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Crítica de Flashpoint de Geoff Johns y Andy Kubert (DC Comics – ECC Ediciones)

Tras ver la película de Flash, resulta obligatorio volver a releer Flashpoint, el comic evento de DC Comics de 2011 con guion de Geoff Johns y dibujo de Andy Kubert, entintado de Sandra Hope y color de Alex Sinclair, que sirvió para reiniciar toda la línea editorial.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La vida de Barry Allen ha cambiado. Ya no tiene los poderes de Flash, y su madre, asesinada hace muchos años por Eobard Thawne, sigue viva. Ha conseguido su sueño, pero a cambio, la realidad se ha transformado en un mundo caótico en que Atlantis y Themyscira libran una guerra que está a punto de destruir la Tierra. Y eso no es lo peor. Este mundo carece de Superman, y Batman es muy distinto del héroe que antes defendiera las calles de Gotham City…

Flashpoint fue una miniserie de cinco números publicada en 2011 que resulta autocontenida y satisfactoria en si misma que tiene a Barry Allen de protagonista. Pero también se trata de un evento a lo largo de toda la línea editorial de DC Comics que contó con 17 miniseries de tres números y varios especiales destinados a ampliar la escala de este mundo reiniciado, descubriendo como les ha cambiado la vida a los principales personajes de la editorial.

Geoff Johns es junto a Grant Morrison el gran guionista de DC Comics del siglo XXI. Ayudante de Richard Donner en Hollywood, entró en los comics en 2000 gracias al escritor James Robinson y el editor Mike Carlin. Sus etapas en JSA, Flash y Green Lantern forman parte de la historia de esos personajes y su importancia fue creciendo en DC Comics hasta convertirse en uno de sus principales autores. Aparte de eventos como Infinite Crisis, fue el encargado de devolver a la vida a Hal Jordan (Green Lantern) y a Barry Allen, el Flash original que protagoniza esta historia. Durante el reinicio de los nuevos 52, Johns guionizó Justice League y Aquaman, una etapa que influyó mucho en la exitosa película de James Wan, además de relanzar a Shazam!

Johns fue nombrado director creativo (CCO) de DC Entertainment de 2010 a 2018 y presidente y CCO de 2016 a 2018, además de ser co-fundador de DC Films, la compañía creada para expandir y controlar a los personajes de DC en cine y la televisión, siendo por ejemplo el showrunner y creador de la serie de televisión de Stargirl. Esto provocó que durante unos años estuviera ausente del mundo del comic, al que ha vuelto con fuerza en los últimos años con miniseries como Batman: Three Jokers o El reloj del juicio final. En los últimos tiempos ha creado además su propio universo de personajes de creación propia a partir de Geiger junto al artista Gary Frank.

Andy Kubert es hijo de la leyenda del comic Joe Kubert y un artista super veterano con gran experiencia tanto en Marvel como en DC. Tras licenciarse en The Kubert School fundada por su padre en la que también ha trabajado como profesor, Andy empezó su carrera como rotulista en DC Comics, pasando a dibujar Sgt. Rock y Adam Strange, así como el crossover Batman Versus Predator. Más tarde trabajó para Marvel Comics, trabajando en series como The Uncanny X-Men, Ultimate X-Men y Ultimate Iron Man, Age of Apocalypse entre otros. Regresó a DC en 2005, donde trabajó en historias como Batman: Cacophony, «Whatever Happened to the Caped Crusader?», «Blackest Night», «Flashpoint» y The Dark Knight III: The Master Race. Durante su etapa en Batman, colaboró con el escritor Grant Morrison en la creación del personaje Damian Wayne.

Empezando a comentar el comic, tengo que reconocer que pueden haber pasado casi 10 años desde la última vez que lo leí, al haberlo comprado en su edición de grapas americanas cuando se publicó en 2011. Y es que aunque este comic en si está bien, que provocara el reinicio de los Nuevos 52 que acabó siendo un fiasco para los personajes de DC Comics, provocó que de alguna manera le cogiera un poco de manía a esta historia.

La principal sorpresa y a larga principal diferencia de Flashpoint respecto a la película de Flash es que este comic sigue una estructura muy deudora de la Era de Apocalipsis o House of M, al conocer un mundo diferente al tradicional con cambios muy radicales, con un Barry Allen que es el único que recuerda que el mundo no es como debería ser. La búsqueda de aliados que le ayuden a devolver el continuo espacio tiempo a la normalidad se alternará con la construcción de un mundo roto en el que Wonder Woman y Aquaman están en guerra por el control del planeta y se han apoderado y destruido las islas británicas y Europa, respectivamente, mientras Cyborg intenta reunir a los pocos héroes de este mundo para intentar evitar la aniquilación total.

Dentro de la construcción del mundo de esta realidad alternativa y de las sorpresas cuando conocemos lo que le ha pasado a los diferentes personajes, Flashpoint se construye a partir del misterio de lo que provocó el cambio en el continuo espacio-tiempo, algo que no se conocerá hasta el último número de la colección, donde asistiremos al climax con el combate entre Barry Allen / Flash y su archienemigo Eobard Thawne, Zoom. El giro ya conocido es que no fue Zoom, que asesinó a la madre de Barry Allen, el que provocó la ruptura del continuo espacio-tiempo, sino que fue cosa de Barry al intentar salvarla de Zoom.

La segunda gran sorpresa positiva de Flaspoint es el puntazo alrededor de Batman, que no es Bruce Wayne, sino su padre Thomas. Este Batman asolado por la muerte de su mujer y su hijo es un asesino sanguinario temido por todos que no tiene nada por lo que merezca la pena vivir. Johns plantea de forma brillante que al ser Barry el causante de todo, al romper el continuo los que más se vieron afectados fueron sus amigos más cercanos. De esta forma Bruce Wayne murió, Superman vive atrapado debajo de Metrópolis y no ha visto nunca la luz del día, al ser considerado una amenaza por el gobierno, mientras que Aquaman y Wonder Woman son villanos que buscan dominar el mundo. Curiosamente, como Cyborg, uno de los personajes favoritos de Johns, no era en ese momento un miembro de la Liga de la Justicia, no es víctima de esto y es uno de los grandes héroes de este mundo. Puede decirse que su participación en este comic sirve de preludio de la importancia que Johns dio al personaje en el reinicio de los Nuevos 52, al convertirse ahora si en un miembro de la Liga y uno de sus personajes principales.

Más que Barry, que es un héroe puro que busca deshacer el problema que no recuerda haber causado, el gran personaje de Flashpoint es Thomas Wayne. Su diferencia como Batman respecto a la versión tradicional de Bruce, y como está dispuesto a arriesgarlo todo con tal que su hijo vuelva a la vida, incluso cuando esto significará que él va a desaparecer, es probablemente lo mejor del comic. Flashpoint muestra la habilidad de Johns como escritor, ya que pasan un montón de cosas en cada grapa a lo largo de una historia repleta de sorpresas impactantes, normalmente mientras descubrimos lo que le ha pasado a los héroes de DC, dejándonos además con unos cliffhangers espectaculares al final de cada grapa. Sin tener en cuenta lo que vino después, la verdad es que Flashpoint es un comic super entretenido.

Además de la miniserie principal, en lo referido al evento con sus múltiples miniseries la verdad es que la calidad e interés de las diferentes colecciones es muy variado, para bien y para mal. Leyéndolo todo consigues una buena sensación de lo que era este mundo desolado que es mucho peor que el universo DC tradicional. Al tratarse de un Elseworlds, hay un montón de muertes más o menos impactantes, y aunque mientras lo leíamos mes a mes sabiamos que las cosas volverían a la normalidad, la lectura resultaba bastante satisfactoria.

No he comentado nada del apartado gráfico, y la verdad es que Flashpoint brilla también gracias a su dibujo. Andy Kubert, con la ayuda de Sandra Hope en el entintado y Alex Sinclair en el color, hace un gran trabajo contando la historia de Johns, pero también reimaginando a los héroes de DC en este nuevo mundo. Aunque hay personajes como Cyborg que son iguales y apenas cambian, encontramos numerosos cambios en otros como Shazam!, Wonder Woman, Aquaman o el propio Superman. Su Batman me parece que destaca entre todos los diseños, y luce fantástico.

Creo que Kubert realiza un trabajo espectacular en un comic que precisamente depende en gran medida de los diseños en los personajes y que implica además dibujar a decenas de héroes y villanos. Su narrativa es perfecta y aprovecha las sorpresas y los giros para lucirse, regalando al lector un montón de momentazos visuales. Para Kubert, Flashpoint puede suponer uno de sus trabajos más redondos, y sin duda el que más visibilidad le ha dado de cara al gran público, dado que este comic se ha convertido en un tomo super ventas para DC Comics.

De hecho, si tengo que ponerle un pero a Flashpoint no es tanto al comic en si sino a que el éxito de ventas del tomo haga que para muchos sea la primera lectura con la que han conocido a Flash. Aunque hablo de Wally West, el personaje tuvo etapas increíbles guionizadas por Mark Waid y el propio Johns que son algunos de los mejores comics de pijameo que se han publicado jamás, y es una pena que igual por ser etapas largas, no tengan la notoriedad que se merecen en las librerías y para las editoriales. Al ser un tomo y una historia corta, Flashpoint es el producto perfecto para lectores de Fnac, y es una pena que igual leyendo este comic puedan pensar que Flash no es para tanto. En ese sentido, gran parte de estas historias de realidades alternativas pasa por conocer el universo tradicional, de forma que los cambios en los personajes impactan más. Un lector de Fnac que comentaba antes puede coger este tomo y encontrarse totalmente perdido al no saber quienes son las decenas de personajes que aparecen. Eso también puede resultar problemático para lectores no iniciados.

En todo caso, Flashpoint es un comic super entretenido con un dibujo estelar, no se le puede pedir más a un comic evento de este nivel.

A continuación, voy a entrar en los parecidos y diferencias del comic respecto a la película recién estrenada CON SPOILERS, así que si aún NO la has visto y tienes intención de hacerlo, te recomiendo que dejes de leer aquí. ¡Estás avisado!

ENTRAMOS EN TERRITORIO DE SPOILERS.

Lo primero que me ha llamado la atención son los detalles que la película de Andrés Muschietti coge literales del comic, como son la forma en que Barry intenta recuperar sus poderes ayudado por Batman sentándose en una silla eléctrica al que le cae un rayo. También que la primera descarga no funcione y necesite otra, aunque la ejecución difiera de una obra o otra. A pesar del cambio de Superman por Supergirl, que esté prisionera en una cárcel subterránea y nunca haya recibido la luz del sol es otro elemento sacado directamente del comic que nos da algunos de los momentazos de la película como son el primer combate de Batman y la llegada de Kara / Supergirl.

La película tiene que desechar toda la parte del Elseworlds con Wonder Woman y Aquaman destruyendo el mundo, dado que no hay tiempo ni presupuesto para contar esa historia. Emplear a Zod resulta lógico para plantear una amenaza que pueda provocar el fin del mundo, siendo además lógico que jueguen con la continuidad cinematográfica. Es una pena que Zod no sea más que un personaje de usar y tirar en la película, dado que la historia no va de si el mundo sobrevive sino de volver a la continuidad anterior.

Otro tema es la aparición de Zoom en el comic y su papel de villano durante el climax final del comic. Releyendo el comic te das cuenta que Flashpoint era un comic en continuidad que no necesitaba presentar al villano al ser ya conocido, con el agravante de ser el asesino de la madre de Barry. Eso no pasa en la película, lo que me vuelve al pecado original de Warner de hacer que la primera película de Flash sea este Flashpoint en lugar de haber presentado antes el mundo de Flash con sus villanos. En este contexto, dado que no existe Zoom en la continuidad cinematográfica, tiene sentido la idea de los dos Barrys. Como ya comenté en mi reseña de la película, por un lado esto da protagonismo al Barry adulto quitando la sensación de ser el alivio cómico como en la Justice League. El Barry joven sirve de alivio cómico y provoca que el Barry adulto pierda sus poderes, lo que nos lleva a la potente escena de la silla eléctrica. Pero sobre todo, presenta a un Barry susceptible de convertirse en el Zoom de la historia al buscar cambiar un presente en el que no evitan la muerte de Kara y Bruce ni la victoria de Zod, quedando obsesionado por evitar estas muertes hasta el punto de intentarlo durante décadas hasta convertirse en una versión oscura de Flash. Es una pena el desastre del CGI en todo el climax final, que provocó que estas escenas no tuvieran la fuerza que deberían haber tenido.

