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Black Label vs. el Universo DC

Mi hermano Fernando no pudo evitar comprar Batman & The Joker – The Deadly Duo #1 de Marc Silvestri al verlo en una librería de Barcelona. Y no hay duda que Batman + Marc Silvestri = COMBINACIÓN GANADORA. El hecho de ser un comic típico de la línea Black Label de DC Comics en la que la editorial da mayor libertad creativa al autor para crear la historia que prefiera fuera de continuidad, me ha llevado a reflexionar ante el estado de DC Comics en la actualidad.

Desde el traslado de DC Comics a Burbank (California) en 2015 desde su sede de toda la vida en Nueva York, las cosas no acaban de funcionar del todo bien para la editorial de Batman y Superman. Previamente a eso, el reinicio de toda su línea editorial de 2011 (Los Nuevos 52) empezando desde cero casi todas las colecciones ofreciendo versiones más jóvenes y cool de los personajes clásicos, provocó un aumento de ventas puntual durante unos pocos meses a lo que siguió un enorme abandono de lectores enfadados por unos cambios que no mejoraban lo existente y que en la mayoría de los casos demostraba muy poco respeto de DC Comics por su propia historia y algunos de sus personajes más queridos.

Mi hermano Fernando y yo aprovechamos precisamente el traslado de las oficinas de DC a California en 2015, dos meses que fueron ocupados por el «evento» Convergencia que no era más que un gran fill-in sin interés, para abandonar el barco definitivamente y dejar de comprar series regulares de DC en continuidad. Eso no quiere decir que no compremos o leamos comics de DC, gracias a varios amigos hemos podido leer lo que nos ha interesado en cada momento, a lo que hay que sumarle el auge del sello Black Label que ofrece historias fuera de continuidad de autores TOP trabajando en sus personajes favoritos. Por ejemplo, Wonder Woman Dead Earth de Daniel Warren Johnson es uno de mis comics favoritos, y reconozco que compramos mensualmente el Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo y que acabo de leer el Hawkman de Robert Venditti y Bryan Hitch y me ha gustado mucho.

Pero eso no quita que las ventas de DC Comics no han parado de disminuir, al menos en el canal de las librerías especializadas que hasta hace dos años distribuía Diamond. (Inciso, se que no es el único canal de ventas, pero de momento sigue siendo el principal para la venta de grapas mensuales). Si en 2011 durante el reinicio de los Nuevos 52 DC llegó a superar en ventas a Marvel durante dos meses, lo cierto es que en los últimos años ya no existe competencia, llegando Marvel en algunos meses de 2019 a doblar las ventas de DC. Actualmente el cambio en la distribución de los comics de Marvel y DC ha hecho que ya no hayan cifras de ventas como las que en su día recopilaba todos los meses Comichron, haciendo que el análisis y la comparación sean casi imposibles. (Otro inciso, también se que lo importante no es estar en un puesto u otro en un ranking sino si tus comics son rentables y la empresa tiene beneficios vendiéndolos). Los comentarios de libreros sugieren que Marvel sigue manteniendo un dominio arrollador, aunque no exento de problemas, con DC con unas ventas cada vez menores (nada se vende fuera de la Batfamilia) en un lejano segundo puesto más interesado en no ser superado por Image Comics, la tercera editorial del mercado USA, que en intentar acercarse a Marvel.

La actualidad del universo DC en continuidad, hasta donde yo se, es que se ha apostado y ampliado el Multiverso comiquero como marco donde desarrollar sus historias. Varios multiversos, en realidad. Esto es su forma de decir que todas las historias jamás publicadas existen y tienen su importancia, pudiendo situarlas si no en la Tierra principal, seguro si en alguno de estos universos. Esta decisión que en si misma me parece correcta y que es lógica con la historia de los comics de DC a lo largo de las décadas anteriores, viene lastrada por un problema fundamental de falta de calidad de los autores de DC, a nivel general. Y no me malinterpretéis, en DC trabajan estupendos guionistas como Tom Taylor, Robert Venditti, Mark Waid o Geoff Johns, a cuyos comics no les pongo un pero. Pero aparte de esta minoría, el resto en un páramo desértico terrible para los lectores: Tini Howard, Joshua Williamson, Matthew Rosenberg, Leah Williams, Evan Narcisse… la lista de escritores incapaces que no solo no consiguen crear historias interesantes sino que parece que no conocen ni habían leído nada previo del personaje que se supone escriben, es abrumadora. Convirtiendo el intento de leer un comic de DC actual en una misión imposible.

Justo en este momento, el auge de estos comics Black Label pone de alguna manera en cuestión la importancia de los comics de DC en continuidad, en mi opinión resaltando su condición de «secundario o menos importante», cuando debería ser completamente al revés. Por ejemplo, en un momento en el que los comics de Batman estaban de capa caída, Sean Murphy ofreció una interesante vuelta de tuerca a sus mitos en su comic Batman: Caballero Blanco, que dio lugar a la creación de un Murphy/WhiteKnightverso con varias miniseries sucesivas. En general, cada vez que un equipo creativo TOP es anunciado en una miniserie Black Label con libertad creativa y pudiendo dar su versión de su personaje favorito en una historia autoconclusiva, de alguna manera se desmerece los comics «normales» en continuidad indicando que los Black Label son los comics buenos del personaje o grupo en cuestión. ¿Quién quiere comprar el comic mensual de Batman con dibujantes intercambiables y que muy probablemente te va a obligar a compras que no quieres cada pocos meses al involucrarle en crossovers y eventos sucesivos, cuando puedes comprar un comic de Batman dibujado por Marc Silvestri, Andrea Sorrentino o Dustin Nguyen, que ofrecen una lectura completa y satisfactoria en si misma? Por poner dos ejemplos más o menos recientes de artistas de gran personalidad que están trabajando o han trabajado recientemente en comics Black Label del Caballero Oscuro. En un momento en que Aquaman languidece en la mediocridad, tenemos una versión Black Label llena de personalidad de Ram V y Christian Ward. O un Swamp Thing de Jeff Lemire y Doug Mahnke. Y la lista sigue y sigue…

Y está claro que el objetivo de DC es vender comics, y es más probable que un lector compre un comic de Batman de Marc Silvestri que de cualquier otro dibujante. (Y eso que al menos en lo referido al dibujo Batman no tiene queja en los comics mensuales, al tener a Jorge Jiménez, Mikel Janín y tantos otros artistas estupendos, sin duda lo mejor de lo mejor de la DC actual). Pero al final el lector no puede comprar todo y DC parece que prioriza y pone por delante a los comics Black Label frente al resto de ofertas normales. Entre otros motivos por su indudable gancho comercial y que los tomos recopilatorios de estas historias tienen una rotación enorme en el canal de las librerías generalistas, lo que puede suponer mayores ventas que las del canal de librerías especializadas de comic. Pero lo sorprendente no es tanto que DC busque a autores TOP para su línea Black Label, sabiendo que estos comics se van a vender estupendamente, sino que el nivel de calidad de los autores que trabajan en la DC normal sea tan mediocre y tras varios años en esta situación, parece que los editores no les importe que sus comics se vendan cada vez menos.

Y es curioso, pero esta apuesta editorial por los Elseworlds frente a los comics normales en continuidad es algo que de alguna manera se ha visto trasladado al mundo del cine, con un Universo compartido de DC Comics en imagen real que no llegó nunca a despegar por culpa del desastre de Zack Snyder, mientras que la trilogía de Batman de Christopher Nola, el Joker de Todd Phillips o el reinicio de The Batman de Matt Reeves triunfan en la gran pantalla siendo historias sin conexiones con otras películas que forman sus propios universos autónomos. O tal vez es al revés, dado que los ejecutivos de DC Comics ven como las películas de directores de prestigio usando a sus personajes como ellos prefieren sin interferencias triunfan, eso mismo es lo que habría que plantear en los comics.

Aunque las comparaciones son odiosas, es curioso como Marvel Comics ha construido toda su narrativa de estos 60 años a partir de las ventajas de la continuidad y como todas las historias realmente cuentan y son importantes. De momento, justo como el MCU. Sin embargo, con la apuesta de DC Comics por los comics Black Label y con sus comics en continuidad en la UVI creativa, los editores de DC parece que manejan la continuidad como un lastre del que hay que desembarazarse lo antes posible. Y lo cierto es que no hay una única opción correcta y la otra es errónea. Al final todo se reduce a un problema de calidad de los autores y editores que deciden las líneas maestras de los comics, y lo cierto es que en ese aspecto los comics actuales de DC en continuidad son muy deficientes. De nuevo, recordando que dentro de todo el catálogo de DC por supuesto hay comics muy buenos como Nightwing de Taylor y Redondo, o Batman y Superman: Los mejores del mundo de Mark Waid y Dan Mora. Pero la calidad media restante es super deficiente.

En este sentido, tiene narices que los mejores comics de Wonder Woman de los últimos cinco años no estén en sus numerosos comics regulares, sino en la versión de Daniel Warren Johnson. Ni me acuerdo cuando fue la última vez que Flash tuvo un comic leíble, y lo mismo podría decirse de la Liga de la Justicia y un sinfín de personajes, con el añadido en este caso que NO me gusta el estilo o el tipo de historias que nos cuentan guionistas como Scott Snyder, Tom King o un Brian Michael Bendis que ya abandonó la editorial.

Si los autores que trabajan en Black Label son mejores y tienen más libertad creativa que los que trabajan en el universo DC tradicional, la única ventaja que le quedaba a estos comics era la propia experiencia de pertenecer a un universo compartido de héroes e historias entrelazadas. Pero en el momento en que los editores de DC se cargaron esta experiencia puteando durante años a héroes muy queridos como fue el caso de Wally West y desmereciendo la historia de los personajes al reiniciarlos una y otra vez, consiguieron que los lectores desconectáramos completamente del universo DC. Y da igual las llamadas al legado y a recuperar el espíritu clásico, prefiero volver a mis grapas de Mark Waid de Flash que comerme el marrón de los comics actuales del velocista. Porque alguno he leído, y madre mía… Aparte de estar desenganchado de la actualidad en continuidad, excepto cosas puntuales, es que cuando leo un comic de DC no encuentro nada que me invite a querer leer el siguiente número, con historias deficientes en la mayoría de los casos. Y cada vez es más difícil que nada de lo que hagan me interese, ya que cuando abandoné la compra mensual de DC descubrí que no lo echaba de menos porque sigue habiendo buenísimos comics que disfrutar, lo que ya fue el último clavo en el ataúd.

En el caso del dibujo, la verdad es que gracias al nivel de los artistas españoles la media sube respecto al guion, pero excepto casos super puntuales como Jorge Jiménez en Batman, no lo suficiente como para comprar el comic únicamente por el dibujo. Que es precisamente lo que SI hicimos en el caso de Marc Silvestri, comprar un comic sin saber nada de la historia simplemente porque él lo dibujaba. Y que nos ofrece en su primer número en Batman y Joker un dibujo super potente. Y entiendo que en cierto sentido es super injusto comparar un comic mensual en el que artistas competentes sufren por cumplir los plazos de entrega mensuales, lo que obliga a múltiples fill-ins al cabo de un año, con un comic como el antes mencionado Batman & Joker – The Deadly Duo en el que si las crónicas no nos engañan Silvestri ha empleado varios años para poder terminarlo (aunque seguro que no estuvo trabajando sólo en eso, sigue siendo como es el dueño de Top Cow), momento en el que DC ha empezado a publicarlo. Pero, por otro lado… ¿Cómo no compararlos? Ambos son productos de entretenimiento mainstream, y ambos tienen un precio elevado teniendo en cuenta el contenido que ofrecen que demandan mi tiempo y dinero para consumirlo. ¡Claro que deben ser comparados!

El lector ocasional no sabe nada de continuidades y sólo quiere ser entretenido aquí y ahora con una buena historia con un buen dibujo a un precio razonable. Unido a esto, la idea de tener que volver a una librería cinco o seis veces en meses sucesivos para conocer el final de la historia es visto como una locura imposible en unos tiempos en los que Netflix te lo da todo a la vez de golpe. Este cambio cultural me apena, porque yo crecí en los 80 con los comics como principal afición, y la parte de la búsqueda del tesoro era una parte importante de dicho hobby. (Dicho esto, benditas librerías y bendito Previews en su día que evitaban que me perdiera ningún comic que me interesaba). La proliferación de los tomos recopilatorios va en esta dirección y ofrece una lectura completa a nuevos y viejos lectores, y creo que es el futuro en el que los lectores nos vamos a sentir más a gusto.

Creo que la popularidad de los diferentes comics Black Label están diluyendo y perjudicando al universo tradicional, porque cuando un lector va a una FNAC a comprar un comics de Batman, ¿quién le dice qué comic es el bueno? ¿Dónde pone que un comic está en continuidad y el otro no? Ambos están ahí disponibles para su compra. Y al final, el «bueno» será el que esta persona acaba comprando, que se ajusta a sus gustos. De esta forma, la importancia y la preponderancia de las historias «en continuidad» irá disminuyendo a medida que aumenten los Black Label, creando un efecto que se retroalimenta a si mismo y que seguirá perjudicando a las colecciones de grapas tradicionales. En este contexto, entiendo que los comics Black Label ofrecen historias y el formato perfecto para estas ediciones recopilatorias, de forma que no veo que vayan a disminuir en el futuro. Más bien al contrario, lo normal es que DC apueste por los comics que se venden y veamos cada vez más más historias Black Label.

Por todo lo anterior y puesto a especular, aunque me apenaría por lo que supondría para mi yo lector de toda la vida, realmente no me extrañaría si Warner Discovery, propietarios de DC, anunciaran dentro de uno o dos años ante ventas cada vez menores que cierran el universo DC tradicional y centran la actividad de DC (con un staff super reducido) en publicar arcos de los diferentes personajes fuera de continuidad con versiones icónicas más o menos reconocibles. Los comics Black Label, vamos. Esperemos que esta especulación no llegue a suceder, pero tengo claro que en caso de tener que elegir, los dueños de DC optarán sin duda por los comics que se venden por encima de los que no lo hacen.

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Andor y el problema de la narrativa periódica

La primera temporada de Andor, la última serie de imagen real del Universo Star Wars creada por Tony Gilroy, ya está disponible en Disney+. Y aunque fui publicando reseñas de los diferentes arcos argumentales, siento que se me quedaron elementos claves por analizar ahora que ya podemos valorar la serie en su conjunto, que es lo que me mueve a escribir esta entrada.

En primer lugar, valorar que Andor globalmente me ha gustado y pienso ver la segunda temporada, cosa que no puedo decir de otras series frikis que se han estrenado este año como Obi-Wan Kenobi o Ms. Marvel. Esto en si mismo ya marca que la serie puede ser considerada un éxito de Disney+ y Lucasfilm. Hay que reconocer además que la serie va de menos a más, siendo los mejores episodios de esta temporada el 6º con el robo en Aldhani, el 10º con la fuga de la prisión en Narquina 5 y el 12º con el climax en Ferrix. A todo esto, podéis leer en los links mis opiniones sobre los cuatro arcos que se desarrollaron en los episodios 1-3, 4-6, 7-10 y 11-12.

Sin embargo, dentro que como digo la serie tiene numerosos elementos interesantes y estupendas interpretaciones, me veo en la necesidad de criticar algunas de las decisiones creativas que se han tomado en lo relativo a la estructura narrativa de Andor. Y es que no es normal que Lucasfilm haya estrenado una serie con periodicidad semanal que es imposible de ver semana a semana porque hay numerosos episodios que literalmente no cuentan nada. El planteamiento de hacer arcos dentro de la serie provocó que los episodios 1 y 2 fueran flojísimos mientras preparaban el climax del tercer episodio con el encuentro de Andor y Luthen Rael en Ferrix. Estaba tan claro que los episodios individuales no se aguantaban por si mismos que Disney tomó la inédita decisión de estrenar estos 3 episodios de golpe ante el temor cierto que si sólo estrenaban uno o dos episodios, la audiencia desertaría en masa. Y aunque esta decisión del estreno fue acertada, el estreno semanal de los episodios 4, 5 y 6 confirmaron que Andor ha sido una serie que NO puede verse con cadencia semanal, al tener de nuevo 2 episodios como son el 4 y 5 que son un suplicio para el espectador mientras esperamos el climax del robo en el planeta Aldhani.

Siguiendo con la estructura, tras mostrar a la audiencia que Andor es una serie planteada en arcos de 3 episodios, tras los dos primeros los productores y creativos rompieron su propia norma al hacer un séptimo episodio de transición que nos lleva a un tercer arco desarrollado en 4 episodios en el planeta prisión Narkina 5. Si buscaban marear a los espectadores, la verdad es que creo que lo consiguieron. En mi caso, tras ver el 7º episodio, me salté el visionado del 8º cuando se estrenó para verlo junto al 9º, para encontrarme que el arco no finalizaba esa semana y tenía que esperar una semana más para verlo. Finalmente, tras un satisfactorio episodio 10, opté con buen criterio por no ver el episodio 11 y esperarme a verlo junto al 12, lo que hizo que la sensación de relleno y presentación de elementos que explotarían en el climax final del 11º no fue tan mala como lo hubiera sido si lo hubiera visto por separado.

Con Andor me quedo con la sensación que escritores de cine han intentado escribir para televisión como si fuera lo mismo, y no es el caso en absoluto. Los arcos narrativos protagonizados por Andor tienen la estructura clásica de película mainstream con presentación-nudo-desenlace pero planteando estos elementos en cada episodio del arco. Y aunque se añadan otras líneas argumentales de varios personajes secundarios que sí se han extendido a lo largo de toda la temporada, globalmente los episodios 1, 2, 4, 5, 7 y 8 (justo la mitad de la serie) no han ofrecido elementos a los espectadores que hagan que tengan necesidad o ganas de seguir viendo la serie semanalmente.

Entiendo que Disney+ tiene que llenar su parrilla todas las semanas y para ellos ocupar 10 semanas es mejor que sólo 4, en caso que hubieran optado por ejemplo por estrenar semanalmente los arcos completos como hicieron en el estreno. Toda serie de televisión estrenada semanalmente tiene como primera obligación mostrar elementos que te hagan querer volver la semana siguiente, y ese no fue el caso en absoluto con Andor. Incluso reconociendo que la serie en su conjunto me ha gustado al haber acertado el final y debido a la complejidad de algunos personajes, no tengo claro que una serie que me hizo dejar de ver los episodios semanalmente pueda ser consideraba «buena televisión». Al menos en lo referido a su narrativa serializada, que me parece deficiente. Si Disney hubiera estrenado Andor con el modelo Netflix, tengo claro que la valoración de la serie sería diferente. Pero esto no ha pasado. De hecho, comparaba antes a Andor con Obi-Wan Kenobi que no me gustó nada. Pero al menos en lo referido al aprovechamiento del formato televisivo y del uso del episodio como unidad de medida argumental y creativo, resulta mucho más satisfactoria (incluso con sus carencias) que esta serie.

Es por esto que tras el final de la serie no dejo de leer cuentas oficiales de Disney / Star Wars (y a numerosos medios de comunicación y críticos del ambito friki) invitando a ver la serie en su totalidad incidiendo en que el esfuerzo de llegar hasta el final merecerá la pena. Porque aunque Disney no publica las cifras de audiencia, no tengo duda que Andor ha sufrido una caída abismal de audiencia en las semana malas tras la emisión de los episodios 4 y 5, o luego tras el 7-8. Y veo super normal que mucha gente se bajara del carro. Porque no es normal un episodio como el 5 en el que la gente básicamente habla entre si todo el rato sin un avance en la acción principal del robo.

Cambiando de tema, he escuchado también algún podcast comentando que manda narices que la mejor y más adulta serie de Star Wars hasta la fecha vaya a ser la menos vista de toda la franquicia. En este sentido, reconozco que el concepto «a pie de calle», la complejidad de algunos personajes y el ritmo pausado que Tony Gilroy plantea para la serie hace que pueda ser considerado «el producto de Star Wars más adulto hasta la fecha». Sin embargo, tengo que negar la mayor, porque no entiendo como el calificativo de «adulto» parece una barra libre para crear una serie aburrida o una que no cuenta nada interesante. Yo me considero adulto, y me parece que la primera temporada de The Mandalorian es de largo un mejor entretenimiento «adulto» que Andor. Volviendo a la idea clave que una serie que no te deja con ganas de ver el siguiente episodio no puede ser mejor que otra que si lo hace. Una cosa es plantear temas complejos que se desarrollen a lo largo de una temporada, cosa correctísima si se hace bien, y otra tener a personajes hablando todo un episodio sin que la trama avance de manera sustancial. Los adultos también queremos ser entretenidos con una serie de televisión (y ya si es de Star Wars ni te cuento), no se por qué motivo a una parte de la progresía cultural le parece que no es así.

Como ya fui comentando en mis reseñas de los diferentes arcos, me ha encantado la complejidad de Luthen Rael (de largo lo mejor de la serie) y la maravillosa interpretación de Stellan Skarsgård, mostrando que no todos los rebeldes eran seres de luz y algunos no tenían problema en ensuciarse las manos y hacer lo que hay que hacer para luchar contra el Imperio. También me parece sobresaliente Kino Loy, el personaje protagonizado por Andy Serkis que ve como su ordenada existencia se ve barrida por los aires ante la evidencia que sólo luchando podrá salir con vida de la prisión. Maarva, la madre de Andor, destaca en la serie gracias a la interpretación de Fiona Shaw, que eleva al personaje. Junto a ellos, ver a Forest Whitaker como Saw Gerrera siempre está bien.

Y sobre todo, me gustan las dos ideas claves de Andor. En primer lugar, que la chispa de la Rebelión más que un intento organizado de lucha fueron en su concepción muchas luchas individuales a lo largo y ancho de la galaxia, a menudo condenadas al fracaso. En ese sentido, la fuga de la prisión en Narkina 5 del episodio 10 y el levantamiento del pueblo de Ferrix durante el entierro de Maarva (mientras Andor está a otras cosas) en el último episodio me parecen los mejores momentos de toda la serie, unas escenas tremendas de tensión y emoción. Entiendo que en este sentido en la segunda temporada ya nos mostrará misiones de una Rebelión más formada y con una mayor (y mejor) estructura que plantee una amenaza al Imperio. De momento, por lo visto en esta temporada, narrativamente han dejado a la serie en un momento muy interesante.

La segunda idea clave de Andor gira en torno al Imperio, y me parece genial la forma en que nos lo presentan como una fuerza avasalladora que aplasta a la gente normal. La forma en que una burocracia excesiva se va convirtiendo en fascismo me parece muy interesante, y en esto la filosofía «a pie de calle» me parece que funciona de maravilla. Por otro lado, para mi Star Wars siempre ha mostrado que TODO el imperio es malvado, no era un tema limitado al Emperador, Darth Vader y los Moffs imperiales, todos los miembros del imperio lo son. La broma de Kevin Smith en Clerks sobre los curritos de la Estrella de la Muerte hizo un daño tremendo en esta percepción, porque para mi no hay duda. Es por esto que dentro que me ha gustado la fría precisión del ISB para detener a los rebeldes, tampoco es que mostrarles como «malvados» me parezca la genialidad que tanta gente ve.

Como ya comentaba, si pongo la balanza las cosas buenas y las que no me han gustado, al final me sale a cuenta haber visto la serie, aunque no fuera con la periodicidad semanal. Sin embargo, como digo el problema no es que el público no acepta series «adultas» de Star Wars, sino que no acepta conceptos aburridos mal contados semanalmente.

Una de las cosas que me parecen más problemáticas de Andor es la falta de carisma de Diego Luna, algo que no es problema de la serie en si, ni tampoco del propio Luna, al venir arrastrado desde el casting de Rogue One. Debido a esto, aunque las cosas que le pasan a Andor a nivel general deberían ser interesantes, la interpretación de Luna hace que queden como momentos grises que no son lo más destacados de la serie en su conjunto. Unido a esto, el concepto coral de la serie y el planteamiento de ver el nacimiento de la Rebelión desde varios puntos de vista hace que los mejores momentos de la serie sean de otros personajes mejor interpretados que Andor, lo que a la larga es un problema.

Hablando de «El nacimiento de la Rebelión», hago constar que el concepto a priori no podía ser más interesante y desde luego consiguió captar toda mi atención. Sin embargo, la ejecución en lo referido a alguna de las tramas secundarias de la serie no puede ser más montonera y mediocre. Empezando por la lamentable Mon Mothma (friamente interpretada por Genevieve O’Reilly), que convierte una teórica función de espionaje en el Senado Imperial en una serie de ridículas discursiones con su hija y en un drama alrededor de una auditoría contable. Esta parte es muy muy floja, verdaderos minutos de la basura de la serie, al igual que el intrascendente arco de Vel Sartha (Faye Marsay) la comando rebelde y líder del golpe en Aldhani que resulta ser prima de Mon Mothma. Si quitáramos todo el metraje de Vel después del robo (episodios 7-12), realmente no nos hubiéramos perdido nada, porque lo que hace no tiene trascendencia ni interés. Otro bluff. No, que su supuesta novia la abandone porque está centrada en la lucha no entra en «interesante».

Por el lado Imperial, comentaba como me gusta la forma como muestran a la fría burocracia Imperial aplastando a la gente normal. Esto está correctamente personalizado en Dedra Meero, la inteligente oficial del ISB imperial cuya tenacidad consigue descubrir la existencia de los rebeldes. Meero está correctamente interpretada por Denise Gough, pero su papel se plantea desde una frialdad extrema casi deshumanizadora, por lo que diría que está bien sin más.

El otro arco que me produce vergüenza ajena es el del subinspector de la Autoridad de Preox-Morlana Syril Karn (interpretado por Kyle Soller). Su papel como antagonista que busca detener a Andor en el primer arco es correcto, pero su fall-from-grace en los episodios 4 a 12 es realmente penoso. Su viaje a Coruscant y sus discursiones con una madre que le ridiculiza constantemente probablemente sea un arco aún peor que el de Mon Mothma. Entiendo que el creador de Andor Tony Gilroy plantea una historia coral con diferentes puntos de vista, pero como comentaba antes, lo que muestres debe ser interesante, cosa que Kyle Soller o Mon Mothma no son, o si no la sensación con la que te quedas es que han creado estos arcos para rellenar minutos, el gran problema del streaming actual.

Tener una serie sin presencia de alienígenas tampoco ayuda a que Andor tenga el feeling correcto de Star Wars. Y no es un tema de «tono adulto», sino que diría que se trata de una decisión de diseño de producción motivada por motivos presupuestarios, lo que me parece impropio de una franquicia multimillonaria como es Star Wars. Otro aspecto que provoca el feeling «a pie de calle» es la ausencia de otro aspecto consustancial a Star Wars, los viajes y combates espaciales. Creo que es algo tan evidente que en el undécimo episodio de transición antes del climax final se añaden dos escenas que maquillen esto, al ver a dos habitantes de Narkina 5 cuando Andor y Melchi escapan de la prisión, y luego con la huida de Luthen de la nave imperial que intenta atraparle. Que sean justo en el episodio 11 (de 12) diría que es porque alguien notó que estas ausencias eran atronadoras y plantearon una solución de urgencia para disimularlo.

La ambigüedad de Luthen Rael me parece de largo lo mejor de Andor a pesar de sus pocos minutos en pantalla. Que este personaje entre de alguna forma en conflicto con el espíritu de Star Wars de la lucha del bien contra el mal no me supone ningún problema mientras resulte interesante. Pero aceptando la premisa de Andor, no comulgo nada con esta idea cínica que un argumento de «el bien contra el mal» no pueda ser utilizado en una historia dirigida a un público adulto. No la compro porque me parece una falacia grosera, la verdad.

De cara a la segunda temporada ya confirmada de Andor, Tony Gilroy ha comentado en entrevistas que vuelve a plantear los 12 episodios como cuatro arcos de 3 episodios. Cada arco contará un año en la vida de Andor, se entiende que realizando diferentes misiones para Luthen, que acabarán desembocando en el comienzo de Rogue One. Visto lo visto, creo que la mejor opción será ver los arcos por separado como si fueran películas de una serie (¿he oído Bourne?), evitando el visionado semanal. Sinceramente me gustaría que Gilroy me callara la boca en la segunda temporada a base de buenos episodios. Y ojalá consiguiera engancharme y hacerme volver a ver Andor semanalmente, sería el mejor indicativo que la temporada me estará gustando mucho más que esta primera. A ver si es verdad.

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Análisis de la Fase 4 de Marvel Studios en cine y televisión

La emisión del Especial Navidad de Guardianes de la Galaxia marca el final de la Fase 4 de Marvel Studios, una fase desarrollada entre 2021 y 2022 y que tiene como principal elemento el inicio de las series de televisión en Disney+ que han ampliado como nunca antes el MCU. Es un buen momento para compartir mis impresiones sobre lo positivo y lo no tan positivo que nos ha traído el MCU en estos dos años, así como los desafíos a los que se enfrenta Marvel de cara al futuro.

No quiero centrar este artículo en valorar individualmente cada una de las películas y series estrenadas por Marvel Studios en estos dos años. Para saber mi opinión sobre cada una, os recomiendo que visitéis los artículos concretos que fui publicando en su momento y cuyos links tenéis en las tablas. Lo que sí voy a compartir a continuación es mi ranking de esta fase 4, que refleja claramente mis preferencias:

PELÍCULAS FASE 4 MCU

PELÍCULADIRECTORFECHA ESTRENOPPTOTAQUILLA
1DOCTOR STRANGE EN EL MULTIVERSO DE LA LOCURASam Raimi06/05/22200M950M
2SPIDERMAN NO WAY HOMEJon Watts17/12/21200M1900M
3SHANG-CHI Y LA LEYENDA DE LOS 10 ANILLOSDestin Daniel Cretton03/09/21150M430M
4ETERNALSChloe Zhao05/11/21200M400M
5BLACK WIDOWCate Shortland09/07/21200M380M +75M en Disney+
6BLACK PANTHER WAKANDA FOREVERRyan Coogler08/07/22250M675M*
7THOR LOVE & THUNDERTaika Waititi11/11/22250M760M

Empezando por estas películas, el COVID fue una desastre para el mundo del entretenimiento, provocando la cancelación de prácticamente todos los estrenos de 2020, retrasándolos hasta 2021 y provocando que las recaudaciones de ese año se vieran muy afectadas por las restricciones de aforos en las salas (las que estaban abiertas claro), y por el estreno simultáneo que por ejemplo Black Widow tuvo en su momento en Disney+ de pago. Esto hace que realmente las recaudaciones de 2021 no sean representativas de la fuerza de la marca Marvel Studios entre los espectadores mainstream. Incluso teniendo esto en cuenta, tanto Black Widow como Shang-Chi fueron rentables para Marvel, y sólo Eternals no dio beneficios a Marvel. Pero incluso contando las posibles pérdidas de Eternals, globalmente 2021 habría dado beneficios a Marvel. Pocos, pero mejor eso que la situación del resto de estudios.

Sin embargo, el taquillazo de Spiderman No way home (coproducción de Sony y Marvel) en las navidades de 2021 dio un respiro a las salas comerciales, ofreciendo el primer gran taquillazo post-COVID. Sin ser exagerado, puede decirse que si las salas comerciales siguen abiertas es en parte gracias (no solo, claro) a las películas de Marvel Studios que llevaron de vuelta a los cines a los espectadores de forma masiva, ofreciendo un espectáculo que merece la pena verse en pantalla grande.

Las tres películas estrenadas en 2022 han sido también super rentables para Marvel, destacando sobre todo el exitazo de Doctor Strange en todo el mundo. El cierre del mercado chino y ruso este año está provocando unas recaudaciones inferiores a lo que nos acostumbramos a ver antes del COVID, pero no evita que las películas de Marvel Studios sigan siendo super rentables. A falta de ver la recaudación final de Black Panther: Wakanda Forever, que la peor taquilla de Marvel de 2022 sean los 760M de Thor Love and Thunder es una cifra al alcance de muy pocas películas de este año. A falta del estreno de Avatar 2 de James Cameron, es seguro que las 3 películas de Marvel van a estar entre las 10 más vistas del año a nivel mundial. Y si sólo 8 películas superaN los 700 millones de recaudación, 3 son de Marvel.

