Crítica de Ice Cream Man vol. 6 de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran (Image Comics)

Tras unos meses de descanso, vuelvo al mundo nihilista y descorazonador de Ice Cream Man, la antología creada para el sello Image Comics por parte de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran, con un sexto volumen que nos ofrece cuatro nuevas historias que destacan por su originalidad.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Aquí llega el heladero para otra ración de dulces amargos: otras cuatro historias de sufrimiento y supervivencia que inducen a la caries, con ilimitados aderezos para los helados. Intenta que no se te pudran los dientes con estos enfermizos bocados secuenciales que, si no tienes cuidado, podrían alojarse bajo las encías, en lo más profundo de las raíces, más allá del alcance incluso del mejor dentista. Ahora, abre bien los ojos…

Este sexto volumen recopilar los números 21 a 24 USA.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

En este sexto volumen de Ice Cream Man nos encontramos cuatro historias que vuelven a resaltar por su originalidad y diferencia entre si, algo que merece todos los elogios del mundo, pensando que estamos ya en la segunda docena de historias publicadas. En el número 21 W. Maxwell Prince hace su particular homenaje a las historias noirs de detectives que buscan resolver un caso mientras su vida personal está punto de desaparecer al abandonar completamente a su mujer.

Sólo Ice Cream Man puede plantear un comic como el número 22 que combina el calendario de adviento con el drama del aborto, dejándonos con cierta sensación de esperanza de cara al futuro, un final relativamente positivo que resulta una rara avis en la serie. El mundo de los talk-shows es el atrezzo en el número 23 para una historia super surrealista que mezcla prosa con narración con splash-pages que pone de manifiesto que «shit happens» y que a menudo buscamos una explicación y una moraleja a situaciones que no las tienen, ya que las cosas pasan porque si sin importar si fuiste bueno, malo, o cualquiera de los pasos intermedios.

Por último, el número 24 es una historia angustiosa que pone la vida humana por debajo de la audiencia de un programa televisivo, conectando de alguna manera con el cosmic-terror de Lovecraft y el existencialismo de Kafka con unas personas que son (somos) meros peones de seres más poderosos que nosotros para los que nuestra vida no vale nada, sólo es parte de su juego.

W. Maxwell Prince crea unas historias con reminiscencias a los cuentos populares que no tienen por qué terminar bien y que a pesar de su aparente ligereza y facilidad de lectura, nos golpean con momentos perturbadores en cada número. El caso es que no estamos ante un comic de terror al uso, más bien sería un drama existencial ante el descubrimiento que estamos solos en el universo, nadie cuida de nosotros, y nada bueno nos espera aparte del vacío y la nada. Me gusta esta sensación de no intentar vendernos nada y no ofrecer un mensaje moralizante, sólo romperte un poco por dentro al ir cayendo por la madriguera de conejo hacia este deprimente y depresivo mundo en el que está situada la acción.

Hay que reconocer que una gran parte del éxito de las historias de Prince es sin duda gracias al estupendo artista argentino Martín Morazzo. El dibujante tiene un dibujo de narrativa perfecta, y su estilo naturalista de línea fina contrasta con los shocks a los que se enfrentan unos protagonistas que transmiten humanidad desesperanzada y sin esperanza, y esa cualidad del «vecino de al lado» que hace que sientas que estas pesadillas pueden suceder a nuestro alrededor.

Morazzo y el colorista Chris O´Halloran tienen una estupenda colaboración en Ice Cream Man a la hora de crear las escenas de pesadillas y los numerosos momentos malrolleros que encontramos en cada historia, creando unas imágenes que se quedan grabadas en las pupilas que están a medio camino entre el realismo y el expresionismo. Las portadas de este volumen son además un buen ejemplo del intento de hacer que Ice Cream Man destaque en las estanterías como el comic único que sin duda es.

En este mundo del comic maintream americano dominado por los arcos argumentales de 5/6 números para su posterior publicación en tomo, y de largas historias río, es refrescante poder leer un comic que en 24 páginas cuenta una historia autoconclusiva y satisfactoria. Aunque sean historias tan desasosegantes, deprimentes y nihilistas como las que nos proponen Prince, Morazzo y O´Halloran.

Dentro que me encanta la filosofía detrás de esta antología de historias, tengo que reconocer que son tan deprimentes (aunque en este volumen podría decirse que hay dos finales felices), que deben ser leídas con el estado mental adecuado. Cada volumen de Ice Cream Man me deja siempre un poco roto por dentro, y aunque en Estados Unidos ya se ha publicado el séptimo volumen, siempre necesito tomarme un respiro de unos meses antes de volver a este comic. Sin embargo, si eres de los que te gustan las historias diferentes a todo, este creo que te encantará .

Ice Cream Man es una rareza maravillosa dentro del mundo del comic mainstream americano. No tengo ni idea si los creadores tienen un final a la vista para esta antología, pero yo estoy disfrutando muchísimo este comic.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Espadas contra la muerte de Fritz Leiber (Fafhrd y el Ratonero Gris 2)

He disfrutado mucho con el segundo volumen de Fafhrd y el Ratonero Gris de Fritz Leiber, Espadas contra la muerte, con una nueva colección de historias cortas que es un clásico de Espada y Brujería.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El ciclo de aventuras de Fafhrd y el Ratonero Gris es la gran obra de madurez de la fantasía heroica. Fritz Leiber abandonó el modelo descarnado establecido con el Conan de Howard, condujo el género al terreno de la picaresca y lo elevó a cotas de ironía que no han sido igualadas desde entonces. Adaptado a juegos de rol y tablero por TSR y al cómic por Howard Chaykin y Mike Mignola, es uno de los ciclos más sólidos e influyentes que ha dado la fantasía moderna.

Quiso la fatalidad que Fafhrd, un corpulento bárbaro norteño, y el habilidoso Ratonero Gris (que aún no era el Ratonero, sino un mero Ratón) coincidieran en las calles de la decadente y seductora Lankhmar. Sellaron su amistad en las tabernas, y la búsqueda de nuevos horizontes los hermanó en peripecias sin cuento. Se toparon con los adversarios más temibles, las muchachas más deliciosas y los hechiceros más diabólicos, así como con bestias sobrenaturales y auténticos demonios. Juntos recorrieron las tierras maravillosas de Nehwon y cometieron mil fechorías a ambos lados de los muros de Lankhmar, pero nunca, nunca, nunca trabajaron como mercenarios.

Fritz Reuter Leiber Jr. (24 de diciembre de 1910 – 5 de septiembre de 1992) fue un escritor estadounidense de fantasía, terror y ciencia ficción. También fue poeta, actor de teatro y cine, dramaturgo y experto en ajedrez. Junto con escritores como Robert E. Howard y Michael Moorcock, Leiber puede considerarse uno de los padres de la fantasía de espada y brujería, ya que acuñó el término.

Espadas contra la muerte son 10 historias cortas que tocan todos los palos de la Espada y brujería más clásica. Desde la búsqueda de la Atlantis, intentos de robos sorprendentes o encuentros inesperados cuando los protagonistas intentan alejarse de Lankhmar, la capital del reino. Fafhrd y el Ratonero Gris son dos personajes estupendos, y Leiber los va construyendo en sus historias a partir de las diferencias entre ambos. Comentaba en mi reseña del primer libro de la serie que no soy muy dado a antologías de historias cortas. Pero la verdad es que estas historias de entre 15 y 48 páginas resultan perfectas para leer en cualquier momento que tengas un rato libre. Como los comics que tanto disfruto, cada historia ofrece una aventura autoconclusiva estupenda que resultan super entretenidas y sacian mi sed de espada y brujería.

