Tenía muchas ganas de leer la nueva serie de Rick Remender con su amigo y colaborador Jerome Opeña (Fear Agent, X-Force), una historia de ciencia ficción que nos traslada en un mundo de fantasía que presenta curiosos paralelismos con la sociedad americana actual.
El Dios de los Susurro ha extendido su paranoia y poder en cada rincón del Reino de Zhal. Sus espías se ocultan en cada reino propagando el miedo y la desconfianza. Frente a esto, Adam Osidis, un caballero agonizante de una casa caída en desgracia, debe decidir si unirse a un grupo de rebeldes que luchan para liberar a este mundo del poder de este casi Dios omnipotente, o aceptar la propuesta del villano Gharils Sulm, que puede conceder lo que su corazón más anhela. En un mundo en el que los hombres se han rendido al miedo, uno de los últimos hombres libres tendrá que elegir.
El equipo creativo es de total confianza. El escritor Rick Remender vuelve a reunirse con sus colaboradores Jerome Opeña y el colorista Matt Hollingsworth para crear una serie de fantasía épica con una sensibilidad moderna basada en la clásica idea de Fausto y su pacto con el Diablo. La idea que transmitían en las entrevistas previas era crear una historia llena de acción, giros inesperados y personajes llenos de carisma y un villano que amenazará con robar el show.
Lamentablemente, este primer tomo me ha sabido a poco por varios motivos. En primer lugar, porque este tomo de presentación solo son 4 números, cuando normalmente un tomo Image agrupa 5 o 6 números. Image vende los primeros tomos de sus series a un precio especial de 9,95$ que invita a nuevos lectores a probar series nuevas por un precio muy asequible. Y si consigue engarcharte, los siguientes tomos ya se venden a precio “normal” de 14,95$ que ya permiten un mayor beneficio para los autores. Lo cierto es que este tomo termina en un suspiro, y espero que la decisión sobre el tamaño del tomo sea totalmente creativa y no fuera provocada por consideraciones económicas.
Pero el principal motivo de decepción es el propio concepto del comic, que gira sobre qué estariamos dispuestos a sacrificar por salvar a tu familia o seres queridos. La historia genera paralelismos sobre el mundo actual, con una sociedad que busca la homogeneidad y lucha contra los que intentan salirse de la norma. E incluso diría que hay una crítica hacia la creciente radicalización de la sociedad americana, que es cada vez más radical y ultraconservador, llegando a negar verdades científicas como el cambio climático, y aceptando mentiras fragrantes como «post-verdades».
De la misma forma, la pregunta central también deriva en qué clase de hombre eres si estas dispuesto a condenar a una vida de penurias a tu familia por mantener tus principios inquebrantables. Lo que a priori es una propuesta interesante y diferente, no llega a triunfar, al menos en este primer tomo, porque la historia se centra en exceso en el “high-concept” y se olvida de construir suficientemente a los protagonistas, en especial a Adam Osidis.
Remender siempre ha sido un autor de personajes que tienen que luchar contra sus propias debilidades, pero en Seven to Eternity me ha parecido que ha dado más importancia al origen del propio mundo y el concepto central. Esto ya lo vimos en su serie “Tokyo Ghost” junto a Sean Murphy, en la que presentaba el conflicto entre el mundo tecnológico actual frente a la naturaleza, y como esta dependencia digital nos está convirtiendo en corderos que seguimos los dictados de las corporaciones. Y en esa serie los personajes principales tampoco engancharon. Esperemos que no pase lo mismo en Seven to eternity.
Entiendo que él y Opeña están creando un mundo de fantasía con una enorme amplitud, pero si los personajes no enganchan, al final la serie está destinada al fracaso. El primer volumen lo componen los primeros 10 números, por lo que en el próximo tomo podremos saber seguro si esta va a ser una serie para mi.
En el acabado artístico, Jerome Opeña con colores de Matt Hollingsworth, realiza un notable trabajo con el diseño de los personajes y su mundo, pero creo que la historia de Remender no le da verdaderos momentos para lucirse. En todo caso, comparto algunas páginas del primer número sin rotular para que podais disfrutar de su increíble fluidez narrativa, que permite seguir perfectamente lo que está pasando sin necesidad de textos de apoyo.
Seven to Eternity me ha dejado cierta sensación de decepción debido quizá al propio concepto de la serie, que parece que da protagonismo a la metáfora frente a los personajes, algo que se está volviendo cada vez más habitual en la obra de Rick Remender. Con todo, creo que estamos ante un equipo artístico de total garantía, por lo que siguen contando con mi confianza.
Cuando la cadena FX anunció la producción de una serie protagonizada por Legion, uno de los personajes menos conocidos de los X-Men, me pareció una apuesta bastante arriesgada. Pero cuando ficharon a Noah Hawley, creador de Fargo, para que fuera el creador y showrunner, tuve claro que la serie sería diferente y con personalidad. Y no me equivocaba.
David Haller (Dan Stevens) es un joven diagnosticado de esquizofrenia desde que era un niño que se encuentra recluido en una institución mental. Su rutina en un hospital psiquiátrico cambia con la llegada de una nueva paciente llamada Syd (Rachel Keller), que desencadena el descubrimiento de que las voces y visiones que tiene pueden ser reales.
David Haller es esquizofrénico, pero descubriremos que además es un mutante con poderes mentales. Y quien sabe si hay algo más en las partes más oscuras de su mente.
Además, dado que es un mutante, descubriremos que hay una organización gubernamental que busca controlarle, y un grupo de mutantes que buscarán ayudarle. Pero la serie se ambienta en un mundo totalmente diferente al de las películas de Fox, lo que facilita que no haya ninguna limitación para desarrollar las ideas más locas que nos presentan en los 8 episodios de esta primera temporada.
Legion fue creado por Chris Claremont y Bill Sienkiewicz, en el comic de Los Nuevos Mutantes, perteneciente a la familia de comics de los X-Men de Marvel. En los comics, es el hijo secreto de Charles Xavier y Gabrielle Haller. Tiene poderes mentales de nivel Omega, pero su mente no puede controlarlos y que acaba desarrollando diferentes personalidades para controlar sus poderes.
La serie destaca sobre todo por la forma en que nos presenta los entresijos de la mente de David, con una sobresaliente actuación de Dan Stevens. Sus cambios de registros son continuos y sabe transmitir la fragilidad de su enfermedad. Y me gustó también la química que comparte con Sydney Barret, (Rachel Keller) la novia de David, y con Lenny Busker (Aubrey Plaza), amiga y compañera de David en la institución mental.
Legion es una serie centrada en ofrecer una estética totalmente diferente a cualquier serie actual. Y lo consiguen sin duda. Gracias a la fotografía de Dana Gonzales y de Craig Wrobleski , y la edición de Regis Kimble, Chris A. Peterson y Curtis Thurber, cada fotograma parece pensado para ser expuesto en una galería de arte.
Los problemas mentales han sido también protagonistas en Mr Robot, pero mientras que esta serie opta por una aproximación inspirada en el El club de la lucha, Legion transita por sendas más psicodélicas. Cada giro en la mente de David está perfectamente reflejado, consiguiendo unas escenas sorprendentes.
En lo negativo, este exceso de continente sobre el contenido hace que a pesar de que solo son 8 episodios, la serie avanza a un ritmo lentísimo. El episodio piloto es sobresaliente, pero a partir de ahí, la historia se frena de manera preocupante. Esto puede hacer que mucha gente se quede en el tercer o cuarto episodio, frustrado por que la historia no avance. Pero si consigues pasar de este bajón, el final creo que es bastante satisfactorio. En todo caso, esta no es una serie para todos los publicos, exigiendo un esfuerzo considerable en el espectador.
Como producto televisivo, parece que el 80% de su presupuesto en lo relativo a los efectos especiales se lo han gastado en el episodio piloto. Hay algunos efectos que se notan muy pobres, pero excepto en una escena concreta, saben ofrecer soluciones creativas a las diferentes escenas, y no te queda la sensación de otras series de genero que se las nota baratas y con problemas presupuestarios claros.
Hay cierta sensación de cierre de la historia al final de esta temporada, pero dado que solo estamos ante una parte muy pequeña de la historia de los comics, hay un montón de posibilidades para la segunda temporada, que ya ha sido confirmada.
Comparto el trailer de esta serie, para que sepais que esperar de esta serie.
Legion no ha sido perfecta, pero tiene tanta personalidad que seguro volveré para la segunda temporada. Con la enorme oferta televisiva actual, no creo que haya mejor halago. Si os gusta la televisión diferente y no te importa la narración lenta, esta serie es para ti.
Ghost in the shell es una correcta película de ciencia ficción que adapta el conocido manga de Masamune Shirow, que a su vez fue reinterpretado en una obra maestra del anime de los 90 obra de Mamoru Oshii. Dirigida por Rupert Sanders e interpretada por Scarlet Johansson, su principal interés reside en su excelente apartado visual.
En un japón futurista, ‘the Major’ (Scarlett Johansson), es la líder de grupo operativo de élite, Sección 9, cuyo objetivo es luchar contra el ciberterrorismo y los crímenes tecnológicos. The Mayor tiene una importancia vital al ser el primer ser robótico al que se le ha insertado con éxito una consciencia humana, lo que puede significar un salto evolutivo para la raza humana, que ya no estaría limitada por las debilidades físicas humanas.
Durante la investigación de un caso de espionaje industrial, The Mayor descubrirá una parte oculta de su pasado que podría cambiarlo todo.
La producción de Ghost in the shell estuvo rodeada de polémica desde que los productores contrataron a Scarlett Johansson para el papel principal. Desde diversos colectivos se les acusó de «whitewashing» al elegir a una actriz occidental para interpretar un papel de un personaje japonés.
El propio Shirow y la editorial Kodansha apoyaron al estudio, y estaban encantados de que la mayor estrella actual del cine de acción estadounidense (gracias a su papel de Viuda Negra en las películas de Marvel o a su éxito con Lucy) formara parte de esta adaptación que aseguraba que la película se estrenaría en todo el mundo.
A pesar de esta bendición del propio autor de la obra, las críticas a la película por este motivo han sido constantes durante la producción y ahora con su estreno. Y en este tema, me pasa lo mismo que la semana pasada con Iron Fist. No es que Ghost in the shell sea un películón, de hecho para mi es una película entretenida sin más, pero sí creo que estas acusaciones de racismo han conseguido calar para crear un estado negativo de opinión que ha influido para que las críticas sean mayoritariamente negativas.
Yo en mi caso, lo tengo claro: Sin Scarlett no hay película. O al menos no esta película. Sin ella su presupuesto no hubiera sido el de un blockbuster ni se hubiera estrenado en todo el mundo. He ido muchos años a Sitges y he visto muchas películas de bajo presupuesto que estando correctas, siempre te queda la sensación de que con un poco más de presupuesto la cosa hubiera estado mejor. Pues eso es lo que hubiera pasado, aparte del hecho de que si no se estrenan en sales comerciales, al final son carne de torrents y visionados en la tele de casa. Desde este punto de vista, me alegro haber podido ver la película en pantalla grande y que sea un espectáculo visual de primer orden.
Puede hacer facilmente 15 años desde la última vez que leí mi manga de Ghost in the shell. Y casi tantos desde la última vez que vi el anime de Ghost in the Shell y su continuación, GitS 2: Innocence. Y aunque mi recuerdo no es perfecto, creo que la película sí trasmite un claro conocimiento y respeto por este complejo universo, aunque en muchos aspectos se queda en la superficie de los conceptos clave. El que sea Scarlett y no una actriz japonesa la protagonista no afecta a la esencia del manga ni creo que sea una afrenta para sus innumerables fans.
Como ya dije, el principal activo de la película es su apartado visual. El director, Rupert Sanders crea un espectacular mundo futuro que es el gran protagonista junto a la propia Scarlett. La fotografía de Jess Hall es excelente, saturándonos de imágenes poderosas que nos hacen sentir como si estuviéramos allí.
Scarlett está omnipresente en pantalla. No lo hace mal, pero cada vez más parece que realiza el mismo papel, el de mujer dura e independiente pero con un fondo de soledad y debilidad. A pesar de todo, aprueba en el papel. El resto de la Sección 9 simplemente están ahí, como parte del decorado. Intentan darles cierta personalidad a todos, pero prácticamente excepto Pilou Asbaek como Batou, ninguna tiene oportunidad de hacer nada interesante.
En lo que respecta al resto del reparto, tenemos como secundarios de lujo a Juliette Binoche como la doctora Oulet que cuida de The major, y a Takeshi Kitano como Aramaki, el responsable de la Sección 9 y jefe directo de The Major.
Las coreografías de acción son solo correctas, con un excesivo uso de la cámara lenta. El efecto de la capa de invisibilidad está bien conseguido y en general no aburre ni desde luego me transmitió la sensación de ser una copia de Matrix, como he leído por ahí, por parte de gente que claramente no saben de los que están hablando.
Clint Mansell es un seguro de vida, y su banda sonora cuenta con su solidez habitual.
Dentro de lo negativo, el guión de William Wheeler basado en el manga de Shirow se queda en la superficie y parece conformarse con ser simplemente una película de acción. Aunque claramente se nota que conoce y aprecia el material de base e intenta condensar todos los conceptos en dos horas, se queda solo en correcto y funcional. De hecho, la película peca de un exceso de exposición, y son los personajes los que nos cuentan lo que está pasando y como se sienten, cuando lo normal sería que fueran las imágenes las que nos lo mostraran.
Hay elementos que recuerdan otras películas, pero esto no creo que sea problema de en si del guión, sino que en los 25 años que han pasado desde que se publicó el manga, muchas películas, comics y series de TV se han inspirado de una u otra manera en él. Ghost in the shell no copia a Matrix, más bien los hermanos Wachowski se inspiraron en la obra de Shirow, pero mucha gente no conoce este hecho.
Globalmente creo que Rupert Sanders aprueba con buena nota este complicado encargo, y diría que los fans del manga y del anime puedan acabar razonablemente satisfechos.
Comparto a continuación el trailer de la película:
Si solo buscas un buen entretenimiento, creo que Ghost in the shell cumple con nota. A pesar de la complejidad del manga en el que se inspira, la película se entiende perfectamente debido a su exceso de exposición, que se compensa con unas acertadas escenas de acción y un sobresaliente apartado visual.
La conclusión de la serie Vision ha sido perfecta, confirmando que estamos ante la mejor serie de Marvel de 2016. Tom King, Gabriel Hernández Walta, Jordie Bellaire (ayudados en este tomo por Michael Walsh) han creado una de las obras más redondas de la última década, que acaba de recibir el Premio a Mejor Obra Extranjera en el recientemente finalizado Salón Internacional del Comic de Barcelona.
Este segundo tomo arranca con un número de transición dibujado por Michael Walsh para dar un descanso al titular Gabriel Hernández Walta en el que el guionista Tom King realiza una excelente aproximación a la relación entre Visión y su ex-esposa Wanda Maximoff (Bruja Escarlata) a lo largo de los años, que sirve para entender la compleja relación que compartieron durante tantos y tantos años, y que arroja una nueva luz a Vision.
El dibujo de Walsh es perfecto y da el toque exacto de realismo mezclado con la fría realidad del Sintozoide y con los horribles sucesos que la pareja tuvo que vivir a lo largo de los años. Éste es un capítulo fundamental para entender la historia del protagonista, a la vez que sirve para que cojamos aire antes del gran final que empezará justo a continuación.
A partir de ahí, Gabriel Hernández Walta toma el relevo para el inicio del final del drama de la familia Vision. Un final perfecto que comenzará a partir de la llegada de Victor Mancha, hijo de Ultron que también se reveló contra su padre como hizo en su día Visión. Para Vision esta llegada significa la ampliación de su familia, pero no cuenta con el drama que provocará en la familia, y que acabará destruyéndola.
El perfecto dibujo de Walta mantiene la fría narración del primer tomo ayudado por la distribución de viñetas y el excelente color de Jordie Bellaire, que mantiene una paleta de tonos fríos que enfatiza la frialdad robótica que a pesar de todo busca ser humano.
Comparto a continuación algunas páginas del octavo número que tiene evidentes similitudes con las páginas iniciales del primer número, creando un bucle que vuelve a recordarnos el lenguaje robótico de unos y ceros que se repiten y acaban creando un universo complejo a pesar de su aparente complejidad.
Tom King finaliza el 2016 en lo más alto con tres obras totalmente recomendables: The Omega Men, Sheriff of Babylon y Visión. La historia es super original y me ha encantado la forma en que nos ha mostrado la obsesión de Visión por crear la perfecta familia humana, cuando si algo nos caracteriza a los humanos son nuestras imperfecciones y defectos. Unido al hecho que por mucho que lo intente, él no es humano ni tiene una vida normal. Así que a pesar de tener un perfecto cerebro que parece conocerlo todo, Vision no entendió jamás este enorme fallo que afecta a todo su planteamiento. Y que incluso al final sigue sin entender.
VISION es una obra imprescindible para todo lector de los comics Marvel. Un tebeo que seguiremos leyendo durante años y que vuleve a demostrar que no ha malos personajes, sino malos autores que no saben que hacer con ellos.
Tras la decepción provocada por Luke Cage, serie de Netflix estrenada el año pasado que no pude terminar de ver de lo mala que era, habían dudas sobre qué esperar de Iron Fist, la última serie inspirada en los héroes urbanos de los comics Marvel antes de la serie / evento The Defenders, que unirá a Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist. ¿Será un fail como Luke Cage o nos sorprenderá positivamente? Lo cierto es que las críticas han sido mayoritariamente negativas, lo que hace que la cosa no pinte bien, pero a pesar de todo empecé a verla con una mentalidad abierta y dispuesto como siempre a intentar pasar un buen rato.
El argumento de Iron Fist gira en torno al retorno de Danny Rand (Finn Jones) a Nueva York tras haber sido dado por muerto hace 15 años tras sufrir un accidente de avión en el Himalaya con su familia. El padre de Danny, Wendell Rand, fundó Rand Industries junto a su amigo Harold Meachum (David Wenham), que también falleció hace años a causa de un cancer. La empresa está ahora dirigida por los hijos de Harold, Ward (Tom Pelphrey) y Joy (Jessica Stroup), que inicialmente no creerán a Danny y pensarán que están siendo objeto de un intento de estafa a costa de su amigo muerto. Obligado a vivir como un mendigo, Danny solo recibirá un poco de compasión por parte de Colleen Wing (Jessica Henwick), una profesora de artes marciales cuyo dojo sufre problemas económicos.
Además, Danny no solo ha vuelto a Nueva York para reconectar con su vida anterior, sino que durante estos años se ha convertido en el Puño de Hierro (Iron Fist), un maestro en las artes marciales que es el defensor de la ciudad mística de K´un-Lun frente a la amenaza de La Mano, que está muy presente en Nueva York, como pudimos ver en la segunda temporada de Daredevil.
Iron Fist cuenta como showrunner a Scott Buck, veterano escritor y productor de series como A dos metros bajo tierra o Roma, y que también dirigió las peores temporadas de Dexter. No estamos por tanto con un director de garantías, aunque quería pensar que Jeph Loeb, la cabeza visible de Marvel Television, podría mantener la serie fiel a los tebeos.
El personaje de Iron Fist fue creado en los años 70 por Roy Thomas y Gil Kane, dos míticos autores de Marvel Comics, debido a la enorme popularidad de las películas de Kung-Fu y buscando repetir el éxito de Shang-Chi, personaje creado por Steve Englehart y Jim Starlin. Además de sumarse a la moda de las artes marciales, el personaje representaba el eterno outsider que no encaja en ningún sitio. Danny sufrió en K´un-Lun el rechazo y el racismo por parte de unos monjes que no le consideraban digno de aprender artes marciales. E incluso tras convertirse en Iron Fist, seguirá visto como un extranjero. Y al volver al mundo occidental, sus conocimientos y modo de vida oriental también le situarán al margen de la sociedad tradicional.
Tras varios años compartiendo serie junto a Luke Cage, con etapas tan recordadas como la de Chris Claremont y John Byrne, el personaje cayó en el olvido comiquero hasta que en 2006 Ed Brubaker, Matt fraction y David Aja firmaron una de las mejores etapas del personaje, resaltando el papel místico del personaje y su conexión con el mundo de K´un-Lun.
Esta serie de Televisión producida por Marvel y Netflix estuvo rodeada de una tramposa polémica durante la producción y rodaje que sinceramente creo que la ha perjudicado bastante, independientemente de la calidad de esta propuesta. Y es que un ruidoso (aunque confío que reducido) número de personas exigieron inicialmente que el protagonista debería ser un actor asiático, y criticaron duramente el casting de Finn Jones (Juego de Tronos) como Danny Rand. Opino que la polémica es tramposa porque el personaje de los comics es un blanco rubio de ojos azules, y el casting de Marvel solo buscaba ofrecer la máxima fidelidad con el personaje de unos comics que estas voces críticas claramente no han leído ni les importa lo más mínimo. Solo buscaban forzar un mal entendido concepto de corrección política y variedad étnica en una serie donde no correspondía. Y es que esas mismas voces que demandan ese cambio de raza no entienden que con su propuesta solo perpetúan el cliché de que los asiáticos sólo sirven como actores de películas de artes marciales.
A pesar de mi comentario anterior, siendo sincero hay que partir de la base que Iron Fist no es una serie demasiado buena y tiene numerosos defectos. Pero creo que globalmente ha sido lo suficientemente entretenida como para haber visto los 13 episodios de esta primera temporada, lo que ya es más de lo que hice con Luke Cage.
Si empiezo por el lado positivo, creo que Finn Jones clava a Danny Rand y sabe trasmitir todo su carisma, que es en parte lo que salva la serie. Danny es una persona perdida que no encaja en ningún sitio y que su misión es demasiado increíble que puede hacer que sea tomado por loco. A pesar lo lo cual, no dudará en hacer lo correcto en todo momento, ya sea en un combate o en el complicado mundo empresarial.
La serie también acierta en centrar la trama en un núcleo reducido de personajes: Danny, Colleen Wing, y los hermanos Ward y Joy Meachum. Colleen es quizá la más floja de los cuatro porque no llegas a creerte que esta menuda actriz pueda patear traseros como lo hace en la serie, y su giro de personaje es un WTF increible. Pero Tom Pelphrey (Ward ) y Jessica Stroup (Joy) realizan unas convincentes actuaciones como hermanos ejecutivos de una gran empresa, el primero atormentado por la enorme sombra de su padre (genialmente interpretado por David Wenham) y la segunda enfrentada a la dicotomía de ser la fría ejecutiva que la empresa necesita y a la vez intenta ser una buena persona. El problema, de nuevo, es un guión que les hace hacer una cosa y casi la contraria en el mismo episodio.
Me gustó y me sorprendió también que Iron Fist huya de la narración mediante flashbacks de la infancia de Danny en K´un-Lun, un recurso narrativo que Arrow ha utilizado hasta la extenuación. La acción transcurre casi por completo en Nueva York en la actualidad, aunque Danny nos cuenta durante los 13 episodios numerosos detalles de su vida anterior. Y aunque no es el tipo de historia que esperaba a priori, si consiguió que me interesara. Además, pasan un montón de cosas en esta temporada que consiguen que no sintiera como en Jessica Jones y Luke Cage que habían episodios enteros de relleno sin interés para la trama principal. En este aspecto, la serie acierta donde Jones y Cage fracasaron estrepitosamente.
La serie además conecta con las otras series del Universo con varios cameos entre los que destaca el de Claire Temple (Rosario Dawson), que nos recuerda que en pocos meses veremos la unión de los cuatro héroes urbanos en Los Defensores.
Y prácticamente aquí termina lo bueno que puedo decir de esta serie.
Y es que Iron Fist tiene unas notables carencias y locuras que voy a comentaros a continuación y que hacen que la serie no sea lo buena que me hubiera gustado.
El principal defecto de Iron Fist son sus mediocres escenas de acción con una horrenda realización, que suponen una enorme decepción. Tras Daredevil, con sus excelentes y brutales coreografías, Iron Fist tenía que aspirar a superar lo visto, y claramente la serie dirigida por Scott Buck naufraga en este aspecto. Leí que Finn Jones solo entrenó artes marciales de forma intensiva tres semanas antes del inicio del rodaje, debido al apretado planning de rodaje televisivo, lo que claramente no es tiempo suficiente para adquirir la fluidez requerida para el papel. No se si para maquillar las carencias de los protagonistas o directamente por una mala dirección y montaje, nunca vemos una buena escena de acción que no se vea lastrada por demasiados cortes. Además, Iron Fist dice ser el guerrero definitivo, pero en la realidad cualquier esbirro del tres al cuarto consigue golpearle, lo que demuestra una evidente contradicción entre lo que nos cuentan y lo que nos muestran. Iron Fist debería ser intocable por su fluidez y habilidad, y es algo que nunca llegamos a ver.
Por otro lado, antes comentaba como positivo que pasan muchas cosas durante la serie que evita que te aburras. Lástima que haya unos saltos de lógica brutales que hacen que piense que los escritores piensan que todo vale para que la trama avance. Además de algunos giros que son completas locuras. Algunos personajes cambian de opinión sin suficiente justificación y cometen errores de principiante que lastran nuestra empatía hacia ellos, o los guionistas les colocan en situaciones lamentables.
Las numerosas ridiculeces y locuras de varios giros del guión sitúan a Iron Fist al mismo nivel que otros productos de entretenimiento de perfil bajo como Arrow o Flash, cuando Daredevil miraba de tu a tu a las mejores series de la parrilla televisiva «seria». Y eso para Netflix no es suficiente. Si Daredevil marcó el standard televisivo para producciones de superhéroes para la pequeña pantalla, sus series son las primeras que deberían intentar mantener el nivel y este Iron Fist no lo consigue, como tampoco lo consiguió Luke Cage.
Además, me sorprendió que la trama se centrara en Nueva York y evitaran claramente mostrar K´un-Lun, cuando es una parte tan importante en la historia de Danny Rand / Iron Fist. Esto mirado por el lado positivo significa que los escritores consiguen hacen interesante a Danny Rand sin mostrar esa parte esencial de su vida. Y abre la posibilidad de una impresionante segunda temporada, que de momento no está confirmada, inspirada en la historia de Brubaker / Fraction que mostró las Ciudades Celestiales y el gran torneo de las artes marciales.
Pero si lo miramos con el vaso medio vacío, se nota que esta elección viene marcada de inicio por restricciones presupuestarias que marcaron el tipo de historia que se podía contar. Y hace que recuerde cuando escuchaba los comentarios de la sobresaliente The Shield creada por Shawn Ryan, en la que comentaban como el motivo del éxito de la serie es que siempre ofrecían la mejor historia posible sin guardarse nada en la recámara. De esta forma, si se les ocurría una historia brutal para el final de temporada, se las apañaban siempre para introducir y adelantar ese argumento a la mitad, lo que les obligaba a esforzarse en todo momento y evitaba que se acomodaran. En este aspecto, sí creo que Iron Fist ha jugado demasiado sobre seguro y se ha quedado en tierra de nadie, no consiguiendo contar la mejor historia posible con el personaje.
La realización es además demasiado televisiva y en lugar de potenciar la historia, la baja el nivel al de cualquier serie del montón, le quita todo elemento que convirtió a Daredevil en especial. Me queda la duda de si el ser la última serie antes de The Defenders, que empezó a rodarse justo a continuación de Iron Fist, haya podido hacer que Marvel Televisión se acomodara pensando que la serie verdaderamente importante a la que asignar la mayoría de recursos era esta última en detrimento de Iron Fist. No hay casi nada destacable en la producción, solo detalles inconexos entre episodios que muestran lo que podría haber sido y no fue.
En resumen, una serie que mejora a Luke Cage, algo que no era tan difícil para empezar, pero que no pasa de un aprobado muy justito que no es suficiente y deja poso de decepción. Comparto a continuación el trailer de la serie, que ha resultado ser mucho mejor que el producto final.
Iron Fist es entretenida pero montonera. Muestra cierta mejora si la compramos con Luke Cage pero no lo suficiente, y deja a las claras que la magia de Netflix se ha desvanecido. ¿Podrán Los Defensores recuperar el prestigio perdido por el canal online? En unos meses saldremos de dudas.
PUNTUACIÓN: 5/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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