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Reflexiones de Domingo 24/2023: Sobre el adiós de Frank Castle (Castigador)

La etapa de Jason Aaron, Jesús Saiz, Paul Azaceta y Matt Hollingsworth en Castigador termina con el esperado adiós a Frank Castle. Hoy quiero reflexionar sobre esta etapa del personaje, pero también sobre la incomprensible decisión de Marvel Comics de renunciar a uno de sus personajes más populares.

Es el final de la historia más destacada que haya protagonizado jamás Frank Castle. La Mano, la resurrección de Maria, la lucha por la libertad, la lucha contra los enemigos de uno y otro bando… todo ha llevado a este momento. El Castigador nunca más.

Esta última etapa de Frank Castle como Castigador ha sido una serie de 12 números cuyo último ejemplar ha publicado Panini este mes de septiembre. La historia de Jason Aaron ha sido excepcionalmente dibujada por Jesús Saiz en la parte del presente y Paul Azaceta en la del pasado, con color del estupendo Matt Hollingworth.

Empezando por los aspectos positivos del comic, se nota que Aaron planteó toda su historia sabiendo el final desde el comienzo. Esta colección tiene una cualidad clara de comic autocontenido con un principio y un final inevitable y satisfactorio si piensas en el objetivo del comic, algo sobre lo que luego comentaré. Aaron conoce perfectamente a Frank Castle, sin ir más lejos escribió una estupenda etapa de 22 números en el sello MAX para adultos junto al artista Steve Dillon publicada tras la histórica etapa de Garth Ennis en el personaje entre 2010 y 2012. Y sabía la historia que tenía que contar para cumplir con el encargo de los editores.

La gran diferencia entre ambas etapas de Aaron guionizando a Punisher está en María, la mujer de Frank Castle asesinada junto a sus hijos hace décadas y ahora resucitada por La Mano. María es la gran sorpresa de este comic, teniendo un peso importantísimo en la historia en las dos líneas argumentales. En el presente mientras recuerda su pasado pero sobre todo cuando conocemos la relación que tuvo con Frank Castle mientras estuvieron casados antes de ser asesinados. Es curioso que el pecado que Castle cometió en la versión MAX de Aaron es que justo antes del atentado Frank iba a pedirle el divorcio a María porque quería volver a alistarse, dado que la vida civil y su familia no le interesaban. Sin embargo, en esta etapa en continuidad fue María la que quería pedirle el divorcio justo antes de ser asesinada. La diferencia es sustancial, dado que María no quiere que Frank tenga la excusa de su familia muerta como justificación de su sed asesina, al tener él su sed de sangre antes de sufrir el ataque de la Mafia, y no saber cómo relacionarse con su familia. El final empoderante de María, un personaje tridimensional con una interesante complejidad que la aleja de la típica «victima-florero» a las que tan acostumbrados estamos en el entretenimiento mainstream, en el que toma las riendas de su propio destino me parece uno de los elementos más satisfactorios del comic.

Pensando en el arco de Castigador, me gusta que Aaron plantee que Frank no se ha dejado corromper por La Mano y sólo les utilizaba como arma para conseguir sus objetivos, matar a cuantos más criminales mejor. Leyendo los comics mensualmente surgía la posibilidad que Marvel estuviera planteando convertirle en un supervillano al final de esta historia, y al menos en eso me alegro que la historia de Castle no fuera por ahí. En ese sentido, el último número en el que Frank es «juzgado» por otros superhéroes también me gusta bastante, al no sentirse mal por sus actos ni considerar que tenga que disculparse por ellos. «Siempre fui yo, no me han lavado el cerebro ni poseído, mis actos siempre han sido míos» le lanza a Stephen Extraño. También expone la hipocresía de Logan (Lobezno), ya que él es igual de asesino que Castle. «Mátame si quieres, pero después mátate a ti mismo», le suelta, exponiendo a las claras que para Marvel algunas muertes sangrientas son aceptables, sobre todo en lo referido a los mutantes, mientras que lo de Punisher es visto como inaceptable.

En la parte de aventura dentro del Universo Marvel, en mi opinión es comic funciona de maravilla. La lucha de Castle y La Mano contra Ares (el Dios de la Guerra) y su secta nos ha dejado momentazos super violentos que me han parecido una pasada. Y en los últimos números, su enfrentamiento contra otros superhéroes como Capitán América, Doctor Extraño, Viuda Negra, Lobezno y Caballero Luna son momentos típicamente Marvel que me hicieron disfrutar un montón. En este momento quiero destacar el dibujo de Jesús Saiz, que se muestra como un fuera de serie. Saiz con el color de Matt Hollingsworth nos regala unas páginas perfectas en narrativa y en las coreografías de acción, pero también en la parte de la caracterización de los diferentes héroes y villanos gracias a su estilo de lápiz fino que siempre muestra lo que pasa en la viñeta de la forma más clara posible. Me flipa la forma en que representa la violencia y cómo no se arruga con los momentos más gores, que superan lo que estamos acostumbrados a leer en un comic Marvel. La historia de Aaron está muy bien, pero el dibujo es casi mejor.

Y si Saiz se encarga de la vertiente superheroica ambientada en el presente de Frank Castle, aún es mejor el dibujo de Paul Azaceta para los flashbacks del pasado de Frank Castle y su mujer María. El estilo de dibujo de Azaceta con grandes manchas y un trazo más grueso que el de Saiz refuerza la sensación de tragedia ante lo que iremos conociendo. Azaceta es perfecto para crear una atmósfera noir en esta parte del pasado de los personajes, con momentos super dramáticos como en la primera muerte de Frank siendo niño o cómo fue cayendo en una espiral de violencia que parece inevitable. He criticado mucho los cambios aleatorios de dibujantes en los comics Marvel, pero esta decisión de alternar dos artistas para que cada uno cuente una parte de la historia en momentos temporales diferentes me parece un acierto. Es más, tener a artistas tan diferentes entre si como Saiz y Azaceta y que cada uno consiga enfatizar un aspecto concreto de la historia consiguiendo que el conjunto sea más redondo me parece un ejemplo de las ventajas que tiene el comic a la hora de contar una historia transmitiendo sensaciones y emociones diferentes.

En lo referido a la aventura que nos han contado, tengo que reconocer que me ha gustado este Castigador, y nos ha traigo a unos profesionales como la copa de un pino que han realizado el trabajo perfecto que se esperaba de ellos. En cierto sentido, el problema que le pongo a este comic no es tanto al comic en si sino lo que MARVEL quería que pasara en este comic, que es quitarse de en medio a Frank Castle, de forma que esta sea (de momento) su última aparición en el Universo Marvel en continuidad. Y aquí si que le veo muchos más problemas y elementos cuestionables.

En febrero publiqué la columna de opinión ¿Marvel Comics vs Punisher? tras la finalización del primer arco de la colección. En esa columna, que os invito a leer, ya comentaba que se notaba demasiado que la intención de Marvel era quitarse de en medio a Frank Castle porque consideran problemático al personaje de Punisher. La duda estaba en si le convertirían en supervillano o le matarían, pero de una manera u otra estaba claro que NO habría una nueva colección de Frank Castle una vez terminara este comic. Reconozco que no acerté en la parte que Frank al final no muere sino que se auto impone un castigo de destierro del planeta Tierra, viajando a Weird World para pagar por sus pecados allí. Pero en lo fundamental, si acerté que Frank Castle ya no sería nunca más el Punisher en la Tierra 616. (Nunca más es mucho tiempo en el universo Marvel, más bien hasta el próximo cambio de editori o editor en jefe).

El por qué de la incomodidad de Marvel hacia Punisher no es debido a que sea un personaje que mate, dado que numerosos personajes Marvel también lo hacen, empezando por el antes mencionado Logan. Masacre, el Motorista Fantasma, Blade, incluso Viuda Negra lo han hecho en alguna ocasión sin mayor problema por parte de otros héroes o del staff editorial de Marvel. El problema no son las muertes, aunque seguro que ver a un hombre blanco matar a criminales racializados como hispanos o afroamericanos generaba sarpullidos en las mentes bienpensantes y progresistas de alguno de los editores de Marvel desde hace tiempo.