Leiber transmite un tono de aventuras con un elemento de humor irónico que funciona muy bien en sus historias. Hay un detalle muy chulo y es que a pesar de vivir aventuras con elementos sobrenaturales, los propios Fafhrd y el Ratonero Gris no acaban de creérselos y buscan a posteriori explicaciones racionales a lo que acaban de vivir. Además, aunque las aventuras muestran siempre el punto de vista de ambos protagonistas, Leiber evita la repetición y el aburrimiento haciendo que en alguna ocasión sea Fafhrd lleve el peso de la historia y en otras sea al revés y lo haga Ratonero Gris.

Estas historias fueron publicadas alrededor de 1970, antes que yo naciera. Y la verdad es que se leen de maravilla y se sienten super contemporáneas, no he sentido en ningún momento la sensación de estar leyendo algo «viejuno», lo cual es otro elemento super positivo que destacar de este libro y en general de las dotes de narrador de Leiber.

En resumen, Espadas contra la muerte es una estupenda colección de historias que muestra lo mejor de la espada y brujería y que hará las delicias a los amantes del género. Tengo claro además que con los precios super ajustados de la edición de Gigamesh, voy a seguir comprando estos libros hasta completar toda la serie.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de X Vidas de Lobezno / X Muertes de Lobezno 5 de 6 (Marvel Comics – Panini)

Quinto número de X Vidas de Lobezno / X Muertes de Lobezno de Benjamin Percy, Jushua Cassara y Federico Vicentini que nos pone en el la rampa de lanzamiento del final que nos llegará en apenas 15 días.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡Días del Omega Pasado! Lobezno. Rojo Omega. ¿Juntos? ‘Nuffsaid! Mientras, la persecución conduce hasta Krakoa, donde las fuerzas de destrucción mutante son llevadas al límite. ¿Es el último asalto para el sueño de Xavier? ¡Prepárate para un giro total en las colecciones-X!

Contiene X Lives of Wolverine 4 y X Deaths of Wolverine 4 USA

La parte de X Vidas de Lobezno continúa mostrando momentos de la vida de Lobezno y en este número asistimos a una escena que nos conecta directamente con el Weapon X de Barry Windsord-Smith, junto a la escena recurrente en Colombia con Logan y Dientes de Sable que hemos visto desde el principio de la historia. Frente a la idea inicial de proteger a Xavier o sus antepasados para impedir que Rojo Omega altere el continuo temporal, el plan ha cambiado y ahora se trata de matar a Logan porque eso ya alteraría el mundo del presente, siendo ahora Logan el objetivo del ataque temporal.

Benjamin Percy presenta una idea interesante que no tengo claro la repercusión que va a tener en relación a que el propio viaje temporal ya provoca cambios en la línea temporal, cambios pequeños, pero cambios al final y al cabo, y bajo la teoría del caos vete tú a saber qué puede provocar. Sin embargo, aparte de la sorpresa final que nos mete de lleno en el climax de la serie, la serie argumentalmente ha resultado un pelín bluff, una colección de grandes éxitos de la historia sin una importancia ni repercusión real en la vida de Lobezno, aunque eso si, espectacularmente dibujado.

Y es que ya entrando en el apartado artístico, Joshua Cassara no llega a tiempo a dibujar todo el número, quedándose con las tramas de Weapon X y Colombia, junto con la general del presente. La trama del kamikaze en 1945 al menos está dibujada por Federico Vicentini, por lo que la integridad artística de la obra se mantiene. Y la verdad es que artísticamente el comic está genial con la forma en que presenta las diferentes acciones simultáneamente, llegando incluso a compartir página Cassara y Vicentini al juntarse todas las tramas en el climax del comic.

A pesar de algunas reticencias, la verdad es que X Vidas de Lobezno es un buen comic que no necesita ser «importante» para ofrecer un buen entretenimiento.

Por el lado de X Muertes de Lobezno, me sorprende lo importante que está resultando la trama de Moira y la forma en que la han terminado convirtiendo en una historia de Lobezno. Reconozco que sigo sin aceptar demasiado bien la decisión de convertir a Moira en una villana de la franquicia mutante, pero reconozco que me ha gustado la forma en que han dejado claro que es consecuencia de haberla perseguido para matarla. Aparte de haberla inoculado un cáncer que la hubiera matado en cualquier caso. Crear un nuevo Días de Futuro Pasado con Lobezno queda un pelín redundante, pero el elemento emocional al encontrarse el Logan del futuro con su familia que en su línea temporal llevan siglos muertos fue un momentazo. A falta de ver cómo termina la historia dentro de 15 días, tengo confianza que Percy consigan dejarnos a los lectores con buen sabor de boca.

En el apartado artístico, tengo reconocer que ya me acostumbrado al dibujo de Federico Vicentini con color de Dijjo Lima, y dentro que es inferior al estilo de Cassara. La Moira rubia villanizada o el Lobezno poseído por la Falanje son dos diseños super potentes, y en general Vicentini está sabiendo transmitir la fuerza de la historia, con lo que confío que también consiga dejarme con sensación positiva.

Comparto las primeras página del comic:

X Vidas de Lobezno / X Muertes de Lobezno está resultando entretenida y sorprendente a partes iguales, estoy con ganas de ver cómo terminan estas miniseries y lo que supone para la franquicia mutante en su conjunto.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de The Boys temporada 3 (Prime Video)

La tercera temporada de The Boys recién emitida en Prime Video ha vuelto a volarnos la cabeza con este mundo de superhéroes sangriento y over-the-top. Con este nivel, pueden mantener la serie en emisión las temporadas que quieran.

PUNTUACIÓN: 8/10

Teniendo lugar un año después de los acontecimientos de la temporada anterior, la historia sigue a The Boys titulares que ahora trabajan para la Oficina de Asuntos de Superhéroes de Victoria Neuman para detener a los Supes problemáticos, habiendo superado sus problemas con los Siete. Sin embargo, el conflicto se reanuda cuando Butcher comienza a investigar la verdad sobre la aparente muerte de Soldier Boy, uno de los primeros superhéroes americanos de Vought, con la esperanza de matar a Homelander para siempre. Mientras tanto, la estabilidad mental de Homelander comienza a deteriorarse a medida que Vought intenta restringir su poder, mientras que otros miembros de los Siete, como Starlight y la Reina Maeve, ayudan a The Boys en sus complots contra él.

La tercera temporada de The Boys, basada en los cómics de Garth Ennis y Darick Robertson, ha sido desarrollada por el escritor y productor Eric Kripke. Los ocho episodios de esta temporada han sido dirigidos por Phil Sgriccia, Julian Holmes, Nelson Cragg y Sarah Boyd, con un equipo de 9 escritores para realizar los guiones de la serie además del propio Kripke, que se mantiene como showrunner.

En el reparto de The Boys volvemos a encontrarnos a Karl Urban como William «Billy» Butcher, Antony Starr como Homelander, Jack Quaid como «Hughie» Campbell Jr, Erin Moriarty como Annie January / Starlight, Dominique McElligott como Maggie Shaw / Queen Maeve, Jessie T. Usher como Reggie Franklin / A-Train, Laz Alonso como Marvin T. «Mother’s» Milk / MM, Chace Crawford como Kevin Moskowitz / The Deep, Tomer Capone como Serge / Frenchie, Karen Fukuhara como Kimiko Miyashiro, Nathan Mitchell como Earving / Black Noir, Colby Minifie como Ashley Barrett, Claudia Doumit como la responsable de la Oficina de Asuntos de Superhéroes Victoria Neuman. La gran incorporación de la temporada es Jensen Ackles como Soldier Boy, una versión psicótica del Capitán América.

La segunda temporada de The Boys se emitió hace casi dos años y no me di cuenta lo mucho que la echaba de menos hasta que empecé a ver esta tercera. Y hay que reconocer que el showrunner Eric Kripke y su equipo han sabido mantener el nivel con las nuevas narrativas incorporadas este año. Si la NAZI Stormfront indicaba que la serie no iba con sutilezas, en esta tercera temporada hemos tenido dos narrativas muy claras que van un paso más allá: Por un lado la aparición de Soldier Boy, la versión de The Boys del Capitán América convertido en alguien que no luchó en la 2ª Guerra Mundial y fue allí únicamente para servir a la propaganda del gobierno, que es un psicótico peligroso con estallidos incontrolados de poderes. Y por otro lado, un Homelander que alcanza el poder tras liberarse del control (y el chantaje) de Vought, creando una farsa inspirada nada sutilmente en la estancia de Donald Trump en la Presidencia de los Estados Unidos.

The Boys nunca ha sido una serie sutil. De hecho, su brocha gorda golpea en muchos momentos al espectador. Pero toda la parte de Homelander / Trump negando la realidad y acusando de antipatriota a todo aquel que le recuerde que aunque no quiera hablar de algo, la realidad es la que es, me parece que nos ha dejado momentos brillantes. Unido además a la polarización de una sociedad a la que mienten a la cara y acepta las mentiras creando un estado mental alejado de la realidad a partir de la «post-verdad». Esta parte de la trama ha dejado momentos espectaculares, con un Antony Starr que me parece se encuentra a un nivel interpretativo bestial.

Como no hay duda del posicionamiento político de The Boys, todo el arco de A-Train en este temporada centrada en su enfrentamiento contra Blue Hawk, un héroe blanco que trabaja en barrios afroamericanos empleando fuerza excesiva que mata inocentes en lugar de enfrentarse al crimen, es una excusa para criticar el movimiento «White lives matter» y «Police lives matter» que surgió a partir del Black Lives Matter, ridiculizado como una estrategia de la ultra-derecha. Un A-Train que a pesar de intentarlo, no deja de ser un tipo penoso.

A pesar de todas las salvajadas de la serie, hay un interesante desarrollo de los protagonistas, en especial todo lo relacionado con un Butcher (genial como siempre Karl Urban) que es una persona traumatizada por un padre violento cuya idea de familia es alejar a todo aquel que le importa y hacer lo que sea necesario para conseguir realizar su plan para acabar con Homelander sin importarse a quien deje en el camino. Hughie en esta temporada con el uso del V24 que le da a él y a Butcher poderes de forma temporal, sirve para destacar la masculinidad tóxica que no acepta que una mujer pueda ser más fuerte que él y ni que haya mujeres que no necesitan ser salvadas.

Como tengo claro cómo es la serie, no me supone ningún problema que sólo Starlight, Kimiko y Maeve sean mostradas con rasgos positivos que las calificaría como BUENAS, mientras que todos los hombres con poderes, incluidos Butcher y Hughie, sean seres egoístas a los que sus traumas y sus deficiencias dominan sus personalidades y acciones. Hubiera estado bien que hubiera un hombre super poderoso mostrado desde una óptica positiva, pero obviamente The Boys no es esa clase de serie. Dicho esto, hay elementos en la serie como el machismo que sigue dominando las tomas de posición en las altas esferas, por ejemplo con el talent-show para decidir los nuevos miembros de The Seven que rechaza a mujeres mucho más capaces que los hombres que acaban siendo elegidos, que me parecen muy chulos y me gusta que una serie de entretenimiento los ponga de relevancia con tanta claridad y sin medias tintas.

Además de todo lo anterior, los momentos gores super over-the-top siguen dominando todos los episodios, con unas escenas de acción super sangrientas que son diferentes a todo lo que puede verse en televisión ahora mismo, exceptuando quizá la serie de animación Invincible basada en el comic de Kirkman, Ottley y Walker, también emitida en Prime Video. La verdad es que para ser televisión, la temporada de the Boys luce increíble, y deja en mal lugar otras series que se están emitiendo ahora mismo como por ejemplo Ms. Marvel en Disney+.

Si tengo que ponerle algún pero a la serie, me centraría en la promoción del 6º episodio con el «Herogasm», un episodio que traslada una de las historias más bufas del comic de Ennis y Robertson con una orgía de seres con superpoderes a cual más extravagante. En la serie, la orgía aparte de no ser para tanto, fue de largo lo menos interesante del episodio y eclipsó los importantes sucesos que tenían lugar, con el primer combarte sorpresa de Homelander contra Soldier Boy, Butcher y Hughie.

También habría que decir que el papel de The Deep ha quedado aún más limitado a tipo penoso centrado en perversiones sexuales con pulpos cualquier ser acuático que se le ponga a tiro. A lo que habría que sumarle un Noir que ha sido un quiero y no puedo en toda la serie.

Una vez comentados estos elementos menos buenos, lo cierto es que tengo que resaltar lo mucho que me ha gustado esta tercera temporada, incluso reconociendo el wokismo extremo, me ha parecido una pasada. De hecho, al ser todo tan exagerado y over-the-top el elemento más panfletario queda dentro del tono exagerado general. Aparte que cuando empiezas a ver la tercera temporada de The Boys, ya sabes a lo que vienes, y yo lo estoy disfrutando mucho. Y es que recordando algunos momentazos super chungos de la serie, por ejemplo el momento The Deep comiendo el pulpo o los usos sexuales de una persona con poderes tipo Ant-Man, que me sigo sorprendiendo que una serie tan bestia como esta haya llegado a rodarse y sea una realidad.

Teniendo en cuenta el final de esta temporada, diría que la cuarta temporada ya confirmada será la última, dado que la trama de Butcher vs Homelander que es el núcleo de la serie está en el límite de empezar a ser repetitiva. Eso sumado al hecho que nos estamos quedando sin superhéroes de los que reirse me indicaría que los creativos de Prime harían bien en plantear el final de la historia. Mientras tanto, como digo The Boys es un entretenimiento super recomendable para todos aquellos que busquen salvajismo y en general una historia de superhéroes diferente.

Comparto el trailer de esta temporada:

Manteniendo el nivel de temporadas anteriores, The Boys se confirma como uno de los grandes entretenimientos de Prime Video y nos deja en todo lo alto para una cuarta temporada que se supone visto lo visto que debería ser la última.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Thor 19-23 Dios de los Martillos (Marvel Comics – Panini)

¡Por Odin y por Asgard!! Si hay un fin de semana del año para dedicárselo a Thor, es este. Tras mi reseña de Thor Love and Thurnder, hoy quiero analizar el último al arco de la serie regular de Thor, Dios de los Martillos, de Donny Cates, Nick Klein y Matthew Wilson, un arco que Panini ha terminado de publicar justo esta semana.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

«Dios de los Martillos» comienza aquí. Mjolnir está desaparecido. Nadie puede encontrarlo, ni siquiera Lady Sif. Thor debe pedir ayuda a quien menos quiere pedírsela: a Odín. Porque, hasta que el martillo no aparezca, nadie está a salvo en los Diez Reinos.

Este arco se ha desarrollado en los números 19-23 (745-749 numeración legado) USA, igual que la edición española de Panini.

23 números ya empieza a ser una cantidad interesante de comics para poder valorar la etapa de Donny Cates en Thor. El actual arco Dios de los Martillos sirve de culminación a varias de las ideas que Cates presentó casi desde el comienzo de su etapa, con un Thor convertido en Señor de Asgard y con problemas a la hora de empuñar a Mjolnir. Cates además invierte mucho tiempo en desarrollar la relación de Thor con su padre Odín, una relación que se encuentra en sus peores momentos debido a todos los esqueletos que Odín dejó en el desván. La relación padre-hijo y como a pesar de las diferencias y decepciones en el fondo Thor ama profundamente a su padre me parece uno de los grandes éxitos del comic.

Cates es un maestro a la hora de imprimir un ritmo endiablado a sus historias, planteando además siempre unos cliffhangers potentísimos que hacen obligatoria la compra del número siguiente. Como podéis imaginar, el final del arco cumple a rajatabla con este planteamiento. El descubrimiento de la identidad detrás de Mjolnir está genial porque es una idea muy loca pero super continuista con la etapa de Aaron, lo que me encanta, la verdad. Y más allá de esto, esta amenaza plantea una sensación de peligro a nivel cósmico que deja claro que si Thor fracasa, el destino de todo el universo está condenado. Lo cual es una escala digna de Thor.

Dentro que el comic me resulta super entretenido y con la épica que espero leer en una historia de Thor, la verdad es que hay que reconocer que el verdadero problema del comic es que Cates ha creado a un Thor que resulta antipático todo el rato, lo cual supone un problema tremendo para el disfrute del comic. Y es cierto que las amenazas a las que se enfrenta sumado a sus obligaciones como Rey de Asgard suponen una losa para él y tiene sentido que Thor se comporte así, pero provoca que consciente o inconscientemente me provoque cierto rechazo.

Aaron construyó todo su arco sobre la idea de contarnos por qué Thor es el mejor dios de todos, y volver a encontrar a un escritor que basa su idea general en hacer que Thor dude de si mismo (siendo por otro lado una idea recurrente para múltiples guionistas), me parece un poco reiterativo en este momento. Dicho esto, en el fondo creo que le perdono a Cates porque se que su trabajo como guionista implica poner al héroe del que es fan en la mayor dificultad posible.

En el apartado artístico, Nick Klein con colores de Matt Wilson me da una de cal y otra de arena. En las splash-pages hay pocos artistas ahora mismo que le superen ahora mismo, transmitiendo una épica y una fuerza alucinante a sus imágenes, con algunas imágenes super impactantes . Sin embargo, en muchos momentos de este arco, sobre todo con lo relacionado con Mjolnir, en los que parece que apenas aboceta confiándolo todo al color de Wilson, con resultados más que cuestionables. Y está claro que el dibujante y el colorista forman un equipo y lo importante es el resultado final, pero precisamente por eso tengo que decir que alguna de estas páginas no acaban de funcionar.

Pero aparte de este elemento, hay algunas expresiones faciales que las veo todas iguales, sobre todo en los personajes femeninos, de forma que no pareciéndome ni mucho menos un mal dibujante, no puedo decir que Klein me haya maravillado en este arco. Dicho esto, si me dan a elegir entre Klein o Michele Bandini que hizo el fill-in el el anterior arco Revelaciones, obviamente me quedo con Klein. Y hasta casi diría que ante la duda, casi prefiero que se mantenga Klein en la serie, al menos a él ya le conocemos y en la mayoría de elementos es para bien.

Tras este arco Dios de los Martillos se vienen cambios aún más profundos en el mundo de Thor Odinson, empezando por la desaparición de su padre. Reconozco que no tengo claro si el giro final del comic (que no desvelaré) me ha gustado o no, pero le reconozco el shock-value que tan bien incorpora Cates a sus historias. Lo que tengo claro es que como Cates convierta el comic en una especie de buddy-movie extraña con Thor discutiendo con su «compañero», seguro no me va a gustar.

Globalmente diría que Cates ha sabido separarse de la sombra de Jason Aaron y está planteando una etapa super maja que compensa al lector que sigue la historia al ritmo de las grapas mensuales. Al menos yo voy a seguir comprando este comic encantado de la vida.

Comparto las primeras páginas de este arco que como veis sirven para establecer la escala universal en la que van a tener lugar las aventuras de Thor:

Thor Dios de los Martillos nos ha traído a un Donny Cates en plena forma con un buen apartado artístico que han cambiado para siempre el mundo del Dios del Trueno. Compra obligada dentro del actual panorama marvelita.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros