El ritmo de publicación de Marvel / Panini es frenético, y este mes de enero asistimos al penúltimo capítulo del evento V.X.E. El día del juicio de Kieron Gillen, Valerio Schiti y Marte Gracia protagonizado por Vengadores, Patrulla X y Eternos.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
En el primer episodio de este número doble, el reloj avanza inexorablemente hasta la medianoche. Todavía no es demasiado tarde. En el segundo episodio, el reloj sigue avanzando… y ya es demasiado tarde.
Este tercer número de evento es una grapa doble que contiene AXE: Judgment Day 4 y 5 USA.
V.X.E. El día del juicio mantiene en su tercera entrega española las claves vistas en números anteriores, para bien y para mal. En lo positivo, lo mejor del comic es que tiene un dibujo excelente de Valerio Schiti con color de Marte Gracia. Esto ya lo he comentado desde el primer número, y si de Schiti ya sabiamos que era bueno, ahora se confirma como un extraordinario dibujante de eventos, sabiendo capturar en una imagen los momentos más icónicos, emocionantes y espectaculares de cada situación. Si a eso le sumamos el color de Gracia que añade un feeling blockbuster perfecto para esta historia en la que el destino del mundo está en juego. O está siendo sujeta a juicio, que sería la descripción más adecuada.
Incluso reconociendo que no conecto con muchas de las cosas que plantea Gillen, hay que reconocerle que ha intentado unir acción más grande que la vida con momentos de personajes e incluso el punto de vista del hombre de la calle, gracias a los 6 humanos a los que llevamos siguiendo desde el inicio de la historia, que espero que tengan algún tipo de importancia en la resolución de la historia. Por ejemplo, las páginas en las que el Celestial Progenitor somete a juicio a diferentes personas, algo que vemos a razón de una viñeta por persona, me parece un momento super interesante y muy bien resuelto.
Sin embargo, la sensación que estamos ante un enorme What if? ampliado ha cobrado fuerza tras leer este comic. Por un lado, por la gran cantidad de muertes de personajes de primer nivel de Marvel, sumado a una destrucción a escala planetaria que va a tener que ser corregido devolviéndolo todo a la normalidad el mes que viene, ya veremos de qué manera.
Es cierto que los comics Marvel son un entretenimiento escapista en el que más importante que el final es el camino recorrido por los personajes y los lectores durante los meses de historia. Y me parece bien que Marvel haga eventos rápidos que no se eternicen, pero en las ediciones USA las grapas se publican quincenalmente, ofreciendo unos potentes cliffhangers en cada número que dejan al lector con ganas de más y con la incertidumbre ante el destino de los personajes. Incertidumbre que se mantiene las dos semanas que tarda en aparecer el siguiente número. Sin embargo, cuando llegamos a la edición española, llevo ¿años? comentando que me parece errónea la decisión de Panini de publicar estos eventos con grapas dobles en lugar de dos grapas quincenales, precisamente porque nos roban una parte fundamental de la experiencia lectora del pijameo, que es el cliffhanger.
De este forma, la guerra entre Eternos y Patrulla X que se mostraba en el primer número USA y de Panini cambió radicalmente en el segundo número de Panini (con los números 2-3 USA) en la que la guerra se resolvía de alguna manera con la creación del Progenitor, con el giro de comprobar que el Celestial iba a someter a la humanidad a juicio y si el resultado salía negativo, la humanidad perecería. En este tercer número de Panini (4-5 USA) asistimos al juicio de la humanidad ¡en el que somos declarados culpables! Esto supone el segundo giro de la historia, convirtiendo el evento en la lucha de todos los héroes unidos para intentar evitarlo. Sin embargo, con la edición de Panini el excelente cliffhanger del número 4 USA pierde toda su fuerza, y en general todo se está publicando con demasiada velocidad y sin dejar un espacio entre números que realmente beneficiaría a la historia.
El final del número 5 USA que cierra la grapa de Panini ofrece un momento super potente visualmente, al descubrir que los mutantes han resucitado a Steve Rogers para que lidere el contraataque contra el Celestial Progenitor. Que los mutantes resuciten humanos es algo que se pensaba que no era posible, empezando porque ¿de donde han conseguido un back-up de su memoria, o muestras de ADN, para poder hacerlo? Pero aparte de este detalle que entiendo Gillen tendrá que explicar el mes que viene, tenemos el ridículo de ver que Rogers sale del capullo de resurrección con su escudo, creando una imagen potente visualmente que es sin embargo realmente tonta.
Y como eso al final es todo. Porque si sabes de antemano que todo va a volver a la normalidad como es inevitable que pase, nada de lo que muestran por muy bien dibujado que esté tiene impacto emocional porque sabes que no va a tener recorrido ni repercusión. El tema de las resurrecciones mutante es uno de los peores pecados originales de la etapa de Krakoa, algo que se ha demostrado como una muy mala idea que afecta a todo lo que nos han contado en estos más de dos años de historias. Pensar que de alguna manera ya no son los mutantes sino que cualquiera puede ser resucitado como vemos con Steve Rogers (de nuevo, con la locura de la falta de back-ups mentales o muestras de ADN) puede llevar los comics Marvel a una situación de irrelevancia total. De hecho, se me ocurre que a lo mejor una forma que Gillen podría tener para resolver la historia es que los mutantes usen esta habilidad ampliada por el poder del Progenitor para resucitar a toda la humanidad y volver todo a la normalidad. Por cierto, puestos a especular, sería genial que este acto quemara a los 5 mutantes que lo realizan e hiciera imposible nuevas resurrecciones, lo que solucionaría este problema. Aunque estaría bien que esto sucediera, no creo que suceda así, siendo lo más probable que sean los Eternos los que se sacrifiquen por la humanidad para volver las cosas a la normalidad previa. O igual es otra cosa, vete tú a saber.
