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Crítica de Jane Foster y el Poderoso Thor de Torunn Grønbekk y Michael Dowling (Marvel Comics – Panini)

Panini ha finalizado este mes de febrero la publicación de la miniserie Jane Foster y el Poderoso Thor de Torunn Grønbekk, Michael Dowling y color de Jesús Aburtov, que Marvel preparó para hacerla coincidir con el estreno el pasado verano de la película Thor: Love and Thunder, y que sugería el retorno de Jane Foster al papel de Thor. Es por tanto un buen momento para revisarla.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Mjolnir ha acudido una vez más a las manos de Jane Foster. Ella teme que le haya pasado lo peor a Odinson, mientras los mayores enemigos de Asgard, como HelaUlik La Encantadora, organizan un asalto al Reino DoradoJane debe encontrar al Hijo de Odín… ¡Incluso si ello implica convertirse de nuevo en Thor

Esta miniserie Jane Foster & The Mighty Thor fue publicada en USA como una miniseries de 5 números, el standard actual de Marvel según Tom Brevoort, que Panini ha publicado en 3 grapas bimensuales, la primera sencilla y las otras dos dobles..

Torunn Grønbekk es una escritora noruega que empezó a trabajar en Marvel en 2019 en la colección de Valquiria, sustituyendo a Jason Aaron y a Al Ewing como guionista de la colección antes de su cancelación. También en la órbita de Aaron se ha encargado de guionizar algunos especiales de Castigador, publicados entre medias de la serie regular para dar margen a los artistas. Tras esta miniserie, va a escribir el próximo arco de Thor, El legado de Thanos, que empezará a publicarse en España en abril.

Michael Dowling es un dibujante británico que empezó trabajando en Marvel en una miniserie de Gata Negra (que diría que no he leído). Fuera de Marvel, es el creador junto a Rob Williams del comic Unfollow, además de trabajar para series británicas como Titan o 2000 AD.

Marvel preparó esta miniserie con el teórico retorno de Jane Foster como Thor para que coincidiera con la película de Taika Waititi, para intentar que se beneficiara del interés que genera el MCU y la posibilidad de que algún espectador pudiera acercarse a una librería buscando comics de Jame Foster. Y la verdad es que esta miniserie a nivel básico cumple con la función de entretenimiento gracias a una aventura en la que Jane tiene que encontrar al desaparecido Thor Odinson mientras los dioses de Asgard se enfrentan a una guerra abierta contra numerosos enemigos clásicos y novedosos.

Además del interés de ver a Jane empuñar a Mjolnir, la miniserie vuelve a utilizar a Rüna, la nueva Vaquiria del Universo Marvel aparecida por primera vez en el evento Rey de Negro, que es la versión comiquera del personaje interpretado por Tessa Thompson en las películas del MCU. También destaca el uso de personajes poco habituales en el mundo de Thor como es el demonio del limbo S´ym (de infausto recuerdo para Illyana Rasputin en su miniserie de origen que años más tarde cobró todo el protagonismo gracias a Inferno), además de otros más habituales como la Encantadora, Tyr, el elfo oscuro Algrim o Ulik el troll. Aparte de la sorpresa de los villanos detrás de toda esta guerra, que prefiero no spoilear para los que no hayáis leído el comic. En general, Grønbekk transmite que tiene un gran conocimiento de la historia de Thor, y en general del universo Marvel, dado el uso que hace de algunos personajes poco conocidos en esta historia.

La verdad es que por premisa, a priori esta miniserie lo tenía todo a favor para triunfar. Sin embargo, lamentablemente el comic no acaba de despegar, quedándose en una historia anodina que en su ejecución resulta todo lo contrario a épico o interesante. Grønbekk plantea numerosos textos de apoyo que hacen que cada grapa cueste de leer y no sea un comic que te terminas en 2 minutos. Pero esto que debería ser algo positivo, con el añadido de la intención literaria al plantear ideas con intención de profundidad, queda diluido con un comic que en general resulta aburrido porque las cosas concretas que pasan no acaban de ser interesantes en la ejecución, y los textos de apoyo no parecen alineados del todo bien con la acción de la viñeta.

Grønbekk me recuerda a esos actores que siendo correctos en su interpretación notas que NO tienen el carisma o la personalidad de una estrella, no llegando a transmitir lo que deberían en pantalla. De igual forma, la ÉPICA no se puede explicar, se tiene o no se tiene, es algo que se nota en cuanto se ve. Recordando el «hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes» de Yoda, no dejo de pensar que Grønbekk lo intenta todo el rato. Y por eso falla. Y es una pena, porque la historia en cinco partes de la escritora noruega es correcta en todos sus episodios, pero le falta chispa.

Si el guion de Grønbekk se me ha quedado muy plano, mucho peor ha resultado el dibujo de Michael Dowling. A pesar del estupendo color de Jesús Aburtov, el dibujo resulta tremendamente estático y hasta aburrido, mostrándome a un dibujante que NO sabe dibujar escenas de acción. Lo cual no puede ser más problemático cuando hablamos de un pijameo mainstream como este. No se qué tal lo hizo Dowling en Judge Dredd, pero en esta miniserie la verdad es que no me deja con ganas de volver a leer ningún comic dibujado por él. El guion de Grønbekk estaba lleno de escenas con «Sif/Runa/Bill Rayos Beta combatiendo a villano genérico», pero un mejor dibujante hubiera conseguido crear páginas espectaculares, cosa que no vemos aquí.

Por no ponerlo todo negativo, me gusta la profundidad que el color de Aburtov imprime en algunas escenas, y Dowling si crea algunas splash-pages visualmente potentes, como la reunión de Jane y Thor Odinson, o el descubrimiento del villano en la sombra. Pero globalmente el apartado gráfico me ha parecido bastante deficiente. Es por esto que no sorprende que las portadas de la miniserie no sean suyas, sino que estén dibujadas por Ryan «Veneno» Stegman, con tinta de J.P. Mayer y color de Marte Gracia, que están mucho más chulas que el contenido interior del comic.

Por cierto, intentando no spoilear, hay varios elementos de la historia de Grønbekk que me han llamado la atención, como es el hecho que la miniserie vende la idea de «Jane Foster de nuevo como Thor», pero lo cierto es que es algo que prácticamente no llega a suceder en apenas un par de viñetas, al preferir Jane mantener su actual identidad de Valquiria para investigar la desaparición de Thor. Aunque eso si, blandiendo a Mjolnir. Lo digo porque en cierto sentido el desarrollo de la historia puede resultar decepcionante para los que buscaran una última aventura de Jane Foster como Thor. Dado que en los comics Jane ya ha pasado página y se encuentra cómoda en su actual identidad de Valquiria, resulta raro intentar conectar de alguna manera los comics con la película de Marvel Studios.

Otro elemento a comentar es que teniendo en cuenta la conexión de Grønbekk con Jason Aaron, no sólo en esta colección de Valquiria sino escribiendo los especiales de El Castigador (sin más lejos este mes de febrero Panini ha publicado uno), la elección del villano me causa cierta extrañeza. Que no es un error del comic en si como obra autónoma, pero resulta un pequeño glitch en la continuidad general que tendrá que ser explicado en algún momento. Igual el propio Aaron hace mención a esto en su próxima grapa.

Aparte del dibujo deficiente, la verdad es que tampoco el guion ha sido todo lo interesante que pintaba en su arranque. Globalmente, me queda cierta decepción, porque aunque el comic ha sido entretenidillo sin más, tenía los mimbres para haber sido un gran comic de Jane Foster y de Thor Odinson. Ah! Por cierto, acabo de darme cuenta que al menos este Odinson no es un imbécil total como en la actual etapa de Donny Cates, al menos en esto si puedo encontrar otro elemento positivo que comentar del comic. Dado que Grønbekk va a guionizar el próximo arco de Thor (dado que los problemas de Cates parece que se alargan), espero que lo haga un poco más empático, al mismo tiempo que confío que sepa crear una narración que sea más interesante de lo que ha sido esta miniserie. Desde luego, tener a Nic Klein dibujando va a ser un salto cualitativo importante respecto a este comic.

Comparto las primeras páginas de esta miniserie:

Jane Foster y el Poderoso Thor ha sido una miniserie que estado correcta sin más, pero que me deja la sensación que con autores más capaces podría haber sido una pasada. Una pena.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de V.X.E. El día del juicio 4 (de 4) de Kieron Gillen, Valerio Schiti y Guiu Vilanova (Marvel Comics – Panini)

Finaliza el evento V.X.E. El día del juicio de Kieron Gillen, Valerio Schiti y Marte Gracia, una historia centrada en los Eternos con los mutantes de Krakoa y los Vengadores de invitados especiales, que empezó muy bien pero se ha acabado desinflando en este último número.

PUNTUACIÓN: 6/10

La apocalíptica conclusión del evento del año. No es que nada volverá nunca a ser lo mismo. Es que, si los héroes no encuentran la manera de comportarse como tales, nada volverá a ser algo nunca más.

Esta grapa doble incluye AXE: Judgment Day 6 y AXE: Judgment Day Omega USA.

Lo mejor de El día del juicio ha sido el apartado gráfico a cargo de Valerio Schiti con Marte Gracia en el color. En este último número Schiti necesita la ayuda de Iván Fiorelli en el dibujo de las últimas páginas del Aftermath, que no lucen igual de chulas que el resto de la minisierie. Dicho esto, El día del juicio ha servido para disfrutar de un equipo artístico estupendo para estas historias más-grandes-que-la-vida, con un Schiti perfecto que se sale con las amenazas a escala planetaria que hemos tenido en este comic, con unos colores de Gracia que amplifican la sensación de blockbuster espectacular. En la parte gráfica la verdad es que no hay ninguna queja, aunque debo reconocer que este último número es un poco un bluff porque el climax de Gillen implica a mucha gente hablando, lo que resta opciones para el lucimiento de Schiti. Pero globalmente, creo que estamos ante un buen comic que sólo el dibujo ya justifica la compra.

En positivo hay que destacar también que Gillen ha planteado una historia que ha sido una montaña rusa de espectaculares batallas y giros continuos, haciendo un buen uso a las decenas de personajes de los tres grupos que han aparecido por estas páginas. De hecho, toda la estructura del evento ha resultado super sorprendente, sin dejar nunca un segundo de respiro. Y es que tras empezar la teórica guerra Eternos vs Mutantes con que se vendió el evento, en el cliffhanger final del segundo número Gillen rompe la historia con el nacimiento del Celestial Progenitor creado por Tony Stark, Mr. Siniestro y los Eternos que se oponen a Druig. El giro es que en lugar de acabar con la guerra como ellos esperaban decide mandar a juicio a toda la raza humana, con la amenaza de destruir el planeta si son (somos) declarados culpables. La llegada de Starfox, que derroca a Druig del poder de los Eternos, no consigue evitar que Progenitor dicte sentencia, encontrando a la Tierra culpable, lo que lleva a la colección al climax final en el que los héroes que siguen con vida deben jugarse el todo por el todo para detener al Progenitor. Leo este resumen lo más resumido y libre de spoilers posible, y hay que reconocerle a Gillen que han pasado muchísimas cosas en estos seis números de miniserie principal. Eso siempre tiene que ser valorado positivamente.

Sin embargo, hay varias cosas que no me han acabado de funcionar, todas ellas referidas al guion de Gillen. Empezando porque tiene una forma de escribir que no me interesa. En este comic, hacer que el Celestial Progenitor haga las funciones de narrador con la voz en voz, como en la serie de Eternos lo hacía la «Máquina», me saca completamente de la lectura, no me lo acabo de creer. Habrá quien lo encuentre una genialidad, ya se sabe que para gustos, colores. Pero a mi no me funciona. Otro elemento es que además de la acción widescreen, Gillen intenta mostrar también el punto de vista de la calle mostrando a seis humanos corrientes mientras intentan sobrevivir. Sin embargo, esto que a nivel general podía parecer una buena idea acaba siendo un bluf que no va a ninguna parte, con la excepción de Jada que se convierte en compañera de cafés del Capitán América.

Hablando del Capitán América, el final del número anterior trajo consigo una imagen super potente pero bastante ridícula, al mostrar que los mutantes habían resucitado al recién fallecido Steve Rogers, con su escudo en el brazo. Frente a los que pedían resucitar a Scott Summers, Kurt Wagner expresó que para esa batalla «no era el líder que la Tierra necesita ahora mismo». Aparte del ridículo de salir del capullo con el escudo, el problema de esto es que en la resolución de la historia en este último número ¡Rogers no pinta nada! Por cierto, el mes pasado me preguntaba cómo era esto posible, dado que los mutantes no tienen ni muestras de ADN ni back-ups de memoria de los no mutantes, y suponía que Gillen tendría que explicarlo de alguna manera. Pues no, estaba equivocado, a partir de ahora los mutantes pueden resucitar a cualquier humano porque patata, y o lo tomas o lo dejas, es lo que hay, como tantas otras cosas de la franquicia mutante.

La resurrección de humanos por parte de los mutantes se une a la confesión de Sersi del gran pecado de los Eternos, que para ser resucitados la «máquina» toma la vida de un ser humano. Ambos hechos potencian la idea-fuerza que el cambio es posible, y por tanto merece la pena luchar día a día por ser mejor. La idea de hacer que el Progenitor sienta que no es digno para dictar sentencia a la raza humana y use sus poderes unidos a los de la máquina eterna es una forma como otra cualquiera de resolver la destrucción previa. Porque no había duda que esto iba a ser así, la duda era la forma en lo que iban a realizar.

Dentro de las muertes reversibles y las nulas repercusiones, este evento aparentemente ha traído las muertes «definitivas» de Magneto en el lado mutante y de Sersi en los Eternos. No está mal. Desde luego, son personajes claves de ambas franquicias. Sin embargo, cuando en el número anterior tuvimos la práctica extinción de todo el planeta y la muerte de la mayoría de sus héroes, entre los que tenemos a Thor, Spiderman, Capitana Marvel, Tormenta, etc… estaba claro que estábamos ante un over-the-top que no iba a tener repercusión en el universo Marvel, como así ha sido. Y es curioso que teniendo en cuenta la espectacularidad de los cinco primeros números, el climax de este último número ha sido casi un anti-climax, probablemente la grapa más floja de toda la serie.

En este sentido, es muy difícil crear un comic que tenga sensación de peligro cuando ambos grupos resucitan con la rapidez de una cadena de producción de Ford, de forma que no acaban de morir y en la página siguiente ya han resucitado. Aunque el comic esté estupendamente dibujado y estén pasando cosas todo el rato, es imposible que haya algún tipo de tensión en estas condiciones. Lo que es para mi un nuevo ejemplo del gran problema que para mi está significando la idea de bombero de las resurrecciones de Krakoa.

La edición española se completa con el especial AXE: Judgment Day Omega USA, un número en el que Gillen cierra las principales tramas de los Eternos, en el que es último número (oficioso) del actual volumen. El comic cuenta con portada de Pascual Ferry y dibujo interior de Guiu Vilanova con color de Andrés Mossa, y está muy muy debajo del nivel mostrado por Schiti en las páginas previas.

Aparte del dibujo montonero, el especial tiene un hándicap importante, y es que sólo interesará a los lectores / fans de los Eternos, no teniendo importancia real para Vengadores o Mutantes. En este sentido, aunque entiendo en parte la inclusión de esta grapa junto con el último número de miniserie, teniendo en cuenta que así las cuatro grapas españolas de esta colección han sido grapas dobles, no dejo de pensar que Panini me acaba de castigar con un nuevo sacacuartos, al colar unas páginas que no me interesan y que si les interesaban a los lectores de eternos, deberían haberlo publicado en un número aparte. De hecho, cuando le interesa a Panini si que publican sin problemas grapas sencillas, como han sido los especiales de Vengadores (Tony Stark), Patrulla X (Jean Grey) y Eternos (Ajax) que han publicado en Enero y Febrero y vendieron como que debían ser leídos entre el tercer y cuarto número de esta colección porque resultaban imprescindibles para entender el climax final. DISCLAIMER: NO LO SON, te los puedes ahorrar completamente. Pero el gasto ya lo has hecho. Sin embargo, en el caso de este número Omega, han considerado adecuado publicarlo dentro de la colección principal, no de la colección de Eternos. Colección en la que se ha publicado la miniserie Deaths to the mutants que tampoco era Eternos propiamente dicho. Pero en fin, que es una decisión que no sorprende.

V.X.E. El día del juicio va a ser rapidísimamente olvidado, no creo que vaya a dejar poso. El ritmo editorial de Marvel es frenético y no van a parar ahora. Dentro del elemento de What if? ampliado que estaba claro no iba a tener repercusión real en el Universo Marvel, su concepción de blockbuster palomitero con un estupendo apartado artístico y las numerosas sorpresas preparadas por Gillen han conseguido entretenerme durante los últimos meses. A veces no se le puede pedir más a comics como estos.

Comparto las primeras páginas del comic:

V.X.E. El día del juicio se ha quedado en un «sin más», resultón en el apartado gráfico y con una historia en la que han pasado muchas cosas pero mejor no rascar más allá de la superficie de este blockbuster palomitero del universo Marvel.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de X-Force 26-29 de Benjamin Percy y Robert Gill (Marvel Comics – Panini)

Termina el tie-in de X-Force con el evento V.X.E. El día del juicio, en el que Benjamin Percy y Robert Gill, con color de Guru-eFX han preparado una historia super entretenida con Kraven El Cazador de villano.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡Comienza la caza de X! Una nueva era de grandeza comienza cuando Masacre regresa al que fuera su viejo grupo. Bueno, de grandeza para él, de necesidad para X-Force, porque necesitan toda la ayuda que puedan conseguir, en una trama que envuelve a Kraven el Cazador.

Estas cuatro grapas de Panini han publicado los números 30 a 33 USA.

Da la sensación leyendo estos comics que Benjamin Percy tenía pensada la aparición de Kraven en esta colección, y ha tenido que buscar la forma de mantener su historia aún añadiendo la conexión con el evento V.X.E. El día del juicio. Una conexión más bien tenue. Y la verdad es que el resultado me ha gustado bastante. Empezando por el hecho de hacer que sea Kraven en la voz en off el que haga de narrador de esta historia, mostrándome que Percy tiene un muy buen ojo para transmitir la psicología de los villanos. La forma en que Kraven descubre mientras se encuentra de cacería que ahora mismo los mutantes son los depredadores alga de la Tierra y cómo pone en marcha los medios para iniciar una nueva cacería creo que está muy bien.

Hay un problema de estos comics y es que para que pasen las cosas que pasan Percy cae en dos ridiculeces muy grandes. Una que un oso se coma a Masacre y su cabeza esté entera y casi intacta, algo muy, muy ridículo que amenaza con romper la suspensión de credulidad. Y la otra es que Kraven pueda usar los portales de Krakoa aunque lleve la cabeza de Masacre pinchada en un palo. Porque una cosa es que Moira se ponga la piel de Banshee y engañe a los sensores de Krakoa, pero lo visto en estas grapas es una ridiculez total, la cabeza pasaría pero Kraven no. Como digo, entenderé si alguien lee estas grapas y piense «¿pero qué coj&%$s acaba de pasar?» Porque es muy absurdo. Sin embargo, no se si por el tono over-the-top o por qué, me he encontrado leyendo los comics y entrando en el absurdo, lo que me ha permitido disfrutar de las aventuras posteriores.

Otros elementos que merece destacarse es el uso de Sabia y Bestia, que se han convertido en personajazos en estas páginas. También me gusta mucho el juego que Rojo Omega da a esta colección, un personaje que puede ayudar a los mutantes pero también tiene unas necesidades oscuras que satisfacer dada su naturaleza violenta. Globalmente, el comic creo que mantiene un nivel de entretenimiento con el que sigo conectando y me deja con ganas de más.

En el lado del dibujo, Robert Gill con color de Guru-eFX creo que está mejorando número a número. O tan vez mi ojo se esté acostumbrando a su dibujo y ya no me choque negativamente. Es cierto que en lo referido a las escenas de acción sus viñetas siguen pecando de falta de dinamismo, siendo en su mayoría un poco demasiado estáticas. Sin embargo, me ha gustado la versión de Kraven que me he encontrado en estas páginas, destacando su cacería en el Polo Norte. La verdad es que Kraven es un villano de tercera, pero con esta aventura creo que sale muy reforzado.

Por cierto, no se si es que Masacre me cae mal o que Gill le dibuja raro. Igual son las dos cosas. Pero ese es también otro detalle con el que no he conectado del todo. Igual que digo esto, creo que Gill ha comprendido perfectamente el tono over-the-top que plantean las historias de Percy, y en ese sentido las ha sabido trasladar bastante bien a imágenes. Reconociendo eso si que le veo aún mucho margen de mejora. Mientras la mejora la veamos en X-Force, no me importará asistir en directo a su evolución, esperemos que no se estanque.

En resumen, buen arco de X-Force que nos trae tortas como panes y un buen conflicto entre los personajes a partir de sus diferentes filosofías, algo que debe estar siempre en el centro de un comic mutantes.

Comparto las primeras páginas del número 30 USA que ha inicio a esta saga:

X-Force se mantienen como un comic super entretenido y over-the-top que es muy disfrutable, siempre que aceptes alguna que otra locura argumental que Percy lanza para construir sus historias, con un dibujo que va mejorando número a número.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¿Marvel Comics vs Punisher?

Estoy leyendo la actual etapa de Castigador de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta, con color de Dave Stewart, y aunque el comic en si es super entretenido con una buena historia de Aaron y con un dibujo top, no dejo de pensar que Marvel está boicoteando conscientemente a uno de sus principales personajes. Reflexiono sobre ellos aprovechando que Panini acaba de publicar la primera mitad de esta etapa.

Punisher fue creado por el escritor Gerry Conway y los artistas John Romita Sr. y Ross Andru, con Stan Lee dando luz verde al nombre del personaje. El personaje hizo su primera aparición en The Amazing Spider-Man # 129 (febrero de 1974). Se dice que su creación vino inspirada del personaje de las novelas de Don Pendleton El Ejecutor, un personaje creado en 1969 y que disfrutó de una serie de novelas durante esos años de cierto éxito. A esto habría que sumar la moda de películas de justicieros que se toman la justicia por su mano que tan de moda se pusieron en los años 70. Sin ir más lejos, la primera película de Harry El Sucio dirigida por Don Siegel se estrenó en 1971, tres años antes de la primera aparición del personaje en los comics.

Marvel Comics añadía una vertiente trágica a Frank Castle que no tuvo el Ejecutor, al plantear que Castle es un veterano de la guerra de Vietnam que al volver de un permiso vio como su mujer y sus hijos fueron asesinados por un fuego cruzado de unos mafiosos que estaban realizando un ajuste de cuentas en Central Park mientras la familia Castle celebraba un picnic. Tras recuperarse de sus heridas, Castle pierde la cabeza y decide lanzar una guerra sin cuartel contra el crimen.

Marvel mantuvo durante los años 70 a Punisher como secundario o villano de varias series, dado que alguien que mata a gente, aunque sea criminales, era visto como un villano por parte de la comunidad superheróica, y el standard moral planteado por Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko para los comics Marvel.

No fue hasta los años 80 cuando Marvel se animó a darle colección propia. Primero fue su mítica primera miniserie obra de Steven Grant y Mike Zeck en 1986, a la que siguió en 1987 su serie regular a cargo de Mike Baron y Klaus Janson (entre otros artistas). El comic rompió las cifras de ventas y convirtió al personaje en uno de los más populares de la editorial junto a Lobezno, provocando que sus apariciones se multiplicaran en el universo Marvel. El éxito de la primera serie, que contó con 107 números más anuales entre 1987 y 1995, dio lugar a otras dos colecciones adiciones The Punisher War Journal (80 números, de noviembre de 1988 a julio de 1995) creada por Carl Potts y un primerizo Jim Lee entre otros, y The Punisher War Zone (41 números, de marzo de 1992 a julio de 1995) a cargo de Chuck Dixon Y John Romita Jr. Aprovechando el filón, Marvel publicó además una revista en blanco y negro The Punisher Magazine (16 números, de noviembre de 1989 a septiembre de 1990) o The Punisher Armory (10 números a partir de 1990), con fichas de armamento y vehículos que utilizaba el personaje en su guerra contra el crimen. La sobre-explotación del personaje provocó que todas sus series acabaran cerrando en 1995, en medio de la implosión de la editorial.

