Crítica de Red de Domee Shi (Disney+)

Disney+ ha estrenado Red, la última película de Pixar dirigida por la debutante Domee Shi, que plantea desde una visión chino-americana los temas universales habituales de Disney como aceptarte a ti mismo con lo bueno y lo malo sin importar lo que piensen los demás.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Mei Lee, una niña de 13 años un poco rara pero segura de sí misma, se debate entre ser la hija obediente que su madre quiere que sea y el caos propio de la adolescencia. Ming, su protectora y ligeramente exigente madre, no se separa nunca de ella lo que es una situación poco deseable para una adolescente. Y por si los cambios en su vida y en su cuerpo no fueran suficientes, cada vez que se emociona demasiado (lo que le ocurre prácticamente todo el tiempo), se convierte en un panda rojo gigante. (FILMAFFINITY)

Domee Shi (1989) es una animadora, directora y guionista china-canadiense. Nacida en China, se trasladó a los dos años a Toronto con su familia, donde creció. Trabaja en Pixar desde 2011, trabajando en películas del estudio como Inside Out, Los Increíbles 2 y Toy Story 4. En 2018 dirigió el corto Bao, siendi la primera mujer en dirigir un corto en Pixar, ganando el Óscar al mejor cortometraje animado de ese año. Red es su primer largometraje como director.

Shi escribió el guión de la película junto a Julia Cho y Sarah Streicher. Que esté ambientada en Toronto a principios de los años 2000 indica que la directora ha intentado recuperar momentos de su niñez y adolescencia en esta película. La película de 100 minutos cuenta con Ludwig Göransson para componer la música de la película, convirtiéndola en su primera composición para una película de animación. Billie Eilish y Finneas O’Connell escribieron tres canciones originales interpretadas en la película por la banda de chicos ficticia 4*Town, «U Know What’s Up», «1 True Love» y «Nobody Like U».

En las voces originales tenemos a Rosalie Chiang como Meilin «Mei» Lee, la niña chino-canadiense de 13 años protagonista que se transforma en un enorme panda rojo cada vez que experimenta alguna emoción fuerte, como la excitación o la ansiedad -debido a la conexión mística asociada a sus antepasados con los pandas rojos-. Sandra Oh interpreta a Ming Lee, la estricta y sobreprotectora madre de Mei. El grupo de amigas de Mei está formado por Ava Morse como Miriam, Hyein Park como Abby y Maitreyi Ramakrishnan como Priya, y en el colegio tendrán que lidiar con Tyler (Tristan Allerick Chen), un abusón que se mete con Mei. Del resto de voces, destacaría a Orion Lee como Jin Lee, el padre de Mei y Wai Ching Ho como Wu Lee, la abuela de Mei.

Aunque superficialmente Red nos cuenta la historia de una niña que se convierte en un panda gigante rojo, esto sirve de metáfora para hablar de temas habituales dentro de Pixar y Disney, como ser quien tú quieras ser sin importar lo que piensen las personas a tu alrededor, aceptando lo bueno y lo malo porque no somos perfectos. Mei y sus tres amigas son super divertidas y nos ofrecen una visión de la pre-adolescencia poco habitual en una película de gran presupuesto, que hay que agradecer. Sus momentos de fangirls del grupo de chicos 4*Town («¿por qué se llaman four si son cinco?» es una broma buenísima) o buscando dinero para poder ir al concierto nos da momentos buenísimos en una película que te mantiene en general con la sonrisa en la cara durante los 100 minutos de película.

Por supuesto, Pixar se toma el mantra de la diversidad muy seriamente, y en este sentido me parece genial que aparte de convertir en protagonista a una familia chino-canadiense, las amigas de Mei sean una niña coreana, otra de ascendencia ¿hindo-pakistaní? y una niña caucásica. Además, el diseño de Mei como una niña con gafas y formas redondeadas como las de la típica empollona de la clase me parece muy adecuado con la realidad diversa a nuestro alrededor. Me ha chiflado lo locas que están (en el buen sentido) y lo divertidas que resultan sus interacciones.

La animación de Pixar está como siempre a otro nivel. Los movimientos corporales de las niñas y la química que transmiten me han encantado, pero es que además los fondos y los objetos a menudo tienen una perfección alucinante. Si no fuera porque se que la película es de animación, hubieron objetos que parecía que estaban rodados en imagen real. En este sentido, no conozco Toronto, pero no tengo duda que varios elementos como el Chinatown, el tranvía o el pabellón donde se realiza el concierto son iguales que la realidad. Como no puede ser de otra manera, la animación de Pixar es de 10.

Globalmente Red es una película que se ve con agrado y que cumple razonablemente bien el objetivo último de entretener con una protagonista y unas amigas que son todo corazón. Sin embargo, el principal problema que le veo es que no hay tensión ni conflicto, de forma que no me dejó con ganas de volver a verla. Las niñas están chulas, las metáforas de la película evidentes pero siempre necesarias y está genial la búsqueda de la diversidad que nos muestra. Pero la historia en si es bastante flojita. Me parece curioso que en las últimas películas de Pixar no acaba de haber un «villano» al uso, ya que lo importante es el viaje vital y la evolución de los personajes. Red lleva esto al extremo, y más allá de las acciones de la madre de Mei que la avergüenzan constantemente ante sus amigas y compañeros de clase, no hay un conflicto interesante en la película. Y si no hay drama o conflicto, la película no acaba de funcionar ni tiene tensión dramática, más allá de su chulísima animación.