Durante 2021 y 2022 se han ido repitiendo dos mantras entre los críticos de Marvel Studios. Por un lado, que 2022 sería el año en el que ya sin Covid se iba a empezar a notar el super anticipado «agotamiento de los superhéroes». Y en segundo lugar, que tras 3 fases de Marvel Studios super exitosas desde el punto de vista creativo y también financiero, en esta Fase 4 parecía que Marvel ya no tenía una hoja de ruta clara, ya no había un plan. Los datos desmienten lo que claramente es un intento de generar una profecía autocumplida, intentando generar un estado de opinión que no se apoya en datos reales sino en deseos interesados.

Marvel sigue teniendo un público fiel que una vez terminado el Covid acude a los cines a ver su último estreno. Y mientras sus recaudaciones sean superiores a los 700M, asegura que todas sus producciones van a seguir dando beneficios, lo cual es lo mínimo para mantener el negocio, a la espera que Vengadores Dinastía de Kang vuelva a romper la taquilla en 2025. Pero no hace falta irse tan lejos, ya que en mi opinión Ant-Man & The Wasp: Quantumania (Febrero 2023) y Guardianes de la Galaxia vol. 3 (Mayo 2023) van a ser grandes éxitos de taquilla.

Hay una segunda vertiente en esto del «agotamiento de los superhéroes» personalizándolo siempre en Marvel. Y es que Marvel al final está estrenando 3 películas al año, cuatro a lo sumo, lo cual no casa con esta idea falsa que sólo se estrenan películas de superhéroes que impiden que otras producciones pequeñas tengan su hueco en las carteleras. Es cierto que aparte de Marvel están el resto de estudios que también buscan su parte del pastel. En 2022 Sony estrenó Morbius y Warner The Batman y Black Adam, pero incluso sumando estas películas, salen 6 películas en las 52 semanas del año, lo cual no se corresponde con el mito que se nos está vendiendo.

Dentro que no se debería generalizar, y que The Batman de Matt Reeves me parece un peliculón, uno de los motivos que pueden explicar el éxito de Marvel entre el público, aparte de la propia existencia de un universo compartido que provoca que los espectadores queramos ver cualquier cosa que se estrenen independientemente del protagonista, es que Marvel intenta que todas sus películas sean y se sientan diferentes de las anteriores. De forma que ADEMÁS de ser aventuras de superhéroes, Doctor Strange confirma el multiverso en el MCU, tras presentarse en Spiderman No way home, Thor Love & Thunder es una comedia con una nueva protagonista femenina, mientras que Black Panther es un thriller geopolítico que presenta el duelo de los personajes ante la muerte de Chadwick Boseman. Mientras, la competencia en Morbius y Black Adam estrenan películas que «sólo» son películas de superhéroes, sintiéndose en cierto sentido anacrónicas respecto a los productos de Marvel. Aparte de la calidad en si de dichas películas.

Disney+ y en general el streaming han cambiado el paradigma del entretenimiento familiar. Ahora mismo, la mayor competencia que tiene una película no es con el resto de estrenos de la cartelera, sino con las series y películas de Netflix. Lo que ofreces tiene que ser percibido como mucho mejor que lo que tenemos «gratis» en la televisión, o no consigues que los espectadores nos levantemos del sofá y queramos pagar por ver la película en el cine. De momento, Marvel sigue dando ese algo extra que hace que el público acude al cine como también lo ha conseguido Top Gun Maverick, pero la política de Disney de estrenar con 2 meses de diferencia sus películas en Disney+ en mi opinión ya está dañando al resto de contenidos de su catálogo. Sin valorar la calidad, este verano Lightyear de Pixar se estrelló en la taquilla, y parece que Strange Words, la última película de animación de Disney, también lo va a hacer. De nuevo, sin valorar la calidad, la sensación que tengo es que al público familiar no le sale a cuenta pagar para ver en el cine a ver una película «normal» sabiendo que en dos meses estará disponible gratis en streaming. Y lo que ahora no es un problema para Marvel puede llegar a serlo si se pierde la sensación de EVENTO que de momento aún tienen las películas del MCU.

Volviendo a las críticas a Marvel durante esta Fase 4, la segunda línea de pensamiento giraba en torno a la idea que «Marvel no tiene un plan». Obviamente esto tampoco es cierto, porque si algo se desprende de los contenidos de esta fase es que se han planteado dos objetivos clarísimos. En primer lugar, presentar el MULTIVERSO en el MCU como tapiz donde se pueden desarrollar las próximas aventuras. Un multiverso que vimos a pequeña escala en Loki y What if? en Disney+, pero que nos voló la cabeza a los espectadores en Spiderman No way Home y Doctor Strange en el multiverso de la locura, presentando primero a héroes y villanos de otras realidades en «nuestra» tierra 616, para a continuación hacer que Stephen Strange viajara en su película junto a América Chávez por múltiples realidades alternativas.

El segundo objetivo de Marvel ha sido ampliar el catálogo de personajes, presentando a nuevos héroes con mayor diversidad racial destinados a sustituir a los clásicos y protagonizar el MCU en la próxima década. Aparte de toda la nueva mitología presentada en Eternals y el mundo de Shang-Chi, en esta Fase 4 hemos conocido a la nueva Black Widow Yelena Belova (y a la Supervisora o el Guardián Rojo), a América Chávez, la Thor Jane Foster y a Shuri como la nueva Black Panther, además de Namor y su reino de Talokan. Eso en el cine, porque en la televisión sufrimos la primera aventura de Sam Wilson como Capitán América (además de conocer al U.S. Agent), pudimos conocer a la nueva Hawkeye Kate Bishop que nos robó el corazón, y hemos visto las primeras aventuras de Monica Rambeau (Fotón), Marc Spector (Caballero Luna), Kamala Khan (Ms. Marvel), Jennifer Walters (Hulka), Echo y Jack Russell (Werewolf by Night). Eso sin contar a Sylvie, la Loki mujer que conocimos en su serie de televisión junto a otras versiones alternativas de Loki, además de la resurrección de Vision en su versión de Visión Blanca y del personaje de Agatha Harkness presentados en Wandavision. Tras las muertes de Tony Stark y Natasha Romanova y la jubilación de Steve Rogers, el MCU parecía que se había quedado un pojo cojo, pero estos nuevos personajes aseguran el relevo generacional y ya anticipan una joven y carismática alineación para unos posibles NUEVOS VENGADORES.

Esto me permite entrar al apartado de

SERIES TV DE MARVEL STUDIOS EN DISNEY+

Primero de todo, mi rankings de los contenidos estrenados hasta la fecha, sin contar los especiales Werewolf by night y el The Guardians of the Galaxy Holiday Special que por cierto me gustaron mucho.

SERIECREADORFECHA ESTRENOEps.
1WANDAVISIONJac Schaeffer15/01/219
2HAWKEYEJonathan Igla24/11/216
3WHAT IF? T1A.C. Bradley11/08/219
4MOON KNIGHTJeremy Slater30/03/226
5LOKI T1Michael Waldron09/06/216
6SHE-HULKJessica Gao18/08/219
7FALCON & WINTER SOLDIERMalcom Spellman19/03/216
8MS. MARVELBisha K. Ali08/06/226

En positivo, tenemos una nueva hornada de héroes que va a protagonizar las siguientes aventuras del MCU. Sin ir más lejos, Ms. Marvel va a co-protagonizar junto a Capitana Marvel The Marvels, la película que se estrena en julio de 2023 y en la que también va a participar Mónica Rambeau. El formato televisivo además permite una mayor flexibilidad a Marvel y nos ha regalado dos estupendos especiales para Halloween y Navidad de menos de una hora de duración que me han parecido geniales y que abren la puerta a más contenidos frikis que igual no tienen hueco para una serie larga, pero si son personajes que merecen su momento de gloria en imagen real.

Sin embargo, la propia existencia de Disney+ y la necesidad que siempre haya una serie de Marvel o Star Wars emitiéndose para mantener enganchados a los espectadores y justificar así su suscripción todos los meses ha provocado en 2022 que las series del MCU en Disney+ ya no son un evento que hay que ver obligatoriamente. Las primeras series Wandavision y Falcon & The Winter Soldier tuvieron de unas audiencias super buenas porque había muchas ganas de ver estos contenidos, pero en este 2022 hemos visto como las últimas series Ms. Marvel y She-Hulk han sido las menos vistas del MCU. Y aparte de la calidad de las mismas sea discutible y que por ejemplo Ms. Marvel pareciera más una serie de The CW que del MCU (dicho con todas las connotaciones negativas que te imaginas), lo cierto es que muchos espectadores que si vieron p.ej. Loki en 2021 ni siquiera empezaron a ver estas series y no pueden juzgar si es buena, mala o normalita porque no les interesan.

Hay una idea clave que dice que cuando intentas vender que todo es especial, al final provocas que nada lo sea realmente. Sobre todo en este 2022 hemos tenido una acumulación de contenidos sucesivos que se entiende por la necesidad de contenidos en la parrilla de Disney+ pero que está afectando a esta percepción. De este forma, a final de Marzo se estrenó Caballero Luna, con un mes de diferencia salió Ms. Marvel a primeros de junio, y de nuevo con apenas un mes se estrenó Hulka a mediados de agosto. La sensación cuando había espectadores que aún no habían acabado de ver una serie y ya salía la siguiente es de estar ante «la siguiente serie, otra más», no ante algo realmente único que merece tu atención. Y a la larga esto es un problema, claro.

Esto de momento afecta únicamente a las series de televisión, pero como se traslade a las películas esta idea que un producto del MCU no es imprescindible, puede afectar a toda la línea de negocio de Marvel, lo cual es para mi el principal riesgo al que Marvel Studios se enfrenta actualmente.

Creo que Quantumania y el Vol. 3 de Guardianes de la Galaxia son contenidos super potentes que no van a tener problema en triunfar en taquilla. Pero está por ver qué tal va a funcionar The Marvels con su casting mayoritariamente femenino, y sobre todo si las polémicas de las redes sociales representan al mundo real, y en concreto a los espectadores que pagan una entrada.

Capitana Marvel fue una de las películas peor valoradas del MCU, y normalmente si una película no gusta, el espectador no paga por ver su continuación. Por eso Tortugas Ninja 1 o Alicia en País de las Maravillas fueron en su momento éxitos se taquilla pero sus continuaciones se estrellaron. No porque fueran mejores o peores, sino porque el público que vio las primeras no quiso pagar por ver más de lo mismo (que no les gustó). Capitana Marvel fue un exitazo en 2019 y superó los 1100 millones de recaudación en todo el mundo sobre todo debido a que se estrenó entre Vengadores Infinity War y Vengadores Endgame, en un momento en que había un hype alucinante. Sin China ni Rusia es poco realista pensar que vaya a acercarse a los 1.000 millones, pero como comentaba arriba, mientras supere los 700 y haga ganar dinero a Marvel con ella, no habrá problema real independientemente de la polémica tuitera del momento.

