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Leyendo Batman de Tom King números 28-43 ECC Ediciones (54-85 USA)

Hoy voy a probar algo distinto en el blog. En lugar de realizar la típica reseña al uso, quiero compartir mis impresiones a nivel general del final de la etapa de Tom King en Batman, que finalizó hace unos meses en el número 85 USA (nº 43 ECC Ediciones).

PUNTUACIÓN: 5/10

ARTÍCULO CON SPOILERS.

Hace dos años y medio de mi última entrada sobre el Batman de Tom King. En ese momento, me quedé justo a continuación de su polémica boda con Catwoman, con el maravilloso arco Días Fríos con Lee Weeks publicado en el número 27 de ECC Ediciones (nos. 51-53 USA). Y en ese artículo ya comentaba que King nos había dado lo mejor y lo peor en esos números, con números sueltos brillantes pero una gran historia río que aunque se notaba de gran ambición, empezaba a flaquear.

Gracias a mi amigo Félix he podido leer las 16 grapas de ECC que completan la etapa de King en Batman, a falta de la miniserie Batman & Catwoman que aún se está publicando, correspondientes a los números 28 a 43 españoles, en los que se incluyen los números 54 a 85 USA y varios especiales. Un primer elemento a resaltar es este precisamente, que teniendo un amigo que me podría dejar las grapas de Batman en cualquier momento, yo dejé de comprar Batman tras el final de la decepcionante etapa de Snyder y Capullo, durante todos estos meses no sentí la necesidad o la curiosidad de leer estos comics, dado que cada vez conecto menos con el estilo y la narrativa de King.

Ahora que encontré la tranquilidad mental para afrontar esta larga etapa, me he decidido a leer de un tirón estas 32 grapas USA, en el convencimiento que la experiencia mejoraría frente a la lectura mensual fraccionada.

En estos 35 números hemos tenido varios arcos narrativos. Tras un número unitario centrado en la relación de Bruce Wayne y Dick Grayson dibujado por el genial Matt Wagner (número 54 USA), King nos plantea Bestias de carga (55-57 USA), un arco dibujado por Tony Daniel en el que KGBestia hiere gravemente a Nightwing y Batman empieza a entrever que SI hay una mente maestra que ha estado manejando los hilos de sus últimas desgracias. Estos cuatro números son ilustrativos de la inteligencia de Tom King y su dominio del ritmo narrativo y el drama, al presentar un número centrado en Dick para que recordemos (por si hiciera falta) lo mucho que nos gusta el personaje previo a que le pegue un tiro en la cabeza y le haga perder la memoria, quitándole de en medio para lo que estaba por venir.

Tras este shock para Batman, Alas de tiranía se desarrolla en los números 58 a 60, con dibujos de los maravillosos Mikel Janin y Jorge Fornés. Un arco en el que King analiza la relación de Batman y el Pingüino, mientras éste intenta compartir la información clave clave que posee sobre el dominio de Bane de Arkham y como ha puesto un plan para destruir a Batman, como ya vimos en el epílogo del número 50 de la boda.

Hasta este momento, estos 4 comics españoles me estaban gustando, dentro del ritmo pausado de King y los enormes monólogos que acompañan las páginas que empezaban a hacérseme bola. El primer gran problema de esta etapa viene del siguiente arco: Pesadillas (61-63, 66-69 USA), publicados en los números 32, 34 y 35 de ECC. Y es que en medio de este arco, y como ejemplo de una cuestionable planificación de DC, se publicó en los números 64-65 USA de Batman y Flash en crossover El Precio, que continúa la reunión de estos personajes que inauguró “La chapa”, unos números con guiones de Joshua Williamson.

Volviendo a Pesadillas, tras el anticlimático final de Alas de tiranía, Bane y el Batman de Flashpoint Thomas Wayne de una realidad alternativa han vencido a Batman ¡fuera de plano! y le mantienen en Arkham sedado. Durante los larguísimos 7 números de este arco, Batman tendrá que darse cuenta que está durmiendo y viviendo situaciones que no son reales, pero a la vez le permitirán enfrentarse con sus demonios internos, como lo que provocó que Selina Kyle le abandonara antes de la boda. Estos siete números están maravillosamente dibujados por Travis Moore, Mitch Gerads, Mikel Janin, Jorge Fornés, Lee Weeks, Amanda Conner y varios artista y Yanick Paquette. Pero se me hicieron eternos con una verborrea que hacía que los comics se hicieran antipáticos de leer, con una trama que claramente King había alargado en demasía.

Tras despertarse del sueño, Batman inicia el que hubiera sido el contraataque contra Bane y Thomas Wayne, de no ser porque es barrido del mapa de forma humillante, lo que nos lleva a La caída y los caídos (70-74 USA, 36-38 ECC), un arco centrado en la relación entre Bruce y Thomas Wayne, en el que el Batman Flashpoint intenta modelar a Bruce a su imagen y semejanza, mientras veremos la diferencia entre las vidas que vivieron estos Waynes tan diferentes y a la vez, tan parecidos. Con los estupendos dibujos de Mikel Janin y Jorge Fornés, a pesar del enfrentamiento final entre ambos, al final de este arco tenemos a un Bruce Wayne roto que no representa una amenaza para Bane.

Esto nos lleva a Ciudad de Bane, el larguísimo arco final de Tom King en Batman, desarrollado en 11 largos números (números 75-85 USA, 38-43 ECC). Con dibujos de Tony Daniel (2), Mitch Gerads, John Romita Jr (2), Mikel Janin (2), Clay Mann (2) y Jorge Fornés, a pesar de la calidad individual de cada dibujante, el resultado final es un batiburrillo a la que le falta la más mínima consistencia.

Mientras Thomas Wayne se llevó al desierto a Bruce, Bane se ha hecho con el control de Gotham gracias a un ejército de supervillanos que han derrotado a todas las fuerzas del orden y a los miembros de la Bat-Familia. Y para que Bruce pueda volver, antes tendrá que recomponerse física y emocionalmente. La llegada de Selina en el momento justo permitirá a la pareja recomponer su relación, pasar página del dolor que provocó su ruptura recordando que son almas gemelas destinadas a compartir un amor eterno mientras sigan con vida, y poner en marcha una jugada maestra preparada por Bruce antes incluso de su caída que derrote a Bane. Sin embargo, la victoria final de Batman frente a Bane y Thomas Wayne quedará empañada por la muerte de Alfred, uno de los personajes más queridos por los fans de Batman, lo que hace que se abra una nueva situación inédita en los 40 años que llevo leyendo las aventuras del Caballero Oscuro en continuidad.

En lo positivo, hay que agradecer las ganas de King de contar una historia diferente de Batman, y la ambición ante su idea de hacer una gran historia río de 100 números, que finalmente fueron recortados y se quedaron en 85. Toda la etapa de King está planteada para desmontar la frase clave que Joker le dijo a Catwoman y que provocó que le abandonara en el altar: “Él no puede ser feliz. Y seguir siendo Batman.” Tras un calvario a manos de Bane y Thomas Wayne, Bruce aceptará que SI puede ser feliz con Selina y seguir siendo Batman y defendiendo a los ciudadanos de Gotham. Esta clave, permitir que Bruce sea feliz, rompe una dinámica de ¿40 años? en el que DC impuso el Batman oscuro y afligido probablemente a partir de The Dark Returns y Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, cosa que por ejemplo no pasaba en los 70 durante las etapas de Denny O Neil y Marshall Rogers.

La relación de Bruce y Selina es un amor maduro y sereno que me parece una de las grandes historias de DC de los últimos años. Una relación que ha estado tan bien contada y en la que hemos conocido tan bien la psicología de Bruce y Selina que hace que recuerde con vergüenza ajena anteriores representaciones de esta relación como el penoso Catwoman 1 de 2011, en el reinicio de los Nuevos 52, en el que convirtieron a Selina en un pedazo de carne sexualizada que visto ahora da mucha grima. Pensando en las estúpidas normas que la DC de Dan Didio impuso durante el reinicio de 2011 de los Nuevos 52 con restricciones a que los héroes se casaran o tuvieran hijos porque eso les haría parecer mayores ante las nuevas generaciones de lectores, me alegra que DC se haya atrevido a quitarse complejos y permitiera a King contar esta historia. Demostrándose una vez más que no hay malas historias (o personajes), sino autores y editores mediocres que no saben qué hacer con ellos.

La historia de King se siente como una única historia río en la que todo parece previsto de antemano y todos los secundarios tienen su importancia. Un ejemplo de esto es el detalle de la kriptonita metálica presentada en unas páginas de complemento en un Batman: Secret Files que muchos meses después va a ser el mcguffin que solucione el problema de Gotham Girl con sus poderes. Como ese ejemplo los hay a montones, con escenas sueltas que parece no pintan nada cuando se publicaron inicialmente que luego conectan y sirven para construir y dar un nuevo significado más adelante. Debido a la extensión, creo que no me equivoco si digo que esta etapa de Batman va a ser el trabajo más complejo que King ha realizado como escritor.

También debo reconocer que a veces es mejor apuntar al sol y quemarse como Icaro a pasar inadvertido. En este sentido, no dudo que King prefiere mantenerse en el escaparte mediático pudiendo escribir los comics que elija en cada momento a costa de generar polémica y división de opiniones entre los fans del Hombre Murciélago. Pero incluso a pesar de no conectar con la forma en que nos ha contado esta historia, no dudo que seguro King tiene un público fiel que agradece sus ticks y su narrativa super descomprimida.

También dentro de lo positivo, Batman es el comic más vendido de DC de largo de los últimos 20 años, así que no hay duda que los dibujantes van a ser unos fuera de serie. Y en este sentido, poder disfrutar de los españoles Mikel Janin y Jorge Fornés, o John Romita Jr y Lee Weeks, ha sido una pasada. Tony Daniel menos, las cosas como son. Aunque igual que digo esto, la falta de consistencia artística de esta etapa, publicada en Estados Unidos de forma quincenal, también acaba siendo un pero que hace que no disfrute de estos comics como me hubiera gustado.

Y hasta aquí, lo positivo. Realmente me gusta mucho la relación de Bruce y Selina, y reconozco la complejidad de la propuesta de King. Pero la ejecución me ha parecido lamentable. Empezando obviamente por la duración. 85 números para esta historia han sido demasiados, de hecho es quedarme muy corto. King simboliza actualmente lo peor del decompressing storytelling, contando en una grapa la nada y haciendo que arcos de 5 o 6 números te dejen siempre con la sensación que eso mismo podría haberse contado mejor con la mitad de páginas.

Que la historia tenía problemas narrativos queda claro desde el momento que DC cortó por lo sano y no dejó llegar a King hasta la mágica y soñada cifra de 100 comics como guionista de Batman, algo que King afirmaba que quería conseguir una y otra vez en las entrevistas de la época. Incluso Mikel Janin comentaba en un Salón del Comic de Barcelona que estaba seguro que King llegaría hasta el número 100 y le había contado sus planes para llegar hasta ahí. Incluso siendo Batman, el comic más vendido de DC Comics, entiendo que la editorial vio que el alargamiento excesivo estaba perjudicando las ventas de sus serie estrella por lo que optó por acortar los plazos y forzar el final anticipado.

Hay una corriente de opinión que dice que dado que los comics son un hobby caro (lo es), las grapas deben ser densas para que al menos nos cueste leer el comic un rato. Entiendo el sentido de esta opinión, porque es realmente frustrante leer un comic (¿he oído Bendis?) y comprobar que contiene dos escenas que se leen literalmente en tres minutos. Pero eso es una cosa y otra es el pomposo y sobrecargado estilo literario de King que convierte las páginas de los comics casi en historias ilustradas, empleando numerosas splash-pages para poner larguísimos diálogos en voz en off de personajes que no están en la escena y cuentan una historia diferente a lo que estamos viendo en imágenes. Algo que incluso sabiendo que al final todo adquiere sentido, convierte la experiencia de lectura en desagradable.

King estuvo tan concentrado con la complejidad general y en conseguir que todo cuadrara que se olvidó de lo principal que debe ser un comic de superhéroes: ENTRETENIDO. Y lamentablemente, un montón de grapas se convierten en un coñazo. Literalmente. Como digo, me gusta la relación de Bruce y Selina. Pero no son necesarios dos comics enteros de ellos hablando y dándole vueltas a los mismos temas redundantes para mostrarla a los lectores. Pensaba que la experiencia lectora mejoraría si leía todos estos comics de un tirón, pero es justo lo contrario. Esta sobrecarga de Tom King hizo que aún le viera más claramente todas sus costuras narrativas y todos los momentos alargados que alguien debería haberle hecho ver que se podrían haber contado mejor si fueran más cortos.

Pero más allá del continente o del estilo de King como escritor, el problema es que la historia en si, una vez la has leído de un tirón y piensas en ella, es ridícula hasta decir basta, haciendo que la suspensión de credulidad salte por los aires en numerosos momentos. El comic se caracteriza por estar repleto de personajes inteligentísimos que maquinan sus planes con meses de adelanto sin equivocarse nunca en nada. Empezando por un Bane que ¿se deja derrotar en «Yo soy Bane» para que Batman le encarcele en Arkham para así hacerse con el control de Gotham desde dentro? Ridículo. O qué decir de Batman, que descubrimos que empezó a planear su contra-ataque ya contando con ser derrotado en primer lugar y que esa derrota le permitiría aprender los conocimientos para derrotarles más adelante. En serio, es que este comic es así todo el rato con todos los personajes. Thomas Wayne también es así, lo que al final resulta cargante, redundante y muy poco entretenido.

Y qué decir de Alfred. Su muerte me ha dolido, porque es un personaje que me ha acompañado toda la vida. Pero peor es descubrir que él también planeaba por adelantado y se deja matar porque sabe que con su muerte Batman podrá salir victorioso frente a Bane y Thomas Wayne y si estuviera vivo sería un elemento de chantaje que provocaría la muerte de Bruce. Es emocionante la despedida en la que vemos una vez más que Alfred quiere a Bruce como si fuera su hijo. Porque lo es. Pero la forma en que nos cuentan su sacrificio me pareció patética. Y aparte del shock que esta muerte provoca, ¿realmente era necesario matar a Alfred? Sinceramente, me pareció algo de cara a la galería, como si King estuviera desesperado por intentar que se le recuerde por algo importante, la relación de Bruce y Selina no debe serlo, y para lograrlo acudiera al shock que la muerte de Alfred sabía que iba a provocar. Aunque obviamente algo así no puede hacerse sin el beneplácito de los editores, así que en este caso la responsabilidad es compartida, no sólo de King.

Inicié el artículo reconociendo que cada vez conecto menos con al forma de hacer historias de Tom King. Sin embargo, también es cierto que empecé a leer estos comic confiando que me gustaran. Cosa que no llegó a suceder. Pero si realmente hubiera pensado de antemano que no me iban a gustar os aseguro que no hubiera comenzado, desde luego tengo cosas mejores en emplear mi tiempo de ocio que leyendo 30 y tantas grapas que no me gustan. Dicho esto, una vez llegué hasta el comienzo de Ciudad de Bane, ahí si leía los comics por obligación, porque para entonces ya me habían perdido.

Porque esa es otra, Ciudad de Bane, el gran climax a 74 comics previos, al final es un bluf detrás de otro que se desinfla hasta niveles terribles, terminando la etapa de King en su momento más flojo. A pesar de los intentos de generar interés con cada una de las grapas y sus cliffhangers, el arco de 11 números se me hizo eterno y, a la vez, los finales a cada uno de los arcos, decepcionante.

Una vez acabada la etapa de King en Batman, y tras comprobar que su Mister Milagro me dejaba frío, comprenderéis que no tenga prisa en leer Rorschach o Strange Adventures. Aunque tampoco descarto hacerlo cuando tenga el estado mental adecuado.

En todo caso, no puedo más que exponer una vez más mi decepción ante esta larguísima y estirada etapa de Tom King en Batman. De hecho, esta larguísima extensión creo que a la larga también va a jugar en su contra y va a desanimar a muchos lectores a empezar a leerla en tomo. Aunque por supuesto puedo equivocarme, se me hace muy difícil imaginar un futuro en que alguien califique esta etapa como una de las ¿5/10 mejores? etapas del personaje.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Haunt vol. 1 de Robert Kirkman, Todd McFarlane, Greg Capullo y Ryan Ottley (Image Comics – Planeta)

Saber que Robert Kirkman, Todd McFarlane, Greg Capullo y Ryan Ottley publicaron juntos un comic ya debería ser motivo suficiente para comprarlo y leerlo. El resultado, Haunt, comic publicado en Image Comics en 2009 y 2010 cuyo primer volumen quiero comentar hoy.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡Robert Kirkman y Todd McFarlane presentan Haunt! Dos hermanos, uno un sacerdote menos que perfecto, el otro un agente del gobierno, que luchan por llevarse bien pero rara vez se ponen de acuerdo en algo. Un accidente inesperado los obliga a trabajar juntos de formas que nunca creyeron posibles. Luchando con sus propios demonios personales, el sacerdote trabaja a regañadientes junto al espíritu de su hermano recientemente fallecido, que lo posee. Juntos, los hermanos forman un nuevo superhéroe, Haunt. Con el equipo artístico de Ryan Ottley, Greg Capullo y Todd McFarlane, con historia de Robert Kirkman.

Este primer volumen recopila Haunt # 1-5 USA, publicado originalmente en 2010 en Estados Unidos.

Haunt podría traducirse como “aparición”, pero también como “encantado / hechizado”, recordando su uso como adjetivo en expresiones como “haunted house” y similares del género de terror.

El nacimiento de este comic realmente es muy curioso, ya que Kirkman conoció a McFarlane en la San Diego ComiCon de 2006. En ese momento, Kirkman ya era conocido en el mundillo gracias a The Walking Dead e Invencible, que empezaron a publicarse en 2003, y por ser guionista de Marvel en comics como Marvel Zombies y Ant-Man, pero estaba lejos de ser el best-seller del comic mainstream de la última década a partir del estreno de la serie de televisión en 2010.

En una conferencia de McFarlane, Kirkman se metió en el público y le preguntó porqué no volvía al mundo del comic, ya que llevaba años centrado en el ámbito empresarial con su McFarlane Toys y el resto de sus negocios. McFarlane, que no reconoció a Kirkman, respondió que «Siempre he pensado que si has podido crear tu Mickey Mouse, ya está bastante bien. No tienes que crear también al Pato Donald a Goofy y a Minnie Mouse. Podría decirse que yo lo he hecho con Spawn. Tengo algunas ideas, pero no doy más de mi.» Tras la conferencia, el escritor de Image Brian Haberlin les presentó y encajaron lo sufiente como para quedar en intercambiar ideas a ver si podían trabajar junto.

En 2007, Robert Kirkman y Todd McFarlane anunciaron que estaban trabajando juntos en una nueva serie titulada Haunt que iba a ser lanzada a comienzos de 2008. Ese año, Kirkman explicó que la trama inicial de Haunt trata sobre Kurt intentando resolver su propio asesinato, pero retrasos en el dibujo provocaron el retraso de la salida del comic hasta 2009. En la convención de cómics de Nueva York de febrero de ese año, Kirkman ya pudo compartir una sinopsis, con una base de la historia centrada en “dos hermanos que se han odiado durante un largo tiempo y ahora tienen que interactuar porque uno de ellos ha muerto y su fantasma acecha al otro. Es un gran espectáculo de acción de ahí en adelante.”

Sin embargo, los meses pasaban y el comic de Haunt no acababa de salir, debido a interminables retrasos en el apartado artístico. No fue hasta octubre de ese año cuando salió el primer número de la serie, que con más de 50,000 ejemplares vendidos fue todo un éxito para Image Comics. Finalmente McFarlane sólo dibujó las portadas, limitándose a entintar los lápices de Ryan Ottley, que a su vez dibujó el comic a partir de bocetos de Greg Capullo. Todo ello con el color de Fco Plasencia. Este complicado elemento artístico indica el trabajo de los “estudios”, con Kirkman trayéndose a su colega Ottley de Invencible, mientras que McFarlane utilizaba a Capullo, colaborador habitual suyo que dibujó un porrón de comics de Spawn antes de su fichaje estrella por parte de DC para dibujar el Batman de Scott Snyder. Aunque el comic empezó muy fuerte comercialmente, el interés empezó a decaer una vez se comprobó que McFarlane realmente no dibujaba el comic sino que entintaba el trabajo de otro. La colaboración de Kirkman y McFarlane terminó tras 18 números, que han sido recopilados en tres volúmenes.

Entrando a valorar el primer arco de Haunt, estamos ante un comic de acción super punki que mezcla los superhéroes con el género de espías y el black-ops con altas dosis de ultraviolencia que es increíblemente entretenido.

Lo primero que me vino a la cabeza tras leer por primera vez en 2021 este comic de 2009-2010, es que ha sido un ejercicio de anacronismo alucinante. El único pero de Haunt es que realiza una sexualización brutal de la mujer, con unos planos de tetas y culos en primer plano, algo que podía ser normal hace 12 años pero que resultarían impensables de ver en un comic mainstream actual. No soy pudoroso y me encanta disfrutar de un buen dibujo o imagen de una mujer bella, pero hay viñetas de este comic que me dieron bastante vergüenza ajena mientras lo leía, con mujeres dibujadas en posturas casi porno. Este el es principal pero de este comic, la verdad. Si entras en el juego que plantean Kirkman y McFarlane, realmente es Haunt ofrece un entretenimiento super honesto y over-the-top que tiene claro qué tipo de comic e historia es y a qué público se dirige. Si hay algo que NO hace Haunt, es engañar al lector o no darle lo que vendía el concepto.

Sobre el propio concepto de HAUNT, no hay duda que bebe de fuentes claramente definidas. En este caso McFarlane y Kirkman copian descaradamente a Venom, añadiendo el detalle sacado de Spawn (que a su vez se apropiaba de muchos elementos de Batman) de hacer que el protagonista tenga un nivel limitado de poderes a partir de los cuales Daniel queda agotado e indefenso. En lugar del simbionte alienígena, la voz que oye el protagonista es la del espíritu de su hermano fallecido, que le protegerá y le ayudará a investigar su propia muerte dándole de alguna manera habilidades extraordinarias. Esto es a su vez una variación de la típica buddy-movie con personajes opuestos que se ven obligados a trabajar juntos, aplicado el filtro del cine de espías con organizaciones secretas tipo MI-5 o SHIELD.

Los protagonistas son el padre Daniel Kilgore, un sacerdote católico traumatizado tras una decepción amorosa que ahoga su vida miserable con el alcohol y el sexo con prostitutas. Un cura, si. La sutileza brilla por su ausencia, dejando claro desde la primera página que Haunt se plantea como una historia punki con temas que no serían admisibles en el típico comic de Marvel o DC, algo para lo que no hay duda que hay público que demanda este tipo de contenido. Su hermano es Kurt, un super agente secreto mezcla de Dutch de Predator con Ethan Hunt que corta cabezas con la misma facilidad que yo abriría una lata de coca-cola, y su muerte tras una misión exitosa dará paso a una cascada muerte y destrucción que pondrá de rodillas a la principal organización secreta del país. Los hermanos Daniel y Kurt no se soportan y hace años que no tienen relación, pero la muerte de Kurt hará que estrechen sus lazos de una forma que nadie podría haber previsto. El contraste entre los hermanos ofrece buenos momentos pero su comportamiento amoral en muchos momentos también impide que llegue a empatizar con ellos, y mucho menos con el resto del reparto.

Siendo como es un comic escrito por Kirkman, lo cierto es que Haunt plantea una historia super entretenida en la que están pasando un montón de cosas todo el rato y plantea giros, traiciones y la sensación que los hermanos no tienen en quien confiar y tienen las horas contadas. Todo ello planteado desde la acción y repleto de momentos super over-the-top que en ese momento sólo podían leerse en este comic. Como decía, no es una lectura sesuda ni lo pretende para empezar, y la sensación final con la que me dejó fue super satisfactoria, porque ha sido una montaña rusa de principio a fin. De hecho, parece mentira los giros que ha sufrido la historia en tan sólo cinco números, que nos dejó con un cliffhanger interesantísimo al final del volumen.

Una vez superado lo raro que es ver un comic con bocetos de Greg Capullo, lápices de Ryan Ottley y tintas de Todd McFarlane, dado que son tres fuera de serie que cualquiera de ellos por separado ya justifican la compra del comic en que trabajen, la verdad es que el comic visualmente luce increíble. De hecho, de los tres Todd es para mi el más flojo o con el que menos conecto, reconociendo por supuesto su importancia histórica dentro del comic mainstream USA. Las páginas tienen el punto de vista visual de Capullo para los puntos de cámara y en las caras se nota el lápiz de Ottley a pesar de la tinta posterior de McFarlane.

Dado el nombre y origen sobrenatural del personaje, McFarlane plantea un diseño de Haunt que parece salido de un slasher de Halloween. Y en mi opinión no acaba de acertarlo, la máscara que deja abierta la boca queda rara, la elección cromática no hace que el personaje tenga nada icónico que recordar y el ectoplasma parece demasiado el fluido de las telarañas de Spiderman sin serlo, dejando demasiado claras las referencias. Todo ello hace que el conjunto cojee un poco y no luzca todo lo chulo que me hubiera gustado.

Desde la sexualización (sin enseñar nada explícito) a la ultraviolencia y los villanos super desfasados, se nota que el planteamiento era publicar un comic que llegara más lejos que la competencia, algo en lo que Kirkman repitió años más tarde en Die! Die! Die! junto a Chris Burnham. Y la verdad es que este comic de Haunt me ha resultado super entretenido, aunque los detalles antes comentados impiden que me volara la cabeza. Pero sin duda lo suficiente como para querer saber cómo termina la historia.

Comparto las primeras páginas del comic:

El primer volumen de Haunt de Kirkman, Capullo, Ottley, McFarlane y Plascencia ha resultado un experimento curioso y muy entretenido. Sabiendo lo que vas a ver, el objetivo de entretenimiento está más que conseguido.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Heroes Reborn 2, de Jason Aaron, Dale Keown, Federico Vicentini y Ed McGuinness (Marvel Comics – Panini)

Tras el arranque de la miniserie Heroes Reborn de Jason Aaron hace dos semanas, en el post de hoy quiero comentar mis impresiones del segundo número de esta serie, con dibujos de Dale Keown, Federico Vicentini y Ed McGuinness, ambientada en un mundo alternativo en el que los Vengadores no llegaron a reunirse y el Escuadrón Supremo se encarga de defender a la Tierra de todo tipo de amenazas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡Invasores de la Zona Negativa!

¡Deja paso a las aventuras del poderoso Hiperión! Después de enviar a prisión a su peor enemigo, Victor Von Muerte, Hiperión debe afrontar la fuga de Ultrón, el General Annihilus y El Inmortal Hulk. A continuación, magia del caos a velocidad Mach 5. ¿Puede El Borrón ganar la carrera a La Bruja Plateada? Además, complementos con las historias en este mundo de Blade y los secretos de Ravencroft con su nuevo preso: la Fuerza Fénix.

Este número contiene Heroes Reborn 2 y 3 de la edición USA.

Tras el potente arranque de Heroes Reborn hace dos semanas, este segundo número que cuenta con dos grapas USA nos muestra a las claras como va a desarrollarse la historia. En cada una de las grapas USA Aaron plantea una historia principal centrada en uno de los miembros del Escuadrón Supremo, en este caso Hyperion y Borrón, y un complemento de pocas páginas dibujado por Ed McGuinnes en el que vemos el estado de la «rebelión» que ha puesto en marcha Blade, el único super humano que al principio de la miniserie recordaba cómo era el mundo antes que algo lo alterara eliminando a los Vengadores de la Tierra.

La historia de Hyperion publicada en el número 2 USA está dibujada por Dale Keown y Carlos Magno, con tintas de Magno y Scott Hanna y color de Edgar Delgado. Y es un buen comic en el que vemos un día en la vida de Mark Milton, lo que sirve para que veamos la escala de diferencias entre este mundo y la Tierra 616 tradicional, al encontrarse con Reed Richards, Peter Parker o Hulk. Si el objetivo es que empaticemos con Hyperion y entendamos que es un héroe que hará lo que sea necesario para defender SU Tierra, el objetivo es total.

En la parte del dibujo, el caso es que Keown es un veterano con años de experiencia que narra perfectamente la historia. Sin embargo, releyendo el comic por segunda vez, excepto por el puntazo inicial que no voy a spoilear, lo cierto es que el dibujo se me queda demasiado plano y correcto, sin nada que me haga flipar con su visión.

En el número 3 Aaron pone en el foco en Borrón (Stanley Stewart), el velocista del grupo. Una historia con dibujo de Federico Vicentini y color de Matt Milla. Recordando a Mercurio, es curioso cómo los velocistas del universo Marvel siempre han sido un poco idiotas, y aunque Aaron intenta humanizar a Borrón con detalles muy chulos como que su cerebro funciona tan rápido que también olvida cosas a super velocidad, lo cierto es que el comic termina y Stanley sigue dando un poco de grima.

Federico Vicentini me ha provocado sentimientos encontrados. Por un lado, sobre todo en las expresiones faciales su estilo me recordó en algunos momentos al de Matteo Scalera (Black Science), un dibujante que me encanta. Y en este caso sí he visto algunas páginas que quitan el hipo y que me transmiten imaginación y ganas de contar la historia de forma espectacular. Sin embargo, otras páginas las veo mucho más flojas, de forma que Keown es más consistente sin deslumbrar mientras que Vicentini sube más alto, pero los momentos malos son mucho peores también.

Y mientras, la formación de los Vengadores de Blade avanza a paso de tortuga en estas dos grapas USA, con una historia de tan 5 páginas en cada grapa con dibujos de Ed McGuinnes, entintado de Mark Morales y color de Matthew Wilson.

Esto de hecho es el principal pero del comic, unido por supuesto al baile de dibujantes que me parece terrible. Y es que es entendible y lógica la intención de Aaron en contar una historia de cada miembro del Escuadrón Supremo en cada grapa, de forma que empaticemos con ellos y pueda haber cierta duda cuando acaben enfrentándose a los Vengadores. Pero teniendo en cuenta que en el próximo número (números 4 y 5 USA) se centrarán en Doctor Espectro y Halcón Nocturno, no cabe duda que en el 6 USA tendremos a Princesa Poder, la versión de Wonder Woman del Escuadrón Supremo, mientras que la reunión de Los Vengadores también se irá produciendo uno a uno en cada grapa. De forma que ya sólo quedará tiempo para el enfrentamiento final en el séptimo y último número de esta serie, lo cual me mostraría un comic creado con plantilla sin sorpresas.

Espero equivocarme, claro, pero hay una preocupante sensación de historia escrita con el freno de mano puesta que no mola nada, a pesar que como digo la lectura es entretenida y de momento Aaron creo que consigue transmitir la idea que el Escuadrón también son héroes que luchan por defender su planeta.

Heroes Reborn me parece un concepto correctamente ejecutado que consigue crear empatía hacia el Escuadrón Suicida, pero al que le falta chispa para llegar a ser una historia realmente memorable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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La revolución Substack para los autores de comic

Analizo en mi nueva columna de opinión la revolución que Substack puede significar para la independencia económica y creativa de los autores de comics.

El pasado agosto una noticia revolucionó el mundo del comic mainstream americano, al anunciar James Tynion IV que abandonaba su puesto como guionista de los comics de Batman y Joker de DC Comic para centrarse en publicar sus propias obras de creación propia utilizando el servicio / web de creación de newsletters de pago Substack. Tras el anuncio de Tynion, otros autores también anunciaron que se unían a Substack (aunque con diferencias a las que luego volveré): Jonathan Hickman, Chip Zdarsky, Saladin Ahmed, Scott Snyder, Donny Cates y Ryan Stegman, Jeff Lemire o Skottie Young. Un autentico all-star de profesionales del mundo del comic con un importante apoyo de los fans.

Antes de preguntarme si el mundo editorial está en peligro, (no lo está), habría que ver primero qué es exactamente Substack. Se trata de una web para la creación de newsletters que permiten la generación de ingresos para los autores mediante un sistema de suscripción. NO se trata por tanto de una nueva editorial que vaya a competir con Marvel, DC o Image, sino un contenedor donde cada autor puede crear y publicar contenidos sobre los que mantiene el 100% de los derechos, pudiendo crear con total libertad y seguridad, dado que los ingresos que se generan les llegan antes incluso que haya publicado nada. En ese sentido, el sistema de pago de Substack tiene muchas similitudes con un crowfunding, en el que los mecenas apoyamos a un autor para que pueda realizar su obra.

A partir de la locura de interés hacia Substack, descubrí que la newsletter gratuita de Jason Aaron a la que estoy suscrito desde hace tiempo se publica desde una cuenta de Substack, por lo que queda claro que hay opción de crear contenidos gratuitos y otros de pago. Un elemento importante es que el propio hecho de suscribirse a una newsletter de un autor ya le da un montón de información, ya que soy un comprador potencial que quiere recibir información de sus próximos lanzamientos. Cuando anuncian algo, Aaron, Millar o Brubaker (a cuyas newsletters también estoy suscrito) saben que miles de lectores reciben sus anuncios y podriamos comprar los comics en cuestión cuando salgan.

Dentro del servicio de pago, Substack ofrece tres opciones de pago. El primero pagar mensualmente 7 ú 8 dólares al mes (en función del autor), realizar una suscripción anual por 70 / 80 dólares al año, (también en función de cada caso), o convertirse en suscriptor “Premium”, pagando un importe importante limitado a pocas personas, que recibirán a cambio más beneficios, algo que de nuevo recuerda a las recompensas de los crowdfundings.

La revolución para los autores radica en que aparte de mantener los derechos de su obra, Substack ofrece de forma general el 90% de estos ingresos a estos autores de forma automática, de forma que un escritor que tenga 800 suscriptores mensuales, puede cobrar en ese momento más de 4600 dólares al mes, lo cual es una gran cantidad de dinero que permite una estabilidad financiera que los autores no pueden ni soñar cuando hablamos de comics de creación propia en editoriales como Image o más pequeñas.

Kelly Sue DeConnick lo explica perfectamente en su newsletter: “Un comic de creación propia, por otro lado, podría, si tiene mucha suerte, venir con un anticipo que generalmente solo permitirá pagarle al colorista y al rotulador su tarifa completa. El artista recibe una tarifa reducida y el escritor generalmente espera hasta que el libro tenga ganancias para recibir el pago. Lo cual, si la primera edición se vende bien, significa 90 días después de que el libro llegue a las librerías. (Lo que podría ser un año después de que comenzara a trabajar en él). Pero puede llevar mucho, mucho más tiempo. Años a menudo. Conozco escritores muy exitosos en comics muy exitosos que nunca han visto un centavo de las ventas directas en el mercado de ciertos títulos. Y es lo que es, conocemos el trato cuando entramos, pero es por eso que una generación de escritores de los que venimos se ha esforzado por equilibrar el WFH (Work For Hire – los trabajos para Marvel o DC de encargo) y las obras de creación propia.”

Pero esto es a nivel general, ya que autores TOP como Tynion han recibido además un contrato “SubstrackPro” por el que además de recibir ingresos de suscriptores, Substrack les paga mensualmente como reclamo para llamar la atención de otros autores y se animen a comenzar a publicar en Substrack, que incluso incluyen extras importantes como poder contar con un seguro médico, algo vital en Estados Unidos. La web gana un porcentaje de los ingresos de los suscriptores, así que cuanta más gente publique y reciba ingresos, mejor le irá a la compañía.

El anuncio de Tynion de trabajar casi en exclusiva a través de Substrack era entendible porque supone un sueño hecho realidad para un escritor, y es que le paguen POR ADELANTADO para que haga lo que quiera, desde comics, prosa, historias largas o cortas, antologías… contenidos que el propio Tynion reconoce que son de difícil viabilidad comercial, pero que él tiene ganas de probar como creador que es y que cree que merecen ser vistos por un público ansioso de obras diferentes. Como digo, es un sueño hecho realidad, y se entiende que Tynion se lanzara a una oferta que posiblemente sea de las de “una vez en la vida”, abandonando su bien pagado trabajo en DC, por el que no tenía ninguna propiedad.

Pero la realidad es que el caso de Tynion es único, ya que el resto de autores de la lista antes mencionada NO abandonan sus trabajos de encargo en Marvel o DC, sino que lo plantean como un complemento además de su trabajo actual. Hickman de hecho salió inmediatamente a negar que su acuerdo con Substack tuviera nada que ver con su marcha de las series mutantes, algo sobre lo que ya hablé aquí, y que planeaba seguir en nómina de Marvel creando contenidos para ellos durante mucho tiempo. Algo que también van a hacer autores como Zdarsky, Cates o Lemire.

El propio acuerdo de Substack hace completamente compatible que el núcleo duro de fans de estos autores vean antes que nadie estas obras de creación propia a través de su newsletter, y el proceso como fueron creados, con que posteriormente estas obras sean publicadas en papel más adelante a través de la editorial que elijan, por lo que tampoco se trata de un acuerdo que pueda perjudicar de ninguna forma a las librerías especializadas de comics, restándoles oferta o compitiendo contra ellos.

Y este aspecto es clave, ya que el único pero que le veía de inicio al modelo de negocio Substack es que en mi caso no veía viable económicamente pagar 7/8 dólares a cada autor que me gusta sin tener claro qué tipo de publicaciones iban a hacer en un mes concreto. No tengo problema en comprar los tomos cada vez que salen, pero pagar por tener a mi disposición un making-of a mi no me encajaba. Una vez he conocido varios ejemplos de newsletters, incluso sin suscribirme a las opciones de pago, y leí varias entrevistas, tengo claro que estamos ante una fuente alternativa de ingresos para los creadores, lo cual siempre es positivo, y que cuando llegue el momento, podré leer en papel las obras que me interesen, así que todos salimos ganando.

Ed Brubaker lo explicó perfectamente en su newsletter: “No veo que los cómics de Substack sean disruptivos ni perjudiquen a los editores o minoristas. Aparte de Tynion, parece que la mayoría de los creadores que se han unido solo están añadiendo más trabajo a sus horarios y siguen haciendo comics para Marvel, DC, Image, Dark Horse, etc. Lo esto significa es que a algunos autores populares les están ofreciendo dinero (en algunos casos, MUCHO dinero) para iniciar newsletters, muy parecido a esta que estás leyendo ahora mismo, donde también publican nuevas historias de cómics en forma de serie a medida que las completan, y también ofrecen material de making-of y como han creado esta obra. Esto no es algo que tenga como objetivo enfrentarse a las grandes editoriales o competir con los cómics que venden 100.000 ejemplares en las tiendas de cómics. Se trata de creadores que encuentran a sus fans más acérrimos que quieren ver cómo se crean los libros y escuchar cómo funciona el proceso, y están dispuestos a pagar por ese acceso. No todos los lectores de cómics estarán interesados en esto, lo cual está bien, no está diseñado para atraer a todos los lectores. Se trata de una pequeña audiencia (entre 500 y algunos miles de lectores) que paga por adelantado para ver a los creadores hacer algo.”

Y es que aparte del acuerdo “SubstackPro” de Tynion y otros, en la web se indica que un autor con 2000 suscriptores, una cifra realmente modesta si hablamos de ventas de comics en librerías, cobraría al mes más de 11.000 dólares cada mes, una cantidad inmensa que le permite vivir sobradamente y sólo te tengas que preocupar de crear tu mejor trabajo.

Hay otro elemento importante del modelo de negocio de Substack y cómo los autores lo consideran mejor que los algoritmos de las redes sociales. Y es que Facebook, Twitter o YouTube trabajan con algoritmos que conectan lo que ves con otros contenidos similares, de forma que ellos trabajan y buscan el engagement que genere vistas, aunque sea con “clickbaits” o contenidos polémicos que generen reacciones airadas a favor o en contra. Frente al ideal utópico del intercambio libre de información, las redes sociales se han convertido en cajas de resonancia en las que sólo recibimos aquello que confirma nuestros puntos de vista, provocando una radicalización indudable de su audiencia y una disminución efectiva del intercambio de opiniones contrapuestas.

Sin embargo, Substrack no tiene algoritmo, si te suscribes a la newsletter de Tynion sólo recibirás información suya, por lo que no es posible acabar recibiendo información de otros autores que no te interesen o que compartan ideas que no te gusten o las consideres ofensivas. Además, la web se financia con las suscripciones, por lo que está libre de publicidad, lo cual es también otro elemento importante a tener en cuenta.

Por estos motivos, no me extraña que tantos autores hayan querido participar. No todos, claro. Aaron por ejemplo afirma estar super contento con su asociación con Marvel, y Brubaker comenta que Substack les ofreció este mismo acuerdo a Phillips y a él pero que no lo aceptaron porque de hecho ya están publicando todo lo que quieren con total libertad con Image Comics, por lo que sus sueños ya se han cumplido en este aspecto.

Sin embargo, Brubaker acertó en su análisis, porque Tynion, Snyder y Hickman SI aparecen como poseedores de “miles de suscriptores”, pero otros autores como Zdarsky, Cates, Lemire o Young sólo tienen “cientos”, y otros autores como Molly Knox Ostertag simplemente aparece “creada la newsletter hace un mes”. Entiendo que obviamente hasta que no empiecen a publicar regularmente carece de sentido suscribirse y pagar, pero esto confirmaría que estamos ante una plataforma con un alcance muy limitado, pero que permite tener una mayor estabilidad financiera a los participantes, lo cual no es poca cosa para empezar. Pero estamos aún muy lejos de tener un modelo viable para autores que no sean de primer nivel con una base ya establecida de seguidores, algo que excepto en casos puntuales, sólo puede conseguirse a partir de trabajar en las grandes editoriales tipo Marvel o DC Comics.

Les deseo suerte a todos estos autores y al modelo que plantea Substack. De hecho, ojalá este negocio tenga mucho éxito y cada vez más autores puedan crear sus mejores trabajos con libertad, independencia y estabilidad financiera, lo que haga que sólo tengan que preocuparse de crear sus mejores obras, no de como van a llegar a final de mes. Todo lo que sea dar más libertad y tranquilidad a los autores será siempre bienvenido.

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Crítica de Nightwing 78-83 de Tom Taylor y Bruno Redondo (DC Comics)

Te amo Tom Taylor y a Bruno Redondo. En su faceta artística y creativa, claro!! El final del primer arco de este equipo creativo super estrella en Nightwing me permite recomendar este comic que me ha hecho volver a comprar grapas mensuales de DC Comics en continuidad. Un comic maravilloso que gustara tanto a fans veteranos como a posibles nuevos lectores debido al enorme corazón de Dick Grayson.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Nightwing está de regreso, ¡y su impulso para mantener a Blüdhaven a salvo nunca ha sido tan fuerte! Pero su ciudad adoptiva ha elegido un nuevo alcalde con el apellido Zucco. Cuando Nightwing solicita la ayuda de Batgirl para investigar al político que lleva el mismo nombre que el hombre que asesinó a sus padres, descubre detalles que sorprenderán y cambiarán fundamentalmente al héroe. El exitoso equipo del New York Times formado por el escritor Tom Taylor (DCeased, Injustice) y el artista Bruno Redondo (Injustice, Suicide Squad) están a punto de llevar a Nightwing a la siguiente etapa de su evolución como héroe.

Leaping into de Light, el primer arco de Tom Taylor y Bruno Redondo en la serie de Nightwing, ha sido publicado en los números 78 a 83 USA.

A estas alturas, no voy a descubrir a Tom Taylor. Me encanta lo que está haciendo en DC Comics, con comics estupendos como DCsos, Escuadrón Suicida o Hellblazer, además de entre otras, una increíble etapa en Lobezna en Marvel. Taylor en la actualidad es uno de los 3 mejores escritores de superhéroes puros del mercado, centrado en ofrecer grandes aventuras con una perfecta caracterización de los personajes, haciendo que te enamores de ellos instantáneamente.

El verdadero descubrimiento para mi de este Nightwing ha sido el del artista español Bruno Redondo, con color de Adriano Lucas. De hecho, compré el Nightwing 78 y me fui de cabeza a continuación a comprar toda su etapa en Escuadrón Suicida junto a Taylor, que disfruté de principio a fin.

Ya escribí hace unos meses mis impresiones del Nightwing 78, el primer número de Taylor y Redondo en la serie que consiguió hacerme llorar de emoción y que prometía un retorno a la grandeza del personaje, que siempre fue mi favorito de DC por encima de Batman o Superman. El chaval que a pesar de su trauma y de perder a sus pares, no dejó que la oscuridad le envolviera como a Batman. Una vez leído el arco al completo, confirmo que tenemos ante nosotros la que puede ser una de las grandes etapas de Nightwing de toda su historia.

En estas páginas, Taylor nos devuelve al mejor Dick Grayson, el boy-scout de claros valores morales que sabe que el cómo se vence es tan importante como la victoria en si, y el comic es ante todo una historia planteada para recordarnos que lo importante de Dick nunca fueron sus habilidades gimnásticas, sino su gran corazón y su obsesión de ayudar a todo aquel que lo necesite.

El positivismo y el feel-good inundan estas páginas, y Taylor pone el foco en Dick pero también en otros personajes de la batfamilia como Barbara Gordon, que va a tener una gran importancia en la serie, o Tim Drake, ofreciendo diálogos increíbles que dan en el clavo de sus personalidades y ofrecen momentos maravillosos.

En el lado de las amenazas, Taylor recupera al clásico villano Blockbuster, que fue el gran antagonista en la histórica etapa de Chuck Dixon y Scott McDaniel, además de Heartless, un villano de nueva creación. Junto a ellos, la aparición de Melinda Zucco, la hija de Tony Zucco, el asesino de los padres de Dick, convertida en alcaldesa de Bludhaven, va a generar un shock que cambiará el mundo de Dick para siempre.

En general, visto el primer arco en conjunto tiene un buen equilibrio entre la parte personal de Dick y su vertiente superheroica, aunque me gusta que sea Dick el que lleve la voz cantante en estas páginas y Taylor se centre en su vertiente más personal, mostrando que ya era un héroe que buscaba ayudar a quien lo necesitara mucho antes de convertirse en Robin. Y que no necesita a Nightwing para hacer el bien en Bluhaven. Además, teniendo en cuenta el sorprendente final del arco, parece que Taylor quiere manenter a Dick Grayson en el foco durante toda su etapa, incluso más que Nightwing, algo de lo que no puedo estar más contento.

El otro gran triunfo del comic es el dibujo de Bruno Redondo con color de Adriano Lucas. Sus lápices muestran una narrativa limpia y clara en la que siempre está claro lo que pasa, y los colores de Adriano Lucas tienen el punto de luz que diferencia Blüdhaven de la clásica Gotham, aunque sea también una ciudad peligrosa que le va a poner las cosas difíciles a Dick. Gracias a Redondo, los personajes transmiten personalidad y todo el corazón del mundo, que es básico para que el comic triunfe como lo hace. Reconozco que me he enamorado de la versión de Barbara Gordon que dibuja Redondo, llena de personalidad y empatía, alejándola de la fría Oráculo que fue durante muchos años.

Otro elemento sobresaliente de Redondo es su extraordinario uso de la página para ofrecernos siempre la acción de la forma más espectacular posible, utilizando un recurso que Scott McDaniel popularizó en su día, dibujando a varias figuras de Dick en la misma viñeta para mostrar su movimiento y sus habilidades gimnásticas. Redondo utiliza páginas simples o aprovecha la doble página para mostrar escenas horizontalmente que enfatizan la espectacularidad o la emoción, en función de lo que necesite la historia en ese momento. Recordando mi reseña de DCsos: Planeta Muerto, me lamentaba que el dibujo de Trevor Hairsine era sólo correcto y desaprovecha los múltiples momentazos que Taylor le proporcionaba para lucirse. Eso no pasa en Nightwing, con un Redondo creando en cada grapa momentazos para el recuerdo y unas splash-pages maravillosas.

Comentar además que Redondo dibuja casi completamente este primer arco, dejando para el veterano Rick Leonardi gran parte del número 82 en el que conoceremos una parte del pasado de los padres de Dick desconocida hasta ahora y que va a cambiar su presente de forma radical. Dentro del fastidio que es no tener a Redondo en todo el arco, poder disfrutar del veterano y siempre excelente Leonardi en la escena del flashback justifica este cambio en el dibujo y hace que el salto no quede mal.

Por ponerle un pero, Dick / Nightwing es uno de los mejores héroes con una larga experiencia, pero aparece en este primer arco en varias ocasiones cometiendo errores y siendo superado, no digo más por los spoilers. Entiendo que sobre todo uno de esos momentos (que no puedo comentar por los spoiler) está concebido por necesidades dramáticas y para poner en marcha lo que nos cuentan a continuación, pero se me hace raro que siendo lo veterano que es, cometa errores de principiante de bulto que podrían haberle costado la vida.

En todo caso, es un pero pequeñito que no empeña un primer arco que he disfrutado de principio a fin. Comparto a continuación algunas páginas del número 79 para que lo flipéis:

Tom Taylor y Bruno Redondo han devuelto a Nightwing a la grandeza, y nos prometen una etapa que puede quedar para el recuerdo. ¡No os la podéis perder!!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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¡Saludos a todos!