Hay buenos momentos en estos dos grapas USA como por ejemplo el sacrificio de Magneto. pero comentaba el mes pasado sobre el segundo número de la edición de Panini, todo en este El día del fuego transmite una sensación de estar antes unos bellísimos fuegos artificiales que esconden una historia sin chispa, lo cual me parece una pena.
Comparto las primeras páginas de este comic:
El día del juicio se aproxima al final y dentro de su factor de entretenimiento y de estar excelentemente dibujado, no dejo de quedarme con la sensación de What if? ampliado ante la certeza que todo volverá a la normalidad el mes que viene.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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La actual etapa de Donny Cates en Thor se toma un respiro con una historia en dos partes que nos trae la aparición estelar de Veneno, a cargo del español Salvador Larroca en el dibujo, con color de Edgar Delgado, y la ayuda de Al Ewing en el guion.
PUNTUACIÓN: 5/10
Donny Cates vuelve a escribir una aventura con Veneno, acompañado del artista invitado Salvador Larroca. En esta agrupación de reyes, Thor, rey de Asgard, y Eddie Brock, el Rey de Negro, deben dejar de lado sus diferencias si quieren salvar lo que más aman: La Tierra. Cómo impactarán en Asgard los acontecimientos actuales de la serie del Protector Letal?
Estos dos comics se corresponden con Thor v6, 27-28 USA, y han sido publicados en España en noviembre de 2022 y este mes de enero, con un mes de descanso entre ambos.
Donny Cates no está bien. Aunque no se sabe exactamente qué le pasa, los retrasos en cascada en todos sus comics y el hecho contado por él de haber estado ingresado hace años por algo grave hace que me preocupe por su estado de salud, y le desee que se mejore y pueda volver pronto a estar a tope. En el caso de Thor tenemos una historia en dos partes con la aparición estelar de Veneno, Veneno de Asgard, que cuenta con argumento de Cates y Al Ewing, con Ewing realizando el guion completo.
Y la verdad es que me ha sorprendido para bien. Ya he comentado antes que me encanta la actual etapa de Ewing, Ram V y Bryan Hitch en Veneno. De hecho, una de las señas de identidad de esta etapa es la complejidad de una historia desarrollada por el continuo especio-tiempo, con la sensación de tener Ewing y V la historia perfectamente planteada desde el inicio hasta su inevitable final. Ewing ha encontrado la forma de conectar su Veneno con Thor, planteando unos sucesos que conectarán con esta historia que no veremos en su colección hasta dentro de unos meses, en el nº 17 de Veneno, jugando con la idea de los viajes en el tiempo y como hechos futuros afectan al presente de otros personajes. Esto la verdad es que me ha gustado mucho, la verdad. Además del hecho de la incertidumbre que hay mientras lees el comic sobre qué versión de Veneno estamos viendo.
Por la parte de Thor, tenía la sensación que estábamos ante una historia fill-in, pero nada más lejos de la realidad. Tras el decepcionante cruce con Hulk, el retorno a la narración normal ofrece una aventura cuyas repercusiones van a ser muy importantes para Asgard, para nada es un relleno sin importancia. En este sentido, Cates y Ewing muestran un gran conocimiento de la historia del Dios del Trueno al utilizar a un personaje de segunda fila como Darkoth como villano de esta historia, un demonio que apenas tuvo un par de pariciones previas que es recuperado para esta historia. Al estar super metida en el arco de Cates, Thor Odinson sigue siendo un protagonista desagradable, resaltando una vez más el pecado original de esta etapa de Thor, que es comprobar que Cates no ha sabido pillarle el toque al personaje. Dicho esto, tengo que decir que la historia de estas grapas están bien, desde luego mucho mejor que el cruce Bandera de Guerra que cruzó a Thor con Hulk.
En el lado del dibujo, nunca me ha gustado el cambiante estilo de Salvador Larroca. Y en el momento en que se olvidó de dibujar y se dedicó a copiar con el photoshop fotogramas de películas o cualquier cosa que se le pasara por delante, el desastre fue aún mayor. Y es un caso curioso digno de estudio, porque al menos el Larroca de su primera época sabía narrar y presentaba imágenes que tenían cierta fluidez en la página. El Larroca actual de photoshop presenta viñetas deslavazadas con poca o ninguna conexión con las demás mostrando una nula fluidez narrativa.
En estos dos números de Thor con color de Edgar Delgado se une el hecho que Larroca dibuja a los personajes de forma desagradable, por ejemplo con las enormes narices que añade a Thor, Loki y los demás. Está claro que es un aspecto totalmente subjetivo, pero su estilo actual me gusta aún menos que su obra del siglo XX. En este sentido, es interesante que la sensación de copiar imágenes reales de photoshop entrega un comic que no invita a ser leído, al no entender que los comics NO son el mundo real, y por tanto optar por el foto-realismo crea imágenes que no funcionan.
El dibujo debe contar de forma atractiva la historia de los personajes, y en el caso de Larroca, la verdad es que no lo consigue. De hecho, es más un lastre que otra cosa, lo peor que le puedo decir a un artista mainstream. Qué pena.
Comparto las primeras páginas del número 27:
Thor no se encuentra en buen momento. Aparte de la situación personal de Cates, el comic no acaba de cuajar con su planteamiento de un Thor Odinson super antipático, cosa que Ewing no consigue mitigar en esta historia.
