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Crítica de Watchmen de Damon Lindelof (HBO)

Este mes de mayo he decidido contratar un mes de HBO para ver varias series que me apetecían y que tenía pendientes. Gracias a esto he podido ver Watchmen de Damon Lindelof, continuación 34 años después de la obra maestra del comic obra de Alan Moore y Dave Gibbons. Y dentro que he encontrado numerosos elementos interesantes, aún no tengo claro si me ha convencido. Espero que escribir esta crítica me aclare las ideas.

Ambientada en un universo alternativo en el que los vigilantes enmascarados son tratados como criminales, Watchmen emplea la nostalgia del cómic original creado por Alan Moore y Dave Gibbons mientras intenta crear un contenido completamente nuevo. (Filmaffinity)

Damon Lindelof (Perdidos, The Leftovers) es el creador de esta serie que plantea, desde el amor por el comic original de Moore y Gibbons, plantear una nueva historia contemporánea que se centre en los temas de actualidad en los Estados Unidos igual que el comic usaba los miedos de la guerra fría en los años 80 como lienzo donde construir su historia.

La serie contó con 9 episodios, una elección poco habitual dentro del catálogo de HBO, y se estrenó con gran éxito de crítica y audiencia a finales de octubre de 2019. Lindelof escribe los guiones de todos los capítulos en colaboración con Nick Cuse, Lila Byock, Christal Henry, Cord Jefferson, Carly Wray, Feff Jensen, Stacy Osei-Kuffour y Claire Kiechel. Estos episodios han sido dirigidos por Steph Green, Nicole Kassell, Andrij Parekh, David Semel, Stephen Williams y Frederick E.O. Toye.

Los siempre estupendos Trent Reznor y Atticus Ross realizaron la banda sonora de la serie, que tuvo a Chris Seager, Xavier Pérez Grobet, Gregory Middleton y Andrij Parekh en labores de directores de fotografía.

La serie está protagonizada por Regina King como Angela Abar / Sister Night, una detective de la policía de Tulsa (Oklahoma) que usa un disfraz similar al hábito de una monja y que lleva una doble vida, ya que debido al complejo mundo de 2019 sus hijos no saben que ella es policía. Don Johnson es Judd Crawford, el jefe de la policía de Tulsa y amigo de Angela. Yahya Abdul-Mateen II es Calvin, el marido de Angela que la apoya en su doble vida y cuida de los niños mientras ella está de servicio.

El veterano Louis Gossett Jr. interpreta a Will Reeves, un anciano que consiguió sobrevivir a los disturbios raciales de Tulsa de 1921 y cuya relación con Angela es uno de los misterios de la serie. Tim Blake Nelson es Wade Tillman / Espejo, un detective de la policía de Tulsa que usa una máscara reflectante y que viendo las reacciones de los sospechosos sabe si mienten o dicen la verdad.

Junto a ellos, Jean Smart interpreta a Laurie Blake, la antigua Silk Spectre, que 34 años después es una agente del FBI que se dedica a detener a vigilantes enmascarados. Por último, la guinda del pastel de esta serie la ofrece el siempre perfecto Jeremy Irons como un misterioso señor aristocrático que vive en una mansión en el campo que cuenta con dos únicos sirvientes.

Entrando a valorar Watchmen y empezando por los elementos positivos, lo primero que me viene a la cabeza es que se nota que Damon Lindelof es un gran fan del comic de Alan Moore y Dave Gibbons. Empezando porque esta serie es continuación directa del comic y no de la versión cinematográfica de Zack Snyder de 2009 que cambió algunos elementos del comic y en general equivocó el tono al convertir la violencia de la película en algo molón. Centrarse únicamente en el comic ya es en si mismo un gran punto a favor de esta serie.

De hecho, había que tener muchas narices para atreverse ha escribir esta serie sabiendo la problemática que rodea el comic, al prometer DC Comics en 1985 a Alan Moore y Dave Gibbons que les cedería la propiedad de la obra cuando el comic dejara de publicarse… algo que 35 años después aún no ha sucedido. Lindelof sabía que una secuela televisiva de Watchmen sería polémica, por lo que poniendo la venda antes que la herida publicó en 2018 una carta abierta explicando que es precisamente su amor por el comic lo que propulsaba a hacer una continuación, que sería algo completamente nuevo. He leído artículos explicando que la importancia y relevancia de una obra artística se refleja cuando otros autores sienten la necesidad de inspirarse en esa obra previa para crear sus propios trabajos. En ese caso, la importancia e influencia de Watchmen (el comic) está fuera de toda duda.

El respeto expresado por Lindelof por el comic hace que a pesar del tiempo transcurrido, algunos personajes se sienten inicialmente correctos cuando los vemos por primera vez en esta adaptación televisiva y a medida que vamos conociendo más de ellos.

Además, el hecho que Lindelof haya contado su historia en estos 9 episodios y no planee hacer nuevas temporadas, al menos de momento, y que HBO lo haya aceptado es también otro hecho muy positivo en estos momentos en el que el mundo televisivo está cayendo en la sobreexplotación de contenidos, alargando series que hubiera sido mejor que quedaran como historias más cortas. Se agradece que Lindelof haya contado su historia y marche a nuevos pastos.

También me parece interesante la reflexión que hace Lindelof sobre cómo sería el mundo de Watchmen 30 años después, incorporando sus propios intereses y queriendo poner el foco sobre la realidad del racismo aún existente en los Estados Unidos. De esta manera, la serie está marcada por un suceso que sucedió realmente en la vida real, el ataque racista que en 1921 masacró a la comunidad negra de Tulsa (Oklahoma). Un hecho terrible sobre el que no conocía nada previamente que me ha dejado en shock. Al menos en ese aspecto, la serie cumple una función social y educativa indudable, presentando esta horrible matanza racista al público actual. Como efecto dramático, arrancar la serie con esta masacre es un elemento de gran potencia, aunque también debo comentar que esta escena inicial, sumado a un tiroteo que veremos más adelante en el episodio piloto dan una sensación de que estamos ante una serie de acción que no se corresponde con lo que en realidad vamos a ver.

Además del ataque racista de 1921, el otro hecho importante para la trama principal de este Watchmen es el conocido como la “Noche Blanca” en la Nochebuena de 2016, en el que el grupo racista Séptimo de Kaballería atacó en sus casas a más de 40 policías de Tulsa a los que habían identificado previamente. Sólo sobrevivieron al ataque el Jefe de Policía Judd Crawford (Don Johnson) y la propia Angela, resultando ambos heridos. Para proteger a la policía se aprobaron leyes que autorizaban a que los agentes de policía no revelaran su identidad mientras están an acto de servicio luciendo máscaras, lo que de hecho les convierten en cierta manera en “Vigilantes”. La aparición en 2019 de miembros de este grupo supremacista utilizando máscaras de Rorschach crea la interesante dicotomía de tener dos bandos enfrentados ambos utilizando máscaras para ocultar su identidad, lo que nos transmite el feeling del comic con superhéroes y supervillanos enfrentados. Estos son los puntos de partida de la serie, que serán desarrollados durante los nueve episodios.

El visionado de cada episodio genera una buena experiencia televisiva, ofreciendo partes un puzzle que a priori resultan interesantes y dejándote con ganas de más, algo fundamental en cualquier obra periódica de entretenimiento. A pesar de su ritmo lento, los saltos narrativos entre personajes hacen que cada episodio pasen en un suspiro, demostrando que Lindelof controla perfectamente la narrativa televisiva serializada.

El mejor episodio de toda la serie para mi es el sexto, “This Extraordinary Being” en el que conocemos la historia del joven Will Reeves, que tras sobrevivir al ataque racista en Tulsa se ha convertido en un joven oficial de la Policía de Nueva York en 1938. Su historia conecta y ofrece un giro inesperado e interesante de uno de los personajes secundarios del comic “Justicia Encapuchada”, el primer vigilante enmascarado que surgió en este mundo y que inspiró a todos los que posteriormente formarían los Minutemen. El tema del racismo ocupa toda la historia resaltando que una cultura creada sobre el racismo y la injusticia hace que un blanco enmascarado sea un héroe, mientras que un afroamericano enmascarado es visto como un monstruo y una amenaza.

Otro hecho que quiero resaltar como muy positivo de Watchmen es todo su elemento técnico. Todo su diseño de producción, vestuario, efectos especiales, etc… lucen de maravilla, y se nota que para la HBO Watchmen era su gran apuesta para el segundo semestre de 2019 tras terminar Juego de Tronos. No conozco el presupuesto exacto de la serie, pero sin duda cada fotograma transmite que no ha sido barata y que Lindelof ha contado con todo lo necesario para contar su historia de la mejor forma posible.

Y aquí termina lo bueno. En todo caso creo que Watchmen ofrece un más que correcto entretenimiento que puede gustar a un público variado que no necesariamente haya leído el comic, y el mensaje anti-racismo creo que está perfectamente transmitido de principio a fin. Dicho esto, hay un montón de elementos de la serie que analizados globalmente tras terminar de verla no me han convencido nada de nada y que me hacen preguntarme si me ha merecido la pena “gastar” ocho horas visto el decepcionante climax final.

Para hablar de estos elementos tengo que entrar a hablar CON SPOILERS. Entiendo que al ser una serie cuya emisión terminó en diciembre esto no supone ningún problema, pero prefiero avisaros para evitar malos entendidos. ¡Continuad leyendo bajo vuestra responsabilidad!!

Comentaba antes el problema que Alan Moore tiene con DC Comics debido a Watchmen. Al engaño provocado por el éxito sin precedentes de este comic que 35 años más tarde sigue imprimiéndose y vendiéndose sin parar, se ha sumado que Moore ha sufrido otras muchas decepciones ante las adaptaciones cinematográficas de otras historias suyas, hasta el punto que exige no ser acreditado y no ha querido cobrar los royalties, cediendo a Dave Gibbons (o eso es lo que se ha dicho) los ingresos generados por la película de Snyder. Alan Moore creó Watchmen como una historia cerrada y jamás planteó ni quiso su continuación, ya que lo que quería contar ya está reflejado en dichas páginas. Cuando DC Comics publicó “Before Watchmen” en 2012, unas series ambientadas en el mundo de Watchmen que servían de precuela contando la historia de varios personajes, ya se generó una gran polémica sobre si era ético que una editorial creara productos derivados de una obra a pesar de la manifiesta oposición de su autor, que en este caso no es su propietario. El gran éxito comercial de estos comics dieron la respuesta, y era únicamente económica. DC quiere ganar dinero y si puede hacerlo con Watchmen, iba a hacerlo. La ética quedó aparcada para otro momento.

Explico todo esto porque si DC sigue explotando la marca Watchmen, ¿por qué criticar a Lindelof por usar estos conceptos para hacer lo que quiera con ellos si Warner y la HBO están encantados de que lo haga? Legalmente no puede haber ningún reproche al respecto, pero como autor y creador que es Lindelof se me hace raro que pisotee los deseos de Alan Moore, de la misma manera que estoy seguro que a él no le gustaría que le hicieran algo similar con una obra propia.

Esta duda filosófica es lo que ha provocado que no quisiera ver esta serie de igual manera que nunca llegué a comprar los comics de “Before Watchmen”, aunque un amigo me los dejó y los leí años después, encontrando una aceptable calidad media pero una sensación global de intrascendencia que no aportaban nada realmente interesante al canon del comic original.

Dicho esto, reconozco que una vez pagada la suscripción de HBO y debido a estos días de confinamiento me decidí a darle una oportunidad a la serie. Y si realmente me hubiera parecido buena, nada de este largo razonamiento tendría sentido. Lamentablemente, la historia me ha parecido uno de los blufs más decepcionantes en mucho tiempo, lo que hace que recuerde por qué hacer esta serie igual no fue buena idea en primer lugar.

Aunque también tengo claro que el comic sigue en mi estantería y sigue siendo perfecto, independientemente de lo que me parezca esta serie de televisión, o los comics de “Before Watchmen” hace unos años.

En primer lugar, visto lo visto en estos nueve episodios, si Lindelof quería contar una historia que denunciara el racismo existente en la sociedad americana, y como sigue presente en todos los estamentos de la vida pública, incluidos los políticos y la policía, no necesitaba a WATCHMEN para nada. No dudo que esta crítica del racismo sea necesaria hoy en día, pero incluso este elemento que es para mi lo más destacado está construido en la serie completamente a brocha gorda, sin la sutileza y complejidad que se le supone a un autor “serio” como Lindelof.

Simplificándolo mucho, Moore y Gibbons planteaban en el Watchmen original una dura disección de la figura del superhéroe, creando no a héroes idealizados altruistas sino a unos seres rotos con traumas y demonios internos que resultaban dolorosamente humanos. Además, planteaban con inteligencia las repercusiones que la existencia de un ser superpoderoso como Doctor Manhattan tendría en el mundo real, planteando situaciones lógicas e interesantes como que los Estados Unidos habrían ganado la guerra de Vietnam provocando el aumento de la tensión armamentística entre EE.UU. Y Rusia.

Sin embargo, la historia de Lindelof carece de esta complejidad. De cualquier complejidad, diría. El uso de máscaras por parte de la policía y del grupo racista queda relegado completamente a un elemento estético que no aporta nada, desaprovechando el potencial del comentario sobre el uso de máscaras para hacer el bien o el mal.

Los agentes de policía normales llevan máscaras amarillas que nos sugieren el mítico “smiley” ensangrentado del comic, mientras que los detectives pueden personalizar sus máscaras convirtiéndose en un elemento freaky sin importancia. Angela lleva un traje de monja por motivos nunca aclarados pero que estéticamente le queda genial, mientras que un agente de aparente origen ruso (por su acento) lleva una máscara roja y se llama “Red”. Ese es el nivel de complejidad. Sólo el personaje interpretado por Tim Blake Nelson (Espejo), justifica su máscara reflectante al estar fabricado del material que supuestamente protege ante ataques psíquicos como el que sufrió Nueva York en 1985 que causó millones de muertos. Aunque luego junto a él encontramos a un policía con una enorme cabeza de Oso Panda como máscara que ofrece momentos un poco de vergüenza ajena. Elementos que, de nuevo, al notarse desde el comienzo como accesorios no tienen una importancia determinante para hacer que la serie me guste o no.

Por el otro lado, no tengo problema que los racistas del Séptimo de Kaballería usen una máscara de Rorschach, y de hecho, este personaje para Moore ejemplificaba el elemento fascista subyacente en el género de superhéroes, siendo para él unas personas que se creen por encima de la ley y de las normas que hemos creado en sociedad. Veo lógico que un grupo antisistema lo utilice como inspiración, a pesar que no tengan nada en común más allá del desafío de las leyes que consideran injustas.

Y hablando de Rorschach, entiendo que Lindelof pase de puntillas por el maravilloso final del comic en el que el diario de Rorschach era encontrado por un periodista del diario sensacionalista New Frontiersman, invitando a la especulación que el perfecto plan de Ozymandias podían derrumbarse cuando se supiera la verdad, y reforzando la idea expresada por Doctor Manhattan de que nada termina y no existen los finales perfectos.

Sin embargo, el comic ofrecía una gota final de optimismo ya que el mundo iba a sobrevivir y en apariencia el trabajo en equipo de Rusia y los EE.UU. podía llevar a la humanidad a una edad de oro de paz y prosperidad. Si el diario de Rorschach no salía a la luz, claro, y a pesar de haberse construido este paraíso a partir de una mentira y el asesinato de 3 millones de personas. Sin embargo, el mensaje de Lindelof sobre que el racismo ha existido siempre y lo sigue haciendo en el presente echa por tierra este final, y una vez descubrimos su alternativa en esta serie de televisión, no es mejor que lo que ya teniamos. De hecho, son la noche y el día en comparación.

Comentaba al comienzo que hay un misterio y que el visionado de los diferentes capítulos conseguía interesar mientras ofrecía una nueva parte del puzzle. Lamentablemente, cuando vemos la imagen completa es un suflé que se desinfla a poco que piensas en lo que nos acaban de mostrar. Empezando por el ridículo arco de Ozymandias, convertido en un snob sin profundidad con una historia que hace que nuestra suspensión de credulidad salte por los aires.

De nuevo, el comic ofrecía en su “milagro termodinámico” una historia maravillosa que formalmente hacía que todo encajara y que mostraba al personaje del Doctor Manhattan mientras que adquiría un conocimiento que explicaba su crecimiento vital, consiguiendo emocionar al lector. Sin embargo, Lindelof utiliza al Doctor Manhattan en su historia como un literal “deux-ex-machina” que justifica todo lo que sucede sin aportarle un crecimiento personal interesante. En este sentido, el octavo episodio “A God Walks into a bar” que ofrece su parte de la historia y su conexión con el resto de personajes, me parece un artificio vacío, como a veces me pasa con las historias de Nolan, un engranaje aparentemente perfecto desprovistos de vida y de calor humano.

Para acabar de empeorar las cosas, el plan de la que acaba siendo una de las villanas de la serie junto al racista líber del Séptimo de Kaballería, Lady Trieu, es otra ridiculez importante que ofrece un climax lamentable que es de largo lo peor de la serie. De hecho, dado que Trieu es de hecho más inteligente que Veidt, aún no tengo claro por qué es mala más allá de que toda historia de este tipo tiene que tener uno, y me hubiera resultado interesante comprobar qué hubiera hecho una mujer asiática con los poderes de Manhattan.

Porque si, a pesar de estar todo revestido de una impostada seriedad, al final el Watchmen de Damon Lindelof gira alrededor del plan de dos villanos que quieren robarle sus poderes al Doctor Manhattan para llevar a cabo cada uno sus planes particulares. Para flipar.

Angela Abar, interpretada por Regina King, es el corazón de la serie. Su vida y la de Will Reeves (Louis Gossett Jr.), son fundamentales en la serie para explicar el racismo de antes, pero también el que ha sobrevivido hasta nuestros días. Ella es uno de los pocos elementos salvables de la serie. Junto a ella, el personaje de Laurie Blake, la antigua Silk Spectre que ahora es una agente del FBI, también ofrece momentos super interesantes durante la serie y me parece un personaje complejo como el de Angela. Sin embargo, ambas están lamentablemente ausentes en el climax del último episodios, convirtiéndose en indefensas espectadoras de lo que pasa a su alrededor. Una pena y narrativamente un bajón.

Como comentaba más arríba, creo que Watchmen ofrece un más que correcto entretenimiento que puede gustar a un público variado que no necesariamente haya leído el comic. Sin embargo, a pesar del respeto que Lindelof dice tener hacia la obra de Moore y Gibbons, esta serie es una decepción muy grande que no consigue transmitir ninguno de los elementos que convirtieron a Watchmen en una obra maestra del comic, hasta el punto de hacer que dude de la conveniencia de haber realizado esta serie de televisión. Por contra, los buenos datos de audiencia indicarían que este Watchmen ha sido un éxito para la HBO, así que no sería descartable que la cadena amplíe su opuesta por las adaptaciones de comics, sobre todo teniendo en cuenta el próximo estreno de su HBO Max.

Comparto el trailer de esta serie:

Intelectualmente, entiendo que este Watchmen televisivo tiene elementos interesantes, pero emocionalmente se me queda muy muy lejos de ser una buena continuación del comic. E incluso vista de forma aislada sin tener en cuenta el comic, hay demasiadas cosas del guión de Lindelof con las que no he podido conectar.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Supergods de Grant Morrison

Supergods es la carta de amor de Grant Morrison al género de superhéroes que le ha convertido en escritor superestrella, y una lectura obligada para todos los fans del género.

PUNTUACIÓN: 8/10

De uno de los escritores más aclamados y profundos del mundo de los cómics surge una exploración emocionante y provocativa del gran mito moderno de la humanidad: el superhéroe

El primer cómic de superhéroes publicado, Action Comics no. 1 en 1938, introdujo al mundo algo sin precedentes y atemporal: Superman, un dios con capa para la era moderna. En cuestión de años, los cielos del mundo imaginario se llenaron de extraños mutantes, extraterrestres y vigilantes: Batman, Wonder Woman, los Cuatro Fantásticos, Iron Man y los X-Men, la lista de nombres tan familiares como los nuestros. En menos de un siglo, han pasado de no existir en absoluto a estar en todas partes: en nuestras pantallas de cine y televisión, en nuestros videojuegos y sueños. ¿Pero qué intentan decirnos?

Para Grant Morrison, posiblemente el más grande de los cronistas contemporáneos del «supermundo», estos héroes son arquetipos poderosos cuyas historias en curso, que abarcan décadas, reflejan y predicen el curso de la existencia humana: a través de ellos contamos la historia de nosotros mismos, nuestra problemática historia, y nuestras aspiraciones en las estrellas. En esta emocionante obra de su vida, Morrison recurre al arte, la ciencia, la mitología y sus propios viajes asombrosos a través de este universo sombrío para proporcionar la primera historia verdadera del superhéroe: por qué importan, por qué siempre estarán con nosotros, qué nos cuentan sobre nosotros mismos… y en lo que aún podemos llegar a ser.

Grant Morrison es uno de los escritores contemporáneos más populares y aclamados de cualquier género. Su larga lista de créditos como escritor de cómics incluye JLA, New X-Men, Seven Soldiers, Animal Man, Doom Patrol, The Invisibles, We3, The Filth y Batman: Arkham Asylum, la novela gráfica original más vendida de todos los tiempos . También es un galardonado dramaturgo y guionista.

What masked vigilantes, miraculous mutants and a sun god from Smallville can teach us about being humans.

Si te gusta el género de superhéroes americano, Supergods de Grant Morrison es una lectura obligada. Morrison transmite en cada página su amor por el género mientras hace una narración de la historia del medio desde la publicación del Action Comics 1 en 1938 hasta 2010 / comienzos de 2011 en que se publicó este libro. Supergods es mitad historia del género de superhéroes mitad historia autobiográfica, al adornar Morrison la narrativa con sus propias vivencias, sus comics favoritos y como consiguió pasar de lector y fan a profesional best-seller, además de transmitir su particular filosofía de vida que incorpora en la mayoría de sus obras.

Morrison plantea cuatro etapas históricas que le sirven para clasificar los principales momentos del sector unido a sus vivencias y puntos de vista sobre los principales cambios que sufrió el mundo del comic durante esos años:

  • The Golden Age comprende desde la publicación al Action Comics 1 en 1938 hasta la caza de brujas del doctor Fredric Wertham a partir de su libro “Seduction of the innocent” y la creación del Comic-Code en 1954.

  • The Silver Age se desarrollaría desde 1958, viendo como los comics de superhéroes se adaptaron al nuevo código, hasta 1976 en la que nuevos autores como Jim Starlin revolucionaron el medio con su psicodelia, provocado en muchos casos por el consumo de drogas.

  • Morrison comienza The Dark Age en 1970 con el surgimiento del comic “social” con el Green Lantern / Green Arrow de Denny O´Neill y Neal Adams, deteniéndose en el terremoto creativo que provocaron The Dark Kight Returns de Frank Miller y Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, llegando hasta la explosión de Image Comics y sus dibujantes super-estrella.

  • Por último, The Renaissance llegaría desde mediados de los años 90 hasta 2011 en que el libro fue publicado, aprovechando Morrison una gran parte de esta etapa para hacer un “making-of” de algunas de sus obras más conocidas, como Justice League, All-star Superman o Final Crisis, todas para DC Comics, editorial en la que ha realizado la mayoría de sus obras, o al menos las más recordadas.

La narración de Morrison es super clara y directa al grano, adornando cada momento de interesantes detalles de esos años. Para él, Superman no es sólo el primer superhéroe, sino el que mejor ejemplifica las virtudes y cualidades a las que debemos aspirar los seres humanos. Toda la narración gira en torno suyo y del segundo gran personaje del género, Batman.

Durante las diferentes etapas vemos como la situación social de la étapa ayuda a explicar el nacimiento de Superman y el resto de los héroes posteriores (Batman, Wonder Woman,…) y como los cambios sociales provocaron una evolución en la forma en que DC presentaba a sus héroes ante sus lectores. Además, es interesante comprobar como desde el comienzo estos personajes de comic tuvieron su traslación a otros medios, como fueron los seriales radiofónicos y las series en blanco y negro estrenadas en los cines en los años post-WWII antes de la creación de la televisión en los años 50, y como estos seriales a su vez también influyeron en los comics.

Morrison ha realizado la gran mayoría de su obra en DC, y aunque habla en gran detalle de la explosión de Marvel en los 60 y como sus comics revolucionaron el género frente a los “anticuados” comics de la DC de la época, se nota que la naturaleza mitológica de los héroes de DC conectan mucho más en su conjunto de valores.

La lectura de Supergods ha sido un suspiro y me ha gustado mucho. Dicho esto, y a pesar de ser un gran fan de la obra de Morrison, creo que las partes más interesantes del libro son las referidas a la evolución del género y no tanto su “auto-bombo” cuando habla de la creación de sus propios trabajos. Por ejemplo, me parece super interesante leer la opinión de Morrison sobre el TDKR de Miller y como ha influido en todo el género durante más de 20 años, y mucho menos leer sus ideas sobre Invisibles, o como su uso de drogas para expandir la consciencia le ayudó a crear su propias creencias sobre la realidad y el mundo en que vivimos.

Aún teniendo en cuenta que los detalles de su vida y su obra creo que son los detalles menos potentes del libro, la verdad es que he disfrutado también estos pasajes, dado que soy un gran fan de Morrison y desde Zenith he comprado todos sus comics. Me parece muy interesante como el éxito de su Arkham Asylum le aseguró su independencia económica al haber vendido más de medio millón de ejemplares desde su publicación en 1989, o como su King Mob de Invisibles fue un intento consciente para convertirse en superhéroe.

Morrison explica en las notas finales cómo por motivos de concreción muchos de sus comics y autores favoritos no pasaron el corte de las últimas revisiones del libro. Dicho esto, y que por supuesto esta narración es totalmente subjetiva, me parece curioso que Morrison emplee un párrafo para hablar rápidamente de Chris Claremont y sus X-Men, que fueron el comic más vendido durante 15 años, mientras habla con profusión de detalles de la obra del hasta ese momento amigo Mark Millar, al que Morrison no puede evitar mostrar en el libro casi como un aprendiz suyo. Teniendo en cuenta que la relación entre ambos escritores se rompió justo después de publicarse este libro, supongo que de haberlo escrito ahora, la importancia de Millar en este libro sería muchísimo menor.

Otro detalle muy divertido es ver la tirria que Morrison le tiene a Alan Moore. Aunque intenta tener un tono lo más neutro posible, hay algunos momentos gloriosos, como cuando comenta que Moore volvió a los comics “mainstream” por motivos económicos tras el “fracaso” en la publicación de su inacabada Big Numbers con Bill Sienkiewicz.

Junto a las anécdotas interesantes, el gran elemento de esta obra es la opinión de Morrison que los superhéroes de los comics, a pesar de ser seres en 2D, son tan reales como nosotros, y desde luego más importantes, dado que estos personajes nos van a sobrevivir a todos nosotros y sus valores influyen en la vida de miles de personas en todo el mundo, los personajes de comic son mucho más importantes, influyentes y, por qué no decirlo, reales de lo que yo jamás llegaré a ser.

Dado que Supergods se publicó en 2011, sería genial que Morrison se planteara escribir una continuación con su opinión sobre los cambios que el medio ha sufrido en la última década. Yo sin duda lo compraría. Y en todo caso, si eres fan de los comics de superhéroes, este libro es sin duda una lectura obligada, te lo recomiendo totalmente.

Supergods es una lectura imprescindible para todos los fans del género de superhéroes que destila todo el amor de Morrison por un género que nació hace más de 80 años y probablemente nos sobreviva a todos.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de El Increíble Hulk de Louis Leterrier (Marvel Cinematic Universe 2)

Con sólo unos meses de diferencia respecto a la ya histórica Iron Man, Marvel Studios estrenó también en 2008 El Increíble Hulk, película dirigida por Louis Leterrier con el siempre soberbio Edward Norton de protagonista. A pesar de ser una estupenda historia de Hulk, la película ostenta el dudoso honor de ser la película con menor recaudación de toda la franquicia de Marvel Studios y de ser su único fracaso de taquilla. Hoy analizo la segunda película del Marvel Cinematic Universe.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El científico Bruce Banner (Edward Norton) recorre el mundo en busca de un antídoto que le permita librarse de su Alter Ego. Perseguido por el ejército y dominado por su propia rabia, es incapaz de sacarse de la cabeza a Betty Ross (Liv Tyler), por lo que decide volver a la civilización. Mientras se enfrenta a una extraña criatura, el miembro de las fuerzas espciales Emil Blonsky (Tim Roth), Blonsky queda expuesto a una dosis de radiación más intensa que la que convirtió a Bruce en Hulk y hace responsable a Banner de su terrible situación, conviertiendo la ciudad de Nueva York en el escenario de la última batalla entre las dos criaturas más poderosas que jamás pisaron la Tierra. (FILMAFFINITY)

El Increíble Hulk fue la segunda película de Marvel Studios. Al igual que pasó en Iron Man, la película fue una coproducción de Marvel con Universal, que hasta ese momento tenía los derechos cinematográficos y había estrenado en 2003 su Hulk dirigido por Ang Lee, película que no dejó satisfecho a casi nadie. Marvel realizó toda la producción y la dirección creativa, mientras que Universal se encargó de la distribución. Avi Arad, Kevin Feige y Gale Anne Hurd llevaron a cabo las labores de producción.

El hecho de existir una película previa del personaje muy reciente planteó un importante problema para Marvel. ¿Este Increíble Hulk debía ser una continuación de la película de Ang Lee o era mejor volver a empezar de cero? La decisión intermedia finalmente tomada creo que narrativamente fue la correcta y marcó el camino a seguir para siguientes películas del estudio.

A pesar de tener rodada más de una hora de origen, finalmente este metraje se descartó y El Increíble Hulk comenzó con la acción ya en marcha con un Bruce Banner escondido en Brasil para escapar del ejército de los Estados Unidos mientras intenta controlar su transformación a Hulk. Los productores consideraron que no era necesario volver a contar el origen del personaje, al ser un dato ampliamente conocido por el público, no solo por la película de 2003 y por los propios comics, sino también por la recordada serie de televisión de los años setenta. Esta opción fue la que años más tarde volvieron a aplicar en Capitán América: Civil War para introducir a Spiderman en el MCU. En todo caso, como ya hizo Sam Raimi en los títulos de crédito de Spiderman 2 en que hacía un resumen de lo visto en la primera película, se utilizaron los títulos de crédito para dar las suficientes pinceladas del origen de Bruce Banner / Hulk para que el espectador no tuviera ninguna duda.

El director francés Louis Leterrier, especializado en el cine de acción con películas como Transporter 1 y 2 o Danny the Dog hizo campaña para dirigir Iron Man. Al haber contratado Marvel a Jon Favreau, decidieron ofrecerle en su lugar la dirección de esta nueva película de Hulk. Tras pensarlo mucho, acabó aceptando y debo decir que globalmente creo que realizó un buen trabajo, firmado una película muy entretenida con el espíritu de los comics y con un ritmo notable.

