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Crítica de Legion temporada 2 de Noah Hawley (HBO)

La segunda temporada de Legion, serie creada por Noah Hawley para FX y que pude ver en HBO, basada en el personaje de los comics Marvel, ha sido un interesante experimento narrativo con un giro final excelente.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Un año después de que Amahl Farouk / Shadow King escapara en el cuerpo de Oliver Bird y David Haller fuera secuestrado por un extraño orbe, los mutantes de Summerland y la agencia de gobierno División 3 se han unido para impedir que Farouk encuentre su cuerpo original, lo que le permitiría desatar todo su  poder. La repentina vuelta de David al mundo real le dará una última oportunidad de acabar con esta amenaza de una vez por todas, y de poder reunirse con su amada Syd.

Noah Hawley (Fargo) repite como Showrunner de esta segunda temporada, y escribe todos los guiones en colaboración de Nathaniel Halpern (8 episodios) y Jordan Crair (1 episodio), e incluso ha dirigido un episodio.

Dan Stevens repite como David Haller, el mutante de clase Omega con poderes y enfermedad mentales, Rachel Keller es su novia Sydney «Syd» Barrett, Aubrey Plaza es Lenny Busker y Navid Negahban es Amahl Farouk, el malvado Shadow King que amenaza con apoderarse de las mentes de toda la humanidad.

En los comics Marvel de los X-Men y New Mutants, David Haller es el hijo de Charles Xavier y Moira MacTaggert. Xavier le sumió en un coma inducido debido a que su enfermedad mental y sus variadas personalidades amenazaban con provocar daños catastróficos. La serie reconoce como creadores a Chris Claremont y Bill Sienkiewicz, aunque en la serie reconozco elementos de la etapa más reciente del personaje escrita por SImon Spurrier en X-Men Legacy.

Más allá del dato comiquero, me gusta la forma como Noah Hawley toma los comics como inspiración pero construye una obra que es 100% propia y que busca crearse una personalidad diferenciada respecto a cualquier otra serie actualmente disponible en los diferentes canales online. Creo que esto es muy de agradecer y de hecho, considero que su éxito es monumental.

Visualmente, la serie mantiene un nivel de excelencia bestial, mostrando una psicodelia y una fotografía que busca sorprendernos a los espectadores y dejarnos con la boca abierta, cosa que consigue. Hay muchos fotogramas que podrían estar expuestos en museos sin mayor problema, y en ese sentido, la serie es super chula.

En mi reseña de la primera temporada ya comentaba que había un gran desequilibrio entre el continente y el contenido, entre la estética y la forma en que nos contaban los problemas de David y lo que pasaba realmente durante los primeros 8 episodios. Esto es obvio que se mantiene en la segunda temporada, aunque ampliando el foco al resto de personajes secundarios.

Además, si la primera temporada giraba en entender David que el Shadow King había poseído su mente y la mayoría de la acción sucedía en su mente, en esta segunda temporada se mantiene el estar casi más tiempo en el plano astral que en el mundo real, pero desde varios puntos de vista diferentes.

Sin embargo, esta segunda temporada cuenta con 11 episodios y peca del mismo problema de la primera, ampliado. Debido al interés en ampliar el foco hacia los personajes secundarios, se pierde el hilo central de la serie, la lucha de David y Syd contra el Shadow King, y hubo momentos en que al menos yo como espectador deseé que la trama avanzara.

Sin embargo, debo reconocer que los dos episodios finales compensan esta lentitud y ofrecen unos giros y un climax sorprendente y satisfactorio, que abre además un nuevo escenario de cara a la tercera temporada que acaba de estrenarse.

En los referido a las interpretaciones, me flipa mucho Dan Stevens como David Haller. La serie funciona porque él hace creíble toda la locura a su alrededor y hace que empaticemos con su lucha interna y externa. Pero esta segunda temporada es también la temporada de Rachel Keller como su novia Sydney «Syd» Barrett, hasta el punto que emerge como una autentica heroína que busca salvar a la humanidad.

Aubrey Plaza como Lenny Busker, la amiga de David  que se ha unido a Farouk en el bando enemigo, Katie Aselton como la hermana de David Amy que murió, Jean Smart como Melanie Bird, la mujer de Oliver (Jemaine Clement), que se ha tomado especialmente mal su desaparición a manos de Farouk, todos tienen su momento de gloria en esta segunda temporada y consiguen que no parezca una serie de 2 protagonistas con secundarios sin sustancia.

Una de las diferencias de esta temporada ha sido encontrar a un narrador omnipresente que nos irá dando píldoras de conocimiento super interesantes que explican en general elementos claves de esta temporada y del mundo de las enfermedades mentales.

«Un delirio comienza como cualquier otra idea, como un huevo. Idéntico por fuera, perfectamente formado. Desde la cáscara, nunca sabrías que algo estaba mal. Lo que está dentro es lo que importa.»

«Los seres humanos son el único animal que forma ideas sobre su mundo. Lo percibimos no a través de nuestros cuerpos sino a través de nuestras mentes. Debemos estar de acuerdo en lo que es real. Debido a esto, somos el único animal en la Tierra que se vuelve loco.»

«¿Si la idea de enfermedad puede convertirse en enfermedad, ¿qué más de nuestra realidad es en realidad un trastorno?»

«Donde el pesimista ve el peligro escondido detrás de cada esquina, el optimista ve la amistad. Es por eso que, cuando encontramos una coincidencia, a menudo vemos una conspiración.»

«El amor no nos va a salvar. Es lo que tenemos que salvar. El dolor nos hace lo suficientemente fuertes para hacerlo. Todas nuestras cicatrices, nuestra ira, nuestra desesperación, es una armadura. Baby, Dios ama a los pecadores mejor porque nuestro fuego arde brillante, brillante, brillante. Quémate conmigo.»

«Soy una buena persona. Merezco ser amado.»

Estas gotas de conocimiento son super interesantes, la forma en que están presentadas a modo casi de manual de autoayuda es una chulada total, y ayudan a que el giro final sea totalmente lógico, a pesar que de confío que todo no sea lo que parece.

Reconozco que siempre prefiero historia por encima de estética, y por eso el visionado de esta segunda temporada se me atragantó varias veces que intenté empezarla. Sin embargo, no hay duda que Legion habrá hecho muchas cosas muy bien si me ha mantenido interesado a lo largo de estas dos extrañas y psicodélicas temporadas.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Legion es un buen ejemplo de una serie diferente que ofrece algo original a los espectadores. NO es mi serie favorita inspirada en personajes de comic, pero volveré para la tercera temporada a ver como Hawley cierra su historia.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Doom Patrol temporada 1 (HBO)

La primera temporada de Doom Patrol estrenada en HBO ha supuesto una de las satisfacciones comiqueras más grandes del año, en muchos aspectos similar a Vengadores Endgame.

PUNTUACIÓN: 9/10

Reimaginación de uno de los grupos de superhéroes más emblemáticos de DC: Robotman, Negative Man, Elasti-Girl y Crazy Jane, liderados por el científico loco Dr. Niles Caulder. Los miembros de esta peculiar patrulla rememoran las circunstancias que les llevaron a obtener sus habilidades sobrehumanas, causando toda clase de cicatrices y desfiguraciones que les impiden llevar una vida normal. Desesperados, proponen a Caulder defender el planeta Tierra de los mayores peligros que jamás se hayan conocido. Siguiendo con los acontecimientos que tienen lugar en «Titans», la patrulla recibe un encargo de Cyborg que no podrán rechazar, aunque cumplirlo implica que sus vidas nunca volverán a ser como antes. (Argumento oficial en Filmaffinity)

Creada por Jeremy Carver (Supernatural), basada en los personajes de DC Comics creados por Arnold Drake, Bob Haney y Bruno Premioni, así como la celebrada etapa de Grant Morrison escrita en los años 80, cuenta con Greg Berlanti (Arrowverso televisivo), Geoff Johns (escritor de Green Lantern, Aquaman, Flash, JSA, Infinite Crises o Titanes en DC Comics) y Sarah Schechter como productores ejecutivos.

La serie ha sido dirigida por Glen Winter y cuenta con fotografía de Chris Manley y música de Clint Mansell y Kevin Kiner.

La serie está protagonizada por Matt Bomer (Negative man), April Bowlby (Elasti-Girl), Brendan Fraser (Robotman), Diane Guerrero (Crazy Jane), Joivan Wade (Cyborg), Timothy Dalton (Dr. Niles Caulder) y Alan Tudyk (Mr. Nobody), entre otros. Y aunque estos personajes fueron presentados en la serie Titans, curiosamente estrenada en Netflix, lo cierto es que ambas series son autónomas y Doom Patrol puede verse sin necesidad de haber visto dicha serie.

Doom Patrol ha conseguido que mi cerebro saltara por los aires. No solo por lo bien que han trasladado a estos personajes del comic a la pequeña pantalla, sino por haberse atrevido a abrazar todas las locuras de la mítica etapa escrita por Grant Morrison. Y además, flipo pensado en que Warner diera luz verde para que esta serie se hiciera realidad.

Su creador Jeremy Carver consigue que la serie transite entre el drama y la comedia absurda, creando el tono perfecto para la serie sin olvidarse que ante todo debe ser un buen entretenimiento para los espectadores. Lo mejor es que por encima de las situaciones loquísimas a las que se van enfrentando nuestros anti-héroes, Doom Patrol es una serie de personas rotas que deben encontrar su propio camino para volver a vivir.

Todo el reparto está genial, la complejidad de todos los personajes incluyen matices sorprendentes y emocionantes, y no sabría quedarme con nadie por encima de los demás. Es más, diría que todos los actores se lo han pasado genial rodando esta serie y ese disfrute se contagia en cada fotograma.

Desde el recuperado Brendan Fraser, cuyo Robotman es un over-the-top continuo que sabe que era una mala persona cuando era humano y que ahora que no tiene cuerpo de carne y hueso intenta mejorar y cuidar de Crazy Jane y sus 64 personalidades cada una con un poder diferente, excelentemente interpretada por una genial Diane Guerrero. O la antes egoista Elasti-Girl (April Bowlby) que debe aprender a formar parte de algo más grande que ella misma. Igual que Negative man (Matt Bomer), cuya salida del armario es más emocional que física y que debe dejar atrás su pasado para poder empezar a vivir.

Cyborg, interpretado por Joivan Wade, también mola mucho. Un chaval que sueña con ser un superhéroe sin saber que se está metiendo en un mundo de locura contra el que no está preparado, sobre todo teniendo en cuenta que cree que todo el mundo, incluido su padre el ingeniero Silas Stone de S.T.A.R. Labs que le construyó, le ocultan algo.

Por último, los que también destacan son Timothy Dalton como el Dr. Niles Caulder que reune a este grupo de freaks e intenta darles un hogar y un refugio frente al mundo, con una actuación fría y calculadora, mientras que Alan Tudyk como Mr. Nobody es todo lo contrario, pura locura que hace las veces de narrador y nos cuenta directamente a los espectadores qué está pasando, rompiendo la tercera pared de formas mucho más chulas que Deadpool. Además del hecho que Grant Morrison ya empleó este recurso en los comics muchísimo antes que el personaje de Marvel.

Hay que tener muchas narices a priori de creer que el público iba a aceptar no solo a estos personajes, sino freakadas como el propio villano Mr. Nobody, El Culto del Libro No Escrito, Flex Mentallo, Danny the Street o el Bureau of Normalcy. El que no arriesga no gana, y Doom Patrol es un triunfo arrollador. Mi más sentida enhorabuena para Jeremy Carver, Greg Berlanti, Geoff Johns y todo su equipo por creer en el proyecto y sacarlo adelante.

La historia engancha porque es un puzzle dentro de otro mayor, y a medida que la acción avanza, vamos conociendo la historia de cada personaje. Como en los comics, en muchos episodios los personajes se separan para realizar misiones que cumplen el objetivo global de buscar a Niles Coulder, pero también construir los vínculos entre  ellos sobre los que se reconstruirán de sus vidas rotas.

Loca, colorida, imaginativa, sorprendente,… todos esos adjetivos han ido apareciendo en mi mente cada vez que veía cada uno de los 15 estupendos episodios de esta primera temporada, que de momento aún no ha sido renovada. No se cuanto ha costado Doom Patrol, si ha sido barata o cara de producir, y tampoco se si la audiencia en los Estados Unidos ha sida buena o mala. Pero para mi es un triunfo creativo monumental. Uno que para mi se resume en no avergonzarse de los comics originales y abrazar con fuerza toda su locura y desbordante imaginación.

Obviamente me gustaría que Warner Television confirmara una segunda temporada manteniendo el mismo equipo creativo, pero si finalmente la Doom Patrol fuera cancelada tampoco pasaría nada, porque este disfrute lo tendriamos para siempre y podríamos volver a verla una y otra vez. De la misma forma que una mala película no “arruina” nuestro comic favorito, que sigue en nuestra librería para releerlo y disfrutarlo, Doom Patrol ya forma parte de la historia comiquera televisiva.

Este disfrute me recuerda en muchos aspectos la felicidad tras ver Vengadores Endgame, no solo por todo lo visto y sentido durante su visionado, sino por la ambición de Marvel Studios en ofrecer varios niveles de maravilla en una única película, y el asombro al descubrir que tuvieron éxito a todos los niveles. Ver lo que Doom Patrol ha conseguido en la pequeña pantalla me parece también asombroso.

Me lo he pasado genial viendo Doom Patrol y buscando algo negativo que decir creo que la serie debería haber acreditado a Grant Morrison de forma clara en los títulos de crédito, ya que aunque los personajes fueron creados en los años 60 por Arnold Drake, Bob Haney, Bruno Premioni, fue Morrison el que los llevó a nuevas cotas de locura en los años 80, estando la mayoría de argumentos inspirados en algún comic suyo. Aunque de hecho es mencionado directamente en el segundo episodio “Morrison estaría orgulloso” creo que dice…, creo que esto no es suficiente, la verdad. Ya veis que es un pero pequeñito, pero tenía que decirlo…

Además, hay que reconocer que algunos efectos visuales como los de Elasti-girl son un pelín cutres, pero sinceramente creo que no desentonan con el tono de locura general, y no es algo que me molestara durante el visionado.

Comparto el trailer de esta serie:

DOOM PATROL es un must-see para todos los fans de los comics y para todos aquellos que quieren ser sorprendidos con conceptos nuevos e imaginativos que no parecen algo trillado mil veces visto.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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Crítica de Warrior temporada 1 (HBO)

Tras el final de Banshee, su creador Jonathan Trooper ha vuelto a dar en la diana con Warrior, serie de acción y drama histórico de Miramax estrenada en España por HBO, inspirada en una historia de Bruce Lee ambientada en el San Francisco de finales del siglo XIX, que muestra la lucha de poder en Chinatown y el racismo sufrido por la comunidad china que buscaba un futuro mejor en los Estados Unidos y se encontraron con odio y explotación.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Ambientada durante las Guerras Tong a fines de la década de 1870 en San Francisco, California, la serie sigue a Ah Sahm (Andrew Koji), un prodigio de las artes marciales que emigra a San Francisco desde China en busca de su hermana (Dianne Doan), para acabar vendido a una de las bandas (Tong) más poderosas de Chinatown.

Jonathan Trooper ha creado esta serie en colaboración con Justin Lin (Fast & Furious, Star Trek – Más allá),produciéndola junto a Danielle Woodrow y Shannon Lee, hija del gran Bruce Lee, del que adaptan una historia sobre un chino maestro de artes marciales que llega a los EE.UU. a finales del siglo XIX. La serie ha sido desarrollada por Miramax, canal con el que Trooper ya colaboró en la genial Banshee.