PUNTUACIÓN: 5/10
Y tras este número, tenemos dos meses de parón por los problemas de periodicidad que está sufriendo la serie. En abril vuelve Nic Klein, con lo que la cosa sin duda mejorará, con una historia con guion de Torunn Gronbekk en sustitución de Cates, «El legado de Thanos». A ver qué tal está!
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Termina el primer arco de la nueva etapa de El Castigador de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta, con color de Dave Stewart, por lo que es un buen momento para analizar esta colección que está publicando Panini.
PUNTUACIÓN: 8/10
¿El final de la guerra de El Castigador? Nacido de la tragedia. Dedicado a la guerra. Imparable en su rabia. Como El Castigador, Frank Castle se ha convertido en el asesino más consumado que el mundo haya visto jamás. Ahora es el momento de que se enfrente a su verdadero destino. ¿Qué impactante secreto del pasado de Frank lo convencerá de tomar las riendas del clan de asesinos más notorio del Universo Marvel? Y una vez que Frank se convierta en el señor de La Mano, ¿significará también el fin de El Castigador? Una exploración épica del pasado, oscuro y violento, y el futuro inevitable de uno de los personajes más icónicos de Marvel.
Jason Aaron ya tuvo la oportunidad de realizar una estupenda etapa de 24 números de Punisher junto a Steve Dillon dentro del sello Max para adultos. El único problema de ese comic planteado para mostrar versiones MAX de personajes del Universo Marvel como Kingpin, Bullseye o Elektra fue que vino justo después de la histórica etapa de Garth Ennis, que es de largo la mejor versión del personaje que se ha hecho jamás. Que Marvel haya confiado de nuevo en Aaron y que hayan anunciado que este volumen va a tener una duración de trece números indica que el escritor de Alabama tenía una última historia interesante que contar con Frank Castle, que todo indica que va a dar un vuelco al personaje de cara al futuro. Una historia violenta e impactante con un principio que hemos descubierto en este primera mitad y un final claro que espero sea satisfactorio.
Una vez leído este primer arco, la verdad es que estoy super dentro en la historia. Aaron coge una idea que no es nueva para revolucionar el origen de Frank Castle, ya que Ennis ya planteó en su versión MAX que Frank tenía la oscuridad en su interior mucho antes que su familia fuera asesinada, antes incluso de ir a Vietnam. De hecho, en la propia versión de Aaron del Punisher Max él también incidía en esta idea, hasta el punto que Bullseye descubre que el pecado de Castle es que justo antes que los mafiosos mataran a su mujer y a sus hijos él planteó a su mujer el divorcio porque quería volver al frente, el único lugar donde era feliz (o al menos, estaba en paz con su naturaleza violenta). Esto que no es nuevo en las versiones MAX del personaje creo que nunca se había contado de esta manera dentro de continuidad del Universo Marvel, lo que puede chocarle a algunos lectores. Sin embargo, a mi la verdad es que me ha encantado y se siente 100% Punisher.
La idea central de la historia en el presente sobre que Frank Castle se convierta en el Puño de la Bestia de La Mano, su asesino definitivo, suena a priori bastante rara. Pero esto permite a Aaron colocar al Castigador en una situación novedosa que resulta super interesante. Castle utiliza los recursos de La Mano para masacrar criminales y La Mano obtiene a su asesino definitivo que esperar poder manipular con el control que mantienen gracias a su esposa María resucitada. De momento, todo me encaja bastante bien, y añadir a Ares, Dios de la Guerra, como enemigo de La Mano, es la guinda del pastel. El combate de ambos del sexto número y la confirmación que Ares consideraba a Castle una de sus más brillantes creaciones, algo negado por él al conocer la verdad que Castle ya era Castigador mucho antes de ir a Vietnam, suponen un interesante conflicto ideológico además del propiamente físico.
Otro elemento super positivo que destacar de estos comics de Castigador es el estupendo ritmo que Aaron imprime a este comic, ofreciendo una estupenda lectura mes a mes repleta de sorpresas impactantes, ya sea en el presente o en el pasado de Frank, acción a raudales y una historia con personalidad que engancha y que me recuerda por qué me aficioné a los comics Marvel hace miles de años y por qué creo que el pijameo cuando es bueno siempre es mejor leerlo mensualmente grapa a grapa.
Como elemento cuestionable, a falta de ver realmente cómo termina Aaron la historia, estaría el hecho que Marvel, por detalles que luego comentaré que enlazan con el cambio de imagen realizado para esta serie, parece empeñada en alejar a Castle de cualquier posibilidad de visión heroica que pudiera tener sobre él un lector veterano. Tampoco la denominación de Castle como un «anti-héroe» parece correcta al confirmarse que estamos ante uno de los mayores asesinos de masas de la historia del Universo Marvel. Parece que su camino hacia el lado oscuro o algo peor está telegrafiada.
En el apartado artístico, el comic es un triunfo. La historia está dividido en dos momentos temporales que irán alternándose en cada grapa. El pasado de Castle, narrado por Paul Azaceta, y la parte principal en el presente obra del español Jesús Saiz, con colores del siempre perfecto Dave Stewart. Aunque comparativamente se trata de la historia secundaria, es una alegría volver a disfrutar de nuevo con Paul Azaceta, al que recordaré toda la vida por su Outcast junto a Robert Kirkman, Su estilo sucio, detallista, oscuro y meticuloso me encanta, acentuado además por los colores de un Stewart que me flipa siempre.
