Crítica de Stranger Things Temporada 2

Stranger things fue una de las grandes sorpresas de la pasada temporada televisiva por méritos propios. Y con esta segunda temporada habían unas grandes expectativas, que me alegra poder decir que se han visto superadas.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El argumento según Filmaffinity nos cuenta como la segunda temporada de ‘Stranger Things’ arranca un año después de la primera, durante Halloween, en Hawkins (Indiana). El joven Will Byers está otra vez con sus amigos tras lo sucedido un año atrás y su abducción por la dimensión paralela, pero en el colegio las cosas no le van del todo bien, y sigue teniendo pesadillas. Por su parte no se sabe nada de Once, aunque Mike intenta contactar con ella por radio todos los días. Extraños fenómenos además indican que algo tenebroso sigue acechando a Hawkins.

Las segundas temporadas suelen ser complicadas y peliagudas. Ya no existe la sorpresa inicial que llamó la atención a los espectadores, ni el misterio de la desaparición de Will y la dimensión oscura. Y el elemento nostálgico ochentero tampoco es especialmente novedoso, ya que lo vemos y sufrimos en innumerables películas y series.

En el caso de Stranger things, la verdad es que no solo me ha gustado mucho, es que esta segunda temporada creo que consigue superar en muchos sentidos a la temporada inicial. La temporada no se construye desde el misterio, sino sobre los personajes y las consecuencias de los sucesos previos, lo que por supuesto provoca nuevas aventuras.

Will (Noah Schnapp) escapó de la dimensión oscura, pero no salió indemne, sufre pesadillas y siente que algo no va bien. Las pruebas a las que le someten dicen que todo está en su cabeza, pero el cree que hay algo más, y su madre Joyce (Winone Rider) no sabe como ayudarle.

Mike (Finn Wolfhard) quedó destrozado por la desaparición de Eleven (Millie Bobby Brown), y la sigue llamando todos los días con su walkie-talkie. Por supuesto, Eleven está viva y en seguida conoceremos donde ha estado este tiempo. No vamos a renunciar a lo mejor de la temporada pasada. Pero es que, de nuevo, la historia no va del misterio, sino de como los personajes afrontan lo que les va pasando.

Además, el grupo de amigos compuesto por Mike, Will, Dustin (Gaten Matarazzo) y Lucas (Caleb McLaughlin) va a crecer con la incorporación de Max (Sadie Sink), una recién llegada al pueblo que sufre un hemanastro posesivo y violento.

Pero no son solo los niños los que se salen. Los adultos lo hacen genial, y destacaría especialmente a David Harbour, el policía Jim Harbour. Aunque parece enfadado y sufre ataques casi de ira, su mirada dice mucho y en realidad trasmite que todo nace fruto de su preocupación por la otra persona y por intentar protegerla y que no sufra más daño.

Si pensabas que el portal a la dimensión oscura quedó cerrada, obviamente no es el caso, y la tensión va creciendo a medida que avanza la serie, que diría que va de menos a más. Aunque ya en el primer episodio y en el trailer descubrimos a un gigante Demogorgon de clara inspiración Lovecraftiana, que marca que las apuestan van a ser más peligrosas que en la temporada inicial.

Hay quien dice que Stranger things es solo nostalgia y fanservice. Y hay miles de artículos sobre los innumerables homenajes que salpican casi todas las escenas. Yo reconozco que la mayoría no los pillé, porque no estaba pendiente de encontrarlos, sino en ver lo que les pasaba a los personajes. Dicho lo cual, ver a los chicos vestidos de Cazafantasmas o a un chaval disfrazado en una fiesta de los Kobra Kai de Karate Kid por supuesto me sacó una sonrisa.

Otra cosa que me gustó mucho de Stranger things fue su duración, 9 episodios, para mi algo perfecto. No 13 como hemos visto en las series de Marvel, que excepto Daredevil se las nota que han estirado el chicle en exceso, ni 8 de la primera temporada. 9 es la duración perfecta que permite a la historia fluir e irse construyendo al ritmo perfecto. Un ritmo que permite unos excelentes cliffhanger entre episodios y una tensión que te atrapa y no te deja hasta el final.

Si la primera temporada era una mezcla de Stand by me con las películas de Spielberg y En los límites de la realidad, con algunas escenas casi idénticas, en esta segunda temporada hay elementos de El Exorcista, Aliens o incluso los X-Men, lo que amplía el rango de homenajes y hace que la serie sea más interesante y sorprendente.

Me ha sorprendido ver que Andrew Stanton, director de Buscando a Nemo, Wall-e o John Carter, ha dirigido varios episodios, además de los hermanos Duffer. Este hecho es uno más que demuestra que estamos ante una producción de primer orden en los que todos los detalles están cuidados al máximo.

Sobre el final, creo también que es perfecto. De clara influencia de las películas de John Hughes, da un perfecto epílogo a todos los personajes y un merecido final feliz. Aunque por supuesto, hay suficientes elementos que permiten pensar que sus creadores, los hermanos Duffer van a continuarla.

Comparto el trailer de esta temporada:

Stranger things no es solo nostalgia de los años 80, es una serie carismática centrada con grandes personajes que se han convertido en parte de la familia. Una serie totalmente recomendable que tenga continuación lo antes posible.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Crítica de Thor: Ragnarok de Taika Waititi

Thor: Ragnarok, dirigida por el neozelandés Taika Waititi, es una comedia de aventuras con superhéroes. La nueva película de Marvel Studios confirma que mientras ofrezcan a los espectadores conceptos frescos y diferentes, el tan manido concepto de «agotamiento» del género no se hará realidad. Incluso aunque no acierten con algunas de las elecciones creativas de esta película.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El argumento, según filmaffinity nos cuenta como Thor está preso al otro lado del universo sin su poderoso martillo Mjolnir y se enfrenta a una carrera contra el tiempo. Su objetivo es volver a Asgard y parar el Ragnarok porque significaría la destrucción de su planeta natal y el fin de la civilización Asgardiana a manos de una todopoderosa y nueva amenaza, la implacable Hela. Pero, primero deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores que lo enfrentará a su aliado y compañero en los Vengadores, ¡el Increíble Hulk!

La película es superdivertida y espectacular. Son 130 minutos que pasan en un suspiro y te mantiene con una sonrisa durante el visionado y al salir del cine. Esa es su mayor virtud y lo que hace que se diferencie de las otras películas de los estudios Marvel que no apuestan tan claramente por la comedia. Pero es también su principal problema, ya que el hecho que la comedia sea el hilo conductor de la tercera película del Dios del Trueno crea sensaciones anticlimáticas que comentaré más adelante.

Thor: Ragnarok está excelentemente interpretado por todo el reparto. Destaca por supuesto un excelente Chris Hemsworth al que la comedia le sienta de maravilla, como ya vimos en el remake de Ghostbusters o sus sketchs en el Saturday Night Life. Junto a él, su química con Loki (Tom Hiddleston) vuelve a funcionar a las mil maravillas. Loki vuelve a ser el Dios del Engaño en su máxima expresión, y esta tercera película de Thor sirve para dar una satisfactoria conclusión a sus desencuentros familiares.

Mark Ruffalo se sale también como Hulk / Bruce Banner, y comparte unos momentos super divertidos con Thor, por no hablar del espectacular combate en la arena de Sakaar cuyo desarrollo consigue sorprender al espectador. Además destacaría a Tessa Thompson como Valquiria, una Asgardiana caída en desgracia que sobrevive como caza-recompensas. La química de estos cuatro personajes es clarísima y se nota desde el primer fotograma que comparten.

Cate Blanchett como Hela, la Diosa de la Muerte, es una de las villanas más carismáticas que hemos visto hasta el momento en una película Marvel, y vuelve a poner de manifiesto como uno de los grandes motivos que explican el éxito de sus películas son unos casting perfectos.

Otros personajes con papeles más pequeños, aunque importantes son Jeff Goldblum como el Grandmaster, el señor de Sakaar donde se realiza el Combate de los Campeones, Odin (Anthony Hopkins), Heimdall (Idris Elba) o Skurge (Karl Urban), servidor de Hela y que rememora en pantalla uno de los grandes momentos del mítico comic de Walter Simonson.

