Este mes ha llegado el último número de Invincible, la excelente serie de Robertk Kirkman creada junto a Cory Walker, y que durante años ha sido dibujada por Ryan Ottley con colores de Nathan Fairbairn. La serie, editada por Image Comics en los Estados Unidos ha finalizado en su número 144 y creo que es un buen momento para recordarla y recomendarla.
PUNTUACIÓN: 9/10
Mark Grayson es el superhéroe adolescente Invencible. Era un estudiante de último año de secundaria con un trabajo normal a tiempo parcial y una vida normal, excepto que su padre Nolan es el superhéroe Omni-Man, el superhéroe más poderoso del planeta. A la edad de 17 años, Mark comienza a mostrar superpoderes, que provienen de que su padre es miembro de la raza Viltrumite, quien, según Nolan, es pionero de la galaxia en una misión de benevolencia e iluminación. Como Invincible, Mark comienza a trabajar como un superhéroe, con su padre actuando como su mentor, y conociendo a otros héroes. Mark trabaja ocasionalmente con un equipo de superhéroes llamado Teen Team, compuesto por Robot, Rex Plode, Dupli-Kate y Atom Eve.
15 años han pasado desde el comienzo de esta serie. Robert Kirkman es en la actualidad uno de los autores más importante en el mundo del comic gracias a su excelente The Walking Dead. Pero en 2003 no era más que un autor más que buscaba poder vivir de su sueño de trabajar en el mundo del comic.
Invincible fue su primera gran propuesta, un comic que buscaba transmitir el feeling fresco de los primeros comics de Spider-Man en un momento en que eso no podía encontrarse en los comics Marvel. Y para eso tenemos un tebeo que coge elementos del Hombre-Araña mezclados con Superman, para conseguir un tebeo que siempre ha transmitido originalidad y carisma.
La principal habilidad de Kirkman como escritor es que nunca aburre. En sus comics pasan siempre muchas cosas y a partir de una mezcla de elementos conocidos, rompe siempre con lo que se espera que debe ser un tebeo de superhéroes, de forma que ya en el primer año de la serie destruyó el status-quo y rompió con lo establecido, entrando en un terreno inexplorado que hemos seguido hasta su perfecto y satisfactorio final en 2018.
Otro tema a destacar es su perfecto apartado artístico. Cory Walker, el artista original, pecó en los primeros números de un dibujo muy simple que denotaba que estábamos ante un autor novel. Sin embargo a partir de que Walker abandonó la serie y fue sustituido por Ryan Ottley, la serie dió un salto de calidad espectacular. Ottley tiene un dibujo limpio y es un perfecto narrador. Además, no se asusta ante las sangrientas escenas de acción que Kirkman prepara para él, otro de los elementos que separan esta serie de otros comics convencionales.
144 números. El número justo para sus autores, y el momento justo para dejar la serie en su momento más alto. También en esto Kirkman, Ottley y Walker han roto los convencionalismos del mundo del comic, en los que se espera que los superhéroes se publiquen mes tras mes sin un final a la vista. Invincible ha terminado, y me alegro de haber podido acompañarle durante todos estos años. Sin duda, el mejor tebeo de super-héroes de la galaxia.
Thor: Ragnarok, dirigida por el neozelandés Taika Waititi, es una comedia de aventuras con superhéroes. La nueva película de Marvel Studios confirma que mientras ofrezcan a los espectadores conceptos frescos y diferentes, el tan manido concepto de «agotamiento» del género no se hará realidad. Incluso aunque no acierten con algunas de las elecciones creativas de esta película.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
El argumento, según filmaffinity nos cuenta como Thor está preso al otro lado del universo sin su poderoso martillo Mjolnir y se enfrenta a una carrera contra el tiempo. Su objetivo es volver a Asgard y parar el Ragnarok porque significaría la destrucción de su planeta natal y el fin de la civilización Asgardiana a manos de una todopoderosa y nueva amenaza, la implacable Hela. Pero, primero deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores que lo enfrentará a su aliado y compañero en los Vengadores, ¡el Increíble Hulk!