En la parte del presente, es una gozada tener a Jesús Saiz (Doctor Extraño, Capitán América). Su dibujo tiene una narrativa perfecta y un feeling a los clásicos de Marvel de los años 80 con la que conecto desde el minuto uno. Además, sus escenas de acción tienen una fluidez perfecta en lo referido a las coreografías, lo mínimo que se debería pedir a un comic de super héroes que sin embargo no todos consiguen transmitir con la perfección de Saiz. Con el añadido de tener algunas super gores que hacen que el comic impacte más que la mayoría del catálogo de la Marvel actual.
Si la historia de Aaron está genial, el apartado artístico el comic cumple también con nota y sirve para amplificar la potencia del guion, algo de lo que no puesto estar más contento. Además, comprobar que Marvel aparentemente está dando el tiempo suficiente a Saez y Azaceta para dibujar toda la historia, planteando incluso varios especiales de Castigador en meses alternos para dar más margen a los artistas, resulta una anomalía dentro de la Marvel actual. Una anomalía super positiva, claro, que creo que va a hacer que esta historia se revalorice en el futuro, al no estar lastrada por los cambios de dibujantes tan habituales en la industria comiquera mainstream.
El comic tiene una parte polémica, y es que Punisher abandona su icónico logo de la calavera, siendo sustituido por otro nuevo creado por Saiz. Los motivos no han sido aclarados en el comic más allá de hacerle usar la imagen de Puño de la Bestia que se han inventado para La Mano. Sin embargo, a pesar que Aaron y Saiz intentan darle una forma narrativamente lógica para que este cambio funcione, no oculta cual ha sido el verdadero motivo por el que Marvel ha decidido este cambio. De hecho, los propios editores de Marvel no se han ocultado a la hora de explicarlo.
Y es que el logo de Punisher lleva años siendo utilizado por fuerzas del orden y grupos militares (y paramilitares) asociados a la derecha republicana. Por ejemplo, me acuerdo de Chris Kyle, el francotirador cuya vida fue llevada al cine por Clint Eastwood. En los últimos tiempos, parece ser que personas que protagonizaron el asalto al Congreso de los Estados Unidos para intentar impedir el nombramiento de Joe Biden como presidente llevaban el cráneo de Punisher en su indumentaria. Como Marvel no quiere ser asociado con las acciones de estas personas, ha decidido cambiar la imagen icónica del personaje, creando la que estamos viendo en estos comics. Y aunque en parte podría entender decisión, lo cierto es que me parece que Marvel ha vuelto a bajarse los pantalones, metafóricamente hablando. Si hay gente que usa tu logo de formas que no te gustan, la solución no es abandonar el elemento más reconocible del personaje, sino usarlo más que nunca para recalcar qué es lo que hace, en tu opinión, que las acciones de Punisher sean mejores (o no) que las de esos grupos de los que aparentemente buscar alejarte. Si el año que viene un grupo republicano de Texas empieza a usar el nuevo símbolo de Punisher para detener inmigrantes en la frontera, ¿qué va a hacer Marvel? ¿Volverá a agachar la cabeza y les regalará este logo y buscarán un tercero? Me parece una situación absurda, y como suele pasar cuando se genera una polémica en el mundo real alrededor de un comic suyo, Marvel opta como siempre por rehuir la pelea y marcharse con el rabo entre las piernas, parece que avergonzado de SU personaje y su iconografía. En lugar de defender una de las señas de identidad de Punisher y la propia naturaleza de historia de ficción de estos comics.
Aparte que hay que negar la mayor, porque por mucho que tus comics actuales hagan portar a Castle otro uniforme, la imagen del cráneo blanco sobre fondo negro estará siempre unida a Punisher. Empezando porque sus cientos de comics previos siguen existiendo, al igual que sus apariciones en películas o en la carismática versión televisiva del personaje estrenada en Netflix con Jon Berthal como Castle. Da igual lo que quiera Marvel, Punisher ES ese logo, y lo seguirá siendo mientras los aficionados mantengamos nuestra memoria, y nuestros comics.
Realmente este cambio me parece penoso. Y diría que esconde otra intención que puede ser aún más lamentable en lo referido al futuro del Castigador dentro del catálogo de Marvel. Algo sobre lo que probamente escriba en un próximo artículo para que éste no se alargue más de la cuente. Sólo comentar que no es casualidad que en sexto número en que tenemos el enfrentamiento de Castle contra Ares, el Dios de la Guerra lleve el cráneo de Punisher, reflejando de alguna manera que ese logo en la actualidad está siendo utilizado por un villano. Lo que es otra forma nada sutil de alejarse del público que actualmente pudiera tener a Castle como un héroe.
Una vez di mi opinión sobre el elefante en la cacharrería de este comic, lo cierto es que me ha gustado mucho la primera mitad de la historia que nos han preparado Aaron, Saiz y Azaceta. Además, el cliffhanger final del comic deja la historia en un momento que puede ser apasionante. Lástima que tengamos que esperar dos meses para saber cómo continúa la historia, al colar el mes que viene Marvel otro especial realizado por otros autores.
Comparto las primeras páginas del comic:
Aparte de las polémicas externas al comic en si, lo cierto es que la nueva etapa de El Castigador de Aaron, Saez, Azaceta y Stewart me parece un comicazo super recomendable.
PUNTUACIÓN: 8/10
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¡Hola a todos!!! Voy a inaugurar una nueva sección en el blog. A partir de ahora voy a utilizar el artículo de los domingos como una especie de cajón desastre en el que comentar diferentes cosas que me hayan parecido interesantes de la semana y que igual no justifican que haga un post sólo por ello.