Aunque Punisher tuvo otras series regulares y limitadas con resultados más bien cuestionables, fue a partir de 2004 cuando el personaje disfrutó de una segunda edad de oro gracias a la versión para adultos que Garth Ennis hizo del personaje en su serie PUNISHER MAX, con artistas como Lewis Larrosa, Leandro Fernández, Goran Parlov o Lan Medina. En los 60 números de esta etapa publicada entre 2004 y 2008, Ennis planteaba la que para muchos es la versión definitiva del personaje, mostrando un mundo realista sin superhéroes en los que Punisher era un asesino de masas que no se transformó por un trauma causado por la muerte de su familia, sino que él ya tenía una oscuridad interior que encontró en Vietnam el espacio perfecto para crecer en su interior y que utilizó la tragedia para dar rienda suelta a sus instintos más oscuros.

Tras una etapa perfecta, Jason Aaron planteó algo diferente para el segundo volumen de Punisher Max en 2009, planteando el último combate de un anciano Frank Castle en un universo marvelizado adulto con Kingpin, Bullseye, Elektra o Nick Fury. Tras dos años y 24 números, la serie concluyó en 2011 con un impactante final, siendo un comic estupendo cuyo único problema fue que vino después de la histórica etapa de Ennis.

En los últimos años, la sensación que los editores de Marvel Comics no acababan de saber qué hacer con el personaje, uniéndole por ejemplo a los Thunderbolts de Norman Osborn con Hulk Rojo o Elektra entre otros anti-héroes. Sin embargo, la popularidad de Punisher se ha mantenido intacta independientemente del hecho que el personaje tuviera o no colección de comics en publicación. Aparte de sus películas protagonizadas por Dolph Lungren, Thomas Jane y Ray Stevenson, el personaje disfrutó de una nueva vida gracias a las series urbanas de Netflix, con una versión super popular interpretada por Jon Bernthal, que fue presentado en Daredevil pero luego disfrutó de dos temporadas en solitario.

En paralelo a esto, la iconografía del Punisher y su potente logo con el cráneo blanco sobre fondo negro se ha convertido en un objeto super icónico sobre todo en ámbitos militares y paramilitares de Estados Unidos. Recuerdo la película El Francotirador de Clint Eastwood de 2014, y en este biopic de Chris Kyle, el tirador más letal de la historia del ejército de los EE.UU. que sirvió en Irak, vimos como tanto él como sus compañeros lucían el emblema de Punisher del cráneo blanco sobre fondo negro en su indumentaria.

En los últimos años, Marvel Comics se ha mostrado bastante molesta al conocerse que muchos policías usan el logo de Punisher a modo decorativo, al igual que grupos de la derecha republicana afines a la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Que republicanos usen a uno de los personajes de Marvel, o al menos su símbolo, como icono de unas actividades en algunos casos cuestionables (pero no siempre), ha debido parecerles algo inconcebible, aparentemente. Creo recordar que en medio del Black Lives Matter, uno de los policías detenidos tenía el cráneo de Punisher en su equipación o ¿en su coche? No lo recuerdo exactamente. También pudo verse el cráneo de Punisher durante la toma del Congreso de los Estados Unidos por parte de simpatizantes de Donald Trump. La respuesta de Marvel, a pesar de la innegable demanda que existe del personaje y su iconografía, ha sido quitar el logo de la circulación. Y quien sabe si también el personaje.

Llegamos a 2022, y con el nuevo volumen de Punisher Marvel Comics ha realizado un cambio sin duda polémico. En lugar de reforzar con hechos lo que ellos creen que es el Punisher alejándole de posibles extremismos, por ejemplo planteando una historia en la que Castle se enfrente a un caso de corrupción / brutalidad policial, Marvel plantea la solución del cobarde al forzar un cambio de logo en el personaje como intento de alejarse de hechos y personas que Marvel entiende que no le interesa que sean asociados a su marca. Digo que es una solución cobarde porque Punisher siempre va a estar asociado a su cráneo, después de 50 años de vida del personaje y cientos de comics, tres películas y dos temporadas de la serie de televisión, por mucho que tu digas que el personaje tiene otro logo, eso no va a impedir que sea asociado con la que es su imagen más reconocible. Es más, es que los comics siguen están ahí, empezando por las míticas portadas de Mike Zeck.

Valorando el primer volumen de Castigador, como ya expliqué en mi reseña de hace unos días, el comic de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta me gusta. Me gusta mucho. Aaron coge una idea que no es nueva que Ennis ya la planteaba en su versión MAX, y es que Frank Castle ya tenía la oscuridad en su interior mucho antes que su familia fuera asesinada. De hecho, en la propia versión de Aaron del Punisher Max también se incidía en esta idea, hasta el punto que Bullseye descubre que el pecado de Castle es que justo antes que los mafiosos mataran a su mujer y a sus hijos él planteó a su mujer el divorcio porque quería volver al frente. Esto que no es nuevo en las versiones MAX del personaje creo que nunca se había contado de esta manera tan impactante dentro de continuidad del Universo Marvel, lo que puede chocarle a algunos lectores. Sin embargo, a mi la verdad es que me ha gustado mucho y creo que es 100% congruente con el personaje. Ningún problema ahí.

El comic está super bien dibujado, planteando a Jesús Saiz como dibujante de la acción en el presente, mientras que Paul Azaceta se encarga de las escenas ambientadas en el pasado de Frank, empezando en su niñez cuando realizó su primer asesinato. Todo ello con el estupendo color de Dave Stewart. Aaron en esta historia lleva el tema un paso más allá al plantear que La Mano cree que Castle es la reencarnación del Puño de la Bestia, su Maestro de Asesinos reencarnado. Y aunque Castle está intentando deshacerse del control de La Mano, a lo que tiene que añadir su brutal enfrentamiento contra Ares, Dios de la Guerra, la sensación que estamos viendo de alguna manera un camino del héroe inverso. O más bien la confirmación que Castle nunca fue un héroe sino un asesino sanguinario. Analizando el comic por su apartado artístico y la historia que plantea, la valoración no puede ser más positiva.

Se nota que Aaron plantea esta historia como un arco cerrado contado en trece partes bajo la premisa de cambiar para siempre al personaje. Y dentro que como digo el comic en si está muy bien, hay una idea que no deja de asomar cada vez que pienso un poco hacia donde nos dirige el arco que nos están contando. Entrando en el terreno de la especulación, sólo veo dos opciones posibles y ninguna de las dos plantea nada bueno para Frank.

En la primera opción Castle acaba sucumbiendo a su oscuridad interior de asesino sanguinario y abraza su función de Señor de La Mano, planteando una guerra abierta contra Daredevil, que en paralelo está planteando en su colección la destrucción de La Mano. De esta forma, Punisher dejaría de ser un antihéroe para pasar a ser un villano de pleno derecho, quitándole al público republicano a uno de sus iconos favoritos. Este es el camino del héroe inverso a lo que antes me refería.

La segunda opción es aún peor para Castle, ya que veo bastante claro que Marvel ha planteado esta miniserie para matar a Punisher y dejar de publicar comics con Frank Castle de protagonista. Como no les gusta que lectores (y gente que no compra comics, las cosas como son) con valores republicanos y de creencias que conectan con el derecho al uso y tenencia de armas le usen de icono, la solución de Marvel es eliminarle de la ecuación. Quien sabe si más adelante incluso plantearían la creación de un nuevo Punisher que fuera un personaje totalmente diferente, con otra indumentaria y un nuevo origen. Lo único que hace que dude de esto es que Aaron ya narró la muerte de Frank Castle en su versión MAX, por lo que me extraña que haya aceptado contar dos veces la misma historia. Dentro que son historias super diferentes entre si, este Punisher no tiene nada que ver con la versión Max que escribió hace 14 años. Pero es otro motivo para pensar si no le habrán llamado para hacer lo mismo que hizo en Max en la versión del Universo Marvel tradicional. Darle un final potente y satisfactorio al personaje.

Ambas opciones me parecen penosas, y esto es compatible con que creo que Aaron, Saiz y Azaceta puedan ejecutar satisfactoriamente esta idea y crear unos buenos comics. Partimos de una falacia que no entiendo cómo Marvel puede creerla. La idea que si ellos matan al personaje en los comics eso va a tener algún impacto en el mundo real. Los comics de Frank Castle siempre estarán en nuestras estanterías, los fans del personaje seguirán siéndolo aunque no se publiquen nuevos comics. Pero es que la mayoría de espectadores de cine y televisión no lectores de comics tiene la serie de televisión de Jon Bernthal para revisionarla siempre que quieran en Disney+. O las películas, siguen existiendo quiera Marvel o no. La muerte de Castle y la desaparición de Punisher del catálogo de comics de Marvel no va a impedir que los fanáticos del NRA sigan usando su iconografía. De la misma manera que cambiar su imagen en estos últimos comics no impedirá que el cráneo blanco vaya a estar asociado ahora y en el futuro a Punisher. Por cierto, en ese sentido, que Ares lleve ahora el cráneo clásico de Castigador como indumentaria deja claro de forma muy poco sutil que esa es ahora la iconografía de un villano.

Este elemento me parece clave, aparte que la muerte de una personaje de Marvel hace tiempo que dejó ser algo definitivo. Aparte del final de la etapa Max que comentaba antes, Castle dentro del Universo Marvel tradicional ha muerto al menos en dos ocasiones (que recuerde). La primera a finales de los 90 para justificar su relanzamiento dentro de la línea Marvel Knights con una etapa totalmente fallida obra de Christopher Golden, Ton Sniegoski y Berni Wrightson en la que convirtieron a Castle en un Ángel de la Venganza que luchaba contra demonios del Infierno. Ya en el siglo XXI, Castle también murió en su colección de 2006 para ser relanzado durante una corta etapa por Rick Remender como FRANKENCASTLE, un comic super loco y divertido que sin embargo obviamente no pegaba con el espíritu del personaje. Que un personaje muera en los comics Marvel actuales dejó de ser un final definitivo hace ya tiempo, tan sólo significa que espera la llegada de un autor y un editor que quieran al personaje y se decidan a revivirlo. Algo que sin ir más lejos podría suceder si Garth Ennis expresara su interés en contar alguna nueva historia protagonizada por él.

Siempre comento que me parece que a grandes rasgos creo que los lectores de comics vivimos una edad de oro de variedad y calidad a nuestra disposición. Sin embargo, esto en lo que creo a nivel general del medio comiquero no es algo que sea trasladable al catálogo que están publicando en la actualidad la principales editoriales Marvel y DC. Sobre los problemas de DC Comics ya escribí hace unos días cuando reflexionaba con los problemas que los comic Black Label creaban para el Universo DC tradicional. En el caso concreto de MARVEL, una cosa que hace años que me llama a atención es la forma en que buscando captar a un nuevo tipo de lector «diverso» están alienando a sus clientes compradores veteranos actuales y pasados que son los que hemos aguantado el chiringuito abierto todos estos años con nuestro dinero. De hecho, la sensación que tengo es que ese lector diverso que tanto busca todo en mundo realmente NO EXISTE, al menos no en el canal de las librerías especializadas que sigue siendo la base de las ventas mainstream en Estados Unidos. Y desde luego no para la obligación de tener que comprar comics con periodicidad mensual. Otra cosa son la venta de tomos en FNACs y similares, algo que sigue yendo viento en popa, o las ventas digitales, que aunque significan un % minúsculo del total del negocio, siguen creciendo año tras año.

No entiendo que Marvel siga ofertando comics de personajes de todo tipo creados por autores desconocidos que no saben narrar una historia con imágenes, no conocen a los personajes que se supone escriben y están condenadas a ser canceladas a los pocos meses, y por ejemplo no le den una colección regular a Larry Hama con el personaje que sea EN CONTINUIDAD que apele al lector veterano que no encuentra ahora mismo personajes reconocibles que le apetezca comprar. Pongo de ejemplo a Hama por sus muy recordadas etapas en G.I. Joe o Lobezno en los 80 y 90, pero realmente habrían un montón de autores que siguen siendo super válidos y que podrían entrar en esta lista. Si la idea es producir comics variados que apelen a todo tipo de lectores, ¿Cómo es que justo se olvidan de los gustos de los lectores compradores presentes y pasados? Es algo que me resulta incomprensible. O quizá lo malo es que en parte sí que lo entiendo, al enemigo ni agua. Y recuerdo que de vez en cuando Marvel si publica one-shots o especiales realizados por autores clásicos, pero en muchos casos son historias ambientadas en el pasado, no el presente, que transmiten cierta sensación de intrascendencia, de comic de relleno que no pasa nada si no lees. Lo contrario que deberían transmitir. Publicar comics dirigidos a lectores veteranos es perfectamente compatible con no querer publicar obras que fomenten el machismo, el racismo o cualquier tipo de odio o discriminación contra nadie. Hay que negar también la mayor en ese respecto.

Uno pensaría que Marvel estaba en el negocio de VENDER COMICS a un público lo más amplio posible, pero parece que no es el caso. Hace unos meses, el primer número de BRZRKR de Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney vendió 600.000 ejemplares en el canal de las librerías especializadas americanas. Obviamente, el reclamo de Keanu Reeves fue fundamental para este éxito arrollador, pero este comic de Boom! Studios demuestra que existe una gran audiencia que quiere leer comics de acción con calificación para adultos como lo son las películas de John Wick. Y para los que Castigador funcionaría seguro. Lo asombroso es que Marvel vea este enorme nicho de mercado y elija no publicar nada dirigido a este público que si compraría estos comics. No como los montones de comics «diversos» que no interesan a nadie y que son cancelados a los pocos meses debido a sus ventas ridículas. Que son seguidos por nuevos comics diversos que interesan aún a menos compradores actuales.

Las ventas han bajado tantos en los últimos años que Tom Brevoort admitió en su Newsletter hace unas semanas que Marvel actualmente prefiere publicar miniseries de 5 números de personajes y grupos de 2º nivel, que renuevan en caso que las ventas sean aceptables, que lanzar una serie regular ilimitada. De forma que es mejor plantear dos miniseries de cinco números con dos números unos, que una serie abierta de 10 ejemplares, dado que los números uno siempre venden más que un hipotético número 6, aparte que los cinco ejemplares parece ser el formato ideal para Marvel para recopilar en tomo. Esto no es más que la confirmación que Marvel puede seguir siendo la principal editorial mainstream americana a mucha distancia de DC y el resto de editoriales, pero está muy lejos del éxito que disfrutaba hace 10 años durante su primera iniciativa Marvel Now!, o el que se vivió en los años 80 en los que se cimentó la popularidad de Castigador.

Yo mismo he comentado mis problemas con los mutantes de Krakoa y como en muchos casos no reconozco en esos personajes a los iconos de los que me enamoré hace 40 años y me hicieron aficionarme al mundo del comic. Aunque siempre es posible encontrar buenos comics dentro del enorme catálogo editorial de Marvel, por ejemplo la sorpresa que ha supuesto el nuevo volumen de Caballero Luna, lo cierto es que estoy en el momento que menos comics de Marvel compro de toda mi vida. Veo el catálogo mes tras mes y a pesar de intentarlo, nada me llama la atención y las series que pruebo no siempre acaban de cuajar. De hecho, es muy sintomático que me emocione más el lanzamiento de la nueva Biblibioteca Marvel por parte de Panini que cualquier anuncio de un comic actual.

Volviendo a Punisher, todo lo anterior es especulación y me encantaría equivocarme y que Castle al final de la serie de Aaron vuelva a ser uno de los principales personajes de la Casa de las Ideas como lo fue a finales de los años 80. Quien sabe si con una nueva serie regular que no sea una maxiserie como la actual. Pero en este mundo polarizado veo clarísimo que bajo el prisma woke dominante, han debido pensar que al enemigo ni agua. Antes que darle a los tejanos un comic que puedan querer comprar, han optado por quitarlo de en medio como forma definitiva de evitar que la empresa sea asociada a los actos que realizan estas personas llevando el logo de Punisher en su manga o en su gorra. Y debería ser al contrario, si no te gusta que asocien a tu personaje a una determinada ideología, la solución no es esconder el juguete, sino sacarlo y mostrar a todo el mundo lo que tú (MARVEL) crees que es o defiende. Si por algún casual Marvel no matara a Punisher y dentro de seis meses otro policía se viera envuelto en otro disturbio llevando el nuevo logo de Punisher en su brazo, ¿Qué va a hacer Marvel? ¿Desechar este logo y crearle un tercero? La situación es ridícula, como poco.

En este sentido, los superhéroes Marvel no matan. Al menos, ese era el mantra de los años 60-70 que en muchos casos ha llegado hasta nuestros días y que defienden personajes como Spiderman. Es normal que en su momento Punisher fuera visto como un villano o, en el mejor de los casos, un antihéroe. Gracias ello tuvimos comics maravillosos por ejemplo enfrentado a Daredevil, en los que además de los puños se enfrentaban formas de ver el mundo. Pero con la llegada de los años 80 y 90, cada vez más personajes han roto esta norma y no parece que hubiera problema con estos personajes que sí matan. Empezando por mutantes super populares como LOBEZNO o Masacre, pero pasando por Blade, Elektra y un montón más.

Hay que recordar que esta norma de NO matar es una anomalía en el entretenimiento mainstream. Los personajes más populares del cine lo hacen sin problemas, normalmente en defensa propia o para salvar a alguien del peligro. Desde John McClane de Jungla de Cristal hasta el más reciente John Wick, lo normal en el entretenimiento son los héroes (o antihéroes, pensando en Wick) que matan. Por eso Punisher o Lobezno fueron y son tan populares, porque conectan con los fans del cine de Stallone, Van Damme o el propio Clint Eastwood al que nombraba al comienzo del artículo. Que sea problemático que Frank Castle se tome la justicia por su mano y ajusticie a mafiosos y miembros de carteles de la droga pero haya barra libre para que Logan masacre a sus enemigos de la forma más salvaje y gore posible me parece de una muestra de hipocresía absoluta. Es paradigmático que Lobezno y Masacre en solitario o X-Force como grupo sean una unidad paramilitar que matan enemigos antes de que sean un problema mayor para los mutantes. Eso cuenta con todas las bendiciones de Marvel, por lo que son unos de los personajes más promocionados de la editorial. Esto indica que no es un tema de matar o no matar, sino de quien lo hace y, aparentemente, quienes son los fans declarados del personaje en cuestión.

Dentro de la especulación, me parece que Marvel en los últimos años se está pegando un tiro tras otro en el pie alienando lectores compradores, y es por esto que la cosa me pinte tan mal para Punisher. Si a la menor crítica de alguien sobre que encuentra ofensiva una portada Marvel siempre se ha achantado agachando la cabeza y retirando el objeto de la crítica, veo clarísimo que estos tiempos de corrección política no está bien visto un hombre blanco masacre a sus enemigos. Sobre todo si muchos de ellos (mafiosos, traficantes, miembros de bandas) pertenecen a alguna minoría racial. Es triste decirlo de forma tan directa, pero las cosas son como son.

Panini ha publicado este pasado mes de enero el sexto número de trece. Eso quiere decir que como tarde a final de año sabremos si acerté en algo o si me he lanzado a la piscina sin agua. Podéis estar seguros que cuando llegue el momento escribiré mi reseña sobre ello y volveremos a hablar. Pero me temo que la forma en que parece que Marvel se olvida de sus clientes no invita al optimismo en este caso. Ojalá me equivoque.

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Crítica de Legion de X de Simon Spurrier y Jan Bazaldúa (Marvel Comics – Panini)

Me gusta la relación que el escritor Simon Spurrier ha creado con Legión y Rondador Nocturno. Legión de X es la nueva miniserie que continúa la historia tras Senda de X , y su primer volumen acaba de ser publicada en España gracias a Panini, con dibujo de Jan Bazaldúa y color de Federico Blee.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Krakoa tiene leyes. ¿Tiene justicia? Para permanecer como un santuario mutante, debe salvaguardarse de aquellos que quieren dañar su paz y traumatizar a sus habitantes. Los perdidos deben ser encontrados. Los malvados deben encontrar redención… o castigo. La misión de Rondador Nocturno es la de mantener la llama viva, y la de Legión reunir a un nuevo equipo como ningún otro, formado por Hada y Juggernaut, entre otros. 

Este volumen incluye Legion of X 1-5 USA.

Legión de X continúa los sucesos de Senda de X en los que Kurt Wagner intentaba darle un sentido a un mundo de Krakoa en el que las resurrecciones parecía restaba a los mutantes lo fundamental, las ganas de vivir y el aprecio ante lo que se tiene. En esta miniserie la historia ha dado un salto, dado que tras intentar Kurt crear una nueva religión mutante, ahora encontramos que Kurt es el responsable de la Policía de Krakoa, enfrentándose a situaciones que a priori no implican la aniquilación de la nación mutante e implicarían la intervención de los pesos pesados de Patrulla X y X-Force. Mientras, Legión continúa con su intento de ayudar a sanar las mentes de los mutantes, creando un espacio astral seguro para todos.

Spurrier parece especializado en escribir historias poco convencionales sobre todo por los temas que plantea. En cuanto a estructura, utiliza una tropo habitual en el género negro, al tener varias investigaciones aparentemente inconexas realizadas por personajes diferentes que acaban siendo el mismo caso. Sin embargo, que utilice esto para reflexionar sobre la naturaleza de las deidades me parece super interesante. Plantear si somos los humanos los que necesitamos a los dioses o si es justo al revés, dado que estos seres surgidos de las historias no existirían sin nuestra adoración. Spurrier consigue ofrecer una historia interesante en lo referido al mundo de Krakoa, pero también reflexiona sobre las motivaciones de Rondador Nocturno y su interés en ayudar a todo el mundo, poniéndoles por encima de sus propias necesidades. O tal vez es que esa sea su motivación.

Al estar curtido en el mundo indy, Spurrier conoce perfectamente la necesidad se ofrecer una lectura satisfactoria desde el minuto uno, planteando un arco completo disfrutable en si mismo, aunque obviamente la lectura se enriquece si has leído los comics previos del escritor inglés en la franquicia mutante, no sólo Senda de X, sino también la brillante etapa de Spurrier con Legión en la colección X-Men Legacy.

Quizá el pero de este volumen, o al menos lo menos bueno, es el apartado artístico formado por la dibujante Jan Bazaldúa y el colorista Federico Blee. Y no me atrevería a decir que el dibujo es malo, porque no lo creo, pero si que es extremadamente correcto, con un color de cumplidor que cumple sin más, como todo el conjunto. Creo que el nivel medio de los artistas de Marvel actuales probablemente sea mejor que el que teniamos por ejemplo en los años noventa o quizá primeros 2000 (aunque peor que los años del Marvel Now!). Todos los dibujantes actuales tienen un mínimo de narrativa con un estilo Immonizado que hace que al menos los comics sean leíbles, que no es poco. Sin embargo, en los últimos meses y años empieza a verse una tendencia de igualación artística de los comics Marvel, de forma que la personalidad ni está ni se le espera en las páginas de la Casa de las Ideas.

Legión de X se nota que es una serie de segundo nivel dentro de Marvel. Y no digo de tercer nivel o peor porque pertenece a la franquicia mutante, y de alguna manera eso aún asegura cierto nivel de notoriedad por encima de, por ejemplo, el comic de Puño de Hierro. Esto hace que la artista elegida para este encargo sea cumplidora y correcta, pero sin conseguir que el comic brille por su dibujo, no sabiendo sacar partido a los numerosos momentazos que Spurrier plantea en su historia. De esta forma, la historia de Spurrier me gusta, pero tengo claro que me hubiera gustado muchísimo más con un dibujo mejor. Y en cierto sentido, esto es una pena para la lectura de este comic.

A pesar de esto, tengo claro que compraré un posible nuevo volumen de Legión de X, que intuyo de traerá cambios dramáticos en el status-quo debido a la llegada del evento V.X.E. El día del juicio. Espero que eso no impida que Rondador Nocturno y Legión sigan evolucionando en estas páginas.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Legión de X me parece un buen comic, aunque me sabe un poco mal que el dibujo se quede únicamente en correcto, no sacando todo el partido a la historia de Spurrier.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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