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Celebrando 20 años de X-Men (Bryan Singer)

Esta semana se celebra el 20 aniversario del estreno en Estados Unidos de X-Men (Bryan Singer, 2000), la película que junto a Blade (Stephen Norrington, 1998) y Spiderman (Sam Raimi, 2002) dió el pistoletazo de salida a la edad de oro del cine de superhéroes que actualmente estamos disfrutando. Aprovechando la efemérides, es un buen momento para revisitar la película y ver qué tal le ha sentado el paso del tiempo.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un futuro cercano, la humanidad comienza a ver aparecer una nueva raza; los mutantes. Dotados de extraños y variados poderes, están agrupados en dos bandos: los que abogan por la integración y el entendimiento con la humanidad, encabezados por el doctor Charles Xavier, y los que buscan el enfrentamiento con una raza que consideran inferior y que les odia, dirigidos por Magnus, alias Magneto, un peligroso mutante con extraordinarios poderes. (FILMAFFINITY)

 

En la última década nos hemos acostumbrado a que Marvel Comics realice las películas de sus personajes de comic a través de su compañía hermana Marvel Studios, lo que asegura el control creativo y la tranquilidad de saber que la esencia de los personajes va a estar bien trasladada del comic a la gran pantalla. Pero este concepto era una idea imposible en los años 80 y 90, en el que lo  habitual era que las editoriales vendieran los derechos de sus personajes al primero que se interesara por ellos, no necesariamente un gran estudio de Hollywood.

En este contexto, durante la década de 1990 Marvel Comics había realizado una declaración de bancarrota durante el crash del sector y se encontraba en un momento delicado en el que necesitaba recursos económicos urgentemente. Una forma de conseguirlos fue vendiendo los derechos de sus principales personajes a los estudios de Hollywood, para que desarrollaran películas que significaran una cierta competencia al monopolio de Warner / DC Comics con sus películas de Superman y Batman.

Fox había estrenado en 1992 una serie de animación de los X-Men que fue tremendamente popular durante los 5 años en los que se emitió. Este éxito animó al estudio para comprar en 1994 los derechos cinematográficos de los personajes, tras casi 20 años en los que estos derechos fueron cambiando de manos entre varias productoras sin que consiguieran poner en marcha la producción.

Bryan Singer (Nueva York, 1965) era un joven director que en ese momento había realizado la maravillosa y multipremiada Sospechosos habituales (1995). Aunque no era un fan de los comics, firmó con Fox para dirigir la película tras valorar otras opciones del estudio, al creer que el tema principal de los mutantes perseguidos y odiados por ser diferentes era una metáfora poderosa a la que podía sacar mucho partido. Mientras se llevaban a cabo las diferentes escrituras de guión y se podía en marcha la producción, Singer dirigió la entretenida Apt Pupil (1998).

Viendo la ficha técnica de la película de IMDB, vemos que X-Men es un guión de David Hayter a partir de una historia de Bryan Singer y Tom DeSanto basada en los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby para Marvel Comics. Sin embargo, Fox contrató a numerosos escritores hasta encontrar la versión perfecta para rodar, algo en lo que el ajustado presupuesto asignado acabó jugando un factor determinante. Christopher McQuarrie, guionista de Sospechosos habituales, o el ahora idolatrado Joss Whedon fueron algunos de los escritores no acreditados que trabajaron en la producción.

Con un presupuesto en 75 millones de dólares, la película se rodó entre septiembre de 1999 y marzo de 2000 en varias localizaciones de Canadá, contando con Newton Thomas Sigel como director de fotografía, montaje de Steven Rosenblum, John Wright y Kevin Stitt y música de Michael Kamen. Teniendo en cuenta que se estrenó tan sólo 4 meses después de terminar el rodaje, el 14 de julio, podemos imaginarnos los plazos de entrega tan justos con los que trabajaron.

La película fue un gran éxito de taquilla, recaudando 300 milones de dólares, lo que multiplicaba por 4 su presupuesto, lo que dió luz verde al rodaje de su segunda parte estrenada en 2003. Hay cierta controversia en ámbitos comiqueros sobre si X-Men fue la película que abrió el camino del éxito cinematográfico a los superhéroes de Marvel. En mi opinión, el éxito de X-Men confirmó lo que ya Blade (Stephen Norrington), había mostrado a los estudios de Hollywood dos años antes, en 1998, que los superhéroes podían ser super rentables en taquilla y merecía la pena invertir en este género.

Dicho esto, considero que el verdadero “game-changer” que lo cambió todo no fue X-Men o Blade, sino el Spiderman de Sam Raimi de 2002. Esta película fue la primera que contó con un gran presupuesto para la época, casi 150 millones millones, más de el doble que X-Men, y recaudó 830 millones de dólares en todo el mundo, confirmando que el cine ya estaba en disposición de mostrar un nivel de espectáculo y “sense-of-wonder” que hasta ahora sólo podía verse en los comics, siempre que los estudios invirtieran en estos conceptos con unos presupuestos a la altura, cosa que como ahora veremos, no pasó en X-Men.