Sin embargo, a medio plazo la problemática de «secuela de película mala» si creo que va a afectar al MCU. Hasta ahora todas las películas del MCU dejaban a los espectadores con sensación positiva y ganas de más, pero ya no es el caso, al estrenarse este 2022 algunas películas y series con resultados más que cuestionables. Estamos en un momento en que tras Thor Love & Thunder , si Marvel confirmara la producción de una hipotética Thor 5, yo no pagaría por verla en el cine si la dirige Taika Waititi. Y no es sólo un tema de «cine afecta a cine», ya que el desastre perpetrado por Malcom Spellman en Falcon & Winter Soldier hace ahora mismo imposible que vaya a pagar por ver en el cine la siguiente película de Capitán América: New World Order al estar escrita por él. Y al revés, no me gustó nada la presentación de Riri Williams en Black Panther: Wakanda Forever, aparte que me parece un error de casting brutal. Esto provoca que seguro NO vaya a ver la serie de televisión prevista para estrenarse en 2023. Esto puede empezar a generar un efecto en cascada que haga que más que sumar, la posibilidad de un team-up entre personajes que no hayan calado entre el público pueda restar, lo que a partir de 2024-25 podría hacer que se enciendan todas las alarmas.

Incluso aceptando que es posible y casi inevitable que alguna película del MCU se estrelle tarde o temprano en taquilla, no veo que Marvel vaya a tener demasiados problemas en el aspecto cinematográfico en los próximos años, teniendo en cuenta la potencia de los anuncios de las próximas Fases 5 y 6 que van a culminar en las Secret Wars. Lo extraordinario es el actual nivel de éxito en todas sus producciones, incluso el tropiezo de Eternals puede entenderse como una consecuencia de haberse estrenado en la coyuntura COVID. Viendo los resultados de taquilla de Sony o Warner, algún fracaso lo único que haría sería igualar a Marvel con el resto de estudios, no sería el fin del mundo.

Lo que sí invita a la reflexión es el daño que la ventana de 2 meses para los estrenos en Disney+ puede causar a medio o largo plazo, algo que unido a la saturación de contenidos de Disney+ si puede afectar a la marca, al negar la sensación de importancia que hasta ahora tenían todos los productos de Marvel. Esta sobreexplotación de contenidos hace que se pierda la sensación de EVENTO que actualmente tienen las películas de Marvel que se están estrenando en los cines. Y si eso pasa, el espectador medio puede plantearse no sin estar equivocado que no le sale a cuenta pagar por ver en el cine algo que no le apetece ver sobre todo si en nada lo tendrá disponible en Disney+.

Como comentaba al principio, la principal competencia a una película no está en el resto de estrenos de la cartelera, sino en los contenidos de streaming. Sería triste que a la larga, la principal amenaza para Marvel no venga de Sony, Warner o Paramount, sino de su matriz de Disney y su apuesta por el streaming.

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Los problemas de los mutantes de Krakoa

Llevo tiempo comentando cómo cada vez conecto menos con los comics de la franquicia mutante de Marvel Comics. Desde las reseñas de este blog a los comentarios en Twitter, creo que la cosa empezó a torcerse el año pasado con la Gala Fuego Infernal 2021, adquirió tintes surrealistas con El juicio de Magneto, y más recientemente tampoco me gustaron distintos elementos de Inferno, X Vidas / X Muertes de Lobezno o el estreno hace unos días de Inmortal Patrulla-X . Así que creo que es buen momento de sentarme a reflexionar en los motivos de ese rechazo.

Empezando por el comienzo, si soy lector de comics es gracias a La Patrulla X de Chris Claremont. Junto a un numeroso grupo de los mejores artistas del medio (John Byrne, Dave Cokrum, Paul Smith, Alan Davis, John Romita Jr., Barry Windsor-Smith, Marc Silvestri, Jim Lee,…) Claremont hizo que me enamora del mundo del comic en general y de estos personajes y su idea de búsqueda de coexistencia pacífica entre humanos y mutantes, con el clásico lema «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» que explicaba sus motivaciones. Los X-Men en sus diferentes versiones eran un canto a la tolerancia y al respeto por el diferente, y personajes como Kitty Pryde, Kurt Wagner o Logan se convirtieron casi en miembros de mi familia, desde luego como si fueran amigos de siempre.

Tras la desastrosa etapa de Brian Michael Bendis en los mutantes, que como siempre planteaba ideas interesantes que acabaron no llegando a ningún lado, le siguieron unos años aún peores con Jeff Lemire y otros autores que dejaron heridos de muerte a la franquicia. Aparte de estar en unos años en que la propia Marvel parecía estar boicoteando sus propios comics debido a la lucha generada por los derechos cinematográficos que en ese momento tenía Fox. Tras unos años terribles, estaba claro que la franquicia necesitaba un revulsivo, y en eso Jonathan Hickman es un maestro. El relanzamiento de la franquicia en House of X – Power of X (HoX – PoX) significó un brillante cambio de rumbo que al menos en ese momento me voló la cabeza y que abría todo un mundo de nuevas posibilidades a cual más interesante.

Sin embargo, a medida que pasaron los meses, el impulso e interés inicial fueron desvaneciéndose. Hay elementos de base que se han demostrado problemáticos, como es todo lo relativo a las resurrecciones que han eliminado toda posibilidad de drama o sensación de peligro a nada que les pase a los personajes. También es normal que dentro de una línea editorial tan grande como los mutantes haya comics buenos como X-Force de Benjamin Percy, Cable de Gerry Duggan o Senda de X de Simon Spurrier y otros terribles como Excalibur de Tini Howard, los Nuevos Mutantes de Vita Ayala o el antes mencionado El Juicio de Magneto de Leah Williams. Esto es esperable, y mientras las colecciones centrales de la franquicia acierten, no habría problema real.

Sin embargo, el problema es que era la propia colección de la Patrulla X de Hickman la que más claramente mostraba el problema de base de la franquicia, con unos comics que no siendo malos, si eran 99% worldbuilding y 1% caracterización de los personajes, ofreciendo historias que parecían decirle al lector que aunque este comic concreto no era muy bueno, tranquilo que los siguientes serían mejores. Repetido en bucle casi todos los meses. Al final, estamos hablando de gustos personales totalmente subjetivos, pero en mi caso me cuesta muchísimo conectar con su estilo frío que pone su trama enrevesada por encima de los personajes. Y a veces se nos olvida que sus Secret Wars con Esad Ribic son una maravilla que esconden la realidad que el último año de su etapa-río en Vengadores y Nuevos Vengadores fue un horror que se hizo eterno y costaba leer. No sólo eso, es que he intentado volver a leer estos comics dos veces recientemente y tuve que dejarlos porque me echaron para atrás.

Hay otro tema unido al poner por encima la trama a los personajes, y es que muchas ocasiones, Hickman (no sólo él, claro, Bendis hacía exactamente lo mismo) forzaba a los personajes con situaciones que les colocaba fuera de su caracterización icónica más reconocible con tan de conseguir que el comic llegara a donde él necesitaba narrativamente dentro de su historia río. Si trabajas en comics de creación propia puedes hacer lo que quieras con los protagonistas de por ejemplo Los Proyectos Manhattan, pero cuando lo haces con Los Vengadores o en este caso con los X-Men, es normal que estos comics empezaran a chirriar a mucha gente.

El mundo del entretenimiento con el que crecí era uno dedicado a expresar cantos a la unidad y a que todos somos iguales, ciudadanos libres con los mismos derechos y obligaciones que tenemos derecho a vivir nuestra vida como queramos. Vive y deja vivir, respetando las diferencias que cada uno tengamos. Sin embargo, las revoluciones sociales e identitarias de este siglo XXI han puesto el foco en destacar las diferencias, propagando una revolución identitaria que busca ponerte siempre en contra de un enemigo «sistémico». Una filosofía que lo ha invadido todo, especialmente el ocio y los medios de comunicación. Ahora mismo, tú como individuo libre no importas, estos grupos quieren englobarte dentro de una unidad que sería tu nacionalidad, tu raza, tu género o tu identidad sexual que marca, según ellos, lo que tienes que sentir, votar o expresar.

Aunque me alejo del tema principal, esta polémica ya se vio en 2013 en las páginas del mítico Uncanny Avengers #5 de Rick Remender y Olivier Coipel, en el que Alex Summer realizaba un polémico discurso que ofendió a muchos:

Usamos estas cosas para que la gente no sepa quiénes somos. Pero quiero que sepas exactamente quién soy. Mi nombre es Alex Summers. Soy alumno del profesor Charles Xavier. Este equipo es una encarnación de su simple sueño de todas las personas trabajando juntas. Una pelea más importante ahora que nunca. Recientemente, el mundo vio a mi hermano Scott infundido con el poder de un Dios. Y aunque trató de hacer un cambio duradero para arreglar lo que vio como roto, ningún hombre debería jamás tomar medidas unilateralmente o elegir por tantos. Es arrogancia. Nunca vi las cosas como las veía mi hermano, y luego nuestras opiniones divergieron aún más. No me veo a mí mismo como nacido en un culto o religión mutante. Tener un Gen-X no me une a nadie. No me define. De hecho, veo la misma palabra mutante como divisiva. Pensamientos antiguos que sirven para separarnos aún más de nuestro prójimo. Todos somos humanos. De una tribu. Estamos definidos por nuestras elecciones, no por la composición de nuestros genes. Así que, por favor, no nos llamen mutantes. La palabra «M» representa todo lo que odio… ¿Qué tal [llamarme] Alex?

Precisamente el discurso de Alex Summer intentaba poner al individuo por encima del estereotipo identitario. Júzgame por mis actos y no por el color de mi piel, mi género o mi orientación sexual. ¿No debería ser ese el ideal al que toda persona normal debería aspirar? No, aparentemente no. En un momento de auge de los identitarismos de todo tipo que preconizan que tu yo individual no importa y que lo importante es la tribu a la que perteneces (quieras tú o no), que alguien dijera todo lo contrario no podía permitirse. Ni siquiera dentro de un pequeño comic mainstream que apenas vendió 84.000 ejemplares podía expresarse una idea que chocaba con el discurso excluyente que desde hace tiempo se estaba construyendo desde las universidades americanas y ha ido ocupando todos los espacios de diálogo. Las redes sociales ardieron hasta el punto de asegurarse por varios medios online que Remender promovía «un discurso que aboga por la asimilación cultural y el abandono de la identidad cultural de una minoría.» No importa que 1.000.000 mutantes piensen diferente a Alex, Remender no podía crear con efectos dramáticos que su personaje opinara diferente a la mayoría, algo que por otra parte entraba dentro de su caracterización y de las múltiples diferencias con su hermano Scott. Y el caso es que el hecho que Alex en ese momento de su vida opine y se sienta así no significa que tenga razón o que la idea sea correcta para otros mutantes o personas en general, sólo para él dentro de su momento vital. Pero, claro, en el entretenimiento no se permite ni siquiera una voz discordante. Aparte de la locura que es suponer que porque un personaje escrito por Remender afirme una cosa, él piensa lo mismo aplicado sobre asuntos del mundo real. Sin embargo, mucha gente si lo pensó en ese polémico mes de marzo de 2013.

Este hecho que podría considerarse anecdótico de hace casi una década al final podría decirse que mostró el germen que resalta la diferencia filosófica en que se asienta el mundo de Krakoa de 2022. Del «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» de los años 80 de un Claremont que proponía la coexistencia pacífica de todas las razas y minorías en una sociedad igualitaria en la que todos podrían convivir en harmonía, se ha pasado a una raza mutante orgullosa de serlo que cree ser «superior», vive aislada en su isla en una sociedad segregada que no permite el contacto con los humanos inferiores, realizando actos que si los hiciera cualquier otro personaje (pensemos en Cráneo Rojo, por ejemplo), nadie dudaría en calificar de «racista». Estas decisiones narrativas de Hickman al final no hacen más que conectar con las teorías identitarias excluyentes que comentaba antes que llevaban años en el ambiente de la sociedad americana. Puedo entender que estas ideas puedan gustar a un afroamericano excluyente o a una feminista radical de nueva ola, pero mi yo lector veterano que he leído a estos personajes durante casi 40 años cree que esto es una aberración que va contra la esencia de los personajes.

Hasta tal punto personajes claves como Charles Xavier estaban fuera de personaje, que muchas teorías que circulaban por la red durante el primer año y pico especulaban con que Moira debía haberle lavado el cerebro a él y a Magneto para que hicieran su voluntad, porque el verdadero Xavier jamás actuaría de esa forma. Por ejemplo, en el final de Patrulla X + 4 Fantásticos en cuando Xavier le borra a Reed Richards parte de sus recuerdos y se regodea con ello diciéndoselo a la cara, para que no pueda usar esas ideas en el futuro contra los mutantes.

Una cosa es que los mutante ya no pongan la otra mejilla. Pero esa no es una idea nueva de Hickman, hace muchos años que no lo hacen, diría que al menos desde la creación de X-Force de Craig Kyle y Chris Yost en 2008, cuando los mutantes crearon su grupo de black-ops asesinos que acabaran con las amenazas que acechaban a los mutantes antes de ser atacados. Y otra es que Lobezno en X Muertes de Lobezno 4 haga una lobotomía a un humano que NO es un villano para que no tenga acceso a sus recuerdos y conocimientos. Si eso lo hiciera Dama Mortal (o cualquier otro villano «clásico»), todo el mundo pediría que ese hecho fuera castigado, pero si lo hace Lobezno (aunque sea una versión venida del futuro) parece que todo vale, cuando no es el caso en absoluto. Por poner un ejemplo, en la reciente serie de televisión de Caballero Luna, el plan del villano Harrow (Ethan Hawke) pasaba por usar los poderes de la diosa Ammit para matar a millones de personas ANTES que cometieran un supuesto pecado que en un momento u otro realizarían. Castigar a alguien por algo que NO ha cometido es una locura para cualquier persona normal, y así lo mostraron en la serie de televisión de Marvel Studios, pero los mutantes de Krakoa han aplicado esa peligrosa filosofía repetidamente.

Son los personajes los que hacen que te enganches a una historia. Por muy compleja que sea la historia, si los personajes no crean un vínculo emocional es imposible mantener el interés en el lector. Sobre todo en una etapa tan larga que obliga a la compra de múltiples grapas a lo largo de un periodo de varios años. Y si ya no es que no conectan con el lector, sino que ves que no se comportan como deberían según su historia previa, la cosa no puede acabar bien.

Vuelvo a alejarme del tema principal. Mientras las unanimidades tuiteras han concluido que la etapa de Los Vengadores de Jason Aaron es un desastre absoluto y que «parece un mal fan-fic», lo cierto es que en mi opinión el más decepcionante fan-fic de Marvel Comics de los últimos años son precisamente los Mutantes de Krakoa. Con el añadido de la conexión emocional que tengo con unos personajes que en su mayoría no reconozco. Igual que entendería que un lector afroamericano se enfadaría si Marvel pretendiera cambiar a Black Panther hasta desnaturalizarle, no puedo evitar expresar lo mucho que me molesta que hayan convertido a Kate Pryde en una capulla pagada de si misma cuando en muchos momentos actuó como faro moral de la Patrulla X. No tiene perdón de Odín. Y lo malo es que no es sólo ella, el 99% de los personajes, se han convertido en unos bordes con los que es imposible empatizar a poco que conozcas su historia previa.

Y el caso es que frente a los haters de Aaron, yo si reconozco en sus aventuras de Los Vengadores el concepto de «Los héroes más poderosos de la Tierra que se unen para combatir amenazas que ningún héroe podría vencer por separado«. Esta es la idea sobre la cual se asienta el concepto desde que Stan Lee y Jack Kirby crearon el comic en 1963, y eso es justo lo que Aaron nos está dando, con un nivel de amenaza a nivel planetario y ahora multiversal como hacía muchos años que no teníamos. Unos comics que además consiguen sorprender todos los meses a un lector veterano como yo, algo difícil de conseguir en el ámbito mainstream, con unos personajes que yo al menos reconozco.

Si, incluso Hulka creo que fue una apuesta valiente por parte de Aaron, creando una idea novedosa que sin embargo es coherente con lo que se ha estado haciendo con Bruce Banner durante décadas y que es consustancial a Hulk. Y que muchos no aceptaron porque les robaba a algunos su Hulka «buenorra» y a otras el dejar de tener una heroína perfecta que no tenga problemas personales que superar, algo que es la norma en los nuevos personajes creados en el siglo XXI.

Aaron lleva 54 números de Los Vengadores y mantiene la chispa, la sorpresa y el entretenimiento, consiguiendo que esté encantado con estos comics a los que se ha sumado recientemente la nueva colección Avengers Forever junto a Aaron Kuder me está pareciendo estupenda. Mientras digo eso, incluso uno de los mejores comics de la Marvel reciente, Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennet. que finalizó en el número 50 USA, empezó a mostrar claros síntomas de agotamiento en sus últimos 6-8 números finales. Volviendo al tema central, Hickman escribió 21 comics de X-Men y acabó no interesándome porque los personajes me daban completamente igual. ¡Qué diferencia entre estos comics!!

Igual no es tan sorprendente que Hickman o la propia Marvel entendieran que algo no funcionaba en el comic franquicia de los mutantes y optaran por darle un nuevo enfoque más aventurero y heroico. De hecho, la propuesta de Gerry Duggan en SU Patrulla X de hacer que los héroes hagan cosas de héroes ha sido lo mejor que he leído en los mutantes post HoX – PoX. Y diría que esto no es casual. Pero las pequeñas alegrías de X-Men se ven lastradas por los cambios de dibujantes y por una realidad a su alrededor que no se corresponde con el ideal heroico que se supone a los mutantes de Marvel.

Que un comic como Inmortal X-Men se construya a partir de «intrigas palaciegas» es lo último que me interesa leer de estos personajes. Sobre todo si buscan convencernos que villanas como la caprichosa y envidiosa Emma Frost es el ideal al que aspirar dentro de la franquicia, o que ser egoísta es cool. Y tengo claro que Emma siempre ha sido un personaje amoral que hace siempre lo que más la interesa, pero conmigo que no cuenten. Y si, acepto que la idea de mostrar las maquinaciones dentro de una estructura de poder puede ser novedosa, pero estamos ante el clásico «diferente NO es mejor» que estamos viendo en todos los ámbitos del entretenimiento.

Los editores de Marvel realmente parece que olvidan a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es genial y hay que aplaudir que aumente el número de personajes diversos para que más lectores se sientan identificados y prueben la experiencia de leer comics Marvel de superhéroes. Como idea general es algo con lo que estoy muy de acuerdo. Pero parece que los editores de Marvel piensan que simplemente colocando personajes LGTBI+ en los comics ya han cumplido con su objetivo y se olvidan de hacer que el comic plantee situaciones interesantes o que sus personajes importen por ellos mismos y no por su identidad racial o sexual. Creo que se están equivocando totalmente. Normal que tantos comics actuales sean ilegibles, con historias flojas, diálogos sin interés con situaciones redundantes y personajes sin carisma. Excalibur o Nuevos mutantes son un perfecto ejemplo de esto.

Esta obsesión por la superficialidad tuvo su máximo exponente en la pasada Gala Fuego Infernal 2021. Entiendo que buscando captar al usuario de Instagram que sólo busca la imagen por encima del contenido, por primera vez en Marvel (que yo recuerde) se planteó un evento destacando no una historia concreta, sino un elemento de moda inspirada en la gala del Metropolitan de Nueva York en el que se enseñara a los mutantes de Krakoa con trajes de fiesta creados para la ocasión por Russell Dauterman.

Nunca antes en la historia de Marvel quedó más claro que lo importante era vender las portadas alternativas del photo-call, con unos sucesos en el interior en segundo término. Hablábamos del supuesto fan-fic de Los Vengadores, pero ¿qué mayor fan-fic que vestir a estos personajes con ropas estrafalarias siguiendo las tendencias de la moda o los gustos de un público deseoso de esta superficialidad, aunque no les peguen? ¿O convertir a los mutantes de Krakoa en unos seres hedonistas dedicados a las fiestas y las orgías en lugar de intentar salvar el mundo?

Reconozco que los editores mutantes aprovecharon el evento para ejecutar cambios de calado en la franquicia. Presentaron a la formación de la nueva Patrulla-X de Gerry Duggan liderada por Cíclope que llevó al relanzamiento del comic estrella de la línea editorial. En el especial Patrulla X: Escala Planetaria los mutantes terraformaban Marte, que se iba a convertir en hogar de los mutantes de Arakko. Y se produjeron esa noche varias muertes, como la de Gabbi en Nuevos Mutantes y sobre todo Wanda Maximoff, que dio pie al final de Factor X y la publicación de la fallida miniserie El Juicio de Magneto. A pesar de estos elementos, sinceramente la ejecución me pareció totalmente fallida.

Sin embargo, como en otro eventos previos, la jugada comercial le funcionó de maravilla a Marvel. Durante el mes de Junio de 2021 en que tuvo lugar el evento, las ventas de todas sus series aumentaron de forma importante. Por ejemplo, Patrulla X pasó de los 66.000 ejemplares a casi los 90.000 (un 50% más) en su último número, el 21. Y con el relanzamiento vendieron 250.000 ejemplares en el número 1 pero más de 95.000 en su número 2, lo que son cifras muy superiores a las que tenía la colección en los meses previos al evento. Fijaros también en los ejemplos de Merodeadores o X-Force. De hecho, cuando vemos las ventas del número 1 de El juicio de Magneto, se entiende que los editores quisieran cerrar Factor-X teniendo en cuenta que el número 8 ya sólo vendió 25.000 ejemplares. Dicho esto, las desastrosas ventas de los números 3 y 4 del Juicio muy por debajo de las de Factor-X indican que los lectores realmente no apostaron por este comic. O que leyeron el número uno y huyeron espantados.

N.ºmesventas
Patrulla X20mayo66258
Patrulla X21junio89924
Patrulla XEsc. Planetariajunio89263
Patrulla X1julio248000
Patrulla X2agosto95200
Merodeadores20Mayo29558
Merodeadores21junio64517
Merodeadores22julio36103
X-Force19mayo33180
X-Force20junio55750
X-Force21julio34738
Factor-X8abril25437
Factor-X9mayo32464
Factor-X10junio67624
Juicio Magneto1agosto117300
Juicio Magneto2septiembre60017
Juicio Magneto3octubre21372
Juicio Magneto4noviembre16106

Dentro de todo, si hay que reconocerle un punto de originalidad, ciertamente esto no se había hecho antes en Marvel Comics, pero en el momento que la oficina-X plantea una nueva fiesta para 2022, le están quitando lo único positivo que podría decirse que tuvo esta Gala. Por mi parte, tengo claro que NO compraré el especial que Panini va a poner a la venta en octubre con la Gala de 2022, con un precio desorbitado de 8.95 €uros.

Me doy cuenta que la mayoría de elementos que estoy desglosando no se refieren a aspectos de los comics actuales. El propio concepto de Krakoa y las resucitaciones viene desde el comienzo de HoX – PoX, y la Gala Fuego Infernal fue el año pasado. Pensando en ello, me doy cuenta que probablemente el primer año y medio aún consideraba a esta franquicia «en construcción», y la curiosidad por ver hacía donde nos llevaba Hickman era superior a los diferentes reparos que le pudiera ver en las series individuales. Creo que el final de X de Espadas marcó el final del periodo de gracia y a partir de ese momento la valoración de los comics mutantes pasó a ser igual que el resto de grapas que compro. Partiendo claro que creo que nunca di un margen de más de un año no a un comic concreto, sino a toda una línea editorial, lo que indica mi amor a los personajes. A partir de ese momento, compraba la grapa pero como no me convenciera o no me entretuviera, dejaba de comprarlo a la primera oportunidad al final de algún arco.

Y desde ese momento y con esa perspectiva fue cuando los problemas se hicieron evidentes en cascada. Primero dejé de comprar Nuevos Mutantes, la Gala Fuego Infernal como digo me pareció un bluff, y la posterior miniserie El Juicio de Magneto puede ser fácilmente uno de los 3 peores comics de Marvel que he leído en los últimos cinco años. Aunque debería haber dejado Merodeadores antes, mi yo completista no pudo evitar comprar toda la etapa de Gerry Duggan, a pesar que todo lo que vino después de esta Gala fue un relleno sin interés. Y la forma en que se libraron de Moira McTaggert en Inferno no me gustó nada.

A todo esto, tengo claro que el objetivo de Marvel y Panini es el fondo es intentar que compres este mes al menos un comic más que el mes anterior. Y es comprensible y hasta lógico que si los eventos y los relanzamientos venden grapas a corto plazo, Marvel siga haciéndolos. Pero quizá la gota que colmó el vaso este mes de julio ha sido conocer que Panini decidió unificar en una grapa doble las colecciones Immortal X-Men de Kieron Gillen y X-Men Red de Al Ewing que no tienen nada que ver entre si, con el consiguiente incremento de precio. El hecho que Panini haya titulado su grapa Inmortal Patrulla-X ya indica que sabe que no son dos series en igualdad de condiciones, una es la que los lectores querriamos leer (a priori), y la otra es la secundaria. En mi caso, no siendo mala, no conecté demasiado con SWORD ni llegué a tener claro que nos quiso contar Ewing con esta serie que fue cerrada cuando apenas llevaba ocho números. Sin saber las ventas en España, en USA el nº 8 vendió tan sólo 25000 ejemplares, lo que me lleva a pensar que Panini ha debido pensar que esta grapa no se vendería por si misma. Su solución, me parece indecente, obligando a sus lectores a pagar más por un contenido que no le interesa para empezar. Comprobar que encima la historia de Inmortal Patrulla-X 1 no me ha interesado nada ha sido como la gota que colmo el vaso. Teniendo en cuenta las subidas de precios exageradas de Panini que se han ido produciendo, se acabó comprar algo que no me gusta y que claramente no está pensado para mi.

Comentaba antes que parecía que los editores de Marvel habían olvidado a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es totalmente lícito que una editorial busque captar a un público diferente al que les ha mantenido todos estos años comprando sus comics mes tras mes. Es un riesgo para ellos, pero tienen todo el derecho a plantear los cambios que ellos estimen oportunos, para eso los personajes son suyos. Sin embargo, no tengo claro que realmente ese público «diverso» que buscan quiera leer comics en grapa que obliguen a compras mensuales que además te obligan a hacer compras adicionales cada pocos meses al involucrar estos comics en eventos sucesivos.

Viendo como muchos de los últimos proyectos de la oficina X se anunciaron como series regulares pero han terminado siendo miniseries de 4-6 números me indica que NO hay tanto mercado para la enorme cantidad de colecciones que Marvel publica todos los meses y que la franquicia plantea historias cortas que puedan resultar rentables a pesar de todo. Y mientras hace eso con las series «menores», Marvel sigue apostándolo todo a los reinicios y renumeraciones, como estamos viendo con Inmortal Patrulla X y X-Men-Red, o a eventos continuados como el inminente Judgment Day que enfrentará a Vengadores, Patrulla X y Eternos. La sensación es que aunque de cara a la galería dicen buscar públicos diversos, mientras siguen confiando en el lector veterano de siempre que sigue comprando habitualmente y que cuando llegan estos crossovers acaban picando. Hace unos pocos meses hubiera dicho ACABAMOS picando porque me incluiría en los compradores potenciales. Ahora mismo ya no estoy seguro.

De momento voy a aplicar el dicho de «poner mi cartera donde pongo mis opiniones». Seguiré comprando Patrulla X porque es la única que me muestra a héroes haciendo cosas de héroes y X-Force porque a pesar de todo me entretiene la amoralidad de Bestia y ver a Lobezno siempre está bien, pero paso de todo lo demás. Y me doy hasta el comienzo de los próximos eventos para decidir si no abandono alguna de estas series. Acepto que un lector veterano de más de 40 años igual no es público objetivo que está buscando Marvel, pero seguramente un porcentaje mayoritario de las personas que compramos sus comics de superhéroes queremos ver a personajes que realizan acciones heroicas, y aunque estamos en la cínica era de las narrativas de los antihéroes, por favor no nos vendáis a villanos realizando actos inmorales como héroes, porque lo que vais a conseguir que muchos compradores/fans de siempre del Universo Marvel dejemos de comprar vuestros comics.

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Análisis del estado del MCU

Tras el arrollador éxito de la presentación de Kevin Feige en la SDCC 2022, hoy quiero analizar los pros y contras a los que el MCU tendrá que enfrentarse en los próximos meses, en su doble vertiente de cine y televisión.

Antes de nada, merece la pena recordar lo obvio. El éxito de Marvel Studios a lo largo de los últimos 15 años no tiene precedente a esta escala. Estamos hablando que con el estreno en noviembre de Black Panther – Wakanda Forever, Marvel Studios habrá estrenado 30 películas del MCU, consiguiendo un nivel de éxito y rentabilidad que nadie ha igualado. Dentro de los listados de películas más taquilleras a nivel mundial, el MCU cuenta con 4 películas dentro del TOP-10, y 10 películas de las 29 estrenadas hasta ahora han superado los 1.000 de recaudación a nivel mundial, un tercio del total, lo que da una medida del éxito de estas películas y de Marvel Studios en su conjunto como proveedor de entretenimiento para toda la familia.

Los únicos ejemplos similares que me vienen a la cabeza serían la franquicia de James Bond, con la diferencia que han estrenado 27 películas en 60 años, muchas de las cuales pasaron sin pena ni gloria en su momento. También tenemos la franquicia de Fast & Furious, que de momento lleva estrenadas 10 películas desde 2001, con dos más en producción. Sobre todo Fast 7 con el homenaje a Paul Walker fue un taquillazo fuera de lo normal. Pero dentro del éxito indudable de la franquicia, la escala mucho menor y una sensación clara de agotamiento sobre todo en la última película hace que la comparación no sea del todo justa para los tuneadores de coches reconvertidos en super agentes secretos.

Por supuesto, también está STAR WARS. Y no cabe duda que la franquicia galáctica creada por George Lucas se ha convertido en un fenómeno cultural, y que la expansión televisiva de la franquicia tiene una conexión directa con la del MCU. El Despertar de la Fuerza sigue siendo la película más taquillera de la historia en Estados Unidos y la 4ª a nivel mundial, y Rogue One, Los últimos Jedi y El ascenso de Skywalker todas superaron los 1.000 de recaudación. Pero al final estamos hablando de 11 películas estrenadas a lo largo de 45 años, y el fracaso de taquilla de Solo, en gran parte provocado por la polémica alrededor del Episodio VIII, y una tercera trilogía considerada fallida sobre todo en lo referido al desastroso Episodio IX han hecho que desde 2019 las películas de la franquicia se encuentran en stand-by a la espera que el tiempo y unos mejores creativos puedan levantar la franquicia cinematográfica. E incluso aunque se anunciara la próxima película o trilogía en la convención D23 de Disney este mes de septiembre, estariamos hablando que dicha película no se estrenaría hasta 2025, 6 años después de la última. Lo cual está a años luz de la regularidad de Marvel Studios y la sensación que Kevin Feige tiene un rumbo muy claro para la franquicia.

Hay otras franquicias de éxito actualmente, Misión: Imposible me viene a la cabeza. Pero Tom Cruise de momento plantea el cierre en la 9 película, lo que muestra que hablamos de escalas diferentes. Otros personajes míticos del entretenimiento como Terminator, Alien o Predator han sufrido múltiples percances debido a las pobres taquillas de sus últimas películas, hasta el punto que la nueva película de Predator Prey (que tengo ganas de ver) NO se va a estrenar en cine y va directa a Disney+.

No se trata de hacer leña del árbol caído en relación a las películas de Warner inspiradas en los personajes de DC Comics, porque como fan que soy de los personajes lo que querría es que acertaran con sus propuestas y éstas tuvieran continuidad. A nivel general, podría decirse que Warner no está tan alejado de Marvel dado que desde 2008 en que Marvel estrenó Iron Man hasta 2022, Warner habrá estrenado 17 películas, una cantidad cercana a las 30 de Marvel. Pero en este listado entrarían dos películas de Christopher Nolan (TDK 2008 y TDKR 2012), la fallida Green Lantern (2011) que fracasó en crear una franquicia en torno a Hal Jordan, y otras como Joker o Birds of Prey que han optado por ir a su aire abandonando la idea de universo interrelacionado.

El fracaso a la hora de crear un universo compartido superheroico como Marvel se entiende a partir de la desastrosa elección de Zack Snyder como showrunner, algo de lo que aún no se han repuesto. A lo que hay que sumar los problemas en múltiples producciones como Suicide Squad de David Ayer (2016) o la película de Flash, que se anunció en 2014 y aún esperamos a su estreno en 2023. De las películas de Cyborg o Green Lantern Corps de las que nunca más se supo mejor ni hablar. Lamentablemente, la situación de Warner no es para tirar cohetes y el éxito de Marvel película tras película no hace más que tirar sal en una herida que no cabe duda que sigue abierta. Sobre todo porque el éxito de The Batman de Matt Reeves (y Joker de Todd Phillips) indica que Warner en el fondo ha abandonado la complicación de los universos compartidos ante la mayor facilidad de dar luz verde a creativos para que hagan lo que quieran con sus personajes en películas autocontenidas que vayan a su aire.

Volviendo a Marvel, los críticos con el estudio nunca llegan a aclarar cómo es posible que si lo de Marvel es tan fácil, ningún otro estudio es capaz de replicarlo con el mismo nivel de éxito. Ahora los Vengadores son iconos a nivel mundial, pero en 2008 Iron Man no era nadie comparado con los míticos Batman o Superman. De igual forma, a pesar de los intentos de minusvalorar lo que Kevin Feige y su equipo ha conseguido, que se hayan estrenado 30 películas hasta 2022 y probablemente alcancemos las 40 en 2025 realmente no tiene precedentes, ni creo que nadie pueda conseguir algo similar en los próximos 20-30 años que yo llegue a ver. Por cierto, para conocer los títulos anunciados por Feige en la SDCC, te recomiendo que leas mi artículo de la semana pasada.

Lo primero y principal que tiene Marvel Studios a su favor ahora mismo es el reconocimiento de marca y como el público de todo el mundo sabemos que una película del MCU va a ofrece un estupendo entretenimiento para toda la familia. La situación hasta Vengadores Endgame (Fase 3) era similar a la de la Marvel Comics de los años 60 en la que las pocas colecciones permitían que un lector comprara y leyera TODA la línea editorial, enriqueciendo la lectura con la sensación de universo compartido interconectado. Y es esta sensación de interconectividad en unas películas que ofrecen una aventura completa y autocontenida en si misma lo que asegura que los espectadores seguiremos yendo a los cines a ver estas películas, como lo atestiguan los éxitos de Spiderman No way home o Doctor Strange en el multiverso de la locura.

La situación se ha complicado un poco con el inicio de la Fase 4 y la llegada de las series de televisión a Disney+, que ofrecen unos contenidos en continuidad con las películas. Que en la presentación de Feige en la SDCC se sacara a las series de animación del planning oficial plantea una duda respecto a si realmente vamos a tener una series separadas del canon oficial, incluso aunque en la promoción de estas series se indique que están en continuidad.

En 2021 Marvel estrenó cuatro películas (Black Widow, Shang-Chi, Eternals y Spiderman NWH) y cinco series (Wandavision, Falcon & Winter Soldier, Loki, What if y Ojo de Halcón). En 2022 vamos a tener en cine tres películas (Doctor Strange en el multiverso de la locura, Thor Love & Thunder y Black Panther Wakanda Forever), mientras que en televisión hay 5 contenidos, Caballero Luna, Ms. Marvel, Hulka, la serie de cortos de animación de Groot y el Especial Navidad de Guardianes de la Galaxia. El objetivo de esta Fase 4, aparte de los taquillazos de Spiderman y Doctor Strange y seguir siendo super rentable para Disney, está muy claro y es ampliar el rango de personajes de la casa con nuevos personajes jóvenes y racialmente diversos, lo cual me parece una opción super perfecta y adecuada a los tiempos que vivimos.

A pesar de lo que dicen los haters y una competencia envidiosa del éxito de Marvel Studios, estrenar 3 o 4 películas al año (frecuencia que se mantiene en el periodo 2023-2025) no puede considerarse «saturar el mercado» o que «sólo se estrenan películas de superhéroes». Entiendo que los que dicen eso van poco al cine durante las 52 semanas del año. De hecho, éxitos como el de Spiderman NWH dieron aire a una industria de las salas de cine ahogada durante el COVID. Si los cines siguen abiertos es precisamente gracias al cine comercial, y en los últimos meses éxitos como Top Gun Maverick indica que el público está deseando volver a los cines si el contenido consigue llamar su atención y trasmitirles la idea de espectáculo y entretenimiento que merece la pena verse en pantalla grande.

Esta realidad me indica que a pesar del pequeño traspiés de Thor Love & Thunder (que se va a quedar en taquilla por debajo de Thor Ragnarok pero va a dar beneficios), Wakanda Forever, Quantumania o Guardianes de la Galaxia vol. 3 van a hacer taquillazos increíbles en lo que queda de 2022 y 2023. No lo tengo tan claro con The Marvels o Blade, pero tampoco tienen por qué, ya que si las antes mencionadas rompen la taquilla aseguran los ingresos a Marvel para mantener en marcha la maquinaria durante 2024 y hasta 2025 cuando Los 4 Fantásticos y las nuevas películas de Los Vengadores arrasen de nuevo. En ese sentido, la estrategia de Marvel Studios en los cines creo que va a seguir gozando de buena salud en los próximos 3 años incluso si alguna película concreta no acaba de funcionar como debería en taquilla. O incluso alguna llegara a ser un fracaso.

De hecho, hay otro elemento a destacar de la planificación de Marvel Studios. Esta semana hemos conocido el planning hasta 2025 correspondiente a la Fase 6 que finalizará con Vengadores Secret Wars, pero no hay ninguna duda que el equipo de Kevin Feige ya tiene marcadas las líneas maestras de lo que serán las películas y argumentos de los siguiente años, lo cual como amante de los comics no puede alegrarme más.

La situación se complica sin embargo por la llegada de Disney+ con las series de televisión y con su política de estrenar las películas del MCU 45 días después de su estreno en cine.

Si algo queda claro viendo las 7 series estrenadas hasta la fecha es que Marvel ha puesto especial énfasis, además de en presentar nuevos personajes, en desarrollar conceptos que fueran muy diferentes entre si. A una sit-com enloquecida siguió una historia de aventuras internacional, el descubrimiento del multiverso y la TVA en Loki, las historias alternativas de What if?, una buddy-movie navideña, un protagonista con problemas mentales y el nacimiento de una heroína adolescente musulmana de Nueva Jersey. Nada que ver entre si. Esto es algo que yo como espectador agradezco muchísimo, incluso si algunas de estas series no han acabado de convencerme por un motivo u otro. De hecho, que Hulka se plantee como una comedia de abogados plantea otra idea novedosa que puede dar mucho juego, sobre todo si añadimos a Matt Murdock en la ecuación.

Sin embargo, entendiendo que el objetivo de Disney+ es conseguir suscriptores y que se queden porque les interesan los contenidos que se ofrecen, el estreno encadenado de series del MCU está generando la sensación de «estreno del mes» que roba toda sensación de EVENTO que hasta ahora tenían los contenidos de Marvel en el mundo cinematográfico. ¿Puede provocar que Marvel de alguna manera pueda morir de éxito? Claramente NO a corto plazo, sobre todo si hablamos de las películas. Pero en la televisión el MCU empieza a ser como la Marvel de los 80 y 90 en los que la ampliación de la línea editorial provocaba que el lector tuviera que seleccionar qué comics comprar al ser imposible hacerse con todos.

Tengo ganas de ver a Hulka, pero tras el fiasco de Ms. Marvel y el elemento cutrillo de Caballero Luna (a pesar del genial Oscar Isaac) tengo claro que las series de Marvel ya no son de visionado obligado ni todas piensan en mi como público objetivo. Veré lo que me interese y lo que no vea no me va a suponer ningún problema como no lo era no comprar los comics de Dark Hawk en su día. No creo que vea ni el primer episodio de Iron Heart dado que Riri Williams es un personaje que no me interesa nada en absoluto. Si voy a darle una oportunidad a Echo o a Agatha, pero en función de lo que nos ofrezcan en el primer episodio veré la serie completa o las dejaré correr. Vistos además los análisis de la audiencia que sitúan a Ms. Marvel como la serie del MCU con peor audiencia hasta la fecha, diría que esta sensación de «serie del mes» en meses en los que otras series de otras cadenas resultan más interesantes es compartida por los espectadores en su conjunto.

El estreno en 45 días también es algo que puede afectar a las películas, porque si algo no te acaba de convencer sabes que la podrás ver «gratis» en nada de tiempo en casa. Por ejemplo, ahora mismo la cosa pinta mal en lo referido a las posibilidades de que vea en el cine Captain America: New World Order. Al desastre del guionista Marcus Spellman en F&WS hay que sumar el fichaje del muy mediocre Julius Onah, director de la infumable The Cloverfield Paradox (2018, estrenada en Netflix). Y me gustan mucho Sam Wilson y Bucky Barnes, pero pagar por ver algo que no tengo claro que me vaya a entretener es algo que no pienso hacer.

Volviendo al principio, los anuncios de Kevin Feige en la SDCC han conseguido emocionar a fans del MCU de todo el mundo, y eso es la mejor señal para tener claro que Marvel Studios tiene por delante unos años apasionantes. Soy de los del vaso medio lleno, doy gracias por poder vivir como fan lo que tenemos actualmente, y deseo que podamos seguir disfrutándolo durante muchos años. Pero junto a eso, haría bien el estudio en escuchar las críticas razonadas que indican que NO todo vale en sus series, y que si siguen haciendo productos cuestionables, las series de Marvel en Disney+ pueden acabar convirtiéndose en la versión de Marvel del The CW, y me fastidiaría si algo que puede ser tan chulo pierda el impulso que tuvo al comienzo.

Entiendo que se puede ser fan de los comics de Marvel y de las películas de Marvel Studios y criticar lo que no me guste, aceptando que es imposible que todo sea de sobresaliente. No me gusta ser un espectador zombie sin criterio propio que consuma todo lo que lleve una marca en el envoltorio independientemente de la sensación buena o mala que transmita. Dado que me gusta poner mi cartera donde pongo mis opiniones, ha llegado un momento en que perderme uno de los productos de Marvel no me supone ningún trauma. Algo que ya descubrí hace unos años con Star Wars. Y de hecho, es bueno que los consumidores apoyemos solo lo que nos gusta, no algo que lleva un sello.

En todo caso, no quiero terminar el artículo con una sensación negativa, ya que como digo estamos en un momento increíble para ser fan de Marvel, y con que me acertaran ¿el 75% ? de los contenidos que estrenen, ya sería una persona super feliz.

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