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Crítica de Follow me down: A Reckless book de Ed Brubaker y Sean Phillips (Image Comics)

Si pensamos en «Clásico instantáneo», las fotos de Ed Brubaker y Sean Phillips deberían aparecer en la entrada de wikipedia. Con algo de retraso por fin me llegó Follow me Down: A Reckless book, la quinta novela gráfica de esta pareja creativa, con Jacob Phillips en el color.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ya está aquí el quinto libro de la exitosa serie RECKLESS. Los maestros del crimen negro ED BRUBAKER y SEAN PHILLIPS presentan otra novela gráfica original protagonizada por el alborotador a sueldo Ethan Reckless.

Tras el terremoto de 1989, Ethan viaja a San Francisco para buscar a una mujer desaparecida. Pero casi inmediatamente, se encuentra en un camino de oscuridad y asesinato en un caso diferente a todo lo que ha enfrentado antes.

FOLLOW ME DOWN es el más intenso de los libros de RECKLESS hasta ahora y otro éxito del equipo más aclamado del cómic, creadores de PULP, MIS HÉROES SIEMPRE HAN SIDO JUNKIES, CRIMINAL, THE FADE OUT y KILL OR BE KILLED. Una obra imprescindible para todos los fans de BRUBAKER & PHILLIPS.

Follow me down es la quinta novela gráfica de la serie Reckless creada por Ed Brubaker y Sean Phillips (junto a Jacob Phillips en el color) en el sello Image en tan sólo dos años. Esto ya en si mismo es un hito en el mundo del comic mainstream, tan acostumbrado como estamos a que un dibujante de Marvel o DC no pueda publicar ni siquiera 5 grapas seguidas sin necesitar un artista fill-in que le permita cumplir con los plazos de entrega. Por hacer la comparación, 24 grapas normales de 20 páginas (lo normal ahora mismo en Marvel o DC) supondrían aproximadamente 480 páginas en dos años. La serie Reckless nos ha ofrecido 720 páginas en sus 5 novelas gráficas publicadas en este mismo tiempo, lo que supone un 50% más de material, que es además de una calidad muy superior al de cualquier grapa mainstream normal.

Ethan Reckless, el protagonista de esta serie, conecta con el mundo de los detectives privados que tienen su propia brújula moral que motiva sus acciones. Ethan sólo coge los casos que le llaman la atención y no le mueve el dinero, y en esta aventura ambientada en 1989 cambia su ubicación habitual de Los Ángeles por San Francisco y las zonas rurales de California, lo que supone un interesante cambio frente a las obras previas. En la primera novela gráfica conocimos los motivos por los que que Ethan es una persona fría a la que le cuesta emocionarse con nada de lo que pasa a su alrededor. La novedad en Follow me down radica en conocer a la que podría ser su media naranja, Rachel, una persona rota por dentro como él también lo estuvo en su momento. De alguna forma el caso en si acaba siendo secundario frente a la conexión que siente con ella y que acaba rompiendo la armadura que Ethan había construido a su alrededor. Una relación que parece abocada al desastre, todo hay que decirlo.

Otro detalle que me gusta de Follow me down es que se nota que Brubaker y Phillips buscan elementos que sean interesantes y aporten una capa adicional para Ethan pero a la vez ofrezcan cosas diferentes que creativamente les mantengan interesados. Si en The ghost in you, la cuarta novela gráfica de la serie, convertían a Anna, la amiga y ayudante de Ethan en protagonista, en esta obra vemos lo que provocó que Ethan estuviera fuera de Los Ángeles en ese momento. Las tres primeras obras de la serie Reckless (Reckless, Friend of the Devil y Destroy all monsters), eran totalmente autoconclusivas, y aunque The ghost in you y Follow me down pueden ser también leídas de forma autónoma siendo lecturas satisfactorias por ellas mismas, cuando las lees juntas forman una especia de duología en la que cada obra retroalimenta emocionalmente a la otra, consiguiendo un resultado aún más satisfactorio si cabe.

En el apartado gráfico Sean Phillips y Jacob Phillips están brillantes como siempre. Empezando por el color, Jacob consigue que las 5 novelas gráficas de Reckless tengan una estupenda coherencia cromática. Pero a la vez, ver a Ethan saliendo de su zona de confort para vivir una aventura que en gran parte tiene lugar en el mundo rural afecta a los colores que vemos en esta obra. Los colores además añaden en muchos momentos profundidad a la página y está en perfecta sintonía con el dibujo de su padre, consiguiendo un resultado sobresaliente.

Y hablando de Sean Phillips, lo que está creando en la serie de Reckless es muy grande. Aparte de la perfecta narrativa y la caracterización de Ethan y Rachel, algo a lo que realmente ya estamos acostumbrados y damos por supuesto, un detalle que me ha flipado en esta obra y es la forma en que Phillips construye a Ethan a partir de su expresión corporal. Debido a su dificultad para sentir nada, es una persona que tiende a cerrarse en si mismo. Cuando investiga un caso su cuerpo está siempre en tensión como si estuviera a punto de estallar. Sólo con Anna (que no está físicamente presente en esta obra) cuando comparten veladas en su cine llega a relajarse y sentirse en paz siendo casi otra persona. Y esto es algo que veremos a medida que avanza la novela gráfica y él y Rachel se van conociendo y confiando el uno en el otro. Esta evolución no sólo se aprecia en las expresiones faciales sino especialmente en la expresión corporal, y me parece una pasada.

Dentro que Follow me down me ha gustado mucho, hay un elemento que también he empezado a notar leyendo esta novela gráfica, y es que a Brubaker se le están empezando a notar las costuras en cuanto a la estructura de sus historias, empezando a ser demasiado evidente y repetitiva. Que a ver, sólo leo dos (o tres) obras suyas al año y en parte no me importa porque sólo Brubaker está haciendo este tipo de historias. Pero tener otro comic con inicio impactante, desarrollo lento y giro anticlimático final en las últimas páginas empieza a ser una herramienta demasiado fácil y trillada. Ojo que me encanta Ethan Reckless y su mundo y compraré la siguiente novela gráfica que publiquen, pero las cosas como son.

De hecho, esto debe ser tan evidente que Brubaker ya cambió a la protagonista en The ghost in you para que de alguna manera no se notara tanto que está usando la misma estructura. Y ahora, tras cinco novelas gráficas super exitosas de Reckless, Bru+Phillips anunciaron que su siguiente proyecto para primavera de 2023 NO va a estar ambientado en el mundo de Reckless, sino que va a ser una novela gráfica autónoma radicalmente diferente. No cabe duda que ellos mismos notan el agotamiento y la necesidad de renovarse y hacer cosas diferentes para no estancarse creativamente. Y yo me alegro por ello.

En todo caso, incluso con el pero de la estructura, realmente nadie hace ahora el tipo de noir en el que se han especializad Brubaker y Phillips. E igual que en su día me hice fan de James Bond y sus películas básicamente son todas iguales, no tengo problema en seguir leyendo nuevas obras de esta pareja creativa, ojalá sigan con esta consistencia durante muchos años. Y Brubaker se anime a romper sus procesos mentales con mayor frecuencia.

Comparto las primeras páginas de esta obra:

Follow me down es otra estupenda entrega de una serie que se ha convertido en única en su especie y de lectura obligada para todos los fans del género noir. Clásico instantáneo ya es sinónimo de Brubaker + Phillips.

PUNTUACIÓN: 8/10

Y en 2023, les volveremos a ver en Night Fever, la nueva novela gráfica de Brubaker y Phillips que promete ser distinta a todo lo que han publicado hasta ahora. No puedo tener más hype.