No, el problema fundamental ha venido del mundo real, al utilizar su icónico logo del cráneo blanco personas inscritas ideológicamente como republicanas, desde policías a miembros de las fuerzas armadas americanas. Recuerdo la película El Francotirador de Clint Eastwood de 2014, y en este biopic de Chris Kyle, el tirador más letal de la historia del ejército de los EE.UU. que sirvió en Irak vimos como tanto él como sus compañeros lucían el emblema de Punisher del cráneo blanco sobre fondo negro en su indumentaria. En la sociedad super polarizada de los Estados Unidos post-Black Lives Matter, editores super progresistas han decidido que «al enemigo ni agua», y optaron la fórmula del cobarde al cambiar primero el logo al personaje para intentar desvincular a Punisher de los actos de estas personas, para acabar «jubilando» al personaje bajo la excusa de su «problemática naturaleza».

Aunque ya lo comenté en el post de ¿Marvel Comics vs Punisher?, hay que negar la mayor y el error de Marvel en ambas decisiones. En primer lugar porque por mucho que el último comic Marvel publicado muestre al personaje con una nueva indumentaria y un nuevo cráneo, la imagen del Punisher está ya en el subconsciente colectivo, y su cráneo blanco siempre será el símbolo de Punisher lo quiera Marvel o no. A lo que hay que añadir los 50 años de historias publicadas del personaje o las numerosas películas y series en las que se han estrenado, por ejemplo la exitosa serie de Netflix protagonizada por Jon Bernthal. Por mucho que a Marvel no le guste, ese es su símbolo. Y en lugar de intentar ocultarlo en un cajón, o peor, hacer que Ares lo lleve para intentar asociar este símbolo a un super villano, Marvel tendría que haber planteado una historia para reforzar que el personaje no es lo que algunos amantes de las armas miembros de la Asociación Nacional del Rifle quieren que sea, como forma de combatir lo que consideren que no es correcto.

Pero también la cagan al quitar de la circulación a Punisher en la persona de Frank Castle. Parto que el hecho que los superhéroes NO matan es una anomalía en el entretenimiento. Aparte que hay algunos que sí lo hacen. Superman y Batman nacieron en 1938 y 1939 inspirados y llevando un paso más allá la popularidad de los personajes pulp que si mataban sin que hubiera ninguna polémica al respecto. Es cierto que en los años 40, 50 y 60 los comics se dirigían a niños, a lo que hay que sumar el McCarthismo y la cancelación de la EC por culpa del Frederic Wertham y su «Seduction of the innocent» de 1954 que culminó en la creación del Comics Code Authority. Sin embargo, Stan Lee en los años 60 ya descubrió que sus comics eran leídos por adolescentes y universitarios, no sólo por niños pequeños. La explosión del comic adulto de los 80 y la creación del mercado de las librerías especializadas demostró que hay lectores de todas las edades que buscan contenidos variados también en el mundo del comic. Y en el ámbito del entretenimiento, las aventuras de acción siempre han tenido un papel destacado.

John McClane, John Wick, Rambo o Conan son personajes míticos super conocidos que han matado cuando su vida se vio amenazada. Los blockbusters de Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Van Damme, Seagal y tantos otros han sido las películas más populares para varias generaciones de espectadores. Y muchos de ellos son clientes potenciales del mundo del comic, como demostró que el primer ejemplar de BRZRKR de Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney de Boom Studios consiguió vender más de 600.000 ejemplares. Que en un momento en que las ventas de Marvel se encuentren en un momento dramático en que la editorial se ve obligada a publicar miniseries sucesivas porque casi ningún personaje aguanta una serie regular de 15-20 ejemplares, los editores renuncien a propósito de este segmento de comics de acción para adultos me parece una locura. Yo pensaba que Marvel estaba en el negocio de VENDER CUANTOS MÁS COMICS POSIBLES, pero no hay duda que estaba equivocado.

Hay otro elemento que merece la pena destacarse. LOS COMICS NO SON EL MUNDO REAL NI SON REALISTAS. Nunca lo han sido, a pesar de frases publicitarias míticas como que el Universo Marvel era «el mundo al otro mundo de tu ventana». En el mundo real Superman, Batman, Spiderman o Daredevil no podrían tener identidad secreta. Batman y DD hace años que habrían sido detenidos y cumplirían condena de cárcel. Por no hablar que la gran mayoría de héroes estarían muertos por un disparo de bala aleatorio disparado por don nadies. El universo Marvel es una fantasía escapista que presenta una realidad estilizada inspirada en aspectos del mundo real, no ha sido y nunca será realista. Y por esa lógica, que en el mundo real nuestro un policía torture a un detenido con un cráneo blanco en su manga no debería convertir a un personaje de comic con más de 50 años de vida en algo problemático, porque son cosas que no tienen nada que ver entre si. Y sin embargo, los editores de Marvel se han creído esta mentira. No sólo se la han creído, la han hecho suya y la han repetido una y otra vez hasta que han calado en cotorras que la repiten en todos los ámbitos, como Julián M. Clemente en todos los Spot-On del comic siempre que ha tenido ocasión.

Cuando en Julio Marvel anunció en la SDCC al nuevo Punisher, (Joe Garrison, un ex-agente de SHIELD retirado) ya estaba claro que Marvel pretendía retirar a Frank Castle, como así ha acabado sucediendo. En ese momento la etapa en USA ya había terminado, pero faltaban dos meses para poder leer el último número en España. La duda estaba en cómo se iba a realizar el retiro forzosa de Frank Castle. Y creo que es compatible que la decisión de jubilar a Frank Castle por parte de Marvel Comics me parezca lamentable, con que la ejecución me parezca buena gracias a los grandísimos profesionales que lo han llevado a cabo. En ese sentido, además del espectacular dibujo de Saiz y Azaceta, agradezco que Aaron haya confirmado una y otra vez lo bien que conoce al personaje, creando una historia notable en la que no me molesta que haya jugado o cambiado con algún elemento de la continuidad clásica. Puestos a retirar a Punisher, al menos lo ha escrito Aaron y no una Tini Howard de la vida.

Quiero pensar que este nuevo Punisher Joe Garrison será olvidado en un par de años y Frank Castle volverá a los comics en cuanto un editor con dos dedos de frente se atreva a publicar la nueva historia que Garth Ennis ha comentado en numerosas entrevistas que ya tiene escrita de Punisher Max. Un comic que en la actualidad no puede ser publicado dado el actual clima editorial en Marvel, más pendiente de no recibir críticas de odiadores que se quejan de comics que nunca hubieran comprado para empezar, que de los gustos de sus clientes actuales o pasados que por supuesto volverían a comprar un comic de Punisher protagonizado por Frank Castle. Por no hablar que si Disney+ estrena el año que viene (o el siguiente) una nueva serie de Punisher no me creo ni harto de vino que Marvel no publique una nueva miniserie con Frank Castle de protagonista para intentar rentabilizar el interés de la serie de televisión.

Frank Castle puede estar en otro planeta (o en otra realidad, más exactamente). Pero para sus fans sus comics siguen más vivos que nunca en nuestras estanterías y en nuestra memoria. Como digo, me parece terrible que se elimine a un personaje de comic no por aspectos puramente creativos sino porque los editores de Marvel piensen que es un personaje cuyos fans son republicanos, y al enemigo ni agua. Que es lo que lamentablemente acaba de suceder.

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Reflexiones de domingo 21/2023: La etapa de Jason Aaron en Los Vengadores termina por todo lo alto

Termina la etapa de más de 5 años de Jason Aaron en Los Vengadores, con un último arco Vengadores Reunidos que nos ha ofrecido épica y aventuras a escala multiversal como hacía tiempo que no disfrutamos en un comic mainstream, todo ello con el estupendo dibujo de Javier Garrón y Aaron Kuder. Esta etapa ha recibido tanto odio online que creo necesario expresar mi respeto absoluto hacia unos comics que me parecen estupendos.

Aquí está: «Vengadores Reunidos», capítulo final. La mayor batalla de la historia de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra y la etapa de cinco años desarrollada por Jason Aaron llegan a su fin, con un número especial dibujado por el increíble Javier Garrón junto a unos cuantos artistas invitados, una formidable agrupación de Vengadores y unos pocos golpes emocionales a la manera Marvel.

Vengadores Reunidos ha sido un arco de 10 números desarrollado entre las colecciones de Vengadores y Vengadores Forever, que Panini ha publicado en las 6 últimas grapas dobles de la colección, entre los números 48 y 53. En este arco han convergido todos los personajes que Aaron presentó durante esta etapa. Por un lado los Vengadores de la Tierra 616 (la nuestra), los Vengadores de hace 1.000.000 de años y los Vengadores multiversales que fuimos conociendo en Avengers Forever

Cuando valoraba el primer número de este arco, publicado por Panini en su número 48, dibujado por Bryan Hitch, reconozco que no me gustó demasiado, al verle las costuras narrativas al forzar el típico combate entre los héroes por una confusión que sirve de prólogo del ataque de los villanos. Sin embargo, los números siguientes me parecen un ejemplo de cómo se deberían escribir los comics de superhéroes, planteando dos acciones simultáneas que tienen su influencia en la batalla final, por un lado los Vengadores 616 y los de hace1.000.000 de años peleando contra los Amos del Mal Multiversales, y por otro los Vengadores Multiversales liderados por el misterioso Vengador Principal intentan impedir que un ejército de Mefistos derribe su Torre al final del infinito.

El comic de super héroes ante todo tiene que plantear situaciones en las que el destino del mundo (o del mundo del protagonista) estén en juego. Y en Vengadores Reunidos Aaron consigue no sólo eso, sino que decenas de personajes que fueron introducidos en arcos anteriores tengan su momento de gloria, regando estas páginas con momentos super épicos y giros sorprendentes. Aparte de la acción principal, el episodio en el que conocemos la identidad del Vengador Principal me parece una genialidad. Teniendo en cuenta que los Vengadores se reunieron gracias a Loki, que Aaron hiciera un que Loki redimido sea el héroe que planteó la defensa contra los Amos del Mal Multiversales es un buen ejemplo de una etapa en la que cualquier cosa era posible y la épica lo normal.

Si tengo que ponerle un pero al final de esta etapa es que Aaron ha planteado un final super emocionante y satisfactorio, pero los bailes de dibujantes lo han deslucido un poco. El principal descubrimiento de estos comics ha sido el maravilloso Javier Garrón, un dibujante que recuerda al maravilloso George Pérez en su capacidad de dibujar a decenas de personajes casi en cada viñeta. Junto a él, Aaron Kuder me parece un buen dibujante que ha sacado oro de la oportunidad de diseñar a decenas de héroes de otros multiversos. Sin embargo, Jim Towe me parece un artista muy flojo, al igual que Iván Fiorelli, que dibujan también páginas en este último número. Y es una pena, porque el resultado final queda un poco deslucido por este motivo.

Vengadores Reunidos ha sido un increíble final a casi cinco años de historias. Una conclusión super satisfactoria que nos ha traído a un Aaron que domina como nadie el género superheróico, creando una etapa que creo que se va a revalorizar con el tiempo. No puedo dar más que las gracias a un Aaron que me ha dado de forma consistente un increíble entretenimiento todos los meses y años.

Tras 66 números de Vengadores, 15 de Avengers Forever, varios especiales empezando por el Marvel Legacy de 2017 y los Alpha y Omega de este último arco, así como la miniserie Heroes Reborn que también forma parte de este etapa, Jason Aaron finaliza su larga etapa en Los Vengadores. Fue en diciembre de 2018 cuando reseñé el primer arco de esta colección que Panini publicó en el número 100 de esta colección. Tras La Hueste Final tuvimos World Tour, La Guerra de los Vampiros, el cruce con La guerra de los Reinos, El Desafío de los Ghost Riders, El renacimiento de Starbrand, La Era de Khonshu, Llega el Fénix, Heroes Reborn, World War Hulka, Los Cazadores de Muerte, Los Héroes más poderosos de la Historia, la serie de Avengers Forever y este Reunidos que ha cerrado la etapa.

Esta nueva etapa se publicó en USA haciéndola coincidir con el monumental estreno de Vengadores Infinity War en mayo de 2018. Y aunque parecía imposible, el encargo a Marvel parecía claro, había que intentar repetir el nivel de épica y espectáculo que vimos en el cine en las páginas de los comics. La sorpresa y el punto de locura vino cuando Aaron nos mostró que buscaba hacerlo ¡en todos los arcos! Se que a mucha gente precisamente el nivel de amenazas más grandes que la vida y algunas locuras en lo referido a determinados cambios de continuidad como el de Thor no han gustado nada, pero yo valoro especialmente que Aaron buscaba contentar a posible lectores no fans que llegando de las películas buscaran el mismo nivel de espectáculo. Con una historia ligera pero bien hilada de principio a fin.

Otro de los elementos que Aaron buscaba era convertir de nuevo a Los Vengadores en el centro del Universo Marvel, planteando situaciones que afectaran a toda la línea editorial. La creación del equipo de super villanos de Atlantis con Namor una vez más combatiendo a la superficie, la creación de la nación Vampira de Chernóbil o la recuperación del Escuadrón Supremo fueron algunos de los hechos diferenciales de esta etapa. Junto a estos elementos, Aaron se concentró en crear personajes con los que empatizáramos, por ejemplo con los números unitarios centrados en cada uno de los Vengadores de hace 1.000.000 de años, así como algunos de los secundarios del grupo. Además, junto a heavy-hitters como Capitán América, Iron Man, Thor, Capitana Marvel y Black Panther, Aaron planteó un grupo amplio con personajes menos conocidos como Piloto Fantasma (Robbie Reyes), la nueva Starbrand y el retorno de Fénix, que han tenido una importancia capital en el final de esta serie.

A lo largo de tantos años es inevitable que no todos los arcos fueran igual de acertados que otros. El arco de los Ghost Riders y Llega el Fénix puede que sean los arcos más flojos de la serie. Mucha gente odió La era de Khonshu, pero dentro de la locura yo lo encontré super entretenido, entré en su rollo sin problemas. También reconozco que el último arco antes de Reunidos en los que los Vengadores y Avengers Forever básicamente contaban la misma historia mientras presentaban a diferentes personajes del multiverso se me hizo un poco larga. Dicho esto, los números individuales siempre ofrecían un más que correcto entretenimiento que resultaba además satisfactorios y autocontenidos en si mismos. Algo que no es nada fácil de conseguir. Y Aarón y sus artistas, en especial Javier Garrón los últimos meses lo conseguían.

Una de las cosas que yo agradezco leyendo estos comics era la sensación que cualquier cosa podía suceder, y al mismo tiempo que Aaron siempre sabía hacia donde dirigía su historia mientras planteaba giros super chulo en sus historias y presentaba personajes. El Hombre Gorilla o Ka-Zar fueron unos estupendos secundarios que tuvieron su momento para brillar y volvieron para la traca final. Tengo además que reconocer que me encantó lo que Aaron hizo con Hulla. Me parece ridículo que Hulk en 60 años de historia haya cambiado y ofrecido diferentes versiones de si mismo para aplauso general, y que Hulka excepto unos pocos números durante su origen en los 80 siempre haya tenido la versión «tía buena». Qué se atreviera a mostrar un personaje femenino en una versión poco favorecedora, violenta y poco inteligente, movida por sus pasiones, me pareció una decisión valiente por parte de Aaron, que me alegro que Marvel apoyara. Dentro que por supuesto estaba claro que en un momento u otro volvería el status-quo. El odio online que recibió me parece ridículo, sobre todo de gente que se queja del eterno retorno de los comics de superhéroes y la falta de comics originales. Aaron lo era.

El efecto nostalgia es algo que también ha dominado esta etapa. Por ejemplo con la enésima llegada de Fénix a la Tierra planteando un torneo para ver quién será su próximo portador. Un torneo resuelto con trampa, todo sea dicho. Depende de cada uno decidir si eso es algo bueno o malo, es una decisión super personal. Lo que no es debatible es que al plantear una miniserie evento titulada Héroes Reborn se homenajeaba los comics clásicos de los 90, pero a partir de una estupenda historia con el Escuadrón Supremo en el centro de la acción, permitiendo que les viéramos con nuevos ojos. Heroes Reborn me pareció un evento super divertido, y hay que decir que el efecto nostalgia no es algo limitado a Los Vengadores, sino un dictado editorial que afectó por igual a todas las franquicias de Marvel, luego en todo caso no sería algo totalment achacable a Aarón en caso que no te gustarán estas historias. En mi caso, excepto el arco del Fénix que comentaba al principio y poco más, no he tenido problema en disfrutar de este comic todos los meses.

Panini no declara sus ventas en España, así que no sabemos si los Vengadores se vendió bien a mal. Pero lo que es indudable es que el comics en Estados Unidos si se ha vendido bien durante estos 5 años. Frente al odio online de gente que posiblemente no comprara el comic, la realidad es que Los Vengadores ha sido una de las series más vendidas de Marvel durante todo este tiempo, por lo que entiendo que Marvel no tenía ninguna necesidad de adelantar la finalización de esta etapa como si hizo con infinidad de colecciones. Empezando por un Inmortal Hulk que fue cerrada en su número 50 cuando llevaba ya 10 números con claros síntomas de agotamiento y bajada de ventas. Los Vengadores se ha vendido mejor que muchísimas series «hot» que en un año ya no leía nadie. Tan mala no puede ser. De hecho, que Panini corriera a publicarla en su formato Marvel Premiere también me sugiere que tan malas las ventas en España tampoco deben ser.

En el apartado artístico creo que hemos tenido bastante suerte en todo este tiempo. Aunque Ed McGuinness nunca me ha gustado demasiado, la verdad es que aportó la sensación «más grande que la vida» que el comic necesitaba para marcar el tono que Aaron planteaba, y tras él tuvimos a David Márquez, Stefano Caselli, y otros muchos hasta que llegamos al descubrimiento del super artista de etapa, el español Javier Garrón. Garrón ha conseguido algo muy grande a lo largo de los meses que ha estado en esta colección y creo que siempre pensaremos en él como un artistazo de Los Vengadores. A pesar de algún fill-in de Jim Towe y alguno similar que realmente han sido más flojos, globalmente el dibujo me ha parecido que estuvo bastante bien.

Los Vengadores de Jason Aaron me han dado todo lo que yo le pido a un comic de superheroes, y lo ha hecho durante casi 5 años seguidos, cuando algunas Tini Howards de la vida no consiguen crear un comic interesante ni dos meses seguidos. La forma en que ha sabido conectar la mayoría de tramas dándole un final emocionante y satisfactorio me parece que está al alcance de muy pocos guionistas actuales. Me flipaba leer mes tras mes este comic y tras disfrutarlo ver a gente opinar que a Aarón se le había olvidado escribir comics de superhéroes, cuando era todo lo contrario, siempre supo el tipo de comic que estaba planteando y a quien lo dirigía, lo que pasaba era que probablemente no era lo que esas personas esperaban. El uso del Celestial unido a Deathlok al final es una locura, pero al mismo tiempo creo que Aaron ya sabía en ese primer arco lo que iba a hacer con este cadáver gigante al final de su etapa. Lo tenía todo previsto y ha ido moviendo sus fichas de forma notable en todo momento.

Tras este monumental final entiendo que Aaron necesite tomarse un respiro de las series mensuales y vaya a optar en los próximos meses por proyectos de creación propia con los que explorar otras historias alejadas del mainstream. Sin embargo, confirmo desde ya que compraré lo próximo que anuncie para Marvel. Y si decidiera mudarse a DC sin duda también tendría toda mi atención.

Gracias Jason Aaron, Javier Garrón y todo el equipo de Vengadores. Me hicisteis pasar un rato estupendo y se nota que os lo pasasteis genial haciéndolo. No os puedo pedir más.

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Crítica de Once upon a time at the end of the world 1-5 de Jason Aaron y Alexandre Tefenkgi (Boom Studios)

Tenía ganas de leer el nuevo comic de creación propia de Jason Aaron publicado en Boom Studios!, Once upon a time at the end of the world. El comic publicado en Boom Studios! cuenta con dibujo de Alexandre Tefenkgi y color de Lee Loughridge, además de fantásticas portadas de Mike del Mundo. Ahora que ya se ha publicado el primer arco de la colección es buen momento para valorarlo.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Una épica serie postapocalíptica del escritor Jason Aaron (Thor, Los Vengadores, Southern Bastards), ganador de un bestseller del New York Times y de los premios Eisner y Harvey, que lanza su serie de autor más ambiciosa hasta la fecha con tres equipos artísticos únicos para abordar una visión del fin del mundo que es brutal y nostálgica, caprichosa y realista… y, en última instancia, atemporal.

Maceo y Mezzy nunca han conocido a nadie igual, y necesitarán toda la ayuda posible para sobrevivir en un planeta asolado por una catástrofe medioambiental. Esta trilogía épica -cada número desborda 30 páginas de historia- abarca toda una vida, mientras los oscuros misterios de un mundo en ruinas y sus propias diferencias desgarran los hilos que mantienen unidos a Maceo y Mezzy… ¿Se separarán ellos y la tierra bajo sus pies?

Jason Aaron es un galardonado guionista de cómics conocido sobre todo por su trabajo en Marvel Comics, que incluye una serie histórica de siete años sobre Thor, en la que presentó a Jane Foster como la poderosa Thor. También ha escrito Wolverine, Doctor Strange, Ghost Rider, Conan y el relanzamiento de Marvel de Star Wars en 2015, que fue el cómic estadounidense más vendido en más de 20 años. Aaron es el guionista actual del libro insignia de Marvel, Los Vengadores, y de su spinoff, Avengers Forever, junto con una nueva serie de Punisher que define al personaje. Entre sus obras, aclamadas por la crítica, figuran Southern Bastards, de Image Comics, ganadora de los premios Eisner y Harvey, y la serie policíaca Scalped, de Vertigo Comics, éxito de ventas en el New York Times. Aaron nació y creció en Alabama y actualmente reside en Kansas City.

«Una historia de amor debería ser más que un solo tipo de historia. Más que un primer acto. Especialmente cuando es el tipo de amor épico y desenfrenado que esculpe un camino a través de dos vidas, dejando atrás momentos de alegría y sufrimiento, placer y horror, curación y cicatrices. Más aún cuando esas vidas se viven en un páramo postapocalíptico», afirma Aaron. «Esta es la historia de dos niños perdidos que se encuentran el uno al otro al final de los días. Como si Wes Anderson hubiera dirigido ‘Road Warrior’. Pero eso es sólo el principio de su viaje de supervivencia y de la última gran historia de amor del mundo.»

«¡Jason y tres artistas únicos y originales tejen una historia que se siente cerca de casa, ya sea que te lleve de vuelta a tu propia infancia y los intentos de primer amor, el primer gran desamor, o los primeros pasos en lo desconocido, ÉRASA UNA VEZ EN EL FIN DEL MUNDO toca un nervio, te recuerda un tiempo olvidado, y te arrastra a las vidas de este dúo improbable navegando por un mundo moribundo», dijo Sierra Hahn, Editora Ejecutiva de BOOM! Studios. «Cada artista se entrelazará en los respectivos capítulos llevando a los lectores en un viaje hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. Es una experiencia de lectura de cómic que no querrás perderte.»

Jason Aaron ha planteado este comic como una épica historia contada en tres arcos de cinco números. El primer arco, LOVE IN THE WASTELAND, cuenta con dibujo de Alexandre Tefenkgi y color de Lee Loughridge. Los siguientes arcos estarán dibujados por Leila del Duca (THE RISE AND FALL OF GOLGONOOZA) y Nick Dragotta (NOT EVEN IF YOU WERE THE LAST PERSON ON EARTH).

Aaron ha comentado que acaba de pasar por un divorcio que le ha hecho replantearse muchas cosas. Tras quince años trabajando ininterrumpidamente para Marvel Comics, ha planteado el final de su etapa en Los Vengadores como el final de sus trabajo en series regulares de larga duración. No es que vaya a abandonar Marvel, a su Punisher aún le quedan unos meses para finalizar y comenta que tiene varias ideas para algunas miniseries que seguro se publicarán en el futuro. Pero aparte de esto busca centrarse en obras autoconclusivas de creación propia que le mueva de forma diferente a lo que lo hacen los superhéroes. Once upon a time at the end of the world es la primera de estas series, planteada como una historia de amor en el final de un mundo distópico, al menos por lo visto en este primer volumen. Y de momento ha resultado la lectura menos satisfactoria de toda la producción de Aaron hasta la fecha.

Ya empezamos que la ambientación de un futuro distópico post-apocalíptico en el que prácticamente toda la humanidad ha sido aniquilada no es algo especialmente atrayente, más bien al contrario. Estoy un poco hasta el gorro de estas historias asusta-viejas que nos indican que nuestra sociedad va a irse al garete por culpa de nuestras actitudes egoístas e insolidarias como sociedad, aparte del cambio climático o el desastre que se le haya acurrido. Sin embargo, esto es solo el contexto, y lo importante son los personajes, si consiguen enganchar, la distopía en si dará un poco igual. Y lamentablemente, ni la dura Mezzy que huye de un pasado que la persigue ni el inocente inventor Maceo que nunca ha salido de la torre donde vivía con sus padres han sido personajes entrañables o interesantes, no dejándome con ganas de conocer más de sus vidas tras haber leído este primer arco de sus aventuras.

El gran problema de este comic es el apartado artístico. ALEXANDRE TEFENKGI es un dibujante de cómics francés que trabajó en la exitosa serie de Image «The Good Asian», catalogada como uno de los mejores cómics de 2021 y la aclamada serie de ciencia ficción Outpost Zero para Skybound entertainment.

El dibujo de Tefenkgi es una decepción total. Ni es un buen narrador que sepa contar una historia secuencialmente con imágenes, ni sus personajes transmiten nada porque parece que siempre les dibuja con la misma cara, desde el mismo ángulo de imagen. Me quedo muerto con un futuro distópico que apenas se ve porque todo parecen imágenes apenas abocetadas en el que confía que un color llamativo disimule la falta de fondos y detalles. (Algo que obviamente NO funciona). Un desastre total que no me ha gustado nada, partiendo de un estilo de dibujo «young-adults» totalmente inadecuado en mi opinión para la historia que estamos leyendo. Incluso teniendo en cuenta que se que estamos leyendo en este arco una historia de enamoramiento entre dos adolescentes. Pero todo en el dibujo me ha echado para atrás y me parece que no da el mínimo exigible a un artista profesional. Así de malo.

Las brillantes portadas de Mike del Mundo me encantan, ofreciendo la personalidad y la calidad gráfica que NO me dan las páginas interiores, de forma que el choque entre el reclamo y lo que es el comic en realidad es aún más grande. Hasta en esto, que las portadas sean super chulas juega en contra del decepcionante y para olvidar dibujo de Tefenkgi, un artista del que espero no comprar otro comic suyo.

Esto me recuerda que por mucho Jason Aaron que sea, el comic es un medio que cuenta historias con imágenes, y si estas no están a la altura y no saben contar la historia de forma correcta, es imposible disfrutar de la experiencia lectora. En meses anteriores de disfrutado de comics como Once & Future de Kieron Gillen y Dan Mora que nos han dado un dibujo espectacular dentro de Boom Studios, pero la triste realidad es que los comics de editoriales independientes pequeñas siempre han sufrido por el lado del dibujo. Y esta colección ha sido un doloroso recordatorio. Yo era de los de «compro todo lo que haga Jason Aaron», pero queda claro que hay que mirar todos los factores antes de volver a hacer una afirmación de este tipo, porque con un dibujo tan mediocre como este es imposible disfrutar de la historia.

Tengo claro que la falta de carisma o interés de los protagonistas Mezzy y Maceo tiene que ver por el dibujo de esta serie, no creo que Aaron se haya olvidado de escribir de repente. Pero es que el dibujo ha sido super flojo. Si a esto le sumamos que no conozco de nada a Leila del Duca, artista del segundo arco, y que Nick Dragotta, artista del tercero al que sí conozco de sus comics con Jonathan Hickman, no es que me guste especialmente, mi hermano y yo hemos llegado a la misma opinión, que es dejar de comprar esta colección. A lo mejor cuando se publiquen los tomos y en función de como sea el dibujo y de la acogida crítica me lo puedo repensar, pero ahora mismo no tengo el más mínimo interés de gastarme mi dinero en este comic.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Y como bonus-track, el trailer que Boom preparó de este comic:

Menudo chasco me he llevado con este comic por culpa de un dibujo que no está a la altura.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Los Vengadores 48 de Jason Aaron y Bryan Hitch (Marvel Comics – Panini)

Comienza Vengadores Reunidos, el último arco de Jason Aaron en Los Vengadores, y lo hace por la puerta grande, al traerse al genial Bryan Hitch para que dibuje esta primera parte.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El comienzo de la mayor saga en la historia de Los Vengadores: la que pondrá fin a la etapa de Jason Aaron. Una guerra que une a Los Vengadores, a Los Vengadores de hace un millón de años y a Los Vengadores multiversales. ¡Sólo Bryan Hitch podría contarlo!

Este número especial con 40 páginas de historia contiene Avengers Assemble Alpha One-Shot USA.

Jason Aaron presentó a los Señores del Mal multiversales dirigidos por Muerte Supremo en el número 50 USA de su etapa (número 750 de la numeración legado). Ha pasado un año -12 números- y ya estamos en el principio del fin, con un número de presentación de todos los jugadores, al conocer a los 9 Vengadores de la Tierra 616, los 6 miembros de los Vengadores Prehistóricos y a un gran número de los Vengadores Multiversales, incluyendo su misterioso líder Vengador Principal. Esta gran reunión de héroes lo va a tener complicado frente a Muerte Supremo y Mefisto, además del resto de villanos, como ya hemos podido comprobar en este primer número.

Tengo que decir que como número de presentación en el que establece las piezas en el tablero, me ha parecido correcto, aunque diría que me he encontrado con el Aaron más formulaico, cayendo en el viejo tropo de dos grupos enfrentados por una confusión antes de la llegada de los villanos, que se aprovechan de este momento de debilidad. Aaron deja claro que si estos grupos no aprenden a trabajar en equipo, no hay esperanza, pero da un poco de rabia lo trillado que parece todo, con elementos muy poco novedosos.

Por suerte para Aaron (y Marvel), para este comic se han traído al siempre impecable Bryan Hitch, que para este especial se ha traido a su equipo de colaboradores habitual formado por Andrew Currie en el entintado y Alex Sinclair en el color. En cuando a aventuras más grandes que la vida, Hitch es un seguro de vida y su mera presencia ya indica que estamos ante uno de los comics importantes de Marvel. Sus splash-pages son estupendas y a pesar de contar con un reparto amplísimo de más de veinticinco personajes, consigue que todos luzcan imponentes y poderosos. Más que leerlo varias veces, realmente he disfrutado de las páginas de Hitch repetidamente tras la primera lectura. Con Hitch no hay duda que estamos en un caso en el que el dibujo mejora exponencialmente cualquier historia que tenga que dibujar.

Por eso, aunque la historia no brilla por su originalidad, el dibujo está a otro nivel y sólo por él ya se justificaría la compra. A partir de ahora, los habituales Javier Garrón y Aaron Kuder se encargarán de dibujar los próximos 11 números de estos Vengadores Reunidos. Y aunque ninguno está al nivel de Hitch, son dibujantes super chulos que aseguran que esta saga va a tener un dibujo top. Y me alegro por ello.

Comparto las primera páginas del comic:

Nos aguardan muchas emociones fuertes en los próximos meses. Los Vengadores tienen que confirmar la escala y la sensación de peligro que se espera de un final de etapa como este.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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¿Marvel Comics vs Punisher?

Estoy leyendo la actual etapa de Castigador de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta, con color de Dave Stewart, y aunque el comic en si es super entretenido con una buena historia de Aaron y con un dibujo top, no dejo de pensar que Marvel está boicoteando conscientemente a uno de sus principales personajes. Reflexiono sobre ellos aprovechando que Panini acaba de publicar la primera mitad de esta etapa.

Punisher fue creado por el escritor Gerry Conway y los artistas John Romita Sr. y Ross Andru, con Stan Lee dando luz verde al nombre del personaje. El personaje hizo su primera aparición en The Amazing Spider-Man # 129 (febrero de 1974). Se dice que su creación vino inspirada del personaje de las novelas de Don Pendleton El Ejecutor, un personaje creado en 1969 y que disfrutó de una serie de novelas durante esos años de cierto éxito. A esto habría que sumar la moda de películas de justicieros que se toman la justicia por su mano que tan de moda se pusieron en los años 70. Sin ir más lejos, la primera película de Harry El Sucio dirigida por Don Siegel se estrenó en 1971, tres años antes de la primera aparición del personaje en los comics.

Marvel Comics añadía una vertiente trágica a Frank Castle que no tuvo el Ejecutor, al plantear que Castle es un veterano de la guerra de Vietnam que al volver de un permiso vio como su mujer y sus hijos fueron asesinados por un fuego cruzado de unos mafiosos que estaban realizando un ajuste de cuentas en Central Park mientras la familia Castle celebraba un picnic. Tras recuperarse de sus heridas, Castle pierde la cabeza y decide lanzar una guerra sin cuartel contra el crimen.

Marvel mantuvo durante los años 70 a Punisher como secundario o villano de varias series, dado que alguien que mata a gente, aunque sea criminales, era visto como un villano por parte de la comunidad superheróica, y el standard moral planteado por Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko para los comics Marvel.

No fue hasta los años 80 cuando Marvel se animó a darle colección propia. Primero fue su mítica primera miniserie obra de Steven Grant y Mike Zeck en 1986, a la que siguió en 1987 su serie regular a cargo de Mike Baron y Klaus Janson (entre otros artistas). El comic rompió las cifras de ventas y convirtió al personaje en uno de los más populares de la editorial junto a Lobezno, provocando que sus apariciones se multiplicaran en el universo Marvel. El éxito de la primera serie, que contó con 107 números más anuales entre 1987 y 1995, dio lugar a otras dos colecciones adiciones The Punisher War Journal (80 números, de noviembre de 1988 a julio de 1995) creada por Carl Potts y un primerizo Jim Lee entre otros, y The Punisher War Zone (41 números, de marzo de 1992 a julio de 1995) a cargo de Chuck Dixon Y John Romita Jr. Aprovechando el filón, Marvel publicó además una revista en blanco y negro The Punisher Magazine (16 números, de noviembre de 1989 a septiembre de 1990) o The Punisher Armory (10 números a partir de 1990), con fichas de armamento y vehículos que utilizaba el personaje en su guerra contra el crimen. La sobre-explotación del personaje provocó que todas sus series acabaran cerrando en 1995, en medio de la implosión de la editorial.

Aunque Punisher tuvo otras series regulares y limitadas con resultados más bien cuestionables, fue a partir de 2004 cuando el personaje disfrutó de una segunda edad de oro gracias a la versión para adultos que Garth Ennis hizo del personaje en su serie PUNISHER MAX, con artistas como Lewis Larrosa, Leandro Fernández, Goran Parlov o Lan Medina. En los 60 números de esta etapa publicada entre 2004 y 2008, Ennis planteaba la que para muchos es la versión definitiva del personaje, mostrando un mundo realista sin superhéroes en los que Punisher era un asesino de masas que no se transformó por un trauma causado por la muerte de su familia, sino que él ya tenía una oscuridad interior que encontró en Vietnam el espacio perfecto para crecer en su interior y que utilizó la tragedia para dar rienda suelta a sus instintos más oscuros.

Tras una etapa perfecta, Jason Aaron planteó algo diferente para el segundo volumen de Punisher Max en 2009, planteando el último combate de un anciano Frank Castle en un universo marvelizado adulto con Kingpin, Bullseye, Elektra o Nick Fury. Tras dos años y 24 números, la serie concluyó en 2011 con un impactante final, siendo un comic estupendo cuyo único problema fue que vino después de la histórica etapa de Ennis.

En los últimos años, la sensación que los editores de Marvel Comics no acababan de saber qué hacer con el personaje, uniéndole por ejemplo a los Thunderbolts de Norman Osborn con Hulk Rojo o Elektra entre otros anti-héroes. Sin embargo, la popularidad de Punisher se ha mantenido intacta independientemente del hecho que el personaje tuviera o no colección de comics en publicación. Aparte de sus películas protagonizadas por Dolph Lungren, Thomas Jane y Ray Stevenson, el personaje disfrutó de una nueva vida gracias a las series urbanas de Netflix, con una versión super popular interpretada por Jon Bernthal, que fue presentado en Daredevil pero luego disfrutó de dos temporadas en solitario.

En paralelo a esto, la iconografía del Punisher y su potente logo con el cráneo blanco sobre fondo negro se ha convertido en un objeto super icónico sobre todo en ámbitos militares y paramilitares de Estados Unidos. Recuerdo la película El Francotirador de Clint Eastwood de 2014, y en este biopic de Chris Kyle, el tirador más letal de la historia del ejército de los EE.UU. que sirvió en Irak, vimos como tanto él como sus compañeros lucían el emblema de Punisher del cráneo blanco sobre fondo negro en su indumentaria.

En los últimos años, Marvel Comics se ha mostrado bastante molesta al conocerse que muchos policías usan el logo de Punisher a modo decorativo, al igual que grupos de la derecha republicana afines a la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Que republicanos usen a uno de los personajes de Marvel, o al menos su símbolo, como icono de unas actividades en algunos casos cuestionables (pero no siempre), ha debido parecerles algo inconcebible, aparentemente. Creo recordar que en medio del Black Lives Matter, uno de los policías detenidos tenía el cráneo de Punisher en su equipación o ¿en su coche? No lo recuerdo exactamente. También pudo verse el cráneo de Punisher durante la toma del Congreso de los Estados Unidos por parte de simpatizantes de Donald Trump. La respuesta de Marvel, a pesar de la innegable demanda que existe del personaje y su iconografía, ha sido quitar el logo de la circulación. Y quien sabe si también el personaje.

Llegamos a 2022, y con el nuevo volumen de Punisher Marvel Comics ha realizado un cambio sin duda polémico. En lugar de reforzar con hechos lo que ellos creen que es el Punisher alejándole de posibles extremismos, por ejemplo planteando una historia en la que Castle se enfrente a un caso de corrupción / brutalidad policial, Marvel plantea la solución del cobarde al forzar un cambio de logo en el personaje como intento de alejarse de hechos y personas que Marvel entiende que no le interesa que sean asociados a su marca. Digo que es una solución cobarde porque Punisher siempre va a estar asociado a su cráneo, después de 50 años de vida del personaje y cientos de comics, tres películas y dos temporadas de la serie de televisión, por mucho que tu digas que el personaje tiene otro logo, eso no va a impedir que sea asociado con la que es su imagen más reconocible. Es más, es que los comics siguen están ahí, empezando por las míticas portadas de Mike Zeck.

Valorando el primer volumen de Castigador, como ya expliqué en mi reseña de hace unos días, el comic de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta me gusta. Me gusta mucho. Aaron coge una idea que no es nueva que Ennis ya la planteaba en su versión MAX, y es que Frank Castle ya tenía la oscuridad en su interior mucho antes que su familia fuera asesinada. De hecho, en la propia versión de Aaron del Punisher Max también se incidía en esta idea, hasta el punto que Bullseye descubre que el pecado de Castle es que justo antes que los mafiosos mataran a su mujer y a sus hijos él planteó a su mujer el divorcio porque quería volver al frente. Esto que no es nuevo en las versiones MAX del personaje creo que nunca se había contado de esta manera tan impactante dentro de continuidad del Universo Marvel, lo que puede chocarle a algunos lectores. Sin embargo, a mi la verdad es que me ha gustado mucho y creo que es 100% congruente con el personaje. Ningún problema ahí.

El comic está super bien dibujado, planteando a Jesús Saiz como dibujante de la acción en el presente, mientras que Paul Azaceta se encarga de las escenas ambientadas en el pasado de Frank, empezando en su niñez cuando realizó su primer asesinato. Todo ello con el estupendo color de Dave Stewart. Aaron en esta historia lleva el tema un paso más allá al plantear que La Mano cree que Castle es la reencarnación del Puño de la Bestia, su Maestro de Asesinos reencarnado. Y aunque Castle está intentando deshacerse del control de La Mano, a lo que tiene que añadir su brutal enfrentamiento contra Ares, Dios de la Guerra, la sensación que estamos viendo de alguna manera un camino del héroe inverso. O más bien la confirmación que Castle nunca fue un héroe sino un asesino sanguinario. Analizando el comic por su apartado artístico y la historia que plantea, la valoración no puede ser más positiva.

Se nota que Aaron plantea esta historia como un arco cerrado contado en trece partes bajo la premisa de cambiar para siempre al personaje. Y dentro que como digo el comic en si está muy bien, hay una idea que no deja de asomar cada vez que pienso un poco hacia donde nos dirige el arco que nos están contando. Entrando en el terreno de la especulación, sólo veo dos opciones posibles y ninguna de las dos plantea nada bueno para Frank.

En la primera opción Castle acaba sucumbiendo a su oscuridad interior de asesino sanguinario y abraza su función de Señor de La Mano, planteando una guerra abierta contra Daredevil, que en paralelo está planteando en su colección la destrucción de La Mano. De esta forma, Punisher dejaría de ser un antihéroe para pasar a ser un villano de pleno derecho, quitándole al público republicano a uno de sus iconos favoritos. Este es el camino del héroe inverso a lo que antes me refería.

La segunda opción es aún peor para Castle, ya que veo bastante claro que Marvel ha planteado esta miniserie para matar a Punisher y dejar de publicar comics con Frank Castle de protagonista. Como no les gusta que lectores (y gente que no compra comics, las cosas como son) con valores republicanos y de creencias que conectan con el derecho al uso y tenencia de armas le usen de icono, la solución de Marvel es eliminarle de la ecuación. Quien sabe si más adelante incluso plantearían la creación de un nuevo Punisher que fuera un personaje totalmente diferente, con otra indumentaria y un nuevo origen. Lo único que hace que dude de esto es que Aaron ya narró la muerte de Frank Castle en su versión MAX, por lo que me extraña que haya aceptado contar dos veces la misma historia. Dentro que son historias super diferentes entre si, este Punisher no tiene nada que ver con la versión Max que escribió hace 14 años. Pero es otro motivo para pensar si no le habrán llamado para hacer lo mismo que hizo en Max en la versión del Universo Marvel tradicional. Darle un final potente y satisfactorio al personaje.

Ambas opciones me parecen penosas, y esto es compatible con que creo que Aaron, Saiz y Azaceta puedan ejecutar satisfactoriamente esta idea y crear unos buenos comics. Partimos de una falacia que no entiendo cómo Marvel puede creerla. La idea que si ellos matan al personaje en los comics eso va a tener algún impacto en el mundo real. Los comics de Frank Castle siempre estarán en nuestras estanterías, los fans del personaje seguirán siéndolo aunque no se publiquen nuevos comics. Pero es que la mayoría de espectadores de cine y televisión no lectores de comics tiene la serie de televisión de Jon Bernthal para revisionarla siempre que quieran en Disney+. O las películas, siguen existiendo quiera Marvel o no. La muerte de Castle y la desaparición de Punisher del catálogo de comics de Marvel no va a impedir que los fanáticos del NRA sigan usando su iconografía. De la misma manera que cambiar su imagen en estos últimos comics no impedirá que el cráneo blanco vaya a estar asociado ahora y en el futuro a Punisher. Por cierto, en ese sentido, que Ares lleve ahora el cráneo clásico de Castigador como indumentaria deja claro de forma muy poco sutil que esa es ahora la iconografía de un villano.

Este elemento me parece clave, aparte que la muerte de una personaje de Marvel hace tiempo que dejó ser algo definitivo. Aparte del final de la etapa Max que comentaba antes, Castle dentro del Universo Marvel tradicional ha muerto al menos en dos ocasiones (que recuerde). La primera a finales de los 90 para justificar su relanzamiento dentro de la línea Marvel Knights con una etapa totalmente fallida obra de Christopher Golden, Ton Sniegoski y Berni Wrightson en la que convirtieron a Castle en un Ángel de la Venganza que luchaba contra demonios del Infierno. Ya en el siglo XXI, Castle también murió en su colección de 2006 para ser relanzado durante una corta etapa por Rick Remender como FRANKENCASTLE, un comic super loco y divertido que sin embargo obviamente no pegaba con el espíritu del personaje. Que un personaje muera en los comics Marvel actuales dejó de ser un final definitivo hace ya tiempo, tan sólo significa que espera la llegada de un autor y un editor que quieran al personaje y se decidan a revivirlo. Algo que sin ir más lejos podría suceder si Garth Ennis expresara su interés en contar alguna nueva historia protagonizada por él.

Siempre comento que me parece que a grandes rasgos creo que los lectores de comics vivimos una edad de oro de variedad y calidad a nuestra disposición. Sin embargo, esto en lo que creo a nivel general del medio comiquero no es algo que sea trasladable al catálogo que están publicando en la actualidad la principales editoriales Marvel y DC. Sobre los problemas de DC Comics ya escribí hace unos días cuando reflexionaba con los problemas que los comic Black Label creaban para el Universo DC tradicional. En el caso concreto de MARVEL, una cosa que hace años que me llama a atención es la forma en que buscando captar a un nuevo tipo de lector «diverso» están alienando a sus clientes compradores veteranos actuales y pasados que son los que hemos aguantado el chiringuito abierto todos estos años con nuestro dinero. De hecho, la sensación que tengo es que ese lector diverso que tanto busca todo en mundo realmente NO EXISTE, al menos no en el canal de las librerías especializadas que sigue siendo la base de las ventas mainstream en Estados Unidos. Y desde luego no para la obligación de tener que comprar comics con periodicidad mensual. Otra cosa son la venta de tomos en FNACs y similares, algo que sigue yendo viento en popa, o las ventas digitales, que aunque significan un % minúsculo del total del negocio, siguen creciendo año tras año.

No entiendo que Marvel siga ofertando comics de personajes de todo tipo creados por autores desconocidos que no saben narrar una historia con imágenes, no conocen a los personajes que se supone escriben y están condenadas a ser canceladas a los pocos meses, y por ejemplo no le den una colección regular a Larry Hama con el personaje que sea EN CONTINUIDAD que apele al lector veterano que no encuentra ahora mismo personajes reconocibles que le apetezca comprar. Pongo de ejemplo a Hama por sus muy recordadas etapas en G.I. Joe o Lobezno en los 80 y 90, pero realmente habrían un montón de autores que siguen siendo super válidos y que podrían entrar en esta lista. Si la idea es producir comics variados que apelen a todo tipo de lectores, ¿Cómo es que justo se olvidan de los gustos de los lectores compradores presentes y pasados? Es algo que me resulta incomprensible. O quizá lo malo es que en parte sí que lo entiendo, al enemigo ni agua. Y recuerdo que de vez en cuando Marvel si publica one-shots o especiales realizados por autores clásicos, pero en muchos casos son historias ambientadas en el pasado, no el presente, que transmiten cierta sensación de intrascendencia, de comic de relleno que no pasa nada si no lees. Lo contrario que deberían transmitir. Publicar comics dirigidos a lectores veteranos es perfectamente compatible con no querer publicar obras que fomenten el machismo, el racismo o cualquier tipo de odio o discriminación contra nadie. Hay que negar también la mayor en ese respecto.

Uno pensaría que Marvel estaba en el negocio de VENDER COMICS a un público lo más amplio posible, pero parece que no es el caso. Hace unos meses, el primer número de BRZRKR de Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney vendió 600.000 ejemplares en el canal de las librerías especializadas americanas. Obviamente, el reclamo de Keanu Reeves fue fundamental para este éxito arrollador, pero este comic de Boom! Studios demuestra que existe una gran audiencia que quiere leer comics de acción con calificación para adultos como lo son las películas de John Wick. Y para los que Castigador funcionaría seguro. Lo asombroso es que Marvel vea este enorme nicho de mercado y elija no publicar nada dirigido a este público que si compraría estos comics. No como los montones de comics «diversos» que no interesan a nadie y que son cancelados a los pocos meses debido a sus ventas ridículas. Que son seguidos por nuevos comics diversos que interesan aún a menos compradores actuales.

Las ventas han bajado tantos en los últimos años que Tom Brevoort admitió en su Newsletter hace unas semanas que Marvel actualmente prefiere publicar miniseries de 5 números de personajes y grupos de 2º nivel, que renuevan en caso que las ventas sean aceptables, que lanzar una serie regular ilimitada. De forma que es mejor plantear dos miniseries de cinco números con dos números unos, que una serie abierta de 10 ejemplares, dado que los números uno siempre venden más que un hipotético número 6, aparte que los cinco ejemplares parece ser el formato ideal para Marvel para recopilar en tomo. Esto no es más que la confirmación que Marvel puede seguir siendo la principal editorial mainstream americana a mucha distancia de DC y el resto de editoriales, pero está muy lejos del éxito que disfrutaba hace 10 años durante su primera iniciativa Marvel Now!, o el que se vivió en los años 80 en los que se cimentó la popularidad de Castigador.

Yo mismo he comentado mis problemas con los mutantes de Krakoa y como en muchos casos no reconozco en esos personajes a los iconos de los que me enamoré hace 40 años y me hicieron aficionarme al mundo del comic. Aunque siempre es posible encontrar buenos comics dentro del enorme catálogo editorial de Marvel, por ejemplo la sorpresa que ha supuesto el nuevo volumen de Caballero Luna, lo cierto es que estoy en el momento que menos comics de Marvel compro de toda mi vida. Veo el catálogo mes tras mes y a pesar de intentarlo, nada me llama la atención y las series que pruebo no siempre acaban de cuajar. De hecho, es muy sintomático que me emocione más el lanzamiento de la nueva Biblibioteca Marvel por parte de Panini que cualquier anuncio de un comic actual.

Volviendo a Punisher, todo lo anterior es especulación y me encantaría equivocarme y que Castle al final de la serie de Aaron vuelva a ser uno de los principales personajes de la Casa de las Ideas como lo fue a finales de los años 80. Quien sabe si con una nueva serie regular que no sea una maxiserie como la actual. Pero en este mundo polarizado veo clarísimo que bajo el prisma woke dominante, han debido pensar que al enemigo ni agua. Antes que darle a los tejanos un comic que puedan querer comprar, han optado por quitarlo de en medio como forma definitiva de evitar que la empresa sea asociada a los actos que realizan estas personas llevando el logo de Punisher en su manga o en su gorra. Y debería ser al contrario, si no te gusta que asocien a tu personaje a una determinada ideología, la solución no es esconder el juguete, sino sacarlo y mostrar a todo el mundo lo que tú (MARVEL) crees que es o defiende. Si por algún casual Marvel no matara a Punisher y dentro de seis meses otro policía se viera envuelto en otro disturbio llevando el nuevo logo de Punisher en su brazo, ¿Qué va a hacer Marvel? ¿Desechar este logo y crearle un tercero? La situación es ridícula, como poco.

En este sentido, los superhéroes Marvel no matan. Al menos, ese era el mantra de los años 60-70 que en muchos casos ha llegado hasta nuestros días y que defienden personajes como Spiderman. Es normal que en su momento Punisher fuera visto como un villano o, en el mejor de los casos, un antihéroe. Gracias ello tuvimos comics maravillosos por ejemplo enfrentado a Daredevil, en los que además de los puños se enfrentaban formas de ver el mundo. Pero con la llegada de los años 80 y 90, cada vez más personajes han roto esta norma y no parece que hubiera problema con estos personajes que sí matan. Empezando por mutantes super populares como LOBEZNO o Masacre, pero pasando por Blade, Elektra y un montón más.

Hay que recordar que esta norma de NO matar es una anomalía en el entretenimiento mainstream. Los personajes más populares del cine lo hacen sin problemas, normalmente en defensa propia o para salvar a alguien del peligro. Desde John McClane de Jungla de Cristal hasta el más reciente John Wick, lo normal en el entretenimiento son los héroes (o antihéroes, pensando en Wick) que matan. Por eso Punisher o Lobezno fueron y son tan populares, porque conectan con los fans del cine de Stallone, Van Damme o el propio Clint Eastwood al que nombraba al comienzo del artículo. Que sea problemático que Frank Castle se tome la justicia por su mano y ajusticie a mafiosos y miembros de carteles de la droga pero haya barra libre para que Logan masacre a sus enemigos de la forma más salvaje y gore posible me parece de una muestra de hipocresía absoluta. Es paradigmático que Lobezno y Masacre en solitario o X-Force como grupo sean una unidad paramilitar que matan enemigos antes de que sean un problema mayor para los mutantes. Eso cuenta con todas las bendiciones de Marvel, por lo que son unos de los personajes más promocionados de la editorial. Esto indica que no es un tema de matar o no matar, sino de quien lo hace y, aparentemente, quienes son los fans declarados del personaje en cuestión.

Dentro de la especulación, me parece que Marvel en los últimos años se está pegando un tiro tras otro en el pie alienando lectores compradores, y es por esto que la cosa me pinte tan mal para Punisher. Si a la menor crítica de alguien sobre que encuentra ofensiva una portada Marvel siempre se ha achantado agachando la cabeza y retirando el objeto de la crítica, veo clarísimo que estos tiempos de corrección política no está bien visto un hombre blanco masacre a sus enemigos. Sobre todo si muchos de ellos (mafiosos, traficantes, miembros de bandas) pertenecen a alguna minoría racial. Es triste decirlo de forma tan directa, pero las cosas son como son.

Panini ha publicado este pasado mes de enero el sexto número de trece. Eso quiere decir que como tarde a final de año sabremos si acerté en algo o si me he lanzado a la piscina sin agua. Podéis estar seguros que cuando llegue el momento escribiré mi reseña sobre ello y volveremos a hablar. Pero me temo que la forma en que parece que Marvel se olvida de sus clientes no invita al optimismo en este caso. Ojalá me equivoque.

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