Otro tema interesante es que Pixar siempre ha apelado a un público ámplio de espectadores / consumidores. Sus películas gustan a los niños pero también a los padres. Onward y Luca son ejemplos maravillosos de esta filosofía que hace que sus películas gusten a todo el mundo. Soul es quizá la primera que pecó de centrarse más en los adultos que en los niños, y en Red me ha pasado que por primera vez he sentido que Pixar ha hecho una película que no es para mi. Y es que hay un nicho muy muy claro de, además de visibilizar el elemento chino-americano, apelar a las niñas pre- y adolescentes, además de las mujeres treintañeras que fueran niñas o adolescentes al comienzo de los años 2000 en los que está ambientada la película. Por supuesto, no pasa nada si Pixar no hace una película que no es para mi, pero me ha resultada curiosa la sensación, sobre todo porque no la esperaba en una película de Disney / Pixar.

He leído que varios animadores se han quejado que Disney ha quitado momentos explícitos de visibilidad del colectivo LGTBI+. Y dentro que no se si es cierto pero entiendo que siendo Disney puede ser el caso, creo que las metáforas de la película de «ser quien eres en realidad» o la de «no tener miedo de mostrar a tu yo interior aunque haya quien piense que eres un monstruo» son elementos que apelan clarísimamente a este colectivo, que pueden sentirse totalmente identificados con la protagonista y sus amigas.

En este sentido, me pasa un poco como en Luca, una película protagonizada por NIÑOS en los que hubo gente que quiso ver elementos gays era algo que directamente no se correspondía con la realidad de una historia de amistad entre niños mientras vivían aventuras de verano. Red nos muestra a unas niñas pre-adolescentes, de hecho la protagonista ni siquiera ha empezado a menstruar y realmente no ha empezado a pensar en chicos o chicas más allá de querer ver a su grupo de música favorito. Introducir en estos personajes de 13 años un elemento sexual, ya sea gay o hetero, no se siente correcto en la historia, ya que las niñas no están en ese momento vital.

El panda rojo es además una metáfora muy clara del paso de niña a mujer, un cambio vital y una sexualidad sobre el que la protagonista avisa a su madre que quiere vivir y disfrutar sin imposiciones de nadie. En este sentido, entiendo que el final de la historia metafóricamente debió dejar muy satisfecho a colectivos feministas en general y pro-abortistas en particular, que llevan años usando el slogan «mi cuerpo, mi decisión». La metáfora está ahí, pero creo que prefiero no pensar demasiado sobre ese aspecto y mejor me quedo con la parte divertida, positiva y hasta infantil de la película.

No tengo problemas en que Pixar haga películas que no son para mi, con no volver a verla lo soluciono sin problemas, no se me ocurre perder el tiempo en pensar lo que Pixar tendría que haber hecho para ajustarse a mis gustos. Pero el wishfull-thinking y pensar que toda obra de entretenimiento tiene que hablar de ellos es algo que está demasiado visible en determinados colectivos sociales, que intentan forzar sus narrativas en todo el entretenimiento. Por esto, no tengo problema que las metáforas puedan conectar con todo tipo de personas sin necesidad de hacer más explícitos determinados elementos que creo no corresponden en esta historia de una niña de 13 años. Quien quiera ver las metáforas que tan claras están en la historia las entenderá sin problemas, no es necesario hacer explícitos elementos que están ya presentes en la película de una forma bastante elegante.

Comparto el trailer de la película:

A pesar de la frescura de los personajes y la maravillosa animación, lamentablemente Red me ha parecido una de las películas más flojas de Pixar, que no creo que vuelva a volver a ver.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Los Vengadores 31-35 World War Hulka de Jason Aaron, Javier Garrón y vv. aa. (Marvel Comics – Panini)

La etapa de Jason Aaron en los Vengadores cumple 50 números, y hoy quiero analizar el último arco de la serie World War Hulka junto al español Javier Garrón, además de las implicaciones que las revelaciones del último número especial pueden suponer para esta colección

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡World War Hulka! Tras los acontecimientos que nos trajeron de vuelta a la Fuerza Fénix, la Tierra se ha convertido en un planeta más fracturado y volátil que nunca, especialmente para Los Vengadores. Una vez que Hulka sea declarada una amenaza Global, la Fuerza de Invierno rusa se dispone a conducirla ante la justicia. Ahora, Jen Walters se enfrentará a un destino que ni siquiera Hulk podría esperar soportar. La Habitación Roja es donde se han forjado algunos de los mejores asesinos y superasesinos del mundo, y transformará a Jen en algo aterrador. ¡El Hulk de invierno está a punto de ser liberado en el mundo! ¿Y el único que puede detenerla es el Hombre Gorila?

World War Hulka se ha publicado en los números 45-50 USA, publicados en España por Panini en los números 31-35. Además, el número 50 USA (750 de la numeración legado) es un especial de 96 páginas en el que además de la conclusión de «World War Hulka», conoceremos el verdadero propósito de Los Vengadores prehistóricos, el secreto del Inquisidor de Hierro y la llegada del mayor grupo de psicópatas que haya conocido ninguna Tierra. ¡El mañana empieza aquí!

En este especial n.º 50 (750 Legado) están acreditados los siguientes autores: Jason Aaron, con dibujo y tinta de Aaron Kuder, Javier Garrón, Carlos Pacheco, Rafael Fonteriz, Ed McGuinness, y color de Alex Sinclair y David Curiel para la historia principal “Una Tierra distinta a cualquier otra (como todás las demás)». David Badeón dibuja, con color de Israel Silva, la doble página con “La montaña de los Vengadores”. La sorpresa llega con la historia “Los dos dignos”, escrita por el novelista Christopher Ruocchio con Steve McNiven y Frank D´Armata en el apartado artístico.

World War Hulka es el perfecto ejemplo de todo lo que ha convertido a Los Vengadores de Jason Aaron y Javier Garrón en uno de los comics más entretenidos de la Marvel actual. Tengo que reconocer que Llega el Fénix, el arco anterior, es probablemente la historia más floja de Aaron hasta la fecha en la serie, pero tras este bache yo disfruté mucho con Heroes Return, que permitió a Aaron desatarse con las ideas más locas inspiradas en la historia de Marvel Comics aprovechando este mundo en el que el Escuadrón Supremo era su principal defensor. Tras este evento fuera de la serie principal, el retorno de Vengadores es un comic en que Hulka cobra protagonismo y que de nuevo vuelve a trasmitir una escala y sensación de amenaza que ya le gustaría tener a la mayoría de comics de cualquier editorial.

Aaron plantea sus comics como historias para ser leídas mes a mes. Me gusta que en este arco de 5 números cada grapa te cuenta una aventura completa con grandes momentos de acción más grande que la vida con un montón de giros y sorpresas impactantes. El secuestro y posterior conversión de Hulka en una Hulk de Invierno al servicio de Moscú nos plantea un nivel de amenaza inédito para los Héroes más Poderosos de la Tierra, con unos giros en cada grapa que me han gustado mucho.

Otro elemento super importante para mi y clave para captar a nuevos lectores es tener una historia autocontenida en si misma que no te obliga a leer más comics que este (y en su momento el Heroes Reborn que durante varios meses sustituyó a este comic y no se solaparon). Frente a una franquicia mutante cada vez más endogámica y sacacuartos que obliga a múltiples compras (a menudo de comics que no te interesarían a priori) para una mayor comprensión de la historia, los Vengadores te ofrecen todo el entretenimiento en una única grapa que al menos a mi me deja siempre con ganas que querer comprar la siguiente para saber cómo continua la historia.

Otra de las virtudes de Jason Aaron es la forma en que plantea historias en las que nunca sabes qué va a suceder a continuación, algo que como lector veterano agradezco un montón. Esta sensación de “All-New, All-Different” es una pasada y acrecienta el entretenimiento que me proporciona este comic todos los meses. Además, este arco de World War Hulka plantea un cambio en Jennifer Walters con vocación de perdurar en el tiempo, y en general en la geopolítica planteada por Aaron en esta etapa. Si uno de los grandes elementos distintivos de Aaron era plantear una escala global con múltiples amenazas simultáneas contra los Vengadores, en este arco parece que se resuelve la amenaza de Namor como Rey de Atlantis y, en parte, también la amenaza del reino de los Vampiros de Drácula establecido en Chernóbil.

Sin embargo, eso no significa que los Vengadores se estén quedando sin enemigos, ya que el especial n.º 50 nos trae la aparición de los Señores del Mal Multiversales (que fueron presentados en el especial del Día del Comic Gratis junto con el retorno de Deathlok, un fan-favourite para Aaron) y que plantean el nivel de amenaza más-grande-que-la-vida que merecen nuestros héroes. Además, tras el Heroes Reborn, hubo gente (yo no) que pensó que Aaron dejaría descansar una temporada al Escuadrón Supremo, y este número confirma que no es ni mucho menos el caso.

Si hay algo que no me ha cuadrado de esta etapa es la figura de Mefisto, empezando por su papel en la creación de los Vengadores de hace un millón de años. Este descuadre se mantiene en este especial incluso amplificado, porque una cosa es que los Señores del Mal de Muerte puedan viajar en el Tiempo y otra que Mefisto lo haga, algo imposible por muy demonio que sea. De hecho, esta versión de Mefisto del pasado no debería tener los conocimientos de su yo del presente, y es un detalle no menor que me rompe algo la suspensión de credulidad. Incluso teniendo claro que este comic no busca ser una historia sesuda sino un entretenimiento ligero que puedan leerlo sin problemas todo tipo de lectores, incluso nuevos lectores que se acerquen a los comics tras ver las películas.

Se además que muchos lectores veteranos no han encajado con la propuesta de Aaron y opinan que los personajes en muchos casos no parecen ellos mismos. Esto es algo respetable y puedo empatizar con ellos, aunque yo en mi caso no acabo de ver ese problema en unos personajes que cambian y evolucionan en función del escritor que se encarga de escribirles. Sin ir más lejos, Donny Cates ha convertido a Thor en su colección en un gilipollas antipático con el que es imposible empatizar, y jamás diría que Cates “no entiende al personaje” o que “no tiene ni idea de escribir”, cosa que sí estoy escuchando sobre esta etapa. Algo en lo que obviamente no estoy de acuerdo.

Si es cierto que el tema de los viajes en el tiempo es algo peliagulo que puede provocar más de un dolor de cabeza a los fanáticos de la continuidad si no cuadra bien la historia. Pero dentro que como decía no conecto nada con la parte de Mefisto, sigo teniendo toda mi confianza en que Aaron sepa cerrar bien su historia con una acción más-grande-que-la-vida además a lo largo y ancho del multiverso temporal de Marvel. Si Aaron busca contar la mayor historia de los Vengadores que al menos iguale la escala de Jonathan Hickman, y eso que su etapa culminó en las Secret Wars, creo que hay muchas posibilidades de que lo pueda conseguir.

En el apartado artístico, me flipa muchísimo el estilo de Javier Garrón (con color de David Curiel), que se encarga de dibujar todo el arco de World War Hulka, excepto unas pocas páginas del número 49 USA (n.º 34 de Panini) dibujadas por Flaviano. En la Marvel actual de los fill-ins montoneros y los artistas que no aguantan ni tres grapas seguidas en una serie, el artista gaditano se está currando unos comics alucinantes en los que no sólo tiene que a dibujar múltiples personajes con combates de alta tensión, sino que además plantea rediseños de varios personajes en función de la misión que tienen que realizar en ese momento. Si tengo que ponerle un pero es que llena tanto las viñetas, en parte por lo que comentaba del protagonismo coral y la necesidad de mostrar a múltiples personajes en todo momento, que sus páginas producen cierto “agotamiento” tras leerlas por toda la información que contienen, estando todo demasiado apelotonado en algunos momentos. Dicho esto, la calidad, regularidad y personalidad que está mostrando Garrón desde su debut en La Era de Khonshu me parece digna de elogio. De hecho, me encantaría que Garrón se mantenga de dibujante oficial durante el tiempo que le reste a la etapa de Aaron.

En el especial n.º 50 Garrón se encarga de las páginas de conclusión del arco World War Hulka que cierra de momento la participación Hulka en la serie, quedando las restantes para un all-star de artistas de la casa. Me gusta que Aaron Kuder, al que conocí en su estupenda (aunque corta) etapa en Guardianes de la Galaxia junto a Gerry Duggan, se encargue de las páginas que sirven de prólogo de la nueva serie Avengers Forever que él se va a encargar de dibujar. Su estilo de línea fina tiene una personalidad tremenda sobre todo a la hora de dibujar las expresiones faciales, con una narrativa super dinámica que creo que va a aprovechar esta nueva serie de Vengadores para lucirse.

Junto a Garrón y Kuder, en este especial tenemos a Carlos Pacheco, Rafael Fonteriz, Ed McGuinness, David Baldeón y Steve McNiven, encargados cada uno de una faceta de la historia que Aaron plantea en diferentes momentos temporales y con personajes diferentes. Y aunque individualmente me gustan todos los dibujantes, McGuinness igual el que menos, el hecho de tener todas las historias entrelazadas a lo largo del especial provoca que este comic tenga una sensación de “cajón de sastre” que no le sienta demasiado bien a la experiencia lectora.

Se que clamo en el desierto cuando me quejo del excesivo baile de dibujantes en los comics de Marvel, y está claro que era imposible un especial de estas características estuviera dibujado por un único artista. Pero lo cierto es que estos bailes hacen imposible que haya una única personalidad gráfica que acaba yendo en contra de la satisfacción que un entretenimiento periódico tiene la obligación de ofrecer todos los meses.

Hay comics que tras 50 números muestran signos claros de agotamiento. No es ni mucho menos el caso de estos Vengadores. Y Marvel demuestra que sigue super contenta con su trabajo, ya que tras este especial 50/750 desde el mes que viene la colección se desdoblará en dos con el estreno de Avengers Forever de Aaron junto a Aaron Kuder, que ha dibujado uno de los capítulos del especial, y que se encargarán de mostrarnos la parte de la aventura a lo largo del continuo espacio-tiempo, mientas que los Vengadores tradicionales supongo que seguirán dedicados al presente de la tierra 616 como hasta ahora.

Leyendo la newsletter de Aaron queda claro que este encargo de Marvel no sólo es uno de los trabajos que más está disfrutando como creador, sino que le está planteando uno de los mayores desafíos narrativos como escritor desde que empezó a trabajar en la Casa de las Ideas, incluso superando a su maravillosa etapa en Thor, teniendo en cuenta que en el comic del Dios del Trueno sólo habían 2 protagonistas -Odinson y Jane Foster- frente el gran reparto coral de los Vengadores. Es por esto que me molesta bastante leer a Julián Clemente en el Spot-On de este mismo comic opinar que Aaron “escribe con desgana” a Los Vengadores, lo cual no sólo es objetivamente incorrecto, sino que transmite un sesgo tremendo por parte de Clemente. Por supuesto no pasa nada si dice que algo no le gusta, y ya se sabe que para gustos colores y todas las opiniones son respetables en ese sentido. Pero no es tan aceptable que incorpore un una página oficial de información de Marvel / Panini unas apreciaciones personales sin más fundamento que a él no le gusta lo que Aaron nos está contando y busca lo que sea para justificar su punto de vista. De hecho, la complejidad de historia de Aaron es algo tan evidente, no hay más que leer el comic, que puede ser muchas cosas y puede gustar o no gustar, pero seguro no transmite “falta de gana, deseo o interés por algo”.

Me produce bastante gracia leer a Clemente lamentarse porque le gustaría que la etapa de Aaron se termine lo antes posible pero tiene que enfrentarse a la realidad que Marvel no parece estar por la labor, y que a Aaron le queda cuerda para rato. De hecho, la sensación es que vamos a tener a Aaron durante todo 2022, y yo no puedo estar más contento por ello.

Los Vengadores siguen siendo uno de los comics más divertidos de la Marvel actual, con una escala y sensación de amenaza que deja en mal lugar al resto del catálogo. Mientras Aaron, Garrón y Kuder (o quien corresponda) mantengan el nivel, yo seguiré comprando encantado este comic.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de El Método Williams de Reinaldo Marcus Green

El método Williams del directo Reinaldo Marcus Green con Will Smith de protagonista es una de las sorpresas de los Oscars de este año al recibir 6 nominaciones entre las que se encuentran Mejor Películas y Mejor Actor. Tras animarme a verla, comparto mis impresiones.

PUNTUACIÓN: 7/10

Biopic sobre Richard Williams, un padre inasequible que ayudó a formar a dos de las deportistas más extraordinarias de todos los tiempos, dos atletas que acabarían marcando época en el deporte del tenis. Richard tenía una visión muy clara del futuro de sus hijas, y sirviéndose de métodos arriesgados y poco convencionales, elaboró un plan que llevaría a Venus y Serena Williams de las calles de Compton, California, al olimpo del deporte, convirtiéndolas en iconos del tenis.

Reinaldo Marcus Green es un director, productor y escritor estadounidense conocido por su película de 2018 Monsters and Men, que ganó el premio especial del jurado a la primera película destacada en el Festival de Cine de Sundance. Su siguiente proyecto fue Joe Bell, producido por Jake Gyllenhaal y Cary Joji Fukunaga, y protagonizado por Mark Wahlberg, Connie Britton y Maxwell Jenkins. Green también dirigió los primeros tres episodios de la tercera temporada del drama de la televisión británica, Top Boy.

El método Williams en una larga película de 138 minutos que cuenta con guión de Zach Baylin, fotografía de Robert Elswit, montaje de Pamela Martin y música de Kris Bowers. A destacar además que Venus y Serena Williams son productoras ejecutivas de la película, que ha recibido 6 nominaciones a los Oscars: Mejor Película, Mejor Actor Will Smith, Mejor Actriz de Reparto Aunjanue Ellis, Mejor Guión Original, Mejor Montaje y Mejor Canción (Dixson y Beyoncé Knowles-Carter por «Be Alive»). Con un presupuesto de 50 millnes de dólares, de momento tan sólo ha recaudado 36, siendo uno más de los damnificados por el virus COVID.

Además del archiconocido Will Smith interpretando a Richard Williams, el reparto cuenta con Aunjanue Ellis como Oracene «Brandy» Price, la esposa de Richard y madre de Venus y Serena Williams (Saniya Sidney y Demi Singleton, respectivamente). Junto a los miembros de la familia Williams, encontramos también a Jon Bernthal como Rick Macci y Tony Goldwyn como Paul Cohen, los entrenadoras de las niñas.

Si tengo que hablar de El Método Williams es inevitable plantearlo desde dos puntos de vista, por un lado el meramente cinematográfico, y por el otro las conexiones antes unos hechos y unas personas que se han convertido en iconos del deporte, al estar esta película inspirada en hechos reales.

Para la cultura anglosajona, el ideal de hombre hecho a si mismo, de triunfador que consigue el éxito luchando contra todo lo que se le pone por delante es lo máximo a lo que aspira toda persona. El individualismo, el “Do it yourself” y la idea que un hombre sólo con su esfuerzo puede llegar a ser millonario está grabada en el ADN del norteamericano medio. Y en ese sentido, El método Williams parece casi un publirreportaje para ensalzar la figura de Richard Williams (con alguna sombra) y su mujer Brandi, que criaron 5 hijas y consiguieron con trabajo y esfuerzo que dos de sus hijas fueran las mejores tenistas del mundo.

Normalmente la historia la cuentan los vencedores, y mientras veía la película no podía evitar pensar que si esta película es una realidad es precisamente porque las hermanas Williams han llegado a la cima, por lo que estamos viendo esa historia de triunfo. Sin embargo, Richard Williams es un desequilibrado, o esa impresión me dio a mi la historia, y aunque Venus y Serena triunfaron, no podía dejar de pensar en las decenas, cientos o miles de padres que machacan a sus hijos e hijas pensando en que pueden llegar a ser deportistas de élite que les saquen de la pobreza, cuando la realidad es que sólo una minoría lo van a conseguir y el 99% restante no van a llegar por motivos que no tienen nada que ver con “voy a esforzarme al máximo”, sino por la propia genética y condiciones físicas de cada persona, aparte de la fortaleza mental.

Hay una parte de la historia que es el típico “persigue tus sueño” o “lucha por lo que quieres” que hemos visto decenas o cientos de veces en cine y televisión. Pero como padre de un niño que ha jugado a fútbol infantil y he visto de primera mano el ambiente tóxico de algunos padres en las gradas, me aterra que alguien pueda ver esta película y quedarse con la idea que si exige más a sus hijos y les hace vivir sólo para el deporte van a conseguir el éxito, cuando lo normal es que eso no va a pasar.

Pensando en ello, me doy cuenta que los deportistas de élite tienen unas necesidades de entrenamiento físico y mental, aparte de los viajes por todo el mundo que les obligan a estar semanas y meses lejos de casa, que les hace ser diferentes a las personas que tenemos una vida “normal”. Lo difícil precisamente es la forma en que un joven da el salto del deporte amateur al profesional, un muro infranqueable en la mayoría de los casos. Precisamente estar dispuesto a hacer ese plus para que sus hijas lo consiguieran puede ser el único elemento positivo que puedo encontrarle a la historia de Richard Williams.

Sin embargo, la idea de un padre que al nacer sus hijas escribió en una libreta un plan para llevarlas al éxito en el deporte y lo llevó a cabo punto por punto, cosa que parece ser cierta y que han repetido hasta la saciedad en entrevistas y en la propia autobiografía que Richard Williams publicó hace unos años, es una de las cosas más locas y desquiciadas que he conocido jamás. Y el hecho que a él le saliera bien es un milagro imposible que no debería quedar más que en una historia personal irrepetible. Espero que sea este el caso.

Y ahora, pensando en la película en si, la verdad es que estamos ante una historia de superación bien realizada que a pesar de ser más de dos horas no se hace larga en ningún momento. Will Smith hace una muy buena interpretación, con una voz en la versión original que me gustó mucho y consigue que no veamos a la mega estrella que es. Si no fuera porque Benedict Cumberbatch creo que va a ganar el Oscar con su interpretación de vaquero gay reprimido, creo que Smith sería un claro aspirante a ganar el premio este año.

Junto a Smith, creo que el casting del resto de la familia Williams está muy elegido y transmiten una química muy buena, consiguiendo la película transmitir la complicidad que tenían las 5 hermanas entre si y con sus padres y, a pesar de algún que otro sobresalto, el amor de unos padres que harían lo que fuera por sus hijas.

Dicho esto, este biopic con elementos de drama es el típico ejemplo de película “agarra Oscars”, empezando por el elemento racial de una familia afroamericana que luchó contra el racismo en un deporte que no tenía deportistas negros y frente a la pobreza y la violencia de un barrio como Compton en Los Angeles. De hecho, la película se hace eco y recuerda el apaleamiento de Rodney King en 1991, añadiendo la coletilla de “al menos esta vez alguien lo ha grabado” como muestra del racismo sistémico de la policía. En este momento de activismo en el que se valora la visibilidad por encima de la calidad cinematográfica, dentro que todo en la película me parece correcto y no le pongo un pero, tampoco ningún sobresaliente, no tengo duda que la película va a ganar seguro algún Oscar este año.

Comparto el trailer de la película:

El Método Williams es una buena película de superación de esas que tanto gustan al público americano, con una buena interpretación de todo el reparto, lástima que las sensaciones que me transmitieron no fueron lo positivas que supongo buscaban los produtores.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de The Boys: Diabolical (Prime Video)

El éxito de The Boys ha provocado que Prime Video haya autorizado la producción de una serie de cortos de animación ambientados en el mundo creado por Garth Ennis y Darick Robertson. The Boys: Diabolical es un divertido entretenimiento over-the-top que sacia nuestra sed mientras esperamos el estreno de la tercera temporada en algún momento de este 2022.

PUNTUACIÓN: 7/10

Sumérgete a fondo en el universo de The Boys con DIABOLICAL, una serie animada antologica de ocho episodios. Cada uno de ellos exprimidos de algunas de las mentes más desquiciadas, confusas y maníacas que, de alguna forma, aún siguen trabajando en el mundo del entretenimiento.

Eric Kripke, showrunner de The Boys, declaró que la idea de crear Diabolical surgió durante la pandemia de COVID-19, cuando los productores querían lanzar algo durante la espera de la tercera temporada de The Boys. Debido a las restricciones de la mayoría de las producciones de acción real, decidieron intentar hacer una antología animada utilizando diferentes formas y estilos. Diabolical se compone de ocho historias completamente nuevas creadas por Awkwafina, Garth Ennis, Eliot Glazer e Ilana Glazer, Evan Goldberg y Seth Rogen, Simon Racioppa, Justin Roiland y Ben Bayouth, Andy Samberg y Aisha Tyler, y los y los productores ejecutivos Seth Rogen y Evan Goldberg la comparan con The Animatrix como fuente de inspiración de cortos planteados para ambiente el worldbuilding de este universo de ficción.

Voy a compartir a continuación la información de cada uno de los ocho episodios que componen este antología, todos de una duración de entre 13 a 15 minutos, así como una rápida impresión del capítulo, siempre libre de spoilers:

Episodio 1. Día de salida de la bebé láser.

Una bebé entrañable más unos ojos láser esigual a una máquina de evisceración que te derretirá el corazón.

Corto dirigido por Crystal Chesney-Thompson y Derek Thompson a partir de una historia de Seth Rogen y Evan Goldberg, inspirada en los clásicos cortos de animación americanos.

Este primer episodio es para mi uno de los mejores de toda la serie, partiendo de la narrativa sin diálogos y el feel infantil que contrasta con la hiper violencia de la historia. Divertido, gore y sin complejos, me ha gustado mucho.

Episodio 2. Un corto animado donde súpers cabreados matan a sus padres.

El título lo dice todo y revela el final. Digamos solo que es catártico y un auténtico follón.

Dirigido por Parker Simmons con un guión de Justin Roiland y Ben Bayouth.

Un tema recurrente en The Boys es que frente al tópico de los comics de superhéroes que alguien se toma algo o tiene un accidente X, adquiere poderes super guays, mientras que en la realidad, si se realizaran experimentos para dotar con poderes a niños la mayoría de casos produciría seres deformes con habilidades inservibles. Este es precisamente el tema de este episodio, que dentro que está correcto, me ha parecido una situación de un único chiste repetido un pelín de más y que no da más de si que lo que vemos. En todo caso, entretenido.

Episodio 3. Soy tu camello.

Extraido de las páginas de los comics originales de The Boys. Billy Butcher, junto a Terror, aterroriza a proveedor de drogas para que le de una dosis especial a cierto súper.

Dirigido por Giancarlo Volpe a partir de una historia de Garth Ennis, creador del comic de The Boys.

Tener a Gerth Ennis y volver a ver a Billy Butcher es siempre un placer, y Ennis transmite de cine toda su mala leche y humor negro para una historia que se ve venir pero que tiene un puntazo super gore muy chulo.

Episodio 4. Bod, el del 3-D.

Las redes sociales son una lente dismórfica que distorsiona la forma en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás, y nos adormece ante lo que es realmente importante en la vida. Este va de eso.

Dirigido por Naz Ghodrati-Azadi a partir de una historia de Eliot Glazer y Ilana Glazer, inspirado en los comics y la animación francesa.

Otro episodio interesante que va más allá de la broma de un único chiste para plantear una historia de adicción y obsesión con un final muy heavy, dicho en positivo.

Episodio 5. Las superamiguis.

Inyéctate el Compuesto V y obtén super poderes. Bébete el compuesto V y… pasa esto.

Dirigido por Madeleine Flores y con guión de Awkwafina, está inspirado en los cartoons de Sábado por la mañana.

Aunque el episodio tiene un concepto similar al del segundo episodio de una chica que adquiere unas habilidades ridículas, la historia Awkwafina va por otros derroteros que me han hecho mucha gracia, y la animación cuqui hace que todo parezca aún más divertido.

Episodio 6. Nubio contra Nubia.

Divorciarse es complicado. Divorciarse con una hijo, aún más. ¿Superhéroes divorciándose con una hija que está decidida a que eso NO ocurra? Habrá sangre…

Dirigido por Matthew Bordenave, con un guión de Aisha Tyler con una animación inspirada en el anime.

El episodio está bien en la parte que vemos como realmente no existen los superhéroes o los super villanos en este mundo, sino que es Voight quien se inventa las historias para tener aborregada a la sociedad con historias de heroísmo. Este corto intenta darle un tono de drama al tener el punto de vista de la niña, lo que contrasta con el humor bestia de otros episodios. Y dentro que está bien, también es verdad que lo situaría en la segunda mitad de la tabla.

Episodio 7, John y Sun-Hee

Prepárate para llorar mientras un anciano lo arriesga todo para curar el cáncer inoperable de su mujer.

Dirigido por Steve Ahn con un guión de Andy Samberg, cuenta con una animación inspirada en el cine coreano.

Uno de los tres mejores episodios. De nuevo, a pesar de tener a una persona adquiriendo habilidades extrañas, el corto huye del tono de humor cínico al plantear una historia en la que prima el dolor y la desesperación de un marido que busca salvar a su mujer, aunque no sabe que igual el remedio es peor que la enfermedad, nunca mejor dicho.

Episodio 8. Uno más uno igual a dos.

Incluso un gran superhéroe como Homelander tuvo que empezar en algún sitio…

Dirigido por Jae Kim y Giancarlo Volpe, con guión de Simon Racioppa, con una visión más oscura de la animación de superhéroes americana.

Junto a los episodios uno y siete, este es el episodio que más me ha gustado. Aparte del plus que supone conocer una historia nueva de Homelander posiblemente con su primera misión, me gusta lo bien conectado que está con la serie de imagen real en lo relativo al desequilibrio mental que sufre Homelander, y cómo la realidad siempre hace saltar por los aires los mejores planes, con unos momentos super gores.

En resumen, aunque todos los cortos están bastante bien, con un par más chorras pero que sirven de contraste tanto por la animación como por los absurdos protagonistas, el visionado de estos ocho episodios me ha sabido a poco y me ha dejado con ganas de más. Entiendo que habiendo surgido la idea en tiempo de pandemia tampoco ha habido tiempo o recursos para más, y no me importaría que Prime aprobara la producción de nuevos episodios, la verdad.

En todo caso, espero que el estreno de la tercera temporada de The Boys no se demore y podamos disfrutar de su gore over-the-top en imagen real más pronto que tarde.

Comparto el trailer de esta serie:

Diabolical nos ofrece justo el tipo de entretenimiento salvaje que estábamos esperando, así que si eres fan de The Boys vas a disfrutar esta antología, en caso contrario, mejor abstenerse.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Coda: Los sonidos del silencio de Sian Heder

Dentro del repaso de las películas que han recibido una nominación al Oscar a Mejor Película, hoy toca hablar de Coda: Los sonidos del silencio, remake americano de una película francesa que ha dirigido Sian Heder que da visibilidad al mundo de las personas sordas.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

Ruby (Emilia Jones) es el único miembro oyente de una familia de sordos. A sus 17 años, trabaja por la mañana con sus padres y su hermano en Gloucester, Massachusetts, antes de ir a clase, tratando de mantener a flote el negocio pesquero familiar. Ávida de encontrar nuevas aficiones, Ruby decide probar suerte en el coro de su instituto, donde no sólo descubre una latente pasión por el canto, sino también una fuerte atracción física por el chico con el que debe realizar un dueto. Su entusiasta profesor (Eugenio Derbez) ve algo especial en ella y la anima a que piense en la posibilidad de entrar en la escuela de música, algo que la obligaría a tener que tomar una decisión de cara a su futuro: o sus estudios, o su familia. (FILMAFFINITY)

Sian Heder (Massachusetts, 1977) es una guionista y directora norteamericana. En 2005, Mother, el primer cortometraje de Heder como directora y guionista, ganó el Gran Premio del Jurado al «Mejor Cortometraje Narrativo» en el Festival de Cine de Florida. En 2010, Heder ganó un premio Peabody, junto al resto de guionistas de la serie de televisión estadounidense Men of a Certain Age. En 2011, escribió y dirigió una comedia corta, Dog Eat Dog (A Short Tale) protagonizada por Zachary Quinto. Además, trabajó de guionista en el tres primeras temporadas de Orange Is the New Black, y en 2015 dirigió Tallulah protagonizada por Elliot Page y Allison Janney.

Coda es un remake en inglés de la película francesa de 2014 La familia Bélier, dirigida por Éric Lartigau. La película de 111 minutos con fotografía de Paula Huidobro, montaje de y música de Marius De Vries. La película se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de 2021, con una acogida super positiva que hizo que Apple adquiriera los derechos de distribución por una cifra récord en el festival de 25 millones de dólares. Ha sido nombrada una de las 10 mejores películas de 2021 por el American Film Institute. Recibió tres nominaciones en la 94.ª edición de los Premios Óscar, incluida la de Mejor película, Mejor Guión adaptado (Sian Heder) y Mejor Actor Secundario (Troy Kotsur), además de recibir numerosas nominaciones para los Premios Globos de Oro.

La película está interpretada por Emilia Jones (Locke and Key, Utopia, Doctor Who) como Ruby Rossi, una chica adolescente que ama la música y ayuda a su familia, todos sordos, en su barco pesquero además de asistir al instituto local. La familia de Ruby está formada por tres actores sordos: Troy Kotsur como su padre Frank. Daniel Durant como su hermano mayor Leo y la ganadora de un Oscars Marlee Matlin como Jackie, su madre. Se da la circunstancia que Matlin, Kotsur y Durant ya se conocían por su colaboración en el musical de Broadway de 2006 Spring Awakening. Eugenio Derbez interpreta al profesor de canto de Ruby, Bernardo Villalobos / Mr.V, mientras que Amy Forsyth interpreta a Gertie, una amiga de Ruby, y Ferdia Walsh-Peelo interpreta a Miles, un amigo del coro de Ruby.

Empezando por los elementos positivos, lo más destacado de la película es la complicidad y empatía que genera la familia protagonista formada por tres personas sordas y una que no sufre esta discapacidad. Emilia Jones es una estupenda protagonista interpretando a la joven Ruby cuyo sueño es dedicarse a la música. Además de tener una voz super bonita y reconocer que me encantan sus canciones en la película, ha aprendido perfectamente el lenguaje de signos y tiene una química perfecta con el resto del reparto, vendiéndome que es una persona con audición que ha vivido toda su vida con personas sordas y les cuesta socializar con el resto del mundo.

La película tiene dos escenas con la sordera de protagonista que están bien muy bien resueltas y son super emocionantes. La primera es cuando el padre de Ruby Frank (Troy Kotsur) está en el concierto del instituto en el participa su hija y aunque no puede escuchar a su hija, descubre el efecto que la voz de su hija tiene entre el público. La segunda es la audición de Ruby en la que además de cantar como los ángeles, canta la canción en lenguaje de signos para su familia. Estas dos escenas son super chulas y de largo lo mejor de la película.

La decisión de elegir a actores sordos me parece un acierto total, y en general me gustan todos los elementos de producción. La fotografía es super correcta, y las escenas tanto en el barco cuando salen a faenar como las localizaciones alrededor de Gloucester, Massachusetts donde se rodó la película transmiten realismo. Para ser una película de casi dos horas no se me hizo larga y la verdad es que se ve con agrado.

Sin embargo, dentro que todo es correcto, la historia es una sucesión de tópicos que sería intercambiable con cientos de historias de jóvenes que luchan por alcanzar su sueño, con el único añadido en esta película de las personas sordas. Tampoco existe un drama real en todo lo que nos cuentan y todo sucede dentro de los convencionalismos de este tipo de historias de forma que no hay ni un sola sorpresa durante todo el visionado.

Justo el año pasado cuando Sound of Metal (Darius Marder) me voló la cabeza por su genial representación del mundo de la sordera y cómo afecta a los que lo sufren, con un increíble Riz Ahmed. Dentro que entiendo que toda película que muestra el mundo de la sordera es positivo en lo relativo a la representación y visibilización de este colectivo, en la comparación con esa película, el minidrama de Coda queda como lo que es, un melodrama de domingo por la tarde de Antena 3. Y ni siquiera uno de los mejores.

Y esto es quizá lo peor de todo, la sensación de película correcta sin más que es inflada no por sus valores cinematográficos sino por aspectos de representatividad y visibilización de colectivos con problemas. En todo caso, dado que seguro no hubiera visto Coda de no ser por su nominación, entiendo que el objetivo de visibilización lo han conseguido.

Comparto el trailer de la película:

Dentro de la corrección general, reconozco que no entiendo la nominación a Mejor Película en los Oscars de Coda, ni en general todos los premios y nominaciones que ha recibido. Está genial lo de dar visibilidad a colectivos que no suelen tenerla, como son las personas sordas, pero como película es super montonera y olvidable.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros