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Jonathan Hickman abandona las serie mutantes de Marvel Comics

Comienzo el mes de septiembre reflexionando sobre la noticia publicada hace un par de semanas de la marcha de Jonathan Hickman de las colecciones mutantes que relanzó hace apenas dos años, y lo que significa para la franquicia mutante de Marvel Comics.

La noticia no es nueva. El pasado 17 de agosto Entertainment Weekly soltó la bomba: Inferno será la última historia guionizada por Jonathan Hickman dentro de la franquicia mutante. El evento que empieza a publicarse este mes de septiembre en Estados Unidos, permitirá a Hickman cerrar varias tramas además de dejar el camino libre para la nueva etapa. En palabras del propio Hickman:

«Oh, plans have changed entirely,» Hickman says. «When I pitched the X-Men story I wanted to do, I pitched a very big, very broad, three-act, three-event narrative, the first of which was House of X. And while this loosely worked as a three-year plan, I told Marvel upfront that I honestly had no idea how long the first part would last because there were a lot of interesting ideas that I had seeded that other creators would want to play with, and so, we left this rather open-ended. I was also pretty clear with all the writers that came into the office what the initial, three-act plan was so no one would be surprised when it was time for the line to pivot.»

Hickman continues, «However, I also knew that I was cooking with dynamite, and it was very possible that what I had written in House of X, and the ideas contained within, was not actually the first act of a three-act story, but something that resonated more deeply and worked more like Giant-Size X-Men, where it would represent a paradigm shift in the entire X-Men line for a prolonged period of time. So, during the pandemic, when the time came for me to start pointing things toward writing the second-act event, I asked everyone if they were ready for me to do that, and to a man, everyone wanted to stay in the first act. It was really interesting, because I appreciated that House of X resonated with them to the extent that they didn’t want it to end, but the reality was that I knew I would be leaving the line early.»

«Marvel doesn’t really pay me to just write ongoing monthly books, there’s an expectation for me to write bigger books that have a wider reach than that,» Hickman tells EW. «In an effort to facilitate both things, we’ve all spent the last six months or so reorienting the line, me creating Inferno to assist with that, and then bringing in some new writers to add to the existing team, and then plan for the next several years of X-books. So after Inferno, I’ll be leaving to go work on my ‘Next Big Marvel Thing™’ and starting in January the X-Line will rocket forward starting with a weekly series that leads into the very cool, refocused, line of books. Yes, it’s taken us a little while to get everything assembled correctly, but the end result — everything that’s coming after Inferno — is going to be pretty great.»

Así que Hickman planteó una gran historia río para los mutantes de Marvel Comics, estructurada en tres grandes arcos argumentales con tres grandes eventos que sirvieran de puente entre cada fase, con Dinastía de X y Potencias de X como el gran inicio que reinició la franquicia mutante y puso en marcha todo. Esto planes fueron a su vez comunicados a los diferentes guionistas para que a su vez pudieran amoldar sus tramas y no les pillara de sorpresa cuando el statu-quo cambiará cuando Hickman iniciara la Fase 2 de su historia.

Sin embargo, a medida que se acercaba el momento de cambiar de fase, descubrió que los guionistas del resto de series estaban más interesados en mantenerse en la actual Fase 1 y seguir desarrollando los conceptos en sus series como hasta ahora, antes que aceptar el cambio dramático que se intuía que planeaba Hickman. Algo que supongo compartirían los editores de Marvel dadas las buenas ventas generales del relanzamiento mutante. Hickman comenta que tampoco es que estos cambios fueran inamovibles, ya que su estructura era abierta y daba margen para ser modificada a medida que se escribiera.

Así que visto lo visto, Hickman ha planteado sus últimos seis meses en la franquicia liberándola de ataduras para que los escritores y editores que se quedan la dirijan como ellos estimen oportuno a partir de Inferno. Aún cabe la posibilidad que algunas ideas de Hickman lleguen a ver la luz en algún momento, ya que los editores entiendo que conocen a grandes rasgos los hitos que Hickman planteaba para el final de cada fase, así como el final que planteaba para el final de su historia río en los mutantes. Pero esa posibilidad parece lejana y, en todo caso, estas ideas se verán diluidas con las nuevas historias que vayan a desarrollarse a partir de Inferno.

Hickman comenta además otro hecho importante: Marvel no le ha contratado como un guionista al uso, sino para desarrollar conceptos más grandes que la vida que afecten a toda la línea editorial. Esto significa que Hickman ha sido más editor que escritor en su comic de Patrulla-X, supervisando durante estos casi dos años de estancia en la franquicia mutante que todos los comics se dirigieran en la dirección correcta, manteniendo eso si su ADN propio. Este anuncio de Hickman se solapó con otra noticia importante que revolucionó el mes de agosto, y es que Hickman y otros autores han decidido publicar sus próximas obras de creación propia a través de la plataforma de newsletters Substack. Este anuncio más la marcha de los mutantes hizo temer que Hickman fuera a abandonar Marvel, pero el propio escritor negó este hecho y anunció en la entrevista que ya está preparando su siguiente gran serie para Marvel, que de momento no ha anunciado.

Como decía, la noticia se publicó el 17 de agosto. Sin embargo, ya desde el anuncio que Gerry Duggan y no Hickman iba a guionizar la nueva serie de X-Men con Pepe Larraz, que ya se intuía que algo estaba pasando y que no era normal que Hickman abandonara las joyas de la corona, por muy buena colaboración que tuviera con Duggan.

Si miramos el vaso medio lleno, no deberiamos juzgar un cambio hasta que se produzca, y nada impide a priori que aún sin Hickman, los comics mutantes a partir de 2022 puedan seguir ofreciendo un buen entretenimiento a los lectores. Sin embargo, qué queréis que os diga, la sensación de decepción no puede ser mayor. Empezando porque Hickman contó la historia que quiso en Los 4 Fantásticos o Los Vengadores, que culminaron en las sobresalientes Secret Wars en 2015. Que Marvel diera el OK a un plan a tres / cuatro años vista para los mutantes y lo haya cortado cuando sólo llevaba dos y sin haber pasado de la etapa inicial de presentación de los conceptos principales, más que decepción es una estafa. De hecho, en mis reseñas mensuales de los comics mutantes, llevaba meses comentando que muchos comics de Patrulla X eran demasiado trama y muy poco carisma de los personajes, pero que lo aceptaba pensando que las ideas que presentaba iban a ser desarrolladas más adelante. Y ahora nos encontramos que esto puede que pase, o igual no, casi parece que haya tirado mi dinero a la basura durante estos meses. Si, es una exageración, pero en parte esta sensación se ha pasado por mi cabeza en los últimos días.

De hecho, nada surge del vacío. Y aparte de las sensaciones que me transmitía la serie principal de Patrulla X, hay otro elemento clave: Hickman tenía razón, el cambio de statu-quo era imprescindible tras estos dos años de historias. De hecho, este mismo mes escribía sobre Merodeadores y Nuevos Mutantes , antes de conocer la noticia de Hickman, y destacaba que la primera había agotado el concepto inicial y daba la sensación de no dar más de si, mientras que los Nuevos Mutantes se habían convertido con Vita Ayala en un comic aburrido que no hay quien lea. La franquicia mutante tras dos años de reinicio se ha convertido en un sub-universo abarrotado de comics algunos de los cuales son de dudosa calidad y no acaban de justificar su existencia. De hecho, ahora mismo, sólo los comics escritos por Benjamin Percy, X-Force y Lobezno, me están resultando satisfactorios, a los que habría que unir SWORD de Al Ewing y Valerio Schiti, conectado con los mutantes pero también al universo galáctico de Marvel que Ewing está poniendo en marcha en los últimos meses.

Otro problema que veo es que Hickman me parece insustituible en estas largas historias río. Y reconozco que me gusta el trabajo de Al Ewing, Gerry Duggan, Benjamin Percy y Simon Spurrier, pero van a tener que compartir franquicia con escritores menos talentosos como Tini Howard, la ya mencionada Vita Ayala, Zeb Wells o Leah Williams, con lo que el nivel de calidad inevitablemente va a caer. Algo que ya era evidente en los últimos meses antes incluso del abandono de Hickman.

Con el relanzamiento de 2019/2020 empecé leyendo todos los comics mutantes porque me interesaba saber de todos los personajes, aunque en seguida decidí dejar Excalibur y Fallen Angels, sumado a no empezar a comprar Hellions. Incluso un evento como fue X de Espadas que en general me gustó, acabó siendo una crossover hinchado que nos trajo unos números bestiales (los dibujados por Larraz), junto a otros montoneros, y la sensación en muchos momentos que «diferente» no siempre es mejor, con algunos números planteados para romper expectativas que acabaron siendo un WTF?! de libro, con algunos elementos presentados que al final no tuvieron ninguna importancia en la resolución de la historia.

Con el abandono de Hickman y la confirmación que Marvel ha preferido alargar el chicle, he perdido completamente el interés por la nueva historia río. Igual no está mal, pero es imposible que pueda ser igual que la de Hickman. De hecho, es que veo el concepto de nuevos comics anunciados como Children of the atom o XCorps, y no pueden apetecerme menos. Eso unido a descubrir que comics como X-Factor cierra por bajas ventas en su número 11, me muestra que Marvel está matando la gallina de los huevos de oro, y hubiera sido mejor mantener 5 comics buenos de verdad en lugar de estas 8/9 series mensuales que más o menos se llevan publicando en los últimos meses.

Justo ayer comentaba en mi post sobre DCsos: Planeta Muerto de Tom Taylor y Trevor Hairsine que uno de los motivos del éxito de este comic era que DC había aceptado que Taylor cerrara la historia en su tercer miniserie, ofreciendo un final satisfactorio. Lo bueno si breve, dos veces bueno, comentaba. Claramente Marvel no piensa lo mismo. Y es un pena. Y lo que es peor, nos muestra la peor cara de La Casa de las Ideas, que hará lo que sea para poder «colarnos» un evento más, una saga que nos obligue a comprar chorrocientos comics que a priori no nos interesaban.

De momento, por supuesto compraré los nuevos X-Men de Duggan y Larraz, pero se acabó de dar a la franquicia mutante un crédito que no se ha ganado durante este 2021. En el momento que un comic dos o tres meses seguidos me parezca montonero, lo dejaré de comprar y buscaré nuevos comics que me enganchen. A falta de que Inferno llegue a España en 2022, es una pena tener que dar por muerta y enterrada antes de tiempo a la etapa de Jonathan Hickman en la franquicia mutante. ¡Qué pena!

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¡Saludos a todos!

Crítica de Los Cuatro Fantásticos. 60 años explorando el Universo Marvel, de Pedro Monje, Lidia Castillo, David Aliaga y Sergio Aguirre (Dolmen Editorial)

Esta semana se ha cumplido el 60 aniversario de la publicación del primer números de Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby, y poder leer el libro Los Cuatro Fantásticos: 60 años explorando el Universo Marvel de Pedro Monje, Lidia Castillo, David Aliaga y Sergio Aguirre ha sido la forma perfecta para disfrutar de este aniversario. Si a esto le uno que este artículo es el número 500 desde que empecé a publicar contenidos diarios sin faltar ni un día a mi cita, tengo motivos de sobra para estar de doble celebración.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

LOS CUATRO FANTÁSTICOS. 60 años explorando el Universo Marvel.  En agosto de 1961, una nave espacial emprendió rumbo a las estrellas con un objetivo imposible, iniciar una nueva era en la industria del cómic USA. Del humo de aquel aterrizaje surgieron Míster Fantástico, la Chica Invisible, la Cosa y la Antorcha Humana. Habían sobrevivido a la experiencia, pero los rayos cósmicos les cambiaron para siempre. Bautizados como los Cuatro Fantásticos, prometieron utilizar sus nuevos poderes para defender a la humanidad y cartografiar esa galaxia de viñetas recién nacida y conocida como Marvel Comics

Durante 60 años y desde aquel viaje iniciático capitaneado por las leyendas Stan Lee y Jack Kirby, los mandos de la astronave fantástica han pasado por las manos de grandes autores como Roy Thomas, John Byrne, Walter Simonson, Tom DeFalco, Carlos Pacheco, Mark Waid o Jonathan Hickman. Gracias a ellos, la serie se ha convertido en una montaña rusa emocional y creativa no exenta de turbulencias y aterrizajes forzosos. Dentro de las páginas de este libro se encuentra un análisis del origen, evolución, adaptaciones, autores y grandes polémicas de los Cuatro Fantásticos.

Conozco a Pedro Monje desde hace un montón de años, cuando escribía en la web Zona Negativa. Su gran conocimiento comiquero, su gusto por las cifras de ventas y la vertiente del negocio de la industria y no tener miedo de entrar en el barro cuando la situación lo requería eran aspectos que me gustaban mucho de sus textos, a los que siempre sabía darle el toque justo de información pero también de entretenimiento. De ahí descubrí su faceta comunicadora en Dolmen, y más reciente en la web sala de peligro, que se ha convertido en mi principal fuente de información en castellano sobre el mundo del comic.

Otro ilustre escritor y divulgador del mundo del comic al que conozco desde su etapa en Zona Negativa es Sergio Aguirre, cuyos conocimientos enciclopédicos me maravillan con cada podcast en el que participa. Lidia Castillo es una escritora e ilustradora que colabora con Panini escribiendo artículos sobre Marvel. Reconozco que yo la descubrí gracias también a Sala de peligro, en la que ha escrito unos estupendos artículos sobre los principales comics de personajes como Wanda Maximoff y Visión y Loki, además de ser una habitual de sus podcasts. David Aliaga es novelista, escritor, editor y divulgador del mundo del comic, y diría que siente especial predilección por el Doctor Extraño, viendo los artículos que ha ido publicando en la web de Sala de Peligro.

Además de la web de Sala de Peligro, gracias a su fantástico podcast centrado en el mundo del comic me he aficionado a escuchar podcasts comiqueros. Y disfruto mucho escuchándoles a ellos y también a colaboradores como Enrique Machuca o Íñigo Rodríguez. El porcentaje de podcasts en que aciertan completamente con mis gustos me parece increíble, rayando la telepatía.

Hecha esta introducción, no es de extrañar que cuando descubrí la existencia de este libro la compra fuera obligada, sobre todo porque me considero fan de Los Cuatro Fantásticos, aunque no haya comprado todos los comics que se han publicado.

Más allá de lo majos que me caen los autores en su web, los podcasts o en sus cuentas de Twitter, la verdad es que leer este libro sobre Los Cuatro Fantásticos ha sido una pasada. Como comentaba antes, aunque me considero fan de los 4F, no soy de los fanáticos que compran todo lo que se publica aunque no me guste el contenido. De hecho, dejé de comprar la serie varios años tras el final de la etapa de Simonson durante una etapa con la que no conectaba nada. En los últimos años he comprado etapas concretas, como las de Waid y Wieringo, Millar y Hitch, Jonathan Hickman y, más recientemente, el inicio de la etapa de Dan Slott, teniendo varios agujeros en mi comiteca.

Lo bueno de este libro no es que rellena los huecos que tengo en las etapas que no compré en su día, como las de Lobdell y Larroca o la serie de Roberto Aguirre-Sacasa en el sello Marvel Knights. Aunque realmente si me ha venido muy bien para conocer y recordar todo lo bueno y no tan bueno que nos ha dado este comic a sus lectores durante todos estos años. No, para mi lo mejor que han hecho Monje, Castillo, Aliaga y Aguirre es que nos introducen de forma modélica en la intrahistoria, en los líos editoriales y en el contexto histórico que explica muchas de las decisiones, acertadas y equivocadas por igual, que los editores de Marvel fueron tomando con el paso de los años.

Otro elemento que me gusta mucho del libro es la forma en que presentan y contextualizan muchas de las polémicas, empezando por la propia creación de la serie en los años 60 y la disputa por su autoría por Lee y Kirby años después, dando la información disponible pero sin llegar a posicionarse en un bando entendiendo que ambos autores probablemente hicieron cosas muy buenas pero también cometieron errores, dejando que cada lector lleguemos a nuestras propias conclusiones. Unido a esto, hay comics que son historia viva del medio, pero eso no significa que sus autores fueran ejemplos de virtud. Volver a leer sobre el ego de John Byrne o los líos que provocó Jim Shooter en los 80 (o Bill Jemas en 2000) en el Bullpen Marvelita me ha maravillado.

Además de Reed, Sue, Ben, Johnny y el resto de la familia, me ha encantado ver que autores como Jonathan Hickman, Mark Waid, Steve Englehart o editores como Tom Breevort (por poner algún ejemplo) se convierten también en protagonistas mientras el libro navega de forma cronológica por la historia del grupo y sus vaivenes editoriales a lo largo de los años.

En general hay bastantes anécdotas sobre La Primera Familia y sus autores que ya conocía, otras muchas no. Pero sin duda agradezco tener ahora un libro de referencia en el que básicamente puedo encontrarlo todo, ya que es imposible recordar cada artículo, podcast o video sobre el tema que he visto a lo largo de los años. Me gusta también que se paren aunque sea brevemente para hablar sobre las películas o las series de animación protagonizadas por los 4F, que también están llenas de anécdotas y detalles super interesantes. Por no hablar de la etapa negra, que también es historia del grupo, en la que Marvel dejó de publicar el comic de los 4 Fantásticos por mandato de Ike Perlmutter por la disputa de Marvel y Fox por los derechos cinematográficos de los personajes.

Realmente me ha gustado mucho este libro y lo he disfrutado un montón. De hecho, tengo que alabar la cuidada edición de Dolmen en tapa dura, con un precio que creo que está super ajustado, y unas casi 400 páginas de contenidos que sin duda valen el precio que pagué por él.

Los Cuatro Fantásticos: 60 años explorando el Universo Marvel es un libro imprescindible para todos los amantes de los comics Marvel en general, y de La Primera Familia en particular. Si te gustan Reed, Sue, Ben y Johnnie, no te puedes perder este volumen.

Excelsior!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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¿Qué simboliza el Capitán América del MCU?

Si algo puede decirse del Capitán América del Marvel Cinematic Universe (MCU), desde que Steve Rogers despertó en 2012 tras pasar más de 60 años en el hielo, es que ha sido un héroe anti-establishment centrado en hacer lo correcto, no lo más conveniente para el poder.

En Capitán América: Soldado de Invierno (Hermanos Russo, 2014), Steve Rogers se enfrentó a SHIELD cuando descubrió que Hydra la había colonizado. Steve creyó que Shield estaba demasiado corrupta y tenía que caer, sin importar los problemas que ello generara, en contraste con un Nick Fury que inicialmente quería salvarla, aunque tuvo que rendirse ante las palabras de Steve.

En Capitán América: Civil War (Hermanos Russo, 2016), Steve se enfrentó a la ONU y a sus propios compañeros al creer que los Acuerdos de Sokovia iban en contra de la libertad individual. Lo fácil hubiera sido ceder, pero cuando uno sabe que tiene razón, se mantiene firme en sus convicciones. “No, muévete tú”, en palabras de Sharon Carter. Esa negativa a renunciar a sus valores, unido a intentar salvar a Bucky Barnes cuando había sido incriminado injustamente por Zemo y las autoridades habían puesto una diana a su cabeza, fueron lo que provocó que Steve, Sam Wilson y Bucky Barnes entre otros pasaran varios años en la clandestinidad convertidos en fugitivos, tras liberar Steve a sus amigos de La Balsa.

En Vengadores: Infinity War (Hermanos Russo, 2018), Steve le dice al Secretario de Defensa / General Ross “Yo no busco el perdón, y ahora ya paso de pedir permiso… Hemos venido a luchar, y si quiere interponerse, lucharemos contra usted.” Steve, el Capitán América en el MCU, jamás se ha aliado con el poder. Siempre que tuvo que elegir entre mantener el status-quo o hacer lo correcto, la balanza siempre cayó del lado de lo que moralmente había que hacer.

Como dijo el Doctor Erskine, lo importante no era ser un buen soldado, “sino ser un buen hombre”. Esa es la clave del Capitán América, no su fortaleza física. Y estoy hablando exclusivamente del MCU y lo que se ha visto en sus películas, no de los más de 60 años de historias de los comics. Por eso no puedo dejar de pensar en la serie Falcon y el Soldado de Invierno emitida hace unas semanas en Disney+ y en cómo su guionista en jefe Malcolm Spellman tergiversa la figura del Capitán América para intentar convertirlo en lo que no es para forzar su mensaje identitario.

El guionista demuestra que no conoce ni entiende al Capitán América, cuando hace que varios personajes malinterpreten su figura repetidamente en la serie sin réplica alguno de aquellos que sí le conocen. Y como digo, ni siquiera se le pedía a Spellman que leyera los comics, hubiera sido suficiente con haber visto las películas y entender la figura heroica que los anteriores directores y guionistas habían construido.

¿Qué simboliza el Capitán América? Que un buen hombre, no el más fuerte ni el más listo, sino alguien con el corazón en el sitio adecuado, puede marcar la diferencia. En este sentido, NUNCA se ha dicho que tenga que ser un hombre BLANCO, sino una BUENA persona. Sam Wilson encaja sin duda en esta definición. Soldado, veterano, trabajador social y hombre comprometido en ayudar siempre que puede, en la medida de sus posibilidades. Y si, también afroamericano.

Por eso, cada vez que un personaje verbaliza lo problemático que es que un afroamericano sea el Capitán América en este MCU, es un diálogo que no funciona porque ¡El Capitán América nunca fue el defensor del sistema que ellos dicen que es! La forma en que intentan colar elementos del mundo real y del Black Lives Matter en el MCU es terriblemente errónea.

Cuando en el tercer episodio Sharon Carter dice “sabes que ese rollo del héroe es una coña. La forma en que renunciaste a ese escudo, en el fondo es hipocresía. No os tragáis toda esa chorrada de las barras y estrellas…” La respuesta de Sam debería haber sido: “Pero ¿de qué estás hablando. Sharon? ¡Claro que Steve es un héroe! De hecho, tú estabas allí viéndole enfrentarse al gobierno de los USA en manos de Hydra. ¿Qué me estás contando? Que el gobierno se comporte bien o mal no tiene nada que ver con el Capitán América.”

En el cuarto episodio, Sarah, la hermana de Sam le dice a KarlyYo no le elegí (al Capitán América). A América no le preocupa mi mundo, ¿por qué iba a preocuparme por su mascota?” En este caso puede entenderse que está hablando de John Walker, nombrado por el gobierno. Pero al final es otro mensaje contra la figura del Capitán América, que se une a los ya expresados durante la serie por otros personajes. Y aunque Sarah no llegara a conocer a Steve Rogers, no puede no saber que Sam y él se convirtieron en fugitivos por oponerse al gobierno. Sarah sabe que el Capitán América NO es una mascota de los poderosos.

De hecho, recordando Capitán América: El Primer Vengador (Joe Johnson, 2011), incluso en su primera aventura en la 2ª Guerra Mundial vimos una primera muestra de rebeldía, cuando desafiando sus órdenes y a unos políticos que le querían usar únicamente con fines propagandísticos, Steve se escapó de su base para salvar al batallón de Bucky que había sido hecho prisionero. Ni siquiera entonces, cuando era un miembro de las fuerzas armadas americanas y se debía la jerarquía militar, Steve fue la mascota de nadie.

Pero claro, Spellman nos coloca su mensaje, reforzando la idea de que los afroamericanos no deben apoyar a un Capitán América blanco, ya que no les representa. Algo que no se corresponde con las acciones de Steve Rogers y si con el mensaje identitario más radical que está imponiéndose en los USA.

Por esto, el diálogo clave del quinto episodio entre Sam y Bucky no funciona. Porque el Capitán América NO es un símbolo del gobierno de los USA, sino el ideal de que un buen hombre en el sitio justo en el momento adecuado puede cambiar la historia y mejorar la vida de la gente. Un buen hombre no movido por partidismo alguno, sino por lo que es correcto. Que Steve Rogers le diera el escudo a Sam enfatizaba el mensaje que un buen hombre continuaría su trabajo porque Sam lo merece por méritos propios, algo para lo que la raza no tuvo jugó ningún factor. La idea que porque existe racismo sistémico en los Estados Unidos “ningún negro con amor propio querría serlo”, en palabras de Isaiah Bradley, es sencillamente ofensivo para los fans del personaje entre los que me encuentro.

Pero esa idea es repetida por varias personas en varias ocasiones sin obtener una réplica adecuada por parte de Sam. “Se hace raro cogerlo otra vez. El legado de este escudo es complicado.” Dice Sam. ¡FALSO!!! Es justo al revés, aceptar el escudo es la demostración que no es un tema de raza, sino de valores morales. ¿Por qué es complicado? De nuevo, es falso que el Capitán América represente al gobierno o al racismo en los USA. Justo porque existe racismo es importante que un afroamericano se convierta en el Capitán América.

Cuanto Steve me contó su plan, ninguno de los dos nos dimos cuenta lo que significaba para un hombre negro recibir este escudo. ¿Cómo podíamos? Te debo una disculpa. Lo siento.” Dice Bucky. ¡¡FALSO!! Darle el escudo a Sam confirmaba que un AFROAMERICANO MERECE SER EL CAPITÁN AMÉRICA y puede inspirar a TODOS los americanos, independientemente de su raza. Transmite un mensaje de concordia entre todos los americanos. Cualquier persona normal no fanatizada que haya visto las películas entendiendo lo que ha simbolizado el Capitán América vería que esto es así. A no ser claro que vengas con un prejuicio previo de casa. ¿Verdad, Malcolm Spellman?

Esto conecta con el primer episodio y el discurso de Sam en el Smithsonian “El mundo ha cambiado para siempre. Necesitamos nuevos héroes. Adecuados para los tiempos que corren. Los símbolos no son nada sin las personas que les dan significado. No creo que exista un símbolo mejor, pero es más por el hombre que lo sostenía, y él ya no está. Así que hoy honramos el legado de Steve, pero también miramos hacia el futuro. Así que gracias Capitán América, pero esto te pertenece.” Realmente, esta decisión abría unas posibilidades interesantes, porque sugería que Sam quería ser un héroe en sus propios términos, forjarse su propio futuro y su propio legado. Además, como vimos en ese episodio, Sam es un héroe que sigue haciendo lo correcto y trabaja con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos como Falcon. Sam NO ha abandonado su trabajo como super-héroe en ningún momento, por lo que en ese contexto tiene sentido que quiera seguir siendo Falcon y no quiera desprenderse de la que ha sido su identidad durante todos estos años.

Sin embargo, tras los numerosos mensajes repetidos en todos los episodios sobre por qué Sam, un afroamericano NO debería ser el Capitán América, realmente no llegamos a escucharle por qué cambia de idea y ahora SÍ elige empuñar el escudo y convertirse en el Capitán América. ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión? ¿Ahora ya no cree eso de “Necesitamos nuevos héroes. Adecuados para los tiempos que corren.”?

Desde luego, que toda la justificación que se nos dé a los espectadores sea “¿de qué serviría todo el dolor y el sacrificio si no estuviera dispuesto a seguir luchando?”, no es suficiente para justificar este cambio de opinión. Y, como decía antes, es un momento y una justificación que no funcionan porque él nunca ha dejado de luchar como FALCON al lado del ejercito americano. ¿Por qué ahora sí toca ser el Capitán América? ¿Qué espera conseguir Sam como Capitán América que no puede hacer como Falcon? Esas preguntas quedan sin respuesta en la serie. Y si al final todo se redujera a algo tan sencillo como «para que el gobierno le de el escudo a Walker o a otra persona, me lo quedo y lo utilizo yo», ¿por qué no se dice y ya está?

En esa misma conversación, Sarah le dice “¿Dejarás que Isaiah Bradley se meta en tu cabeza, que él decida qué harás a continuación?” Y momentos antes, Sam le había dicho a Bucky “Deja de mirar a los demás para que te digan quién eres”. Algo que se entiende que también se lo dice a sí mismo. Y es una idea perfecta super adecuada tanto para Bucky como para Sam, pero finalmente fracasa narrativamente porque no llegan a decirnos nunca quién es ahora Sam Wilson y por qué ha tomado las decisiones que toma.

La pregunta clave de ¿por qué un afroamericano SÍ que puede ser el Capitán América?, queda sin respuesta en la serie. No solo puede, sino que DEBE. Y la sensación que da la narración es que no se responde porque Malcolm Spellman no sabe la respuesta. O que esa respuesta no encajaría con su discurso identitario, expresado repetidamente. En este sentido, es importante que Spellman dice explícitamente no querían que la serie dijera que Isaiah Bradley pudiera estar equivocado en sus ideas. Sam de hecho expresa que “Isaiah ha vivido un infierno, si yo hubiera pasado por lo que él, opinaría lo mismo que él”. Me parece alucinante que Sam confirma y entiende a Bradley aunque no opine igual. Y al mismo tiempo, no llegamos a saber realmente bien cual es el punto de vista de Sam en este tema tan importante para la serie.

De hecho, Antony Mackey sí da una respuesta a esta pregunta y la expresa de maravilla en el documental Marvel Studios REUNIDOS: Así se hizo Falcon y el Soldado de Invierno: “Sam, al ser un soldado, un veterano y un consejero, se da cuenta de que como pueblo, todos somos estadounidenses. Yo no soy el Capitán América negro, Steve no era el Capitán América blanco, era el Capitán América, a secas. Y como sociedad y como pais, tenemos que darnos cuenta que las personas que son ciudadanos aquí, sin importar sus orígenes, son estadounidenses. Sam ve que se merece el derecho, que se ha ganado el ser el Capitán América, y que eso no tiene nada que ver con su raza o con su pasado.“ Diez segundos de diálogo, no hacía falta más. Pero por alguna razón a Spellman no le debió parecer tan importante, porque evitó incluir una idea tan sencilla y evidente en la serie.

Por supuesto, está bien querer transmitir un mensaje anti racismo y pro igualdad de derechos de todos los americanos, independientemente de tu raza. Disney / Marvel sin duda son empresas que pueden ser consideradas “progresistas” en ese sentido. Pero la forma en que introducen el problema racial asociado a la figura del Capitán América sencillamente no funciona. Y no lo hace porque todo resulta falso y maniqueo.

Otro problema es que Spellman se ha demostrado como un pobre dialoguista, algo que se ve también en el fallido discurso de Sam tras su primera aventura como Capitán América. Cuando TODO el mundo a su alrededor le ha vitoreado en su primera misión, negros, blancos, asiáticos, hispanos… y claramente nadie está enfadado porque él sea el Capitán América, sin embargo el guión le hace decir que “Soy un hombre negro que lleva las barras y estrellas… Cada vez que cojo este escudo… (inciso, ¿cada vez?. ¡Si es la primera vez que llevas las barras y estrellas! Pues si, hay que lamentar lo flojos que son sus dialogos), sé que hay millones que van a odiarme por ello. Incluso ahora, aquí, lo noto. Las miradas, juzgándome, y no puedo hacer nada para cambiarlo. Y aún así, aquí estoy sin super suero, sin pelo rubio u ojos azules.” Obviamente, lo que dice no se corresponde con lo acabamos de ver, un Sam ovacionado por todo el mundo, por eso no puede resultar más falso y panfletario.

Si está bien y me gusta la frase en la que dice “El único poder que tengo es que YO creo que podemos hacerlo mejor.” Esa es la frase SI es lo que se espera del Capitán América, ese momento estuvo genial. Lo malo es que queda ensombrecida, ya que va acompañada con “No podemos exigirle a gente que de un paso adelante y no encontrarles a medio camino”, lo cual podría estar bien si no fuera que se está aplicando en un contexto en el que acaba de pedir compresión por unos terroristas que han puesto bombas y matado a gente inocente. ¿Hay que encontrarse a medio camino con terroristas y asesinos? Eso no suena muy correcto ni muy moral. Exagerando el símil, ¿se encontraría Steve Rogers a medio camino con Adolf Hitler? ¿Intentaría comprender sus ideas supremacistas? Obviamente no. ¿Qué quedó del «no, muévete tu» cuando alguien quería forzar a Steve Rogers a cambiar cuando él pensaba que su idea era la correcta?

Me parece terrible la forma en la que una serie familiar de Marvel / Disney ha colado al espectador la idea de que hay determinadas violencias que pueden ser justificables siempre que se hagan “por nuestro bien” o si la causa “es justa”, aunque la sufran personas inocentes. Al igual que el mensaje de que hay que entender por qué se han cometido estos delitos, en lugar de perseguirlos. Porque de hecho, no son hechos excluyentes, puede detenerse a un criminal y analizar los motivos que le llevaron a cometer dichos delitos.

¿Es esto una burda metáfora sobre los incendios, los saqueos y la destrucción que puntualmente se produjeron durante las manifestaciones del BLM en los Estados Unidos el año pasado tras la muerte de George Floyd? Unos delitos que, aunque sea una obviedad decirlo, no fueron cometidos por todos los manifestantes, sino por una pequeñísima minoría amparada en el poder del anonimato en medio de las multitudes que se manifestaban, y que empañan a un movimiento mayoritariamente pacífico. Movimiento que, también hay que decirlo porque es lo que pasó, evitó condenar estos delitos y de alguna manera se intentaron justificar. ¿Nos están diciendo que esos delitos no deben perseguirse porque su ira estaba justificada? Esa sensación da. Como el racismo es malo (y nadie duda que lo es), estoy legitimado a hacer cualquier cosa si digo que “estoy luchando contra el racismo”. ¿Es ese el mensaje que Disney nos acaba de ofrecer en esta serie mainstream?

Como veis, he centrado todo el hilo en la figura del Capitán América. Ni siquiera entro en el resto de problemas narrativos de la serie. Si queréis saber más sobre ellos, os recomiendo que leáis los posts semanales que fui publicando analizando cada uno de los capítulos de Falcon y el Soldado de Invierno.

Pero un elemento básico de cualquier narrativa es explicar la motivación del protagonista. Y eso es algo que Malcolm Spellman jamás llega a hacer de una forma correcta. Un error garrafal tremendo que explica que si esto no se considera importante como para ser expresado para el espectador, ¿por qué preocuparse de todo lo demás?

Falcon y el Soldado de Invierno me ha parecido un fail como una casa. Y no sólo en lo accesorio como es la motivación del villano, si me gustan o no las escenas de acción o si el traje de Sam siendo clavado al comic queda bien en imagen real, sino en el núcleo de la historia y porqué tras seis episodios no llegamos a saber realmente lo que piensa Sam Wilson y por qué cambió de opinión en algo fundamental que altera completamente su realidad.

Y por eso no puedo entender como a muchos fans del Capitán América, tanto del MCU como de los comics Marvel, no les ha importado este error tan tremendo en lo relativo a la caracterización del personaje clave sobre el que probablemente se construyan las siguientes fases cinematográficas y televisivas. Y es por este motivo por el que ahora mismo no puedo más que desconfiar ante la posibilidad que Spellman vaya a escribir el guion de Capitán América 4, película que de momento no tiene director ni una fecha de estreno confirmada. Alguien que no entiende a su protagonista no debería seguir escribiéndole.

Espero vuestros comentarios. Y si gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Supergods de Grant Morrison

Supergods es la carta de amor de Grant Morrison al género de superhéroes que le ha convertido en escritor superestrella, y una lectura obligada para todos los fans del género.

PUNTUACIÓN: 8/10

De uno de los escritores más aclamados y profundos del mundo de los cómics surge una exploración emocionante y provocativa del gran mito moderno de la humanidad: el superhéroe

El primer cómic de superhéroes publicado, Action Comics no. 1 en 1938, introdujo al mundo algo sin precedentes y atemporal: Superman, un dios con capa para la era moderna. En cuestión de años, los cielos del mundo imaginario se llenaron de extraños mutantes, extraterrestres y vigilantes: Batman, Wonder Woman, los Cuatro Fantásticos, Iron Man y los X-Men, la lista de nombres tan familiares como los nuestros. En menos de un siglo, han pasado de no existir en absoluto a estar en todas partes: en nuestras pantallas de cine y televisión, en nuestros videojuegos y sueños. ¿Pero qué intentan decirnos?

Para Grant Morrison, posiblemente el más grande de los cronistas contemporáneos del «supermundo», estos héroes son arquetipos poderosos cuyas historias en curso, que abarcan décadas, reflejan y predicen el curso de la existencia humana: a través de ellos contamos la historia de nosotros mismos, nuestra problemática historia, y nuestras aspiraciones en las estrellas. En esta emocionante obra de su vida, Morrison recurre al arte, la ciencia, la mitología y sus propios viajes asombrosos a través de este universo sombrío para proporcionar la primera historia verdadera del superhéroe: por qué importan, por qué siempre estarán con nosotros, qué nos cuentan sobre nosotros mismos… y en lo que aún podemos llegar a ser.

Grant Morrison es uno de los escritores contemporáneos más populares y aclamados de cualquier género. Su larga lista de créditos como escritor de cómics incluye JLA, New X-Men, Seven Soldiers, Animal Man, Doom Patrol, The Invisibles, We3, The Filth y Batman: Arkham Asylum, la novela gráfica original más vendida de todos los tiempos . También es un galardonado dramaturgo y guionista.

What masked vigilantes, miraculous mutants and a sun god from Smallville can teach us about being humans.

Si te gusta el género de superhéroes americano, Supergods de Grant Morrison es una lectura obligada. Morrison transmite en cada página su amor por el género mientras hace una narración de la historia del medio desde la publicación del Action Comics 1 en 1938 hasta 2010 / comienzos de 2011 en que se publicó este libro. Supergods es mitad historia del género de superhéroes mitad historia autobiográfica, al adornar Morrison la narrativa con sus propias vivencias, sus comics favoritos y como consiguió pasar de lector y fan a profesional best-seller, además de transmitir su particular filosofía de vida que incorpora en la mayoría de sus obras.

Morrison plantea cuatro etapas históricas que le sirven para clasificar los principales momentos del sector unido a sus vivencias y puntos de vista sobre los principales cambios que sufrió el mundo del comic durante esos años:

  • The Golden Age comprende desde la publicación al Action Comics 1 en 1938 hasta la caza de brujas del doctor Fredric Wertham a partir de su libro “Seduction of the innocent” y la creación del Comic-Code en 1954.

  • The Silver Age se desarrollaría desde 1958, viendo como los comics de superhéroes se adaptaron al nuevo código, hasta 1976 en la que nuevos autores como Jim Starlin revolucionaron el medio con su psicodelia, provocado en muchos casos por el consumo de drogas.

  • Morrison comienza The Dark Age en 1970 con el surgimiento del comic “social” con el Green Lantern / Green Arrow de Denny O´Neill y Neal Adams, deteniéndose en el terremoto creativo que provocaron The Dark Kight Returns de Frank Miller y Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, llegando hasta la explosión de Image Comics y sus dibujantes super-estrella.

  • Por último, The Renaissance llegaría desde mediados de los años 90 hasta 2011 en que el libro fue publicado, aprovechando Morrison una gran parte de esta etapa para hacer un “making-of” de algunas de sus obras más conocidas, como Justice League, All-star Superman o Final Crisis, todas para DC Comics, editorial en la que ha realizado la mayoría de sus obras, o al menos las más recordadas.

La narración de Morrison es super clara y directa al grano, adornando cada momento de interesantes detalles de esos años. Para él, Superman no es sólo el primer superhéroe, sino el que mejor ejemplifica las virtudes y cualidades a las que debemos aspirar los seres humanos. Toda la narración gira en torno suyo y del segundo gran personaje del género, Batman.

Durante las diferentes etapas vemos como la situación social de la étapa ayuda a explicar el nacimiento de Superman y el resto de los héroes posteriores (Batman, Wonder Woman,…) y como los cambios sociales provocaron una evolución en la forma en que DC presentaba a sus héroes ante sus lectores. Además, es interesante comprobar como desde el comienzo estos personajes de comic tuvieron su traslación a otros medios, como fueron los seriales radiofónicos y las series en blanco y negro estrenadas en los cines en los años post-WWII antes de la creación de la televisión en los años 50, y como estos seriales a su vez también influyeron en los comics.

Morrison ha realizado la gran mayoría de su obra en DC, y aunque habla en gran detalle de la explosión de Marvel en los 60 y como sus comics revolucionaron el género frente a los “anticuados” comics de la DC de la época, se nota que la naturaleza mitológica de los héroes de DC conectan mucho más en su conjunto de valores.

La lectura de Supergods ha sido un suspiro y me ha gustado mucho. Dicho esto, y a pesar de ser un gran fan de la obra de Morrison, creo que las partes más interesantes del libro son las referidas a la evolución del género y no tanto su “auto-bombo” cuando habla de la creación de sus propios trabajos. Por ejemplo, me parece super interesante leer la opinión de Morrison sobre el TDKR de Miller y como ha influido en todo el género durante más de 20 años, y mucho menos leer sus ideas sobre Invisibles, o como su uso de drogas para expandir la consciencia le ayudó a crear su propias creencias sobre la realidad y el mundo en que vivimos.

Aún teniendo en cuenta que los detalles de su vida y su obra creo que son los detalles menos potentes del libro, la verdad es que he disfrutado también estos pasajes, dado que soy un gran fan de Morrison y desde Zenith he comprado todos sus comics. Me parece muy interesante como el éxito de su Arkham Asylum le aseguró su independencia económica al haber vendido más de medio millón de ejemplares desde su publicación en 1989, o como su King Mob de Invisibles fue un intento consciente para convertirse en superhéroe.

Morrison explica en las notas finales cómo por motivos de concreción muchos de sus comics y autores favoritos no pasaron el corte de las últimas revisiones del libro. Dicho esto, y que por supuesto esta narración es totalmente subjetiva, me parece curioso que Morrison emplee un párrafo para hablar rápidamente de Chris Claremont y sus X-Men, que fueron el comic más vendido durante 15 años, mientras habla con profusión de detalles de la obra del hasta ese momento amigo Mark Millar, al que Morrison no puede evitar mostrar en el libro casi como un aprendiz suyo. Teniendo en cuenta que la relación entre ambos escritores se rompió justo después de publicarse este libro, supongo que de haberlo escrito ahora, la importancia de Millar en este libro sería muchísimo menor.

Otro detalle muy divertido es ver la tirria que Morrison le tiene a Alan Moore. Aunque intenta tener un tono lo más neutro posible, hay algunos momentos gloriosos, como cuando comenta que Moore volvió a los comics “mainstream” por motivos económicos tras el “fracaso” en la publicación de su inacabada Big Numbers con Bill Sienkiewicz.

Junto a las anécdotas interesantes, el gran elemento de esta obra es la opinión de Morrison que los superhéroes de los comics, a pesar de ser seres en 2D, son tan reales como nosotros, y desde luego más importantes, dado que estos personajes nos van a sobrevivir a todos nosotros y sus valores influyen en la vida de miles de personas en todo el mundo, los personajes de comic son mucho más importantes, influyentes y, por qué no decirlo, reales de lo que yo jamás llegaré a ser.

Dado que Supergods se publicó en 2011, sería genial que Morrison se planteara escribir una continuación con su opinión sobre los cambios que el medio ha sufrido en la última década. Yo sin duda lo compraría. Y en todo caso, si eres fan de los comics de superhéroes, este libro es sin duda una lectura obligada, te lo recomiendo totalmente.

Supergods es una lectura imprescindible para todos los fans del género de superhéroes que destila todo el amor de Morrison por un género que nació hace más de 80 años y probablemente nos sobreviva a todos.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Las ventas de comics caen un 10% en 2017

El titular no deja lugar a dudas: Las ventas de comics en los USA cayeron un 10%  en 2017, rompiendo seis años continuados de aumentos de ventas. Gracias a Comichron voy a comentar los aspectos más destacados que el análisis de los datos nos sugiere.

Lo primero que es obligado a comentar es que esta bajada de ventas ha sido anunciada por Diamond, la principal distribuidora de los Estados Unidos, que suministra comics, tomos y merchandising principalmente al canal de las librerías especializadas. Esto quiere decir que estamos hablando de ventas del distribuidor al librero, no de ventas reales al consumidor / lector final.

También señalar que obviamente quedan fuera de este análisis las ventas que las editoriales hacen a través de otros canales de distribución, como son los grandes superficies tipo Barnes & Noble (lo que sería un Fnac en España), o las ventas online, no solo en webs como Comixology que ofrecen archivos pdf o cbr, sino ventas de comics físicos a través de Amazon u otros.

En todo caso, aunque Diamond solo es una parte del pastel, sigue siendo la parte principal, Y dado que no se publican las cifras de ventas realizadas por el resto de canales, las cifras de Diamond son los únicos datos reales objetivos de los que disponemos.

En 2017 las ventas de comics y tomos han supuesto 522 millones de $. Una bajada del 10% supone prácticamente como si el mercado hubiera dejado de vender comics un mes entero. Y aunque esta baja porcentual es la peor sufrida por el mercado en todo el siglo XXI, 2017 es a pesar de todo el 4º mejor año de ventas de lo que llevamos de siglo, detrás de 2016 (581M), 2015 (579M) y 2014 (540M), superando años de crecimiento de ventas como 2011, 2012 o 2013.

Otro hecho a tener en cuenta es que la bajada de ventas ha afectado casi por igual a Marvel y a DC. Aunque los primeros meses del año señalaban que era Marvel la que vendía menos comics y que esa bajada era lo que arrastraba a todo el mercado, la realidad es que a final del año DC también ha perdido ventas. De las tres grandes, sólo Image ha conseguido mantener sus ventas respecto a 2016.

Otro dato destacado es que las ventas han caído en todos los apartados, no solo las grapas, sino también los tomos e inclusos los juguetes y merchandising.

Year 2017 Vs. Year 2016  Units. $
Comics -10.40% -9.69%
Graphic Novels -9.38% -11.86%
TOTAL COMICS/GNs -10.09% -9.86%
Toys -12.55% -19.90%

Esto indica que el problema es mucho más grave para este canal de ventas, dado que afecta a las ventas globales de las tiendas.

Hay un grupo de personas que ha elevado su voz en redes sociales contra Marvel y sus últimas series, ya sea Jane Foster en el papel de Thor o ver convertido a Steve Rogers en un Agente de Hydra. Y que creen que Marvel es la fuente de todos los males de la industria. Cada uno puede creer lo que quiera, pero esto no se sustenta con datos. DC también pierde ventas a pesar de publicar historias aclamadas por la crítica como el Batman de Tom King, Dark Nights Metal del dúo Snyder + Capullo, o el inicio de la polémica Doomsday Clock de Geoff Johns y Gary Frank en la que los héroes de DC se encuentras por primera vez con los personajes de Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons.

A pesar de que sin duda 2017 no ha sido un buen año para Marvel, sigue siendo la primera editorial de los EE. UU. con un 36% del mercado, frente a un 30% de DC Comics, y un 10% de Image. Debo indicar que este dato es engañoso, ya Marvel arrasó durante los primeros meses de 2017, pero DC consiguió cambiar esta tendencia a final de año. Esta evolución mensual indica que en 2018 vamos a tener una lucha muy reñida entre Marvel y DC por ver cual es la principal editorial de los Estados Unidos.

Si miramos los 10 tebeos más comprados del año, encontramos los siguientes comics:

1- Marvel Legacy (Marvel) 305.000 ejemplares.

2- Dark Nights Metal 1 (DC Comics) 278.000.

3- Doomsday Clock 1 (DC Comics) 261.000,  2 ediciones, normal y con portada lenticular.

4- Peter Parker Spectacular Spiderman (Marvel) 233.000.

5- Batman 21 (DC Comics) 228.000 Crossover con Flash, vino con 2 ediciones, normal y con portada lenticular.

6- Flash 21 (DC Comics) 193.000 Crossover con Batman, vino con 2 ediciones, normal y con portada lenticular.

7- Batman 22 (DC Comics) 186.000 Crossover con Flash, vino con 2 ediciones, normal y con portada lenticular.

8- Secret Empire 0 (Marvel) 172.000.

9- Flash 22 (DC Comics) 163.000 Crossover con Batman, vino con 2 ediciones, normal y con portada lenticular.

10- Secret Empire 1 (Marvel) 161.000.

El primer comic independiente es un año más The Walking Dead (Image Comics), el excelente tebeo de Robert Kirkman y Charlie Adlard, que vende mensualmente alrededor de 80.000 ejemplares.

Otro dato fundamental a tener en cuenta para analizar estas ventas es que aunque las ventas de los tebeos más vendidos caen respecto a otros años, si comparamos cuántos tebeos vendieron más de 25.000 ejemplares respecto a 2015, el resultado es el mismo, 1166. Algo que indica que realmente se siguen vendiendo las mismas colecciones, pero que los grandes eventos y los principales personajes no han enganchado al público como en años anteriores.

Todo lo anterior me sugiere que hay muchos aspectos a tener en cuenta más importantes que la política de Marvel o si nos gusta más o menos un tebeo u otro.

  • Yo personalmente estoy disfrutando un montón de comics y creo que estamos ante uno de los momentos con mayor variedad y calidad en el mundo del comic. Sin embargo, creo que en 2016/17 el canal de las librerías alcanzó su pico máximo de ventas, con unos resultados que es difícil que vuelvan a producirse.
  • Es evidente además que los comics son una afición muy cara que no está al alcance de todo el mundo. Cuando mi suscripción mensual a Netflix cuesta lo mismo que 2 tebeos que se leen en 5 minutos, o es más barata que cualquier tomo de 5/6 números, no hay duda que hay un problema. El mismo problema al que se enfrenta el cine, diría yo, que hace que el espectador medio sólo vaya al cine para aquellas películas que entienda que son «importantes», como puede ser Star Wars o la próxima película de Los Vengadores. Además, la posibilidad que Netflix ofrece para poder ver de un tirón las series de TV también provoca que el espectador ya no acepte tener que esperar X meses para leer el final de una historia en un tebeo.  En lo referido al mundo del comic, este cambio en los gustos está provocando que el tan necesario relevo generacional no se esté produciendo, y  que los clientes de las librerías seamos compradores «veteranos».
  • Por otro lado, Diamond vende mayoritariamente a tiendas de comics, y entiendo que la expansión de Amazon está haciendo mucho daño a las tiendas tradicionales, lo que al final se nota en las compras de los libreros. Es difícil competir cuando tu competencia puede vender más barato que tú y entrega en cualquier punto del pais, mientras que la mayoría de tiendas se queda esperando a que el cliente entre por la puerta.
  • Y esto encima está sucediendo en un momento que las ventas digitales de comics no despegan debido a que las editoriales no apuestan de verdad por ellas. Personalmente encuentro una locura que un tebeo en papel cueste lo mismo que su versión digital en versión pdf o cbr,  precisamente porque las grandes editoriales no quieren enfadar a los libreros y a la distribuidora- Esto es una locura en un mundo en el que Spotify o Kindle para música o libros ponen a disposición del consumidor miles de artículos a precios super económicos. El día que Marvel y DC creen una tarifa plana para comics digitales actuales, creo que sus ventas en este canal aumentarán estratosféricamente, e incluso diría que esto no tendría por qué afectar las ventas físicas de los tebeos, ya que el consumidor online no creo que tenga nada que ver con el que va a comprar tebeos a una tienda.
  • En todo caso, a pesar de estos datos generales de ventas, creo que tanto Marvel como DC han seguido ganando dinero este 2017, aunque menos de lo que hubieran esperado a priori. NO tengo duda que su negocio está asegurado en los próximos años.
  • Otro tema diferente es la situación que pueden estar pasando muchos autores que se autopublican en Image o en otras editoriales más pequeñas que tienen que poner dinero de su bolsillo para publicar sus comics y que cada vez tardan más en recuperar su inversión, si es que llegan a conseguirlo. Está claro que los Kirkman, Vaughan, Millar, Remender, Brubaker o Hickman siguen publicando con gran éxito de ventas. Pero en un mercado cada vez más masificado, hay muchos otros que sufren para poder ganarse la vida gracias a los comics. Y esto sí puede ser un problema, ya que si los autores indis no pueden ganarse la vida, difícilmente podrán conseguir suficiente experiencia para crear trabajos de calidad que permitan que sean fichados por Marvel o DC, que es lo que realmente permite crearse un nombre conocido en la industria, y que provoca la también necesaria evolución de autores.

En resumen, este año 2017 ha roto la tendencia positiva de ventas de comics, y quien sabe si puede ser clave en marcar una nueva realidad a la que las editoriales y sobre todo las tiendas de comics tendrán que adaptarse si quieren sobrevivir.

Fuente: Comichron.