novela gráfica de Warren Ellis (Transmetropolitan, Inyección) y Jason Howard (cocreador de Super Dinosaur y El asombroso Hombre-Lobo con Robert Kirkman), el equipo tras la aclamada serie Trees.

Cemetery Beach fue una miniserie de 7 números publicada por Image Comics entre 2018 y 2019. Norma Editorial publicó la edición española en febrero de 2020, y era uno de esos comics que llevaba tiempo queriendo comprarlo pero no encontraba el momento.

Warren Ellis es un premiadísimo guionista de cómics entre cuyas creaciones se encuentran Transmetropolitan, Fell, Ministerio del Espacio o Planetary, además de haber escrito la novela Ritual de muerte —superventas en la lista del New York Times— y el «clásico independiente» Camino tortuoso. La película RED está basada en su novela gráfica homónima; la segunda parte se estrenó en 2013. También ha escrito mucho acerca de temas tanto tecnológicos como culturales para Vice, Wired UK, Esquire y Reuters, y recorre el hemisferio norte conferenciando en acontecimientos y festivales literarios, filosóficos o futuristas.

Jason Howard es un dibujante de cómics estadounidense conocido por cómics como Trees con Warren Ellis y The Astounding Wolf-Man con Robert Kirkman. Es tamvién el creador del cómic de Image Super Dinosaur y del especial Sea Bear & Grizzly Shark.

Cemetery Beach es un comic de acción que recuerda a clásicos como Mad Max: Fury Road, una comparación que creo que todo el que haya leído el comic habrá sentido. Y como la película de George Miller, no hace falta tener una historia compleja para que el comic funcione y me parezca un entretenimiento de primer nivel. Empezando porque dentro del comic mainstream americano no hay nada ni remotamente parecido a esto. Me vienen a la cabeza los comics de Justin Jordan o Deadly Class de Rick Remender y Wes Craig como comics planteados desde la acción, pero ni por asomo con ideas o planteamientos como el de este comic.

Warren Ellis es un escritor muy listo. Incluso en sus comic de premisa a priori sencillos como este Cemetery Beach, que está planteado como una huida frenética de dos prisioneros que escapan de unos enemigos que quieren verles muertos, sabe colocar elementos de ciencia-ficción estupendos. Empezando por este planeta colonizado en secreto por unos humanos que viajaron allí en la década de 1930 con la rudimentaria tecnología de la época, o los diferentes seres que habitan el planeta producto de mutaciones de los seres humanos.

Mike Blackburn es un protagonista que recuerda a los Stallone o Van Damme de la época dorada del cine de acción de los 80 y 90. Y como ellos, no necesita de sesudas caracterizaciones para que conectemos con él y no queramos verle muerto. De hecho, el arranque de este comic en el que le conocemos a él y los detalles de su misión, me parece una introducción excelente a esta historia, consiguiendo además rompernos los esquemas con el violento giro final que tiene la escena.

Antes de este Cemetery Beach, Ellis empezó a colaborar con Jason Howard en Trees, y no cabe duda que estaban contentos el uno con el otro, porque plantearon esta historia de acción y ciencia ficción. De hecho, conociendo a Ellis, diría que todo empezó con una pregunta: «¿Qué quieres dibujar, Jason?» Howard es el artista completo en este comic, realizando los lápices, tintas e incluso aplicando el color. Y lo cierto es que me parece que brilla a gran nivel.

Sus persecuciones son perfectas, siempre sabemos qué está pasando y la sensación de frenetismo y velocidad está perfectamente plasmada en las páginas. Además, los seres alienígenas realmente son muy diferentes y la creación de un mundo con tecnología retro-futurista tiene elementos super chulos casi en todas las páginas. Howard además usa una paleta de colores apagados en general que hace que cuando haya explosiones o disparos, el estallido de color genere un mayor impacto.

Realmente Cemetery Beach no es un comic sesudo. Sabe qué tipo de historia es y a qué tipo de lector se dirige, exhibiendo su calidad y sus puntos fuertes con orgullo. Y yo encantado de haber podido leerlo.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Cemetery Beach es un estupendo comic de acción que ofrece un entretenimiento genial sin complejos de ningún tipo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Outer Darkness / Chew de John Layman, Rob Guillory y Afu Chan (Image Comics)

Hoy quiero recomendar el crossover más inesperado y divertido hasta la fecha, al juntar el guionista John Layman a sus dos creaciones más recientes en el sello Image, la maravillosa Chew y la comedia espacial Outer Darkness, junto a sus dibujantes Rob Guillory y Afu Chan.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡EL MEJOR CROSSOVER DE LA HISTORIA! Tony Chu es un policía moderno que obtiene impresiones psíquicas de lo que come. Joshua Rigg es un capitán de una nave estelar del siglo 28 que vuela a través de un espacio exterior lleno de demonios, monstruos y fantasmas. Suena como una receta perfecta para un crossover de cómics, ¿no? Bueno, tenga cuidado con lo que desea, porque CHEW / OUTER DARKNESS se está abriendo camino, reuniendo al equipo de CHEW ganador del Eisner, el escritor JOHN LAYMAN y el artista ROB GUILLORY, y el genio artístico residente habitual de OUTER DARKNESS, AFU CHAN!

Outer Darkess / Chew fue una miniserie de 3 números publicada por Image Comics entre marzo y junio de 2020. En España, Planeta publicó el primer volumen de Outer Darkness en 2020, pero con el cambio de derechos a favor de ECC Ediciones, de momento el segundo volumen de la serie permanece inédita, al igual que este crossover. Chew fue una serie de 60 números publicada entre 2009 y 2016 en Image, que Planeta publicó en su totalidad en 12 volúmenes.

Chew fue uno de los comics más imaginativos y divertidos del panorama comiquero USA de los últimos años. Sus personajes estrafalarios y situaciones loquísimas a partir de la comida fueron una maravilla durante varios años, hasta que la serie alcanzó su final. Siempre me digo que debería dedicarle un post a Chew, porque de verdad que el comic lo merece, y por un motivo u otro no encuentro el momento. Y esto que me pasa a mi en primera persona creo sirve para recalcar un problema que tiene el humor en general, y es lo poco valorado que está. Con el añadido de lo difícil que es hacer un comic de humor que sea realmente divertido con una historia potente que no sea una sucesión de gags aislados, algo que Chew consiguió durante años.

Tomando como premisa reirse un poco de Star Trek, Outer Darkness consiguió recuperar el humor gamberro pero inteligente de Chew con una premisa nueva con ilimitadas posibilidades, al mezclar la exploración espacial con los seres demoniacos y bastante mala baba. El primer volumen me resultó una pasada y me dejó con ganas de más. Sin embargo, de momento no sabemos si el volumen 2 llegará a publicarse en España, entre otros motivos, aparte de las ventas, por el cambio de derechos en España, que ahora pertenecen a ECC Ediciones. Uno de lo motivos de no comprar en su momento este Outer Darkness / Chew fue querer leerlo en el mismo orden en que se publicó en Estados Unidos. Que mi hermano Fernando encontrara este tomo a precio de saldo en Barcelona nos dió la ocasión perfecta para comprarlo y poder disfrutarlo, pero a la vez el propio hecho que la librería lo salde ya indica que no se ha vendido, lo cual es malo se mire como se mire.

Empezando a valorar este comic, lo primero y más importante es que este Outer Darkness / Chew me ha parecido un triunfo total, un comic divertidísimo que me ha tenido con la sonrisa en la cara de principio a fin. Las situaciones son super chulas y la forma en que resuelven que sea posible la reunión unos personajes separados por siglos y universos de distancia me ha parecido buenísima, con un giro antológico. Dentro del humor del trazo grueso general nadie está a salvo, ni siquiera los propios autores que son objeto de un cachondeo auto infligido buenísimo.

Otro detalle importante es que Layman y Guillory plantean una historia completamente reader-friendly que puede ser leída y disfrutada sin problemas aunque no se hayan leído los comics previos, ofreciendo la información suficiente para que un nuevo lector pueda disfrutarlo.

El dibujo de este Outer Darkness / Chew me parece maravilloso. El comic tiene elevadas dosis de gore y momentos sangrientos, y el estilo de Afu Chan y Rob Guillory encajan de maravilla y aportan el tono ligero, divertido y over-the-top que la historia necesita, consiguiendo que la lectura sea un placer.

El único problema que tiene este comic es que aunque la aventura es totalmente autónoma y autoconclusiva, obviamente para disfrutarla en toda su amplitud tienes que haber leído antes Chew y, sobre todo, Outer Darkness. Y al menos en lo referente a la segunda, creo que somos cuatro gatos los que la hemos disfrutado, la verdad. Diría que el precisamente el objetivo del crossover era dar a conocer Outer Darkness a lectores de Chew que no supieran que existía. Teniendo en cuenta que tras este comic NO se ha publicado de momento una tercera miniserie de Outer Darkness, diría que no tuvieron éxito. Qué pena.

Comparto las primeras páginas del comic:

Outer Darkness / Chew es un comic divertidísimo que merece ser descubierto por todo el mundo. Si te gusta la ciencia ficción y la comedia gamberra, vas a disfrutar mucho este comic.

PUNTUACIÓN: 8/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Deadly Class Vol. 10 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Vuelve Deadly Class, el comic de los jóvenes miembros de la escuela de asesinos, y Rick Remender y Wes Craig, con color de Lee Loughridge, nos tienen preparados un montón de sorpresas en este décimo volumen con el que he descubierto que nos acercamos al final de la serie.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Vol. 10. Salva a tu generación

¡Los estudiantes universitarios asesinos favoritos han vuelto! Es una nueva era, pero los viejos hábitos difícilmente mueren y los viejos rencores mueren aún más. ¿Podrán los niños con llave de una generación olvidada encontrar su lugar en un mundo que no puede entenderlos y no quiere intentarlo?

Este décimo volumen recopila los números 45-48 USA.

El retorno de Deadly Class más de un año después de la publicación de su noveno volumen sirve para recordarme que las historias tienen un comienzo pero también un final, y que está bien que Rick Remender sitúe la historia en la recta de meta de cara a un final que llegará en 2022 con el siguiente volumen.

Remender pega un salto temporal que me dejó muy loco al empezar a leer este volumen, unido al hecho que ¡hacía más de un año desde que leí el volumen anterior! Sin embargo, afortunadamente luego todo acaba explicándose a medida que avanza la narración de este volumen. También destaco que aunque el volumen tiene tan sólo 4 grapas USA, no los 5-6 números que son norma en comics por ejemplo de Robert Kirkman, los números 45 y 48 cuentan con 30/31 páginas de historia, el doble de lo habitual, mostrando las ventajas de ser tu propio editor y poder ajustar las grapas a las necesidades de una historia como siempre llena de nihilismo y tendencias autodestructivas.

Sobre todo en el citado número 45, Remender vuelve a utilizar el comic para hablar de sus cosas y usarlo de terapia que le libere de sus traumas adolescentes, y me resulta super chulo el comentario sobre Nirvana y Pearl Jam (y en general el grunge de 1991), y sobre el snobismo de un grupo de gente a los que sólo les gusta algo cuando es desconocido y puede presumir de tener gustos únicos y originales, y cuando se vuelve popular no soportan compartir sus gustos con la mayoría de la gente y caen en los típicos comentarios de “se ha vendido a la comercialidad”. También me gusta mucho el comentario positivo sobre los geeks y su diferencia frente a los tóxicos nerds. Esa parte de comentario de los años 80 y ahora los 90 me parece que siempre ha sido unos de los puntos fuertes del comic, y Remender claramente no está dispuesto a renunciar a una de sus señas de identidad.

En lo relativo al dibujo Wes Craig vuelve a realizar un estupendo trabajo de caracterización en lo relativo a ropa y ambientación, destacando como siempre con su fluidez narrativa tanto en las escenas de acción como en las conversaciones de los personajes, consiguiendo que todo resulte interesante de leer y que la lectura pase en un suspiro. A destacar también el trabajo de Lee Loughridge en los colores, que marca el tono de la historia con sus colores además de tener que diferenciar los diferentes momentos temporales, realizando un estupendo trabajo. En este sentido, destacar por ejemplo la escena de Marcus en la piscina donde el reflejo del agua se reproduce en las figuras, consiguiendo que una escena que es una conversación sea un despliegue visual chulísimo.

En este sentido, dentro que como digo el dibujo me gusta y se nota la buena sintonía que tienen Craig y Loughridge, hay algunos momentos en que Craig deja varias viñetas y momentos apenas abocetados o dibujando únicamente la silueta de los personajes, lo que me deja unas sensaciones contrapuestas de un exceso de comodidad que no hace que la narración sea mejor. En todo caso, este sería un pero para un comic que como digo, en líneas generales me ha gustado bastante.

Saber que Deadly Class va a terminar el año que viene me provoca cierta tristeza, ya se se trata de un comic que empecé a comprar en formato grapa en 2014 y era una de mis constantes comiqueras, a pesar que la periodicidad de la seria se ha ido resintiendo en los últimos años, lo que es una constante de todos comics de Remender. Se me va a hacer raro que una vez termine Deadly Class no estaré comprando ningún comic de Remender, pero creo que el viaje ha merecido mucho la pena.

Comparto las primeras páginas de este volumen:

Deadly Class rompe con el pasado en este décimo volumen que nos dirige hacia el final de la serie, ofreciendo un estupendo entretenimiento. Llegados hasta este punto, no te puedes perder el final de la historia.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Ice Cream Man vol. 4 de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O Halloran (Image comics)

Ice Cream Man de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O Halloran tiene la virtud de dejarme con cada tomo una sensación desasosegante brutal. Hoy comento mis impresiones del cuarto volumen de esta antología.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Vol. 4 Tiny lives.

La antología de terror aclamada por la crítica regresa a la ciudad y ofrece cuatro historias nuevas que se enfocan en personas que apenas están sobreviviendo y que están dispuestas a hacer cualquier cosa para cambiar eso.

Este volumen recopila Ice Cream Man 13-16 USA.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Menos mal que voy comprando y leyendo Ice cream Man con varios meses de diferencia, si leyera de golpe esta serie la verdad es que sería una sobredosis y nihilismo y malrollismo que haría que quisiera abrirme las venas. Bromas aparte, este cuarto volumen nos ofrece cuatro nuevas historias autoconclusivas a medio camino entre nuestra peor pesadilla y el infierno de una sociedad que no se preocupa por sus semejantes y no se da cuenta de lo que está pasando a su alrededor. W. Maxwell Prince plantea un mundo sin esperanza en el que la locura parece ser la única opción lógica, haciendo que este comic se sienta como una rareza dentro de las opciones disponibles en las estanterías. De hecho, frente a otras historias de terror, más que sustos y gore, estamos ante un comic planteado desde el malrollismo extremo. Y la verdad es que si el objetivo era dejarnos con mal cuerpo a los lectores, el éxito es total.

Este éxito es por supuesto compartido con el notable apartado artístico creado por el dibujante argentino Martín Morazzo con los colores de Chris O Halloran. Los personajes de Morazzo transmiten humanidad y realismo, esa cualidad del «vecino de al lado» que hace que sientas que estas pesadillas pueden suceder a nuestro alrededor. Pero además, Morazzo también triunfa a la hora de crear las escenas de pesadillas y los numerosos momentos malrolleros que encontramos en cada historia, creando unas imágenes que se quedan grabadas en las pupilas.

El caso es que si tengo que ponerle un pero a este cuarto volumen es que dentro de la brillantez formal de estos números, con el palíndromo o el crucigrama como grandes exponentes, realmente la historia se me queda un tanto vacía, habiendo un enorme desequilibrio entre la forma y el fondo. En este caso, dentro de la dificultad que supone contar una historia autoconclusiva en 20 páginas, se me queda cierta sensación de vacío porque al final todas las historias tienen el mismo tono amargo e inquietante, y empiezo a querer que la historia detrás de este heladero del infierno se haya aclarando. Con el añadido que al ser una pesadilla provocada por la aparición de este ser sobrenatural que parece que todo lo puede, todo es posible pero a la vez todo da igual, ya que los personajes no han hecho nada para sufrir estos hechos, sino que les pasan sin más.

En todo caso, Ice Cream Man es tan diferente a nada que esté leyendo actualmente que me compensa más que de sobra que haya alguna cosa con la que conecte menos. De hecho, tengo claro que en 2022 compraré de forma escalonada los dos siguientes volúmenes que ya están disponibles en USA. Porque las historias son tan perturbadoras y desasosegantes que al final consiguen atraparme.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!