La película es superdivertida y espectacular. Son 130 minutos que pasan en un suspiro y te mantiene con una sonrisa durante el visionado y al salir del cine. Esa es su mayor virtud y lo que hace que se diferencie de las otras películas de los estudios Marvel que no apuestan tan claramente por la comedia. Pero es también su principal problema, ya que el hecho que la comedia sea el hilo conductor de la tercera película del Dios del Trueno crea sensaciones anticlimáticas que comentaré más adelante.
Thor: Ragnarok está excelentemente interpretado por todo el reparto. Destaca por supuesto un excelente Chris Hemsworth al que la comedia le sienta de maravilla, como ya vimos en el remake de Ghostbusters o sus sketchs en el Saturday Night Life. Junto a él, su química con Loki (Tom Hiddleston) vuelve a funcionar a las mil maravillas. Loki vuelve a ser el Dios del Engaño en su máxima expresión, y esta tercera película de Thor sirve para dar una satisfactoria conclusión a sus desencuentros familiares.
Mark Ruffalo se sale también como Hulk / Bruce Banner, y comparte unos momentos super divertidos con Thor, por no hablar del espectacular combate en la arena de Sakaar cuyo desarrollo consigue sorprender al espectador. Además destacaría a Tessa Thompson como Valquiria, una Asgardiana caída en desgracia que sobrevive como caza-recompensas. La química de estos cuatro personajes es clarísima y se nota desde el primer fotograma que comparten.
Cate Blanchett como Hela, la Diosa de la Muerte, es una de las villanas más carismáticas que hemos visto hasta el momento en una película Marvel, y vuelve a poner de manifiesto como uno de los grandes motivos que explican el éxito de sus películas son unos casting perfectos.
Otros personajes con papeles más pequeños, aunque importantes son Jeff Goldblum como el Grandmaster, el señor de Sakaar donde se realiza el Combate de los Campeones, Odin (Anthony Hopkins), Heimdall (Idris Elba) o Skurge (Karl Urban), servidor de Hela y que rememora en pantalla uno de los grandes momentos del mítico comic de Walter Simonson.
Hablando de los comics, Thor: Ragnarok se inspira en dos comics míticos de Marvel, tres en realidad. Por un lado, la etapa sobresaliente de Simonson que acabo de comentar, en la que Thor y sus aliados deben enfrentarse al Ragnarok, el crepúsculo de los DIoses Nórdicos, que llegará con la llegada de Surtur, Señor del fuego de Muspelheim.
Por otro lado, tenemos «Planet Hulk», una de las etapas más celebradas del Gigante Esmeralda del siglo XXI, realizada por el guionista Greg Pak y el dibujante Carlo Pagulayan, en la que Hulk es desterrado de la Tierra por sus amigos superhéroes, acabando por accidente en el mundo guerrero de Sakaar, donde deberá luchar en un coliseo de gladiadores para conseguir su libertad.
Estas son las dos grandes influencias de la película, a la que añadiría una tercera menos importante, que es Contest of Champions, la primera miniserie editada por Marvel en 1982 obra de Mark Gruenwald y dibujo de John Romita, Jr. y Bob Layton, en la que Grandmaster reunía a un grupo de heroes para que lucharan en una competición con el destino de la Tierra en la balanza.
Christopher Yost, Craig Kyle y Eric Pearson escriben un más que correcto guión en el que no solo consiguen unir todos estos elementos, sino que cierran el cliffhanger con el que terminó Thor: El Mundo Oscuro, la segunda película del Dios delTrueno. Las situaciones son lógicas y hay un montón de giros y sorpresas, pero todas están justificadas a partir de unos personajes que son reconocibles en todo momento. En mi opinión, el guión es super correcto con un final inesperado que lo cambia el statu-wuo del personaje y su mundo. En este sentido, se nota que Yost escribió , además de muchos comics Marvel con Craig Kyle, el guión de El Mundo Oscuro, y conoce perfectamente a estos personajes.
Marvel fichó al director Taika Waititi por su capacidad por crear situaciones poco convencionales con un toque humorístico, habiéndose creado un cierto nombre en el circuito independiente con películas como Lo que hacemos en las sombras o Hunt for the Wilderpeople. Precisamente, ese toque personal y carismático era lo que buscaba el estudio para insuflar un soplo de aire fresco a la franquicia de Thor, que no ha disfrutado del éxito de Iron Man o el Capitán América. Las dos películas previas de Thor a mi me gustan bastantes, aunque reconozco que no eran ni mucho menos perfectas.
Con estos antecedentes, el giro hacia la comedia no creo que sorprenda a nadie. El problema llega con el alcance del humor, que en muchos casos creo que nace de improvisaciones durante el rodaje y no tanto del guión escrito. Thor: Ragnarok es ante todo una comedia con toques de acción.
Lo cierto es que la acción es espectacular, colorida y está perfectamente rodada, gracias sin duda al buen trabajo del director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe. El diseño de producción se inspira claramente en el arte de Jack Kirby, lo que hace que los fans del «Rey» estemos encantados. Las coreografías de acción están muy bien rodadas y en todo momento entiendes lo que está pasando, evitando el efecto mareante de la cámara al hombro tan de moda. Una acción muy bien rodada aunque dosificada a lo largo del metraje, al tener únicamente cuatro escenas de acción en toda la película.
Y todo este envoltorio viene acompañado con una estupenda banda sonora de Mark Mothersbaugh, en la que destaca el uso de sintetizadores ochenteros y la canción Inmigrant song de Led Zeppelin, que produce un subidón de adrenalina cuando suena.
El problema llega cuando no hay posibilidad de que el drama consiga impactar al espectador, ya que todas las escenas están adornadas con gags sin fin que al final rompen el ritmo dramático. Sobre el humor, tengo que reconocer que en la sala donde vi la película, el 99% de los gags funcionaron y el público se partía de risa. El caso es que yo no me reí tanto, pero entendí que sobre todo al principio era importante marcar el tono de lo que ibamos a ver. Pero este ritmo de gags tan seguidos acabó no siendo un tema puntual sino algo seguido durante todo el metraje. Y globalmente, se me hace raro ver a Thor siendo el hazmerreir en varios momentos, aún cuando hay algunos gags antológicos.
Debido a esto, aunque Thor: Ragnarok me ha gustado bastante, al mismo tiempo me ha decepcionado un poco. Si la comparamos con otras películas Marvel recientes, Ragnarok sale claramente perdiendo. Capitán América: Civil War y Guardianes de la Galaxia Vol. 2 me parecen películas muchísimo mas redondas.
Civil War consigue unir con acierto dos historias de los comics, la propia Civil War y la conclusión del arco de Winter Soldier. En Ragnarok, lamentablemente la parte de Hela / Ragnarok se me queda algo coja en comparación a Planet Hulk, que es la que realmente cobra casi todo el protagonismo. Es una pena que el carisma de Cate Blanchett queda en parte desaprovechado por sus pocos minutos en escena.
Y si la comparamos con Guardianes de la Galaxia Vol. 2, la película de James Gunn tiene también mucho humor, pero combinado con unos momentos de personajes emocionantes que aún después de verla varias veces consigue sacarme alguna lagrimita, gracias a un final perfecto a todos los niveles. Thor Ragnarok consigue divertir, eso es indudable, pero no emocionar. Y creo que esto es así porque falla la ejecución de Waititi, o porque no era lo que estaba buscando para comenzar, que también puede ser.
En todo caso, aunque no acierte en todo, Thor: Ragnarok es una película muy divertida y con personalidad. Y estamos ante la 17ª película de Marvel, un estudio que no solo no muestra síntomas de agotamiento, sino que consigue que pensemos que los super-héroes gozan de muy buena salud en el plano audiovisual. Si alguien nos cuenta hace 10 años que Marvel iba a producir todas estas películas con éxito (para mi solo Iron Man 2 suspendería), hubiera pensado que estaba loco. Y si a esto contamos que que las próximas películas de Marvel tengo claro que van a triunfar también, Black Panther en Febrero de 2018 y Vengadores: Infinity War en Mayo, nos queda cuerda para rato.
Y por si fuera poco, Marvel evita spoilearnos en sus trailers ninguna de las numerosas sorpresas y giros de la película, ni tampoco su sorprendente final que como suele pasar en las películas Marvel, lo cambia todo. Aquí teneis el trailer, que seguro os hará flipar como a mi cuando lo vi por primera vez:
Thor: Ragnarok es una película super divertida en el buen sentido que creo que va a encantar al espectador «normal», pero cuyo excesivo humor igual no encaja con los fans más veteranos del personaje. Pero que yo recomiendo que veais en pantalla si quereis pasar un buen rato.
Más de dos años después, por fin hemos podido disfrutar del segundo volumen de Jupiter´s Legacy, la notable serie Mark Millar y Frank Quitely. Y la verdad es que aunque visualmente es una pasada, la historia acaba resultando un poco más de lo mismo, repitiendo algunos patrones habituales en la obra de Mark Millar.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Mark Millar planeaba Jupiter´s Legacy como su gran epopeya de super-héroes. El primer tomo fue sorprendente y action-packed, contando el que parecía el final de una saga de héroes que protegieron el planeta desde finales de los años 30.
En este segundo tomo, Chloe Sampson, su pareja Hutch y su hijo Jason buscarán enfrentarse a Brandon, el hermano de Chloe y Presidente de los Estados Unidos, y su tío Walter, que controlan a todos los super-héroes del pais. Para ello, tendrán que reunir a su propio ejército, aunque sea reuniendo a los pocos supervillanos que aún no han sido detenidos.
Mark Millar es un tío muy listo. Sabe reunirse con los mejores dibujantes para sus series, y Frank Quitely sin duda lo es. Sin embargo, el artista escocés es cada vez más lento. Por eso Millar publicó tras el primer volumen de Legacy la serie de 12 números Jupiter´s Circle, en la que contaba el pasado de los primeros superhéroes, que en Legacy ya eran adultos. Aunque esta serie me gustó bastante, al final era un «aperitivo» que servía para que Quitely tuviera más tiempo para dibujar este segundo arco. A pesar de ello, han pasado más de 2 años desde que se publicó el primer volumen de Legacy, y este segundo volumen es una historia contada en 5 números, por los 6 de la primera. Quitely tiene muchas virtudes, pero la velocidad no es una de ellas.
Y lo cierto es que aunque globalmente el tebeo me ha gustado, toda esta espera juega totalmente en su contra, ya que crea una expectativas desproporcionadas que lógicamente el tebeo no consigue superar.
Entiendo que no todo es achacable a Quitely, ya que Millar es un hombre cada vez más ocupado, y ha publicado en este tiempo series como Empress con Stuart Immonem, Starlight con Goran Parlov, o Chrononauts con Sean Murphy. Y este mes se publica en España Reborn, junto a Greg Capullo, que espero poder comprar y leer muy pronto. No es solo «problema» de Quitely, sino del propio planning de escritura que Millar.
Hablando de Millar, la historia de este segundo volumen la calificaría solo de correcta. Ofrece un montón de momentos para que Quitely se luzca, pero sin llegar a sorprender como en otras obras suyas. Su narración como siempre se caracteriza con un menos-es-más, en el que el diálogo es mínimo y va directo al grano, sin dejar un segundo de respiro. A pesar de todo, consigue algunos buenos momentos, como la reunión de Hutch con su padre George Hutchence / Skyfox, en el pasado un héroe junto a Sheldon Sampson, pero que se convirtió en supervillano en las páginas de Jupiter´s Circle. Sin embargo, globalmente el haber tenido que esperar más de dos años para leer esta historia te deja cara de «pues tampoco es para tanto». Y lamentablemente tenemos razón.
Comparto algunas páginas de acción en las que Quitely demuestra toda su habilidad narrativa, sus impresionantes composiciones de página y toda su fuerza.
Aunque este segundo volumen cierra una parte de la historia, Millar ya anuncia el tercer volumen «Jupiter´s Requiem», en el que probablemente expliquen el porqué Sheldon Sampson y su familia recibieron sus poderes en primer lugar. Lamentablemente, este volumen no saldrá hasta 2019, así que ya podemos armarnos de paciencia.
Jupiter´s Legacy Vol. 2 me ha gustado y me ha parecido muy entretenido. Creo que es una lectura que gustará a todos los fans de los superhéroes. Pero sigo sin explicarme cómo es posible que tarden más de dos años entre un volumen y otro.
Netflix ha estrenado The Defenders, serie-evento que une a los personajes de los comics Marvel Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage e Iron Fist. Y lamento decir que su visionado me ha provocado más sombras que luces.
PUNTUACIÓN: 4.5/10
Esta serie de 8 episodios culmina el acuerdo alcanzado a finales de 2013 entre Marvel y Netflix para desarrollar un universo compartido para los héroes urbanos de la editorial que trasladara a la televisión el exitoso concepto que Los Vengadores llegaron a cine: Primero se presenta a los personajes en sus propias series, para acabar reuniéndoles en esta serie conjunta.
Los comienzos no pudieron ser más esperanzadores, ya que Daredevil tuvo un sobresaliente estreno en su primera temporada, que se estrenó en Abril de 2015, y cuya calidad marca para mi el standard que toda serie basada en personajes de comic debería alcanzar. En esta temporada Matthew Murdock (Charlie Cox) tuvo que enfrentarse a Kingping (Vincent d´Onofrio).
A Daredevil le siguió Jessica Jones, correcta serie estrenada en Noviembre de 2015 en la que el carisma de los dos protagonistas interpretados por Krysten Ritter y David Tennant consiguieron tapar las numerosas carencias de la serie.
La segunda temporada de Daredevil se estrenó en Marzo de 2016, con menos de un año de diferencia respecto a la primera. En esta temporada vimos la presentación de Punisher (Jon Bernthal) y Elektra (Elodie Yung), teniendo que enfrentarse los protagonistas a La Mano. Aunque para mi fue una serie notable, pero no llega al nivel de la primera.
Los problemas llegaron con Luke Cage (Mike Colter). El personaje fue presentado en la serie de Jessica Jones y estrenó serie en Septiembre de 2016. Pero fue tan mala, lenta y aburrida que no pude acabar de verla. Esto es lo peor que le puede pasar a una serie de Televisión, especialmente si hablamos de Netflix, que al estrenar todos los episodios a la vez te evita tener que esperar una semana entre capítulos y te permite verlos en «binge-watching» o maratones ¿Qué estaba pasando? ¿Fue solo un fallo inesperado y puntual o indicaba el comienzo de una tendencia negativa?
Lamentablemente, la tendencia se confirmó con Iron Fist (Danny Rand, interpretado por Finn Jones). Estrenada en Marzo de este año, al menos sí pude acabar de verla, pero entra directamente en la categoría de series «entretenidas pero malas», poniéndose al nivel de series menores como Arrow o Flash.
Tras estas luces y sombras, se ha estrenado Defenders este mes de Agosto. Y su obligación era demostrar que Netflix podía mantener el nivel de calidad de Daredevil. De lo contrario, agotaría el poco crédito que le quedaba a la cadena.
Y lo cierto es que Defenders ha sido una decepción y la confirmación que las series de Marvel / Netflix se han convertido en productos de una calidad bastante mediocre. La serie ha contado como showrunner a Marco Ramirez y Doug Petrie, que ya se habían encargado de la segunda temporada de Daredevil, y tiene a La Mano como enemiga, organización que en esta serie está dirigida por Alexandra (la siempre excelente Sigourney Weaver).
Si empiezo por lo bueno de Defenders, esta serie continúa y en muchos casos cierra diferentes argumentos presentados en las series de los cuatro personajes, en especial las de Daredevil e Iron Fist, que fueron los que se habían enfrentado directamente a La Mano. En Defenders conoceremos el origen de La Mano y su conexión con Kun K´un, y como esta organización fue fundada por cinco inmortales que son sus dedos: Alexandra, Madame Gao (presentada en Daredevil), Bakuto (visto en Iron Fist), Sowande y Murakami de Japón. Esto explica una de las muchas locuras que vimos en Iron Fist, al ver dos facciones de La Mano peleando por el control de la organización.
Me ha gustado también la interacción de los personajes y la forma en que llegan a conocerse. Los cuatro héroes no llegan a reunirse hasta el tercer episodio, de forma que la serie empieza con cada personaje por separado continuando donde habían quedado al final de sus series. En el segundo episodio veremos los primeros encuentros de Matthew Murdock y Jessica Jones por un lado, y Danny Rand y Luke Cage por el otro, de forma que la unión acaba siendo totalmente orgánica, Finalmente, los héroes descubrirán que las pistas que cada uno estaba siguiendo al final llevaban a la misma fuente: La Mano.
El cuarto episodio creo que es sin duda el mejor de la serie. Tras la reunión inicial de los héroes, estos empezarán a conocerse y descubrirán que aunque son personas muy diferentes y aparentemente sin nada en común, tienen que aparcar sus diferencias para unirse contra una amenaza que planea destruir la ciudad de Nueva York. Un episodio en el que el carisma de los personajes sobresale por encima de lo demás.
Es una pena que aquí acabe lo bueno. Los cuatro primeros episodios me gustaron bastante, pero la segunda mitad acaba siendo un despropósito que destroza todo lo bueno visto hasta ese momento. Este ha sido un problema que ya vimos en Jessica Jones o Iron Fist, en las que su buen comienzo quedó empeñado en la parte final, y en Defenders pasa esto elevado a la décima potencia.
Creo que hay un grave problema derivado de la propia producción de estas series de televisión pensadas como productos de una industria que tiene que encadenar un producto tras otro. De esta forma, no se si Marvel se fundió en los primeros episodios casi todo el presupuesto de Netflix y luego se tuvieron que apañar para terminar la serie como fuera. O si el tema tiene que ver con los días disponibles de rodaje. Y si a lo mejor se vieron con el agua al cuello y con la necesidad determinar como fuera sin importar el resultado final.
En este aspecto, descubro asombrado como las escenas de acción de los primeros episodios fueron diseñadas por el coordinador de escenas de acción de Daredevil, mientras que el climax final fue realizado por el coordinador de… Agentes de Shield. Un despropósito. Que solo se explica si las ajustadas fechas de rodaje impidieron al mismo equipo hacer todo el trabajo. Y no es que las escenas de acción iniciales fueran excelentes, más bien son sólo correctas, pero es que los episodios 7 y 8 son probablemente los peores de una serie Netflix hasta la fecha. Y al final, sea por un motivo o por otro, lo que queda son unas coreografías penosas contra unos villanos random sin personalidad ni sensación de amenaza que provocan el sonrojo a cualquier aficionado a las pelis de acción y artes marciales.
The Defenders no es solo una serie. Se suponía, o así nos lo habían vendido, que la reunión de los cuatro héroes iba a ser un EVENTO televisivo. Y decepciona a todos los niveles.
Pero no es solo el aspecto visual lo único malo. El guión me pareció muy flojo y hasta casi vago, como si no se esforzaran lo suficiente en pensar la mejor historia y la mejor forma de contarla. Uno de los principales errores es La Mano, que acaba siendo una organización mediocre y sin interés. No es solo que ya hubiera sido derrotada anteriormente por Daredevil e Iron Fist por separado, es que su plan no tiene demasiado sentido ni está demasiado bien explicado.
Sigourney Weaver hace un gran trabajo interpretando a Alexandra, la líder de La Mano. Ella comentó que no quería hacer el papel de una típica villana, así que Alexandra es una inmortal que teme estar viviendo sus últimos días y que muestra grandes dosis de debilidad. Esto me resultó interesante y diferente, y consiguió mi total atención en todas las escenas en las que aparece. Sin embargo, al final el personaje está totalmente desaprovechado por las decisiones narrativas que toma la serie.
En el lado de los héroes, el carisma de Daredevil (Charlie Cox) en mi opinión hace que sea el mejor personaje de los cuatro. Además, su historia con Elektra tiene un papel central en Defenders, de forma que creo que tiene posiblemente las mejores apariciones. Por orden de importancia, diría que Jessica Jones (Krysten Ritter) es la segunda en importancia. Su personalidad y mala leche la hacen imprescindible, y su evolución resulta lógica. Me gustó también los momentos juntos de Luke Cage e Iron Fist, plantando las semillas de lo que fue el comic de «Héroes de Alquiler» de Chris Claremont y John Byrne entre otros. Lástima que Mike Colter (Cage) me parezca un actor muy limitado y que el papel que los Showrunners han preparado para Danny Rand (Finn Jones) le convierta en un personaje ridículo que toma unas decisiones más que cuestionables.
Aunque los actores cumplen, cada uno a su nivel, el guión les hace repetir secuencias y diálogos que expliquen sus motivaciones como si los espectadores fuéramos tontos y necesitáramos que nos muestren algo cuatro veces para pillarlo. Y unido a esto, el papel de los personajes secundarios en también es muy pobre, quedándose en muchos momentos como minutos de la basura (usando terminología de basket) para rellenar los episodios. Es una pena el uso que se hace en esta serie de «Foggy» Nelson, Karen Page, Claire Temple, Trish Walker o Misty Knight. Los únicos con cierta importancia son Colleen Wing, novia de Danny Rand, y Stick (Scott Glenn), maestro de Matt y Elektra.
Y hablando de Elektra y el resto de villanos de La Mano. Se criticó mucho la actuación de Elodie Yung en la segunda temporada de Daredevil. Yo creo que no lo hizo tan mal, y tampoco en Defenders. El problema no es su actuación sino lo que el guión la hace hacer. En los primeros episodios en los que acaba de ser resucitada, trasmite correctamente su confusión ante su falta de recuerdos de su vida pasada a la vez que continúa siendo un temible enemigo. Pero a partir del giro de la segunda mitad, todo lo que hace es una locura total. Además, no puedo destacar a ningún dedo de La Mano, su papel está limitado al de carne de cañón sin interés ni sensación de peligro. Si de algo ha servido The Defenders es para convertir a una organización temible en los comics en unos payasos patéticos. Por perder, pierden hasta sus típicos trajes ninjas que vimos en Daredevil T.2. El motivo de este cambio no se explica, pero la historia pierde un elemento icónico que podía dar mayor entidad a los villanos.
Las temporadas de Netflix son de trece temporadas, y excepto en Daredevil, en el resto de series queda la sensación de que el guión se ha alargado en exceso y que con un par de episodios menos el resultado hubiera sido mejor. Defenders tiene solo 8 episodios, lo que a priori era una decisión acertada. Sin embargo, tras verlos, de nuevo da la sensación de que le sobra el 25% de su metraje, con un montón de diálogos repetidos que no van a ningún lado y escenas de acción sin consecuencias ni tensión que solo buscan rellenar minutos.
Comparto el trailer de esta serie, que pintaba bien y ha acabado siendo un despropósito:
The Defenders ha sido una decepción total. Hasta ahora cada estreno de Netflix lo esperaba con muchas ganas. Pero eso se acabó. Antes de final de año se estrena Punisher, y le daré una oportunidad, igual que a la tercera temporada de Daredevil, prevista para 2018. Pero no creo que vea las segundas temporadas de Jessica Jones, Luke Cage o Iron Fist, que también fueron confirmadas por la cadena. Igual que tampoco he visto Arrow, Lucifer, Gotham y tantas otras series que no merecen el tiempo que perdería en su visionado. Lamentablemente, las series de Netflix están ahora a ese nivel.
Hoy quiero recomendar un excelente comic que no puedes encontrar en las tiendas: La serie online Blackhand Ironhead del autor español David López, publicado en la web Panel Syndicate bajo el modo de «Paga lo que quieras».
PUNTUACIÓN: 8/10
David López nació en Las Palmas de Gran Canaria, y actualmente reside en Zaragoza. Lleva 15 años trabajando en la industria americana, destacando su Fallen Angel con Peter David para DC Comics, y más recientemente el primer arco de Lobezna para Marvel con el guionista Tom Taylor.
Aunque su labor profesional en los USA ha sido siempre como dibujante, su inquietud como autor completo y sus ganas de poder realizar un trabajo suyo al 100% le hizo embarcarse en esta aventura online en la web de Brian K. Vaughan y Marcos Martín.
¿De qué va Blackhand Ironhead?
En este comic vamos a conocer a Alexia. Ella quiere ser la mejor heroína del mundo pero tiene dos problemas. Su padre, Titan, YA ES el más grande superhéroe del mundo. Y ya no hay trabajo para un superhéroe, su padre se encargó de convertir el mundo en una sociedad perfecta sin conflictos entre seres superpoderosos.
Por suerte o por desgracia para ella, la aparición de la villana Ironhead va a poner patas arriba todo su mundo. El foco del comic es la relación de estos dos personajes antagónicos que sigue los patrones de las típicas buddy-movies americanas.
Pero Blackhand Ironhead no es solo eso, ya que en este mundo post-moderno hay un misterio que resolver, y estamos disfrutando de un montón de giros super chulos y muchos momentos de humor en esta historia que, en palabras de López, «es una comedia sobre la familia que aunque tiene super-héroes, no es sobre super-héroes». Un matiz importante que se explica a medida que empiezas a leer la serie.
David López me gustaba mucho como dibujante, pero creo que me gusta aún más como autor completo. Su dibujo es excelente, y la construcción de este mundo me ha encantado. Alexia es idealista e inocente, mientras que Amy es cínica y negativa. Dos opuestos que se verán irremediablemente atraidos. Además no solo ellas, todos los personajes trasmiten carisma y personalidades muy marcadas y reconocibles.
La historia está publicada en formato apaisado porque está pensada para ser leída en tablets. López saca todo el partido a las posibilidades de la página, consiguiendo una excelente fluidez narrativa unido a unas viñetas que resaltan por sus detalles y la expresividad de los personajes.
El único pero que le pondría al dibujo es el entintado, que en algunas páginas crea unas líneas demasiado gruesas que hacen que la página no luzca lo chula que debería. Pero es un pero muy, muy pequeño.
Como guionista también está realizando un gran trabajo en los dos números publicados hasta la fecha. En estos números han habido varios giros que marcan la historia que molan mucho. No se si van a ir por ahí los tiros, pero la historia me recordó elementos de Invencible de Kirkman y de Powers de Bendis, aunque con un tomo mucho más ligero gracias a un humor muy bien dosificado que funciona a la perfección.
La serie está prevista con una duración de 5 números, y se está beneficiando de las ventajas de ser publicada online a través de Panel Syndicate. Esto hace que el primer número cuente con el doble de páginas que el segundo, de forma que López no está limitado narrativamente por las obligaciones «estructurales» del comic impreso (20-22 páginas por numero).
Normalmente espero a recomendar una serie cuando esté completa, pero en este caso que querido hacer una excepción porque creo que el trabajo de David López es excelente y merece todo el apoyo posible. Sobre todo porque en la web Panel Syndicate, puedes leer y descargarte este comic sin pagar ni un €uro, al publicarse bajo la modalidad de «paga lo que quieras». Aunque como dicen los americanos, me gusta poner mi cartera donde pongo mis opiniones.
El primer número se estrenó el 25 de Abril y el segundo a primero de Julio, pero no pude leerlos hasta ahora aprovechando las vacaciones. Espero que durante el mes de Septiembre u Octubre podamos leer y disfrutar del tercer número, de forma que tengamos el último número a primeros de 2018.
Comparto a continuación dos páginas más del primer número, que muestran la calidad del dibujo de López, y la expresividad de sus personajes.
Blackhand Ironhead es una serie excelente que merece toda la atención posible, y que os recomiendo totalmente.
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