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Crítica de Giant Days vol. 6 de John Allison y Max Sarin (Fandogamia)

Llevaba varios meses de parón, pero he disfrutado un montón con la lectura del sexto volumen de Giant Days, el comic de John Allison dibujado por Max Sarin, con entintado de Liz Fleming y color de Whitney Cogar, publicado por Fandogamia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Empieza el segundo año y Daisy, Susan y Esther han llevado su amistad a un nuevo nivel al mudarse a su propia casa fuera del campus, pero la entrega de llaves viene acompañada de nuevas responsabilidades. La aparición indeseada de pretendientes, un robo y el hecho de que Susan viva a solo unas manzanas de distancia de su exnovio McGraw han hecho parecer buenos los viejos dormitorios. Las chicas se llevarán una dosis de realidad cuando aprendan que los adultos hacen más que pagar el alquiler…

Escrito por John Allison e ilustrado por las artistas Max Sarin y Liz Fleming, se os da la bienvenida al segundo año de universidad en el volumen 6 de Giant Days, con los dos PREMIAZOS EISNER que se han llevado por el camino durante 2019 a MEJOR SERIE REGULAR y MEJOR CÓMIC DE HUMOR.

Este sexto volumen contiene los números 21 a 24 USA.

Giant days es un comic fantástico. Las peripecias de Susan, Esther y Daisy mientras estudian en la universidad de Sheffield me parecen una delicia. Más aún, me hacen sentir como si yo también estuviera allí con ellas viviendo estas aventuras, casi como si volviera a tener 19 años. La mezcla de slice of life con comedia, no de carcajadas sino de situaciones realmente divertidas, ofrece unas historias que son un amor y que te dejan siempre con buen sabor de boca. Es genial leer unas aventuras con este feel-good y esta personalidad, en este caso mientras las chicas descubren el maravilloso mundo de las casas de alquiler frente a la vida en la residencia de estudiantes.

Junto a la historia de Allison, tengo muy claro que una parte fundamental del éxito de Giant Days es el maravilloso dibujo de Max Sarin con entintado de Liz Fleming y color de Whitney Cogar. De hecho, la diferencia respecto al segundo volumen que no lo dibujó ella es notable. Sarin domina el elemento cartoon y consigue crear a unas chicas que son un amor siendo cada una super diferente a las demás. Sus figuras tienen una personalidad bestial, no sólo las caras, sino también las manos y su mecánica corporal que las hace reconocibles incluso sin ver la cara del personaje que en ese momento está en la viñeta. La verdad es que estoy disfrutando un montón con este comic y con el apartado artístico.

Por ponerle un pero a un comic que me gusta mucho, encuentro que las peripecias de este sexto volumen son menos divertidas que las de los volúmenes anteriores. Está guay conocer al padre de Susan o a la novia de Esther, pero de alguna manera al tratarse de los números 21 a 24 de esta colección, es normal que el comic haya perdido cierta frescura respecto a los primeros tomos. Dentro que es un comic que me gusta mucho y me deja siempre con una sonrisa en la cara.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Giant Days tiene la enorme virtud de alegrarme el espíritu con cada nuevo volumen que leo. Una gozada que espero seguir leyendo a medida que vayamos comprando los siguientes volúmenes.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica The Bunker vol. 4 de Joshua Hale Fialkov y Joe Infurnari (Oni Press)

Termina The Bunker, el comic de ciencia ficción editado por Oni Press a cargo de Joshua Hale Fialkox y Joe Infurnari, con color en este cuarto volumen de Gonzalo Duarte. Y tengo que reconocer que no me ha gustado el final.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

A medida que la estrella política de Grady Potts asciende, Daniel finalmente se da cuenta de lo que debe hacer para asegurarse de no envenenar a la población mundial, y no es nada agradable. Natasha está presente -en realidad, ambas Natashas lo están- pero las consecuencias de sus acciones pueden cambiar el futuro para mal. Heidi sigue encarcelada, pero al igual que Billy, tiene un defensor en el exterior. En este explosivo volumen final de la aclamada serie, se decidirá el destino del mundo.

Este cuarto y último volumen de The Bunker contiene los números 15 a 19 USA, publicados por Oni Press en 2017.

Junto a mi hermano Fernando, estamos siempre a la búsqueda de nuevas lecturas que resulten interesantes y sorprendentes. En este sentido, la premisa básica de este comic de cinco jóvenes que descubren en un bunker cartas de sus yo futuros en el que les advierten de cosas que tienen que hacer si quieren evitar el fin de la humanidad no podía resultar más interesante a priori. Lo malo es que una vez acabamos de leer la historia, tengo que reconocer que NO hemos acertado con este comic. 

Antes de The Bunker, la verdad es que me habían gustado todos los comics de Joshua Hale Fialkov que había leído empezando por Yo, Vampiro en DC, así como sus comics de creación propia Elk´s Run, Tumor y Echoes. Sin embargo, The Bunker acaba resultando un fail como una casa. La premisa inicial no acaba de ser llevada a terrenos interesantes y la conclusión que conocemos en este tomo no puede ser más anticlimática y decepcionante, siendo un «porque si» tremendo que decide terminar en este momento como podría haberlo hecho cinco minutos antes o después.

En la ejecución de este final, me llama sobre todo el ritmo lentísimo que imprime, hasta el punto que utiliza el número 15 para narrar una conversación de dos personajes que ni siquiera es tan interesante para comenzar. Si la lectura en tomo ha sido floja, ni me imagino lo que debió ser para los lectores que compraron las grapas en su momento. Hasta ahora estaba dando el beneficio de la duda a una historia que era sólo correcta, pero claramente Fialkov no ha estado a la altura de las posibilidades que su interesante premisa planteaba al inicio de la colección.

El dibujo de Joe Infurnari en este volumen cuenta con color de Gonzalo Duarte. Y globalmente mantiene los pros pero sobre todo los contras que he encontrado en volúmenes anteriores, que sobre todo se podrían resumir en que hace farragosa e incómoda la lectura. A la falta absoluta de fondos y una elección cromática que convierte el comic en más gris que lo que ya es la historia, hay que sumar un cuestionable trabajo a la hora de dibujar a los protagonistas, de forma que varios de ellos se confunden constantemente durante la lectura. De hecho, en la historia encontrados que DOS personas han viajado al pasado (nuestro presente) y en muchos momentos es imposible saber si estamos viendo al yo joven o el adulto.

La principal y casi única obligación del dibujante es contar la historia de una forma que sea entendible para el lector, ayudando a que el lector se vea enganchado por el comic y quiera seguir leyendo. Lamento decir que Infurnari en ese sentido NO ha cumplido con su obligación, lo peor que le puede pasar a un artista de este medio, algo que hace que The Bunker haya resultado una lectura decepcionante e insatisfactoria.

Comparto las primeras páginas de este voumen:

The Bunker termina de forma anticlimática y decepcionante. Un comic que NO te recomiendo su lectura, las cosas como son

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Lobezno 21-24 de Benjamin Percy y Adam Kubert (Marvel Comics – Panini)

Termina el último arco de Lobezno que ha contado con Masacre de invitado especial, por cortesía de Benjamin Percy, Adam Kubert y Frank Martin, por lo que es buen momento para hacer una valoración a la colección de Logan.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

¡El brutal regreso del mejor en lo que hace… con un inesperado compañero! Masacre era el rey de Staten Island. Ahora quiere convertirse en ciudadano honorífico de Krakoa. Lobezno sólo quiere que cierre la boca. Pero después de que Wade descubra un peligroso complot contra el paraíso mutante, Logan no tendrá más remedio que contar con su ayuda. 

Este arco de Lobezno se ha publicado en los números 20 a 23 USA,

Voy a haceros una confesión. Reconozco que el actual volumen de Lobezno me estaba resultando un comic muy entretenido, con unas aventuras con un dibujo top y unas tramas correctas, aunque reconociendo que Benjamin Percy en general no acababa de cerrar las historias como debería. Aunque a mi me entretenía, mi hermano Fernando comentaba que por él la hubiera dejado de comprar aprovechando las miniseries X Vidas de Lobezno / X Muertes de Lobezno. Sin embargo, yo prefería seguir a ver qué tal, y ahora tengo que reconocer que él tenía razón.

A priori, pensaba que tras los últimos dramas a través del tiempo, una aventura ligera de Logan con Masacre podía sentarle bien a una colección caracterizada por un tono más bien seriote. Recordando comic antiguos como el Cable & Deadpool, el contraste entre un héroe serio y estoico con el over-the-top Masacre podía ofrecer momentos geniales unido a acción a raudales. Pero en el arco recién finalizado Benjamin Percy ha traspasado todas las líneas rojas imaginables, y algunas que ni siquiera me había planteado, convirtiendo la colección en una parodia de si misma con la que no conecto nada de nada.

Más que un comic Marvel, este Lobezno parece un cartoon del correcaminos, con unos gags a costa de ver a Logan desmembrando a Deadpool que me parecen penosos. Han repetido tantas veces que Logan se cura pero que siente el dolor por el desgarro que provocan sus garras cuando salen de su antebrazo que no puedo entender la tortura a la que Logan somete a Wade durante el comic sin necesidad ninguna. Este no es el único elemento cartoon que encontramos en este comic, ya que hay unas persecuciones que parecen sacadas de Tom & Jerry y que no me pegan para nada con lo que debería ser una aventura ambientada en el universo Marvel. ¿El mundo al otro lado de tu ventana? Esto desde luego no.

Y para empeorarlo, el climax final incluye un intento de body-horror que me recordaba en parte a The Thing de John Carpenter, pero aplicada a Logan y Wade de una manera que resulta ridícula y penosa a la vez. En otras ocasiones he comentado que el gran problema de la Marvel actual en lo relativo a los mutantes de Krakoa (o los Eternos) era que las resurrecciones quitaban toda la tensión a las colecciones porque nada tenía repercusión. En el caso de Lobezno, hace muchos años que la cagaron cuando Marc Guggenheim hizo que Logan sobreviviera a una explosión nuclear y se curara casi inmediatamente. En ese sentido, Logan ya no es tan interesante como antaño, porque hace cualquier cosa sin preocuparse de las repercusiones, ampliado ahora con las resurrecciones de Krakoa. Si todo esto ya es malo, el final de este arco me parece penoso por partida doble. Por el lado de la forma en que usan los poderes de recuperación de Logan y Wade, y por el propio final de arco en el que tras cuatro grapas la historia termina con un no-final y una sensación de no haber contado nada que me ha fastidiado bastante.

Y esto es una pena, porque el dibujo de Adam Kubert con color de Frank Martin me parece super TOP. Sus páginas son super dinámicas, con Kubert luciéndose en la composición y en las splash-pages, además de transmitir perfectamente el humor inherente a Masacre. En meses anteriores comentaba que sólo el dibujo compensaba la compra, pero las locuras absurdas de Percy me han ido echando poco a poco de la colección. En todo caso, es evidente que Kubert está disfrutando de su etapa en esta colección, dado que le he visto super suelto durante todo el arco. Por el lado del dibujo no hay ningún problema, más bien al contrario, pero cuando la suspensión de credulidad salta por los aires, ya no hay nada que hacer.

Dado que se me llena la boca con aquello de «poner mi cartera donde pongo mis opiniones», no puedo en consciencia apoyar esta etapa durante más tiempo después del desastre creativo que acabo de leer en este último arco. Me sabe mal por el dibujo de Kubert, pero no tanto el saber que los próximos números son tie-ins del evento El día del juicio y no están dibujados por Kubert sino por Federico Vicentini. El baile de dibujantes sin duda pone las cosas más fáciles a la hora de abandonar un comic.

Comparto las primeras páginas del número 21 que inicia este arco:

Lobezno pero sobre todo Benjamin Percy han acabado con todo su crédito en apenas tres grapas, que han sido un WTF?! más otro con el que no he conectado. Creo que me quedo aquí.

PUNTUACIÓN: 5,5/10

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Crítica de Ice Cream Man vol. 7 de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran (Image Comics)

Tras unos meses de descanso, llega una nueva dosis de nihilismo y desolación con el séptimo volumen de Ice Cream Man, la antología de historias inclasificables obra del escritor W. Maxwell Prince y los artistas Martín Morazzo y Chris O´Halloran, publicado por Image Comics.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

ICE CREAM MAN -la serie antológica de cómics aclamada por la crítica y con gran éxito de ventas- continúa aquí con otros cuatro desafortunados y enervantes episodios de descensos: un avión cae del cielo; un hombre sube al fondo de su árbol genealógico; ¡la presión sanguínea de Oscar desciende por debajo de 90/60! Es un compendio de descensos cuidadosamente calibrados para consumidores de contenidos curiosos y cabizbajos… así que acompáñanos a continuación.

Este séptimo volumen recopila los números 25 a 28 de la serie regular USA.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Como decía Forrest Gump, coger el nuevo volumen de Ice Cream Man es como abrir una caja de bombones, nunca sabes qué te vas a encontrar. Y me parece una barbaridad como W. Maxwell Prince plantea en cada nueva grapa un desafío narrativo diferente para el dibujante Martín Morazzo y el colorista Chris O´Halloran. Las historias son siempre inclasificables pero dejan poso y hacen que pienses en los mensajes ocultos que hay en cada una de las historias. El hecho que Prince apueste de esta manera en la grapa como unidad para contar sus historias auto conclusivas me parece otro elemento contracorriente de este comic, teniendo en cuenta que el mercado sin duda apuesta por los arcos y las historias serializadas pensadas para ser publicadas en tomos.

El terror es un género en auge en el mundo del comic, pero estas historias son más un drama existencial que transmite la desesperación por un mundo en el que no tenemos cabida, lleno de cosas aterradoras a nuestro alrededor que pueden o no ser sobrenaturales. En este sentido, el número 26 en el que una persona explora (literalmente en el comic) su árbol genealógico y descubre que sus antepasados todos fueron unos fracasados y él está condenado a repertirlo, y a pesar de todo quiere romper con el pasado, me ha parecido una historia brillante. Incluso cuando apuesta con cambiar el pasado brindando con una copa de alcohol, lo que sugiere que sigue cayendo en la espiral autodestrutiva.

La analogía que hace el comic en su número 27 sobre que somos insectos esperando ser machacados por el sistema, y que a veces sería preferible disfrutar de su vida sencilla sin las preocupaciones existenciales que ahora sufrimos y sobre las que no tenemos ningún control, es otra idea potentísima que me flipa que me la hayan presentado en las 26 páginas que tienen estos números.

El dibujo de Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece que está tan acertados como siempre. Nadie como ellos transmiten el drama existencial de estas historias y a unos personajes perdidos, sin esperanza y desamparados ante unos elementos que parece que juegan con ellos. Las expresiones faciales y corporales adquieren una cualidad casi kafkianas en estas páginas, complementando perfectamente a las historias de Prince. Y por si fuera poco, Morazzo se sale en cada uno de los desafíos narrativos que le sugiera el guionista, o tal vez es él el que le sugiere ideas visuales que luego desarrollan hasta tener clara la historia, lo veo como una posibilidad. Pero ya sea una u otra opción, la verdad es que acaban formando una dupla perfecta para el tipo de historias que se plantean en esta antología.

Por cierto, hablando de la serie en su conjunto, llevábamos varios tomos en los que parecía que el tema general del heladero del infierno había quedado en segundo término. Sin embargo, en este volumen parece que Prince empieza a plantear el que pudiera ser el final de la serie retomando al heladero, protagonista del comic aunque sea en el título, dado que ha estado ausente. Por un lado, me gusta que las historias tengan un final, pero este Ice Cream Man es tan diferente a todo que creo que echaré de menos este comic en caso que se confirme que el final está próximo.

Ice Cream Man es una rareza maravillosa dentro del mundo del comic mainstream americano. Estoy disfrutando muchísimo este comic, y espero seguir haciendo mientras Prince y Morazzo tengan ganas e ideas de seguir publicando esta serie.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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