Quiero mantener el blog lo más fresco e interesante posible (espero), y siento que a veces yo mismo me limito al no hablar de cosas que merecen la pena, ya sea una noticia o incluso un trailer que mola mucho, simplemente al no entrar en la clasificación de reseña tradicional. No se trata que a partir de ahora todos los domingos tenga que publicar este post de reflexiones domingueras, pero si una semana me apetece compartir algo, a partir de ahora puedo hacerlo siempre que quiera.
El primer tema sobre el que quiero hablar es el de propósitos para el blog en 2023. Si me lees habitualmente supongo sabrás que a final del año siguiente alcancé la cifra de 1000 días consecutivos publicando artículos. Y si no lo sabías, perdón por el autobombo gratuito. La cuenta a día de hoy ya va por 1014 y no me planteo parar, aunque empiezo a notar algún tipo de cansancio. O al menos, la necesidad de hacer cosas diferentes como es este artículo. A corto plazo, me gustaría mantener la regularidad diaria al menos hasta el 30 de marzo, con lo que alcanzaría los 3 años publicando sin interrupción.
Ya a medio plazo, el post de hoy es mi artículo 1764 desde que empecé a escribir este blog un 20 de agosto de 2013. Así que en condiciones normales, este 2023 celebraré los 10 años escribiendo el blog, y los 2000 artículos publicados. No se si se nota, pero estoy muy contento por todo lo relacionado con el blog, y sobre todo, porque cada vez más gente se interesa por mis contenidos. Gracias a todos por leerme.
SISTEMA DE PUNTUACIÓN DE RESEÑAS
Este 2023 quiero ser un poco más riguroso con mi sistema de puntuación en las reseñas. Al hablar de comics, películas, etc… que entran en el ámbito friki, hace tiempo que me doy cuenta que se me hace muy difícil suspender algo, porque de alguna forma siento que es «de mi rollo». Excepto casos fragrantes como Joker de Todd Phillips y cosas así. De esta forma, inconscientemente en lugar de puntuar del 1 al 10, me limitaba pensando del 5 al 10, de forma que algo que no me había gustado le ponía un 5/10 cuando debería ser suspenso, y algo que está bien sin más a veces terminaba con una nota de 7/10 o superior que realmente no merecía.
Y no se trata de ser un hater ni nada por el estilo, pero si creo que en estos momentos de adhesiones obligatorias demandadas por facciones de fandom radicales, es cuando más debe analizarse una obra para señalar las cosas buenas y las cosas que no han funcionado. Dentro que no existe la crítica «imparcial» y todos traemos nuestra maleta de prejuicios a cuestas, espero que este año podáis tener claro las cosas que me han gustado mucho, y las cosas que no lo hagan intentaré justificarlo lo mejor que pueda, huyendo siempre de one-liners lapidarios.
Espero que el cambio sea a mejor, ya me diréis.
ANÁLISIS Y EDITORIALES
Algunos de los artículos que más me gustaron de 2022 no fueron las reseñas normales, sino artículos en los que habla en profundidad de temas concretos que, de nuevo, se salían de lo habitual. Mi artículo sobre por qué creo que las grapas siguen siendo la mejor manera de seguir universos comiqueros como los de Marvel o DC, o mi post en el que contaba mis problemas con los mutantes de Krakoa son dos de los que más me han gustado escribir y además me alegró en su momento comprobar que mucha gente se animó a leerlos y a comentarlos.
Es por este motivo que me he propuesto ampliar este tipo de artículos durante el año entrante. De forma que espero poder compaginar el cajon desastre de los domingo en los que comento noticias y temas variadas de forma breve con otros artículos de mayor complejidad. Sin ir más lejos, ayer inauguré esta sección con mis reflexiones sobre Black Label vs. el Universo DC comiquero, que si no leiste te invito a que lo hagas. Me doy cuenta que son artículos que para hacerlos bien necesitan más tiempo de análisis y reflexión. Y para redactarlos, obviamente. Sin embargo, creo que a la larga el blog saldrá ganando. Espero tus comentarios.
Normalmente guardaba el fin de semana para publicar reseñas de comics porque sigo pensando que este blog es eminentemente comiquero. Además que las visitas al blog son mayores los fines de semanas, las cosas como son. Esto va a cambiar a partir de ahora, y siempre que tenga un nuevo artículo de análisis, lo programaré para el sábado. No quiero presionarme con una regularidad concreta, si puedo publicar uno cada dos semanas, creo que estaría de maravilla, pero veremos como va el año y mis compromisos en el mundo real.
AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA SE ACERCA A LOS 2000 MILLONES DE RECAUDACIÓN
Para ser una película que no interesaba a nadie y que no tenía la más mínima relevancia cultural, no le está yendo mal a la película de James Cameron. En el momento en que escribo estas líneas, sábado 7, Avatar 2 ya es la película más taquillera de 2022, ha superado los 1000 millones de recaudación fuera de Estados Unidos y ya se encuentra dentro de las 10 películas más taquilleras de la historia (sin contar la inflación). Con 1550 millones de recaudación y un presupuesto de entre 350 y 450 millones, la película ha sido una nuevo éxito para 20th Century Studios y Disney, su casa matriz.
Y en estos día, me flipa leer a gente más y más enfadada que sigue intentando crear profecías autocumplidas desmereciendo la película o a James Cameron como el director visionario que es, algo que ya no cuela. Me encanta la sensación de irrelevancia y de nerviosismo de algunas personas, críticos y supuestos influencers, al darse cuenta que cada vez interesa menos su opinión sobre qué tipo de cine «bueno» (el que les gusta a ellos, se entiende) tenemos que ver los espectadores. Lo mismo que los envidiosos y odiadores profesionales que no aguantan que Cameron haga mejor cine y de más éxito comercial que el de su estudio. Al igual que algunos medios de comunicación (americanos pero también españoles) que aún no se explican qué ha pasado para que Avatar haya sido el éxito que está siendo a pesar de lo que ellos negaban que fuera algo que pudiera suceder.
JEREMY RENNER SALDRÁ DE ESTA
Jeremy Renner has shared an update
“Thank you for all your kind words 🙏. I’m too messed up now to type. But I send love to you all” pic.twitter.com/yB2if2bOLd
A mitad de semana nos alarmamos con la noticia que Jeremy Renner se encontraba en coma tras sufrir un accidente con una quita nieve en su rancho en Nevada. Tras unos días con noticias sobre su estado de salud y que habría sufrido varias operaciones de urgencia, finalmente el propio Renner (o alguien de su familia) compartía esta imagen en la que reconociendo que estaba hecho polvo, confirmaba que estaba mejor. Y sus fans nos alegramos de ello.
LOS VENGADORES DE JASON AARON TERMINAN EN MARZO EN USA
Hace unos días se hizo pública la portada y la solicitación del último número de la etapa de Jason Aaron en Vengadores, que se publicará en marzo en USA. Y junto la alegría de poder conocer pronto el final de una etapa que yo estoy disfrutando mucho más que la mayoría de los comics Marvel actuales, se une un poco la tristeza de pensar que la etapa se acaba y se abre una gran incógnita de cara al futuro.
De hecho, me parece curioso que la maquinaria de promoción del Previews hace que aunque en USA aún falten dos meses para poder leer este comics (en España mínimo 5 o 6 meses), parece que la etapa ya está amortizada y hay que empezar en breve a vender la siguiente. De esta forma, tras la publicación de la solicitación, internet se llenó de gente especulando sobre cual sería su equipo creativo soñado para sustituir a Aaron, Garrón y Kuder. Yo por mi parte intentaré disfrutar de estos meses de diversión que nos quedan.
Nada más, como comienzo de esta nueva sección de reflexiones domingueras creo que el inicio ha quedado bastante bien. Pero claro, eso es algo que debéis juzgar vosotros. El domingo que viene, segunda entrega.
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Mi hermano Fernando no pudo evitar comprar Batman & The Joker – The Deadly Duo #1 de Marc Silvestri al verlo en una librería de Barcelona.Y no hay duda que Batman + Marc Silvestri = COMBINACIÓN GANADORA. El hecho de ser un comic típico de la línea Black Label de DC Comics en la que la editorial da mayor libertad creativa al autor para crear la historia que prefiera fuera de continuidad, me ha llevado a reflexionar ante el estado de DC Comics en la actualidad.
Desde el traslado de DC Comics a Burbank (California) en 2015 desde su sede de toda la vida en Nueva York, las cosas no acaban de funcionar del todo bien para la editorial de Batman y Superman. Previamente a eso, el reinicio de toda su línea editorial de 2011 (Los Nuevos 52) empezando desde cero casi todas las colecciones ofreciendo versiones más jóvenes y cool de los personajes clásicos, provocó un aumento de ventas puntual durante unos pocos meses a lo que siguió un enorme abandono de lectores enfadados por unos cambios que no mejoraban lo existente y que en la mayoría de los casos demostraba muy poco respeto de DC Comics por su propia historia y algunos de sus personajes más queridos.
Mi hermano Fernando y yo aprovechamos precisamente el traslado de las oficinas de DC a California en 2015, dos meses que fueron ocupados por el «evento» Convergencia que no era más que un gran fill-in sin interés, para abandonar el barco definitivamente y dejar de comprar series regulares de DC en continuidad. Eso no quiere decir que no compremos o leamos comics de DC, gracias a varios amigos hemos podido leer lo que nos ha interesado en cada momento, a lo que hay que sumarle el auge del sello Black Label que ofrece historias fuera de continuidad de autores TOP trabajando en sus personajes favoritos. Por ejemplo, Wonder Woman Dead Earth de Daniel Warren Johnson es uno de mis comics favoritos, y reconozco que compramos mensualmente el Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo y que acabo de leer el Hawkman de Robert Venditti y Bryan Hitch y me ha gustado mucho.
Pero eso no quita que las ventas de DC Comics no han parado de disminuir, al menos en el canal de las librerías especializadas que hasta hace dos años distribuía Diamond. (Inciso, se que no es el único canal de ventas, pero de momento sigue siendo el principal para la venta de grapas mensuales). Si en 2011 durante el reinicio de los Nuevos 52 DC llegó a superar en ventas a Marvel durante dos meses, lo cierto es que en los últimos años ya no existe competencia, llegando Marvel en algunos meses de 2019 a doblar las ventas de DC. Actualmente el cambio en la distribución de los comics de Marvel y DC ha hecho que ya no hayan cifras de ventas como las que en su día recopilaba todos los meses Comichron, haciendo que el análisis y la comparación sean casi imposibles. (Otro inciso, también se que lo importante no es estar en un puesto u otro en un ranking sino si tus comics son rentables y la empresa tiene beneficios vendiéndolos). Los comentarios de libreros sugieren que Marvel sigue manteniendo un dominio arrollador, aunque no exento de problemas, con DC con unas ventas cada vez menores (nada se vende fuera de la Batfamilia) en un lejano segundo puesto más interesado en no ser superado por Image Comics, la tercera editorial del mercado USA, que en intentar acercarse a Marvel.
