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Crítica de El Increíble Hulk de Louis Leterrier (Marvel Cinematic Universe 2)

Con sólo unos meses de diferencia respecto a la ya histórica Iron Man, Marvel Studios estrenó también en 2008 El Increíble Hulk, película dirigida por Louis Leterrier con el siempre soberbio Edward Norton de protagonista. A pesar de ser una estupenda historia de Hulk, la película ostenta el dudoso honor de ser la película con menor recaudación de toda la franquicia de Marvel Studios y de ser su único fracaso de taquilla. Hoy analizo la segunda película del Marvel Cinematic Universe.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El científico Bruce Banner (Edward Norton) recorre el mundo en busca de un antídoto que le permita librarse de su Alter Ego. Perseguido por el ejército y dominado por su propia rabia, es incapaz de sacarse de la cabeza a Betty Ross (Liv Tyler), por lo que decide volver a la civilización. Mientras se enfrenta a una extraña criatura, el miembro de las fuerzas espciales Emil Blonsky (Tim Roth), Blonsky queda expuesto a una dosis de radiación más intensa que la que convirtió a Bruce en Hulk y hace responsable a Banner de su terrible situación, conviertiendo la ciudad de Nueva York en el escenario de la última batalla entre las dos criaturas más poderosas que jamás pisaron la Tierra. (FILMAFFINITY)

El Increíble Hulk fue la segunda película de Marvel Studios. Al igual que pasó en Iron Man, la película fue una coproducción de Marvel con Universal, que hasta ese momento tenía los derechos cinematográficos y había estrenado en 2003 su Hulk dirigido por Ang Lee, película que no dejó satisfecho a casi nadie. Marvel realizó toda la producción y la dirección creativa, mientras que Universal se encargó de la distribución. Avi Arad, Kevin Feige y Gale Anne Hurd llevaron a cabo las labores de producción.

El hecho de existir una película previa del personaje muy reciente planteó un importante problema para Marvel. ¿Este Increíble Hulk debía ser una continuación de la película de Ang Lee o era mejor volver a empezar de cero? La decisión intermedia finalmente tomada creo que narrativamente fue la correcta y marcó el camino a seguir para siguientes películas del estudio.

A pesar de tener rodada más de una hora de origen, finalmente este metraje se descartó y El Increíble Hulk comenzó con la acción ya en marcha con un Bruce Banner escondido en Brasil para escapar del ejército de los Estados Unidos mientras intenta controlar su transformación a Hulk. Los productores consideraron que no era necesario volver a contar el origen del personaje, al ser un dato ampliamente conocido por el público, no solo por la película de 2003 y por los propios comics, sino también por la recordada serie de televisión de los años setenta. Esta opción fue la que años más tarde volvieron a aplicar en Capitán América: Civil War para introducir a Spiderman en el MCU. En todo caso, como ya hizo Sam Raimi en los títulos de crédito de Spiderman 2 en que hacía un resumen de lo visto en la primera película, se utilizaron los títulos de crédito para dar las suficientes pinceladas del origen de Bruce Banner / Hulk para que el espectador no tuviera ninguna duda.

El director francés Louis Leterrier, especializado en el cine de acción con películas como Transporter 1 y 2 o Danny the Dog hizo campaña para dirigir Iron Man. Al haber contratado Marvel a Jon Favreau, decidieron ofrecerle en su lugar la dirección de esta nueva película de Hulk. Tras pensarlo mucho, acabó aceptando y debo decir que globalmente creo que realizó un buen trabajo, firmado una película muy entretenida con el espíritu de los comics y con un ritmo notable.

Fruto del mal sabor de boca de dejó la película de Ang Lee, Marvel Studios buscaba acercar su película a la versión icónica del personaje en los comics, e incluso con la versión viajera de la serie de televión. Para ello contrataron al guionista Zak Penn (guionista también de Vengadores) para que escribiera el guión. Penn es el único guionista acreditado, aunque es público y notorio que Edward Norton modificó de arriba a a bajo el guión, dicen las malas lenguas que hasta dejarlo irreconocible. Dado que la película me gustó y creo que mejora ampliamente al Hulk de Ang Lee y me dió lo que yo esperaba ver en una película de Hulk, probablemente lo justo sería por tanto reconocérselo a Norton más que a Penn.

Y hablando de Edward Norton, me encanta su Bruce Banner. De hecho, creo que Norton ha sido el mejor Banner en imagen real, bastante mejor que Mark Ruffalo o Bill Bixby, y muchísimo mejor que Eric Bana, buen actor pero un error de casting brutal de la película de Ang Lee. Norton crea al “enclenque Banner” perfecto, una persona delgada de apariencia frágil que te crees que sufriera el acoso de bullies o de su propio padre. Además de esta fragilidad física, Norton crea a una persona estremadamente inteligente que cuyo brillo en los ojos indica que hay algo muy peligrosos oculto en su interior.

Para este El Increíble Hulk, Marvel optó por un casting de actores de prestigio que ayudara a vender la película. Norton, protagonista de peliculones como American History X por la que fue nominado al Oscar o El Club de la Lucha, encajaba claramente en ese perfil, y tiene sentido que en ese momento en que Marvel cinematográficamente no era nadie, le ofrecieran tanto poder creativo para conseguir que firmara.

Junto a Norton tenemos a William Hurt (Oscar de la Academia por El beso de la mujer araña) como el General Ross, principal enemigo de Banner y el único personaje que de momento ha participado en otras películas de MCU, Liv Tyler (El Señor de los anillos) como Betty Ross, hija del general y novia de Banner, Tim Roth como Emil Blonsky / Abominación, un miembro de las fueras especiales al que Ross encarga la detención de Banner y que acabará transformado en Abominación tras inyectarse una versión experimental del Suero del Super Soldado que creó al Capitán América, sumado a la propia sangre de Banner. Por último Tim Blake Nelson es Samuel Sterns, un científico que contacta con Banner para ayudarle y que acabaría convertido en el Lider… de haberse rodado una segunda parte.

Todos los actores realizan un buenísimo trabajo, pero además de Norton, me gustaría destacar a Tim Roth, un actor que por apariencia física podría haber optado al papel de Banner al no ser demasiado fuerte ni demasiado alto y que sin embargo crea a un Blonsky que transmite que es un hombre peligroso desde el minuto uno.

En los 114 minutos de metraje pasan un montón de cosas, cambian de localización constántemente y su perfecto ritmo hace que el visionado parezca un suspiro. La película tiene el acierto de hacer que la primera aparición de Hulk tarde en llegar, pero la escena en la fábrica de refrescos en Brasil está genialmente planificada y ejecutada, ofreciendo a un Hulk que desde el primer minuto es una fuerza imparable. Tras esta escena, Hulk sólo aparece en dos momentos más, en la acertadísima emboscada en el campus de la Universidad, ya de vuelta en los Estados Unidos, una escena que nos recuerda las luchas de Hulk contra el ejército tan típicas de los comics, y el climax final en Nueva York con el combate entre Hulk y Abominación. Estas tres escenas son perfectas para ofrecernos las dosis justas de Hulk y dejarnos con ganas de más.

Para la creación de Hulk y Abominación, Marvel contrató a la empresa Rhythm and Hues para que realizara las capturas de movimento de Norton y Roth y crearan a los monstruos Gamma. Leterrier siempre tuvo el standard creado por Peter Jackson en El Señor de los Anillos para crear unos personajes que resultaran creíbles, y diría que el resultado es más que satisfactorio. Un dato a tener en cuenta es que el aspecto visual de este Hulk encontró inspiración en el Hulk de Dale Keown, una de las etapas más celebradas del personaje junto al escritor Peter David en la que la mente de Banner controlaba el cuerpo de Hulk. Frente a las versiones más clásicas de Hulk que le muestran simplemente como un monstruo grande, el Hulk de Keown era el ideal humano, con unas proporciones de atleta más que un jugador de futbol americano.

La versión de Abominación sí de desvía mucho de la clásica versión del comic, pero acierta al crear un monstruo verdaderamente aterrador con huesos que salen de su cuerpo y una cara deforme en la que sin embargo se puede apreciar el brillo de la mirada de Roth y su peligrosa inteligencia.

La película como digo me parece super entretenida y una gran aventura de Hulk. Me resulta extraño leer a gente que se declaran lectores de los comics decir que esta película no les gusta. Como ya digo, como película de Hulk me parece modélica, no necesito nada más. Sin embargo, la post-producción y el montaje estuvieron envueltos en polémica. Norton parece ser que exigía tener el “final-cut”, el control sobre el montaje final que se iba a estrenar, cosa que Marvel no aceptó. Esto provocó unas tensiones que acabaron provocando que Norton casi no promocionara la película, ganándose una fama de actor problemático, de forma que Marvel acabó sustituyéndole para la siguiente película contratando a Mark Ruffalo para esa pequeña obra indy de arte y ensayo que fue Vengadores.

Aunque ahora tenemos a Marvel Studios como ejemplo de planificación a largo plazo, la realidad es que muchas cosas se hacían totalmente sobre la marcha, empezando por el guión y el propio rodaje de esta película, y fue solo gracias al buen hacer de los profesionales implicados y al amor por el material de base lo que hicieron que al final todo cuadrara. Fruto de esta improvisación es la escena post-créditos de esta película, rodada a ultimísima hora y en la que vemos a un Tony Stark acercarse al General Ross para hablarle de la “Iniciativa Vengadores”. Esto en su momento moló mucho verlo, como fan y espectador del cine de acción, pero visto en perspectiva no tenía ningún sentido teniendo en cuenta lo que vimos en las siguientes películas.

En todo caso, el propio concepto de crossover, de ver a un personaje de una película de gran éxito aparecer en otra película diferente a la suya hizo que nos explotara la cabeza y nos confirmara que Marvel si iba con todo para el rodaje de Vengadores.

Para explicar el fracaso comercial de la película en su estreno, hay que tener en cuenta varios factores. En primer lugar, no cabe duda que estrenar una segunda película de Hulk con 5 años de diferencia fue un problema, sobre todo teniendo en cuenta que Ang Lee no acertó con su interpretación del personaje. Por tanto, no había una demanda por parte del público de más aventuras del Gigante Verde. Además, que esta película cambiara al protagonista probablemente tampoco ayudó a generar entusiasmo en el público, a pesar del indudable talento de Edward Norton.

Dicho esto, creo que Marvel (junto a Universal) cometió un error garrafal con su fecha de estreno internacional que mató el recorrido comercial de la película. Y es que Iron Man se estrenó el 30 de abril de 2008, mientras que este Increíble Hulk se estrenó tan solo 6 semanas más tarde, el 10 de junio. Debido al arrollador éxito de Iron Man, entiendo que cuando Hulk se estrenó Iron Man aún estaba en cartelera y el público mayoritariamente no tuvieron suficiente aliciente para ver otra película de superhéroes, sobre todo teniendo en cuenta que la primera de Hulk no gustó y que el boca a boca decía que la película que había que ver era la de Robert Downey Jr.

Por este motivo, en los Estados Unidos la película solo recaudó 134 millones y 264 millones en todo el mundo, lo que significa un fracaso sin paliativos teniendo en cuenta su presupuesto de 150 millones. Sin embargo, teniendo en cuenta que la película era una coproducción con Universal y supongo que una parte de los costes se repartirían, y dado que Iron Man supuso un gran éxito comercial, Marvel Studios pudo decir públicamente que estaba satisfecha con la película y que 2008 globalmente había sido un gran año para la empresa.

En cualquier caso, la realidad es que Marvel Studios no ha realizado otra película de Hulk cuando sí ha hecho secuelas del resto de personajes, incluso de Ant-Man. Esto ya es prueba suficiente de que el resultado económico realmente no fue bueno para ellos. Y encima, parece ser que además Universal sigue manteniendo algún tipo de derecho sobre el personaje y en caso de una nueva película Marvel tendría que compartir las ganancias, algo que también provoca que no estén por la labor de rodar, de momento, nuevas películas del personaje.

Comparto el trailer de la película:

El increíble Hulk es una más que notable película de Hulk que recoge perfectamente el espíritu de los comics. Nada más y nada menos. La película es perfecta para los fans del personaje, aunque entiendo que en su día no tuvo una mejor acogida de la que hubiera merecido, a pesar de tratarse de un buenísimo entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un sueño hecho realidad

Tras muchos años de espera, 2003 fue un gran año para los fans de los comics de superhéroes, al publicarse el maravilloso JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un comic que destila el amor por el género y por estos personajes que se han convertido en la nueva mitología del siglo XX y XXI. Hoy aprovecho para compartir mis impresiones sobre esta histórica miniserie y los problemas que se vivieron hasta que finalmente el comic vió la luz.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE.

La historia de los cruces de personajes de Marvel y DC tiene una larga tradición inaugurada por el icónico Superman – Amazing Spiderman de 1976 realizado por Gerry Conway, Ross Andru y Dick Giordano. El enorme éxito de ventas de este especial y su gran acogida entre los fans propició nuevos cruces como el Batman – Hulk de 1981 realizado por Len Wein, Jose Luis García López y Dick Giordano, y el que para mi es el mejor cruce jamás realizado, el maravilloso X-Men – The New Teen Titans de 1982 firmado por Chris Claremont, Walter Simonson y Terry Austin.

En esa época, la publicación de estos especiales eran considerados un acontecimiento comiquero, y desde el comienzo ambas editoriales empezaron a trabajar en el que se pensaba que sería el cruce definitivo que juntaría a los dos grupos más importantes de ambos mundos: La Liga de la Justicia y los Vengadores. Desde el comienzo, George Pérez fue el dibujante asignado para esta historia que tuvo a Gerry Conway y a Roy Thomas como guionistas. Lamentablemente, la llegada de Jim Shooter al puesto de editor en jefe de Marvel Comics canceló en 1983 este número especial a pesar de que Pérez ya había dibujado completamente 21 páginas, dejándonos a los fans con la miel en los labios.

Resulta interesante comprobar que si este JLA – Vengadores llegó finalmente a publicarse 20 años después en parte fue debido al crack que el sector sufrió en la década de los 90. Tras unos años 80 super exitosos en ventas y en calidad, el sector del comics en los años 90 implosionó llevándose por delante editoriales, autores y tiendas de comics. Los motivos que llevaron a esta situación fueron múltiples, empezando por el aumento exponencial de los comics publicados por todas las editoriales, no solo las clásicas Marvel y DC sino de otras muchas creadas durante esos años. A ello se sumó el auge de los comics “para coleccionistas” con múltiples portadas que fomentaban la compra de múltiples copias bajo la errónea creencia que su valor crecería con el tiempo. Además, el auge de los autores de Image que llegaron a ser considerados auténticas “Rock-Stars” provocó el aumento de comics con su nombre en portada de dudosa calidad, en un momento en que parecía que lo importante era poner comics en las librerías sin importar su calidad.

Cuando los coleccionista abandonaron el medio al darse cuenta que se habían impreso tantos ejemplares de estos comics «de coleccionistas», que ninguno de esos comics superventas iba a tener nunca un valor importante, nada que ver con los valores que alcanzaron los super escasos Action Comics 1 o Detective Comics 27,  y los lectores se hartaron de la baja calidad de los comics que se estaban publicando, el crash fue inevitable. Esto dejó una industria herida de muerte, hasta el punto que en 1996 solo quedaban 4000 librerías especializadas abiertas en todos los Estados Unidos. Ese mismo año, Marvel firmó su declaración de bancarrota (suspensión de pagos) al no poder hacer frente a los pagos tras unos años en los que había comprado una distribuidora para hacerle la competencia al Previews, además de una compañía de cromos, intentando abarcar más de lo que podía en el peor momento.

Fruto de esta crisis, las editoriales se centraron en publicar los mejores comics posibles que apelaran a un público amplio para poder sobrevivir. Y una de las opciones más evidentes fue la realización de nuevos especiales cruzando personajes de DC y Marvel. En este sentido, merece la pena indicar que fue Marvel la que volvió a subirse al corra, ya que DC no dejó de publicar cruces con otras editoriales y durante los años previos disfrutamos de los míticos Batman vs Predator (1991), Batman / Juez Dredd (1991) o Batman / Grendel (1993).

Esta nueva etapa de entendimiento entre Marvel y DC fue inaugurada en 1994 con los dos especiales Batman – Punisher, publicados uno por editorial. Tras esto, en 1996 la super popular miniserie Marvel vs DC de Ron Marz, Peter David, Dan Jurgens y Claudio Castellini lanzó a su vez 12 especiales ”Amalgam” en el que fusionaban personajes de ambos universos creando comics divertidísimos como Spiderboy o Super Soldier. El éxito de estos comics provocó una segunda tanda de comics Amalgam en 1997, y mostró que había un clima de mayor entendimiento entre ambas editoriales, que invitaba a la esperanza. La posibilidad de que un JLA – Vengadores pudiera acabar sucediendo fue un sueño recurrente durante años, hasta que por fin fue confirmado en 2002.

No había duda que el comic tenía que dibujarlo George Pérez, el artista original y uno de los mejores dibujantes de comics de superhéroes de toda la historia, especializado en comics grupales con decenas de personajes en cada viñeta. Aunque en ese momento Pérez estaba trabajando en exclusiva para la editorial CrossGen, se había guardado una cláusula en su contrato que le permitiría dibujar este comic en caso de que llegara a suceder, lo que muestra que para Pérez, este JLA Vengadores era una espina en su carrera profesional que necesitaba eliminar. Para guionizar esta historia se eligió a Kurt Busiek, guionista en ese momento de la serie de Vengadores. Mark Waid, que en años previos había sido el guionista de Justice League y colaboró con Busiek en un primer borrador de historia, no pudo participar en esta miniserie por estar también trabajando en exclusiva para CrossGen (y no tener ninguna cláusula al respecto como Pérez).

La miniserie, que finalmente tuvo una extensión de cuatro números, fue publicada entre septiembre de 2003 y marzo de 2004, consiguiendo un gran éxito de crítica y público. Los cuatro números obtuvieron unas ventas de 191.000, 162.300, 147.900 y 143.500 ejemplares respectivamente, y su recopilación en edición Harcover de coleccionista incluyendo los lápices de Pérez de la primera miniserie de los años 80, fue también un éxito de ventas y una compra obligada para los aficionados de ambas editoriales.

Dicho todo esto, merece la pena indicar que debido a las crecientes diferencias existentes entre ambas editoriales, este comic de JLA – Vengadores fue el último crossover publicado por Marvel y DC hasta la fecha. Quien sabe si la situación de emergencia que estamos viviendo por culpa de la extensión del COVID-19 no provocará una nueva tanta de estos especiales para intentar revitalizar la industria en los próximos años. El mundo de comic ya se sabe que es cíclico y acaba repitiendo esquemas, por lo que no me supondría ninguna sorpresa.

Por separado, son los mayores héroes del mundo; nobles campeones entregados a la defensa del bien. Juntos, son La Liga de la Justicia de América… ¡Y no se rinden ante ningún enemigo ni mal!
Y llegó un día como jamás se vio, en el que los héroes más poderosos de La Tierra se unieron contra una amenaza común. Éste fue el día en que nacieron Los Vengadores… ¡para combatir a aquellos enemigos a los que ningún héroe en solitario podría hacer frente!

Durante los más de cuarenta años de existencia de la JLA y Los Vengadores, miles de acontecimientos y personajes se han ido añadiendo a la leyenda de ambos grupos. Kurt Busiek y George Pérez los han incorporado en esta obra con habilidad absoluta, tanta, que no hace falta conocerlos para disfrutar del cómic.

Entrando en materia en lo referido al comic en si, el guión de Busiek muestra un conocimiento enciclopédico de ambos universos y consigue que cada personaje transmita la personalidad perfecta que los fans esperamos.

El uso de Krona, el científico de Oa  cuya sed de conocimiento sobre el origen del Universo provocó en el Universo DC la creación del Multiverso e incluso la aparición del Monitor y el Anti-Monitor, por lo que es perfecto para ofrecer el nivel de amenaza cósmica que requiere una miniserie de este calibre, contando además  con la presencia de Metrón de los Nuevos Dioses (DC) y de Grandmaster de los Elders del Universo Marvel.

Los cuatro números están planteados de forma modélica. En el primero la amenaza al multiverso llega simultáneamente a ambos universos y ambos grupos, la Liga de la Justicia y los Vengadores descubrirá la existencia del otro universo, que presentan importantes diferencias.

El conflicto entre ambos grupos es inevitable y se desarrolla durante todo el segundo número, en el que deberán buscar además 12 objetos super poderosos en ambos mundos, en una carrera contra el reloj preparada por Grandmaster y Metrón que además puede provocar que el universo del equipo perdedor desaparezca. Esto en si mismo es un desarrollo muy habitual visto mil y una veces en centos de comics. Lo original viene de la mano de Batman y el Capitán América, que deciden colaborar en lugar entre ellos al tener claro que hay una amenaza en la sombra aún mayor.

En el tercer número guarda similitudes con el Universo Amalgam, al ver cómo los dos universos parece que se están solapando y la JLA y Vengadores comparten unas aventuras que nadie recuerda haber vivido realmente, lo que nos prepara para el clímax final en el cuarto número en el que todos los héroes de todas las épocas deberán unirse en la batalla definitiva por el destino del Multiverso.

Obviamente, ambos Universos siguen aquí, así que no es sorpresa decir que los buenos al final vencen. Lo novedoso es comprobar que esta aventura está en continuidad para ambos grupos, no es un What if?  De hecho, la Justice League continuó una de las tramas abiertas al final de esta miniserie en su propia colección, y los Vengadores recuerdan está aventura con héroes de otro Universo.

Como digo, lo destacable del guión de Busiek no es el argumento, que discurre por muchos lugares comunes del género, sino por el perfecto uso de muchísimos personajes de forma acorde a su personalidad, consiguiendo que héroes de diferentes épocas como los Flash (Barry Allen y Wally West) o Green Lantern (Hal Jordan y Kyle Rayner) tengan su momento de gloria ayudando a derrotar a Krona.

Además de crear unas personalidades perfectas, Busiek acierta a la hora de mostrar las diferencias entre las Tierras de cada Universo, y como estas diferencias sirven de gasolina que precipita los primeros desencuentros entre la JLA y los Vengadores. Es genial ver las pullas entre Mercurio y Flash, o Green Arrow y Ojo de Halcón, por no hablar de las diferencias más filosóficas entre Superman y el Capitán América, aunque sabemos que al final todos tendrán que aprender a dejar de lado sus diferencias para derrotar a una amenaza común.

Kurt Busiek tenía además otra importante función que jugar con su guión, que era darle herramientas a George Pérez para que pudiera lucirse, dándole aquello en lo que Pérez es mejor. Y madre mía de mi vida, estos cuatro volúmenes de Pérez con colores de Tom Smith son una auténtica barbaridad.

Empezando por lo más alucinante, los personajes de Pérez están vivos y son únicos, su facciones son diferentes de las de los demás y transmiten sus personalidades únicas: Mercurio con su cara delgada y sus aires de superioridad, Kyle Rayner como un joven en medio de dioses que sigue aprendiendo su oficio, Ojo de Halcón con su chulería innata, Wonder Woman con su aire regio en todo momento o Thor con facciones redondeadas y cuerpo enorme escandinavo. Y por encima de todos, Batman, Superman, Capitán América e Iron Man, ejemplificando las virtudes de ambos universos.

Las páginas de Pérez están sobrecargadas de un montón de viñetas porque hay muchos personajes y situaciones que mostrar y las 48 páginas de cada número parece que se quedan cortas. Por ello es normal encontrarse con un montón de páginas con nueve o más viñetas, algo totalmente imposible encontrar en los comics actuales. Sobre grandes viñetas de acción tenemos otras más pequeñas mostrando la reacción de cada personaje sobre lo que está sucediendo, o una gran escena de acción se desdobla en situaciones particulares para ver el enfrentamiento entre dos o más héroes. Sin embargo, a pesar de la compleja composición de algunas páginas, la narrativa es perfecta y en ningún momento sientes que algo no se entiende bien, ya que todo se muestra de forma clara y nítida.

Además, esta multitud de viñetas no provocan que el ritmo de la historia decaiga gracias a la inclusión de alucinantes splash-pages que muestran a nuestros héroes favoritos en toda su gloria, mostrando otro de los puntos fuertes de Pérez, sin duda el mejor dibujante de la historia para este tipo de historias. Gracias a la habilidad narrativa de Pérez y Busiek, las sorpresas están bien distribuidas durante la narración y los numerosos combates entre personajes a menudo están resueltos en unas pocas viñetas repletas de personalidad.

Durante toda la miniserie pero quizá especialmente en el último número con los preparativos y la pelea final hay viñetas increíbles que me hipnotizan e hicieron que pudiera estar horas y horas disfrutando de los detalles con que Pérez adorna cada situación, así como recordar a todos los héroes y villanos de distintas épocas que aparecen.

Este es otro elemento para mí muy destacable, y es que a pesar de la gran cantidad de personajes, en ningún momento te pierdes y Busiek y Pérez consiguen que todo lo que pasa se entienda sin problemas incluso aunque no seas un lector veterano que conoce a todos y cada uno de los personajes. Obviamente, los lectores veteranos seguro que disfrutamos más este cómic, pero las páginas son tan buenas que cualquier amente del género de superhéroes quedará atrapado por ellas.

Dicho esto, reconozco que este cómic es lo que es, y tiene claro a qué tipo de lector se dirige, que no es precisamente un lector novato. En todo caso, no creo que esto sea un demérito, dado que el cómic tiene claro el tipo de entretenimiento que quiere ofrecer y triunfa en todo lo que propone. Con permiso de X-Men  / New Teen Titans de Claremont y Simonson, este el el mejor crossover grupal inter-editorial de la historia, un cómic genial para releer de tanto en tanto que te deja siempre con la sonrisa en la cara gracias a su extraordinario apartado artístico.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE

 

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Crítica de The Mandalorian temporada 1 (Disney+)

The Mandalorian, serie ambientada en el Universo Star Wars creada por Jon Favreau y estrenada en el nuevo canal Disney+, me ha devuelto la fe en la franquicia galáctica tras las decepciones de los episodios VIII y IX. Hoy comparto mis impresiones de la primera temporada recién finalizada.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Ambientada tras la caída del Imperio y antes de la aparición de la Primera Orden, la serie sigue los pasos de Mando, un cazarecompensas perteneciente a la legendaria tribu de los Mandalorian, un pistolero solitario que trabaja en los confines de la galaxia, donde no alcanza la autoridad de la Nueva República. (FILMAFFINITY)

Antes incluso de la compra de Lucasfilm por parte de Disney, George Lucas ya expresó su deseo de poder estrenar una imagen en imagen real ambientada en el universo Star Wars. Sin embargo, además que nunca hubo un guión cerrado, la serie nunca fue más allá al considerarse que el precio de producirla sería exageradamente alto para los estándares televisivos de hace una década.

Con la compra de Lucasfilm a manos de Disney en 2013 aumentó el interés en crear contenidos originales en múltiples plataformas que amortizaran el alto precio pagado por la compañía del ratón. Sin embargo, no fue hasta noviembre de 2017, el mes antes de Star Wars VIII The Last Jedi y con la serie de animación Star Wars Rebels empezando su cuarta temporada en pantalla, cuando Bob Iger anunció en una reunión de accionistas que habían comenzado el desarrollo de más de una serie en imagen real.

En marzo de 2018 se anunció la contratación de Jon Favreau como creador y Showrunner y se supo que esta primera temporada iba a contar con un presupuesto de más de 100 millones de dólares, demostrando que Disney iba a tirar la casa por la ventana para la que sería serie estrella de su nueva plataforma online Disney Plus. Junto a Favreau, Dave Filloni (creador de Star Wars Rebels), Kathleen Kennedy (la presidente de Disney) y Colin Wilson tendrían funciones de productores.

Para el rodaje de los ocho episodios de esta primera temporada, que empezaron a rodarse en octubre de 2018, Disney ha contado con Filoni, Taika Waititi, Bryce Dallas Howard, Rick Famuyiwa y Deborah Chow como directores. Todos los episodios fueron escritos por Favreau excepto el quinto, El pistolero escrito por Filoni, y el sexto, El prisionero, escrito por Christopher Yost.

Ludwig Göransson se encargó de componer la música para la serie, que contó además con Greig Frasaer como director de fotografía. The Mandalorian cuenta con una calidad cinematográfica en todos sus elementos que hace que destaque sobre la mayoría de producciones actuales. Además, Disney ha empleado una revolucionaria tecnología creada por Epic Games para la creación de videojuegos, Unreal Engine 4, para la creación de fondos digitales de altísima definición que además pueden vincularse a los movimientos de la cámara, de forma que pueden rodarse escenas con movimientos hasta ahora muy difíciles de realizar en televisión. Esta tecnología va a convertirse si no lo ha hecho ya, en un verdadero “game-changer” para la industria televisiva. De esta forma, aunque se enviaron equipos de cámaras a rodar exteriores en Chile o Islandia, la totalidad de la serie fue rodada en un enorme estudio en California con una enorme pantalla verde, a la que se incorporaban las imágenes grabadas u otras creadas completamente por ordenador, de forma que ya no hay que llevar a los actores a las localizaciones para el rodaje, ya que son las localizaciones las que se trasladan al set de rodaje.

Para que lo podáis ver mejor, comparto este video explicativo de este desarrollo tecnológico:

Lo cierto es que el apartado técnico de The Mandalorian es de diez, pero la serie triunfa gracias a los personajes, y hay que destacar el estupendísimo reparto de esta serie. Empezando por Pedro Pascal como El mandaloriano, un cazarecompensas que siempre lleva su rostro tapado. La actuación de Pascal es alucinante teniendo en cuenta que NO se le ve la cara nunca, consiguiendo transmitir un montón con la entonación de su voz y con su expresión corporal. Mando es frío y de pocas palabras, pero el conflicto entre su trabajo y lo que es correcto dentro de sentido de la moralidad es palpable en varios momentos, y sin verse nunca su cara, su interpretación es excelente.

Junto a Mando, el gran protagonista de The Mandalorian es “Baby-Yoda”, la gran sorpresa de la serie y ya se ha convertido en un maravilloso icono pop. Ver a un ser de la raza de Yoda que a pesar de tener 50 años sigue siendo un bebe, y verle actuar como un bebe es una ricura que te deja con la sonrisa en la cara siempre que aparece en escena. Favreau no ha tenido reparo en comentar que una clara fuente de inspiración fue el maravilloso manga “Lone Wolf and Cub” de Kazuo Koike y Goseki Kojima, que narraba las aventuras de un ronin en el japón feudal que actuaba como casarecompensas por todo el país acompañado por su hijo pequeño. Y a pesar de ser evidente la inspiración, The Mandalorian funciona de maravilla y consigue crear su propia personalidad y mitología.

Junto a Pascal tenemos a un grupo de buenos actores como secundarios: Carl Weathers (Apollo Creed) como Greef Karga, un líder del gremio de cazarrecompensas que contrata al Mandaloriano para rastrear un activo valioso en el primer episodio, Taika Waititi como la voz del droide cazarecompensas IG-11 que busca el mismo activo que Mando, Werner Herzog como el Imperial sin nombre que realiza el encargo, Nick Nolte como la voz de Kuiil, un ugnaught granjero de que compró su libertad después de ser esclavizado por el Imperio que ayudará a Mando y Gina Carano como Carasynthia «Cara» Dune, una ex-soldado convertida en mercenaria.

Aunque estos personajes no tiene una gran aparición en esta primera temporada, todo el reparto consigue aportar su carisma y te dejan con ganas de más de cara a la segunda temporada.

Entrando en la valoración de esta primera temporada, directamente debo decir que me ha flipado de forma increíble y me ha devuelto mi fe en Star Wars tras las terribles decepciones de los Episodios VIII Los últimos Jedi y IX El Ascenso de Skywalker. Creativamente, creo que Jon Favreau triunfa de forma espectacular en todo lo que propone, empezando por su ambientación como un western fronterizo en el que un vaquero (en este caso un cazarrecompensas) vive aventuras de pueblo en pueblo. Esto ayuda a crear un tono que para mi es perfecto y que es 100% Star Wars.

En este sentido, frente a algunas series de ciencia ficción confinadas en unos pocos sets por motivos presupuestarios, The Mandalorian ofrece unos maravillosos mundos con grandes espacios abiertos que nos devuelven el feeling de los grandes westerns clásicos a la vez que crean mundos alienígenas que se sientan plenamente reales.

Pero es que además, en este mundo actual en el que parece que sólo triunfan las películas y series que consiguen parecer “importantes” y que más que entretenimiento son EVENTOS que hay que ver sí o sí, The Mandalorian se recrea y se muestra orgullosa de ser única y exclusivamente entretenimiento. Uno muy bien hecho, claro, y sin ningún complejo al respecto. Las misiones de Mando no son historias con el destino de la galaxia en juego, sino pequeñas escaramuzas entre criminales. Y sin embargo, los episodios rebosan personalidad y te atrapan desde el minuto uno.

La cultura de los Mandalorianos es otro de los elementos más interesantes de esta serie. Aunque esta primera temporada solo presenta algunos elementos aislados, Favreau juega con un suspense que te deja con ganas de conocer más. Empezando por tratarse de una cultura que fuerza a su gente a nunca quitarse sus cascos delante de otras personas y para los que su posesión más preciosa es su armadura forjada con acero de Beskar.

Las películas de Rogue One y Han Solo ya dejaron detalles de los bajos fondos existentes en la galaxia, con diferentes mafias y gremios criminales. Este The Mandalorian confirma que hay mucha tela que cortar y que hay un montón de estupendas historias por contar en el mundo de Star Wars.

Si tengo que ponerle un pero a esta primera temporada de The Mandalorian, es que estos 8 episodios de 30-35 minutos de duración se me han hecho muy muy cortos y me han dejado con muchísimas ganas de más, casi como si me hubieran quitado la miel de los labios. Dicho esto Favreau da una master-class narrativa a lo largo de estos episodios, mostrando el mundo de The Mandalorian de forma muy inteligente y construyendo una tensión que explotará en los dos episodios finales de temporada.

En todos los episodios hay pequeños tesoros, como en el segundo episodio en el que los 10 primeros minutos son contados sin necesidad de ningún diálogo o la presentación de los diferentes aliados o antagonistas de Mando en cada episodio. Incluso episodios como el quinto y el sexto que en perspectiva parecen los más autónomos, dejan elementos abiertos que apuesto que serán retomados en la segunda temporada. Favreau se había labrado una merecida fama como director con Iron Man o El Libro de la Selva, pero me ha sorprendido muy positivamente su faceta de escritor.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Tha Mandalorian es el Star Wars que nos merecemos los fans y que ninguno de los nuevos Episodios VII, VIII y IX supieron ofrecer. Las aventuras en una galaxia lejana, muy lejana vuelven a ser novedosas, interesantes y llenas de posibilidades, y su visionado es obligado para todos los fans de la ciencia ficción, seáis o no fans de Star Wars.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Iron Man de Jon Favreau (Marvel Cinematic Universe 1)

Comienzo el mes de mayo reparando un debe histórico, ya que en los próximos días voy a escribir reseñas de todas las películas del Universo Marvel cinematográfico (MCU) que se estrenaron antes de empezar este blog, empezando por la película que lo inició todo, Iron Man (Jon Favreau, 2008), la película que estableció a Robert Downey Jr. y a Tony Stark como iconos del siglo XXI.

Empecé a escribir este blog en 2013 como parte de un curso de redes sociales, y poco a poco le fui cogiendo el gusto a escribir de las cosas frikis que me apasionan. Al centrarme siempre en comics o películas que veía como novedad en cada momento, no tuve ocasión o ganas de reseñar obras «clásicas». Siempre había un estreno, una noticia, que parecían más importantes, por lo que si algo bueno está teniendo este confinamiento, por decir algo, es que la falta de novedades me ha animado a escribir de algunas de mis obras favoritas, empezando con la maravillosa Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, y ahora de las películas del MCU que me faltan en el blog.

El multimillonario fabricante de armas Tony Stark (Robert Downey Jr.) debe enfrentarse a su turbio pasado después de sufrir un accidente con una de sus armas. Equipado con una armadura de última generación tecnológica, se convierte en «El hombre de hierro», un héroe que se dedica a combatir el mal en todo el mundo. (FILMAFFINITY)

Ahora parece todo muy sencillo, pero la apuesta de Marvel Comics de producir sus propias películas en lugar de vender los derechos de sus personajes a estudios como Sony (Spiderman) o 20th Century Fox (X-Men, 4 Fantásticos) como era la norma hasta ese momento, tenía todas las opciones de terminar en desastre.

Dentro del mundo del comic Marvel era y es la editorial número uno, pero eso no significaba nada en el mundo audiovisual, en el que una DC Comics como fuente de contenidos de la todopoderosa Warner le llevaba años de ventaja con Batman y, en menor medida con Superman. Es por esto que aunque Iron Man fue la primera película autofinanciada de Marvel Studios, contó con Paramount Pictures como su distribuidora.

Otro hecho a destacar es que AHORA Iron Man es uno de los iconos de Marvel, pero en aquel momento no era para nada uno de sus personajes más populares de la editorial. De hecho, la sensación que existía era que Marvel había vendido las joyas de la corona (Spiderman, los X-Men o los 4 Fantásticos), y Los Vengadores parecían los «hermanos pobres» a los que nadie veía viabilidad comercial.

La propia  elección de Jon Favreau como director en su día resultó un tanto extraña. Actor y director, había aparecido en Daredevil (Mark Steven Johnson, 2003, producida por Fox) interpretando a Foggy Nelson, el amigo de Matt, y conoció allí a Avi Arad, el productor de Marvel. Su película previa como director fue Zathura (2006, secuela de la icónica Jumanji) que fue un fracaso monumental de taquilla. Sin embargo, el uso de efectos especiales en dicha película y su entusiasmo ante la posibilidad de dirigir a un personaje de los comics Marvel fue lo que convenció a Marvel, ya con Kevin Feige como productor junto a vi Arad, que su fichaje era el correcto.

Favreau planteaba Iron Man como la historia de un hombre adulto que literalmente se reinventa a sí mismo después de descubrir que el mundo es en realidad más complejo de lo que creía. El guión viene firmado por Mark Fergus, Hawk Ostby, Arthur Marcum y Matthew Hollaway, y resulta interesante comentar que en esos días en que Marvel no era nadie (cinematográficamente hablando), recibieron un montón de rechazos, ya que nadie quería trabajar con ellos y con sus personajes de comic.

Además, aunque ahora el término «comité asesor de Marvel» está denostado, es reseñable también que autores y editores de Marvel Comics como  Mark Millar, Brian Michael Bendis, Joe Quesada, Tom Brevoort, Axel Alonso y Ralph Macchio ayudaran a los guionistas en esta que era la primera película de la casa, haciendo que todo fuera fiel al espíritu de los comics aunque no adaptaran ninguna historia concreta, actualizando el origen situándolo en la guerra de Afganistán y no en el Vietnam original de los comics.

En todo caso, aunque el guión básico de lo que pasaba y cuales iban a ser las escenas de acción estaban marcadas, especialmente debido a los complejos efectos especiales que requerían, gran parte del guión estaba inacabado al comenzar el rodaje, dejando gran parte de los diálogos a la improvisación de Robert Downey Jr., lo que quizá explica lo fresco y carismático que resulta su visionado.

La armadura de Iron Man era otro de los elementos fundamentales que tenía que funcionar o la película se iría al traste. La imagen final del film está inspirada en los diseños de Adi Granov, que junto al escritor Warren Ellis redefinió al personaje en Extremis, miniserie de seis número publicada en 2005-06.

El mítico Stan Winston y la ILM realizaron la construcción de la armadura, que se combinaría con una armadura digital CGI en la mayoría de escenas. Pero, inspirado en el diseño de Granov, la construcción de la armadura durante la película resalta la complejidad de su ensamblado y como es un trabajo increíblemente complejo que sólo un genio como Stark podría llevar a cabo.

Hablemos de Tony Stark. Lo cierto es que visto de forma objetiva, el guión de Iron Man es super correcto pero no deja de ser una historia típica de origen del héroe. La alucinante interpretación de Robert Downey Jr es lo que consiguió elevar la película convirtiéndole a él y a su personaje en iconos del entretenimiento. Su Tony Stark es un chulo que piensa más en irse de fiesta que en los problemas de la gente normal, y que verá como su mundo salta por los aires cuando es secuestrado por terroristas afganos usando el propio armamento que fabrica su empresa. Dentro que Stark aprende y mejora como persona e intenta ayudar a la gente en problemas, sigue siendo un pomposo y engreído millonario al que le falta mucho que aprender. Por suerte, veremos su evolución en las siguientes películas.

Robert Downwy Jr. convirtió a un personaje de segunda dentro de los comics Marvel en un icono conocido en el mundo entero. Eso es éxito por supuesto suyo y de su calidad actoral y su desbordante personalidad, pero también de Marvel y sus directores de casting que apostaron por un actor «apestado» durante años por los grandes estudios debido a sus problemas con el alcohol y las drogas.

Para Iron Man, Marvel contrató a unos secundarios de lujo entre los que tenemos a Jeff Bridges como Obadiah Stane, el amigo de Howard Stark que es quien realmente dirige Stark International debido a la irresponsabilidad de Tony. Stane es el villano de la película y quizá el elemento más endeble de la historia, aunque la interpretación de Bridges es genial y sabe dotar al personaje de los matices justos en cada momento.

Gwyneth Paltrow como Virginia «Pepper» Potts, la ayudante y chica para todo de Tony. Paltrow, aunque no lo parezca, era otro nombre de prestigio al ser ganadora del Oscar por Shakespeare in love, y aporta la perfecta dosis de humanidad al mundo de Tony además de ser la persona con las necesarias dosis de lógica en el caótico mundo de Tony,

Por último Terrence Howard interpreta al Teniente Coronel James «Rhodey» Rhodes, amigo de Tony y su enlace con la Fuerza Aérea. Rhodes es un personaje de toda la vida de los comics y en las siguientes películas le veremos enfundarse la armadura de Máquina de Guerra. Esta es laprimera y única película de Howard en el MCU, siendo sustituido por Don Cheadle en las siguientes novelas, algo que Howard consideró una traición por parte de Downey Jr.

La película cuenta además con música de Ramin Djawadi, además de unas icónicas canciones de AC/DC que aportan la dosis justa de potencia y rock´n´roll. También merece la pena destacar la fotografía de Matthew Libatique, que hace que momentos como las escenas aéreas o la construcción de las diferentes armaduras luzcan siempre reales, y el estupendo montaje de Dan Lebental y Glen Scantlebury que no da un segundo de respiro y nos transporta como un tiro por los 126 minutos de metraje.

Y es que la película triunfa en todo lo que plantea, desde la escena inicial en Afganistán con acordes de AC/DC con la enboscada que nos atrapa y nos mete de golpe en la película, o el flashback que nos presenta a Stark como un estúpido snob y egoista que va a aprender por las malas una dura lección. La construcción en la cueva de la primera armadura que nos recuerda a su primera versión comiquera y su huida está llena de personalidad y, por qué no, de un sentido del humor irónico que funciona siempre.

Inspirado en el comic Ultimates de Mark Millar y Brian Hitch, me gusta muchísimo que las armaduras MARK II y III que Tony construye en su mansión sean armaduras super complejas que deben ser construidas por cadenas de montaje robotizadas, creando momentos divertidos mientras Tony va probando los diferentes elementos.

Este entrenamiento y la complejidad de su utilización hacen que su primera salida aérea sea increíble. Cuando por fin llega el combate en Afganistán primero contra los terroristas y luego contra la fuerza aérea, está llena de fuerza e incertidumbre ante el resultado, siendo unas escenas brillantemente resueltas.

Lo primero que hicieron en posteriores películas fue simplificar la armadura hasta hacerla de nanitos desplegados desde su pecho en Infinity War y Endgame. Sin embargo, echo de menos la sensación de ensamblado super complejo que tenía en esta primera película.

Como comentaba antes, la película está tan concentrada en construirnos a un maravilloso Tony Stark que el villano Obadiah Stane queda como lo más flojo, aunque correcto de la película. En parte por el propio misterio de su identidad, ya que durante la primera mitad realiza la función «paterna» para Tony, de forma sea sorprendente cuando se confirma que él es el villano en la sombra. Forzar la construcción de la armadura Iron Monger para combatir a Iron man queda un pelín forzado, aunque entra en los convencionalismos del género, de forma que este climax queda quizá como la parte más floja de toda la película.

Por suerte, el ya mítico «YO SOY IRON MAN» al final de la película, y la no menos mítica escena al final de los títulos de crédito en el que un Nick Fury interpretado por Samuel L. Jackson (como en los Ultimates de Millar y Hitch) le habla a un sorprendido Tony Stark sobre la «iniciativa Vengadores» que nos anunciaba una próxima película de Vengadores, consiguió dejarnos a los espectadores y fans de los comics en todo lo alto.

Y con la sensación, luego confirmada, que lo mejor estaba aún por venir.

Comparto el trailer de la película:

Iron Man es una más que notable película de origen que triunfa gracias al carisma de Robert Downey Jr. y a una historia super fiel al espíritu del personaje. Hoy en día poca gente (por no decir nadie) puede secir que no conoce a Iron Man o a los Vengadores, y todo comenzó aquí.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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El Inmortal Iron Fist de Ed Brubaker, Matt Fraction y David Aja

Ed Brubaker y Matt Fraction redefinieron a Puño de Hierro (Iron Fist) junto al dibujante David Aja durante un estupenda etapa de tan sólo 16 episodios que he vuelto a leer aprovechando el confinamiento.

PUNTUACIÓN: 8/10

El inigualable equipo formado por Ed Brubaker y Matt Fraction se une al genial dibujante español David Aja para redefinir y al mismo tiempo mantenerse fieles a uno de los más fascinantes personajes de la Casa de las Ideas. Bucea con nosotros en los orígenes del mito de Puño de Hierro y descubre aquello que nunca antes había sido revelado. Danny Rand salta desde las páginas de Daredevil a su propia serie, el cómic estadounidense que ha fascinado ya a miles de lectores en todo el mundo. ¡Descubre ahora por qué!

The Inmortal Iron Fist fue publicado en Estados entre diciembre de 2006 y agosto de 2008 en 16 números regulares más dos números especiales. En España, Panini publicó esta etapa en tres volúmenes en formato Marvel Graphic Novels en tapa dura: La última historia de Puño de Hierro (Números 1 al 6 de la serie regular más unas páginas del especial Choosing sides), Las siete ciudades celestiales parte uno (números 7-10 más el Annual 1) y Las siete ciudades celestiales parte dos (números 11-16 más el especial Orson Randall and the Green Mist of Death).

Desde 2004, Ed Brubaker se había convertido en un escritor estrella de Marvel gracias a su increíble trabajo en Capitán América, cuya etapa es una de las más celebradas de los últimos años, además de haber escrito comics geniales como Gotham Central para DC. En constraste, Matt Fraction era un recién llegado a Marvel en 2006 y había conseguido cierta notoriedad con su serie de creación propia Casanova, junto a los artistas Gabriel Bá y Fábio Moon.

Otro recién llegado a Marvel era el dibujante español David Aja, que tras algunos sueltos en varias series como Daredevil, en la que coincidió con Ed Brubaker. Iron Fist significó su primer encargo largo en Marvel y le catapultó a la fama, además de servirle para conocer a Matt Fraction, con el que colaboró años más tarde en la celebrada Hawkeye entre 2012 y 2015.

Lo mejor de Inmortal Iron Fist es que jugando con la historia del personaje de forma respetuosa, Brubaker y Fraction crearon toda una nueva mitología para Danny Rand, el Puño de Hierro que fue entrenado en el Kung-fu en la ciudad perdida de K´un-Lun en el Himalaya.

A partir de su amor por las historias pulp, las historias de kung-fu y el cine asiático, Brubaker y Fraction nos contaron que hubieron 66 puños de hierro antes que Danny, además de la existencias de seis ciudades celestiales además de K´un-Lun que se reúnen cada siglo para realizar un Torneo de Artes Marciales para conocer al mejor luchador de estas ciudades. Además, conoceremos la historia secreta de Wendell Rand, el padre de Danny, y su maestro, el anterior Puño de Hierro Orson Wendell, al que se creía muerto.

El dibujo de David Aja es espectacular, repleto de momentos icónicos que ya forman parte de las imágenes más celebradas del personaje. Su narrativa y su composición de página es siempre perfecta, no gastando una línea de más si hay una forma mejor y más simple para contar la historia, creando viñetas simples en momentos más calmados pero dándolo todo en algunas splash-pages alucinantes. Unido con el colorista Matt Hollingsworth, consigue trasmitir atmósferas opresivas y momentos de verdadero peligro para Danny Rand. Las páginas que dibuja Aja son espectaculares y maravillosas.

Lamentablemente, Aja nunca pudo mantener el ritmo mensual de publicación y dibujaba aproximadamente 16 páginas por número. Afortunadamente, este hecho ya era conocido por todos desde el comienzo y Brubaker y Fraction encontraron una solución satisfactoria, al usar estas cinco o seis páginas de cada número para contar las historias perdidas de los anteriores poseedores del Puño de Hierro primero, y la historia secreta de Orson Wendell posteriormente.

En el primer volumen Travel Foreman junto Derek Fridolfs realizaron 21 páginas junto a mitos del mundo del comic como John Severin (3 páginas), John Severin (2 páginas) y Sal Buscema y Tom Palmer (otras 2 páginas).

El segundo volumen empezó con un número completo para contar una de estas historias perdidas «La Reina Pirata de la bahía de Pinghai» realizado por Foreman y varios autores que sirvió para dar un respiro a Aja, publicado en el número 7 USA. En este volumen el foco de estas paginas «secundarias» cambió para contar la historia del padre de Danny, Wendell Rand y su gran rival Davos. Esta historia continuó durante el volumen tres hasta el número 14 en que terminó el arco de las siete ciudades celestiales y fue realizada mayoritariamente por el también dibujante español Kano, que también firma unas páginas geniales centradas en la narrativa, y que acabó dibujando 24 páginas en la serie. Además, el Annual 1 de la serie publicado en este segundo volumen estuvo dibujado por los maravillosos Dan Brereton y Howard Chaykin.

El problema llegó con el tercer volumen español, en el que Aja dibuja menos de un tercio del total de páginas. No se si no pudo aguantar el ritmo mensual, que Marvel le asignó algo más importante, pero es una verdadera pena, porque Tonzi Zonjic, el artista elegido para sustituirle, no estuvo a la altura del nivel previo, quedándose en un trabajo solo correcto, funcional y poco más. De este forma, el climax de Las siete ciudades celestiales que cerraba toda la etapa de Brubaker y Fraction artísticamente no estuvo a la altura.

El gran valor de la historia de Brubaker y Fraction fue la creación de la nueva mitología y de personajes estupendos como Wendell Orson. Esto les permitió contar historias en diferentes periodos temporales que ofrecieron un nuevo punto de vista al mundo de Puño de Hierro, además de crear un nuevo tablero de juego para crear decenas de nuevas historias durante muchos años una vez Brubaker y Fraction abandonaran la serie.

Sin embargo, leída de un tirón esta etapa, en muchos momentos parece que Danny es un secundario en su propia serie, debido al gran cantidad de personajes y situaciones que tienen que ser presentados en cada número. De hecho, en gran parte de estos números Danny está buscando los diarios de Wendell y estudia sus aventuras, es decir, vive las aventuras de otros.

Lo cierto es que el truco viene ya desde el título del comic «El inmortal Iron Fist». No se refiere a que Danny sea inmortal, sino a que el título de Iron Fist es inmortal y aunque el portador muera, otro luchador pasara a portar su legado. Esto hace que si no tienes esto en cuenta, los fans de Danny Rand pueden sentirse algo decepcionados, algo que no es mi caso.

En este sentido, merece la pena comentar que el único número totalmente dibujado por David Aja y centrado al 100% en Danny es el último número de la etapa, el 16 USA, que cerraba la etapa y dejaba todo limpio para la siguiente etapa. Un número que nos recuerda que no hay malos personajes, sino malos autores que no saben qué hacer con ellos. Y Fraction y Aja, los autores de este comic (Brubaker abandonó la serie en el número 14), son de los buenos.

Está claro que El Inmortal Iron Fist en nuestra memoria de fans será siempre el «Iron Fist de Brubaker, Fraction y Aja», pero al final, sumando todas las páginas de esta etapa incluyendo los dos especiales, Aja dibujó 207 páginas de un total de 443, es decir, menos de la mitad, distribuidos en 110 páginas de un total de 138 en el primer volumen, 47 de 124 en el segundo volumen y 50 de 181 en el tercero.

Si este comic hubiera podido tener más margen de publicación, cosa que sí tuvo Hawkeye, estariamos hablando de un comic histórico como el comic de «Hawkguy». Lamentablemente, debido al cambio de dibujantes, para mi esta etapa queda en notable, algo que sabe un poco mal teniendo en cuenta lo fuerte que empezó.

Estoy leyendo lo escrito y veo que me está quedando una crítica muy negativa de un comic que realmente me gusta mucho y me parece genial. La historia de Brubaker y Fraction bebe de muchas fuentes y todas ellas son interesantes y aportan elementos que sumados crean un gran cómic que sirve de introducción a una parcela del Universo Marvel hasta ahora había sido infrautilizado.

Brubaker pronto abandonó Marvel para dedicarse a sus propios proyectos junto a Sean Phillips en el sello Image, convirtiéndose en uno de nombres más reconocibles del panorama americano. Fraction y Aja se centraron en creaciones como Hawkeye que apelaban a sus sensibilidades. Y es una pena que Marvel no supiera sacar partido a estos conceptos y acabará cancelando la serie pocos meses después, dejando descansar al personaje en el limbo de los justos.

En todo caso, estos tres estupendos volúmenes siempre permanecerán en nuestra memoria y nos acompañarán cuando queramos leer algo diferente al típico cómic de superhéroes.

PUNTUACIÓN 8/10

 

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