Crítica de La torre de la golondrina de Andrzej Sapkowski (La Saga de Geralt de Rivia 6)

La torre de la golondrina me ha parecido una de las novelas más redondas dentro de la Saga de Geralt de Rivia. En esta sexta novela, Andrzej Sapkowski vuelve a plantear una historia coral contada desde múltiples puntos de vista que me ha alucinado de las mejores formas posibles.

PUNTUACIÓN: 8/10

«-Puedo darte todo lo que desees -dijo el hada-. Riqueza, poder y cetro, fama, una vida larga y feliz. Elige. -No quiero riqueza ni fama, poder ni cetros -respondió la bruja-. Quiero un caballo que sea negro y tan imposible de alcanzar como el viento de la noche. Quiero una espada que sea luminosa y afilada como los rayos de la luna. Quiero atravesar el mundo en la oscura noche con mi caballo negro, quiero quebrar las fuerzas del Mal y de la Oscuridad con mi espada de luz. Eso es lo que quiero. -Te daré un caballo que será más negro que la noche y más ligero que el viento de la noche -le prometió el hada-. Te daré una espada que será más luminosa y afilada que los rayos de la luna. Pero no es poco lo que pides, bruja, habrás de pagármelo muy caro. -¿Con qué? En verdad nada tengo. -Con tu sangre.» Flourens Delannoy, Cuentos y leyendas.

Andrzej Sapkowski (Lodz, 1948) es economista de profesión. Habla algunos idiomas extranjeros. En los años 1972-94 era trabajador del comercio exterior. En el año 1986 publicó su primero cuento El brujo (Wiedzmin) en un periódico polaco «Fantastyka». Dos años después fue elegido el mejor autor de cuentos polacos de fantasía en este periódico. Además Andrzej Sapkowski es el autor de tres colecciones de cuentos con el brujo Geralt: El brujo (Wiedzmin), La espada del destino (Miecz przeznaczenia) y El último deseo (Ostatnie zyczenia) así como de una saga de cinco libros: La sangre de los elfos (Krew elfow), El tiempo del desdén (Czas pogardy), Bautismo de fuego (Chrzest ognia), La torre de la golondrina (Wieza Jaskolki) y La dama del lago (Pani jeziora).

La torre de la golondrina es una novela de 334 páginas que fue publicada por primera vez en España en 2006. Aunque sea tarde, me alegro haberme subido al carro de estas novelas que me están encantando de forma increíble.

La torre de la golondrina me ha parecido una novela super redonda dentro de la serie de Geralt de Rivia. Sobre todo para Ciri, la historia avanza un montón desde la última vez que la vimos formando parte del grupo de ladrones llamado Las ratas. El viaje de Geralt y su grupo también ofrece un montón de sorpresas y giros, pero sin duda los más impactantes son los que tendrá que sufrir Yennefer por su lado. Frente a por ejemplo Bautismo de fuego que estuvo casi monopolizada por el grupo de Geralt, me gusta que en la siguiente novela la historia avance en todos los frentes, incluyendo el frente político y la guerra entre los invasores de Nilfgaard y los reinos del norte que aún aguantan su avance.

Una de las cosas que más me gusta de Sapkowski en la forma en que hace que múltiples narradores nos vayan contando la historia desde puntos de vista sorprendentes que añaden unos matices super interesantes a la historia. Estos narradores en muchos momentos se solapan y complementan, y parece que Sapkowski se inspira en la tradición oral en la que las historias pasaban de padres e hijos y cada generación o pueblo añadía cosas de su propia cosecha que adornaban o incluso cambiaban la historia original.

No puedo dejar de destacar una vez más la traducción de José María Faraldo, que me parece una barbaridad. La complejidad a la hora de mostrar las diferentes lenguas del reino plantea un problema increíble, que Faraldo resuelve de forma brillante. En todas las novelas me he encontrado expresiones nuevas a medida que los personajes visitas nuevos lugares que me parecen brillantes en la forma en que están planteadas en la novela. Si esta Saga de Geralt de Rivia me está encantado no tengo duda que un gran parte del éxito es gracias a la traducción.