La actualidad del universo DC en continuidad, hasta donde yo se, es que se ha apostado y ampliado el Multiverso comiquero como marco donde desarrollar sus historias. Varios multiversos, en realidad. Esto es su forma de decir que todas las historias jamás publicadas existen y tienen su importancia, pudiendo situarlas si no en la Tierra principal, seguro si en alguno de estos universos. Esta decisión que en si misma me parece correcta y que es lógica con la historia de los comics de DC a lo largo de las décadas anteriores, viene lastrada por un problema fundamental de falta de calidad de los autores de DC, a nivel general. Y no me malinterpretéis, en DC trabajan estupendos guionistas como Tom Taylor, Robert Venditti, Mark Waid o Geoff Johns, a cuyos comics no les pongo un pero. Pero aparte de esta minoría, el resto en un páramo desértico terrible para los lectores: Tini Howard, Joshua Williamson, Matthew Rosenberg, Leah Williams, Evan Narcisse… la lista de escritores incapaces que no solo no consiguen crear historias interesantes sino que parece que no conocen ni habían leído nada previo del personaje que se supone escriben, es abrumadora. Convirtiendo el intento de leer un comic de DC actual en una misión imposible.
Justo en este momento, el auge de estos comics Black Label pone de alguna manera en cuestión la importancia de los comics de DC en continuidad, en mi opinión resaltando su condición de «secundario o menos importante», cuando debería ser completamente al revés. Por ejemplo, en un momento en el que los comics de Batman estaban de capa caída, Sean Murphy ofreció una interesante vuelta de tuerca a sus mitos en su comic Batman: Caballero Blanco, que dio lugar a la creación de un Murphy/WhiteKnightverso con varias miniseries sucesivas. En general, cada vez que un equipo creativo TOP es anunciado en una miniserie Black Label con libertad creativa y pudiendo dar su versión de su personaje favorito en una historia autoconclusiva, de alguna manera se desmerece los comics «normales» en continuidad indicando que los Black Label son los comics buenos del personaje o grupo en cuestión. ¿Quién quiere comprar el comic mensual de Batman con dibujantes intercambiables y que muy probablemente te va a obligar a compras que no quieres cada pocos meses al involucrarle en crossovers y eventos sucesivos, cuando puedes comprar un comic de Batman dibujado por Marc Silvestri, Andrea Sorrentino o Dustin Nguyen, que ofrecen una lectura completa y satisfactoria en si misma? Por poner dos ejemplos más o menos recientes de artistas de gran personalidad que están trabajando o han trabajado recientemente en comics Black Label del Caballero Oscuro. En un momento en que Aquaman languidece en la mediocridad, tenemos una versión Black Label llena de personalidad de Ram V y Christian Ward. O un Swamp Thing de Jeff Lemire y Doug Mahnke. Y la lista sigue y sigue…
Y está claro que el objetivo de DC es vender comics, y es más probable que un lector compre un comic de Batman de Marc Silvestri que de cualquier otro dibujante. (Y eso que al menos en lo referido al dibujo Batman no tiene queja en los comics mensuales, al tener a Jorge Jiménez, Mikel Janín y tantos otros artistas estupendos, sin duda lo mejor de lo mejor de la DC actual). Pero al final el lector no puede comprar todo y DC parece que prioriza y pone por delante a los comics Black Label frente al resto de ofertas normales. Entre otros motivos por su indudable gancho comercial y que los tomos recopilatorios de estas historias tienen una rotación enorme en el canal de las librerías generalistas, lo que puede suponer mayores ventas que las del canal de librerías especializadas de comic. Pero lo sorprendente no es tanto que DC busque a autores TOP para su línea Black Label, sabiendo que estos comics se van a vender estupendamente, sino que el nivel de calidad de los autores que trabajan en la DC normal sea tan mediocre y tras varios años en esta situación, parece que los editores no les importe que sus comics se vendan cada vez menos.
Y es curioso, pero esta apuesta editorial por los Elseworlds frente a los comics normales en continuidad es algo que de alguna manera se ha visto trasladado al mundo del cine, con un Universo compartido de DC Comics en imagen real que no llegó nunca a despegar por culpa del desastre de Zack Snyder, mientras que la trilogía de Batman de Christopher Nola, el Joker de Todd Phillips o el reinicio de The Batman de Matt Reeves triunfan en la gran pantalla siendo historias sin conexiones con otras películas que forman sus propios universos autónomos. O tal vez es al revés, dado que los ejecutivos de DC Comics ven como las películas de directores de prestigio usando a sus personajes como ellos prefieren sin interferencias triunfan, eso mismo es lo que habría que plantear en los comics.
Aunque las comparaciones son odiosas, es curioso como Marvel Comics ha construido toda su narrativa de estos 60 años a partir de las ventajas de la continuidad y como todas las historias realmente cuentan y son importantes. De momento, justo como el MCU. Sin embargo, con la apuesta de DC Comics por los comics Black Label y con sus comics en continuidad en la UVI creativa, los editores de DC parece que manejan la continuidad como un lastre del que hay que desembarazarse lo antes posible. Y lo cierto es que no hay una única opción correcta y la otra es errónea. Al final todo se reduce a un problema de calidad de los autores y editores que deciden las líneas maestras de los comics, y lo cierto es que en ese aspecto los comics actuales de DC en continuidad son muy deficientes. De nuevo, recordando que dentro de todo el catálogo de DC por supuesto hay comics muy buenos como Nightwing de Taylor y Redondo, o Batman y Superman: Los mejores del mundo de Mark Waid y Dan Mora. Pero la calidad media restante es super deficiente.
En este sentido, tiene narices que los mejores comics de Wonder Woman de los últimos cinco años no estén en sus numerosos comics regulares, sino en la versión de Daniel Warren Johnson. Ni me acuerdo cuando fue la última vez que Flash tuvo un comic leíble, y lo mismo podría decirse de la Liga de la Justicia y un sinfín de personajes, con el añadido en este caso que NO me gusta el estilo o el tipo de historias que nos cuentan guionistas como Scott Snyder, Tom King o un Brian Michael Bendis que ya abandonó la editorial.
Si los autores que trabajan en Black Label son mejores y tienen más libertad creativa que los que trabajan en el universo DC tradicional, la única ventaja que le quedaba a estos comics era la propia experiencia de pertenecer a un universo compartido de héroes e historias entrelazadas. Pero en el momento en que los editores de DC se cargaron esta experiencia puteando durante años a héroes muy queridos como fue el caso de Wally West y desmereciendo la historia de los personajes al reiniciarlos una y otra vez, consiguieron que los lectores desconectáramos completamente del universo DC. Y da igual las llamadas al legado y a recuperar el espíritu clásico, prefiero volver a mis grapas de Mark Waid de Flash que comerme el marrón de los comics actuales del velocista. Porque alguno he leído, y madre mía… Aparte de estar desenganchado de la actualidad en continuidad, excepto cosas puntuales, es que cuando leo un comic de DC no encuentro nada que me invite a querer leer el siguiente número, con historias deficientes en la mayoría de los casos. Y cada vez es más difícil que nada de lo que hagan me interese, ya que cuando abandoné la compra mensual de DC descubrí que no lo echaba de menos porque sigue habiendo buenísimos comics que disfrutar, lo que ya fue el último clavo en el ataúd.
En el caso del dibujo, la verdad es que gracias al nivel de los artistas españoles la media sube respecto al guion, pero excepto casos super puntuales como Jorge Jiménez en Batman, no lo suficiente como para comprar el comic únicamente por el dibujo. Que es precisamente lo que SI hicimos en el caso de Marc Silvestri, comprar un comic sin saber nada de la historia simplemente porque él lo dibujaba. Y que nos ofrece en su primer número en Batman y Joker un dibujo super potente. Y entiendo que en cierto sentido es super injusto comparar un comic mensual en el que artistas competentes sufren por cumplir los plazos de entrega mensuales, lo que obliga a múltiples fill-ins al cabo de un año, con un comic como el antes mencionado Batman & Joker – The Deadly Duo en el que si las crónicas no nos engañan Silvestri ha empleado varios años para poder terminarlo (aunque seguro que no estuvo trabajando sólo en eso, sigue siendo como es el dueño de Top Cow), momento en el que DC ha empezado a publicarlo. Pero, por otro lado… ¿Cómo no compararlos? Ambos son productos de entretenimiento mainstream, y ambos tienen un precio elevado teniendo en cuenta el contenido que ofrecen que demandan mi tiempo y dinero para consumirlo. ¡Claro que deben ser comparados!
El lector ocasional no sabe nada de continuidades y sólo quiere ser entretenido aquí y ahora con una buena historia con un buen dibujo a un precio razonable. Unido a esto, la idea de tener que volver a una librería cinco o seis veces en meses sucesivos para conocer el final de la historia es visto como una locura imposible en unos tiempos en los que Netflix te lo da todo a la vez de golpe. Este cambio cultural me apena, porque yo crecí en los 80 con los comics como principal afición, y la parte de la búsqueda del tesoro era una parte importante de dicho hobby. (Dicho esto, benditas librerías y bendito Previews en su día que evitaban que me perdiera ningún comic que me interesaba). La proliferación de los tomos recopilatorios va en esta dirección y ofrece una lectura completa a nuevos y viejos lectores, y creo que es el futuro en el que los lectores nos vamos a sentir más a gusto.
Creo que la popularidad de los diferentes comics Black Label están diluyendo y perjudicando al universo tradicional, porque cuando un lector va a una FNAC a comprar un comics de Batman, ¿quién le dice qué comic es el bueno? ¿Dónde pone que un comic está en continuidad y el otro no? Ambos están ahí disponibles para su compra. Y al final, el «bueno» será el que esta persona acaba comprando, que se ajusta a sus gustos. De esta forma, la importancia y la preponderancia de las historias «en continuidad» irá disminuyendo a medida que aumenten los Black Label, creando un efecto que se retroalimenta a si mismo y que seguirá perjudicando a las colecciones de grapas tradicionales. En este contexto, entiendo que los comics Black Label ofrecen historias y el formato perfecto para estas ediciones recopilatorias, de forma que no veo que vayan a disminuir en el futuro. Más bien al contrario, lo normal es que DC apueste por los comics que se venden y veamos cada vez más más historias Black Label.
Por todo lo anterior y puesto a especular, aunque me apenaría por lo que supondría para mi yo lector de toda la vida, realmente no me extrañaría si Warner Discovery, propietarios de DC, anunciaran dentro de uno o dos años ante ventas cada vez menores que cierran el universo DC tradicional y centran la actividad de DC (con un staff super reducido) en publicar arcos de los diferentes personajes fuera de continuidad con versiones icónicas más o menos reconocibles. Los comics Black Label, vamos. Esperemos que esta especulación no llegue a suceder, pero tengo claro que en caso de tener que elegir, los dueños de DC optarán sin duda por los comics que se venden por encima de los que no lo hacen.
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