Leyendo Batman de Tom King números 28-43 ECC Ediciones (54-85 USA)

Hoy voy a probar algo distinto en el blog. En lugar de realizar la típica reseña al uso, quiero compartir mis impresiones a nivel general del final de la etapa de Tom King en Batman, que finalizó hace unos meses en el número 85 USA (nº 43 ECC Ediciones).

PUNTUACIÓN: 5/10

ARTÍCULO CON SPOILERS.

Hace dos años y medio de mi última entrada sobre el Batman de Tom King. En ese momento, me quedé justo a continuación de su polémica boda con Catwoman, con el maravilloso arco Días Fríos con Lee Weeks publicado en el número 27 de ECC Ediciones (nos. 51-53 USA). Y en ese artículo ya comentaba que King nos había dado lo mejor y lo peor en esos números, con números sueltos brillantes pero una gran historia río que aunque se notaba de gran ambición, empezaba a flaquear.

Gracias a mi amigo Félix he podido leer las 16 grapas de ECC que completan la etapa de King en Batman, a falta de la miniserie Batman & Catwoman que aún se está publicando, correspondientes a los números 28 a 43 españoles, en los que se incluyen los números 54 a 85 USA y varios especiales. Un primer elemento a resaltar es este precisamente, que teniendo un amigo que me podría dejar las grapas de Batman en cualquier momento, yo dejé de comprar Batman tras el final de la decepcionante etapa de Snyder y Capullo, durante todos estos meses no sentí la necesidad o la curiosidad de leer estos comics, dado que cada vez conecto menos con el estilo y la narrativa de King.

Ahora que encontré la tranquilidad mental para afrontar esta larga etapa, me he decidido a leer de un tirón estas 32 grapas USA, en el convencimiento que la experiencia mejoraría frente a la lectura mensual fraccionada.

En estos 35 números hemos tenido varios arcos narrativos. Tras un número unitario centrado en la relación de Bruce Wayne y Dick Grayson dibujado por el genial Matt Wagner (número 54 USA), King nos plantea Bestias de carga (55-57 USA), un arco dibujado por Tony Daniel en el que KGBestia hiere gravemente a Nightwing y Batman empieza a entrever que SI hay una mente maestra que ha estado manejando los hilos de sus últimas desgracias. Estos cuatro números son ilustrativos de la inteligencia de Tom King y su dominio del ritmo narrativo y el drama, al presentar un número centrado en Dick para que recordemos (por si hiciera falta) lo mucho que nos gusta el personaje previo a que le pegue un tiro en la cabeza y le haga perder la memoria, quitándole de en medio para lo que estaba por venir.

Tras este shock para Batman, Alas de tiranía se desarrolla en los números 58 a 60, con dibujos de los maravillosos Mikel Janin y Jorge Fornés. Un arco en el que King analiza la relación de Batman y el Pingüino, mientras éste intenta compartir la información clave clave que posee sobre el dominio de Bane de Arkham y como ha puesto un plan para destruir a Batman, como ya vimos en el epílogo del número 50 de la boda.

Hasta este momento, estos 4 comics españoles me estaban gustando, dentro del ritmo pausado de King y los enormes monólogos que acompañan las páginas que empezaban a hacérseme bola. El primer gran problema de esta etapa viene del siguiente arco: Pesadillas (61-63, 66-69 USA), publicados en los números 32, 34 y 35 de ECC. Y es que en medio de este arco, y como ejemplo de una cuestionable planificación de DC, se publicó en los números 64-65 USA de Batman y Flash en crossover El Precio, que continúa la reunión de estos personajes que inauguró “La chapa”, unos números con guiones de Joshua Williamson.

Volviendo a Pesadillas, tras el anticlimático final de Alas de tiranía, Bane y el Batman de Flashpoint Thomas Wayne de una realidad alternativa han vencido a Batman ¡fuera de plano! y le mantienen en Arkham sedado. Durante los larguísimos 7 números de este arco, Batman tendrá que darse cuenta que está durmiendo y viviendo situaciones que no son reales, pero a la vez le permitirán enfrentarse con sus demonios internos, como lo que provocó que Selina Kyle le abandonara antes de la boda. Estos siete números están maravillosamente dibujados por Travis Moore, Mitch Gerads, Mikel Janin, Jorge Fornés, Lee Weeks, Amanda Conner y varios artista y Yanick Paquette. Pero se me hicieron eternos con una verborrea que hacía que los comics se hicieran antipáticos de leer, con una trama que claramente King había alargado en demasía.

Tras despertarse del sueño, Batman inicia el que hubiera sido el contraataque contra Bane y Thomas Wayne, de no ser porque es barrido del mapa de forma humillante, lo que nos lleva a La caída y los caídos (70-74 USA, 36-38 ECC), un arco centrado en la relación entre Bruce y Thomas Wayne, en el que el Batman Flashpoint intenta modelar a Bruce a su imagen y semejanza, mientras veremos la diferencia entre las vidas que vivieron estos Waynes tan diferentes y a la vez, tan parecidos. Con los estupendos dibujos de Mikel Janin y Jorge Fornés, a pesar del enfrentamiento final entre ambos, al final de este arco tenemos a un Bruce Wayne roto que no representa una amenaza para Bane.

Esto nos lleva a Ciudad de Bane, el larguísimo arco final de Tom King en Batman, desarrollado en 11 largos números (números 75-85 USA, 38-43 ECC). Con dibujos de Tony Daniel (2), Mitch Gerads, John Romita Jr (2), Mikel Janin (2), Clay Mann (2) y Jorge Fornés, a pesar de la calidad individual de cada dibujante, el resultado final es un batiburrillo a la que le falta la más mínima consistencia.

Mientras Thomas Wayne se llevó al desierto a Bruce, Bane se ha hecho con el control de Gotham gracias a un ejército de supervillanos que han derrotado a todas las fuerzas del orden y a los miembros de la Bat-Familia. Y para que Bruce pueda volver, antes tendrá que recomponerse física y emocionalmente. La llegada de Selina en el momento justo permitirá a la pareja recomponer su relación, pasar página del dolor que provocó su ruptura recordando que son almas gemelas destinadas a compartir un amor eterno mientras sigan con vida, y poner en marcha una jugada maestra preparada por Bruce antes incluso de su caída que derrote a Bane. Sin embargo, la victoria final de Batman frente a Bane y Thomas Wayne quedará empañada por la muerte de Alfred, uno de los personajes más queridos por los fans de Batman, lo que hace que se abra una nueva situación inédita en los 40 años que llevo leyendo las aventuras del Caballero Oscuro en continuidad.

En lo positivo, hay que agradecer las ganas de King de contar una historia diferente de Batman, y la ambición ante su idea de hacer una gran historia río de 100 números, que finalmente fueron recortados y se quedaron en 85. Toda la etapa de King está planteada para desmontar la frase clave que Joker le dijo a Catwoman y que provocó que le abandonara en el altar: “Él no puede ser feliz. Y seguir siendo Batman.” Tras un calvario a manos de Bane y Thomas Wayne, Bruce aceptará que SI puede ser feliz con Selina y seguir siendo Batman y defendiendo a los ciudadanos de Gotham. Esta clave, permitir que Bruce sea feliz, rompe una dinámica de ¿40 años? en el que DC impuso el Batman oscuro y afligido probablemente a partir de The Dark Returns y Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, cosa que por ejemplo no pasaba en los 70 durante las etapas de Denny O Neil y Marshall Rogers.

La relación de Bruce y Selina es un amor maduro y sereno que me parece una de las grandes historias de DC de los últimos años. Una relación que ha estado tan bien contada y en la que hemos conocido tan bien la psicología de Bruce y Selina que hace que recuerde con vergüenza ajena anteriores representaciones de esta relación como el penoso Catwoman 1 de 2011, en el reinicio de los Nuevos 52, en el que convirtieron a Selina en un pedazo de carne sexualizada que visto ahora da mucha grima. Pensando en las estúpidas normas que la DC de Dan Didio impuso durante el reinicio de 2011 de los Nuevos 52 con restricciones a que los héroes se casaran o tuvieran hijos porque eso les haría parecer mayores ante las nuevas generaciones de lectores, me alegra que DC se haya atrevido a quitarse complejos y permitiera a King contar esta historia. Demostrándose una vez más que no hay malas historias (o personajes), sino autores y editores mediocres que no saben qué hacer con ellos.

La historia de King se siente como una única historia río en la que todo parece previsto de antemano y todos los secundarios tienen su importancia. Un ejemplo de esto es el detalle de la kriptonita metálica presentada en unas páginas de complemento en un Batman: Secret Files que muchos meses después va a ser el mcguffin que solucione el problema de Gotham Girl con sus poderes. Como ese ejemplo los hay a montones, con escenas sueltas que parece no pintan nada cuando se publicaron inicialmente que luego conectan y sirven para construir y dar un nuevo significado más adelante. Debido a la extensión, creo que no me equivoco si digo que esta etapa de Batman va a ser el trabajo más complejo que King ha realizado como escritor.

También debo reconocer que a veces es mejor apuntar al sol y quemarse como Icaro a pasar inadvertido. En este sentido, no dudo que King prefiere mantenerse en el escaparte mediático pudiendo escribir los comics que elija en cada momento a costa de generar polémica y división de opiniones entre los fans del Hombre Murciélago. Pero incluso a pesar de no conectar con la forma en que nos ha contado esta historia, no dudo que seguro King tiene un público fiel que agradece sus ticks y su narrativa super descomprimida.

También dentro de lo positivo, Batman es el comic más vendido de DC de largo de los últimos 20 años, así que no hay duda que los dibujantes van a ser unos fuera de serie. Y en este sentido, poder disfrutar de los españoles Mikel Janin y Jorge Fornés, o John Romita Jr y Lee Weeks, ha sido una pasada. Tony Daniel menos, las cosas como son. Aunque igual que digo esto, la falta de consistencia artística de esta etapa, publicada en Estados Unidos de forma quincenal, también acaba siendo un pero que hace que no disfrute de estos comics como me hubiera gustado.

Y hasta aquí, lo positivo. Realmente me gusta mucho la relación de Bruce y Selina, y reconozco la complejidad de la propuesta de King. Pero la ejecución me ha parecido lamentable. Empezando obviamente por la duración. 85 números para esta historia han sido demasiados, de hecho es quedarme muy corto. King simboliza actualmente lo peor del decompressing storytelling, contando en una grapa la nada y haciendo que arcos de 5 o 6 números te dejen siempre con la sensación que eso mismo podría haberse contado mejor con la mitad de páginas.

Que la historia tenía problemas narrativos queda claro desde el momento que DC cortó por lo sano y no dejó llegar a King hasta la mágica y soñada cifra de 100 comics como guionista de Batman, algo que King afirmaba que quería conseguir una y otra vez en las entrevistas de la época. Incluso Mikel Janin comentaba en un Salón del Comic de Barcelona que estaba seguro que King llegaría hasta el número 100 y le había contado sus planes para llegar hasta ahí. Incluso siendo Batman, el comic más vendido de DC Comics, entiendo que la editorial vio que el alargamiento excesivo estaba perjudicando las ventas de sus serie estrella por lo que optó por acortar los plazos y forzar el final anticipado.

Hay una corriente de opinión que dice que dado que los comics son un hobby caro (lo es), las grapas deben ser densas para que al menos nos cueste leer el comic un rato. Entiendo el sentido de esta opinión, porque es realmente frustrante leer un comic (¿he oído Bendis?) y comprobar que contiene dos escenas que se leen literalmente en tres minutos. Pero eso es una cosa y otra es el pomposo y sobrecargado estilo literario de King que convierte las páginas de los comics casi en historias ilustradas, empleando numerosas splash-pages para poner larguísimos diálogos en voz en off de personajes que no están en la escena y cuentan una historia diferente a lo que estamos viendo en imágenes. Algo que incluso sabiendo que al final todo adquiere sentido, convierte la experiencia de lectura en desagradable.

King estuvo tan concentrado con la complejidad general y en conseguir que todo cuadrara que se olvidó de lo principal que debe ser un comic de superhéroes: ENTRETENIDO. Y lamentablemente, un montón de grapas se convierten en un coñazo. Literalmente. Como digo, me gusta la relación de Bruce y Selina. Pero no son necesarios dos comics enteros de ellos hablando y dándole vueltas a los mismos temas redundantes para mostrarla a los lectores. Pensaba que la experiencia lectora mejoraría si leía todos estos comics de un tirón, pero es justo lo contrario. Esta sobrecarga de Tom King hizo que aún le viera más claramente todas sus costuras narrativas y todos los momentos alargados que alguien debería haberle hecho ver que se podrían haber contado mejor si fueran más cortos.

Pero más allá del continente o del estilo de King como escritor, el problema es que la historia en si, una vez la has leído de un tirón y piensas en ella, es ridícula hasta decir basta, haciendo que la suspensión de credulidad salte por los aires en numerosos momentos. El comic se caracteriza por estar repleto de personajes inteligentísimos que maquinan sus planes con meses de adelanto sin equivocarse nunca en nada. Empezando por un Bane que ¿se deja derrotar en «Yo soy Bane» para que Batman le encarcele en Arkham para así hacerse con el control de Gotham desde dentro? Ridículo. O qué decir de Batman, que descubrimos que empezó a planear su contra-ataque ya contando con ser derrotado en primer lugar y que esa derrota le permitiría aprender los conocimientos para derrotarles más adelante. En serio, es que este comic es así todo el rato con todos los personajes. Thomas Wayne también es así, lo que al final resulta cargante, redundante y muy poco entretenido.

Y qué decir de Alfred. Su muerte me ha dolido, porque es un personaje que me ha acompañado toda la vida. Pero peor es descubrir que él también planeaba por adelantado y se deja matar porque sabe que con su muerte Batman podrá salir victorioso frente a Bane y Thomas Wayne y si estuviera vivo sería un elemento de chantaje que provocaría la muerte de Bruce. Es emocionante la despedida en la que vemos una vez más que Alfred quiere a Bruce como si fuera su hijo. Porque lo es. Pero la forma en que nos cuentan su sacrificio me pareció patética. Y aparte del shock que esta muerte provoca, ¿realmente era necesario matar a Alfred? Sinceramente, me pareció algo de cara a la galería, como si King estuviera desesperado por intentar que se le recuerde por algo importante, la relación de Bruce y Selina no debe serlo, y para lograrlo acudiera al shock que la muerte de Alfred sabía que iba a provocar. Aunque obviamente algo así no puede hacerse sin el beneplácito de los editores, así que en este caso la responsabilidad es compartida, no sólo de King.

Inicié el artículo reconociendo que cada vez conecto menos con al forma de hacer historias de Tom King. Sin embargo, también es cierto que empecé a leer estos comic confiando que me gustaran. Cosa que no llegó a suceder. Pero si realmente hubiera pensado de antemano que no me iban a gustar os aseguro que no hubiera comenzado, desde luego tengo cosas mejores en emplear mi tiempo de ocio que leyendo 30 y tantas grapas que no me gustan. Dicho esto, una vez llegué hasta el comienzo de Ciudad de Bane, ahí si leía los comics por obligación, porque para entonces ya me habían perdido.

Porque esa es otra, Ciudad de Bane, el gran climax a 74 comics previos, al final es un bluf detrás de otro que se desinfla hasta niveles terribles, terminando la etapa de King en su momento más flojo. A pesar de los intentos de generar interés con cada una de las grapas y sus cliffhangers, el arco de 11 números se me hizo eterno y, a la vez, los finales a cada uno de los arcos, decepcionante.

Una vez acabada la etapa de King en Batman, y tras comprobar que su Mister Milagro me dejaba frío, comprenderéis que no tenga prisa en leer Rorschach o Strange Adventures. Aunque tampoco descarto hacerlo cuando tenga el estado mental adecuado.

En todo caso, no puedo más que exponer una vez más mi decepción ante esta larguísima y estirada etapa de Tom King en Batman. De hecho, esta larguísima extensión creo que a la larga también va a jugar en su contra y va a desanimar a muchos lectores a empezar a leerla en tomo. Aunque por supuesto puedo equivocarme, se me hace muy difícil imaginar un futuro en que alguien califique esta etapa como una de las ¿5/10 mejores? etapas del personaje.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de What If…? episodio 7 (Disney+)

¡Por Odin y por Asgard! En el séptimo episodio de What if…? en Disney+ nos vamos de fiesta con el mejor Dios de todo el universo, ¡THOR!!!

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Artículo CON spoilers.

Episodio 7. ¿Qué pasaría si… Thor fuera hijo único?

Thor, que nunca aprendió a ser un héroe, organiza una caótica fiesta intergaláctica en la Tierra.

Séptimo episodio de nueve que tiene esta primera temporada de What if…?, con 35 minutos de duración que se convierten en 31 sin los títulos de crédito. El episodio cuenta como los anteriores con la dirección de Bryan Andrews, estando guionizado por A.C. Bradley.

En las voces originales, además del habitual Jeffrey Wright como el Vigilante, podemos disfrutar con un nuevo all-star alucinante de voces originales, entre los que encontramos a Chris Hemsworth (Thor), Natalie Portman (Jane Foster), Tom Hiddleston (Loki), Kat Dennings (Darcy Lewis), Jeff Goldblum (Grandmaster), Samuel L. Jackson (Nick Fury), Cobie Smulders (Maria Hill), Clark Gregg (Phil Coulson), Frank Grillo (Rumlow), Taika Waititi (Korg), Karen Gillan (Nebula), Jaimie Alexander (Sif) e incluso a Seth Green como un sorprenderte Howard el Pato.

Y entrando a valorar el episodio… ¡menuda diversión!!! Tras las últimas historias de venganza, de zombies y el fall-from-grace de un Hechicero Supremo, está genial tener un episodio que tan sólo sea pura diversión y entretenimiento. Y es que el What if…? nunca fue sólo de mostrar dramas y muertes de nuestros personajes favoritos, sino de contar historias diferentes, no pasa nada porque un episodio tenga una historia ligera. Qué listos son los creativos de Marvel, ofreciendo siempre una historia super diferente a la que vimos previamente.

En este caso, el episodio saca el máximo partido del Thor gracioso que empezamos a ver en Thor Ragnarok. Y junto a Thor, todos los cameos son buenísimos y ofrecen gags maravillosos que me tuvieron con la sonrisa en la cara de principio a fin. En especial, todo lo relacionado con Darcy Lewis, Maria Hill y Loki me pareció buenísimo, con momentos realmente graciosos. Por no hablar de la estupenda aparición de la Capitana Marvel, que con su seriedad y frialdad hace un contraste genial con el party-on Thor.

Y no es sólo comedia, ya que el episodio tiene también unos combates acojonantes con la escala que se les supone a dos pesos pesados como Thor y Capitana Marvel, mostrando una acción como hacía varios episodios que no veíamos. También en ese aspecto me ha quedado muy satisfecho.

Escuchar a Chris Hemsworth es una chulada porque se nota lo bien que se lo está pasando y lo mucho que disfruta con la comedia. Dado que Natalie Portman está rodando Thor: Love and Thunder, no es sorpresa que aparezca en el episodio, pero si hay que reconocer que es un cambio importante respecto a todos los años en los que no quiso saber nada del MCU. Y sus escenas juntas siguen transmitiendo el carisma que compartieron en las dos primeras película de Thor.

Como siempre, un episodio positivo termina siempre con una amenaza contra toda la humanidad que encajaría con la continuidad del MCU, pero que en este caso no impide que la sensación de diversión pura ocupe todo el episodio y me deje super satisfecho del visionado. De hecho, el único pero que se me ocurre es que tienes que ver el episodio con el estado mental adecuado, porque si llegas pensando en ver un drama potente, todo lo que nos cuentan lo vas a ver como una chorrada total. En mi caso, no cabe duda que sí vine con la lección aprendida de casa, porque el disfrute fue máximo.

Comparto el Teaser trailer del episodio:

What if…? nos ha ofrecido un episodio divertidísimo que me ha dejado la sonrisa en la cara. Misión cumplida!!

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Haunt vol. 1 de Robert Kirkman, Todd McFarlane, Greg Capullo y Ryan Ottley (Image Comics – Planeta)

Saber que Robert Kirkman, Todd McFarlane, Greg Capullo y Ryan Ottley publicaron juntos un comic ya debería ser motivo suficiente para comprarlo y leerlo. El resultado, Haunt, comic publicado en Image Comics en 2009 y 2010 cuyo primer volumen quiero comentar hoy.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡Robert Kirkman y Todd McFarlane presentan Haunt! Dos hermanos, uno un sacerdote menos que perfecto, el otro un agente del gobierno, que luchan por llevarse bien pero rara vez se ponen de acuerdo en algo. Un accidente inesperado los obliga a trabajar juntos de formas que nunca creyeron posibles. Luchando con sus propios demonios personales, el sacerdote trabaja a regañadientes junto al espíritu de su hermano recientemente fallecido, que lo posee. Juntos, los hermanos forman un nuevo superhéroe, Haunt. Con el equipo artístico de Ryan Ottley, Greg Capullo y Todd McFarlane, con historia de Robert Kirkman.

Este primer volumen recopila Haunt # 1-5 USA, publicado originalmente en 2010 en Estados Unidos.

Haunt podría traducirse como “aparición”, pero también como “encantado / hechizado”, recordando su uso como adjetivo en expresiones como “haunted house” y similares del género de terror.

El nacimiento de este comic realmente es muy curioso, ya que Kirkman conoció a McFarlane en la San Diego ComiCon de 2006. En ese momento, Kirkman ya era conocido en el mundillo gracias a The Walking Dead e Invencible, que empezaron a publicarse en 2003, y por ser guionista de Marvel en comics como Marvel Zombies y Ant-Man, pero estaba lejos de ser el best-seller del comic mainstream de la última década a partir del estreno de la serie de televisión en 2010.

En una conferencia de McFarlane, Kirkman se metió en el público y le preguntó porqué no volvía al mundo del comic, ya que llevaba años centrado en el ámbito empresarial con su McFarlane Toys y el resto de sus negocios. McFarlane, que no reconoció a Kirkman, respondió que «Siempre he pensado que si has podido crear tu Mickey Mouse, ya está bastante bien. No tienes que crear también al Pato Donald a Goofy y a Minnie Mouse. Podría decirse que yo lo he hecho con Spawn. Tengo algunas ideas, pero no doy más de mi.» Tras la conferencia, el escritor de Image Brian Haberlin les presentó y encajaron lo sufiente como para quedar en intercambiar ideas a ver si podían trabajar junto.

En 2007, Robert Kirkman y Todd McFarlane anunciaron que estaban trabajando juntos en una nueva serie titulada Haunt que iba a ser lanzada a comienzos de 2008. Ese año, Kirkman explicó que la trama inicial de Haunt trata sobre Kurt intentando resolver su propio asesinato, pero retrasos en el dibujo provocaron el retraso de la salida del comic hasta 2009. En la convención de cómics de Nueva York de febrero de ese año, Kirkman ya pudo compartir una sinopsis, con una base de la historia centrada en “dos hermanos que se han odiado durante un largo tiempo y ahora tienen que interactuar porque uno de ellos ha muerto y su fantasma acecha al otro. Es un gran espectáculo de acción de ahí en adelante.”

Sin embargo, los meses pasaban y el comic de Haunt no acababa de salir, debido a interminables retrasos en el apartado artístico. No fue hasta octubre de ese año cuando salió el primer número de la serie, que con más de 50,000 ejemplares vendidos fue todo un éxito para Image Comics. Finalmente McFarlane sólo dibujó las portadas, limitándose a entintar los lápices de Ryan Ottley, que a su vez dibujó el comic a partir de bocetos de Greg Capullo. Todo ello con el color de Fco Plasencia. Este complicado elemento artístico indica el trabajo de los “estudios”, con Kirkman trayéndose a su colega Ottley de Invencible, mientras que McFarlane utilizaba a Capullo, colaborador habitual suyo que dibujó un porrón de comics de Spawn antes de su fichaje estrella por parte de DC para dibujar el Batman de Scott Snyder. Aunque el comic empezó muy fuerte comercialmente, el interés empezó a decaer una vez se comprobó que McFarlane realmente no dibujaba el comic sino que entintaba el trabajo de otro. La colaboración de Kirkman y McFarlane terminó tras 18 números, que han sido recopilados en tres volúmenes.

Entrando a valorar el primer arco de Haunt, estamos ante un comic de acción super punki que mezcla los superhéroes con el género de espías y el black-ops con altas dosis de ultraviolencia que es increíblemente entretenido.

Lo primero que me vino a la cabeza tras leer por primera vez en 2021 este comic de 2009-2010, es que ha sido un ejercicio de anacronismo alucinante. El único pero de Haunt es que realiza una sexualización brutal de la mujer, con unos planos de tetas y culos en primer plano, algo que podía ser normal hace 12 años pero que resultarían impensables de ver en un comic mainstream actual. No soy pudoroso y me encanta disfrutar de un buen dibujo o imagen de una mujer bella, pero hay viñetas de este comic que me dieron bastante vergüenza ajena mientras lo leía, con mujeres dibujadas en posturas casi porno. Este el es principal pero de este comic, la verdad. Si entras en el juego que plantean Kirkman y McFarlane, realmente es Haunt ofrece un entretenimiento super honesto y over-the-top que tiene claro qué tipo de comic e historia es y a qué público se dirige. Si hay algo que NO hace Haunt, es engañar al lector o no darle lo que vendía el concepto.

Sobre el propio concepto de HAUNT, no hay duda que bebe de fuentes claramente definidas. En este caso McFarlane y Kirkman copian descaradamente a Venom, añadiendo el detalle sacado de Spawn (que a su vez se apropiaba de muchos elementos de Batman) de hacer que el protagonista tenga un nivel limitado de poderes a partir de los cuales Daniel queda agotado e indefenso. En lugar del simbionte alienígena, la voz que oye el protagonista es la del espíritu de su hermano fallecido, que le protegerá y le ayudará a investigar su propia muerte dándole de alguna manera habilidades extraordinarias. Esto es a su vez una variación de la típica buddy-movie con personajes opuestos que se ven obligados a trabajar juntos, aplicado el filtro del cine de espías con organizaciones secretas tipo MI-5 o SHIELD.

Los protagonistas son el padre Daniel Kilgore, un sacerdote católico traumatizado tras una decepción amorosa que ahoga su vida miserable con el alcohol y el sexo con prostitutas. Un cura, si. La sutileza brilla por su ausencia, dejando claro desde la primera página que Haunt se plantea como una historia punki con temas que no serían admisibles en el típico comic de Marvel o DC, algo para lo que no hay duda que hay público que demanda este tipo de contenido. Su hermano es Kurt, un super agente secreto mezcla de Dutch de Predator con Ethan Hunt que corta cabezas con la misma facilidad que yo abriría una lata de coca-cola, y su muerte tras una misión exitosa dará paso a una cascada muerte y destrucción que pondrá de rodillas a la principal organización secreta del país. Los hermanos Daniel y Kurt no se soportan y hace años que no tienen relación, pero la muerte de Kurt hará que estrechen sus lazos de una forma que nadie podría haber previsto. El contraste entre los hermanos ofrece buenos momentos pero su comportamiento amoral en muchos momentos también impide que llegue a empatizar con ellos, y mucho menos con el resto del reparto.

Siendo como es un comic escrito por Kirkman, lo cierto es que Haunt plantea una historia super entretenida en la que están pasando un montón de cosas todo el rato y plantea giros, traiciones y la sensación que los hermanos no tienen en quien confiar y tienen las horas contadas. Todo ello planteado desde la acción y repleto de momentos super over-the-top que en ese momento sólo podían leerse en este comic. Como decía, no es una lectura sesuda ni lo pretende para empezar, y la sensación final con la que me dejó fue super satisfactoria, porque ha sido una montaña rusa de principio a fin. De hecho, parece mentira los giros que ha sufrido la historia en tan sólo cinco números, que nos dejó con un cliffhanger interesantísimo al final del volumen.

Una vez superado lo raro que es ver un comic con bocetos de Greg Capullo, lápices de Ryan Ottley y tintas de Todd McFarlane, dado que son tres fuera de serie que cualquiera de ellos por separado ya justifican la compra del comic en que trabajen, la verdad es que el comic visualmente luce increíble. De hecho, de los tres Todd es para mi el más flojo o con el que menos conecto, reconociendo por supuesto su importancia histórica dentro del comic mainstream USA. Las páginas tienen el punto de vista visual de Capullo para los puntos de cámara y en las caras se nota el lápiz de Ottley a pesar de la tinta posterior de McFarlane.

Dado el nombre y origen sobrenatural del personaje, McFarlane plantea un diseño de Haunt que parece salido de un slasher de Halloween. Y en mi opinión no acaba de acertarlo, la máscara que deja abierta la boca queda rara, la elección cromática no hace que el personaje tenga nada icónico que recordar y el ectoplasma parece demasiado el fluido de las telarañas de Spiderman sin serlo, dejando demasiado claras las referencias. Todo ello hace que el conjunto cojee un poco y no luzca todo lo chulo que me hubiera gustado.

Desde la sexualización (sin enseñar nada explícito) a la ultraviolencia y los villanos super desfasados, se nota que el planteamiento era publicar un comic que llegara más lejos que la competencia, algo en lo que Kirkman repitió años más tarde en Die! Die! Die! junto a Chris Burnham. Y la verdad es que este comic de Haunt me ha resultado super entretenido, aunque los detalles antes comentados impiden que me volara la cabeza. Pero sin duda lo suficiente como para querer saber cómo termina la historia.

Comparto las primeras páginas del comic:

El primer volumen de Haunt de Kirkman, Capullo, Ottley, McFarlane y Plascencia ha resultado un experimento curioso y muy entretenido. Sabiendo lo que vas a ver, el objetivo de entretenimiento está más que conseguido.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Dead Lands de Benjamin Percy

Tras disfrutar de los comics de Benjamin Percy X-Force y Lobezno en Marvel Comics y Year Zero en AWA, me he animado a probar The Dead Lands, su novela de 2015 ambientada en un futuro apocalíptico en el que la humanidad casi ha sido exterminada a causa de una gripe. Y me he encontrado una buena novela a la que le ha faltado un final más potente.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En el nuevo thriller de Benjamin Percy, una reinvención postapocalíptica de la saga de Lewis y Clark, una supergripe y una lluvia radiactiva han convertido el mundo que conocemos en una cáscara casi vacía. Unos pocos humanos continúan viviendo en puestos avanzados como el Santuario, los restos de St. Louis, una comunidad protegida que debe su supervivencia a su defensa militarizada y a unos líderes que trafican con el miedo de la población.

Cuando un jinete llega del páramo más allá de sus muros. ella les informa sobre el mundo exterior: al oeste de las Cascadas, llueve, crecen los cultivos, la civilización prospera. Pero también existe un peligro: el poder creciente de un ejército que saquea y esclaviza a todas las comunidades con las que se encuentran.

Contra los deseos del Santuario, un pequeño grupo parte en secreto. Liderados por Lewis Meriwether y Mina Clark, esperan expandir su naciente nación y reunir a los Estados. Pero el Santuario no les permitirá escapar sin luchar.

Benjamin Percy es el autor de las novelas Red Moon y The Wilding, y de dos colecciones de cuentos, Refresh, Refresh y The Language of Elk. Su trabajo ha aparecido en Esquire, GQ, Time, Tin House y en otros lugares. Sus honores incluyen el premio Pushcart, una beca de la NEA, el premio Plimpton de ficción y un premio Whiting. Criado en el desierto alto del centro de Oregon, vive en Minnesota. The Dead Lands fue publicada originalmente en 2015.

The Dead Lands entra en el género de futuros apocalípticos, con unos Estados Unidos destruidos a causa de una gripe y la posterior guerra nuclear pero con una humanidad que se resiste a morir. Para tener tan sólo 400 páginas, Percy construye una interesante sociedad en los restos de San Luis (Misuri) que me la creo, con un presidente recién nombrado que se aprovecha del cargo debido a sus ansias de poder y una sociedad en la que el agua y la búsqueda de alimentos es la principal prioridad.

Lo que empieza dentro de este ecosistema cerrado cambia completamente con la llegada de Gawea, una joven con habilidades especiales que ha sobrevivido en el exterior y trae un mensaje para Lewis, el hijo del anterior presidente y director del museo de la ciudad, el último pilar de conocimiento existente. Entonces, la novela muta en dos, una road movie con un grupo de aventureros buscando alcanzar un destino situado a una distancia indeterminada, lo que recuerda la lucha de los primeros pioneros por descubrir nuevos territorios en el oeste de lo que ahora es Estados Unidos, con una segunda parte dentro de Santuario donde veremos como la situación empeora a partir de la marcha de este grupo.

La road movie resulta interesante y Percy se muestra como un autor implacable que somete a sus personajes a todo tipo de suplicios durante un viaje, en el que está claro desde el principio que pocos van a sobrevivir. Este viaje nos muestra una Tierra que se resiste a morir en la que nuevos animales mutados dominan los restos de las ciudades y campos por los que van pasando. Y en Santuario, la chispa de la revolución va creciendo con cada exceso del presidente, pero serán unos jóvenes aparentemente insignificantes los que acaben prendiéndola.

Todo en The Dead Lands me ha parecido interesante, bordeando siempre lo familiar pero sin llegar a ser una copia evidente de nada, aunque con referentes claros como Stephen King o Cormac McCarthy. En este sentido, los personajes son todos diferentes y Percy construye bien sus personalidades y los motivos que les hacen embarcarse en una misión con muchas opciones de ser suicida. Sin embargo, tras una buena narración en general, Percy falla en la resolución de la historia. De ambas, en realidad, de la revolución en Santuario y del viaje del grupo protagonista, siendo de alguna manera un anticlimax. Y es que, aparte de sacase de la manga a dos personajes en la recta final de la historia con importancia en la resolución, los supervivientes llegan a su destino… y fin. No es exactamente así, claro, pero me sorprendía mientras estaba leyendo la páginas 350/360 y ver que aún no llegábamos al climax, un climax que realmente nunca llegó. Dentro que es lógico todo lo que Percy plantea y su historia claramente se dirigía hacia aquí, tengo que reconocer que me ha sabido a poquísimo.

En todo caso, dado que compre está novela gracias a una oferta en el kindle, no me arrepiento de su lectura y me ha mostrado a un buen escritor con buenas ideas que consigue enganchar su historia. De hecho, ahora dudo si comprar The Ninth Metal, su última novela. Creo que sí la leeré, pero ya de cara a 2022.

En resumen, The Dead Lands es una buena novela, a pesar que me hubiera gustado un final más potente, y tiene bastante elementos apreciables que merecen ser destacados.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Cuentos al caer la noche de David Yarovesky (Netflix)

Con producción de Sam Raimi, Cuentos al caer la noche dirigida por David Yarovesky estrenada en Netflix, es una estupenda película para introducir a los niños al cine de terror con una fantasía oscura muy disfrutable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Cuando Alex (Winslow Fegley), un chico obsesionado con las historias de miedo, es encerrado por una joven bruja malvada (Krysten Ritter) en su moderno apartamento de Nueva York, conoce a Yasmin (Lydia Jewett), que también está atrapada y se da cuenta de que debe contar una historia de miedo nueva cada noche para sobrevivir.

David Yarovesky, director de la estupenda El Hijo, dirige esta nueva película de terror para todos los públicos estrenada en Netflix. La película adapta el libro Nightbooks de J.A. White, con un guión de Mikki Daughtry y Tobias Iaconis. La película de 100 minutos de duración cuenta con fotografía de Robert McLachlan, música de Michael Abels y montaje de Peter Gvozdas.

La película está protagonizada por los niños Winslow Fegley y Lidya Jewett como Alex y Yazmin, dos niños secuestrados por una bruja malvada que vive en una casa que se mueve por todo el mundo secuestrando niños. Krysten Ritter (la recordada Jessica Jones de la serie de televisión de Netflix), interpreta a la malvada bruja Natacha.

Cuando pinchas para ver Cuentos al caer la noche en Netflix, la calificación por edades indica que la película es +7 años, básicamente un “para todos los públicos” teniendo en cuenta que diría que es una película planteada como una fantasía oscuro con toques de terror juvenil. Y lo cierto es que sin necesidad de muertes macabras ni gore de ningún tipo, Cuentos al caer la noche ofrece un catálogo de sustos estupendos que consiguieron sobresaltarme en un par de ocasiones.

En muchas ocasiones el principal problema de las películas protagonizadas por niños es que te suelen caer gordos y acaban resultando un poco repelentes. No es el caso en esta película, en el que Winslow Fegley y Lidya Jewett resultan un estupendo acierto de casting. Krysten Ritter realiza un over-the-top de libro y diría que ha disfrutado haciendo de la bruja del cuento, con el plus del giro de la película que aporta al personaje una dimensión más dramática de lo esperable en una obra para todos los públicos como esta.

David Yarovesky me sorprendió con la versión oscura del nacimiento de Superman que fue El Hijo. En esta película realiza una perfecta transición del gore y las punkarradas máximas a las limitaciones de una película prácticamente para todos los públicos. Además, hay un par de momentos con sustos un poco “pringosos” y asquerosos que me recordaron para bien los primeros clásicos de Sam Raimi y que creo que también gustará muchos a los niños cuando lo vean.

No tengo el dato del presupuesto de la película, y aunque a priori parece una película pequeña con prácticamente 3 personajes en el 95% del metraje rodado todo en estudio, la verdad es que hay unos sets estupendos que transmiten de maravilla la fantasía oscura que nos están contando, además de un par de bichos creados con CGI que están razonablemente bien y me sugerirían que la película tuvo más presupuesto del que me creía a priori.

La película creo que cumple de sobra con lo que se espera de ella y ofrece un estupendo entretenimiento. Si le tengo que poner un pero, diría que la sinopsis de Netflix da en 2 líneas más información de la que hubiera sido deseable, señalando uno de los giros de la película.

Comparto el trailer de la película:

Cuentos al caer la noche es una película muy disfrutable para ver con niños de más de 10 años a los que les gusten las emociones fuertes y hacerse los mayores. E incluso sin ellos, la he disfrutado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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