Hoy en día, el reparto de X-Men ya forma parte de nuestros recuerdos. Y debo reconocer que el casting fue un acierto bestial. La película contaba con el gran reclamo de contar con Patrick Stewart e Ian McKellen en los papeles principales de Charles Xavier (Profesor X) y Erik Lehnsherr (Magneto), creando un antogonismo que bebe directamente de los comics de Chris Claremont, presentando a dos amigos ahora enfrentados con visiones contrapuestas sobre la relación de humanos y mutantes. Mientras que Charles Xavier tiene un punto de vista más positivo y aboga por la colaboración entre humanos y mutantes, Erik, superviviente de un campo de concentración durante la 2ª Guerra Mundial, tiene claro que los humanos son capaces de repetir el holocausto, en este caso dirigiendo su odio y miedo contra los mutantes.

Hugh Jackman saltó a la fama gracias a su interpretación de Logan (Lobezno), el misterioso mutante de con garras y esqueleto de Adamantium, un pasado oculto en el misterio y una capacidad de curación sobrehumana. Y aunque su Logan ya es historia del cine, es interesante recordar como este papel le llegó por casualidad días antes del inicio del rodaje, ya que Dougray Scott, el actor que había conseguido el papel, tuvo que abandonar la producción debido a la imposibilidad de compaginar este rodaje con el de Misión Imposible 2, en la que hacía el papel del villano.

El resto del reparto lo completan Anna Paquin como Marie (Rogue), joven mutante que absorbe con el contacto físico los poderes de otros mutantes y la energía vital de los humanos , y que considera sus poderes una maldición, Famke Janssen como Jean Grey, una telépata y telequinética que mantiene una relación sentimental con Scott Summers (Cíclope), interpretado por James Mardsen, el serio jefe de campo del grupo que lanza poderosos rayos por los ojos que sólo pueden de controlados por unas un visor hecho de cuarzo de rubí, y Halle Berry como Ororo Munroe (Tormenta), mutante que controla el clima.

En el lado de los villanos de la Hermandad de Mutantes Diabólicos, tenemos a Rebecca Romijn como la multiforme Raven Darkolme (Mística), Tyler Mane como Victor Creed (Dientes de Sable), asesino sádico y hombre fuerte de Magneto, y Ray Park como Mortimer Toynbee (Sapo), un mutante muy ágil con una larga lengua. Completa el reparto Bruce Davison como el Senador Robert Kelly, que busca aprobar una ley que obligue al registro de todos los mutantes ante las autoridades, algo que nos recuerda el clásico argumento de Días de Futuro Pasado.

Entrando el materia ya sobre la película, debo reconocer que volver a ver X-Men me ha gustado mucho más de lo que esperaba, ya que pensaba que no habría envejecido demasiado bien. Sin embargo, lo primero y principal es que la película me ha ofrecido un buen entretenimiento.

Tras toda una vida en la que a lo máximo que podíamos aspirar los fans de los comics era a subproductos como los 4 Fantásticos de Roger Corman o a Punisher (1989) de la Canon interpretada por Dolph Lundgren, poder ver en imagen real la Escuela de Charles Xavier para Jóvenes Talentos fue una pasada, flipando con las caracterizaciones de cada personaje protagonista, además de los cameos de estudiantes como Kitty Pryde, Júbilo, Bobby Drake (Hombre de Hielo) o Pyros.

La película se apoya en dos elementos principales, por un lado el conflicto y el carisma de Xavier y Magneto, que son dos caras de la misma moneda, algo que viene casi literalmente de la etapa del comic escrita por Chris Claremont. Junto a esto, tenemos la relación de Logan con la joven Rogue, cuyos poderes de absorción de habilidades la impiden tocar a nadie y la convierten en un personaje perfecto para transmitir la soledad y alienación que sufren los mutantes por culpa de sus poderes. En los comics Logan hace de mentor de Kitty Pryde, por lo que a pesar de cambiar de personaje, esta relación cuadra y considero que es un cambio que no molesta ni afecta en lo fundamental a la adaptación. El carisma de Hugh Jackman se sale en todas sus escenas, y además el guión es un caramelo que permite mostrar un amplio rango de emociones, desde el tío duro que puede con todo al adulto preocupado por una niña a la que debe proteger.

El casting en lo relativo a Charles Xavier, Scott, Jean Grey o Tormenta es maravilloso, y transmiten la esencia de lo que un fan veterano como yo espero ver en una película de los X-Men. La personalidad benigna de Xavier, el choque de personalidades entre Logan y Scott y el triángulo que forman con Jean Grey es 100% comiquero y crean un dinámica super interesante que son la guinda del pastel que hace que la película funcione.