Si tengo que ponerle un pero a una novela que por otro lado me ha encantado, es que… se termina muy rápido. Entiendo que no todos pueden ser Sanderson, pero las trescientas y poco páginas se me hacen siempre muy cortas. Además, aunque para Ciri esta novela sí supone un final de un capítulo y el comienzo de otro, en el caso de Geralt su final se me queda a mitad de todo, aparte del hecho que su participación en la novela termine en la página 209, no volviendo a salir en las 120 últimas páginas. Esto de nuevo volvería a resaltar que Geralt es un secundario en su propia serie de novelas. En todo caso, una vez conoces el estilo de Sapkowski, no es un problema sino más bien uno de los elementos distintivos de esta serie que la aleja de la fantasía y la espada y brujería más convencional.

Sólo faltan dos novelas para terminar esta Saga, La dama del lago y Estación de tormentas, y tengo muchas ganas, y mucha incertidumbre, por conocer el final. Menudo disfrute estoy encontrando gracias a la obra de Sapkowski, y de todas ellas, La torre del lago ha sido una de las lecturas más redondas hasta la fecha.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Historias de Harrow County 01: El coro de la muerte de Cullen Bunn, Tyler Crook y Naomi Franquiz (Norma Editorial)

Dos años después de finalizar Harrow County, el estupendo comic de terror sobrenatural de Cullen Bunn y Tyler Crook, saber que Norma Editorial iba a publicar el primer volumen de Historias de Harrow County con el equipo original al que se le suma una nueva y estupenda dibujante, Naomi Franquiz, me ha llenado de alegría.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

REGRESA A HARROW COUNTY…

La premiada serie de terror de Cullen Bunn (Bone Parish, Los dementes) y Tyler Crook (AIDP, Petrogrado) regresa con una nueva historia.

Diez años han pasado desde que Emmy abandonara Harrow County, dejando al cargo de este lugar repleto de seres sobrenaturales a su amiga Bernice. Pero la II Guerra Mundial está causando estragos llevándose a los jóvenes de Harrow County y dejando a la comunidad más vulnerable que nunca. Cuando un coro fantasmagórico hace que los muertos vuelvan a andar, Bernice debe encontrar una solución antes de que acaben con el lugar.

Este volumen incluye además de la miniserie original USA de 4 números, 15 historias cortas inéditas de Harrow County.

Cullen Bunn escribe novelas gráficas, cómics, relatos y novelas. Es el autor de The Sixth Gun, The Damned, Helheim y The Tooth, publicados por Oni Press; Harrow County, publicado por Dark Horse (y Norma Editorial en España); El hombre vacío, The Unsound y Bone Parish, publicados por Boom! Studios; Dark Ark, Unholy Grail y Brothers Dracul, publicados por AfterShock Comics; Regression y Cold Spots, publicados por Image Comics. También ha escrito en series como Asgardianos de la galaxia y varias de Masacre para Marvel Comics.

Tyler Crookes célebre sobre todo por su trabajo en la serie AIDP y por su novela gráfica Petrograd, escrita por Philip Gelatt y publicada bajo el sello Oni Press. Durante los años noventa trabajó en el ámbito de los videojuegos y desarrolló, entre otros, un juego sobre Beavis y Butthead, los célebres personajes de animación creados por Mike Judge.  Actualmente compagina su labor en el desarrollo de juegos con su carrera en el ámbito del cómic, por la que se le concedió el premio Russ Manning en 2012. Vive en Oregón con su esposa y sus muchas mascotas.

Este nuevo volumen de Historias de Harrow County está ambientado durante la 2ª Guerra Mundial, 10 años después del final de la historia original de Emmy. Bernice se convierte en una gran protagonista, al ser una persona normal que tiene que enfrentarse a situaciones sobrenaturales para proteger a sus vecinos. El ser mujer, afroamericana y lesbiana la convierte en un foco de todas las posibles discriminaciones que una persona podía sufrir en ese periodo de los Estados Unidos. La historia de Bunn mantiene el tono sobrenatural de la serie original, con una duración de cuatro números que resulta perfecta y al menos a mi me ha dejado con ganas de más.

Harrow County no es un comic de terror planteado a partir de gore sino de la creación de atmósferas sobrenaturales que evolucionan hacia malsanas, la historia tiene un par de momentos bastante perturbadores que funcionan de maravilla. Y dentro de cerrarse la historia de forma satisfactoria, Bunn plantea una serie de incógnitas que pueden dar mucho juego de cara a próximos volúmenes, el mayor de los cuales es saber dónde se encuentra Emmy.

Tyler Crook, el dibujante original, en este volumen se encarga únicamente de la rotulación además de colaborar con Bunn en la historia, lo que nos permite disfrutar de la revelación que ha supuesto conocer a la dibujante Naomi Franquiz. Naomi tiene un estilo de dibujo pintado con acuarelas que resulta muy similar al de Crook, de forma que no hay casi choque recordando la personalidad de la serie original. Y dentro que Franquiz tiene su propio estilo y narrativa, resulta una buenísima elección para esta continuación, al transmitir las mismas sensaciones de mundos oníricos que están rozando el pantano del condado de Harrow. Si Crook no vuelve al dibujo como parece, estaría genial que Franquiz se mantuviera en el dibujo, aunque compruebo que la siguiente miniserie no cuenta con dibujo suyo, lo cual me parece una pena.

Comparto algunas páginas del primer número:

Historias de Harrow County 01: El coro de la muerte es una estupenda lectura que me ha recordado lo mucho que echaba de menos este universo creado por Cullen Bunn y Tyler Crook. Ojalá Norma tenga éxito y tengamos muy pronto la continuación.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Licorice Pizza de Paul Thomas Anderson

La nueva película de Paul Thomas Anderson Licorice Pizza plantea un interesante intento de recrear la vida en Los Angeles en los años 70 y la alegría de vivir que sólo se tiene cuando se es joven.

PUNTUACIÓN: 7/10

Es la historia de Alana Kane y Gary Valentine, de cómo se conocen, pasan el tiempo juntos y acaban enamorándose en el Valle de San Fernando en 1973.

Paul Thomas Anderson (California, 1970) es un director, guionista y productor de cine estadounidense. Ha dirigido nueve largometrajes: Sydney (1996), Boogie Nights (1997), Magnolia (1999), Embriagado de amor (2002), There Will Be Blood (2007), The Master (2012), Puro vicio (2014), Phantom Thread (2017) y Licorice Pizza (2021). Ha estado nominado a ocho premios Óscar por Phantom Thread (Mejor película, Mejor director), There Will Be Blood (Mejor director, Mejor película y Mejor guion adaptado), Inherent Vice (Mejor guion adaptado), Magnolia (Mejor guion original) y Boogie Noches (Mejor guion original); ha ganado una Palma de Oro del Festival de Cannes por Embriagado de amor, un Oso de Oro y un Oso de Plata a la mejor dirección del Festival internacional de Cine de Berlín y un León de Plata al mejor director del Festival internacional de Cine de Venecia.

Licorice Pizza ha sido aclamada por la crítica y ha recibido tres nominaciones para los Premios Óscar de este año: Mejor película, Mejor director, y Mejor guion original. También recibió tres premios del National Board of Review, incluida Mejor película, fue nombrada una de las mejores películas de 2021 por el American Film Institute, y ha recibido múltiples nominaciones en los Globo de Oro, los Premios de la Crítica Cinematográfica o los BAFTA.

Además de dirigir, Paul Thomas Anderson escribió además el guión de Licorice Pizza, cogiendo elementos reales de la vida de su amigo Gary Goetzman, actor y productor cofundador de la productora Playtone con el actor Tom Hanks, que añadió a su idea inicial de una historia de amor entre un estudiante y una mujer adulta. Anderson además también realizó las labores de director de fotografía junto a Michael Bauman.

La película de 133 minutos de duración cuenta con montaje de Andy Jurgensen y música de Jonny Greenwood de radio head, contando además con una maravillosa selección de canciones entre las que tenemos temas de Paul McCartney, The Doors, Nina Simone, David Bowie, Chuck Berry, Bing Crosby y muchos más.

Anderson ha contado con varios amigos suyos para varios papeles secundarios entre los que encontramos a los megaconocidos Sean Penn, Bradley Cooper o Tom Waits. Sin embargo, el gran descubrimiento lo suponen la pareja de actores protagonistas en la que supone sus primeros papeles protagonistas. Por un lado tenemos a Alana Haim como Alana Kane, una joven de 25 años que trabaja como asistenta de un fotógrafo que trabaja en el Valle de San Fernando en la California de 1973, que conocerá a Gary Valentine, interpretado por Cooper Hoffman, un adolescente de 15 años que trabaja como niño actor y que se enamora de Alana a primera vista.

Cooper Hoffman es el hijo del tristemente fallecido Philip Seymour Hoffman, amigo personal de Anderson, y cuando rodó esta su primera película en 2020 tenía tan sólo 17 años. También es interesante la historia de Alana Haim. Anderson es un gran amigo de sus padres y dirigió varios videos musicales de Haim, un grupo de música formado por ella y sus dos hermanas. De hecho, Anderson afirma que escribió a Alana pensando en ella, de ahí que mantuviera el nombre, y en la película participa también toda su familia, sus hermanas Este y Danielle y sus padres Mordechai y Donna. Cuando la película se rodó en 2020 Alana tenía 29 años, con lo que el contraste por la diferencia de edad de los protagonistas estaba asegurado.

Entrando en valorar la película, lo primero que hay que decir es que toda la información técnica que acabo de incluir en este post la he buscado después de ver la película, a la que llegué sin saber (casi) nada ni haber visto ningún trailer. De hecho, de lo único que me enteré a medias es que hubo cierta polémica en Estados Unidos al mostrar la película la relación de una mujer adulta con un menor de edad. Pero aparte de eso, no sabía nada.

Y el caso es que Licorice Pizza me ha sorprendido por su tono optimista, por estar ambientada en Los Angeles de 1973 y porque no es bajo ningún punto de vista una historia típica de amor. La historia no es un drama, ya que tiene un feel-good en todo momento que podría recordar a una nostalgia por un tiempo pasado que siempre fue mejor, algo muy en boga en el entretenimiento actual.

Como pieza histórica, Anderson realiza una recreación alucinante del mundo de 1973, incluyendo elementos de la vida real de la época como fue la crisis del petróleo que provocó escasez de gasolina durante bastante tiempo. La película además incluye a personas reales como el productor Jon Peters (Bradley Cooper) o personajes inspirados en personas reales como el actor William Holden (Sean Penn) o el director Mark Robson (Tom Waits). Otro detalle mucho chulo de la película que descubrí luego es que la imagen parecía “empañada” de alguna manera mientras veía la película, y resulta que Anderson empleó ópticas antiguas para que pareciera como si se hubiera grabado en 1973. Eso, unido a unas localizaciones reales, un vestuario y un diseño de producción perfecto y una estupenda música de la época (o que se escuchaba en la época) hace que como pieza histórica, la película funcione de maravilla.

En lo relativo a los protagonistas, me encanta el carisma y la personalidad que transmite Alana Haim en pantalla, para mi el verdadero descubrimiento de la película. Tengo que reconocer que Cooper Hoffman me resultó bastante repelente en su papel de listillo sabelotodo adolescente. De hecho, no me lo acababa de creer como un chaval de 15 años debido a que es una persona muy grande y aparente tiene muchos más años, aunque realmente me sorprendió al saber que tenía 17 años cuando rodó la película, por lo que realmente no era tan mayor.

Sin embargo, lo que si transmiten, y eso si se nota en pantalla, es que no son actores profesionales y no parece que actúen, sino que son ellos mismos en pantalla. Esta naturalidad de ellos y otros secundarios que son familia y amigos de Anderson, aporta un feel realista que me encanta.

Pero al mismo tiempo que digo estos elementos que me han gustado también tengo que reconocer que la película no me ha flipado, y creo que se queda a medio camino en todo, lo cual es una sensación curiosa a la que no estoy demasiado acostumbrado. Como historia de amor no acaba de funcionar a pesar de la amistad y complicidad que comparten Alana y Valentine en pantalla, y como recreación histórica, aunque transmite una buena sensación biográfica, en la mayoría de momentos parece una anécdota ampliada a la que le falta interés.

Como digo, me fastidia que gustándome de alguna manera se me queda como una película “sin más”, muy alejada de películas como Pozos de ambición o The Master. En todo caso, cuenta con los suficientes elementos interesantes que hagan que la quiera recomendar con esta reseña.

Comparto el trailer de la película:

Licorice Pizza es una buena película que sin embargo se me ha quedado corta en varios aspectos.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Peacemaker temporada 1 de James Gunn (HBO Max)

Peacemaker, el spin-of de El Escuadrón Suicida recién emitido por HBO Max protagonizada por un increíble James Gunn, muestra todas virtudes y defectos de James Gunn como creador.

PUNTUACIÓN: 7/10

Peacemaker es un asesino despiadado que cree que para lograr la paz vale todo.

Tras escribir y dirigir El Escuadrón Suicida, Warner terminó super contento con James Gunn, hasta el punto que le preguntó si tendría alguna idea para una serie spin-of con alguno de los personajes de la película, ya que necesitan contenidos originales para HBO Max. Tras pensar en ello y comentarlo con John Cena, Peacemaker fue el personaje elegido. Gunn escribe los ocho episodios de esta primera temporada y dirige cinco, siendo los directores de los otros tres Jody Hill, Rosemary Rodríguez, Brad Anderson. El éxito de esta temporada ha sido tal que ya se ha confirmado una segunda.

John Cena interpreta a Christopher Smith / Peacemaker: un justiciero hipócrita, egoísta, moralista y celoso que cree en lograr la paz a cualquier precio y que fue presentado en El Escuadrón Suicida. En la película también conocimos a John Economos (Steve Agee), ayudante de Amanda Waller (Viola Davis), y a Emilia Halcourt (Jennifer Holland) otra empleada de Amanda Waller caída en desgracia.​

Las nuevas incorporaciones de esta serie son Danielle Brooks como Leota Adebayo, la hija de Waller y última incorporación al comando Butterfly, que es el gran descubrimiento de la serie. Robert Patrick interpreta a Auggie Smith, el racista padre de Peacemaker, Freddie Stroma es Adrian Chase / Vigilante, un joven flipado amigo de Peacemaker que se cree un superhéroe, y finalmente Chukwudi Iwuji interpreta a Clemson Murn, el líder del comando Butterfly.

Empezando por los elementos positivos de Peacemaker, James Gunn vuelve a demostrar que su punto fuerte como creador son los perdedores, los personajes por los que nadie daría un euro a priori, a los que sabe sacarles todo su potencial. Peacemaker en El Escuadrón Suicida era un personaje penoso, un alivio cómico aprovechando su extremismo que no hacía gracia en ningún momento. Tras matar a Rick Flagg, ser herido de gravedad y pasar varios meses en el hospital, la serie arranca con su huida del hospital y su retorno a su casa tras años en la cárcel. Allí conoceremos a su mascota Eagly (un águila), su no-amigo Adrian Chase / Vigilante y sobre todo, a su padre Auggie, un villano racista y genio criminal que le construyó el casco con habilidades especiales. Sin embargo, Chris no tendrá un segundo de respiro, ya que un grupo de operaciones encubiertas liderado por Clemson Murn le contactará y le obligará a ayudarles para evitar volver a prisión, en una misión en la que sus mortíferas habilidades serán imprescindibles.

Gunn transforma a un personaje penoso en la película en una víctima de una infancia dura y de un padre abusivo que le inculcó su ideología supremacista, algo de lo que tendrá que irse desembarazando poco a poco en el futuro. Aunque Peacemaker ni mucho menos se convierte en un ejemplo de virtud y básicamente sigue siendo el mismo gilipollas de siempre, la serie consigue que le veamos con nuevos ojos, lo cual es 100% éxito de Gunn y de un John Cena desatado que hace un despliegue actoral alucinante a lo largo de los 8 episodios de la serie. Me parece muy guay la forma en que Peacemaker no deja de equivocarse y de tomar decisiones erróneas a lo largo de la serie, y cómo a pesar de ello te preocupas y te encariñas con él.

Dentro de un humor de trazo grueso, Gunn aprovecha la serie para criticar algunos elementos problemáticos de la actual sociedad americana, como son el creer las mentiras de internet («lo leí en un grupo de Facebook, tiene que ser verdad»), las fake-news en general o como la humanidad está abocada al desastre al no confiar en la ciencia y no creer evidencias sobre el cambio climático. Aunque Gunn cuenta su historia con un tono over-the-top exagerado, no hay duda que es muy inteligente en la forma en que coloca sus mensajes, siendo en general una crítica poco sutil a la «cultura redneck», por llamarlo de alguna manera.

Aparte de Peacemaker, me gustan casi todos los personajes secundarios de la serie. Economos, Halcourt, Adebayo o Murn forman un grupo disfuncional todos ellos con sus propios problemas y traumas que sin embargo encajan y se complementan de maravilla. Sus interacciones con Peacemaker permiten mostrar lo despreciable que es el racismo, la homofobia, el machismo y el resto de defectos e «-ismos» que muestra el protagonista a lo largo de la serie. Gunn ha planteado la serie para que todos estos personajes tengan también una evolución interesante en la serie que me ha gustado mucho y, como comentaba al principio, es para mi lo mejor de la serie.

Otro elemento muy positivo es que la serie ha tenido un presupuesto de Clase A a pesar de ser televisión. Gunn plantea algunas coreografías de acción brillantes, los efectos especiales a pesar de ser pocos lucen de maravilla y están situados en los momentos que tocan, y además se guarda un as en la manga al final que recuerda de alguna manera la aparición de Starro en el climax de la película. Como digo, la serie ha tenido cosas que me han gustado bastante, y desde luego resulta super entretenida.

Sin embargo, no todo es bueno. Empezando por la sensación que ya tuve durante El Escuadrón Suicida de que Gunn se estaba riendo DE los personajes, no con los personajes. Esto queda claramente reflejado en la figura de Vigilante, que está ahí para mostrar lo penoso que es y servir de alivio cómico (fallido), además del onmipresente humor a costa de Peacemaker. De hecho, en una entrevista posterior al final de la serie, Gunn admite que planteó un arco y una evolución para todos los personajes excepto para Vigilante, que es un personaje de una única nota. La de reirse de él. Y obviamente se que los comics son una cosa y la serie otra, y bla, bla bla… Pero Adrian Chase fue un personaje super interesante y complejo en los comics de la DC de los 80, y utilizarle para convertirle en esto me parece penoso. De hecho, si quería usar a Vigilante por algo en concreto, lo tenía muy fácil simplemente no llamándolo Adrian Chase, entonces sería claramente otro personaje y todos contentos. Pero llamarle Adrian me parece hasta una falta de respeto por su parte por el trabajo de los autores de comic.

En este sentido, dentro que me gusta el drama de Christopher Smith que Gunn presenta en la serie, creo que no casa bien con el concepto del personaje de «asesino despiadado que cree que para lograr la paz vale todo» presentado en la película. Si su padre es un racista del KKK, su hijo al que ha lavado de cerebro no hubiera pretendido esto a la hora de hacerse «un héroe», lo que en parte hizo que mi suspensión de credulidad saltara por los aires. En general, da la sensación de que Gunn piensa que cualquier personaje de comic que no sea «realista» merece ser usado como alivio cómico para que nos riamos de él. Esto me deja una sensación bastante triste, porque obviamente los comics no son realistas ni tienen que serlo, claro.

Comentaba que Peacemaker ha ganado en complejidad en esta temporada y me gusta su evolución. Sin embargo, no hay duda que Gunn usa al personaje para reirse del 50% de la población americana que vota republicano, amplificando con el humor grueso y tono de sátira lo que son los valores americanos clásicos del «all-american hero» mostrado en muchas películas de los años 80 y 90 que sin duda parodia.

Hablando del humor, no conecto para nada con el humor grueso de «culo-teta-caca-pis» de Gunn. No me hace gracia, no me reí en Escuadrón Suicida y no lo hice ahora. Con el añadido que muchos diálogos supuestamente graciosos están ahí para mostrar lo inteligente y over-the-top que es Gunn, no porque narrativamente tengan sentido, ya que creo que Gunn se recrea demasiado. Hay escenas muy gores con momentazos super sangrientos que están guay y me alegra que se hayan atrevido a mostrarlas en televisión mainstream (aunque hablamos de HBO). Pero el humor me parece totalmente fallido. En todo caso, no tengo problema en que hayan hecho una serie que no es para mi en este aspecto.

Lo que si es un problema mucho mayor es que Gunn está tan centrado en los personajes y sus interacciones que se olvida de la historia y el villano al que tienen que enfrentarse. Este problema del guión en lo relativo a la trama también fue evidente en Escuadrón Suicida, y aquí lo tenemos ampliado de dos a casi siete horas de televisión. La misión del comando Butterfly liderado por Murn es una ridiculez de principio a fin y la trama va a trompicones en todo momento, indicando que a Gunn le interesan más los diálogos de barra de bar que la historia y la amenaza contra la humanidad que se encuentra en la sombra.

De nuevo, acepto que Gunn tenga unas prioridades como creador que encuentro totalmente respetables aunque no coincidan con mis gustos. Lo que no entiendo es toda la gente a la que estoy leyendo que opina que Peacemaker es la mejor serie basada en personajes de comic de toda la historia. Porque los problemas de ritmo y la historia super endeble son cosas que veo super evidentes en cuanto te desprendes un poco del fanboyismo extremo.

Como es habitual en Gunn, la serie tiene una banda sonora de temazos de todas las épocas, la mayoría desconocidos para mi. Y estando bien esta selección de temas de rock y heavy, me dejan una sensación extraña en algunos momentos, ya que diría que Gunn usa estas canciones para reirse y hacer humor a costa de Peacemaker, Vigilante y, en general, del fan de este tipo de música en los estados granjeros del centro de los Estados Unidos. Digo esto con todas las reservas del mundo, porque no tengo claro si es así o no, pero realmente esa sensación es la que me transmitió la serie en varios momentos.

De igual forma, no entiendo la flipada que tiene la gente con la intro de la serie con el número musical realizado por el reparto de la serie. El caso es que me parece original y desde luego está bien ejecutado, pero no diría que es una genialidad o lo mejor que se ha visto en televisión como también he leído en redes sociales.

Hay también un cameo final que a algunos fans le ha volado la cabeza y a mi me ha dejado frío, partiendo que es un cameo sin importancia real en la trama. En positivo, sirve para recordar que el universo DC cinematográfico aún existe y algunas películas están conectadas y suceden en el mismo universo. Sin embargo, que salgan unos personajes y otros no refuerza la idea que Warner tiene un lío muy grande que ahora mismo no sabe cómo resolver. Veremos qué pasa con Black Adam y The Flash, ya que The Batman ya sabemos que va a su aire en un universo «realista».

Peacemaker es entretenida y plantea una historia poco o nada habitual de ver con su tono over-the-top y sus momentos super gores, pero también muestra cosas menos buenas con las que nunca llegué a conectar. En todo caso, esta serie supone un nuevo sopapo en la cara a todos los haters del «el género de superhéroes es siempre lo mismo». Cuanta más variedad haya en cine y televisión, sin duda ganamos todos.

Comparto el trailer de la serie:

Peacemaker ha estado mejor de lo que el episodio piloto indicaba. De hecho, tiene un montón de cosas buenas en lo relativo a la construcción de los personajes, aunque no consiga conectar con el humor grueso y la endeblez de la historia. Si te gusta el humor over-the-top y el gore, no tengo dudas que la vas a disfrutar.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de King Conan 1 de Jason Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson (Marvel Comics)

¡Por Crom!! Qué alegría me he llevado al llegarme el primer número de King Conan de Jason Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson. Aunque sea con algo de retraso, no puedo dejar de recomendar este comic.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡LA ÚLTIMA BATALLA DE CONAN EN EL FIN DEL MUNDO! ¡Jason Aaron y Mahmud Asrar regresan a la saga de CONAN en una aventura completamente nueva que lleva la historia del cimmerio más allá de lo que se ha revelado en CUALQUIER medio hasta la fecha! Tal y como planteó Robert E. Howard, cuando el rey Conan se inquieta en el trono, navega hacia el oeste, hacia tierras y aventuras desconocidas. ¡Ahora ve el primer paso del fatídico viaje del Rey Conan desde Aquilonia, mientras un antiguo y terrible peligro amenaza con acabar con la saga del cimmerio de una vez por todas! ¡No te atrevas a perderte el primer número de la aventura de tu vida!

King Conan es el siguiente trabajo de Jason Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson con el personaje creado por Robert E. Howard tras su excelente primera serie de 12 números «The life and death of Conan». En esta ocasión estamos ante una serie de seis episodios, con un primer número extra-largo de 36 páginas planteado para llevar al Cimmerio más lejos de lo que jamás llegó a ir con su creador, aunque siempre desde el máximo respeto hacia el creador de Conan.

El arranque de este comic de King Conan me ha parecido modélico. Empezando por la historia, Jason Aaron repite algo que ya sentí mientras leía la anterior serie, y es que dentro de su fervor hacia el personaje y su creador Robert E. Howard, su historia buscaba ser diferente a todo lo que se había publicado antes. Esta sensación de estar ante una historia original y no tanto una copia de un argumento de Conan cientos de veces leídos previamente es en si mismo una gran elemento positivo que ya marca la diferencia. Aaron lleva a Conan a un viaje que le llevará hacia el oeste, hacia territorios inexplorados, y da la sensación que podría estar planteada como la última historia de Conan, de alguna manera repitiendo lo que Aaron hizo con su Punisher Max con Steve Dillon.

Dentro de estar ante un comic con un montón de acción casi de principio a fin, la lectura me llevó bastante tiempo, con unos cuyos textos de apoyo se sienten 100% Conan que dejan una sensación satisfactoria de querer saber cómo continúa la historia. Otro elemento que me resulta clave de este número es que siento que se trata de un número 100% «reader-friendly», de forma que un lector que lleve años sin leer Conan puede coger este comic y entender y disfrutar todo lo que pasa, de alguna manera como lo que estamos disfrutando con Las Tortugas Ninja: El último ronin. Por supuesto, hay elementos de este comic que continúan del arco anterior de Aaron y Asrar, pero Aaron creo que plantea suficientes elementos para que incluso sin haberlo leído pueda disfrutarse sin problemas este comic. Los problemas que llevan a Conan a emprender este viaje entiendo que los conoceremos a lo largo de los próximos números, pero me gusta que Aaron retome también a Conn, el hijo de Conan y heredero del trono de Aquilonia, que estoy seguro que va a tener una importancia vital en la historia.

El dibujo de Mahmud Asrar con color de Matthew Wilson, excepto en 4 páginas de flashback que han sido coloreadas por el propio Asrar, me parece una pasada. Me alegro que Marvel haya dado el tiempo a Asrar para poder ofrecer su mejor versión, porque este King Conan luce espectacular, uno de los mejores dibujos en mucho tiempo. Asrar clava la versión madura de este Rey Conan que necesitaba vivir una última aventura para no caer en el sedentarismo del trono de Aquilonia. Este Conan sigue siendo una fuerza de la naturaleza, pero también transmite que tiene una pesada carga a sus espaldas que acabaremos descubriendo. Además, el color también ayuda a transmitir que esta isla a la que llega Conan es un lugar de pesadilla al final del mundo de donde va a ser imposible escapar.

Hay comics con los que no conecto que no consiguen dejarme una sensación satisfactoria. El segundo número de Inferno de Jonathan Hickman es un ejemplo reciente. Este comic de Conan es todo lo contrario. No se si es por el personaje o por los creativos implicados, pero he entrado en la historia desde la primera página y no veáis las ganas que tengo de seguir leyendo esta historia. Con este nivel, ya me gustaría que Aaron y Asrar se mantuvieran en este comic todo el tiempo que quisieran. Y eso a pesar de la sensación de muerte inminente que pesa sobre Conan en la historia, algo que de nuevo resulta interesante y original dentro de sus aventuras de comic.

Comparto las primeras páginas del comic;

King Conan no podía comenzar mejor. De hecho, tiene pinta que los seis números de esta serie se me van a pasar rapidísimos. ¡Qué buen momento estamos disfrutando los fans de Conan!

PUNTUACIÓN: 8/10

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