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Critica de Nomadland, de Chloé Zhao.

las historias «slice of life» suelen dejarme frío, la verdad. Tal vez por eso tenga tanto mérito lo mucho que Nomadland me ha emocionado teniendo en cuenta que no tienen historia (en el sentido de arco y narración con principio y final). La película de Chloé Zhao con una inconmensurable Frances McDormand me ha encantado y entiendo que haya ganado los tres Oscars a Mejor Película, Mejor Directora y Mejor Actriz.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Una mujer, después de perderlo todo durante la recesión, se embarca en un viaje hacia el Oeste americano viviendo como una nómada en una caravana. Tras el colapso económico que afectó también a su ciudad en la zona rural de Nevada, Fern toma su camioneta y se pone en camino para explorar una vida fuera de la sociedad convencional, como nómada moderna. (FILMAFFINITY)

Chloé Zhao (Pekín, 31 de marzo de 1982) es una directora de cine china-estadounidense. Nació en Pekín pero pasó su adolescencia en Brighton, Reino Unido. Estudió ciencias políticas en Mount Holyoke College, después de lo cual se apuntó a un programa de dirección de cine de la Universidad de Nueva York. Hizo su película debut con Songs My Brothers Taught Me, que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de 2015. En 2017, fue premiada en el Festival Internacional de Cine de Cannes por su película The Rider.

Nomadland ha cosechado numerosos ppremios intenacionales, empezando por el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia y el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Toronto. También ha gando dos premios en los Globos de Oro, mejor película dramática y mejor director (Zhao), así como cuatro Critics’ Choice Awards y BAFTAs.

Estaba nominada para seis premios Óscar: Mejor película, mejor director (Zhao) y mejor actriz (McDormand), Mejor Guion Adaptado (Zhao), Mejor Montaje (Zhao) y Mejor Fotografía (Joshua James Richards), y ha ganado los tres primeros, convirtiéndose en la gran ganadora de esta edición.

Nomadland está basado en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century de la escritora y periodista Jessica Bruder, publicado en 2017, sobre el fenómeno de los estadounidenses mayores que, tras la recesión de 2008, adoptaron estilos de vida migratorios viajando por los Estados Unidos en busca de trabajo estacional.

Frances McDormand y Peter Spears obtuvieron los derechos cinematográficos del libro en 2017. Después de ver la película de Chloé Zhao The Rider en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2017,
McDormand decidió hablar con ella sobre el proyecto, consiguiendo que se sumara encantada.

Es más, Zhao no solo la dirige, sino que en la mejor tradición del cine independiente americano escribió la adaptación, la produce y realizó el montaje de Nomadland.

Junto a la maravillosa y omnipresente Frances McDormand, la película cuenta con David Strathairn en un papel secundario, así como a los nómadas de la vida real Linda May, Swankie y Bob Wells como versiones ficticias de ellos mismos.

La filmación de Nomadland se llevó a cabo durante cuatro meses en el otoño de 2018, con Zhao dividió el tiempo entre el set y la preproducción de Eternals, la próxima película de Marvel Studios. McDormand, Zhao y otros miembros del reparto y el equipo técnico vivieron en camionetas durante el transcurso de la producción.

Entrando en materia, Nomadland me ha parecido una película bella y poética, pero también dura, sobre todo en lo relacionado con la forma en que pone de relevancia a estas personas a los que la sociedad moderna dejó en el camino, o ellos no supieron adaptarse y prefieron buscar su propio camino. Es muy ilustrativo de los males que afligen a la sociedad americana el hecho que la mayoría de estos nómadas modernos sean personas mayores en su jubilación o que perdieron su trabajo y ya no consiguieron recuperar una vida «normal».

El drama que vive el personaje interpretado por McDormand se siente dolorosamente real y aunque a ella no la importe vivir en soledad, de hecho es lo que prefiere, a mi como espectador hacía que se encogiera el corazón incluso a pesar de las bellas imágenes que la película nos mostraba a su alrededor.

Los paisajes espectaculares, los silencios y la vida contemplativa de Fern y la estupenda música de Ludovico Einaudi hacen que la película tenga una cualidad poética innegable mientras acompañamos a Fern en sus viajes y conocemos a los amigos que hace por el camino y a su familia. Me gusta también que no hayan soluciones fáciles ni respuestas para estos problemas, más que nada porque no existen ni es el objetivo de Nomadland. Si acaso, dado que de tenerlo, el objetivo era mostrar a la sociedad «normal» la existencia de estas personas, diría que el éxito es monumental a todos los niveles.

Frances McDormand es un triunfo en esta película. No cabe duda que McDormand es muy lista y también sabe buscar los papeles que mejor se acoplan a su perfil por otra parte minimalista de interpretación. Por algo ella es la productora de Nomadland y la que buscó a Zhoe. Dicho esto, es que con la primera escena y viendo a McDormand mostrar cara compungida y preocupada, y ya me tenía comiendo de su mano.

Escribiendo esta reseña confirmé que varios actores eran nómadas en la vida real. Y digo esto porque viendo la película varios personajes transmitían una sensación de verdad que no había duda que no podían ser actores seleccionados en un casting. Linda May, Swankie y Bob Wells aportan ese extra de carisma y verosimilitud que me parece un acierto sensacional.

Otro detalle muy chulo es que aunque realmente no existe una historia tradicional en el sentido de arco y narración con principio y final, la historia tiene una cualidad cíclica que también hizo que me gustara la forma en que nos muestran este momento en la vida de Fern.

Comentaba al comienzo que no suelo conectar con las películas de género «slice of life», Sin ir más lejos, Minari, otra de las nominadas a los Oscars me dejó frío y entra en la categoría de «sin más». Sin embargo, el elemento emocional de Nomadland me atrapó desde el primer fotograma gracias al carisma y talento de McDormand, y ya no me soltó hasta el final de la película, que resultaron ser unos 108 minutos extremadamente satisfactorios.

Como digo, no le encuentro el fallo a la película. En todo caso, el hecho que sea una historia en la que en el fondo no pasa casi nada ni hay una conclusión hacen que haya que tener muy claro qué tipo de película se va a ver o anticipo que mucha gente pueda quedarse dormida en el cine o decepcionada al no haber pasado nada «interesante». Yo he entrado en la película y me gustó mucho más de lo que esperaba a priori, pero entendería que hubiera gente que no lo consiguiera.

