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Crítica de Esquirla del Amanecer de Brandon Sanderson (Archivo de las Tormentas 3.5)

Vuelvo al universo del Archivo de las Tormentas de Brandon Sanderson con Esquirla del Amanecer, novela corta que hace de puente entre la tercera y la cuarta novela de la serie y que ha saciado mi sed de Sanderson de la mejor manera posible, al no tener que meterme un tochazo de más de 1000 páginas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Esquirla del Amanecer es una historia que forma parte de la decalogía El Archivo de las Tormentas y está ambientada entre Juramentada y El Ritmo de la Guerra. Sigue la estela de Danzante del Filo y permite que brillen unos personajes que suelen quedar eclipsados.

Brandon Sanderson es el gran renovador de la fantasía del siglo XXI, con diecinueve millones de lectores en todo el mundo.

Tras el descubrimiento de un barco fantasma, cuya tripulación al parecer murió intentando llegar a la isla de Akinah, rodeada por tormentas, Navani Kholin deberá enviar una expedición para asegurarse de que la isla no haya caído en manos enemigas. Los Caballeros Radiantes que vuelan demasiado cerca de Akinah se encuentran de pronto con su luz tormentosa drenada, por lo que la travesía debe realizarse por mar.

La naviera Rysn Ftori perdió el uso de las piernas, pero ganó la compañía de Chiri-Chiri, una larkin alada que se alimenta de luz tormentosa y pertenece a una especie que se creía extinta. La mascota de Rysn ha enfermado y la única esperanza de que Chiri-Chiri se recupere podría encontrarse en el hogar ancestral de los larkin, Akinah. Con la ayuda de Lopen, el Corredor del Viento que antes era manco, Rysn tendrá que aceptar el encargo de Navani y navegar hacia el interior de la peligrosa tormenta, de la que nadie ha vuelto con vida. Si su tripulación no logra desvelar los secretos de la isla oculta antes de que caiga sobre ellos la ira de sus antiguos guardianes, el destino de Roshar y de todo el Cosmere penderá de un hilo.

BRANDON SANDERSON (Lincoln, Nebraska, 1975) es el gran renovador de la fantasía del siglo XXI, con veintidós millones de lectores en todo el mundo, y el autor más prolífico del mundo. Desde que debutara en 2006 con su novela Elantris, ha deslumbrado a lectores en treinta lenguas con el Cosmere, el fascinante universo de magia que comparten la mayoría de sus obras. Sanderson es autor de la brillante saga Nacidos de la Bruma (Mistborn), formada por El Imperio Final, El Pozo de la Ascensión, El Héroe de las Eras, Aleación de ley, Sombras de identidad y Brazales de Duelo. Tras El aliento de los dioses, una obra de fantasía épica en un único volumen en la línea de Elantris, inició con El camino de los reyes una magna y descomunal decalogía, El Archivo de las Tormentas, que continuó con Palabras radiantes, Juramentada y El Ritmo de la Guerra (además de la novela corta Esquirla del Amanecer). Con un plan de publicación de más de veinte futuras obras (que contempla la interconexión de todas ellas), el Cosmere se convertirá en el universo más extenso e impresionante jamás escrito en fantasía épica.

Sanderson vive en Utah con su esposa e hijos y enseña escritura creativa en la Universidad Brigham Young.

Cada vez que comento una novela de Brandon Sanderson, en especial las pertenecientes a El Archivo de las Tormentas, comento la necesidad estar con el estado mental adecuado para enfrentarme a un tochal de más de 1000 páginas, que tiene un efecto bloqueo siempre que intento empezarlas fuera del periodo vacacional. Eso es justo lo que me pasa con El Ritmo de la Guerra, la cuarta novela que por no haber hecho, ni me he atrevido a comprarla todavía. Leer esta parte 3.5 con tan sólo 253 páginas ha supuesto un reseteo mental importante que ha saciado mi sed de Sanderson hasta que me ponga con El Ritmo de la Guerra probablemente este verano.

Y ya entrando en esta Esquirla del Amanecer, lo primero a destacar es que me la he leído en un día casi de un tirón. ¡Qué bueno eres, Sanderson! La capacidad de generar empatía hacia todos los personajes con tan sólo una línea es uno de sus puntos fuertes, y en este sentido conocer a la protagonista Rysn Ftori significa un interesantísimo añadido en el lore de este universo. Además, para que no sea totalmente nuevo, Sanderson añade a secundarios como Lopen, uno de los porteadores del puente cuatro de Kaladin convertido en un Corredor del Viento en la tercera novela aporta el punto de familiaridad, ligereza y humor que esta aventura requiere.

Dentro que Esquirla del Amanecer es una aventura ligera que como digo se lee de una sentada, Sanderson ni mucho menos la plantea como un relleno sin importancia, al añadir nuevos seres, quien sabe si amenazas, que no tengo duda van a jugar un papel importante en el futuro de la saga. No tengo claro hasta que punto es esta novela «fundamental», ya que también creo que Sanderson seguro resumirá estos sucesos en los tochales cuando llegue el momento, pero su lectura ha sido un placer super adictivo que no pude dejar de leer cuando empecé a leerlo.

Esquirla del Amanecer muestra también que Sanderson puede ser un maestro en el world-building de tramas corales complejas, pero cuando quiere triunfa también en la novela corta con una historia lineal unitaria. y sé que puedo ponerme cuando quiera con otras novelas más «normales» de Sanderson como la serie de Escuadrón (dentro de la vertiente de ciencia-ficción), pero el mundo de Roshar me tiene super maravillado.

Si ya tenía claro que tengo que comprar El Ritmo de la Guerra, esta novela ha acentuado aún más esa necesidad.

Esquirla del amanecer me ha parecido una novela estupenda con una aventura marina que nos recuerda que Sanderson también puede ser un gran escritor de novela corta. Imprescindible para los fans de la fantasía en general y del Archivo de las Tormentas en particular.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Echolands vol. 1 de J.H. Williams III, W. Haden Blackman y Dave Stewart (Image Comics)

Acaba de publicarse el primer volumen de Echolands de J.H. Williams III, W. Haden Blackman y Dave Stewart, con los seis primeros números de la serie regular publicada por Image Comics. Buen momento para volver a recomendar el que probablemente sea uno de los comics con mejor dibujo de la actualidad.

PUNTUACIÓN: 8/10

La historia de la última guerra de la Tierra comienza con un pequeño robo.

El multipremiado equipo de Batwoman formado por J. H. WILLIAMS III (Promethea, The Sandman: Overture, Batman) y W. HADEN BLACKMAN (Star Wars, Elektra) se reúne de nuevo. Les acompañan de nuevo el colorista supremo DAVE STEWART y el maestro de las letras TODD KLEIN.

En un extraño mundo futuro que ha olvidado su historia, la imprudente ladrona Hope Redhood tiene la clave para excavar su oscuro y extraño pasado, si ella y su tripulación pueden escapar de un tirano mago y su imparable hija. Pero el destino los enviará a todos por un camino que conduce a una guerra entre mundos.

ECHOLANDS es una epopeya de ficción mítica en formato horizontal donde todo es posible; una trepidante aventura mezcla de géneros que combina todo, desde vampiros de películas de terror hasta mafiosos clásicos y elfos cyborg, semidioses romanos y cohetes retro. ¡Va a ser un viaje increíble!

Cuando hace unos meses aluciné con el primer número de esta serie ya comentaba como la serie transmitía la idea que J.H. Williams había planteado junto a su colaborador habitual W. Haden Blackman una historia ambientada en un mundo fantástico que le permitiera dibujar literalmente cualquier cosa que le gustara. Tras leer este primer volumen con los seis primeros números, no hay duda que el éxito es monumental. Cada página está abarrotada de detalles y personajes que recuerdan elementos clave del entretenimiento de todas las épocas, convirtiéndose en un auténtico “¿donde está Wally?” mientras intentas identificar a cada personaje, cada referencia. Como fan de la fantasía y la ciencia ficción, las páginas de Echolands son un regalo maravilloso repleto de easter-eggs.

Otro de los grandes éxitos de Echolands viene a partir del formato horizontal del comic, que permite a Williams realizar un nuevo despliegue narrativo a la hora de distribuir las imágenes en la página, algo en lo que Williams es un autentico maestro. La doble página horizontal permite un flow super diferente al que estamos acostumbrando con los comics verticales, que suponen el 99,99% de los que se publican, con un diseño original que permite grandes sets en los que se mueven los personajes, y una acción que fluye en la página a su propio ritmo.

Aparte de la propia calidad de Williams, verle colaborar de nuevo con el colorista Dave Stewart nos regala unas páginas alucinantes. Stewart se une al despliegue artístico con páginas en las que todo es posible, explosiones de color junto a personajes dibujados en blanco y negro ¡en la misma viñeta! La exuberancia creativa es claramente una de las señas de identidad de este comic, y me encanta.

En la reseña del primer número ya comentaba que el único pero que le veía a Echolands es que estábamos ante un comic para leer en tomo más que en grapa como he hecho yo, dado que la historia en si prácticamente no había avanzado nada. Ahora que tengo en mis manos los seis primeros números, esta opinión no sólo se confirma, sino que me sorprende lo poco que nos han contado Williams y Blackman dentro del viaje en el que se han embarcado los protagonistas les ha llevado por numerosos reinos cada cual más diferente del anterior. Un hecho aparte es que estos seis números son el primer volumen porque así van a ser recopilado, pero en lo relativo a la historia no han alcanzado ningún hito ni estamos ante un momento de giro, de forma que podrían haber cortado aquí como en el número cuatro o cinco (o siete) y la sensación de no ha pasado casi nada seguiría estando ahí.

Es curioso que dentro de que el dibujo me parece una pasada, también me ha provocada cierta saturación sensorial debido a todo lo que Williams añade a cada imagen. En este sentido, me llama la atención que en medio de la polémica del “fan-service” en Spiderman No Way Home o en El libro de Boba Fett, este comic es puro fan-service, con decenas de seres y objetos en segundo plano que nos recuerdan a algo pero no tienen, de momento, ninguna importancia en lo relativo a la trama, más allá de resaltar que estamos ante un mundo en el que todo es posible.

Aunque me sabe un poco mal lo poco que la historia ha avanzado y lo poco que seguimos sabiendo de la protagonista Hope Redhood, en el momento que entendí y asumí que este comic no va de historia sino de permitir que Williams se desate, el disfrute es total. Y no tengo duda que los próximo números van a seguir ofreciendo muchas alegrías con apariciones especiales que me van a volar la cabeza.

Comparto algunas páginas del primer número para que alucinéis:

Solo por tener de vuelta a J.H. Willams III al mundo de la narrativa serializada, Echolands es un gran triunfo, con un dibujo sobresale muy por encima del resto de comics publicados en Estados Unidos. Super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Being the Ricardos de Aaron Sorkin (Prime Video)

Aaron Sorkin es uno de los guionista y directores más sólidos del Hollywood actual, y en Being the Ricardos con las super estrellas Nicole Kidman y Javier Bardem plantea un doble desafío narrativo con el que no he acabado de conectar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Película sobre la actriz, pionera de la televisión, Lucille Ball (1911-1989). La historia se desarrolla durante una semana concreta de la producción de la exitosa serie de la época ‘I Love Lucy’ cuando Lucy y su marido, Desi Arnaz, se enfrentan a una crisis que podría terminar con sus carreras y también con su matrimonio.

Hablar de Aaron Sorkin (Nueva York, 1961), es hablar de uno de los más sólidos guionistas de los últimos años. Entre sus obras más destacadas encontramos las series de televisión The West Wing (1999-2006) y The Newsroom (2012-14), así como los guiones de A Few Good Men (1992), la comedia The American President (1995), y varias biopics como Charlie Wilson’s War (2007), Moneyball (2011) y Steve Jobs (2015). Por escribir La red social (2010), ganó el Oscar al mejor guión adaptado y el Globo de Oro al mejor guión.

Being the Ricardos es la tercera película de Sorkin como director tras Molly´s Game y El juicio de los 7 de Chicago. La cinta, producida por Amazon Studios está a medio camino entre el género documental y el cine dentro del cine para contar la relación de dos de los mayores iconos de la televisión americana clásica, la actriz y comediante Lucille Ball (Nicole Kidman), y su marido, el músico, actor y productor de origen cubano Desi Arnaz (Javier Bardem), aprovechando un momento del rodaje de la serie I Love Lucy.

I Love Lucy fue una de las comedias de más éxito de la televisión estadounidense, emitida por la CBS desde 1951 hasta 1957, con un total de 180 episodios de media hora, que abarcan seis temporadas. La serie estaba protagonizada por Lucille Ball, su marido, Desi Arnaz, junto con Vivian Vance y William Frawley. Tras el final de la serie en 1957, una versión modificada del programa continuó durante tres temporadas más, con 13 especiales de una hora, que se emitieron de 1957 a 1960. Primero se conoció como The Lucille Ball-Desi Arnaz Show, y más tarde, en las reposiciones, como The Lucy-Desi Comedy Hour.

La película de 132 minutos cuenta con fotografía de Joff Cronenweth, montaje de Alan Baumgarten y música de Daniel Pemberton. Junto a los increíble Nicole Kidman y Javier Bardem tenemos en los papeles principales a J.K. Simmons y Nina Arianda como los compañeros de Lucille y Desi en la serie, los actores William Frawley y Vivian Vance. A destacar que Kidman, Bardem y Simmons han conseguido ser nominados para los Oscars de este año en sus respectivas categorías.

Recomiendo ver Being the Ricardos en versión original. Escuchar las voces originales de todo el reparto me parece una pasada, empezando por una Nicole Kidman está increíble en el papel de Lucille Ball, mimetizando su expresión corporal y una de las voces más conocidas y características de la televisión. Y si Kidman está bien, lo de Javier Bardem es que está a otro nivel. Bardem tiene una fuerza y una presencia alucinante que llena la pantalla y me vuela la cabeza. Su acento es perfecto y te crees que es cubano, no español, además de atreverse a realizar varios números musicales que clava. Y por si fuera poco, si ambos son unos actores enormes, es que además tienen una química estupenda en pantalla y convierten en una realidad llena de emotividad la relación que mantuvieron los actores Lucille y Desi en la vida real, con toda su complejidad.

Además de Kidman y Bardem, la verdad es que todos los actores están estupendos en la película. No sólo J.K. Simmons y Nina Arianda, también el resto de secundarios tienen momentos muy chulos, demostrando que Sorkin es un gran guionista que sabe sacar partido a sus estrellas pero también darles elementos que permitan su lucimiento.

La película además de mostrarnos la relación de los protagonistas está planteada casi a modo de making-of para enseñar las interioridades del programa de televisión I love Lucy, viendo el proceso desde que empezaban las primera lecturas del guión, los ensayos posteriores que obligatoriamente producían cambios sobre el libreto original, y su grabación con público en vivo. Un proceso que tenía lugar de lunes a viernes, aunque el episodio en si se emitía los lunes por la noche.

Si te gusta conocer las interioridades del mundo del cine (en este caso de la televisión), esta película se convierte de visionado obligado, porque la recreación del Hollywood de 1953 en pleno McCarthismo y su caza de brujas contra toda persona que fuera considerado “comunista”, me parece excelente. En la película se recrean escenas de la serie original, y la verdad es que lucen perfectas.

Y sin embargo, Being the Ricardos me ha gustado pero no me ha encantado. Quizá el problema es que Sorkin peca de exceso de ambición, ya que además de todo lo anterior intenta dotar a la película de un tono pseudo-documental. Como parece no tener suficiente con contar la historia de Lucy y Desi y de su serie de televisión, Sorkin inserta numerosas escenas con entrevistas ficticias a miembros de la producción que años más tarde cuentan su punto de vista sobre la complejidad del rodaje y en concreto sobre la relación que tenían Lucy y Desi. Y es algo que no era necesario ya que entorpece el visionado. De hecho, no necesito que estos personajes me cuenten lo mucho que Desi amaba a Lucy a pesar de sus infidelidades, porque Javier Bardem transmite ese amor en todo momento. por poner un ejemplo.

Este elemento de falso documental es también la herramienta que utiliza Sorkin para contarnos cómo se conocieron los protagonistas y el camino que realizaron hasta convertirse en protagonistas de I love Lucy. Y aunque me gusta conocer esta parte de la historia, creo que seguro Sorkin podría haber contado lo mismo sin tener que emplear esta “muletilla” narrativa, que me acaba resultando un tanto tramposa.

No se si los sucesos que cuenta la película sucedieron realmente o Sorkin ha planteado una dramatización condensando en una semana lo que debió ser una larga relación y diferentes problemas a los que tuvieron que enfrentarse a lo largo de los años de emisión de la serie. Pero la verdad es que Sorkin me vende la historia y consigue que me la crea de principio a fin. Y el caso es que Being the Ricardos tiene muchas cosas super buenas que me han encantado, pero curiosamente el conjunto final no es tan potente como la suma de sus partes buenas.

Además, pensando en mi mujer, es posible que alguien que no conozca I Love Lucy no entienda nada o no encuentre elementos en la película que le merezca la pena. Por esa parte, entendería que hubiera gente que no tuviera ninguna intención o ganas de ver la película.

En todo caso, a pesar de estos elementos con los que no he podido conectar, hay que reconocer que estamos ante una película con unas interpretaciones espectaculares con una historia super interesante, por lo que para mi pesar mucho más estos elementos positivos que los pocos peros que le he podido encontrar durante el visionado.

Comparto el trailer de la película:

Being the Ricardos es una muy buena película, y me sabe mal no haber podido conectar con ella como me hubiera gustado. En todo caso, dado que la película está disponible en Prime Video, realmente os invito a que la veáis, sobre todo si os gustan las historias de cine dentro de cine.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Crossover de Donny Cates, Geoff Shaw y Dee Cunniffe

Panini acaba de publicar uno de los comics más anticipados de los últimos tiempos, Crossover, el comic de Donny Cates y Geoff Shaw con color de Dee Cunniffe y diseño de John J. Hill que es un canto de amor al mundo del comic de superhéroes mainstream americano.

PUNTUACIÓN: 8/10

Después de que El Acontecimiento altere el mundo tal y como lo conocemos, Ellie, Otto y Ava se embarcan en una odisea través del mágico Colorado. Unos misteriosos (¿y conocidos?) superhéroes se unen a nuestro intrépido equipo de héroes en busca del modo de romper la cúpula y descubrir la verdad. ¡El primer acto de una nueva aventura que romperá tu realidad!

El primer volumen de Crossover publicado por Panini es un tomo en tapa dura de 176 páginas que recopila los seis primeros números de la serie regular publicada actualmente por Image Comics.

En el mundo de los comics de superhéroes el crossover tiene una connotación muy particular, al tratarse de una reunión de personajes que poseen comic propio para compartir una aventura en común contada en las páginas de sus colecciones, cruzando los argumentos de un comic a otro. Esto es diferente a cuando un personaje aparece en el comic de otro (team-up) y en los primeros años de Marvel en los 60 estas aventuras tenían una connotación muy especial, casi de acontecimiento. La idea del crossover evolucionó con el paso de los años para dar lugar a los eventos, que son comics planteados como miniseries que cuenten una historia protagonizada por múltiples personajes, que se supone tan grande e importante que no puede ser contada en la colección “normal” de un personaje concreto. La Guerra de los Reinos, Rey de Negro o Imperio son ejemplos de eventos recientes de Marvel, pero lo mismo podría decirse de DC y los cruces anuales entre la JLA y la JSA, por poner un ejemplo clásico.

No cabe duda que desde el título de Crossover, Donny Cates y Geoff Shaw buscan transmitir una connotación muy comiquera a los lectores que abrace el sense-of-wonder, la sensación que todo es posible en estas páginas y porqué aman (amamos) el mundo del comic. Y de momento las sensaciones no pueden ser mejores en este primer volumen. Donny Cates se luce con esta historia con elementos originales y familiares a la vez. Como ya estamos acostumbrados los lectores de Cates, la obra lanza un montón de ideas al aire que consiguen sorprender y están pasando cosas interesantes que atrapan al lector, no dejando un momento de respiro, con unos cliffhangers al final de cada grapa USA me parecen estupendos.

Cates también acierta al no dotar de un excesivo dramatismo a la historia. Al menos a mi la sensación principal que me deja el comic es «vamos a disfrutar siendo muy locos», y es ese sentido diría que el hecho de no tomarse excesivamente en serio a si mismo le viene muy bien a una historia que realmente si es muy loca. Hay un importante elemento metatextual en todo el comic, con elementos muy reconocibles de la historia del medio como el cura que busca quemar comics o la camiseta de Otto el librero, que son café para los muy cafeteros. La sensación de homenaje al medio, incluso haciendo sufrir a los protagonistas, está presente en Crossover de principio a fin, y me encanta.

Por si fuera poco, haciendo gala de su nombre, el comic está repleto de apariciones especiales. La mayoría son apenas cameos de una página e incluso una viñeta, pero hay un par que me ha parecido super buenos y me han dejado con la sonrisa en la cara. De igual modo, me parece modélica la forma en que Cates conecta Crossover con el mundo que creó en God Country. Prefiero dejarlo aquí y no comentar nada más para no chafaros las sorpresa, pero sobre todo si eres un lector veterano, vas a disfrutar un montón algunas de las apariciones que nos vamos a encontrar.

En el apartado artístico, ¡cómo ha crecido Geoff Shaw como artista desde que le conocí en God Country! El dibujante realiza un estupendo trabajo en esta serie, casi como si supiera que es este comic el que puede conseguir que se reconozca su trabajo como se merece. Sus lápices han mejorado muchísimo tras abandonar la narración «sucia» que tenían en God Country. Ahora, la historia fluye de maravilla entre las viñetas y se ve todo de forma clara, los personajes tienen personalidad propia y sabe aprovechar las splash-pages y las melés con múltiples personajes para lucirse, Decir que el apartado artístico es uno de los puntos fuertes del comic no es más que hacerle justicia y resaltar lo evidente.

Parte del éxito del comic está también en los estupendos colores de Dee Cunniffe, que ayudan a establecer el tono que la historia necesita y mejoran y embellecen los lápices de Shaw. Uno de los elementos más llamativos del comic es la forma en que replica el antiguo coloreado de los comics en los años 60 y 70 con puntos de colores como forma para distinguir la procedencia de los personajes, ya sea los habitantes de la Tierra normal con coloreado modernos, y los habitantes del otro mundo. Este elemento es muy interesante, ya que aunque sirve para esa labor de diferenciación de los personajes que necesita la narrativa de la historia, a la vez homenajea la historia del mundo del comic y cómo se hacían en el pasado.

En este sentido, me parece curioso y necesario comentar que este elemento del coloreado antiguo no se corresponde con el mundo de los años 90 en el que nació Image Comics y muchos de los personajes que cuentan con aparición sorpresa en este volumen, unos años y unos comics dominados ya por el coloreado digital que rompió definitivamente con los antiguos procesos de coloreado. Quiero decir que en muchos casos entiendo que están usando un elemento que muchos lectores, desde luego todos los que tengan menos de 30 años, no habrán conocido en sus comics favoritos actuales, y que sólo les sonará si han buscado / leído comics clásicos.

El caso es que dentro que el comic me ha gustado, veo tan claras las referencias que Cates utiliza a la hora de presentar los elementos metatextuales, empezando por gran parte de la obra de Grant Morrison y en especial su Supergods, que no ha llegado a volarme la cabeza en ningún momento, ya que parte de estas ideas ya las he leído antes y las conozco. De hecho, la idea de un mundo real que se cruza con otro fantástico es la misma idea de partida de Oblivion Song de Robert Kirkman y Lorenzo de Felici. Y aunque obviamente el desarrollo es totalmente diferente, esto me sirve para resaltar que este Crossover tiene una familiaridad que no lo convierte en especialmente original. Dentro que sí que lo es.

Comparto las primeras páginas del primer número:

Crossover no me ha parecido revolucionario pero sí me ha gustado mucho y me ha dejado con ganas de más. Como entretenimiento para un lector de comics veterano como yo me ha parecido modélico, ojalá más historias originales de este tipo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Ice Cream Man vol. 5 de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran (Image Comics)

Ice Cream Man es una antología inclasificable y única en el panorama comiquero mainstream americano, obra de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran. Tras unos meses de margen este mes he retomado la serie con la compra del estupendo quinto volumen.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Ice Cream ha vuelto. Vea aquí cuatro historias más extrañas y tristes de la serie antología de historias cercanas al horror alabada por la crítica. Vea aquí cuatro cuentos atípicos: una supurante sátira de superhéroes; un lamento de la memoria perdida; una guía de campo para ser un fantasma y un recuento podrido de tus cuentos infantiles favoritos. Vea aquí algunos otros dulces, también. ¡Mira aquí, mira aquí!

Este quinto volumen recopila los números 17 a 20 de la serie regular editada por Image Comics.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Reconozco que tengo que dejar pasar unos meses entre lectura y lectura de Ice Cream Man, porque el mensaje nihilista y desesperanzador que transmiten las historias de W. Maxwell Prince me dejan siempre muy tocado. En esta colección de cuatro nuevas historias, Prince vuelve a jugar con los géneros y los tipos de historias, ya que aunque el tomo y el mensaje deprimente está siempre presente, las historias son bastante diferentes entre si.

En la primera tenemos un «homenaje» oscuro a Superman, en la que Parker Paige, una periodista de Urbanopolis intenta descubrir que hay detrás del Superman de turno, Ice Cream Man, en la creencia que no es un ser positivo y que alberga oscuras intenciones. La segunda historia es una de los relatos más tristes y terribles sobre los estragos del alzheimer sobre la mente de un anciano que pasa sus últimos día en un hospital. Una guía de como ser un buen fantasma, algo aplicable al 99% de la gente que vivimos vidas grises y monótonas, y una terrorífica lectura de unos cuentos a dos niños antes de acostarse completan el poker de ases que Prince nos regala en este volumen.

Martín Morazzo tiene un dibujo de narrativa perfecta, y su estilo naturalista de línea fina contrasta con los shocks a los que se enfrentan los protagonistas, que transmiten humanidad y realismo, esa cualidad del «vecino de al lado» que hace que sientas que estas pesadillas pueden suceder a nuestro alrededor. Pero además, Morazzo también triunfa, con la colaboración de Chris O´Halloran en los colores, a la hora de crear las escenas de pesadillas y los numerosos momentos malrolleros que encontramos en cada historia, creando unas imágenes que se quedan grabadas en las pupilas. Las portadas de este volumen son además un buen ejemplo del intento de hacer que Ice Cream Man destaque en las estanterías como el comic único que sin duda es.

En este mundo de los arcos argumentales para publicación en tomo y largas historias río, es refrescante poder leer un comic que en 24 páginas cuenta una historia autoconclusiva. Aunque sean historias tan desasosegantes, deprimentes y nihilistas como las que nos proponen Prince, Morazzo y O´Halloran, que sin duda tengo claro que no son para todos los lectores. Yo mismo tengo que leer este comic con el estado mental adecuado, y la sensación no puede ser más satisfactoria.

Ice Cream Man continúa con su inclasificable colección de historias de pesadilla. Si entras en la propuesta, vas a disfrutar de un comic único, de ti depende saber si te interesa este tipo de historias.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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