Hace unas semanas compartí mis impresiones del primer número de Batman: Off-World, el primer comic de Jason Aaron en DC Comics tras finalizar su contrato en exclusiva con Marvel, realizado con dibujo del veterano Doug Mahnke, entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. En ese artículo exponía por qué pensaba que igual esta colección sería mejor leerla en tomo, pero tras leerme los tres primeros números USA, he tenido que escribir este artículo para exponer lo equivocado que estaba.
PUNTUACIÓN: 8/10
Una noche rutinaria en Gotham City para un joven Batman resulta ser cualquier cosa menos rutinaria cuando el luchador contra el crimen se enfrenta a un tipo de enemigo al que nunca antes se había enfrentado: ¡uno de más allá de las estrellas! Un universo de posibles amenazas alienígenas lleva a Batman a tomar una arriesgada decisión: aventurarse solo en los confines del cosmos por primera vez, ¡donde el Caballero Oscuro se enfrentará a la lucha de su vida!
Jason Aaron, guionista superestrella, nos ofrece su primera historia de Batman, en colaboración con Doug Mahnke, artista de gran éxito, en un relato único y brutal. Off-Woeld está prevista con una duración de 6 números.
Mi principal queja del primer número de Batman: Off-World, dentro que me gustó, es que me parecía que la lectura ganaría una vez publicaran el tomo, dado que no me había dejado ningún ansia de leer el siguiente número. Sin embargo, gracias a mi hermano Fernando hemos comprado las grapas USA y cada una ha sido mejor que la anterior. Aaron y Mahnke me han cerrado la boca a base de un gran trabajo. Lo mejor de todo es que a pesar de la ambientación alienígena, Aaron ha clavado a Batman, mostrándole en una versión reconocible en la que resalta su principal motivación, proteger a los inocentes y los indefensos de los delincuentes. La excusa la pone la llegada de un alien a Gotham que derrota a Batman al no conocer Batman su poder o sus debilidades. Esto le empuja a viajar a lo desconocido para conocer a las razas de aliens más peligrosas, no sólo para descubrir cómo vencerlas, sino para que aprendan a temer al murciélago.
Batman tiene una perfecta compañera de aventuras en la persona de Ione de Tamarán. Ione es el contrapunto perfecto al obsesionado Bruce Wayne, que hará las locuras más imposibles sin olvidar su norma de no matar y no usar armas de fuego. Para Bruce no hay momento para la relajación ni los sentimientos, porque hay un bien superior que proteger, a los inocentes. Y aunque en estos primeros números el foco siempre está en Gotham, el giro que me ha encantado es cuando aparentemente ha conseguido su objetivo pero se da cuenta que no puede volver a Gotham dejando a gente sufriendo en esta galaxia. Esto abre el camino a la segunda parte de la historia en la que las apuestas van a ser aún más altas, y me ha dado el toque justo de molonismo y caracterización que el comic necesitaba para volarme la cabeza. Bruce Wayne está perfecto en esta historia y es todo mérito de Aaron.
En este momento merece destacarse que Aaron ha planteado una historia que jamás habiamos visto de Batman, un personaje tan ultra utilizado que parecía que no queda nada nuevo que contar de él. Y está claro que historias de aprendizaje de Batman sí hemos tenido unas cuentas, y estoy seguro que seguirán publicándose en el futuro. Pero situarle en una ubicación tan extraña para el personaje como es el espacio era una idea arriesgada a priori que Aaron aprovecha para contarnos una historia increíble de Batman que sin embargo le muestra en su versión más icónica y reconocible.
En el apartado gráfico, el comic luce estupendo gracias al buen hacer del dibujante Dough Mahnke, con entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. Mahnke es un veterano con amplísima experiencia en DC, y su representación de razas alienígenas siempre ha sido excelente, con unos seres que transmiten una buena sensación de peligro y diferentes a nada que viva en la Tierra. Además, es un artista que sabe crear momentos super potentes, y su estilo de dibujo añade un toque «macarra» que clava el espíritu de la historia de Aaron y le va perfecto a este comic. Mahnke ya había dibujado a Batman en otras ocasiones, y desde la primera página queda claro que el dibujo es uno de los pluses que venden es comic y consiguen que el guion de Aaron luzca en todo su esplendor.
Tras leer estos tres primeros números, tengo claro que Aaron ha clavado a Batman, le entiende y sabe cómo conseguir que luzca como nunca. Y si a esto le sumamos un dibujo alucinante, tenemos una combinación ganadora. ¡Quiero más!!!
Comparto las primeras páginas de esta miniserie:
Jason Aaron me ha cerrado la boca en Batman Off-World con una historia original del Caballero Oscuro por la ambientación donde la sitúa pero que se siente con el ADN perfecto que tiene que tener una buena historia de Batman. Me está encantando.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Jason Aaron está disfrutando el final de su contrato en exclusiva con Marvel. Tras empezar hace unas semanas Batman: Off-world junto a Doug Mahnke, tenía curiosidad por leer su primera historia de Superman, que ha empezado a publicarse en el Action Comics 1061, con el equipo artístico de John Timms (Young Justice, Superman: Son of Kal-El) y color de Rex Lokus.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
¡COMIENZA SUPERMAN SUPERSTARS!
JASON AARON ESCRIBE SUPERMAN POR PRIMERA VEZ, ¡JUNTO AL ARTISTA FAVORITO DE LOS FANS JOHN TIMMS! ¡EL MAGO BIZARRO!
Jason Aaron escribe Superman por primera vez y se une al artista estrella John Timms para presentar una nueva y sorprendente visión del enemigo más extraño del Hombre de Acero. Cuando el doppelgänger de Superman descubre un oscuro secreto sobre sí mismo, se desata la versión más peligrosa de Bizarro que el mundo haya visto jamás.
No existen los malos personajes, sólo autores mediocres que no saben qué hacer con ellos. Este axioma es algo que tengo muy claro que es de aplicación para el mundo del comic mainstream americano. Y lo más destacado que para mi tiene este comic es la forma en que Jason Aaron consigue dar una nueva vida a uno de los villanos clásicos de Superman: Bizarro. Un personaje con el que nunca he conectado demasiado, en realidad. Aaron utiliza de forma novedosa una de las señas de identidad de Bizarro, ser el opuesto a Superman, para plantear un giro alucinante al vincular las mejoras de Bizarro con una de las mayores debilidades de Superman. Y este giro es algo que podría verse como una idea muy loca, pero sin embargo funciona de maravilla para esta historia. No es el único cambio que aplica a Bizarro, al añadir un elemento de pérdida personal que hace que las apuestas aumenten y que en parte sientas pena por la pérdida que ha sufrido.
Aparte de Bizarro, me gusta mucho la forma en que Aaron presenta a Superman / Clark Kent. Si algo queda claro con esta grapa es que Aaron sabe cómo hacer que el Hombre de Acero mole siendo fiel a la esencia atemporal del personaje. Además, cuando llega la acción, me flipa que el comic plantee una escala de poder a nivel cósmico, con unas páginas estupendas que resaltan la idea de «más grande que la vida» que deberían tener todas las aventuras de Superman. En lo referido al guion de Aaron, esta grapa me deja más que satisfecho.
En lo relativo al dibujo de John Timms, me gusta la forma en que dibuja a Superman y a Bizarro. Superman tiene un aspecto poderoso y protector, como se supone que tiene que lucir el Hombre de Acero en las páginas de un comic, mientras que Bizarro parece corpulento y tallado en mármol, con una tremenda sensación de amenaza. La narrativa de Timms también me parece correcta, ofreciendo un buen comic de superhéroes. Junto a Timms tenemos a Rex Lokus en el color, y creo que también hace un gran trabajo marcando el contraste entre el luminosos mundo de Superman con la oscuridad que se cierne sobre Metrópolis con la llegada de Bizarro. El color tiene que apoyar al dibujo y ayudar a la lectura y el disfrute del comic, y en ambos aspectos creo que Lokus saca buena nota.
Por ponerle un pero pequeñito, creo que Timms tiene la capacidad de convertirse en uno de los grandes dibujantes de pijameo a medida que mejore y crezca como artista. Digo esto porque el dibujo está bien, por ejemplo, refleja de maravilla la escala galáctica del combate entre Superman y Bizarro. Pero en algunas viñetas los personajes tienen poca expresividad y parecen un pelín demasiado rígidos. Esto no es un problema grave, y desde luego creo que a base de trabajar se mejora, cosa que Timms tiene más que asegurado.
Por ponerle otro pero a esta grapa, descubro que I. Bizarro va a ser una historia de tan sólo 3 números. En el lado positivo, la compra de estas dos grapas adicionales está más que asegurada. Pero en realidad me sabe mal que un concepto que podía dar tanto juego, sobre todo pensando en el estupendo cliffhanger con el que termina esta grapa, vaya a ser despachado en tan pocas entregas. En todo caso, este comic ha conseguido llamar mi atención, algo que para mi significa mucho pensando que hacía bastantes años que no compraba una grapa de Superman.
Comparto las primeras páginas del comic:
Buen arranque de la historia de Jason Aaron para Superman, me da dejado con muchas ganas de saber cómo continúa. Saber que se trata de un arco de tres números la convierte en compra segura.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Tenía cierta curiosidad por leer Batman Off-World, el primer comic de Jason Aaron en DC Comics, que plantea una historia diferente para el Caballero Oscuro al sacarle fuera de su zona de confort de Gotham, con dibujo del veterano Dough Mahnke, entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. Hoy comparto mis impresiones de la lectura de la primera grapa de esta historia en seis partes.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Una noche rutinaria en Gotham City para un joven Batman resulta ser cualquier cosa menos rutinaria cuando el luchador contra el crimen se enfrenta a un tipo de enemigo al que nunca antes se había enfrentado: ¡uno de más allá de las estrellas! Un universo de posibles amenazas alienígenas lleva a Batman a tomar una arriesgada decisión: aventurarse solo en los confines del cosmos por primera vez, ¡donde el Caballero Oscuro se enfrentará a la lucha de su vida!
Jason Aaron, guionista superestrella, nos ofrece su primera historia de Batman, en colaboración con Doug Mahnke, artista de gran éxito, en un relato único y brutal.
«Me enamoré de los cómics gracias a DC», explica Aaron a IGN. «Los primeros libros que mi joven e imberbe yo cogió de la estantería de un supermercado fueron los New Teen Titans, World’s Finest y Batman. Libros que abrieron la puerta a un universo de historias que literalmente cambiarían el curso de mi vida. Así que es un gran honor y una gran emoción que por fin pueda hacer mi debut como escritor de DC, con una historia de Batman que lleva a un joven Caballero Oscuro en su primer viaje a los lejanos y maravillosos confines del cosmos de DC».
Aparte de una historia corta de Lobezno, el primer comic publicado de Jason Aaron fue el estupendo The Other Side, una historia ambientada en la guerra de Vietnam contada bajo el punto de vista de un soldado americano y de uno norcoreano. Aunque el comic fue editado por DC Comics, en realidad estaba dentro de su sello Vertigo, al igual que esa maravilla que es Scalped. Así que DC Comics y Aaron tienen razón al vender que estamos ante el primer trabajo superheróico de Aaron para ellos tras casi más de 10 años trabajando en exclusiva para Marvel en lo referido a comics de encargo. Y la verdad es que la primera impresión cuando anunciaron la sinopsis fue de extrañeza, al plantear Aaron un comic en el que saca a Batman de su típico escenario de Gotham para lanzarle al espacio por un motivo no aclarado. En positivo, siempre está bien que un autor piense en la forma de contar algo diferente con un personaje que ha tenido cientos (miles) de aventuras en sus 85 años de vida y que a veces parece que ya se ha contado todo lo que se podía contar del personaje sin repetirse una y otra vez. Por otro lado, viendo el vaso medio vacío, estaba por ver si «diferente» era sinónimo de «mejor», o si estábamos ante una idea fallida.
En el apartado gráfico, el comic luce estupendo gracias al buen hacer del dibujante Dough Mahnke, con entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. Mahnke es un veterano con amplísima experiencia en DC, y su representación de razas alienígenas siempre ha sido excelente, con unos seres que transmiten una buena sensación de peligro. Además, es un artista que sabe crear momentos super potentes, como podemos disfrutar en esta primera grapa con las presentaciones de Batman y de Ione de Tamarán. Además, su estilo de dibujo añade un toque «macarra» que clave el espíritu de la historia de Aaron y le va perfecto a este comic. Mahnke ya había dibujado a Batman en otras ocasiones, y desde la primera página queda claro que el dibujo de este comic va a ser uno de los pluses que animen a la compra y la lectura de esta serie.
En lo referido a la historia de Aaron, lo primero a comentar es que esta grapa me deja la sensación que se trata de una colección que será mejor leída de un tirón cuando salga el tomo. Aaron sitúa Off-World en un momento pasado en el que Bruce Wayne lleva apenas un año como Batman, por lo que podemos decir que se encuentra aún en formación, no siendo el puto-amo que es en la actualidad. Aunque estoy seguro que todo quedará perfectamente justificado al final, en esta primera grapa no han llegado a quedar claro los motivos por los que Batman decide viajar al espacio y en concreto a esa nave, dentro que por supuesto hablamos de convertirse en aún más duro de lo que es, dado que se sugiere que ha tenido problemas con un alien llegado a Gotham. Además, tampoco diría que el cliffhanger haya sido demasiado potente, y no me ha dejado con la necesidad de saber cómo continúa la historia. Y como digo, no tengo duda que la lectura me gustará cuando esté completa, pero este arranque diría que ha sido correcto sin más.
Aaron plantea una buena voz en off de Batman en la que expone que los aliens no saben quien es y por tanto no le temen… aún. Para ser la primera vez que escribe al personaje, diría que Aaron ha sabido encontrar la voz adecuada para Bruce Wayne / Batman, y creo que nos tiene guardados para próximos meses numerosos momentazos para Batman a medida que se endurezca en esa nave prisión. Sin embargo, dentro que no puede decir que nada esté mal en este comic, no consiguió quitarme la sensación de historia «extraña» que no se siente con el feeling que se espera en un comic de Batman.
Aaron comenta que busca recuperar las sensaciones que tenía de niño leyendo Batman. Él nació en 1973, por lo que puede decirse que es de mi quinta. Pero me queda la duda de si esos comics eran de los años 70 con Len Wein, Dennis O’Neil, Gerry Conway, Neal Adams, Marshall Rogers, José-Luis García López, etc… con lo que yo crecí, o hablamos de los comic previos de los años 50-60, donde las historias eran más extravagantes, por buscar un calificativo adecuado. Y con este primer número diría que busca actualizar precisamente esas historias más antiguas que con ojos de 2023 probablemente han envejecido realmente mal. Le deseo suerte, aunque como comentaba antes creo que me merece más la pena esperarme y leer la historia de un tirón. De hecho, no siendo mal comic, que no me deje la necesidad de leer el comic mes a mes si es sin duda una decepción pensando que Aaron es uno de mis guionistas favoritos.
Comparto algunas páginas del comic:
Batman: Off-World no es un mal comic bajo ningún punto de vista, pero me deja la sensación que será mejor leerlo cuando esté completo, frente a la lectura mensual grapa a grapa.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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La etapa de Jason Aaron, Jesús Saiz, Paul Azaceta y Matt Hollingsworth en Castigador termina con el esperado adiós a Frank Castle. Hoy quiero reflexionar sobre esta etapa del personaje, pero también sobre la incomprensible decisión de Marvel Comics de renunciar a uno de sus personajes más populares.
Es el final de la historia más destacada que haya protagonizado jamás Frank Castle. La Mano, la resurrección de Maria, la lucha por la libertad, la lucha contra los enemigos de uno y otro bando… todo ha llevado a este momento. El Castigador nunca más.
Esta última etapa de Frank Castle como Castigador ha sido una serie de 12 números cuyo último ejemplar ha publicado Panini este mes de septiembre. La historia de Jason Aaron ha sido excepcionalmente dibujada por Jesús Saiz en la parte del presente y Paul Azaceta en la del pasado, con color del estupendo Matt Hollingworth.
Empezando por los aspectos positivos del comic, se nota que Aaron planteó toda su historia sabiendo el final desde el comienzo. Esta colección tiene una cualidad clara de comic autocontenido con un principio y un final inevitable y satisfactorio si piensas en el objetivo del comic, algo sobre lo que luego comentaré. Aaron conoce perfectamente a Frank Castle, sin ir más lejos escribió una estupenda etapa de 22 números en el sello MAX para adultos junto al artista Steve Dillon publicada tras la histórica etapa de Garth Ennis en el personaje entre 2010 y 2012. Y sabía la historia que tenía que contar para cumplir con el encargo de los editores.
La gran diferencia entre ambas etapas de Aaron guionizando a Punisher está en María, la mujer de Frank Castle asesinada junto a sus hijos hace décadas y ahora resucitada por La Mano. María es la gran sorpresa de este comic, teniendo un peso importantísimo en la historia en las dos líneas argumentales. En el presente mientras recuerda su pasado pero sobre todo cuando conocemos la relación que tuvo con Frank Castle mientras estuvieron casados antes de ser asesinados. Es curioso que el pecado que Castle cometió en la versión MAX de Aaron es que justo antes del atentado Frank iba a pedirle el divorcio a María porque quería volver a alistarse, dado que la vida civil y su familia no le interesaban. Sin embargo, en esta etapa en continuidad fue María la que quería pedirle el divorcio justo antes de ser asesinada. La diferencia es sustancial, dado que María no quiere que Frank tenga la excusa de su familia muerta como justificación de su sed asesina, al tener él su sed de sangre antes de sufrir el ataque de la Mafia, y no saber cómo relacionarse con su familia. El final empoderante de María, un personaje tridimensional con una interesante complejidad que la aleja de la típica «victima-florero» a las que tan acostumbrados estamos en el entretenimiento mainstream, en el que toma las riendas de su propio destino me parece uno de los elementos más satisfactorios del comic.
Pensando en el arco de Castigador, me gusta que Aaron plantee que Frank no se ha dejado corromper por La Mano y sólo les utilizaba como arma para conseguir sus objetivos, matar a cuantos más criminales mejor. Leyendo los comics mensualmente surgía la posibilidad que Marvel estuviera planteando convertirle en un supervillano al final de esta historia, y al menos en eso me alegro que la historia de Castle no fuera por ahí. En ese sentido, el último número en el que Frank es «juzgado» por otros superhéroes también me gusta bastante, al no sentirse mal por sus actos ni considerar que tenga que disculparse por ellos. «Siempre fui yo, no me han lavado el cerebro ni poseído, mis actos siempre han sido míos» le lanza a Stephen Extraño. También expone la hipocresía de Logan (Lobezno), ya que él es igual de asesino que Castle. «Mátame si quieres, pero después mátate a ti mismo», le suelta, exponiendo a las claras que para Marvel algunas muertes sangrientas son aceptables, sobre todo en lo referido a los mutantes, mientras que lo de Punisher es visto como inaceptable.
En la parte de aventura dentro del Universo Marvel, en mi opinión es comic funciona de maravilla. La lucha de Castle y La Mano contra Ares (el Dios de la Guerra) y su secta nos ha dejado momentazos super violentos que me han parecido una pasada. Y en los últimos números, su enfrentamiento contra otros superhéroes como Capitán América, Doctor Extraño, Viuda Negra, Lobezno y Caballero Luna son momentos típicamente Marvel que me hicieron disfrutar un montón. En este momento quiero destacar el dibujo de Jesús Saiz, que se muestra como un fuera de serie. Saiz con el color de Matt Hollingsworth nos regala unas páginas perfectas en narrativa y en las coreografías de acción, pero también en la parte de la caracterización de los diferentes héroes y villanos gracias a su estilo de lápiz fino que siempre muestra lo que pasa en la viñeta de la forma más clara posible. Me flipa la forma en que representa la violencia y cómo no se arruga con los momentos más gores, que superan lo que estamos acostumbrados a leer en un comic Marvel. La historia de Aaron está muy bien, pero el dibujo es casi mejor.
Y si Saiz se encarga de la vertiente superheroica ambientada en el presente de Frank Castle, aún es mejor el dibujo de Paul Azaceta para los flashbacks del pasado de Frank Castle y su mujer María. El estilo de dibujo de Azaceta con grandes manchas y un trazo más grueso que el de Saiz refuerza la sensación de tragedia ante lo que iremos conociendo. Azaceta es perfecto para crear una atmósfera noir en esta parte del pasado de los personajes, con momentos super dramáticos como en la primera muerte de Frank siendo niño o cómo fue cayendo en una espiral de violencia que parece inevitable. He criticado mucho los cambios aleatorios de dibujantes en los comics Marvel, pero esta decisión de alternar dos artistas para que cada uno cuente una parte de la historia en momentos temporales diferentes me parece un acierto. Es más, tener a artistas tan diferentes entre si como Saiz y Azaceta y que cada uno consiga enfatizar un aspecto concreto de la historia consiguiendo que el conjunto sea más redondo me parece un ejemplo de las ventajas que tiene el comic a la hora de contar una historia transmitiendo sensaciones y emociones diferentes.
En lo referido a la aventura que nos han contado, tengo que reconocer que me ha gustado este Castigador, y nos ha traigo a unos profesionales como la copa de un pino que han realizado el trabajo perfecto que se esperaba de ellos. En cierto sentido, el problema que le pongo a este comic no es tanto al comic en si sino lo que MARVEL quería que pasara en este comic, que es quitarse de en medio a Frank Castle, de forma que esta sea (de momento) su última aparición en el Universo Marvel en continuidad. Y aquí si que le veo muchos más problemas y elementos cuestionables.
En febrero publiqué la columna de opinión ¿Marvel Comics vs Punisher? tras la finalización del primer arco de la colección. En esa columna, que os invito a leer, ya comentaba que se notaba demasiado que la intención de Marvel era quitarse de en medio a Frank Castle porque consideran problemático al personaje de Punisher. La duda estaba en si le convertirían en supervillano o le matarían, pero de una manera u otra estaba claro que NO habría una nueva colección de Frank Castle una vez terminara este comic. Reconozco que no acerté en la parte que Frank al final no muere sino que se auto impone un castigo de destierro del planeta Tierra, viajando a Weird World para pagar por sus pecados allí. Pero en lo fundamental, si acerté que Frank Castle ya no sería nunca más el Punisher en la Tierra 616. (Nunca más es mucho tiempo en el universo Marvel, más bien hasta el próximo cambio de editori o editor en jefe).
El por qué de la incomodidad de Marvel hacia Punisher no es debido a que sea un personaje que mate, dado que numerosos personajes Marvel también lo hacen, empezando por el antes mencionado Logan. Masacre, el Motorista Fantasma, Blade, incluso Viuda Negra lo han hecho en alguna ocasión sin mayor problema por parte de otros héroes o del staff editorial de Marvel. El problema no son las muertes, aunque seguro que ver a un hombre blanco matar a criminales racializados como hispanos o afroamericanos generaba sarpullidos en las mentes bienpensantes y progresistas de alguno de los editores de Marvel desde hace tiempo.
No, el problema fundamental ha venido del mundo real, al utilizar su icónico logo del cráneo blanco personas inscritas ideológicamente como republicanas, desde policías a miembros de las fuerzas armadas americanas. Recuerdo la película El Francotirador de Clint Eastwood de 2014, y en este biopic de Chris Kyle, el tirador más letal de la historia del ejército de los EE.UU. que sirvió en Irak vimos como tanto él como sus compañeros lucían el emblema de Punisher del cráneo blanco sobre fondo negro en su indumentaria. En la sociedad super polarizada de los Estados Unidos post-Black Lives Matter, editores super progresistas han decidido que «al enemigo ni agua», y optaron la fórmula del cobarde al cambiar primero el logo al personaje para intentar desvincular a Punisher de los actos de estas personas, para acabar «jubilando» al personaje bajo la excusa de su «problemática naturaleza».
Aunque ya lo comenté en el post de ¿Marvel Comics vs Punisher?, hay que negar la mayor y el error de Marvel en ambas decisiones. En primer lugar porque por mucho que el último comic Marvel publicado muestre al personaje con una nueva indumentaria y un nuevo cráneo, la imagen del Punisher está ya en el subconsciente colectivo, y su cráneo blanco siempre será el símbolo de Punisher lo quiera Marvel o no. A lo que hay que añadir los 50 años de historias publicadas del personaje o las numerosas películas y series en las que se han estrenado, por ejemplo la exitosa serie de Netflix protagonizada por Jon Bernthal. Por mucho que a Marvel no le guste, ese es su símbolo. Y en lugar de intentar ocultarlo en un cajón, o peor, hacer que Ares lo lleve para intentar asociar este símbolo a un super villano, Marvel tendría que haber planteado una historia para reforzar que el personaje no es lo que algunos amantes de las armas miembros de la Asociación Nacional del Rifle quieren que sea, como forma de combatir lo que consideren que no es correcto.
Pero también la cagan al quitar de la circulación a Punisher en la persona de Frank Castle. Parto que el hecho que los superhéroes NO matan es una anomalía en el entretenimiento. Aparte que hay algunos que sí lo hacen. Superman y Batman nacieron en 1938 y 1939 inspirados y llevando un paso más allá la popularidad de los personajes pulp que si mataban sin que hubiera ninguna polémica al respecto. Es cierto que en los años 40, 50 y 60 los comics se dirigían a niños, a lo que hay que sumar el McCarthismo y la cancelación de la EC por culpa del Frederic Wertham y su «Seduction of the innocent» de 1954 que culminó en la creación del Comics Code Authority. Sin embargo, Stan Lee en los años 60 ya descubrió que sus comics eran leídos por adolescentes y universitarios, no sólo por niños pequeños. La explosión del comic adulto de los 80 y la creación del mercado de las librerías especializadas demostró que hay lectores de todas las edades que buscan contenidos variados también en el mundo del comic. Y en el ámbito del entretenimiento, las aventuras de acción siempre han tenido un papel destacado.
John McClane, John Wick, Rambo o Conan son personajes míticos super conocidos que han matado cuando su vida se vio amenazada. Los blockbusters de Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Van Damme, Seagal y tantos otros han sido las películas más populares para varias generaciones de espectadores. Y muchos de ellos son clientes potenciales del mundo del comic, como demostró que el primer ejemplar de BRZRKR de Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney de Boom Studios consiguió vender más de 600.000 ejemplares. Que en un momento en que las ventas de Marvel se encuentren en un momento dramático en que la editorial se ve obligada a publicar miniseries sucesivas porque casi ningún personaje aguanta una serie regular de 15-20 ejemplares, los editores renuncien a propósito de este segmento de comics de acción para adultos me parece una locura. Yo pensabaque Marvel estaba en el negocio de VENDER CUANTOS MÁS COMICS POSIBLES, pero no hay duda que estaba equivocado.
Hay otro elemento que merece la pena destacarse. LOS COMICS NO SON EL MUNDO REAL NI SON REALISTAS. Nunca lo han sido, a pesar de frases publicitarias míticas como que el Universo Marvel era «el mundo al otro mundo de tu ventana». En el mundo real Superman, Batman, Spiderman o Daredevil no podrían tener identidad secreta. Batman y DD hace años que habrían sido detenidos y cumplirían condena de cárcel. Por no hablar que la gran mayoría de héroes estarían muertos por un disparo de bala aleatorio disparado por don nadies. El universo Marvel es una fantasía escapista que presenta una realidad estilizada inspirada en aspectos del mundo real, no ha sido y nunca será realista. Y por esa lógica, que en el mundo real nuestro un policía torture a un detenido con un cráneo blanco en su manga no debería convertir a un personaje de comic con más de 50 años de vida en algo problemático, porque son cosas que no tienen nada que ver entre si. Y sin embargo, los editores de Marvel se han creído esta mentira. No sólo se la han creído, la han hecho suya y la han repetido una y otra vez hasta que han calado en cotorras que la repiten en todos los ámbitos, como Julián M. Clemente en todos los Spot-On del comic siempre que ha tenido ocasión.
Cuando en Julio Marvel anunció en la SDCC al nuevo Punisher, (Joe Garrison, un ex-agente de SHIELD retirado) ya estaba claro que Marvel pretendía retirar a Frank Castle, como así ha acabado sucediendo. En ese momento la etapa en USA ya había terminado, pero faltaban dos meses para poder leer el último número en España. La duda estaba en cómo se iba a realizar el retiro forzosa de Frank Castle. Y creo que es compatible que la decisión de jubilar a Frank Castle por parte de Marvel Comics me parezca lamentable, con que la ejecución me parezca buena gracias a los grandísimos profesionales que lo han llevado a cabo. En ese sentido, además del espectacular dibujo de Saiz y Azaceta, agradezco que Aaron haya confirmado una y otra vez lo bien que conoce al personaje, creando una historia notable en la que no me molesta que haya jugado o cambiado con algún elemento de la continuidad clásica. Puestos a retirar a Punisher, al menos lo ha escrito Aaron y no una Tini Howard de la vida.
Quiero pensar que este nuevo Punisher Joe Garrison será olvidado en un par de años y Frank Castle volverá a los comics en cuanto un editor con dos dedos de frente se atreva a publicar la nueva historia que Garth Ennis ha comentado en numerosas entrevistas que ya tiene escrita de Punisher Max. Un comic que en la actualidad no puede ser publicado dado el actual clima editorial en Marvel, más pendiente de no recibir críticas de odiadores que se quejan de comics que nunca hubieran comprado para empezar, que de los gustos de sus clientes actuales o pasados que por supuesto volverían a comprar un comic de Punisher protagonizado por Frank Castle. Por no hablar que si Disney+ estrena el año que viene (o el siguiente) una nueva serie de Punisher no me creo ni harto de vino que Marvel no publique una nueva miniserie con Frank Castle de protagonista para intentar rentabilizar el interés de la serie de televisión.
Frank Castle puede estar en otro planeta (o en otra realidad, más exactamente). Pero para sus fans sus comics siguen más vivos que nunca en nuestras estanterías y en nuestra memoria. Como digo, me parece terrible que se elimine a un personaje de comic no por aspectos puramente creativos sino porque los editores de Marvel piensen que es un personaje cuyos fans son republicanos, y al enemigo ni agua. Que es lo que lamentablemente acaba de suceder.
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Termina la etapa de más de 5 años de Jason Aaron en Los Vengadores, con un último arco Vengadores Reunidos que nos ha ofrecido épica y aventuras a escala multiversal como hacía tiempo que no disfrutamos en un comic mainstream, todo ello con el estupendo dibujo de Javier Garrón y Aaron Kuder. Esta etapa ha recibido tanto odio online que creo necesario expresar mi respeto absoluto hacia unos comics que me parecen estupendos.
Aquí está: «Vengadores Reunidos», capítulo final. La mayor batalla de la historia de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra y la etapa de cinco años desarrollada por Jason Aaron llegan a su fin, con un número especial dibujado por el increíble Javier Garrón junto a unos cuantos artistas invitados, una formidable agrupación de Vengadores y unos pocos golpes emocionales a la manera Marvel.
Vengadores Reunidos ha sido un arco de 10 números desarrollado entre las colecciones de Vengadores y Vengadores Forever, que Panini ha publicado en las 6 últimas grapas dobles de la colección, entre los números 48 y 53. En este arco han convergido todos los personajes que Aaron presentó durante esta etapa. Por un lado los Vengadores de la Tierra 616 (la nuestra), los Vengadores de hace 1.000.000 de años y los Vengadores multiversales que fuimos conociendo en Avengers Forever
Cuando valoraba el primer número de este arco, publicado por Panini en su número 48, dibujado por Bryan Hitch, reconozco que no me gustó demasiado, al verle las costuras narrativas al forzar el típico combate entre los héroes por una confusión que sirve de prólogo del ataque de los villanos. Sin embargo, los números siguientes me parecen un ejemplo de cómo se deberían escribir los comics de superhéroes, planteando dos acciones simultáneas que tienen su influencia en la batalla final, por un lado los Vengadores 616 y los de hace1.000.000 de años peleando contra los Amos del Mal Multiversales, y por otro los Vengadores Multiversales liderados por el misterioso Vengador Principal intentan impedir que un ejército de Mefistos derribe su Torre al final del infinito.
El comic de super héroes ante todo tiene que plantear situaciones en las que el destino del mundo (o del mundo del protagonista) estén en juego. Y en Vengadores Reunidos Aaron consigue no sólo eso, sino que decenas de personajes que fueron introducidos en arcos anteriores tengan su momento de gloria, regando estas páginas con momentos super épicos y giros sorprendentes. Aparte de la acción principal, el episodio en el que conocemos la identidad del Vengador Principal me parece una genialidad. Teniendo en cuenta que los Vengadores se reunieron gracias a Loki, que Aaron hiciera un que Loki redimido sea el héroe que planteó la defensa contra los Amos del Mal Multiversales es un buen ejemplo de una etapa en la que cualquier cosa era posible y la épica lo normal.
Si tengo que ponerle un pero al final de esta etapa es que Aaron ha planteado un final super emocionante y satisfactorio, pero los bailes de dibujantes lo han deslucido un poco. El principal descubrimiento de estos comics ha sido el maravilloso Javier Garrón, un dibujante que recuerda al maravilloso George Pérez en su capacidad de dibujar a decenas de personajes casi en cada viñeta. Junto a él, Aaron Kuder me parece un buen dibujante que ha sacado oro de la oportunidad de diseñar a decenas de héroes de otros multiversos. Sin embargo, Jim Towe me parece un artista muy flojo, al igual que Iván Fiorelli, que dibujan también páginas en este último número. Y es una pena, porque el resultado final queda un poco deslucido por este motivo.
Vengadores Reunidos ha sido un increíble final a casi cinco años de historias. Una conclusión super satisfactoria que nos ha traído a un Aaron que domina como nadie el género superheróico, creando una etapa que creo que se va a revalorizar con el tiempo. No puedo dar más que las gracias a un Aaron que me ha dado de forma consistente un increíble entretenimiento todos los meses y años.
Esta nueva etapa se publicó en USA haciéndola coincidir con el monumental estreno de Vengadores Infinity War en mayo de 2018. Y aunque parecía imposible, el encargo a Marvel parecía claro, había que intentar repetir el nivel de épica y espectáculo que vimos en el cine en las páginas de los comics. La sorpresa y el punto de locura vino cuando Aaron nos mostró que buscaba hacerlo ¡en todos los arcos! Se que a mucha gente precisamente el nivel de amenazas más grandes que la vida y algunas locuras en lo referido a determinados cambios de continuidad como el de Thor no han gustado nada, pero yo valoro especialmente que Aaron buscaba contentar a posible lectores no fans que llegando de las películas buscaran el mismo nivel de espectáculo. Con una historia ligera pero bien hilada de principio a fin.
Otro de los elementos que Aaron buscaba era convertir de nuevo a Los Vengadores en el centro del Universo Marvel, planteando situaciones que afectaran a toda la línea editorial. La creación del equipo de super villanos de Atlantis con Namor una vez más combatiendo a la superficie, la creación de la nación Vampira de Chernóbil o la recuperación del Escuadrón Supremo fueron algunos de los hechos diferenciales de esta etapa. Junto a estos elementos, Aaron se concentró en crear personajes con los que empatizáramos, por ejemplo con los números unitarios centrados en cada uno de los Vengadores de hace 1.000.000 de años, así como algunos de los secundarios del grupo. Además, junto a heavy-hitters como Capitán América, Iron Man, Thor, Capitana Marvel y Black Panther, Aaron planteó un grupo amplio con personajes menos conocidos como Piloto Fantasma (Robbie Reyes), la nueva Starbrand y el retorno de Fénix, que han tenido una importancia capital en el final de esta serie.
A lo largo de tantos años es inevitable que no todos los arcos fueran igual de acertados que otros. El arco de los Ghost Riders y Llega el Fénix puede que sean los arcos más flojos de la serie. Mucha gente odió La era de Khonshu, pero dentro de la locura yo lo encontré super entretenido, entré en su rollo sin problemas. También reconozco que el último arco antes de Reunidos en los que los Vengadores y Avengers Forever básicamente contaban la misma historia mientras presentaban a diferentes personajes del multiverso se me hizo un poco larga. Dicho esto, los números individuales siempre ofrecían un más que correcto entretenimiento que resultaba además satisfactorios y autocontenidos en si mismos. Algo que no es nada fácil de conseguir. Y Aarón y sus artistas, en especial Javier Garrón los últimos meses lo conseguían.
Una de las cosas que yo agradezco leyendo estos comics era la sensación que cualquier cosa podía suceder, y al mismo tiempo que Aaron siempre sabía hacia donde dirigía su historia mientras planteaba giros super chulo en sus historias y presentaba personajes. El Hombre Gorilla o Ka-Zar fueron unos estupendos secundarios que tuvieron su momento para brillar y volvieron para la traca final. Tengo además que reconocer que me encantó lo que Aaron hizo con Hulla. Me parece ridículo que Hulk en 60 años de historia haya cambiado y ofrecido diferentes versiones de si mismo para aplauso general, y que Hulka excepto unos pocos números durante su origen en los 80 siempre haya tenido la versión «tía buena». Qué se atreviera a mostrar un personaje femenino en una versión poco favorecedora, violenta y poco inteligente, movida por sus pasiones, me pareció una decisión valiente por parte de Aaron, que me alegro que Marvel apoyara. Dentro que por supuesto estaba claro que en un momento u otro volvería el status-quo. El odio online que recibió me parece ridículo, sobre todo de gente que se queja del eterno retorno de los comics de superhéroes y la falta de comics originales. Aaron lo era.
El efecto nostalgia es algo que también ha dominado esta etapa. Por ejemplo con la enésima llegada de Fénix a la Tierra planteando un torneo para ver quién será su próximo portador. Un torneo resuelto con trampa, todo sea dicho. Depende de cada uno decidir si eso es algo bueno o malo, es una decisión super personal. Lo que no es debatible es que al plantear una miniserie evento titulada Héroes Reborn se homenajeaba los comics clásicos de los 90, pero a partir de una estupenda historia con el Escuadrón Supremo en el centro de la acción, permitiendo que les viéramos con nuevos ojos. Heroes Reborn me pareció un evento super divertido, y hay que decir que el efecto nostalgia no es algo limitado a Los Vengadores, sino un dictado editorial que afectó por igual a todas las franquicias de Marvel, luego en todo caso no sería algo totalment achacable a Aarón en caso que no te gustarán estas historias. En mi caso, excepto el arco del Fénix que comentaba al principio y poco más, no he tenido problema en disfrutar de este comic todos los meses.
Panini no declara sus ventas en España, así que no sabemos si los Vengadores se vendió bien a mal. Pero lo que es indudable es que el comics en Estados Unidos si se ha vendido bien durante estos 5 años. Frente al odio online de gente que posiblemente no comprara el comic, la realidad es que Los Vengadores ha sido una de las series más vendidas de Marvel durante todo este tiempo, por lo que entiendo que Marvel no tenía ninguna necesidad de adelantar la finalización de esta etapa como si hizo con infinidad de colecciones. Empezando por un Inmortal Hulk que fue cerrada en su número 50 cuando llevaba ya 10 números con claros síntomas de agotamiento y bajada de ventas. Los Vengadores se ha vendido mejor que muchísimas series «hot» que en un año ya no leía nadie. Tan mala no puede ser. De hecho, que Panini corriera a publicarla en su formato Marvel Premiere también me sugiere que tan malas las ventas en España tampoco deben ser.
En el apartado artístico creo que hemos tenido bastante suerte en todo este tiempo. Aunque Ed McGuinness nunca me ha gustado demasiado, la verdad es que aportó la sensación «más grande que la vida» que el comic necesitaba para marcar el tono que Aaron planteaba, y tras él tuvimos a David Márquez, Stefano Caselli, y otros muchos hasta que llegamos al descubrimiento del super artista de etapa, el español Javier Garrón. Garrón ha conseguido algo muy grande a lo largo de los meses que ha estado en esta colección y creo que siempre pensaremos en él como un artistazo de Los Vengadores. A pesar de algún fill-in de Jim Towe y alguno similar que realmente han sido más flojos, globalmente el dibujo me ha parecido que estuvo bastante bien.
Los Vengadores de Jason Aaron me han dado todo lo que yo le pido a un comic de superheroes, y lo ha hecho durante casi 5 años seguidos, cuando algunas Tini Howards de la vida no consiguen crear un comic interesante ni dos meses seguidos. La forma en que ha sabido conectar la mayoría de tramas dándole un final emocionante y satisfactorio me parece que está al alcance de muy pocos guionistas actuales. Me flipaba leer mes tras mes este comic y tras disfrutarlo ver a gente opinar que a Aarón se le había olvidado escribir comics de superhéroes, cuando era todo lo contrario, siempre supo el tipo de comic que estaba planteando y a quien lo dirigía, lo que pasaba era que probablemente no era lo que esas personas esperaban. El uso del Celestial unido a Deathlok al final es una locura, pero al mismo tiempo creo que Aaron ya sabía en ese primer arco lo que iba a hacer con este cadáver gigante al final de su etapa. Lo tenía todo previsto y ha ido moviendo sus fichas de forma notable en todo momento.
Tras este monumental final entiendo que Aaron necesite tomarse un respiro de las series mensuales y vaya a optar en los próximos meses por proyectos de creación propia con los que explorar otras historias alejadas del mainstream. Sin embargo, confirmo desde ya que compraré lo próximo que anuncie para Marvel. Y si decidiera mudarse a DC sin duda también tendría toda mi atención.
Gracias Jason Aaron, Javier Garrón y todo el equipo de Vengadores. Me hicisteis pasar un rato estupendo y se nota que os lo pasasteis genial haciéndolo. No os puedo pedir más.
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