Hablando de los comics, Thor: Ragnarok se inspira en dos comics míticos de Marvel, tres en realidad. Por un lado, la etapa sobresaliente de Simonson que acabo de comentar, en la que Thor y sus aliados deben enfrentarse al Ragnarok, el crepúsculo de los DIoses Nórdicos, que llegará con la llegada de Surtur, Señor del fuego de  Muspelheim.

Por otro lado, tenemos «Planet Hulk», una de las etapas más celebradas del Gigante Esmeralda del siglo XXI, realizada por el guionista Greg Pak y el dibujante Carlo Pagulayan, en la que Hulk es desterrado de la Tierra por sus amigos superhéroes, acabando por accidente en el mundo guerrero de Sakaar, donde deberá luchar en un coliseo de gladiadores para conseguir su libertad.

Estas son las dos grandes influencias de la película, a la que añadiría una tercera menos importante, que es Contest of Champions, la primera miniserie editada por Marvel en 1982 obra de Mark Gruenwald y dibujo de John Romita, Jr. y Bob Layton, en la que Grandmaster reunía a un grupo de heroes para que lucharan en una competición con el destino de la Tierra en la balanza.

Christopher Yost, Craig Kyle y Eric Pearson escriben un más que correcto guión en el que no solo consiguen unir todos estos elementos, sino que cierran el cliffhanger con el que terminó Thor: El Mundo Oscuro, la segunda película del Dios delTrueno. Las situaciones son lógicas y hay un montón de giros y sorpresas, pero todas están justificadas a partir de unos personajes que son reconocibles en todo momento. En mi opinión, el guión es super correcto con un final inesperado que lo cambia el statu-wuo del personaje y su mundo. En este sentido, se nota que Yost escribió , además de muchos comics Marvel con Craig Kyle, el guión de El Mundo Oscuro, y conoce perfectamente a estos personajes.

Marvel fichó al director Taika Waititi por su capacidad por crear situaciones poco convencionales con un toque humorístico, habiéndose creado un cierto nombre en el circuito independiente con películas como Lo que hacemos en las sombras o Hunt for the Wilderpeople. Precisamente, ese toque personal y carismático era lo que buscaba el estudio para insuflar un soplo de aire fresco a la franquicia de Thor, que no ha disfrutado del éxito de Iron Man o el Capitán América. Las dos películas previas de Thor a mi me gustan bastantes, aunque reconozco que no eran ni mucho menos perfectas.

Con estos antecedentes, el giro hacia la comedia no creo que sorprenda a nadie. El problema llega con el alcance del humor, que en muchos casos creo que nace de improvisaciones durante el rodaje y no tanto del guión escrito. Thor: Ragnarok es ante todo una comedia con toques de acción.

Lo cierto es que la acción es espectacular, colorida y está perfectamente rodada, gracias sin duda al buen trabajo del director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe. El diseño de producción se inspira claramente en el arte de Jack Kirby, lo que hace que los fans del «Rey» estemos encantados. Las coreografías de acción están muy bien rodadas y en todo momento entiendes lo que está pasando, evitando el efecto mareante de la cámara al hombro tan de moda. Una acción muy bien rodada aunque dosificada a lo largo del metraje, al tener únicamente cuatro escenas de acción en toda la película.

Y todo este envoltorio viene acompañado con una estupenda banda sonora de Mark Mothersbaugh, en la que destaca el uso de sintetizadores ochenteros y la canción Inmigrant song de Led Zeppelin, que produce un subidón de adrenalina cuando suena.

El problema llega cuando no hay posibilidad de que el drama consiga impactar al espectador, ya que todas las escenas están adornadas con gags sin fin que al final rompen el ritmo dramático. Sobre el humor, tengo que reconocer que en la sala donde vi la película, el 99% de los gags funcionaron y el público se partía de risa. El caso es que yo no me reí tanto, pero entendí que sobre todo al principio era importante marcar el tono de lo que ibamos a ver. Pero este ritmo de gags tan seguidos acabó no siendo un tema puntual sino algo seguido durante todo el metraje. Y globalmente, se me hace raro ver a Thor siendo el hazmerreir en varios momentos, aún cuando hay algunos gags antológicos.

Debido a esto, aunque Thor: Ragnarok me ha gustado bastante, al mismo tiempo me ha decepcionado un poco. Si la comparamos con otras películas Marvel recientes, Ragnarok sale claramente perdiendo. Capitán América: Civil War y Guardianes de la Galaxia Vol. 2 me parecen películas muchísimo mas redondas.

Civil War consigue unir con acierto dos historias de los comics, la propia Civil War y la conclusión del arco de Winter Soldier. En Ragnarok, lamentablemente la parte de Hela / Ragnarok se me queda algo coja en comparación a Planet Hulk, que es la que realmente cobra casi todo el protagonismo. Es una pena que el carisma de Cate Blanchett queda en parte desaprovechado por sus pocos minutos en escena.

Y si la comparamos con Guardianes de la Galaxia Vol. 2, la película de James Gunn tiene también mucho humor, pero combinado con unos momentos de personajes emocionantes que aún después de verla varias veces consigue sacarme alguna lagrimita, gracias a un final perfecto a todos los niveles. Thor Ragnarok consigue divertir, eso es indudable, pero no emocionar. Y creo que esto es así porque falla la ejecución de Waititi, o porque no era lo que estaba buscando para comenzar, que también puede ser.

En todo caso, aunque no acierte en todo, Thor: Ragnarok es una película muy divertida y con personalidad. Y estamos ante la 17ª película de Marvel, un estudio que no solo no muestra síntomas de agotamiento, sino que consigue que pensemos que los super-héroes gozan de muy buena salud en el plano audiovisual. Si alguien nos cuenta hace 10 años que Marvel iba a producir todas estas películas con éxito (para mi solo Iron Man 2 suspendería), hubiera pensado que estaba loco. Y si a esto contamos que que las próximas películas de Marvel tengo claro que van a triunfar también, Black Panther en Febrero de 2018 y Vengadores: Infinity War en Mayo, nos queda cuerda para rato.

Y por si fuera poco,  Marvel evita spoilearnos en sus trailers ninguna de las numerosas sorpresas y giros de la película, ni tampoco su sorprendente final que como suele pasar en las películas Marvel, lo cambia todo. Aquí teneis el trailer, que seguro os hará flipar como a mi cuando lo vi por primera vez:

Thor: Ragnarok es una película super divertida en el buen sentido que creo que va a encantar al espectador «normal», pero cuyo excesivo humor igual no encaja con los fans más veteranos del personaje. Pero que yo recomiendo que veais en pantalla si quereis pasar un buen rato.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Renacida, de Mark Millar y Greg Capullo

Renacida es el nuevo comic de Mark Millar, en este caso colaborando con Greg Capullo, el dibujante superestrella de Batman. Una serie de ciencia ficción publicada en España por Panini, y que aunque está excelentemente dibujada, su concepto no me ha convencido del todo.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¿Dónde vamos cuando morimos? Ni al cielo ni al infierno: a otro sitio. Un sitio donde tienes que luchar para sobrevivir y donde las personas de tu pasado te están esperando: los buenos… y los malos.

El equipo artístico está brutal y es sin duda lo mejor de este tebeo. Junto a Greg Capullo a los lápices encontramos a sus colaboradores habituales Jonathan Glapion en las tintas y Francisco Plascencia al color.  En el caso de Renacida, estoy seguro que a partir de este concepto básico de un mundo fantástico al que vamos tras morir, Millar simplemente le dijo a Capullo, «¿qué quieres dibujar?», adaptando su argumento a los deseos del dibujante de Nueva York. ¿Quieres dibujar dragones? Sin problema, hay tienes tres. ¿Un guerrero que mate zombies con un hacha? Seguro que mola. Y así sucesivamente.

Esto en el fondo no es ningún problema, ya que  lo cierto es que se nota que Capullo & Cia. se lo han pasado de maravilla trabajando en esta serie, y las páginas son espectaculares y justifican el precio de este tomo.

Mark Millar es un tío muy listo. Su éxito en Marvel y DC (con Ultimates y Red Son entre otras) le abrió las puertas del estrellato en el mundo del comic. Este éxito le permitió una independencia que ha dirigido a crear conceptos sencillos y fáciles de vender a Hollywood, que ha adaptado con éxito en películas como Wanted, Kick-ass o más recientemente, Kingsman.

Este éxito se retroalimenta. Cuando una película tiene éxito, los ejecutivos de Hollywood se pegan por firmar su siguiente serie. Del mismo modo, sus comics se venden bien, pero aún mejor cuando se estrena la película. Y así, los mejores dibujantes hacen cola para trabajar con él, sabiendo que esas series van a resultar muy, muy rentables para ellos. Así tenemos Empress con Stuart Immonem, Crononautas de Sean Murphy, o Jupiter´s Legacy (volúmenes 1 y 2) junto a Frank Quitely.

En el caso que nos ocupa de Renacida, el guión me ha decepcionado bastante. No se exactamente qué esperaba, pero Millar no ha estado especialmente acertado. Más allá del «pitch» inicial y de dar a Capullo o que quería dibujar, he visto a Millar más vago de lo habitual, con una historia sin giros ni sorpresas bastante normalita. En todo caso, entiendo que en este caso más que en otras ocasiones Millar ha optado por apartarse y dejar que el dibujante se luzca.

Comparto a continuación algunas páginas sin texto para que disfruteis del excelente dibujo de Capullo y sus colaboradores.

La historia de Renacida quizá me ha decepcionado un poco, pero el dibujo de Capullo sin duda merece la compra. Si te gusta disfrutar de una historia de fantasía extraordinariamente dibujada, no lo dudes, pasarás un buen rato.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Fuente previews: CBR

Crítica de Mindhunter, de David Fincher

Los fans de David Fincher estamos de enhorabuena gracias a Mindhunter, su nueva serie de televisión estrenada recientemente en Netflix y que ha supuesto la vuelta del director de Sev7n al mundo de los serial-killers tras su excelente Zodiac.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Mindhunter se basa en el libro «Mind Hunter: Inside the FBI´s Elite Serial Crime Unit», escrito por los ex-agentes del FBI John E. Douglas y Mark Olshaker, que narra los inicios de cómo la agencia comenzó en 1977 a entrevistar a asesinos encerrados en prisión para entender cómo piensan y poder crear diferentes perfiles de personalidad de los diferentes tipos de asesinos, que ayudaran a resolver casos abiertos.

La serie ha sido creada por Joe Penhall, que escribe y produce la serie. Junto a él, encontramos a otros productores conocidos como el propio David Fincher, que dirige 4 de los 10 episodios, o la actriz Charlize Theron.

En la serie, conoceremos al joven agente del FBI de la Unidad de Ciencias del Comportamiento Holden Ford (Jonathan Groff), experto en negociación con rehenes, que ve como su trabajo es cada vez más difícil al no conocer lo que mueve a estas personas. Su mente inquieta consigue que le permitan volver a la universidad para conocer cuales son las últimas teorías en psicología y sociología, lo que hace que vea que hay un enorme campo de conocimiento que nadie ha intentado estudiar. Para ello, se unirá al veterano agente Bill Trench (Holt McCallany),  que viaja por todo el pais realizando jornadas de formación a miembros de las policías locales, aprovechando estos viajes para visitar también varias prisiones de alta seguridad para entrevistar a asesinos en serie encarcelados.

Lo primero que me inquieta de una serie como Mindhunter, que está basada en hechos reales, es conocer como hasta hace 40 años escasos ni siquiera existía un término para definir a los serial-killers. Y ya de estudiar exhaustivamente los motivos que impulsaban a estos asesinos mejor ni hablamos. Un tema importante que siempre me ha interesado de este tema es conocer las razones -sociales, culturales, psicológicas, etc- que hacen que la mayoría de serial-killers sean americanos. Por un lado entiendo que la facilidad de acceso a armas de fuego ayuda y la falta de una red familiar ayuda a que personas desequilibradas acaben cruzando todos los límites. Pero ¿por qué son la mayoría hombres blancos? Ojo, que estos son temas que a mi siempre me han interesado, pero que Mindhunter no responde, dado que no creo que exista una respuesta sencilla o única a la que aferrarse.

En lo referido a Mindhunter, la serie me ha encantado. Sobre todo por su ritmo lento y por alejarse de golpes de efecto televisivos habituales de este tipo de series. Los agentes del FBI no tienen todas las respuestas, de hecho, al comenzar el camino ni siquiera saben cuales son las preguntas, más allá de darse cuenta que algo oscuro se les escapa, y que es clave para resolver crímenes violentos.

Las entrevistas que van realizando a los criminales encerrados son terribles por la frialdad y sencillez para narrar las muertes que han provocado. Y fruto de estas entrevistas, los agentes del FBI aprenderán que bajo la superficie hay una historia que deben conocer, por muy terrible que esta sea. Unas historias y una verdad que tendrán un impacto sobre ellos.

El casting es todo un acierto. Jonathan Groff es toda una sorpresa con su interpretación del agente Holden Ford. Inocente, abierto de mente, positivo y con ganas de aprender y ayudar, entrará en contacto con una realidad que jamás hubiera podido imaginar. Ford sufre una evolución muy interesante durante esa serie, y me quedo con muchísimas ganas de saber cómo terminará su historia.

Holt McCallany es el veterano Bill Trench, que sabe que todo tiene un precio y que no entiende la obsesión de Ford por intentar entender y empatizar con los asesinos. Y que sin duda tendrá que luchar contra sus propios prejuicios si quiere hacer bien su trabajo.

Junto a ellos encontramos a la doctora Wendy Carr, interpretada por Anna Torv, una psicóloga de la Universidad de Boston a la que pedirán ayuda los agentes.

Junto a ellos, los actores que interpretan a los asesinos encerrados me han helado la sangre. Su sola presencia transmite como si una mecha estuviera a punto a estallar. Así conoceremos a homicidas como Edmund Kemper (Cameron Britton), Jerry Brudos (Happy Anderson), Richard Speck (Jack Erdie) o Monte Rissell (Sam Strike), homicidas con perfiles muy diferentes entre si. Son todas actuaciones frías y contenidas que me han parecido excelentes, y que dejan el listón muy alto para los asesinos en serie que conoceremos en la próxima temporada.

Pero además, he descubierto que los casos que vemos en la serie están basados en hechos reales. Gracias a la maestría de Fincher y el resto de directores, consiguen que los espectadores sintamos que lo que estamos viendo parezca real. Se siente real porque de mucho de lo que vemos lo es, transcribiendo diálogos completos en la serie. Aterrador.

Mindhunter es además una minuciosa reconstrucción de una época, no solo en lo referido al vestuario y la ambientación, que son de 10, sino en lo referido a una sociedad que rechazaba el establishment que el FBI representaba, y que veía como tras el desastre de Vietnam, los EE.UU. ya no eran el mundo feliz de postal de los años 50 y 60.

Pero Mindhunter no es solo una reconstrucción histórica, es un ejercicio narrativo de primer orden y una de las mejores series del año. Fincher y Penhall demuestran una perfecta conexión para presentar una serie que huye de los clichés de las historias de asesinos en serie para contarnos una serie centrada en los personajes, y como las situaciones que viven les afectan a la vez que aprenden de ellas.

En Mindhunter los silencios cuentan mucho de los personajes, y los diálogos son perfectos y no sobra ni una coma, huyendo eso sí de la sobreexposición que sufrimos en otras series televisivas de episodio por caso, en los que nos tenemos que tragar una explicación del plan del malo o de su psicopatía. Nada es tan sencillo en Mindhunter.

La puesta en escena de Fincher es increíble, contenida y clasicista y recuerda a Zodiac, en el sentido de que lo importante en ambas obras es la creación de la atmósfera que rodea a los personajes mas que la identidad del asesino. Los cuatro episodios que rueda, los dos primeros y los dos últimos, son los que transmiten la personalidad a la serie y cuentan con algunas de las imágenes más impactantes.

Si tuviera que comentar algo no tan bueno, la verdad es que estaba tan metido en la historia que me ha fastidiado el cliffhanger del final de temporada, que lo ha dejado todo colgado. Saber que ahora tendré que esperar al menos un año para ver la continuación ha sido un bajón. Ya veis que si este es todo el problema que le veo a Mindhunter, poco problema es. Y tendreis razón.

Comparto el trailer de esta excelente serie:

Mindhunter se atreve a mirar hacia espacios incómodos, no siempre para dar respuestas, pero sí para que los espectadores entendamos que esa oscuridad existe y está más cerca de nosotros de lo que queremos admitir. Una serie super entretenida que os recomiendo sin duda.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

 

 

Crítica de Blade Runner 2049, de Denis Villeneuve

Denis Villeneuve tenía con Blade Runner 2049 un gran problema que tenía que convertir en una gran oportunidad. ¿Cómo continúas uno de los grandes clásicos de la ciencia-ficción? Obligatoriamente vas a salir mal parado, ¿no? Esto podía presagiar un Epic Fail que sin embargo me alegra poder decir que no se ha producido, estando en mi opinión ante una obra notable que consigue mirar de tú a tú al original.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Treinta años después de los eventos del primer film, un nuevo Blade Runner, K (Ryan Gosling) descubre un secreto oculto que podría salvar a la humanidad o destruirla. El descubrimiento de K le lleva a iniciar la búsqueda de Rick Deckard (Harrison Ford), un blade runner al que se le perdió la pista hace 30 años.

Tengo que confesar que la Blade Runner original no me alucina, ni se encuentra entre mis películas favoritas. No se puede negar su importancia e influencia para la ciencia ficción de los últimos 30 años, ganándose el derecho de ser una película de culto. Pero sin embargo, la historia me parece floja y lenta, y hasta el monólogo final de Rutger Hauger, me es imposible empatizar con ningún personaje. Por favor, no me pegueis, no quiero que nadie se ofenda.

El guión de Blade Runner 2049 está escrito por Hampton Fancher (autor del guión de la original) y  Michael Green. La implicación de Fancher iba en la buena dirección e invitaba a pensar que esta continuación no iba a ser solo un ejercicio de nostalgia mal entendida, tal y como estamos viendo en la mayoría de remakes, adaptaciones y secuelas de películas clásicas que estamos sufriendo en los últimos años. Porque más que una «secuela», para mi 2049 es una continuación del original que vuelve a mostrarnos este mundo distópico desde un nuevo punto de vista, el del Blade Runner K, excelentemente interpretado por Ryan Gosling.

Otra fuente de rechazo que podría tener el espectador es pensar que esta película es «innecesaria», ya que siempre va a ser peor que el original, y pudiera empañar su recuerdo. Para evitarlo, los productores, entre los que se encuentra Ridley Scott, optaron por la decisión clave que explica el enorme éxito creativo de Blade Runner 2049, que ha sido la elección de su director, Denis Villeneuve. El excelente director canadiense dudó a la hora de aceptar el trabajo precisamente por lo indicado antes. Afortunadamente, gracias al buen guión creyó que sí había una historia que contar.

Si la primera Blade Runner es icónica, con sus espectaculares imágenes de Los Angeles bajo la lluvia y la música de Vangelis, en 2049 la brillantez visual no le va a la zaga. Villeneuve colabora de nuevo con el director de fotografía Roger Deakins, con el que ya había colaborado en Sicario y Prisoners, para crear una película en el que cada uno de los fotogramas de sus 160 minutos son una obra de arte.

Si, la película dura más de dos horas y media, pero la belleza de sus imágenes hizo que aunque el ritmo de la narración es lento, no me hubiera importado que la película hubiera durado una hora más. Además, la música de Hans Zimmer y Banjamin Wallfisch consiguen casi que olvidemos a la clásica banda sonora, ofreciendo algunos elementos familiares en un mundo nuevo.

La historia es sencilla, pero acierta manteniendo todo dentro de la lógica y evitando locuras y giros sin sentido. Yo no sabía nada de la película y había evitado ver trailers y críticas, por lo que todas las sorpresas y giros me gustaron mucho y me parecieron que estaban muy bien construidos a partir de la investigación que tiene que realizar K, que es lo que pone en marcha toda la acción.

El casting creo que es un gran acierto. Brian Gosling es perfecto como K, un Blade Runner de pocas palabras pero cuya mirada y sus silencios nos cuentan muchísimo sobre él.

Ver de nuevo a Harrison Ford como Dekard es otro acierto. Personalmente no soy muy fan de las dotes interpretativas de Ford, pero en este caso su actuación trasmite la  debilidad y dudas de una persona que sabe que el mundo ha continuado girando sin él. Otro acierto del guión es que 2049 mantiene la ambigüedad sobre si Deckard es o no un replicante. Es de sobras conocido que para Scott sí lo es, mientras que Ford y Fancher siempre negaron esta posibilidad. De manera que una ambigüedad controlada consigue dejarnos a todos contentos.

La gran sorpresa de la película es la actuación de la cubana Ana de Armas como Joi, la Inteligencia Artificial de la casa de K. Joi es bella, frágil e inocente, a pesar de ser una I.A. ¿Pero es solo parte de su programación o hay algo más? Lo cierto, es que la actuación y el carisma de Ana de Armas en esta película es de las que lanzan al estrellato a una actriz.

El resto de secundarios están correctos, aunque quizá no tengan demasiadas oportunidades para lucirse.  Dave Bautista as Sapper Morton, un replicante antiguo que hay que retirar,  Robin Wright es la teniente Joshi, la jefa de K, e incluso Edward James Olmos repite su papel como Gaff, el compañero de Deckard que ahora está ya retirado. Este cameo y otros que voy a evitar comentar, en ningún momento los vi con un «fanservice» vacío, sino que creo que eran necesarios para que la historia transcurriera por los caminos que necesitaba transitar, siempre rozando terrenos conocidos, pero manteniéndose un paso por delante.

Una pena es el personaje de Niander Wallace, interpretado por Jared Leto. Wallace es el creador de la nueva generación de replicantes, que en apariencia son más obedientes que los modelos previos. Y no es que Leto lo haga mal, más bien al contrario, estando ante una de las actuaciones más contenidas del Joker de Escuadrón Suicida. El problema es que se prometía como el «villano» de la historia, si ese término es aplicable aquí, y en la realidad solo cuenta con dos escenas en toda la película que saben a muy poco.

Quizá el único pero de la película es su final. NO quiero hacer ningún spoiler, pero tras 160 minutos yo esperaba un final cerrado y no uno abierto. No puedo decir más. En todo caso, no es un gran problema, aunque sí una pequeña decepción.

Lo que sí quiero decir es que tras ver la película hay algunos comentarios de críticos que comentan que la película pierde ante la original al no ser novedosa, ya que muestra muchos lugares comunes y la historia vuelve a girar en lo que nos hace humanos, ya sea biológicos o sintéticos, entre otras cosas. Obviamente una continuación no puede romper con el pasado y en ese sentido no puede ser original. Pero sí nos cuenta una historia con un misterio que nos engancha protagonizada por un personaje, K, con el que empatizamos desde el minuto uno. Lo cual es mucho más de lo que se puede decir de la película original. En estos dos aspectos, el lado noir de una investigación llevada hasta sus últimas consecuencias y el carisma de los actores, creo que 2049 es superior a la original.

Comparto el primer teaser de Blade Runner 2049, para que no os chafe ningún elemento importante de la película.

Blade Runner 2049 me ha parecido una sorprendente película de ciencia ficción que no desaparecerá como las lágrimas en la lluvia, y de la que seguiremos hablando en los próximos años. Te recomiendo que la veas en pantalla grande, ya que la belleza y la espectacularidad de sus imágenes nunca serán lo mismo en la pantalla de casa.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros