Crítica de El juicio de los 7 de Chicago de Aaron Sorkin (Netflix)

El Aaron Sorkin más reivindicativo vuelve a las pantallas gracias a Netflix, que acaba de estrenar su drama inspirado en hechos reales El juicio de los 7 de Chicago, que se va directa a las nominaciones de los Oscars. Ya adelanto que la crítica va a ser muy positiva.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1969 se celebró uno de los juicios más mediáticos de la Historia de Estados Unidos, en el que siete individuos fueron juzgados tras ser acusados de conspirar en contra de la seguridad nacional. Este hecho traería una serie de conflictos sociales (manifestaciones, movimientos ciudadanos) que pasarían a la posteridad en una época de grandes cambios en todos los niveles del pueblo norteamericano. (FILMAFFINITY)

Aaron Sorkin (La red Social, Molly´s Game, El ala oeste de la Casa Blanca) comenta que empezó a trabajar en una historia basada en los disturbios de Chicago de 1968 en 2006, a petición de Steven Spielberg. A lo largo de los años, una huelga de guionistas, problemas de agenda y presupuestarios que obligaron a abandonar a Spielberg la dirección fueron retrasando este proyecto, hasta que Paramount dio luz verde a la producción en 2018 ya con Sorkin dirigiendo su propio guión, que fue rodado durante 2019 en localizaciones de Chicago y Nueva Jersey.

Aunque esta película sobre El juicio de los 7 de Chicago tenía todas las papeletas para encabezar las nominaciones para los Oscars es esta año debido a la naturaleza social y política de la historia, la pandemia del COVID paralizó su estreno en salas comerciales, por lo que finalmente Paramount decidió vender a Netflix los derechos de distribución de la película, para que pudiera ser estrenada a nivel mundial. Para Paramount, esta venta significó un control de daños, dado que vendió por 55 millones una película que le había costado 35 de producir, consiguiendo un importante beneficio dadas las circunstancias.

Sorkin a la hora de plantear cómo contar los disturbios que tuvieron lugar en Chicago de 1968 durante la celebración en la ciudad de la convención Demócrata, planteó desde el principio el enfoque del drama judicial que mostrara gota a gota lo que había sucedido, con el añadido de dar la máxima relevancia al desastroso juicio que puso en riesgo las libertades civiles en los Estados Unidos.

La película de 130 minutos es un prodigio de síntesis tratándose de un tema complejo como este, que muestra gran parte de los problemas estructurales de la sociedad americana de esa época: El racismo de la sociedad puesta en marcha desde las estructuras del estado, el rechazo a la Guerra de Vietnam, el auge de los movimientos sociales y la lucha que las estructuras políticas levantaron contra estos movimientos.

La película cuenta con fotografía de Phedon Papamichael, montaje de Alan Baumgarten y música de Daniel Pemberton que nos traslada perfectamente a estos convulsos años 60.

El otro gran valor de la película es su increíble reparto coral, en el que destacan Mark Rylance como el abogado defensor William Kunstler, Joseph Gordon-Levitt como el fiscal Richard Schultz, Eddie Redmayne y Sacha Baron Cohen como los activistas Tom Hayden y Abbie Hoffman, y Yahya Abdul-Mateen II como el líder de los Panteras Negras Bobby Seale, involucrado en el juicio por motivos raciales cuando no tuvo nada que ver en los hechos.

Junto a estos actores, quiero destacar al siempre competente Frank Langella como el Juez Julius Hoffman que juzgó el caso y, aunque tiene un pequeñísimo papel, es una pasada ver a Michael Keaton como el antiguo Fiscal General del Estado Ramsey Clark.

Entrando ya en materia, si Aaron Sorkin quería transmitir con el El juicio de los 7 de Chicago la idea que cuando el Gobierno deja de trabajar por los ciudadanos, los hombres libres están en su derecho y casi hasta en la obligación moral de enfrentarse a la injusticia, la película es un éxito brutal. Algo claramente trasladable al mundo real y a la presidencia de Donald Trump.

La película, como toda buena obra política que se precie, arranca poniéndonos en situación mostrando los principales hechos que afectaron a los Estados Unidos durante los años 60 tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963. La decisión del presidente Lyndon B. Johnson de ampliar el reclutamiento de jóvenes para ir a luchar en Vietnam, llegando a enviar a zonas de combate a más de 30.000 soldados al mes. También la lucha de Martin Luther King y su posterior asesinato en 1968, así como el asesinato de Bobby Kennedy cuando se postulaba a candidato demócrata a Presidente de los Estados Unidos también en 1968. Todo ello muestra unos Estados Unidos que eran un polvorín social a punto de estallar. Y estalló ese verano de 1968 en Chicago por culpa de una actuación criminal por parte de la policia y la guardia nacional contra los manifestantes que protestaban pacíficamente.

Más allá de los hechos y la brutalidad policial, la película impacta por la forma en que los poderes públicos aplastan los derechos civiles de los ciudadanos encausados para servir de chivos expiatorios ante unos hechos gravísimos que fueron provocados por la policía y un alcalde que tomó todas las decisiones equivocadas que podía tomar. El papel del juez Hoffman nos muestra además lo fácil que era (¿es?) para el gobierno y los jueces amigos aplastar a la gente corriente, lo que hace que me hiele la sangre. Unido a esto, el racismo en el gobierno americano reflejado en todo lo que le pasa al líder de los Panteras Negras Bobby Seale en la película es buena muestra de ello.

Este es quizá el único punto débil de esta historia. Sorkin nos cuenta al final de la película que aún hoy la labor del juez Hoffman en este juicio se estudia en las facultades de derecho como ejemplo de persona no preparada para el cargo y de actuaciones arbitrarias rayando lo ilegal. No se hasta qué punto lo que nos cuentan pasó realmente, pero si todo lo que muestran es así, ¡madre mía de mi vida! Frank Langella creo que hace un gran papel, pero la historia le obliga a interpretar a un anciano tan desequilibrado que en parte no llego a creerme que algo así llegara a pasar en la vida real.

Que Sacha Baron Cohen se sale en la película no es noticia, hace años que me gusta más su faceta dramática frente a la locura de sus Borat y similares. Junto a él, la calidad de Mark Rylance es otro elemento clave de la película, y hace que cada escena suya brille de forma espectacular. En general todo el reparto está super bien, y encuentro super interesante el contraste entre el “happy flower” interpretado por Baron Cohen con el serio estudiante universitario interpretado por Eddie Redmayne. Su personaje tiene un aire prepotente que no se si es fruto de una buena actuación de Redmayne o que él es así es la vida real, pero trasmite de maravilla la “superioridad moral” de los universitarios.

Sorkin entrega un guión super sólido, lo cual no es noticia. Me parece super curioso comprobar cómo los mejores diálogos de Sorkin no están durante la celebración del juicio, sino en las disputas dialécticas de los acusados entre si. Y en este sentido, dentro que los 130 minutos pasan en un suspiro, me ha gustado más la labor del Sorkin escritor frente al director que tiene que trasladar a imágenes la palabra escrita.

El juicio de los 7 de Chicago me parece una película notable que saca la vena más política y reivindicativa de Sorkin, apoyado por el (nada) sorprendente resultado del juicio en la vida real, que significó un escándalo más sumado a unos hechos terribles de por si.

Comparto el trailer de la película:

El juicio de los 7 de Chicago es un éxito total para Aaron Sorkin que gracias a su estreno en Netflix va a conseguir una difusión extraordinaria en estas semanas previas a la celebración de las elecciones en los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Ya viste la película, qué te pareció? Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de The Question: The many deaths of Vic Sage, de Jeff Lemire, Denys Cowan, Bill Sienkiewicz y Chris Sotomayor

Con algo de retraso, hoy publico mi crítica del comic The Question: The many death of Vic Sage, realizada por el escritor Jeff Lemire junto a los artistas del comic original de los años 80 Denys Cowan y Bill Sienkiewicz, a los que se une Chris Sotomayor al color. Y lamento decir que tras leer esta miniserie de 4 números editada por el sello Black Label de DC Comics, que acaba de empezar a publicarse en España a través de ECC Ediciones, la decepción es total.

PUNTUACIÓN: 5/10

Crítica de The Question The Many Death of Vic Sage

Durante años, Vic Sage ha usado la máscara sin rostro de Question para limpiar las calles de Hub City por pura fuerza de voluntad. Él sabe qué es correcto o incorrecto, blanco o negro. Pero, ¿qué sucede cuando se ve envuelto en una conspiración que se extiende desde las alturas del poder de Hub City hasta las profundidades de sus túneles subterráneos? ¿Qué sucede cuando las cosas dejan de ser en blanco y negro y comienzan a ponerse un poco grises? ¿Y qué sucede cuando, en una cámara secreta en las profundidades de la ciudad, Vic Sage se encuentra con su propio fin… y su nuevo comienzo? El escritor ganador de Eisner Jeff Lemire une fuerzas con el legendario equipo de arte de Denys Cowan y Bill Sienkiewicz para resucitar a Vic Sage, solo para destruirle una y otra vez… y otra vez …

El confinamiento provocado por el COVID-19 me rompió en dos la compra de esta miniserie de cuatro números editada por el sello Black Label de DC Comics. En diciembre de 2019 comentaba mis impresiones del primer número, mientras que en febrero pude leer el segundo, y a decir verdad, ya indicaba que no estaba conectando con este comic. El cierre editorial hizo que no haya podido leer los dos últimos números hasta este mes, de forma que debido al retraso, he optado por hacer un post con mis impresiones globales. En todo caso, dado que ECC Ediciones acaba de iniciar este mes la publicación de este comic en España, desde cierto punto de vista la reseña llega justo a tiempo.

Aunque fue creado por Steve Ditko, si The Question es uno de mis personajes favoritos de siempre es gracias a la excelente etapa de los años 80 realizada por Dennis O´Neill y Denys Cowan, que crearon un comic de género negro que realizaba aun excelente análisis psicológico del protagonista Vic Sage mientras luchaba contra la corrupción de Hub City. Por ello, cuando leí la noticia que Jeff Lemire planteaba una nueva historia con Vic Sage realizada por el equipo artístico original me llevé una alegría importante.

Portada The Question 4

Jeff Lemire ha escrito algunos comics geniales que me flipan (Descender, Gideon Falls, Un tipo duro), pero también tiene comics super montoneros, como fue su paso por los mutantes de Marvel. Y lamento decir que en The Question estamos ante la segunda versión, la mala. Lemire opta por un recurso ya manido en su obra, plantear una misterio que «obliga» a presentar diferentes momentos temporales, de forma que conoceremos a otras versiones de Question que vivieron en 1886, que vimos en el segundo número, y en la Hub City de 1941 en que está ambientado el tercero.

Sin embargo, el guión es un absurdo porque por un lado dice que hay una presencia maligna que ha controlado Hub City durante siglos y que es la responsable de todo el mal existente que le ha pasado a la ciudad en general y en concreto a Vic Sage, como si fuera él el avatar de algún tipo de fuerza del bien. Pero a la vez, resulta que al final el problema de la ciudad no es un demonio etéreo sino de la gente, ya que la sociedad en general es racistas, violenta, etc… Es un todo vale que no llega a dar respuestas a nada porque incluso las preguntas acaban siendo una locura, de forma que la historia y sobre todo la forma en que nos la ha contado Lemire es la nada más absoluta.

comic dibujado por Denys Cowan, Bill Sienkiewicz y Chris Sotomayor

Y si el guión me ha parecido un despropósito, otro que no está nada entonado es Denys Cowan. El artista americano de 59 años ofrece uno de sus comics más flojos que le recuerdo, con el problema añadido que el formato más grande de los comics Black Label en este caso sólo sirve para resaltar sus defectos, que son muchos y evidentes. Cowan apenas dibuja fondos, sus viñetas son super estáticas y no narran nada bien la historia, con unas figuras y caras dibujadas con grandes líneas que transmiten la sensación de bocetos no terminados. Me duele decir esto porque Cowan siempre tuvo un estilo «feista», pero en este comic ha optado por un estilo aún más minimalista que muestra todos estos defectos, no hay donde ocultarlo.

Frente al deficiente Cowan, Bill Sienkiewizc crea con sus tintas un buen feeling a las antiguas historias pulp, opresivo y malsano, pero al final entinta sobre los lápices existentes, por lo que es imposible obrar el milagro en michas páginas. Lo mismo diría del color de Chris Sotomayor, que realiza un buen trabajo teniendo en cuenta que tiene poco margen para el lucimiento.

The Question: The many deaths of Vic Sage ha sido una decepción importante. Dicho esto, me gustaría que esta miniserie sea un éxito de ventas que den luz verde a la publicación de nuevos comics protagonizados por Vic Sage dentro del sello Black Label, aunque a ser posible con otro guionista más entonado. Digo esto porque en el Universo DC tradicional Renée Montoya (personaje creado por Greg Rucka) le sustituyó hace ya bastantes años, y fue un cambio con el que nunca he comulgado y que creo que cambiaba completamente la esencia del personaje, no para mejor.

comic dibujado por Denys Cowan, Bill Sienkiewicz y Chris Sotomayor

The Question: The many deaths of Vic Sage creo que es un comic sólo para los muy fans, es decir, probablemente lectores por encima de los 35 años. Todos los demás, mejor manteneros alejados de este comic.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de The Haunting of Bly Manor de Mike Flanagan (Netflix)

Mike Flanagan lo ha vuelto ha conseguir. Su nueva serie para Netflix The Haunting of Bly Manor es una notable serie más drama que historia de terror, con unos personajes maravillosos que te atrapan desde el primer fotograma.

PUNTUACIÓN: 8/10

Morir no equivale a desaparecer. En este romance gótico, una ‘au pair’ se adentra en un abismo de escalofriantes secretos.
9 episodios. Continuación de «La maldición de Hill House» al estilo de «American Horror Story» o «Channel Zero», es decir, contando con nuevos personajes y una historia diferente. En esta ocasión, se basa en el clásico de Henry James «Otra vuelta de tuerca» (The Turn of the Screw), cuya mejor adaptación al cine, «Suspense» (1961), es uno de los grandes clásicos del cine de terror. (FILMAFFINITY)

The Haunting of Bly Manor es una serie de televisión creada por Mike Flanagan para Netflix, y basada libremente en el trabajo de Henry James, en particular su novela de 1898 The Turn of the Screw. Más que una historia de terror, estamos ante un drama con toques sobrenaturales con toques de historia de amor gótica.

Además de ser el creador de la serie, Mike Flanagan ha escrito y dirigido el primer episodio, además de montar la serie junto a Brian Jeremiah Smith. Los 8 episodios restantes han sido dirigidos por Ciarán Foy (2 episodios), Liam Gavin (2), Yolanda Ramke & Ben Howling (2), Axelle Carolyn y E. L. Katz, y cuentan con guiones de James Flanagan, Diane Ademu-John, Laurie Penny, Angela LaManna, Rebecca Leigh Klingel, The Clarkson Twins, Leah Fong, Julia Bicknell.

La serie cuenta con fotografía de James Kniest y Maxime Alexandre y música de The Newton Brothers.

Aunque Netflix ha vendido The Haunting of Bly Manor como la segunda temporada de la antología The Haunting, realmente estamos ante una historia totalmente nueva que no tiene nada que ver con Hill House, más allá del hecho de estar ambientadas ambas en “casas encantadas”.

Lo que sí resulta interesante es que Mike Flanagan ha contado para Bly Manor con prácticamente con el mismo equipo técnico de Hill House, incluyendo a los actores Victoria Pedretti, Oliver Jackson-Cohen, Henry Thomas, Kate Siegel y Carla Gugino, que participan interpretando a personajes diferentes.

El reparto es uno de los grandes aciertos de Bly Manor. Victoria Pedretti es la gran protagonista como la “Au-pair” Danielle «Dani» Clayton, que llega a Bly manor contratada por Henry Wingrave (interpretado por Henry Thomas) para que cuide y eduque a sus dos sobrinos Flora (Amelie Bea Smith) y Miles (Benjamin Evan Ainsworth), huérfanos que viven en Bly Manor y cuya anterior cuidadora Rebecca Jessel (Tahirah Sharif) también murió recientemente en misteriosas circunstancias.

En Bly Manor Dani conocerá a los trabajadores de la mansión, el cocinero Owen Sharma (Rahul Kohli, la encargada Hannah Grose (T’Nia Miller) y la jardinera Jamie (Amelia Eve). Durante la serie conoceremos al antiguo ayudante de Henry Wingrave Peter Quint (Oliver Jackson-Cohen), que mantuvo un romance secreto con Rebecca antes de su muerte.

Por último, destacar que toda la serie está contada a modo de cuento o historia por una narradora interpretada por Carla Gugino.

Ya entrando en materia, quizá lo primero a mencionar y que merece poner encima de la mesa para quitárnoslo de enmedio cuanto antes es que Bly Manor es menos brillante que Hill House. Esto realmente no implica nada negativo, dado que Hill House era maravillosa. Bly Manor no tiene un capítulo 6 con esos hipnóticos planos secuencia ni una tensión creciente como cuando descubrimos la identidad de la fantasma del cuello roto.

Sin embargo, Flanagan construye de nuevo una historia centrada en los personajes que forma un puzzle complejo en el que varias relaciones de amor forman el núcleo emocional de la serie. Unas relaciones son tóxicas pero hay también amor verdadero, y nos transmiten un montón de sentimientos alrededor de unos personajes excelentemente escritos.

Como comentaba al comienzo, más que una historia de terror, Bly Manor es un drama con toques sobrenaturales, y Flanagan entiende que las personas reales no somos perfectas, por lo que sus protagonistas tampoco lo son. Y por eso empatizamos con ellos instantáneamente. Aunque el ritmo es pausado, los episodios nos trasladan a diferentes momentos temporales con gran fluidez, mientras conocemos los secretos ocultos de los protagonistas y de la casa en la que vivieron.

Todo el reparto está de 10 y son sus interpretaciones los que crean el vínculo emocional con el espectador. Sin embargo, si tuviera que destacar a alguien, además de la maravillosa Victoria Pedretti, sería a los niños Amelie Bea Smith y Benjamin Evan Ainsworth que interpretan a Flora y Miles. Dos niños que transmiten indefensión pero a la vez un toque de mal rollo y que algo no está bien con ellos.

Como es habitual, Netflix ha estrenado la serie completa de un tirón. Y aunque me ha tenido super enganchado, me he obligado a ver sólo un episodio al día para alargar el disfrute. Esto creo que le viene muy bien a la serie, que además rompe de forma totalmente pensada el ritmo narrativo en el episodio 8 para rompernos a continuación el corazón en el noveno y último episodio, que me ha parecido maravilloso y super emocionante.

Quizá el único pero que se me ocurre es que si alguien se acerca a esta serie pensando que es una historia de sustos, se va a ver sin duda decepcionado y se va a aburrir. Además, el ritmo pausado también exige cierto esfuerzo e implicación en el espectador. En todo caso, si llegan hasta el capítulo 5, ya no podrán dejar de ver la serie.

Comparto el trailer de esta serie:

The Haunting of Bly Manor me ha parecido un éxito sin paliativos y confirma a Mike Flanagan como una de las voces más inteligentes del actual panorama televisivo y cinematográfico. Una serie de visionado obligado, la recomiendo sin duda.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Inmortal Hulk 23 y Guardianes de la galaxia 4, de Al Ewing, Butch Guice y Juann Cabal

Si hay algo en lo que Al Ewing se ha convertido en un especialista es en su imprevisibilidad, en no saber nunca qué te espera cuando abres una página de sus comics. Buena muestra de ello son los comics de Inmortal Hulk y Guardianes de la Galaxia publicados este mes de octubre y que hoy quiero comentar.

EL INMORTAL HULK 23, de Al Ewing y Butch Guice

Samuel Sterns, el hombre conocido como El Líder, atravesó la Puerta Verde para conseguir conocimiento. Sigue el viaje a través de su vida, desde su nacimiento hasta su experimento final.

Este número publica The Inmortal Hulk nº34 USA.

La portada de este mes de Alex Ross de Inmortal Hulk no deja lugar a la duda. El líder es el gran protagonista al llevarnos Al Ewing y Butch Guice por la historia del clásico villano de Hulk, conectando de forma magistral toda su historia al arco actual de Hulk. No es sólo el gran conocimiento de Ewing de la historia de este villano clásico, sino que me flipa la capacidad de unir de forma coherente toda su complicada y a veces incompatible historia, como si fuera algo pensado desde el minuto uno, cuando obviamente no fue así.

El veterano dibujante Butch Guice se une al no menos veterano Tom Palmer en las tintas y Paul Mounts al color para este número que le sirve de descanso al titular Joe Bennet. Guice se muestra tan solvente como siempre, aunque me parece que Palmer como es habitual tapa los lápices de Guice para trasladar a la página su estilo particularísimo.

Aunque este es un número de transición que da contexto al villano de Hulk de cara a su próximo enfrentamiento el mes que viene (entiendo), Ewing consigue implicarnos con este origen del Líder y la lectura de este comic acaba siendo super interesante.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

GUARDIANES DE LA GALAXIA 4, de Al Ewing y Juann Cabal

Los auténticos Guardianes están aquí. Su primera misión consiste en defender una tubería de energía vital frente a una banda de ecoterroristas entre los que se encuentran Nova, Dragón Lunar, Mapache Cohete… y si crees saber de qué va esto, recuerda: siempre puede ir a peor.

Otra de las nuevas series que me está gustando mucho son los nuevos Guardianes de la Galaxia de Al Ewing y Juann Cabal. Tras el emocionante número pasado, este mes volvemos a un comic con un montón de acción. El enfrentamiento entre los dos grupos de Guardianes permite a Ewing dar unos momentazos geniales a personajes como Marvel Boy o Gamora que son pura diversión. Lo cierto es que desde la primera miniserie de Morrison, Marvel Boy nunca había lucido mejor en un comic Marvel. Este número ha estado muy bien, y teniendo en cuenta el cliffhanger con el que nos han dejado, pinta que el próximo número puede estar aún mejor.

Tras el número pasado con 4 dibujantes cumpliendo con el fill-in, está genial poder disfrutar de nuevo el dibujo de Juann Cabal con color de Federico Blee. Ewing plantea a Cabal numerosos desafíos visuales, por ejemplo todo lo relativo a Marvel Boy de este número, que Juann saca adelante de forma genial, dibujando unas páginas super imaginativas que además cuentas perfectamente la historia.

Los personajes también pueden construirse desde la acción, y estos Guardianes de la Galaxia parece que van a poder disfrutar de un montón de momentos de gloria… si sobreviven! Ewing está consiguiendo todo el reconocimiento del mundo (con razón) con su Inmortal Hulk, sin duda la mejor serie de Marvel tras 34 números publicados. Es por esto que no quiero dejar de recomendar este comic de aventuras galácticas que “sólo” ofrece un estupendo entretenimiento. Para mi ya es más que suficiente.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de El Reloj del Juicio Final de Geoff Johns y Gary Frank

Tenía cierto reparo a leer El Reloj del Juicio Final de Geoff Johns y Gary Frank, sería de 12 números con la reunión de los personajes de Watchmen con los héroes del universo DC tradicional. Y lo que me he encontrado ha sido uno de los comics más emocionantes que recuerdo de la DC Comics en continuidad que hará las delicias a todos los lectores veteranos como yo.

PUNTUACIÓN: 9/10

ECC Ediciones tiene el orgullo de presentar uno de los cómics más esperados de todos los tiempos. Batman, Superman y otros muchos héroes y villanos de DC Comics se encuentran por primera vez con los personajes de Watchmen. ¿Es el Doctor Manhattan el responsable de trastocar la continuidad del Universo DC? Nadie está preparado para lo que sucede en estas páginas. Geoff Johns, el guionista que colocó la chapa del Comediante en la Batcueva, colabora de nuevo con la estrella del dibujo Gary Frank (¡Shazam!) para dar continuidad al clásico atemporal de Alan Moore y Dave Gibbons y dar respuesta a todos los misterios surgidos desde la publicación de Universo DC: Renacimiento.

Doomsday Clock surgió como parte de Rebirth, el relanzamiento que DC Comics realizó de su línea editorial en mayo de 2016. Geoff Johns fue el escritor de este especial en el que se sugería que el Doctor Manhattan de Watchmen había cruzado al universo DC tradicional. Tras el crossover “La Chapa” entre Batman y Flash de Abril y Mayo de 2017 en el que se ahondaba en esta misteriosa presencia, en ese mismo mes de mayo se anunció la publicación de El Reloj del Juicio Final, realizado por el Dream-Team de Geoff Johns y el artista Gary Frank. Johns expresó que había una historia interesante a partir del contraste entre Superman, un extraterrestre que encarna el concepto de compasión y humanidad, y el Doctor Manhattan, un humano normal cuyos poderes que le han separado de la humanidad.

En Estados Unidos, los 12 números de El Reloj del Juicio Final se publicaron entre noviembre de 2017 y diciembre de 2019. Aunque inicialmente se planteó con una periodicidad mensual con dos meses de descanso entre medias, DC en seguida cambió su periodicidad a bimensual para acoplarlo al volumen de trabajo que requería para los autores. A pesar de ello, el número 11 se publicó en septiembre de 2019, 4 meses de su fecha inicial de publicación, mientras que el número 12 salió en diciembre de 2019. Durante su publicación en grapa, esta serie siempre superó los 100,000 ejemplares vendidos en Estados Unidos, y resultó un enorme éxito de ventas, que fue reforzado con los tomos recopilatorios.

En España ECC Ediciones empezó la publicación de esta miniserie en julio de 2019, al tener ya presente los retrasos en la salida de los últimos números americanos, publicando la serie a ritmo mensual excepto por un pequeño salto entre los números 10 y 11, de forma que terminó de publicarse en Julio de 2020. Mirando en la web de ECC, parece que hay prevista la publicación de una edición en tapa dura para diciembre de este año, entiendo que a tiempo de navidad.

Reconozco que de base, estoy en contra de las continuaciones de Watchmen debido a la jugada que DC le hizo en su día a Alan Moore, al prometerle que los derechos del comic se le darían a Moore y Gibbons cuando el comic dejara de estar en impresión, cosa que 34 años después aún no ha sucedido. Dado que para Moore Watchmen era una obra cerrada con un principio y final y que él ya había contado lo que quería y no estaba de acuerdo en que se hicieran continuaciones, en su día no compré los Before Watchmen, ni tampoco esta serie El Reloj del Juicio Final. Gracias a mi amigo Félix pude finalmente leer este comic de Geoff Johns y Gary Frank, y tengo que reconocer que me acabo de encontrar uno de los mejores comics de DC del año, de cualquier año.

Geoff Johns y Gary Frank han creado una carta de amor al género superheroico y a Superman como el primero y el mejor de todos, y lo hacen desde el respeto más absoluto por el comic de Moore y Gibbons y sus personajes. Whoa!! Conseguir esto no es nada fácil, casi parece que Johns ha conseguido la cuadratura del círculo.

Sin embargo, por empezar por elementos menos buenos, es posible que lectores de Watchmen que hayan comprado este comic puedan acabar decepcionados ya que Johns utiliza de forma brillante a estos personajes para poner en valor al Universo DC y a sus héroes de todas las épocas, previos incluso a la obra de Moore y Gibbons, con un Superman en el centro de una nueva mitología. Esto para mi es un gran logro, pero para un lector no acostumbrado al Universo DC, puede resultar chocante, y hasta confuso en varios momentos por el uso de personajes, situaciones y hasta fechas reales de publicación que no tienen por qué ser conocidas por el gran público.

De igual forma, la historia va de menos a más y hay que dar un margen a que la historia de Johns despegue. Y diría que en la primera mitad en la que los personajes de Watchmen son los grandes protagonistas, la historia de Johns es quizá en exceso derivativa de la obra de Moore y Gibbons. Cada número se centra en un personaje, y se fuerzan algunos elementos como la entrada en prisión de Rorschach claramente para que nos recuerden al comic original. En paralelo se crea un puzzle complejo situado en varios momentos temporales que se irá resolviendo en el perfecto final en el número 12. Como véis, dicho así parece una copia evidente.

Otro elemento derivativo de este El Reloj del Juicio Final es el propio diseño de la portada, con el primer plano de la primera viñeta del comic, que a su vez es un elemento secundario de la historia, con el título del comic en vertical con la misma tipografía que se usó en Watchmen, en el lado izquierdo de la portada. Este elemento también puede ayudar a provocar la confusión que comentaba antes, al pensar un lector no habitual que van a leer un nuevo comic de Watchmen, cuando diría que este comic es en realidad una historia del Universo DC en la que aparecen algunos personajes del Watchmen original de Moore y Gibbons, junto con algunos nuevos.

Mientras El Reloj del Juicio Final es un “Watchmen 2” en la primera mitad, el comic se queda en un buen comic bien realizado sin más, pero con una extraña sensación de familiaridad y que esto de alguna medida ya lo habiamos leído. Pero en cuanto el comic vira en su segunda mitad y se convierte en un EVENTO de DC Comics con el destino del multiveso en juego, la historia aumenta la tensión y ofrece un buen puñado de momentazos que me pusieron el corazón en un puño y me hicieron gritar de emoción (literalmente) leyendo la resolución del perfecto número 12.

Aprovecho este punto para reconocer a Gary Frank. Se trata de uno de los grandes artistas de DC y realmente no se le alaba lo suficiente. El Reloj del Juicio Final puede ser su obra cumbre dentro de una carrera increíble con montón de comicazos a sus espaldas: Superman: Secret Origin y Batman: Earth One (junto a Geoff Johns), Midnight Nation de J. Michael Straczynski o el Incredible Hulk junto a Peter David, entre otros.

Desde el respeto a Gibbons y utilizando sus mismas herramientas narrativas como el uso de rejillas de 9 viñetas por página, consigue crear una obra que se siente propia, aunque venga inspirada e influenciada por la obra de Dave Gibbons. En el apartado gráfico, Frank está de 10, no se le puede poner ni un solo pero. Además, su colaboración con el colorista Brad Anderson ofrecen unas páginas perfectas narrativamente, que hacen que la lectura sea una delicia.

Junto a Frank, el trabajo de Johns me parece también brillante. No se si este El Reloj del Juicio Final es su obra maestra, pero va a quedar muy probablemente en su Top 3. Y lo hace desde el respeto más absoluto al comic original de Watchmen, llevando al Dr. Manhattan y a Ozymandias un paso más alla y provocando una evolución que se siente lógica por lo leído en los 24 números, los 12 originales de Watchmen y estos 12 de ahora.

Johns plantea El Reloj del Juicio Final como una obra indivisible que aunque puede leerse comic a comic se disfruta incluso más con la lectura de un tirón. La tensión creciente que construye me parece maravillosa, y el todo cobre sentido de manera brillante en las últimas páginas me ha parecido bestial. Como comic que simplemente cuenta una entretenida aventura con principio y final me ha gustado mucho mucho. Pero esta obra tiene otros niveles de lectura que hacen que este comic me parezca una pasada.

A nivel metalingüístico, este comic resalta el deseo de Johns de demostrar que la industria del comic ha superado el «grim-n-gritty» de 1986, estilo que nació a partir del éxito de Watchmen pero que no fue creado por Moore y Gibbons, sino por otros autores que buscaron copiarles, en muchos aspectos mostrando que no habían entendido nada del comic de Watchmen, quedándose sólo con los aspectos superficiales. Tras tener su auge en el final de los 80 y sobre todo en la década de los 90, 30 años después todavía sigue presente en la industria mainstream americana.

El mundo del comic puede (DEBE) ser luminoso y optimista, y ofrecer valores positivos a los que los lectores debemos aspirar. El mensaje de Batman a Rorschach de apropiarse de máscaras negativas para transformarlas en algo positivo es súper importante hoy en día, debido a la gran polarización que sufre nuestra sociedad.

A nivel editorial, Johns crea una historia súper emocionante que ADEMÁS busca arreglar los problemas de continuidad de toda la historia de DC. El concepto del Metaverso con Superman y la Tierra en el centro me parece super brillante, más aún por su simplicidad. Siempre ha existido un Superman que inspire a los lectores, y seguirá existiendo en el futuro, sin importar que iteración del personaje tengamos, si el Superman de la Silver Age, de la Golden, la versión de Byrne post Crisis de 1985, el reinicio del Universo DC de 2011 de los Nuevos 52, el Rebirth de 2016 o quien sabe qué versión llegue en el futuro. Superman es eterno, y este comic sirve para ponerle aún más si cabe en el centro del universo DC.

Dentro del jaleo editorial que supone la DC del siglo XXI, con múltiples reinicios y relanzamientos que eliminan aspectos del pasado y los ponen en entredicho, Johns pone el énfasis en lo verdaderamente importante, que es la emoción y el corazón que Superman imprime en cada página, y cómo es y será siempre un icono independientemente del aspecto o el enfoque que tengan sus comics en un momento determinado.

Por ponerle otro pero, quizá los nuevos personajes del mundo de Watchmen Marioneta, Mimo o el nuevo Rorschach están un poco por debajo de la historia, pero al final cada uno de ellos tienen un papel que jugar, y sirven para resaltar que las historias nunca terminan. En todo caso, me encuentro maravillado con este comic, que se convierte en una lectura obligatoria para todos los fans de los comics de DC pero sobre todo veteranos como yo. El Reloj del Juicio Final se ha creado con vocación de clásico absoluto de DC, y muestra las posibilidades del género para contar historias que solo pueden crearse en el medio del comic.

Las mejores historias son las que dejan poso, las que te tienen pensando en ella horas después de haberla terminado y estás con ganas de volver a leerla y disfrutarla, sabiendo que en las nuevas lecturas vas a encontrar detalles que se escaparon. En ese sentido, El Reloj del Juicio Final me ha parecido un éxito sin paliativos, con una historia llena de emoción.

(Offtopic) Me ha gustado tanto este comic en la forma en que crea una nueva historia construyendo desde el respeto a los comics que vinieron antes, que hace que odie un poco más la serie de Damon Lindelof de la HBO que usa a estos personajes como excusa para contar otra cosa. Este Reloj del Juicio Final me ha parecido la forma perfecta de continuar desde el respeto con una obra previa, respetando lo existente y construyendo a partir de ahí, confirmando que es posible. Si se quiere. Qué lástima que Lindelof fuera a su aire pensando que su historia sobre el reacismo era más importante que el mundo creado por Moore. En todo caso, podéis leer mi reseña de esta serie de la HBO aquí.

Entiendo que la naturaleza derivativa de este comic respecto a la obra de Moore y Gibbons va a colocar a este comic siempre un peldaño por debajo del Watchmen original. Y entiendo que para lectores poco habituados al Universo DC puede resultar incluso confuso en algunos momentos. Pero Geoff Johns y Gary Frank han creado un comic muy especial para todos los fans de DC que es un must-read absoluto.

Cuando pensamos en DC, pensamos en escritores como Brian Michael Bendis, Grant Morrison, Greg Rucka… Pero visto lo visto, Geoff Johns es para mi el gran AUTOR de la casa, que no tiene el reconocimiento que merece quizá por haber bajado su producción comiquera al centrarse en las versiones cinematográficas y televisivas de los héroes de DC. Ahora que su acoso online sigue en marcha por parte de los del culto a Zack Snyder, veo que no se le agradece lo suficiente todo lo que ha creado para DC en todos estos años. Para mi, Johns es un grande entre los grandes, y ojalá podamos seguir disfrutándole en DC durante muchos años.

Por último, aparte de confirmar que tendré que comprarme el tomo de El Reloj del Juicio Final cuando salga en España, este comic me ha dejado con muchísimas ganas de leer Batman: Three Jokers de Geoff Johns y Jason Fabok, que está publicándose en estos momentos en USA dentro del sello Black Label. Esta semana me llegan los 2 primeros números y a final de mes se publica el último, por lo que en breve espero estar escribiendo mi reseña del nuevo comic de Johns.

El Reloj del Juicio Final es una miniserie sobresaliente que pone de manifiesto lo importante que es Superman para varias generaciones de lectores y para DC Comics en su conjunto. Un comic imprescindible para todos los fans de los comics de DC entre los que me incluyo.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros