Cuando la cadena FX anunció la producción de una serie protagonizada por Legion, uno de los personajes menos conocidos de los X-Men, me pareció una apuesta bastante arriesgada. Pero cuando ficharon a Noah Hawley, creador de Fargo, para que fuera el creador y showrunner, tuve claro que la serie sería diferente y con personalidad. Y no me equivocaba.
David Haller (Dan Stevens) es un joven diagnosticado de esquizofrenia desde que era un niño que se encuentra recluido en una institución mental. Su rutina en un hospital psiquiátrico cambia con la llegada de una nueva paciente llamada Syd (Rachel Keller), que desencadena el descubrimiento de que las voces y visiones que tiene pueden ser reales.
David Haller es esquizofrénico, pero descubriremos que además es un mutante con poderes mentales. Y quien sabe si hay algo más en las partes más oscuras de su mente.
Además, dado que es un mutante, descubriremos que hay una organización gubernamental que busca controlarle, y un grupo de mutantes que buscarán ayudarle. Pero la serie se ambienta en un mundo totalmente diferente al de las películas de Fox, lo que facilita que no haya ninguna limitación para desarrollar las ideas más locas que nos presentan en los 8 episodios de esta primera temporada.
Legion fue creado por Chris Claremont y Bill Sienkiewicz, en el comic de Los Nuevos Mutantes, perteneciente a la familia de comics de los X-Men de Marvel. En los comics, es el hijo secreto de Charles Xavier y Gabrielle Haller. Tiene poderes mentales de nivel Omega, pero su mente no puede controlarlos y que acaba desarrollando diferentes personalidades para controlar sus poderes.
La serie destaca sobre todo por la forma en que nos presenta los entresijos de la mente de David, con una sobresaliente actuación de Dan Stevens. Sus cambios de registros son continuos y sabe transmitir la fragilidad de su enfermedad. Y me gustó también la química que comparte con Sydney Barret, (Rachel Keller) la novia de David, y con Lenny Busker (Aubrey Plaza), amiga y compañera de David en la institución mental.
Legion es una serie centrada en ofrecer una estética totalmente diferente a cualquier serie actual. Y lo consiguen sin duda. Gracias a la fotografía de Dana Gonzales y de Craig Wrobleski , y la edición de Regis Kimble, Chris A. Peterson y Curtis Thurber, cada fotograma parece pensado para ser expuesto en una galería de arte.
Los problemas mentales han sido también protagonistas en Mr Robot, pero mientras que esta serie opta por una aproximación inspirada en el El club de la lucha, Legion transita por sendas más psicodélicas. Cada giro en la mente de David está perfectamente reflejado, consiguiendo unas escenas sorprendentes.
En lo negativo, este exceso de continente sobre el contenido hace que a pesar de que solo son 8 episodios, la serie avanza a un ritmo lentísimo. El episodio piloto es sobresaliente, pero a partir de ahí, la historia se frena de manera preocupante. Esto puede hacer que mucha gente se quede en el tercer o cuarto episodio, frustrado por que la historia no avance. Pero si consigues pasar de este bajón, el final creo que es bastante satisfactorio. En todo caso, esta no es una serie para todos los publicos, exigiendo un esfuerzo considerable en el espectador.
Como producto televisivo, parece que el 80% de su presupuesto en lo relativo a los efectos especiales se lo han gastado en el episodio piloto. Hay algunos efectos que se notan muy pobres, pero excepto en una escena concreta, saben ofrecer soluciones creativas a las diferentes escenas, y no te queda la sensación de otras series de genero que se las nota baratas y con problemas presupuestarios claros.
Hay cierta sensación de cierre de la historia al final de esta temporada, pero dado que solo estamos ante una parte muy pequeña de la historia de los comics, hay un montón de posibilidades para la segunda temporada, que ya ha sido confirmada.
Comparto el trailer de esta serie, para que sepais que esperar de esta serie.
Legion no ha sido perfecta, pero tiene tanta personalidad que seguro volveré para la segunda temporada. Con la enorme oferta televisiva actual, no creo que haya mejor halago. Si os gusta la televisión diferente y no te importa la narración lenta, esta serie es para ti.