Fruto del mal sabor de boca de dejó la película de Ang Lee, Marvel Studios buscaba acercar su película a la versión icónica del personaje en los comics, e incluso con la versión viajera de la serie de televión. Para ello contrataron al guionista Zak Penn (guionista también de Vengadores) para que escribiera el guión. Penn es el único guionista acreditado, aunque es público y notorio que Edward Norton modificó de arriba a a bajo el guión, dicen las malas lenguas que hasta dejarlo irreconocible. Dado que la película me gustó y creo que mejora ampliamente al Hulk de Ang Lee y me dió lo que yo esperaba ver en una película de Hulk, probablemente lo justo sería por tanto reconocérselo a Norton más que a Penn.

Y hablando de Edward Norton, me encanta su Bruce Banner. De hecho, creo que Norton ha sido el mejor Banner en imagen real, bastante mejor que Mark Ruffalo o Bill Bixby, y muchísimo mejor que Eric Bana, buen actor pero un error de casting brutal de la película de Ang Lee. Norton crea al “enclenque Banner” perfecto, una persona delgada de apariencia frágil que te crees que sufriera el acoso de bullies o de su propio padre. Además de esta fragilidad física, Norton crea a una persona estremadamente inteligente que cuyo brillo en los ojos indica que hay algo muy peligrosos oculto en su interior.

Para este El Increíble Hulk, Marvel optó por un casting de actores de prestigio que ayudara a vender la película. Norton, protagonista de peliculones como American History X por la que fue nominado al Oscar o El Club de la Lucha, encajaba claramente en ese perfil, y tiene sentido que en ese momento en que Marvel cinematográficamente no era nadie, le ofrecieran tanto poder creativo para conseguir que firmara.

Junto a Norton tenemos a William Hurt (Oscar de la Academia por El beso de la mujer araña) como el General Ross, principal enemigo de Banner y el único personaje que de momento ha participado en otras películas de MCU, Liv Tyler (El Señor de los anillos) como Betty Ross, hija del general y novia de Banner, Tim Roth como Emil Blonsky / Abominación, un miembro de las fueras especiales al que Ross encarga la detención de Banner y que acabará transformado en Abominación tras inyectarse una versión experimental del Suero del Super Soldado que creó al Capitán América, sumado a la propia sangre de Banner. Por último Tim Blake Nelson es Samuel Sterns, un científico que contacta con Banner para ayudarle y que acabaría convertido en el Lider… de haberse rodado una segunda parte.

Todos los actores realizan un buenísimo trabajo, pero además de Norton, me gustaría destacar a Tim Roth, un actor que por apariencia física podría haber optado al papel de Banner al no ser demasiado fuerte ni demasiado alto y que sin embargo crea a un Blonsky que transmite que es un hombre peligroso desde el minuto uno.

En los 114 minutos de metraje pasan un montón de cosas, cambian de localización constántemente y su perfecto ritmo hace que el visionado parezca un suspiro. La película tiene el acierto de hacer que la primera aparición de Hulk tarde en llegar, pero la escena en la fábrica de refrescos en Brasil está genialmente planificada y ejecutada, ofreciendo a un Hulk que desde el primer minuto es una fuerza imparable. Tras esta escena, Hulk sólo aparece en dos momentos más, en la acertadísima emboscada en el campus de la Universidad, ya de vuelta en los Estados Unidos, una escena que nos recuerda las luchas de Hulk contra el ejército tan típicas de los comics, y el climax final en Nueva York con el combate entre Hulk y Abominación. Estas tres escenas son perfectas para ofrecernos las dosis justas de Hulk y dejarnos con ganas de más.

Para la creación de Hulk y Abominación, Marvel contrató a la empresa Rhythm and Hues para que realizara las capturas de movimento de Norton y Roth y crearan a los monstruos Gamma. Leterrier siempre tuvo el standard creado por Peter Jackson en El Señor de los Anillos para crear unos personajes que resultaran creíbles, y diría que el resultado es más que satisfactorio. Un dato a tener en cuenta es que el aspecto visual de este Hulk encontró inspiración en el Hulk de Dale Keown, una de las etapas más celebradas del personaje junto al escritor Peter David en la que la mente de Banner controlaba el cuerpo de Hulk. Frente a las versiones más clásicas de Hulk que le muestran simplemente como un monstruo grande, el Hulk de Keown era el ideal humano, con unas proporciones de atleta más que un jugador de futbol americano.

La versión de Abominación sí de desvía mucho de la clásica versión del comic, pero acierta al crear un monstruo verdaderamente aterrador con huesos que salen de su cuerpo y una cara deforme en la que sin embargo se puede apreciar el brillo de la mirada de Roth y su peligrosa inteligencia.

La película como digo me parece super entretenida y una gran aventura de Hulk. Me resulta extraño leer a gente que se declaran lectores de los comics decir que esta película no les gusta. Como ya digo, como película de Hulk me parece modélica, no necesito nada más. Sin embargo, la post-producción y el montaje estuvieron envueltos en polémica. Norton parece ser que exigía tener el “final-cut”, el control sobre el montaje final que se iba a estrenar, cosa que Marvel no aceptó. Esto provocó unas tensiones que acabaron provocando que Norton casi no promocionara la película, ganándose una fama de actor problemático, de forma que Marvel acabó sustituyéndole para la siguiente película contratando a Mark Ruffalo para esa pequeña obra indy de arte y ensayo que fue Vengadores.

Aunque ahora tenemos a Marvel Studios como ejemplo de planificación a largo plazo, la realidad es que muchas cosas se hacían totalmente sobre la marcha, empezando por el guión y el propio rodaje de esta película, y fue solo gracias al buen hacer de los profesionales implicados y al amor por el material de base lo que hicieron que al final todo cuadrara. Fruto de esta improvisación es la escena post-créditos de esta película, rodada a ultimísima hora y en la que vemos a un Tony Stark acercarse al General Ross para hablarle de la “Iniciativa Vengadores”. Esto en su momento moló mucho verlo, como fan y espectador del cine de acción, pero visto en perspectiva no tenía ningún sentido teniendo en cuenta lo que vimos en las siguientes películas.

En todo caso, el propio concepto de crossover, de ver a un personaje de una película de gran éxito aparecer en otra película diferente a la suya hizo que nos explotara la cabeza y nos confirmara que Marvel si iba con todo para el rodaje de Vengadores.

Para explicar el fracaso comercial de la película en su estreno, hay que tener en cuenta varios factores. En primer lugar, no cabe duda que estrenar una segunda película de Hulk con 5 años de diferencia fue un problema, sobre todo teniendo en cuenta que Ang Lee no acertó con su interpretación del personaje. Por tanto, no había una demanda por parte del público de más aventuras del Gigante Verde. Además, que esta película cambiara al protagonista probablemente tampoco ayudó a generar entusiasmo en el público, a pesar del indudable talento de Edward Norton.

Dicho esto, creo que Marvel (junto a Universal) cometió un error garrafal con su fecha de estreno internacional que mató el recorrido comercial de la película. Y es que Iron Man se estrenó el 30 de abril de 2008, mientras que este Increíble Hulk se estrenó tan solo 6 semanas más tarde, el 10 de junio. Debido al arrollador éxito de Iron Man, entiendo que cuando Hulk se estrenó Iron Man aún estaba en cartelera y el público mayoritariamente no tuvieron suficiente aliciente para ver otra película de superhéroes, sobre todo teniendo en cuenta que la primera de Hulk no gustó y que el boca a boca decía que la película que había que ver era la de Robert Downey Jr.

Por este motivo, en los Estados Unidos la película solo recaudó 134 millones y 264 millones en todo el mundo, lo que significa un fracaso sin paliativos teniendo en cuenta su presupuesto de 150 millones. Sin embargo, teniendo en cuenta que la película era una coproducción con Universal y supongo que una parte de los costes se repartirían, y dado que Iron Man supuso un gran éxito comercial, Marvel Studios pudo decir públicamente que estaba satisfecha con la película y que 2008 globalmente había sido un gran año para la empresa.

En cualquier caso, la realidad es que Marvel Studios no ha realizado otra película de Hulk cuando sí ha hecho secuelas del resto de personajes, incluso de Ant-Man. Esto ya es prueba suficiente de que el resultado económico realmente no fue bueno para ellos. Y encima, parece ser que además Universal sigue manteniendo algún tipo de derecho sobre el personaje y en caso de una nueva película Marvel tendría que compartir las ganancias, algo que también provoca que no estén por la labor de rodar, de momento, nuevas películas del personaje.

Comparto el trailer de la película:

El increíble Hulk es una más que notable película de Hulk que recoge perfectamente el espíritu de los comics. Nada más y nada menos. La película es perfecta para los fans del personaje, aunque entiendo que en su día no tuvo una mejor acogida de la que hubiera merecido, a pesar de tratarse de un buenísimo entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un sueño hecho realidad

Tras muchos años de espera, 2003 fue un gran año para los fans de los comics de superhéroes, al publicarse el maravilloso JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un comic que destila el amor por el género y por estos personajes que se han convertido en la nueva mitología del siglo XX y XXI. Hoy aprovecho para compartir mis impresiones sobre esta histórica miniserie y los problemas que se vivieron hasta que finalmente el comic vió la luz.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE.

La historia de los cruces de personajes de Marvel y DC tiene una larga tradición inaugurada por el icónico Superman – Amazing Spiderman de 1976 realizado por Gerry Conway, Ross Andru y Dick Giordano. El enorme éxito de ventas de este especial y su gran acogida entre los fans propició nuevos cruces como el Batman – Hulk de 1981 realizado por Len Wein, Jose Luis García López y Dick Giordano, y el que para mi es el mejor cruce jamás realizado, el maravilloso X-Men – The New Teen Titans de 1982 firmado por Chris Claremont, Walter Simonson y Terry Austin.

En esa época, la publicación de estos especiales eran considerados un acontecimiento comiquero, y desde el comienzo ambas editoriales empezaron a trabajar en el que se pensaba que sería el cruce definitivo que juntaría a los dos grupos más importantes de ambos mundos: La Liga de la Justicia y los Vengadores. Desde el comienzo, George Pérez fue el dibujante asignado para esta historia que tuvo a Gerry Conway y a Roy Thomas como guionistas. Lamentablemente, la llegada de Jim Shooter al puesto de editor en jefe de Marvel Comics canceló en 1983 este número especial a pesar de que Pérez ya había dibujado completamente 21 páginas, dejándonos a los fans con la miel en los labios.

Resulta interesante comprobar que si este JLA – Vengadores llegó finalmente a publicarse 20 años después en parte fue debido al crack que el sector sufrió en la década de los 90. Tras unos años 80 super exitosos en ventas y en calidad, el sector del comics en los años 90 implosionó llevándose por delante editoriales, autores y tiendas de comics. Los motivos que llevaron a esta situación fueron múltiples, empezando por el aumento exponencial de los comics publicados por todas las editoriales, no solo las clásicas Marvel y DC sino de otras muchas creadas durante esos años. A ello se sumó el auge de los comics “para coleccionistas” con múltiples portadas que fomentaban la compra de múltiples copias bajo la errónea creencia que su valor crecería con el tiempo. Además, el auge de los autores de Image que llegaron a ser considerados auténticas “Rock-Stars” provocó el aumento de comics con su nombre en portada de dudosa calidad, en un momento en que parecía que lo importante era poner comics en las librerías sin importar su calidad.

Cuando los coleccionista abandonaron el medio al darse cuenta que se habían impreso tantos ejemplares de estos comics «de coleccionistas», que ninguno de esos comics superventas iba a tener nunca un valor importante, nada que ver con los valores que alcanzaron los super escasos Action Comics 1 o Detective Comics 27,  y los lectores se hartaron de la baja calidad de los comics que se estaban publicando, el crash fue inevitable. Esto dejó una industria herida de muerte, hasta el punto que en 1996 solo quedaban 4000 librerías especializadas abiertas en todos los Estados Unidos. Ese mismo año, Marvel firmó su declaración de bancarrota (suspensión de pagos) al no poder hacer frente a los pagos tras unos años en los que había comprado una distribuidora para hacerle la competencia al Previews, además de una compañía de cromos, intentando abarcar más de lo que podía en el peor momento.

Fruto de esta crisis, las editoriales se centraron en publicar los mejores comics posibles que apelaran a un público amplio para poder sobrevivir. Y una de las opciones más evidentes fue la realización de nuevos especiales cruzando personajes de DC y Marvel. En este sentido, merece la pena indicar que fue Marvel la que volvió a subirse al corra, ya que DC no dejó de publicar cruces con otras editoriales y durante los años previos disfrutamos de los míticos Batman vs Predator (1991), Batman / Juez Dredd (1991) o Batman / Grendel (1993).

Esta nueva etapa de entendimiento entre Marvel y DC fue inaugurada en 1994 con los dos especiales Batman – Punisher, publicados uno por editorial. Tras esto, en 1996 la super popular miniserie Marvel vs DC de Ron Marz, Peter David, Dan Jurgens y Claudio Castellini lanzó a su vez 12 especiales ”Amalgam” en el que fusionaban personajes de ambos universos creando comics divertidísimos como Spiderboy o Super Soldier. El éxito de estos comics provocó una segunda tanda de comics Amalgam en 1997, y mostró que había un clima de mayor entendimiento entre ambas editoriales, que invitaba a la esperanza. La posibilidad de que un JLA – Vengadores pudiera acabar sucediendo fue un sueño recurrente durante años, hasta que por fin fue confirmado en 2002.

No había duda que el comic tenía que dibujarlo George Pérez, el artista original y uno de los mejores dibujantes de comics de superhéroes de toda la historia, especializado en comics grupales con decenas de personajes en cada viñeta. Aunque en ese momento Pérez estaba trabajando en exclusiva para la editorial CrossGen, se había guardado una cláusula en su contrato que le permitiría dibujar este comic en caso de que llegara a suceder, lo que muestra que para Pérez, este JLA Vengadores era una espina en su carrera profesional que necesitaba eliminar. Para guionizar esta historia se eligió a Kurt Busiek, guionista en ese momento de la serie de Vengadores. Mark Waid, que en años previos había sido el guionista de Justice League y colaboró con Busiek en un primer borrador de historia, no pudo participar en esta miniserie por estar también trabajando en exclusiva para CrossGen (y no tener ninguna cláusula al respecto como Pérez).

La miniserie, que finalmente tuvo una extensión de cuatro números, fue publicada entre septiembre de 2003 y marzo de 2004, consiguiendo un gran éxito de crítica y público. Los cuatro números obtuvieron unas ventas de 191.000, 162.300, 147.900 y 143.500 ejemplares respectivamente, y su recopilación en edición Harcover de coleccionista incluyendo los lápices de Pérez de la primera miniserie de los años 80, fue también un éxito de ventas y una compra obligada para los aficionados de ambas editoriales.

Dicho todo esto, merece la pena indicar que debido a las crecientes diferencias existentes entre ambas editoriales, este comic de JLA – Vengadores fue el último crossover publicado por Marvel y DC hasta la fecha. Quien sabe si la situación de emergencia que estamos viviendo por culpa de la extensión del COVID-19 no provocará una nueva tanta de estos especiales para intentar revitalizar la industria en los próximos años. El mundo de comic ya se sabe que es cíclico y acaba repitiendo esquemas, por lo que no me supondría ninguna sorpresa.

Por separado, son los mayores héroes del mundo; nobles campeones entregados a la defensa del bien. Juntos, son La Liga de la Justicia de América… ¡Y no se rinden ante ningún enemigo ni mal!
Y llegó un día como jamás se vio, en el que los héroes más poderosos de La Tierra se unieron contra una amenaza común. Éste fue el día en que nacieron Los Vengadores… ¡para combatir a aquellos enemigos a los que ningún héroe en solitario podría hacer frente!

Durante los más de cuarenta años de existencia de la JLA y Los Vengadores, miles de acontecimientos y personajes se han ido añadiendo a la leyenda de ambos grupos. Kurt Busiek y George Pérez los han incorporado en esta obra con habilidad absoluta, tanta, que no hace falta conocerlos para disfrutar del cómic.

Entrando en materia en lo referido al comic en si, el guión de Busiek muestra un conocimiento enciclopédico de ambos universos y consigue que cada personaje transmita la personalidad perfecta que los fans esperamos.

El uso de Krona, el científico de Oa  cuya sed de conocimiento sobre el origen del Universo provocó en el Universo DC la creación del Multiverso e incluso la aparición del Monitor y el Anti-Monitor, por lo que es perfecto para ofrecer el nivel de amenaza cósmica que requiere una miniserie de este calibre, contando además  con la presencia de Metrón de los Nuevos Dioses (DC) y de Grandmaster de los Elders del Universo Marvel.

Los cuatro números están planteados de forma modélica. En el primero la amenaza al multiverso llega simultáneamente a ambos universos y ambos grupos, la Liga de la Justicia y los Vengadores descubrirá la existencia del otro universo, que presentan importantes diferencias.

El conflicto entre ambos grupos es inevitable y se desarrolla durante todo el segundo número, en el que deberán buscar además 12 objetos super poderosos en ambos mundos, en una carrera contra el reloj preparada por Grandmaster y Metrón que además puede provocar que el universo del equipo perdedor desaparezca. Esto en si mismo es un desarrollo muy habitual visto mil y una veces en centos de comics. Lo original viene de la mano de Batman y el Capitán América, que deciden colaborar en lugar entre ellos al tener claro que hay una amenaza en la sombra aún mayor.

En el tercer número guarda similitudes con el Universo Amalgam, al ver cómo los dos universos parece que se están solapando y la JLA y Vengadores comparten unas aventuras que nadie recuerda haber vivido realmente, lo que nos prepara para el clímax final en el cuarto número en el que todos los héroes de todas las épocas deberán unirse en la batalla definitiva por el destino del Multiverso.

Obviamente, ambos Universos siguen aquí, así que no es sorpresa decir que los buenos al final vencen. Lo novedoso es comprobar que esta aventura está en continuidad para ambos grupos, no es un What if?  De hecho, la Justice League continuó una de las tramas abiertas al final de esta miniserie en su propia colección, y los Vengadores recuerdan está aventura con héroes de otro Universo.

Como digo, lo destacable del guión de Busiek no es el argumento, que discurre por muchos lugares comunes del género, sino por el perfecto uso de muchísimos personajes de forma acorde a su personalidad, consiguiendo que héroes de diferentes épocas como los Flash (Barry Allen y Wally West) o Green Lantern (Hal Jordan y Kyle Rayner) tengan su momento de gloria ayudando a derrotar a Krona.

Además de crear unas personalidades perfectas, Busiek acierta a la hora de mostrar las diferencias entre las Tierras de cada Universo, y como estas diferencias sirven de gasolina que precipita los primeros desencuentros entre la JLA y los Vengadores. Es genial ver las pullas entre Mercurio y Flash, o Green Arrow y Ojo de Halcón, por no hablar de las diferencias más filosóficas entre Superman y el Capitán América, aunque sabemos que al final todos tendrán que aprender a dejar de lado sus diferencias para derrotar a una amenaza común.

Kurt Busiek tenía además otra importante función que jugar con su guión, que era darle herramientas a George Pérez para que pudiera lucirse, dándole aquello en lo que Pérez es mejor. Y madre mía de mi vida, estos cuatro volúmenes de Pérez con colores de Tom Smith son una auténtica barbaridad.

Empezando por lo más alucinante, los personajes de Pérez están vivos y son únicos, su facciones son diferentes de las de los demás y transmiten sus personalidades únicas: Mercurio con su cara delgada y sus aires de superioridad, Kyle Rayner como un joven en medio de dioses que sigue aprendiendo su oficio, Ojo de Halcón con su chulería innata, Wonder Woman con su aire regio en todo momento o Thor con facciones redondeadas y cuerpo enorme escandinavo. Y por encima de todos, Batman, Superman, Capitán América e Iron Man, ejemplificando las virtudes de ambos universos.

Las páginas de Pérez están sobrecargadas de un montón de viñetas porque hay muchos personajes y situaciones que mostrar y las 48 páginas de cada número parece que se quedan cortas. Por ello es normal encontrarse con un montón de páginas con nueve o más viñetas, algo totalmente imposible encontrar en los comics actuales. Sobre grandes viñetas de acción tenemos otras más pequeñas mostrando la reacción de cada personaje sobre lo que está sucediendo, o una gran escena de acción se desdobla en situaciones particulares para ver el enfrentamiento entre dos o más héroes. Sin embargo, a pesar de la compleja composición de algunas páginas, la narrativa es perfecta y en ningún momento sientes que algo no se entiende bien, ya que todo se muestra de forma clara y nítida.

Además, esta multitud de viñetas no provocan que el ritmo de la historia decaiga gracias a la inclusión de alucinantes splash-pages que muestran a nuestros héroes favoritos en toda su gloria, mostrando otro de los puntos fuertes de Pérez, sin duda el mejor dibujante de la historia para este tipo de historias. Gracias a la habilidad narrativa de Pérez y Busiek, las sorpresas están bien distribuidas durante la narración y los numerosos combates entre personajes a menudo están resueltos en unas pocas viñetas repletas de personalidad.

Durante toda la miniserie pero quizá especialmente en el último número con los preparativos y la pelea final hay viñetas increíbles que me hipnotizan e hicieron que pudiera estar horas y horas disfrutando de los detalles con que Pérez adorna cada situación, así como recordar a todos los héroes y villanos de distintas épocas que aparecen.

Este es otro elemento para mí muy destacable, y es que a pesar de la gran cantidad de personajes, en ningún momento te pierdes y Busiek y Pérez consiguen que todo lo que pasa se entienda sin problemas incluso aunque no seas un lector veterano que conoce a todos y cada uno de los personajes. Obviamente, los lectores veteranos seguro que disfrutamos más este cómic, pero las páginas son tan buenas que cualquier amente del género de superhéroes quedará atrapado por ellas.

Dicho esto, reconozco que este cómic es lo que es, y tiene claro a qué tipo de lector se dirige, que no es precisamente un lector novato. En todo caso, no creo que esto sea un demérito, dado que el cómic tiene claro el tipo de entretenimiento que quiere ofrecer y triunfa en todo lo que propone. Con permiso de X-Men  / New Teen Titans de Claremont y Simonson, este el el mejor crossover grupal inter-editorial de la historia, un cómic genial para releer de tanto en tanto que te deja siempre con la sonrisa en la cara gracias a su extraordinario apartado artístico.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE

 

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Crítica de The Mandalorian temporada 1 (Disney+)

The Mandalorian, serie ambientada en el Universo Star Wars creada por Jon Favreau y estrenada en el nuevo canal Disney+, me ha devuelto la fe en la franquicia galáctica tras las decepciones de los episodios VIII y IX. Hoy comparto mis impresiones de la primera temporada recién finalizada.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Ambientada tras la caída del Imperio y antes de la aparición de la Primera Orden, la serie sigue los pasos de Mando, un cazarecompensas perteneciente a la legendaria tribu de los Mandalorian, un pistolero solitario que trabaja en los confines de la galaxia, donde no alcanza la autoridad de la Nueva República. (FILMAFFINITY)

Antes incluso de la compra de Lucasfilm por parte de Disney, George Lucas ya expresó su deseo de poder estrenar una imagen en imagen real ambientada en el universo Star Wars. Sin embargo, además que nunca hubo un guión cerrado, la serie nunca fue más allá al considerarse que el precio de producirla sería exageradamente alto para los estándares televisivos de hace una década.

Con la compra de Lucasfilm a manos de Disney en 2013 aumentó el interés en crear contenidos originales en múltiples plataformas que amortizaran el alto precio pagado por la compañía del ratón. Sin embargo, no fue hasta noviembre de 2017, el mes antes de Star Wars VIII The Last Jedi y con la serie de animación Star Wars Rebels empezando su cuarta temporada en pantalla, cuando Bob Iger anunció en una reunión de accionistas que habían comenzado el desarrollo de más de una serie en imagen real.

En marzo de 2018 se anunció la contratación de Jon Favreau como creador y Showrunner y se supo que esta primera temporada iba a contar con un presupuesto de más de 100 millones de dólares, demostrando que Disney iba a tirar la casa por la ventana para la que sería serie estrella de su nueva plataforma online Disney Plus. Junto a Favreau, Dave Filloni (creador de Star Wars Rebels), Kathleen Kennedy (la presidente de Disney) y Colin Wilson tendrían funciones de productores.

Para el rodaje de los ocho episodios de esta primera temporada, que empezaron a rodarse en octubre de 2018, Disney ha contado con Filoni, Taika Waititi, Bryce Dallas Howard, Rick Famuyiwa y Deborah Chow como directores. Todos los episodios fueron escritos por Favreau excepto el quinto, El pistolero escrito por Filoni, y el sexto, El prisionero, escrito por Christopher Yost.

Ludwig Göransson se encargó de componer la música para la serie, que contó además con Greig Frasaer como director de fotografía. The Mandalorian cuenta con una calidad cinematográfica en todos sus elementos que hace que destaque sobre la mayoría de producciones actuales. Además, Disney ha empleado una revolucionaria tecnología creada por Epic Games para la creación de videojuegos, Unreal Engine 4, para la creación de fondos digitales de altísima definición que además pueden vincularse a los movimientos de la cámara, de forma que pueden rodarse escenas con movimientos hasta ahora muy difíciles de realizar en televisión. Esta tecnología va a convertirse si no lo ha hecho ya, en un verdadero “game-changer” para la industria televisiva. De esta forma, aunque se enviaron equipos de cámaras a rodar exteriores en Chile o Islandia, la totalidad de la serie fue rodada en un enorme estudio en California con una enorme pantalla verde, a la que se incorporaban las imágenes grabadas u otras creadas completamente por ordenador, de forma que ya no hay que llevar a los actores a las localizaciones para el rodaje, ya que son las localizaciones las que se trasladan al set de rodaje.

Para que lo podáis ver mejor, comparto este video explicativo de este desarrollo tecnológico:

Lo cierto es que el apartado técnico de The Mandalorian es de diez, pero la serie triunfa gracias a los personajes, y hay que destacar el estupendísimo reparto de esta serie. Empezando por Pedro Pascal como El mandaloriano, un cazarecompensas que siempre lleva su rostro tapado. La actuación de Pascal es alucinante teniendo en cuenta que NO se le ve la cara nunca, consiguiendo transmitir un montón con la entonación de su voz y con su expresión corporal. Mando es frío y de pocas palabras, pero el conflicto entre su trabajo y lo que es correcto dentro de sentido de la moralidad es palpable en varios momentos, y sin verse nunca su cara, su interpretación es excelente.

Junto a Mando, el gran protagonista de The Mandalorian es “Baby-Yoda”, la gran sorpresa de la serie y ya se ha convertido en un maravilloso icono pop. Ver a un ser de la raza de Yoda que a pesar de tener 50 años sigue siendo un bebe, y verle actuar como un bebe es una ricura que te deja con la sonrisa en la cara siempre que aparece en escena. Favreau no ha tenido reparo en comentar que una clara fuente de inspiración fue el maravilloso manga “Lone Wolf and Cub” de Kazuo Koike y Goseki Kojima, que narraba las aventuras de un ronin en el japón feudal que actuaba como casarecompensas por todo el país acompañado por su hijo pequeño. Y a pesar de ser evidente la inspiración, The Mandalorian funciona de maravilla y consigue crear su propia personalidad y mitología.

Junto a Pascal tenemos a un grupo de buenos actores como secundarios: Carl Weathers (Apollo Creed) como Greef Karga, un líder del gremio de cazarrecompensas que contrata al Mandaloriano para rastrear un activo valioso en el primer episodio, Taika Waititi como la voz del droide cazarecompensas IG-11 que busca el mismo activo que Mando, Werner Herzog como el Imperial sin nombre que realiza el encargo, Nick Nolte como la voz de Kuiil, un ugnaught granjero de que compró su libertad después de ser esclavizado por el Imperio que ayudará a Mando y Gina Carano como Carasynthia «Cara» Dune, una ex-soldado convertida en mercenaria.

Aunque estos personajes no tiene una gran aparición en esta primera temporada, todo el reparto consigue aportar su carisma y te dejan con ganas de más de cara a la segunda temporada.

Entrando en la valoración de esta primera temporada, directamente debo decir que me ha flipado de forma increíble y me ha devuelto mi fe en Star Wars tras las terribles decepciones de los Episodios VIII Los últimos Jedi y IX El Ascenso de Skywalker. Creativamente, creo que Jon Favreau triunfa de forma espectacular en todo lo que propone, empezando por su ambientación como un western fronterizo en el que un vaquero (en este caso un cazarrecompensas) vive aventuras de pueblo en pueblo. Esto ayuda a crear un tono que para mi es perfecto y que es 100% Star Wars.

En este sentido, frente a algunas series de ciencia ficción confinadas en unos pocos sets por motivos presupuestarios, The Mandalorian ofrece unos maravillosos mundos con grandes espacios abiertos que nos devuelven el feeling de los grandes westerns clásicos a la vez que crean mundos alienígenas que se sientan plenamente reales.

Pero es que además, en este mundo actual en el que parece que sólo triunfan las películas y series que consiguen parecer “importantes” y que más que entretenimiento son EVENTOS que hay que ver sí o sí, The Mandalorian se recrea y se muestra orgullosa de ser única y exclusivamente entretenimiento. Uno muy bien hecho, claro, y sin ningún complejo al respecto. Las misiones de Mando no son historias con el destino de la galaxia en juego, sino pequeñas escaramuzas entre criminales. Y sin embargo, los episodios rebosan personalidad y te atrapan desde el minuto uno.

La cultura de los Mandalorianos es otro de los elementos más interesantes de esta serie. Aunque esta primera temporada solo presenta algunos elementos aislados, Favreau juega con un suspense que te deja con ganas de conocer más. Empezando por tratarse de una cultura que fuerza a su gente a nunca quitarse sus cascos delante de otras personas y para los que su posesión más preciosa es su armadura forjada con acero de Beskar.

Las películas de Rogue One y Han Solo ya dejaron detalles de los bajos fondos existentes en la galaxia, con diferentes mafias y gremios criminales. Este The Mandalorian confirma que hay mucha tela que cortar y que hay un montón de estupendas historias por contar en el mundo de Star Wars.

Si tengo que ponerle un pero a esta primera temporada de The Mandalorian, es que estos 8 episodios de 30-35 minutos de duración se me han hecho muy muy cortos y me han dejado con muchísimas ganas de más, casi como si me hubieran quitado la miel de los labios. Dicho esto Favreau da una master-class narrativa a lo largo de estos episodios, mostrando el mundo de The Mandalorian de forma muy inteligente y construyendo una tensión que explotará en los dos episodios finales de temporada.

En todos los episodios hay pequeños tesoros, como en el segundo episodio en el que los 10 primeros minutos son contados sin necesidad de ningún diálogo o la presentación de los diferentes aliados o antagonistas de Mando en cada episodio. Incluso episodios como el quinto y el sexto que en perspectiva parecen los más autónomos, dejan elementos abiertos que apuesto que serán retomados en la segunda temporada. Favreau se había labrado una merecida fama como director con Iron Man o El Libro de la Selva, pero me ha sorprendido muy positivamente su faceta de escritor.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Tha Mandalorian es el Star Wars que nos merecemos los fans y que ninguno de los nuevos Episodios VII, VIII y IX supieron ofrecer. Las aventuras en una galaxia lejana, muy lejana vuelven a ser novedosas, interesantes y llenas de posibilidades, y su visionado es obligado para todos los fans de la ciencia ficción, seáis o no fans de Star Wars.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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