Tras la novela gráfica con la que Robert Kirkman y Chris Samnee estrenaron su nuevo comic Fire Power el año pasado, este mes me ha llegado el segundo volumen con el inicio de su serie regular, que promete un montón de sorpresas y aventuras a ritmo de artes marciales.
PUNTUACIÓN: 8/10
¡Nueva serie creada por ROBERT KIRKMAN (THE WALKING DEAD, INVINCIBLE, OBLIVION SONG) y CHRIS SAMNEE (Daredevil, Black Widow)!
El que posea el poder del fuego está destinado a salvar al mundo, pero Owen Johnson le ha dado la espalda a esa vida. No quiere el poder. Nunca lo hizo. Solo quiere criar a su familia y vivir su vida, pero fuerzas invisibles actúan para hacerlo imposible. El peligro acecha en cada esquina mientras el pasado de Owen regresa para perseguirlo.
Este volumen recopila Fire Power números 1-6 USA.
Tras el cierre de The Walking Dead e Invencible y los retrasos en el final de Outcast, echaba de menos leer un comic de Kirkman además de Oblivion Song. La novela gráfica Fire Power en muchos aspectos recordaba la típica película de artes marciales. Sin embargo, Kirkman añade un giro de vida en los suburbios que mostraban que este comic no iba a ser como nos lo estábamos imaginando. Y eso es justo lo que nos encontramos en este volumen en el que vamos a conocer la monótona vida de Owen con su mujer y sus dos hijos. Vida que por supuesto se verá alterada por un pasado que sigue muy presente. Kirkman en este volumen escribe un guión modélico en el que el ritmo, las sorpresas sin tregua y unos cliffhangers estupendos hacen que el tomo se lea de una sentada, con el añadido de saber dejarnos en lo más alto, de cara al siguiente volumen.
Si Fire Power triunfa, está claro que es por Kirkman, pero también por el maravilloso dibujo de Chris Samnee, que cuenta con color de Matt Wilson. Samnee hace un despliegue narrativo escandaloso en el que cada viñeta es una maravilla, con una expresiones corporales de todo el reparto super realista que te las crees porque son las que hacemos las personas reales. Pero además, cuando llega el momento de la acción, sus coreografías tienen una fluidez como la de las mejores películas de Hong Kong. Gráficamente, Fire Power es también una pasada.
No se me ocurre nada menos bueno que contar de Fire Power, creo que cumple con nota todo lo que se esperaba de este comic. Bueno, en realidad si. Me encantan los Trade Paperbacks de Image en tapa blanda porque resultan super económicos para poder seguir una serie regular, pero me parece un fallo que estos tomos NO incluyan las portadas originales, aunque sea al final. En todo caso, si te gusta el género de aventuras y las artes marciales, no te puedes perder este comic.
Comparto algunas páginas del primer número, en la parte tranquila de la historia. No lo dudéis, la cosa se anima justo a continuación:
Fire Power te atrapará desde su primera página, te recomiendo completamente este comic.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Zack Snyder fue el elegido para realizar una actualización de los mitos de Superman para las nuevas generaciones, siguiendo conceptos planteados por Christopher Nolan y David Goyer. Man of Steel de 2013 fue la película que estaba destinada a lanzar una nueva franquicia cinematográfica con los personajes de DC Comics que pudiera competir con las películas de Marvel. Hoy la quiero recuperar.
PUNTUACIÓN: 4.5/10
Desde Krypton, un lejano planeta muy avanzado tecnológicamente, un bebé es enviado en una cápsula a través del espacio a la Tierra para que viva entre los humanos. Educado en una granja en Kansas en los valores de sus padres adoptivos, Martha (Diane Lane) y Jonathan Kent (Kevin Costner), el joven Clark Kent (Henry Cavill) comienza desde niño a desarrollar poderes sobrehumanos, y al llegar a la edad adulta llega a la conclusión de que esos poderes le exigen grandes responsabilidades, para proteger no sólo a los que quiere, sino también para representar una esperanza para el mundo. (FILMAFFINITY)
El nacimiento de Man of Steel tiene varias explicaciones. Por un lado, el decepcionante resultado en taquilla del casi-remake Superman Returns de Bryan Singer estrenada en 2006. Si hubiera tenido éxito, el estudio tenía ya planteada su secuela para un estreno en navidades de 2009. Sin embargo, el éxito arrollador de Iron Man (Jon Favreau, 2008) y el anuncio de Marvel Studios de estrenar películas individuales de sus héroes provocó que en agosto de 2008 Warner anunciara sus planes de no continuar con Superman Returns 2, optando por un reinicio completo del personaje. Debido al éxito arrollador de The Dark Knight (2008), Warner optó por lo que pensaron que era una idea ganadora: «Si Christopher Nolan había resucitado la Batman con Batman Begins (2005), démosle el control para que haga lo mismo con Superman». Y hay que reconocer que en ese momento, la idea tenía todo el sentido del mundo, ya que el guionista y escritor de comics David Goyer (guionista de la franquicia de Nolan), había comentado con Nolan cómo relanzaría Superman actualizándolo para las nuevas generaciones, y su idea le entusiasmó a Nolan, que la vendió a los ejecutivos de Warner.
En este momento de la producción, los planes de Nolan (productor) y Goyer (guionista) eran hacer una película completamente autónoma como lo fue Batman Begins, en el que Superman sería el único héroe de la Tierra igual que Batman lo es en su mundo, sin planes en ese momento de crear un universo compartido, algo que llegó años más tarde, en Batman v Superman (2016), ya con Zack Snyder con control total de la franquicia de héroes de DC Comics.
Zack Snyder fue contratado como director de Man of Steel en octubre de 2010, cuando Warner ya sabía el resultado de su Watchmen (2009), que resultó polémica y con una taquilla muy por debajo de lo esperado. Nada más confirmada su contratación inició un casting de mega estrellas que culminó con el inicio del rodaje en agosto de 2011, con Amir Mokri como director de fotografía. Man of Steel realizó un rediseño completo del traje de Superman de James Acheson y Michael Wilkinson, conservando la combinación de colores y el logotipo de la «S», pero con tonos más oscuros y sin los calzoncillos rojos, que no encajaban en la idea de dar al primer super héroe de DC un tratamiento «realista». La ironía de unos creativos que hablan de hacer una película sobre un hombre que puede volar que piensan que todo puede ser realista menos los calzoncillos no empezaba a hablar bien de los complejos de todo el equipo.
La película de 143 minutos contó con música de Hans Zimmer y montaje de David Brenner. Con un presupuesto de 250 millones de dólares, Man of Steel resultó muy polémica artísticamente y, lo que es peor para Warner, se quedó muy lejos del taquillazo que esperaban los ejecutivos de Warner, recaudando tan «sólo» 668 millones. Mejoraba eso si los escasos 400 millones que recaudó Superman Returns y confirmó que el reinicio de Superman era imparable. Sin embargo, estas cifras no eran tan buenas como se esperaban. Por ponerlas en contexto, Iron Man 3 estrenado es mismo año 2013 recaudó 1200 millones. Y sí, es injusto comparar la tercera parte de una trilogía de éxito con el reinicio de una franquicia que parecía muerta apenas unos años atrás, pero esa es la valoración que hicieron los ejecutivos de Warner, que viendo el empuje de Marvel Studios y con la sensación que no estaban exprimiendo la gallina de los huevos de oro como deberían, acabaron aparcando la idea de Goyer y Nolan para un Man of Steel 2 autocontenido y optaran por poner toda la carne con el lanzamiento de Batman v Superman (2016) que pusiera en marcha el universo cinematográfico de Warner / DC.
Para Man of Steel, Warner contrató al Henry Cavill para el papel de Clark Kent / Superman. Cavill ya optó a interpretar a Superman en Returns de Bryan Singer, y en 2010 ya contaba con 27 años y la presencia que se le supone al Hombre de Acero. Cavill comenzó su carrera con papeles en las adaptaciones de largometrajes como El conde de Montecristo (2002) e interpretó papeles secundarios en varias series de televisión como The Inspector Lynley Mysteries de la BBC y The Tudors de Showtime. Tambén participó en películas como Tristan & Isolde (2006), Stardust (2007) y Blood Creek (2009) hasta su contratación para hacer de Superman. Para foguearle antes de Man of Steel y que le público conociera al casi desconocido Cavill, Warner le hizo protagonista de Inmortales (Tarsem Singh, 2011), una historia basada en la mitología griega en la que ya mostró su poderío físico. Man of Steel le catapultó a la fama, y sin embargo no hemos llegado a verle interpretar la gran película de Superman que los fans estábamos pidiendo.
Además de Cavill, en Man of Steel tenemos a un reparto de autentico lujo con Amy Adams como Lois Lane, Michael Shannon como el General Zod, Kevin Costner y Diane Lane como Jonathan y Martha Kent, Russell Crowe como Jor-El y Laurence Fishburne como Perry White.
Entrando a valorar la película y empezando por los elementos positivos, Man of Steel es la mejor película de Bola de Drac jamás realizada. De hecho, el artista de los storyboards Jay Oliva cita al mítico anime (y manga) como una clara influencia a la hora de preparar unas escenas de acción que buscaban ofrecer algo nunca antes visto en imagen real. Y la verdad es que lo consiguen, la escala de destrucción y las escenas de acción son de largo lo mejor de la película, y están mostradas con un nivel de poder como nunca se había visto, siendo lo más parecido hasta la fecha el final de Matrix Revolutions (Hermanas Wachowski, 2003). Hay que reconocerle que Zack Snyder sabe crear un buen montón de imágenes poderosas a lo largo de la película, con momentos brillantes como el primer vuelo de Superman o la terraformación de la Tierra en el climax final con el cambio magnético de Metrópolis.
También me gusta mucho la música de Hans Zimmer que tenía la misión imposible de hacer olvidar la icónica música de John Williams y cumple con nota. Zimmer consigue crear una música poderosa como el protagonista que sí transmite la idea de «un héroe que inspirará a la humanidad» que intentaba ofrecer la película al espectador. Además, crea un in-crescendo musical que encaja con la idea de aprendizaje de Clark hasta asumir su herencia kriptoniana y convertirse en el defensor de la tierra. La música de Zimmer es una pasada.
El reparto de Man of Steel hace lo que puede con el guión que tienen. Al igual que los secundarios de la película de 1978 transmitieron todo su carisma en la primer película de Superman, Kevin Costner, Diane Lane, Russell Crowe y Laurence Fishburne lucen el carisma que sólo las grandes estrellas pueden transmitir en pantalla. Lástima lo que el guión les hace hacer, que comentaré más adelante.
De hecho, el único personaje al que entiendo y comparto su punto de vista es al villano General Zod. A pesar de la exagerada interpretación de Michael Shannon, veo lógico que alguien enfrentado a la aniquilación de su raza haga todo lo que esté en su mano, incluido aplastar a unas hormigas, para buscar la supervivencia de su especie. Eso no evita que sea el villano, claro, por los actos que realiza durante la película, pero todo lo que hace es lógico con este objetivo en mente, empezando por el intento de golpe de estado en la moribunda Krypton.
Globalmente, Man of Steel es una película de origen bastante típica que ofrece un espectacular entretenimiento para una nueva generación de espectadores que no hayan leído necesariamente los comics, algo que diría que Snyder de hecho nunca hizo. Teniendo en cuenta esto y si no conoces nada previo del personaje, creo que un espectador medio pudo salir razonablemente satisfecho y entretenido de la película.
Sin embargo, entrando en lo menos bueno, tiene delito que Warner haga una película de Superman en la que el personaje no aparezca. Porque este Man of Steel no es Superman, es un trasunto que se queda corto en todos los aspectos excepto en la espectacularidad de las escenas de acción. Y es que el principal problema de la película es que todas las decisiones creativas que David Goyer, Christopher Nolan y Zack Snyder toman para actualizar y «hacer más realista» al personaje suponen un problema que no mejora el canon existente previo.
Empezando por el psicópata de Jonathan Kent y su obsesión de no dejar que Clark ayude a la gente para mantener su anonimato, aunque con ello pudiera morir gente. Y no es sólo que ese NO sea Jonathan Kent, es que el guión equivoca terriblemente el foco. Superman no es el mejor superhéroe porque es el más poderoso y viene de otro planeta, sino por los fuertes valores morales que los Kent enseñaron a su hijo, que le hace buscar siempre la opción correcta, no la más fácil. Y matar siempre es muy fácil. Man of Steel busca trasmitir una equivalencia entre Superman y Jesucristo con un montón de imaginería religiosa e incluso con la edad de Clark, 33 años. Sin embargo, eso resulta un recurso vacuo ya que aunque la película hace a Jor-El y a Jonathan Kent repetir el mantra de que Clark «inspirará a la humanidad», realmente él durante el metraje NO hace nada que resulte inspirador para nadie, de forma que al final ese elemento narrativo resulta enormemente decepcionante y no lleva a ningún sitio.
De hecho, no es que Clark no inspire a nadie, es que escenas como la destrucción del camión son terribles porque muestran a un Clark vengándose de un bully de la peor forma posible, arruinando su medio de subsistencia, empleando la táctica de un cobarde. Y todo a cambio de conseguir un momento molón, que puede resultarlo para alguien que no conozca al personaje, pero para un fan de los comics como yo momentos como ese me sacaban de la película.
Man of Steel es un ser extraterrestre super poderoso que se enfrenta a otros seres extraterrestres causando una enorme cantidad de muertes en Smallville y Metrópolis. El increíble desprecio que Kal El tiene para evitar muertes civiles durante su enfrentamiento con Zod resulta terrible, algo que vemos por ejemplo cuando Kal para alejar la lucha de la granja de su madre lleva la lucha al centro de Smallville, en lugar de mantenerla en zonas despobladas de Kansas. Y así todo. Es por esto que si, las escenas de acción son espectaculares, pero aún hoy veo la película y no veo nada que me sugiera que estoy viendo una película de Superman, a pesar de la S en el pecho del protagonista. ¡Ah, no! Que la S significa esperanza. Hasta en eso resultan ridículos.
Y aunque Superman no debería matar, entiendo que con el contexto adecuado sería justificable que lo hiciera. John Byrne hizo que Superman matara en su etapa en el comic y supo justificarlo correctamente, además que Clark pagó un precio por ello. No tengo problema con que mate en un momento extremo si la situación está bien planteada, pero el climax de Man of Steel no lo está. Partiendo además que esta muerte no estaba en el guión original de Goyer y fue forzado a última hora por Snyder, que claramente ha jugado más al Injustice que leído las aventuras del comic. Y por mucho que luego Goyer justificara la decisión como que ahora que Clark mató sabe lo horrible que es y ya no lo va a volver a hacer, resulta una explicación fallida porque la historia de ESTA película debe ser satisfactoria en si misma, y no lo es. En el momento en que el problema de una película intenta ser justificado con que se iba a arreglar en la siguiente, están demostrando tu incapacidad para contar una buena historia.
Henry Cavill hace lo que puede en su interpretación. Aunque físicamente ES Superman, algo que Brandon Routh no consiguió en Superman Returns, su Clark Kent queda en un puesto indefinido al estar todo el rato sumido en una tristeza y una seriedad que resulta impostada y poco creíble. Tampoco consigue Amy Adams hacer suya a Lois Lane que está media película embobada mirando los biceps de Superman. Y aunque el guión intenta que su personaje tenga importancia en la historia, no consigue dar con la tecla que el personaje necesitaba, entiendo que porque el guión no se lo permite, no porque ella no realice una buena interpretación. Más lamentable es ver la idea de un Perry White «realista» que tienen en la película. Y en este caso me da igual el cambio de raza al elegir a Laurence Fishburne para el papel. El problema es lo que la historia le hace hacer a Perry, y es comportarse como un estúpido.
Otro problema de Man of Steel es el ritmo. La película tiene un prólogo de 20 minutos en Krypton repleto de acción tras lo que tenemos más de una hora de origen de Clark que se hace lento por momentos y que incluye la que probablemente sea una de las muertes más ridículas de la historia del cine protagonizada por un lamentable Jonathan Kent. Una escena que de nuevo está mal construida y queda como un pegote absurdo. Tras este lento origen, la película vira en sus últimos 45/50 minutos para convertirse en un «All-Out War» que sinceramente no pega tampoco con lo visto hasta ese momento, quedando el conjunto casi como tres partes deslavazadas sin demasiada conexión entre ellas.
Y hablando de Krypton, en este mundo diseñado genéticamente en el que cada ciudadano nace con los atributos que necesitará para desempeñar su función en la sociedad, resulta ridículo pensar que un científico (Jor El) pueda derrotar él solo al General Zod y a sus hombres. Algo establecido por la lógica de la película que no se corresponde con lo que nos han contado. No es algo grave, a decir verdad, pero si es otra piedra que me encontraba en el camino que me impedía disfrutar de la película como debería.
En resumen, ya intuiamos que esto iba a ser diferente. De hecho, como Warner ya expuso, NO es Superman, es Man of Steel. Y acepto que cada creador quiera mostrar su propia versión del personaje que no tienen que coincidir con la mía. De hecho, mientras Warner se lo permita, no tiene ni siquiera que ser compatible con la versión de Superman que hemos visto en los comics en los últimos 40 años. Sin embargo, esta película mostró que lo que funciona para Batman probablemente no fuera lo mejor para Superman, personaje que ha sido maltratado por unos ejecutivos de Warner a los que sólo les preocupaba sus beneficios y no en mostrar al personaje como lo que es, el mejor superhéroe de la historia.
El visionado de Man of Steel en el cine en 2013 fue una de las decepciones más grandes que me he llevado en una sala de cine en toda mi vida porque realmente esperaba ver la versión definitiva de Superman y me encontré otra cosa peor bajo todos los puntos de vista. Y que me llevó a no ver en cine ninguna de las siguientes película de Zack Snyder con los personajes de DC Comics. Warner puede hacer lo que quiera con «sus» personajes, pero que no cuenten con mi dinero.
Comparto el trailer de la película:
Man of Steel sigue siendo una oportunidad perdida y la constatación que Snyder no entendía a Superman. Si no conoces al personaje, Man of Steel puede ser una razonablemente entretenida película de acción. Pero es una terrible película de Superman.
PUNTUACIÓN: 4.5/10
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Aproveché el inicio de 2021 para revisar los comics de Ed Brubaker y Sean Phillips sobre los que aún no había escrito en el blog, como Fatale o los comics de Criminal publicados en Image Comics. Así que mientras espero que se publique la segunda novela gráfica de Reckless, voy a analizar el primer trabajo de la pareja: La escena del crimen, miniserie de 1999 publicada en el sello Vertigo y en la que curiosamente Phillips no dibujó, sino que entintó al gran Michael Lark.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
El investigador privado Jack Herriman ha visto demasiados cadáveres, pero esa es la maldición familiar, porque su tío es el más famoso fotógrafo de escenas del crimen desde Weegee. Recuperándose de un caso con mal final, Jack se lanza resolver el asunto de una persona desaparecida que tendría que ser fácil, pero que en cambio conduce directamente a los secretos y las mentiras de una extraña secta sexual.
La escena del crimen de Ed Brubaker y Michael Lark se publicó años antes de sus aclamadas etapas en Gotham Central y Daredevil que les consiguieron numerosas nominaciones a los premios Eisner.
En España Norma Editorial publicó esta serie en 2000 en un formato curioso medio camino de todo, al ser comics con tapa más rígida que agrupaban dos grapas USA. Posteriormente, Planeta publicó también un tono en tapa dura similar al que fue publicado en USA cuando Brubaker y Lark movieron sus obras a Image Comics.
He hablado tantas veces de Ed Brubaker y Sean Phillips que prefiero no repetirme. Su biografía más completa la podéis leer aqui.
Michael Lark es una autentica estrella del comic americano. Nominado al premio Eisner por su trabajo en Daredevil, Gotham Central, Batman Nine Lives y Terminal City. Ha ilustrado Terminal City: Aerial Graffiti, Scene of the Crime, y ha trabajado en varios otros títulos para DC / Vertigo, incluidos All-Star Comics, Superman: War of the Worlds, Sandman Mystery Theatre, The Invisibles y Legends. del Halcón. También dibujó la miniserie de Stephen King Dark Tower The Battle of Tull.
Lark comenzó en La escena del crimen una fecunda colaboración con Ed Brubaker que nos trajo a continuación etapas celebradas por crítica y público en Gotham Central o Daredevil. Actualmente está dibujando su serie de creación propia Lazarus junto a su otro gran colaborador, el escritor Greg Rucka.
La escena del crimen es una miniserie de cuatro números publicada en 1999. Ahora Brubaker, Lark y Phillips son profesionales de reconocido prestigio, y Brubaker y Phillips forman una de las parejas más celebradas en el mundo del comic americano mainstream, pero en el siglo pasado el noir era un género casi imposible de encontrar en las librerías especializadas, siendo una rara-avis para la época junto a comics como Sandman Mistery Theatre o Sam and Twitch entre otros.
Y lo cierto es que si algo es este comic es noir. Parece que Brubaker cubre todas las bases del género, un protagonista torturado por sus errores del pasado que nos cuenta la historia en primera persona, una investigación rutinaria a cargo de un detective que va a morder más de los que esperaba, y un mundo truculento en el que los inocentes suelen ser presa de depredadores sin escrúpulos. Además, Brubaker acompaña al protagonista, el investigador privado Jack Herriman , de un interesantísimo plantel de personajes secundarios, algunos de los cuales son estupendos, lo que indicaba que Brubaker tenía planes para la historia que iban más allá de esta primera miniserie.
Además me parece interesante que esta investigación gira alrededor de una secta de carácter sexual, algo que estuvo muy en boga en los años 80, y sobre lo que ha vuelto a escribir en otros comics suyos como Fatale o, más recientemente, en su novela gráfica Reckless. No tengo claro si este tema recurrente es debido a algún hecho de su vida real, o simplemente que quedó marcado en su infancia por los numerosos sucesos que protagonizaron estas sectas en los años 70 y 80.
El Brubaker de 1999 se muestra como un experto del género e incorpora además un tono de tristeza a la historia que encaja con estos personajes que han cometido muchos errores de los que responder. En este comic tiene además un detalle curioso y un tanto supérfluo, ya que marca en la página cada escena como si fuera un capítulo de un libro, algo que realmente es innecesario en un comic y que no hemos vuelto a ver en sus obras posteriores. De esta forma, la miniserie de cuatro números estaba a su vez dividida en 20 capítulos. Pero dejando aparte este detalle sin importancia, en La escena del crimen veremos elementos que Brubaker ha reflejado de una forma u otra en mucha de su obra posterior. Un trauma provocado por la falta de un familiar y el morboso atractivo que es el mundo del crimen y las muertes que provocan para los lectores, reflejado en la figura del tío de Jack, un famoso fotógrafo de escenas del crimen.
Lark dibujó y entintó el primer número, pero a partir del segundo sus lápices fueron entintados por Sean Phillips. Viendo la comparación del primer número respecto de los demás, diría que Phillips entintó de forma muy elegante sin tapar los lápices de Lark, permitiendo que las imágenes se sientan totalmente suyas. En estas páginas ya vemos al Lark super narrador que es hoy en día, un dibujante con un estilo poco corriente centrado en que todo aparezca en la página de la forma más realista posible y alejado de las poses y las splash pages espectaculares. En Lark todo es narrativa y sus páginas suelen estar bastante abarrotadas de viñetas, normalmente entre 6 y 10, planteando contar la historia de la forma más sobria posible, alejado de efectismos propios del comic de superhéroes. James sinclair fue el colorista de toda la serie y utilizó una palea de tonos apagados que recalcan el carácter realista de la historia.
El comic no tiene soluciones fáciles ni finales felices, quizá por eso deja tan buen sabor de boca y te deja con ganas de más. De hecho, resulta una pena que a pesar que DC / Vertigo anunció una segunda miniserie de La Escena del Crime, no llegó a publicarse, entiendo que porque Brubaker y Lark fueron ascendiendo en DC y recibiendo encargos cada vez más importantes.
Si tengo que ponerle un pero tras mi relectura de esta semana, diría que dentro que me ha gustado mucho La escena del crimen es casi demasiado noir, hasta el punto de casi verse venir todo lo que va pasando en el comic al ajustarse tan milimétricamente a los clichés del género. En todo caso, esto es un pero muy pequeñito para un comic super disfrutable hoy en día.
Comparto a continuación las primeras páginas del comic que seguro os engancharán:
La escena del crimen es noir en su estado más puro y a pesar de haber pasado más de 20 años desde que se publicó por primera vez, sigue siendo una excelente lectura por la que no pasan los años.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Zack Snyder ya había sido confirmado como el director de Man of Steel (2013) cuando estrenó la primera y única película de su filmografía hasta el momento basada en conceptos propios sin adaptar una historia o personaje de otros autores. El resultado: Sucker Punch, estrenada en 2011, la peor película de Snyder hasta ese momento.
PUNTUACIÓN: 4/10
Ambientada en los años 50. Una chica es internada por su padrastro en una institución psiquiátrica para que le practiquen una lobotomía. Mientras espera, su imaginación crea una realidad alternativa que podría salvarla de su dramática situación. A partir de ahí, la joven comienza a preparar su fuga, cuyo éxito depende del robo de cinco objetos. (FILMAFFINITY)
Sucker Punch es una idea original de Zack Snyder que fue transformado en guión en colaboración con Steve Shibuya, que firmó su primer y único guión estrenado cinematográficamente. Snyder explicó que el germen de la historia surgió cuando «había escrito un guión para mí y había una secuencia en él que me hizo pensar: ¿Cómo puedo hacer una película que pueda tener secuencias de acción que no estén limitadas por las realidades físicas que las personas normales están limitadas y conseguir una historia que tenga sentido y, sin querer ser malo, no sea una mierda como Ultraviolet o algo similar?» Como idea, el potencial era enorme, pero la ejecución realmente quedó a la altura de Ultraviolet.
Y teniendo en cuenta esta intención, no cabe duda que Sucker Punch cubrió todas las expectativas de Snyder, al crear un marco general que le permitiera mostrar la acción más loca y espectacular que le gustaría jugar si pudiera crear su videojuego perfecto.
Larry Fong vuelve a ser el director de fotografía de Snyder en esta película, en la que también repiten el editor William Hoy y Tyler Bates en la música junto a Marius de Vries. La película contó con un ajustado presupuesto de 82 millones de dólares que lucen de maravilla en pantalla, recaudando tan sólo 90 millones en todo el mundo, significando el primer gran fracaso de taquilla de la taquilla de Snyder. Y eso teniendo en cuenta que ni Watchmen ni Ga´Hoole funcionaron realmente bien en taquilla y entraban en la sección de decepción no rentable para el estudio.
La película está protagonizada por Emily Browning como «Babydoll», una mujer joven que está internada en una institución mental que entrará en un mundo imaginario para intentar escapar. Babydoll se une a cuatro internas (Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens y Jamie Chung) para intentar escapar, teniendo que recuperar varios objetos del mundo fantástico. Carla Gugino interpreta a la Dra. Vera Gorski, una psiquiatra del centro, Oscar Isaac interpreta a Blue Jones, el ordenanza del psiquiátrico y villano en el mundo fantástico de Babydoll, con Scott Glenn como el maestro del mundo imaginario.
Empezando en los elementos positivos de Sucker Punch, la película es la fantasía de un gamer hecho realidad. ¿Quién no querría ver a chicas ligeras de ropas peleando contra samuráis gigantes, Zombies Nazis, robots o un dragón? Visualmente, la película es una barbaridad y la historia da rienda suelta para que Snyder nos ofrezca una sinfonía visual con sus sueños más locos hechos realidad, en las que los límites del tiempo y del espacio no limitan la megalomanía del director.
Realmente me flipan las dos primeras escenas de acción, la primera con Babydoll en el palacio japonés contra tres samurais gigantes con ametralladoras y la segunda en las trincheras de la Primera Guerra Mundial con todas las chicas peleando con el ejército de Zombies Nazis. Si tras escuchar estas descripciones no te he volado la cabeza y he provocado que te vayas corriendo a ver la película, creo que nada lo hará.
Snyder plantea en Sucker Punch una historia que en su corazón es una crítica ante el machismo de la sociedad, creando un relato empoderante para que las chicas jóvenes encuentren referentes en los que encontrar inspiración. Al menos en lo referido a la intención, esta idea es de agradecer.
Pero es que el guión… ¿En que estaba pensando Snyder? Realmente es una absurdez taaaan grande que provoca bochorno. El triunfo de el continente sobre la nada argumental. De hecho, obviamente la película critica al machismo, pero es tan burdo que da un pelín de vergüenza ajena. De hecho, es todo tan vulgar y ridículo que realmente Sucker Punch parece lo que un adolescente pajillero haría creyendo que escribe una historia feminista, utilizando chicas jóvenes en burdeles y en una zona de batalla sacada de la Play Station. Y no es tanto lo evidente que es cuando se verbaliza el argumento, lo alucinante es que Snyder, o su mujer Deborah Snyder, productora de la película, no cayeran en algún momento de la producción que esto iba a resultar un fail en toda regla.
Aparte, es tan tonto pensar que Snyder realmente se siente inteligente pensando en que el «puñetazo a traición» (traducción literal del título de la película) nos lo llevamos los espectadores con su sorprendente (y ridículo) final, que me provoca hasta gracia de lo penoso que es todo.
El guión plantea la locura de una chica internada en una clínica imaginando una realidad en la que está presa en un burdel en el que imagina entrar en un mundo de fantasía sacado de un videojuego para conseguir trofeos que le permitan escapar del mundo real a dos realidades de diferencia. Es tan ridículo todo que asombra el nivel de flipada que hay que tener para que nadie se de cuenta de una locura de este calibre. Pero claro, es que al final todo es una excusa para ir de la escena de acción A a la B, sin más sentido que imaginar a Snyder diciendo «Whoooa, ¡como mola!», pensando en las diferentes escenas.
Otro elemento que explica el desastre que es Sucker Punch es la forma en que Snyder cede a la molonidad, cogiendo elementos que le gustaron de otras películas y busca colarlos sea como sea en su película porque «molan». En este sentido hay que entender la banda sonora repleta de versiones de clásicos pop y rock como el Sweet dreams, algo que veo clarísimo que sale tras el éxito de Moulin Rouge unos años antes. ¿Hacemos un musical pero con metralletas y artes marciales en lugar de números musicales? ¡Vaaaaaaamos!!
Y a pesar de todo lo anterior, si olvidas la historia, coges unas palomitas y planteas ver la película con amigos con ánimo de echar unas risas, realmente hay que quitarse el sombrero ante Snyder porque compone una sinfonía de escenas visualmente poderosas, coreografías de acción estupendas y algún que otro hallazgo visual que hacen que merezca la pena su visionado, a pesar de todas sus carencias. Que como digo son muchas y variadas.
Comparto el trailer de la película:
Vista con el encefalograma plano y buscando sólo para pasar un rato distraido, Sucker Punch es super espectacular y alucinante. Pero mejor no pienses demasiado en lo que acabas de ver porque probablemente se te caiga un mito.
PUNTUACIÓN: 4/10
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Mi repaso mensual a los comics Marvel de Al Ewing, El Inmortal Hulk con Joe Bennet y Huadianes de la Galaxia con Juann Cabal, nos trae este mes de abril el regreso de dos personajes básicos de la mitología de estos comics. Joe Fixit y Star Lord.
EL INMORTAL HULK de Al Ewing, Joe Bennet, Ruy José, Belardino Brabo, Paul Mounts y Matt Milla.
Hulk está en su peor momento. Atrapado en un hotel de hierro construido para él, con un nuevo Sasquatch custodiando la puerta, no va a ser fácil escapar. Y si lo hace, todo lo que consigue es alcanzar una puerta al vacío del espacio. En un juego amañado, no hay forma de ganar… salvo si te llamas Joe y tienes la piel gris.
Este número contiene The Immortal Hulk 40 USA.
Una virtud fundamental de Al Ewing es que sus comics deben leerse a ritmo mensual, sus 20 páginas de historia siempre te llevan por lugares que jamás hubieras previsto a priori, y este número es de nuevo un perfecto ejemplo. Ewing aprovecha estas 20 páginas de comic para mostrarnos el retorno de Joe Fixit pero de una forma que no se había visto hasta ahora. Si el Líder venció a Hulk el mes anterior, el inicio del contra ataque comienza aquí, pero se va a desarrollar de forma super inesperada.
Joe Bennet aprovecha este número para lanzarnos otra splash-page de «body-horror» que como siempre impacta en el lector y consigue que apartemos la mirada. Y nos pone en rumbo de colisión de una de las más clásicas peleas del Universo Marvel, aunque para eso, tendremos que esperar hasta el mes que viene.
El Inmortal Hulk es el mejor comic Marvel actual, Un must-read absoluto que no para de darnos sorpresas y alegrías impactantes.
PUNTUACIÓN: 8/10
GUARDIANES DE LA GALAXIA 9 de Al Ewing, Juann Cabal y Federico Blee.
9: «Te convertiré en Starlord.»
Todos, excepto nosotros, pensaron que había muerto. Todos, excepto nosotros, se equivocaban. Ahora Peter Quill viaja a través de un mundo mítico al otro lado de nuestra realidad. ¿Pero es todavía Peter Quill… o se trata del Legendario Starlord?
Es difícil contar más cosas en tan sólo 20 páginas. No es un spoiler decir que en este número asistimos al regreso de Starlord tras su sorpresiva muerte al comienzo de la serie. Ya sabemos que hoy en día en Marvel que un personaje muera no significa nada, pero Al Ewing aprovecha esta oportunidad para volver a contar su origen conectando las diferentes historias que se fueron publicando, que en algunos casos eran incompatibles. Sin embargo, Ewing de forma brillante combina todos los elementos en esta historia que abarca más de 100 años de historia de Starlord.
Este milagro de síntesis funciona gracias a unos notables Juann Cabal al dibujo y Federico Blee en el color, que saben crean una narrativa que muestra que Starlord no está en nuestra realiad sino en otra superior. Tanto el dibujo como el color transmiten los estados de ánimo de los personajes y la amenaza a la que está predestinados a enfrentarse Starlord. Y se nota cuando un guionista da margen para el lucimiento del dibujante y este aprovecha la oportunidad que se le brinda, porque el dibujo es una maravilla.
Me da un poco de pena que el próximo número sea un cruce con El Rey de Negro, pero visto lo visto tengo claro que Al Ewing va saber intergrar este cruce en su historia de forma orgánica. De momento, Guardianes de la Galaxia está siendo una etapa modélica, tengo ganas de seguir leyendo a ver hacia donde nos dirige Ewing.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Al Ewing está mostrando mes tras me s que está on-fire, y cuando un guionista demuestra este nivel, hay que leer todo lo que produzca. De momento, no puedo estar más contento.
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