Como comentaba ayer, la película tiene buenas ideas que es una pena que la ejecución no fuera todo lo acertada que deberían. Entiendo que en medio de la ola de nostalgia ni se planteara la parte de Thomas Wayne del comic dado que como comentaba para mi es de lo mejor del comic. Pero tengo claro que la posibilidad de tener a Michael Keaton de nuevo como Bruce Wayne era algo demasiado bueno como para no aprovecharlo.

Ahora bien, toda la parte de los cameos de personajes de diferentes realidades es una parte que al menos a mi no me aporta nada y me parece fanservice del malo, una aparición de segundos sin importancia en la historia. Entiendo que la idea de mostrar que todas las películas y series, incluso las que no llegaron a hacerse, existen en su propia realidad está chula, pero la ejecución de estos cameos, entre otros motivos por el desastre del CGI pero no sólo por eso, no me ha funcionado demasiado.

El giro final con George Clooney como Bruce Wayne puede estar chulo para reforzar que la realidad ha sufrido cambios, que era el objetivo del reinicio que iba a dar esta película. Pero aparte de lo chulo que es la sorpresa de Clooney, no tiene sentido que él vaya a ser ahora el Batman de esa realidad. ¿Va a salir en Aquaman 2? No creo. Y creo que genera un problema de continuidad que ya veremos cómo se resuelve en las próximas películas. Si es que se resuelve, porque también puede ser que se obvie y simplemente se presente la nueva continuidad en unas próximas películas ambientadas en otra realidad. Entiendo que ese ya será un problema para James Gunn y los directores que vengan detrás, pero pensaba que las cosas quedarían más satisfactorias de lo que han quedado. 

En todo caso, y volviendo al comic Flashpoint, me ha gustado leerlo después de ver la película, creo que se complementan razonablemente bien, teniendo en cuenta las obligatorias diferencias que se generar al pasar una obra de un medio a otro.

Comparto las primeras páginas del comic:

Flashpoint es un buen evento de DC que ha quedado condicionado en la mente de los lectores al provocar el reinicio de la línea editorial de los Nuevos 52, reinicio que globalmente no salió bien. Pero el comic como entretenimiento autocontenido para lectores que conozcan el universo DC de los comics me parece modélico.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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La industria del comic americano necesita series largas de autores TOP (Reflexiones 15/2023)

Empiezo el mes de junio con un nuevo artículo de opinión sobre algo que llevo pensando desde hace algún tiempo en relación a los problemas de ventas que la industria del comic mainstream viene sufriendo en los últimos meses y años. Y el titular lo resume perfectamente, necesitamos el siguiente The Walking Dead, la siguiente Saga creada por equipos creativos de primer nivel que atraiga lectores de forma regular a las librerías para comprar grapas y/o tomos.

En los últimos días me han pasado varias cosas en relación a mi afición comiquera. En primer lugar, leí Nemesis Reloaded de Mark Millar y Jorge Jiménez, y el final de comic con la sorpresa final me voló la cabeza. El sábado publicaré la reseña completa, pero sólo adelantaré que un giro marca de la casa Millar muestra la punta del iceberg de una inesperada interconexión de todo el universo Millarworld comiquero de cara al comic / evento Big Game, comic que Millar publicará en julio con dibujo del super estrella de Marvel Pepe Larraz. Y reconozco que incluso aunque el protagonista Nemesis no me gusta en absoluto, el hype que me ha producido esta miniserie de cara a Big Game me parece tremendo. De hecho, hace mucho tiempo que nada de Marvel o DC me ha producido esta sensación de anticipación y ganas de leer un nuevo comic.

El hype de Nemesis tuvo una doble derivada, porque además de querer comprar / leer cuanto antes Big Time, me dejó con ganas de releer otros comics del Millarverso como Night Club, Magic Order, etc… como previa y para estar al día con estos personajes antes del evento, dado que es posible que los veamos cruzarse. De forma que Millar consiguió generar retroactivamente ventas de otras colecciones de su universo comiquero. En esto tengo claro que mi faceta de fan de los universos superheroicos ha jugado una factor fundamental, porque si durante años y años compraba 20-25 grapas mensuales de Marvel o DC, ¿Cómo no comprar dos, tres o cuatro miniseries ahora?

Por cierto, hay mucho odio a Millar, pero aparte de punkarradas puntuales, sus comics son siempre blockbusters super entretenidos que cumplen de sobra su objetivo de comic mainstream. Comics que además están siempre estupendamente dibujados, con un nivel artístico superior a la media que encontramos en Marvel o DC.

Junto a esto, el pasado martes la web Panel Syndicate anunció la publicación del nuevo número de Friday de Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente. Como siempre, este séptimo número se ha publicado online en la modalidad de «paga lo que quieras». Y aunque Friday es un comicazo super chulo que sin duda recomiendo, este séptimo número llega 6 meses después de publicarse el sexto número que cerraba el segundo arco. Esto me hizo recordar que cuando dentro de un año y pico salga el último volumen que cierra la serie seré el primero que hará cola para comprarlo en la librería, pero es imposible de leer y comprar en su versión online de Panel Syndicate debido a las larguísimas esperas entre número y número.

Volviendo al tema del artículo, una vez que el COVID ha desaparecido y con él el aumento de ventas que provocaron los confinamientos, desde hace meses las webs americanas publican noticias sobre cierres de librerías especializadas por todos los Estados Unidos y Canadá. De hecho, la cifra sería aún más grande si no fuera porque el auge del manga ha parado el golpe que supone para los libreros las bajadas de ventas en las editoriales mainstream como Marvel y DC.

Que las ventas de Marvel y DC están bajo mínimos es algo que poca gente duda. Empezando por un Tom Brevoort que afirmó hace unas semanas en su blog que Marvel ha cambiado su política editorial, y frente a las series regulares abiertas de toda la vida, ahora Marvel prefiere publicar miniseries sucesivas. La política de Marvel ahora es publicar dos miniseries con dos números uno antes que una serie abierta de 10 números (o más) porque el segundo número uno de la nueva miniserie siempre venderá más que el número 6 de esa misma colección. Asistir además a la cancelación sucesiva de casi todas las colecciones abiertas en cuanto supera los 20 ejemplares (o antes) es otra evidencia clarísima.

Y esto hablando de Marvel que se supone que sigue siendo la editorial número uno en ventas de Estados Unidos, porque si hablamos de DC la cosa es mucho peor en sus comics en continuidad. Fuera de éxitos puntuales como el Batman / Spawn, el universo DC sigue renovándose cada pocos años para intentar levantar las ventas de un universo que parece que interesa cada vez a menos lectores. Incluso reconociendo lo mucho que he disfrutado por ejemplo las últimas colaboraciones de Mark Waid y Dan Mora en Batman y Superman y en el relanzamiento de Shazam!

Esta política de series cortas pensadas para ser recopiladas en tomo no es exclusiva de las dos grandes. Editoriales como AWA están especializadas en publicar series de un único tomo, centrados como están en intentar vender conceptos para cine o televisión. Además, teniendo en cuenta que me da la sensación que los artistas cada vez son menos propensos a «hipotecar» su carrera muchos años en un único comic, la tendencia que parece se está imponiendo es que las series indys cada vez son más cortas. Los últimos comics de Rick Remender Una sed de venganza justificada con André Lima Araujo y Death or Glory con Bengal sólo se han extendido el equivalente de dos tomos, por ejemplo. Da la sensación que puestos a vender los derechos de un comic para una serie o película, realmente da igual si el comic es corto o largo. Por lo tanto, ¿para qué extenderse? Series como Deadly Class con Wes Craig con una duración de 56 números son cada vez más escasas, y es justo la tendencia que creo fundamental que se rompa.

Y precisamente, la mayoría de mis comics favoritos de siempre en el ámbito independiente o de creación propia fueron colecciones de larga o media duración que parecen impensables hoy en día. Aparte de The Walking Dead (193 números) o Invencible (144 números) de Kirkman, Adlard y Ottley, Scaped duró 60 números, Preacher 66 más varios especiales y miniseries, Sandman 75. Y el doble Fábulas, 150. Incluso Locke & Key, cuya primera serie duró 37 números , sería vista como una anomalía en el panorama comiquero actual. Estas series aparte de todo exigían una fidelidad en el lector, obligándonos a ir todos los meses a nuestras librería, y años después de finalizar sus tomos recopilatorios se siguen vendiendo como churros. Ofreciendo una experiencia de construcción de mundos y evolución de los personajes inigualable que los comics actuales de duración corta nunca van a poder igualar.

Hace unos meses publiqué un artículo similar argumentando que el comic americano necesitaba un revulsivo, sobre todo personalizándolo con comics EVENTOS que se sintieran importantes y trajeran público a las librerías. Pensando en qué cosas podría detener la sangría de pérdida de ventas de los comics mainstream en el canal de las librarías especializadas americanas, más que un comic evento puntual de cinco o seis números, lo que de verdad necesita la industria son más series regulares de larga duración que resulten populares. Necesita el nuevo The Walking Dead o el nuevo Saga. De hecho, no necesita una única colección popular, necesita cuantas más posible que atraigan a las librerías a clientes a comprar su dosis regularmente. Clientes que una vez allí a lo mejor piquen otra cosa y ayuden a revitalizar las ventas de todas las editoriales.

Por eso comics estupendos como Friday no sirven, al estar hablando de una serie que publica una grapa cada seis meses, un tomo cada año y medio. De hecho, aún teniendo a autores super populares en España como son Ed Brubaker y Marcos Martín y con dos tomos publicados, esta misma semana hable con un amigo tuitero que no sabía ni que esta serie existía. Necesitamos de comic que mantengan la regularidad y que sean consistentes en su salida, de forma que los lectores tengamos tranquilidad a la hora de saber que antes o después vamos a poder leer.

El problema que tiene la brevedad en las colecciones de Marvel (por ejemplo) es que muchos lectores no se animan a comprar las grapas y prefieren esperarse a comprar los tomos una vez se sepa si el comic es bueno o no. Pero claro, si una colección como Extraño de Jed MacKay y Marcelo Ferreira termina en el número 10 USA, dando inmediatamente comienzo otra «nueva» etapa que te venden que va a ser aún mejor, estoy convencido que hay mucha gente que piensa «¿Para qué empezarla si ya ha terminado y lo siguiente va a ir por otro lado?» Esta es la mentalidad del lector veterano de toda la vida, como es mi caso, que estamos acostumbrados a las historias río de los comics de los años 70 y 80. Pero estoy convencido que no soy un caso único, mucha gente que no compró un comic cuando salió al final no llega a hacerlo debido a la acumulación de oferta que tenemos todos los meses en las librerías. Y en este caso, no es que no compro Extraño porque compro otra cosa en su lugar, al final no compro Extraño y punto.

Justo por esto me parece fundamental que todas las editoriales y autores rompan esa tendencia negativa y autodestructiva. Pensando en Robert Kirkman o Mark Millar, dos autores modélicos es su idea de negocio y su conocimiento de la industria que dirigen Skybound y Millarword, hablamos de empresas super saneadas y rentables que no tienen problemas económicos, deberían atreverse a publicar el próximo Star Wars, la próxima Canción de Hielo y Fuego confirmando desde el comienzo que son grandes historias que se desarrollarán a lo largo de años y que llegarán a su perfecto final en algún momento del futuro, creando un viaje que merezca la pena vivirlo. Millar en su canal de Youtube ha afirmado en varias ocasiones que si consigue fichar a los mejores autores del medio para unos comics que son propiedad de Netflix y por tanto son trabajos de encargo, es porque les paga más que Marvel o DC. Directamente. Y estoy seguro que tras el pelotazo de The Walking Dead, Kirkman también podría hacerlo, aparte que comparta los derechos de la obra con sus colaboradores, por ejemplo Chris Samnee en Fire Power o Lorenzo de Felipe en la inminente Void Rivals, que se estrena este mismo mes de junio en USA.

De hecho, incluso aunque las ventas de grapas fueran flojas, Millarworld o Skybound se deberían comprometer a continuar su publicación dado que todos sabemos que luego con las diferentes recopilaciones en tapa blanda, tapa dura u omnibus estos comics resultan siempre rentables. Y claro, podréis pensar que es muy bonito pedir a otro que arriesgue su dinero en algo que no está funcionando, pero el buen empresario no es el que piensa a corto plazo, sino el que se atreve a poner su mirada en el medio y largo plazo. Recordando el ejemplo de Invencible vemos un comic que sus grapas realmente nunca se vendieron demasiado bien. Sin embargo, 5 años después de terminar, sus tomos siguen vendiéndose de maravilla. Y apuesto que dentro de 10 seguirán habiendo ediciones disponibles para los lectores. Y volviendo a los años de publicación, Invencible fue un comic en el que el boca a boca entre lectores y críticos funcionó durante años, y eran recomendaciones que invitaban a leer la colección desde el principio con los tomos, pero también ofreciendo buenos puntos de entrada a las grapas. Este debería ser el ejemplo a seguir.

Hay una realidad, y es que los comics de éxito se retroalimentan con el paso de los años. Ed Brubaker comenta que las ventas de sus novelas gráficas de la serie Reckless no han dejado de crecer. Pero no es solo que la nueva vende más que la anterior, cosa que sucede, es que junto a la novedad las obras antiguas aumentan sus ventas coincidiendo con los nuevos lanzamientos, al haber lectores que descubren la obra en ese momento. La conexión entre las ventas de la novedad y del fondo editorial funciona si los editores mantienen disponibles los comics para los libreros. Este debería ser el camino, algo lógico, ¿no? Y sin embargo, todos los años descubrimos que ante un estreno por ejemplo de cine, determinados comics clave de ese personaje están agotados y son imposibles de conseguir. El mundo al revés.

Pero no es un tema de personalizar únicamente en los autores, porque es una vergüenza que Marvel o DC realmente no se atrevan a plantear una serie de 50 números aunque no venda inicialmente. No, el decepcionante y soporífero Batman de Tom King o la floja etapa de Snyder y Capullo no cuentan, porque eran comic que SI se vendían al ser Batman. (E incluso así, DC cortó por lo sano a Tom King ante una etapa que se estaba convirtiendo en ilegible). A lo que me refiero es que deberían atreverse a buscar el próximo Starman, el siguiente Miles Morales, pero dando un margen amplio a los autores para que desarrollaran una historia río rica en worldbuilding y relaciones personales que viéramos crecer a lo largo de los meses y años.

En este sentido, la franquicia mutante de Krakoa en los términos en que está planteada no va a formar parte de la solución, porque yo hablo de series abiertas de larga duración pero lo más autocontenidas posible que sean sencillas de seguir para un lector no experto. Sin embargo, aunque como decía yo me acostumbré a comprar múltiples comics de un universo para sentir la interconectividad, la realidad es que Krakoa que se convertido en un saca cuartos con historias mediocres que no terminan o que saltan de serie en serie, haciendo que esta franquicia sea ahora mismo lo menos «reader-friendly» que podemos encontrar en la actualidad comiquera. De hecho, a veces parece que te obligan a leer estos comics con la enciclopedia al lado para recordar quien es tal o cual personaje, o para darte que cuenta que el personaje X no se parece en nada a aquel del que te enamoraste cuando empezaste la afición.

Comentaba que necesitamos el próximo TWD o Saga. Pero justo pensando en Saga nos damos cuenta de la importancia de la PERIODICIDAD, de mantener tu presencia en las librerías. Porque Saga fue un comic superventas durante su publicación, pero tras 3 años y medio de parón para que Fiona Staples recargara las pilas, las ventas no han vuelto a los niveles de 2018. Tras un parón tan grande, los lectores parece que han pasado página, o al menos parece que se van a esperar hasta estar seguros que cuando retomen el comic, este se publicará ahora si hasta su final. Porque el miedo a que una obra quede colgada está super presente en el entretenimiento mainstream. Que se lo digan a los suscriptores de Netflix o a los fans de George R.R. Martin.

Por eso estos comics deben mantener una periodicidad estable que haga que seguir estas colecciones sea una tarea confiable que no va a generar quebraderos de cabeza en el lector. En este sentido, los comics de Kirkman y en general de Image resultan el camino a seguir, publicando un arco completo mensualmente, para dejar un mes o dos de descanso al dibujante que es aprovechado para la publicación del tomo. Es normal que un dibujante no se quiera alargar en exceso en un comic, sobre todo si no genera suficientes ingresos, como parece es el caso en cada vez más comics de creación propia. Pero si la tarifa por página realmente si les sale rentable, estoy convencido que muchos problemas desaparecerían.

Tener un comic como Oblivion Song dibujado en su totalidad por Lorenzo de Felipe, o Gideon Falls por Andrea Sorrentino y Dave Stewart ofrece un plus de personalidad, calidad y consistencia artística al lector que ningún comic de Marvel o DC con cuarenta dibujantes diferentes puede igualar. Este es también el camino en mi opinión. Mientras Marvel transmita que el dibujo es secundario y que da igual si un comic lo dibuja Stuart Immonem o C.F. Villa, más y más lectores irán abandonando sus colecciones cansados de artistas mediocres y nula consistencia en un medio que plantea contar historias mediante imágenes.

El mundo del comic siempre ha sido cíclico. No espero tener razón con esta reflexión, pero si me gustaría pensar que las modas cambiarán y en poco tiempo podamos ver la inversión de la tendencia actual, con unas editoriales planteando historias más ambiciosas no limitadas a la espada de Damocles que son las ventas actuales de las grapas. Seguro que si eso pasa, saldremos todos ganando.

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Crítica de Shazam! 1 de Mark Waid y Dan Mora (DC Comics)

Tras el éxito monumental de Mark Waid y Dan Mora en la colección Batman – Superman, Los mejores del mundo, verles encargándose de relanzar a Shazam era una combinación ganadora cuyo primer número no decepciona. Hoy comento mis impresiones de su estupenda primera grapa recién publicada en USA.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Los mejores creadores del mundo presentan al mortal más poderoso del mundo en una deslumbrante serie en solitario. ¡Dinosaurios del espacio! ¡El Club de la Eternidad! Gusanos homicidas y tigres parlantes. Robots atómicos, mundos alienígenas, científicos locos, maldiciones siniestras y villanos de todo el Universo DC. ¡Bienvenidos a las salvajes aventuras de Billy Batson, cuyo gran alter ego rojo defiende la Tierra de sus amenazas más extrañas y salvajes! ¿Quieres detener a Lex Luthor y al Joker? Llama a Superman y Batman. ¿Crisis internacionales? Llama a Wonder Woman. Pero cuando Garguax, Emperador de la Luna, pone sus ojos en Ciudad Gorila, ¡es entonces cuando gritas Shazam! El equipo favorito de los fans, formado por Mark Waid y Dan Mora (Batman/Superman: Worlds Finest), nos trae la magia.

Mark Waid es una autoridad en el mundo del comic mainstream, habiendo trabajado para ls principales editoriales, Marvel, DC, Fantagraphics, Event, Top Cow, Dynamite y Archie Comics. Su nombre está ligado a The Flash y Kingdom Come en DC, pero también a Capitán América, Los Cuatro Fantásticos y Daredevil para Marvel. Junto a estos trabajos más mainstream, entre 2007 y 2010, Waid fue Editor Jefe y posteriormente Director Creativo de Boom! Studios, donde también publicó sus series de creación propia Irredeemable e Incorruptible. Batman/Superman: Los mejores del mundo supuso su retorno a DC Comics, donde está desarrollando importantes historias, como el evento de inminente publicación Lazarus Planet. Visto lo visto además, Waid parece que ha nacido para escribir las aventuras de Shazam!

Tras sus maravillosos Klaus con Grant Morrison y Once & Future con Kieron Gillen en Boom Studios! el costaricense Dan Mora ha entrado por la puerta grande en DC Comics, primero con Batman – Superman Los mejores del mundo y ahora con esta colección de Shazam!, que nos devuelve la magia y las aventuras más grandes que la vida con la que nos aficionamos a este medio.

Jo, qué pasada ha resultado el primer número de la nueva colección de Shazam! Empezando por Mark Waid, acierta de pleno con esta presentación del personaje. El comic es totalmente «reader-friendly«, se nota que se han esforzado muchísimo para crear un comic que sea atractivo para nuevos lectores, pero también para los lectores veteranos como yo. En esta grapa tienes toda la información necesaria para empatizar con Billy Batson, Shazam! y su familia ampliada, de forma que jamás tienes la sensación de «debería haber leído antes el comic X». Como grapa de presentación me parece modélica.

Un aspecto clave de este nuevo comic es que Waid deja claro que cualquier cosa puede pasar. Al estar ante un ser sobrenatural conectado al mundo de la magia, no hay ninguna idea lo bastante tonta como para que no pueda ser utilizada si así lo estima Waid. De hecho, mientras que en etapas previas se obviaba por ejemplo al tigre Tawny, Waid lo presenta sin el más mínimo problema en estas páginas. Y esto es clave, porque muchas veces notas que un guionista no toca un personaje o temática porque notas que él mismo no se la cree o no sabe qué hacer con ella. No es el caso para nada de Waid, se nota que ha pensado muchísimo Shazam! y tiene claro lo que necesita.

Junto a las locas aventuras de Shazam!, otro motivo de alegría es la gran presentación que hacen Waid Y Mora en Billy Batson, un chaval que se siente del siglo XXI y a la última en la tecnología, una persona decente que ante todo quiere ayudar. Es curioso que por ejemplo en el comic de Jerry Ordway se optaba por hacer un comic ambientado en el pasado, o al menos se trata de una aventura atemporal, como forma de utilizar elementos mágicos que podrían ser considerados «tontos» por algunos lectores acomplejados. Waid y Mora abrazan la locura y nos regalan un comic para todos los públicos en el sentido más amplio y positivo del término.

Y encima, tras una presentación super carismática y super chula, Waid nos plantea un cliffhanger super potente que me dejo con ganas de más, al encontrarnos las acciones de un villano que apuesta por dañar a Shazam! en la parte que más le puede doler, su reputación.

El guion de Shazam! es perfecto, pero lo que de verdad lo eleva a la grandeza es el maravillosos dibujo de Dan Mora. Si sentimos el «sentido de la maravilla» es precisamente gracias a Mora, que nos regala páginas llenas es imaginación y emoción. El positivismo de Shazam! se sale de la escala, y sus personajes tienen una expresividad que también me ha parecido excelente, como podéis ver en las muestras del comic sin diálogos que tenéis a continuación. Tras haber crecido como artista con el Klaus de Grant Morrison, no hay duda que cualquier cosa que dibuje nos va a flipar, sin importar lo loco o absurdo que podría parecer sobre el papel.

Junto a Mora tenemos al colorista Alejandro Sánchez, que se convierte en el complemento perfecto del arte del costarricense. El dibujo de Mora se sale, pero también hay que reconocer que Waid se lo pone en bandeja con su historia, ofreciéndole un montón de elementos para su lucimiento que Mora aprovecha de forma brillante. Pero otra cosa que para mi tiene mucho valor de Mora es que no es un artista pinup-ero, su narrativa me parece una barbaridad, y también ayuda a que la lectura del comic sea un placer y te los fundas en un suspiro.

Si juntamos un personaje necesitado de cariño y sobrado de carisma con un equipo creativo sobresaliente, el resultado tan sólo puede ser exitoso. Shazam! me ha encantado y me ha dejado con ganas de más, no se le puede pedir más a esta nueva serie de DC Comics.

Comparto las primeras páginas del comic:

Estupendo arranque para Shazam. Waid y Mora nos prometen el regreso a la grandeza de un personaje que merece tener una etapa significativa en DC Comics. ¡Qué ganas de leer el segundo número!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Batman & The Joker: The deadly duo de Marc Silvestri (DC Comics)

Ha terminado de publicarse en USA Batman & The Joker: The Deadly Duo, el comic creado por Marc Silvestri dentro del sello Black Label de DC Comics. Es buen momento para analizar sus pros y sus contras.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El Joker hará lo que sea para recuperar a Harley Quinn después de que ésta sea secuestrada por un extraño culpable. ¿Pero quién? Misteriosos monstruos parecidos al Joker acechan las calles de Gotham recogiendo cabezas cortadas. ¿Pero por qué? Jim Gordon ha desaparecido y, tras recibir un paquete con un trozo ensangrentado del comisario de Gotham, Batman sabe que debe estar dispuesto a todo para salvarlo. ¿Pero cómo? Cuando el Joker propone una incómoda alianza con Batman, las respuestas a esas preguntas empiezan a aclararse y sacudirán Gotham City y a la Bat-Familia hasta sus cimientos. Esta historia meticulosamente elaborada del equipo más letal del Caballero Oscuro lleva años gestándose. Sé testigo de una Gotham sombría y descarnada que sólo Marc Silvestri podía ofrecerte, y vive una historia que te dejará sin aliento.

Marc Silvestri (Florida, 1958) es un dibujante, creador y editor de cómics estadounidense, director general de Top Cow Productions e Image Comics. Silvestri comenzó su carrera dibujando para DC Comics y First Comics. Se incorporó a Marvel Comics a mediados de la década de 1980 (ya había trabajado como dibujante invitado para Marvel en 1982, en el número 119 de Master of Kung Fu) y se convirtió en el dibujante de Uncanny X-Men de 1987 a 1990. Posteriormente pasó dos años dibujando el título derivado Lobezno. En 1992, Silvestri se convirtió en uno de los siete artistas originales -junto con Jim Lee, Whilce Portacio, Rob Liefeld, Erik Larsen, Todd McFarlane y Jim Valentino- que formaron Image Comics. La primera colección de Silvestri en Image fue Cyberforce, formando más adelante el sello Top Cow donde se han publicado comics super populares en su momento como The Darkness y Witchblade, así como los comics de creación propia de J. Michael Straczynski Rising Stars y Midnight Nation. Además, Top Cow se hizo con la licencia de Lara Croft, Tomb Raider.

Aunque algunos de los primeros trabajos de Silvestri en el mundo del cómic fueron para DC Comics, en números de House of Mystery, Weird War Tales, etc., a principios de los años ochenta, realmente no ha trabajado prácticamente nada para DC. Una participación en una historia corta de un Batman: Black & White en 1996 era la única colaboración previa de Silvestri con la Batfamilia.

Para esta serie de Batman de siete números editada dentro del sello Black Label de DC Comics Silvestri estuvo trabajando más de dos años. Obviamente no todo el rato, dado que mantiene su trabajo como CEO de Top Cow, pero sí se nota que lo ha dado todo para que esta primera historia suya de Barman con el Joker resultara memorable. Sobre la motivación detrás de esta historia, Silvestri comentó en la nota de prensa promocional que «Batman y el Joker son dos de los personajes más icónicos del mundo y llevan más de 80 años enfrentados. Siempre pensé que sería muy divertido tenerlos en el mismo bando, así que escribí una historia sobre ello. No hace falta decir que pasan cosas».

Leyendo Batman & The Joker: The Deadly Duo, me quedé con la sensación que estamos ante el típico tebeo que sólo su arte justifica más que de sobra la compra y el disfrute. Silvestri cuenta en este comic con la colaboración de Arif Prianto en el color, pero sus tintas son tan detalladas y potentes que el comic se hubiera disfrutado igual o más si se hubiera editado en una edición en blanco y negro.

Creo que se nota que Silvestri lo ha dado todo. Por si acaso este es su único trabajo con Batman, quería que quedara un comic del que sentirse orgulloso y que destacara dentro de la saturada parrilla editorial del Hombre Murciélago, que publica todos los meses un montón de comics protagonizados por él o su Batfamilia. Tras leer la serie en su totalidad, creo que DC tiene un bestseller que dentro de 10 años se seguirá vendiendo como churros.

En este sentido, la flexibilidad que da el sello Black Label como contenedor de historias fuera de continuidad resulta la herramienta perfecta para enganchar a autores de primer nivel que no quieren estar limitado por la continuidad de las grapas normales. Al final, tener a una mega estrella del dibujo dibujando a un personaje mega popular es garantía de éxito económico para DC, es normal que los comic Black Label no dejen de aumentar, sintiéndose a veces casi más importantes que los comics normales. Por cierto, sobre la problemática de Black Label vs DC en continuidad ya escribí hace unas semanas, te invito a que leas también esta reflexión.

El Batman de Silvestri incorpora elementos novedosos sobre todo en el cinturón, pero se siente como una versión atemporal que gustará a todo tipo de lectores, actuales y clásicos. Joker y Harley Quinn también vienen con versiones vintage, algo que se aprecia sobre todo en Harley, que ha sufrido una gran evolución en los últimos años alejada de la sombra del payaso del comic. Dentro de unas elecciones bastante atemporales, me ha sorprendido ver a Batgirl con la versión de 2014 diseñada por Cameron Stewart, Brenden Fletcher y Babs Tarr. Aunque ese traje mola tanto que entiendo que Silvestri haya elegido la mejor versión para cada personaje.

Esta versión de Silvestri creador completo nos ha traído una historia orientada a la acción en la que cada grapa tiene varios momentazos visuales alucinantes. Además, este Batman es el detective que tiene que investigar el misterio de unos seres mejorados genéticamente que muestran rasgos peligrosamente parecidos a los de Joker, además de una fuerza y capacidades regenerativas que les convierten en una amenaza capaz de destruir todo Gotham. De hecho, Silvestri transmite muy bien la sensación de peligro que obliga a Batman a tener que recurrir a Joker para intentar detenerles.

Puesto a ponerle un pero a este comic se me ocurren dos. Por un lado, Silvestri se tiene que parar en varias grapas para soltarnos varias parrafadas explicativas para justificar los avances en la investigación, empezando por la pseudo-ciencia que justifica el avance genético que ha creado a estas criaturas, algo que no encajan demasiado bien con la historia orientada hacia la acción.

El segundo elemento es que el último número con el climax final resulta demasiado apelotonado, pasan demasiadas cosas en muy poco tiempo, y el conjunto se hubiera beneficiado de haber contado con más páginas. El comic construye bien una tensión creciente ante el convencimiento que Joker en algún momento va a acabar traicionando a Batman. Sin embargo, aquí tenemos unos giros sobre giros que resultan un tanto absurdos. Aparte, aunque es algo que ya hemos visto en alguna ocasión, el último giro en el que Joker decide no saber la identidad de Bruce Wayne porque entonces el juego con «SU» Batman acabaría me ha parecido un elemento realmente tonto.

Hechas estas matizaciones a la historia de Silvestri, lo cierto es que The Deadly Duo es un comic super entretenido con un artista en plenitud creativa que domina como nadie el medio y sabe lo que tiene que ofrecer para dar al lector un estupendo entretenimiento. La edición americana de Black Label incluye como extra en cada grapa algunas páginas entintadas de Silvestri sin color, y el nivel de detalle que plantea me parece una locura. Este comic tiene montones de páginas que servirían como posters mega molones con imágenes que te quedarías mirando durante horas.

Pero además, la fluidez narrativa de Silvestri me parece que sigue estando a la altura de sus comics de los 80 de X-Men y Lobezno, consiguiendo contar la historia de forma modélica. Como entretenimiento escapista mainstream me parece una pasada, incluso a pesar del exceso de verborrea que encontramos en algunos momentos. Obviamente Silvestri es mejor artista que escritor, pero globalmente diría que cumple más que bien con el encargo de DC.

Comparto las primeras páginas del comic:

Batman & The Joker: The Deadly Duo es un comic que merece la compra solo por el espectacular apartado artístico de Marc Silvestri y Arif Prianto. Si Silvestri se animara a una continuación sería compra segura.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Wonder Woman: Historia 3 (de 3) de Kelly Sue DeConnick y Nicola Scott (DC Comics – ECC Ediciones)

ECC Ediciones acaba de publicar el tercer y último número de Wonder Woman: Historia, el comic de Kelly Sue DeConnick debtro del sello Black Label de DC Comics destinado a contar el origen de las Amazonas, que en este último número ha contado con dibujo de Nicola Scott y color de Annette Kwok.

PUNTUACIÓN: 8/10

Hace milenios, la reina Hera y las diosas del panteón olímpico se sentían muy decepcionadas con los dioses varones. Y a sus espaldas, pusieron en marcha un plan. Nació una sociedad nueva, una nunca vista en la Tierra que era capaz de cosas maravillosas y también terribles; sin embargo, el secreto de su existencia no duró mucho tiempo. Y cuando una mujer desesperada llamada Hipólita se cruzó en el camino de las amazonas, desencadenó una sucesión de acontecimientos que condujeron a una guerra abierta en el Cielo… ¡y a la creación de la principal defensora de la Tierra!

Kelly Sue DeConnick (Ohio, 1970) es una guionista de cómic estadounidense, editora y traductora de obras manga al inglés. Tras su paso por Marvel donde trabajó entre otras en la serie de Capitana Marvel, ha triunfado en el mundo indy con sus series Bella Muerte con Emma Rios, y Bitch Planet, ambas editadas por Image Comics. Está casada con Matt Fraction, y este trabajo para DC Comics dentro del sello Black Label tiene muchas posibilidades de quedar como uno de los puntos álgidos de su carrera.

Nicola Scott es una dibujante de cómics australiana. Con una trayectoria en teatro y diseño de vestuario, Nicola comenzó su carrera en el mundo del cómic en 2001. Rápidamente se convirtió en una de las favoritas de los fans cuando empezó a trabajar en exclusiva para DC Comics con personajes emblemáticos como Superman, Batman y Wonder Woman, y en equipos como «Birds Of Prey», «Secret Six», «Teen Titans» y el bestseller del New York Times «Earth 2». En 2016 vio la luz su aclamada maxiserie «Black Magick» y «Wonder Woman: Año Uno», ambas en colaboración con el escritor Greg Rucka. También en 2016, Nicola creó el arte para celebrar la Embajada Honoraria de Wonder Woman para Mujeres y Niñas de las Naciones Unidas.

Wonder Woman: Historia termina en el tercer volumen de esta serie Black Label. Tras el monumental trabajo de Phil Jiménez en el primer volumen y el bajón que supuso tener a Gene Ha en el segundo, Nicola Scott nos ofrece el que posiblemente sea el mejor trabajo de su carrera en este tercero, consiguiendo dejarme con la mejor de las sensaciones con este final. Dicho esto, tengo que reconocer que releyendo la miniserie en su conjunto, la realidad es que el pecado original de este comic viene de la decisión de DC de no permitir que Phil Jiménez dibujara toda la miniserie, transformando una obra con vocación de clásico absoluto para dejarlo en un buen comic de la editorial, pero desde luego no algo que recordar y atesorar. Por muchas vueltas que se le quiera dar, que un comic de tres números tenga tres dibujantes diferentes es un error, y me da pena por lo que podría haber sido y no fue.

Una vez he quitado el elefante de la habitación, la verdad es que me ha gustado mucho el dibujo de Nicola Scott, con color de Annette Kwok. El problema que le encontré a Gene Ha es que aparte que la historia de DcConnick no le dio margen para brillar, abandonó su estilo intentando acercarse al arte de Jiménez para que la diferencia fuera la menor posible (dadas las circunstancias). Y el cambio no le sentó nada bien a sus páginas, palideciendo en todo. Sin embargo, Scott si acierta y mimetiza haciendo suyo el estilo preciosista y recargado de Jiménez, creando unas páginas espectaculares que sacan todo el partido a la doble página de tamaño más grande de la edición Black Label. Las imágenes de Scott parecen salidas también de una galería de arte y merecen que nos detengamos en ellas a disfrutarlas.

Wonder Woman: Historia mantiene su estructura de narración mediante el uso de la doble splash-page como unidad a partir de la que se cuenta la historia. Como en números anteriores, el comic arranca con la representación de las diosas griegas Hestia, Artemis, Démeter, Hécate, Afrodita y Atenea, a las que sigue Hera, representada en una página que resume la opulencia, barroquismo y belleza de lo que estamos a punto de ver. Scott hace un trabajo estupendo en todos los aspectos, no sólo en la parte de caracterización, sino también en lo referido al «diseño de producción», presentando telas y texturas de los vestidos que parecen reales, unido a una sobresaliente arquitectura. Por ponerle un pequeñísimo pero, quizá sus imágenes son un poco estáticas y no brillan por su fluidez, pero entiendo que esto conecta de alguna manera con la naturaleza casi mítica que se plantea con esta historia, por lo que realmente no creo que sea un aspecto que reste.

En lo relativo a la historia de Kelly Sue DeConnick, en este último número plantea un climax a la guerra entre los Dioses y las rebeldes Amazonas creadas por las Diosas del panteón griego. Un final redondo hasta cierto punto inevitable, al tratarse de la historia fundacional de las Amazonas que tiene que explicar por qué se encuentran encerradas en la mítica isla de Themyscira a la vez que plantea la conexión con el origen de Diana (Wonder Woman). Creo que DeConnick ha conseguido un final super satisfactorio, hilando perfectamente un tapiz planteado desde la mitología a la que ha añadido gotas de feminismo y sororidad que han servido para unir el conjunto y hacer que el resultado sea estupendo.

Incluso con el pero del baile de dibujantes, creo que Wonder Woman: Historia es un comic notable que se recordará durante bastante tiempo que invita a la relectura mientras disfrutamos del suntuoso y exuberante apartado artístico. Y mira que Scott lo hace bien, pero ¡qué pena que Jiménez no dibujara el comic en su totalidad!

Comparto las primera páginas de este comic:

Wonder Woman: Historia ha sido un comic fantástico que ha conseguido remontar en este tercer volumen, ofreciendo un final super satisfactorio a la historia de las Amazonas gracias a un dibujo bestial.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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