Como comentaba antes, globalmente la película me parece entretenida y me interesan los personajes por el vínculo emocional que tengo con los personajes del comic. Sin embargo, tras el visionado me doy cuenta que lo que hacen en pantalla no es realmente interesante, ni tampoco encuentro nada destacable de su conflicto contra la Hermandad de Mutantes Diabólicos de Magneto.

Constreñidos por un presupuesto insuficiente, los productores desecharon personajes como Bestia o Rondador Nocturno, la Sala de Peligro o los clásicos Centinelas que aparecían en los primeros borradores, optando finalmente por una floja trama en la Estatua de la Libertad en la que Magneto quiere convertir a los principales líderes mundiales en mutantes que resultara barata de rodar. Con ojos de 2020, toda la película tiene el feeling de un episodio piloto de serie de televisión no demasiado inspirado visualmente.

Poder ver una buena adaptación de un comic Marvel fue un sueño hecho realidad. Y al construir Singer la historia a partir del conflicto Xavier-Magneto y el centro emocional de Logan-Pícara-Jean Grey, no me importó que Tormenta tenga literalmente dos frases en toda la película y que lo que diga la coloque como alguien que odia a los humanos por motivos nunca aclarados en las películas. O que Cíclope aparezca relativamente bastante en pantalla pero no haga nada realmente destacable.

Como primera película que establece un universo cinematográfico en 2000, X-Men acertó en la ambientación y en el espíritu a pesar de sus limitados efectos especiales y unas mínimas escenas de acción. La labor de director de Bryan Singer me parece buena en el desarrollo de personajes pero muy plano en lo visual, no sabiendo crear escenas atractivas ni momentos realmente memorables.

Lo X-Men tenían amplio margen de mejora, y afortunadamente las expectativas se sobrepasaron en la excelente X-Men 2, que reseñaré dentro de unos días.

Otro tema que creo interesante comentar es el tema de los trajes de cuero negro. Matrix se estrenó en 1999 y se convirtió en un evento cultural que influyó durante años en todo el cine comercial, no sólo en lo relativo a los efectos especiales y su «bullet-time», sino por su estética. Esta influencia se puede ver claramente en el diseño de producción de X-Men, que optó por eliminar los clásicos trajes de los comics por unos genéricos uniformes de cuero negro. Aparte de unirse a la tendencia marcada por Matrix, la realidad es que ni los productores ni Brian Singer, que recuerdo no era lector de comics, creían que los trajes de colores pudieran funcionar en pantalla, y obviamente si tu mismo no te lo crees no lo vas a mostrar bien.

De hecho, Singer incluyó una broma metatextual en la película sobre esto, cuando tras ponerse los trajes de cuero y Lobezno expresa su desagrado, Cíclope le contestó de modo sarcástico «¿Hubieras preferido un traje de licra?» En ese momento, debo reconocer que la broma funcionó. El problema vino cuando tuvimos que aguantar esa misma broma repetidamente durante casi 20 años (en Logan de 2017 aún hay una mención sobre esto), mostrando a un estudio y unos productores anclados en una estética caduca cuando el género había avanzado sin complejos.

Marvel Studios desmontó esta idea 10 años más tarde en sus películas de Iron Man, Thor o Capitán América, mostrando que el problema no son los trajes, sino de los profesionales que no saben usarlos o no se los creen. Pero tampoco hace falta remontarse tanto en el tiempo, porque sin ir más lejos en 2002 Spiderman, que recuerdo que fue para mi la verdadera «Game-Changer», nos mostró su traje rojo en toda su gloria, enfrentándolo Raimi a un Duende Verde con una chillona armadura verde. Unido a esto, la excelente X-Men: First Class (Matthew Vaughn, 2011) ya significó la demostración de que los trajes de los X-Men pueden funcionar sin problemas en pantalla, pero te los tienes que creer para comenzar…

En resumen, X-Men me ha gustado y me ha entretenido, aunque para un espectador de 2020 no puede evitar transmitir una sensación de baratillo, sobre todo teniendo en cuenta que series de televisión como Legion o Doom Patrol han mostrado elementos mucho más brillantes y espectaculares que la película de Singer.

Comparto el trailer de la película:

 

X-Men sigue siendo un buen entretenimiento construido a partir del carisma de los personajes que creó una franquicia cinematográfica que se desarrolló durante 20 años. A pesar de la sensación de baratillo que transmite para un espectador de 2020, merece la pena recuperar la película.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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¡Saludos a todos!

 

Crítica de Battlestar Galactica temporada 1 (Prime Video)

Tras su exitoso reinicio de 2003, la primera temporada de Battlestar Galactica confirmó que estábamos ante una serie de ciencia ficción destinada a grandes cosas. Gracias a Prime Video me he enganchado a esta serie, cuya primera temporada quiero destacar hoy.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Battlestar Galactica se desarrolla en el lejano futuro, donde una civilización de humanos vive en un grupo de planetas conocidos como las Doce Colonias. En el pasado, las colonias habían estado en guerra con una raza androide de su propia creación, conocida como los Cylones. Con la ayuda involuntaria de un científico humano llamado Gaius Baltar, los Cylons lanzan un repentino ataque furtivo contra las Colonias, arrasando los planetas y devastando a sus poblaciones. De una población de varios miles de millones, solo alrededor de 50,000 sobreviven; la mayoría a bordo de naves espaciales civiles que no estaban cerca de los ataques iniciales. De toda la Flota Colonial, solo la vieja Battlestar Galactica es la única nave militar que sobrevivió al ataque debido a que tecnología antigua no pudo ser hackeada por los Cylones. Bajo el liderazgo del comandante de la flota colonial, el comandante William «Bill» Adama (Edward James Olmos) y ahora presidente Laura Roslin (Mary McDonnell), la Galactica y su tripulación asumen la tarea de liderar la pequeña flota fugitiva de sobrevivientes al espacio en busca de un legendario decimotercera colonia conocida como Tierra.

Battlestar Galactica fue creada por Ronald D. Moore, con él y David Eick como productores ejecutivos reimaginando la mítica serie de 1978 creada por Glen A. Larson. Tras reinventar el concepto de la serie original en la exitosa miniserie que reseñé la semana pasada, la primera temporada de Battlestar Galactica fue emitida en Reino Unido por el canal Sci-Fi a finales de 2004, siendo emitida en Estados Unidos a partir de enero de 2005. El primer episodio de la serie recibió un Premio Hugo y los 13 episodios de la temporada fueron reconocidos con un Premio Peabody «por superar los límites de la ciencia ficción y hacerlo accesible a todos.”

Los 13 episodios de esta primera temporada fueron escritos por David Eick, Ronald D. Moore, Toni Graphia (2 episodios), Bradley Thompson & David Weddle, Carla Robinson (2), Jeff Vlaming (2) y Michael Angeli. Estos episodios fueron dirigidos por Michael Rymer (3 episodios, el primero y los dos últimos de la temporada), Marita Grabiak, Allan Kroeker, Rod Hardy (2), Sergio Mimica-Gezzan, Robert Young, Brad Turner, Jeff Woolnough, Jonas Pate y el propio protagonista Edward James Olmos.

La serie está protagonizada por Edward James Olmos como el Comandante William Adama, Mary McDonnell como la Presidenta de lo que queda de las Doce Colonias Laura Roslin, Katee Sackhoff como la piloto de combate e instructora de vuelo Kara “Starbuck” Thrace, Jamie Bamber como el capitán Lee “Apollo” Adama, hijo del comandante, James Callis como el doctor Gaius Baltar causante involuntario del genocidio de las 12 colonias a manos de los Cylones, Tricia Helfer como Número 6, una Cylon de apariencia humana que sedujo a Baltar, Grace Park como la piloto de Raptor Grace “Boomer” Valerii y Michael Hogan como el Coronel Saul Tigh, el segundo al mando en la Galactica.

Esta primera temporada tiene un detalle muy chulo con la serie original al darle a Richard Hatch, (Apollo en la serie original), el papel del revolucionario Tom Zarek, que aspira a provocar un cambio profundo en la sociedad human. Hatch intentó sin éxito relanzar la serie de Battlestar Galactica, por lo que es un detalle que los productores que finalmente llevaron a cabo la serie le tuvieran en cuenta para que interpretara un papel, aunque fuera secundario.

Empezando al revés de como suelo hacer, cuando comentaba las cosas que menos me gustaron de la primera miniserie, encontré dos problemas principales: Unos muy deficientes efectos especiales con un diseño de producción televisivo que transmitía un problema real de presupuesto, y en general las interpretaciones de todo el reparto.

En lo referido a los efectos especiales, el primer episodio «33» apuntaba que esta temporada iba a ser igual de mala en este aspecto, copiando literalmente varios planos de combates espaciales vistos en la miniserie. Planos que además aparecieron repetidamente en este episodio. Sin embargo, debo decir que una vez visto este episodio, la verdad es que el resto de la temporada mejora bastante. No solo vemos una ampliación en el número de decorados y escenas en exteriores, sino que diría que todo luce mucho mejor que los primeros episodios. Incluso en los episodios 1×12 y 1×13 hay unos combates espaciales a años luz de lo visto hasta ese momento, consiguiendo que en general acabe calificando el diseño de producción como notable.

En lo referido a las interpretaciones, la verdad es que siguen sin gustarme las interpretaciones, sobre todo de James Callis como el doctor Gaius Baltar y de Tricia Helfer como la Cylon con forma humana Número 6, pero diría que globalmente veo a todo el reparto más entonado, no se si porque ya se están haciendo con sus personajes, aunque siempre partiendo de que estamos hablando de un nivel televisivo medio, nada para tirar cohetes.

Una vez comentado la mejoría que encontré en los dos elementos más flojos, la verdad es que esta primera temporada me ha gustado bastante y sirve para ampliar la nueva sociedad que se está construyendo en las naves que están escapando de los Cylones.

La parte militar tiene una parte importante durante toda la temporada, pero también me ha interesado la parte civil, sobre todo en lo referido al revolucionario Tom Zarek, la creación de un nuevo Quorum de los 12, recordando los órganos de gobierno de la destruida unión de colonias, y en general las tensiones entre el Comandante Adama y la Presidenta Roslin.

Además, los dramas personales de los protagonistas Starbuck, Apollo, el Camandante Adama y su segundo en el mando el Coronel Tigh me interesa y consiguen que empatice con todos ellos. Me gusta que ninguno sea perfecto, empezando por el propio Comandante Adama que tiene unas actitudes bastante totalitarias durante estos episodios, algo totalmente alejado de lo que esperariamos del «héroe» de la serie. Y como si viniera de familia, Apollo y Starbuck tampoco dejan de meter la pata, lo que me parece una construcción de los personajes notable, porque tras caer solo puedes levantarte…

Todos los episodios tienen dos líneas argumentales diferentes, la principal en el espacio a bordo de la Galactica y del resto de naves de la flota humana, que ocupa el 90-95% del tiempo, y una línea secundaria en Caprica, la capital de las 12 Colonias humanas antes del ataque Cylon que aniquiló a todos sus habitantes.

En Caprica, seguiremos los pasos del piloto Karl «Helo» Agathon (interpretado por Tahmoh Penikett), compañero de Sharon «Boomer» Valerii, (interpretada pror Grace Park), que sin saberlo es la Cylon Número 8. Helo dejó su puesto en la nave de Boomer para que el Doctor Baltar, el único genio científico vivo de la raza humana, pueda llegar a la Galactica. Y ahora, tendrá que intentar sobrevivir en la superficie el tiempo suficiente para robar una nave para intentar escapar. Durante esta huida, se encontrará con varios Cylones humanos que intentarán manipularle.

Aunque este argumento en algunos momentos parece que no van a ningún sitio, el final de la temporada consigue conectarlo bien con la trama principal, dejando este argumento en un cliffhanger super chulo que hizo que todo cobrara sentido y me dejara con ganas de más.

Hay algunos episodios realmente buenos, pero me parece curioso recordar como el argumento de 1×01, «33» fue copiado de forma bastante grosera por Rian Johnson en Star Wars VIII Los Últimos Jedi, al contarnos como los Cylones siguen por el hiperespacio a las naves humanas, obligando a saltar cada 33 minutos, lo que provoca una agotamiento mental en todos los tripulantes, al no poder dormir ni descansar durante días.

Igual que comento que globalmente la mayoría de episodios me han gustado bastante, tengo que comentar que no me gustó nada el final de 1×07 «Six degrees of separation», que es un WTF! en toda regla que resuelve de la forma más tonta posible el conflicto del episodio.

Esto viene a resaltar que globalmente el papel del Doctor Baltar me parece siempre bastante absurdo y poco creíble, aparte la propia interpretación de James Callis, que me parece bastante deficiente. Esto, sumado a otro argumento recurrente durante la temporada que es la amenaza de la inflitración Cylon en la flota humana, son las tramas menos acertadas, sobre todo lo relacionado con la piloto «Boomer», aunque reconozco que puedo entender que una persona enamorada cometa tonterías a pesar de que las pruebas indican claramente que lo que parece es lo que está pasando.

En todo caso, los dos últimos episodios de esta temporada, Kobol´s last gleaming partes 1 y 2, me parecen brillantes y plantean un cliffhanger histórico que me obliga a seguir viendo la segunda temporada de forma inmediata. Globalmente, me parece que esta temporada ha estado muy bien escrita, creando unos giros y situaciones que mayoritariamente funcionan siempre.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Me ha gustado esta primera temporada de Battlestar Galactica y me ha parecido que plantea un montón de situaciones super interesantes que me han enganchado y me han dejado con ganas de ver inmediatamente la segunda.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Dune de Frank Herbert

Dune es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción. La novela de Frank Herbert, escrita en 1965, cuenta con temas universales que convierten su lectura en una experiencia super contemporánea.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

De no ser por la melange, la especia geriátrica, el planeta Arrakis, más conocido como Dune, nunca hubiera dejado de ser un mundo árido y hostil donde el agua es un elemento tan vital para la supervivencia que sus habitantes se ven obligados a llevar en la superficie trajes especiales que recuperen la humedad exhalada por sus cuerpos. Pero la especia hace que todo el Imperio Galáctico se mueva en torno a esa inconmesurable fuente de riqueza. Y, cuando el Emperador entrega Dune en feudo al Duque Leto Atreides, sumerge a éste y a su familia (su concubina Dama Jessica y su hijo Paul Atreides), en el vórtice de una intriga que lo llevará a él hasta la muerte y a sus allegados a un peligroso peregrinaje a través de las áridas planicies del planeta en busca de los Fremen, el pueble libro del desierto, la escoria de Dune según unos, la sal de la tierra según otros. Así se inicia la fabulosa aventura de Paul-Muad’Dib, y el ambicioso proyecto de remodelar todo un planeta…

Dune ganó los premios Hugo y Nebula de 1966 y está considerada como la novela de ciencia ficción más vendida de la historia. Aunque Frank Herbert  (Tacoma, 1920 – Madison 1986) se hizo famoso con esta serie de novelas, trabajó durante años como fotógrafo profesional, operador de televisión, pescador de ostras y periodista, además de conferenciante y consultor ecológico.

Después de Dune (1965), Herbert escribió El Mesías de Dune (1969) e Hijos de Dune (1976), que cerraban la trilogía inicialmente prevista. Sin embargo, el éxito espectacular de estas novelas hizo que escribiera las siguientes novelas de la serie, Dios Emperador de Dune (1981), que en ese momento cerraba la tetralogía, y las siguientes  Herejes de Dune (1984) y Casa Capitular Dune (1985).

Tras la muerte de Herbert, su hijo Brian ha continuado la obra de su padre con varias novelas escritas con Kevin J. Anderson, escritor que conozo desde hace muchos años gracias a sus novelas de Star Wars.

Leí Dune por primera vez después de que la película de David Lynch de 1984 me volara la cabeza. Ante el próximo estreno en navidades de la nueva versión de Denis Villeneuve, he querido volver a leer esta maravillosa novela, para que sea el libro el que marque a la película y no al revés. Esta es la primera vez que vuelvo a leer una novela, siempre me falta tiempo y me he centrado en ampliar mis lecturas, no es recrearme con algo ya leído, y creo que Dune merece ser la novela que rompa esta costumbre.

Otro de los elementos que quería analizar son las sensaciones que la novela me transmite 30 años después de haberla leído por primera vez, además de ver cómo ha envejecido la historia leída en 2020. Me alegra decir que mis sensaciones no pueden ser mejores.

Leyendo Dune de nuevo, me asombra lo bien que Herbert condensa en apenas 700 páginas una historia tan compleja con tantos elementos que, más de 50 años después, siguen siendo super relevantes en nuestra sociedad del Siglo XXI. La figura de los Mesías carismáticos y en general el determinismo del destino que no puede modificarse, la ecología de un planeta inhóspito que crea una raza de guerreros superiores curtidos por los elementos adversos, y la fuerza de unas convicciones que pueden provocar un cambios de proporciones planetarias.

Además, Dune tiene mucho de intriga política, no solo por el papel del Emperador Shadam IV aliado con los Harkonnen contra los Atreides, sino sobre todo analizando a la hermandad de las Bene Gesserit, centradas en crear un especimen perfecto jugando con los genes de las diferentes familias nobles del Landsraad. En la mayoría de los casos, veo a muchas facciones con sus propios objetivos, para los que la Casa Atreides no tenía sitio.

La lectura es super absorvente y adictiva, de forma que me tuve que obligar a no leerme la novela de una sentada. Además, me sorprendieron los numerosos detalles que no recordaba, debido sobre todo a que al haber visto varias veces la película de Lynch mi cerebro tenía mucho más reciente los cambios (pequeños y no en lo referido al espíritu de la película) que hizo en la historia. En su mayoría, estos detalles giraban en torno a la ecología de Dune y a la sociedad Fremen, cuya su esperanza de un futuro mejor hace que estén  dispuestas a sacrificarlo todo con tal de que se haga realidad.

Dune es un clásico de la ciencia ficción que es de lectura obligada para todos los fans del género. Una novela maravillosa que sigue plenamente vigente. Ya localicé en casa de mis padres las siguientes novelas de la serie (Mesias de Dune e Hijos de Dune), que voy a devorar en cuanto tenga ocasión.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Gideon Falls volume 4 de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino

Gideon Falls de Jeff Lemire, Andrea Sorrentino y Dave Stewart es un comic diferente a todo lo que se publica hoy en día, y en este su cuarto tomo, recién publicado en USA, empiezan a darse las respuestas que nos ponen en dirección al final de la historia.

PUNTUACIÓN: 8/10

GANADOR DEL PREMIO EISNER 2019, LA MEJOR SERIE NUEVA
¡La exitosa serie de terror continúa! Después del viaje en el tiempo y el espacio del último arco, Norton y Clara están atrapados en el pequeño pueblo de Gideon Falls con un psicópata asesino. Mientras tanto, Angie y el Padre Fred se enfrentan al Obispo en la gran ciudad de Gideon Falls, donde se revelan los secretos de la Máquina de Pentoculus en toda su alucinante gloria. En medio del caos, ¿qué sucederá cuando los Labradores finalmente respondan a la llamada del deber? Este volumen recopila los número 17-21 de la serie regular.

Es muy complicado crear terror en un comic. Sin embargo, Lemire, Sorrentino y Stewart consiguen transmitir tensión y malrollismo continuo en sus páginas, con unos momentos realmente potentes que me sorprenden y me dejaron desasosegadamente alterado.

La historia de Lemire de realidades alternativas con el nexo del Granero Negro me parece super acertada, y noto a un Lemire on-fire que ofrece uno de sus mejores comics recientes. Y junto a esta historia con los toques justos de suspense, terror y ciencia ficción, el elemento que lo conecta todo y consigue que te enganche es la humanidad de sus protagonistas y cómo se enfrentan a sus miedos y a su dolor. Veo una gran maestría en Lemire, un control absoluto del medio comiquero que hace que sus obras triunfen.

Y si el guión es bueno, el apartado artístico con Andrea Sorrentino y Dave Stewart me parece histórico. Otro hecho que muestra a un buen guionista es simplemente cuando da rienda ancha a sus colaboradores para que se desaten, y en cada número el comic tiene unas splash-pages espectaculares.

Sorrentino es un dibujante maestro en la creación de atmósferas, aunque a veces me ha pasado con él que sus lápices sin el color de un crack como Stewart no son tan buenos, e incluso a veces no ayudan a contar bien la historia. Esto no pasa en Gideon Falls, incluso  en los momentos de los saltos dimensionales, la historia se entiende perfectamente.

De nuevo, lo que me parece una barbaridad es el color de Dave Stewart, sin duda el mejor colorista actual. Por un lado, entiendo que fruto de esa confianza creativa, Sorrentino también deja el espacio suficiente para que Stewart se luzca, y vaya si se luce. El despliegue del color de Stewart en esta serie me parece una barbaridad y me recuerda, siendo super diferente, al Estela Plateda: Negro de hace unos meses. El trabajo del colorista no suele ser destacado como se merece, y la verdad es que si este comic triunfa, es sin duda también por el trabajo de Stewart.

El comic es por definición un trabajo colaborativo, y es una pasada ver a tres artistas en la cúspide de su creatividad ofreciendo una obra con tanta personalidad que engancha desde su primera página.

Y visto el cliffhanger de este cuarto tomo, la sensación que me da es que nos dirigimos hacia el final de esta historia, probablemente en el próximo tomo que coincidiera con el número 25 de la serie. Si esto fuera así, esto es mera especulación, me parecería otro acierto, al no alargar en exceso el comic y darle la duración justa que la historia necesita. De esta forma, si realemente se confirma que este cuarto tomo es el penúltimo, Gideon Falls podría publicar un Omnibus bien majo con toda la serie recopilada en un único volumen, lo cual es otro elemento a tener en cuenta por los autores.

Gideon Falls me gusta mucho y es un must-read absoluto que no te puedes perder.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de The Old Guard de Gina Prince-Bythewood (Netflix)

Tenía cierta curiosidad de ver The Old Guard, película de acción dirigida por Gina Prince-Bythewood basada en el comic de Greg Rucka y Leandro Fernández, con Charlize Theron de protagonista. Y lamento tener que decir que aún siendo entretenida, estamos ante la última película montonera y genérica de la cadena online.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Un grupo de mercenarios inmortales liderado por una guerrera llamada Andy (Charlize Theron) ha luchado para proteger el mundo durante siglos. Pero cuando el equipo es reclutado para ejecutar una misión de emergencia y sus extraordinarias habilidades salen a la luz, Andy y Nile (Kiki Lane), la soldado más joven en unirse al grupo, tendrán que ayudar a sus compañeros a eliminar la amenaza de aquellos que buscan replicar y beneficiarse de sus poderes a toda costa…

The Old Guard es un comic escrito por Greg Rucka y dibujado por Leandro Fernández, editado por Image Comic. Reconozco que no lo he leído y que es una de las pocas obras de Rucka que no tengo, pero en su día no consiguió captar mi atención. Cuando leí que Netflix había adquirido los derechos de este comic, lo cierto es que no me llamó demasiado la atención tampoco, pero las noticias posteriores sobre que Rucka iba a escribir el guión, asegurando la fidelidad a su creación, y el fichaje de la gran Charlize Theron consiguieron de nuevo motivarme a verla.

La directora Gina Prince-Bythewood (Love & Basketball, La vida secreta de las abejas) fue elegida para dirigir The Old Guard. No he visto sus películas, así que de momento tenía el beneficio de la duda, debido a sus colaboradores. La película cuenta con Barry Ackroyd como director de fotografía, y música de Volker Bertelmann, Dustin O’Halloran.

En el reparto, junto a Charlize Theron encontramos al conocido  Chiwetel Ejiofor como el antiguo miembro de la CIA Copley, que se une a los miembros del equipo de inmortales formado por Matthias Schoenaerts (Booker), Luca Marinelli (Nicki) y Marwan Kenzari (Joe). El grupo se enfrentará a un cambio inesperado ante el nacimiento de una nuevo inmortal, la Marine Nile Freeman, interpretada por KiKi Layne.

Empezando en lo positivo, debo decir que se nota el toque de Rucka en el guión en lo referido a la construcción de los personajes femeninos, una de las señas de identidad dentro del mundo del comic. Ver a Charlize Theron siempre está bien, y aquí interpreta a una milenaria inmortal a la que le cuesta encontrar motivos para seguir viviendo en este mundo lleno de guerras y dolor de los más débiles. Ella es una «bad-ass» de manual que ha olvidado más técnicas de guerra que ningún soldado podrá aprender en una vida, y a la vez transmite un dolor interior, que conoceremos al ver algunos detalles de su doloroso pasado y lo que perdió. En ese sentido, la escena del ataud es probablemente la mejor de toda la película y la que mejor transmite ese dolor. Theron creo que lo hace muy bien, es una pena que la directora y todo lo demás no esté a su altura.

Junto a Theron, KiKi Layne es el gran descubrimiento de la película, porque Nile es una marine super capaz que se convierte en nuestros ojos al entrar en este mundo oculto de inmortales. Ella es la siguiente tía dura creada por Rucka con potencial para hacer grandes cosas en el futuro.

Del guión de Rucka, me gusta también que intenta crear una historia a cada inmortal que no les convierta en tíos duros montoneros, y consiguen crear cierta empatía hacia ellos, mostrando que para Booker la inmortalidad es una maldición, al vivir en soledad al haber visto morir a sus seres queridos. Ese es otro elemento que me gusta, y diría que al menos el primer tercio cuenta con una premisa y varios elementos lo bastante interesantes para generar interés. Lo malo es que estas expectativas no se cumplen en la segunda mitad echando por tierra en parte lo mostrado hasta ese momento. Aún siendo una película entretenida que su visionado pasa en un suspiro, el poso que me dejó es de «otra película montonera más».

Empezando por lo que no me ha gustado, es una pena que pudiendo ir más allá con las coreografías de acción, mostrando a seres inmortales con estilos de lucha propios y diferenciados, fueran a lo fácil y básico creando una mala copia de John Wick con unos genéricos disparo-giro-proyección-nuevo disparo para todos. Además, para una película de acción cuyo gran reclamo es «Charlize Theron realiza todos los stunts», realmente ¡tenemos muy pocas escenas de acción! De todas las coreografías, la única realmente original que me gustó precisamente porque nos mostró algo diferente es el combate en el avión de Andy y Nile. Esta pelea mola mucho. Lástima que sea la única.

Incluso en la pelea inicial, la que debería dejarnos a los espectadores con la boca abierta,  está todo rodado en un ambiente oscuro (¿para disimular qué?) y un estilo de cámara con demasiados movimientos que no ayuda a resaltar el trabajo de los especialistas. Viendo la película, entiendo que el trabajo de la directora no ha estado al nivel de sus coreógrafos. Y para empeorar las cosas, tras el combate en el avión, todo lo que vemos a continuación no está a la altura, con un aroma de mediocre genérico que me dió mucha pena.

Otro elemento con el que no encajé nada es que The Old Guard plantea un tono de drama interesante en la primera mitad que se va al traste al convertirse la película en la segunda mitad en una parodia de si misma con un malvado de opereta penoso, un joven magnate de una empresa farmacéutica que quiere investigar con los protagonistas para descubrir la fuente de la inmortalidad. El climax final me parece uno de los más decepcionantes que vi en bastante tiempo en una película de acción, echando por tierra todo lo bueno previo.

Otro elemento con el que no conecté fue con su banda sonora, que pone canciones melódicas con letra antes o durante las escenas de acción que no pegan nada y que rompen el feeling dramático y de tensión que estas escenas deberían tener. Esto me parece un bajonazo incomprensible, solo entendible desde el punto de vista que alguien que no está familiarizado con el cine de acción.

Aunque la película por boca de Andy nos explica algunos detalles de su inmortalidad, me quedé con ganas de conocer mejor algunos detalles que no están del todo explicados, de forma que vemos despliegues de poder algo diferentes. Sinceramente, me quedé con ganas de saber, p.ej. si sufren una amputación, como recuperan el miembro perdido, o incluso si lo recuperan. Haber contado con algún detalle un poco over-the-top gore hubiera sido un puntazo, pero entiendo que eso no casaba en la propuesta familiar de Netflix.

Como comentaba más arríba, el climax no funciona y muestra una super preocupante falta de personalidad y ganas de crear algo realmente diferente que nos deje a los espectadores con ganas de ver una más que probable segunda parte.

Una de las cosas que más me molesta del 90% de estos estrenos comiqueros de Netflix  de los últimos tiempos es la sensación que transmiten que creen que los espectadores nos conformamos con una película «sin más», que veo  igual que podría poner otra cosa dentro de su inabarcable catálogo. Y lo malo es que en parte creo que tienen razón. No me ha importado ver The Old Guard en casa aún siendo montonera, pero creo que hubiera salido bastante enfadado del cine si hubiera pagado por verla en pantalla grande.

Comparto el trailer de la película:

The Old Guard es la última decepción de Netflix en lo referido a sus adaptaciones de historias de comic.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

 

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