La primera temporada de Warrior me ha gustado mucho y apunta a que puede convertirse en uno de los referentes televisivos para la acción. Warrior comparte con Banshee varios elementos estilísticos claros, como son el mostrar en todos los episodios excelentes escenas de acción y a bellas mujeres ligeras de ropa. El sexo es habitual en esta serie, y de hecho el burdel dirigido por Ah Toy (Olivia Cheng) es uno de los espacios habituales de la serie.

Aunque las escenas de acción y el uso de artes marciales es bestial a lo largo de los excelentes diez episodios de esta primera temporada, la serie sobresale por el retrato nada complaciente del racismo que sufrió la comunidad china en los EE.UU., y como los británicos se aprovecharon de ellos para construir el país mientras les trataban como menos que animales.

Además del racismo hacia los chinos, Warrior muestra la difícil realidad de la época, en la que unos poderosos se aprovechaban de la gente normal, algo no limitado a la comunidad china. El racismo hacia los irlandeses y de estos a los chinos, se refleja perfectamente también en esta serie. Y al menos su odio hacia los chinos tiene explicación al ver que unos extranjeros les quitaban su trabajo, aunque la realidad es que no eran los chinos, sino los empresarios sin escrúpulos, a los que deberían culpar.

En este sentido, los policías Bill O´Hara (Kieran Bew) y el notavo Richard Lee (Tom Weston-Jones) ejemplifican lo mejor y lo peor de esta sociedad. O´Hara, un policía racista borracho y jugador, y Lee, un sureño que huye de un pasado oscuro mientras intenta hacer lo correcto, nos muestran un mundo de grises en los que no todo es blanco o negro e incluso la gente mala puede hacer una buena acción, y viceversa.

Me ha gustado encontrarme en Warrior a Hoon Lee, uno de los protagonistas de Banshee, interpretando a Wang Chao, una especie de «conseguidor» que trabaja para todos los bandos, incluida la policía. Y de hecho, los homenajes no terminan ahí, ya que el bar donde se reúnen los irlandeses se llama Banshee.

Pero sin duda el gran descubrimiento en Warrior es el bestial Joe Taslim (Jaka en The Raid), que interpreta a Li Yong, un asesino de los Long Zii y en secreto el amante de Mai Ling, hermana de Ah Sahm. Taslim va a ser sin duda el gran rival del protagonista, y he hecho realizan uno de los grandes combates de esta primera temporada. Otro rostro inesperado que nos ha recuperado Warrior es el de Dustin Nguyen (21 Jump Street), como Zing, el nuevo líder del tong Fung Hai aliado de Mai Ling.

Warrior sabe equilibrar la diversión de una serie de artes marciales con el drama del racismo y las conspiraciones empresariales, y al menos a mi me ha transmitido que todo el reparto, los stunts y el equipo de producción se esfuerzan al máximo para hacer de Warrior una serie especial, al mismo tiempo que se lo han pasado genial rodando esta serie. Claro exponente de esto es el 5º episodio «The blood and the s**t», que es un homenaje a los clásicos westerns de diligencias y pueblos perdidos a los que llega un salvador solitario.

Warrior me ha encantado, es honesta y tiene claro el tipo de serie que es y como ofrecer un notable entretenimiento para todos los fans del cine de acción y artes marciales. No se me ocurre nada negativo que contar de esta serie, y me alegra que vaya a tener una segunda temporada.

Comparto el trailer de la excelente primera temporada:

Warrior me ha ofrecido un perfecto entretenimiento, y estoy deseando que la continúen para volver a engancharme. En el actual panorama televisivo sobrecargado de estrenos interesantes, creo que este es el mejor halago posible.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 1 (HBO)

La primera temporada de Lo que hacemos en las sombras es una espectacular comedia absurda que hará las delicias de los fans del género de vampiros que busquen un giro diferente. La serie producida por FX Networks y estrenada en España por HBO, ha sido creada por Jemaine Clement adaptando el concepto de la película del mismo nombre dirigida por Taika Waititi en 2014.