Comparto el trailer de la película:

Nomadland es una gran película y vistas el resto de candidatas, mi favorita para los Oscars. Os la recomiendo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Falcon y el Soldado de Invierno episodio 6 (Disney+)

Dos años después del final de Vengadores Endgame, por fin vemos a Sam Wilson convertido en el Capitán América en el final de Falcon y el Soldado de Invierno, la segunda serie de Marvel Studios estrenada en Disney+.

Artículo CON spoilers.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Episodio 6. Un mundo, un pueblo.

Los Sin Banderas se vuelven más peligrosos. Sam y Bucky entran en acción.

El showrunner Marcolm Spellman escribe este último episodio de Falcon y el Soldado de Invierno junto a Josef Sawyer, que ha sido dirigido como los anteriores por Kari Skogland. El episodio tiene una duración de 52 minutos, lo que le convierte en el cuarto de menor duración, sólo superando a los dos primeros.

Como comentaba en la introducción, han pasado dos años desde el final de Vengadores Endgame, y poder ver por fin a Sam Wilson (Anthony Mackie) convertido en el Capitán América es una pasada. Me gusta mucho lo fiel que es el diseño del traje de la serie al diseño de Carlos Pacheco que Stuart Immonem convirtió en uno de los más molones trajes vistos en acción. En este sentido, las escenas en vuelo me flipan y me dan lo que llevaba esperando desde el principio de la serie.

Vista la serie ya en su conjunto, Falcon y el Soldado de Invierno ha sido espectacular y globamente entretenida, con varios momentazos increíbles, como el ver a John Walker empuñar el escudo ensangrentado, o el propio traje de «Capi» Sam. Aunque desde ya confirmo que para mi no llega satisfacer como debería por culpa de un guión muy deficiente. Y no me mal entendáis, me parece perfecto el camino que realizan los personajes a nivel general durante la serie y donde se encuentran al final. Creo por ejemplo que narrativamente tenía todo el sentido y era más interesante que Sam tuviera dudas al principio pero acabara abrazando su identidad de Capitán América al final de la serie tras sufrir una evolución y un aprendizaje. También mola (a nivel general) la presentación de John Walker (Wyatt Russell), que fuera brevemente el Capitán América, su «fall-from-grace» y que adopte al final su identidad comiquera de U.S. Agent con un traje perfecto. O que Bucky Barnes (Sebastian Stan) busque no sólo a vengarse de Hydra, sino intentar reparar el daño que causó a personas concretas que aún hoy siguen sufriendo por la pérdida de seres queridos.

En general, la serie tiene un feeling comiquero con el que conecto, y tiene destellos con momentos que están bien, pero te dejan en la mayoría de los casos con una sensación de que no han conseguido sacar todo el partido a la situación como hubiera sido deseable.

El problema es que la ejecución es realmente floja, lo que ha sido una decepción brutal. Y todo es culpa del flojísimo guión. Me imagino a Kevin Feige dándole el visto bueno a las ideas a nivel general viendo el timeline de la serie en la sala de escritores, pero luego Spellman ha fracasado terriblemente como creador de momentos carismáticos a partir de diálogos interesantes y una buena caracterización y evolución de los protagonistas.

El camino de Sam, Bucky y Walker es correcto, aunque no la ejecución, sobre lo que luego me extenderé. Pero todo lo relativo a Karly Morgenthau (Erin Kellyman) y sus Sin Banderas y el GRC me parece terrible. Ya he comentado en las reseñas previas de los episodios tres, cuatro y cinco los diversos problemas relacionados con ellos. Sobre el GRC, querer utilizarlo como metáfora del intento de expulsión de inmigrantes ilegales de Trump me parece que no funciona en ningún momento y queda como un pegote mientras la serie se mantiene en una estudiada ambigüedad.

Los Sin Banderas son unos villanos random y sin sensación de amenaza que no han estado a la altura de la serie. Eso para empezar. Pero partimos del problema de un showrunner que busca todo el rato que empaticemos con una terrorista que ha puesto un bomba y matado a inocentes porque su «lucha es justa», lo que transmite una lamentable traslación de esta historia de ficción con los disturbios raciales del BLM donde se quemaron casas y negocios de gente inocente y también se decía que había que «intentar comprender» a los manifestantes violentos, evitando calificarles de violentos o delincuentes, cosa que eran. NO todos los manifestantes lo son, claro, y está genial manifestarse contra el racismo, pero los violentos son violentos y querer ocultar esta realidad desde luego no creo que que ayude a aliviar los problemas que se viven actualmente en los Estados Unidos.

Esto vuelve a hacerse dolorosamente presente en este episodio en el terrible diálogo de Sam al senador de GRC «Dejen de llamarles terroristas«. Dice Sam ¿Y cómo llamas tú a alguien que pone una bomba y mata a inocentes? «Estas etiquetas, terrorista, refugiado, matón.. a menudo se usan para eludir la pregunta ¿por qué?» WHAAAAT? ¿Qué me estás contando? No hombre no, el discurso y en general toda la escena no funciona porque el diálogo es terrible en la medida que nos cuela de mala manera este ideario político tan pernicioso que nos alecciona para que creamos que determinadas violencias son buenas siempre que alguien diga que se hacen «por nuestro bien» o que la causa «es justa».

Y me parece estupendo la parte del discurso en el que dice que aspira a inspirar a la gente a hacerlo mejor «El único poder que tengo es que YO creo que podemos hacerlo mejor. No podemos exigirle a gente que de un paso adelante y no encontrarles a medio camino«. Esa parte está muy chula y me gusta, porque realmente esa es la esencia del Capitán América de los comics con los que he vivido toda mi vida. El que cree que para que las cosas mejoren todos bebemos ayudar en la medida de nuestras posibilidades. Y que si alguien necesita ayuda, es nuestro deber hacerlo sin importar nuestra conveniencia personal. Esta parte sí está muy bien.

Otro tema que en mi opinión no funciona es la forma en que nos intentar meter el tema racial en la historia. «Soy un hombre negro que lleva las barras y estrellas. ¿Qué es lo que no entiendo? Cada vez que cojo este escudo, se que hay millones que van a odiarme por ello. Incluso ahora, aquí, lo noto. Las miradas, juzgándome, y no puedo hacer nada para cambiarlo. Y aún así, aquí estoy sin super suero, sin pelo rubio u ojos azules.» Y el caso es que este diálogo sería brillante en el comic de Nick Spencer y Daniel acuña (entre otros artistas) que sí realizó un acertado análisis y crítica al racismo y al papel de los medios de comunicación en la sociedad americana que ayudaban a extender el odio y el conflicto. Pero aquí, en esta serie, el diálogo no funciona porque ¡es la primera vez que se pone el traje de Capitán América!! ¿Cada vez que cojo este escudo? ¿De qué estás hablando? De hecho, la gente que hay a su alrededor sin ninguna duda le vitorea, en el puente primero y tras salvar a los políticos después. ¿Quién le está odiando en ese momento? Claro que no funciona el diálogo, es que decirlo en ese momento es absurdo y no se corresponde con lo que estamos viendo, ni con el camino vital de Sam como personaje del MCU en el que nunca ha sufrido el racismo en pantalla. Por cierto, en ambos momentos le aplauden gente de varias razas incluidos blancos, sin embargo, tampoco es casualidad que en el momento del diálogo «– Ese es Black Falcon. -NO, es el Capitán América«, sólo se vean afroamericanos. Y todo eso aparte que es en respuesta a una pregunta del senador que le intenta explicar que el asunto de los asentamientos en un tema complejo, por lo que de hecho la respuesta de Sam no tiene sentido en el contexto de lo que esa persona le dice.

Pero si Karly es maniquea y tramposa, y no tanto ella sino el mensaje que Spellman lanza aprovechando ese personaje, muchísimo peor lo de Sharon Carter (Emily VanCamp), que se convierte en el verdadero desastre de la serie. De hecho, viendo de nuevo el tercer episodio sabiendo lo que sabemos ahora, te das cuenta que todo es un sinsentido terrible, y conecta completamente con el simplismo y los giros locos de las series de The CW, que en todo caso son honestas y saben qué tipo de producto son y a pesar de su falta de presupuesto y calidad profesional, hacen maravillas y transmiten su amor a los comics. Pero que de calidad de guión van justitas, justo lo mismo que este Falcon y el Soldado de Invierno. La idea que Sharon, lider de UN PAIS SOBERANO invitaría a Sam y Bucky a que se acercaran para detener a su principal activo, el doctor creador del suero del super soldado del que sólo ella tiene control y que le puede fabricar más, es una ridiculez que casi me hace pensar si Spellman nos trata a los espectadores como si estuviéramos tontos.

Sobre Bucky comentaba que es genial que busque reparar el daño a los familiares de la gente que mató. Pero su escena final con el padre de una víctima a la que mató está super mal rodada y peor, deja ambiguo un momento que debería haber sido super emocional. ¿El vecino de Bucky le ha perdonado? ¿Incluso si eso es imposible, ha encontrado algún tipo de satisfacción al conocer cómo murió su hijo y al menos eso le permite pasar páginas? NO lo sabemos, porque queda todo ambiguo debido a un montaje demencial. En todo caso, comentar que a pesar de su papel secundario, creo que Sebastian Stan está mucho mejor que Anthony Mackie y muestra un mayor carisma en pantalla que su limitado compañero.

Me gusta que en este último episodio John Walker aparezca como un héroe intentando detener a los Sin Banderas en Nueva York. Y su traje de U.S. Agent me parece perfecto. Pero sin embargo, Spellman hace que Wyatt Russell añada unos tics en su interpretación que no se entienden y no acaban de tener tampoco sentido. Además de hacerle decir una frase final que resulta de nuevo, absurda: «¡He vuelto!» ¿Has vuelto a donde? ¿Al ejército, te han readmitido? Realmente no se sabe porque, de nuevo, la escena está mal contada. Pero además, tiene lugar en la misma sala donde el ejército echó a Walker en el episodio anterior sin posibilidad de defenderse, lo que diría que es únicamente porque Julia Louis-Dreyfus (Condesa Valentina Allegra de Fontaine) sólo rodó con ellos un día y usaron el mismo set para las dos escenas, no porque esta tenga un significado concreto. Ni en un sentido ni en otro. Por cierto, el personaje de la Condesa es otro que tampoco funciona por su ambigüedad y por unos diálogos que no funcionan.

Sobre Sam / Capitán América, he comentado que me flipa verle volando con el escudo en la mano, y me traslada a los comics de Stuart Immonem y Daniel Acuña, entre otros artistas. Sin embargo, debo reconocer que el traje que es perfecto en los comics y a adaptación es literal, no acaba de funcionar en imagen real. No lo hace en lo referido a la cabeza, las gafas de vuelo y las orejas al aire, pero tampoco a la sensación de «hinchado» que da al cuerpo y sobre todo la zona de los hombros. Posiblemente esto sea una sensación subjetiva y no compartida por todo el mundo, pero debo decirlo porque así lo sentí. En todo caso, tampoco acabaron de acertar con el traje de Steve Rogers en su primera película o en la de los Vengadores, así que hay tiempo de ajustar hasta mostrar el que espero que sea el traje definitivo del nuevo Capitán América de cara a su próxima película, recién anunciada de momento en pre-producción.

Pero más allá del tema anecdótico del traje, Marcus Spellman hace un deficiente papel a la hora de construir la evolución de Sam. En la crítica del episodio pasado comentaba que NO habían mostrado correctamente dicha evolución y por qué si antes pensaba que el escudo era un símbolo que sólo tenía sentido con Steve, porqué ahora piensa diferente. «De qué serviría todo el dolor y el sacrificio si no estuviera dispuesto a seguir luchando» no es una explicación satisfactoria. Porque de hecho, él ya seguía luchando como Falcon, no es como si se hubiera retirado tras Endgame. Que no expliquen bien el cambio de opinión cuando explícitamente sí nos informaban de todos los motivos por los que NO debería ser el Capitán América narrativamente es el gran problema de la serie. Y lamentablemente, se veía venir que este último episodio tampoco se explica el cambio de criterio de Sam, no era un tema de «ya lo explicarán la semana que viene». Parece también claro que no quieren mostrar a un afroamericano admitir que se había equivocado en una idea previa, lo que al final confirma que tenía razón en mis críticas al episodio anterior, con unos problemas que no se han arreglado en este.

Falcon y el Soldado de Invierno es muy entretenida, no me molesta decirlo una vez más. Pero está muy mal escrita. Fijáos si está mal escrita que tras detener a los Sin Banderas, tenemos la escena en la que TRES supersoldados entran en un furgón para ser trasladados a la Balsa, y acaban muriendo en un atentado. Pero luego la noticia dice que murieron ¡cuatro!! Pero si sólo habían tres, ¿que mie~€¬ de guión es éste? Esta locura para terminar la serie sin otros supersoldados que Bucky y Walker, es de nuevo un elemento menor si se quiere, pero ilustrativo de lo mal acabado que está todo y que parece que les da igual que se note, lo que probablemente sea lo que más mal me sabe de todo el asunto. Y como esta, hay varias iguales durante el episodio.

Es una pena que teniendo las herramientas para haber hecho un serión, se hayan confirmado con una aventura normalita «sin más, que claramente me deja una sensación de decepción que se queda muy lejos del éxito creativo que supuso Wandavisión. De hecho, se nota que incluso en Marvel sabían que esa serie y no la de Bucky y Falcon era la buena y por eso le dieron prioridad a la hora de estrenarla.

Por todo lo expresado en las últimas semanas, me parece super equivocada la decisión de Marvel de permitir que Malcom Spellman escriba el guión de la próxima película de Capitán América protagonizada por Sal Wilson. No lo puedo decir de otra manera.

Comparto el trailer de este último episodio, que me alegra que fuera totalmente libre de spoilers.

Falcon y el Soldado de Invierno ha sido entretenida y espectacular, pero sin más. Algo que claramente me ha dejado sensación de decepción y de que los autores no han estado a la altura del encargo recibido. Una pena.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Locke and Key: In pale battalions go… de Joe Hill y Gabriel Rodríguez(IDW)

Locke and Key es uno de mis comics favoritos del siglo XXI. Saber que el comic de Joe Hill y Gabriel Rodríguez iba a tener continuación conectando con el universo de Sandman de Neil Gaiman me voló la cabeza el año pasado cuando se anunció. In pale battalions go… es la miniserie que sirve un poco de presentación de la familia de Chamberlin Locke que en 1916 protagonizará el crossover.

PUNTUACIÓN: 8/10

Las llaves imposibles y que alteran la realidad de Keyhouse siempre han sido armas de guerra. En la primavera de 1915, el hijo mayor de Chamberlin Locke, John, está desesperado por participar en la guerra más grande de toda … y no importa que sea demasiado joven para alistarse. Quiere usar el poder de las llaves para cambiar el rumbo de la historia, y dirá cualquier mentira e intentará cualquier manipulación para salirse con la suya. Prepárate para abrir una puerta a uno de los campos de batalla más sombríos del siglo XX, cuya oscuridad incluso podría infundir miedo en un ejército de sombras sobrenaturales.

Un primer elemento interesante de este comic es el origen del título, «in pale battalions go…», algo que he encontrado super interesante.

El 13 de octubre de 1915, en una pequeña ciudad francesa del frente occidental durante la batalla de Loos, el capitán británico de 20 años Charles Sorley, un talentoso poeta que como todos los jóvenes de su edad se alistó para ayudar a su patria, murió en combate disparado en la cabeza por un francotirador alemán. Más tarde se encontró un soneto sin título entre las pertenencias de Sorley que fue publicado póstumamente y se convirtió en la obra más conocida del poeta. El poema es surrealista e inquietante y explora las pasiones y la locura de la Primera Guerra Mundial. Y es en su segunda línea donde encontramos la línea que inspira el título de este comic:

When you see millions of the mouthless dead
Across your dreams in pale battalions go,
Say not soft things as other men have said,
That you’ll remember. For you need not so.
Give them not praise. For, deaf, how should they know
It is not curses heaped on each gashed head?
Nor tears. Their blind eyes see not your tears flow.
Nor honour. It is easy to be dead.
Say only this, “They are dead.”

Then add thereto,“Yet many a better one has died before.”
Then, scanning all the o’ercrowded mass, should you
Perceive one face that you loved heretofore,

It is a spook. None wears the face you knew.
Great death has made all his for evermore.

Este detalle histórico real que no conocía previamente me parece super interesante y conecta con la idea de la guerra vista como algo honorable y cómo justo fue en la Primera Guerra Mundial cuando se rompió esta percepción y empezó a verse la guerra como el horror que realmente es. Este elemento confirma lo buen escritor que es Joe Hill y como sabe añadir muchas capas y matices a sus historias que si, son ante todo entretenimiento, pero también puede aportar más cosas con su lectura.

Siguiendo con Joe Hill, me gusta muchísimo su estilo de escritura, que conecta con su padre Stephen King, que me resulta super diferente a cualquier comic que se publica actualmente. Hill muestra situaciones duras y crueles que no son justas y que les suceden igual a los personajes, porque la vida no es justa. De igual forma, sabe crear personajes interesantes con los que empatizas con sólo unas líneas de diálogo y que darían muchísimo juego… si no los matara de forma hasta cruel. De nuevo, porque la vida no es justa y en muchos momentos la vida es lidiar con las cosas terribles que nos pasan.

Otro elemento que me gusta mucho es su capacidad de síntesis y sus elipsis, algo de lo que Locke and Key siempre fue modélico. Y es que la historia muestra momentazos increíbles que darían por si mismas para un comic aparte, que son casi despachadas de forma magistral casi en una viñeta, lo que me parece espectacular.

Y esto me hace hablar del alucinante dibujo de Gabriel Rodríguez con color de Jay Fotos. Y es que claramente si la historia triunfa es en parte gracias al espectacular apartado artístico que nos regalan Rodríguez y Fotos. La narrativa de Rodríguez me parece espectacular, así como su diseño de todos los personajes y la recreación del mundo de 1915. Además, junto al elemento realista y lo bien que lo muestra en la viñeta, el elemento mágico y casi poético también se refleja de maravilla en Locke and Key, y no tengo duda que si el comic es el icono que es gracias a la consistencia artística de Rodríguez.

El horror de la guerra queda muy bien reflejada en esta miniserie de tres números. Junto a esa miniserie, a esta miniserie le acompañó el Sandman / Locke and Key 0 que también sirve de preludio de la próxima miniserie, que nos cuenta otra historia de la familia Locke llena de poesía y que me resulta maravillosa.

Sobre la conexión de Sandman y Locke and Key, en la miniserie es mínimo y se reduce a que una de las hijas de Chamberlin Locke recibe gracias a una de sus llaves cartas de Lucien de la biblioteca de Sandman en las que lee libros que nunca existieron. Esta conexión realmente acaba resultando menor y quizá me supo a poco, debo reconocerlo.

Esto me conecta con quizá el único pero de este comic, y es que quizá la aventura que nos muestra aunque importante para la familia Locke quizá me pareció un tanto ¿intrascendente? No se si esa es la palabra correcta, pero tras tantos años sin leer un nuevo comic de Locke and Key, esta historia me supo a poco. En todo caso, esto reconozco que es algo totalmente personal y entiendo que un lector aficionado a la fantasía y a los mundos de Hill y Rodríguez lo va a disfrutar un montón.

In pale battalions go… debía servir de aperitivo del próximo crossover de Sandman / Locke and Key, y si su objetivo era dejarnos con ganas de mas, en este caso el éxito ha sido monumental. Ya en el número 0, además de la nueva historia de la familia Chamberlin Locke, nos recuerdan como el inicio de Sandman sucedía en 1916, el mismo momento temporal en el que vive la familia Locke, lo que abre completamente la historia que veremos en los próximos meses.

Si te gusta Locke and Key, leer este comic se va a convertir en un #mustread absoluto de este 2021. ¡Os lo recomiendo completamente!

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Klaus: The Life and Times of Santa Claus vol. 3 de Grant Morrison y Dan Mora (Boom Studios)

Estoy super contento de haber recibido el tercer volumen de Klaus, la reimaginación de los mitos de Santa Klaus a cargo de Grant Morrison y Dan Mora.

PUNTUACIÓN: 8/10

El gran éxito de las superestrellas Grant Morrison (Green Lantern, Happy!) Y Dan Mora (Once & Future) regresa con esta colección especial de historias con temas navideños. Klaus debe ayudar a un padre ausente convertido en muñeco de nieve a hacer las paces antes de desaparecer para siempre. Y probablemente antes de que sea derrotado por un panteón de dioses nórdicos y sus secuaces. Todo en un día de trabajo para Santa Claus. Y luego vea a Klaus en el papel del padre mismo, mientras toma a Joe Christmas cuando era un bebé y lo guía a través de todas las aventuras salvajes de la vida en un cómic inspirado en un calendario de adviento, presentado en un formato especial apaisado. Ete volumen recopila los especiales  Klaus and the Crying Snowman #1 and Klaus and the Life & Times of Joe Christmas #1 USA.

Tras la reimaginación del mito de Santa Claus que Morrison y Mora realizaron en su primera miniserie de 2016, este equipo creativo han planteado algo obvio para su Klaus: como es el protagonista de la Navidad, ¿porqué no sacar números especiales cada año coincidiendo con la festividad? Así es como se han gestado los diferentes especiales que Boom ha ido publicando cada año. El año pasado reseñé el segundo volumen que recopilaba los especiales Klaus y la Bruja del Invierno y Crisis en XmasVille, y este tercer volumen incluye una nueva historia, «Klaus y el Hombre de Nieve que llora» y una idea genial de Morrison (algo que no es noticia) convertida en un espectacular calendario de adviento «Klaus y la vida y obras de Joe Christmas».

Lo primero que me viene a la cabeza al escribir estas líneas es qué afortunado debe sentirse un artista como es el costaricense Dan Mora de colaborar con un escritor que le da un material tan maravillosamente loco para poder expresar toda su creatividad. Mora realiza todo el apartado artístico incluido el color, y me parece que está soberbio. No solo en los momentos espectaculares «widescreen», que también, sino sobre todo a la hora de transmitir todo el sentimiento y la emoción de la historia de Morrison. Y cuando lo consiguen teniendo de co-protagonista a un inexpresivo hombre de nieve, se nota que Mora ya es un fuera de serie que está al nivel de los mejores artistas del medio.

Morrison transmite un «sense-of-wonder» maravilloso en estos comics de Klaus, cuyo super poder es ver el bien oculto en todas las personas o seres fantásticos con los que se cruza. El positivismo de Morrison es contagioso y leyendo este comic es imposible no terminar de leerlo con una sonrisa de oreja a oreja. Es muy fácil (ojo, es un decir) escribir comics en los que el protagonista sufre por los problemas que se encuentra, pero me parece que en este mundo actual nuestro escribir estas historias con este toque positivo y optimista es una pasada y una rareza. ¡Qué bueno es Morrison!!

La historia del Hombre de Nieve acaba siendo además de muy loca, super emocionante. Pero luego tenemos una locura aún mayor en el segundo especial con «La vida y obras de Joe Christmas», que está planteado como un calendario de adviento en el que vemos un día en la vida del hijo de Klaus durante varios años, contado con increíbles splash pages dobles. Esto realmente es una curiosidad más que otra cosa, pero Morrison y Mora tienen la virtud de ofrecer no sólo momentos felices de celebración, sino aventuras más grande que la vida en una sola página, que me dejaron con la sensación que cada una de esas aventuras podría ser mejor que el 90% de los comics que se publican en la actualidad. Se decía que Morrison estaba pensando retirarse del comic para dedicarse a otras cosas, pero ojalá no lo haga porque la magia que crea es siempre en la página dibujada, no se si la experiencia podría ser recreada en otro medio.

Si tengo que ponerle un pero a este tomo, creo que este especial calendario de adviento fue publicado en un especial de tamaño más grande y formato apaisado tipo periódico, que permitía ver de maravilla las dobles splash-pages. Sin embargo, al recopilarlo en tomo, la unión de las páginas con el lomo justo por la mitad «cortan» algo las imágenes, lo cual es un poco una pena. Este es un pero pequeño, pero no tengo más remedio que comentarlo porque así lo sentí cuando lo leí.

Klaus es una maravilla, no lo puedo decir de otra manera. Un Morrison en su mejor momento con un Mora convertido en artista super estrella, ¿qué más se puede pedir?

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Justice League (2017) de Zack Snyder y Joss Whedon

Siguiendo con mi repaso cronológico a la filmografía de Zack Snyder, hoy me toca hablar de la polémica Justice League de 2017, película que Snyder abandonó al no aceptar los cambios que le exigían los productores de Warner y que tuvo que terminar Joss Whedon tras unos extensos reshoots que modificaron el metraje original.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Motivado por la fe que había recuperado en la humanidad e inspirado por la acción altruista de Superman, Bruce Wayne recluta la ayuda de su nueva aliada, Diana Prince, para enfrentarse a un enemigo aún mayor. Juntos, Batman y Wonder Woman se mueven rápidamente para intentar encontrar y reclutar un equipo de metahumanos que combata esta nueva amenaza. El problema es que a pesar de la formación de esta liga de héroes sin precedentes –Batman, Wonder Woman, Aquaman, Cyborg y Flash– puede que sea demasiado tarde para salvar el planeta de una amenaza de proporciones catastróficas. (FILMAFFINITY)

La Liga de la Justicia es el comic de DC Comics que agrupa a los más grandes héroes de su universo. Warner estuvo valorando durante años la posibilidad de hacer una película inspirada en este comic, siendo el proyecto Justice League Mortal de George «Mad Max» Miller el que a punto estuvo de hacerse realidad en 2007.

Haciendo un rápido repaso, es julio de 2013, tras no cubrir Man of Steel las expectativas de taquilla que Warner esperaba, la productora enterró la posibilidad de rodar Man of Steel 2 como Christopher Nolan y David Goyer habían planeado inicialmente, dando prioridad al estreno de Batman v Superman: El amanecer de la justicia en 2016, con un Zack Snyder convertido de facto en el «showrunner» que controlaría la creación del universo compartido de los personajes de DC Comics.

Snyder debió deslumbrar a los ejecutivos de Warner durante esos meses, ya que durante el rodaje de BvS, Warner confirmó a Snyder como director de Justice League y que Chris terrio iba a repetir como guionista. Y lo que es más, Justice League no era una película, sino dos, que se rodarían de forma simultánea. La Parte Uno se estrenaría el 17 de noviembre de 2017, y la Parte Dos el 14 de junio de 2019. Esos eran los planes anunciados en 2014, y ya sabemos que gran parte de estos anuncios no llegaron a realizarse.

El rodaje de Justice League comenzó en 2016 tras la finalización del rodaje de Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017), y justo después que Batman v Superman se estrenara en los cines en marzo de ese año. Y este es un momento clave, ya que a pesar de ser BvS un éxito de taquilla, la terriblemente mala acogida que tuvo la película entre los críticos y una parte importante de los aficionado debió ser un jarro de agua fría para los ejecutivos de Warner, que se dieron cuenta que haber dado todo el poder a Snyder igual no era tan buena idea como ellos pensaron en un primer momento. De hecho, en mayo de 2016, en mitad del rodaje de Justice League, Warner anunció que John Berg y Geoff Johns entraban como productores de la película y se hacían cargo del desarrollo del Universo extendido de DC. Un viraje en toda regla de Warner en medio de la que tenía que ser la más grande película de superhéroes jamás rodada. Larry Fong, el director de fotografía de toda la filmografía previa de Snyder fue reemplazado a última hora por Fabian Wagner debido a problemas de agenda con otra película con la que se había comprometido.

En mayo de 2017 Snyder renunció durante la postproducción a finalizar la película. En ese momento se explicó que era debido al dolor provocado por la muerte de una hija adoptiva meses antes y que Snyder cedía gustosamente el bastón de mando a Joss Whedon para que finalizara la producción e hiciera unos cambios mínimos en una película que básicamente estaba ya completada.

La realidad era muy diferente. Además de tener que lidiar con el control que Berg y Johns intentaban ejercer durante el rodaje, Snyder se negó a recortar la película después que un primer montaje del director no gustara a los ejecutivos y éstos le exigieron cambios y recortes. Y para estar la película terminada, Whedon se embarcó en dos meses de reshoots que alteraron completamente la película. Oficialmente Snyder continúa apareciendo como director de la película y Whedon aparece acreditado únicamente como guionista junto a Chris Terrio. Obviamente Terrio y Whedon no trabajaron juntos, ya que Whedon se encargó de modificar el guión original de Terrio.

Se criticó mucho en su día a Marvel cuando dejó marchar a Edgar Wright durante la pre-producción de Ant-Man o más recientemente a Scott Derrickson de Doctor Strange and the multiverse of madness. Pero realmente es más honesto por parte del productor parar antes de empezar si la visión de un director no se ajusta a los planes del estudio, que dejarle hacer y luego mutilarle la película en post-producción. Algo que no sólo pasó en Justice League, sino también en Suicide Squad de David Ayer. Pero, claro, para hacer eso Warner debería tener a un Kevin Feige como jefe supremo que controlara y supervisara todas sus producciones y tuviera capacidad de decisión para decirle a un director que aunque una idea suya podía ser molona, igual no era la más adecuado para el universo compartido. Pero claro, ese claramente no fue nunca el caso de Warner, y aún están pagando las consecuencias.

Por añadir contexto, Disney también alteró Rogue One (2016) apartando a Gareth Edwards y aparentemente dando el control y el final-cut a  Christopher McQuarrie. Pero todo pasó entre bambalinas y el público casi ni nos enteramos. Sin embargo, Warner en esa época era una jaula de grillos en los que en esos años todas las desavenencias se aireaban en los medios de comunicación, lo cual no tengo duda que también empeoró las expectativas que el público aficionado pudiera tener.

A eso hay que sumar a unos ejecutivos sin escrúpulos que forzaron que se mantuviera el estreno en 2017 a pesar de las solicitudes de más tiempo para arreglar la película porque temían que si la película se estrenaba en 2018 ellos pudieran perder un bonus millonario en su salario, y como forzaron incomprensiblemente que la película durara menos de 2 horas para poder tener más pases diarios en los cines, sin importarles lo imposible que era mutilar una película pensada para tres horas largas y que pudiera quedar bien tras quitarle un tercio de metraje. El interés egoísta era claro, había que estrenar fuera como fuese, si la película era buena, mala o muy mala era secundario. Y con estos mimbres en juego, el resultado final no podía ser bueno.

Y ese es el pecado original de Warner. No los reshoots, ya que eso es una herramienta muy útil en el mundo del entretenimiento para mejorar el resultado final de una película a la que el montaje ha ayudado a detectar algo que no funciona. El pecado es la avaricia, querer desnaturalizar una película no para hacerla mejor, que les daba igual, sino para ajustarse a una moda con la que pensaron que podían ganar más dinero.

Y frente a esto, es una pena ver en lo que se metió Whedon y como su carrera profesional se fue al garete por ello. Porque recordemos que Whedon fichó por Warner para desarrollar una película de Batgirl y se encontró en una situación imposible cuando los productores de Warner que le contrataron le pidieron el favor de que les ayudara a arreglar el probleman que tenían con Justice League. Hacer una película de Justice League era la oportunidad de una vez en la vida, o se subía o el tren hubiera pasado. Y Whedon realmente hizo una tarea titánica para intentar mejorar la historia de Snyder y Terrio, hasta el punto que en lo relativo a los personajes y su evolución esta Justice League es muchísimo mejor película que el montaje que finalmente vimos en el Zack Snyder´s Justice League estrenado en HBO.

Y esto es lo mejor de esta versión de Justice League. A partir de una historia general de Steppenwolf buscando las 3 cajas madres, la resurrección de Superman y la batalla final en Rusia de Snyder y Terrio que era inamovible y no podía cambiarse, Whedon realmente da una lección de narrativa que hace que la historia sea autocontenida y explique todo lo necesario para entenderla sin tener que ir a ver otras películas previas. Consigue que empaticemos con los principales personajes del grupo, Batman (Ben Affleck) y Wonder Woman (Gal Gadot), y que conozcamos lo básico del resto de miembros: Aquaman (Jason Momoa), Flash (Ezra Miller) y Cyborg (Ray Fisher), mientras esperamos el regreso triunfal de Superman (Henry Cavill), ahora sí convertido en el símbolo de esperanza que mueve sobre todo a Batman a convertirse en su mejor versión, a pesar de estar viejo y cascado.

De esta forma, Whedon nos muestra a un parademonio en Gotham que explica y justifica que Batman busque con premura al resto de héroes porque viene una amenaza indeterminada a partir de una pesadilla previa vista en BvS. Y dado que Justice League se estrenó después de Wonder Woman, esta película muestra el dolor que Diana que aún en ese momento siente por la pérdida de Steve Trevor. Además de hacer que Batman la haga asumir su error de vivir anclada al pasado si quiere ser la heroína que realmente debe ser. Y a su vez, Diana también ayuda a Bruce formando una pareja muy interesante sin ningún detalle romántico.

Viendo el ZSJL, realmente hay un casi nulo desarrollo de los personajes de Aquaman, Flash y Cyborg, porque que tengan más minutos en pantalla no implica que estén construidos mejor. Empezando porque todo lo relacionado con Aquaman entra en contradicción con lo visto posteriormente en su película en solitario en la que James Wan se enfrentó a las ridiculeces y prejuicios que Snyder tenía sobre el personaje en temas tan tontos como el hablar bajo el agua y donde triunfó donde Snyder se ahogó en un vaso de agua (perdón por el chiste fácil, no pude evitarlo).

Respecto a Flash, saber su drama personal al estar su padre en la cárcel por un crimen que los fans de los comics sabemos que no cometió ya estaba en el guión de Terrio. Whedon estima que es suficiente para empatizar con él, aunque sus momentos de humor no acaben de funcionar. Flash es el segundo más perjudicado de este montaje ya que Whedon eliminó sus DOS MOMENTAZOS visuales, el de presentación y en el climax final viajando en el tiempo, al entender con buen criterio que la película no podía mostrar a Darkseid y tenía que hacer que Steppenwolf fuera el único villano de la historia. Sustituirlo por el salvamento de la familia rusa realmente es una decepción que no le hace brillar lo que se merece.

Otro tema sobre Flash sobre el que merece la pena detenerse es en su horrible diseño del traje, que es de largo el peor de todos los vistos en imagen real. Si, casi peor que el de la primera serie de televisión de los años 90. Esto también es un problema que no ayuda a que nos guste el personaje, a lo que hay que añadir un origen poco claro, como que sea pobre y viva casi de ocupa y tenga un traje de ultimísima tecnología y materiales surgido casi de la nada.

Sobre Cyborg, hay que reconocer que el personaje fue el gran damnificado del montaje de Warner. Pero ante la obligación de reducir a menos de dos horas una historia de Snyder que daba para tres, entre dar minutos a un personaje poco conocido o ayudar a construir a iconos como Batman y Wonder Woman para hacerles más interesantes de lo que habían sido hasta ahora en las películas previas, creo que la decisión de Whedon fue la correcta. Correcta teniendo en cuenta que los ejecutivos de Warner le trajeron para arreglar los errores vistos en el primer montaje de Snyder.

Y sin querer hacer sangre, fue la decisión correcta teniendo en cuenta, visto el ZSJL, que Ray Fisher es un error de casting de bulto y de largo el peor actor de los seis que interpretan al super grupo. La interpretación de Fisher es terrible, como ver un palo inexpresivo que convierte a Cyborg en un incordio que no está al nivel de los demás. Y teniendo en cuenta que para Snyder, Cyborg tenía un papel central, si la interpretación de Fisher no funcionaba, eso provocaría que todo cayera con él, por lo que, de nuevo, veo acertado centrar el foco en el carisma que sí había en Batman y Wonder Woman.

A todo lo anterior habría que sumarle también un terrible diseño del personaje que no queda bien en pantalla. Sus cromados y colorines creados con CGI quedan falsos, distraen y no ayudan tampoco a que nos creamos al personaje, lo cual es responsabilidad de quien le dió luz verde, que entiendo que fue Snyder.

La película es espectacular y tiene varios momentos visuales estupendos, como la presentación de Wonder Woman, el combate en el pasado o algunos destellos aquí y allá. Momentos todo hay que decir que son casi exclusivos de Snyder. En este caso, hay que reconocerle también los méritos a Snyder cuando los tiene. En todo caso, también hay que indicar que Whedon fue contratado para arreglar los problemas, por lo que funcionaba no necesitaba tocarlo. De hecho, como comentaba al principio, a pesar de los extensos reshoots, realmente sólo Snyder aparece acreditado en la película o en IMDB.

Viendo las dos horas de película, creo realmente que con 20-30 minutos más de metraje y retrasando el estreno al estreno cinco o seis meses hasta 2018, la película de Whedon hubiera podido ser considerada buena o al menos relativamente satisfactoria. Obviamente eso no pasó, y por eso a partir de aquí empiezan los aspectos negativos de la película.

Empezando por lo más evidente, Justice League fracasa porque se nota en todo momento que estás viendo dos versiones de la misma película de dos directores diferentes. Antes de ver la ZSJL, casi todos podíamos decir qué escenas eran de Snyder y cuales fueron añadidas por Whedon, quedando una sensación de «Frankenstein» muy extraña en una película.

Para empeorar todo, el insuficiente metraje hace que todo sea demasiado frenético y todo pase demasiado rápidamente sin dar tiempo que lo que pasa impacte en los personajes (y en nosotros los espectadores), imposibilitando que empaticemos con los protagonistas. Batman y Wonder Woman si muestran una interesante humanidad y debilidades, pero también el valor de enfrentarse a sus problemas y evolucionar positivamente. También Superman tiene unos buenos minutos cuando se reencuentra con Lois Lane (Amy Adams) y su madre MARTHA Kent (Diane Lane). Fuera de eso, todo es demasiado plano.

Hay otro elemento clave que debo comentar también, y es que el guión de Snyder y Terrio es malo con avaricia. Salvar una película que está tan mal construida realmente era una misión imposible, como mucho se trataba de haber maquillado sus defectos, cosa imposible de conseguir en 120 minutos, un metraje que no hizo más que enfatizar estos problemas. Por dar un sólo ejemplo, Steppenwolf pierde las cajas madre en el pasado y se retira derrotado de la Tierra no con un tubo Boom sino con naves espaciales tradicionales. Que luego diga que las cajas madres estuvieron perdidas y por fin las encontró en el presente miles de años después es una ridiculez porque ¡FUE ÉL QUIEN PERDIÓ LAS CAJAS, SABÍA CLARAMENTE QUE ESTABAN EN LA TIERRA!!!! El guión de Terrio está plagado de este tipo de ridiculeces, esto NO es de Whedon, sino 100% de Snyder. Y para Terrio, los superhéroes no hay duda que son un género menor para el cual no hace esforzarse en crear conceptos de causa efecto lógicos o una evolución de personajes coherente y justificada que no sea «porque si».

Steppenwolf, interpretado por Ciarán Hinds, realmente es un fail de villano con un CGI penoso en lo visual y genérico a más no poder en lo relativo a su caracterización y sensación de peligro. Eso es así, y partiendo de esto es complicado que haya sensación de amenaza cuando todo nos transmite feeling de videojuego malo, de forma que el suspenso general fuera casi inevitable. Pero sin embargo, Whedon aquí también tenía una misión imposible ya que entendió con buen criterio que mostrar a Darkseid por primera vez PERDIENDO contra los héroes del pasado era un error de libro que mermaba su capacidad de poder ser EL VILLANO del Universo DC. Y una vez esto queda claro, la única opción era dar todo el peso a Steppenwolf, pero a la vez con el metraje limitado, no había forma de construir nada de entidad con él. Y aunque la muerte de Steppenwolf resulta in tanto ridícula y anticlimática, peor hubiera sido ver a la JL convertidos en asesinos sanguinarios. ¿Qué me dices, que eso ha pasado?

Tampoco voy a decir que Whedon acertó con todo. Obviamente todo la relativo a la familia rusa que la Justice League va a rescatar mientras atacan la base de Steppenwolf no funciona y queda ridículo. Soy el primero que criticó Man of Steel en la que Superman destruía Metropolis sin preocuparse de las bajas humanas mientras peleaba contra Zod. Por esto, entiendo que Whedon quisiera recordarnos que primero y ante todo, la Justice League son héroes cuya primera preocupación es salvar a los inocentes. De hecho que es posible vencer al villano y salvar a los inocentes a la vez. Sin embargo, la realización es descuidada y está mal ejecutada.

Tampoco tengo claro que quitar el traje negro de Superman sea un acierto. Está claro que esto es otro «porque sí» tonto de Snyder no ganado por el personaje sino por los complejos adolescentes de Snyder para hacer que su película pareciera más adulta. Si, por muy ridículo que suene, realmente me creo que Snyder pensaba sinceramente que poner a Superman de negro ayudaría a que la película fuera más oscura y seria, aunque todo a su alrededor sea un ridiculez. Este es el nivel. Dicho lo cual, probablemente una decisión intermedia de hacerle llevar el traje negro durante la resurrección para luego cambiar al tradicional en el climax final cuando vuelve a la luz y a ser el héroes que inspira a los demás quizá hubiera sino una decisión más acertada.

La música tampoco acertó. Tras Hans Zimmer en Man of Steel y Zimmer y Junkie XL en BvS, Whedon y Warner contrataron a ultimísima hora (y casi sin tiempo) a Danny Elfman para que sustituyera a Junkie XL. Elfman compuso en 1989 la música de Batman (y también de Batman Returns) y usó su tema musical en Justice League, además del tema de Superman de John Williams con un toque oscuro. Y realmente esto no funciona, ya que estos Batman y Superman NO son los de las películas originales. El feeling clásico que intentaron conseguir no compensa la sensación de truco tramposo para intentar conectar con el espectador veterano que sigue teniendo esas películas e el altar super heroico. En todo caso, esto no creo que sea problema de Elfman que tampoco contó con tiempo suficiente para escribir una buena partitura.

Y no quiero ni hablar del bigote de Henry Cavill y los millones de dólares que se gastaron en eliminarlo para hacerlo mal, cosa que también ayuda a que sea imposible conectar con casi nada de los que le pasa a Superman en el tramo final.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es de extrañar que las críticas fueran terribles y que los fans salieran decepcionados de este montaje estrenado en 2017 en los cines. Además, que los medios de comunicación airearan todos los problemas de la producción y los reshoots hizo que recordáramos el desastre de Suicide Squad el año anterior, lo que provocó que muchos no nos dejamos engañar como para pagar por verla en el cine. Frente a los más de 300 millones de presupuesto, Justice League acabó recaudando 657 millones en todo el mundo, lo que significó un enorme fracaso comercial.

BvS recaudó 875 millones en todo el mundo, lo que significa que millones de espectadores que sí vieron BvS en el cine decidieron NO ver la siguiente película de Zack Snyder con estos personajes. ¿Eso es un problema de Justice League o la película sufrió también la debacle que significó BvS para los espectadores? Una película puede ser mala pero hacer un taquillazo. Sin embargo, si no ha dejado a los espectadores satisfechos, no volverán a pagar por la secuela. Lo hemos visto en las franquicias de TMNT, Amazing Spiderman o las últimas películas de Transformers de Michael Bay. Lo que quiero decir es que Justice League es mala, pero la gente que NO la vió (yo por ejemplo) tomó la decisión no tanto pensando en esta película sino en lo decepcionantes que fueron MoS y BvS. Lo cual es todo responsabilidad de Snyder, que se cargó a pulso el universo compartido cinematográfico de Warner / DC.

Pero incluso de entre los espectadores que si la vieron, el boca a boca fue terrible y terminó de aniquilar a la película. Justice League recaudó 96 millones de dólares en USA y un total de 285 millones en todo el mundo EN SU FIN DE SEMANA DE ESTRENO. Eso a priori parecen muy buenas cifras, pero supusieron en USA un 44% menos que los 166 millones que recaudó BvS, marcando la primera película del DC que no superó los 100 millones de recaudación. En Estados Unidos y Canadá terminó recaudando tan sólo 229 millones, es decir, casi un 40% del total lo consiguió en el primer fin de semana. Un desastre.

Justice League en una película fallida que realmente es una decepción bajo casi cualquier punto de vista. Whedon lo intentó, pero salvar la película de Snyder era una misión imposible.

Comparto el trailer de la película.

Es la segunda vez que veo Justice League, si puedo evitarlo no volveré a verla una tercera.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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