Tras la decepción provocada por Luke Cage, serie de Netflix estrenada el año pasado que no pude terminar de ver de lo mala que era, habían dudas sobre qué esperar de Iron Fist, la última serie inspirada en los héroes urbanos de los comics Marvel antes de la serie / evento The Defenders, que unirá a Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist. ¿Será un fail como Luke Cage o nos sorprenderá positivamente? Lo cierto es que las críticas han sido mayoritariamente negativas, lo que hace que la cosa no pinte bien, pero a pesar de todo empecé a verla con una mentalidad abierta y dispuesto como siempre a intentar pasar un buen rato.
El argumento de Iron Fist gira en torno al retorno de Danny Rand (Finn Jones) a Nueva York tras haber sido dado por muerto hace 15 años tras sufrir un accidente de avión en el Himalaya con su familia. El padre de Danny, Wendell Rand, fundó Rand Industries junto a su amigo Harold Meachum (David Wenham), que también falleció hace años a causa de un cancer. La empresa está ahora dirigida por los hijos de Harold, Ward (Tom Pelphrey) y Joy (Jessica Stroup), que inicialmente no creerán a Danny y pensarán que están siendo objeto de un intento de estafa a costa de su amigo muerto. Obligado a vivir como un mendigo, Danny solo recibirá un poco de compasión por parte de Colleen Wing (Jessica Henwick), una profesora de artes marciales cuyo dojo sufre problemas económicos.
Además, Danny no solo ha vuelto a Nueva York para reconectar con su vida anterior, sino que durante estos años se ha convertido en el Puño de Hierro (Iron Fist), un maestro en las artes marciales que es el defensor de la ciudad mística de K´un-Lun frente a la amenaza de La Mano, que está muy presente en Nueva York, como pudimos ver en la segunda temporada de Daredevil.
Iron Fist cuenta como showrunner a Scott Buck, veterano escritor y productor de series como A dos metros bajo tierra o Roma, y que también dirigió las peores temporadas de Dexter. No estamos por tanto con un director de garantías, aunque quería pensar que Jeph Loeb, la cabeza visible de Marvel Television, podría mantener la serie fiel a los tebeos.
El personaje de Iron Fist fue creado en los años 70 por Roy Thomas y Gil Kane, dos míticos autores de Marvel Comics, debido a la enorme popularidad de las películas de Kung-Fu y buscando repetir el éxito de Shang-Chi, personaje creado por Steve Englehart y Jim Starlin. Además de sumarse a la moda de las artes marciales, el personaje representaba el eterno outsider que no encaja en ningún sitio. Danny sufrió en K´un-Lun el rechazo y el racismo por parte de unos monjes que no le consideraban digno de aprender artes marciales. E incluso tras convertirse en Iron Fist, seguirá visto como un extranjero. Y al volver al mundo occidental, sus conocimientos y modo de vida oriental también le situarán al margen de la sociedad tradicional.
Tras varios años compartiendo serie junto a Luke Cage, con etapas tan recordadas como la de Chris Claremont y John Byrne, el personaje cayó en el olvido comiquero hasta que en 2006 Ed Brubaker, Matt fraction y David Aja firmaron una de las mejores etapas del personaje, resaltando el papel místico del personaje y su conexión con el mundo de K´un-Lun.
Esta serie de Televisión producida por Marvel y Netflix estuvo rodeada de una tramposa polémica durante la producción y rodaje que sinceramente creo que la ha perjudicado bastante, independientemente de la calidad de esta propuesta. Y es que un ruidoso (aunque confío que reducido) número de personas exigieron inicialmente que el protagonista debería ser un actor asiático, y criticaron duramente el casting de Finn Jones (Juego de Tronos) como Danny Rand. Opino que la polémica es tramposa porque el personaje de los comics es un blanco rubio de ojos azules, y el casting de Marvel solo buscaba ofrecer la máxima fidelidad con el personaje de unos comics que estas voces críticas claramente no han leído ni les importa lo más mínimo. Solo buscaban forzar un mal entendido concepto de corrección política y variedad étnica en una serie donde no correspondía. Y es que esas mismas voces que demandan ese cambio de raza no entienden que con su propuesta solo perpetúan el cliché de que los asiáticos sólo sirven como actores de películas de artes marciales.
A pesar de mi comentario anterior, siendo sincero hay que partir de la base que Iron Fist no es una serie demasiado buena y tiene numerosos defectos. Pero creo que globalmente ha sido lo suficientemente entretenida como para haber visto los 13 episodios de esta primera temporada, lo que ya es más de lo que hice con Luke Cage.
Si empiezo por el lado positivo, creo que Finn Jones clava a Danny Rand y sabe trasmitir todo su carisma, que es en parte lo que salva la serie. Danny es una persona perdida que no encaja en ningún sitio y que su misión es demasiado increíble que puede hacer que sea tomado por loco. A pesar lo lo cual, no dudará en hacer lo correcto en todo momento, ya sea en un combate o en el complicado mundo empresarial.
La serie también acierta en centrar la trama en un núcleo reducido de personajes: Danny, Colleen Wing, y los hermanos Ward y Joy Meachum. Colleen es quizá la más floja de los cuatro porque no llegas a creerte que esta menuda actriz pueda patear traseros como lo hace en la serie, y su giro de personaje es un WTF increible. Pero Tom Pelphrey (Ward ) y Jessica Stroup (Joy) realizan unas convincentes actuaciones como hermanos ejecutivos de una gran empresa, el primero atormentado por la enorme sombra de su padre (genialmente interpretado por David Wenham) y la segunda enfrentada a la dicotomía de ser la fría ejecutiva que la empresa necesita y a la vez intenta ser una buena persona. El problema, de nuevo, es un guión que les hace hacer una cosa y casi la contraria en el mismo episodio.
Me gustó y me sorprendió también que Iron Fist huya de la narración mediante flashbacks de la infancia de Danny en K´un-Lun, un recurso narrativo que Arrow ha utilizado hasta la extenuación. La acción transcurre casi por completo en Nueva York en la actualidad, aunque Danny nos cuenta durante los 13 episodios numerosos detalles de su vida anterior. Y aunque no es el tipo de historia que esperaba a priori, si consiguió que me interesara. Además, pasan un montón de cosas en esta temporada que consiguen que no sintiera como en Jessica Jones y Luke Cage que habían episodios enteros de relleno sin interés para la trama principal. En este aspecto, la serie acierta donde Jones y Cage fracasaron estrepitosamente.
La serie además conecta con las otras series del Universo con varios cameos entre los que destaca el de Claire Temple (Rosario Dawson), que nos recuerda que en pocos meses veremos la unión de los cuatro héroes urbanos en Los Defensores.
Y prácticamente aquí termina lo bueno que puedo decir de esta serie.
Y es que Iron Fist tiene unas notables carencias y locuras que voy a comentaros a continuación y que hacen que la serie no sea lo buena que me hubiera gustado.
El principal defecto de Iron Fist son sus mediocres escenas de acción con una horrenda realización, que suponen una enorme decepción. Tras Daredevil, con sus excelentes y brutales coreografías, Iron Fist tenía que aspirar a superar lo visto, y claramente la serie dirigida por Scott Buck naufraga en este aspecto. Leí que Finn Jones solo entrenó artes marciales de forma intensiva tres semanas antes del inicio del rodaje, debido al apretado planning de rodaje televisivo, lo que claramente no es tiempo suficiente para adquirir la fluidez requerida para el papel. No se si para maquillar las carencias de los protagonistas o directamente por una mala dirección y montaje, nunca vemos una buena escena de acción que no se vea lastrada por demasiados cortes. Además, Iron Fist dice ser el guerrero definitivo, pero en la realidad cualquier esbirro del tres al cuarto consigue golpearle, lo que demuestra una evidente contradicción entre lo que nos cuentan y lo que nos muestran. Iron Fist debería ser intocable por su fluidez y habilidad, y es algo que nunca llegamos a ver.
Por otro lado, antes comentaba como positivo que pasan muchas cosas durante la serie que evita que te aburras. Lástima que haya unos saltos de lógica brutales que hacen que piense que los escritores piensan que todo vale para que la trama avance. Además de algunos giros que son completas locuras. Algunos personajes cambian de opinión sin suficiente justificación y cometen errores de principiante que lastran nuestra empatía hacia ellos, o los guionistas les colocan en situaciones lamentables.
Las numerosas ridiculeces y locuras de varios giros del guión sitúan a Iron Fist al mismo nivel que otros productos de entretenimiento de perfil bajo como Arrow o Flash, cuando Daredevil miraba de tu a tu a las mejores series de la parrilla televisiva «seria». Y eso para Netflix no es suficiente. Si Daredevil marcó el standard televisivo para producciones de superhéroes para la pequeña pantalla, sus series son las primeras que deberían intentar mantener el nivel y este Iron Fist no lo consigue, como tampoco lo consiguió Luke Cage.
Además, me sorprendió que la trama se centrara en Nueva York y evitaran claramente mostrar K´un-Lun, cuando es una parte tan importante en la historia de Danny Rand / Iron Fist. Esto mirado por el lado positivo significa que los escritores consiguen hacen interesante a Danny Rand sin mostrar esa parte esencial de su vida. Y abre la posibilidad de una impresionante segunda temporada, que de momento no está confirmada, inspirada en la historia de Brubaker / Fraction que mostró las Ciudades Celestiales y el gran torneo de las artes marciales.
Pero si lo miramos con el vaso medio vacío, se nota que esta elección viene marcada de inicio por restricciones presupuestarias que marcaron el tipo de historia que se podía contar. Y hace que recuerde cuando escuchaba los comentarios de la sobresaliente The Shield creada por Shawn Ryan, en la que comentaban como el motivo del éxito de la serie es que siempre ofrecían la mejor historia posible sin guardarse nada en la recámara. De esta forma, si se les ocurría una historia brutal para el final de temporada, se las apañaban siempre para introducir y adelantar ese argumento a la mitad, lo que les obligaba a esforzarse en todo momento y evitaba que se acomodaran. En este aspecto, sí creo que Iron Fist ha jugado demasiado sobre seguro y se ha quedado en tierra de nadie, no consiguiendo contar la mejor historia posible con el personaje.
La realización es además demasiado televisiva y en lugar de potenciar la historia, la baja el nivel al de cualquier serie del montón, le quita todo elemento que convirtió a Daredevil en especial. Me queda la duda de si el ser la última serie antes de The Defenders, que empezó a rodarse justo a continuación de Iron Fist, haya podido hacer que Marvel Televisión se acomodara pensando que la serie verdaderamente importante a la que asignar la mayoría de recursos era esta última en detrimento de Iron Fist. No hay casi nada destacable en la producción, solo detalles inconexos entre episodios que muestran lo que podría haber sido y no fue.
En resumen, una serie que mejora a Luke Cage, algo que no era tan difícil para empezar, pero que no pasa de un aprobado muy justito que no es suficiente y deja poso de decepción. Comparto a continuación el trailer de la serie, que ha resultado ser mucho mejor que el producto final.
Iron Fist es entretenida pero montonera. Muestra cierta mejora si la compramos con Luke Cage pero no lo suficiente, y deja a las claras que la magia de Netflix se ha desvanecido. ¿Podrán Los Defensores recuperar el prestigio perdido por el canal online? En unos meses saldremos de dudas.
Tras muchos meses de espera, por fin pudimos ver este mes de Enero los 3 nuevos episodios que componen la 4ª temporada de Sherlock, la genial serie de la BBC emitida en España por Netflix, interpretada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, y que ha sido creada y escrita por Steven Moffatt.
Lo primero que creo necesario comentar es que estos episodios han tenido luces y sombras pero globalmente han resultado un buen entretenimiento. Aunque sin duda esta temporada ha sido inferior a las tres precedentes, que os recomendé hace unos meses. También es cierto que el nivel previo era demasiado alto e igualarlo casi una misión imposible. Además que la larga espera entre temporadas ha generado también unas enormes expectativas ante estos episodios que también ha jugado en su contra.
Tras el cliffhanger de la tercera temporada en el que Sherlock era desterrado de Inglaterra justo cuando el aparentemente fallecido Moriarty parece resurgir de la tumba, en esta que posiblemente sea la última temporada de la serie creo que los creadores y escritores han hecho un esfuerzo consciente de romper con todas las expectativas que tuvieramos a priori los espectadores, creando para ello las 3 historias más increíbles y «over-the-top» hasta la fecha.
A pesar del anunciado retorno de Moriarty, los tres episodios van a estar centrados en las familias de John Watson primero, y de Sherlock a continuación, dando una correcta sensación de cierre de la historia, al mismo tiempo que dejan la puerta abierta para que si quisieran, pudieran continuar la serie en un futuro.
Además, veremos en estos tres episodios como las capacidades deductivas de Sherlock realizan hazañas increíbles. Literalmente. Esto hace que nuestro límite entre lo que es razonable o una locura de nivel máximo sea sobrepasado en varios episodios, sobre todo el segundo y el tercero. En función de si sobrepasan tus límites o si decides seguirles el juego, disfrutaras de los episodios o provocarán que desconectes.
Creo que estamos ante los últimos episodios de la serie. Aunque todo el mundo deja la puerta abierta a realizar nuevos episodios, incluidos Martin Freeman y Benedict Cumberbatch, la realidad es que las agendas de ambas estrellas están cada vez más ocupadas, lo que hace que sea casi un milagro que hayan podido rodar esta temporada. Por este motivo, el final de esta temporada da una buena sensación de cierre, frente a las tres anteriores en las que siempre nos dejaban con cliffhangers monumentales.
Globalmente, creo que esta cuarta temporada ha sido la peor de las cuatro, lo que no quiere decir que suspenda, ni mucho menos. Si tuviera que valorar de mejor a peor las cuatro temporadas, diría que el orden sería:
Temporada 2: Sobresaliente, casi Matrícula de Honor.
Temporada 1: Sobresaliente.
Temporada 3: Notable alto.
Temporada 4: Notable bajo.
Comparto con vosotros el trailer de esta cuarta temporada, aunque como casi siempre, casi os recomendaría que no lo vierais:
Creo que hemos visto la última temporada de Sherlock, y globalmente diría que hemos visto una gran serie de televisión, que por su formato de películas de 90 minutos volveremos a visionar (y a disfrutar) una y otra vez.
¡Menuda Superbowl hemos disfrutado este año! La remontada de los Patriots frente a los Falcons se recordará toda la vida, prórroga incluida. Y en lo referido al mundo del entretenimiento, la final de Fútbol Americano es el principal escaparate para anunciar las películas que esperan triunfar en taquilla en los próximos meses, al ser el programa de televisión más visto del año y familias enteras y grupos de amigos se reúnen para verlo juntos.
Voy a compartir hoy los que para mi han sido los trailers más destacados por orden de importancia. No busco un listado exhaustivo, sino solo comentar los que más me han gustado. ¡Vamos a ello!
GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL. 2 (28 de Abril)
¡Showtime!!! Eso es lo que promete la nueva película de Marvel, de nuevo dirigida por James Gunn. La pinta es brutal, y lo mejor es que vamos a poder llegar al estreno sin saber nada de la historia. ¡Mola!!!
STRANGER THINGS TEMPORADA 2 (Netflix, Halloween)
Stranger Things fue una de las mejores series de 2016 y simplemente ver a los niños vestidos de Cazafantasmas ya me ha flipado a nivel máximo. Lo único malo, que el estreno se retrasa del verano a Halloween, por lo que nos quedan 8 meses de espera.
IRON FIST (Netflix / Marvel, Marzo)
Reconozco que este trailer no se estrenó en la Superbowl, sino el día siguiente, pero es demasiado bueno como para no comentarlo. Iron Fist es la nueva serie de Netflix inspirada en un personaje de los comics Marvel.
Y la verdad es que tiene una difícil papeleta, al estrenarse tras el fracaso de Luke Cage (que no he acabado de ver), y que ha mostrado que incluso Marvel puede errar. Por este motivo, una serie correcta no es suficiente ahora mismo. Además, tras Iron Fist llegará The Defenders, la serie / evento que reune a los cuatro héroes urbanos de Marvel, Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage e Iron Fist, y lo mínimo exigible es llegar con un buen sabor de boca y dos personajes con series buenas y dos decepciones.
En todo caso, el trailer pinta bien, y veré seguro la serie cuando se estrene este próximo mes de Marzo, aunque no las tengo todas conmigo.
LOGAN (3 de Marzo)
Todos los trailers de Logan pintan muy bien. Y finalmente se ha confirmado que la película es R, por lo que el nivel de violencia será alto. Pero la película está dirigida por James Mangold, director de Lobezno Inmortal, y los trailers de esa película también pintaban muy bien. Probablemente la vea en el cine, pero me temo que no vaya a estar tan bien como el trailer apunta.
GHOST IN THE SHELL (31 de Marzo)
La nueva película de acción de Scarlett Johanson adapta el manga y posterior anime de Masamune Shirow, y está dirigida por Rupert Sanders. Seguro que no me la pierdo.
BAYWATCH (16 de Junio)
Cada vez que veo un trailer de Baywatch me parto de risa, ante lo que parece una película de humor que no se toma muy en serio a si mismo, ni a los estereotipos creados por la serie de televisión protagonizada por David Hasselhoff y Pamela Anderson en los años 90. No lo hubiera dicho a priori, pero a lo mejor hasta acabo viendo esta película en el cine.
JOHN WICK Capítulo 2 (5 de Mayo)
Con la primera John Wick , estrenada en 2014, me llevé una pequeña decepción debido probablemente ante unas expectativas exageradas. La película interpretada por Keanu Reeves era una entretenida cinta de acción cuyas coreografías no eran tan buenas como mucha gente decía. Lo bueno de John Wick capítulo 2 es que se exactamente lo que voy a ver, esperando lógicamente que mejore la anterior, así que confío en que pasaré un buen rato.
El trailer mola porque empieza imitando a 50 Sombras de Grey, para cambiar en seguida a acción total y violencia in-your-face. Esperemos que las coreografías sean igual de imaginativas que el trailer.
LA CURA DEL BIENESTAR (24 de Marzo)
Buena pinta tiene A Cure for Wellness (La Cura del Bienestar), la nueva cinta de Gore Verbinski protagonizada por Dane DeHaan, Mia Goth y Jason Isaac: una película de terror en la que un joven empleado debe traer de vuelta al CEO de su empresa recluido en un misterioso centro terapéutico. Aunque me recuerda algo a Shutter Island de Dicaprio + Scorsese, visualmente promete. a ver qué tal.
LIFE (Abril)
Peor sensación me da esta película de ciencia-ficción dirigida por Daniel Espinosa e interpretada por Jake Gyllenhaal, Ryan Reynolds y Rebecca Ferguson. Aunque la producción y visualmente pinta bien, hay demasiadas similitudes con el Alien de Ridley Scott, aunque confío que se guarden algún as en la manga y la película entretenga.
GENIUS (National Geographic, Abril)
Por último, la sorpresa de la noche la consiguió este original spot en que Alfred Einstein (interpretado por Geoffrey Rush) toca al violín temas de Lady Gaga, que realizaba el mega esperado Halftime Show. El anuncio es de la serie que National Geographic emitirá en Abril adaptando la biografía de Albert Einstein escrita por Walter Isaacson, Einstein: His Life and Universe. La serie está producida por un equipo de lujo formado por Ron Howard y Brian Grazer, y el propio Howard se encarga de dirigir el primer episodio.
Y hasta aquí llega mi repaso. Hubieron otros trailers como los de Transformers o Piratas del caribe, pero son películas que seguro no veré en el cine. Y otros como el de Fast 8 que ofrecieron más de lo mismo.
La primera temporada de Westworld ha sembrado las semillas de lo que puede convertirse en una de las mejores series de la televisión de los últimos años. Westworld es una serie de ciencia ficción de la HBO basada en la película de Michael Crichton de 1973 y que ha sido creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy.
La cadena HBO siempre ha sido sinónimo de calidad. Pero ante el próximo final de Juego de Tronos y tras sufrir algunos reveses en algunas series estrenadas este año, empezaba a cundir la sensación de que la cadena estaba perdiendo empuje ante el auge de Netflix y otras cadenas. Gracias a Westworld, los fans de la HBO pueden estar tranquilos.
La serie cuenta como productores ejecutivos, además de los mencionados Jonathan Nolan y Lisa Joy, con J.J. Abrams y Bryan Burk. Y mi lado comiquero no puede evitar destacar el hecho que Ed Brubaker, el excelente creador de series como The Fade Out, Velvet o Criminal en Image Comics, ha formado parte del equipo de escritores de esta serie.
Westworld es el nombre de un parque temático ambientado en el Far-West creado en un futuro indeterminado al que va la gente para vivir experiencias únicas y sin limitaciones. En Westworld no hay nada prohibido para los visitantes en lo relativo al sexo o la violencia, y las únicas limitaciones las marca su imaginación.
El parque emplea robots con una increíble programación que hace que sea muy difícil distinguirlos de los seres humanos, a los que se les dota de personalidades a modo de personajes de una película, para que los visitantes humanos puedan embarcarse en diferentes aventuras. Estos robots tienen una directriz principal, no pueden dañar a ninguna persona, y son controlados por un equipo humano dirigido por el creador del parque, el doctor Robert Frost (el gran Anthony Hopkins), que se encargan de reparar a los robots dañados y a retirar a los que funcionen defectuosamente.
El conflicto surgirá cuando el ayudante del doctor Ford, el doctor Bernard Lowe (Jeffrey Wright), jefe de la División de Programación de Westworld, empiece a detectar que algunos robots están mostrando signos de una consciencia superior a la marcada por su programación. ¿Es un mal funcionamiento o el comienzo de algo mayor?
El gran acierto de esta serie respecto a la película original es la forma en que le dan la vuelta completamente al concepto creado por Michael Crichton.
En la película de los años setenta los visitantes del parque (que por cierto tenía 3 zonas, Roma clásica, Edad Media y Far-West), tienen que sufrir a unos robots asesinos descontrolados encarnados por Yul Brynner, que hace una perfecta interpretación de un Terminator una década antes de que se estrenara el clásico de James Cameron. Por tanto, los buenos son los humanos que intentan escapar del parque y los malos son los robots, no hay matices ni dudas a este respecto.
En la serie de televisión nada es tan sencillo. De hecho, hay un intento muy claro de situar a los robots como los «buenos» que son explotados, masacrados y violados continuamente por los visitantes humanos, y tienen que repetir esta tortura una y otra vez debido a la programación del doctor Ford. Aunque quizá las cosas no sean tan claras como podriamos pensar en un primer momento.
La serie triunfa gracias al excelente reparto, que hacen creíbles a todos los personajes, en especial a los robots, y que consiguen que te preocupen más por ellos que por los «malvados» humanos.
Evan Rachel Wood es Dolores Abernathy, la típica hija del granjero que empieza a recordar elementos de una vida que no entiende.
James Marsden es Teddy Flood, un pistolero de oscuro pasado que está enamorado de Dolores, pero que nunca consigue acabar con ella porque tiene una misión que cumplir.
Thandie Newton es Maeve Millay, la inteligente señora del burdel del pueblo, que empezará a sentir que algo no va bien en su mundo.
Rodrigo Santoro como Héctor Escato, un forajido líder de una banda que planea robar la caja fuerte del burdel del pueblo.
Por el lado de los humanos, Anthony Hopkins lo borda como el doctor Ford. Cada frase suya, cada mirada y movimiento corporal te hipnotiza, incluso cuando tiene que recitar numerosos diálogos expositivos que nos permitan conocer los detalles del parque. Y sus misterios y sus planes ocultos son solo suyos.
Muy buena también la actuación de Jeffey Wright como el doctor Bernard Lowe, la mano derecha de Ford. Aunque lleva años trabajando con él, está empezando a ver situaciones que no comprende y que le hacen cuestionarse su lealtad.
Sidse Babett Knudsen es Theresa Cullen, la jefa de operaciones de Westworld que intenta que los intereses de los dueños y accionistas del parque estén seguros y no sean amenazados por las locas ideas de Ford. Un papel muy interesante, ya que pone de relieve la existencia de una lucha de poder y por el control del parque.
Luke Hemsworth es Ashley Stubbs, el jefe de la seguridad de Westworld, encargado de controlar que las interacciones entre los humanos y los robots sea totalmente segura, y encargado de retirar los robots defectuosos.
En la parte de los visitantes al parque, tenemos a Ben Barnes como Logan, un huésped veterano que es un mujeriego y hedonista y que vuelve al parque a acompañar a su futuro cuñado William (Jimmi Simpson) en su primera visita al parque. William caerá prendado de la belleza de Dolores y la acompañará en una búsqueda sin un objetivo claro.
Y por supuesto, el gran Ed Harris interpreta al misterioso Hombre de Negro, un sádico huesped que ha visitado el parque en innumerables ocasiones y que busca el Laberinto, el corazón del parque, para descubrir los misterios que allí se ocultan.
Westworld es una serie compleja que hace preguntas que hemos visto recientemente en películas como Ex Machina. ¿Qué es lo que nos convierte en seres humanos? Si los humanos aprendemos de nuestras vivencias y estas marcan nuestra personalidad, ¿no podría ser igual para los seres mecánicos?
Además, la forma como los visitantes tratan (y maltratan) a los robots sirve también de metáfora del estado actual de nuestra sociedad, obsesionada por el sexo y la violencia, con unos ciudadanos cada vez más alejados unos de otros, marcados por un individualismo que solo piensa en si mismo y en sus deseos.
Además, hay muchos misterios que irán saliendo a la luz a medida que avance la serie que nos harán replantearnos todo lo que hasta ese momento nos habían contado. En ese aspecto, esta primera temporada está planteada como una serie de misterio que hay que descubrir. Y aunque muchas tramas si quedan abiertas al final de la temporada, sí hay una correcta sensación de cierre de un capítulo de la historia.
Técnicamente, la serie es impecable. La fotografía, efectos especiales, edición, etc… están perfectamente integrados y son un elemento más al servicio de la historia. Se nota que la HBO ha puesto toda la carne en el asador para que Westworld se convierta en la serie franquicia de la cadena, porque el feeling es 100% cinematográfico.
Destaco también el tema principal de la serie compuesto por Ramin Djawadi, que creo que se convertirá en un himno televisivo como el de Juego de Tronos. Una canción pegadiza pero que trasmite un feeling desasosegador y casi perturbado, como de que algo no funciona bien a pesar de su perfección técnica, que es como quizá deben sentirse los seres robóticos dentro del parque.
Quizá el mayor problema de la serie es que requiere del espectador de cierta paciencia en los primeros episodios. Además de presentar el mundo de Westworld y sus personajes, humanos y robots, deja intuir que hay varios misterios ocultos, pero sin llegar a centrarse en ninguno de ellos en concreto. Por eso, tras ver los primeros 4-5 episodios puede crearse cierta sensación para el espectador de no tener muy claro qué nos están contando o hacia donde se dirige la serie. Aunque esto se remedia sin duda en la segunda mitad de la serie.
Otra gran duda es el propio concepto de la serie. Los múltiples personajes y tramas hacen que la narración sea muy compleja y exigente para el espectador, con misterios dentro de enigmas y personajes a los que conocemos en diferentes momentos temporales. Esto hizo que el estreno de la serie se retrasó en varias ocasiones para ajustar y rehacer todo el storyline, de forma que todas las piezas encajaran satisfactoriamente.
La segunda temporada no se estrenará hasta 2018 para que Nolan y Joy tengan tiempo suficiente para escribir todos los episodios antes del inicio de la fase de rodaje. Esto contrasta con el sistema habitual de escritura para televisión, mediante el cual el Showrunner tiene la idea completa de la serie, lo que pasa en cada capítulo y hacia donde dirige, pero cada episodio se va escribiendo y rodando sobre la marcha, lo que permite que la historia pueda moverse a terrenos que a lo mejor no estaban inicialmente previstos. Esto no es posible en Westworld por motivos obvios.
Además, previo al estreno de la serie, leí una entrevista a Nolan en la que decía que la historia estaba planteada para que abarcara 4 ó 5 temporadas. Hay muchas opciones de expandir el mundo de Westorld, sin ir más lejos con la posibilidad de otros parques como en la película de Crichton, pero ¿el despertar de la consciencia robótica no podría contarse en menos episodios? ¿Sabrán mantener nuestra atención durante tanto tiempo? O tal vez la caída por el agujero de conejo abrirá paso a un nuevo statu-quo que ni imaginamos a estas alturas de la historia.
Comparto a continuación el trailer de esta serie, aunque, como siempre, casi te sugeriría que no lo vieras para que la serie te sorprenda.
La primera temporada de Westworld ha terminado con un cliffhanger monumental que nos ha dejado con muchas ganas de más. La serie es perfecta para los amantes a la ciencia-ficción y a las historias de intriga y misterios ocultos, pero también para todos aquellos que sigan una serie de televisión por los personajes y su evolución. Sin duda, una serie totalmente recomendable.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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