PUNTUACIÓN: 8/10

What We Do in the Shadows (Lo que hacemos en las sombras) es una comedia con toques de terror planteada como falso documental en el que seguimos la vida de tres vampiros que viven en Staten Island (Nueva York) y su familiar Guillermo, el sirviente humano que se ocupa de sus necesidades mundanas.

La serie ha sido creada y producida, por Jemaine Clement, actor, escritor y productor de la película de 2014 realizada junto a Taika Waititi (Thor Ragnarok), que también ejerce de productor y ha dirigido tres episodios de esta primera temporada. La serie está también producido por  Paul Simms, Scott Rudin, Garrett Basch, Eli Bush, Joanne Toll y Hartley Gorenstein. La serie cuenta con D.J. Stipsen como director de fotografía, y música de Mark Mothersbaugh.

Los protagonistas son Nandor the Relentless (Kayvan Novak), un vampiro de más de 700 años que proviene del imperio Otomano y que se autodenomina líder del grupo. Junto a Nandor conoceremos a su familiar Guillermo (Harvey Guillen), su sirviente humano que lleva 10 años de servicio y que sueña con ser convertido en vampiro, cosa que no parece que vaya a suceder. Junto a ellos viven en la casa Nadja (Natasia Demetriou), una vampira rumana que convirtió en vampiro a Laszlo Cravensworth (Matt Berry), un antiguo noble inglés.

Estos son el nucleo duro de la familia, que comparten casa con Colin Robinson (Mark Proksch) un Vampiro de Energía. A diferencia de los vampiros normales, Colin puede caminar por el día y tiene un trabajo normal, y se alimenta de las energías de humanos y vampiros aburriéndolos o enfureciéndolos. Gracias a que paga el alquiler le dejar vivir con ellos, aunque intentan evitarle en todo momento.

Lo que hacemos en las sombras me ha flipado y es una de las mejores comedias que he visto en los últimos tiempos. Y eso que otras comedias como El Método Kominski o Russian Doll también me han gustado bastante. Pero este falso documental ha tocado todas las teclas de las cosas frikis raras que me gustan.

El uso del falso documental es perfecto para mostrar a unos personajes patéticos que nos hablan directamente a nosotros los espectadores, generando unas situaciones superdivertidas en todo lo referido a la vida cotidiana de los vampiros.

He visto la serie en V.O. y me han flipado todos los actores. Empezando por el fuerte acento de Nandor y Nadja, así como el inglés académico de Lazlo. Mención aparte para Colin Robinson cuya necesidad de aburrirnos para alimentarse de nuestras emociones crea unas situaciones divertidísimas. Y sobre todos ellos, me ha encantado Guillermo (Harvey Guillen), el único humano que intenta mostrar ante la cámara que su vida al servicio de Nandor es una pasada cuando él en realidad se da cuenta que todo es una mierda y que su vida es penosa.

Todos los episodios son super divertidos y juegan con destruir las convenciones alrededor de los vampiros. Empezando por la ubicación en la nada glamurosa Staten Island, frente a otros vampiros que viven en Manhattan, o la existencia de vampiros con otras habilidades. Me lo he pasado genial con todos los episodios, pero tengo que destacar el episodio 7, en el que hay un juicio y que contiene las meta-referencias al lore vampírico más divertidas que recuerdo.

Los que hacemos en las sombras son 10 episodios de una duración de entre 20 y 25 minutos, que resulta la píldora perfecta de diversión para cada día. Me alegra descubrir que la cadena FX ya ha confirmado una segunda temporada, que promete un montón de diversión, empezando por la sorpresa final de esta temporada sobre el árbol genealógico de Guillermo.

Una serie super divertida de la que no se me ocurre nada malo, todo ha sido diversión a costa de estos vampiros entrañables y asesinos.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Lo que hacemos en las sombras en la comedia del año. Me ha encantado de forma increíble y ha hecho que no parara de reir. Si te gustas las historias freaks, esta serie te va a encantar.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Chernobyl (HBO)

Mucho se ha hablado de Juego de Tronos, pero creo que Chernobyl tiene muchas opciones de convertirse en LA SERIE de 2019. Un retrato frío del accidente nuclear de 1986 que me ha encogido el corazón y que muestra la verdadera cara del régimen comunista.

PUNTUACIÓN: 9/10

Chernobyl es una miniserie de cinco capítulos creada por Craig Mazin. La serie es un drama histórico coproducido por los canales HBO de Estados Unidos y Sky de Reino Unido, que sigue “la verdadera historia de una de las peores catástrofes provocadas por el hombre y habla de los valientes hombres y mujeres que se sacrificaron para salvar a Europa de un desastre inimaginable. La miniserie se centra en el desgarrador alcance del desastre de la planta nuclear que ocurrió en Unión Soviética en abril de 1986, revelando cómo y por qué ocurrió, además de los intentos del gobierno comunista de la URSS por ocultarlo, así como las sorprendentes y notables historias de los héroes que lucharon y cayeron”.

La serie ha sido escrita y creada por Craig Mazin. Este director y guionista americano que hasta ahora era principalmente conocido como autor de comedias de trazo grueso como Scary Movie 3 y 4, Superhero movie y la trilogía de Resacón en Las Vegas, es el protagonista de una de las sorpresas creativas del año, mostrando que si tienes la suficiente pasión, puedes crear lo que te propongas. La miniserie ha sido dirigida por Johan Renck, director de televisión en series como Breaking Bad, The Walkign Dead o Halt and catch fire.

La serie está protagonizada por Jared Harris como Valery Legasov, el subdirector del Instituto Kurchatov que se encargó en organizar los esfuerzos de apagar el reactor así como limpieza de la planta nuclear. Stellan Skarsgård es Boris Shcherbina, vicepresidente del Consejo de Ministros a cargo de dirigir los trabajos que estuvo en Chernobyl durante los momentos más duros. Por último, Emily Watson interpreta a Ulana Khomyuk, una física nuclear de Minsk. Khomyuk es un personaje ficticio que «representa a los muchos científicos que trabajaron sin miedo y se pusieron en peligro para ayudar a resolver la situación».

Chernobyl va a ser una de las series del año. Es un excelente ejemplo de gran narrativa que utiliza un estilo frío y aséptico para contar los hechos, consiguiendo golpearnos en el corazón en cada uno de los cinco perfectos episodios de los que se compone.

Aunque Chernobyl es una reconstrucción de los hechos que tuvieron lugar en 1986, en el fondo estamos ante un retrato de una época y un país, la Rusia comunista, que machacaba al individuo y que ponía siempre al aparato por encima de las personas. Además de reconocer la labor de todas las personas que trabajaron y murieron por evitar una tragedia aún mayor, la tensión narrativa está construida siempre en la lucha de técnicos y científicos contra burócratas que no quieren admitir que la realidad no es como el partido quiere que sea.

Desde el principio, la serie hace que el líder soviético Mikhail Gorbachev declare en la primera reunión en Moscú que el accidente debía mantenerse en secreto porque «nuestro poder proviene de la percepción de nuestro poder». Chernobyl incineró esa percepción, y la serie incluso pone declaraciones suyas de 2008 en las que afirmó que Chernóbil significó el principio del fin de la URSS, que se desmoronó en 1991 precisamente tras haber visto desafiada esa percepción de poder.

En este sentido, son paradigmáticas además varias escenas en el primer y segundo episodio en los que los jefes de la central niegan que esté pasando nada grave incluso cuando varios técnicos han visto el sarcófago del núcleo abierto con sus propios ojos. O cuando burócratas sin conocimientos nucleares niegan la opinión del experto Legasov simplemente con un “no pone eso en el informe oficial.”

Hoy en día es alucinante descubrir que el régimen comunista no contemplaba ni siquiera la posibilidad de que pudiera producirse un accidente en una central nuclear, de forma que ni técnicos, ni bomberos sabían como reaccionar ni disponían de material protector ante la radiación. Pero es que ni siquiera el pueblo cercano de Prypiat tenía ningún protocolo de evacuación, y la escena en la que varias familias con niños van a ver el incendio “porque es muy bonito” mientras ves como les está cayendo la radiación es una de las escenas más terroríficas que recuerdo, demostrando que normalmente es lo mundano lo que más nos impacta.

Al igual que ver cómo tras conocerse que las centrales soviéticas tenían un fallo de diseño que es lo que provocó el desastre unido a la incompetencia de los jefes de la central, las autoridades rusas se negaron en realizar cambios en el resto de centrales operativas porque eso demostraría una debilidad en su estrategia energética.

He visto la serie en V.O., y me ha encantado escuchar a todo el reparto, con interpretaciones contenidas como se espera que un ruso se comportaría. Jared Harris, Stellan Skarsgård y Emily Watson realizan un trabajo espléndido, pero creo que estamos ante un trabajo coral de gran nivel. De entre todos los momentazos de los protagonistas, destacaría cuando Legasov (Harris) le cuenta a Shcherbina (Skarsgård), que la radiación les ha matado aunque no se hayan dado cuenta, pasando a detallar con frialdad científica los síntomas que sufrirán hasta morir por cáncer, y el estoicismo con el que Shcherbina se toma la noticia.

A modo anecdótico, destacaría también la construcción de los mineros rusos, que a partir de ahora se han situado en el cúspide de los “hombres duros” del cine y la televisión. Hombres acostumbrados a trabajar en total oscuridad a los que no se puede mentir, y que hicieron un trabajo imprescindible para controlar el accidente atómico a sabiendas que iban a ser irradiados y que pobablemente morirían. Leer en el epílogo de la serie como de los 400 mineros que trabajaron en Chernóbil más de 100 murieron antes de cumplir los 40 años y que jamás han sido considerados víctimas del accidente ni sus familias compensadas es brutal. Y tristemente real.

Otro elemento a destacar de Chernobyl es su sobresaliente diseño de producción, que reconstruye perfectamente la vida en la rusia comunista. Los edificios, ropas, vehículos, y todo lo demás es perfecto, y he flipado leer a gente rusa en redes sociales llorando al recordar su propia infancia a partir de los trajes de los escolares que nos muestran, al igual que otros muchos elementos. Todo está construido de forma fideligna y realista, y se transmite en cada plano.

Estamos ante una serie con un gran guión, excelentes interpretaciones y una producción bestial, que además sabe contar la historia de forma excepcional, atrapando al espectador desde el minuto uno. De hecho, los cinco episodios de esta serie son la duración perfecta para contar la historia de la mejor forma para conseguir el mayor impacto en el espectador.

Además, el estreno serializado en HBO ha jugado en positivo en el impacto que esta serie ha provocado. Y es que el boca a boca ha funcionado entre los espectadores, haciendo que la audiencia haya crecido semana a semana. Tras el final de Juego de Tronos, Chernobyl ha dominado la conversación seriéfila de estas últimas semanas, y lo ha hecho para bien.

Si tengo que decir algo negativo de la serie, es que nuestra sociedad necesite series como esta que nos recuerden el pasado para no repetirlo. Y se me cae el mundo a los pies al conocer que la actual Rusia vaya a realizar una serie de ficción culpando del accidente a una conspiración de la CIA, porque incluso 20 años después no pueden aceptar nada que deje en mal lugar al estado, aunque sea verdad.

Es por esto que el mensaje “What is the price of lies? / ¿Cual es el precio de las mentiras?” esté hoy en día tan de actualidad como lo estuvo en 1986. Lamentablemente.

Comparto el trailer de esta miniserie:

Chernobyl es una sobresaliente serie que sirve para recordar a los hombres y mujeres que sufrieron las consecuencias del accidente y como un accidente marcó el principio del fin del régimen comunista soviético. Una serie imprescindible.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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